miércoles, 21 de octubre de 2020

LA MOCION DE CENSURA, VOX, EL DECLIVE DEL PP Y LAS NECESIDADES DEL PAIS

Espero que la moción de censura convierta a Vox, de partido marginal, en eje de la política española. Espero que el eje de la derecha deserte, de una vez por todas de un PP, ya fracasado sin necesidad de que Casado lo confirme en las próximas elecciones. Demasiada corrupción. demasiada ambigüedad, demasiada prepotencia, han condenado al PP a la extinción. Su ocaso empezó en el momento en el que ya no estuvo en condiciones de cumplir el axioma fraguista “sin enemigos a mi derecha”. A partir de ese momento, estaba obligado a definirse: o como partido de centro o como partido de centro-derecha o como partido de la derecha. Dudó, quiso ser las tres cosas a la vez y el resultado fue que Ciudadanos le comió el espacio centrista y Vox el espacio de la derecha.

Vox ha pasado por tres tiempos:

- el fundacional, en el que, posiblemente, quienes lo impulsaron -como al ya extinto PADE- eran gentes que habían quedado al margen del reparto de poder con Rajoy y decidieran crear una formación para luego volver “triunfalmente” al partido.  

- el de partido de la extrema-derecha convencional, con sus franquistas, con sus conservadores a ultranza, con sus liberales de fórmulas marchitas, el de los temas anti-ETA, anti-aborto, con fuerte presencia de sectas católicas en su interior.

- el partido “populista” según los estándares europeos, receptáculo del voto de protesta y al que van a parar votos procedentes de barrios obreros, votos ultraconservadores, votos de simple rechazo, voto del miedo y voto antiinmigración.

La primera fase ya ha quedado atrás. A partir de ahora, la cuestión es cuándo se producirá el “sorpasso” de Vox al PP y cuando pasará de ser -como es ya hoy- tercera fuerza política en intención de votos, a segunda fuerza política. A lo largo de esta moción de censura, veremos también lo que queda de la segunda fase de desarrollo del partido y si ha sido capaz de imbricar en su programa a temas “populistas”, descartando aquellos otros de temática liberal que solamente pueden corresponder a la derecha de toda la vida, esa que agoniza con las siglas PP.

Hará falta también esperar a las próximas elecciones para ver cuáles son los ejes de propaganda de Vox y si confirman el tránsito del espacio de la derecha al “populismo”, o bien adoptan una posición ambigua intermedia. Pero esto del “populismo” es como quedarse embarazado: o se está del todo o no se está, no hay término medio. No se puede ser algo franquista, algo liberal, algo de derechas, algo populista… Lo último excluye a todo lo demás, al menos como dominante.

Hasta ahora se ha dicho que el gran problema de la “derecha” en España es que está dividida en tres fracciones que, en el fondo, proponen lo mismo (menos estado de las autonomías, menos gasto público, más seguridad y cambios en la política educativa). Pero hay matices. En primer lugar:

- Ciudadanos, fuera de sus propuestas antinacionalistas, es un partido mundialista, globalizador y partidario de una economía neo-liberal que aspira a revalidar el viejo centrismo de la transición y que considera la constitución como magistral

- El Partido Popular, es la opción de las clases más conservadoras, de los restos del franquismo sociológico y de la derecha más tibia, indefinida y contemporizadora. Y, claro está, los dogmas liberales resultan inseparables de su programa.

- Vox, se encuentra en mutación: sabemos cómo se inició, pero no hacia dónde caminará. Tiene asignaturas pendientes (sacudirse a las sectas católicas que actúan en su interior, homogeneizar sus criterios, definir una estrategia clara, en definitiva, decidirse por una línea de “derecha del PP” o de “extrema-derecha”, o bien decidirse por una línea “populista”. Y lo primero que tiene que hacer es revisar sus “alianzas” en Europa y reconocer de una vez por todas, quiénes son sus reflejos en otros países y con quien conviene sentarse.

Para Vox habrá un antes y un después de la moción de censura. Y otro tanto ocurrirá para la derecha: Casado se arriesga a irse empequeñeciendo de no adoptar una política de enfrentamiento con el gobierno Sánchez-moños. Se entiende las dudas de Casado a la hora de votar a la moción: votar no, implicaría ser presentado como “traidor” para la derecha; votar sí, parecería ir a remolque de Vox; la abstención es la postura más cómoda, pero no la más prometedora de cara al futuro. Si se es oposición, hay que demostrarlo, y no solamente con los choques entre el gobierno y la CAM.

Ahora bien, Vox debe entender que no pueda basar su futuro en robarle votos a la derecha. Esos irán cayendo por su propio peso, a medida que el PP vaya perdiendo la poca mordiente que le queda. Los votos de Vox no están en la derecha: debe buscarlos en barrios que en otro tiempo votaban masivamente a la izquierda y a los que la izquierda en sus distintas variedades taxonómicas ha traicionado sin excepción. (De ahí, la necesidad, además, de claridad, es decir, de lo que hablábamos antes: estar o no embarazado)

Por eso es importante que Vox se deshaga de los liberales emboscados en sus filas, tanto como de los que sienten tortícolis de mirar hacia el franquismo. Vox debe buscar votos entre los damnificados por la globalización, entre los que tienen que convivir a metros de distancia con las riadas de inmigrantes, en los que siempre están en desventaja en relación al último recién llegado para recibir una ayuda pública, entre los que odian a la clase política y en todos los que constituyen el “frente del rechazo” que, en 2009 estuvieron con “los indignados” y que ahora se sientes ajenos al negocio del moños, a sus ideologías de género, la legislación sobre el porro, a sus propuestas de más inmigración y más multiculturalidad.

¿Se atreverá Vox a dar el paso decisivo? Francamente, no lo tengo claro. Hará falta ver el tono de Abascal en la moción. Será un doble o nada. Porque si, Abascal no da la talla, en la táctica de la moción de censura puede salirle el tiro por la culata.

La década de 2020 a 2030 va a ser decisiva para España y para todo el mundo:

- Con una disminución mundial del PIB, las consecuencias de la crisis post-covid durarán años y esto, además, en pleno período de innovación y cambios tecnológicos y científicos.

- En menos de cinco años, solamente los tarados de pocas neuronas seguirán pensando en independencias de nacioncillas pequeñitas y redonditas;

- La UE deberá haber demostrado su capacidad para innovación tecnológica y empresarial… o reconocido sus limitaciones y su fracaso;

- Quién sabe lo que ocurrirá en EEUU después de estas elecciones de noviembre y hasta cuándo China no mostrará síntomas de fatiga interior;

- Será muy difícil que, en la década, la clase política haya recuperado el respeto que perdió, es, mucho más probable que siga siendo el grupos social más desprestigiado y odiado del país y,

- Los puestos de trabajo seguirán disminuyendo, mientras la robótica y la inteligencia artificial vayan ampliando horizontes…

¡Cómo para qué este país siga mendigando en Europa, creyendo que con el ladrillo vendrá la recuperación, viviendo del turismo de litrona y balconning, discutiendo sobre autonomías o viendo como se suben impuestos hasta lo imaginable, mientras la clase política, ni alumbra alguna idea que muestre su eficacia en la práctica, ni mejore la gestión de la cosa pública, ni siquiera, por pudor, se baja los sueldos, sino que aumenta las comisiones y negocios opacos que nunca terminan de verse en los juzgados salvo cuando han prescrito o los implicados han palmado!

Los próximos diez años van a ser decisivos -y lo repetiré una vez más-: la crisis económica generada por el Covid, se transformará -se está transformando- en crisis social, con una cifra de parados que superará a la de 2010. Cuando esto ocurra la crisis social mutará espontáneamente en crisis política y será una crisis institucional en la que las costuras de este país pueden desgarrarse para siempre en forma de república federal (opción moñista), o bien superamos las faraónicas autonomías, las fundimos con la diputaciones y abaratamos costes, ahorrando para dedicarnos a lo esencial: ser competitivos, cabalgar sobre la renovación tecnológica y buscar nuevos pilares de la economía (más allá del ladrillo y el turismo).

Vox tiene que mirar al futuro y proponer a las nuevas generaciones ese futuro que los viejos partidos nos han negado. En este momento, Vox es la “gran esperanza blanca”; no quiero pensar lo que supondría el que terminara siendo otra sigla más entre un bosque de siglas que nacen, crecen, decepcionan y mueren.

Yo quiero una sigla que saque, de una puta y jodida vez, a este país de su miseria cultural, que le fije objetivos propios de la modernidad y del siglo XXI, sin caer en memeces, alucinaciones y cursiladas “políticamente correctas”. 

Quiere un partido que hable claro, claro y duro, que condene con palabras duras y claras mundialismo y globalización; no más bocachanclas clónicos que suelten el mismo discurso “moderado y liberal”. 

Quiero un partido que ataque a las raíces de los problemas, no que pode ramas perdidas, olvidadas o irrelevantes. 

Y me da igual si ese partido es Vox o el mismísimo diablo en persona: pero que barra el panorama político español de toda la basura y de todas las roñas de la partidocracia. Porque este país necesita una sigla contra todas las siglas.

lunes, 19 de octubre de 2020

LA TRISTE HISTORIA DEL PROFESOR DECAPITADO Y LO QUE PIDE LA SITUACIÓN

 

Cuando el terrorismo es protagonizado por una organización, la sociedad puede defenderse a través de las fuerzas de seguridad del Estado: basta con investigar, detener y juzgar a los integrantes de la red. Pero cuando el terrorismo es protagonizado por decenas de chalados, tras los cuales no existe ninguna organización y sus acciones criminales son el resultado de una interpretación literal de sus creencias religiosas, no hay defensa posible. Hoy será éste el asesinado, maña aquel otro y, poco importa que la buena noticia sea que el terrorista sea liquidado en cuestión de minutos al carecer de infraestructura y ni siquiera haber previsto qué hacer después de cometer. ¡Qué puede importarle, si tiene la convicción de que renacerá en el “paraíso de Alá”, donde recibirá cuarenta palacios de jade, cada uno con cuarenta harenes y cada harén con cuarenta huríes y vivirá eternamente con treinta y tres años y erección permanente! Todo esto viene a cuenta del asesinato de Samuel Paty, profesor decapitado en Francia por el fanático islamista de turno.

El profesor, ni era conocido como “islamófobo”, ni siquiera como votante de Marine Le Pen; el profesor Paty era, más bien, un liberal progresista, de esos que creen que el diálogo lo resuelve todo y que se puede debatir con todos con paz y amor. Era tan respetuoso que, incluso, en la clase de “libertad de expresión”, antes de enseñar las caricaturas de Mahoma, dijo que, si algún alumno se iba a sentir ofendido, podía abandonar el aula. Lo hicieron algunos, pero una de las alumnas que se quedó informó a los islamistas y así empezó todo. Esta misma alumna, había publicado dos vídeos en redes sociales criticando al profesor, ofreciendo datos personales de él y, previamente, lo había denunciado por difusión de “pornografía” en la clase de educación sexual…

Me recuerda al asesinato de los redactores de Charlie Hebdo: en las entrevistas posteriores a los supervivientes, con una ingenuidad pasmosa, demostraban ignorar por completo lo que era el islam y desconocer lo que implicaba publicar una caricatura de Mahoma. Lo mismo le ocurrió al profesor Paty. Hay que tener en cuenta que, los medios de comunicación en Francia dan mucha audiencia a islamistas moderados que insisten en sus puntos de vista compatibles con la legislación europea y cierran las puertas a los radicales islamistas, de tal manera que los sectores liberales y progresistas de la opinión pública están predispuestos a considerar al islam como una religión tolerante, respetuosa con la libertad de expresión y ajena a los radicalismos… Y luego pasa lo que pasa

En cuanto al asesino, ni siquiera estaba fichado y no existían datos de que fuera un islamista radical. Había nacido en Moscú, de origen checheno. Un conocido propagandista islamista, Abdelhakim Sefraouni, presidente del “Consejo de Imanes de Francia”, visitó, junto con el padre de la alumna, al director del instituto y emitió una “fatwa virtual” contra el profesor. Se sabe cómo terminó.

El tal Sefraouni y los familiares del asesino, figuran entre los 9 detenidos por la policía francesa. Esta detención es importante porque se trata de la primera vez en que un alto cargo religioso de un país europeo haya amenazado e instigado el asesinato de alguien que no comparte sus ideas religiosas.  Lo sorprendente no es eso ¡sino que el fulano llevaba quince años siendo investigado por la policía como islamista radical tras promover continuamente actos violentos!

Sin contar las más de 200 iglesias incendiadas en Francia, entre las que se encuentran, vale la pena no olvidarlo, Notre Dame de París y la catedral de Nantes, en los últimos cinco años han muerto en Francia 259 personas, víctimas del terrorismo islamista. Si tenemos en cuenta que los matarifes de ETA, en medio siglo de actividad, asesinaron a 800 personas, la cifra de víctimas del terrorismo islamista en Francia habla por sí misma.

En cuanto al asesino, se trataba de un “refugiado” checheno. A pesar de tener antecedentes sólo por pequeños robos y delitos comunes, una hermana suya se había unido al Daesh en 2014 y sí está en busca y captura. Pero, lo más sorprendente -y en este asunto vamos de sorpresa en sorpresa- es saber que el ministro del interior francés anunció, después del asesinato de Paty, la expulsión de 231 extranjeros residentes ilegalmente en Francia y fichados por “radicalización islamista”, de los que 180 están en la cárcel. ¿Hacía falta un asesinato que ha generado la repulsa de la sociedad para acometer esta medida? ¿Cuántos asesinatos similares harán falta para entender que con demasiada frecuencia “refugiado” es sinónimo de “inmigrante ilegal con conciencia de islamista radical”?

La detención de Sefraouni es todavía más significativa en la medida en que se había enfrentado a los “imanes moderados”. Y tenía un buen apoyo para hacerlo: El Corán. En otras ocasiones ya hemos extraído frases del libro sagrado de la tradición islámica que constituyen verdaderas llamadas a masacrar infieles. Se dirá que en muchas religiones existen frases parecidas y que en el Antiguo Testamento también se encuentran frecuentes llamamientos a la violencia o que el propio Cristo maldijo a las ciudades de Betsaida y Corazaín que lo habían acogido mal, o expulsó con violencia a los mercaderes del templo, etc. Sí, esto es cierto, pero también es más cierto que ningún practicante del cristianismo se toma estos textos como ejemplos a seguir, algo que no ocurre con el islamismo, la única religión por la que alguien hoy está dispuesto a matar y morir (a la vista de la recompensa prometida que, por cierto, no es manca). Es esto y no otra cosa, lo que hace del islamismo una religión diferente.

Lo normal sería que, a la luz de lo ocurrido en los últimos seis años, la difusión en Europa del islam estuviera controlada y limitada. En lugar de eso, lo que tenemos es que es la única religión que se enseña en aulas en la Europa laica. Últimamente en Cataluña, se ya se dan clases en ocho centros públicos de islamismo, en un “proyecto experimental”. Es la misma Cataluña en donde el 17 de agosto de 2017 unos islamistas arrasaron en Las Ramblas al no poder cometer un atentado de mayor alcance. En total, 16 muertos para mayor gloria de Alá…

Hemos señalado reiteradamente que el gran problema de la religión islámica es la facilidad con la que un “islamista moderado” se desliza hacia posiciones “radicales” y como, manejando los textos coránicos, se consigue justificar cualquier masacre. Esto hace que un islamista “moderado” de hoy pueda pasa a ser un islamista “radical” mañana. ¿Cómo se controla un fenómeno así? Yendo a las raíces del problema y tomando medidas excepcionales.

Gracias a los iluminados que han generado las corrientes migratorias hacia Europa, estamos en un momento en el que el continente se enfrenta a la posibilidad de una guerra civil que será, a la vez, racial, religiosa y social:

- guerra civil racial porque la inmensa mayoría de islamistas residentes en Europa pertenecen a grupos étnicos no europeos.

- guerra civil religiosa porque las únicas tensiones religiosas que existen en el continente tienen como origen una forma de entender el islam.

- guerra civil social porque los islamistas residentes en Europa realizan una mala lectura de su situación (se trata de grupos subsidiados) y la izquierda los considera el “nuevo proletariado” que ayudará a abatir a la “burguesía conservadora”.

Urgen medidas para evitar actos de terrorismo, organizado o espontáneo, de carácter islamista. Citamos algunas que nos parecen imprescindibles:

- Consideración del islam como una religión diferente a cualquier otra, en la medida en que no defiende solamente principios propios de cualquier otra forma religiosa, sino formas radicales de ponerlos en práctica.

- Cese de toda inmigración procedente de países islámicos o con mayoría islámica.

- Prohibición de difundir el Corán sin podarlo de aquellas frases que supongan llamamientos a la violencia.

- Expulsiones de imanes radicales y vigilancia continua sobre focos de radicalismo.

- Limitaciones a la difusión del islam en Occidente.

- Prohibición de abrir nuevas mezquitas con fondos procedentes de países islámicos.

Me gustaría que algún partido asumiera, al menos, alguna de estas exigencias. La debilidad se paga y Europa pagará cara la debilidad inducida por la clase política. Sí, ya sé que, en Europa, ni los Macron, ni la Merkel, ni mucho menos un Sánchez, tienen la más mínima intención de adoptar ninguna medida que pueda ofender a la comunidad islámica.

En ese caso, vale la pena que nos vayamos preparando para la perspectiva de la guerra civil religiosa, étnica y social. Y que nos hagamos a la idea rápidamente, porque algunos islamistas ya están instalados en ese territorio agresivo.

 

 

 


sábado, 17 de octubre de 2020

COMPANYS PARA BOBOS (sin odios ni rencor, pero con “memoria histórica”)

En Cataluña, los que saben de qué va la historia, dicen por lo bajini que lo mejor que le pudo pasar a Companys fue ser fusilado. El día antes de serlo, el personaje era odiado por todos los que habían estado en el bando republicano por su trayectoria política desde los años 20 hasta el día en que cruzó la frontera camino del exilio. A mí, personalmente, no me extraña los actos de homenaje por el 80 aniversario del fusilamiento de Companys. A tal señor, tal honor. Y a la vista de los que honran al personaje, puede entenderse el por qué el “procés” independentista ha fracasado. El fusilamiento hizo de aquel al que casi todos tenían por un fantoche, una víctima. Aquellas aguas, trajeron estos lodos.

Mi madre, completamente apolítica y que vivió la guerra en Barcelona, me decía que Companys era un “pobre hombre superado por los acontecimientos”. Mi madre era una lectora empedernida y también una buena observadora. Durante la guerra, al haber estudiado en el Liceo Francés y dominar ese idioma fue contratada por el equivalente a lo que hoy sería el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y conocía bien los entresijos y comentarios de aquella institución. Allí, Companys no era apreciado en absoluto. De hecho, nadie lo apoyaba, a la vista de que había traicionado a todos y se había entregado siempre al más fuerte de cada momento. Mi madre me lo explicó, con esa indiferencia del apolítico que no toma partido y con ese lamento por su fusilamiento. Y es que a mi madre no le gustaba que se fusilara a nadie, ni siquiera a aquel que reconocía como responsable del desmadre sangriento que se desencadenó en Barcelona entre el 18 de julio y el mes de noviembre de 1936.

Mi padre, entonces casado en primeras nupcias, también apolítico, con una pubilla adinerada del Penedés, debió huir de su piso en calle Aribau-Diagonal, consiguiendo llegar con su esposa a Llivia, de ahí a Perpignan y entrar de nuevo en España, a través del Irún recién tomado por las tropas de Franco. Mi padre no militaba políticamente, pero era católico y su esposa procedía de una conocida familia conservadora y de buena posición económica. En el mismo edificio, ya se habían llevado a varios, no por sus criterios políticos, sino simplemente, para saquear sus casas. La Rabasada era el destino habitual y donde amanecían los cuerpos de los asesinados la noche anterior. Eso era Cataluña en el segundo semestre de 1936… Esa era la Cataluña de Companys.

El año 1936 había empezado bien para Companys (que, por cierto, contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, nunca fue independentista, sino más bien federalista e, incluso, en su juventud, se cuenta que había repartido estopa entre los que bailaban la sardana, por eso, nunca, hasta el día en que fue fusilado, nunca contó con la simpatía de los indepes que, incluso, conspiraron contra él en noviembre de 1936). Con la victoria del Frente Popular, se decretó una amnistía general para los condenados y exiliados por el golpe de Estado de octubre de 1934.

Hay que recordar las circunstancias: gobernaba Lerroux, del Partido Radical, que no había ganado las elecciones, pero al que el presidente de la república había elegido como jefe de gobierno. Las elecciones de noviembre de 1933, las había ganado la derecha, concretamente la CEDA, pero solamente fue en octubre del 33 cuando, ante la imposibilidad de seguir gobernando, Lerroux accedió a nombrar 4 ministros de la CEDA -es decir, del partido mayoritario y vencedor de las elecciones- algo que fue considerado como el “golpe nazi” por la prensa de izquierdas: y en esa gilipollez se basaron los socialistas para justificar su golpe de Estado de octubre que solamente prendió en Asturias y, por motivos muy diferentes, en Cataluña. El PSOE de aquella época -como el de ahora, está en su ADN- consideraba que “democracia”, “lo que se dice democracia”, solamente existe cuando el electorado vota a la izquierda y a su sigla, más concretamente: cuando vota a otra opción o es “la derechona” o “el fascismo” y, por tanto, es admisible rechazar los resultados.

La historiografía catalana nunca ha logrado explicar lo que ocurrió en aquellas fechas: para los independentistas aquello era un “golpe para lograr la independencia”, para los federalistas se trataba de llegar a una “República Federal” y para los socialistas de “cerrar el paso al fascismo que quería desandar los logros de la República” (aludiendo a la legislación anticatólica aprobada en los primeros meses de la República). Companys vendió a cada parte el golpe en función de lo que quería oír. Con todo, aquello fue otra demo de que el independentismo era un tigre de papel o más bien un asno de peluche. La charada se saldó con unas decenas de muertos y la sensación de que alguien había mentido a alguien.

Poco después de la llegada del Frente Popular, Companys sale de la cárcel y vuelve a ser alguien en Cataluña. Pero tenía un problema. Su amante. A Companys siempre le reconcomió el que la chica -antigua esposa de un militante de ERC-, antes que, a él, se había lanzado en manos de uno de los hermanos Badía. Por aquellas fechas, Companys estaba separado, aunque no divorciado aún -se divorció en los primeros días de guerra, cuando la FAI asesinaba a destajo en la Cataluña que él gobernaba-; su primera mujer, tenía extrañas fijaciones con el espiritismo y demás zarandajas y parece que estas ideas dejaron alguna huella en Companys.

Tarradellas -que odió siempre a Companys a pesar de haber pertenecido a su gobierno- aludió a la “misa negra”, explicando que Companys hizo jurar a su querida -Carme Ballester- que le era fiel y no se lo hizo jurar en cualquier sitio, sino allí mismo, en la Casa dels Canonges, residencia oficial de los presis de la gencat, sobre ¡la cama en la que había muerto Macià! (el cual, por cierto, también despreciaba a Companys al que tenía por un oportunista, en absoluto indepe).

Hoy solamente los historiadores catalanistas niegan que Companys fuera ajeno al asesinato de los hermanos Badía realizado por miembros de la FAI (Companys había sido en los años 20 abogado defensor de los pistoleros sindicalistas y estaba muy bien relacionado en esos medios. El asesinato, además, fue investigado por un periodista poco sospechoso de connivencia con los fascistas, Abel.li Artis-Gener, más conocido como “Tisner”, republicano de pro). El mismo día, por cierto, unas horas antes, resultó asesinado “Pepe el de la Criolla”, encargado de un putiferio de travestidos y del que se decía -y se sigue diciendo- que facilitaba buenas relaciones sexuales a altos cargos de la gencat. Esos asesinatos son otros de los motivos por los que los independentistas radicales que conocen la historia -y no son muchos, la verdad- odian a Companys por mucho que fuera fusilado por Franco.

Y entonces estalló la guerra civil. En un primer momento, la Guardia Civil se decantó a favor de la gencat, parando el primer golpe. Pero unas cuantas decenas de guardias no hubieran podido contener a las unidades militares de guarnición en Barcelona, de no ser porque la CNT-FAI salió a la calle y obtuvo armas del cuartel del San Andrés. A partir de ese momento, la FAI controla Cataluña de julio a noviembre. Es en esos momentos cuando se producen entre 8.000 y 9.000 asesinatos.  Y aquí vale la pena examinar la responsabilidad de Companys.

Buena parte de estos crímenes fueron cometidos por la FAI. Es falso que Companys firmara todas las sentencias de muerte. En realidad, la mayor parte de los asesinatos se produjeron sin juicio, sin sentencia y sin firma de ninguna autoridad salvo la del “Comité de Milicias” controlado por la FAI con permiso y autorización de Companys. También es cierto, eso sí, que firmó algunas. Entre ellas la de su amigo Andreu Reverter (promovido al cargo de “comisario de orden público”, no por su experiencia en seguridad, sino por ser la esposa de éste y Carme Ballester amigas de lo más íntimas) por otro ajuste de cuentas personal.

A parte de estas sentencias, lo que puede reprocharse a Companys es de DEBILIDAD y de MIRAR A OTRA PARTE, DE NO HACER NADA MIENTRAS LA FAI ASESINABA A CASCOPORRO. Estos asesinatos fueron, en la mayor parte de las ocasiones, no por cuestiones políticas, sino por venganzas personales, robos, saqueos. Incluso el edificio de los tribunales que, paradójicamente se encontraban en el actual Paseo Luis Compais, fueron tomados por un grupo de atracadores de la FAI que, durante semanas quemaron los archivos para evitar que algún día se vieran las causas abiertas contra ellos por delitos comunes. Companys, vale la pena no olvidarlo, era la MÁXIMA AUTORIDAD REPUBLICANA EN CATALUÑA: de lo que pasara o dejase de pasar, él era el último responsable.

Companys, optó por represaliar a sus amigos (Reverter) y a los independentistas (Casanovas, presidente del Parlament, y al secretario de Estat Catalá, antes que enfrentarse a la FAI, verdaderos amos de la calle en Cataluña.

Durante aquellos meses, estallarían decenas de episodios de violencia de la FAI contra cualquiera que no perteneciera a sus filas (los “fets de La Fatarella”, en la que los lugareños se enfrentaron a los “faieros”, son emblemáticos, pero no únicos y salpican toda la Cataluña de 1936-1938), Companys siempre hizo oídos sordos a las quejas de otros partidos y de los ciudadanos honrados y miró para otro lado: SIEMPRE, DURANTE ESOS MESES PERMITIÓ A LA FAI QUE HICIERA LO QUE LE DIERA LA GANA. Algunos de sus antiguos camaradas, lo acusaron entonces de COBARDE.

Y mucho más COBARDÍA demostró, cuando después de los hechos de mayo de 1937, Companys se entregó en cuerpo y alma al PSUC y a los comisarios soviéticos. Claro está que, en el interín, entre el 3 y el 8 de mayo, los comunistas, apoyados por los chekistas rusos destacados en España, barrieron literalmente a la CNT-FAI, a la FIJB y a los “Amigos de Durruti” y al POUM de las calles. A partir de ese momento, Companys se pliega a las exigencias comunistas hasta que cruza la frontera camino del exilio.

En el exilio, Companys siguió siendo odiado por todos. Salvo, claro está, por Carme Ballester con la que, a todo esto, se había casado en los primeros días de la guerra civil.

Companys no fue un buen presidente, fue como un junto al viento, que se inclinó hacia la FAI, que utilizó a la FAI para sus venganzas personales, que traicionó a sus camaradas, que vendió a bajo precio a los indepes e incluso ordenó el asesinato de algunos de ellos; que demostró su impotencia en la insurrección de octubre de 1934, que volvió a demostrarla en el verano-otoño de 1936 y que, finalmente, la revalidó en mayo de 1937

¿Y este es el personaje cuyo nombre se ha puesto a grandes plazas y avenidas en Cataluña y que ahora la gencat y la tonta del bote que gobierna la alcaldía de Barcelona, han delicado loas, glosas y alabanzas? ¡Qué bochorno de personaje!

Lo diré claro, con palabras de mi madre: “Companys no tenía carácter. Era un pobre diablo, sin talla, sin genio para gobernar. Lo manejaron unos y otros”. Y lo reitero con las mías propias: Cataluña, durante el tiempo en el que gobernó Companys dejó de ser el “oasis catalán” para convertirse en una olla de grillos gobernada por el más fuerte, primero por los pistoleros de la FAI y luego por los comisarios soviéticos. Se reivindicó al ser fusilado por Franco.

De su primera esposa y de sus sesiones de espiritismo, había extraído la extraña idea de que el alma puede sobrevivir y regresar si se pisa la tierra (de ahí que a los condenados a muerte en la antigüedad, se les ahorcara para evitar que su alma siguiera entre los vivos; y por eso mismo, en la propia Catedral de Barcelona, se exhibían las sogas con las que se había ahorcado a un reo que pasaban a tener un carácter sagrado)… Por eso se descalzó en el momento de ser fusilado.

Sinceramente, no creo que un muerto merezca ser maltratado, ni siquiera Luís Companys; pero tampoco exaltado, cuando no solamente no existen razones para ello, sino, más bien, para olvidarlo. Si la “memoria histórica” no fuera unilateral, Cataluña tendría que cubrir a Companys con la losa del olvido, a él, al menos apreciado de sus hijos, en su tiempo.

Pero, a fin de cuentas, ¿qué “héroes” puede presentar el independentismo a las nuevas generaciones? ¿Un macarrilla a lo Badía? ¿Un abuelete militroncho gagá como Macià? ¿Un Companys que, incluso, a la hora de morir tuvo que demostrar un carácter supersticioso? ¿Una saga de los Pujol que casi desbanca a los 40 ladrones de Bagdad?

Dime cuáles son tus héroes y te diré la altura de tu ideal…

 

viernes, 16 de octubre de 2020

Acaba de aparecer: ANTHONY SUTTON, “EL COMPLOT DE LA RESERVA FEDERAL”

Resulta muy difícil explicar el por qué ninguna editorial ha abordado la traducción de las obras de Anthony Sutton al castellano. Sutton fue un economista británico, afincado en EEUU, profesor de economía en la prestigiosa universidad de California y becado por la Universidad de Stanford. A partir de los años 70 llamó la atención con sus análisis extraordinariamente lúcidos sobre la banca norteamericana y su influencia política y se configuró como uno de los principales arietes “anti-trilateralistas”, siendo represaliado por ello: el gobierno de Jimmy Carter presionó para que el Instituto Hoover lo desposeyera de su beca de investigación. A partir de entonces se dedicó a la empresa privada y siguió con sus investigaciones que le llevaron a escribir a principios del milenio su obra más divulgada: America’s Secret Stablishment – An Introduction to the Order Skull & Bones.

Su obra El complot de la Reserva Federal, escrita en 1995, es un ataque directo al poder de la banca en los EEUU, un sindicato de banqueros elitistas, que dicta la política monetaria por encima de la Casa Blanca y de cualquier otro poder. Sutton traza la historia de esta institución, producto de la presión de las dinastías financieras de los EEUU sobre el gobierno, desde el momento mismo de la independencia del país, pero que solamente logró un acta de reconocimiento durante la presidencia de Woodrow Wilson. El autor se centra particularmente en el proceso de aprobación de la Federal Reserve Act para demostrar que se hizo ilegal y fraudulentamente: sin embargo, todo aquel que ha osado denunciarlo en los últimos 100 años se ha visto condenado al ostracismo, marginado y hostigado.

Pero lo cierto es que sin conocer la naturaleza de la Reserva Federal resulta imposible entender las políticas de los EEUU. De ahí que, hoy más que nunca, sea preciso remontarse a los orígenes de esta institución privada, situada fuera de los márgenes de la democracia y que constituye una de las instancias del “Deep State” (el Estado Profundo) de EEUU.

Hemos considerado que, para completar el volumen sería interesante detallar cómo trabaja la Reserva Federal y, por extensión, otras instituciones similares, en el proceso de creación del dinero a partir de la deuda. Por increíble que parezca, las monedas actuales carecen de respaldo (la primacía del patrón-oro terminó en 1972) y la emisión continua de nuevo papel moneda, solamente tiene como respaldo… la deuda. La economía mundial es, por tanto, en la actualidad, el escenario de una carrera enloquecida entre inflación y deuda.

 

INTRODUCCIÓN

LA RESERVA FEDERAL: LA BANCA DE LOS BANCOS

Desde 1913, los medios de comunicación y los políticos se comportan ante el “Banco de la Reserva Federal” [a partir de ahora Fed, NdT] como si fuera una especie de semidiós tan inclasificable como intocable... parece que solamente los chiflados e, incluso, chiflados autorizados, estén dispuestos a criticar a la “Fed”. El sentido común dicta que cualquier ataque al Sistema de la Reserva Federal por parte de cualquier individuo está inevitablemente condenado al fracaso, y que una investigación parlamentaria sobre la Reserva Federal terminaría en un caos económico y en el colapso desastroso de la bolsa de valores.

Recientemente, el presidente Clinton nombró a Alan Blinder para uno de los siete puestos de la Junta de Gobernadores del Banco. Blinder se apresuró a lanzar una crítica a las acciones de la Reserva Federal alegando que las tasas de interés eran demasiado altas y diferían de la política establecida por el presidente Alan Greenspan.

El desafortunado Blinder fue debidamente marginado por la prensa del establishment y se le aconsejó que permaneciera al margen, dado que desde ese discurso inicial no cesó de reiterar que no puede haber diferencia entre el presidente Greenspan y la política económica de la Casa Blanca, se negó también a evitar cualquier explicación adicional, entonando un curioso mea culpa.

Existe un gran malentendido sobre la Fed. El presidente de los EEUU y el Congreso de representantes de la nación, prácticamente no tienen influencia –si es que tienen alguna– sobre su política. El Congreso entregó todo el poder monetario a la Fed en 1913. La Fed es un banco privado en manos de los bancos y paga dividendos sobre sus acciones, que son, en su totalidad, propiedad de los mismos bancos. La Fed es un banco de banqueros privados.

Sin embargo, la política de la Fed y no la del gobierno, constituye el factor dominante en el crecimiento económico. La Fed puede crear puestos de trabajo liberando crédito. El gobierno habla a menudo de crear puestos de trabajo, cuando, en realidad, sólo puede crear una burocracia que, en lugar de promover negocios, los restringe. El sector privado es quien crea empleos productivos, y ese mismo sector privado, para hacerlo, depende en gran medida de la política de la Fed.

El Congreso nunca ha investigado a la Fed, y es muy poco probable que lo haga en alguna ocasión. Nadie mira las cuentas de la Fed; no son objeto de la más mínima auditoría y no hay el más mínimo informe de su actividad que se publique. Nadie –y quiero decir, absolutamente nadie–, sobrevive criticando a la Fed.

¿Por qué tantos secretos y precauciones? Simplemente porque la Fed tiene el monopolio legal de la moneda que le fue atribuida en 1913 por el Congreso, mediante un procedimiento tan inconstitucional como fraudulento. Una gran mayoría de parlamentarios nunca ha tenido la más mínima idea del contenido de la Ley de la Reserva Federal, ratificada por el presidente Woodrow Wilson, responsable ante Wall Street.

La Reserva Federal tiene el poder de crear dinero. Creada a partir de cero, esta moneda es ficticia. Por lo tanto, puede ser dinero en forma de creación de préstamos a través de una línea de descuento, a través de la cual otros bancos prestan al tipo de interés descontado, o bien en billetes bancarios impresos por el Tesoro, vendidos a la Reserva Federal y pagados con fondos que ella misma ha creado.

En resumen, se trata de un grupo privado de banqueros que tiene el monopolio de la impresión de dinero. Este monopolio escapa a todo control y siempre tiene garantizados sus beneficios. Además, no tiene que responder a ninguna pregunta, ni tiene que presentar cuentas o declaraciones anuales completas.

Es un monopolio monetario sin límites, ni barreras.

El propósito de este libro es explicar cómo se estableció este monopolio del dinero. El Congreso y el público en general fueron obviamente engañados y solamente recibieron mentiras cuando los debates se centraron en el Banco de la Reserva Federal. ¿Por qué está durando tanto tiempo este monopolio? La explicación reside en el carácter perezoso de la población; mientras estén razonablemente felices con su pequeño universo individual, no hay razones para que se pregunten por las acciones y el proceder de la Fed. E incluso, si estados de ánimo momentáneos los puede llevar a planteárselo, son raros los libros que realmente sacan a la luz todos estos hechos. Los académicos tienen demasiado interés en proteger el monopolio de la Fed. Un libro producido por un académico que criticara a la Fed, simplemente “no encontraría editor”, y el economista que lo escribiera tendría todas las posibilidades de no conseguir nunca una cátedra universitaria, ni siquiera un nuevo empleo.

Este libro es el primero en detallar, punto por punto, los hechos que llevaron a la aprobación de la Ley de la Reserva Federal de 1913, así como las décadas de trabajo y los proyectos secretos que invirtieron los banqueros para obtener su monopolio del dinero.

Anthony Sutton

SUMARIO

EL AUTOR: Anthony Sutton, resumen de una vida

PRIMERA PARTE: EL COMPLOT DE LA RESERVA FEDERAL

Capítulo I. LA BANCA DE LOS BANCOS   

Capítulo II. THOMAS JEFFERSON Y LOS PODERES DEL DINERO    

     El primer monopolio de la banca privada       

     La Banca de Nueva York         

     El segundo banco de los EE.UU.         

     W. Wilson honrado por el trust del dinero    

Capítulo III. ANDREW JACKSON: EL ÚLTIMO DE LOS PRESIDENTES ANTIELITISTAS             

Capítulo IV. EL MANIFIESTO SOCIALISTA DE ROOSEVELT  

Capítulo V. KARL MARX Y SU MANIFIESTO          

     Karl Marx visto como un plagiario      

     Los mecenas de Marx

Capítulo VI. LINCOLN: EL ÚLTIMO PRESIDENTE QUE COMBATIÓ A LA BANCA      

Capítulo VII. LE TRUST DEL DINERO CREA LA “FED”          

Capítulo VIII. EL COMPLOT DE LA JEKYLL ISLAND              

Capítulo IX

EL TRUST DEL DINERO ESTAFA AL CONGRESO   

     Miércoles 17 de diciembre de 1913   

     Jueves, 18 de diciembre de 1913

     Viernes, 19 de diciembre de 1913      

     Sábado, 20 de diciembre de 1913      

     Domingo, 21 de diciembre de 1913   

     Lunes, 22 de diciembre de 1913         

Capítulo X. LA RESERVA FEDERAL HOY   

     La carrera del trilateralista Paul Volcker         

     La Reserva Federal monetiza la deuda externa           

SEGUNDA PARTE

LA GRAN ESTAFA: ASÍ SE CREA EL DINERO

1. ¿Qué es la moneda?

2. De la moneda real a la moneda imaginaria     

3. ¿De dónde sale el dinero que prestan los bancos?     

4. Una espiral con velocidad de fuga creciente  

5. La necesidad de un nuevo modelo económico             

6. Definir los ejes de una nueva economía          

7. Cambiar el sistema: abolir la servidumbre del interés

8.El trabajo en un nuevo concepto de desarrollo             

 

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

Autor: Anthony Sutton

Editorial EMInves

Tamaño 20x13

Número de páginas: 200

Portada: cuatricromía plastificada

Impreso en papel blanco de 80 grs.

Precio de Venta al Público: 16,82 euros

Web de pedido: https://www.amazon.es/dp/B08L3XCDSP

Información: eminves@gmail.com


 

 

 

 

jueves, 15 de octubre de 2020

RUDOLF STEINER: ENTRE LUCIFER Y ARHIMAN de Christian Bouchet


De todos los fundadores de corrientes neo-espiritualistas del siglo XX, RUDOLF STEINER representa un caso especial: no solamente impartió un número increíble de conferencias y cursos, sino que además elaboró teorías para adaptar su método a distintos campos: desde la arquitectura hasta la agricultura, del universo religioso a la antropología, de la educación a la arquitectura, de la danza a la psicología.

En su juventud, nada parecía presagiar su destino: especialista en Goethe, al ingresar en la Sociedad Teosófica y presidir su Sección Alemana, su vida dio un vuelco. Por su formación, difícilmente podía admitir las teorías de la fundadora de la sociedad que veía en Oriente la cuna de la espiritualidad. Steiner quería recuperar un “ocultismo occidental” que se preocupó por enunciar y difundir.

Tras romper con la Blavatsky, fundó la Sociedad Antroposófica que hoy está extendida por todo el mundo y que sus herederos dirigen desde las montañas suizas donde radica el Goetheanum, centro de la Sociedad.

Christian Bouchet, buen conocedor de la obra de Steiner ha redactado este volumen en el que se resume lo esencial de su aventura neo-espiritualista.

 

INTRODUCCION

“Superaba mucho a su época para ser comprendido por los hombres de su tiempo”

Simone Rïhouet–Coroze.

En el Jura suizo existe una pequeña población llamada Dornach. Coqueta y limpia, no tiene, sin embargo, nada excepcional ni diferente al resto de poblaciones que la rodean. Nada legitimaría, pues, que fuera mundialmente conocida, de no ser porque en una de las colinas que la rodean no existiera un edificio de arquitectura extraña: el Goetheanum.

Es sede de una “gran escuela” muy particular: la “Universidad Libre de la Ciencia y del Espíritu” que comparte locales con una entidad internacional: la Sociedad Antroposófica Universal.

Estas dos estructuras han nacido del pensamiento y de la acción de un individuo genial: Rudolf Steiner.

Este hombre trató en vida múltiples temáticas que abarcan desde la pedagogía a la agricultura, pasando por la medicina, la reforma del cristianismo, la arquitectura, el esoterismo, etc. A menudo ha perturbado las certidumbres adquiridas y consiguió ganarse un pelotón de enemigos y detractores. Ha conseguido que se hablara mucho de él y ha sido acusado, según las épocas, durante su vida o tras su muerte, de ser un agente de los jesuitas o de los judíos, un teórico pangermanista, un antisemita, el jefe de una secta, un visionario iluminado, etc.

En nuestros días, Rudolf Steiner tiene una imagen borrosa. Es, desde luego, conocido, pero no lo es, para la mayoría, más que parcialmente por sus intervenciones en tal o cual sector de la sociedad: existe un Steiner terapeuta, un Steiner arquitecto, un Steiner ecologista, etc.

El objeto de este libro, que no pretende tomar partido ni a favor ni en contra del personaje y de sus tesis, es descubrir –o, más bien, redescubrir– al verdadero Rudolf Steiner en la totalidad de su personalidad y de su pensamiento. Por esta razón, la sección biográfica pura será seguida de otra consagrada al corpus teórico steineriano. Finalmente, una relación sobre el estado de la herencia del maestro de Dornach, así como una bibliografía consecuente, permitirán a los lectores que lo deseen, encontrar pistas para sus propias investigaciones ulteriores.

Christian Bouchet

 

SUMARIO DE LA OBRA

> I Parte: EL CURSO DE UNA VIDA

> II PARTE:  LA RIQUEZA DE UN PENSAMIENTO

> III PARTE:   LA HERENCIA

> CONCLUSIÓN

> JUICIOS SOBRE RUDOLF STEINER

> NOTAS BIOGRÁFICAS

> BIBLIOGRAFÍA              

 

CARACTERISTICAS TÉCNICAS

Autor: Christian Bouchet

Traductor: Ernesto Milà

Editorial: Agora de Ideas

Páginas: 219

Portada: cuatricomía plastificada

Precio Amazon: 20,23 €

Pedidos en https://www.amazon.es/dp/B08KMN3334



 

miércoles, 14 de octubre de 2020

REFLEXIONES SOBRE MONARQUÍA O REPÚBLICA, AQUÍ Y AHORA

 


I. Un problema de nuestro ambiente político

Procedo de un ambiente político en el que a Juan Carlos I se le llamaba “el Memo” y que cantaba aquello de “el que quiera una corona que se la haga de viruta…”, etc, etc. En mis recuerdos juveniles aparece la consigna de “República Sindical” a la que, hay que decirlo, siempre miré con desconfianza. Durante años tuve a los falangistas como “republicanos”, si bien es cierto que, el día en que empecé a buscar textos de los “fundadores” no encontré ninguno en el que abonaran el terreno republicano y que, años después, cuando me dediqué a estudiar la historia de Falange, me sorprendió ver que todos sus intelectuales eran monárquicos de tomo y lomo, el propio José Antonio lo era y si no hacía gala de ello desde el verano de 1931 fue porque percibió que el ideal realista ya no estaba en condiciones de arrastrar a la juventud.

José Antonio, hasta última hora, defendió la monarquía (pocos días antes de ser fusilado se negó a contestar al secretario del juzgado de Alicante por haber tratado a Alfonso XIII de “ciudadano Borbón”, y pidió un “respeto para el que había sido rey de España”. Así que ya está claro lo que pensaba el “último José Antonio”. En realidad, su frase sobre la monarquía “gloriosamente fenecida”, más que un reproche era, en primer lugar, una constatación y luego una exaltación de la institución (la monarquía de Alfonso XIII, no “feneció gloriosamente”, sino que tomó las de Villadiego, dejando el país empantanado y al borde de la guerra civil que tardaría poco en llegar).

En otras palabras, a los falangistas les faltaba base teórica para condenar a la monarquía y declararse a favor de la república y si lo hicieron fue solamente a partir de los años 40 y por la náusea que les produjo el que los alfonsinos fascistizados del tiempo de la República, se convirtieran en aliadófilos y anglófilos al comenzar la Segunda Guerra Mundial. O al percibir que los monárquicos, financiados por la embajada inglesa a través de Juan March, presionaban para que España no se declarase a favor del Eje y, en lugar de la “revolución nacional” pidieran la “restauración de la monarquía en la persona de Juan de Borbón”.

En cuanto a Franco, era un monárquico sin más y, como todo monárquico, desde el principio tuvo muy claro que sería un heredero de la Casa de borbón el que asumiera la Corona y diera continuidad al régimen del 18 de julio, construido, ladrillo a ladrillo, por las Leyes Fundamentales del Reino que actuaban a modo de Constitución.

Me consideré falangista durante un corto período de mi vida y milité como tal en el Círculo José Antonio. Evitaba pronunciarme entre “monarquía” y “república” argumentando que el “Estado Nacional Sindicalista”, no era una cosa ni otra. Luego, al leer a Julius Evola, asumí que la forma tradicional de gobierno era la monarquía. La lectura de Maurras me lo confirmó. Es una cuestión de “tradición”. Si se defiende alguna forma de Tradición, necesariamente, aquí, en España, uno se coloca automáticamente en el terreno monárquico.

II. El reinado de Juan Carlos I

El período de Juan Carlos I, no ha contribuido a revalorizar la monarquía. No pasará a la historia de España como un gran rey, sino como un tipo frívolo, más preocupado por sus amantes que por la gobernación del país y que ni se leía las leyes que firmaba, ni siquiera las firmaba él mismo, sino un plotter que seguía, dale que te pego, cuando él estaba fuera de España con alguna petarda.

Siempre he sostenido que ni el 23-F, ni la constitución, ni la transición fueron impulsadas por Juan Carlos I, contrariamente a lo que la “versión oficial” ha repetido durante décadas. Hubo transición

1) porque la economía española necesitaba entrar en Europa y para formar parte del club había que gozar de marchamo partidocrático;

2) porque los EEUU estaban hartos de negociar ranchos apartes con España y era necesario para ellos que entráramos en la OTAN… para lo que hacía falta partidos y partidillos;

3) y porque la inversión extranjera quería entrar en España sin las barreras impuestas por el franquismo, para lo que hacía falta desregularizar la economía y liberalizarla.

Y luego estaba la “política de derribo” iniciada por la Casa Blanca, de los “anciens regimens” del sur de Europa (Grecia, España y Portugal) que se desplomaron uno tras otro entre 1973 y 1975. Por todo eso hubo transición.

En cuanto al 23-F, ciertamente hubo autogolpe, pero más bien fue urdido con sectores de las cloacas que contaron con asesoramiento exterior: fue el golpe para acabar con todos los golpes. Ni lo ordenó la Zarzuela, ni la Zarzuela hizo nada durante todo el reinado que pudiera interferir en la marcha política del país. De eso me quejo, de que no hiciera nada.

Y este es, en última instancia, el problema: que la monarquía quedó con la misma “cáscara sin vida” con que había quedado el 14 de abril de 1931 y pasó a ser, con la Constitución de 1978, un “mascarón de proa”, protocolario y sin poderes reales de ningún tipo. La Constitución aceptó la monarquía para evitar herir susceptibilidades de los franquistas de la época (acampados especialmente en los que entonces se llamaba “poderes fácticos”, milicia, magistratura, seguridad) y evitar la sensación de que se había producido la “ruptura democrática”. Pero, cuando se tiene a un monarca sin poderes reales, lo que se tiene es una monarquía desnaturalizada, o lo que es lo mismo, una república con otro nombre en la que no se precisa el engorro cada 5 años de elegir al figurón de turno. O sea, nada.

III. Tras Juan Carlos I, otra monarquía

El período de Juan Carlos I ha pasado sin pena ni gloria. A rey muerto (o abdicado), rey puesto. Sin coñas electorales, sin promesas, sin currículos falseados, sin luchas de partidos. El automatismo sucesorio ya es una ventaja frente a las elecciones. Hoy sabemos para lo que sirven unas elecciones “libres”: para que una clase política de baja catadura, nula moralidad y absoluta impreparación, queme presupuesto del Estado, favorezca buenos negocios a la sombra del Estado pillando comisiones de aquí y de allí, y se garantice un sistema legal, definido como “garantista” y que, en la práctica favorece la “impunidad”. Lo único que nos faltaba es un presidente de gobierno, aupado por este o por aquel partido, ampliando a la jefatura del Estado las lacras y taras de la partidocracia.

Durante el juancarlismo era casi mejor que la Casa Real pasara desapercibida. Sabíamos de ella por el “mensaje de Navidad” y poco más. Pero ahora eso ha cambiado:

- Otro monarca, con otro perfil, detenta la Corona de España.

- La situación actual no sólo es grave, sino que es gravísima, no tiene precedentes en los últimos 40 años.

Estos dos elementos deben ser objeto de reflexión.

¿Qué por qué decimos que la situación es gravísima y sin precedentes? Por varios motivos:

- Cuando todavía sigue el remanente de la crisis de 2009, la desencadenada por el Covid-19 está todavía lejos de haber alcanzado su clímax. Con la economía destruida, la construcción paralizada, una caída en picado en las ventas de inmuebles y la segura salida al mercado de miles de pisos turísticos que ya no tienen ocupantes, con la hostelería y el turismo hundidos, un 30% del tejido empresarial pensando en cerrar definitivamente y con una deuda que en primavera rondará tres billones de euros, el desastre económico es absoluto y sin paliativos y ningún gobernante, incluso el psicópata de La Moncloa que ha hecho de la mentira su oficio, podría convencernos de que “España va bien”.

- Estamos ante el gobierno de perfil más bajo de toda la historia de la democracia en España: con un PSOE en el que ya no quedan nombres de prestigio, ni siquiera alucinados redentores de la humanidad estilo ZP, sino simples falsarios de tesis doctorales, diestros en adulterar currículos y psicópatas enfermizos con modales contenidos, pero con perfil de dictador en las entrañas. A eso se une, el acompañamiento inédito de “Unidas Podemos”, amasijo de feminitudas amargadas y amargadoras, porreros preocupados por moños, rastas o pendientitos, y anormalidades varias que harían las delicias de un psiquiatra. Estos últimos saben que están en el poder porque tienen las llaves de la caja de algunos ministerios y cobran nómina del Estado, pero su mentalidad es de pancarta y, oírlos, es como oír a un panfleto parlante. La “tarea de gobierno” y el “sentido del Estado” es algo que se les escapa.

- Imposibilidad absoluta de llegar a consensos para afrontar la crisis Covid-19: justo en el momento en el que más falta hubiera hecho un “gobierno de concentración”, que supusiera un alto el fuego en las luchas fraccionales entre partidos, lo que se ha llegado es a una ruptura práctica del país, resucitando las “dos Españas” que llevan siglos presente en nuestra sociedad y que han protagonizado los desgarrones más crueles y sangrientos de nuestra historia. A nadie se le oculta que, de la misma forma que la crisis de 2009, generó fenómenos tan variopintos como el independentismo catalán o la creación de Cs y de Podemos, como resultado de una crisis económica que se transformó en social y, finalmente en institucional, este mismo proceso se va a dar ahora avivando la polémica entre monarquía y república.

IV. La espiral de la locura en los últimos días

¿Qué hacer cuando en el gobierno se sientan “socialistas” y una “izquierda” que se parece más a la de Largo Caballero y a la del PSOE de 1934 que a la socialdemocracia alemana (que, a fin de cuentas, fue la creó a golpe de talonario el PSOE y la UGT entre 1972 y 1977)?

Lo más sorprendente de la política española en estos últimos días es:

1) Que un partido que se dice “federalista” como el PSOE, haya sido el que limite la autonomía de la CAM -amparado en no sé qué cifras modificadas a su antojo- demostrando que es “federalista” con las comunidades gobernadas por nacionalistas, pero “jacobino” ante las comunidades gobernadas por la oposición. Veremos que hace el gobierno dentro de 15 días ante el ascenso imparable de nuevo del virus en Cataluña y si se atreve a hacer o decir algo.

2) Que salga como garante de la “democracia formal”, mientras que abole la sacrosanta división de poderes, tratando de crear un Consejo General del Poder Judicial que trabaje al dictado de La Moncloa, y no conformándose con una Fiscalía General del Estado que obedezca con fidelidad perruna los dictados del gobierno, negaciones puras y simples de la democracia.

3) Que el gobierno aparezca como “reformador de la enseñanza”, tras haber asestado el enésimo golpe con la piqueta de demolición al sistema de enseñanza (ver: Otra reforma educativa del PSOE de tapadillo), con la publicación del Decreto-Ley sobre lo que, en la práctica, es un “aprobado general” y el pase de un curso al superior con todas las asignaturas suspendidas…

4) Que el gobierno tienda a rebajar minimizar la importancia de las cifras macroeconómicas lanzando un seudo“Plan Económico” (ver: Un plan económico que no frenará la crisis y que agravará la crisis institucional) concebido como pura propaganda política y por exigencias de la UE, suma de incongruencias, absurdos y estupideces superpuestas, evitando recordar que los ERTES de hoy (casi 3.000.000) engordarán las cifras del paro mañana (en la actualidad estamos a 16,5% de parados, lo que equivale a 3.776.485 personas a principios de octubre de 2020) y que, muy probablemente, se superará la cifra mítica de 6.000.000 de parados, a los que habrá que sumar 2.000.000 de personas que trabajan pero que precisan ayudas públicas para subsistir y a otros 5.000.000 de inmigrantes (muchos de ellos con la nacionalidad recién estrenada en el bolsillo) que constituyen otra aspiradora de recursos públicos, mientras siguen llegando más y más inmigrantes y más aún por si fueran pocos.

5) Que a nadie parece importarle que estemos superando los 400 muertos diarios por Covid-19, o que ya nadie se atreva a negar que estamos por encima de los 55.000 muertos, o que las medidas emprendidas desde el mes de marzo, no solamente no han frenado el virus, sino que además, nos ha colocado como líderes mundiales en número de muertos o que seamos el “país paria” de Europa (ya no se habla de los “países PIGS” -Portugal, Italia, Grecia y España- sino de la “excepción española” considerada como “estado fallido”) (ver: Cuando todas las políticas fracasan sólo queda entregar la gestión a técnicos y expertos). No sé que es peor, si la náusea que produce la clase política enfrentada irremediablemente y sin capacidad para gobernar ni para dominar las crisis, o si el desprecio que causa España ante los países europeos.

V. ¿Monarquía o República? Cualquier cosa, menos seguir así.

Como decía al principio, procedo de una tradición política que, muy gratuitamente, se ha autodefinido como “republicana”… No comparto esta opinión. En principio, soy de los que opinan que “gato blanco, gato negro, lo importante es que atrape ratones”. Monarquía o república, lo importante es que resuelva los problemas de los ciudadanos y no se vuelva a repetir el espectáculo bochornoso que se está produciendo estas últimas semanas.

Ahora bien, las ambigüedades son insostenibles: lo que exige el momento actual es decantarse de una vez y para siempre en este como en cualquier otro tema. Y hacerlo valorando todo lo que implica:

- Si Juan Carlos I no ha sido ni un gran Rey ni un buen Rey, no es menos cierto que los momentos más brillantes de nuestra historia han sido guiados por la monarquía y que no puede juzgarse a una institución considerando a uno de sus representantes.

- La monarquía española ha tenido personajes nefastos (Fernando VII marca, desde luego, el límite de la traición y de la infamia), pero también ha dado Reyes y Emperadores que aparecen como grandes figuras de la historia mundial.

- La República, por el contrario, ni en su versión 1.0, ni en la 2.0, ha dejado un buen recuerdo: la primera fue el elogio de la inestabilidad, la segunda la sensación de que una parte de España, la de izquierdas, aspiraba a aplastar a la otra (y la legislación anticatólica de los seis primeros meses republicanos o la sublevación socialista de 1934, motivada solamente por el hecho de que Lerroux había nombrado a 4 ministros de la CEDA -partido mayoritario que había ganado las elecciones pero que no gobernaba- son muestras del fracaso de aquella república), sin considerar la espiran de violencia desencadenada por el revanchismo de izquierdas que se generó a partir de febrero de 1936 y que hizo imposible la república. No existe absolutamente ningún motivo, sino todo lo contrario, para pensar que con una versión 3.0, el experimento saldría mejor, teniendo en cuenta, además, quién la patrocinaría.

- A la vista de los personajillos que hoy se declaran “republicanos”, no puede quedar ninguna duda de que, cuando en España se debate entre “monarquía” y “república”, quizás los políticos que tomar partido por los primeros sean poco recomendables, pero los segundos son hoy una colección de nulidades, psicópatas, feministas permanentemente cabreadas, “demócratas populares” a lo Stalin, admiradores del Che, mangantones de todos los pelajes, resentidos, individuos, en general, a medida del gobierno de Sánchez.

- Luego quedaría valorar la figura de Felipe VI y aquí si que vale la pena ser muy claros: difícilmente un Rey sin atribuciones constitucionales, puede dar la medida de su valía. Pero también es cierto que nada de lo que se le ha reprochado a Juan Carlos I (desde el jurar las leyes franquistas hasta acatar su negación, la constitución, hasta ir de cama en cama con la petarda más petarda que pudiera concebirse), se le puede atribuir también a Felipe VI. (ver: Nuevo Rey – Nueva Ley”. Ante la situación crítica, Felipe VI debe tomar la iniciativa).

Para concluir:

- Defender la monarquía de Felipe VI es una necesidad: el mal menor, ante una república que sería el mal mayor.

- La monarquía debe asumir sus responsabilidades que van mucho más allá del papel al que le relegó la constitución del 78, especialmente ante la gravedad de la crisis y ante la manifiesta incapacidad de los partidos políticos para salir de ella.

- No basta con tener un Rey como símbolo de una “unidad” que la clase política se empeña día a día en destruir.

- Es preciso tener un Rey con más amplios poderes para romper la parálisis actual, poder disolver las cámaras, destituir gobiernos, realizar los ajustes necesarios y proponer una nueva Constitución y que se atenga al viejo dicho “Reinarás mientras seas justo”.

- De los partidos políticos no se pueden esperar más reformas que las que les benefician directamente, les cubran y les encubran en sus corruptelas y de eso ya hemos tenido suficiente en los últimos 40 años.

Espero que estas notas hayan servido para que algunos reflexionen.