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miércoles, 9 de enero de 2019

365 QUEJÍOS (239) – “NARANJITO, APROVECHA HOY QUE MAÑANA NUNCA SE SABE…”


El uso de el color naranja fue lo que permitió que Ciudadanos fuera considerado como el “partido de Naranjito”, el icono de los Mundiales de Fútbol del 82. Pronto, al concluir aquellos fastos, los medios y los aficionados, se olvidaron de Citronio y, en cuanto a Naranjito solamente volvió a ser recordado a raíz de la aparición del partido de Rivera.
Ciudadanos ha sido una opción interesante (obsérvese que utilizo el pasado). En su momento, concentró la respuesta contra el nacionalismo catalán. La timidez del PP en la materia y el hecho de que hubiera sido Aznar quien apuntalase a Pujol en sus últimos años de gobierno, le resguardase de investigaciones de la fiscalía y mirara a otro lado ante la corruptelas de CiU, hizo que una parte del electorado catalán aprovechara el intento de La Caixa de crear una formación nueva de carácter antinacionalista, para traer lo que ni el PP catalán quería protagonizar, ni el PSC estaba en condiciones de hacer: responder al nacionalismo, en las instituciones y en la sociedad. El experimento tuvo éxito y Ciudadanos se llevó los votos de todos los que se oponían a lo que hemos definido como “el viaje a ninguna parte” del nacionalismo y del independentismo. Pues bien, ahí empiezan y terminan los méritos de Ciudadanos. No hay más.

Lo que ocurrió luego fue que el “movimiento de los indignados” y la aparición de Podemos demostró el desgaste de la izquierda y el que una parte del electorado estaba a favor de nuevas opciones. Así pues, en el otro lado del espectro político, a la vista del deterioro creciente del PP, de sus corruptelas, de su incapacidad para mover el “régimen” socialista andaluz, y de su timidez en materia de vertebración del Estado, parecía posible crear una alternativa a escala de Estado utilizando la sigla catalana que, al haber irrumpido en el parlamento autonómico, generó simpatías en otras regiones. Los mismos que habían promovido a Ciudadanos en Cataluña intentaron trasladarlo a nivel nacional. Y aquí las cosas son más complicadas. Porque si en Cataluña estaba claro que votar a Ciudadanos suponía votar contra el nacionalismo, ¿qué contenidos se iba a dar al partido fuera de Cataluña?


Cuando todavía era una pequeña formación regional, Rivera, decía ser “de centro-izquierda” que era lo que parecía estar de moda en la época: no era muy comprometido y tendía a recuperar los votos castellanoparlantes del PSC. Para muchos de los que votamos en aquel momento a Ciudadanos, nos importaba un higo su orientación: nos bastaba con que fuera anti-nacionalista. Ni esperábamos más, ni exigíamos más, incluso sabíamos que el antinacionalismo era una especie de límite de Ciudadanos, más allá de lo cual no había nada, ni podía esperarse nada. Las anteriores elecciones andaluzas en las que, un Ciudadanos dirigido en aquella región por un “routier” político que había pasado por todas las formaciones esperando poder extraer poder de alguna, indicaron a las claras que no podía esperarse mucho más del partido de Albert Rivera.

A la hora de encontrar una ubicación política para “el partido naranja”, alguien descubrió nuevamente la pólvora atribuyéndole una colocación “centrista”: ¿Qué es el centrismo? Es el posicionamiento habitual en tiempos de crisis y transición: la actitud no comprometida en la que cabe todo y en la que todos pueden reconocerse; se presenta como ajena a los errores de la derecha y a los de la izquierda, distante de ambas y en un equilibrio ecléctico perfecto en función de sus intereses personales. Pero una vez terminan los “tiempos de crisis”, los períodos “de transición”, el centrismo entra en barrena, se enreda en multitud de polémicas interiores: ¿con quién pactar? ¿con la derecha o con la izquierda? ¿cómo definirse? ¿socialdemócratas, liberales, democráticos? Rivera elude todos estos compromisos aludiendo al “constitucionalismo”.

España tiene la constitución que tiene porque no existen consensos suficientes para elaborar otra. Rivera la defiende porque fue un producto del “primer centrismo”, el de Suárez, olvidan que en esa constitución están contenidos todos los gérmenes de los problemas que luego se han ido acumulando y que, finalmente, han llevado a un cretino a sentarse en La Moncloa sin que nadie lo haya elegido y sin haber ganado ni una sola elección. Y, por lo mismo, si existe problema autonómico es porque la constitución es materia de vertebración del Estado es más ambigua y amorfa que Miguel Bosé con uniforme de la legión. La nuestra, hay que recordarlo, no es una gran constitución y durante el felipismo, como decía Bob Dylan en la canción que dedicó a Woody Guthrie: “Te he escrito una canción, sobre un mundo absurdo que están cansado y hecho jirones, que parece estar agonizando y apenas sí acaba de nacer”La constitución del 78 es uno de esos documentos que uno da por inevitable en su momento, que luego nadie se ve con valor de cambiar y que todos, abierta o soterradamente, reconocen, siguiendo la misma canción de Dylan que “vinieron con el polvo y se fueron con el viento”. No es como para enfatizar su defensa, como no se puede echar mucho valor al salir en defensa de las gominolas o de los zurullos secos y bien aplanados.

Pero es que, detrás del centrismo no hay nada, ni lo ha habido nunca, ni lo puede haber, aparte, naturalmente, de las ambiciones desmesuradas que contrastan siempre con las posibilidades reales. Suárez ya decía que cuando abandonara la política, siempre podría ser un vendedor de El Corte Inglés. De la misma forma que Suárez solamente estaba preparado para camelar a unos y a otros, Rivera -lo demostró en las últimas elecciones- carece de formación y talla política y hubiera debido reconocer sus carencias limitándose a ejercer sempiternamente como antinacionalista en Cataluña en lugar de aspirar a algo -un liderazgo nacional- que no está al alcance de sus capacidades por mucho que todos los líderes de todos los partidos estén hoy cortados por el mismo patrón y parezcan hechos a troquel. Macron en Francia es el ejemplo, como lo fue Obama en EEUU, del “look” aplicado a la política.

En su búsqueda de apoyos, Rivera ha encontrada un aliado en Emmanuel Valls, barcelonés de origen, francés de adopción, que pasa por haber sido un “enérgico ministro del interior” con Sarkozy y que, en su imposibilidad de escalar más allá en Francia, prueba fortuna en Barcelona. Será el número 1 a la alcaldía de la ciudad por Ciudadanos. Pero Valls ss un fraude. De momento, su condición de masón no lo sitúa como un artífice de alguna conspiración judeo-bolchevique, sino más bien como un trepa que intenta adaptarse a otro país para tratar de llegar a donde no llegó en el de adoptación. Rivera se equivoca si cree que Valls se conformará con ser un concejalillo (o un alcalde de cuatro años) en la Ciudad Condal. En primer lugar, porque llega demasiado tarde: por eficiente que sea su tarea, BCN lleva un cuarto de siglo de desorientación, degradación y gentrificación. En el 2000 quizás la situación podría remediarse, hoy ya es demasiado tarde y BCN es la nueva Marsella del Mediterráneo: ciudad caótica, agresiva, inhabitable, insana y poblada por delincuentes y manteros llegados de toda la galaxia, con millones de turistas deambulando en busca del club de cannabis más próximo, de la garimba a 26 céntimos y de una selfie con el aborto arquitectónico de la Sagrada Familia como telón de fondo. Ciudad con olor a meada de perro, porro, cloaca y gasolina quemada, ¡a ver quién es capaz de repararla y hacerla de nuevo habitable! Valls, desde luego, no.

Valls es un tipo que se ha movido entre los escorpiones más peligrosos de la política gala. Para él, Rivera es solamente un becario de pocas luces. Nada más: aspira a su puesto y quiere para tenerlo, las riendas de la alcaldía de Barcelona. Es un hombre con “voluntad de poder”, no nietzscheana, pero si política. Me recuerda en parte al pobre Zaplana: decía públicamente, primero alcalde de Benidorm, luego presidente de la comunidad valencia, luego ministro y luego presidente de gobierno. Se quedó a medio camino.

Las cosas no siempre salen bien y Valls corre el riesgo -especialmente, después de la irrupción de Vox- de que muchos de los votos que, inicialmente, iban destinado al “partido naranja”, vayan a parar al partido “citronio”, mucho más definido, con mucha más decisión, con menos lastres y más novedoso, que es hoy Vox. Porque con Vox no hay forma de engañarse: nunca pactará con socialistas, algo que Cs ya ha hecho… ¿Para qué votar al candidato escalador-masoncete a la alcaldía de Barcelona si al día siguiente puede apoyar su mayoría en el PSC y en los restos del PDCat?

Ciudadanos llegará en las próximas elecciones municipales del 2919 y a las generales (sea cuando sea que se celebren) a su límite máximo. A partir de ahí empezarán sus problemas. Es lo que tiene el “centrismo”, que nacimiento, desarrollo y muerte están siempre muy próximos. La gravedad de la crisis social, económica, cultural y nacional, es de tal envergadura, que todo lo que no sean soluciones “radicales”, es decir, que apunten a las raíces de los problemas, supone caer en medias tintas y en eclecticismos ambiguos que prolongan agonías. Mejor va siendo que los “naranjitos” se vayan haciendo a la idea de que viene Citronio en forma de eso que se llama “populismo”.



domingo, 11 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (193) – MANUEL VALLS, EL HOMBRE DE Cs EN BARCELONA (3) EL PAPÁ DEL CANDIDATO


El padre del alcaldable de Barcelona por Cs nació en 1928 en la propiedad familiar de Horta. Si su abuelo había elegido ser banquero y su padre intelectual católico, Xavier Valls optará por el arte seguramente por influencia de su tío, el pinto Nolasco Valls. Hombre educado en la profunda devoción católica, su amistad con mosén Manuel Trens, contribuyó a aumentar su interés por la historia del arte y por la creación artística. Era sacerdote en el convento de los dominicos de Horta y Director del Museo diocesano de Barcelona. Y aquí tenemos a Xavier embarcado en estudios artísticos en la Escuela Massana, tras haber sido alumno de un escultor francés instalado en Barcelona. Se dedicará, a partir de 1940, a la elaboración de vitrales y a la orfebrería.

Para un candidato que en Francia se las daba “de izquierdas” y que en España ha apostado por una formación de “centro-izquierda”, tener a familiares “resistentes antifascistas”, siempre contribuye a poder demostrar que “de casta le viene al galgo”. Sin embargo, en el caso de Manuel Valls, ocurre todo lo contrario. Hemos visto como su abuelo era un católico conservador y su bisabuelo un pequeño banquero. Él mismo confiesa que su padre no le habló de la guerra civil -Horta estuvo siempre lejos de los frentes e incluso de los bombardeos de Barcelona que se centraron especialmente en la zona del puerto y sobre algunos cuarteles dispersos por la ciudad, ninguno en las inmediaciones de la vivienda familiar de los Valls. En realidad, dice que su padre, asistió, más que a la guerra civil, a la “revolución”, entendiendo por tal los meses en los que, a partir del 18 de julio de 1936, las calles de la Ciudad Condal fueron controladas por la CNT-FAI hasta que en mayo de 1937, Companys abandonó a los anarquistas y se arrojó en manos de los comunistas que mantuvieron las calles tranquilas hasta la entrada de las tropas de Franco.


Así pues, el padre de Manuel Valls, era un “hombre de orden”, alejado de la política republicana y mucho más de la oleada de criminalidad que arrasó la ciudad después de que el President Companys renunciara al ejercicio de la autoridad y diera vía libre a la FAI para sistematizar el terror en las calles. Los 9.000 cadáveres que aparecieron entre finales de julio y principios de noviembre, que no tenían nada que ver con el “fascismo”, sino más bien con ajustes de cuentas y venganzas personales, ejercida en algún caso por el propio Companys, forman parte de la “memoria histórica” que hoy la Generalitat pretende olvidar.

En 1946, las relaciones con el escultor francés Charles Collet, que había sido su mentor, le facilitan la entrada en el Instituto Francés de Barcelona. Constituirá el Círculo Maillol, en homenaje al escultor francés Arístides Maillol, gran amigo del escultor de cámara de Hitler, Arno Brecker. Gracias a esta actividad, Xavier Valls pudo contar con una beca para viajar a París en 1949, en el peor momento del aislamiento internacional de España y cuando, prácticamente, la visita de un ciudadano español a aquel país constituía algo que muy pocos podían permitirse. En 1951 se instaló definitivamente en París.

Todos estos elementos permiten desmentir algunas pinceladas por biógrafos de Valls que aspiraban a hacer más digeribles para la izquierda sus antecedentes familiares, según las cuales, el padre habría huido por sus actividades “anti-franquistas”. No se trató, desde luego, como se ha insinuado también, de alguien que debiera exiliarse por sus creencias, o incluso por su concepción del arte. De hecho, Xavier Valls siempre que se lo permitían sus obligaciones, regresaba a la casa de Horta, especialmente durante los meses de verano y en las festividades navideñas. Fue en el curso de uno de esos viajes en los que nació su hijo, Manuel Valls.

Xavier Valls, tampoco encontró ninguna dificultad en multiplicar sus exposiciones en España e incluso en recibir algún galardón oficial. No solamente no se trataba de un “militantes de izquierdas”, ni siquiera de un “regionalista conservador” como su padre, sino de un artista profundamente católico, buena parte de cuyos trabajos consistían en restaurar vitrales de centros religiosos (como la capilla privada de Edmond Michelet, ministro de Charles De Gaulle). Las cosas le iban bien así que en 1954 pudo sumar al patrimonio familiar, otra propiedad comprada también en Horta.

Si repasamos la saga familiar de los Valls, veremos que uno de los primos de Xavier tuvo cierta notoriedad en la cultura catalana: Manuel Valls i Gorina (1920-1984). Músico, su contribución impagable fue composición del himno del Club de Fútbol Barcelona, que se oyó por primera vez con Franco vivo. A pesar de que la política no le interesaba mucho, publicó artículos en la revista Alerta, de José Espriu, revista del SEU. Otro miembro notable de la familia, Roser Capdevila, prima de Xavier Valls, nacida en 1939, conocida en el mundo entero por haber creado la serie de cuentos infantiles conocido como “Las tres mellizas” (Las tres bessones, en catalán).



No hay nada en el historial de toda la generación de su padre que pueda ser considerado como “anti-franquista”, “republicano”, nada que le impidiera permanecer en Horta. Si permaneció en Francia tanto tiempo, no fue por cuestiones políticas, sino porque en Barcelona el arte figurativo del que hacía gala (retratos, naturalezas muertas y paisajes) no era particularmente apreciado. Desde los años 50 la cultura barcelonesa optó por el arte abstracto y el surrealismo. Ese fue el motivo por el que permaneció en Francia, en absoluto, como declaró su hijo Manuel Valls, en uno de sus habituales gestos oportunistas “mi padre era artes y anti-franquista (…) luchó contra un orden pervertido”… ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Con quién? ¿En qué organizaciones?

El año anterior a la muerte de Franco, en 1974, celebró una retrospectiva de su obra en Madrid. Manuel Valls, recordando este evento comentó en Catalunya Radio en 2013: “mi padre era un catalanista y un republicano”… claro está que en 2013, no pensaba en presentarse como candidato por la lista de Ciudadanos, partido de estricta obediencia constitucionalista y monárquica, martillo de catalanistas y azote de indepes…

A partir de 1960 -cuando Xavier Valls conoce al marchante de arte D.H. Kahnwiler y a la galerista Henriette Gomes- consolidará su carrera como artista cotizado. Incluso el Museo Nacional de Arte Moderno comprará una de sus telas. Es entonces cuando empieza a relacionarse con el “todo París”. Pero entre sus amistades, hay personalidades de izquierdas (Simone Signoret, Louis Aragon) y otros de derechas (Henry de Montherland). También empezarán a relacionarse con el mundo de los “señores del dinero”, especialmente con vinculaciones en Túnez, donde Xavier Valls conocerá a la que sería su esposa durante el casamiento de uno de los sobrinos de Marouane Mabrouk, banquero y empresario tunecino, amigo suyo, con la hija del presidente-dictador Ben Ali (que siguió siéndolo hasta que le “revolución verde” de turno le obligó a huir del país en 2014).

Pintor actualmente muy cotizado, Xavier Valls “inmortalizó” en un cuadro realista a su hijo (es el que mostramos a la izquierda del meme), Manuel, cuando debía tener unos 12 años, retrato muy convencional, que fue expuesto públicamente en 2010 en la exposición Les Enfants medèles en l’Orangerie. Mirada perdida, delgaducho, con aspecto apático, casi indolente, como si le estuvieran regañando por haberle arrancado las alas a una mosca, las manos, púdicamente, cubriendo los genitales. 

Comentando el cuadro, Albert Mercadé, escribió en La Vanguardia (06.10.13), “Xavier Valls siempre se sintió exiliado en París… principalmente en su estudio”. Curioso este “exiliado” que podía, ir, venir, exponer y vender: si se sentía exiliado, no era por motivos políticos sino por la incomprensión que su arte tuvo en Cataluña, volcada a las vanguardias abstractas. Una vez más, da la sensación de que si un artista de los años 40-70, necesariamente debía de ser anti-franquista y exiliado. Xavier Valls no lo fue nunca, ni lo uno ni lo otro. Pero su estancia parisina, ha permitido a su hijo reinventar, no solamente su propio pasado, sino el de papá.

jueves, 8 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (191) – MANUEL VALLS, EL HOMBRE Cs en BARCELONA (1). VALLS EN LA MASONERÍA


¿ Ciudadanos no tiene nada mejor que recurrir a Manuel Valls para enfrentarlo a Maragall en las próximas elecciones municipales? Pues no, parece que no. Además, el hecho de que sea nacido en Barcelona (aunque no con presencia, participación y conocimiento de lo que ocurre en la Ciudad y de su actual nivel de degradación), parece menos importante que el que haya sido ministro de interior en Francia (de 2012 a 2014) y primer ministro de aquel país (de 2014 a 2016). ¿Quién es Manuel Valls? ¿De que va por la vida desde que se afilió en 1980 al Partido Socialista de Francia y se situó del lado de los más “pragmáticos” (¿o cabría decir de los más oportunistas?). Vamos a iniciar una serie de artículos sobre tan curioso personaje. Alguien preguntará: ¿cómo diablos se ha logrado postular como alcaldable un tipo que apenas ha vivido en Barcelona? Respuesta: en buena medida por su militancia masónica. Así que será bueno empezar por ahí.

UN HISTORIAL MASÓNICO INCUESTIONABLE

En 1989, Manuel Valls, después de casi nueve años de militancia socialista, cuando ya es consejero regional de Isla de Francia (lo será desde 1986 hasta 2002) y es concejal por Argenteuil, se afilia a la masonería, concretamente a la logia Ni Maîtres, ni Dieux. El tránsito de Valls por esta logia es su gran secreto. Pero no hay ni duda de él y muestra su mejor rostro oportunista. No es que se le pueda acusar de “conspiradores judeo-masónIco-bolchevique” ni demás zarandajas: cuando alguien con el historial de Valls, cuando se afilia a la masonería, no lo duden, es que pretende encontrar atajos y apoyos para escalar.

El periplo masónico de Valls en el Gran Oriente de Francia se prolongó desde 1989 hasta 2005. Cuando sentó sus posaderas en una poltrona en la Asamblea Nacional y comprobó que su situación era sólida e inconmovible se dio de baja. ¿Las fuentes? Sin ir más lejos el semanario L’Express,  que titulaba en portada a toda plana: “Un franc-maçon nommé Valls” con el subtítlo “L’étonnant parcours d’un “frère” pas comme les autres dans la loge Ni Maitres ni dieux” (Un masón llamado Valls – El sorprendente recorrido de un “hermano” diferente a los demás en la logia “Ni amos, ni dioses”).

Lo primero de lo que se sorprendía el semanario era que Valls, desde que se convirtió en ministro del interior, jamás aludiera a ese tránsito por las logias y que en su biografía oficial y en los datos de su currículo, no apareciera el nombre de su “logia madre”. Hay abundante documentación sobre esta logia. Como se sabe, el Gran Oriente de Francia (GOF) forma parte de la masonería republicana, laica, liberal, progresista y agnóstica, a diferencia de la Gran Logia de Inglaterra, con conservadora, ritualista, y deísta. Pero, dentro del GOF, la logia “Ni amos, ni dioses” estaba considerada como una logia a la que iban a parar -siempre según L’Express- “alborotadores, rebeldes, libertarios, anarquistas, socialistas autogestionarios o comunistas” lo que contrasta con el “look” que adoptó Valls durante su estancia como ministro del interior y como primer ministro de Francia: encarnación del liberalismo social fanático de la seguridad.

LA LEYENDA DE ALAIN BAUER

La leyenda afirma que fue Alain Bauer quien lo introdujo en la masonería. Y, en efecto, en este personaje se une el que tenía una larga amistad con Valls, y que era masón. Bauer alternaba sus trabajos sobre criminología (muy contestado por la validez científica de sus trabajos) con su estudios sobre la masonería (en tanto que masón) y fue consultor en materias de seguridad y terrorismo para Sarkozy. Bauer, cuyos padres eran judíos originarios de Europa del Este, llegó a París a los 15 años y se afilió al Partido Socialista. Desde 1980 entabló amistad con Valls y ambos se sumaron a la tendencia de Michel Rocard en contraposición al dogmatismo socialista de Mitterand. Se ha visto implicado en distintos escándalos judiciales.

Bauer había entrado en la masonería en 1981 y hay que reconocer que en pocos años escaló hasta la cúpula de la orden convirtiéndose en “consejero de la Orden” y adjunto de Philippe Guglielmi, Gran Maestre del GOF, entre 1996 y 1999 y miembro también del Partido Socialista. Curiosamente, Buer dimitió también de la masonería el mismo año en que Valls entró en “letargo”. Bauer reconoció en una entrevista al diario Corse-matin que “La masonería siempre ha sido una caja de herramientas de la República”, completando esta información con otra extraída en otra entrevista, esta vez emitida de televisión el 19 de febrero de 2011 en el curso del programa Ce Soir (ou jamais!) consagrado a la masonería: “La masonería es, de alguna manera, la iglesia de la República”.

JEAN PIERRE ANTEBI, EL AVALISTA MASÓNICO DE VALLS

Sin embargo, L’Express disocia a Bauer de la entrada de Valls en la masonería. En efecto, Bauer declaró que hasta 1995 no había hablado con él sobre esta asociación y que ignoraba que perteneciera a ella. Es posible. Lo que parece confirmado es que el “avalista” de Valls en la logia “Ni amos, ni dioses” fue otro personaje curioso: Jean-Pierre Antebi, oficial de esta logia y tesorero de la Ligue Internationale contre le Racisme et l’Anhtisemitismo, una veterana organización del lobby pro-inmigracionista y que también ocupó un alto cargo en el GOF.

Antebi era también miembro del Partido Socialista y adscrito a la corriente de Rocard. Ambos se conocieron gracias a Yves Colmou que llegó a ser uno de los consejeros más próximos a la presidencia del gobierno.  

¿Y que hay de la logia? Se sabe que ella que recibió la patente el 10 de abril de 1986 en París. En el documento fundacional -publicado también por L’Express en otro artículo- puede leerse:
  • "Cualquier poder, incluso si es el que contiene con más firmeza un ideal de igualdad, corre el riesgo de no frenar o encontrar un contrapeso y convertirse en sepulturero del ideal. El hombre sin amos no alberga ilusiones sobre los poderes liberadores, la igualdad no puede ser hija de la autoridad. Pero también sabe que negar un solo poder es dar a otros poderes la oportunidad de ocupar su lugar (…) El hombre sin dioses reconoce como valores sólo aquellos forjados por el Hombre y para Hombre. Pero también sabe que, si nada es eterno o sagrado, la necesidad de lo sagrado y el cuestionamiento metafísico son dos componentes de la aventura humana. Proclama que cualquier paso nuevo en la explicación de todos los fenómenos humanos solo puede ser realizado por hombres libres, dispuestos a incluir sus propias creencias y valores en el campo del conocimiento (…) El hombre sin amos ni dioses, está dispuestos para cuestionarse cualquier cosa y debe poner sus energías al servicio de la construcción de utopías que aseguren el progreso social de la humanidad. [...] Enfocado resueltamente en el futuro del Hombre, confiado en su libertad creativa, la Francmasonería progresista, fiel a sus principios, debe ser uno de los lugares privilegiados donde se elaboran las nuevas utopías constructivas que fertilizarán las futuras sociedades. Imaginativo y libre de todo prejuicio, el masón, sin maestros ni dioses, debe integrar, incluso en sus sueños más salvajes, las limitaciones de la competencia y las exigencias de la razón que se imponen a cada constructor”.
La pregunta del millón es: ¿creía Valls en todo este planteamiento que casi parece un eco de los positivistas con olor a naftalina del siglo XIX? ¿O se trató solamente de un trance más, necesario para su escalada en la política francesa? Por que hoy se acepta en Francia que, fuera como fuese, la militancia masónica supuso un “acelerador” en la carrera política de Valls.

Vale la pena también recordar que cuando el semanario L’Express elaboró su dossier sobre la militancia masónica de Valls, le pidió una entrevista sobre el tema… a lo que se negó.

EL HISTORIAL MASÓNICO DE VALLS

Valls permanecerá durante seis años y medio en esta logia y luego, a finales de 1995 dimitirá alegando que la asistencia a dos “tenidas” mensuales no era compatible con sus demás obligaciones políticas. Pero no “entra en letargo” sino que pide -ahora sí- a Bauer, la transferencia a la Logia L’Infini maçonique en la que discurrirá el resto de su historial masónico.

Resulta indudable es que quince años dentro de la masonería para un hombre de 56 años, es decir, de los 27 años 43 años, supone permanecer en los años de madurez intelectual absorbiendo el ideario y las prácticas masónicas.

El nombre de la logia “Ni amos, ni dioses” derivaba de la consigna dada por el carbonario, socialista utópico y masón, Luis-Auguste Blanqui en 1880. Originariamente la consigna era “Ni Dios, ni Amo”, pero al constituirse la logia de Valls y Antebi, se aplicó el plural y las minúsculas para evitar que la referencia a Blanqui fuera demasiado directa y explícita. La logia se llenó de personajes con ideas, no de izquierdas, sino de extrema-izquierda utópica y autogestionaria. Era la típica logia que existe en toda obediencia masónica, a la que van a parar, no solamente, los más radicales, sino también los más revoltosos y que peor se adaptan a los rituales y a la vida masónica, cuestionando prácticas y rituales alegando que no responden a los principios de la logia.

Se conoce incluso la fecha en la que Valls “recibió la luz” masónica: el miércoles 26 de abril de 1989 cuando era consejero de Michel Rocard, primer ministro, en la rue Cadet, sede de la GOF. Su “avalista”, Antebi comentó: “He realizado una buena captación”, “Este muchacho llegará lejos”… Desde entonces, todos los segundos y cuartos miércoles de cada mes a las 20:30 horas, Valls dará la “palabra de paso” y entrará en la logia para las tenidas provisto de su mandil y de sus guantes blancos.

Pero la logia “Ni amos, ni dioses”, era demasiado turbulenta para él y en 1995, de la mano de Bauer transfiere su expediente a “L’Infini maçonique” de la misma obediencia. Bauer, a todo esto, era padrino del segundo hizo de Valls, Ugo, y era el Gran Maestre de este taller masónico. Se trata de una logia más estable, serena y tranquila que la precedente que se reúne los segundos y cuartos jueves de cada mes a las 18:30. Es ahí donde alcanza el grado de “maestro masón”, el tercero de la orden y le abre la posibilidad de asumir mayores responsabilidades, o como se dice en masonería, “aumentar el salario”. Le van bien las cosas, porque en 1997, Valls pasa a ser consejero de comunicación de Lionel Jospin, jefe del gobierno.

EVRY: NAVEGANDO ENTRE MASONES E ISLAMISTAS

A partir de 2001, su actividad masónica va disminuyendo. Se ha convertido en alcalde de Evry. Aún tardará cuatro años más en presentar su petición de pasar a “durmiente”. Lo hará en 2005. Al parecer desde hacía dos años no acudía a las tenidas de L’Infini maçonique. Lo importante de este período es que, si pudo ser alcalde de esta ciudad, fue gracias a la masonería.

En efecto, el anterior alcalde de la ciudad, Jaques Guyard, era también miembro del Gran Oriente de Francia. En “Ni amos, ni dioses”, gracias a Antebi, había asumido que todas las religiones son igualmente falsas, pero si se trataba de promocionar alguna, era necesario que fuera la de los recién llegados: el Islam. Basó su campaña para la alcaldía de Evry en el original y consabido tema del Islam fuera tratado con la consideración debida a cualquier otra religión, para lo cual insistió en la reforma de la ley de 1905.

Y luego, claro está, predicó, ya una vez como alcalde, la laicidad. Tras aparecer como defensor de los derechos del islam en período electoral, no tuvo el menor inconveniente en pedir a los almacenes Franprix que volvieran a colocar productos de cerco y alcohol en las estanterías. También acudió en defensa de una guardería que había despedido a una empleada con el velo islámico. ¿Por patriotismo? Más bien en nombre de la laicidad asumida en la masonería.

A pesar de haber entrado en “letargo” en 2005, Valls siguió ayudando y apoyando a la masonería. Em 2014, hace dos días como quien dice, cuando todavía era ministro del Interior, Valls ofreció a la masonería una “ceremonia de saludo” en el Hôtel de Beauvau a la masonería, exhortándoles a combatir a los extremismos… especialmente al Front National. Asistieron, como mínimo, tres grandes maestres del GOF (Guglielmi, Bauer, y Jean Michel Quillardet) . En esta ocasión, además de los miembros del GOF estuvieron también presentes elementos de la Gran Logia Nacional Francesa y de otras dos obediencias masónicas. Entre ellos había 35 masones procedentes del Ministerio del Inferior que dirigía en ese momento. Es sólo un ejemplo, porque en aquel período, también llamó a algunos de los antiguos miembros de la “maison Cadet” (sede del GOF) para que ocuparan altos cargos en su administración.  

EL HOMBRE DE CIUDADANOS EN BARCELONA

¿Por qué candidato para la alcaldía de Barcelona? Respuesta: porque es la ciudad de España en la que la presencia masónica, desde el inicio de la democracia, ha sido más consistente.

No es por casualidad que fue en Barcelona en donde 12 años después de las Olimpiadas tuvo lugar el Foro Internacional de las Culturas, cuyo pabellón central -todavía existente- tiene forma triangular, alternando en su fachada la piedra sin desbastar propia del grado de Aprendiz y las superficies pulidas a espejo, propia del grado de Maestro.

Si hay una ciudad en la que un tipo con el historial masónico de Valls pudiera postularse como Alcalde es, desde luego, en Barcelona.

¿Y por qué Ciudadanos? El partido, promovido, inicialmente desde los ambientes de La Caixa, para contrarrestar la ofensiva independentista tuvo en esta temática solamente su excusa y razón suficiente para existir. Pero, luego, tras el despegue en Cataluña, algunos consideraron que recuperar el viejo “centrismo” podía ser una buena alternativa, los oportunistas de todos los colores acudieron en masa a este partido que es hoy: en Cataluña anti-independentismo y en su conjunto oportunismo… justo el estilo que ha caracterizado siempre la carrera política de Manuel Valls.

viernes, 3 de junio de 2016

FRANCIA: EL 20% DEL PRESUPUESTO PARA LA LUCHA ANTITERRORISTA, SE DEDICA A LA LUCHA CONTRA… LA “EXTREMA-DERECHA”


El gobierno de François Hollande, en su alarde de irresponsabilidad e irrealismo político considerada que el terrorismo es malo “venga de donde venga”. El único problema es que, en este momento, el terrorismo solamente viene del fundamentalismo islámico. De ahí que resulte incomprensible que un 20% del presupuesto para la lucha antiterrorista, se dedique a la lucha… “contra la extrema-derecha”.

No ha habido acciones terroristas de extrema-derecha en Francia desde los tiempos de la OAS en los años 60. Está claro que las actividades de Front National se han realizado y se realizan en el marco estrictamente legal y que no existe absolutamente ninguna formación –salvo el islamismo radical- que proponga poner bombas, asesinar a rivales políticos o ideológicos. Sin embargo, esa realidad que está al alcance de todo aquel que tenga ojos y vea, entendimiento y entienda, es algo que se le escapa a las autoridades del ministerio del interior francés.