lunes, 9 de febrero de 2026

ELECCIONES EN ARAGON, O “EXTREMADURA 2.0.”

Nada nuevo en los resultados de las elecciones aragonesas: justo lo que esperaban algunas encuestas (salvo en la del CIS, por supuesto) y, en el fondo, una reedición de lo ocurrido en Extremadura hace un mes y anticipo de lo que ocurrirá en Castilla-León y en Andalucía antes del verano. Ni una sola posibilidad de victoria para el pedrosanchismo, victorias pírricas para el PP y un formidable tirón para Vox que, posiblemente en algunas provincias andaluzas quede por delante del PSOE en la segunda posición como ha ocurrido en alguna capital aragonesa. El análisis puede ampliarse con algunas consideraciones más generales y poniendo la lupa en las pequeñas opciones. Veamos.

LAS CIFRAS DESNUDAS

El número de electores había sufrido leves modificaciones desde la consulta de 2023: El censo apenas hay 17.000 votantes más. Incluso el número de electores que han acudido a las urnas es muy similar con una ligera variación de 16.000 votantes menos. Los votos en blanco y nulos se mantienen, más o menos, en las mismas cotas. Sin embargo, los cambios de opinión del electorado han sido abismales.

La “victoria amarga” del PP, le ha supuesto un descenso tanto en porcentaje (un 5,5% de votos menos) como en número de votos: a pasado de 237.817 a 224.797, lo que supone una pérdida de 13.020 votos que, evidentemente, se han desplazado hacia Vox. Pero esto no basta para explicar el formidable crecimiento de Vox. En efecto, este partido ha pasado de 75.349 votos a 117.347, es decir, 42.002 votos más. Hay que pensar que la desaparición del Partido Aragonés Regionalista y la merma de votos de Teruel Existe, incluso votos procedentes de la extrema-izquierda y, sobre todo, nuevos votantes jóvenes, han engordado las alforjas electorales de Vox y constituyen lo esencial de los 29.000 votos más que, sumados a los perdidos por el PP, dan a esta formación su mejor resultado.

El hundimiento del PSOE es inapelable de 197.919 votos que obtuvo en 2023, ha perdido 38.553, quedándose en 159.366, lo que supone un 24,29% menos. Pero, salvo los votos que se han orientado hacia la Chunta Aragonesista y que explican porqué éste ha pasado de 34.163 votos a 63.876, ganando 29.713 votos, hay que pensar que el resto de votos socialistas perdidos, unos 11.200, han ido a parar a la derecha. Porque, desde luego, donde no han ido ha sido a la extrema izquierda.

En efecto, Podemos ha entrado en plena indigencia electoral obteniendo 16.923 votos, 10.000 menos que en 2023. Pero solo una pequeña cantidad de esos votos ha ido a parar a IU-Sumar, que se ha quedado con 19.290 votos y un diputado, 1.669 votos ganados. Así pues ¿dónde están los votos perdidos por la extrema-izquierda: seguramente en la Chunta.

En su conjunto, los resultados han confirmado el giro a la derecha del electorado aragonés y un debilitamiento notorio de la izquierda. Suponiendo, claro está, que la Chunta sea un partido “regionalista, socialdemócrata y nacionalista aragonés”, situado en el centro-izquierda para unos y en la izquierda para otros. El PP está 10 puntos porcentuales por delante del PSOE, mientras que Vox se encuentra apenas a 6 puntos por detrás del PSOE.

En número de diputados, la mayoría es cómoda para el bloque de derechas (26 PP y 14 Vox) y ampliamente desfavorable para el resto de opciones de izquierda y/o centro-izquierda. Con la salvedad, naturalmente, de una ¿improbable? coalición PP-PSOE.

EL PP, O LA ESTRATEGIA FALLIDA DE FEIJÓO

No quedan estrategas en el PP; eso es evidente y eso es, precisamente, lo que permite explicar los resultados de ayer. Son dos elementos que nos permiten constatar esa ausencia:

- A estas alturas, Feijóo no tiene claro cómo situar a su propio partido: no tiene claro si pactar con Vox o pactar con lo que quede del PSOE. Desde el principio de su gestión, Feijóo era favorable a pactar con el PSOE; luego añadió: “con un PSOE liberado del sanchismo”; y lo ha reiterado una y otra vez… mientras ha gobernado, allí donde ha podido, en regiones, junto a Vox. Hoy esto ya no está tan claro: Feijóo empieza a ser consciente de que, si pacta con los restos del PSOE, se arriesga a quedarse sin partido. Pero si no pacta, eterniza el “adversario situado a la derecha” y a corto o medio plazo, de nuevo, corre el riesgo de perder su espacio político. El problema es que el PP nunca ha tenido claro lo que es, ni dónde está: su persistencia en situarse en el “espacio de centro-derecha” le obliga a un discurso ambiguo, frentes al discurso mucho más claro de Vox que llega mucho más fácilmente al electorado de derechas y a un electorado trabajador.

- La serie de elecciones autonómicas encadenadas se inició, de forma autónoma y unilateral, por María Guardiola (un residuo del período Casado, sin vocación de partido, sin disciplina de partido, situada en el centro-centro y con algunas posiciones progresistas de centro-izquierda), obligó a Feijóo a anunciar una oleada de elecciones anticipadas en autonomías en las que esperaba una confirmación de las situaciones políticas (hegemonía en Andalucía y Castilla-La Mancha) y una mejora notable en Aragón y Extremadura. Pero en estas dos autonomías, el tiro le ha salido por la culata: el PP ha perdido poder autonómico en ambas, mientras que Vox se disparaba en los resultados finales. Y, si bien en Castilla-León, los resultados no van a ser muy diferentes, y allí tanto como en Andalucía, se arriesgan a aumentar su dependencia de Vox.

Así pues, en el momento actual y, si miramos a las fuerzas de derecha, podemos preguntarnos, no sólo si existe una estrategia del PP, sino si dispone de algún estratega con visión suficiente como para elaborar una línea política eficiente y realista. Vale la pena desengañarse: el PP es hoy un barco que viaja con el timón roto. En efecto, ni Feijóo tiene capacidad suficiente para liderar a la derecha, ni su equipo la calidad necesaria para realizar oposición eficiente, ni para gobernar en solitario el país.

Cuanto antes lo entiendan en Génova, antes evitarán fracasos posteriores. Y esto pasa por rectificar la línea política, abandonar posiciones “centristas” y el viejo mito de la transición de que “el poder pasa por el centro”. Eso fue cierto hace décadas, no hoy. Feijóo sigue creyendo en ese mito, convirtiendo a su partido en una máquina de perder votos.

Y ya es tarde, muy tarde, para evitar la existencia del “enemigo a la derecha”; de hecho, si tenemos en cuenta la trayectoria política de otros países europeos, la “extrema-derecha” tiene muchas más posibilidades de comerse al “centro-derecha”, que ocurra lo contrario. En el Reino Unido, el partido conservador registra cada día tránsitos hacia Reform-UK de Nigel Farage que, de convocarse hoy elecciones, sería el partido mayoritario; en Alemania, la CDU languidece ante el crecimiento de AfD; en Francia, lo que queda de centro-derecha se contra en cada consulta electoral en beneficio del RN de Marine -le Pen. Y ayer mismo, en Portugal, la confrontación para la presidencia del país, no estuvo entre los socialistas y el centro-derecha, sino entre socialistas y el equivalente a Vox, Chega. Este proceso nos parece inexorable en España en uno o dos ciclos electorales.

EL PSOE O CÓMO SACRIFICARLO TODO A LA PRESENCIA DE SNCHEZ EN MONCLOA HASTA 2027

En las elecciones extremeñas, el candidato socialista estaba marcado por la corrupción y el nepotismo. El resultado estaba cantado. Además, era un tipo no muy listo, con aspecto de Frankenstein de carnaval, seguramente el candidato más “seguro” para Sánchez, pero también el más desaconsejable para obtener un buen resultado. Y, en Aragón, se ha vuelto a repetir el mismo error. La candidata, la “niña del parador”, estaba identificada al 100% con el pedrosanchismo, era su rosto público, su portavoz. Era una mujer marcada por su implicación con una administración corrupta y cleptomaníaca.

Sánchez juzgó que, “la niña del parador” podía ser sacrificada. La estrategia improvisada por Sánchez consiste en sembrar alarma con la leyenda de “que viene el lobo”. El “lobo” sería Vox, el “fascismo”, la “ultraderecha”, “los herederos del franquismo”, “los aliados de los tecno-oligarcas”

Tienen cierta razón los diputados del PP que opinan que Sánchez ha hecho todo lo posible para crear condiciones favorables para la campaña electoral de Vox (¿cómo interpretar el anuncio de la “regularización masiva” en plena campaña electoral?). Sánchez prefiere una derecha dividida a la que pueda tachar de “extrema-derecha” o de “rehén de la extrema-derecha” y utilizar también este tema en su negociación con sus “aliados”: “mejor con nosotros que con la extrema-derecha”…

Sacrificada Pilar Alegría y conocidos los resultados, el problema para el PSOE es que en 14 meses tendrán lugar las elecciones municipales y las poltronas de muchos alcaldes y concejales socialistas están en el aire y, de repetirse los resultados de ayer, la pérdida de poder municipal sería de entre un 30 y un 40%. Parece muy difícil que la estructura regional del PSOE, siga estando dirigida en las próximas semanas por “la niña del parador”. El PSOE no va a sobrevivir colocando a ministras y ministrillas al frente de sus candidaturas regionales. Dentro de poco le toca a la ministra de la “subida de los 100 impuestos” sacrificarse en Andalucía, sin contar con que, en Valencia, Diana Morant, no logra recuperar terreno para el socialismo y vuelve a repetirse el escenario que da a Vox un crecimiento impresionante y acelerado

A diferencia del PP que carece de estrategia, en el sanchismo su estrategia de resistencia está fracasando y ahora solo le queda seguir realizando concesiones y más concesiones a sus aliados para llegar a 2027.

VOX: NO TENER PRISA, SABER ESPERAR EL PASO DE CADÁVERES ANTE LA PROPIA VIVIENDA

El resultado de Vox es inapelable: ha doblado diputados. El PSOE ya siente su aliento en las orejas. En algunas ciudades (Teruel, Huesca, en ciudades con alta tasa de inmigración) ya ha quedado en segundo lugar. En otras, los tres partidos mayoritarios están separados por unas pocas decenas de votos. En un 20% de municipios, Vox ya es el segundo partido por delante del PSOE. Y esto es solo el principio. Los socialistas empiezan a no ser el “principal partido de oposición”.

El éxito de Vox ha consistido en hablar claro al electorado: ¿Mercosur? “No, rotundo”, ¿Inmigración? “Remigración y Reconquista”, ¿Delincuencia y seguridad? “Máxima dureza”, ¿Economía? “Menos impuestos y menor gasto público”, ¿Corrupción? “Lucha sin perdón”… Es el lenguaje que entiende el electorado: sin dudas, sin vacilaciones, sin ambigüedades, ni medias tintas. Y lo que es mejor: sus diputados hacen lo que dicen, a diferencia de los diputados peperos cuyos lenguajes en el parlamento europeo y en los parlamentos regionales son radicalmente diferentes. Hoy, Vox es la coherencia y el sentido común.

Como en todos los partidos, también hay luces y sombras: un mes después de las elecciones extremeñas, no hay gobierno en aquella comunidad. ¿Cómo puede reaccionar el electorado en caso de convocatoria de nuevas elecciones? Este es el fondo de la cuestión:

- o Vox opta por insertarse en los gobiernos regionales en posición “digna” y con una representación acorde con sus exigencias,

- o Vox realiza un “apoyo crítico” a gobiernos del PP, desde fuera y sin comprometerse, apoyando unas decisiones y bloqueando otras.

- o bien, Vox fuerza nuevas elecciones regionales en un intento de desgaste del bipartidismo.

De las tres opciones, la que parece más recomendable para Vox es la segunda. Pero eso implica tiempo y paciencia. ¿Están los cuadros de Vox preparados para estar alejados de la gestión de estas comunidades? Esta es, en cualquier caso, la estrategia más segura: esperar que el electorado reaccione con ira ante los errores de gestión, las corruptelas, las soluciones que jamás se adoptan, los retrasos y los problemas del día a día que encontrará el PP y que lo convertirán en el PSOE 2.0. en el imaginario del electorado.

Hay otro factor a considerar: Vox es un partido dirigido desde la calle Bambú 12. Por su parte, el PP, al igual que el PSOE, está dividido entre varios centros de poder regional y local. La pregunta que procede ahora para el electorado de derechas es: ¿por qué no pactan de una vez Feijóo y Abascal una estrategia común para desalojar al sanchismo de una vez por todas?

La pregunta es pertinente, pero sólo a condición de que Feijóo se aclare definitivamente y renuncie a sus veleidades centristas o a su concepción del bipartidismo. Parece evidente que candidaturas unitarias en algunas supondrían para el PSOE la pérdida de entre 10 y 15 diputados.

Vox tiene también reservas justificadas a un pacto de Estado con el PP: Abascal no confía en que el partido de Feijóo esté libre de residuos de corrupción o esté dispuesto a romper con el PSOE y con la socialdemocracia en el Parlamento Europeo.

Pero esta segunda victoria en cadena de Vox, le abre el camino a mejorar sus resultados -que, sin duda, mejorará en Castilla-León y en Andalucía.

LOS PEQUEÑOS PARTIDOS

Podemos ha desaparecido por completo del escenario político aragonés. Los excesos verbales de Belarra y Montero no se han traducido en votos: ha ocurrido, justo lo contrario, han demostrado a las claras que Podemos estaba conducido por un grupo de “loquitas” de pocas luces. IU-Sumar han conseguido, mal que bien, conservar un diputado testimonial, sin ningún peso. La Chunta Aragonesista ha duplicado escaños, mientras que otras opciones localistas (Partido Aragonés Regionalista y Teruel Existe) salían muy mermadas.

En otras circunstancias, estos resultados serían importantes para obtener mayoría, pero con un claro dominio de la derecha, no tendrán ninguna influencia. Los resultados a la izquierda demuestran que la “extrema-izquierda” no se recupera, ni se recuperará nunca (es el precio a habar apostado por la marginalidad, okupas, LGTBIQ+, “Welcome inmigración”, etc); está en situación irreversiblemente terminal.

Pero lo que si debemos tener presente en este sector político es la “regionalización del voto”. En efecto, los votos perdidos por el PSOE no van a Sumar, ni a Podemos, sino a opciones regionales que, cada vez más, tras el fracaso de Sumar, no piensan nada más que en articular políticas regionales y en no comprometerse en nuevos experimentos nacionales (como el predicado en estos momentos por Rufián).

Luego está Alvise Pérez y su “Se Acabó La Fiesta” que logró obtener un 2% y quedarse a unos 1.000 votos del diputado… Pero su premio de consolación es que ha obtenido tres veces más que Podemos. SALF es una nueva “anomalía” en la política española sin más interés. Resta votos antisistémicos que, en justicia, deberían de haber ido a parar a Vox y que le hubieran proporcionado entre uno y dos diputados más. Este primer fracaso autonómico, supondrá el eclipse definitivo de esta opción. SALF es una opción mucho más personal que política. Como antes vimos las de Gil y Gil, Ruiz Mateos o Mario Conde. Una anécdota en la historia política de la democracia española.

CONCLUSIÓN

¿Quién ha vencido? Sin duda alguna, Vox y, en menor medida, la Chunta. Para el PP, la victoria ha sido amarga (pérdida de votos y de diputados) y para el PSOE trágica.

En los próximos días veremos cómo queda el PSOE aragonés: los antiguos partidarios de Lambán parecen reorganizarse y, desde luego, no van a perdonar a Sánchez, ni a su títere impuesto en la región, la “niña del parador”, el resultado. La proximidad de las elecciones municipales, si bien no hace presagiar una “noche de los cuchillos largos” dentro del PSOE, no es, desde luego, el mejor augurio para esta sigla que se ha convertido en una máquina de cosechar derrotas, desde que Sánchez alcanzó la secretaría general.

A Sánchez, obviamente, esta derrota no le supone ninguna alteración esencial. Buscará camuflarla con alguna excusa. Pero es la segunda gran derrota en este ciclo electoral que comenzó en Aragón y que ha sembrado de desmoralización y amargura a los últimos mohicanos del PSOE. Todos, dentro del partido saben que el responsable único de estas derrotas y del negro futuro de la sigla, en franca pérdida de poder territorial desde las anteriores elecciones autonómicas y municipales, tiene un nombre: Pedro Sánchez. Pero saben también que éste maneja de manera dictatorial la estructura del partido. Y tienen miedo. El tiempo dirá si el miedo a Sánchez es mayor o menor que el miedo a perder la poltrona.

Parece obvio, también que, tras la derrota aragonesa, sigue a la extremeña, a Sánchez le va a ser muy difícil y casi imposible sobrevivir como líder del PSOE si se producen -como todo induce a pensar que se van a producir- nuevas derrotas en Castilla-León y en Andalucía. Que estas derrotas están cantadas, parece claro, la única duda es si serán superiores o inferiores a los de las elecciones aragonesas (que, en el fondo, no han sido más que una reválida de las extremeñas).

El principal riesgo que va a afrontar Sánchez, no es su permanencia en la Moncloa, que parece asegurado mientras acepte los chantajes de sus aliados, sino dentro de su propio partido. El caos que se avecina con la “regularización masiva”, va a encrespar todavía más los ánimos en el interior del partido. Y el ver que la estrategia de criminalización de la derecha alegando el ficticio “fascismo” o “extremismo” de Vox, ya no funciona, da que pensar sobre la única intención de Sánchez al mantener esa línea: es la política de “tierra quemada”, el “después de mí el diluvio”, el dejar el poder teniendo la garantía de que el que venga detrás se encuentre con una situación caótica e imposible de manejar







 

miércoles, 4 de febrero de 2026

LA RESACA DEL AÑO FRANCO SANCHISTA. FRANCO, ALGUNA VEZ FUE JOVEN (1 de 4).

Cuando se inició la Guerra Civil, el general Francisco Franco había cumplido 43 años. Murió a los 82 años, así que estaba entonces a media vida. Nació durante la Restauración y pudo asistir personalmente a los fracasos de nuestra historia desde aquella época. Hemos dado un primer examen global al ciclo franquista y realizado una valoración de conjunto lo más objetiva posible (véase POR UN JUICIO CRÍTICO AL FRANQUISMO, y GUERRACIVILISMO EN EL SIGLO XXI), luego, en la serie ANTECEDENTES HISTORICOS DEL FRANQUISMO, tratamos de encuadrar los años de infancia, juventud y madurez previos a la guerra civil en el tiempo que le todo vivir (LA RESTAURACIÓN Y EL DESASTRE DEL 98, PISTOLERISMO, TERRORRISMO Y MAGNICIDIOS, EL FRACASO DE LA PRIMERA DICTADURA, EL FRACASO DE LA SEGUNDA REPÚBLICA). Realizados estos jalones con la mayor objetividad posible, se trata ahora de seguir la vida de Franco en esos primeros 43 años. Así que, tras unas breves notas sobre sus precedentes familiares, insistiremos, sobre todo, en su carrera militar hasta el 18 de julio de 1936. Y es que, prácticamente hasta esa fecha, la vida de Franco estaba centrada, sobre todo, en la milicia. La política le interesaba muy poco (o quizás nada). El "Franco-político", se inicia justo después del último parte de guerra. Hasta entonces había sido un militar particularmente prudente en lo político, católico, patriota, monárquico y de derechas, pero nunca un extremista e, incluso muy alejado del falangismo y del tradicionalismo carlista. A partir del 1º de abril de 1939, se vio obligado a ejercer como político durante 35 años, 8 meses y 20 días

1. Infancia y familia

La vida y la trayectoria de un hombre es inseparable de su nacimiento y del contexto familiar y nacional en el que vivió sus primeros años. De hecho, casi podríamos decir, que definiendo estos parámetros, estaremos definiendo también la vida y la obra de Franco.

Francisco Franco Bahamonde nació el 4 de diciembre de 1892 en Ferrol (A Coruña), una ciudad muy ligada a la Marina española. Él mismo tuvo una vocación marinera que estuvo presente hasta sus últimos años. Su padre, Nicolás Franco Salgado-Araujo, era oficial de la marina y, como tal, estuvo ausente del domicilio familiar durante períodos prolongados. Se carácter era liberal e, incluso, con notaciones anticlericales. Las largas ausencias del padre hicieron que asumiera los rasgos propios de la madre, Pilar Bahamonde y Pardo de Andrade, extremadamente católica, conservadora y madre tradicional protectora. Parece muy evidente que Franco recibió de la madre, ya desde la infancia, las ideas que le acompañaron durante toda su vida y que trató de transmitir a la nación española: catolicismo, conservadurismo, paternalismo y sentido de la disciplina. La familia, por lo demás, pertenecía a la clase media, equidistante por completo de las familias oligárquicas, pero también de la pobreza endémica ampliamente presente en la sociedad española de aquellos años.

Sus biógrafos más imparciales han definido la infancia de Franco con unos rasgos que parecen verosímiles y propios del contexto social de su familia y de su situación familiar. En ninguno de estos rasgos aparece la capacidad de liderazgo, ni ambiciones de poder. Era, más bien, reservado, hablaba poco y no solía expresar sus emociones; disciplinado y perseverante, tenía un comportamiento escolar disciplinado y obediente, no era en absoluto un rebelde, y entre sus virtudes, unánimemente destacadas, figuraba lo que hoy se llama “resiliencia”, esto es, la facilidad para sobreponerse a frustraciones y golpes del destino.

Vale la pena superponer estos rasgos al contexto histórico que vivió en su infancia y hasta su ingreso en la Academia de Infantería de Toledo en 1904, a la edad de 14 años.

Cuando empezaba a tener uso de razón a los 7 años de edad, España sufrió la crisis finisecular: pérdida de las últimas colonias de América como desenlace de la guerra hispanoamericana, frustración nacional indescriptible, en lo que constituyó la primera gran crisis de la Restauración. A esto se unió el que, a partir de entonces, se agudizaron los conflictos sociales. Los dieciocho años que median entre el nacimiento de Franco y la culminación de su formación militar en Toledo, sino también los años que ven a Pablo Iglesias, fundados del PSOE, obtener un acta de diputado en 1910, el mismo año en el que se crea la CNT, la crisis de la masonería, considerada como culpable del desastre del 98 o la Semana Trágica barcelonesa de 1909, con su oleada de anticlericalismo.

Ni que decir tiene que el control del poder estaba en manos de una oligarquía compuesta por terratenientes, industriales (especialmente catalanes y vascos) y banqueros, grupos hegemónicos durante la Restauración y que gobernaban gracias al caciquismo. Las clases medias eran todavía muy débiles y concentradas en algunas ciudades. La estructura económica de España implicaba, pues, un sector primario muy fuerte y verdadero motor de la economía, con una discreta industrialización situada en la periferia del país; de estos dos sectores habían surgido las “clases populares”: jornaleros agrícolas y proletarios industriales.

Al producirse el desastre del 98, pareció surgir una reacción intelectual que inició una reflexión sobre la decadencia de España y, entre otras cosas, recordó que en 1900 dos tercios de los españoles no sabían leer ni escribir. Esto implicaba la necesidad de realizar un esfuerzo pedagógico si se pretendía -como era el objetivo de la “Generación del 98”- recuperar el tiempo perdido y “europeizar” a España. Apareció una izquierda intelectual, excrecencia de los principios masónicos (un ambiente en crisis a partir del 98 y hasta final de la dictadura de Primo de Rivera) y, en buena medida, representada por la Institución Libre de Enseñanza, que atribuía el atraso de España a la influencia del catolicismo en la vida social.

Todos los intelectuales, tanto conservadores como progresistas, advirtieron que se estaban acelerando en aquellos años los tránsitos del campo a la ciudad y que, de seguir así, era necesario evitar que la transformación del jornalero agrícola en proletario industrial, acarreara consecuencias sociales indeseadas, especialmente en las grandes ciudades en donde se estaba concentrando: Madrid, Barcelona y Bilbao. Existían amplias zonas de España que debían industrializarse para evitar, como estaba ocurriendo, que aparecieran desequilibrios regionales. Tanto para conservadores como para progresistas, el hecho de que en 1900, el 72% de la población viviera de la agricultura y ajena a la revolución tecnológica que estaba teniendo lugar era una de las causas del estancamiento y la decadencia de España.

El joven Francisco Franco recibió todas estas influencias familiares y contextuales. Y, de hecho, su política, en cuanto tuvo las riendas del Estado, obedeció a las ideas del regeneracionismo español que constituyeron para él una constante, por encime de cualquier otra influencia.

 

 








martes, 3 de febrero de 2026

PEDRO SANCHEZ Y EL “GRAN REEMPLAZO” ¿ESTÁN LOCOS A LA IZQUIERDA? (2 de 2)

La estrategia adoptada por Pedro Sánchez en este momento, es de “tierra quemada” y más lo será, cuando se abran las urnas mañas del próximo 9 de febrero y demuestren la estrepitosa (y, por otra parte, lógica) caída de los votos socialistas. Desde que decidió dedicarse a la política, no ha pensado más que en sí mismo. Todo lo demás, empezando por su partido, el pueblo español, la propia tarea del gobierno, todo, absolutamente todo -y hoy podemos certificarlos con toda seguridad-, le trae, literalmente al fresco.

SANCHEZ CREYÓ QUE UN PRESIDENTE ERA INMUNE E INIMPUTABLE

Lo que Sánchez no había calculado cuando ambicionó llegar a la presidencia del gobierno, es que, por mucho que sea el “número 1”, no le está permitido hacer todo: se debe, en primer lugar, a la nación de la que es un simple servidor público, a las sociedad, tanto a los que le han votado como a los que no le han votado y antes que todo ello a la Historia: el resultado de su gestión no será un éxito o un fracaso personal que solamente le afectará a él, sino a todo el conjunto de una nación y a su futuro. Y si este no está en relación con su pasado, podrá decirse que se ha producido una ruptura.

Ahora bien, Sánchez tuvo como precedente a José Luis Rodríguez Zapatero que salió completamente indemne de su gestión:

- Nadie le exigió explicaciones posteriores a por qué había interrumpido las investigaciones sobre las bombas del 11-M.

- Nadie le exigió cuentas después de salvar a la banca y a la patronal de la construcción, endeudando al país.

- Nadie le recordó que el año en el que explicó que la economía “iba bien”, cuando ya se había iniciado la crisis económica de 2007 y que no se reconoció oficialmente hasta 2009, supuso un tiempo precioso que pudo haber minimizado los efectos de la crisis.

- Nadie le exigió respuesta a la pregunta de por qué había autorizado la venta de las reservas de oro del Banco de España… justo antes de que el precio del oro empezara a dispararse.

- Nadie le exigió responsabilidades por la negociación con ETA, cuando ETA estaba derrotada policial y políticamente.

- Nadie, absolutamente nadie le tosió cuando dedicó el 0’7% a perderse en calidad de “ayudas al desarrollo”, no se sabe de quién, ni con qué resultado.

Y, de todo esto, Sánchez coligió que un presidente del gobierno, podía actuar con entera IMPUNIDAD. Y eso fue lo que hizo.

Hubiera sido diferente, si Zapatero hubiera sido investigado, procesado y seguramente condenado por todos estos -y otros muchos más- “errores” de gobierno. Él y sus ministros: empezando por Blanco y terminando con la desastrosa y caótica “regularización masiva” de Caldera. Mintieron entonces, pero elaboraron un “relato” del que salieron airosos. Hoy, cuesta, incluso, recordar, sin sentir náuseas, el nombre de Caldera y mucho más sus mentiras. Sánchez, creyó entonces que un “jefe de gobierno” podía hacer cualquier cosa que saldría indemne. En realidad, ninguno de las personas que habían ocupado el mismo cargo anteriormente, había quedado tenido repercusiones jurídicas por su gestión. Así que él tampoco las tendría

AL FRENTE DE UNA BANDA DE “GOLFOS APANDADORES”

El problema fue, que Sánchez llegó al poder, no amparado por un partido político, sino por una banda arrabalera de tristes ambiciosos sin escrúpulos, de los que él no era más que el jefe de la banda.

Carecían de toda experiencia en tareas de gobierno, lo único que les interesaba, mucho más que gobernar era “morder”. Si no se extraía una comisión, no valía la pena adoptar tal o cual medida. Ninguno de sus ministros, ni los que eligió el propio Sánchez entre los miembros de la “banda del Peugeot” (que en realidad, debió ser un microbús), en un primer momento, ni entre los que fueron luego impuestos por Zapatero (y aquí resulta imprescindible leer aquí el artículo de Jesús Cacho: “El español más peligroso), llegaban al gobierno con lo mínimo que se le debe exigir a un ministro: VOCACION DE SERVICIO. Todos ellos, los del grupo sanchista (“los toscos”) y los del grupo zapateriano (“los de guante blanco”) se incorporaban para saquear las cuentas públicas, conscientes de que debían elaborar un “relato” justificativo de cara a su difusión en los medios propios y, nada más. “Gobernar” era algo que ni les interesaba, ni estaban capacitados para ello. Sánchez el primero de todos ellos.

Y el problema fue que se pasaron de rosca y llamaron la atención de la prensa, informada por funcionarios de carrera de ministerios, que empezaban a estar horrorizados por el sesgo ideológico del “relato” (elaborado con la colaboración, primero de Podemos y luego de Sumar), especialmente después de que fuera el partido perdedor de las elecciones el encargado de formar gobierno, a la vista de que el ganador no había obtenido mayoría absoluta y los que debían servir como “bisagra”, los nacionalistas catalanes y vascos, “centristas” y de “centro derecha” durante la elaboración de la constitución, se habían vuelto “independentistas” y solo les interesaba quién pudiera concederles más y mejores prebendas. Aquí, Sánchez se benefició de las deficiencias fundamentales de la constitución. Era el precio de que el Jefe del Estado, el Rey no tuviera absolutamente ninguna de las prerrogativas que tiene todo rey constitucional: el derecho de disolver el parlamento por iniciativa propia, convocar nuevas elecciones y nombrar jefe del gobierno.

Todos los partidos políticos que apoyaron al gobierno en 2023, todos los medios de comunicación y todos los españoles con dos dedos de frente, eran conscientes de que los nacionalistas y los independentistas, siempre han querido “más”: nunca están saciados, ni siquiera cuando obtienen la independencia, sino que, entonces, piden restitución de patrimonios real o supuestamente sustraídos. Ser indepe no consiste en nada más que en “querer más y más y mucho más”. Todos sabíamos que si apoyaban a Sánchez era para sacarle, literalmente, las entrañas; pero nadie era consciente de hasta qué punto, Sánchez estaba dispuesto a darles sus propias entrañas malolientes para mantenerse en el poder.

Y para él, lo único que importaba era el poder. Seguir en el machito, porque cada día que conseguía comprar a sus “aliados” a precios altos y cada vez más prohibitivos, le permitía, a él y a las dos fracciones de su banda (la del Peugeot y la impuesta por el zapaterismo) seguir administrando el patrimonio de los españoles y buitreando gabelas, comisiones y mordidas.

EL PUTERIO, EL CHANTAJE Y EL ILUSTRATIVO CASO DEL VERDUGO DE BARCELONA

Lo hicieron tanto y tan mal, que los “tabloides digitales”, beneficiándose de informaciones procedentes de funcionarios de carrera, empezaron a denunciar los comportamientos delictivos, no solo del gobierno sino de la propia familia de Sánchez. ¡Y qué familia!

No es de recibo, en ningún país europeo, que el suegro del presidente sea alguien que ha logrado su fortuna con burdeles gays, ni que el tío de su mujer, haya construido su patrimonio con prostitución, ni -como se ha dicho- la “primera dama” fuera la cajera encargada de retirada de los ingresos.

El hecho de que todo eso de la prostitución, la compra-venta de sexo, los negocios basados en la manipulación del sexo, existan en una sociedad moderna, no implica que estas actividades sean reconocidas como “normales”: en realidad, se trata de actividades que incapacitan a quien las practica o a quien se beneficia de ellas, para predicar moralidad o construir “relatos”. Son actividades excluyentes.

Me recuerdan al verdugo de la Barcelona medieval, que vivía en una pequeña construcción situada en la misma muralla de la ciudad. En efecto, la sociedad medieval sabía que la actividad del verdugo era necesaria: pero, ejecutar a alguien, era una actividad cruel, inhumana y reprobable, por mucho que se realizara en nombre de la ley: manchaba las manos. Por tanto, el verdugo no podía vivir junto a los ciudadanos honestos, ni tampoco extramuros de la ciudad, en donde vivían los malhechores y los delincuentes, así que lo situaron, con una lógica aplastante, en la divisoria entre ambos mundos.

Con proxenetas y fortunas reunidas al calor del comercio sexual ocurre otro tanto: es una actividad que existe, incluso que está legalizada, pero que resulta reprobable y, por eso mismo, inhabilita a quien la practica, y a quien se beneficia de ella, para ocupar puestos públicos.

El caso Epstein en EEUU, del que estos días se habla mucho, sirvió para conocer, no solamente que las élites practicaban sexo con menores, sino para intuir que precisamente esta actividad promovida por el propio Epstein, le servía para atar negocios y chantajear a personalidades influyentes. Ayer, 2 de febrero de 2026, declaró Cerdán ante el juez, insinuando que Leyre Díaz contaba con “vídeos” procedentes de los burdeles del suegro de Sánchez… Este es un tema que va a dar mucho que hablar en las próximas semanas: que los vídeos existen eso está fuera de toda duda (todo local público está obligado por ley a tener un sistema cerrado de grabación, incluidas los bares de las saunas gays y los puticlubs). ¿Cuántos rostros conocidos se ven en esos vídeos? Este es el nivel… chantaje barriobajero como instrumento de ascenso y mantenimiento del poder. Ese es el precio de haber encumbrado a esa familia en la Moncloa.

LA DERROTA JURÍDICA DEL “RELATO” Y LA MALA CALIDAD DE LA BANDA

Las denuncias de funcionarios de carrera, abochornados por lo que estaban viendo, sirvieron para armar artículos de prensa, cada vez más incisivos sobre las actividades del gobierno. Estos artículos se tradujeron en denuncias antes los juzgados y estas denuncias desembocaron en investigaciones llevadas a cabo por la policía judicial y el dictado de autos contra relevantes personajes de la “banda del Peugeot”, de la propia familia Sánchez y, recientemente, el inicio de investigaciones sobre Zapatero y su entorno.

Está claro que si estas investigaciones se hubieran iniciado a poco de que ZP saliera de la Moncloa. Sánchez se hubiera enterado de que el cargo de presidente no le garantiza ninguna impunidad. Rajoy deberá explicar por qué no hizo nada en esa dirección y ni siquiera se preocupó por reabrir el caso del 11-M, con sus más de doscientos muertos, que aún sigue siendo objeto de explicaciones completamente absurdas y con agujeros negros escandalosos.

El “relato” solamente logra ocultar la impunidad mientras nadie se preocupa de escarbar en los hechos objetivos. Pero, desde el momento en el que alguien se sienta ante un juez, se inicia la carrera de los “arrepentimientos” y las “colaboraciones con la justicia”. Sánchez previó esta posibilidad: ofreció a los imputados defensa jurídica, primero de los Abogados del Estado y luego de picapleitos pagados por el partido socialista. Los imputados aceptaron… para luego comprobar que, la única tarea de estos abogados era ejercer de cortafuegos y evitar más colaboraciones con la justicia.

Es el problema de todas las mafias: la mala calidad de sus miembros, grandes camaradas a la hora del descorche de las botellas de cava, amigos -y no siempre- a la hora del reparto de beneficios, pero desconfiando del aplomo de unos y otros a la hora de enfrentarse a la voz seca y concisa de un juez. Cuando más bajo es el nivel de un grupo de delincuentes, más posibilidades hay de que “canten”. Sánchez no lo supo cuando se subió en el Peugeot. Ahora si es perfectamente consciente de ello.

SÁNCHEZ O LA CONCIENCIA CLARA DE QUE SU CICLO ESTÁ TERMINADO

Y sabe, por eso mismo, que su ciclo está terminando. Podrá mantenerse unas semanas más, unos meses más, incluso, aunque aspire a llegar al final del mandato, es absolutamente consciente de que, en 2027, sus posibilidades de salir reelegido se reducen a cero. Para eso está el CIS, ofreciéndole la lectura de los barómetros electorales antes de pasar por “cocina”.

Lo intentará hasta el final; y esto es lo peligroso del tardosanchismo.

Aun a sabiendas de que el PSOE pasará el peor momento de su historia cuando Sánchez abandone la secretaría general, e incluso es posible que desaparezca, aún a sabiendas de que no tiene la más mínima posibilidad de resultar reelegido y de que todas sus iniciativas para salvar el “relato”, para amputar funciones a los jueces, para indultar a los amigos, serán, a partir de ahora, sometidos a escrutinios, así como todas sus trampas propias de tahúr de baja estofa.

Hoy mismo, el gobierno ha dado marcha atrás al “decreto ómnibus” que unía las alzas en las pensiones a la aceptación de las inaceptables okupaciones, “escudo social” que justifica la inhibición del gobierno en la construcción de viviendas sociales y el traslado de la responsabilidad a la sociedad civil de albergar los que se niegan a pagar -por muchos motivos, incluso algunos porque no pueden- una vivienda y prefieren okuparla a la brava; la maniobra de unir ambos decretos era tan absolutamente infantil que el resultado ha sido mucho más adverso para el gobierno de lo que el propio Sánchez preveía: la inmensa mayoría de la sociedad ha sido perfectamente consciente de que lo único que se pretendía era, o bien un “trágala” sobre la okupación o bien el desprestigio de quienes se negaran a votar favorablemente a ambos decretos. Sin olvidar, naturalmente, que, si bien el gobierno ha subido más que nunca durante el sanchismo, las pensiones, ha sido porque, hoy más que nunca, se ha elevado el coste de la vida.

Lo peligroso del tardosanchismo en este momento deriva precisamente de su imposibilidad para mantenerse en el poder y de las enseñanzas que pudo obtener del zapaterismo. Se suele olvidar que Zapatero estaba electoralmente desahuciado hasta que estallaron las bombas del 11-M en pleno período preelectoral. Se dudaba entonces de si el PP obtendría o no mayoría absoluta, de lo que no se dudaba hasta la mañana del 11-M era que ganaría las elecciones. Pero en los cuatro días siguientes, 3.000.000 de votos indecisos hasta ese momento, se decantaron hacia el PSOE (gracias a la mala gestión de la crisis y a los errores de comunicación del ministro Aceves y a haber mantenido a una cúpula policial heredada del felipismo).

No hay que descartar un atentado traumático similar protagonizado ahora ¿por la extrema-derecha neo-fascista que permita jugar con la ambigüedad de si ha sido esa extrema-derecha o ha sido Vox el autor del hipotético crimen? ¿por activistas antiabortistas?

Porque lo que no está claro es que el eslogan con el que Sánchez pretende “remontar” su lastre electoral (la equiparación del PP y de Vox y la subordinación de los primeros a la “extrema-derecha”) pueda funcionar: no ha funcionado en Extremadura, no va a funcionar en Aragón, por tanto, es difícil que tenga algún resultado. Sin olvidar que, precisamente, el hartazgo de gran parte de la población ante el ciclo sanchista es tal, que está, cada vez más electores estarían dispuestos a votar al diablo en persona con tal de superar esta luctuosa etapa de nuestra historia.

Este, probablemente, era el diseño del sanchismo para las próximas elecciones; pero hay algo que parece haber entrado en vía muerta en esa dirección. En efecto, ahora Sánchez ya sabe que ni él, ni siquiera Zapatero, son impunes. Sabe también que, a diferencia de 2003-2005 en el que el diario El Mundo y Libertad Digital, únicamente, cuestionaban la “versión oficial” sobre los atentados del 11-M, ahora es una legión de medio digitales los que investigación una acción criminal y terrorista. Sería muy difícil que quedara impune y a salvo de investigaciones periodísticas concienzudas.

LA POLÍTICA DE “TIERRA QUEMADA” COMO ÚNICA ALTERNATIVA

Así pues, la sensación que da en estas últimas semanas el sanchismo es que ha optado por la política de “tierra quemada”: si él no puede gobernar, que el país sea ingobernable. Quizás -y esta es la única duda- lo haga con la esperanza de que un PP, superado por la crisis que se viene encima al país en cuanto se sepa la situación real de las cuentas públicas, el nivel de deuda y de paro, muestren la gravedad de la situación y el PP se vea obligado a realizar recortes que generen un estallido social hasta el punto de que Sánchez pueda regresar como “salvador”. Es una posibilidad, pero es también improbable. Tanto el PP como, especialmente, Vox tardaría poco en demostrar CON FACILIDAD que la situación caótica que heredarán habrá sido el fruto a los años de sanchismo, como era fácil demostrar que al llegar ZP las cuentas públicas tenían un superávit de 25.000 y cuando se fue un déficit de más de medio billón.

Es mucho más probable que la política de “tierra quemada” de Sánchez sea un simple resorte psicológico del odio que siente hacia el elector medio: lo ha desvalijado, le ha engañado una y mil veces, ha falseado cuentas, ocultado datos, escondido bajo las alfombras déficits, escamoteado parados, exagerado logros, traicionado valores, fingido actitudes, aparentado normalidades, adulterado estadísticas, protagonizado exacciones, desnaturalizado leyes y reformas, disfrazado fracasos, escondido mordidas y corruptelas, escupido a instancias judiciales, manipulado a quien se ofrecía a ser manipulable, creando comisiones para retrasar lo más posible tragedias… Ha vendido, en una palabra, al país, a la sociedad, a sus propios electores y, en síntesis, TRAICIONADO a la Historia de España.

Pero, como psicópata integrado, no puede aceptar que algo se sitúe por delante de su “derecho” a realizar todo lo anterior en su calidad del “jefe de gobierno”. Sánchez odia: no solo a sus enemigos, sino también a quien manifiesta alguna duda sobre su liderazgo. A sus partidarios, simplemente, los desprecia: no pasan de ser piezas prescindibles a su servicio, electores indolentes lo suficientemente estúpidos para vender barato su voto.

Y, en lo que se refiere a los que han sido aliados suyos, su opinión no es mucho mejor: “que se lleven lo que quieran mientras me voten en el Congreso”. Y, entre los “aliados” hay que reconocer que el nivel no es particularmente alto: “¿PNV? ¿Junts? ¿qué puede pensarse de una derecha que vota a la izquierda? ¿ERC? Les doy lo que pidan… de hecho, ellos no gobiernan en Cataluña, gobierna Illa, así que lo que a ellos les doy, lo administra mi ministro de la pandemia. ¿Sumar? Bastante hago con mantener a una vicepresidenta preocupada por comprarse bolsos y modelitos de marca. ¿Los sindicatos? Comerán lo que les arrojo al suelo, lo devoran como lo que son, alimento de super para perros fieles. ¿Podemos? Indigentes políticos, tan interesados como yo a la hora de expandir la tierra quemada. ¿El PSOE? Una sigla que, o me sirve a mí, o no merece servir a nadie más”. Así piensa un psicopatón. Así piensa Sánchez.

LA GRAN REGULACIÓN MASIVA COMO PARTE DE LA ESTRATEGIA DE “TIERRA QUEMADA”

Y llegamos a la “regulación masiva 2.0.”, apoyada por Podemos.

Podemos ya no está en condiciones de apoyar a nadie. Su achicamiento electoral es tal, que es más que posible que desaparezca o quede minimizado hasta menos de los cuatro diputados que mantiene en el parlamento en esta legislatura. En la izquierda ya no hay partidos ni siglas, tan solo gallinas de corral picoteando lo que pueden. Tanto Podemos como Sumar, lo hemos dicho muchas veces, no son “partidos”, son agrupaciones heteróclitas, confederaciones de federaciones de círculos minúsculos de carácter local y poco más: ecologistas, marxistas, neomarxistas, socialistas revolucionarios, “terceristas” y tercermundistas, anarquistas, antisistemas, grupos LGTBIQ+ (en donde cada letra un mundo separado de los demás por mucho que aparezcan amalgamados e, incluso dentro de cada letra, un sinnúmero de matices), intelectuales de izquierdas rayanos en el analfabetismo, pijoprogres de pocas letras y muchas ínfulas, okupas y algún que otro mantero más “inteligente” que sus compañeros de tribu, ONGs que viven solo y nada más que de subvenciones y subsidios del Estado (parte de los cuales retorna al que ha firmado la concesión de ayudas) y que nunca tienen que justificar sus cuentas, ni nadie revisa su contabilidad y, claro está, algún que otro inmigrante recién naturalizado convencido de que si gana el PP, se le cortará el subsidio y si se impone Vox ocurrirá como en Minesota

Esta es lo que queda de la izquierda. Nada. Esto es lo que queda de la izquierda a la izquierda del PSOE… Una familia mal avenida, además de agónica, terminal, en crisis y multidividida. ¿De verdad os extraña que Irene Montero haya adoptado también la política de “tierra quemada”? ¿No es una reedición de “a río revuelto, ganancia de pescadores”?

De nuevo nos planteamos la cuestión que presentamos al principio de estos comentarios: ¿Es consciente la izquierda de lo que está haciendo?

En lo que se refiere al sanchismo, convenimos que no estamos hablando de un partido de izquierdas, sino más bien de la resultante de la acción de dos bandas, la de ZP y la de Sánchez, los “finolis” y los “manguis”, respectivamente. Ya hemos visto lo único que les interesa a ambos. Pero, en lo que se refiere a la izquierda radical, sí que es lícito volver a plantearse la cuestión, especialmente porque hay sectores de la izquierda radical, en concreto el Frente Obrero, que, aquí y ahora, están cuestionando la inmigración masiva y adoptando posiciones muy coherentes en esta temática. Y lo mismo pasa en el medio independentista catalán con la irrupción de Aliança Catalana, cuyo programa se basa, sobre todo, en el restablecimiento de la normalidad en Cataluña que pasa por la expulsión del exceso de inmigración inintegrable, especialmente africana, magrebí y andina. Estas tomas de posición, revelan que el problema de la inmigración ilegal y masiva, no es un mero “caballo de batalla” populista con el que progresa la extrema-derecha de Vox. Es mucho más.

LA INMIGRACIÓN COMO PROBLEMA DE TODA EUROPA

La inmigración ilegal y masiva es un problema nacional y, si se nos apura, continental. Un problema cada vez con peor salida. Quienes no advierten la gravedad de la situación es que permanecen ciegos por sus prejuicios de clase o de ideología. Desde 1945 quien habla de “raza” ha sido tachado de genocida, xenófobo y criminal… pero, a fin de cuentas, la “raza”, el reconocerse en los que son parecidos a ti, que comparten una misma cultura, una mista historia y un mismo destino, son los que dan coherencia a una nación y a una sociedad. Si una sociedad pierde esa base étnica, se convierte en un agregado inorgánico de gentes que no tienen nada que ver unas con otras, una serie de tribus en lucha con las vecinas.

Por eso, al valorar los pros y los contras de la emigración masiva, cada vez sectores más amplios de la población se sitúan en contra de estos trasvases de población. Marx, se equivocaba: la lucha de clases no ha sido el motor de la Historia, olvidó que, una lucha mucho más antigua, estuvo en el principio de la Historia: la lucha entre razas, los combates étnicos, las luchas entre tribus. Y siempre, unos han terminado esclavizando a otros. Los momentos de “armonía” entre las razas han sido pocos y solo a condición que cada una de ellas tuviera sus áreas particulares en los que gobernaba en propiedad e imponía sus usos y costumbres.

Se juzga que, a partir del 5% de presencia inmigrante, empiezan a producirse alteraciones cada vez más graves en la vida de un pueblo:

- Primero se trata de molestias, "choques culturales" que nunca terminan por desaparecer;

- Luego, en aras de la armonía étnica, se intenta ocultar el aumento de determinados crímenes y delitos, frecuentemente vinculados a la sexualidad;

- Cuando esto resulta ya imposible de ocultar, se apela a la “solidaridad” para admitir más inmigración, a guerras que tienen lugar en el otro extremo del mundo y que, en lugar de justificar traslados de población a países vecinos, terminan recalando, oh maravilla de maravillas, en aquellos que ofrecen ventajas sociales más laxas.

- Los gobiernos de estos países, se excusan en que faltan nacimientos y en la deformación de la pirámide de población que hace “peligrar las pensiones de los abuelos”.

- Pero lo cierto es que, a partir de determinado momento, es muy difícil distinguir entre la inmigración que realmente viene para trabajar y progresar en la vida, y aquella otra que viene motivada por los derechos sociales adquiridos con solo pisar el nuevo territorio nacional y/o las legislaciones extremadamente permisivas y poco severas con la delincuencia que -todavía- creen en la redención del delincuente…

- Cuando la sociedad, apenas lo ha empezado a advertir, el paisaje de las ciudades ha cambiado radicalmente: las calles aparecen recorridas por individuos que no está claro en qué trabajan, ni a qué se dedican, muestran vestidos de otros siglos y de latitudes muy diferentes a la nuestra. No son marginados: se automarginan, entre otras cosas porque están presentes en número suficiente como para constituir redes de apoyo propio. No necesitan integrarse, porque ya están “integrados” en su propia red que reproduce comportamientos, culturales, usos y costumbres de otras latitudes.

- No existe integración posible a partir de ese momento.

- Y lo que es peor: no son competitivos. Se les trate con la “discriminación positiva” más favorable, sus genes reflejan las costumbres -a menudo primitivas y tribales- de sus antepasados.

- No “prosperan” mediante el trabajo ni mediante el estudio.

- Lo que se les enseña en la escuela es algo que no tiene nada que ver con ellos.

- Pronto, el sistema educativo está tan dañado como el resto de iniciativas asistenciales de los Estados modernos: la seguridad social saturada por la admisión de gentes que, por una parte, vienen acompañados de enfermedades que ya han sido desterradas en Europa, como por fraudes en busca de bajas laborales, y pensiones de incapacidad para toda la vida; incluso los servicios policiales, jurídicos y carcelarios se ven saturados. No digamos, los servicios sociales.

- El “efecto llamada” opera su magia y los recién llegados llaman a sus amigos que se suman a la búsqueda del Edén en Europa, allí donde te lo dan todo a cambio de nada.

España, en este terreno, ha seguido desde 1996 este camino de manera acelerada. No podemos olvidar, nunca, que fue José María Aznar quien abrió las puertas a la inmigración masiva, pero mucho menos podemos olvidar que tanto Zapatero como Sánchez han sido los que han trabajado más para multiplicar el “efecto llamada” y la lasitud del Estado ante comportamientos que, desde el momento mismo de su entrada ilegal en España, demostraban al recién llegado que vulnerar las leyes en estas latitudes sale gratis.

LA IZQUIERDA SIEMPRE SE HA NEGADO AL DEBATE SOBRE LA INMIGRACIÓN

La izquierda nunca ha querido entrar en el debate migratorio y la derecha ha lamentado profundamente que el rechazo a la inmigración masiva -que ellos mismos han permitido, fomentado y estimulado- se vuelva contra ellos y haya desembocado en la formación de partidos populistas que corren el riesgo de volver irrelevantes a los partidos que han gobernado Europa desde 1945 y España desde finales de los 70. Ni unos ni otros han querido abrir el debate migratorio y lo han saboteado mediante medidas sociales, ocultación de datos y cortinas de humo.

La extrema-izquierda alardea hoy, en nombre de los “derechos humanos” y de ser los grandes defensores de la inmigración. Sánchez no pertenece a este grupo: si ha favorecido la inmigración ha sido conscientemente de los problemas que iba a generar después de que sea apeado del poder. Pero, las Irenes Montero, los Pablo Iglesias, las loquitas y los deconstruidos de Podemos prefieren ignorar lo que, a ellos antes que nadie, se les viene encima: el que el pueblo español en su conjunto termine tachándolos de traidorzuelos de pocas luces, de chalados que han hecho todo lo posible para romper la sociedad española, insertar en ella los fermentos de una futura guerra civil racial, religiosa y social de la que ellos mismos no saldrán indemnes.

Irene Montero, por ignorancia, inconsciencia y por un deslizamiento automático hasta el final de sus ideas estrafalarias sobre los “derechos humanos” y el “antifascismo”, y Pedro Sánchez, con su política de “tierra quemada” y de compra de tiempo, están haciendo tanto daño a la sociedad española como hizo Zapatero con la regularización masiva de 2005.

No nos olvidamos: los que tenemos “memoria histórica” sabemos a quien pediremos cuentas, estén en la Moncloa, en Galapagar, en Rabat o en la República Dominicana…