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lunes, 28 de julio de 2025

DE EL EJIDO-2000 A ESPAÑA 2030, PASANDO POR TORRE PACHECO 2025 (2)


CATALUÑA LA ZONA CON MÁS TENSIÓN ÉTNICA DE TODO EL ESTADO

Cataluña es, sin duda, la zona con más posibilidades de que se produzca un estallido étnico-religioso-social, por mucho que TV3, la Vanguardia y demás medios amamantados por las ubres de la gencat, o no informen sobre la situación real o lo hagan sin citar origen de los delincuentes, a falseen las cifras. Hoy mismo se ha publicado el dato -que nadie ha desmentido- de que en Cataluña habían “cerrado” más de 300 iglesias en los últimos ¡cuatro años!, pero se habían abierto 42 mezquitas nuevas

Mucho más grave que todos los casos de corrupción que se están revelando en estos momentos, es la responsabilidad de Sánchez y de Zapatero en la llegada masiva de inmigración, mientras el PP ha mirado a otra parte. Y es mucho más grave que cualquiera de sus exacciones porque supone una TRAICIÓN para nuestro país, para nuestra sociedad y para nuestro futuro. Algún día, tanto ZP como Sánchez deberían ser juzgados por su responsabilidad histórica en el desencadenamiento del conflicto.

Parece increíble que la gencat no advierta el fondo de la cuestión. Y que, incluso entre los medios fieles a la gencat ningún periodista alce la voz sobre el hecho de que en 2040-2050, es seguro que, para entonces, a la vista de las cifras demográficas, es que el islam sea la primera religión en Cataluña y la población islámica se acerque al 50% del total.

Entre el nacionalismo catalán solamente Silvia Orriols ha advertido que, o se adopta una postura radical en la cuestión o en pocos años, el parlament de Cataluña se verá invadido por chilabas y velos islámicos. La actitud del PSC del muy sanchista Illa, es demoledora: comparó a la inmigración musulmana con la inmigración procedente de Andalucía, Murcia, Aragón o Galicia… Illa, el cómplice de Sánchez en Cataluña, con estas palabras INSULTÓ a esa inmigración que trabajó, se integró y, por lo demás, eran tan españoles como los propios catalanes. Pero hay algo peor aún…

No creemos que los Mossos d’Esquadra estén preparados para afrontar una eventual intifada similar a las que se han producido en Francia, especialmente, cuando estallen simultáneamente. El triángulo Salt-Lérida-Mataró, y sus inmediaciones, desde el Barcelonés (Hospitalet y Badalona) hasta Vic con prolongaciones en toda la costa catalana, especialmente en el Empordà (45,3% de población de origen extranjero), sin olvidar que casi uno de cada tres habitantes de la ciudad de Barcelona tiene un origen extranjero, son los nombres de “zonas sensibles” que pueden estallar en cualquier momento, por mucho que lo nieguen los medios de la gencat. En Guissona (la Segarra), ya hay un 51’6% de población nacida fuera de España. Lloret de Mar, Salou, Roses y Platja d’Aro, también tienen una alta concentración de población extranjera.

Los mossos, que ya han tenido dificultades en sofocar la revuelta de Salt y cuya experiencia antidisturbios es muy limitada, pueden quedar desbordados desde el momento en el que se estallen tres o cuatro "zonas calientes" de forma simultánea. Y, si se genera una sensación de debilidad y pérdida de control, inmediatamente los disturbios se extenderán de forma inevitable a otras zonas de la región. Y no creemos que la gencat tenga un "plan de contingencias" ante este escenario.

UN MUNDO DE FICCIÓN GENERADO POR LA SANTA ALIANZA PP-PSOE

La ficción con la que ilusionan los cándidos y aquellos que quieren engañar es:

1) Que todo extranjero nacionalizado español por un simple trámite burocrático, ya es “ciudadano español”: en efecto, tiene “papeles” españoles, pero su estilo, sus costumbres, su mentalidad, siguen sin tener nada que ver con los ciudadanos españoles. Y esto es particularmente notable con los procedentes de países musulmanes.

2) Que cuando se producen incidentes entre grupos de jóvenes y grupos de defensa ciudadana, nadie puede asegurar que los “grupos de jóvenes” no sean españoles… seguramente han nacido en España, pero son, étnica y culturalmente, halógenos. Y el problema es que estos incidentes son cada vez más frecuentes y más difícil de ocultar e interpretar: el 4 de julio de 2025 se produjeron violentísimos incidentes en el barrio de Les Termes en Sabadell en torno a un local ocupado por magrebíes. El local, foco de delincuencia, fue rodeado por vecinos. Los Mossos de la gencat acudieron y se produjeron violentos incidentes con resultado de un herido con arma blanca y un detenido. El 25 de julio se publicaba que Cataluña era el epicentro de la “amenaza islamista” con 23 yihadistas detenidos, en su gran mayoría de Barcelona. Los incidentes de Salt iniciaron una escalada, prácticamente continua de choques étnicos.

3) Que la inmigración islámica se integrará en Cataluña como lo hizo la de otras zonas de España… Es la tesis en la que se atrinchera Illa y ERC, olvidando que esa inmigración procedía de territorios contiguos política y antropológicamente: misma religión, misma etnia, sin incentivos económicos ni subsidios, además de proceder del mismo Estado. Ninguna de estas condiciones se cumple en el caso de la inmigración islámica. Y, por lo demás, el fracaso de todas las experiencias europeas en esta materia no da lugar a la esperanza: lo que ha ocurrido en Francia, en Bélgica, en Alemania o cualquier otro lugar de Europa Occidental, lo lamento, pero ocurrirá también en Cataluña, seguramente mucho antes y con más violencia que en otras zonas de España.

VOLVER A EL EJIDO

En el año 2000 hubo violencia en El Ejido: existieron dos violencias que no resisten comparación. Por una parte, una oleada de robos, coronada por tres asesinatos; por otra, una indignación vecinal que respondió -repito, RESPONDIO- a estos tres asesinatos, asediando algunos locales y, sobre todo, pidiendo justicia. Se produjeron algunos choques entre y se vieron pancartas con lemas tales como: «El Ejido contra la violencia», «Sí a los inmigrantes, pero documentados», «Ilegales no, responsables Almería ACOGE y empresarios» o «Extranjeros, sí; asesinos, no». No creo que ninguna de estas consignas pueda ser tachada de “xenófoba o racista”. Eran formas en los que se expresó la cólera popular y se abrió la espita de las tensiones sufridas por meses de inactividad policial.

Entonces no existía Vox. Hoy, no sólo existe Vox, sino que el coordinador de este partido en El Ejido es, significativamente, familiar de uno de los asesinados en el año 2000. Existían solo pequeños grupos de extrema derecha, cuya pequeñez y falta de capacidad para analizar el problema, impidió que pudieran rentabilizarlo: y, si nadie denunciaba el problema y quien lo hacía carecía de credibilidad, era que el problema “no existía”. Y así, los distintos gobiernos han mantenido la olla a presión generada por la inmigración masiva, ilegal y descontrolada, hasta un tiempo relativamente reciente.

Ahora existe Vox. Todos los que estamos hartos de votar a este o aquel partido que, una vez en el gobierno, no han hecho nada salvo dejar que problemas como este se pudrieran y extorsionar a la ciudadanía con una fiscalidad creciente, que no han sabido generar industria (España el impacto del sector industrial en la economía no deja de descender y ha caído en picado en los últimos 7 años, disminuyendo cada vez más su peso global. Y es importante porque el sector industrial es el que genera empleo estable y valor añadido), que ha sido una sucesión tras otra de casos de corrupción, que han convertido las instituciones en lugares privilegiados donde se sientan parásitos, vagos, chorizos o incapaces y en donde la ambición de PP y PSOE es seguir alternándose en el poder por tiempo indefinido y por mal que vayan las cosas. Ahora existe Vox. Y Vox es tan claro en materia de inmigración, que resulta difícil no votarle. De hecho, el tirón de Vox se produjo en cuanto sus primeras ideas-fuerza (antiterrorismo, anti separatismo, anti abortismo) fueron sustituidos por un anti abortismo y un euroescepticismo cuya aparición era necesaria en la escena política española.

Una opción así podía (y debía) haber aparecido antes, pero la incapacidad política, la falta de medios, la nula capacidad política y la inexistente credibilidad de los pequeños grupos de extrema-derecha, impidió que estos dos temas (euroescepticismo e identitarismo) se acomodara en las instituciones.

UN MOVIMIENTO ANTIINMIGRACIÓN CON DOS “PATAS”

La opción parlamentaria e institucional es, por el momento, digna de ser apoyada. Es evidente que el problema de la inmigración puede controlarse solamente desde las instituciones y los resortes de poder. Se trata, no solo de cortar en seco el fenómeno (a lo Trump, a lo Bukele), sino de revertirlo mediante la “remigración”, lograr una nación más cohesionada social, étnica y culturalmente.

Pero el problema está también en la calle. Hay zonas más castigadas por la okupación, los menas o las bandas étnicas. Es allí en donde los ciudadanos se van a ver obligados a entender que nadie los va a defender, y que les corresponde a ellos luchar por lo que es suyo: sus barrios, sus vidas, la seguridad de sus gentes.

En el metro de Barcelona ya se han popularizado las “brigadas anticarteristas”. En algunos barrios y ciudades ya han aparecido “defensas cívicas” formadas por patrullas ciudadanas que custodian los barrios, impiden ocupaciones, entregan a delincuentes a la policía y velan por los suyos. No es legal… pero, cuando la seguridad está en juego fiarse de la legalidad es la peor coartada. En 2000 los ciudadanos de El Ejido no lograron que el gobierno del PP aumentara la dotación policial tras la escalada de robos que concluyeron con tres asesinatos. Veinticinco años después, en Torre Pacheco ha ocurrido exactamente lo mismo.


Esto da dos pautas TÁCTICAS:

- en las instituciones, votar a partidos con programas antiinmigración claros (Vox, Frente Obrero, Alianza Catalana) -> para los votantes y para los que quieran iniciar una carrera política al servicio de su país y de su comunidad.

- en las calles, “defensas cívicas” -> para los que están sobre el terreno en zonas de especial tensión y quieren defender su patrimonio, su seguridad, su gente y su pueblo, allí donde las fuerzas seguridad del Estado están ausentes o interior se niega a enviarlas.

¿De dónde pueden surgir estas “defensas cívicas”? Parece claro que de los vecinos de esos mismos barrios, movilizados en defensa de sus intereses. La experiencia demuestra que los pequeños grupos activistas, las clientelas de los gimnasios, las parroquias, las asociaciones de vecinos, los líderes locales y el vecindario sensibilizado por el problema, son los que suelen constituir tipo de estructuras No se trata de crear estructuras con pretensiones de “durar” en el tiempo: aparecen cuando las necesidades de un barrios se evidencian (aumento de la delincuencia, falta de interlocución efectiva con las instituciones, inhibición del ministerio del interior y de las policías autonómicas ante la delincuencia, fenómenos de okupación masiva, etc), superada la crisis, las “defensas cívicas” se desmovilizan… hasta que repunta el fenómeno en el propio barrio o en las inmediaciones.


Un ejemplo a seguir: patrullas anticarteristas en el Metro de Barcelona

Obviamente, se trata también de sensibilizar a los barrios sobre el problema, movilizarlos y recordar que hay opciones “erróneas” a las que votar en períodos electorales: las opciones tradicionales que, o bien tenderán a negar el problema (PSOE, ERC, Bildu), desviarlo (Podemos, Sumar), o aplicar paños calientes (PP, Junts, PNV). Las “defensas cívicas” no pueden estar vinculadas a ningún partido parlamentario, pero si pueden recomendar el voto para una gama de opciones que reconozcan el problema y hayan planteado soluciones radicales en sus estatutos: Vox, Frente Obrero, Alianza Catalana

No creemos que haya margen para otras alternativas. Y que nadie dude que, al igual que en toda Europa Occidental, el problema de la inmigración masiva, de la islamización del continente y del riesgo de guerra civil étnica-religiosa-social está al final del camino. Y es inevitable si no se actúa HOY enérgicamente. Así pues, los objetivos son cuatro:

1) Ni un solo inmigrante más.

2) Remigración.

3) Ni un solo voto para partidos que no asuman el problema y propongan soluciones claras.

4) Defensa y promoción de la cultura europea y de nuestra identidad nacional.

No es tan complicado… El tiempo se agota y la pasividad es la actitudarma que garantiza la desaparición de nuestros pueblos mañana.

 









lunes, 2 de septiembre de 2024

TURINGIA Y SAJONIA: HA GANADO -¡Y CON MUCHO!- EL AUSLÄNDER RAUS

Los resultados electorales en dos antiguos länders de la República Democrática Alemana son inequívocos y se pueden resumir así: 1) AfD primera fuera política, 2) un no rotundo a la inmigración masiva, 3) varapalo a la coalición gubernamental y 4) “cordón sanitario anti-fascista” cada vez más debilitado. AfD, inicialmente, no gobernará en ninguno de los dos länders, pero cualquier gobierno que se constituya allí será frágil y quebradillo, especialmente porque los elementos que han propulsado a AfD como “estrella ascendente” en la política alemana, lejos de desaparecer, se van a ir acentuando, de momento, desde las elecciones europeas, ya es mayoritaria en toda Alemania del Este. Vale la pena realizar unas pocas consideraciones a vuelapluma.


SAJONIA: GOLEADA DE LOS “PARTIDOS ANTIINMIGRACIÓN”

¿Quién ha ganado las elecciones en Sajonia? Respuesta: los partidos antiinmigración. Han obtenido el 42% de los votos. ¿El 42%? ¿No será un error? ¿No dicen los medios de comunicación que AfD ha sido el segundo partido con un 30% de los votos? Si, pero, se olvida que, el otro partido antiinmigración, la BSW Alianza Sahra Wagenknecht - Por la Razón y la Justicia (Bündnis Sahra Wagenknecht – Vernunft und Gerechtigkeit), una escisión de La Izquierda (Die Linke, La Izquierda, a su vez una escisión del SPD) ha obtenido el 12% de los votos. Precisamente, la ruptura con Die Linke se produjo a causa de la posición de este partido fanáticamente proinmigracionista, una parte del partido opinaba exactamente igual que AfD en esta materia: la escisión se produjo por el rechazo a la “inmigración descontrolada“ y por la sensación de que la dirección de Die Linke estaba “demasiado centrada en la percepción del racismo“. La WSB defiende que las solicitudes de asilo en Alemania sean examinadas por terceros países fuera de la UE... Además, otro elementos de sintonía entre AfD y la BSW es su actitud en política exterior favorable a Rusia.

El programa de la WSB tiene “tirón“: en Sajonia la suma de los votos obtenidos por los restos en putrefacción del SPD (8,5%) y de Die Linke (4%), igualan prácticamente los obtenidos por “la escisión de la escisión“ (el 12%).

Por lo demás, la “victoria“ de la CDU ha sido por la mínima: apenas por un punto y medio: AfD representa hoy un tercio de los electores de Sajonia. Como indica su propio nombre, un tercio del electorado es favorable a que Alemania vuelva a ser Alemania, no solo reunificada, sino libre de los riesgos de la OTAN, y sobre todo, sin inadaptados étnicos. Justo lo mismo que propone la BSW, insistiendo un poco más en la “cuestión social“.

Vale la pena señalar que el Partido Liberal ha quedado fuera del parlamento regional al no superar la barrera del 3%. Los partidos de la coalición “semáforo“ que gobiernan la República Federal (SPD, Verdes y FPD) no han obtenido, sumados sus porcentajes, más de un 15%...



TURINGIA: MAYORÍA ABSOLUTA ANTIINMIGRACIÓN

Las cosas han ido todavía peor para los partidos del stablishment en Turingia. Allí la distancia entre el primer partido, la AfD (30,5%) y el segundo, la CDU (24,5%) ha sido de seis puntos. Los partidos de la coalición de gobierno no han llegado, sumados, ni a los 13 puntos (7% el SPD, 4% Los Verdes y 1,3% el FPD). Y, aquí, nuevamente, se reproduce el esquema de Sajonia: la BSW ha superado a Die Linke (12,3%) y al SPD (7%), obteniendo un 16%. Lo que, sumado a AfD, da un 46,5% de voto antiinmigracionista. Las cifras son inapelables. Eran, casi con precisión milimétrica, las auguradas por las encuestas (para vergüenza del CIS).

La iniciativa realizada en plena campaña electoral -tres días antes de las votaciones- por parte del canciller Scholz, de repatriar a 28 criminales afganos, en su mayoría violadores, se produjo tras el ataque yihadista que dejó tres muertos. La repatriación no era un “gesto de fuerza“ de una coalición que es, cualquier cosa, menos fuerte. No por casualidad, sino como parte de la campaña electoral socialdemócrata, la mayor parte de los repatriados eran de Sajonia y Turingia... Uno de ellos estaba acusado de homicidio y el resto de violaciones, lesiones graves y malos tratos. Tratándose del gobierno “socialdemócrata-liberal-ecoloco“ la repatriación se hizo “garantizando los derechos humanos“ de los afganos hasta última hora: no solamente no cumplieron cárcel por sus delitos en territorio alemán (uno de ellos había sido detenido en ¡161 ocasiones!), sino que, además, se les dio a pie de avión, 1.000 euros para garantizar su sustento en los próximos nueve meses... La medida, lejos de producir efectos electorales positivos para la coalición de gobierno terminó por hundirla.

CORDON DE SEGURIDAD EN TORNO A LA “ULTRARECHA“

Los medios de comunicación del stablishment, en toda Europa, han reaccionado según las mismas consignas: “no hay que alarmarse: los resultados estaban previstos, todos los partidos han formado un cinturón de seguridad en torno a la extrema-derecha que no podrá formar gobierno en ninguno de los dos länders“. Así pues, todos tranquilos. ¿O no? Scholz cree que expulsando 28 afganos y declarando el día anterior a las elecciones que endurecerá las medidas para pedir asilo ¿cree que ya ha cumplido? No son 28 criminales los que debe expulsar, sino varios miles más como ellos y, lo que es aún peor, varios millones de inmigrantes inadaptados que han degradado la vida en Alemania. ¡Claro que no se atreverá! ¡La inmigración masiva, el multiculturalismo, la diversidad, son dogmas para el SPD!

Ahora bien, el gran misterio del que los tertulianos de sobre prefieren no hablar es la actitud que adoptará la BSW a la hora de apoyar al candidato de la CDU en los dos länders. Y ahí, éste partido se le juega, literalmente. Si apoya a la CDU estará apoyando a los rivales históricos de la izquierda alemana desde 1945. Si, vota en blanco y deja que gobierne una coalición de los perdedores (CDU, SPD, Verdes, Die Linke), se arriesga a perder su credibilidad: ya no se trata de creer que la coalición del stablishment resuelva el problema de la inmigración, se trata de practicar políticas anti-inmigración ¡ya!, sin más dilación, antes de que el país afronte una situación similar a Inglaterra. Y eso solo pasa, apoyando al “voto más seguro contra la inmigración“, AfD.

Para la AfD las cosas son más sencillas: ha obtenido una doble victoria que se une al avance histórico que obtuvo en las pasadas elecciones europeas -cuando ya fue el segundo partido a nivel federal, tras la CDU/CSU, obteniendo el 15,9% de los votos, dos puntos por delante del SPD. Es un partido consolidado. Una vez más, las acusaciones de ser de extrema-derecha ya no hacen mella en sus electores, ni a un sector creciente del electorado alemán que votaría al diablo en persona antes que seguir el proceso de degradación generalizada que vive Alemania. Se trata de sentarse y esperar. De momento, ya es el partido mayoritario en los länders de la antigua República Democrática Alemana.

CDU/CSU y SPD, a la vista de las circunstancias, piensan en renovar la clásica fórmula de “gran coalición“ para cerrar el paso al a AfD, pero olvidan un pequeño detalle: cada vez están más empequeñecidos y para sumar hasta obtener mayoría parlamentaria, tendrán que incorporar a otros pequeños fracasados: los Verdes, el FPD, Die Linke... bien, pero ¿qué quedará de todo esto dentro de un año cuando se celebren elecciones generales?

Al ritmo de acuchillamientos, atentados yihadistas, delitos cometidos por inmigrantes y deterioro de la vida ciudadana, que se están produciendo en Alemania en los tres últimos años, parece difícil que el gobierno pueda enderezar la situación y ganar credibilidad ante una opinión pública abrumada por el espectáculo de la decadencia. El gobierno de Scholz lo tiene difícil para afrontar el crecimiento de la AfD con las mismas armas con que viene encarando los ascensos de las distintas extremas-derechas que se han sucedido desde el inicio de la República Federal: intoxicación informativa, provocaciones, infiltración por parte de policías y servicios de inteligencia...

DOS CONCLUSIONES

Ya no hay “gentes de izquierda y gentes de derecha“. Los problemas generados por la inmigración masiva (de los que son responsables, por este orden: el SPD, la CDU/CSU y Los Verdes) están decantando a la opinión pública alemana (y europea). Solo hay dos posicionamientos: a favor de la multiculturalidad, el mestizaje, la inclusión y la renuncia a la propia identidad, esto es, a la favor de la inmigración ilegal y masiva, de subvencionarla y de traer a cuantos más mejor en menos tiempo, o bien, en contra de la invasión. No hay una tercera posición.

Antes o después, el electorado deberá optar por esta alternativa y poco importará si el stablishment acusa a los otros de ser extremistas de derecha, neonazis o “arietes del IV Reich“, poco importará si el ciudadano que ve, día a día, como le están robando su país, como salir a la calle se convierte en un ejercicio cada vez más peligroso y como los partidos del stablishment se limitan a hacer operaciones cosméticas para evitar afrontar lo que cada vez mas europeos estamos pidiendo: deportaciones masivas, ni un inmigrante en Europa que no se asimile al estilo de vida europeo, ni un inmigrante que absorba un subsidio o un puesto de trabajo que puede ser destinado a un europeo.

En España, ha llamado mucho la atención el que un partido de izquierdas, el Frente Obrero, un partido independentista, Alleança Catalana, y un partido nacional-populista, Vox, tengan como denominador común el antiinmigracionismo. Pues bien, en Alemania van muy por delante en esta concepción política transversal que indica que cada vez sectores más amplios y diversificados de la población son consciente del mayor riesgo que afrontamos a corto plazo.

Idea final: los partidos hermanos del PSOE en Francia, Italia y Alemania, hoy son grupúsculos declinantes. Siguen en posiciones de poder, gracias a inercias pasadas. Pero, la fricción, el rozamiento, acaban, antes o después, con cualquier inercia. Cuando plantean “cordones sanitarios en torno a la extrema-derecha“ parecen no ser conscientes, ni de lo que está en juego -¿creen que el islam les perdonará no ser musulmanes? ¿creen que el islam no despreciará sus traiciones?-, ni de que el cordón sanitario que pretenden establecer es cada vez más débil y a quien se lo quieres establecer -a los europeos de derechas, de centro y de izquierdas que queremos seguir siendo libres, independientes y herederos de una cultura de 3.000 años- son cada vez más fuertes.

Las elecciones en Turingia y Sajonia nos confirman en este criterio. Vamos a ver hasta cuando va a poder establecerse el “cordón sanitario" a un tercio de electores...








martes, 9 de agosto de 2011

Atentados de Oslo (V de V). EL CONTEXTO HISTÓRICO DE LOS ATENTADOS DE OSLO


5. Para lo que va a servir el crimen de Anders Behring Breivik: el contexto histórico

Desde hace 65 años, Europa Occidental está gobernada por partidos que llegaron en el furgón de los vencedores de 1945. Básicamente estos partidos respondían a dos características: en la izquierda, el tradicional movimiento obrero organizado en partidos socialistas, en la derecha las clases medias organizadas en partidos liberales, democristianos o conservadores. El sistema político de Europa Occidental se mantuvo firme desde entonces reposando sobre estas dos columnas: una de centro–derecha y otra de centro–izquierda. Con sus características propias, con sus etiquetas particulares, este sistema atravesó la Guerra Fría, llegó al efímero período de “fin de la historia” y se adentró en la era de la globalización.

Un largo recorrido en el que, en política internacional se pasó del bilateralismo al unilateralismo y hoy se encamina hacia el multilateralismo. Pero así como el tránsito del primero al segundo supuso una victoria de los EEUU sobre la otra potencia mundial, la URSS, el tránsito del unilateralismo norteamericano al multilateralismo no puede ser considerado sino como derrota del “imperio”. Y esa derrota es algo más que la de un país arruinado que soñó durante un breve período –de 1989/91 a 2008, es decir, de la victoria norteamericana en la guerra de Kuwait, paralela al hundimiento del muro de Berlín y del bloque soviético, hasta la llegada al poder de Obama que coincide con la segunda etapa de la crisis económica internacional originada en EEUU en junio de 2007– con ser la única potencia mundial: es la crisis de un estilo de vida, de una forma de Estado, de una concepción del mundo, de una forma económica, de un estilo de organizar los Estados en base a un sistema partidocrático, es, digámoslo ya, una crisis global. Todo lo que hemos visto hasta ahora puede ser considerado como el “viejo mundo”, la etapa que se abrirá en los años que seguirán –que se está abriendo ya ante nuestros ojos y que no vemos todavía porque hemos estado demasiado tiempo con los ojos acostumbrados a la oscuridad– será tan radicalmente diferente a la que conocemos que, en rigor, podemos llamarla el “nuevo mundo”.