viernes, 15 de octubre de 2010

Documentos Políticos V: El foro de feflexión (1999) 5. CUESTIONES POLITICAS

Infokrisis.- Pusimos especial énfasis en la cuarta parte de los documentos del Foro de Reflexión en describir la situación política que estaba atravesando España en aquella época. No nos equivocamos en absoluto, ni tampoco en la descripción de la situación en Europa. Era 1999, pero al repasar estas líneas nos ha hecho sonreir particularmente cuando escribíamos entonces que, de ganar Maragall la presidencia de la Generalita la situación en Catalunya se volvería "particularmente inestable"... tan inestable que apenas estuvo tres años al frente del ejecutivo catalán.

4.    CUESTIONES POLÍTICAS

Prendemos abordar en esta sección los elementos que se refieren al escenario político futuro sobre el cual debemos realizar nuestra actividad. Es particularmente importante intentar describir como puede evolucionar una situación política en los años siguientes para poder explotar al máximo las condiciones objetivas favorables y estar preparado ante las desfavorables.
EL DISEÑO DEL ESCENARIO FUTURO

¿Cómo evolucionará la situación política a nivel nacional en los próximos años? ¿qué problemas pueden preverse como los más acuciantes? Vamos a intentar dar una respuesta lo más exacta posible a estas cuestiones.

    El año 2004 traerá una nueva victoria del PP, poco importa si es por mayoría absoluta o relativa. Todo induce a pensar que el concurso de los regionalistas canarios, de los nacionalistas catalanes y algunos diputados del grupo mixto completarán los pocos escaños que, eventualmente, faltarían al PP para revalidad la mayoría absoluta.

    Pero esta victoria del PP se produce, no tanto por méritos propios, como por la falta de liderazgo evidenciada por el PSOE. Además, a pesar de que la proximidad de las elecciones genere una falsa unanimidad dentro del PP, el nombramiento de Rajoy como sucesor de Aznar ha abierto heridas que pueden reverdecer antes o después.

    En la próxima legislatura que se desarrollará entre el 2004 y el 2008 todo induce a pensar que la burbuja inmobiliaria terminará estancándose y se evidenciarán algunos de los efectos colaterales más perversos que se han gestado en los últimos cuatro años como producto de la política del PP. Estos efectos serán: recesión económica, aumento del paro y de la inflación, desequilibrio en la balanza de pagos y cese de la llegada de fondos estructurales.

    En ese período: o el PSOE recompone su liderazgo y se convierte en la "gran esperanza" de la oposición, o bien no logra estabilizar su situación interior y, consecuentemente, libera espacio político que otros partidos emergentes pueden ocupar. Tal y como está la situación interior del PSOE en estos momentos, parece difícil que se recomponga un liderazgo fuerte. Este, solamente puede concretarse en la figura de José Bono, un candidato que incluso podría obtener el favor de ciertas franjas electorales del centro-derecha.

    Falta saber cómo reaccionarán los sectores periféricos del PSOE ante un liderazgo de estas características: cómo reaccionará el PSC y el PSE, particularmente y si no se producirán nuevos episodios como los de los diputados tránsfugas de la Comunidad de Madrid. Por que, a fin de cuentas, el PSOE no ha podido evitar ser una cloaca moral que viene siendo desde los tiempos del felipismo.

    Tampoco parece evidente que las opciones de izquierda estén en condiciones de recuperar franjas del voto socialista. A lo largo de 20 años, el PCE e IU, han ido perdiendo por goteo a sus elementos más brillantes y se han vaciado de cuadros y de notables. Salvo el PCA, el resto de secciones del PCE-IU, carecen de fuerza social suficiente como para poder jugar un papel notable en el futuro. Por lo demás, a medida que el PCE se enroque en los tópicos propios de la izquierda sobre la inmigración, se irá aislando de su propio electorado como ya ha ocurrido en otros países europeos.

    En cuanto al problema generado por el nacionalismo vasco, ETA y el Plan Ibarreche, creemos que las cosas evolucionarán de la siguiente forma:

-    El Plan Ibarreche fracasará ante la oposición del 50% de la sociedad vasca y del 100% de la patronal.
-    El fracaso del Plan Ibarreche marchará paralelo al desmantelamiento de ETA y de la galaxia etarra.
-    ETA en la próxima legislatura quedará privada de capacidad ofensiva, si no es que se disuelve completamente.
-    El fracaso del Plan Ibarreche y la merma (o desaparición de ETA) generarán un retroceso del nacionalismo vasco.
-    Este retroceso se mostrará en las elecciones autonómicas de 2006.
-    En ese momento las fuerzas políticas estatalistas podrán hace campaña política en mejores condiciones, con la amenaza etarra reducida y su galaxia inoperante.
-    En ese momento se acentuará la tendencia a la ruralización del voto nacionalista que ya se ha patentizado en las tres últimas convocatorias.
-    Esta ruralización hará que el nacionalismo quede como fuerza mayoritaria en los altos valles de Guipúzcoa, parte de Vizcaya y los valles pirenaicos de Navarra.
-    En las elecciones de 2006, los partidos estatalistas pueden conseguir la mayoría y constituir gobierno, liquidando en la legislatura siguiente el problema etarra y normalizando la situación en aquella zona.
-    El fracaso del Plan Ibarreche, la sustitución de Arzallús, generarán una situación de conflictividad interna en el PNV que lo sumirá en una crisis electoral. En ese momento se evidenciará por primera vez la inadecuación del mundo nacionalista a la realidad de la Europa del siglo XXI.
    En Cataluña la situación discurrirá de una manera diferente, pero no por ello menos dramática.
-    Si resulta elegido Artur Mas en las elecciones de noviembre se verá obligado a pactar una coalición con ERC. Si gana Maragall deberá hacer otro tanto. Y posiblemente también con IC. En cualquiera de los dos casos esto supondrá un aumento de la influencia nacionalista.
-    Ahora bien, este tipo de coaliciones con nacionalistas-independentistas puede resultar extremadamente inestable y desgastar a las dos partes.
-    Si Mas accede a la presidencia de la Generalitat se verá obligado a cumplir sus promesas electorales y, mucho más, si está apoyado en la acción de gobierno por ERC.
-    Si accede Maragall la situación se volverá imprevisible y todavía más inestable. Parece difícil que Maragall esté en condiciones de liderar un gobierno de izquierdas durante mucho tiempo sin que salte por los aires y sin que el estallido afecte al PSOE.
-    El drama de la situación radica en que ni CiU podrá cumplir sus promesas electorales, ni el PSC estará en condiciones de hacer otro tanto en caso de vencer.
-    Sin embargo, la prudencia de que suelen hacer gala los dirigentes políticos catalanes -y si no ellos, si la sociedad catalana- excluye completamente el riesgo separatista.
-    Lo más interesante de la situación catalana es que el PP, primera o segunda fuerza en todo el Estado, será en Cataluña la cuarta fuerza política. Eso condena al PP a un papel residual en la segunda zona económica y demográfica de España.
    Pero las transformaciones demográficas y sociológicas de España en los próximos ocho años (2004-2012) van a ser espectaculares y determinarán buena parte de los acontecimientos políticos:
-    La demografía española sigue sin recuperarse y el crecimiento demográfico experimentado en los últimos tres años tiene que ver de manera decisiva con la llegada masiva de inmigrantes.
-    Cuando se cumple el ciclo, en el 2012 estaremos en torno a los 8-10 millones de inmigrantes si se mantienen las tendencias de los últimos cinco años.
-    Esto, unido a la demografía explosiva de estos colectivos, puede hacer que hacia el 2025 una cuarta parte de la población española proceda del Tercer Mundo, especialmente del Magreb y del área Andina.
-    Estudios de las NNUU evidencian que las consecuencias de la crisis iberoamericana -que aun no ha tocado fondo- permanecerán durante dos generaciones. En ese tiempo los países andinos seguirán siendo exportadores masivos de inmigrantes hacia EEUU y hacia España.
-    Por otra parte, la agudización del conflicto socio-político-económico en el Magreb hará que la economía argelina salte por los aires entre el 2004 y el 2005, Marruecos se vea arrastrado por la ola de radicalismo fundamentalista y de nacionalismo que ya se ha afirmado en las dos últimas convocatorias electorales del 2002 y 2003. Esto implica un conflicto civil entre los nacionalistas del Istiqlal apoyados por la ortoxia religiosa de Mohamed VI y las nuevas generaciones educadas en el fundamentalismo wahabita.
-    Si el conflicto civil está servido a corto plazo en el Magreb y generará una riada de inmigrantes hasta ahora desconocida en Europa, no hay que olvidar que la catástrofe del África Subsahariana no es menor y desplaza cada vez a mayores sectores de población hacia el Norte. El Magreb sufre su propia presión demográfica (la población se duplica cada 20 años), y a su vez sufre la del Sur.
    Si hasta el 2002 la incorporación de inmigrantes al mercado de trabajo podía realizarse sin grandes dificultades, a partir de finales del 2003 y a lo largo de todo el 2003, la llegada masiva de inmigrantes que se produce desde el 2000 ya no puede ser asimilada con tanta facilidad. Y esto, aun cuando los síntomas de recesión económica todavía no se han manifestado.
    Con todo, en las actuales circunstancias un 26% de los trabajadores magrebíes con papeles están en paro y éste, en la práctica, afecta quizás entre 750 y 1.000.000 de inmigrantes entre legales e ilegales. Aún así no hay síntomas de que el flujo masivo de inmigrantes vaya a ralentizarse, sino todo lo contrario.
    La conjugación de estos factores va a generar una situación explosiva:
-    inmigración masiva
-    recesión económica
-    bolsas de paro entre la población inmigrante y entre la población autóctona
-    formación de guetos
-    aumento de las fricciones étnicas
-    aumento de la inseguridad ciudadana
    A estos factores habrá que añadir los que dependen de la progresiva integración europea.
-    Las integraciones de los países del Este en la Unión Europea generarán, a partir del 2009, una situación de crecimiento económica y mayor prosperidad y riqueza en la totalidad de la UE.
-    A esto habrá que añadir la progresiva integración política de Europa que culminará en una Federación de Estados Nacionales.
-    El aislamiento de España del "núcleo central" de la UE generado en el último período de gobierno de Aznar, terminará en el momento en que el otro polo disidente (Inglaterra) acepte el Euro como moneda (posiblemente en el 2006). A partir de ese momento la disidencia española respecto a la UE y su opción proamericana se habrá diluido por completo. EEUU hacia el 2006 habrá renunciado a su política hegemónica y expansionista a la vista de la marcha de las últimas intervenciones en Afganistán e Irak.
-    La constitución europea habrá sellado la hegemonía franco-alemana en el continente. Al eje París-Berlín, la lógica geopolítica implica la adhesión de Moscú y Kiev en el momento en que reconstruyan su situación política y estabilicen sus economías.
-    Pero la marcha de la UE no será una balsa de aceite: hacia el 2008 existirán más de veinte millones de inmigrantes en territorios de la EU, de los que dos terceras partes serán procedentes del mundo islámico.
-    La oleada de fundamentalismo que experimenta el mundo islámico y que puede agudizarse todavía más con explosiones regionales de violencia inusitada (conflicto indio-pakistaní, cuestión del irredentismo palestino, inestabilidad creciente en Oriente Medio incluso en zonas estables -Irak, Arabia Saudí- hasta la intervención americana del 2003, etc.) irá creciendo y presumiblemente impregnando a las comunidades islámicas en Europa.
-    Estas comunidades son muchos más sensibles al fundamentalismo en la medida en que viven en un medio en el que no son hegemónicas y precisas reforzar su identidad para no verse asimilados por el ambiente que les rodea.
-    En el período comprendido entre el 2008 y el 2012 pueden producirse situaciones de contagio del fundamentalismo islámico en las comunidades inmigrantes insertadas en la UE.
-    Llegado a ese punto, el conflicto que hasta ese momento ha sido étnico y social, puede pasar al plano insurreccional.
-    La posibilidad de una insurrección fundamentalista en Europa (que no será exclusivamente religiosa, sino a la que se añadirán las revueltas de las tribus urbanas, las bandas ciudadanas y la explosión de los grupos de delincuentes) puede desestabilizar definitivamente el sistema de distribución del poder surgido de 1945.
    El sistema mundial sufrirá también algunas alteraciones que romperán la tendencia inaugurada en 1990 con la Segunda Guerra del Golfo. Las nuevas tendencias previsible serán:
-    Progresivo aislamiento de los EEUU tras sus aventuras en Asia Central del 2002-3 que habrá llegado durante la ocupación de Irak a la cumbre de su poderío.
-    EEUU tenderá a desplazar su teatro principal de operaciones al Océano Pacífico.
-    EEUU intentará influir decisivamente en la política interior china y abrir allí nuevos mercados para no perder el pie en Eurasia.
-    Parece difícil que el gobierno chino acepte de buen grado esta situación y, sin duda, planteará dificultades a la creciente penetración norteamericana.
-    Por que China, como Rusia como la UE prefieren un mundo multipolar a un mundo en el que la estabilidad sea asegurada solamente por una única potencia hegemónica.
-    En su repliegue hacia sí mismo EEUU recuperará la primitiva Doctrina Monroe: "América para los americanos... del Norte".
-    Estas serán las dos líneas de la política americana a partir de las elecciones del 2004: desplazamiento del área preferencial de influencia del Atlántico al Pacífico, intentará mantener a Israel como único interlocutor válido en Oriente Medio, pero sin insertarse directamente en aventuras bélicas y, seguirá considerando como "patio trasero" a toda Iberoamérica.
-    El mundo de finales de la primera década del siglo XXI será un mundo multipolar en el que los actores principales serán: la UE, Rusia y China de un lado y de otro EEUU. Nuestra seguridad depende de que las potencias euroasiáticas sean capaces de equilibrar sus intereses y de plantear un frente común respecto a EEUU que se contentará con ejercer un control geopolítico sobre la totalidad del continente americano y de las islas del Pacífico.

LA NUEVA SITUACION

La nueva situación definida presenta caracteres extraordinariamente favorables a las fuerzas políticas emergentes de carácter nacional-popular.

    Si en 1945 se gestó un ordenamiento internacional que duró hasta la caída del Muro de Berlín (1989) y la Segunda Guerra del Golfo (1990) a la invasión de Irak (2003) se creó un Nuevo Orden Mundial, a partir de esa fecha y hasta finales de la primera década del siglo XXI, lo que está en gestación es un orden internacional que es esencialmente a las intenciones políticas que se sucedieron desde 1945.

    De la Guerra Fría con su lucha por la hegemonía mundial y el duopolio USA-URSS, hasta el monopolio hegemónico del Nuevo Orden Mundial, y a la doctrina del ataque preventivo, que da forma teórica al intervensionismo norteamericano, quedará muy poco a finales de la primera década del siglo XXI.

    El sistema multipolar de hegemonías regionales y de grandes bloques geopolíticos supone la puesta en práctica de la peor pesadilla de los estrategas anglosajones de los siglos XIX y XX: la creación de un eje París-Berlín-Moscú, en la práctica, el eje UE-Ukrania-Rusia, con la posible incorporación de China, de un lado y de otro, EEUU.

    Este sistema asegura un reparto de las zonas de influencia: la UE-Rusia-China quedarán como potencias hegemónicas en Eurasia y EEUU en el continente americano. Africa será zona en disputa, sin que justifique ningún conflicto de alta intensidad y el mundo árabe sufrirá un proceso de recomposición no exento de momentos de gran tensión. A medida que la dependencia del petróleo vaya disminuyendo y aparezcan nuevas fuentes de energía, el papel de la "dorsal islámica" (la franja verde de Marruecos a Filipinas), las posibilidades de presión y el interés del mundo islámico irán desapareciendo.

    La segunda mitad de la primera década va a ser un tiempo de grandes convulsiones mundiales. No sólo por que las fórmulas políticas de finales del siglo XX no han mostrado su capacidad para estabilizar el mundo, sino por que el avance desenfrenado de las nuevas tecnologías generará un mundo nuevo que ya no podrá esta gobernado con los principios del último tercio del siglo XVIII.

    Existe una progresiva inadecuación de las fórmulas políticas de organización del Estado y el contenido de los partidos dominantes, a la nueva situación generada por las nuevas tecnologías. Esta inadecuación, unida a la crisis de los partidos tradicionales en Europa Occidental (debido a causas como el desgaste de sus clases políticas, la falta de un discurso adaptado a la realidad, los reiterados casos de corrupción, la responsabilidad de los partidos dominantes en las crisis que se avecinan, etc.) generará la liberación de espacios políticos nuevos que pueden ocupar los partidos nacional-populares y otras fórmulas políticas de nuevo estilo.

    Al mismo tiempo esas crisis posibilitarán la aceptación de profundas reformas constitucionales tendentes a incorporar fórmulas de democracia orgánica que coexistan con el sistema de partidos, con soluciones de democracia directa (referéndum y listas abiertas), planteamientos que hoy no serían admitidos por la mayoría del electorado en la medida en que todavía no se han manifestado los peores niveles de la crisis.

    Lo dicho hasta aquí genera un escenario particularmente favorable a la difusión de fórmulas políticas nuevas transversales o nacional-populares. Pero su éxito en la segunda mitad de la década dependerá de sus posibilidades de asumir unos objetivos, una estrategia, unas tácticas y unos problemas de imagen adecuados para alumbrar el momento que se aproxima en la historia de España, de Europa y del mundo.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.