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viernes, 9 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (192) – MANUEL VALLS, EL HOMBRE DEL Cs EN BARCELONA (2) LA SAGA DE LOS VALLS (A).


En nuestro repaso por la vida y por la obra de Manuel Valls, el hombre de Ciudadanos en Barcelona, antiguo ministro del interior en Francia, es inevitable aludir a la familia en el seno de la que nació y a la Barcelona a la que ahora regresa para continuar su carrera política.

El candidato de Ciudadanos para la alcaldía de Barcelona, nació hijo de Manuel Carlos Valls Galfetti, el 13 de agosto de 1962 en Barcelona. Vio la luz (la de verdad, no la masónica) en la clínica La Ferroviaria, de la calle Campoamor en el barrio de Horta. Allí estaba arraigada su familia. Fue su tío, médico de profesión, ginecólogo por más señas, el que supervisó la gestación de su madre y el parto. Su padre pertenecía a la alta burguesía catalana. Y su apellido Valls, significa “los que viven en un pequeño valle”. Leo en una biografía escrita por Emmanuel Ratier, cuando era ministro del interior en Francia, que, en tanto que apellido con origen geográfico pudo corresponder a orígenes “marranos” (judíos conversos que “judaizaban”, es decir, que seguían observando clandestinamente sus costumbres y su anterior religión). Algo de esto debió barruntar su tío, Manuel Valls (1920-1984) cuando publicó una recopilación de canciones sefarditas “para soprano, flauta y guitarra”, que le fueron publicadas por las Ediciones de la Unión Musical.

La fortuna de la familia derivaba del abuelo, José María Valls y Vicens, nacido en 1854, jurista de formación, pero que se dedicó al negocio de la banca que había fundado su padre, la Banca Magín Valls (en homenaje a San Magín, patrón de Tarragona y nombre muy habitual en Cataluña en el XIX y en la primera mitad del XX. Durante un tiempo, el abogado y banquero, como correspondía a un vástago de la alta burguesía catalana, militó en la Lliga de Catalunya, expresión del catalanismo conservador, de la que llegó a ser vice-presidente. Fue también miembro de la Cámara de Comercio de Barcelona en la que, igualmente ocupó la vicepresidencia y falleció en 1907.

Su hijo, Magín Valls i Martí, se casó con Carme de Subirá y Thomas que destacaba como traductora y era relativamente conocida en los medios intelectuales barceloneses de principios del XX. Su inquietud intelectual le llevó a proponer a su padre la apertura de una librería que debería ser la más grande de la ciudad. El padre, que buscaba buenos negocios, y era consciente de que la cultura difícilmente puede serlo, se negó a ello. La Banca Magi Valls sobrevivió a las crisis de finales del XIX, pero se encontró en difícil situación en 1920, cuando el final de la Primera Guerra Mundial supuso un duro golpe para la industria textil catalana. Necesitó la entrada de mas capital y, como resultado, fue rebautizada como Banca Ponsa y Valls.

En 1929, Valls i Martí colaboró en la fundación del diario El Matí que apareció hasta que en 1936 fue incautado por las autoridades republicanas y transformada en la redacción y talleres de Treball, el diario del Partido Socialista Unificado de Cataluña (rama catalana del PCE). El Matí fue un diario de línea conservadora y catalanista, con muchos redactores procedentes de la Federació de Joves Cristians de Catalunya, y que tuvo como director a Félix Millet i Maristany, cuyo nombre sonará por la vinculación de su hijo, Félix Millet i Tussell, a uno de los escándalos más famosos del “pujolato”: el Caso Palau. Aspiraba a ser un “diario de seny” y lo consiguió hasta el 19 de julio de 1936, cuando fue incautado.


José Maria Valls i Vicens, había comprado en el Guinardó una gran propiedad, de la que se sospechaba que, inicialmente, había sido una villa romana y que, había ido sorteando el tiempo y construyéndose sucesivamente distintas masías fortificadas de la que la llamada Torre dels Pardals, era la propiedad más grande de la zona. Sus distintos propietarios, aprovechando que estaba lejos del frente de mar, la fortificaron para estar a salvo de los relativamente frecuentes ataques piratas y de los sitios que sufrió la ciudad. Se cultivaba viña hasta que filoxera acabó con todas las cepas. Aprovechando la devaluación de la propiedad, Valls i Vicens la compró como “casa de veraneo” pero apenas la utilizó. Sus hijos vendieron la propiedad y los nuevos propietarios encargaron a Rubió i Bellver, arquitecto modernista y discípulo de Gaudí, quien diseñó un caserón muy del gusto de la época que terminó siendo demolido en 1956 y en recuerdo del cual una calle del Distrito de Horta-Guinardó lleva su nombre. Durante la guerra fue incautada por la CNT-FAI que colocó allí una de sus escuelas.

La familia Valls vivía en la calle Rectoría de Horta, cerca de la parroquia de San Juan de Horta, del siglo X. En 1909, la iglesia ardió completamente y hubo que derribar sus restos, tras los sucesos de la “semana trágica”. Pero antes del incendio ya se había decidido construir una nueva iglesia que finalmente se inauguró en 1917. Desde la sala de estar de los Valls se pudo ver el incendio de la nueva iglesia en los primeros días de la guerra civil. Los Valls corrieron en aquel momento, el riesgo de ser fusilados. De hecho, las “patrullas de control” dependientes del Comité Central de Milicias Antifascista, creado después del 18 de julio con beneplácito de Companys y causante directo del fusilamiento de 9.000 catalanes entre finales de julio y principios de noviembre de 1936, registraron la propiedad de los Valls, buscando sacerdotes, ornamentos religiosos y hostias, que, efectivamente, tenían escondidas. Se cuenta que las hostias se encontraban escondidas detrás de un espejo y que cuando los miembros de la familia pasaban delante, hacían la genuflexión. En cuanto a los cálices y demás objetos se guardaron en el pozo. El padre, de Manuel Valls, en su libro La meva caixa de Pandora (2003), explica, además de estas anécdotas, que pudo ver ejecuciones sumarias en el barrio cuando apenas tenía 15 años.

Todo esto viene a cuenta de que algunos biógrafos del Manuel Valls que ahora se presentará como candidato de Ciudadanos para la alcaldía de Barcelona, intentaban sugerir que sus padres habían sido represaliados por el franquismo o que estaban en la oposición al franquismo y que era, precisamente, de esto de lo que él huía al haberse instalado en Francia. Parece difícil. Mucho más cierto es que los antecedentes familiares de Valls lo describen como un hijo de la alta burguesía catalana, católica a más no poder, con un patrimonio familiar más que respetable y que, no solamente nunca colaboró con la izquierda republicana, sino que procede de una familia que deploró todo lo que vio y experimentó durante la guerra.

Si estos son los antecedentes familiares, vamos ahora a repasar el entorno paterno en el que nació Manuel Valls. Si hemos insistido en estos antecedentes es para demostrar que, en las próximas elecciones municipales, en Barcelona la alcaldía irá a parar: o bien a un hijo de la alta burguesía catalana, Ernest Maragall, en nombre de los independentistas, o bien a un hijo de la alta burguesía catalana, Manuel Valls, en nombre de los anti-independentistas… Lo que demuestra que, en Cataluña, como sostenía Vicens Vives, siguen mandando desde hace 200 años las mismas sagas familiares: los 300 (ver artículo sobre el tema). 

domingo, 11 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (193) – MANUEL VALLS, EL HOMBRE DE Cs EN BARCELONA (3) EL PAPÁ DEL CANDIDATO


El padre del alcaldable de Barcelona por Cs nació en 1928 en la propiedad familiar de Horta. Si su abuelo había elegido ser banquero y su padre intelectual católico, Xavier Valls optará por el arte seguramente por influencia de su tío, el pinto Nolasco Valls. Hombre educado en la profunda devoción católica, su amistad con mosén Manuel Trens, contribuyó a aumentar su interés por la historia del arte y por la creación artística. Era sacerdote en el convento de los dominicos de Horta y Director del Museo diocesano de Barcelona. Y aquí tenemos a Xavier embarcado en estudios artísticos en la Escuela Massana, tras haber sido alumno de un escultor francés instalado en Barcelona. Se dedicará, a partir de 1940, a la elaboración de vitrales y a la orfebrería.

Para un candidato que en Francia se las daba “de izquierdas” y que en España ha apostado por una formación de “centro-izquierda”, tener a familiares “resistentes antifascistas”, siempre contribuye a poder demostrar que “de casta le viene al galgo”. Sin embargo, en el caso de Manuel Valls, ocurre todo lo contrario. Hemos visto como su abuelo era un católico conservador y su bisabuelo un pequeño banquero. Él mismo confiesa que su padre no le habló de la guerra civil -Horta estuvo siempre lejos de los frentes e incluso de los bombardeos de Barcelona que se centraron especialmente en la zona del puerto y sobre algunos cuarteles dispersos por la ciudad, ninguno en las inmediaciones de la vivienda familiar de los Valls. En realidad, dice que su padre, asistió, más que a la guerra civil, a la “revolución”, entendiendo por tal los meses en los que, a partir del 18 de julio de 1936, las calles de la Ciudad Condal fueron controladas por la CNT-FAI hasta que en mayo de 1937, Companys abandonó a los anarquistas y se arrojó en manos de los comunistas que mantuvieron las calles tranquilas hasta la entrada de las tropas de Franco.


Así pues, el padre de Manuel Valls, era un “hombre de orden”, alejado de la política republicana y mucho más de la oleada de criminalidad que arrasó la ciudad después de que el President Companys renunciara al ejercicio de la autoridad y diera vía libre a la FAI para sistematizar el terror en las calles. Los 9.000 cadáveres que aparecieron entre finales de julio y principios de noviembre, que no tenían nada que ver con el “fascismo”, sino más bien con ajustes de cuentas y venganzas personales, ejercida en algún caso por el propio Companys, forman parte de la “memoria histórica” que hoy la Generalitat pretende olvidar.

En 1946, las relaciones con el escultor francés Charles Collet, que había sido su mentor, le facilitan la entrada en el Instituto Francés de Barcelona. Constituirá el Círculo Maillol, en homenaje al escultor francés Arístides Maillol, gran amigo del escultor de cámara de Hitler, Arno Brecker. Gracias a esta actividad, Xavier Valls pudo contar con una beca para viajar a París en 1949, en el peor momento del aislamiento internacional de España y cuando, prácticamente, la visita de un ciudadano español a aquel país constituía algo que muy pocos podían permitirse. En 1951 se instaló definitivamente en París.

Todos estos elementos permiten desmentir algunas pinceladas por biógrafos de Valls que aspiraban a hacer más digeribles para la izquierda sus antecedentes familiares, según las cuales, el padre habría huido por sus actividades “anti-franquistas”. No se trató, desde luego, como se ha insinuado también, de alguien que debiera exiliarse por sus creencias, o incluso por su concepción del arte. De hecho, Xavier Valls siempre que se lo permitían sus obligaciones, regresaba a la casa de Horta, especialmente durante los meses de verano y en las festividades navideñas. Fue en el curso de uno de esos viajes en los que nació su hijo, Manuel Valls.

Xavier Valls, tampoco encontró ninguna dificultad en multiplicar sus exposiciones en España e incluso en recibir algún galardón oficial. No solamente no se trataba de un “militantes de izquierdas”, ni siquiera de un “regionalista conservador” como su padre, sino de un artista profundamente católico, buena parte de cuyos trabajos consistían en restaurar vitrales de centros religiosos (como la capilla privada de Edmond Michelet, ministro de Charles De Gaulle). Las cosas le iban bien así que en 1954 pudo sumar al patrimonio familiar, otra propiedad comprada también en Horta.

Si repasamos la saga familiar de los Valls, veremos que uno de los primos de Xavier tuvo cierta notoriedad en la cultura catalana: Manuel Valls i Gorina (1920-1984). Músico, su contribución impagable fue composición del himno del Club de Fútbol Barcelona, que se oyó por primera vez con Franco vivo. A pesar de que la política no le interesaba mucho, publicó artículos en la revista Alerta, de José Espriu, revista del SEU. Otro miembro notable de la familia, Roser Capdevila, prima de Xavier Valls, nacida en 1939, conocida en el mundo entero por haber creado la serie de cuentos infantiles conocido como “Las tres mellizas” (Las tres bessones, en catalán).



No hay nada en el historial de toda la generación de su padre que pueda ser considerado como “anti-franquista”, “republicano”, nada que le impidiera permanecer en Horta. Si permaneció en Francia tanto tiempo, no fue por cuestiones políticas, sino porque en Barcelona el arte figurativo del que hacía gala (retratos, naturalezas muertas y paisajes) no era particularmente apreciado. Desde los años 50 la cultura barcelonesa optó por el arte abstracto y el surrealismo. Ese fue el motivo por el que permaneció en Francia, en absoluto, como declaró su hijo Manuel Valls, en uno de sus habituales gestos oportunistas “mi padre era artes y anti-franquista (…) luchó contra un orden pervertido”… ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Con quién? ¿En qué organizaciones?

El año anterior a la muerte de Franco, en 1974, celebró una retrospectiva de su obra en Madrid. Manuel Valls, recordando este evento comentó en Catalunya Radio en 2013: “mi padre era un catalanista y un republicano”… claro está que en 2013, no pensaba en presentarse como candidato por la lista de Ciudadanos, partido de estricta obediencia constitucionalista y monárquica, martillo de catalanistas y azote de indepes…

A partir de 1960 -cuando Xavier Valls conoce al marchante de arte D.H. Kahnwiler y a la galerista Henriette Gomes- consolidará su carrera como artista cotizado. Incluso el Museo Nacional de Arte Moderno comprará una de sus telas. Es entonces cuando empieza a relacionarse con el “todo París”. Pero entre sus amistades, hay personalidades de izquierdas (Simone Signoret, Louis Aragon) y otros de derechas (Henry de Montherland). También empezarán a relacionarse con el mundo de los “señores del dinero”, especialmente con vinculaciones en Túnez, donde Xavier Valls conocerá a la que sería su esposa durante el casamiento de uno de los sobrinos de Marouane Mabrouk, banquero y empresario tunecino, amigo suyo, con la hija del presidente-dictador Ben Ali (que siguió siéndolo hasta que le “revolución verde” de turno le obligó a huir del país en 2014).

Pintor actualmente muy cotizado, Xavier Valls “inmortalizó” en un cuadro realista a su hijo (es el que mostramos a la izquierda del meme), Manuel, cuando debía tener unos 12 años, retrato muy convencional, que fue expuesto públicamente en 2010 en la exposición Les Enfants medèles en l’Orangerie. Mirada perdida, delgaducho, con aspecto apático, casi indolente, como si le estuvieran regañando por haberle arrancado las alas a una mosca, las manos, púdicamente, cubriendo los genitales. 

Comentando el cuadro, Albert Mercadé, escribió en La Vanguardia (06.10.13), “Xavier Valls siempre se sintió exiliado en París… principalmente en su estudio”. Curioso este “exiliado” que podía, ir, venir, exponer y vender: si se sentía exiliado, no era por motivos políticos sino por la incomprensión que su arte tuvo en Cataluña, volcada a las vanguardias abstractas. Una vez más, da la sensación de que si un artista de los años 40-70, necesariamente debía de ser anti-franquista y exiliado. Xavier Valls no lo fue nunca, ni lo uno ni lo otro. Pero su estancia parisina, ha permitido a su hijo reinventar, no solamente su propio pasado, sino el de papá.

jueves, 8 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (191) – MANUEL VALLS, EL HOMBRE Cs en BARCELONA (1). VALLS EN LA MASONERÍA


¿ Ciudadanos no tiene nada mejor que recurrir a Manuel Valls para enfrentarlo a Maragall en las próximas elecciones municipales? Pues no, parece que no. Además, el hecho de que sea nacido en Barcelona (aunque no con presencia, participación y conocimiento de lo que ocurre en la Ciudad y de su actual nivel de degradación), parece menos importante que el que haya sido ministro de interior en Francia (de 2012 a 2014) y primer ministro de aquel país (de 2014 a 2016). ¿Quién es Manuel Valls? ¿De que va por la vida desde que se afilió en 1980 al Partido Socialista de Francia y se situó del lado de los más “pragmáticos” (¿o cabría decir de los más oportunistas?). Vamos a iniciar una serie de artículos sobre tan curioso personaje. Alguien preguntará: ¿cómo diablos se ha logrado postular como alcaldable un tipo que apenas ha vivido en Barcelona? Respuesta: en buena medida por su militancia masónica. Así que será bueno empezar por ahí.

UN HISTORIAL MASÓNICO INCUESTIONABLE

En 1989, Manuel Valls, después de casi nueve años de militancia socialista, cuando ya es consejero regional de Isla de Francia (lo será desde 1986 hasta 2002) y es concejal por Argenteuil, se afilia a la masonería, concretamente a la logia Ni Maîtres, ni Dieux. El tránsito de Valls por esta logia es su gran secreto. Pero no hay ni duda de él y muestra su mejor rostro oportunista. No es que se le pueda acusar de “conspiradores judeo-masónIco-bolchevique” ni demás zarandajas: cuando alguien con el historial de Valls, cuando se afilia a la masonería, no lo duden, es que pretende encontrar atajos y apoyos para escalar.

El periplo masónico de Valls en el Gran Oriente de Francia se prolongó desde 1989 hasta 2005. Cuando sentó sus posaderas en una poltrona en la Asamblea Nacional y comprobó que su situación era sólida e inconmovible se dio de baja. ¿Las fuentes? Sin ir más lejos el semanario L’Express,  que titulaba en portada a toda plana: “Un franc-maçon nommé Valls” con el subtítlo “L’étonnant parcours d’un “frère” pas comme les autres dans la loge Ni Maitres ni dieux” (Un masón llamado Valls – El sorprendente recorrido de un “hermano” diferente a los demás en la logia “Ni amos, ni dioses”).

Lo primero de lo que se sorprendía el semanario era que Valls, desde que se convirtió en ministro del interior, jamás aludiera a ese tránsito por las logias y que en su biografía oficial y en los datos de su currículo, no apareciera el nombre de su “logia madre”. Hay abundante documentación sobre esta logia. Como se sabe, el Gran Oriente de Francia (GOF) forma parte de la masonería republicana, laica, liberal, progresista y agnóstica, a diferencia de la Gran Logia de Inglaterra, con conservadora, ritualista, y deísta. Pero, dentro del GOF, la logia “Ni amos, ni dioses” estaba considerada como una logia a la que iban a parar -siempre según L’Express- “alborotadores, rebeldes, libertarios, anarquistas, socialistas autogestionarios o comunistas” lo que contrasta con el “look” que adoptó Valls durante su estancia como ministro del interior y como primer ministro de Francia: encarnación del liberalismo social fanático de la seguridad.

LA LEYENDA DE ALAIN BAUER

La leyenda afirma que fue Alain Bauer quien lo introdujo en la masonería. Y, en efecto, en este personaje se une el que tenía una larga amistad con Valls, y que era masón. Bauer alternaba sus trabajos sobre criminología (muy contestado por la validez científica de sus trabajos) con su estudios sobre la masonería (en tanto que masón) y fue consultor en materias de seguridad y terrorismo para Sarkozy. Bauer, cuyos padres eran judíos originarios de Europa del Este, llegó a París a los 15 años y se afilió al Partido Socialista. Desde 1980 entabló amistad con Valls y ambos se sumaron a la tendencia de Michel Rocard en contraposición al dogmatismo socialista de Mitterand. Se ha visto implicado en distintos escándalos judiciales.

Bauer había entrado en la masonería en 1981 y hay que reconocer que en pocos años escaló hasta la cúpula de la orden convirtiéndose en “consejero de la Orden” y adjunto de Philippe Guglielmi, Gran Maestre del GOF, entre 1996 y 1999 y miembro también del Partido Socialista. Curiosamente, Buer dimitió también de la masonería el mismo año en que Valls entró en “letargo”. Bauer reconoció en una entrevista al diario Corse-matin que “La masonería siempre ha sido una caja de herramientas de la República”, completando esta información con otra extraída en otra entrevista, esta vez emitida de televisión el 19 de febrero de 2011 en el curso del programa Ce Soir (ou jamais!) consagrado a la masonería: “La masonería es, de alguna manera, la iglesia de la República”.

JEAN PIERRE ANTEBI, EL AVALISTA MASÓNICO DE VALLS

Sin embargo, L’Express disocia a Bauer de la entrada de Valls en la masonería. En efecto, Bauer declaró que hasta 1995 no había hablado con él sobre esta asociación y que ignoraba que perteneciera a ella. Es posible. Lo que parece confirmado es que el “avalista” de Valls en la logia “Ni amos, ni dioses” fue otro personaje curioso: Jean-Pierre Antebi, oficial de esta logia y tesorero de la Ligue Internationale contre le Racisme et l’Anhtisemitismo, una veterana organización del lobby pro-inmigracionista y que también ocupó un alto cargo en el GOF.

Antebi era también miembro del Partido Socialista y adscrito a la corriente de Rocard. Ambos se conocieron gracias a Yves Colmou que llegó a ser uno de los consejeros más próximos a la presidencia del gobierno.  

¿Y que hay de la logia? Se sabe que ella que recibió la patente el 10 de abril de 1986 en París. En el documento fundacional -publicado también por L’Express en otro artículo- puede leerse:
  • "Cualquier poder, incluso si es el que contiene con más firmeza un ideal de igualdad, corre el riesgo de no frenar o encontrar un contrapeso y convertirse en sepulturero del ideal. El hombre sin amos no alberga ilusiones sobre los poderes liberadores, la igualdad no puede ser hija de la autoridad. Pero también sabe que negar un solo poder es dar a otros poderes la oportunidad de ocupar su lugar (…) El hombre sin dioses reconoce como valores sólo aquellos forjados por el Hombre y para Hombre. Pero también sabe que, si nada es eterno o sagrado, la necesidad de lo sagrado y el cuestionamiento metafísico son dos componentes de la aventura humana. Proclama que cualquier paso nuevo en la explicación de todos los fenómenos humanos solo puede ser realizado por hombres libres, dispuestos a incluir sus propias creencias y valores en el campo del conocimiento (…) El hombre sin amos ni dioses, está dispuestos para cuestionarse cualquier cosa y debe poner sus energías al servicio de la construcción de utopías que aseguren el progreso social de la humanidad. [...] Enfocado resueltamente en el futuro del Hombre, confiado en su libertad creativa, la Francmasonería progresista, fiel a sus principios, debe ser uno de los lugares privilegiados donde se elaboran las nuevas utopías constructivas que fertilizarán las futuras sociedades. Imaginativo y libre de todo prejuicio, el masón, sin maestros ni dioses, debe integrar, incluso en sus sueños más salvajes, las limitaciones de la competencia y las exigencias de la razón que se imponen a cada constructor”.
La pregunta del millón es: ¿creía Valls en todo este planteamiento que casi parece un eco de los positivistas con olor a naftalina del siglo XIX? ¿O se trató solamente de un trance más, necesario para su escalada en la política francesa? Por que hoy se acepta en Francia que, fuera como fuese, la militancia masónica supuso un “acelerador” en la carrera política de Valls.

Vale la pena también recordar que cuando el semanario L’Express elaboró su dossier sobre la militancia masónica de Valls, le pidió una entrevista sobre el tema… a lo que se negó.

EL HISTORIAL MASÓNICO DE VALLS

Valls permanecerá durante seis años y medio en esta logia y luego, a finales de 1995 dimitirá alegando que la asistencia a dos “tenidas” mensuales no era compatible con sus demás obligaciones políticas. Pero no “entra en letargo” sino que pide -ahora sí- a Bauer, la transferencia a la Logia L’Infini maçonique en la que discurrirá el resto de su historial masónico.

Resulta indudable es que quince años dentro de la masonería para un hombre de 56 años, es decir, de los 27 años 43 años, supone permanecer en los años de madurez intelectual absorbiendo el ideario y las prácticas masónicas.

El nombre de la logia “Ni amos, ni dioses” derivaba de la consigna dada por el carbonario, socialista utópico y masón, Luis-Auguste Blanqui en 1880. Originariamente la consigna era “Ni Dios, ni Amo”, pero al constituirse la logia de Valls y Antebi, se aplicó el plural y las minúsculas para evitar que la referencia a Blanqui fuera demasiado directa y explícita. La logia se llenó de personajes con ideas, no de izquierdas, sino de extrema-izquierda utópica y autogestionaria. Era la típica logia que existe en toda obediencia masónica, a la que van a parar, no solamente, los más radicales, sino también los más revoltosos y que peor se adaptan a los rituales y a la vida masónica, cuestionando prácticas y rituales alegando que no responden a los principios de la logia.

Se conoce incluso la fecha en la que Valls “recibió la luz” masónica: el miércoles 26 de abril de 1989 cuando era consejero de Michel Rocard, primer ministro, en la rue Cadet, sede de la GOF. Su “avalista”, Antebi comentó: “He realizado una buena captación”, “Este muchacho llegará lejos”… Desde entonces, todos los segundos y cuartos miércoles de cada mes a las 20:30 horas, Valls dará la “palabra de paso” y entrará en la logia para las tenidas provisto de su mandil y de sus guantes blancos.

Pero la logia “Ni amos, ni dioses”, era demasiado turbulenta para él y en 1995, de la mano de Bauer transfiere su expediente a “L’Infini maçonique” de la misma obediencia. Bauer, a todo esto, era padrino del segundo hizo de Valls, Ugo, y era el Gran Maestre de este taller masónico. Se trata de una logia más estable, serena y tranquila que la precedente que se reúne los segundos y cuartos jueves de cada mes a las 18:30. Es ahí donde alcanza el grado de “maestro masón”, el tercero de la orden y le abre la posibilidad de asumir mayores responsabilidades, o como se dice en masonería, “aumentar el salario”. Le van bien las cosas, porque en 1997, Valls pasa a ser consejero de comunicación de Lionel Jospin, jefe del gobierno.

EVRY: NAVEGANDO ENTRE MASONES E ISLAMISTAS

A partir de 2001, su actividad masónica va disminuyendo. Se ha convertido en alcalde de Evry. Aún tardará cuatro años más en presentar su petición de pasar a “durmiente”. Lo hará en 2005. Al parecer desde hacía dos años no acudía a las tenidas de L’Infini maçonique. Lo importante de este período es que, si pudo ser alcalde de esta ciudad, fue gracias a la masonería.

En efecto, el anterior alcalde de la ciudad, Jaques Guyard, era también miembro del Gran Oriente de Francia. En “Ni amos, ni dioses”, gracias a Antebi, había asumido que todas las religiones son igualmente falsas, pero si se trataba de promocionar alguna, era necesario que fuera la de los recién llegados: el Islam. Basó su campaña para la alcaldía de Evry en el original y consabido tema del Islam fuera tratado con la consideración debida a cualquier otra religión, para lo cual insistió en la reforma de la ley de 1905.

Y luego, claro está, predicó, ya una vez como alcalde, la laicidad. Tras aparecer como defensor de los derechos del islam en período electoral, no tuvo el menor inconveniente en pedir a los almacenes Franprix que volvieran a colocar productos de cerco y alcohol en las estanterías. También acudió en defensa de una guardería que había despedido a una empleada con el velo islámico. ¿Por patriotismo? Más bien en nombre de la laicidad asumida en la masonería.

A pesar de haber entrado en “letargo” en 2005, Valls siguió ayudando y apoyando a la masonería. Em 2014, hace dos días como quien dice, cuando todavía era ministro del Interior, Valls ofreció a la masonería una “ceremonia de saludo” en el Hôtel de Beauvau a la masonería, exhortándoles a combatir a los extremismos… especialmente al Front National. Asistieron, como mínimo, tres grandes maestres del GOF (Guglielmi, Bauer, y Jean Michel Quillardet) . En esta ocasión, además de los miembros del GOF estuvieron también presentes elementos de la Gran Logia Nacional Francesa y de otras dos obediencias masónicas. Entre ellos había 35 masones procedentes del Ministerio del Inferior que dirigía en ese momento. Es sólo un ejemplo, porque en aquel período, también llamó a algunos de los antiguos miembros de la “maison Cadet” (sede del GOF) para que ocuparan altos cargos en su administración.  

EL HOMBRE DE CIUDADANOS EN BARCELONA

¿Por qué candidato para la alcaldía de Barcelona? Respuesta: porque es la ciudad de España en la que la presencia masónica, desde el inicio de la democracia, ha sido más consistente.

No es por casualidad que fue en Barcelona en donde 12 años después de las Olimpiadas tuvo lugar el Foro Internacional de las Culturas, cuyo pabellón central -todavía existente- tiene forma triangular, alternando en su fachada la piedra sin desbastar propia del grado de Aprendiz y las superficies pulidas a espejo, propia del grado de Maestro.

Si hay una ciudad en la que un tipo con el historial masónico de Valls pudiera postularse como Alcalde es, desde luego, en Barcelona.

¿Y por qué Ciudadanos? El partido, promovido, inicialmente desde los ambientes de La Caixa, para contrarrestar la ofensiva independentista tuvo en esta temática solamente su excusa y razón suficiente para existir. Pero, luego, tras el despegue en Cataluña, algunos consideraron que recuperar el viejo “centrismo” podía ser una buena alternativa, los oportunistas de todos los colores acudieron en masa a este partido que es hoy: en Cataluña anti-independentismo y en su conjunto oportunismo… justo el estilo que ha caracterizado siempre la carrera política de Manuel Valls.

martes, 17 de septiembre de 2019

Crónicas desde mi retrete (5) EL GOTTERDAMERUNG DE Cs


Ciudadanos es, sin duda, el partido que ha resultado más desgastado desde las elecciones de abril de 2019. Solamente Rivera se mantiene en la cúspide del grupo de fundadores del partido. Poco a poco, se han ido produciendo pérdidas por goteo y rara es la semana que no se desgaja algún que otro notable. De todas formas, Cs puede reivindicar el haber tenido una vida más larga que las anteriores fórmulas centristas. UCD apenas duró seis años y el pico del CDS no se prolongó más allá de cinco. Claro está que Cs ha tenido dos fases: en la primera fue un fenómeno exclusivamente catalán que recogió el favor de los catalanes que no se reconocían ni en la línea timorata del PP ni en el soberanismo. Eso le hizo aparecer ante la opinión pública española como defensor de la “unidad del Estado y de la constitución” y facilitó su tránsito, en una segunda etapa, a la política nacional. Pero eso es hoy apenas un recuerdo.

Lo cierto es que Cs llegó a ser el partido más votado en las elecciones al parlamento de Cataluña en 2017, en lo que supuso una verdadera humillación para los nacionalistas. Hoy, suerte tendrían si consiguieran recuperar la mitad de aquellos 1.109.732 votos. El propio Rivera se movía bien torpedeando a los botarates independentistas o ejerciendo de azote a los eclécticos socialistas. Menos tablas se le han visto en los debates en el parlamento español o respondiendo en campaña a cuestiones sobre economía de las que ha evidenciado no tener la más remota idea. Y otro tanto, le ha ocurrido a Inés Arrimadas: un 10 en la asignatura de antiseparatismo y un suspenso en cualquier otra materia. Cero absoluto, por cierto, en inmigración.

Lo peor que le pudo ocurrir a Cs fue la convocatoria de elecciones municipales este año y la llegada extemporánea de Manuel Valls, presentado como “el azote de la delincuencia en París” (y en cuyo mandato la delincuencia en París se mostró como incontrolable). Fue primer ministro del vecino país entre 2014 y 2016. Para él, incluso lugar contra el terrorismo estaba llamado al fracaso. Tras los atentados yihadistas en Niza llegó a decir “Francia tendrá que vivir con el terrorismo”, siendo abucheado por ello. Fracasó al postularse como candidato socialista en las presidenciales de 2017 y fue entonces cuando llamó a la puerta de Ciudadanos, recordando que había nacido en Barcelona…


Era evidente que el objetivo político de Valls no era ser un modesto concejal en BCN, sino que se había propuesto un plan en tres etapas: ser alcalde de Barcelona, ser secretario general de Ciudadanos y ser presidente del gobierno español. Pero Cs fracasó en aquellas elecciones, apenas obtuvo 6 escaños (solo 3 eran miembros de Cs) y el plan descarriló desde la primera fase. Eso no impidió que Valls cediera sus votos a la Colau para evitar que el Maragall-separata candidato de ERC fuera nombrado alcalde y que, desde entonces, sus propuestas en política municipal y sus protestas por la caída de Barcelona al nivel de ciudad faro de la delincuencia mundial fueran nulas. Valls intentó que se olvidara su fracaso personal en Barcelona protestando por el hecho de que Rivera apoyara al PP y negociara con Vox. Y, a partir de aquí, ya todo se volvió un mar de lágrimas para el partido de Naranjito.

El centrismo solamente aparece en momentos de crisis (apareció en Cataluña con la crisis generada por el Maragall-sociata y su Nou Estatut y saltó a nivel nacional con la crisis económica de 2009). En esos momentos es tenido por una parte del electorado como referencia. Pero, luego, pasado el momento álgido de la crisis (o, lo que es aún peor, cuando el electorado se habitúa a la crisis permanente), el partido centrista, que en campaña electoral nunca ha desvelado sus cartas alegando que quería “gobernar por mayoría”, se ve obligado a decidir con quién se acuesta: parte de su electorado que procede del PSOE aborrece en lo que se ha convertido el PSOE y la otra parte que viene de los pastos del PP no quiere saber con el partido al que acaba de dar la espalda. Así que unos y otros se sienten traicionados y estafados. El partido sobrevive una legislatura más por los cargos que ha obtenido y porque, a fin de cuentas, para los miembros de su “aparato”, es tan lucrativo como cualquier otra opción política. Y entonces empiezan las fugas, las luchas por el poder, los “posicionamientos” de sus cargos públicos para ver en qué siglas podrían satisfacer otra legislatura a sus electores, la crisis, la oscuridad, la agonía y la muerte final, por mucho que el dinero de La Caixa esté detrás.

Rivera, ha esperado a que Sánchez rechazara cualquier pacto con Podemos, para esperar su hora de postularse como apoyo incondicional al presidente en funciones. Se adelante así a Valls y le corta cualquier posibilidad de que se presente como el “centrista aceptable para los socialistas”. Pero Rivera actúa también por puro interés: sabe que, en los tres últimos meses el desgaste de su partido ha sido continuo e imparable y que, de convocarse nuevas elecciones, perdería, como mínimo, entre un tercio y una cuarta parte de sus votos que se repartirían entre la abstención, el PP y el PSOE (sin excluir que alguno fuera a parar a Vox). Así que mejor garantizar el que, aunque Naranjito esté agónico, él, Albert Rivera, pueda mantener unos años más la atención del electorado.

Lo más probable es que la desintegración de Cs tenga lugar tras las próximas elecciones, cuando lo que hasta ahora ha sido una fuga por goteo con abandonos notables, se convierta en tránsitos masivos a otros partidos en el nuevo Gotterdamerung centrista.

El esperpento político español, que ha alcanzado sus más altas cotas tras las elecciones de abril, todavía no ha terminado. De los partidos que nacieran de la crisis del régimen político español en 2010 (vinculada a la crisis económica y que termino siendo una crisis política) queda poco: Podemos está más despiezado que una vaca en el matadero y Cs quiere vivir su momento de gloria colocando a Rivera en un ministerio antes de colapsar. Así que, de las nuevas siglas de aquel momento, sólo parece quedar Vox. En las próximas elecciones se verá si esas siglas se consolidan, desaparecen u optan por retornar al redil de la derecha liberal. “España Suma”, pero los partidos restan.




lunes, 8 de julio de 2019

EL “PROBLEMA ESPAÑOL” EN 2019


Si unas elecciones sirven para clarificar el panorama político, habrá que convenir que las últimas elecciones generales no han servido absolutamente para nada. Todo lo contrario, parece difícil que no se convoquen elecciones anticipadas a la vuelta de unos meses. Desde hace tiempo venimos afirmando que el sistema político español está experimentando una situación de inestabilidad creciente. Es hora de corregir esta afirmación con otra: el pueblo español se está habituando a acampar en esta situación de inestabilidad creciente. Más aún, en las actuales circunstancias el sistema político español no tiene la opción de evolucionar ni hacia adelante (mediante una reforma constitucional profunda), ni hacia atrás (hacia el bipartidismo imperfecto) que ha sido su rasgo característico en los últimos 40 años. ¿Cuáles son los rasgos de la actual situación? Hemos identificado diez:

1) Los éxitos puntuales del “centrismo” nunca van más allá de unos años y ante determinadas circunstancias: luego la sigla centrista se descompone víctima de sus propias contradicciones internas. Tal fue el caso de UCD, luego del CDS y ahora de Ciudadanos. Estamos asistiendo a la descomposición de un partido nacido en Cataluña, creado por La Caixa para contrapesar la locura independentista y que, trasladado a todo el Estado, recogió el voto de protesta moderada contra el bipartidismo. Un partido de ese tipo (“ni derechas, ni izquierdas, sólo centro – progreso – democracia – constitución”) o se convertía en hegemónico y, por tanto, no necesitaba pactar con nadie (como hizo UCD en su ciclo alcista), o bien, debía hacerlo, traicionando el “Ni derechas – ni izquierdas”. Y este último ha sido el caso de Cs. Por otro lado, la exportación realizada por la masonería francesa de Manuel Valls, que llegó con la intención de controlar el partido e imponerle un “giro ultracentrista”, pero esencialmente “antifascista”, ha terminado por descomponer al partido. Valls ha fracasado en su intento de hacerse con la alcaldía de Barcelona y utilizarla como trampolín para ocupar el cargo de Rivera. Pero, ahora mismo, la lucha interior en Cs, empieza a parecer la pelea entre náufragos que se hunden por un miserable salvavidas.

2) El hundimiento de Tsiriza en Grecia no es más que la coronación del hundimiento de la extrema-izquierda europea alternativa. El hundimiento de Podemos en España, dejaba presagiar el de sus homólogos griegos. En las últimas elecciones, el descalabro de Podemos fue antológico. Cabe decir que se lo habían buscado y que todas y cada una de las promesas electorales que había realizado cuatro años antes, todas, sin excepción, habían sido defraudadas: sus cargos públicos cobraban lo mismo que cualquier otro y tenían las mismas prebendas que no importa que otro político del stablishment; algunos de sus cuadros de mando eran simplemente pobres diablos que apenas manejaban cuatro tópicos mal digeridos, algunos porreros irremediables y otros ambiciosillos de pocas luces. Los que creían en la necesidad de una “izquierda alternativa” y en la urgencia de renovación del panorama político español, abandonaron el partido por goteo en los cuatro años que precedieron a las anteriores elecciones. El futuro de Podemos era arrastrar el voto socialista y ganar por la izquierda votos al populismo. En lugar de eso, optaron por lo tópico: ganar votos insistiendo hasta el deliquio en la “ideología de género”… si quedaba algún obrero procedente de la antigua Izquierda Unida, lo habrán perdido en este tránsito. El único misterio que queda en Podemos es saber si el propio partido descabalgará del liderazgo a Pablo Iglesias antes o después de que termine de pagar su chalet de nuevo rico.

3) El independentismo demuestra que se puede controlar al electorado controlando los medios de comunicación de una región, pero que no se pueden alcanzar fantasías centenarias programadas cuando España entraba en la primera revolución industrial y hacerlas electivas cuando estamos embarcados en la cuarta revolución industrial. La era de los nacionalismos pertenece a otro tiempo: no tiene cabida en el siglo XXI. La Unión Europea se lo ha recordado de nuevo, al nacionalismo catalán en estos días, con el vodeville de Puigdemont intentando retirar su acta de diputado. Pero el nacionalismo independentista lleva más de diez años sin entender el mensaje: no es que la legislación española impida la secesión (que la impide) es que esa secesión carece ya de sentido en el siglo XXI, salvo para satisfacer el orgullo pequeño-burgués de algunas mentes pueblerinas que no admiten que su proyecto político se ha quedado atrás en la historia. Y no lo notan porque cada día, al levantarse, leen sólo prensa nacionalista, se alimentan de sus propios informativos y si algún día estos dijeran otra cosa, simplemente, dejarían de verlo. El nacionalismo es la irracionalidad que eleva un concepto de nación modelado por los propios nacionalistas al rango de dogma incuestionable. En Cataluña, históricamente, ERC nació para generar la independencia de Cataluña, a diferencia de JxCat, ex PDCat, ex CDC, que nació solamente para buitrear el 3% del dinero público y eternizar la exacción, “catalanizando el país”. Dado que el Estado no tiene fuerza suficiente como para afirmar tajantemente que los independentismos están fuera de la ley y obligar a reformar en los estatutos de los partidos que lo sugieren, la contradicción entre un momento histórico que hace imposible la aparición de nuevas naciones y del otro lado unos partidos políticos independentistas propietarios de medios de comunicación públicos que difunden mensajes independentistas, hace que una parte del electorado siga votando independentista al margen de la imposibilidad de alcanzar sus objetivos.

4) El Partido Socialista Obrero Español no tiene el valor de afrontar su realidad: ni es socialista, ni es obrero, tiene el concepto de “español” muy atenuado y es una federación antes que un partido unitario. De todas, la coletilla “obrero” es, sin duda, la más grotesca y el hecho de que perviva (como único residuo en Europa de lo que un día fue el socialismo) es significativo de la incapacidad doctrinal del PSOE para interpretar el tiempo nuevo. Porque lo que ha ocurrido en estos últimos 40 años es: 1) renuncia del PSOE al marxismo (antes de que el marxismo se hundiera en sus pretensiones “científicas”), 2) Fracaso de la socialdemocracia europea a la hora de gestionar el capitalismo liberal en sus momentos de crisis, 3) Incorporación a su vacío ideológico de la ideología de la UNESCO y luego, de la ideología GLTBI emanada. ¿Para qué “trabajar” más el aspecto doctrinal y programático, si el voto al PSOE le viene solamente por el desencanto de la izquierda radical y del dontancredismo del pepero del período Rajoy? Esto ha hecho que el PSOE se haya convertido solamente en una federación de vividores sin apenas ideas en la cabeza, provistos de unos cuantos tópicos panfletarios que advierten, eso sí, lo movedizo de los tiempos modernos, lo arriesgado de lanzar nuevas ideas y se contentan con asumir las que están de moda en redes sociales. El PSOE se ha dado cuenta de que no es preciso ser “los mejores”, ni tener las “mejores ideas”, es preciso, simplemente, que los otros lo hagan peor que ellos. Eso garantiza la alternancia en el poder. Los disidentes de la izquierda y de la derecha, los disidentes por el centro, nunca lograrán pasar del estadio de “pequeños”, útiles solamente para estabilizar coaliciones contacto con su apoyo: ayer de nacionalistas catalanes, luego de podemitas, quizás de Ciudadanos, ¡qué importa! Cuando no hay proyecto político global, sino solo voluntad de supervivencia personal, cuando el partido se ha convertido en un teatro de ambiciones privadas (lo cual ocurre también en el PP), se es extremadamente flexible en las coaliciones: cualquier cosa es buena si contribuye a mantenerme en el poder. Lo que tenemos en el centro-izquierda es un partido completamente desnortado, sin contenido doctrinal, extremadamente permeable a las influencias de los “grandes laboratorios ideológicos mundiales” que generan teorías-señuelo para distraer del hecho esencial: la crisis y la inviabilidad del capitalismo globalizado.


5) Lo más sorprendente de la derecha es que, si España no se desintegró a raíz de la crisis económica, financiera y de deuda, del período 2007-2011, fue por la llegada de Rajoy, pero después de Rajoy se produjo un momento de crisis en el PP que le hizo perder las elecciones de 2019 y lo situó al borde de la desaparición. Pero mientras la presidencia del gobierno iba trampeando y resolviendo la cuestión de la deuda, rebajando el rating, día a día, consiguiendo que no se disparase hasta la alarma la deuda pública con la que cerró el gobierno de Zapatero (300.000 millones de euros dilapidados en lo que se llamaron planes E) y otros 600.000 para paliar los destrozos generados por el modelo económico de Aznar y luego por la tardía e inútil reacción de ZP, en el interior, el PP iba siendo víctima de la falta de control: la corrupción endémica dentro de los dos grandes partidos, salía ahora a la superficie. Esto hizo que los logros de Rajoy resolviendo las consecuencias extremas de la crisis económica y de la deuda, pasaran completamente desapercibidas. Para colmo, el problema del independentismo catalán se enquistó y en lugar de actuar rápida y contundentemente mediante un “pacto de Estado” con el PSOE que estableciera como delito la secesión de partes del Estado, optó por aplicar el famoso dontancredismo: “que actúen los tribunales” y los tribunales actuaron tarde. Si el PP se ha medio extinguido en Cataluña, ha sido precisamente por la debilidad de Rajoy ante la cuestión independentista, por su falta de decisión a la hora de resolver el problema y por judicializar la cuestión. La sustitución de Rajoy por Sánchez supuso un batacazo brusco del que el PP no se había recuperado al llegar las elecciones de 2019. Es más, durante ese año, para reforzar su posición, Sánchez había aumentado de nuevo la deuda para aplicar políticas “sociales” con las que aumentar la intención de voto, había regalado la nacionalidad a un millón de inmigrantes y renovado la esperanza del independentismo catalán (un gobierno de izquierdas PSOE-Podemos apoyado por los independentistas posibilitaría el referéndum y la secesión, por mucho que esta última parte nunca esté clara). El PP, vivió con espanto el nacimiento a su derecha de Vox y cómo una parte de su intención de voto se trasladaba a esta nueva sigla. La derecha fue víctima de su propia división. Sólo concluidas las elecciones, se hizo evidente que el voto fragmentado a la derecha había contribuido a la derrota de la derecha. A partir de ahí, empezó la recuperación de un PP que, en tanto que partido conservador, no ha entendido que no queda nada de valor por conservar salvo la aceptación de las decisiones tomadas en los centros de poder neoliberal mundiales.

6) Y llegamos a Vox. Durante seis meses, “la gran esperanza blanca” en la renovación de las instituciones, tenida como la llegada del “populismo” a España. El mes que transcurrió entre las elecciones generales y las europeas supuso el ocaso de estas esperanzas. El “populismo” se caracteriza por la capacidad de un partido de arrastrar la adhesión de las clases populares. En España esto es todavía más importante tras el fracaso de Podemos y el descontento hacia el PSOE. Pero, en lugar de fijarse en ese espacio electoral, Vox se ancló deliberadamente en un espacia de derecha a la derecha del PP. ¿Extrema-derecha? Más bien, derecha nacional clásica: anticomunista, con un programa económico liberal, unitarista, católica y decidida a ser una “derecha auténtica” ya que el PP no sería sino una “falsa derecha”… De hecho, buena parte de sus dirigentes había hecho carrera en el PP y su horizonte político no pasaba de las siglas de este partido. La torpeza de Manuel Valls al ver “populismo” en Vox, ha sido el desencadenante, no tanto de la crisis de Vox -abandonado por el electorado de derechas en el momento en que éste percibió que la división del voto de derechas hacía perjudicado a la derecha- como de la crisis de Cs cuyo poder dependía, en parte, del apoyo de Vox y que las invectivas de Valls y de los que se han situado a su lado, está desmoronando al partido. El gran error de Vox ha sido elegir compañeros en Europa y pensar que si se sentaba con Le Pen y Salvini perdería votos en España… Sin olvidar que las sectas católicas corroen el interior de Vox y controlan algunas organizaciones regionales. Y las sectas, siempre unen fanatismo y estupidez. Para que Vox diera un “giro populista” deberían de cambiar muchas cosas en su interior, demasiadas como para pensar que este tránsito pudiera realizarse con facilidad. De convocarse elecciones a corto plazo, posiblemente Vox volvería a ser un partido extraparlamentario similar al que fue, en su momento, el PADE y con el mismo impulso interior: volver al PP y ser reconocidos como “derecha”. Vox, afortunadamente, hasta ahora ha tenido presente que el papel de un partido de oposición es “hacer oposición”, el problema es, desde dónde hace esa oposición: si desde posiciones liberales o desde posiciones populistas-identitarias. Está en su derecho de elegir cualquiera de las dos opciones: pero una de ellas, le facilitaría el favor de las clases populares y la otra le llevaría a la irrelevancia política ante un PP reconstruido. En la elección de “compañeros de viaje” en Europa, los tres diputados de Vox han evidenciado la opción elegida, derecha conservadora clásica católica y devota, en un país con poco que conservar y cada vez con menos católicos y más divididos. Ahí termina su andadura como alternativa populista. Si en algún momento, algunos pensamos que Vox podía ser el “bien menor”, ahora esa visión queda ya algo lejos y nos inclinamos más bien por considerar que, a estas alturas va camino de ser un “proyecto frustrado”.


7) La situación económica no es, particularmente, buena y resulta imposible evitar que golpee a España este mismo año. El año está caracterizado por la guerra comercial China-EEUU, que cabalga sobre la transformación tecnológica que se prolongará hasta mediados del siglo, cuando la “cuarta revolución industrial” haya transformado la tecnología de arriba a abajo. A lo primero, los especialistas lo llaman, de manera eufemística, “incertidumbres geopolíticas”: en realidad, es mucho más que eso. Lo que se está manifestando no es un fenómeno nuevo, sino que ya estuvo presente en la crisis de 1929: los EEUU quieren mercados libres en todo el mundo… salvo en los EEUU en donde tienen derecho a imponer aranceles a las importaciones. Esto puede hacer que las tasas de crecimiento chino caigan por debajo del 6%, induciendo a aumentar el consumo interior, dando salida a los excedentes que no podrán colocarse en EEUU. Pero, esta política tendrá represalias que no beneficiarán a ninguna de las partes y que ralentizarán el crecimiento de la economía mundial. En Europa, esto se notará todavía más por el Brexit que disminuirá el crecimiento de la UE al 2%. Y, en España, concretamente, empezará a notarse una desaceleración moderada de la economía, con una tasa de crecimiento del 2%. Pero, hay un problema en España: la inestabilidad política que, ahora mismo, no tiene abierto solamente el “frente independentista”, sino los necesarios apoyos que precisa Sánchez para formar gobierno. Sin olvidar que el aumento de la deuda pública ha sido excesivo en el año que ejerció como presidente de gobierno tras Rajoy. La dependencia del ladrillo y del turismo, hace que cualquier crecimiento económico en España y cualquier fórmula que mida el PIB, son ficticias y encubren el hecho real: los medios de comunicación y el gobierno llaman a la euforia y han conseguido estimular el consumo y el gasto familiar… cuando la realidad implicaría empezar a apretarse el cinturón y realizar reformas económicas en profundidad. Lo que induce al pesimismo es que, mientras en España el panorama económico es el mismo que el de hace 30 años, nuestro país está prácticamente ausente de la “cuarta revolución industrial”, no invierte suficiente en investigación, la educación -especialmente en matemáticas y asignaturas de ciencias- está hundida y ninguna de nuestras universidades figura en el ranking de las 100 primeras en el mundo.

8) El problema político se reduce a que se ha reconstruido el bipartidismo, pero con una fisonomía nueva: si antes era “bipartidismo imperfecto” (con la presencia de nacionalistas moderados como factor de corrección cuando PP o PSOE no tenían mayoría absoluta), ahora ese “bipartidismo” es “todavía más imperfecto” (los nacionalistas moderados se han convertido en independentistas, han aparecido opciones intermedias como Cs, derecha a la derecha, Vox, e izquierda a la izquierda, Podemos… Pero ninguna de estas opciones tiene fuerzas suficientes como para alterar los grandes equilibrios, sino solamente para actuar como factores interiores desestabilizantes y esto, en un país que carece de cultura de pacto y cuyos dirigentes políticos nunca afirman con quién van a pactar antes de las elecciones y se limitan a arengas aptas solo para convencidos. El gran drama español de nuestro tiempo es que el sistema político está gastado, la Constitución de 1979 ha perdido fuerza y vigor, pero no existe ningún bloque político con entidad suficiente para imprimir las reformas necesarias. Todo esto en un país en el que se vota cerrilmente, sin meditar ni las consecuencias del voto, ni lo que está en juego y en donde el voto como la nacionalidad es algo que se ha ido devaluando progresivamente. Y no existen posibilidades de remontar esta situación dada las características y estructura de la sociedad española.

9) Una sociedad en desintegración acelerada: en ocasiones ocurre que la economía va bien, aunque el país esté gobernado (caso italiano en donde los gestores económicos han aprendido a marchar de espaldas a las decisiones políticas y a no influir en ellas a cambio de que no les afecten negativamente), pero nunca, absolutamente nunca, se ha dado la circunstancia de que una sociedad prospere cuando sufre un proceso de degradación interior. Y la sociedad española tiene cuatro frentes que garantizan un desmoronamiento interior a corto plazo (de hecho, en buena medida ese desmoronamiento, ya se ha producido)
a. Hundimiento de la educación.- Estamos desde hace veinte años a la cola de Europa en materia educativa y nadie, ni derechas, ni izquierdas, ni partidos alternativos, parecen dispuestos a reconocerlo. La democracia es inviable cuando la población no está educada, culturizada y tiene capacidad crítica y de discernimiento.

b. Hundimiento de los nacimientos.- España es el país europeo con una natalidad más baja y Cataluña la región farolillo rojo de la natalidad mundial. Esto se debe a tres factores: costes altos y nulas ayudas para la formación de nuevas familias, activismo GLBTI e ideologías de género, y, finalmente, hedonismo y alternativas a la paternidad (adopciones en el tercer mundo y mascotas domésticas).

c. Inmigración masiva.- Hoy ya no se trata de saber si en España hay 5.000.000 de inmigrantes como dicen los datos oficiales, o si son 10.000.000 entre “nuevos españoles” (inmigrantes que han recibido la nacionalidad española e hijos de inmigrantes nacidos en España) e inmigrantes que todavía no tienen la nacionalidad. Lo cierto es que este contingente ha alterado absolutamente nuestra sociedad: se han disparado los delitos de carácter sexual, se ha roto la unidad étnica y religiosa del país que, hasta ahora, garantizaba la “unidad”, se han creado guetos, se ha dado entrada unos grupos sociales subvencionados que en toda Europa han sido y son verdaderas aspiraciones de recursos públicos (se ha comprado la paz étnica con subsidios) y, lo más importante de todo: se ha alterado nuestra identidad como pueblo.

d. Banalización de todo tipo de drogas.- Al empeñarse Felipe González en despenalizar el consumo de drogas, lo que hizo fue generar las bases para la oleada de víctimas de la heroína que se produjo en la segunda mitad de los ochenta. Luego vino la disminución de la presión sobre el narcotráfico que, en el fondo, anestesiaba a los grupos sociales hasta entonces más jóvenes y rebeldes. Y, finalmente, hemos entrado en el camino de la legalización de la marihuana y el haschisch, como formas de narcotizar a la juventud. Obviamente, existe toda una industria del entertainment con el mismo objetivo en otros grupos sociales.
La combinación de estos elementos es lo que garantiza cuatro consecuencias ineludibles:
a) La fragmentación de la sociedad española en un mosaico de pequeños grupos sociales, cada uno diferente a los demás, que, en ningún caso, tendrán fuerza suficiente para que de ellos pueden salir propuestas de renovación de la totalidad de la sociedad.

b) La victoria de la sociedad “de los tres tercios”: un tercio que vive de su salario y paga unos impuestos cada vez más abusivos, un segundo tercio que vive a salto de mata compuesto por mileuristas y un tercer tercio completamente subvencionado, sin posibilidades de salir de ese gueto, sin esperanzas y, tampoco, sin necesidades, a la vista de que el “salario social” les permite sobrevivir en el día a día.

c) La imposibilidad de imprimir cambios profundos en la sociedad española. Puede acelerarse su desintegración (PSOE + Podemos + independentistas), o ralentizarse (PP+Cs), pero parece muy difícil que se detenga: no existen fuerzas políticas ni sociales, ni económicas, ni mediáticas con entidad suficiente como para que puede imprimirse un “cambio radical de conciencia” en el país que pueda facilitar un cambio del marco político en las próximas décadas.

d) Las únicas reformas que se aplicarán serán las que impongan por su vitalidad y fuerza, los nuevos grupos sociales que han aparecido: fundamentalmente inmigrantes islámicos y minorías sexuales, lo que retroalimentará la crisis del Estado y generará incluso momentos de gran incertidumbre e inestabilidad en materia de orden público y seguridad: el crecimiento del islam siempre ha repercutido así, allí en donde ha estado presente.
10. Conclusión: una democracia desnaturalizada en la que el voto de un toxicómano vale lo mismo que el de una persona con talento, cultura y experiencia, no es una democracia, es un simulacro. Una nación que ni siquiera tiene fuerza para afirmarse como tal y duda incluso de lo que es, si “nación unitaria”, “federación simétrica o asimétrica”, “nación de nacionalidades”, etc, es una nación en crisis. Una sociedad que carece de valores, objetivos, estructuras y referencias comunes, no es una sociedad es un “puzle” de grupos sociales vecinos pero separados unos de otros. Un sistema político que ya se había quedado avejentado a finales de los años 80 y que la inercia ha permitido sobrevivir, no es un sistema político, es una excusa para taponar cualquier posibilidad de reforma. Y todo este magma, dentro de un proceso de transformación tecnológica mundial que se desarrollará en los próximos 30 años y cuyas consecuencias agravarán todos los problemas hasta aquí enumerados. Pero esto no es lo peor: lo peor es constatar que ninguno de los partidos que operan en el Estado, ni ahora, ni en el futuro, van a estar en condiciones de operar las rectificaciones necesarias, ni tampoco existen condiciones objetivas suficientes como para que pueda nacer una fuerza política que, con la furia de una tempestad, arrase con todo lo que tiene la sociedad y el sistema político español de viejo y caduco.

Todos los elementos que entran en la ecuación, indican que no existe potencial suficientemente intenso como para generar un movimiento de cambio en España. Hasta ahora todos han fracasado y mucho más ahora que la sociedad española está enferma, indefensa y atomizada.

Y me gustaría que alguien me convenciera de lo contrario.

jueves, 14 de febrero de 2019

365 QUEJÍOS (271) – TRAS LA MANIFESTACIÓN DEL 10-F (3 DE 3)


El miércoles 13, el voto parlamentario rechazaba los presupuestos presentados por Sánchez. Éste, que en ese momento debía haber anunciado la convocatoria de nuevas elecciones, ha preferido esperar hasta el viernes para ver si lograba recomponer la situación interna del partido, llegar a un acuerdo in extremis para proseguir el diálogo con los indepes y rezar para que el CIS le dé alguna buena noticia sin necesidad de intervención del chef. ¡Para que luego, la prensa de izquierdas diga que la manifestación del 10-F pinchó! La Vanguardia de ayer intentaba convencer de que esto demostraba que el gobierno autonómico se encontraba en una “posición de fuerza”… Lo que ha ocurrido es muy diferentes. ¡Claro que el independentismo ha tenido que ver con la caída del gobierno, pero no como La Vanguardia lo interpreta! De hecho, ha sido las vaguedades y la ausencia de plan de Sánchez para afrontar la crisis independentista, y la formación de un “frente unido” desde el espacio de centro hasta el de derecha nacional, lo que le ha tumbado.

Los meses que Sánchez ha estado en La Moncloa han sido meses en los que el PSOE ha demostrado de nuevo su motor ideológico: el mundialismo universalista. El triplete formado por “más ideología de género - más memoria histórica - más inmigración masiva”… ha presidido estos meses inenarrables. Han sido los meses en los que el gobierno de una Nación ha pasado a ser una caricatura. Del dontancredismo, ideología de la que hacía gala Rajoy (“dejar que los problemas se pudran y se resuelvan solos”), se pasó a la inanición intelectual del PSOE. Los problemas abiertos con Rajoy, siguen estándolo, especialmente en materia económico-social que es, a fin de cuentas, lo único que interesa para la mayor parte del electorado dispuesto a votar.

A pesar de que Ciudadanos haya experimentado un crecimiento notable en los últimos meses (especialmente por su posición ante la cuestión independentista), lo cierto es que el partido afronta un futuro envuelto en brumas: y la primera de todas ellas es el papel que va a tener Valls después de las elecciones municipales. Se conoce su fórmula: insistir en el centrismo del partido pero levemente escorado a la izquierda. Hoy mismo las “juventudes de Ciudadanos” y las de En Marche -Macron- se han unido en una campaña contra los “populismos y los nacionalismos”, por si alguien tenía la menor duda de esta deriva de Cs...

El comisario enviado por la masonería francesa para evitar que en España se produzca un giro a la derecha similar al que ha tenido lugar en Italia, como venimos diciendo desde principios de año, está aquí para hacerse con el control de Ciudadanos a partir del prestigio que puede darle la alcaldía de Barcelona. Obviamente Cs no dispondrá de los votos suficientes para gobernar en solitario, pero calcula que los socialistas catalanes (con una presencia masónica superior a cualquier otro grupo municipal en la alcaldía), se entenderán fácilmente con él. En logia deben haberse realizado ya los primeros contactos. Y de Barcelona a la presidencia de Cs… El cuento de la lechera de Manuel Valls termina cuando, ya colocado al frente del Cs, cambia el sistema de alianzas, y precipita un gobierno de centro-izquierda con él como presidente. Lo que no fue en Francia, cree que puede serlo en España.

Ante este proyecto insensato e infantil, cabría recordar que si existe Cs es porque en Cataluña apareció un riesgo independentista. No es por casualidad que el partido tuvo su origen en Cataluña ni que haya sido la pasividad del PP primero y la incapacidad del PSOE después, los que han hecho que miles de ciudadanos en todo el Estado, hayan optado por la carta Cs que, al menos, en materia independentista tenía un historial pulcro y impoluto. Pero esto durará lo que dure el problema independentista: en cuanto se resuelva, en cuanto el independentismo no pueda ocultar ya por más tiempo su fracaso, el Cs -como todos los partidos centristas, elevados sobre frágiles bases en tiempos de crisis- corre el riesgo de deshincharse como un suflé. Y, por otra parte, Valls no ha podido evitar que su llegara se produjera justo cuando Vox despegaba finalmente, generando el escenario más temido por la masonería europea: la aparición del enésimo partido populista y euroescéptico en Europa que contribuiría a bloquear las políticas progresistas irresponsables y ciegas, pero tan queridas por la masonería humanista-universalista, que hasta ahora han sido mayoritarias en el Parlamento Europeo.


No hay que olvidar, además, que, durante unos años, las nuevas opciones que nacieron con la década -Podemos a la izquierda y Cs en el centro- recogían el voto de protesta. Pero ahora hay otra sigla en mejores condiciones de transformar ese mismo voto, incluso de amplificarlo en una dirección inédita. Ahora, a toro pasado, podemos completar lo que preveíamos en 2008 cuando decíamos que la crisis económica iba a generar crisis social y que esta desembocaría en crisis política. Ahora sabemos que la “crisis política” ha tenido tres fases:
  • Una primera fase caracterizada por la “apertura a la izquierda” con la aparición del “movimiento de los indignados” y el nacimiento de Podemos. Apertura fracasada desde el momento en el que se evidenció que Podemos era una especie de Izquierda Unida bis, solo que con un alejamiento mayor de los intereses y perfiles mayoritarios del electorado y empantanado en discusiones sobre feminismo, ideologías de género, okupas, porreros y zambulléndose en las concepciones de lo que hemos llamado “izquierda marciana”.
  • Una segunda fase caracterizada por la “apertura al centro” que ya se preveía desde que el PSOE flaqueó en su defensa de la unidad del Estado, dando origen al sarpullido que supuso UPyD. Luego, ya en plena “crisis política”, esta tendencia dio origen a Cs que sí ha logrado consolidarse. Pero, a estas alturas, y a la vista de la situación interior del partido, cabe pensar que en las próximas elecciones Cs obtendrá sus máximos resultados y, a partir de la bajada presumible de dramatismo de la cuestión independentista, y de la orientación que impondrá Valls en caso de hacerse con las riendas del partido, sus apoyos empezarán a remitir.
  • Una tercera fase, en la que se ha entrado desde el período inmediatamente anterior a las últimas elecciones autonómicas andaluzas, en la que ha irrumpido lo que, a falta de una definición propia, podemos considerar como “derecha nacional” o “populismo euroescéptico” que, en las próximas elecciones demostrará su techo y sus posibilidades, pero que, según las encuestas electorales se quedará en unos niveles que podrían situarse entre el 10 y el 15% del electorado. Claro está que esta opción, como cualquier otra, no está completamente exenta de sombras: la primera de todas es si superará el liberalismo inherente a su programa económico y mirará más hacia Europa que hacia la cocina de la Casa Blanca (ver artículo: “Ideólogos” de la derecha – circo de las confusiones”). Si lo logra, el camino está allanado para superar el segundo obstáculo: evitar ser un partido situado a la derecha de la derecha, para ser -como cualquier otro partido “populista y euroescéptico”- un partido transversal.
¿Y las fuerzas que levantaron el régimen de 1978? ¿En qué situación se encuentran? 

Resumimos:
  • PNV: con una cómoda situación en la sociedad vasca, pero con un problema notorio: ya no hay quien dé los palos para que el PNV recoja los frutos. Los bonzos suicidas de ETA, los matarifes, se han ido a su casa dejando un reguero de crímenes impunes y de condenas conmutadas… y el PNV es perfectamente consciente de que el fracaso del independentismo catalán le indica que ya ha alcanzado el máximo techo autonómico y que, a partir de ahora, si quiere seguir gobernando debe procurar evitar fugas hacia el independentismo.
  • Nacionalismo moderado catalán: deshecho. Simplemente, se ha evaporado. Primero por los casos de corrupción y en segundo lugar por el “procés” independentista. Del magma en el que se ha convertido ese ambiente, la única fuerza con cierta coherencia interior es ERC que puede optar por reconducir su andadura histórica desde las posiciones independentistas en las que nació hasta intentar imitar al PNV y mantener esos ideales… sin ejercerlos. Eso o el lento desmoronamiento del área nacionalista, tal como ha ocurrido en el Quebec franco-canadiense.
  • Partido Popular: de todos los partidos de la derecha europea, el PP es el que se ha mostrado más ambiguo ante la irrupción de un partido “populista y euroescéptico”. Esto es lo que ha alarmado a sus socios europeos. Sin embargo, esta posición deriva de la convicción -no errónea por otra parte- de que en las actuales circunstancias, cuando se han acabado los tiempos de las mayorías absolutas, solamente puede volver al gobierno mediante acuerdos con otras fuerzas del centro y de la derecha. Casado tiene la sensación de ser el “mediador” entre Vox y Cs y el drama de no poder prescindir ni de uno ni de otro.
  • Partido Socialista Obrero Español: perdida Cataluña, perdida Andalucía, este partido tampoco volverá a rozar jamás una mayoría absoluta. Sus opciones son insostenibles: salvo que Valls se imponga dentro de Cs, su única opción es volcarse a la izquierda (Podemos) que le exige algo que el PSOE no está dispuesto a dar, ni puede dar, especialmente en política exterior. El margen de maniobra del PSOE es cada vez menor y de todos los partidos que dieron vida a la constitución y que siguen existiendo es, sin duda, el que tiene un futuro más oscuro.

Pero, no debemos olvidar que la constitución de 1978 se realizó “por consenso”, pero no, como suele decirse por un acuerdo entre franquistas y oposición democrática, sino por consensos entre clase política, grupos empresariales que precisaban nuevos mercados en Europa y grupos mediáticos. Y si estas fuerzas llegaron a un “consenso” fue porque, en el exterior, había grupos económicos y multinacionales que veían a España como un mercado prácticamente virgen y con salarios mucho más bajos que en la Europa democrática; pero también porque la OTAN y el Pentágono especialmente precisaban el concurso de España para dar “profundidad” a la Alianza Atlántica en unos años en los que se daban como ciertas las intenciones agresivas de la URSS.

Todo esto ha cambiado… todo, menos la constitución de 1978 que ya no responde a la realidad política. De hecho, el principal problema que tienen los “constitucionalistas” (básicamente PP y Cs) es no reconocer el hecho consumado de que esta constitución es una rémora: sirvió para evitar un enfrentamiento en 1977-79, pero no sirve para gestionar el día a día de España en el siglo XXI. Y lo mismo ocurre con la existencia de la UE: en 1979 el “objetivo nacional” era integrarse en “Europa”. Ahora que el proyecto europeo está embarrancado y cabría preguntar qué tipo de reforma de la Unión Europea es la que conviene aplicar y, sobre todo, cuáles son los criterios que deben regir esta institución que precisa una reforma tanto como la constitución española.

Así pues, estamos en la “tercera fase” de la crisis del sistema político español. Las elecciones autonómicas andaluzas supusieron la colocación de los nuevos actores -Vox- en la meta de salida. La manifestación del 10-F, escenificó que había una estrategia política para desalojar a los socialistas del poder. Cuatro días después, el gobierno Sánchez entonaba el morituri, dándose dos días de plazo para tratar de salvar lo salvable.

Para que luego los “tertulianos” y la prensa catalana dijeran que la manifestación “había pinchado”.