Existe un web muy popular entre los periodistas
especializados en defensa, a la que habitualmente recurren para valorar el
resultado de un conflicto militar: Global Firepower (GFP). Cuando
intenté conocer quién inspiraba esta web, me sorprendió que apareció el nombre
de “Bertrand Russell” que inmediatamente asocié al filósofo británico y notorio
pacifista. Pero se trataba, en realidad, de una ironía deliberada; la única
relación con el filósofo es una de sus citas más famosos, colocada en un lugar
destacado de la web: “La guerra no determina quién tiene razón, solo quién
queda con vida” [1].
La web ofrece anualmente una clasificación de 145 países según su capacidad
militar. En el informe del año 2026, España ocupa el lugar 18 entre las 20
mayores potencias militares del mundo. Marruecos se sitúa en el puesto 56,
mientras que su “enemiga del Este”, Argelia, está clasificada en el puesto 27…
Según esta clasificación, Marruecos tiene una capacidad militar muy inferior a
España e, incluso, manifiestamente inferior a Argelia. Ahora bien, antes echar
las campanas al vuelo, vale la pena realizar unas precisiones sobre la
metodología de esta web…
El hecho de que se trate de una web muy popular,
no implica que sus resultados sean creíbles. De hecho, detrás, lo que existe es
una hoja de cálculo que ofrece resultados cuantitativos en bruto: alude, por
ejemplo, al número de aviones cazabombarderos y clasifica a los países según
cuenten con más o menos aparatos, pero al margen de su velocidad, de su
tecnología, de su capacidad de carga, radio de acción o potencial destructivo.
El algoritmo que utilizan solo entiende de cantidades, en absoluto de
“calidades”. No mide el entrenamiento de las tropas, su nivel de preparación
técnica, su moral de combate, ni cualquier otro factor de carácter político (el
nivel de corrupción de una administración y, por tanto, de lealtad de sus
unidades) o sociológico. Los datos que utiliza el algoritmo parecen estar
extraídos de Internet, no de organismos de inteligencia y seguridad. Se trata
de una web comercial que sirve como “primera consulta”, a partir de la cual,
podemos hacernos una idea de las fuerzas en conflicto, pero no de cómo
evolucionaría éste. Así que, si queremos adentrarnos con un poco más de
seriedad en la valoración de los efectivos y de la potencia militar de España y
de Marruecos, deberemos subir un peldaño y recurrir a bases de datos más series
y que cuenten con fuentes de información más directas: concretamente The
Military Balance [2],
publicado por el International Institute for Strategic Studies y SIPRI dependiente
del Stockholm International Peace Research Institute. A decir verdad, los datos
de estos dos institutos confirman la primera (y chapucera) clasificación de
GFP: “España sigue manteniendo una ventaja militar general sobre Marruecos” [3].
Pero se añade una precisión no carente de interés: “aunque el país
alauita ha recortado distancias de forma significativa en la última década
gracias a un agresivo plan de modernización”…
Otra publicación que goza de cierta reputación en
medios de defensa, Globalmilitary.net, después de ofrecer datos sobre las
economías, los presupuestos de defensa y las capacidades de ambos países,
sentencia: “España tiene una
clara ventaja general sobre Marruecos, con un presupuesto de defensa más de
cinco veces mayor, una armada de alta mar basada en el portaaviones Juan Carlos
I y escoltas con capacidad Aegis, y su pertenencia a la OTAN y la UE. Marruecos
compensa esta desventaja con mayor personal, un parque blindado mucho más
grande y una reciente modernización con tecnología estadounidense e israelí,
pero su fuerza aérea y su flota siguen estando cualitativamente por detrás de
las españolas.” [4]
Todas estas webs, tras los datos sobre potencia militar y
armamento, presupuesto [5]
y formación de los profesionales de la defensa, añaden algunos comentarios que,
por lo general, coinciden.
La soledad de España en la OTAN y en la UE:
nadie defenderá a Ceuta y Melilla... salvo nosotros
A raíz del conflicto de Ceuta que estalló en el
verano de 2026, se ha retomado el viejo debate sobre si la OTAN podría acudir
en defensa de España en caso de un ataque marroquí a estas ciudades. Se trata
de un viejo debate cuyo origen reside en que la carta de la OTAN se firmó en
1949, pero España solamente se integró en la alianza 33 años después. El Artículo 6 del Tratado de la OTAN define
exactamente qué territorios activan la defensa colectiva del Artículo 5 que establece el principio de defensa colectiva, según el cual, “un
ataque armado contra uno o más miembros de la Alianza en Europa o América del
Norte se considera un ataque contra todos ellos”. El
texto especifica que se aplica a un ataque contra el territorio de “cualquiera
de las partes en Europa o América del Norte, o contra las islas bajo la
jurisdicción de cualquiera de las partes en la región del Atlántico Norte al
norte del Trópico de Cáncer”. Pero, Ceuta y Melilla, se encuentran en
territorio africano y, por tanto, están fuera de la cobertura geográfica
automática del tratado. Cuando entró España dentro de la OTAN, el
gobierno de Felipe González (por las prisas en ingresar en la OTAN y en la CEE,
sin duda, pero también para evitar tensiones con Marruecos, y debido a la
actitud de EEUU y del Reino Unido), no exigió que se incluyese una cláusula que
mencionara a las dos ciudades españolas (que, por otra parte, no habían
sido declaradas “territorios coloniales” por la ONU) [6].
La discusión se reavivó en 2022, con motivo de la Cumbre
de la OTAN en Madrid en 2022, cuando se introdujo el llamado Concepto
Estratégico de Madrid, que incluía dos matices: la obligación de la OTAN de
defender “cada centímetro del territorio aliado” y el reconocimiento del
concepto de “amenazas híbridas” y desafíos a la soberanía e integridad
territorial provenientes del "Flanco Sur" (el Norte de África).
El documento se considera definitorio de las misiones, prioridades y amenazas de
la OTAN para toda la década y sustituyó al Concepto Estratégico de Lisboa de
2010 (donde se consideraba a Rusia un "socio estratégico") y supuso
un giro absoluto de 180 grados motivado por la invasión rusa de Ucrania.
Parecía como si la historia hubiera retrocedido 30
años y se volviera a la época de la Guerra Fría [7].
Las novedades, a las que entonces apenas se les presto importancia vinieron
en las menciones relativas al “franco sur”, lo que se llamó “enfoque de
seguridad de 360º”, que implicaba que la OTAN debía “vigilar” en todas
direcciones, a causa de la creciente inestabilidad política generada por “el
terrorismo, la inestabilidad política, el cambio climático y la inmigración
instrumentalizada en la región de Oriente Medio, el Norte de África y el Sahel
que afectan directamente a la seguridad de todos los aliados; por tanto se
incluía en la declaración final: “Nadie debe dudar de nuestra fuerza y
resolución para defender cada centímetro del territorio aliado, preservar la
soberanía e integridad territorial de todos los aliados y prevalecer contra
cualquier agresor”…. Frase lo suficientemente ambigua para que cada cual
entendiera lo que quisiera entender: algunos entendieron que “proteger cada
centímetro de la soberanía de los aliados” era un mensaje deliberado frente a
Marruecos u otros actores: cualquier agresión a territorio donde ondee la
bandera de un país de la OTAN tendrá consecuencias políticas de carácter
multinacional.
Se actualizó en aquella cumbre también el concepto
de “estrategias híbridas”, desde ciberataques masivos hasta campañas de
desinformación desestabilizadoras o la manipulación deliberada de flujos
migratorios en las fronteras, que, eventualmente, podrían ser el precedente de
un ataque armado. Y es que la
inmigración masiva preocupaba al estamento militar que empezaba a hacerse eco
de las tesis sobre “sustitución de población” que se habían lanzado,
inicialmente, desde zonas de la derecha identitaria y euroescéptica, pero que,
a la vista de los problemas “híbridos” que estaba (y está) generando la
inmigración en Europa Occidental, había que empezar a plantearse.
Los analistas de defensa españoles se frotaron las
manos, pensando que, finalmente, el paraguas protector de la OTAN serviría
también para defender Ceuta y Melilla de un eventual ataque marroquí… hasta que
este se produjo el 30 de julio de 2026. La opinión pública se horrorizó con las
imágenes, pero los gobiernos decidieron no decir ni una palabra sobre la
evidente responsabilidad del régimen marroquí. Donald Trump se limitó a
calificar como “lamentable” y “triste” la vulnerabilidad de las fronteras españolas
y de “patética” la acción del Gobierno de España. Pero no hubo ni protestas
diplomáticas, ni advetencias a Rabat…
Aquella invasión por parte de un número
indeterminado de marroquíes (en el momento de escribir estas líneas ni siquiera
ha podido establecerse el número de invasores, a pesar de existir cámaras en
las zonas por donde ingresaron, dándose, inicialmente el dato de 30.000, luego
de 40.000, para reconocer más tarde que fueron “entre 70 y 80.000” y, en el
momento de escribir estas líneas, se acepta que llegaron a los 100.000 [8]),
no fue suficiente como para que tampoco la OTAN emitiera ni siquiera un
triste comunicado en el que se posicionara sobre la gravedad de la crisis… ni
“flanco sur”, ni “guerra híbrida”, ni preocupación por la inmigración masiva:
todo era mera palabrería. Lo único “importante” era la actitud frente a Rusia y
a China. Todo lo demás eran ambigüedades, sobre todo porque las falsas
esperanzas suscitadas por los “tertulianos” (más que por los gobiernos) tras el
pomposo y rimbombante “Concepto Estratégico de Madrid” que olvidaban que,
históricamente, la OTAN siempre ha evitado inmiscuirse en los incidentes
fronterizos o tensiones diplomáticas bilaterales entre España y Marruecos,
incluso durante la crisis de Perejil, cuando se estuvo próximo al conflicto
armado, dado que Marruecos es un "socio global" estratégico de la
OTAN en el Norte de África... Para ese viaje no hacían falta alforjas.
Bastaba con conocer los viejos pactos de amistad de Marruecos
con EEUU, para saber cómo iba a reaccionar la OTAN.
El Artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea
(TUE), también conocido como la Cláusula de Defensa Mutua, debería de
haberse activado con todas sus consecuencias porque sí ofrece una cobertura
para España que está ausente en la OTAN. Dice el Artículo 42.7: "Si un Estado miembro es objeto de una
agresión armada en su territorio, los demás Estados miembros le deberán ayuda y
asistencia con todos los medios a su alcance, de conformidad con el artículo 51
de la Carta de las Naciones Unidas". Y es que el tratado de
la Unión Europea utiliza un criterio estrictamente político y de soberanía
nacional: "en su territorio". Y Ceuta y Melilla son, a todos los
efectos legales, territorio soberano de un Estado miembro (España). No se
incluyen “restricciones geográficas”.
El ataque a Ceuta del 30 de julio no fue “armado”
(salvo que se consideren armas, cuchillos de grandes dimensiones y cócteles
molotov), pero sí instigado por instituciones “armadas” marroquíes (policía,
gendarmería, servicios de inteligencia) y, por tanto, por mucho que fuera
definido como una táctica de “guerra híbrida”, como mínimo hubiera merecido la
solidaridad del resto de socios comunitarios. Pero nada ha ocurrido, entre otras cosas porque el único sujeto jurídico
que podría haber reclamado esa ayuda, el Estado Español, lejos de solicitarla,
se cuidó de exculpar de cualquier responsabilidad al régimen marroquí e incluso
de enviar una protesta formal a la embajada de Marruecos (la “llamada a
consultas” a la embajadora de Marruecos fue una simple pantomima: hasta la
prensa del corazón, conocía que estaba de vacaciones...).
Así pues, si de lo que se trata es de defender a
Ceuta y Melilla, este Artículo 42.7 de la UE es mucho más contundente que el Artículo
5 de la OTAN que tan solo afirma que los aliados tomarán "las medidas
que juzguen necesarias", sin especificar cuáles, además de, por otra
parte, lo dicho en el Artículo 6 del mismo Tratado que acota geográficamente el
marco de aplicación de la OTAN, quedando fuera Ceuta y Melilla, por situarse en otro continente y no ser islas
(a diferencia de Canarias que sí están incluidas). Los gobiernos españoles
-excluidos el gobierno Sánchez, por supuesto- siempre han sostenido que cuando
el Artículo 5 alude al “territorio de un Estado”, se está incluyendo automática
a estas dos ciudades que, si no fueron mencionadas específicamente en el
Tratado de 1949 fue porque España no formaba parte del núcleo fundacional de la
alianza. Y el hecho de que se incluyera, expresamente, al entonces territorio
francés de Argelia (que quedó sin efecto cuando Argelia se independizó),
refuerza ese argumento.
Ahora bien, siendo realistas, parece muy claro que
la OTAN no contribuiría en ningún a defender los intereses de España ante
Marruecos que es un viejo aliado del único patrón de la OTAN: el Pentágono. Y, mientras persistan las actuales condiciones
políticas en Francia, Macron tampoco accedería a romper su vieja (e
improductiva) amistad con Marruecos, país al que, contra toda lógica, sigue
considerando como miembro de la “francofonía”[9].
Pero también se da la circunstancia de que Francia es, hasta ahora, una de
las “locomotoras” de la UE (junto a Alemania) y el país que más ha velado,
junto a España, por avalar a Marruecos ante la UE.
Con todo esto queremos significar que España
está sola frente a Marruecos y debe contar únicamente con su propia fuerza para
afrontar en los próximos años el choque inevitable que se avecina: se llame
“guerra híbrida” (como está de moda hoy), “guerra de baja cota” (como nosotros
mismos definimos la naturaleza del conflicto hace algo más de dos décadas), o
simplemente “ataque a nuestra soberanía nacional”, la única política sensata
sería prepararse para lo que se avecina, teniendo en cuenta, como dijo alguien,
que “el fuerte es más fuerte cuando está solo”. Esto implica, elaborar
una estrategia unilateral y soberana de resistencia y responder a las modernas
formas que adopta una “guerra fría” entre dos países, devolviendo golpe por
golpe. Porque la experiencia demuestra que ceder un poco ante Marruecos, es
capitular mucho.
Marruecos: coleccionando enemigos
El principal hándicap geoestratégico de Marruecos
es que tiene el apoyo de tres grandes potencias, los EEUU, Francia y el Estado
de Israel (mientras, insistimos, persistan en estos países las mismas
circunstancias actuales), pero está enfrentado con todos sus vecinos con los
que tiene fronteras (con España
por las reivindicaciones territoriales incluidas en la ficción del “Gran
Marruecos” y con Argelia, por conflictos que se remontan al origen mismo de
ambos Estados). Es muy difícil que un país (y la historia militar lo demuestra)
pueda enfrentarse con garantías de éxito a dos países, en dos frentes y
continentes distintos: en el caso de Marruecos, los frentes que debe atender
son cinco:
- En primer lugar, ser consciente de que nunca logrará reconciliarse con Argelia, el vecino con el que tiene una frontera más amplia (y, para afrontarlo, precisa armamento convencional terrestre y, por ello, dispone de un núcleo operativo de blindados de última generación);
- En segundo lugar, un 20% del territorio del Sáhara sigue en manos del Frente Polisario y en caso de algún conflicto, 175.000 saharauis esperan en Tinduf unirse a los 200.000 saharahuis que permanece en el territorio controlado por Marruecos y que, desde hace décadas se ven sometidos a “limpieza étnica” y “sustitución de población”. Este grupo ha denunciado reiteradamente que sufren una marginación social que ha generado una “brecha socioeconómica” y no gozan de los “privilegios económicos” y exenciones fiscales de las que se ven beneficiados los marroquíes que se instalan en el territorio. A lo que se unen diferencias étnicas, lingüísticas, tradiciones e incluso vestimentas[10].
- En tercer lugar, España sería un “país amigo” de no ser por las reivindicaciones irredentistas incluidas en el programa del “Gran Marruecos”, a partir del cual derivan todos los desencuentros que han sucedido entre ambos países desde 1956, a lo que se une la falta de respeto a los compromisos y pactos firmados con Madrid, y, por supuesto, la “guerra de baja cota” que Rabat practica contra España desde el filo del milenio.
- En cuarto lugar, existe un movimiento reivindicativo interior que es, a la vez, el primer “enemigo interior”: el movimiento independentista rifeño. No se trata de una actitud reciente o puntual (como podría ser en España el caso del independentismo catalán, un verdadero “perro ladrador, poco mordedor”); desde siempre han existido tensiones entre las tribus de las montañas del Rif, pertenecientes a la etnia amazigh o bereber. Los propios rifeños se denominan amazighen, “hombres libres”, y, desde siempre han tolerado mal las relaciones e imposiciones de los sultanes de Marruecos. Entre 1921 y 1926, existió la República del Rif e, inmediatamente después de la independencia, entre 1958-1959, se produjo una sublevación del territorio contra el centralismo y el autoritarismo del Majzén. Hasán II, entonces príncipe heredero, dirigió una brutal campaña militar que dejó miles de muertos. Una vez rey, no olvidó el desprecio que recibió del Rif y marginó deliberadamente a la región de los presupuestos del Estado, un castigo económico que aumentó la pobreza en las montañas rifeñas y tampoco se ha olvidado. En 2016 y 2017 estas tensiones volvieron a estallar y dieron vida al Movimiento Popular del Rif (Hirak del Rif) que protagonizó protestas pacíficas exigiendo hospitales, universidades, empleo y el fin de la marginación económica. La respuesta del Majzén fue, nuevamente, brutal. Cientos de activistas resultaron detenidos, y sus líderes principales —como Nasser Zefzafi— condenados a 25 años de prisión, penas que continúan cumpliendo bajo severas condiciones. El resentimiento social está hoy más vivo que nunca en las áridas montañas del Rif. Posteriormente, se fundó en el exilio el Partido Nacional Rifeño (PNR) que reclama activamente el derecho a la autodeterminación y la independencia de la región. Durante las tensiones en torno a Ceuta en 2021 y 2026, el PNR ha postulado declarado que un Rif independiente sería un socio estratégico y un "Estado tapón" alternativo para España y Europa en materia de seguridad y control fronterizo. Cualquier gobierno español digno de tal nombre utilizaría esa baza, la apoyaría, la impulsaría, para neutralizar y responder a la “guerra de baja cota” lanzada por el adversario: "donde las dan, las toman".
- En quinto lugar, el descontento social, especialmente en la Generación Z, es el segundo “enemigo interior” que genera una gran vulnerabilidad a Marruecos y constituye la principal sombra que se cierne sobre el futuro de la monarquía y, por tanto, de la oligarquía del Majzén. Se trata de la generación de los nacidos entre 1997 y 2012 que, a diferencia de las generaciones anteriores, han crecido hiperconectados y experimentan la convicción de que el régimen no cumple sus expectativas básicas. La aparición del movimiento Gen-Z212 a raíz de la muerte de ocho mujeres por negligencias médicas en Agadir, y el rechazo a los megaproyectos presentados por el régimen, les convenció de que el gobierno era capaz de invertir miles de millones en un evento deportivo, pero no en mejorar las condiciones de vida de la población. El movimiento de protesta declaró que el régimen marroquí ha generado un país de “dos velocidades”: la que representa la oligarquía del Majzén y su entorno, y la de la inmensa mayoría de la población abocada al paro, a los salarios bajos y a la precariedad. Hoy, en Marruecos, ya no basta con estudiar para progresar: el paro juvenil alcanza a los graduados universitarios, es decir, a los que deberían integrarse en la escuálida clase media, y se va acumulando año tras año. No hay tejido empresarial suficiente para absorber estos contingentes que se van ampliando, buena parte de los cuales, no se resignan al “exilio económico” emprendiendo las rutas de la inmigración y han optado por plantare y exigir “cambios estructurales”, reformas sociales en profundidad y disolución del Majzén. La Generación Z ha eludido en gran medida los canales políticos tradicionales (partidos, sindicatos), a los que percibe como corruptos o inútiles. En su lugar, se centran en la “resistencia cultural” (el “activismo digital” que les permite coordinan protestas masivas usando plataformas en línea y combaten la desinformación impuesta por el gobierno) y el Rap como un espacio alternativo de concienciación política para canalizar el descontento). El Majzén ha cometido el error de reprimir al movimiento, haciendo llover sobre sus concentraciones y manifestaciones, una represión y judicialización extremas. La liberación de estos presos se ha convertido en una nueva reivindicación del movimiento que, así se ha “cronificado” en la sociedad marroquí, hasta el punto de que el Majzén ha intentado neutralizarlo proclamando al sucesor de Mohamed VI, el futuro Hassan III, como “rey de los jóvenes” (algo que no deja de ser un eslogan que no tendrá más repercusión que la que tuvo el anterior que presentaba en 1999 a Mohamed VI como “rey de los pobres”… hoy en Marruecos hay más pobreza que nunca).
Estos cinco elementos contribuyen a definir la situación estratégica global del reino de Marruecos como extremadamente débil, tanto en su frente internacional de proximidad, como interiormente. Y no se trata de quién sea más fuerte, sino quien tenga menos adversarios.
[1] La sede de la
empresa que gestiona GFP está situada en un pequeñísimo pueblo del Estado de
Utah, Virgin de apenas 600 habitantes en 2010. La elección de Virgin como sede
declarada es también una ironía manifiesta. Michael Moore, en su documental Bowling
for Columbine, habló de este pueblo a raíz de que, en el año 2000, se
aprobó una ley municipal que obligaba a todos los propietarios de viviendas a
poseer armas de fuego. Solamente quedaban excluidos, “los enfermos mentales,
los delincuentes convictos, los objetores de conciencia y las personas que no
pueden permitirse tener un arma”. Véase: http://en.wikipedia,org
[2] Si alguien tiene
curiosidad por consultar estos balances anuales (en inglés y algo difíciles de
conseguir), dispongo de los correspondientes a los años 2017 en adelante, hasta el de 2026, que
escriba a ernesto.mila.rodri@gmail.com
y se los envío.
[3] “The Maghreb
rivaldy: a defence-spending perspective”, por Will Harvey-Powell, 27 de julio de
2026, en IISS (https://www.iiss.org). El artículo trata sobre las tensiones
entre Argelia y Marruecos, pero se aportan datos muy concretos, completos y
actualizados, sobre las compras y gastos de defensa de ambos países, el
armamento con años de compra y países suministradores. Solamente se menciona a
España en un punto: como suministradora de una corbeta Avante 1800 (véase la
web del fabricante: https://www.navantia.es)
[4]
https://www.globalmilitary.net/compare/countries/esp-vs-mar/
[5] España gasta
34.500 millones de dólares (2,0% del PIB) frente a los 6.400 millones de dólares
de Marruecos (4,0%). Aunque Marruecos mantuviera el mismo crecimiento de su
presupuesto de defensa durante los próximos veinte años, todavía no se situaría
en el mismo nivel de gasto que España. Sin embargo, Marruecos mantiene un flujo
constante de compras a proveedores estadounidenses, franceses, españoles,
israelíes, chinos, austríacos, coreanos, indios y turcos y, probablemente en tanta diversidad reside una
debilidad encubierta. Marruecos también seguirá beneficiándose del programa de
Excedentes de Artículos de Defensa, que facilita acceso a material militar
estadounidense desmantelado y desechado, pero… con descuento (artículo citado: The Maghreb
rivalry…)
[6] Y una cláusula
así habría podido exigirse tal como hizo Francia, cuando se fundó la OTAN,
mencionando la excepción de los “departamentos de Argelia”. El Reino Unido
temía que abrir el debate sobre los “territorios soberanos” generaría un
precedente legal sobre Gibraltar o Malvinas (el conflicto armado entre
Argentina y el Reino Unido estaba muy vivo en aquellos momentos). España, en
aquellos momentos, acababa de salir de la transición extremadamente debilitada
y dividida en relación a la OTAN, con un gobierno socialista que había hecho campaña
electoral contra la OTAN ("¿OTAN? De entrada, NO") para luego convocar un referéndum, cuyo resultado
ajustado (52% de votos afirmativos a la entrada de España en el organismo), se obtuvo con votos que procedían mayoritariamente de la derecha, mientras que gobernaba la
izquierda socialista). Es cierto que Francia había sido cofundadora de la OTAN
y, por tanto tenía en 1949 una posición y una fuerza de la que carecía “la
joven democracia española” 33 años después.
[7] El documento considera
que Rusia es la "amenaza más significativa y directa para la seguridad
de los Aliados y para la paz y la estabilidad en la zona euroatlántica”, pero
también se mencionaba por primera vez en un documento de la OTAN a China
señalando que sus "ambiciones y políticas coercitivas desafían nuestros
intereses, seguridad y valores", alertando además sobre la creciente
alianza estratégica, aparentemente irrompible, entre Pekín y Moscú.
[8] Diferentes
sindicatos policiales y agentes destinados en el paso fronterizo de El Tarajal
han contradicho activamente las cifras iniciales de Interior. Declaraciones
recogidas por medios de comunicación como The Objective o ESdiario
detallan que los efectivos en primera línea aseguran que el volumen real de la
avalancha migratoria por tierra y mar superó ampliamente el umbral de los
100.000 accesos irregulares (ver: “Guardias civiles que presenciaron el
asalto en Ceuta: «Entraron más de 100.000 personas»”, Teresa Gómez, 30 de
agosto de 2026, en The Objective, http://www.the objective.com y “Guardias
civiles desmontan a Marlaska: ‘En Ceuta entraron más de 100.000 personas’”,
Mariola López, 30 de agosto 2025, en EsDiario,
http://www.esdiario.com . La cifra ha sido también manejada por los medios de
comunicación ceutíes (véase CeutaTV, “Invasión de Ceuta”, Francisco José Ruiz
Enríquez, 1 de septiembre de 2026, http://www.ceutatv.com) rechazando las
cifras oficiales a las que consideran una minimización de la crisis por parte
de la administración.
[9] Marruecos es miembro de pleno derecho de la Organización Internacional de la Francofonía (OIF). El país participa activamente en sus cumbres, conferencias ministeriales y estrategias geopolíticas o digitales para el desarrollo del continente africano. Aunque las únicas lenguas oficiales de Marruecos según su Constitución son el árabe y el amazigh (bereber), el francés opera en la práctica como la segunda lengua de uso nacional. Más de la mitad de la población marroquí es capaz de comunicarse en francés, lo que convierte a Marruecos en uno de los países con mayor número de francófonos del mundo. A pesar de que en los últimos años el gobierno marroquí ha impulsado iniciativas para aumentar el peso del inglés en el sistema educativo, el francés sigue siendo el motor de su arraigo en el espacio francófono internacional. La OIF tiene como fin agrupar a los países que comparten el idioma francés para promover la “diversidad cultural, la paz y el desarrollo sostenible”, pero, tras esta definición algo retórica, en la práctica se ha convertido en una organización política y económica global. Hoy, la OIF busca que el francés no sea solo un idioma heredado, sino una herramienta geopolítica y de cooperación para que sus países miembros ganen peso e influencia en la escena internacional. En realidad, está ocurriendo justo lo contrario: los inmigrantes procedentes de estos países, están consiguiendo que Francia renuncie a su identidad...
[10] Aparentemente, el único
punto de unión entre Saharauis y marroquís es la religión: ambos grupos
practican el islam sunita… pero con la no desdeñable diferencia de que, mientras
el sultán de Marruecos es respetado por sus súbditos en tanto que “príncipe de
los creyentes”, los saharauis rechazan este título. A partir de aquí,
todo son diferencias entre ambos grupos nacionales: La lengua propia
del Sáhara Occidental es el hasaní, dialecto del árabe muy puro, casi un árabe
clásico que proviene directamente de las tribus Beni Hassan. En Marruecos se
habla el dariya (darija), una forma de árabe marroquinizado con influencia
gramatical del bereber (amazigh); se trata de lenguas diferenciadas hasta el
punto de que un saharaui y un marroquí del norte pueden tener dificultades para
entenderse Los saharauis visten la darra (túnica para los hombres) y la melfa
(un velo colorido que envuelve todo el cuerpo de las mujeres), mientras que la chilaba
es el atuendo marroquí. La Yemáa, es el consejo de sabios y de jefes tribales saharauis tomaban sus decisiones en asamblea libre, mientras que, en Marruecos, la
oligarquía del Majzén centraliza todas las decisiones. Los saharauis son de
etnia árabe-bereber, con una influencia cultural y genealógica de las citadas tribus
árabes Beni Hassan, que emigraron desde la península arábiga hacia el norte de
África en los siglos XIV y XV. Los saharauis pertenecen tradicionalmente a
sociedades nómadas del desierto (los bidán o "blancos"),
organizadas en una estructura de confederaciones tribales, mientras que Marruecos
es un país con una composición étnica mayoritariamente bereber (amazigh) y
árabe-bereber, pero, con la diferencia de que, históricamente, han rechazado el
nomadismo y se han sedentarizado. Y estamos lejos de haber apurado todas las
diferencias que, en su conjunto, justifican las aspiraciones saharauis a la
independencia. Marruecos y el Sáhara Occidental no son una misma nación,
unida por algo, sino más bien, dos naciones a las que casi todo les separa
salvo una frontera común.


























