martes, 22 de mayo de 2018

365 QUEJÍOS (23) – ESOS INFAMES LIBROS DE AUTOAYUDA



Hay gente que necesita muletas para caminar por la vida. Al parecer les da miedo hacerlo erguidos y solos. Hubo un tiempo en el que la religión era la muleta preferida por las masas. Y, desde este punto de vista, la religión era una forma de “autoayuda”. No es por casualidad, sin duda, que los mejores textos de este género de los dos primeros tercios del siglo XX fueran escritos por jesuitas o sacerdotes católicos. En cierto sentido, el famoso libro La imitación de Cristo, puede ser considerado como un verdadero manual de autoayuda (que, incluso, me atrevería a recomendar para quienes necesitaran algún texto de este tipo).

La auyoayuda que se vende hoy en España pertenece a otra línea: tiene su origen remoto en Benjamin Franklin (que ya tenía una tienda de "hágaselo usted mismo") y en pensadores estilo Emerson o Thoreau, buitreados una y otra vez y trasladados a textos de baratillo.

ME QUEJO DE QUE LOS LIBROS DE AUTOAYUDA FIGURAN HOY ENTRE LOS MÁS VENDIDOS POR MUCHO QUE EN SU INMENSA MAYORÍA SEAN PURA BASURA, MÁS PERJUDICIAL QUE OTRA COSA.

En los años 90 me dio por aparecer en distintos programas de radio en los que, frecuentemente, se aludía a esta temática. Era la época de Louise Hay, una rubia de bote norteamericana que vendía autoayuda a cascoporro. El planteamiento era el siguiente: "si te pasa algo malo, es porque tú, pedazo de capullo, eres malo. A las personas buenas solamente les ocurren cosas buenas. Si las desgracias se abaten sobre ti, míratelo, porque debes ser un cabronazo que ni te cuento. Así pues, ¿quieres que te toque la lotería? ¿quieres llegar a donde te propones? Lo tienes a tu alcance: debes tener un comportamiento moral irreprochable. La suerte te sonreirá". Y se quedaba tan ancha…

El resultado era todavía peor: la suerte no depende de que seamos moralmente rectos o unos absolutos capullos integrales; el amor depende de muchos factores e incluso es más probable que a las chicas les gusten los chicos malos que estirado moralista; y en cuanto a la suerte en el trabajo, no depende de nuestra virtud, sino de que nos hayamos dotado de los conocimientos específicos para obtener las mejores vacante. Inteligencia - Suerte – Preparación – Experiencias serían los cuatro factores que deben estar presentes en quienes quieran tener un éxito moderado en la vida. Además, las tesis de Louise Hay tenían su lado oscuro.

Es evidente que nadie por el simple hecho de ser “buena persona”, justo, honesto, moralmente recto, va a mejorar su posición. Quizás se sienta mejor consigo mismo, pero ahí empieza y termina todo. Los lectores de Louise Hay trataban de mejorar, hacían esfuerzos por ser altruistas, por estar pendientes de su moral… pero su suerte no cambiaba, por lo que seguían pensando que hacían algo mal, que algo en ellos seguía siendo bajo y miserable. No mejoraban: PSICOLÓGICAMENTE EMPEORABAN. Unos meses después llegaba la depresión: “no consigo ser buena persona”. ¿Y cómo es eso? Les preguntaba el psicólogo. “Es que veo que no tengo suerte en la vida”. Que es como mezclar las churras con las merinas, la velocidad con el tocino, la gimnasia con la magnesia y la establecer nexos entre causas y efectos que no tienen absolutamente ninguna relación.

He conocido personalmente a muchos autores de autoayuda: unos escribían libros por encargo (alguno de esos textos escritos de manera desganada tengo en mi haber, mea culpa), otros vendían cursos de dudosa eficacia. Me hizo gracia que firmando libros junto a Pablo Coelho durante un fin de semana, la gente acudía a él como un gurú de la autoayuda cuando él era el primero en reconocer que lo único que había hecho era escribir novelas agradables. Sobre alquimia (su primer gran éxito fue El Alquimista) me reconoció que no tenía ni idea e incluso me preguntó algunos detalles sobre el particular por el que me interesaba en aquellos tiempos. El público que consume autoayuda es excesivamente ingenuo. De esos me quejo.

Los años 90 y la primera década del milenio fueron el período dorado de la autoayuda. Cuando trabajaba en redacciones de revistas, recibía todos los que se publicaban. Debí reunir en torno a 200-300 títulos. Impresionante. Hoy, están donados a la Biblioteca de Villena y algunos quemados en el Panadero nº 5, una estufa de las antes que calienta como las de antes. Hoy cuesta más de encontrar los libros de autoayuda y su espacio en las librerías se ha reducido: nadie puede seguir leyendo autoayuda década tras década sin mejorar su posición. Y cuando alguien mejora es consciente de que ha sido por su esfuerzo, por suerte o por preparación: NUNCA POR HABER LEÍDO UN LIBRO DE AUTOAYUDA.

Muchos editores y muchos autores pillastres, lo que hacen, a fin de cuentas, es AYUDARSE A SÍ MISMOS. Ni siquiera me quejo de eso: ME QUEJO DE QUE LAS MASAS TIENEN TRAGADERAS INCREÍBLES, QUE ASUMEN CUALQUIER BASURA DE AUTOAYUDA IMPROVISADO EN UNAS SEMANAS, CON LA FE Y LA DEVOCIÓN QUE OBRAS COMO “EL KEMPIS” MERECEN.


lunes, 21 de mayo de 2018

365 QUEJÍOS (22) ANTIVIRUS QUE CREAN MÁS PROBLEMAS DE LOS QUE RESUELVEN



En la juventud de la informática existió una revista especializada en PC con sistema operativo MS-DOS que regalaba “floppys” (aquellos discos en soporte magnético envueltos en una especie de cartón negro) de 5” pulgadas con programillas gratuitos. En uno de estos floppys alguien aprovechó para colocar un “virus”. En aquella época, los virus eran simpáticos: estabas trabajando y te aparecía una pelotita juguetona por la pantalla. Otro, el más terrible, hacía sonar por los altavoces tres disparos que tenían correspondencia con tres agujeros de bala que parecían romper lo que tenías en el monitor (¡oh, aquellos primigenios monitores de fósforo verde! ¡y, qué me decís, de aquellos otros de “ámbar” que precedieron al color!) y que luego veían caer como un cristal hecho añicos: el ordenador dejaba de funcionar. Habías  sido infectado.

Si hoy todo esto parece un ejercicio de añoranza, a mediados de los 80, cuando había concluido el “período heroico” de la informática y se iniciaba la “era MS-DOS”, tenía la virtud de romper los nervios a los usuarios. Los floppys fallaban más que una escopeta de feria y los primeros programas antivirus ralentizaban el ordenador y, con demasiada frecuencia, resultaban más letales para la memoria de los ordenadores que el propio virus que decían combatir. En los ordenadores que tenía en la época, tuve que prohibir a amigos y conocidos que instalaran antivirus e, e incluso, que metieran discos suyos. Pero no me voy a quejar de esto que pertenece a un paso que, en el fondo, se resiste a pasar.

De lo que me quejo es que treinta años después, las cosas sigan como entonces. Lo que ha cambiado es la intencionalidad de los diseñadores de virus. La mayoría de los que existen hoy no tienen efectos “graciosillos” sobre nuestro equipo: simplemente nos roban datos que luego son vendidos a empresas de publicidad a precio de oro. Solamente algunos son destructivos. De ahí que se tenga tendencia a distinguir entre “malware” y “spyware”. Pero hay algo peor que todo eso: los antivirus. ME QUEJO DE QUE ALGUNOS ANTIVIRUS SON DUDOSOS EN SU EFICACIA Y, LO QUE ES PEOR, VENGATIVOS.

No está muy claro si algunas de las empresas que comercializan antivirus, antes no se han dedicado a sembrar virus para justificar su existencia. No es algo nuevo en la historia: en muchas ocasiones, funcionarios de policía encargados de luchar contra el terrorismo, han generado y estimulado un terrorismo que, por sí mismo, justificaba y ensalzaba su función como defensores de la sociedad. En la “transición” se hizo todo un arte de esa práctica. La cosa no era nueva, Fouché, en los tiempos de la “máquina infernal” y de los autoatentados contra Napoleón ya había inventado la técnica. Incluso en España se puso en práctica en el atentado de la procesión del Corpus en Barcelona (en 1896). Así que la técnica no es nueva: se genera un problema y uno se hecha en brazos de quién garantiza que nos resolverá el problema.

ESTOY HARTO DE ANTIVIRUS GRATUITOS QUE TE RESUELVEN UN PROBLEMA, PERO ESTÁN MAL DISEÑADOS: TE RALENTIZAN EL ORDENADOR, TE CREAN DEFENSAS INÚTILES QUE TE IMPIDEN ENTRAR EN WEBS INOFENSIVAS PERO NO ESTÁN EN CONDICIONES DE SER DEFENSAS EFICIENTES CONTRA COOKIES AGRESIVAS Y CONTRA SPYWARE.

ESTOY HARTO DE ANTIVIRUS QUE, AL INTENTAR BORRARLOS, SE RESISTEN A DESAPARECER Y SI, FINALMENTE, LOGRAS DESHACERTE DE ELLOS, SE “VENGAN” INTRODUCIENDO PROBLEMAS EN LA CONFIGURACIÓN DE TU ORDENADOR. Ayer me ocurrió desinstalando el Avira, uno de esos antivirus que lo prometen todo y que convierten a tu ordenador en una tortuga paralítica. Algo que debería ser tan simple como borrar un programa se convirtió en una fuente de complicaciones. Y, yo me pregunto, si a estas alturas, cuando entramos casi en el 40 aniversario de la informática de consumo, uno tiene que estar tenso y en guardia como en aquellos tiempos heroicos de los floppys de 8” pulgadas… De eso es de lo que me quejo.



domingo, 20 de mayo de 2018

365 QUEJIOS (21) CUIDADO CON LOS BLISTERS


Al parecer, la palabra blíster ha quedado incorporada a la lengua castellana. Se trata de esos envases de plástico que dejan ver lo que hay en su interior. El objeto en venta está expuesto en el interior de una cavidad transparente, así que no parece tener secretos para el comprador. Se ha presentado como una muestra de “fair play” comercial. Pero no lo es: es un simple enganche, una forma de vender look, imagen: DE ESO ME QUEJO.

Antes, ibas a comprar una bombilla y te la vendían en un tosco envase de cartón ondulado. No se veía el contenido. Te fiabas de que era un bombilla porque te lo indicaban. Lo conocías. Además, en una de sus extreños se veía el borne que permitía que el lampista te la probara antes de llevártela. Estabas tranquilo porque el objeto que te llevabas, se encendía, se comportaba como una bombilla y, aunque no lo vieras en su totalidad, era una bombilla. Ahora ocurre lo contrario: te llevas algo que ves, efectivamente, que es una bombilla. Está presentada en el interior de un plástico transparente –el blíster- no hay dudas: parece una bombilla. Pero lo será, si cuando llegues a casa responde como tal. De lo contrario, será una simple imitación a bombilla.

La diferencia entre el ayer y el hoy consistía en que ayer tenías la seguridad, aunque no la vieras, de la efectividad de lo que comprabas y de que se adaptaba a tus necesidades; hoy, en cambio, sabes lo que te llevas, pero no si sirve para lo que lo necesitas: dar luz. Es incluso más que probable que la “obsolescencia programada” y llevada al límite por los fabricantes chinos, haga que la bombilla dure en activo unas pocas horas. Parece una bombilla, creemos que es una bombilla, pero no se comporta como una bombilla.

El blíster es el culpable: gracias a él hemos sido engañados. Item más: en las navidades de hace dos años vi unas cajas de anchoas Masó, marca archiconocida, de un tamaño superior al normal. Algo así como un tercio más largas que las habituales. Antes de comprarlas, recelé: o eran anchos que alguna manipulación genética había conseguido alargar, o bien me la estaban dando con queso. Efectivamente: si la caja de cartón era 1/3 más alargada, la lata metálica que guardaba las anchoas era del mismo tamaño que siempre.

A veces, uno, por rapidez en la compra no tiene tiempo de examinar lo que compra con detenimiento. Me pasó el otro día. Las barritas de surimi Krissia suelen venderse en los supers. Se me ocurrió comprar un paquete, fijándome en la marca. Reparé, eso sí, en que el blíster era diferente. 

Deliberadamente no se veía muy bien lo que contenido en su interior. Al llegar a casa era como si un anoréxico estuviera vestido con una hechura XXL. La diferencia entre lo que “sugería” el tamaño del blíster y lo que había en su interior era tal que podía considerarme estafado.

QUE MEJO DE LA EXISTENCIA DE UNA ORDENACIÓN EN LA QUE HAYA QUE ESTAR EN GUARDIA INCLUSO A LA HORA DE COMPRAR UN JODIDO BLISTER DE SURIMI. Estoy harto de volver a casa sin tener la seguridad de si lo que he comprado se corresponde con lo que he pretendido comprar. Estoy harto de una civilización en la que la estafa institucionalizada va desde la cúspide hasta lo más banal: reyes que parecen reyes pero que no son reyes por mucha corona que lleven, bombillas que tienen de bombilla la forma, blisters engañosos cuya opalescencia exterior oculta lo miserable de su triste realidad. ESTOY CADA VEZ MÁS HARTO DE TENER QUE ESTAR EN GUARDIA PARA EVITAR QUE ME LA METAN DOBLADA.


sábado, 19 de mayo de 2018

365 QUEJÍOS (20) LA REPÚBLICA IMPERMANENTE DE MI CASA


Es terrible. Usted compra muebles a precio aceptable. Para abaratar costes, acepta que sea  usted mismo el que deberá montarlos. Lo hace y, pocas semanas después, empieza a notar una rápida degradación en lo que acaba de adquirir. Tal es la ley de IKEA para armar la “república independiente de mi casa”. Barata, pero con aglomerados de mala calidad, chapas más que podrían servir para liar un porro de finas que son y que se abomban en cuanto se derrama sobre ellas una gota de agua. Y, sin embargo, lo más sorprendente es que los muebles de Ikea en algunos países, como en los EEUU, son considerados la quintaesencia de lo snob. En España, cuando alguien te dice “A mí me gusta la decoración minimalista”, no lo dudéis, es que acaba de amueblarla con material comprado en Ikea.

NO ME QUEJO NI DEL ESTILO IKEA, NI DE TENER QUE MONTARME LOS MUEBLES, DE LO QUE ME QUEJO ES DE SU IMPERMANENCIA, DE SU BREVEDAD. Está claro que un domicilio amueblado con este tipo de productos sale barato, pero la mala noticia es que cada cinco años hay que renovarlo. DE ESO ES LO QUE ME QUEJO: DE UNA CIVILIZACIÓN QUE VIVE EN LA IMPERMANENCIA.

Lo bueno del caso es que se trata de una gran idea: muebles asequibles, algunos de ellos extremadamente funcionales. Muebles para todos, accesibles a todos… una idea de alto calado social como ésta, no es raro que hubiera nacido del cerebro de Ingvar Kamprad, un antiguo militante del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores sueco dirigido por Per Engdahl quien siempre instruyó a sus miembros sobre el carácter social que debía tener una justa línea política.

Y yo me pregunto si no sería posible que la misma idea se realizara con unas calidades que garantizaran una mayor prolongación de la vida útil de estos muebles. La culpa no es del kamarada Kamprad que, en el fondo, ha ocupado con habilidad un hueco que otros han generado. Está claro que, por ejemplo, un piso de estudiantes, gentes que viven de alquiler y que gracias a la Ley Boyer (esa ley que indicaba perfectamente el espíritu socialdemócrata de favorecer a los grandes propietarios en detrimento de la estabilidad de la vivienda y que tendía a expandir el ladrillo como remedio a todos los males de nuestra economía) pocas veces están más de cinco años en el mismo inmueble, no necesitan mobiliario que tenga una duración mayor… ME QUEJO DE QUE LA INESTABILIDAD Y LA PROVISIONALIDAD SE HAN CONVERTIDO EN ALGO NORMAL EN NUESTRAS SOCIEDADES. Ikea es la muestra y el paradigma.

No hace mucho ayudé a uno de mis hijos a montar una estantería. Dos semanas después era evidente que el peso de los libros había combado las baldas. Estoy trabajando sobre una mesa de oficina de la misma empresa. Funcional y excelente… si no fuera porque la chapa que imita madera –dudo que lo sea- apenas tiene unas micras y la caída de una gota de cerveza hace que aparezca un verdugón de dimensiones notables. Muy buenas las cajas metálicas para guardar objetos… salvo por el hecho de que en un par de años empiezan a oxidarse. Y todo así.

CALIDAD. ¿Es que ya no hay calidad a precios aceptables? Estoy tentado de decir que la crisis de España deriva de los años 60 cuando la empresa Muebles La Fábrica se convirtió en líder del sector con mobiliarios estandarizados y trajo el aglomerado chapado… a partir de ahí, la degradación del mobiliario se aceleró. Hoy un carpintero digno de tal nombre es un bien escaso. Los relojeros y los miembros de cualquier otro gremio van desapareciendo rápidamente. Los artesanos son una especie en vías de extinción. A FIN DE CUENTAS, DE ESO ES DE LO QUE ME QUEJO: que el hueco que han dejado lo hayan ocupado los reyes de la estandarización.

viernes, 18 de mayo de 2018

365 QUEJÍOS (19) ¿Es una ONG? Entonces practica la “estafa humanitaria”…


Estoy harto de ir por las calles de las grandes ciudades y que bandadas de gente joven me asalte preguntándome si conozco la epidemia de tifus de Senegal o la mala suerte de los niños albinos en el continente africano. Es triste. En realidad, es doblemente triste que haya gente joven que se vea obligada a asumir trabajos miserables a comisión y que existan ONGs que los contraten para practicar lo que, en rigor, no es más que “la estafa humanitaria”.  Esa estafa está en todas partes: vas a un cajero automático y te sugieren que des 5 euros “por el hambre en las Galápagos”. Pasas por delante de una tele y cualquier canal promociona alguna “iniciativa solidaria”. Incluso están en el retrete leyendo el Diez minutos en posición de defequen y rara es la página que no menciona a alguna ONG. Cada famoso tiene, al parecer, alguna preferida. ME QUEJO DE TODO ESO: NUNCA COMO HOY HA EXISTIDO TANTO “SOLIDARIO” Y NUNCA COMO HOY TANTO IMPRESENTABLE HA VIVIDO DEL CUENTO.

No quisiera generalizar: supongo que habrá gente que realmente se muestra solidario con sus semejantes. E incluso, hasta es posible –posible, no probable- que exista alguna ONG que haga bien sus deberes y que no se gaste en sí misma más de lo que ingresa justificando ayudas para una causa justa. Hace tiempo que dejé de creer en Papá Nöel. De hecho, no creo siquiera en el CIS. Creo que era Proudhom quién decía: “Cuando alguien dice ‘humanidad’, atención, pretende engañar”. Parafraseando podría decirse: “Cuando alguien dice ‘solidaridad’, cuidado, pretende vivir del cuento”. Y a todos los niveles.

Créanme: no tengo inconveniente en que me despiecen al morir y que una córnea vaya a parar (dioptrías incluidas) a un ciego, que mis riñones acaben en dos necesitados antes que en la barbacoa del crematorio, mío hígado podría permitir a alguien beberse varios litros de cerveza. De hecho, ahora mismo, soy donante de sangre… Y NO SOY EN ABSOLUTO ‘SOLIDARIO’. Una vez muerto, poco me importa que me troceen. Y en cuanto a mi sangre, créanme, es bueno donarla: así la renuevas. ¿Que beneficia a otros? Mejor que mejor.

Lo más odioso de las ONGs, no es que reciban generosísimos subsidios A CAMBIO DE NADA, ni siquiera que NO EXISTA ABSOLUTAMENTE NINGÚN CONTROL SOBRE SUS GASTOS. Lo más odioso no es que, la primera partida de gastos de las ONGs sea “en publicidad” y en “sueldos” para sus propios miembros. Lo más bochornoso no es que la mayoría de ONGs no sirvan absolutamente para nada, que otras sean instrumentos de servicios de inteligencia, que la mayor parte sean recursos de espabilados para realizar el “Spanish dream” (trabajar poco – ganar mucho), ni siquiera que los medios de comunicación las ensalcen y jaleen. LO MÁS BOCHORNOSO ES QUE TODOS SABEMOS QUE LA INMENSA MAYORÍA PRACTICA LA ESTAFA HUMANITARIA CON UN CINISMO DEL QUE NO SE ATREVERÍA A HACER GALA LA PEOR PURRIA EXISTENTE BAJO EL CIELO ESPAÑOL: CAPAZ DE TRANSFORMAR EL SUFRIMIENTO DE OTROS, LA BUENA FE DE LOS INGENUOS Y EL DESINTERÉS DEL ESTADO, EN LUCRO PROPIO.

De eso si que me quejo… Me quejo de que, sin que medien investigaciones de la fiscalía, sin que el rumor a gritos sobre las malas prácticas de las ONGs (alguna que ha recibido más de un millón de euros ni tiene socios, ni realiza actividades, pero la pareja responsable cada vez está más oronda), cuando estamos asistiendo diariamente a una corrupción con sordina… de tanto en tanto aparezcan noticias sobre abusos sexuales en una ONG famosa, escándalos sobre malversaciones de fondos en otras dedicadas a “apadrinar niños”… Y a ninguna instancia del gobierno (ni de la oposición) parezca interesarle nada en absoluto.

Digámoslo ya: LAS SUBVENCIONES QUE SE ENTREGAN A LAS ONGs, ESTÁN FUERA DE CONTRAL Y UNA PARTE VUELVE AL BOLSILLO DE QUIEN HA FIRMADO EL ENVÍO DE FONDOS. Esto pasa con las subvenciones entregadas por el Estado, por las Comunidades Autónomas y por los Ayuntamientos. ¿Entendéis ahora porqué hay tanto interés en entregar el 0’7% en concepto de “ayudas al desarrollo” y porqué ningún organismo de la fiscalía se preocupa por investigar las cuentas de las ONGs? ¿Entendéis ahora cómo se pagan partidos políticos y porque políticos con sueldos altos pueden costearse gastos más altos aún? ¿O es que creíais que solamente viven de su sueldo y del 3% de comisión sobre obra pública?

Y eso, no lo olvides, se hace con tu dinero y con el mío. Al menos, las antiguas mesas de caridad presididas por marquesonas, ellas mismas se pagaban la autopromoción, haciendo méritos para ganar un parcela en el cielo. Así pues, si os preguntan: “¿estáis interesados en cuestiones humanitarias?”, responded: “Sí, ¿para cuándo se disuelven las ONGs?”. PORQUE DE LO QUE ME QUEJO ES DE QUE, NUNCA COMO HOY, LA SOLUCIÓN A LOS “PROBLEMAS HUMANITARIOS” HA ESTADO TAN LEJOS DE LAS ONGs.



jueves, 17 de mayo de 2018

ACABA DE APARECER EL Nº LV DE LA REVISTA DE HISTORIA DEL FASCISMO DEDICADO ÍNTEGRAMENTE A HUNGRÍA



El numero corresponde a los meses de marzo y abril y sus 260 páginas están dedicadas a LOS FASCISMOS HÚNGAROS. 

Una reciente visita a Hungría nos ha convencido sobre lo que podemos llamar “la excepcionalidad magiar”. Sólo conociendo a la sociedad húngara puede entenderse que desde hace casi 100 años, el país permanezca con unas constantes que no logró desterrar el régimen comunista que se prolongó desde 1945 hasta 1989. Da la sensación de que el país se vacunó contra el bolchevismo desde la revuelta de Bela Khun en 1919. El movimiento fascista húngaro fue una de las manifestaciones de esa “excepcionalidad”, no solamente porque el país estuvo dirigido por un régimen particularmente estable, en realidad, un gobierno autoritario de derechas, sino porque florecieron en los años 20 y 30, distintas manifestaciones del fascismo en todas sus variedades. De haber existido un régimen democrático es probable que los “cruces flechadas” se hubieran alzado antes con el poder, a la manera de Hitler, esto es, por vía electoral.



No hay que perder de vista que, después del NSDAP, el Partido de los Cruces Flechadas o el Movimiento Hungarista creados por Ferenc Szàlasi, fue el partido nacional-socialista más importante, poderoso y extendido de Europa, fuerte, especialmente, en los medios obreros y que, en la práctica, representaba a la “izquierda” del régimen del Almirante Von Horthy. Sobre el fascismo húngaro, hemos traducido el ensayo de Michele Rallo, publicado en su obra L’Epoca delle Rivoluzioni Nazionali in Europa (1919-1945), Volumen I, Austria - Cecoslovacchia - Ungheria
(Edizioni Settimo Sigillo, Roma, 1987), páginas 97-168. 


Así mismo, no hay que olvidar que el nacional-socialismo húngaro (con sus características propias y sus peculiaridades) fue fiel a la alianza de su país con el Tercer Reich, a diferencia de la derecha contra-revolucionaria que, en un momento dado, creyó en la posibilidad de un armisticio con la URSS. Por eso es importante conocer en profundida cómo se evitó esta defección y hemos optado por traducir y reproducir el texto del Coronel SS Otto Skorzeny sobre su aventura en Budapest, My Commando Operations: The Memoirs of Hitler’s Most Daring Commando (Schiffer Publishing, Atglen, Pennsylvania, 1995) páginas 310-335.


Finalmente, hemos completado el volumen con un breve estudio sobre los herederos de todos aquellos movimientos de los años 30 y 40, esto es, de los partidos que, en la actualidad, son considerados como "de derecha” (Fidesz) y “de extrema-derecha” (Jobbik) que suelen ser citados como partes de la “excepcionalidad húngara” en el siglo XXI, actualmente los dos partidos más importantes que operan en la Hungría democrática.

SUMARIO:

LA ÉPOCA DE LAS REVOLUCIONES NACIONALES EN EUROPA (1919-1945): HUNGRÍA
por Michele Rallo
Págs. 5-135
- La contrarrevolución (p. 6)
- La década de Bethlen (p. 19)
- Húngaro-fascismo y húngaro-nazismo (p. 34)
- La Revolución Nacional (p. 46)
- El Movimiento Hungarista (p. 64)
- El post-Gömbös (p. 83)
- La hora de los Cruces flechadas (p. 109)
- Cronología (p. 125)

MISION ESPECIAL EN BUDAPEST
El testimonio del Coronel SS Otto Skorzeny
Págs. 137-183


2018. DERECHA NACIONAL Y DERECHA RADICAL EN HUNGRÍA
por Ernesto Milá
Págs. 184-
- Antes de la victoria del Fidesz en 2010 (p. 186)
- ¿Quién es Viktor Orbán? (p. 189)
- Viktor Orbán y el problema de la inmigración (p. 198)
- El Fidesz: la Unión Cívica Húngara (p. 203)
- Notas sobre la "excepción húngara" (p. 212)
- El Jobbik o la "derecha radical" húngara. Los primeros apoyos (p. 214)
- El Partido de la Justicia y de la Vida Húngara (p. 218)
- El Jobbik, "Por una Hungría mejor" (p. 222)
- Los problemas de la Nación Húngara (p. 228)
- La trayectoria del Jobbik (p. 231)
- La Magyar Garda: los hermanos separados (p. 233)
- La evolución del Jobbik (p. 240)
- Gabor Vona: el hombre que hizo el Jobbik (p. 247)
- Conclusión final (p. 249)

Características:
Tamaño: 15 x 21 cm
Número de páginas: 254
Portada: a cuatricomía, plastificada y con solapas
Precio de venta al público: 18,00 euros (+ gastos de envío)
Descuentos para pedidos de más de 5 ejemplares
Pedidos y correspondencia: eminves@gmail.com








365 QUEJÍOS (18) PAN INFAME PARA BOCADILLOS MISERABLES



Uno de los recuerdos más obsesivos de mi infancia era el pan de payés que acompañaba al jamón obtenido en la matanza y el tomate que se cultivaba en el huerto tras la casa familiar. Si a eso añadimos el vino de nuestras propias viñas, puede entenderse que aquello fuera el paraíso. Las viñas desaparecieron sustituidas por una urbanización que, por mucho que lo lamente, lleva mi apellido. Los lagares y las bodegas estaban en ruinas la última vez que los vi y la masía se había convertido en lugar de citas de toxicómanos. No me quejo de este que no deja de ser el resultado de patrimonios mal gestionados, sino de que aquel pan no lo he vuelto a probar.

Es frecuente encontrar “ofertas” increíbles: “5 baguetes a 1 euros” y se añade para quienes no son diestros en matemáticas: “20 céntimos cada una”… No las recomiendo: su ciclo vital apenas se extiende dos horas, más allá de las cuales, la baguete, no solamente se ha resecado, sino que resulta imposible de cortar salvo que se utilice una motosierra industrial. Es curioso, pero me ha ocurrido en varios lugares de la geografía española. Mientras estuve rondando pueblos de la provincia de Alicante, por puro vicio, recorría panaderías para ver si encontraba el “pan perfecto”. Los había de todo tipo: con sabor a corchopan, con textura esponja, con más o menos levadura, más o menos cocido… pero todos desagradables y elaborados “sin oficio”. Porque para hacer pan, igual que para cualquier otro arte –y hacer algo tan básico como el pan puede ser un arte- hace falta “oficio”. Y, claro está, materias primas de cierta calidad. No todas las harinas sirven para hacer ese pan de nuestra infancia.

Vaya usted a un Pans&Company o a un Bocata (si es que todavía existen esas cadenas de fast-food) y hace una prueba: pida un bocadillo caliente. Estará crujiente. Espere apenas 30 minutos y vuelva a probar: se habrá vuelto una masa gomosa, seca tirando a árida. Miserable, en cualquier caso. Si usted ha tenido la suerte de probar un “pan de payés” de los de antes, recordará que lo milagroso de aquellos panes era que prolongaban su vida útil durante una semana. La “costra” impedía que el interior se oxidara. Este era el truco. Olvídese de eso. Ni siquiera en los pueblos se hace pan que merezca este nombre.

Nuestros abuelos nos decían: “no tires el pan que es de Dios”, e incluso si se te caía al suelo había que besarlo como signo de desagravio. Hermosas tradiciones de un pasado que se remonta apenas a medio siglo. Hoy, no vale la pena guardar el sobrante para cocinar unas migas o un gazpacho, si lo tiene más de cinco días, es probable que “florezca” y aparezcan sospechosas manchas verdes. Y es que hay panes que defraudarían al paladar de una piara de cerdos.

DE ESO ME QUEJO.

Mencionaré, eso sí, que en alguna ciudad se han producido reacciones a esta carencia de nuestro tiempo: no hará mucho, en Barcelona, una “escuela de panadería” demostraba que el arte no se ha perdido del todo. Y es que las cosas habían degenerado demasiado. No creo que a nadie le importe pagar unos céntimos más por un pan hecho con harinas de calidad, hornos tradicionales y levaduras auténticas. Pero, reconozcámoslo: se trata de minorías que solamente llegan (incluso geográficamente) a minorías.

¡PERO QUE PUTA CIVILIZACIÓN ES ESTA EN LA QUE LAS NUEVAS GENERACIONES NO VAN  A CONOCER SIQUIERA EL SABOR DE LO QUE ES EL PAN!

¿Quiere alimentarse bien? Pruebe a tomar algo tan simple como pan con aceitunas y un vaso de vino. El pan y el vino, la carne y la sangre de la Tierra. ¿Ha tomado alguna sopa de pan con vino? No le diré ya el pan con tomate y jamón, pero unas almendras con pan y vino tampoco están mal. Una dieta así, en otro tiempo, sería considerada propia de asceta. Hoy es casi un lujo. Tomates que no saben a tomates, jamones entre plásticos que saben a plástico salado, pan que fragua entre las manos, frutos secos llegados de China con forma de piñones o de almendras y sabor indefinido, ajos para untar el pan que no nos llegan de las Pedroñeras sino cultivados a la sombra de la Gran Muralla completamente inocuos y olvidables. 

PERO ¡QUE MUNDO ES ESTE EN DONDE DOMINA LA MALA COPIA, LA IMITACIÓN, EL SABOR REMOTO, LA FORMA PERO NO EL FONDO! ¡QUIERO COMER EL PAN QUE HAN COMIDO TODAS LAS GENERACIONES QUE HAN PRECEDIDO A LA MIA! ¡NO ME RESIGNO A LA MUERTE DE LOS SABORES Y LAS TEXTURAS PROPIAS DE NUESTRA IDENTIDAD! ¡QUIERO QUE MIS HIJOS Y MIS NIETOS DISFRUTEN DE LA VIDA, QUE NO SE LIMITEN A COMER LO QUE LES ECHAN EN LOS FAST-FOOD, EN LOS SUPERS O INCLUSO EN LA PANADERÍA INDUSTRIAL DE LA ESQUINA.

Ah, y por cierto, esta decadencia del pan es un fenómeno típicamente español. En otros países, el “oficio” se ha mantenido con orgullo y dignidad.

miércoles, 16 de mayo de 2018

365 QUEJÍOS (17) ¿PERO ES QUE NO HAY SOPLADORES DE AIRE SILENCIOSOS?


Me ocurrió hace ocho años: estaba durmiendo y, de repente, a eso de las 6:00 horas oigo un ruido ensordecedor. Cinco minutos de estruendo que arruinaron mis mejores sueños de madrugada. No le hubiera dado mucha importancia, de no haber sido porque al día siguiente a la misma hora ocurrió lo mismo. Y el siguiente, y al otro y así sucesivamente. Durante unos días estuve preocupado por averiguar quién generaba ese estruendo. Finalmente lo vi: si hasta entonces se había limpiado la calle con una de esas escobas enormes de eficacia demostrada a lo largo de generaciones, el encargado de compras del ayuntamiento se ve que había decidido transformar a los simples y honestos barrenderos en “técnicos de limpieza urbana” dotados de un artefacto infernal que se conoce como “sopladores”.

Se trata de uno de los inventos más satánicos de la modernidad. Consiste en un motor de dos tiempos que mueve una bomba de aire, la cual, mediante un tubo lanza una corriente contra las hojas, los papeles, las colillas y los desperdicios, arrinconándolos hacia un lado de la calzada en la que luego pasa otro artefacto motorizado, igualmente ensordecedor, que se lo traga. 

Y digo yo: ¿ES QUE HACE FALTA EMITIR 70-75 DECIBELIOS PARA LIMPIAR LAS CALLES? ¿ES QUE NO SE HA HECHO SIEMPRE CON UN SILENCIO REVERENCIAL Y UN RESPETO POR LA GENTE QUE SE OBSTINA EN APROVECHAR SUS ÚLTIMAS HORAS DE SUEÑO?

ME QUEJO DE ESO: DE QUE LOS AYUNTAMIENTOS HAN DEJADO DE PENSAR EN LOS VECINOS, tal como demuestra esa máquina infernal. No se puede si la compra de dos o tres docenas de estos artefactos rinde suficientes comisiones al concejal que firma la adquisición (los de dos tiempos están entre 400 y 500 euros cada uno). Han sustituido a la pareja de barrenderos, el primero con la consabida escoba y el segundo con la bolsa recogedora. Será un avance tecnológico pero para los vecinos es un martirio.

Más ejemplos:

- estaba el otro día sentado en un parque con mi nieto (porque servidor es abuelo por partida doble). Niños jugando. De repente el rumor consabido, luego el estruendo que se aproxima, más tarde la visión propia de una película de ciencia ficción de dos “técnicos de limpieza municipal” armados con sopladores avanzando entre las brumas, luego todos los niños, los abuelos, las madres, todos tosiendo… Hablo con una de las “técnicos de limpieza”, una chica simpática que estudió diseño gráfico; va provista de mascarilla como si estuviera expandiendo un gas químico letal y con los oídos tapados por orejeras industriales; en la NASA no irían mejor provistos: “Es que se levanta mucho polen…”, me dice. Añadiendo “… y hace mucho ruido”. Pero le han ordenado hacer eso y eso es lo que está haciendo: no limpia, levanta polen.

- otro más: es viernes, me voy al mercado del pueblo. Está justo al lado de un parque con el suelo arenoso. Estoy comprando frutas y verduras que están al aire libre cubiertas sólo por un toldo. El ruido amenazador se oye lejos, luego va avanzando; bruscamente una nube de polvo nos envuelve: el género expuesto, cambia de aspecto, se cubre por una capa de polvo y polen depositados uniformemente. La niebla impide ver lo que compramos. Los ojos de resecan. El del soplador se excusa: hace lo que el ayuntamiento le ha ordenado.

NO ME QUEJO DEL “TECNICO DE LIMPIEZA MUNICIPAL”. Es gente enrollada que bastante tiene con lo que tiene. DE LO QUE ME QUEJO ES DE QUE ESTAS MÁQUINAS SOPLADORAS INFERNALES ESTÁN SIENDO ODIADAS EN TODA LA GEOGRAFÍA NACIONAL Y, SIN EMBARGO, AHÍ SIGUEN, A DESPECHO DE LA OPINION DE LOS VECINOS, SIN TENER EN CUENTA SU BANALIDAD, OLVIDANDE QUE ERA CIEN MIL VECES MÁS ECOLÓGICO LIMPIAR CON ESCOBA (Y NO DIGAMOS SI ANTES SE HA MOJADO EL SUELO) Y RECOGER A MANO

UTILIZAR ESTOS ARTEFACTOS QUE, EN SI MISMOS, SON MUESTRA DE QUE LES INTERESAMOS UN CARAJO A LOS GESTORES MUNICIPALES.

ME QUEJO DE QUE LOS AYUNTAMIENTOS NI PIENSAN EN NOSOTROS, NI PIENSAN EN NADA, o lo que es peor QUE PARECEN EMPEÑADOS EN HACER LA VIDA IMPOSIBLE A LOS CIUDADANOS: y estos, para demostrar su agradecimiento, les votan (prometedme que no lo volveréis a hacer). DE ESO ME QUEJO.

martes, 15 de mayo de 2018

365 QUEJÍOS (16) MALDITO SEA EL TURISMO MASIFICADO QUE HA DESFIGURADO MI CIUDAD


Uno de los motivos por los que me alejé de Barcelona es por tener conciencia de que el rumbo que le habían impreso los ayuntamientos que la dirigieron a partir de los mundiales de fútbol de 1982 era inviable y conducía directamente a la inhabitabilidad. En aquella ocasión, el ayuntamiento dirigido por Maragall descubrió que los italianos se encandilaban con las Ramblas y la arquitectura monstruosamente kistch de Gaudí. ¿Por qué no organizar unas olimpiadas? El socialista encontró eco en el Presidente del Comité Olímpico Internacional de la época, un franquista de tomo y lomo. Fue la santa alianza entre la socialdemocracia catalana y el desarrollismo franquismo. Pero no es de esto de lo que me quejo.

En 1992 tuvieron lugar aquellas olimpiadas y se urbanizó una zona abandonada de la ciudad que se intentó reconciliar con el mar. Como aquello no era suficiente porque la ciudad seguía hasta el Besós, se convocó un peripatético Forum Mundial de las Culturas doce años después, que supuso un nuevo aporte especulativo en la Diagonal Mar en 2004. A partir de ahí la cosa se desató: el turismo fue creciendo, la ciudad vaciada de sus habitantes de siempre, sus viviendas convertidas en hoteles galácticos, los edificios de barrios enteros transformados en pisos turísticos y la ciudad sufrió una segunda desfiguración en apenas 20 años. En efecto, a la que había aportado la inmigración masiva de carácter magrebí a partir de 1996, se unió la que trajo el turismo masivo e insostenible.

PERO HOY NO ME QUEJO DE TODO ESTO, SINO DEL GANADO QUE LLEGA A LA CIUDAD  CONDAL (y que no es otro que buena parte del que llega, igualmente, a cualquier otro lugar de un país convertido en reserva turística).

Personalmente, me gusta viajar: NO SOY TURISTA, SOY VIAJERO, me repito cada vez que cojo un avión para algún destino. ¿Qué diferencia hay entre ambos conceptos?

1) El turista vaga de una ciudad a otra sin importarle mucho lo que ve, piensa en pasárselo bien, es una actividad ligada a la dinámica hedonista. El viajero, no solamente quiere conocer otros países, sino impregnarse de ellos, observarlos, juzgarlos y entenderlos, aprender un poco más del mundo que le ha tocado vivir.

2) El turista no cambia su estilo de vida, sino que lo afirma allí a donde va: el putero busca putas baratas a cascoporro, el porrero mas canabinoides a menos precio, el alcohólico cervezas a 26 céntimos lata, el gay una buena red y el discotequero impenitente una ruta del babalao que absorba su semana de ocio. El viajero busca conocer otros pueblos y otras culturas, saber algo más sobre su presente y sobre su pasado.

3) El turista se adapta a lo que le ofrecen los paquetes turísticos más baratos y masificados. Si se encontrara en solitario ante unas ruinas históricas se sentiría mal: necesita masificación y proximidad humana, cuanto más agobiante mejor. El viajero busca él mismo organizarse sus viajes, los planifica, los prepara, los disfruta, en una palabra y sabe muy bien que los circuitos turísticos, son siempre trampas para incautas y para gentes poco exigentes.

ME QUEJO DE QUE EL TURISMO QUE LLEGA A BARCELONA HA DESBARATADO SIMPLEMENTE LA VIDA CIUDADANA Y QUE UNA PARTE IMPORTANTE, NI SIQUIERA PRECISABA PISOS TURÍSTICOS (QUE HAN ALTERADO HASTA DEJAR IRRECONOCIBLES ALGUNOS BARRIOS), HUBIERA BASTADO, A LA VISTA DE SU NIVEL DE EDUCACIÓN, CON ARROJARLOS A PORQUERIZAS Y CUADRAS PIOJOSAS. NI MERECEN MÁS, NI CONOCEN MÁS, NI SU NIVEL DE EDUCACIÓN EN LA CONVIVENCIA DA PARA MÁS.


lunes, 14 de mayo de 2018

365 QUEJÍOS (15) ¡YA VALE CON EUROVISION!


El pasado sábado tuvo lugar la nueva edición del Festival de Eurovisión. Lo parajódico de esta edición ha sido que nuevamente ha ganado una cantante procedente de un país no europeo. El Estado de Israel, al parecer, produce fenómenos freakys a mogollón. Hace unos años fue una especie de travestí barbudo, ahora es una chica de aspecto sanote y de voz más que deficiente. A pesar de tener las hechuras iniciales de aquella Rosa de Operación Triunfo que tenía una voz difícilmente igualable (y una dicción que, cuando no cantaba era imposible entender lo que decía, por cierto), la ganadora de la última edición hacía gala de un tono quebrado propio de vieja borracha. Bastante lamentable en todos los sentidos. Pero no me quejo de eso.

Ni siquiera me quejo de que, desde los años 60, España haya tenido una participación poco brillante. Tampoco me quejo de que allí se haya enviado a fracasar desde cantantes de gran categoría y voz hasta simples payasos conscientes de que lo eran, mujeres de tronío, gays de porcelana,  o julays como en esta edición, ni de la calidad de lo que allí han cantado “los nuestros”.

DE LO QUE ME QUEJO ES DE LA EXISTENCIA MISMA DEL FESTIVAL DE EUROVISIÓN.

La época de los grandes festivales de música queda muy lejos. Fueron los años 60: España compitió con el Festival de la Canción de Benidorm y con aquel otro Festival de la Canción Mediterránea. El primero se prolongó entre 1959 y 2006, esto es entre el inicio del despegue económico y del desarrollismo en la España franquista hasta el boom de la construcción. El Festival del Mediterráneo, era pura promoción del ayuntamiento de Barcelona y duró de 1959 a 1967. Estaban invitados los “países mediterráneos” de las dos orillas, incluido Israel. Estos festivales se formularon al estilo del Festival de la Canción de San Remo que va por su 68 edición, pero que hace mucho tiempo dejó de llamar la atención. La fórmula ha muerto hace mucho. En Barcelona, cuando aparecieron los nuevos estilos (incluida la nova canço y las diversas variedades de rock) entendieron que era inútil tratar de promocionar la ciudad por ahí). El de Benidorm murió de muerte natural y el de San Remo como algo específicamente italiano, una especie de Operación Triunfo de una noche.

Y, sin embargo, Eurovisión sigue. ¿Para qué seguir llamando “eurovisión” a algo que, en realidad es “tutivisión”?  Red creada en 1954 a partir de la Unión Europea de Radiodifusión, fue inicialmente una red para intercambio de programas, material de archivo y material informativo. Pero hace tiempo que dejó de ser algo “europeo”. De hecho, hoy cuenta con 56 países… aún cuando la Unión Europea cuenta con 28 países a los que hay que sumar los que, hasta 43, no están incluidos en la malhadada federación. Uno se pregunta: ¿Qué diablos hace Azerbaiyán en Eurovisión? ¿O Armenia? Por no hablar de Israel, Marruecos y Turquía que son cualquier cosa menos “Europa”.

El festival estaba en crisis en los 10 años anteriores y posteriores al 2000. Sin embargo, sobrevive. Quienes le han inyectado vida artificial son dos sectores: los países marginales, no europeos (que han ido ganando: Turquía en 2003, Azerbaiyán en 2011, e Israel reiteradamente, en 1978, 1979, 1998 y 2018) y, sobre todo, el movimiento gay de los países occidentales. Y me quejo de que alguien a quien no le interesa ni el movimiento gay o mira un mapa de Europa y dice “¿Eurovisión? Esto debe ser cosa de europeos”, no tiene porqué soportar en el mes previo a la celebración del certamen el machaque de canciones mediocres, intérpretes que, al margen de su calidad real o supuesto, jamás ganarán porque en ese festival el voto es político o de vecindad.

ME QUEJO DE QUE LA FÓRMULA PERTENECE A MEDIADOS DEL SIGLO XX Y YA ES UN ARCAISMO EN LA MODERNIDAD. Y aburre PORQUE HACE TIEMPO QUE NO APARECEN CANCIONES PEGADIZAS NI DE CALIDAD NI LOS GANADORES RESULTAN SER INTÉRPRETES CON CARISMA. Lo del Chiquilicuatre tuvo [des]gracia… Después de aquello, por dignidad, hubiera bastado con retirarse del festival. Diez años después, seguimos esperando.

¿PARA CUÁNDO ENTERRAMOS AL FESTIVAL DE LA MEDIOCRIDAD Y EL KITSCH?


domingo, 13 de mayo de 2018

365 QUEJÍOS (14): ESAS DEVOLUCIONES DEL CAMBIO MAL DADAS



Me quejo de que la tasa de errores a la hora de devolver el cambio en los comercios está subiendo desmesuradamente en los últimos años. Compras una barra de pan que cuesta ochenta céntimos, pagas con un billete de cinco euros y te devuelven dos veinte euros… ¿Y los otros dos euros? Pueden ocurrir dos cosas: que lo adviertas o que no lo adviertas. Lo sorprendente es que si lo adviertes y reclamas, quien te ha dado el cambio, ni siquiera examina las monedas que le muestras: te devuelve los dos euros sin mediar disculpa y con expresión de acordarse de tus muertos. Simplemente, te ha querido engañar. Si no lo adviertes, los dos euros van a parar a la caja B de su bolsillo. En las grandes ciudades esto se ha convertido en el pan de cada día.

Uno tiene que permanecer constantemente en guardia para evitar que le timen pequeñas cantidades. Ciertamente, no es como para presentar una denuncia, pero la reiteración es lo suficientemente grave como para pensar que hay cientos de personas al día a los que les hacen el mismo truco y no lo advierten. ¿A qué se debe todo esto?

Personalmente lo atribuyo a tres causas:

1) La formación de primaria en matemáticas es tan básica y poco exigente que una parte de los alumnos salen de las aulas sin saber realizar una simple resta. No lo hacen por mala fe, sino que se equivocan. Lo digo, porque en alguna ocasión, me ha ocurrido lo contrario: he visto que me daban más cambio del que correspondía. Problema grave que, por sí mismo, denota el fracaso de nuestro sistema de enseñanza. Los niños van pasando de curso en curso a pesar de tener las asignaturas suspendidas. Y al final resulta que no les sale un cálculo diferencial-integral simplemente porque no tienen facilidad para multiplicar ni restar…

2) Ha aparecido un grupo social nuevo, bruscamente, en los últimos veinte años, que está habituado en sus países de orígenes a realizar este tipo de trucos o bien que ha llegado con la idea de que en España todos atamos los perros con longaniza así que ni siquiera nos preocupamos, si damos un billete de cinco, de veinte o de cincuenta euros, del cambio. Como nos sobra el dinero, no lo miramos. E incluso, como algunos españoles de a pie es, por término medio, son algo paradillos, aunque lo advierta, prefiere no reclamar. Sí, me estoy refiriendo a la inmigración. Siempre ha dicho que los inmigrantes son mucho más “listos” que los de aquí, que tienen más instinto de supervivencia. Y lo ponen en práctica con mucha facilidad, no sólo en los cambios, sino en las reclamaciones y la exigencia de beneficios sociales.

3) Y luego está, claro, la mezquindad salarial que también influye. Determinados empleos se realizan a cambio de salarios de miseria. El empleado debe compensar de alguna manera esta carencia y lo hace, simplemente, buitreando cambios a los clientes que es menos comprometedor que escatimando productos del propio comercio. Cuando trabajaba en radio, aquello era un hervidero de becarios sin sueldo o con sueltos que no cubrían ni siquiera los transportes que utilizaban: no era raro que CD que llegaba a la emisora regalado por las distribuidores y para que se emitiera en el curso de los programas, se lo quedaran los becarios. La sala de archivo de CDs era periódicamente sometida a saqueo hasta el punto de que Luis del Olmo, en Onda Rambla, optó por contratar un segurata para evitar el expolio (prefería pagar uno de estos servicios, antes que subir 100 o 200 euros el “salario” a los becarios…).

Sea cual sea el motivo que induce a unos empleados a sistematizar los errores en la devolución de los cambios, de lo que me quejo es de tener que estar permanentemente en guardia. La base para la sostenibilidad de una sociedad es la confianza entre vecinos, no el estar permanentemente en situación de “prevengan” como se decía en la mili. Y además, reconozco que estoy harto de decirle a la de la panadería: “Me has dado mal el cambio” o de ver como uno de cada X clientes se ve obligado a repetir la misma frase. Estos harto de listos, de listillos y de listones. ¿A quién no le ha pasado esto?

sábado, 12 de mayo de 2018

365 QUEJÍOS (13): ESOS BADULAKES QUE VAN DE PALO


Me hacen gracias los amigos que se han obstinado en ser defensores de “el pequeño comercio”: lamento deciros que el “pequeño comercio”, el de siempre, el de proximidad, el que vivieron nuestros padres, ha muerto. Es terrible, y todo eso, pero es la realidad: se lo han cargado las grandes superficies. La primera de estas que vi en Barcelona debió aparecer hacia el 1962, era un Pryca en Balmes - Travesera de Gracia. No prosperó, unos años después cerró y bastante más tarde, en la transición, en su lugar apareció otro. Luego estaban los Spar, pequeños y recoletos, que convivieron durante un tiempo con las “tiendas de ultramarinos”. Pedías en estas arroz y te lo servían. Pedías aceite y le daban a la bomba de un barril Brent. Pedías galletas y te abrían una caja de hojalata. Eso era el pequeño comercio. Inició su ocaso en la transición y murió antes de llegar a la crisis de 2007. Pero, entre tanto, a partir de mediados de los 90 se produjo otro fenómeno nuevo: llegaron inmigrantes magrebíes y abrieron lo que podría ser considerado como primeras muestras de “comercio étnico”. Apenas vendías unas pocas cosas: refrescos, frutas, frascos de legumbres, latas… Pero la verdadera avalancha empezó a finales de los 90 cuando los pakistaníes que utilizaban la manga ancha española en materia de inmigración para saltar al Reino Unido e instalarse allí, decidieron que España era mucho más barato y menos explotado: entonces empezaron a abrir su badulakes.

Los pakis no podían competir en calidad, vendían lo mismo que en cualquier super. Pero, inicialmente, lo vendieron más barato. Además, tenían la ventaja de estar abiertos a horas extremas, desde las 6:00 hasta las 12:00, incluso más tarde. Competían en horario. Luego, empezaron a aprender que, una vez ganada la fama de que eran comercios baratos, podían ir subiendo paulatinamente el precio. Dejaron de competir en precio y pasaron a competir solamente en horario. No les ha ido mal. Han ocupado una franja del comercio de la que, inexplicablemente, desertó el comercio español. Y se han hecho los dueños de esa franja del mercado.

No voy a quejarme de que en nuestros barrios el pequeño comercio autóctono haya desertado y que en cada esquina proliferen como hongos los badulakes pakis. Sería absurdo, porque cuando las ganas de hacerte una birra aprietan a las 22:00, igual solamente encuentras un paki que te vente una lata. 

DE LO QUE ME QUEJO ES DE QUE CADA VEZ HAY MÁS BADULAKES QUE VAN DE PALO. Me explico.

El otro día en Barcelona, me apetecía un Burn, bebida energética a base de taurina. Veo a un paki que la vende a 85 céntimos. Precio normal: de 80 a 90. Aceptable, por que el resto de marcas, Monster, especialmente, van a 1,50 euros, con el mismo litraje, contenido en taurina y cafeina. Cojo una lata de Burn, me dispongo a pagar: ¡y, como la cosa más natural del mundo, me lo pasa dos veces! Es cierto que apenas hablaba castellano, pero sabía perfectamente como decir: “son 1,70 euros”. Ahí se quedó el Burn. Otra muestra: en un badulake de la costa compro una lata de Cider Magners (sidra irlandesa). Ochenta céntimos. Bien. Ta güeña. A la semana siguiente vuelvo al mismo badulake, compro lo mismo. Precio: uno ochenta euros… Ni siquiera se tomó la molestia de realizar una discreta subida escalonada en unas semanas.

El principio ético-moral  de este “comercio étnico”: “si pagan más es que son tan primos como parecen; por tanto, voy a probar…”. De eso me quejo. De que en los badulakes, simplemente, nos toman por tontos. No creo que ninguno tenga libro de reclamaciones, ni listado de precios, ni siquiera estén al día con las licencias municipales. Son así: plena anarquía.

¿Este es el “pequeño comercio” que hay que defender? Es el único que queda. Yo me pregunto, por qué, los jóvenes españoles no se unen dos o tres y abren pequeños comercios autóctonos, retornando a aquellos tiempos en los que el “tendero” conocía a su clientela, hablaba su idioma y, además, no hubiera sido capaz de ofrecer mierda seca a precio abusivo, so pena de quedar mal con sus vecinos. De eso me quejo.

viernes, 11 de mayo de 2018

365 QUEJÍOS (12): HUYAMOS DE LA PUBLICIDAD



Hará algo así como dos décadas, estaba claro que la publicidad se había desmadrado y que los canales generalistas ofrecían excesiva publicidad. Por no hablar de la radio en al que por cada hora de programación, entre 20 y 25 minutos estaban destinados a cortes publicitarios. Una ley quiso regularlo… ley no derogada pero si olvidada. Hoy, nada impide que cada canal coloque de manera abusiva publicidad y más publicidad hasta matar a la gallina de los huevos de oro. ME QUEJO DE LA PUBLICIDAD OMNIPRESENTE E INTERMINABLE, CHIRRIANTE Y CON UNA FALTA DE ORIGINALIDAD RAYANA EN LA INDIGENCIA INTELECTUAL.

¿Puede verse una serie de 20 minutos con dos y tres cortes publicitarios, el último de los cuales se da a pocos segundos de terminal? ¿Pueden soportarse secuencias de cortes publicitarios de 10 e incluso 15 minutos, separadas por un minuto de programación? Bueno, pues ese es el resultado de las televisiones privadas que nacieron en los años 80 y que se ha renunciado a controlar. Carloti, el baranda de Tele 5 ya lo dijo hace algunos años: “yo vendo publicidad, y tengo que poner contenidos para que la gente vea los anuncios”. Imposible ser más claro: la televisión pasó de ser un servicio público a un negocio publicitario desbocado.

Si cuando era un servicio público, nos quejábamos de que solamente había un par de canales nacionales y media docena de canales autonómicos-oficialistas, la irrupción de las televisiones privadas marcó el inicio de la era dorada de las mama-chichos, los culebrones y la telebasura.  Y en eso estamos. Abandonad toda esperanza: a medida que se degrada el nivel cultural de las masas, lo que precisan no son productos sofisticados, sino pura mierda enlatada. Eso es lo que hoy sirven las televisiones generalistas. Y ese ha sido el resultado y más notorio resultado de las televisiones privadas que han cumplido ya las tres décadas.

Lo más sorprendente es que la publicidad ha llegado a invadir algunos canales de pago. Lo que se ha generado ha sido una fuga masiva hacia la televisión es streamming después de una década en la que bajar contenidos a través de programas P2P se había convertido en algo habitual. ¿Podía esperarse otra cosa? El problema de las televisiones privadas, no era que vivieran de la publicidad, sino que han querido vivir demasiado bien.

ME QUEJO DE QUE LA PUBLICIDAD ES UNO MÁS –NO EL ÚNICO, PERO SÍ UNO DE LOS MÁS IMPORTANTES- DE LOS FACTORES QUE HAN CONTRIBUIDO A LA DECADENCIA IRREVERSIBLE DEL MEDIO TELEVISIVO. Y no tenía por qué ser necesariamente así.

- Un medio saturado por publicidad directa e indirecta, no es un medio que pueda transmitir otro valor que los contenidos de los propios anuncios.

- Una publicidad masiva no puede ser sino una publicidad zafia, hecha, no para la satisfacción de la media intelectual de la audiencia, sino al nivel de los estratos de más baja cultura.

- Una publicidad omnipresente desvaloriza cualquier otro contenido televisivo, resta interés, rompe la continuidad de las películas y las series y termina siendo una tortura para el espectador.

- Una publicidad tan poco imaginativa, tan machacona y reiterativa como la actual, además, resulta ser engañosa y en absoluto útil para el espectador.

A lo que habría que añadir los efectos subliminales de los que nadie habla pero que seguramente siguen existiendo (¿o es que alguien ha pensado que el estudio de las técnicas subliminales se interrumpió en los años 50 y nadie se ha interesado desde entonces por ellas?).

Obviamente, no todo son quejas contra la publicidad. LE AGRADEZCO EXTRAORDINARIAMENTE QUE EL RECHAZO A LA PUBLICIDAD HAYA OPERADO EL MILAGRO DE QUE DESDE HACE CASI 20 AÑOS NO VEO TELEVISIÓN, SINO QUE YO MISMO SELECCIONO LOS CONTENIDOS QUE ME INTERESAN. NO ME IMPORTA PAGAR POR VER… LO QUE ME IMPORTA ES QUE NO POLUCIONEN MI CEREBRO CON CIENTOS DE ANUNCIOS POR HORA DE PROGRAMACIÓN.  


jueves, 10 de mayo de 2018

365 QUEJÍOS (11): LOS ALARIDOS DEL NIÑO DE LA VECINA



Establezcamos un axioma (proposición suficientemente evidente como para no necesitar demostración): LOS NIÑOS ESPAÑOLES SON MÁS CHILLONES QUE EN CUALQUIER OTRO PAÍS DEL MUNDO (incluidos los países más chillones del tercer mundo). Me quejo de eso: NO SABEMOS EDUCAR LA VOZ DE NUESTROS NIÑOS. CUANDO JUEGAN, LO HACEN A TRAVÉS DE ONOMATOPEYAS Y ALARIDOS. Cualquier viajero sabe que esto ocurre solamente en España. Harina de otro costal es explicarse el por qué.

En cierta ocasión, sentado en un restaurante, la niña de apenas tres años de la mesa de enfrente empezó a gritar, sus padres y familiares no la calmaban así que comenté en voz alta lo inútiles que eran y que ni siquiera se preocupaban de educar a su hija para que no molestara en los locales públicos. Por increíble que pueda parecer, los padres –que me habían oído perfectamente- prefirieron abandonar el local antes que enseñar a la niña que en lugares públicos no se chilla. En los últimos años, confirmando la anécdota, debo decir que no he visto a padres que se esforzaran en educar la voz de sus hijos (que es como educarlos a ellos mismos). Da la sensación de que la actual generación de padres considera que cualquier reconvención, regañina o simplemente intento de rectificar el carácter de su vástago, vaya a castrarlo y sea algo inhumano. El resultado es que, cuando alcanzan los 14 años, ya resulta imposible que aprendan a modular la voz.

Por lo demás, una de las muestras del fracaso educativo de la enseñanza primaria es que en España, los niños se comunican POR ONOMATOPEYAS, MUCHO MÁS QUE CON FRASES CONSTRUIDAS MEDIANTE VOCABLOS. Y esto,  también, es algo que solamente existe en España. He contado en varias ocasiones que, en cierta ocasión, en Praga, dentro de un par, en la mesa de al lado, estaban sentados merendando un grupo de cuatro niños de 12-13 años ¡y hablaban entre ellos! ¡ni gritaban, ni se comunicaban por onomatopeyas, ni mediante alguna red social! ¡ESTABAN HABLANDO! Era algo que hacía tiempo no veía en España. En otra ocasión, en Québec, en un fast-food en el que me encontraba, entraron como 90 jóvenes escolares. Me horroricé: algo así en España equivalía a tener que evacuar el local ante los gritos, los chillidos, las peleas, la música, etc… Al cabo de poco rato vi que los profesores tenían perfectamente controlada la situación: TODOS ELLOS SE COMPORTARON CÍVICAMENTE.

¿El balance? ESTAMOS FORMANDO ENERGÚMENOS A FUERZA DE RENUNCIAR A EDUCARLOS. Educar quiere decir RECTIFICAR las tendencias y transmitir hábitos sociales correctos. Implica, naturalmente, ejercer presión sobre el niño: pero es rigurosamente necesario. O de lo contrario, lo que va creciendo es una raza asilvestrada incapaz de vivir en sociedad y de comunicarse de manera racional. ESTO ES LO QUE TENEMOS HOY. Corresponde a los sociólogos y educares explicar cómo hemos llegado hasta ese punto. Pero es una situación que resulta imposible de soportar.

En mi pueblo, procuro no salir a la misma hora que sueltan a los niños de los colegios. Cada día que veo el espectáculo de los niños saliendo de la escuela, no sé por qué, recuerdo aquellas películas del Oeste en las que se producía una estampida de búfalos. Pues lo mismo.

LO ESENCIAL PARA MANTENER LA CONTINUIDAD DE UNA SOCIEDAD ES ESTABLECER CÓDIGOS DE COMUNICACIÓN ENTRE SUS MIEMBROS: CUANTO MÁS SOFISTICADOS SON ESOS CÓDIGOS Y MÁS ELABORADOS, MAYOR ES EL NIVEL CULTURAL Y EDUCATIVO DE ESA SOCIEDAD –implica que todos sus miembros se han esforzado en alcanzar unos mismos estándares aceptados por todos- CUANDO MÁS SIMPLES, PRIMITIVOS Y ONOMATOPÉYICOS SON ESOS CÓDIGOS, MÁS PRIMITIVA ES UNA SOCIEDAD. Si hemos de vivir los decibelios que emiten las jóvenes generaciones, hay que reconocer que la sociedad española se ha degradado al nivel de los neandertales recién bajados del árbol.

La generación en la que me eduque y la generación en la que he educado a mis hijos eran capaces de gritar más y mejor que la de ahora. PERO SABÍAMOS CONTROLAR EL SONIDO, MODULAR LA VOZ Y SUBORDINAR NUESTRO IMPULSO A LA NORMA SOCIAL ACEPTADA DE NO CAUSAR MOLESTIAS A LOS VECINOS. De eso me quejo. De que de esto ya no quede ni rastro.