miércoles, 24 de febrero de 2021

LECTURAS Y PARADOJAS SOBRE LA HISTORIA DEL FASCISMO

Lo más sorprendente de la historiografía moderna es que todavía se está preguntando que fue el fascismo. Al parecer es una pregunta difícil de responder. Y, de hecho, lo es, sobre todo, por qué, hasta ahora, no se había preguntado a los “fascistas” qué era lo que les motivaba y por qué se pusieron en marcha. Es más, hasta finales de los 70, todos los estudios sobre el fascismo estaban condicionados por el antifascismo. Eso dio lugar a dos tipos de interpretaciones erróneas: las distintas visiones marxistas que permanecían presas de su rigidismo dogmático y que, apenas habían variado desde la versión oficial dada en el Cuarto Congreso del Komintern hasta las plúmbeas interpretaciones realizadas por Nikos Poulantzas (que terminó arrojándose del piso 23 de la Torre de Montparnase, abrazado a sus libros). En cuanto a los historiadores “liberales”, optaban por utilizar el término “totalitarismo” para amalgamar el fenómeno, según ellos, nacido en la “extrema-derecha”, con el “totalitarismo de izquierdas”.

Fue solamente a partir de los años 80 y, cada vez con mayor intensidad, cuando cambió la tónica y empezaron a aparecer historiadores “independientes”, cada uno de los cuales, aisladamente y, sin constituir ninguna “escuela”, ni estar centralizados por ninguna revista, lanzaron sus tesis “disidentes” sobre los fascismos. Georges Mosse y Zeev Sternhell, por un lado, Stanley Payne por otro, finalmente, y, finalmente, Roger Griffin, con su recopilación Fascismo (Alianza Editorial, Madrid, 2019).

Las tesis de estos historiadores, no siempre son coincidentes. Da la sensación de que todavía no se ha llegado a un consenso en la cuestión de facilitar una explicación sobre lo que fue el fascismo y sobre el tránsito que se ha producido, posteriormente, en primer lugar, del “fascismo” al “neo-fascismo” y, luego del “neo-fascismo” al “populismo”.

Esta nueva perspectiva se tiende a llamar, genéricamente, “empática”. Es decir, para elaborarla se tiene en cuenta, en primer lugar y, sobre todo, los testimonios procedentes de los fascismos: estos se obtienen mediante entrevistas con supervivientes, o bien escarbando en sus memorias o en el material documental originario de aquella época. Se tiende a excluir todo lo que puede ser considerado como “propaganda de guerra”, o al menos, a minimizar su importancia. Esto marca una primera diferencia.

Mientras, por ejemplo, la totalidad de los historiadores marxistas e, incluso, historiadores liberales, han utilizado el Libro Negro sobre el incendio del Reichstag como “prueba” definitiva para hacer recaer la responsabilidad del incendio a espaldas de Hermann Göring, la “historiografía empática”, desconsidera estos seudo-documentos (la obra citada fue elaborada por funcionarios de la Internacional Comunista y presentada como “obra de investigación”, unos meses después del incendio) o realiza un análisis crítico que evidencia la mistificación.

Ahora bien, llama, igualmente, la atención, el que la clase política y la izquierda, permanecen de espaldas a estas nuevas investigaciones sobre el fascismo. Recientemente, en la República Federal Alemana, se ha “exculpado” -ya que estamos hablando del incendio del Reichstag- a Marius Van Der Lubbe como autor material del atentado. En realidad, las pruebas para confirmar su culpabilidad eran muchas, incluida su propia confesión, pero los herederos de los vencedores de 1945, impusieron esta “absolución” de Van Der Lubbe, para mantener viva la llama del “anti-fascismo” (Amadeo Bordigha, disidente del comunismo italiano, ya dijo en los años treinta que “lo peor del fascismo sería el anti-fascismo”), no sea que la Acción por Alemania (AfD), que nada tiene que ver con el neo-fascismo y, ni digamos, con el fascismo histórico alemán, siguiera creciendo en detrimento de los partidos tradicionales.

Lo interesante es constatar que, al menos en Europa -España, también en esto, es una excepción- hay historiadores que no se contentan con las explicaciones dadas por marxistas y liberales (los dos grandes adversarios del fascismo), sino que buscan explicaciones que se adapten mejor a la realidad y que no supongan una contradicción con lo que los fascistas decían de ellos mismos. Vale la pena tener en cuenta a este grupo de historiadores.

Stanley Payne es un viejo conocido (debió ser hacia 1969 cuando lo conocimos durante una visita que realizó a Barcelona; lo invitamos al Hogar Extremadura, donde un camarada economista daba una charla) que viene preocupándose del “fascismo español” desde los años 60. A él se debe la primera historia sobre Falange Española que puede ser considerada como trabajo de investigación, algo más como las habituales hagiografías que venían publicándose en la España franquista, o las denigraciones sistemáticas que difundían las editoriales marxistas desde el exilio. Payne, “entró” en el fascismo a través de Falange Española, pero luego, tras agotar el tema (con estudios sobre la Iglesia española y sobre los militares españoles), analizó el fascismo como fenómeno universal, poniendo la mayor preocupación en la distinción entre “fascismo” propiamente dicho, “extrema-derecha fascistizada” y “conservadurismo autoritario” (El Fascismo, Stanley G. Payne, Alianza Editorial, Madrid, 2014).

Zeev Sternhell, era de origen judío (falleció en 2020) y ha centrado sus estudios sobre el fascismo francés. Tres de sus libros, me parecen antológicos: La droite révolutionnaire (Ed. Seuil, París, 1978), Naissance de l’idéologie fasciste (Ed. Fayard, París, 1989) y Nè Destra, nè sinistra (Ed. Akropolis, Nápoles, 1984). Cabe recordar que en 2008, extremistas judíos lanzaron bombas contra el domicilio de Sternhell, por su posición contraria a la política gubernamental del Estado de Israel de estimular los asentamientos judíos en Gaza. La tesis de Sternhell se basa en considerar que los orígenes remotos del fascismo no residen en Italia, ni en Alemania, sino que están incluidos en la derecha revolucionaria y populista francesa de finales del siglo XIX. A pesar de que sus obras han sido contestadas, entre otros, por Alain de Benoist, hay que reconocer que el trabajo realizado por Sternhell es uno de los que más han contribuido a la renovación de los estudios sobre el fascismo, al abrir nuevas perspectivas “empáticas”.

En cuando a las obras de Roger Griffin (el ya citado, Fascismo, El fascismo clásico (1919-1945) y sus epígonos [Ed. Tecnos, 2012], Modernismo y fascismo [Ed. Akal, 2010] y Fascismo: una inmersión rápida [Tibidabo Ediciones, Barcelona, 2020], vale la pena leerlas por sus dos tesis. La primera es la del “nacionalismo palingenésico” y la segunda el “fascismo como forma de modernismo”. Ambas tesis hacen hincapié en elementos que habían sido eludidos u olvidados por interpretaciones anteriores.

Con “nacionalismo palingenésico” (una palabra en desuso que procede etimológicamente de los términos griegos “palin”, nuevo, y “génesis”, nacimiento), indica que los fascismos nuevos formas del nacionalismo revolucionario con entidad propia: aspiraban a un “nuevo nacimiento”, un “renacimiento”, nacional. La dictadura, el totalitarismo, las quemas de libros y de parlamentos, la violencia, las divisiones Panzer y los campos de exterminio, es decir, todo lo que incluye la visión “pop” del fascismo, son excluidos del análisis. Los fascistas no pretendían más que un “renacimiento nacional” (y, si completamos la lectura de este texto, con la de The enemy of Europe [Liberty Bell, 1981], de un neo-fascista como Francis Parkey Yockey (a) “Ulik Varenge”, nos será más fácil admitid que lo que éste llama “la revolución europea de 1933”, iniciada con la toma del poder de Hitler en Alemania, aspiraba a crear un “nuevo orden europeo” y, no solamente, un “renacimiento nacional” en los marcos de los Estados-Nación, existentes en aquella época).

La segunda teoría es aún más importante: el fascismo como modernidad. El marxismo y la historiografía liberal, y, por supuesto, la “propaganda de guerra”, han tendido a presentar a los fascismos como “movimientos retrógrados”, oscurantistas y con aversión a todo lo que era técnica y modernidad. Esto, obviamente, ha generado espectaculares contradicciones entre las biografías, las tendencias, los gustos, las realizaciones prácticas de los dirigentes fascistas y de sus propuestas políticas, fundamentalmente avanzadas, modernas, en una palabra, y estas interpretaciones, en las que deliberadamente se ha confundido “fascismo” con “derecha conservadora”. El fascismo fue modernidad y sus realizaciones, sus concepciones y sus voluntades estuvieron marcadas por un deseo -un ansia, incluso- de incorporar las vanguardias de la técnica y a adoptar derivas antiburguesas (en tanto que retrógradas).

Falta, por supuesto, dar una última vuelta de tuerca (reconocer que “ser fascista” es una forma de ser que ha existido siempre y que tiene sus modelos históricos en la antigüedad, y lo único que hicieron los “fascistas” fue adaptar ese modelo humano a la realidad del siglo XX), pero hay que reconocer que estamos muy lejos de las interpretaciones simplistas de postguerra, llegadas del dogmatismo marxista o de la falta de escrúpulos liberales. Es justo constatar que cada vez, estas interpretaciones están aproximándose más y más a la realidad.

Ahora bien, si esto es lo que respecta a la investigación historiográfica, vale la pena constatar que en la “cultura pop” el antifascismo está cada vez más presente y de manera más intensa. Nunca como hoy se han filmado tantas series y películas condenando al fascismo o dando una visión distorsionada del fascismo, ni siquiera en los años 50 a 70. Fue a partir de los 80, cuando se diría que la denigración del fascismo se fue intensificándose y, en la actualidad, se ha convertido en algo machacón. Se da la paradoja de que, cuanto más próxima está la historiografía de “aprehender” los rasgos del fascismo auténtico, más lejos está la sociedad y los medios de comunicación de aceptar esa realidad optando por mantener viva la “propaganda de guerra”, con sus mitos, sus errores y sus fantasías interesadas.

Cuando más a la izquierda nos desplazamos en el panorama político, vemos que esta tendencia a la distorsión está cade vez más marcada. Al llegar a Podemos, percibimos que todo lo que no es el partido púrpura… es fascismo o aliado del fascismo, incluso aquel vecino que protesta porque un energúmeno ha quemado un contenedor bajo su apartamento y el humo está asustando a sus hijos. Si no estás conmigo, eres fascista.

Esa confusión del lenguaje se da también en medios liberales cuando se acusa de “fascistas” a los que queman contenedores, o se habla de los indepes como “los lazis” (asimilación fonética a “nazis”) o a las feministas radicales como “feminazis”. Quien adopta esta vía de denigración, no advierte que ha sido ganado por el “poder cultural” del adversario: mientras subsista esta confusión terminológica y conceptual, mientras no cesen estas adjetivaciones paradójicas, será imposible valorar la totalidad de los fenómenos de nuestro tiempo en su justa medida.

Desde la Revista de Historia del Fascismo, procuramos por todos los medios -y llevamos ya 70 números en 10 años- realizar un análisis sobre este fenómeno. No lo hemos negado nunca: procedemos del “ámbito fascismo”, pero reconocemos que, en el siglo XXI, no se dan ninguna de las condiciones que dieron lugar a la “doctrina del fascismo”; pero, nos interesa el fenómeno, como una parte de nuestra pasado, como un período del siglo XX, y como un producto propio de nuestro entorno histórico y cultural. Podemos utilizar el lema clásico de “Amigo de Platón, pero más amigo de la verdad”, lo que nos lleva al enunciado que utilizamos como leit-motiv de la publicacón: “Ni apologistas ciegos, ni detractores sistemáticos. Así fue una parte del siglo XXI”.

Creemos que los historiadores que hemos mencionado hasta aquí pueden contribuir a poner los puntos sobre las íes y a lograr una mayor claridad sobre lo que fue, representó y propuso el fascismo genérico.

 

 

martes, 23 de febrero de 2021

CRÓNICAS DESDE MI RETRETE: LAS LLAMAS NO NOS DEJAN VER EL INCENDIO REAL

A fuerza de quedar obnubilados por la última gilipollez de un líder o lideresa de Podemos, cuando no logramos habituarnos a la “anormalidad democrática” de que, cada noche, un grupo de cretinos de poco seso y menos experiencia, destrocen todo lo que encuentran a su paso para pedir la libertad de rapero que debería estar en cursos de control de la ira y siguiendo tratamiento psiquiátrico, cuando dudamos entre elegir el nuevo y más “definitivamente seguro” modelo de mascarilla anti-covid o una mascarilla de fantasía, cuando nos hemos habituado a la chorizada del político de turno o a la enésima declaración independentista de que “ahora sí, ahora vamos en serio con lo del referéndum”… ante toda esta retahíla de noticias de poco calado, pero mucho relumbrón, nos está pasando desapercibida la noticia más importante y que resulta trascendental para la humanidad tecnológica del siglo XXI: el precio de los micro chips se ha disparado un ¡40%! en lo que llevamos de año.

En la actualidad existen dos tipos de problemas:

- Los que ocupan el primer plano en la actualidad y tienden a presentar situaciones de fácil resolución como dramáticas

- Los que no aparecen en los noticiarios, pero cuya importancia tiene  trascendencia para la humanidad presente y futura.

Los primeros problemas son simples COBERTURAS, problemas que podrían resolverse fácilmente si existiera voluntad política. Los segundos, son problemas que la clase política prefiere ignorar porque no sirven en nada para lo que se ha convertido, desde hace más de un siglo, en el principal objetivo de la clase política: LUCRARSE. Entonces ¿para qué afrontarlos?

Oí hablar del problema del encarecimiento de los chips hace poco, hablando con mi hijo: precisaba montar un ordenador con seis tarjetas gráficas de alta gama (no me preguntéis por qué) y, simplemente, estos productos habían desaparecido del mercado. Las que encontró, eran vendidas a precios exorbitantes por “acaparadores” (sí, esas figuras de postguerra, listos que, en momentos de escasez, disponen de reservas de un producto y carecen de escrúpulos para exigir precios desproporcionados). Tarjetas gráficas de 250 euros, pasaron, de la noche a la mañana, a costar 450 e, incluso, algunos modelos llegaron a 600 euros.

¿Qué está pasando? Pasa que, desde noviembre de 2020 se sabía que los precios de los chips de iban a subir entre un 20 y un 40%. Y lo que es peor: China (y en menor medida, Corea del Sur y Taiwán), acaparan prácticamente todo el mercado mundial. La famosa (e histórica) Intel, norteamericana y pionera en la fabricación de chips desde los años 60, apenas supone hoy un 10% del mercado mundial y no será más de un 5% dentro de tres años. Para abaratar costes, incluso Samsung -coreana- se ha ofrecido a abrir una fábrica en los EEUU a la vista del consumo creciente de chips. Porque lo que ha ocurrido es que, la sociedad tecnológica que cambiará radicalmente la faz de nuestro planeta en los próximos 9 años, requiere muchos más chips, cada vez más, de los que la industria puede servir en estos momentos.

Recomendaría la visión de esta edición del Keiser Report en Español dedicada al aumento del precio en los semiconductores. No dicen algo que alguien con dos dedos de frente no haya pensado en alguna ocasión: resulta muy peligroso haber permitido que las industrias nacionales, compren chips y semiconductores a potencias extranjeras, en un momento en el que todas las actividades humanas, absolutamente todas, dependen de la microinformática. CORTAR EL SUMINISTRO DE CHIPS EQUIVALE A INTERRUMPIR LA PRODUCCIÓN DE BIENES DE CONSUMO EN OCCIDENTE

La situación es más grave aún en la Unión Europea, que siempre ha ido retrasada en la materia y a remolque de los EEUU, pero este país, que en un momento dado fue líder mundial en la fabricación de chips (¿quién no tenía un PC con procesador “Intel”?), hoy depende de la “generosidad” de la potencia rival, China, para proveer de chips a sus mercados interiores. Y, si tenemos en cuenta que hoy, incluso la fabricación de automóviles requiere chips (¡1.500 en un solo vehículo!), nos daremos cuenta de que quien controla la fabricación de semiconductores puede aspirar a la hegemonía mundial y dictar sus leyes (para quien no lo crea, mejor que lea el artículo: La fabricación de coches, amenazada por la escasez de semiconductores). De hecho, General Motors ha tenido que interrumpir su producción de coches por no disponer de chips…

¿Es que ningún político europeo podía haber previsto un escenario así? ¿Para qué sirve la Unión Europea? ¿Hay que recordar que al “Mercado Común Europeo” se le achacaba el ser la “Europa de los tecnócratas” y que ahora solamente es una burocracia paralítica y achacosa? Más aún: sólo con lo que robó el PSOE andaluz en el asunto de los ERES o con lo que la gencat empleó en toda la chorradita de su “procés”, se hubiera podido construir una fábrica de chips que proveyera a buena parte del mercado europeo. No es demagogia: es llanto y crujir de dientes por un país (España) y, por todo Europa, en el fondo, que no termina de encontrar su lugar en el siglo XXI y que se contentan con ir a rebufo de lo que marque Washington (hemos debido enterarnos estos días que Europa era más “libre” con el presidente Trump que con Biden que amenaza con “restablecer el vínculo trasatlántico”, es decir, con imponer a Europa el que le siga en las nuevas guerras pre-programadas propias de un imperio decadente y que, ya, ni siquiera tiene chips para sus armamentos tecnológicos…

¿Podéis imaginar un mundo sin microinformática? ¿Podemos concebir un mundo futuro sin chips? ¿Sois conscientes de que los chips están presentes en cualquier actividad que desarrollemos? Entonces ¿cómo es que el sector de la producción de chips no ha sido considerado como “estratégico” y, por tanto, estimulado por los Estados Europeos? Estamos dirigidos, por aquellos a los que hemos votado: es decir, a ambiciosos ignorantes, sin la más mínima capacidad, ni siquiera interés, por prever el futuro.

Tenemos lo que nos merecemos: disponiendo de fuerzas de seguridad del Estado, estamos “asustados” ante los disturbios a ritmo de rap, provocados por fumetas desnutridos y con el cerebro sin apenas actividad intelectual. El “gran debate” está hoy generado por idiotas que proponen “nuevos modelos de seguridad ciudadana” (ante un problema que un pequeño grupo de policías antidisturbios podría resolver en minutos si no existieran condicionantes “políticos”), pero que ni siquiera consideran que la elevación del precio de los chips y su escasez, pueda generar crisis económico-sociales desconocidas hasta ahora y que pueden hacer que los estallidos actuales de violencia sean un juego de parvulario comparados con los que estallarían en un mundo occidental con chips encarecidos y escasos.

Lo que está ocurriendo, a fin de cuentas, es que el poder en Occidente, no está en manos de un grupo social homogéneo y coherente, sino en manos de aventureros y ambiciosos sin escrúpulos, perseguidores de votos con la convicción de que los grandes lucros se realizan a la sombra del Estado. Las clases medias, las únicas que tienen inteligencia, preparación e intereses suficientes como para poder introducir rectificaciones la política errática de derechas y de izquierdas, están preocupadas por su propia subsistencia, fragmentadas interiormente, comidas por una fiscalidad que se basa especialmente en ellas, desmoralizadas e incapaces de recuperar el destino de sus naciones respectivas.

A medida que pase el tiempo, las clases medias irán disminuyendo en número e influencia. Hoy, ya, representan una franja minoritaria de la sociedad, que jamás obtendría la mayoría en unas elecciones. Y este es la cuestión: que, a medida que se van a agravando los problemas -y este de la escasez de chips no es un problema más, sino el gran problema de estos días, a un nivel muy por encima del Covid- las “salidas constitucionales” cada vez tienen se convierten en más irreales e ilusorias.

En conclusión:

- Cada vez se hace más urgente distinguir entre los problemas “estratégicos” y las noticias “de consumo”.

 - Nuestra clase política, particularmente zafia, depredadora e ignorante, está solamente dispuesta a “debatir” sobre noticias “de consumo” que tengan actualidad mediática.

- La clase política, por sus errores, negligencia para realizar análisis de futuro, está tan descalificada como el marco legal en el que ha medrado en todos los países occidentales: el parlamentarismo partidocrático.

- Las clases medias, las únicas con capacidad y preparación suficiente como para proponer cambios, nuevos rumbos y formas de organización, están presionadas fiscalmente y a la defensiva.

- Los problemas “estratégicos”, en esta década, van a tener que ver, sobre todo, con el campo de la tecnología. El país que no esté adecuado para competir en este terreno, no solamente no puede aspirar a tener un lugar en “el concierto de las naciones”, sino que será una simple colonia gobernada por los países emisores de tecnologías punta.

Y, por cierto, que nadie se asuste por los disturbios y saqueos de estos días. Los discípulos de “Pablo Hasél” tienen un coeficiente intelectual similar al suyo y una propensión sociópata a la violencia gratuita como deficientes son sus gustos musicales y artísticos. Lo suyo no son revoluciones que generen cambios profundos, sino simples motines. Que los fuegos no te impida ver donde está el incendio real.

 

lunes, 22 de febrero de 2021

ENTRE EL CELIBATO Y LA POLIGAMIA: EL HAREN EVANGELICO

 

¿Quién dijo que la poligamia no es algo que tenga cabida en el cristianismo? De hecho, han sido varias las ramas desgajadas del tronco bíblico que no han tenido el menor problema en aceptar la poligamia. En este artículo vamos a pasar revista a estas opciones, exóticas, pero mucho más próximas de lo que podría pensarse.

Derivado de los términos griegos "poly", mucho, y "gamein", casarse, poligamia indica a aquellos varones que conviven con una pluralidad de esposas. No debe confundirse “poligamia” (que implica convivencia prolongada), con “poliginia” (que es una relación temporal y transitoria de un hombre con sucesivas mujeres). Expulsado de Occidente, la poligamia no se ha resignado a desaparecer; una y otra vez, ha reaparecido en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, su condena es reciente. El Concilio de Trento, lanzó la anatema contra la poligamia en ¡1563! y solo como respuesta a los polígamos anabaptistas de Münster. Con posterioridad han aparecido disidencias religiosas que toleraron este tipo de convivencia y, por lo demás, en África la tarea de los misioneros católicos tiene en la poligamia al principal obstáculo.

ANABAPTISTAS, MORMONES Y ÁFRICANOS

Martín Lutero fue desbordado en vida por aquellos que no lo consideraban suficientemente radical en su crítica al papado y en su propuesta de retorno a la pureza de los Evangelios. El 21 de enero de 1525 en Zúrich, un grupo de exaltados religiosos, hasta ese momento partidarios de Lutero y Zwinglio, se proclamaron en Zúrich disidentes en relación a sus maestros; rechazaban la validez del bautismo católico, proponían que los fieles, una vez llegados a la edad adulta, decidieran por sí mismos si deseaban ser bautizados. A partir de ese momento empiezan a llamarse "anabaptistas"; el sello distintivo de esta nueva iglesia consistirá, pues, en la libre opción ante el bautismo.

En 1535 Juan de Leyde y sus anabaptistas proclamaron la poligamia en Münster. En contrapartida establecieron la pena de muerte para los delitos de adulterio, fornicación (entendida aquí como realización del acto sexual con mujer embarazada), y bigamia femenina.

Como movimiento milenarista que era, el anabaptismo gustaba transgredir las leyes sociales; por lo demás, todo el protestantismo combatió la idea católica del celibato. Tres mujeres por cada hombre fue el promedio alcanzado por este experimento polígamo que apenas se pudo prolongar un año, antes que Münster fuera arrasada.

Sin embargo, el mensaje polígamo de los anabaptistas no se perdió del todo. Jhon Milton lo recuperó tras una desgraciada experiencia matrimonial. El poeta autor de "El paraíso perdido", al igual que los anabaptistas, se apoyó en los textos bíblicos para mostrar como los antiguos patriarcas hebreos practicaban la poligamia. "La práctica de los santos es el mejor intérprete de la ley", sentenció tras preguntarse "¿Quién puede creer que tantos hombres de carácter santo hayan pecado por ignorancia durante tantos siglos?".

Para Milton la poligamia fue solo un ejercicio de imaginación, pero la causa encontró en Johan Leyser su mesías; conocido durante el siglo XVII como el "profeta de la poligamia", escribió varios libros que hoy no pueden sino hacernos sonreír. Para Leyser, el hombre era víctima de los vicios de la mujer; ésta se aprovechaba de la monogamia para acentuar su despotismo: "Ella sabe que su víctima no tiene escapatoria", decía; suponía que con la poligamia los vicios de la mujer decrecerían, especialmente su egolatría y ambición. Por lo demás el poder disponer de varias esposas estimularía la conversión de los paganos y aportaría más riqueza a las familias. Leyser, a pesar de sus razonamientos, no practicó la poligamia; a decir verdad, se mantuvo soltero toda su vida... lo cual no decía mucho en favor de su causa.

Milton, por su parte, jamás se atrevió a publicar en vida sus textos en favor de la poligamia. Solo se difundieron a mediados del siglo XIX, y una nueva secta, derivada de los anabaptistas, los mormones, los utilizaron -al igual que los textos de Leyser- en beneficio propio.

El 29 de agosto de 1852, la "Iglesia de los Santos del Ultimo Día", más conocida como -"iglesia mormona"- proclamaban oficialmente la poligamia. Su líder y fundador, Joseph Smith, la practicaba en secreto desde 1829. Smith, añadió 39 esposas a Emma, su primera cónyuge. Su sucesor, Brigham Young casi le igualó, con 27 esposas. Al extenderse la noticia llegaron nuevos fieles desde Alemania e Inglaterra, gracias a ellos los mormones lograron colonizar Utah, Illinois y Montana, Estados donde aún hoy son socialmente hegemónicos (en 1984 el 76% de los cargos electos en Utah eran mormones).

Esto fue la perdición de Smith. Si durante un tiempo, el aislamiento de Utah, permitió la libre práctica de la poligamia, al poco de ser conocida, Smith y su hermano resultaron detenidos y linchados al día siguiente...

En 1890 la Iglesia mormona abandonó oficialmente la poligamia que sigue manteniéndose en las pequeñas comunidades fundamentalistas del Oeste americano.

El experimento supuso una experiencia única en su género en Occidente. Fuera de los círculos mormones no tuvo repercusión en EE.UU. y parece muy difícil que hubiera sido aceptado más allá de los altos muros de esta confesión religiosa. Las convenciones sociales han impregnado profundamente la sociedad occidental que, al menos nominalmente, es monógama. Algo muy diferente de lo que ocurre en África.

En 1948, una disidencia rodesiana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, proclamó su voluntad de "ayudar a los polígamos a entrar en el cielo". La poligamia es socialmente aceptada y practicada en buena parte del África subsahariana. Allí los misioneros de las diferentes iglesias de origen cristiano, la mayoría de las cuales permanece insensible y crítico ante este fenómeno, se disputan una clientela fundamentalmente polígama. Los Adventistas Disidentes, reconocieron que era muy difícil prescindir de la realidad polígama de África y casi imposible pedir a los conversos que repudiaran a sus esposas, las cuales, por lo demás, quedaban desprotegidas y rechazadas socialmente.

Algo muy diferente de la actitud de Juan Pablo II en sus viajes pastorales a África, durante los cuales nunca pierde ocasión de predicar la imposible monogamia en aquel continente. Durante su visita a Nigeria en 1982 el Santo Padre condenó en bloque la poligamia, el divorcio y el aborto. Su mensaje era ajeno a la realidad socio-cultural africana. En visitas posteriores, exhortó a sus obispos a dar, ellos mismos, ejemplo; pero la poligamia no retrocede ni siquiera entre la iglesia católica africana.

 

EL FUNDAMENTO EVANGELICO DEL MATRIMONIO CATOLICO

El matrimonio fue hasta bien avanzada nuestra era, una simple bendición que recibían los cónyuges de una autoridad superior a ellos, no necesariamente eclesiástica. Fue en el IV Concilio de Letrán -1215- cuando la Iglesia empezó a fijarse en la institución matrimonial. Un siglo después los sacerdotes unían las manos de los esposos como símbolo de su compromiso de vida en común. Nadie pensaba que esa ceremonia fuera a terminar siendo el séptimo y último sacramento.

Las Epístolas de San Pablo constituyeron los fundamentos doctrinales de la actitud de la Iglesia respecto al matrimonio. Para San Pablo el matrimonio es un mal menor, su modelo ideal es la castidad y lo propone en su Primera Epístola a los Corintios: "Bueno es al hombre no tocar mujer" (7: 1) y más adelante "para evitar la fornicación, tenga cada uno su mujer y cada uno su marido" (7: 3). Lo repite una y otra vez: "¿Estás ligado a la mujer? no busques la separación; ¿estás libre de mujer? No busques mujer" (7: 28), frase sobre la que se apoyará la teoría de la indisolubilidad del matrimonio.

Hasta ese momento se creía en la existencia de una relación entre la experiencia erótica y la mística: para atravesar ésta se consideraba preciso ahorrar y acumular energía sexual, y reconducirla luego del terreno erótico hacia el místico. Esto explica el por qué algunos textos místicos -incluidos los de Santa Teresa dentro del catolicismo- rebosan tanta sensualidad y erotismo sagrado. Estas prácticas eran propias de la casta sacerdotal o de aquellas personas que pedían ser iniciados en alguna escuela o cofradía pagana de misterios, en las que frecuentemente se prescribía la castidad solo en determinados períodos. Los iniciados en Eleusis, en los cultos de Apolo en Delfos o en los misterios pitagóricos, laicos la mayoría, pasaban por un período de castidad anterior a la ceremonia de iniciación; concluida ésta terminaba también su celibato.

Con San Pablo y con el catolicismo, el precepto de la castidad, propio hasta ese momento de la casta sacerdotal, fue extendido a toda la población. En cierto sentido se puede decir que San Pablo "democratizó" el precepto de la castidad, esto es, lo hizo extensivo a todos. En este equívoco reside toda la conflictiva actitud del cristianismo en relación a la sexualidad y el erotismoo, que algunos autores han llamado "odio teológico hacia el sexo".

Para justificar el "mal menor" del matrimonio San Pablo recurrió a argumentos que eran patrimonio de las escuelas iniciáticas paganas. Definió el matrimonio como un "Misterio": "dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán dos en una carne. Gran misterio es éste, pero yo lo aplico a Cristo y a la Iglesia" (Efesios, 5:31-32). En estas palabras se reconoce un eco de la doctrina platónica del andrógino, base de toda la erótica clásica; Pablo tiene por cierto que el matrimonio es un "gran Misterio" y considera que la parte masculina corresponde a Cristo y la femenina a la Iglesia; el gran misterio del matrimonio es la unión de Cristo con su Iglesia, no la del hombre con la mujer como sostenía el mundo clásico...

Lo más curioso es que San Pablo no consideraba necesario el celibato para los clérigos. En la Epístola a Tito (1: 5-6) define las características del presbítero: "Que sean irreprochables -les pide- maridos de una mujer"... y repite el mismo mensaje en la Epístola a Timoteo: "Si alguno desea el episcopado, buena obra desea; pero es preciso que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer" (3: 1-3). Manejando frases como estas, los partidarios de abolir el celibato para los curas, encuentran argumentos de peso...

LA POLIGAMIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Los grandes patriarcas bíblicos eran, sin excepción, polígamos. Siempre que alguna secta cristiana ha buscado argumentos para justificar la opción polígama, ha recurrido a la casuística bíblica. "Sara, la mujer de Abram no tenía hijos -se dice en Génesis, 16: 1-3- pero tenía una esclava egipcia de nombre Agar", así que Sara no dudó en darla por mujer a su propio marido. Las vicisitudes polígamas de Jacob, se resuelven en el Capítulo 29 del Génesis y las de su hermano Esaú en el Capítulo 36, 2: "Esaú tomó sus mujeres de entre las hijas de Canaán". Intuimos poligamia entre los Reyes de Israel y en el judaísmo ortodoxo hasta el siglo IV de nuestra era, cuando los "doctores de la ley" acordaron reprobarlo.

Ninguno de estos precedentes fue considerado por la XXIV Sesión del Concilio de Trento (1563) que amplió los puntos de vista de San Bernardo (siglo XIII) sobre el matrimonio. Hasta las ordenanzas de Blois en el 1579, no se consideraba necesaria la presencia de un sacerdote como testigo de la unión entre hombre y mujer; unión que solo a partir de Trento, fue incorporada como séptimo sacramento, indisoluble y sagrado, y esto tras una larga discusión.

LA HIPOTESIS POLIGAMA, AQUI Y AHORA

G.P. Murdock, un sociólogo norteamericano, tras examinar 558 sociedades, llegó a la conclusión que el 24% practicaban la monogamia, el 75% la poligamia y el 1% la poliandria (una mujer para varios esposos). Las cifras son significativas, aun a pesar de que la mayoría de sociedades estudiadas correspondan al Tercer Mundo. En Tailandia, por ejemplo, país famoso por las cualidades amatorias de sus mujeres, la poligamia es tolerada y lo contrario se considera un esnobismo de importación.

Sin embargo, en Occidente la poligamia es socialmente rechazada. Dos mil años de catolicismo han arrojado la maldición sobre esta práctica transgresora que periódicamente ha ido reapareciendo, especialmente tras guerras devastadoras y en períodos milenaristas.  Al terminar la guerra de los Treinta Años, se autorizó temporalmente la poligamia en Franconia con fines de repoblación.

El periodista Georges Anquetil, en 1920 inspiró en Francia una "Asociación de Polígamos". Anquetil, a la vista de la merma de varones a consecuencia de los cuatro años de Primera Guerra Mundial, consideró que la única forma de repoblar rápidamente el país era abolir el Artículo 340 del Código Penal único obstáculo legal para la poligamia. Su asociación no tuvo gran eco, fuera de la prensa satírica.

Por mucho que choque a nuestra mentalidad moderna, la poligamia, allí donde se ha practicado, incluso en Occidente, no ha causado trastornos profundos, sino todo lo contrario. La experiencia mormona así lo indica: difícilmente encontraremos gentes tan afables, higiénicas, aseadas y unidas en sus familias como los mormones y todo induce a pensar que, en el pasado, cuando la poligamia era ampliamente practicada por otras sociedades, también fue así.

Claro que esta bondad de la poligamia solo es concebible en una sociedad fuertemente religiosa. El jefe mormón Brighan Yong, a pesar de sus 27 esposas, dormía solo y alardeaba de no necesitar mujer, pero tampoco ninguna de ellas parecía discutir las bondades de la poligamia.

Las mujeres mormonas sustituyeron el ideal romántico por el religioso, se convirtieron en muy independientes, en absoluto sometidas a la tiranía de unos maridos patriarcales. En el siglo XIX, Utah -Estado mormón por excelencia- tuvo una mayoría de mujeres médicos, cuando en otros estados apenas podían integrarse en la vida social.

Entre los mormones existe un eco de lo que alguno ha llamado "odio teológico hacia el sexo". La poligamia era la forma en la que los líderes mormones restaban importancia a la sexualidad en las relaciones de la pareja. Así pues, el binomio madre-esposo, perdió importancia ante el madre-hijo. La religión actuaba como contrapeso de los posibles excesos. De hecho, los mormones llamaban a su práctica "matrimonio celeste", mientras que consideraban lo que nosotros entendemos por poligamia como algo promiscuo y vicioso.

Muchos mormones jamás consumaron sus matrimonios múltiples, sus fines eran religiosos, no hedonistas, creían en la pre-existencia del alma y consideraban que las almas que estaban a la espera de ser encarnadas debían contar cuanto antes con cuerpos de recién nacidos. En el fondo, la poligamia mormona y la monogamia de San Pablo tenían un común denominador: reducir la sexualidad a la mera procreación, excluyendo el gozo y el hedonismo. Pero se trata de la única coincidencia.

Es sorprendente que la prédica de Cristo desembocara en corrientes tan contradictorias que defendieran el celibato y la poligamia. Alguien debió entender mal el lenguaje del Nazareno...

[Recuadros fuera de texto]

DONJUANISMO O EL REINO DE LA CANTIDAD

El mito de Don Juan, el "gran burlador", tiene poco que ver con la poligamia. Don Juan es el hombre que intenta hacer el amor con cuantas mujeres pueda porque es incapaz de comprender el amor de una mujer. Entender a Don Juan supone sumergirse en el "reino de la cantidad". A pesar de su aspecto hedonista y orgiástico, la imagen de Don Juan tiene un trasfondo dramático: busca, pero no encuentra. El acceso al verdadero amor le permanecerá siempre vedado.

La poligamia implica compartir simultáneamente vida matrimonial con una multiplicidad de esposas; no tiene nada que ver con el adulterio o la "poliginia", término que, objetivamente excluye relación estable y codificada.

La insolencia iconoclasta de Don Juan tiene su contrapartida en las concepciones místicas y religiosas que encontramos tras las sectas polígamas. Mientras Don Juan busca el verdadero amor en la multiplicidad de formas femeninas, los polígamos, aceptan tal multiplicidad como un servicio al dios único al que quieren servir. 

 

LA POLIGAMIA EN EL HINDUISMO Y EL ISLAM

El islam admite una forma atenuada de poligamia. Ahora bien, no hay que confundir esta poligamia con la institución de los harenes.

La poligamia se basa en varios versículos del Corán: "Podéis esposar a dos o tres o cuatro mujeres que os gusten (...) Pero si teméis no poder ser equitativos, entonces esposad solo a una" (IV, 3). Paralelamente a esta poligamia se recomienda contención y pudor, hasta el punto que la fornicación es uno de los delitos más duramente castigados por la ley coránica: "La fornicación y el fornicador, dadle a cada uno 100 azotes y no tengáis compasión por su suerte" (XXIV, 2). Se entiende aquí por "fornicación" -el término árabe "çina"- la relación sexual entre un hombre y una mujer no unidos por el matrimonio. El adulterio -relación sexual con o entre personas unidas a terceros por vínculos matrimoniales- se considera una agravación del delito de fornicación.

El concepto del "harén" tiene un carácter completamente diferente. La palabra "harén" quiere decir en árabe, "sagrado" o "inviolable". No pueden entrar hombres, salvo los parientes más próximos y no en la totalidad de las estancias. El "harén" está más próximo del concepto de monacato femenino que de la poligamia. Si comparásemos la institución del "harén" con algún equivalente occidental, forzosamente lo deberíamos hacer con los conventos femeninos.

Existe una similitud entre estos conceptos y los del hinduismo ortodoxo:  las castas "serviles" están obligadas a la monogamia (no disponen de medios para mantener varias mujeres), a los comerciantes -"vaishas"- se les permiten dos; la casta guerrera -"kshatryas"- hasta tres y la casta superior de los "brahamanes" se les reconoce el privilegio de cuatro. El lugar donde residen las mujeres, el equivalente al harén, se llama "zanana" y dispone de idéntico carácter sagrado.

 

EL MAGMA DE LAS SECTAS DESTRUCTIVAS

Lo que en la actualidad se conoce como "sectas destructivas", -aquellas que tienden a desestructurar la personalidad del sujeto- aun cuando no reconocen la poligamia, suelen practicarla, en especial sus líderes. Tal es una de las características de este tipo de sectas: la despersonalización de los sujetos llega hasta el extremo de aceptar los requerimientos del líder sin ningún tipo de resistencia.

El "reverendo" Jim Jones, suicidado junto a casi un millar de sus partidarios en Guyana, estaba aquejado de una neurosis de base sexual. Solía decir en el púlpito que sufría la maldición de tener el pene más grande del mundo, algo que la autopsia posterior desmentiría con creces; tenía derecho a elegir cuantas mujeres de la comunidad deseara para su uso y disfrute... Se sabe cómo terminó su loca carrera.

Daniel Berg, más conocido como "Moisés David", inspirador de los "Niños de Dios", inducía a la prostitución a sus adeptas, siendo él su primer beneficiario. Estaba convencido de ser un "líder sexi" -y así lo escribió en sus folletos-; terminó sus días en Libia. Su presencia allí sirvió para que los enemigos de Ghadaffi aseguraran que facilitaba chicas jóvenes a los servicios secretos y al propio presidente para operaciones de chantaje.

En cuanto a las sectas de procedencia hindú, sus gurús, desde Bagawan, hasta Satayananda, pasando por Maharishi y hasta llegar a sus émulos españoles -Raschimura y CEIS- han adoptado idénticas formas de comportamiento.

Mas que poligamia -que implica una estabilidad de las relaciones- estamos ante casos de "poliginia": relación temporal y transitoria de un hombre con sucesivas mujeres.

viernes, 19 de febrero de 2021

CRÓNICAS DESDE MI RETRETE: LA “ANORMALIDAD DEMOCRÁTICA” DE CADA DÍA

En Barcelona llevan dos noches de disturbios y se prevé un fin de semana “caliente, caliente”. Sin olvidar que, tras las elecciones catalanas, la gencat y la guardia urbana de Barcelona dieron vía libre para que los indepes volvieran a cortar el tráfico en la Meridiana. Hace un año, idénticos incidentes tuvieron lugar protagonizados por indepes y unos meses antes, por okupas. Durante la campaña electoral los Mossos filmaron y toleraron las agresiones contra todos los actos de campaña de Vox y la violencia fue alentada desde los tertulianos a sueldo de TV3. Ahora, ese pobre diablo de Echenique y el partido del “moños”, excitan la violencia como forma de “libertad de expresión. Esto tampoco es nuevo, porque el “contextualizar la violencia” es algo que Herri Batasuna vendía desde mediados de los 80: así, la “contextualización” permite justificar hasta el asesinato de Abel por parte de Caín (a fin de cuentas, Yahvé lo prefería al otro y generó en el asesino daños psicológicos, impulsándole a matar, así que el responsable no es Caín, sino la situación generada por Yahvé). No hay nada nuevo bajo el sol. La mala noticia es que los “contextualizadores de la violencia”, antes pasaban por ser extremistas y radicales, y hoy están al frente de ministerios.

PODEMOS, O LA GRAN DECEPCIÓN

Inicialmente, Podemos nació del “movimiento de los indignados”. ¿Cómo no sentir indignación en 2010 por lo que había ocurrido? Estallido -previsible, por lo demás- de la burbuja inmobiliaria, decenas de miles de hipotecas impagadas, desahucios, seis millones de parados, una deuda del Estado que, por primera vez, superaba el Billón de euros, corte brusco del crédito, ayudas para la banca (responsable del estallido de la burbuja), un Zapatero paralizado por no entender nada más allá de la “Alianza de Civilización”, apegado a su batería de leyes (violencia doméstica, igualdad, memoria histórica) y reformas de leyes (divorcio, aborto). La “indignación” ocupó las calles y plazas. Y era justo que así ocurriera.

Pero, a los pocos días de iniciarse las ocupaciones, cuando ciudadanos verdaderamente indignados acudieron a solidarizarse con los que acampaban en las plazas públicas, advirtieron que allí sobraban. Aquello no era el “movimiento de TODOS los indignados”, sino solamente, el “movimiento de los indignados DE EXTREMA-IZQUIERDA”. Esa era la pequeña diferencia. Pronto, en aquellas asambleas, dejó de hablarse de la crisis, de las hipotecas impagadas, del paro y se pasó a hablar de los mismos temas que “Pablo Hasél” incluía en sus canciones: antifascismo, amnistía para etarras y grapaos, ocupación, droga libre y demás lindezas.

Con todo, en su primera competición electoral, en 2014, los spots electorales casi parecían patrióticos y el discurso de Podemos seguía apuntando a “todos los indignados”. Gracias a eso, consiguieron un hueco en el Parlamento. Ahora bien, pronto se demostró que el discurso político de Podemos era excepcionalmente simplista, plano, incluso ignorante e inconsecuente en algunos aspectos. No era el discurso de la “nueva izquierda”, sino el de la extrema-izquierda de toda la vida, desprovisto de aditamentos intelectuales y convertidos sus propagadores en simples panfletos parlantes. Detrás, no había, ni una crítica sólida a la modernidad, ni siquiera a la globalización, ni, por supuesto, al mundialismo, solo media docena de frases de agitación para adornar la presencia mediática de los dirigentes del grupo.

Inicialmente, llegaron a afiliarse más de 150.000 ciudadanos a los “círculos” de Podemos. Y el partido en una primera fase, pareció “asambleario” (como había sido Herri Batasuna en sus mejores tiempos). Pero luego se comprobó que cada “círculo” estaba obsesionado con un tema concreto en torno al cual se había formado (feministas radicales, por un lado, gays por otro, transex por otro, okupas por otro, defensores del porro, partidarios del “puertas abiertas” a la inmigración, etc.). Cuando Podemos empezó a manejar capital procedente de la financiación estatal, aparcó los círculos y se convirtió en un estado mayor gestor de fondos y subvenciones, cuyos miembros eran los primeros y principales beneficiarios del negocio. Así se entienden todos los escándalos que han estallado siempre desde el interior de la formación.

EL GRAN HALLAZGO DE PODEMOS: CULTIVAR LA FRANJA MARGINAL DE ELECTORES

Podemos, en el fondo, estaba compuesto por los segundas filas de Izquierda Unida, hartos de chupar banquillo, que querían situarse en primera fila. Izquierda Unida nunca entendió que, precisamente, su cambio de orientación, al pasar a ser defensor de la clase obrera a convertirse en propagador de temas que nada tenían que ver con los intereses de la clase obrera (igualdad, aborto, ocupación, ideologías de género, defensa de la inmigración masiva, etc), le restó el apoyo de esa misma clase obrera.

Los de Podemos se dieron pronto cuenta de que ningún obrero les iba a votar y su problema era cómo mantener el “modus vivendi” y obraron en consecuencia, con una lógica aplastante.

Se trataba, simplemente, de cultivar el voto de los únicos grupos que podían votar a la sigla: feministas radicales, gays, transex, okupas, partidarios de la legalización de drogas, extranjeros recién nacionalizados y, finalmente, el gran hallazgo de Podemos, consistió fue aprovechar las metidas de pata del Rey emérito, para introducir, más el antimonarquismo que el republicanismo.

Estaba claro que no pasarían de un 15% de votos, pero era suficiente como para asegurar un buen nivel de vida de su clase dirigente. Y, además, siempre era posible que el PSOE necesitara un apoyo parlamentario o que, en el futuro, una coalición de izquierdas llegara al poder. Eso sería el gran objetivo vital de los dirigentes de Podemos.

GOBIERNO BICÉFALO: EL BUITRE Y EL CUERVO GRAZNADOR

Cuando Sánchez ganó las elecciones, lo normal hubiera sido un gobierno de centro-izquierda, una combinación PSOE+Ciudadanos, o incluso una “gran coalición” PSOE+PP. Pero, Sánchez no tiene ni siquiera aquel prurito del hombre de izquierdas progre con un ideal en la cabeza y un proyecto de ingeniería social al estilo zapateriano: es simplemente un ambicioso sin escrúpulos.

Sánchez percibió que Podemos era el único grupo que no le disputarían votos. A fin de cuentas, siempre era posible que los votos socialistas pudieran pasar a Cs, o incluso al PP (como ocurrió en Cataluña en los años 90), pero era mucho más difícil que el electorado de centro-izquierda, por decepcionado que estuviera con la actuación del PSOE, pudiera terminar apoyando a Podemos. Así que, ante el estupor de la UE, Sánchez optó por apoyarse en Podemos y en los distintos grupos anti-sistema y anti-Estado.

Era también, la forma de orientar a la opinión pública hacia temas menores, muy secundarios y evitar que fuera relevante la insostenible situación del país, incluso antes del Covid. El resultado, ha sido un gobierno “bicéfalo”: por un lado, la cabeza de buitre de Sánchez y por el otro, el cuervo graznador de Podemos. Ambos unidos por sus ambiciones y por la convicción de que los grandes pelotazos solamente se hacen teniendo las llaves de la caja, es del decir, del Estado.

La UE sigue horrorizada por lo que está ocurriendo en España. Es algo sin precedentes. Y cada día, el sinsentido se agrava más y más: es comprensible que, a la UE, le cuesta mucho dar unos fondos a un gobierno, una de cuyas partes, un buen día, puede decidir que hay que expropiar chalés vacíos en la Baleares, Canarias o Levante (propiedad de holandeses, ingleses y alemanes), para albergar a millones de inmigrantes, o que el Estado Español no tiene la obligación de asumir los compromisos económicos firmados por anteriores gobiernos, o cualquier otra estupidez que conmueva los fundamentos del IBEX-35. De ahí que la UE, antes del verano, a la hora de repartir fondos de ayuda por el Covid, pusiera a Sánchez en la tesitura de deshacerse de sus socios.

RECOMPONER LA SITUACIÓN TRAS LAS ELECCIONES DE LA gencat

Cada día que pasa, la incomodidad dentro del PSOE es mayor: los antiguos “notables” y los “barones regionales” hace quince días recogían firmas para exigir que Sánchez finiquitara la relación con Podemos. Luego vinieron las elecciones catalanas (en las que Sánchez ofrecía un “tripartito” a ERC, con En Común-Podemos, pero ERC, preso de su dogmatismo indepe siente vértigo porque sabe que no será aquella asociación a principios del milenio con un PSC dirigido por un Maragall con los primeros síntomas de su enfermedad) y, finalmente, el encarcelamiento del rapero psicopatón y los incidentes que se prolongarán, como mínimo, el fin de semana.

Mi impresión es que las declaraciones de Echenique defendiendo la “violencia antifascista” son la gota que colma el vaso. Echenique es otro de los que no puede vivir ya sin sueldos públicos. En su momento, ya se sumó a Ciudadanos, aunque luego cambió al percibir que, por su aspecto, le era más fácil impresionar a chicos con poca experiencia vital. Él solito y sin ayuda de nadie, se cargó Podemos en Aragón. Pero ¿cómo va a prescindir Podemos de un minusválido extremo que garantiza el apoyo de unas decenas de miles de votos de minusválidos? Pero las cosas han llegado demasiado lejos y la defensa de la violencia, deberá pasar factura, tanto a Echenique como a la presencia de Podemos en el gobierno.

Tras el descalabro electoral, el suelo se está hundiendo bajo los pies del PP. Ahora, parece claro que, el declive y virtual desaparición de Cs y los malos resultados del PP catalán, sin olvidar el culebrón Bárcenas o la mala idea de cambiar el local para hacer borrón y cuenta nueva, desbroza el camino para Vox: que la formación verde conseguirá realizar el “sorpasso” al PP, es algo que nadie duda. La cuestión es cuándo se producirá ese adelantamiento y cuando Vox pasará a ser la oposición.

VOX O LOS ETERNOS APESTADOS

Sánchez tiene en cuenta también este factor. Con el PP, incluso, podría entenderse (de hecho, ayer se entendió para renovar el poder judicial y RTVE), pero nunca con Vox. De no ser posible el proyecto del tripartido catalán (que implica mantener buenas relaciones con ERC en el Parlamento del Estado y, por consiguiente, sería una traslación del gobierno de coalición a Cataluña con el añadido de ERC), lo más probable es que Sánchez se decida a prescindir de Podemos y a volver su mirada al centro-derecha. Sabe, además, que una coalición con Cs o con PP, supondría para los dirigentes de estos grupos un “ahora o nunca”, la posibilidad de que, un partido desahuciado (Cs) y un partido en crisis de identidad (PP), perdieron aún más votos y quedaran definitivamente debilitados, permitiendo al PSOE gobernar durante mucho tiempo.

Vale la pena recordar lo que suele ocurrir en Francia: desde hace veinte años, el único partido “de oposición” es el Front National (hoy Ressemblament National). FN-RN sigue en la oposición y tiene pocas posibilidades de llegar al poder, mientras persistan en Francia, los actuales equilibrios de fuerzas gracias al sistema electoral “a dos vueltas”. Por mucho que gane el candidato de turno del RN en la primera vuelta, lo normal es que, en la segunda, sea la coalición de todos los demás partidos, la que obtenga el escaño.

Por eso, el PSOE aspira a mantener un cordón defensivo ante Vox, como a principios de siglo lo creó en torno al PP, con el “Pacto del Tinell”. Todos contra el “malo”. Mientras Vox amenace la hegemonía del PP en la derecha, la posición del PSOE seguirá siendo segura: el PSOE tiene mas posibilidades de encontrar aliados que Vox que siempre aparecerá como el “malo” y, por mucho que crezca, nunca tendrá, por sí mismo, la mayoría absoluta.

ESPAÑA DEPENDE DE LO QUE OCURRA EN LA gencat

Podemos prever un “reajuste” en el gobierno y un cambio de alianzas, cuando esté claro quién gobierna en Cataluña. Poco importa cuál será la excusa para deshacerse de Podemos, pero las presiones que afronta Sánchez desde la UE son de tal magnitud (especialmente ahora que van a empezar a llegar los fondos de ayuda) que, combinadas con las presiones internas (recogida de firmas anti-Podemos) le dan muy poco margen de maniobra.

La puntilla al gobierno de coalición PSOE+Podemos la va a dar ERC: o acepta el tripartito en Cataluña o bien obliga a Sánchez a buscar otros aliados en Madrid.

¿Y los incidentes callejeros? Forman parte de nuestra “normalidad democrática”. Es “normal” en Cataluña que los Mossos d’Esquadra filmen incidentes, pero no participen en ellos, cumpliendo órdenes de plaza Sant Jaume, es “normal” que dejen que cada noche ardan 250.000 euros en contenedores y que los vecinos estén cada vez más inquietos ante unos pocos cientos -porque son unos pocos cientos- de descerebrados que, hacen y deshacen a su antojo, cortan la Meridiana o realicen saqueos en nombre de la beatífica y sacrosanta “libertad de expresión”.

¿”Pablo Hasél”? Sigo pensando que el lugar del chaval no es una prisión, sino el sofá del psiquiatra y cursos de solfeo y de gramática como terapia de rehabilitación. Además, claro está, de seguir cursos para el control de la ira. Lo “normal” es que exista en la calle falta de autoridad e inseguridad, la misma que emana desde el gobierno de coalición.

“Pablo Hasél” es la excusa del momento para los violentos y para que Podemos cultive el nicho electoral de los colgaos, nada más.

miércoles, 17 de febrero de 2021

CRÓNICAS DESDE MI RETRETE: PABLO RIVADULLA DURÓ, O UN HIJO DE PAPÁ EN LA TRENA (“PABLO HASEL”)

Ya hemos dicho en alguna otra ocasión, que, si en España existiera una “Brigada de los Idiotas”, para perseguir los delitos de estupidez, hubieran sido ellos los encargados de investigar el “procés” soberanista. Pues bien, ahora caemos en la cuenta, de que, si también existiera una “Brigada del Mal Gusto”, se disputaría con la anterior, la figura de “Pablo Hasél”. He querido darle una oportunidad al chaval y he escuchado algunas de sus “composiciones” y “poemas”. Deleznables, panfletos parlantes, copias perrunas de estilo “negrificante”, con una gama tonal baja, es lo que he encontrado y lo que ofrece este chaval.

Yo creo que “Pablo Hasél” precisa ayuda psicológica. Siempre se han orquestado campañas para encerrar en manicomios a los disidentes. “Pablo Hásel” no lo es, por mucho que él lo crea. Es un hijo de papá extraviado que no necesita estar encerrado, sino tratamiento psicológico. Y papá -presidente en otro tiempo de la Unión Esportiva Lleida, a su vez, juzgado por haber dejado a la entidad un agujero de 10 millones de euros, que la dejó en concurso de acreedores- podía pagarlo. El chaval, es que no está bien.

En sus redes sociales, se percibe con una claridad meridiana, el peso del pasado, de su infancia, sobre su presente. Algo no debió funcionar en aquella época en su cerebro. ¿Un traumatismo? ¿algún episodio en la escuela? ¿no se sentía suficientemente querido? Sus perfiles en redes sociales, sugieren que algo le debió ocurrir, porque, un chico “bien”, para colmo, con un abuelo perteneciente a la élite franquista, en pleno siglo XXI, pueda asumir la herencia del bolchevismo más desagradable de hace 100 años, cantar a ETA y al GRAPO (¡Al GRAPO…!), llegando a ensalzar al “Camarada Arenas” (el que daba órdenes a los matarifes del grupo), cantar a Terra Lliure (acaso la organización “armada” más inútil y con menos pericia que jamás haya existido en la galaxia) o a la Fracción del Ejército Rojo (cuya “tercera generación” fue solamente una creación del anti-terrorismo más imaginativo), liarse a asaltar un tenderete de Plataforma per Catalunya hiriendo a cuatro miembros de esta organización, rociar con líquido de limpieza a un periodista ¡de TV3! Para, como colofón, negarse a ingresar voluntariamente en prisión, ocupar el rectorado de la Universidad de Lérida y ser responsable del destrozo que siguió en la mañana de ayer. Por la tarde, sus fotocopias reducidas, causaron incidentes y destrozos en varias ciudades catalanas.

Y conste que la justicia no se ha ensañado particularmente con “Pablo Hásel” (lo puedo decir yo, con más razón, que fui condenado a dos años de cárcel por manifestación ilegal y, en total, cumplí -sin antecedentes, ni condenas previas- casi 20 meses de prisión). Apenas estará unos meses en cárcel. No vamos a cuestionar las decisiones de la justicia, pero sí a reprochar a su papá y a su mamá, que no le llevaran al psiquiatra cuando aún había tiempo.

El chaval (que, por cierto, va por los 32 años) le va el “rap”, él dice que es “rap político”, pero basta oír algunas canciones para ver que se trata de panfletillos que avergonzarían a cualquier persona que se declarara conscientemente de izquierdas. La de “izquierda” de “Pablo Hásel”, es una izquierda vieja, rancia, fracasada y sangrienta. No aporta nada que no haya aportado algún negro de Harlem o del Bonx, a la música: es un simple imitador de la “negritud”.

Entiendo que pueda haber gentes atraídos por la izquierda, pero mucho menos solamente sientan una fascinación por todos los asesinatos, crímenes, organizaciones de matarifes (estilo ETA o el GRAPO) que han avergonzado a militantes de izquierdas que, al menos, saben el valor de una vida humana.

Como he dicho, he estado en la cárcel por un delito que no puede calificarse más que como “delito político”. Todos los que hemos estado en la cárcel por este motivo, deploramos que alguien pueda acabar allí. Pero, claro está, la sociedad debe protegerse de asesinos, choros, violadores, timadores y psicópatas de todos los pelajes. Hoy se olvida, pero la cárcel tiene un valor “ejemplificador”, mucho más que esa moda de considerarlo como una instancia para “rehabilitar” al reo. Y “Pablo Hásel” debería ser rehabilitado, mucho más que encarcelado.

En primer lugar, como ya he dicho, le hubiera ido bien que papá y mamá lo enviaran al psiquiatra porque nadie puede exaltar tanto y con tanta insistencia la violencia, la sangre, los asesinatos, sin estar como las maracas de Machín.

Dicen que hay terapias para rehabilitar a casos como éste. En primer lugar, la terapia de la música no le vendría mal. Convendría que le dieran clases al chaval de solfeo, que aprendiera a tocar acordes, incluso a vocalizar. Porque su “música” es de traca. Y, ya puestos, tampoco le iría mal que siguiera cursos de prosodia, gramática, sintaxis y composición poética. Sí, porque, “Pablo Hásel” ha escrito varios libros de poemas cuyo contenido puede intuirse por sus títulos: “Veinte poemas de odio”, “Follarnos mientras ejecutan un banquero”, por no hablar del “Acerca del amor”, título casi bucólico de no ser porque es un poemario escrito por el jefe del GRAPO y reeditado por el chico éste. Tampoco le vendría mal un curso de expresión corporal, porque eso de imitar al 100% al último rapero dice muy poco de sus cualidades artísticas.

Lo de “Hásel”, por cierto, le viene de una recopilación de cuantos árabes. También le vendría bien una temporada entre beduinos haciendo el ídem. A ver si se le quita esa permanente expresión de tipo ofuscado y que odia al mundo.