Estos días se ha puesto a la venta en Amazon, la obra de Ernesto
Milá, “De Perejil a Ceuta – 23 años de guerra híbrida contra España”,
publicada por Eminves. El autor ha trabajado en esta obra tres meses, a partir
del mismo día en el que se inició la invasión de Ceuta. Durante ese tiempo, ha
estado concentrado en sí mismo y en su estudio, renunciando a cualquier otra
tarea, tratando de comprender lo que estaba en juego y actualizando sus
nociones sobre Marruecos, sus proyectos, su situación interior y su futuro. Han
sido tres meses en los que, los únicos elementos que ha publicado en su blog, Info-krisis,
han sido artículos dedicados a la misma situación y que no forman parte del
libro, pero sí de la investigación. El libro, por cierto, en sus conclusiones, está
dedicado a los ciudadanos de Ceuta y a lo que están teniendo que pasar en estos
últimos meses. Y éste nos parece un buen punto para iniciar la entrevista.
Supongo que la idea de escribir este libro deriva de la invasión
de 100.000 marroquíes a la ciudad de Ceuta…
En realidad, llevaba varios meses valorando la posibilidad de
revisar mis dos obras anteriores sobre Marruecos, Marruecos, el enemigo del
Sur y Marruecos, la amenaza, publicadas respectivamente en 2003 y
2005. Esta revisión era casi obligatoria a la vista de la política de las
actitudes de Pedro Sánchez hacia Marruecos. Sin olvidar, por supuesto que 23
años han cambiado muchos elementos y en cierta medida, lo que publicamos
entonces ha sido superado por los hechos. Convenía, pues, actualizar datos y
presentar la nueva situación. Pero, el problema era que no encontraba tiempo
para abordar un trabajo de este tipo. En la mañana del 29 de julio, al
extenderse la noticia de la invasión, dejé cualquier otro trabajo pendiente y abordé
la tarea que me ha llevado exactamente tres meses de trabajo.
De Perejil a Ceuta ¿es un trabajo de investigación?
No soy “periodista de investigación”, ni aspiro a competir con los
medios que en estos últimos años han renovado este tipo de periodismo. Mi
trabajo es de recopilación, análisis y previsión. Lo que el lector va a
encontrar en esta obra es una síntesis de la situación actual de las relaciones
en España y Marruecos, de lo ocurrido desde el “incidente de Perejil” y de cómo
puede evolucionar la situación en el futuro. El periodismo convencional tiene
un problema: la acumulación de datos puede constituir una hojarasca excesivamente
densa y, aparentemente, inconexa, que, finalmente, oculte la naturaleza real de
los problemas e, incluso, que tienda a generar en la opinión pública imágenes
deformadas del conflicto. Porque estamos hablando de un conflicto querido por
Rabat y que los últimos gobiernos de España, pretenden ignorar. De ahí que no
me haya preocupado por “investigar” datos nuevos, sino más bien por recopilar,
seleccionar, sintetizar los existentes y con ese material, juzgar la situación de
la manera más objetiva posible.
¿Y a qué conclusión has llegado tras el análisis de los datos
disponibles?
Ha sido bastante sorprendente. Sabíamos que Marruecos era uno de
los paraísos de la corrupción (y, seguramente por eso, el entendimiento con el
sanchismo ha sido absoluto), pero ignorábamos que ese es su único As en la mano.
Marruecos, a lo largo de estos 23 años ha comprado al peso a políticos
europeos, los ha chantajeado, los ha espiado, y gracias a ello, ha asegurado su
desarrollo y obtenido fondos, ayudas e, incluso, un estatuto preferencial y
único hasta ahora, en sus relaciones con la Unión Europea. Gracias a todo ello,
Marruecos se ha desarrollado y prosperado. Y, al decir “Marruecos” quiero
decir, el Majzén, porque para el marroquí de a pie, la única forma de
prosperar sigue siendo recurrir a la inmigración. Como español y europeo, no
puedo aprobar esa emigración masiva, innecesaria en Europa y que constituye una
verdadera losa para nuestros sistemas asistenciales y sociales, pero entiendo
perfectamente que los marroquíes deseen abandonar su país lo antes posible. En
última instancia, la conclusión es que Marruecos “parece fuerte”, sólo porque,
hasta ahora, los gobiernos españoles, el francés y la propia UE, han adoptado la
estrategia de la “renuncia preventiva” ante Rabat.
¿Marruecos no tiene fortaleza suficiente para garantizar su propio
desarrollo?
Ni remotamente. Marruecos quiere unos niveles de vida europeos,
pero con un gobierno teocrático, autoritario gestionado por una oligarquía
corrupta. Esa oligarquía dicta las reglas y las regulaciones y, como era de
esperar, se aprovecha de ellas. La clase media crece a un ritmo lentísimo,
mientras la brecha entre la población y la oligarquía no hace más que ampliarse.
En esas condiciones, la clase media nunca tendrá la amplitud y consistencia
suficiente para necesitar un sistema “a la europea”. Si no es por el apoyo de
España y de la UE (arrastrada por los gobiernos de Sánchez y Macron), Marruecos
ni siquiera podría aspirar a ser el país “líder” de África. Argelia, Sudáfrica
y Egipto, compiten con Rabat en este terreno. Pero, la UE ha abierto las
puertas de par en par a Marruecos, ha deslocalizado parte de su industria, ha
entregado lo esencial de su agricultura a las exportaciones marroquíes. El día
en que todo esto cambie -y todo induce a pensar que cambiará en pocos años- el
parón de la economía marroquí será brutal y generará cambios drásticos en sus
dinámicas interiores.
¿Qué cambios han ocurrido en Marruecos desde que escribiste tus
dos libros a principios del milenio?
Muchos, pero el que más me ha llamado la atención es que la demografía
marroquí, en estos momentos, está solamente a un paso de la demografía europea,
pero con un matiz extremadamente importante: mientras que la demografía en su
propio territorio está ya por debajo de la “tasa de reposición” (hijos por
mujer fértil), en cambio, entre la emigración marroquí en Europa permanece como
en sus mejores tiempos (tres hijos por mujer fértil). Hasta principios del
milenio, la población marroquí, desde la independencia, se duplicaba cada
veinte años. De hecho, hoy, el 46% de la población marroquí es menor de 35
años. Esta presión demográfica era vivida por el régimen como una amenaza y, hoy,
la Generación Z, está completamente insolidarizada con el régimen. El coste de
la vida, el paro -incluso entre los licenciados universitarios- y, sobre todo,
la falta de perspectivas y la desesperanza ante la omnipotencia de su aparto
oligárquico (el Majzén) que impide el progreso de la población, es lo
que ha disminuido drásticamente la natalidad. Quien quiere tener familia
numerosa (más de dos hijos), se va a Europa Occidental en busca de subsidios,
ayudas, subvenciones y declaraciones de “vulnerabilidad”. Pero, muchos
marroquíes empiezan a ser conscientes de que la UE no es la solución y que se
está generando en territorio europeo, incluso en España, un caldo de cultivo
que deja presagiar que la época dorada de los subsidios, está a punto de
concluir. Y esto, en un plazo de apenas un lustro, hará inevitables los cambios
políticos en Marruecos. O el gobierno cede a la presión de la Generación Z, o
existe una posibilidad de que Marruecos desemboque en una guerra civil de
carácter social.
En tus dos libros anteriores insististe mucho en el “poder del Majzén”, ¿ha aumentado o disminuido en el último cuarto de
sigla?
Habría que explicar primero lo que es el “Majzén”. La
palabra tiene relación con el término español “almacén”. Era el lugar en el que
los sultanes guardaban sus fortunas. Hoy es el sistema oligárquico que tiene su
centro en el palacio real y que reúne a los miembros de la familia real, a las
grandes fortunas del país, a los servicios de inteligencia y seguridad y a los
dirigentes de las fuerzas armadas. Eso es el Majzén: el verdadero
gobierno oligárquico y autoritario de Marruecos. Es importante recordar que en
el vértice se encuentra el “sultán” o rey de Marruecos y que nada se mueve en
Marruecos -absolutamente nada, recalco- sin permiso del Majzén. Las
políticas económicas, de defensa, las posiciones religiosas y sociales, no
dependen del parlamento, sino que son impuestas por las “comisiones técnicas”
centralizadas en el palacio real. Por eso decía antes que el Majzén es
el principal beneficiario de las “regulaciones” que él mismo introduce en la
economía. Y esto ha hecho que, cada día que pasa, el Majzén sea más y
más potente. ¡Claro que ha crecido el poder del Majzén en el último
cuarto de siglo! En la medida en que la economía marroquí es hoy mucho más viva
y activa que a principios del 2.000, el poder del Majzén se ha
introducido en todos los nuevos sectores económicos (desde telefonía, hasta
agricultura, desde armamento a automoción, desde energías renovables hasta
creación de infraestructuras).
¿Marruecos sigue siendo una monarquía teocrática?
En la nueva constitución la figura del rey ya no es “sagrada”, es,
simplemente, “inviolable”… esa es la gran novedad. Pero, esa inviolabilidad,
afecta a la consideración del rey como “comendador de los creyentes” y “descendiente
del profeta”. Cuestionarlo es hacerse acreedor condenas a años de prisión. Gracias
a genealogías, visiblemente falseadas e incompletas, Mohamed VI aparece como
descendiente de Mahoma… versión ingenua e indemostrable, pero que le convierte,
a la vez en líder político y líder religioso, pero también, en la medida en que
ocupa la cúspide del Majzén, en la principal fortuna del país y
orientador de la economía. Como si Felipe VI sumara a la vez, el cargo de Pedro
Sánchez, el de la presidencia de la Conferencia Episcopal y el de presidente de
la patronal… En la concepción marroquí, el rey es el detentados de la “triple
espada” de dos filos, el poder espiritual y el poder político, con una
empuñadura, el poder económico. Y lo que es más importante: no se permite a
ningún medio de comunicación, ni a ningún partido, ni a ningún ciudadano, dudar
de esta triple legitimidad, ni cuestionar estos rasgos del poder del sultán.
¿Con qué bazas cuenta Marruecos en su lucha contra España?
La más importante de todas -además de la mencionada política de “renuncia
preventiva” practicada por Zapatero y Sánchez, es la amistad con EEUU.
Marruecos fue en el siglo XVIII, el primer estado que reconoció la
independencia norteamericana y, desde entonces, las relaciones entre ambos
países, han sido extremadamente fluidas. Marruecos apoyó a los primeros marines
de los EEUU en las “guerras berberiscas” contra la piratería argelina que
atacaba a mercantes norteamericanos en el Mediterráneo. Roosevelt prometió, en
plena guerra mundial la independencia al sultán de Marruecos, de espaldas a la
potencia colonial francesa, su aliada, y no digamos a España. Incluso, cuando
estalló la “guerra de Ifni”, España no pudo utilizar el armamento moderno
vendido por EEUU contra Marruecos por una de las cláusulas de exclusión. En la
Marcha Verde, el apoyo de la CIA fue público y notorio. Desde el origen de los
EEUU, las relaciones con Marruecos han sido las más antiguas y productivas que
con cualquier otro país del mundo. Hoy, la inteligencia norteamericana facilita
información estratégica a Marruecos y ha allanado el camino para la normalización
de las relaciones de este país con el Estado de Israel.
Esto nos lleva al programa Pegasus
y al espionaje realizado por Marruecos sobre lideres políticos europeos,
incluido Pedro Sánchez…
El software Pegasus es, como se sabe, de origen judío, pero
no es la única herramienta de inteligencia que Marruecos ha comprado al Estado
de Israel. Se suele olvidar que, con la excusa del “antiterrorismo”, Marruecos
ha incorporado a su arsenal de inteligencia otro software destinado a
intervenir y hackear lo que se llama “Internet de las Cosas”, esto es, equipos
y redes informáticas con barreras de seguridad fácilmente franqueables y que
abarcan desde cámaras de vigilancia urbanas, sistemas de seguridad de semáforos
y comunicaciones, hasta equipos privados de domótica, limpieza y seguridad en
hogares, elaborados también en Israel. Este intercambio de material de
seguridad deriva directamente los “Acuerdos de Abraham” suscritos entre EEUU, Israel
y Marruecos en 2020, que normalizaron las relaciones entre estos dos últimos
países. Es del dominio público que Marruecos, pocos meses después, inició el
espionaje a Sánchez y, como mínimo a cuatro de sus ministros, también a
Emmanuel Macron y a su gobierno… pero es mucho menos conocido que también ha
espiado a cientos de ciudadanos particulares y a inmigrantes marroquíes residentes
en la propia Unión Europea. Y no, no cabe la menor duda de que el resultado de
todas estas tareas de espionaje ha sido el cambio de orientación del Estado
Español en relación al Sáhara y las políticas entreguistas de Sánchez en
relación a Marruecos.
Las relaciones entre Marruecos e Israel ¿cómo han sido aceptadas
por la población?
Hassán II, había permitido a la inteligencia israelí grabar la reunión
de la Liga Árabe en Casablanca en
septiembre de 1965; los datos obtenidos en esa ocasión fueron claves para la
victoria judía en la Guerra de los Seis Días en 1967. Por entonces,
oficialmente, no había relaciones entre Marruecos e Israel, e incluso, Hassan II
había puesto precio a la salida de la numerosísima comunidad judía hacia el
Estado de Israel compuesta por unas 300.000 personas, de las que ahora, apenas
quedan 3.000. El Mosad también colaboró en el secuestro y asesinato del
dirigente la oposición marroquí, Mehdi Ben Barka. Así que se trataba de una
vieja y no confesada colaboración de espaldas a sus hermanos árabes. Sin
embargo, a partir de los Acuerdos de Abraham, esa cooperación se hizo pública y
se amplió. La población marroquí, en principio, no mostró grandes resistencias,
pero, a partir del conflicto de Gaza, el 89% de la población desaprueba las
relaciones con Israel y considera que su lugar está junto a sus hermanos
árabes.

Esto nos lleva al fundamentalismo islámico en
Marruecos, en tus dos libros anteriores pintabas un marco muy pesimista. ¿Ha
cambiado algo?
Recordemos, en principio dos elementos a tener en
cuenta: el islam marroquí, de la escuela malikita, es “moderado”, pero, así
mismo, la sociedad marroquí, como todo el mundo islámico, ha demostrado sobradamente
la rapidez con la que individuos “moderados”, en poco tiempo, se radicalizan
hasta convertirse en fanáticos yihadistas por cualquier pequeño factor o
estímulo imprevisto. Dicho lo cual, reconocemos que después de 2003 se dio un
elemento que cambió completamente el panorama. Antes, Hassan II, desde los años
70, había facilitado la difusión de textos salafistas para contrarrestar la
influencia marxista en las universidades y los sindicatos. Y tuvo éxito, porque,
desde entonces, la “izquierda”, prácticamente, ha desaparecido en Marruecos.
Pero en 2003, los potentísimos núcleos salafistas protagonizaron los atentados
de Casablanca en los que murieron 47 personas. El salafismo y su red de
mezquitas habían escapado al control de la casa real. Entonces se inició una persecución
contra los salafista que tuvo como consecuencia más indeseable el que, los que
no fueron encarcelados o no abandonaron esas ideas radicales, terminaron
exiliándose en Europa Occidental. Marruecos, no solamente no colabora de manera
apreciable en la lucha contra el terrorismo en Europa, sino que ha sido el
principal “exportador” de terroristas a nuestro continente. Y esto no es ajeno
a que, en los grandes atentados yihadistas en Europa, los marroquíes hayan
estado presentes. Marruecos ha resuelto su problema con el yihadismo, poniendo
un “puente de plata” para que los yihadistas se establezcan en Europa
Occidental.
Pero, la sociedad marroquí ¿sigue siendo mayoritariamente
musulmana? ¿se han producido procesos de laicización similares a los que se han
dado en Europa?
La laicización es un proceso normal en sociedades
rurales que experimentan una transformación en sociedades urbanas, como ha
ocurrido en Marruecos en estos últimos 23 años. Por eso, la sociedad marroquí
es más indiferente al islam hoy que entonces, pero, aquí debemos de tener
presente lo ya dicho: la facilidad con la que un cambio en las circunstancias
sociales y familiares puede generar un deslizamiento desde el indiferentismo
religioso o desde una práctica atenuada del islam, hasta posiciones yihadistas.
Y sería suicida olvidarlo. Ha ocurrido en todo el mundo árabe: en los años 50,
el “panarabismo” era una forma de socialismo occidentalizado, pero, a partir de
la “revolución iraní” de Jomeini y de la invasión soviética de Afganistán, todo
esto cambió radicalmente y las tendencias islamistas se deslizaron hacia los
sectores más fundamentalistas. En realidad, el salafismo no está completamente
derrotado en Marruecos, siguen existiendo grupos y organizaciones clandestinas o
semiclandestinas que se reclaman de esta corriente. Pero, hay que reconocer que
las redes sociales, la extensión masiva de Internet entre la Generación Z, ha
sido una de las causas de la relativa laicización de la sociedad marroquí. Y
este elemento es muy importante, porque el sistema marroquí se sustenta sobre una
“legitimidad teocrática”: si esta falla, o se consiente que se ponga en duda,
el sistema entero está condenado a derrumbarse.
En tu libro hablas de que Marruecos nunca como
ahora ha tenido que hacer frente a tantos enemigos. ¿A cuáles te refieres?
En nuestro trabajo hemos enumerado cinco enemigos,
algunos de ellos, ya existían en 2003 y 2005, pero otros, especialmente los “enemigos
interiores”, son nuevos. España, en principio, no debería de ser “enemigo” de
Marruecos, pero la voluntad de este país de realizar la ficción geopolítica del
“Gran Marruecos”, incorporando Ceuta, Melila, Islas Adyacentes, Islas
Chafarinas y Canarias, atenta contra nuestra integridad nacional y lo que hace
que Marruecos sea en estos momentos el único enemigo real al que deben estar atentos
nuestras Fuerzas Armadas. Marruecos está en situación de guerra latente contra
el Frente Polisario, pero también contra Argelia y, por lo mismo: la obsesión
con reivindicar territorios de ambos países y considerar como un “hecho consumado”
la anexión del Sáhara. A esto se suman dos enemigos más: por una parte, la
Generación Z y por otro el nacionalismo rifeño. Una generación “conectada”
nunca podrá ser una sociedad regida por principios teocráticos y dictatoriales,
especialmente, cuando vive sin esperanzas. Los disturbios que tuvieron lugar a
finales de 2025 y principios de 2026, cerrados con cientos de detenciones y
condenas penales, ha evidenciado que la Generación Z ni está, ni posiblemente
esté nunca, a favor del Majzén y de la casa real. Y luego, finalmente,
está la revuelta rifeña, latente desde los primeros tiempos de la independencia,
pero que sólo ahora ha reverdecido. Hassan II se vengó de la oposición rifeña, excluyendo
a la región de cualquier programa de desarrollo. Y eso ha sido lo que ha generado
un odio profundo entre el grupo étnico rifeño, completamente diferente al resto
de la población, hasta el punto de que el partido nacionalista local, ha
propuesto un entendimiento con España para combatir a la monarquía alauí. Cinco
enemigos, suponen cinco frentes a los que estar atentos…, demasiados para un
país como Marruecos que, militarmente está superado, tanto por Argelia como por
España.
Hagamos un alto en el camino y retrocedamos un
poco: ¿no sería más lógico que EEUU se decantara a favor de España que, a fin
de cuentas, es miembro de la OTAN, en lugar de hacerlo del lado marroquí?
En realidad, no. Marruecos ofrece a EEUU la
posibilidad de ser el portaviones que permite a los marines desembarcar
y aterrizar en África. Marruecos es, para EEUU, la puerta de África, como
Israel supone el acceso a Oriente Medio. Esto le da cierta ventaja estratégica.
Por otra parte, el Pentágono no tiene ninguna fiabilidad en la actitud de
España. Sabe perfectamente que, a partir del zapaterismo, no ha existido ningún
consenso en la política exterior española, y que España es, hoy por hoy, un
aliado “poco fiable”, en sus relaciones con EEUU e, incluso, en su actitud
hacia la OTAN. Los gobiernos españoles de izquierdas han demostrado un antiamericanismo
casi infantil, escaso interés, no sólo en la OTAN, sino, incluso hacia las
Fuerzas Armadas Españolas, lo que se ha reflejado en los presupuestos de
Defensa. España es hoy un país cuya política exterior no genera ninguna
confianza en ningún centro de poder, acaso porque no existe. Incluso en los
años del franquismo, el Pentágono se decantaba a favor de Rabat porque preveía
la imposibilidad de que el régimen español subsistiera en el tiempo, mientras
que una “dictadura hereditaria” en Rabat, era mejor garantía.
En tu libro haces un repaso a las “armas” que
Marruecos utiliza contra España. ¿Se confirman tus previsiones formuladas en
2003 y 2005?
Sí, con una particularidad. En 2003, yo aludía a
la “guerra de baja cota” y hoy se utiliza el término “guerra híbrida”. La única
diferencia entre ambos conceptos es que en 2026 se ha incorporado la “guerra electrónica”
a los cuatro elementos utilizados por Marruecos en 2003: la exportación de
inmigración masiva, la exportación de drogas, la exportación de delincuencia y
la guerra económica. Eso es todo. Uno de los memes más difundidos en los
últimos meses es: “Marruecos, el destino más seguro para el turismo… todos los
delincuentes están en España”, obviamente se trata de una exageración, pero que
hace referencia a un hecho real: los delincuentes liberados por los distintos
indultos de Mohamed VI, incluidos los yihadistas, han emprendido el camino
hacia horizontes más benévolos con sus actividades delictivas. España es uno de
esos destinos, acaso el principal. En la exportación de drogas algo ha
cambiado: las mafias marroquíes extraen hoy más beneficio del aprovechamiento
de las redes ya establecidas de tráfico de hachís, incluyendo cargamentos de cocaína
negociados con los carteles colombianos y mexicanos. También puede hablarse de
una convergencia de bandas marroquíes es lo que se ha bautizado como “mocromafia”,
que cada ve actúa con más armamento de guerra y uno de cuyos centros operativos
está en Marbella y Barcelona. En cuanto a la inmigración masiva, tanto la UE
como España pagan cantidades mensuales importantes a Marruecos para que controle
el grifo de la inmigración… pues bien, no solamente no detiene el tráfico de
subsaharianos, sino que, además, facilita las salidas a sus propios súbditos.
Del casi 1.200.000 regularizados en 2026 por el sanchismo, más del 20% son
marroquíes, lo que demuestra la desidia deliberada de Rabat en la materia. Y,
en cuanto a la “guerra económica”, nuestros mercados se ven cada vez más invadidos
por productos agrícolas marroquíes de escasa calidad y con altos niveles de
toxicidad, de los que sistemáticamente se oculta su origen con distintos
subterfugios. Tanto España como la UE, gracias a las políticas globalistas y a
las exigencias marroquíes, están perdiendo soberanía alimentaria, condenando a
nuestra agricultura a la extinción, mientras aumenta la incidencia de
determinadas enfermedades por uso y abuso de pesticidas, vermicidas, fungicidas
y abonos prohibidos en la UE, pero que son frecuentemente utilizados en
Marruecos. Podríamos seguir, pero creo que está claro que, hoy más que nunca,
la “guerra de baja cota” de Marruecos contra España prosigue a ritmo creciente.
A lo que hay que añadir el espionaje electrónico al que ya hemos aludido.
¿Es posible llegar a un conflicto abierto con
Marruecos?
Rabat se contenta con aguijonear a España, para
pulsar el estado de ánimo de nuestro gobierno y su capacidad de reacción. La “operación
Ceuta” le ha confirmado en la debilidad del sanchismo, pero la reacción de la
población española y de la población ceutí, le ha confirmado que la anexión de las
dos ciudades y de Canarias, va a ser mucho más conflictiva de lo que preveía.
Una legislatura más con Sánchez en el poder y se hubiera llegado a la
co-soberanía de ambas ciudades, paso previo para el tránsito a la plena
soberanía marroquí en poco tiempo. Pero sin un Sánchez o un Zapatero en el
poder, es decir, sin la traición y la debilidad hecha “gobierno de España”, las
cosas van a ser más lentas, sino imposibles. El ejército marroquí no puede
competir ni con el español, ni tampoco con el argelino. De hecho, es posible
que ni siquiera esté preparado para una guerra abierta en el desierto. Confía,
sobre todo, en los drones kamikazes mucho más que en sus fuerzas blindadas; su
única experiencia en combate es en la guerra contra el Polisario. Sus fuerzas
navales son muy reducidas y si bien es cierto que se está rearmando con
reactores norteamericanos, lo cierto es que, incluso en aviación de combate, va
muy por detrás de España. Nuestro país dispone de mejores tropas de élite y de
mayor preparación para el combate, a pesar de que el ejército marroquí sea más
numeroso. Marruecos es consciente de esta inferioridad y busca solamente practicar
el binomio diplomacia-espionaje, ambos muy agresivos, para mejorar posiciones y
lograr sus objetivos. Suele firmar acuerdos de compra de armamento con países a
los que pide, a cambio, apoyos políticos en determinados temas (la cuestión del
Sáhara, la final del Mundial de Fútbol 2030, etc)… esto hace que su ejército
parezca una verdadera feria de armamento, con blindados procedentes de seis o
siete países diferentes, algunos de los cuales, ni siquiera han experimentado
su utilidad en situaciones de combate real. España, por su parte, vende
torretas para blindados de última generación, y Sánchez, literalmente, ha regalado
¡por un euro! torpedos y góndolas para bombarderos. Es un ejército que, sobre
todo, tendrá importancia en conflictos civiles interiores, pero en su
proyección exterior es meramente decorativo. El hecho de que sus mejores
unidades blindadas, estén apostadas lejos de las fronteras con Argelia y de las
zonas de combate con el Polisario, indican que Rabat fía toda su estrategia a
los drones.
Por último, ¿es cierto que la salud de Mohamed VI
es mala y que el Majzén está promocionando a su hijo, futuro Hassán III?
Sí, es rigurosamente cierto que la salud de Mohamed
VI es más que precaria: está afrontando un catálogo de enfermedades
degenerativas en estado avanzado que derivan de su, digamos, “alocada juventud”
y de vicios que ha seguido practicando en su madurez. El mismo día en que
100.000 marroquíes invadían Ceuta, en la Fiesta del Trono, la imagen que dio el
sultán fue de un hombre decrépito, débil y acabado, a pesar de su relativa
juventud (62 años). Franco a esa edad, pescaba salmones, después de haber
sufrido gravísimas heridas en combate en su juventud… Obviamente, el sucesor será
su hijo, pero hay un problema: Mohamed VI está separado de su esposa, una mujer
rifeña, muy independiente, que jamás ha utilizado el velo islámico, pelirroja,
y que vive en un palacio cerca de Rabat con sus dos hijos: ella es la que ha
modelado el carácter de su hijo Muley Hassán y existe la posibilidad de que lo
haya hecho desde una perspectiva “occidentalizada”. Por de pronto, el futuro
rey no permite el “besamanos”, gesto típico de sumisión practicado hasta ahora
por todos los sultanes. Es una medida, indudablemente, inducido por su madre. Se
trata de un heredero joven, 23 años, que todavía no está preparado para ocupar
el trono y que, para colmo, genera desconfianza dentro del Majzén por sus
tendencias “occidentalizadoras”. Los sectores más conservadores de la
oligarquía marroquí, preferirían que la corona la ocupara Muley Rachid, hermano
de Mohamed VI, una persona más en sintonía con la tradición marroquí. Por el momento,
el Majzén presenta a Muley Hassán como “el rey de los jóvenes”, en un
desesperado intento de atraer a la Generación Z, batalla perdida por
anticipado. El tema de la sucesión es otro de los puntos negros que genera más
incertidumbre en la cúpula del poder.
Pregunta.- Con todo esto, nos hacemos una idea del
contenido de tu libro “De
Perejil a Ceuta”, pero quedaría una última cuestión para terminar: ¿has
utilizado la IA para componer las casi 500 páginas de la obra?
Respuesta.- En 2003 y 2005 me serví, fundamentalmente, de los partes de EFE. Por mi trabajo entonces, tenía acceso a la base de datos de la Agencia y eso facilitó mi tarea. Hoy, por supuesto, Google, que en 2003 estaba en pañales, está mucho más desarrollada y, obviamente, su IA, Gemini, me ha ayudado a confirmar o desmentir algunos datos, pero hay un punto en el que, si he consultado a tres IA, Geminis, Chat GPT y DeepSeek, y lo he hecho constar; es una cuestión, digamos, “comprometida”. Realicé la misma pregunta a estas tres IA: “¿Existen nexos entre el narcotráfico y el Majzén?”, en los tres casos, la respuesta fue afirmativa… En el resto, como he dicho al principio, esta obra es de recopilación de datos, análisis y opinión, por tanto, refleja, como podrán comprobar los lectores las conclusiones a las que me han llevado los datos reunidos en más de 400 fuentes consultadas y referenciadas en la obra.























