viernes, 15 de octubre de 2010

TERRORISMO Y MILENARISMO

Infokrisis.- Otro artículo escrito a mediados de los años 90, después del ataque con sarín en el metro de Tokio. el artículo fue publicado en la revista Defensa y reproducido en otras revistas europeas del mismo género. A veinte años de distancia debemos reconocer que nos olvidamos del elemento esencial : el terrorismo en el siglo XXI se ha convertido en un instrumento táctico en manos de poderes desconocidos para justificar cualquier movimiento estratético. El 11-M aupó al peor presidente del gobierno posible a La Moncloa y los ataques del 11-S abrieron las puertas para las guerras de Afganistán e Irak. Sí es cierto, en cambio, que acertamos en algunos aspectos parciales del análisis. Otro artículo rescatado para completar la colección...

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Uno de los frentes de crisis abierta en el terreno político tiene que ver con el terrorismo. El año 1995 pasará a la historia por haber inaugurado una nueva época en el terrorismo moderno; un terrorismo que irá creciendo en los años sucesivos hasta alcanzar su máxima intensidad en las proximidades del año 2000. Pero si 1995 ha sido -está siendo- el de la gran convulsión, desde hace 20 años se venían percibiendo aquí y allí síntomas que hacían presagiar lo que ahora se ha coagulado. El atentado al metro de Tokio, la masacre de Oklahoma, el terrorismo integrista islámico y el atentado cometido durante la olimpiada de Atlanta, dan el pistoletazo de salida a la gran alianza entre el mundo de las sectas y el del terrorismo político.

COMO ES LA SOCIEDAD QUE DEBE SOPORTAR EL TERRORISMO

Nunca una sociedad organizada ha sido tan vulnerable a la amenaza terrorista como la sociedad que se ha formado a partir de la revolución tecnotrónica. En efecto, nuestra época vive solo el principio de una revolución tecnológica que está afectando a todos sus niveles. Esta revolución parte de un hecho aparentemente tan banal como es el nacimiento de la microinformática y la miniaturización de circuitos. Es a partir de este momento -a finales de los años 70- cuando se sientan las bases del futuro desarrollo tecnológico: máquinas cada vez más inteligentes y capaces de almacenar y procesar datos en menos tiempo que progresivamente van asumiendo nuevas tareas.

Es evidente que un ordenador aislado no representa nada más que un útil de trabajo como en otro tiempo fue la máquina de escribir, la calculadora y el fichero convencional. Pero no se trata solo de ordenadores aislados, sino de grandes redes y sistemas informáticos interconectados entre sí por cables a través de los que fluyen riadas de información que se transmiten de unas terminales a un cerebro central y viceversa. Gracias a todo este complicado entramado la información hace que nuestras sociedades modernas puedan funcionar. Gracias a ella los alimentos discurren por las autopistas, los aviones despegan, las cargas llegan a su destino, se distribuye el producto y una báscula dotada de un simple chip posibilita que se pese y calcule el costo de cualquier alimento a un ama de casa que solo cinco minutos antes ha extraido del cajero automático aquello que el banco de datos de su entidad le permite a la vista de su cuenta corriente. Todo este proceso se ha simplificado extraordinariamente en los últimos años y puede decirse que, sin excepción, ningún nivel de la producción y comercialización de bienes, alimentos y servicios, se realiza sin el concurso de la informática.

Pero hay otro elemento importante a considerar: nunca una sociedad como la nuestra ha tenido sus partes tan interdependientes unas de otras. En efecto, lo verdaderamente aterrador del marco global que hemos descrito es que el fallo de una de sus partes repercute en la totalidad del conjunto. Un error en un sistema informático puede hacer que alimentos procedentes de latinoamérica y con destino a Europa, languidezcan en un puerto sureño desabasteciendo a los mercados europeos. Una catástrofe natural, aun siendo parcial y limitada, puede provocar una paralización de una aglomeración urbana y repercutir en un segundo estadio en la economía de un país -a través de las inversiones para su reconstrucción- y luego, en un tercer nivel, tener repercusiones en la economía mundial. Más aún a principios de 1995 hemos visto como una pequeña guerrilla perdida en una zona olvidada e inhóspita, no excesivamente combativa, el Ejército Zapatista, era uno de los factores desencadenantes de la crisis económica sin precedentes de Méjico, cuyo "Efecto Tequila" repercutía en la lejana economía argentina. Así mismo el terremoto de Kobe ha puesto de manifiesto dos factores: 1) que no existe protección civil suficiente, ni medidas técnicas, suficientes capaces de paliar el devastador efecto de una catástrofe natural sobre una aglomeración urbana y 2) que las inversiones necesarias para reconstruir Kobe retraerán programas de inversión japonesa en el exterior y, consiguientemente, alterarán el curso de la economía mundial. En latitudes más próximas podemos ver como la ambición desmesurada, ciega y patológica de un grupo de corruptos, ha restado toda credibilidad al gobierno español y ha hecho tambalear nuestra esquilmada peseta.

El sistema mundial tiene una complejidad tal que cualquier alteración, por pequeña que sea, incluso siendo positiva -el descubrimiento de una vacuna, un invento afortunado que evite la dependencia tecnológica del petróleo, etc.- puede modificar los equilibrios de fuerzas y ser causa de aparición de nuevos e inesperados elementos de crisis. La aplicación de las nuevas tecnologías, un hecho positivo en sí, ha destruido muchos más puestos de trabajo de los que ha sido capaz de crear. Esto solo se ha sabido a mediados de los años 80, cuando quedaban atrás las espectativas de que la era del chip regulase al alza el mercado laboral. Lo que se ha creado, lo que se está creando en estos momentos se ha dado en llamar "sociedad de los tres tercios": no hay trabajo para todos, la simplificación de los procesos informáticos y su incorporación a las cadenas de montaje y manufactura hace que que miles de puestos de trabajo sean reemplazados por máquinas ausentes de las cotizaciones a la seguridad social y de los problemas laborales o sindicales.

Así pues existe en la cúspide jerárquica, una clase social definida, no ya por su relación en el proceso de producción, sino por su conformidad con las leyes impositivas y fiscales de cada país. Existe en esa cúspide un segmento de población -formado por VIP's, brokers, empleados fijos, dirigentes de empresa, profesionales, etc., es decir, por especuladores, asalariados aventajados y empresarios- que cumplen con todas sus obligaciones fiscales: pagan sus impuestos, cotizan a la hacienda pública y están dentro de los planes de ahorro.

Pues bien, ese primer tercio de la población es el que sostendrá en el futuro a todos los demás. Por que debajo de él está surgiendo una nueva clase -que ya no es la obrera- sino la de todos aquellos que viven situaciones de inestabilidad laboral, trabajos temporales, trabajo negro, que están en paro, pequeños industriales y comerciantes cuyos negocios han entrado en crisis, profesionales que no logran insertarse en el mercado de trabajo, etc. Todo ello hace que buena parte de esta clase se aproveche de los servicios y coberturas sociales pagadas por el primer tercio ya definido, pero que en su situación de provisionalidad, no puedan aportar nada a las arcas del Estado, sino que lo muñen para sobrevivir.

Todavía encontraremos un estrato de rango inferior: aquel segmento de la población que está en la indigencia total; se mantienen solo a costa de trabajo negro, cuando existe, carecen de lo esencial y están abocados a un proceso de marginalización siempre creciente. Sobreviven habitualmente acogidos a programas sociales, a la caridad pública y de instituciones religiosas o asistenciales. La previsible reestructuración de la "sociedad del bienestar" hará que disminuya su cobertura en muchos terrenos y que se genere un proceso de ghettización acelerado.

Este proceso ya ha sido iniciado con más o menos velocidad en la mayoría de países occidentales. Estados Unidos es el paradigma y la vanguardia de esta situación que aparece también en España. Allí el yuppismo y la especulación, tiene su antítesis en los "sin techo", clase social en aumento acelerado; mientras que una franja intermedia vive momentos de tranquilidad económica seguidos de etapas de angustia y lucha por la supervivencia. Obsérvese que la situación española no dista mucho de este marco social...

EL TERROSIMO APOCALIPTICO

Durante las tres últimas décadas los movimientos terroristas que han aparecido en Occidente, han podido ser controlados con mayor o menor facilidad por las fuerzas de seguridad del Estado. Esto se ha debido a que los Estados modernos siempre iban un paso por delante de los terroristas y aplicaban antes las nuevas tecnologías que, cada vez, han ido permitiendo un mayor control de la población y la detección de los focos terroristas antes de que pudieran  desarrollarse. Indudablemente las tecnologías informáticas han contribuido extraordinariamente a facilitar este proceso. Por su tarde, los terroristas no han sabido o podido incorporar nuevos elementos a su arsenal táctico y, cuando lo han hecho, ha sido de manera rudimentaria y limitada (el primer ordenador aparece en manos de ETA siete años después de que se haya iniciado la "era de la informática" y nunca su presencia ha sido decisiva en las infraestructuras desarticuladas por la policía. Pero con la llegada de lo que hemos dado en llamar "terrorismo apocalíptico" esto debía cambiar.

El 20 de marzo de 1995 miembros de la secta Aum Shinri-kyo ("La Verdad Suprema") colocaron cinco contenedores con gas tóxico en el metro de Tokio paralizándolo; 5.500 personas resultaron intoxicadas, 1.037 debieron recurrir a la asistencia médica (muchas de ellas sufrirán secuelas durante toda su vida) y 15 resultaron muertas. Meses antes los mismos terroristas habían realizado pequeños ensayos de lo que sería la gran operación del 20 de marzo. La CIA alertó a los servicios de seguridad nipones; pero no pudo evitarse la tragedia.

Menos conocido es el episodio que tuvo lugar el 2 de abril último en Gaza, cuando resultaron muertos cuatro militantes fundamentalistas chiitas de Hamas al estallar la bomba que manipulaban. Los vecinos pudieron ver perfectamente como la policía registraba las ruinas del inmueble provista de máscaras anti-gas. No hubo forma de que la prensa pudiera everiguar a qué se debía esta protección. Entre los corresponsales extranjeros circuló la versión de que se había descubierto un "polvo químico" altamente tóxico entre el arsenal de los terroristas muertos.

Pocos días después, una gigantesca bomba destrozaba el edificio que albergaba las oficinas federales en el Estado de Oklahoma. Casi 200 personas perecieron entre los escombros. El atentado fue cometido en protesta por el asalto del FBI, relizado un año antes, al rancho de la secta de los "davidianos" en Wacco (Texas). Como se sabe los "davidianos" defendían la proximidad del fin de los tiempos y el advenimiento del nuevo mesías, el propio David Koresh, fundador de la secta.

Estos episodios marcaron el advenimiento de una nueva era, de un nuevo estilo de terrorismo. ¿Cuáles son las características de este nuevo fenómeno? Creencia en el advenimiento del "milenium", sensación de la inminencia del apocalipsis, tendencia a utilizar métodos de terrorismo alternativo (guerra ABQ, atómica, química y bactereológica) como superación del terrorismo clásico, terrorismo no "de masas", sino "contra las masas", es decir, terrorismo indiscriminado, ausencia de ideología politica e ideología sectaria de sustitución, relación entre mafias de la droga y el universo sectario. Un panorama muy poco tranquilizador.

En 1983 la guerrilla ceylandesa de la etnia tamil utilizó el tráfico de heroina para financiar sus campañas. A partir de entonces las cárceles occidentales empezaron a llenarse de presos tamiles que perdieron a buena parte de sus veteranos en estas actividades. Fue el primer caso de aproximación entre guerrilla terrorista y narcotráfico; no sería el único.

Por esas mismas fechas los traficantes colombianos fraguaban pactos con los restos de la guerrilla izquierdista; el callejón sin salida en el que se encontraban los grupos castristas y nacionalistas revolucionarios, hizo que mientras una parte de la guerrilla pactaba con el gobierno su progresiva integración en la vida política legal, otra aceptara el contacto con el "cartel de Medellín" para recomponer su maltrecha situación. Otro tanto ocurría en Perú, donde Sendero Luminoso, entre 1986 y 1992, había conseguido expulsar a los funcionarios estatales de amplias zonas montañosas -especialmente en Ayacucho- creando una administración paralela. En estas zonas el narcotráfico funcionaba -y funciona todavía en algunos puntos- con entera libertad. A cambio de pagar a los campesinos las cosechas de cocaina por adelantado y de un canon por tonelada a Sendero Luminoso, las multinacionales del narcotráfico pudieron contar con un abundante suministro de materia prima peruana.

En Sedero Luminoso se empiezan a encontrar algunos rasgos preocupantes: no se trata de un partido marxismo clásico; si bien sus consignas siguen siendo la "insurrección armada de masas" y la "guerra popular prolongada", propias del maoismo, junto a ellas aparece una indudable vena mesiánica y milenarista. Sendero Luminoso se considera heredero de las tradiciones incas, quiere recuperar para su proyecto político el universo ancestral pre-colombino, anunciando un apocalipsis -"debemos de tender railes de acero sobre ríos de sangre" había escrito su jefe Abimael Guzmán- sangriento que abrirá el "tiempo nuevo" de la revolución indígena.

El mismo sentimiento mesiánico y la misma ferocidad se encuentra en el Grupo Islámico Armado, cuyo radicalismo va mucho más allá de las posiciones del Frente Islámico de Salvación, así como el de otros grupos fundamentalismas islámicos. No hay que olvidar que el Islám chiita sostiene que está por venir el último Imán, El Mahdî ("el guiado") y que lo hará en tiempos apocalíp-ticos. Ciertamente, el Islam dominante en Argelia es el sunnita, pero la promesa de llegada de un redentor está contemplada en los "ahâdîth" del Profeta. El Profeta ha dicho: "Un hombre de mi linaje aparecerá sobre la tierra y actuará según mi tradición. Alá extenderá sobre él Su gracia y la bendición de los cielos y de la tierra, y llenará el mundo de justicia expulsando la opresión y la iniquidad". Hay muchas otras referencias que preveen que el fin de los tiempos, "tras la aparición de califas, reyes y príncipes tiránicos e injustos, en el tiempo donde habrá conflictos entre los hombres, en el tiempo en que el mundo moderno será lacerado", en ese momento aparecerá El Mahdî justiciero. Entonces "todos los falsos gobiernos serán destruidos" (Muhmmad al-Bâqir), "limpiará la tierra de toda opresión y de toda injusticia" (Ja'far al-Sâdiq)...

Después de las citas de estos tratadistas se puede entender que situemos al GIA entre las formaciones del terrorismo apocalíptico y milenarista. Ciertamente su acción va mucho más allá del mero plano político: quieren una revolución, una revolucion religiosa desde la óptica del fundamentalismo islámico.

Los "Hermanos Musulmanes", extendidos desde Mauritania a Filipinas, han constituido históricamente una prefiguración de esta tendencia caracterizada por reconstruir el tema de la "guerra santa" en forma de terrorismo fundamentalista.

En 1955 Prabhata Ranjana Saikar, conocido como "Anandamurti" ("personificación de la virtud"), fundaba en Calcuta la secta "Ananda Marga" que experimentó un rápido crecimiento en 1960-7. Su azarosa vida estuvo recorrida por innumerables episodios de violencia. En 1982, 5 de sus monjes fueron quemados vivos en Calcuta, mientras que 12 discípulos resultaban apaleados hasta morir. Se les acusaba de haber secuestrado niños. Unos años antes, en diciembre de 1971, Saikar y 4 discípulos fueron encarcelados por el presunto asesinato de 6 ex-miembros de la secta cuyos cuerpos aparecieron descuartizados en la jungla. Indira Gandi terminó prohibiendo la secta; fue entonces cuando iniciaron su migración hacia Occidente. Varios miembros de la secta se han quemado vivos como acto de protesta por motivos político-religio-sos.

Similares peripecias sacudieron la vida del Centro de la Luz Divina, fundado por Swami Omkarananda. La secta trasladó su dirección a Brühlberg, Suiza, un pacífico pueblo cuya vida quedó trastornada durante 4 años por los cánticos de los sectarios a las 4:30 de la madrugada, el traqueteo de una imprenta nocturna insoportable para los vecinos, y los choques continuos con los fanáticos de Omkarananda. Este y cinco de sus discípulos fueron juzgados el 22 de mayo de 1979 por un tribunal de Lausanne. El gurú resultó condenado a 14 años de cárcel.

La secta -como Ananda Marga- practicaban el "tantrismo de la mano izquierda" fue acusada de haber robado un cráneo de un cementerio en donde el gurú vertió su semen en un ritual. Pero lo que acarreó su enjuiciamiento fueron la colocación de artefactos explosivos contra una comisaría de Zurich y contra el despacho del abogado de los vecinos. Robaron fusiles de asalto de guardias suizos y se habían procurado 9'6 kg. de gas fosfeno, venenoso y con el que hubieran podido realizar una masacre de resultar detenidos antes. En su loca carrera terrorista adquirieron bacilos de cólera y viruela que extendieron en casa del alcalde... El atentado al metro de Tokio, como se ve, tenía precedentes.

Los Hare Krisna, por su parte, también estuvieron mezclados en actividades presuntamente terroristas, especialmente en algunos puntos de los Estados Unidos. En uno de sus textos proclaman que "la violencia tiene también su utilidad y corresponde a la persona con conocimiento". Estos principios se coagularon en EE.UU. en la creación de un grupo armado que se entrenaba con fuego real tres veces por semana. Entre 1975 y 1979 fueron descubiertas en distintos puntos de EE.UU., drogas y armamento en manos de la secta. En el registro de una granja en Monte Kailasc, el FBI encontró 17 fusiles y escopetas, 3 de cañón recortado, lanzagranadas, material paramilitar y literatura de autodefensa y ataque. En marzo de 1980 fueron incautados en Cerrito, California, 9 TM de pólvora de fusil, 350.000 balas y material para fabricar cartuchos. Un portavoz de la secta aseguró que se trataba de "armas para autoprotección". En Europa, concretamente en el castillo de Rettershorf, la policía alemana incautó más armas pertenecientes a la secta. Un ex-adepto español de este mismo grupo declaró que al hacer la mili sus superiores jerárquicos en la secta le habían ordenado seguir los cursos de armamento. La efectividad de los Hare Krisna españoles se puso de manifiesto en un choque con miembros de Fuerza Nueva que terminó con los ultraderechistas en el hospital. Solamente una conversación entre el líder de la secta en España y Blas Piñar, pacificó los ánimos. Pero el episodio es, en cualquier caos, significativo. Lo curioso es que los Hare Krisna no pretenden engañar a nadie. Basta conocer sus fuentes doctrinales para advertir que nada de lo que hacen está desprovisto de sentido, desde de su óptica. Como se sabe el texto fundamental de este grupo es un fragmento de la epopeya hindú "El Mahabharatah", llamado "Bhagavad Gita" que narra la conversaciónn entre Krisna y Arjuna, un príncipe guerrero que duda antes de comenzar la batalla. Krisna le convence que debe cumplir con su destino y luchar. El "Bhagavad Gita" es un texto de singular belleza propio de la casta guerrera hindú; recuperado por los "Hare Krisna", se convierte en un formidable motivación para la violencia. Los sectarios de "Hare Krisna" opinan que estamos ante la tercera guerra mundial que traerá la renovación del cosmos; solo sobrevivirán los fieles de Krisna, al resto le darán la oportunidad de convertirse o morir, y ellos quieren estar preparados para cuando la hora haya llegado.   

Los Hare Krisna, por su parte, también estuvieron mezclados en actividades presuntamente terroristas, especialmente en algunos puntos de los Estados Unidos. En uno de sus textos proclaman que "la violencia tiene también su utilidad y corresponde a la persona con conocimiento". Estos principios se coagularon en EE.UU. en la creación de un grupo armado que se entrenaba con fuego real tres veces por semana. Entre 1975 y 1979 fueron descubiertas en distintos puntos de EE.UU., drogas y armamento en manos de la secta. En el registro de una granja en Monte Kailasc, el FBI encontró 17 fusiles y escopetas, 3 de cañón recortado, lanzagranadas, material paramilitar y literatura de autodefensa y ataque. En marzo de 1980 fueron incautados en Cerrito, California, 9 TM de pólvora de fusil, 350.000 balas y material para fabricar cartuchos. Un portavoz de la secta aseguró que se trataba de "armas para autoprotección". En Europa, concretamente en el castillo de Rettershorf, la policía alemana incautó más armas pertenecientes a la secta.

Un ex-adepto español de este mismo grupo declaró que al hacer la mili sus superiores jerárquicos en la secta le habían ordenado seguir los cursos de armamento. La efectividad de los Hare Krisna españoles se puso de manifiesto en un choque con miembros de Fuerza Nueva que terminó con los ultraderechistas en el hospital. Solamente una conversación entre el líder de la secta en España y Blas Piñar, pacificó los ánimos. Pero el episodio es, en cualquier caos, significativo.

LA CRISIS DEL CAMBIO DE ESTADO


No es raro que muchos de los líderes sectarios procedan de la izquierda militante. Emilio Fiel, fundador del grupo "Arco Iris" pasó por la oposición antifranquista. Jim Jones, el suicida fundador de "El Templo del Pueblo" formaba parte de la nueva izquierda americana y hasta última hora hizo gala de su pensamiento político. Rennie Davis, otro líder de la nueva izquierda USA pasó, junto con Allen Ginsberg, a las huestes de gurú Maharaj-ji en 1973.

No era raro que así fuera, la izquierda americana se había nutrido a partes iguales de freudismo, marxismo, alternativismo y, finalmente, revolución sexual. Su pérdida del impulso revolucionario coincidió con la llegada de los primeros gurús procedentes de la India que llevaban en su oferta los temas sexuales propios del tantrismo. La sexualidad supuso el elemento de unión entre ex militantes de izquierda revolucionaria y las sectas tántricas.

Esta misma componente estaba presente en los Niños de Dios fundados en 1966 por David Brandt Berg (a) "Moisés David", un seudo-profeta obsesionado por la idea del fin de los tiempos. En su jerga existe también esta mixtura entre "revolución" y "sexualidad". Los "Niños de Dios se tenían a sí mismos como "revolucionarios por Jesús"; consideraban "revolucionario" el adulterio, la poligamia y el incesto; en su "Carta de Mo nº 321", presentan un remedo de la lucha de clases marxista en la fábula "El Sr. Ricachón y el Sr. Pobretón".

Los servicios franceses de inteligencia -SDECE- realizó en 1984 un informe sobre el chantage a políticos europeos realizados por los "Niños de Dios" a cuenta del gobierno Libio. Moisés David fue acogido por Ghadafi a cambio de poner las capacidades eróticas de sus adeptos al servicio del espionaje libio.

Sobre otros grupos existieron sospechas de colaboración con la CIA y el Pentágono. Los misioneros mormones entraron masivamente en Chile tras la subida al poder de Allende y fueron acusados de desestabilizar al gobierno de la Unidad Popular; de los adeptos de Moon son conocidas sus actividades anticomunistas y al servicio del conservadurismo norteamericano en todo el mundo. También ellos disponen en EE.UU. de una red de gimnasios de kárate militar.

El denominador común de estos grupos, de todos los que han sido mencionados en este artículo, es estar persuadidos de la proximidad de un apocalipsis que renovará el cosmos y la vida sobre la tierra. El física todo cambio de estado produce necesariamente una crisis: análogamente, estos grupos se preparan para la crisis que provocará el advenimiento de la "nueva era". El atentado al metro de Tokio, la masacre de Oklahoma, no son accidentes aislados en la historia del terrorismo moderno: suponen el nacimiento de un nuevo terrorismo aquel que une la formidable potencia de odio y violencia del terrorismo de siempre al espíritu de las sectas seudo-religiosas. Y la colusión se presenta terrible.

POR UNA SOCIOLOGIA DEL TERRORISMO FUTURO

La mayor parte de lo dicho anteriormente induce a pensar que el terrorismo del futuro no responderá a unos esquemas típicamente irracionales. En esto no variará mucho en relación al terrorismo clásico. A pesar del ropaje marxista con que se vistió en ocasiones el terrorismo de antaño, para nosotros no cabe la menor duda de algo tan evidente que se suele pasar por alto: si hay terrorismo es por que hay terroristas y si hay terroristas es porque su existen resortes psicológicos en su personalidad que les llevan hacia esas posiciones. Desde el punto de vista ideológico el marxismo, como el nacionalismo, como cualquier forma de fascismo, o cualquier otro compendio ideológico, dispone cada uno de ellos de una talla diferente adaptable a la propia interioridad del sujeto. Nuestra experiencia directa en este terreno nos ha demostrado que las actitudes humanas normalmente no se pueden explicar por posicionamientos ideológicos concretos, sino a la inversa: son las preferencias del sujeto las que luego, en una segunda fase, la de racionalización, consiguen una adaptación ideológica y estratégica y no al revés. En 25 años de movernos en medio de grupos políticos radicales en España y en el extranjero, podemos afirmar que la adopción de líneas políticas y estratégicas basadas en una objetividad absoluta ha sido algo inexistente; una línea política ha ido a remolque de las preferencias del sujeto y estas, a su vez, han derivado de su personal ecuación interior, sujetos violentos de carácter agresivo, dan lugar a formaciones violentas; personajes moderados en lo personal dan pié a agrupaciones moderadas. Recordamos el caso de Eduardo Moreno Bergareche (a) "Pertur" cuyo error consistió en adherirse a ETA, un hombre que, por carácter, hubiera estado más cómodo en una sociedad gastronómica vasca y cuya teorización -que constituyó el principio del fin para ETA(p-m)- se explica no tanto por su objetividad en sí como por el carácter de quien la enunció. Recordamos así mismo a uno de los autores del atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Vich, murciano de nacimiento, primeramente militante de Terra Lliure y luego pasado a ETA. Evidentemente, acompañó todas estas evoluciones con los más extensos razonamientos ideológicos, en el fondo de todo ello no había sino un carácter irresistiblemente atraido por las armas y el terrorismo. La ideología es como un chicle: se puede estirar, adaptar, deformar, sirve para cualquier tipo de pirueta y justo para su contraria, a través de los textos de Lenin un buen equilibrista puede justificar A y no-A y mediante un somero conocimiento de Primo de Rivera nacerán falangistas franquistas, falangistas sindicalistas, falangistas anarquistas, falangistas-falangistas y falangistas-poético-ingenuo-felizontes

Repetimos lo esencial del mensaje: existe terrorismo, porque existe mentalidad terrorista. Y existe mentalidad terrorista fundamentalmente por tres motivos: 1) la sociedad no puede evitar que aparezcan en algunos de sus miembros defectos en la conformación de los rasgos de la personalidad;  un complejo de castración es algo imposible de evitar, una personalidad psicótica y agresiva surge como producto de un ambiente y de unas circunstancias en las cuales el Estado tiene poco que decir; 2) la sociedad sí puede evitar, en cambio, que algunos sectores de ella se vean marginalizados, perciban una situación de radical insatisfacción que se traduzca en una oposición al Todo, a ese Todo dentro del cual no tienen cabida; 3) es inevitable que hoy algunos sectores de la sociedad, rechazen el actual sistema político-social y todo lo que representa, con su carga de hipocresía, doble lenguaje, injusticias palmarias, contradicciones lacerantes entre una opulencia frecuentemente especulativa y un esfuerzo de trabajo personal habitualmente mal retribuido y 4) finalmente, no puede evitarse la circulación de ideas milenaristas, mesiánicas, escatológicas y apocalípticas que supongan la infraestructura emotivo-sentimental de movimientos que pretendan acelerar el proceso destructor del mundo moderno "para cumplir los designios cósmicos".

Es desconocido generalmente -y será objeto de análisis pormenorizado en el Capítulo V- que la absurda creencia en la reencarnación aparece históricamente en Europa por primera vez con Theodor Lesing en el siglo XVIII y luego, se populariza mediante los socialistas utópicos (Owen, Fourier, Saint-Simon, etc.) la mayoría de ellos pertenecientes (hasta el comunismo utópico de Cabet) a sectas político-místicas. Pocos hoy recordarán que fue del socialismo romántico, pero hasta la última comadre nos sabrá hablar de la reencarnación y quizás hasta haya alguna que recuerde su vida anterior como maharaní de Kapurtala... Esto viene a cuento de que no es la primera vez en la historia que convergen ideas de revolución socio-política, con ideas místico-escatológicas. Lo único que ha variado es el contexto histórico-cultural: la sociedad que vieron desde Owen hasta Cabet no es la misma que la que la que vieron los secterios japoneses que protagonizaron el atentado en el suburbano de Tokio o los seudo-rosacruces suicidades para mayor gloria de la irracionalidad.

El terrorista futuro será pues un personaje caractereológicamente propenso a la violencia, probablemente psicótico, aquejado de mil y un complejos y traumas, con rasgos esquizoides -bajo su piel se albergará un ángel del señor proclive al sermón apocalíptico desde el púpito y un terrorista ciego y salvaje- y paranoicos -se creará otra realidad, vivirá en ella y para ella, progresivamente ese mundo hecho de fantasía y delirio irá sustituyendo a la realidad objetiva- tal será su esquema de base. Pero el común denominador de todos ellos será un concepto cuya mera alusión evoca destructividad: el odio. Odiará la sociedad y el sistema porque no tiene cabida en él; en una sociedad extremadamente competitiva como es esta, no se sentirá con ánimo de abordar la salvaje carrera hacia el éxito y solo le queda una vía de fuga: negar legitimidad a la sociedad dentro de la cual no se siente en condiciones de triunfar. Y tras ello, hacer lo posible por destruirla.

Dado que su estructura mental no estará dominada por una ideología, sino por una concepción del mundo, es difícil saber hasta qué punto ésta es simplemente una justificación a su actitud vivencial o un hecho objetivamente sentido. A decir verdad la secta logra a la perfección aquello que el partido político tiene más lejos: el lavado de cerebro de sus miembros. A ello contribuyen prácticas especiales que han estado ausentes en los partidos políticos: determinados ejercicios inspirados en el yoga, sistemas de relajación, terapias de grupo, meditación y concentración ante formas geométricas y poligonales (similares a los mandalas) y por supuesto, creencia ciega en las cualidades paranormales reales o supuestas del gurú de turno. Hasta el último bolchevique sabía que Lenin era humano y lo siguieron y murieron allí donde Lenin les exigió el sacrificio final. Igualmente, hasta el último miembro de cualquier secta está dispuesto a jurar sobre sus libros sagrados, que su gurú es dios padre redivivo y, naturalmente, morirá, con más razón, allí dónde éste le indique, sobre todo si sabe infundirle la seguridad de que su sacrificio le depara un destino venturoso.

El perfil psicológico del terrorista futuro es pues idéntico al que corresponde a los miembros de cualquier secta seudo-religiosa moderna, solo con un pequeño añadido: no se contentará con seguir los rituales y prácticas ocultistas (yogas, "desdoblamientos astrales", recitación continuada de mantras, visualización de mandalas, etc.) sino que además pretenderá actuar sobre el mundo. Se ha dicho que un fascista es un pesimista activo, pues bien, algo parecido puede decirse del terrorista futuro: al igual que el fascista del pasado, su visión de la historia como proceso decadente no le sumirá en la inacción y la pasividad, sino que, antes bien,  sublimará esta visión pesimista en una voluntad de incidir sobre los acontecimientos y confirmar la visión terminal que tiene del mundo mediante un intento de profundización y aceleración de las crisis destructivas a través de una acción terrorista.

Una visión de este estilo, paradójicamente, solo puede ser asumida por dos tipos humanos de formación cultural extrema: o bien personajes extremadamente cultos y sensibles cuyos análisis racionales les hayan llevado en parte a una interpretación de la historia como proceso decadente y para ello encuentren todo tipo de argumentos, o bien, gentes de una pobreza cultural extrema, cuya simplicidad de análisis conduzca directamente a actitudes extremistas. Repetimos aquí nuestra comparación con el fascismo: el nazismo fueron las Secciones de Asalto hitlerianas formadas en los arrabales de las grandes ciudades, pero también Enrst Jünger y Martin Heidegger, el fascismo italiano fueron los squadristi, pero también Marinetti, Giorgio de Chirico y Giovanni Gentile. Y en cuanto al comunismo, la simplicidad y rusticidad de los "guardias rojos" maoistas contrastaba con la sofisticación de muchos de sus intérpretes en Occidente. El extremismo político y vivencial solo puede ser vivido en condiciones climáticas extremas: y no es raro que así sea, lo acomodaticio, oportunista y ambiguo solo puede sobrevivir en la moderación y el centro; ya sea por defecto o por exceso, el extremismo solo puede nacer en los márgenes del espectro político-socio-cultural.

Sin embargo, hay que hacer aquí un alto en el camino y definir las tácticas del terrorismo futuro, porque es a través de ellas como podremos completar su sociología.

LAS TACTICAS DEL TERRORISMO PRE-APOCALIPTICO

Hágase balance de lo dicho hasta aquí: solidificación de la sociedad, búsqueda de su centro neurálgico que pueda resultar bloqueado por una acción terrorista, estrategia basada en la destrucción y en el mesianismo. ¿De qué formas concretas puede aplicarse este proyecto estratégico basado en la escotología y el milenarismo? Por curioso que parezca el terrorista futuro tendrá a su alcance armas tácticas excepcionalmente adecuadas a su diseño estratégico. Y lo que es peor: no deberá depender de traficantes de armas, con un pié en los conventículos terroristas y otro en los servicios de seguridad del Estado, tampoco deberá depender de fuentes de financiación o información excepcionalmente sólidos, no existirá terrorismo al servicio de una superpotencia con cuya manipulación intentará debilitar a la otra; en absoluto. Todas las armas al alcance del terrorista futuro se ensañarán en las facultades universitarias, estarán al alcance de quien quiera aprenderlas en las estanterías de las bibliotecas públicas y en las revistas de divulgación científica; podrá fabricar tales ingenios con la sola utilización de las nuevas tecnologías, en ocasiones le bastará con adquirir un ordenador, no precisará cruzar la calle hasta la droguería de la esquina para proveerse de óxido de hierro, azufre e hidróxido de aluminio, le bastará con ir a la biblioteca de cualquier facultad de ciencias y allí, a su alcance, al alcance de cualquiera, tendrá los medios para llegar al apocalipsis. No deliramos, simplemente vaticinamos una opción de futuro.

El terrorismo futuro contará con dos armas tácticas fundamentales: la incorporación de la revolución informática a su arsenal y la utilización de las técnicas de lo que se ha dado en llamar guerra ABQ, íniciales de "atómica", "química" y "bacteriológica".

1) Incorporación de la revolución informática: las transmisión de datos, desde las terminaels hasta el centro neurálgico de los sistemas informáticos y viceversa se realiza a través de canales inpout y outpout y, de la misma forma que una línea fronteriza puede ser difícilmente sellada y todo depende de la habilidad de quien quiera atravesarla, así mismo, la transmisión de datos en uno u otro sentido, al realizarse mediante canales físicos, puede ser vulnerada por quien tenga la decidida voluntad de hacerlo. Hasta la fecha, uno de los elementos más discutidos de la revolución tecnológica ha sido la protección de la información, en su accesibilidad e integridad. Cada sistema de protección ha sido vulnerado por inteligencias que, conociéndolo, han sabido esquivarlo. Cualquier "password" puede ser vulnerado por quien disponga de tiempo, medios y conocimientos para hacerlo. Un simple programa de combinatoria y una línea telefónica, propia o pirateada mediante medios físicos, permite que el más sofisticado de los sistemas informáticos caiga, antes o después, como fruta madura. Y una vez dentro, depende solo de la inteligencia de quien haya penetrado, que pueda introducir un virus destructivo.

Hoy, lo que se ha dado en llamar "cyberespacio" está tan poblado de personajes amables y oportunistas como son los "hackers" (quienes por puro placer lúdico se introducen en los más complejos sistemas informáticos, frecuentemente para mostrar así su preparación técnica y encontrar puestos de trabajo en las empresas cuya intimidad vulneran), como en el futuro lo estará de "crackers" (aspecto oscuro de los anteriores, aficionados a introducirse en los sistemas informáticos solo para destruirlos). Destrozad una red informática y creareis el caos en todos aquellos elementos que la componen, tal es la filosofía del "cracker". Más alto y decisivo es un sistema informática, más completo serán el caos y la destrucción que generen su neutralización.

Haría falta realizar un completo perfil psicológico de los estudiantes de ingeniería informática y telecomunicaciones, para comprobar la presencia de sujetos con anormalidades en la conformación de la personalidad (como, por lo demás, en todas las escuelas técnicas y facultades universitarias, solo que en estas especialidades, están en condiciones de adquirir unos conocimientos que pueden ser utilizados en un sentido destructivo) y de una psicología muy particular. Dentro de pocos años el mercado informático empezará a estar saturado de técnicos; las colas del paro harán que se encuentren viejos compañeros de facultad: allí la frustración por unos estudios que no les han facilitado una salida profesional, se unirá al resentimiento hacia una sociedad en cuyo interior no encuentran espacio para asentarse. ¿Cómo evitar que, primero como broma -nivel de los "hackers"-, luego como desafío -nivel de los "crackers"- y finalmente como proyecto destructivo -nivel de lo que podríamos llamar "cyberterroristas"-, tome cuerpo este resentimiento?

Si hoy alguien fuera capaz de neutralizar el "Gran Berta", el ordenador del que depende la seguridad del Estado Español, quedarían bloqueadas todas las gestiones que tienen relación con las actividades del Ministerio del Interior, desde la lucha contra el narcotráfico, hasta la expedición del DNI ¿puede alguién imaginar un caos semejante? Y a nivel de instituciones privadas: la pérdida de la información de un solo día por parte de cualquier gran entidad bancaria ¿podemos suponer el caos económico que acarrearía? ¿Y en una facultad universitaria? la destrucción del banco de datos de las notas de fin de curso ¿cómo sería aceptada por la comunidad estudiantil?

El terrorista futuro sabe que cualquier dato en soporte informático puede ser destruido sin necesidad de acercarse a él físicamente y que tal destrucción genera caos y paralización de un aspecto de la sociedad. Pero hay otros procedimientos para llegar a la misma finalidad.

2) Las técnicas de guerra ABQ. Ya hemos aludido a la guerra atómica, química y bactereológica, hasta hace poco solo al alcance de los grandes laboratorios y de Estados desarrollados. Hoy, todo esto, como la piratería informática, está a disposición de quien quiera utilizarla. En el momento en que escribimos estas líneas se ha sabido que los terroristas de "La Verdad Suprema", el grupo autor de la masacre de Tokio, disponían de bacterias que generaban toxinas mortales y, lo que es peor, que estaban dispuestos a utilizarlas -y que el dios de la biomecánica sabrá si no las utilizan finalmente- en lo que podemos definir en sentido estricto como "guerra bactereológica". Estos mismos sujetos ya hicieron gala de su disposición para emplear elementos de guerra química; nos demostraron a todos que el gas "Sarín" -como el "Tabún", como el "Somán", como la "yperita"- están al alcance de cualquier inteligencia. Pueden parecer excéntricos, iluminados o simplemente imbéciles, pero los miembros de "La Verdad Suprema" mostraron cierta lucidez en el razonamiento: paralizar el metro de Tokio es paralizar la economía japonesa y paralarizar la economía japonesa es atrancar uno de los motores de la economía mundial... 

Cualquier estudiante de microbiología, cualquier perito químico aventajado, cualquier ingeniero en telecomunicaciones, tiene acceso a conocimientos que pueden acarrear la destrucción del planeta. Recuérdese aquí lo dicho sobre la posibilidad de destruir una estructura diamantina con un solo golpe asestado en su punto de ruptura. Pues bien, estas profesiones y nuevas tecnologías, apuntan justo al corazón del "sistema", al centro neurálgico del mismo. Pero aun, lamentablemente, hay más.

En la trilogía ABQ nos falta todavía por analizar el valor de su primera inicial: "atómica", guerra atómica. Vamos a dar solamente dos datos, pero lo suficientemente escalofriantes como para que inquieten nuestros sueños. Desde 1974 ya algunos grupos extremistas se plantean la posibilidad de incorporar el arma atómica a sus arsenales tácticos. En el número 9 de la revista "Undercurrents", datada en esa época, era posible leer un artículo de título significativo: "La bomba atómica del pueblo"... no se trataba sino de una serie de consejos sobre como fabricar un ingenio nuclear de bolsillo. La temática fue recuperada para mayor gloria de la narrativa y del cine en "El cuarto protocolo", pero se trataba de algo más que una ficción. A partir de entonces, en diversos libros y publicaciones, se ha divulgado voluntariamente, con las palabras más sencillas y llanas, los procedimientos para construir un ingenio nuclear y quien quiera sofisticación tiene a su alcance los áridos tomos que desde 1961 explican, sin limitaciones el procedimiento de fabricación de una bomba atómica. Publicaciones de este tipo yacen en los anaqueles de cualquier bibliotéca universitaria al alcance de quien tenga el morbo de consultarla. En 1974 se publicaba que la Comisión de Energía Atómica de los EEUU reconocía haber perdido material suficiente "para fabricar cinco bombas atómicas". Un año después, en Argentina, Reuter anunciaba que se habían extraviado 50 kg. de plutonio capaces de acarrear una destrucción cinco veces superior a la de Hiroshima. En el otoño de 1994 un súbdito español era detenido el Alemania intentado pasar material radiactivo adquirido en Rusia y, por lo demás, es suficientemente conocido, que el arsenal nuclear ruso se cotiza casi al peso y está al alcance de cualquier Estado tercermundista y todo aquel que tenga los medios para corromper al oficial de turno poco atraido por el plan de jubilaciones de Boris Eltsin.

Pero si el grupo terrorista en cuestión no desea adquirir una bomba atómica manufacturada en el Este, puede construirla a su medida. Requerirá solo Uranio 235 y un explosivo plástico clásico, unido a determinadas medidas de seguridad en su manipulación. Un poco de glucinio tampoco le sobrará. Puede utilizar otros productos aleatorios: acaso hexafloruro de uranio, material más accesible, que deberá transformar en óxido de uranio el cual sí podrá utilizar en un arma atómica. En 1980 se produjeron un total de 25.000 kg. de plutonio para atender a las necesidades de la industria atómica y se prevee que la cantidad de multiplicará por 40 antes de la llegada del año 2.000. Un millón de toneladas de plutonio suponen una cantidad extremadamente difícil de controlar y resulta prácticamente imposible que no se pierda un cierto porcentaje en los transportes. Lo cierto es que, hoy la energía nuclear de fisión está tan divulgada que no ofrece secreto alguno. Antes o después algún terrorista tendrá la voluntad de incorporarla a su arsenal. A decir verdad, un secuestro de personalidades, tal como el que realizó "Carlos" en la reunión de la OPEP en Viena, es mucho más dificultoso que la intercepción de un convoy cargado de uranio o plutonio. Claro está que "Carlos" pertenecía a ese terrorismo romántico que nació con la revolución francesa. Hoy los vientos soplan en otras direcciones.
Lo dicho sobre la guerrilla informática y sobre la guerra ABQ define, en parte, la sociología del nuevo terrorismo: sus componentes, sus direcciones tácticas, estarán en manos de estudiantes avanzados procedentes de facultades que ensayen disciplinas tecnológicas de vanguardia. Los microbiólogos, los químicos, los ingenieros superiores, informáticos, en telecomunciaciones, etc., mientras sean "buenos chicos" ansiosos de alcanzar un status económico medio dentro del actual sistema, no presentarán ningún tipo de conflictividad, pero en el momento en que a alguno de ellos, se le despierte un resentimiento y un odio visceral, un conflicto psicótico, contra la sociedad, allí, este sujeto en concreto, supondrá una amenaza mayor que todos los terroristas juntos, desde Ravachol hasta "Carlos", han representado en estos últimos 200 años.

El terrorismo futuro encontrará en profesionales de estas nuevas tecnologías a las direcciones tácticas y operativas de sus comandos. La ejecución práctica quizás esté en manos del lumpen intelectual asimilable a la clientela de base de cualquier secta. Sus direcciones estratégicas probablemente aunarán algo de lo uno de lo otro, añadiéndose el factor místico propio de la secta seudo-religiosa.

Ante todos ellos la sociedad bienpensante no puedo sino exhalar un escalofrío de terror...

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