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martes, 9 de agosto de 2011

Atentados de Oslo (V de V). EL CONTEXTO HISTÓRICO DE LOS ATENTADOS DE OSLO


5. Para lo que va a servir el crimen de Anders Behring Breivik: el contexto histórico

Desde hace 65 años, Europa Occidental está gobernada por partidos que llegaron en el furgón de los vencedores de 1945. Básicamente estos partidos respondían a dos características: en la izquierda, el tradicional movimiento obrero organizado en partidos socialistas, en la derecha las clases medias organizadas en partidos liberales, democristianos o conservadores. El sistema político de Europa Occidental se mantuvo firme desde entonces reposando sobre estas dos columnas: una de centro–derecha y otra de centro–izquierda. Con sus características propias, con sus etiquetas particulares, este sistema atravesó la Guerra Fría, llegó al efímero período de “fin de la historia” y se adentró en la era de la globalización.

Un largo recorrido en el que, en política internacional se pasó del bilateralismo al unilateralismo y hoy se encamina hacia el multilateralismo. Pero así como el tránsito del primero al segundo supuso una victoria de los EEUU sobre la otra potencia mundial, la URSS, el tránsito del unilateralismo norteamericano al multilateralismo no puede ser considerado sino como derrota del “imperio”. Y esa derrota es algo más que la de un país arruinado que soñó durante un breve período –de 1989/91 a 2008, es decir, de la victoria norteamericana en la guerra de Kuwait, paralela al hundimiento del muro de Berlín y del bloque soviético, hasta la llegada al poder de Obama que coincide con la segunda etapa de la crisis económica internacional originada en EEUU en junio de 2007– con ser la única potencia mundial: es la crisis de un estilo de vida, de una forma de Estado, de una concepción del mundo, de una forma económica, de un estilo de organizar los Estados en base a un sistema partidocrático, es, digámoslo ya, una crisis global. Todo lo que hemos visto hasta ahora puede ser considerado como el “viejo mundo”, la etapa que se abrirá en los años que seguirán –que se está abriendo ya ante nuestros ojos y que no vemos todavía porque hemos estado demasiado tiempo con los ojos acostumbrados a la oscuridad– será tan radicalmente diferente a la que conocemos que, en rigor, podemos llamarla el “nuevo mundo”.

Atentados de Oslo (IV de V). LO QUE PODRÍA SER ANDERS BREIVIK


4. Lo que podría ser Anders Behring Breivik: una personalidad manipulada

La característica común a la inmensa mayoría de los macro atentados que han tenido lugar en Europa en los últimos 50 años es que siempre han dejado agujeros negros inexplicables y misteriosos. Desde las strage di stato (masacres de Estado de la Italia de los años 60 y 70) hasta el crimen de Anders Behring Breivik, las “versiones oficiales” de los atentados tienen una irreprimible tendencia a mostrar zonas inexplicables y no resueltas por las autoridades. Hasta la aparición de Internet, la réplica contra las “versiones oficiales” no encontraba espacio en los medios de comunicación, sin embargo, a partir de la irrupción de la red como forma habitual de comunicación aparece el contraste entre la aceptación unánime de las “versiones oficiales” por parte de los medios convencionales y la proliferación de versiones alternativas aparecidas en la red lanzadas por grupos críticos que creen haber encontrado eslabones débiles en las explicaciones dadas por los gobiernos y los servicios policiales.

Así mismo, no hay que perder de vista que las organizaciones terroristas con finalidad política tienen en su mente planes criminales guiados por una estrategia implacable de conquista del poder político (caso de ETA o de las Brigadas Rojas, por ejemplo), por tanto nunca han practicado atentados indiscriminados contra una población entre las que se podrían encontrar sus propios partidarios; su terrorismo ha sido selectivo, y siempre las “versiones oficiales” carecen de “agujeros negros”. Pero, junto a este terrorismo de paternidad indubitable, existe otro especializado en macro atentados que no aparece como apoyado por ninguna organización tangible ni reconocible y que se trata siempre de atentados “únicos”: Mc Veigth no volverá nunca a repetir su ataque al edificio federal de Oklahoma, Oswald no tendrá ocasión de matar a nadie más que a JKF, Breivik permanecerá toda su vida en la cárcel, su crimen no tendrá continuación… son terroristas aparentemente solitarios, que pasan de no haber roto literalmente un plato durante toda su vida, a ser capaces de cometer un macro atentado superando incomprensiblemente todas las dificultades que frecuentemente llevan a los miembros de organizaciones terroristas a ser detenidos. Siempre es posible que aparezcan “locos solitarios”, pero da la sensación de que no todos ellos, aun estando locos, son tan solitarios y en muchos casos aparece la posibilidad de que hayan sido teledirigidos por alguien.

Atentados de Oslo (III de V). LO QUE ERA EN REALIDAD ANDERS BREIVIK


3. Lo que era en realidad

Sabemos ahora que rasgos mediáticos le han atribuido los medios de comunicación (lo que no era) y lo que en realidad creía defender (lo que creía ser), sin embargo, el estudio sobre la personalidad y el perfil político de Anders Behring Breivik no estaría completo si no atendiéramos a lo que era en realidad (es decir, a una valoración objetiva de su personalidad, realizada, no en función de los rasgos que le han atribuido los medios, ni de cómo gustaba presentarse a sí mismo). Eso nos dará otro elemento importante en la ecuación personal del asesino de Oslo.

a.– Un desequilibrado

Desde el principio de este análisis hemos repetido en varias ocasiones que alguien que asesina a 73 personas solamente puede ser considerado como un desequilibrado. Las razones que pueda tener un desequilibrado para cometer un crimen son siempre inextricables y derivan de su personalidad desviada. En esta parte de nuestro estudio lo esencial va a ser realizar una aproximación a las alteraciones mentales de Breivik ante las que cualquier definición ideológica que pueda dar de sí mismo o que otros puedan inferir pasa a segundo plano. Un intento de definición de su perfil psicológico nos parece mucho más importante que cualquier otro dato que pudiera aportarse. A fin de cuentas, disponemos de dos elementos para analizar su personalidad: su “obra” (la bomba de Olso y la masacre de Utoya) y su “testamento” (las 1.500 páginas de su manifiesto político). No hace falta mucho más. Los cuatro rasgos que podemos deducir de todos estos elementos son cuatro:

Atentados de Oslo (II de V). LO QUE CREÍA SER ANDERS BREIVIK


2. Lo que sí creía ser Anders Behring Breivik


A pesar de que Breivik cite a numerosos autores en sus escritos, a poco que uno se adentra en las 1.500 páginas de su manifiesto percibe el caos que llevaba en su interior: mezcla de autores mal asimilados, búsquedas inorgánicas en Internet que no tenían en cuenta el paso del tiempo y el que informaciones exactas hoy se van modificando a medida que avanza la flecha del tiempo, una ausencia completa de evaluación sobre la solvencia de las fuentes y, finalmente, errores metodológicos debidos a su particular ecuación personal con mucho de psicópata y mucho más de paranoico.


Anders Behring Breivik tenía una percepción alterada de sí mismo: tendía a sobrevalorar su ego tal como lo demuestra el que incluyese un amplio capítulo sobre cómo elaboró la bomba; esta egomanía la confirma el hecho de que jamás se sintiera integrado en organizaciones creadas por otros hasta el punto de que en 2002 sintió la necesidad de crear su propia orden neo–templaria. La egolatría es, siempre, uno de los rasgos más acusados de la personalidad del psicópata. 

Atentados de Oslo (I de V). LO NO ES ANDERS BREIVIK


Anders Behring Breivik
Lo que no es, lo que cree ser, lo que es,
lo que podría ser y a quién sirve su crimen


Introducción

Es preciso leer los 1.500 folios escritos por el autor de la masacre de Oslo con la intención de situar su locura en el panorama político. Vaya por delante que los locos –y asesinar a 73 personas define, por sí misma, su personalidad– no merecen la molestia de leer los productos de su alienación mental, pero si en este caso es necesario repasar su escrito es solamente para poder establecer los contornos ideológicos precisos que asumía. El único testimonio que tenemos de él es el documento titulado “2083, Una declaración de independencia europea – De Laude Novae Militia – Pauperes Commilitones Christi Templiqui Salomonici” y firmado por el propio interesado By Andrew Berwick, London – 2011”.