lunes, 16 de marzo de 2026

15-M - CASTILLA-LEÓN: ¿EL BIPARTIDISMO HA GANADO?

Los resultados electorales en Castilla-León son los que son: quien dice que el “bipartidismo” se ha reforzado no tiene razón. Quien señala que la “derecha” ha ganado en relación a la “izquierda” no miente, en realidad, no hay más izquierda que la del PSOE. Aquellos que sostienen que “se ha frenado a Vox” se equivocan: lo que ha ocurrido es que uno de cada cinco electores ha votado por este partido y la presencia distorsionadora de Alvise, unido a los problemas internos de Vox han conseguido restar tres escaños y encarrilarlos al PSOE. Y, finalmente, los que sí tienen razón son los que destacan la desaparición política de Sumar y de Podemos, y el frenazo con retroceso de los grupos uniprovinciales. Pero, conviene estudiar más de cerca los resultados para tener más claro quién debe (o no debe) cantar victoria.

LAS CARACTERISTICAS SOCIOLÓGICAS DE CASTILLA-LEÓN

La sociología de esta comunidad autónoma determina en grandísima medida, su voto. Es una de las regiones más envejecidas de Europa. El índice de sobreenvejecimiento es muy elevado, con una base de la pirámide poblacional muy estrecha debido a la baja natalidad. Poco a poco, la región se va “vaciando” de población y hoy es habitual la presencia de municipios con menos de 100 habitantes. La población se va concentrando en núcleos urbanos y despoblando zonas rurales.

Es una sociedad con valores tradicionales arraigados, lo que explica el hecho de que la derecha haya gobernado allí sin interrupción durante 39 años. Las tradiciones religiosas siguen siendo un elemento de cohesión social. Así mismo, se trata de una región con “mucha historia” y con polos muy diferenciados: el mismo nombre de “Castilla y León” es significativo: existe una “identidad leonesa” diferenciada y que reivindica al “antiguo Reino de León” del que “el leonesismo” sería su traducción al siglo XXI.

Sin embargo, la característica más acusada, que se inicio durante el franquismo y que se ha ido acelerando en las décadas democráticas, es la despoblación global de la región. Paradójicamente, uno de los elementos que ha provocado este movimiento de fuga es el alto nivel educativo de la comunidad (los informes PISA sitúan a esta comunidad por encima de la media española). Pero al contar con poca industria, los profesionales optan por establecerse en Madrid, verdadero imán para los jóvenes castellano-leoneses. Hoy, el sector primario, vinculado a la agricultura y la ganadería, es el más potente, con polos industriales en torno a Valladolid y Burgos. 

Por sus características propias Castilla-León es una comunidad que carece de “capitalidad definida”, si bien las instituciones de gobierno autonómico residen en Valladolid. Esto hace que sea una comunidad “descentralizada” y sin un único polo de atracción.

La comunidad cuenta con casi dos millones y medio de habitantes y -dato muy importante- era una comunidad en la que apenas había inmigración… ¡hasta 2021! A partir de ese momento, el crecimiento demográfico se ha debido única y exclusivamente a la inmigración. El 87% de los inmigrantes procede Marruecos, Venezuela y Colombia. Los procedentes de la UE se calculan en 137.000. La distribución de la inmigración es irregular: en León con un 6,4% de sus residentes son extranjeros, mientras Palencia y Zamora se mantienen por debajo del 6%, siendo las provincias con menos volumen de inmigración. La capital de Zamora registró, incluso, un saldo negativo. Vale la pena recordar que, en sociología, se considera que la barrera en la que la inmigración deja de ser una anécdota para convertirse en un factor de conflicto es del 5%. Castilla-León está por detrás de otras comunidades en presencia de inmigración y, por tanto, los problemas de la región son muy diferentes a otras zonas de España en la que ha superado la barrera del 20%. Y esto se nota, especialmente, en materia educativa (que ya hemos mencionado), pero también en la cuestión de la seguridad ciudadana.

Castilla y León es una de las comunidades más seguras del país. Sin embargo, los datos más recientes de 2025 y principios de 2026 muestran una tendencia preocupante de crecimiento acelerado en comparación con la media nacional. En 2025, la tasa se situó en torno a 39,3 infracciones penales por cada 1.000 habitantes. Aunque este dato es positivo si se compara con los más de 50 puntos de la media nacional, la brecha se está reduciendo. A pesar de su seguridad relativa, Castilla y León ha liderado el incremento porcentual de la criminalidad en 2025. Se ha registrado un repunte específico en homicidios y agresiones sexuales (violaciones), que han crecido por encima de la media nacional en el último año. También se ha dado un incremento notable en los robos en viviendas y vehículos dentro de la comunidad. Ávila es, seguramente, la provincia de España que ha registrado un menor incremento en la tasa de criminalidad, un 0,49% a finales de 2025, manteniéndose muy estable. Por su parte, León, tiene una de las mayores ratios de agentes por habitante (4,3 policías por cada mil habitantes), lo que refuerza su posición como una de las provincias más seguras de la autonomía.

Así pues, lo que en zonas de alta concentración de inmigración se vive como un verdadero problema (aumento de violaciones y delitos graves, aumento de robos y hurtos, aumento de la violencia doméstica) en buena parte de Castilla-León es todavía un fenómeno inédito o, al menos, que no ha alcanzado el dramatismo suficiente como para que la población tome conciencia de la naturaleza del problema.

Es, para ser más claro, una región en la que la campaña de Vox se ha centrado especialmente en los problemas agrícolas y en las malas prácticas de la UE contra la agricultura europea, pero en la que la temática “antiinmigración”, por el momento, no podía calar lo suficiente.

LOS RESULTADOS DEL 15-M

Si damos por buenas las cifras que publica hoy Wikipedia, en 2026 estaban llamados a las urnas 1.917.558 habitantes. Y esta es la primera sorpresa: la comunidad ha perdido 77.065 electores en relación a 2022. Así pues, la despoblación no es ninguna leyenda. Existe y opera inexorablemente. Sin embargo, lo que si ha aumentado es la participación (58,75% en 2022 y del 65,66% en 2026, similar a la que se dio en 2019 y en anteriores elecciones). Lo que sí ha aumentado son los votos en blanco y nulos: 10.000 más en 2026 que en 2022. Seguramente votos de protesta situados a la izquierda del PSOE.

La victoria de los partidos de derechas es incontestable: el PP gana 55.939 votos (pasando de 382.157 a 438.096), Vox gana 16.089 votos (pasando de 214.668 a 230.757), mientras que la izquierda pierde votos en relación a los obtenidos en 2022: en efecto, la ganancia de votos del PSOE se explica fácilmente por la pérdida de votos y la desaparición de Unidas Podemos que en 2022 obtuvo 62.138 votos, de los cuales pocos han ido a parar al PSOE (sobre todo, si tenemos en cuenta que esta sigla apenas ha conseguido 14.269 votos más que en 2022: el resto habrá ido a parar a la abstención, pero también -y este dato es importante- también a Vox (a la vista de que el PP se ha reforzado, su incremento solamente ha podido deberse a votos procedentes de la izquierda, siendo los votos jóvenes la segunda aportación y la tercera los llegados de Ciudadanos.

Ahora bien, como siempre en democracia, la gestión de un gobierno no basta para explicar los resultados de las votaciones. Si hemos de atender a los hechos objetivos, lo cierto es que el gobierno de Mañueco se ha visto absolutamente impotente para frenar la despoblación, ha hecho poco para aumentar la inversión privada y la creación de nuevos puestos de trabajo de calidad en el sector industrial. Ni siquiera ha sido capaz de hacer oír su voz en defensa de la agricultura, ni de promover la natalidad autóctona. Es más, durante los dos últimos años se han producido caídas significativas en la seguridad ciudadana. Ha sido un gobierno gris y mediocre que no ha suscitado ni grandes entusiasmos, ni resuelto los graves problemas de la comunidad, ni el deterioro creciente de la convivencia en los dos últimos años. El electorado conservador ha votado por inercia a lo que siempre ha votado, lo haga bien, mal o regular.

Llama así mismo la atención el que, si bien el PSOE ha ganado dos escaños y Vox solamente uno, los progresos electorales de ambos partidos sean similares: 14.269 votos más para el PSOE y 16.089 votos más para Vox. Así que, si bien los resultados globales podrían sugerir que el “avance” del PSOE ha sido “espectacular” y que se ha producido un “frenazo” en el aumento de votos de Vox, no es eso exactamente lo que ha ocurrido. Para entenderlo, tenemos que hacer un alto en el camino y referirnos al elemento “distorsionador” de estas elecciones.

EL PAPEL DE ALVISE PEREZ

Se Acabó la Fiesta da la sensación da ser una reedición de aquellos partidos que surgieron en los 80 y 90 en torno a personajes polémicos: el alcalde de Marbella Gil y Gil, el presidente de RUMASA, Ruiz Mateos, que tuvieron “su momento”. Un sujeto notable que, por lo que fuera, estructuraba una formación política en torno suyo para electores poco exigentes, capaz de acoger el “voto de la protesta”. Se les solía ubicar a la derecha de la derecha y desaparecieron al concluir el ciclo electoral en el que habían nacido. Era el “voto de la protesta”, sin más. Visto con perspectiva del tiempo, fueron casi una anécdota. Alvise parece ir por similares derroteros.

En efecto, los 17.000 votos que logró esta candidatura no han sido suficientes para darle un escaño, pero sí ha sido suficiente para que los remanentes de estos votos restaran tres escaños a Vox y fueran a parar al PSOE. Alvise es, pues, el verdadero “vencedor” de estas elecciones: a partir de ahora, para torpedear a Vox e hinchar la lista de diputados (que no de votos) del PSOE, solamente es necesario dar alas a esta formación.

En Soria, Vox le faltaron 284 votos para el diputado, pero Alvise obtuvo 895, suficientes para que el PSOE se quedara con él. En Valladolid, Vox estuvo a punto de lograr otro escaño. Le faltaron 1.685 votos SALF obtuvo 4.391 votos, que no le sirvieron de mucho, pero que si eran vitales para que el PSOE ganara el último diputado en esa provincia. Más ajustado aún fue el resultado en Segovia: Vox se quedó a 1.068 votos del segundo escaño en la provincia, mientras que los 1.195 votos de Alvise fueron suficientes, de nuevo, para que el escaño fuera al PSOE.

Damos por supuesto que los votos de Alvise irían a parar Vox de no haber presentado su candidatura (podrían haber ido a parar también a la abstención, a partidos uniprovinciales o incluso al PP). Pero, por las temáticas que utiliza parece claro que el partido que buena parte de sus electores se sitúan en la “extrema-derecha”. Así pues, legítimamente, podemos pensar que, de no haberse presentado la candidatura de Alvise, los titulares de hoy lunes serían diferentes: “Vox supera su techo electoral en Castilla-León”, “Nueva victoria incontestable de Vox con cuatro diputados más” y “Otra derrota del PSOE: pierde un diputado”.

Si las operaciones de Ruiz Mateos y Gil y Gil murieron en una España, aún próxima a la transición fue porque se tenía al bipartidismo como intocable, inamovible y un resultado del diseño constitucional de 1978. Pero en esta España en la que el bipartidismo agoniza, las elecciones de Castilla-León demuestran que recurrir al “factor distorsionador” de Alvise puede ser, especialmente para el PSOE, un remedio, al menos para enmascarar titulares.

LA REPERCUSIÓN DEL RESULTADO ELECTORAL EN EL RESTO DEL PAÍS

La sociología explica el carácter conservador de la región, la escasa inmigración basta para explicar porque los servicios públicos no están allí tan desbordados como en otras regiones del Estado (especialmente en el Sur y en el Mediterráneo) que acogen unos porcentajes de inmigración del 20%, o por qué las tasas de criminalidad son todavía menores que en el resto de España. Esto explica también que exista una innegable estabilidad política desde hace casi cuatro décadas. Algo inédito en la política nacional.

El PP es el partido que más y mejor puede alardear de “haber ganado” la competición electoral del domingo. Ha aumentado en votos y en escaños. En cuanto al PSOE, si bien es cierto que no se ha “hundido” (a causa de que el candidato socialista no era conocido en el entorno sanchista y su nombre no se ha visto mezclado en escándalos), no es menos cierto que su aumento de dos diputados y sus 14.269 votos más, sean como para echar cohetes: el PSOE es hoy el límite de la izquierda más allá del cual ya no hay nada. Los varones deconstruidos de Podemos, sus chicas “loquitas”, sus obsesiones y su alejamiento de la “realpolitik” los han llevado a la desaparición. En cuanto a Yolanda Díaz y a Sumar, la noche del recuento bordeaba la alfombra roja de Hollywood: ha decidido que, por lo que le queda en la vicepresidencia, cualquier excusa es buena para recorrer el mundo a gastos pagados. Hoy, más que nunca, y como nunca antes después de su fundación, el PSOE es “finis terrae” de la izquierda.

Sin el elemento distorsionador, SALF, Vox se hubiera confirmado por tercera vez su “gran avance” en unas elecciones regionales: el diputado de más que obtiene, unido a los tres que habría obtenido, le hubieran situado, de nuevo, en cabeza en los avances electorales… A pesar de sus purgas internas, a pesar del “todos contra Vox”, a pesar de que Castilla-León no es el escenario más adecuado para sus ideas-fuerza, hubiera traducido sus 16.089 votos en un crecimiento similar al de Aragón o Extremadura.

De todas formas, ni esto, ni los resultados de Soria Ya, de Por Avila, o de Unión del Pueblo Leonés, en total 73.840 votos, 10.000 menos que en 2022, con una pérdida global de dos diputados, son significativos. Se pierden en el océano nacional y de muestran que estos fenómenos uniprovinciales son, por definición, efímeros.

Lo que importa, a la hora de valorar las elecciones de Castilla-León es cómo incidirán a nivel nacional. Sobre esto cabe decir, en primer lugar, que las cosas, más o menos, están como estaban el día anterior: el PP sigue en cabeza y demuestra quién protagonizará el próximo ciclo electoral, la izquierda es todo el PSOE y ni la “operación Rufián”, ni los intentos de reflotar por vía de la “unidad” a Izquierda Unida, Podemos y a los grupos regionales (Compromis, MasMadrid, En Comú) puede llegar muy lejos a la hora de reconstruir una candidatura a la izquierda del PSOE con garantías de representar algo en la política española: puede decirse que los errores monumentales de Pablo Iglesias y consorte, de Yolanda Díaz y sus viajes, los escandalillos sexuales protagonizados por algunos de sus dirigentes, el discurso mil veces repetido de “Welcome refugies” y de loa, glosa y alabanza a “los trabajadores de la cultura”, tienen ya el más mínimo eco en el electorado. Está más claro que las “operaciones” de salvataje de la izquierda están motivadas por situaciones de supervivencia personal, más que por proyectos políticos altruistas.

El PSOE puede proclamar públicamente que los resultados de ayer “refrescan” y “resetean” fracasos anteriores. No es así: sus analistas saben mejor que nadie que el progreso de su sigla ha sido mucho más escaso del que preveían, que apenas recuperan votos de la extrema-izquierda y que, si Vox hubiera obtenido los tres diputados que han ido a parar al PSOE por obra y gracia de Alvise, en lugar de poder alardear dos escaños más, hubiera debido explicar que la pérdida de uno no era “motivo de alarma”.

LAS ELECCIONES ANDALUZAS DE JUNIO O EL TEST FINAL

El test verdadero para todos los partidos vendrá en junio en Andalucía: y allí se repetirá un escenario parecido al de Extremadura o Aragón. Con una candidata impuesta por el sanchismo, odiada por todos los que tenemos que pagar impuestos, la derrota promete ser memorable… Y aquella si que es una comunidad “estratégica”: exceso de inmigración, caída de los servicios públicos, políticas del PP seguidistas en relación a las de la UE en materia agrícola, para real que no logra enmascarar el sainete estadístico de los “fijos-discontinuos”, zonas bajo control del narcotráfico de la mocromafia, aumento de la violencia sexual y de los delitos que la vox populi atribuye a recién llegados, problemas con los menas y, todo esto, con el recuerdo del indulto a los protagonistas del mayor fraude con dinero público de la democracia, el Caso ERE Andalucía”… En otras palabras, el caldo de cultivo ideal para que el PSOE, una vez más, vaya retrayéndose, incluso hasta ser tercera fuerza en parte de la autonomía y para el ascenso de Vox.

También hay que valorar si los resultados de ayer pueden acelerar los pactos en Aragón y Extremadura entre Vox y el PP. Vox sabe lo que quiere, a diferencia del PP que no sabe en qué puntos debe ceder a cambio de apoyos. Vox exige una solución radical a la cuestión migratoria, que se deje de subsidiar todo lo que viene de Marruecos, que se resuelva el problema de los menas de la manera más razonable (entregarlos a su país para que éste los devuelva a sus padres), acelerar las expulsiones de ilegales, alternativa de “integración o expulsión”, en definitiva, no rotundo a los acuerdos agrícolas suscritos por la UE, defensa del sector primario nacional frente a la competencia desleal que impone Bruselas. Ante todo esto, el PP no sabe -en el mejor de los casos- ni qué decir, ni cómo actuar: traicionar su pacto tácito con el centro-izquierdas o apoyar la identidad nacional y todo lo que ella representa (que es, a fin de cuentas, todo lo que el sanchismo y la UE están erosionando sistemáticamente). Y mientras el PP no supere su natural eclecticismo, siempre terminará decepcionando a parte de su electorado conservador y haciéndose cada vez más odioso para determinados grupos sociales (agricultores, jóvenes, clases medias). Por otra parte, es significativo que el PP, en su programa económico no proponga una disminución del gasto público y un apretarse el cinturón, sin lo cual, la “disminución de impuestos” se convierte en “el chocolate del loro”. Será bueno recordar que la frase procede de la leyenda urbana sobre aquella familia aristocrática venida a menos que, para ahorrar, decidió suprimir el chocolate que le daba a su loro, una medida ridícula comparada con sus inmensos gastos generales…

Mientras Vox sepa a dónde va y el PP dude de hasta dónde puede llegar, parece claro que existirán dificultades en firmar pactos. Y Vox se equivocaría si, por unas poltronas regionales, renunciara a su programa que es, a fin de cuentas, en donde reside su fuerza. Para Vox, los tres meses que median entre las elecciones castellano-leonesas y las andaluzas, van a ser decisivas: superar sus problemas internos, defender su programa en las negociaciones que se darán en las tres comunidades que han celebrado elecciones anticipadas y estar atento a la evolución del grupo de Alvise y bloquear los intentos de Espinosa de los Monteros por rebañar entre los expulsados de Vox para integrarlos en el PP. Esto en lo que se refiere al “frente orgánico”. En lo relativo al “frente político”, insistir una y mil veces en su programa.

A este respecto debería tender a que el problema de la inmigración se convirtiera en el tema central del debate político. No es un “tema más”: sino el tema esencial ante el cual todos los demás, en el momento actual, palidecen. Los electores del PSOE se muestran prácticamente insensibles a la corrupción protagonizada por su opción política. El “y tú más” constituye su última línea de defensa. La mala gestión y la situación económica, la “tierra quemada” del sanchismo, es algo que no asumen, refugiándose en el “no a la guerra”, y, por tanto, insistir en estos temas, es superfluo.

POR UN “PACTO NACIONAL SOBRE LA INMIGRACIÓN”

Por otra parte, Vox debe de tratar de desplazar el eje político a su temática, en la que es el único partido en proponer algo tan razonable como detener la islamización del país, el cambio de paisaje de nuestras ciudades y la llegada masiva de inmigrantes que se han convertido en la principal aspiradora de recursos públicos (y, consiguientemente, en responsable directo del incremento de la presión fiscal).

No estaría de más que esta formación propusiera un “Pacto Nacional sobre la Inmigración” que diera la oportunidad de explicar los riesgos para el futuro que conllevan las políticas pro-inmigracionistas de la UE y del sanchismo y de definirse a formaciones que (como Junts o el PNV, por ejemplo, pero también los grupos regionalistas, empezando Compromis) mantienen posiciones ambiguas sobre la materia. Así mismo, grupos notoriamente anti-inmigracionistas como Aliança Catalana, se verían obligados a definir su posición dentro de su comunidad y explicar si sitúan por delante el independentismo o el control de la inmigración y si creen viable que una Cataluña independiente pueda hacer frente a la marea islámica que padece esta región.

Es cierto que una propuesta de este tipo, apenas tendría una respuesta positiva en los partidos políticos y, como máximo, en este terreno serviría para demostrar ambigüedades, contradicciones, timideces y apocamientos. Pero permitiría, especialmente, contactar con grupos sociales, núcleos vecinales, grupos juveniles, medios digitales, redes sociales, organizaciones cívicas y grupos profesionales, especialmente vinculados con el sector de la seguridad, el orden público, la judicatura y prisiones, incluso con asociaciones de inmigrantes, para darles argumentos, unificar actitudes, explicar estrategias y, a fin de cuentas, conseguir decantar a la opinión pública en contra de las oleadas migratorias, parte sustancial de la estrategia sanchista de “tierra quemada”.

En otras palabras, la propuesta de un “pacto nacional sobre la inmigración” permitiría que, en un momento de bloqueo político, cuando el debate está centrado en la corrupción especialmente, la voz de la sensatez explicara que la función de la política es resolver los problemas de los ciudadanos, tanto los actuales, como los que aparecerán en el futuro como consecuencia de políticas suicidas en el presente. De seguir la deriva iniciada durante el zapaterismo (y entreabierta en el período de Aznar), España en 2050 será una nación que tendrá mucho más de africano que de europeo. Una nación con conflictos étnicos, conflictos religiosos y conflictos sociales cada vez más radicalizados, absolutamente insostenible, inestable y, lo que es todavía peor, peligrosa y, por su situación geopolítica, la zona de Europa con más riesgo de “africanización”.

Y, en política, el futuro es lo que los políticos deberían tener en cuenta. Algo que frecuentemente olvidan, pero de cuya observancia depende lo que queramos (y podamos) legar a nuestros hijos.

 







miércoles, 11 de marzo de 2026

¿QUÉ PASA EN VOX? ¿POR QUÉ SIGUE PROGRESANDO A DESPECHO DE SUS CRISIS INTERNAS?

En las últimas semanas se está produciendo un fenómeno que reaparece periódicamente en todos los partidos: la inestabilidad interior en cada sigla, las luchas fraccionales, que enmascaran con demasiada frecuencia, incompatibilidades personales, y terminan en rupturas, expulsiones, etc. Es el pan de cada día en los partidos políticos. Hemos vivido demasiadas de estas situaciones para que, a estas alturas, nos sorprendan. La experiencia nos dice que, en el curso de todas estas crisis, más o menos estruendosas, se ocultan pocas discrepancias estratégicas y que, suelen ser, por el contrario, en algunas ocasiones polémicas por cuestiones tácticas y, en la inmensa mayoría de los casos choques entre “egos” contrapuestos. El punto es que estas crisis internas tienen un elemento demoledor en partidos poco consolidades o minoritarios, pero apenas repercusiones en formaciones sólidas y/o que siguen experimentando un crecimiento notable. Tal es el caso de Vox.

ROZANDO EL 20% DE LOS VOTOS

En las dos últimas elecciones (en Extremadura y Aragón), se ha dado la circunstancia de que Vox ha aumentado de manera muy notable su cuota de votos. Algo parecido auguran las encuestas en las próximas elecciones en Castilla-León. Y, en lo que se refiere a encuestas de intención de voto del electorado nacional, todo induce a pensar que Vox se aproxima al 20% de los votos y que ese sería el resultado en unas futuras elecciones generales. Sin embargo, las crisis internas del partido, las expulsiones y las sustituciones, no parecen tener absolutamente ninguna repercusión sobre este avance, cuando en realidad, debería mermar sus expectativas y, disminuir, consiguientemente, sus apoyos. ¿A qué se debe esta contradicción?

Vaya por delante que no pertenecemos a Vox, tenemos intención de hacerlo. Así que podemos afirmar nuestra total independencia política y nuestra absoluta libertad personal.

Salvo, Santiago Abascal, Buxadé, Garriga, Moñino, Figaredo y algún otro miembro de la cúpula nacional de Vox, hay que reconocer que la inmensa mayoría de sus líderes regionales son prácticamente desconocidos fuera de sus regiones y de los círculos del partido. Esto demuestra, en primer lugar, que, para avanzar políticamente, si bien el liderazgo personal es una condición necesaria, no es, sin embargo, suficiente. Una parte notable del electorado se fija mucho más en lo que propone un partido que en el aspecto o el nombre de sus líderes.

EL GRAN HALLAZGO DE VOX

Y el gran hallazgo de Vox es que ha sintonizado con una parte notable del electorado. No es por casualidad que 1 de cada 5 electores, por el momento, lo haya elegido como su opción. El hecho de que Vox tienda a llamar al pan, pan y al vino, vino, o el hecho de que sus adversarios hayan proclamado a diestro y siniestro que es un partido euroescéptico y que busca la “expulsión de la inmigración” (aunque no sea exactamente eso lo que propone, es lo que ha llegado al elector y ha sido aireado por los medios), son los puntos en los que se 1 de cada 5 españoles se han reconocido.

No son temas nuevos en la política española. Nosotros mismos publicamos en 2004 y 2005 dos libros, El Enemigo del Sur y Marruecos: la amenaza, señalando que el mayor peligro para nuestra seguridad era (y sigue siendo) Marruecos. Así mismo, en 2003 publicamos, El libro negro de la inmigración, cuyo título es significativo y que empezamos a elaborar tras los sucesos de El Ejido y cuatro meses después de los atentados del 11-M lanzamos Los perros del infierno, en donde poníamos en duda la “versión oficial” dada sobre el atentado. Ahora bien, cada una de estas obras se difundió solamente en número limitado de ejemplares: 2.000 de cada título. Manifiestamente insuficiente como para aspirar a tener algún tipo de repercusión. Por otra parte, ya en aquella época, estaba claro que una editorial independiente, sin relación con los grandes grupos editoriales, era un callejón sin salido y un negocio en el que los intermediarios (librerías y distribuidoras) se quedaban con la mejor parte, mientras que autor y editorial, con dificultades, cubrían gastos.

Hoy, sin embargo, aquellos temas, por la propia dinámica de los hechos, se han convertido en elementos centrales del debate nacional y, en gran medida, coinciden con la temática que inspira a Vox. Vox da soluciones claras, en aquellos problemas que los dos grandes partidos se obstinan en ignorar.

En otras palabras: Vox ha sabido hacerse intérprete del ciudadano anónimo que experimenta un hartazgo creciente ante la presión fiscal, la inseguridad ciudadana, el cambio de paisaje en sus ciudades, las dificultades en la convivencia y el aumento del coste de la vida generado por las políticas absurdas y nefastas encadenadas: de la Unión Europea a los Estados Nacionales, de los Estados Nacionales a las Comunidades Autónomas y de estas a los Ayuntamientos y de ahí a la cesta de la compra.

DE PP BIS A “TERCERA FUERZA”

Este partido, después de un período de titubeo y de asentamiento, en el que manejaba como ejes de su propaganda

1) la lucha contra ETA,

2) la lucha contra el aborto y

3) la lucha contra el separatismo,

Estas ideas-fuerza le llevaron a ser considerado como una especie de partido de derecha, ligeramente más duro que el PP, algo así como un “PP auténtico”, una reedición del antiguo Partido de Acción Democrática, el antiguo PADE, que se escindió del PP en el momento en el que Aznar llegó al poder y sus miembros se vieron apartados de los puestos “suculentos”, optando por salir del partido con la esperanza de crecer y, en el futuro, negociar el retorno al PP.

Pero Vox, tras sus pasos en falso iniciales, tuvo la suerte de reflexionar y modificar estos ejes de propaganda. No los ha olvidado, simplemente los ha acompañado de otros con mucho más impacto popular y que, efectivamente, resuenen en la conciencia de una parte sustancial del electorado: euroescepticismo, remigración, reforma institucional.

Mientras Vox siga manteniendo estos objetivos como bandera y programa, seguirá creciendo. Si los olvida o los relega a segundo plano, es muy posible que siga el sendero de Ciudadanos: flor de un día; marchita a poco de nacer.

¿Y los problemas internos? Al ciudadano medio esos problemas ni le afectan ni le interesan. Hace falta estar muy implicado en la vida de un partido político para sentirse afectado por sus crisis internas.

UNAS CUANTAS LEYES UNIVERSALES SOBRE LAS DISIDENCIAS INTERNAS

Podemos resumir lo que hemos dicho hasta aquí en una seria de “leyes universales” sobre las disidencias y las crisis internas de los partidos políticos:

- el futuro y el ascenso de un partido depende de la fidelidad con que su dirección defiende sus ideas-fuerza.

- estas ideas-fuerza tienen tanto más capacidad de atracción en la medida en la que interpretan correctamente las necesidades y los deseos de la población.

- el viejo refrán de “el que da primero, da dos veces” y explica por qué las ideas-fuerza de un partido apenas tienen resultado si son asumidas tardíamente por otro.

- las crisis internas de un partido solo lo afectan electoralmente cuando a ellas se unen a otros factores muy valorados por los electores: escándalos de corrupción con dinero público, mala gestión, rectificaciones de ideas-fuerza, contradicciones flagrantes entre lo que se propone y lo que se hace, etc.

- el ciudadano de a pie, al que no le interesa la “vida de partido” y que, aún coincidiendo con sus opiniones, permanece fuera del mismo, seguirá votando a una formación ya consolidada, por sus propuestas mucho más que por los rostros de sus dirigentes.

VOX, UN PARTIDOS MÁS... PERO QUE DESPIERTA MÁS ENTUSIASMO 

Vox no puede evitar ser “un partido más” y, por tanto, sufrir el mismo descrédito que sufre el modelo “partido” en el actual sistema político español. Por eso, son -somos- muchos más los que estamos dispuestos a votar a Vox que los que militamos en Vox.

Lo normal dentro de un partido político “al uso” es que tenga tantos cargos públicos como afiliados. Y, en este sentido, hay que reconocer que Vox, siendo “un partido más”, arrastra más afiliados que cargos públicos tiene. Por el contrario, en partidos como ERC o Junts, el número de afiliados y el número que vive de cargos públicos electos y remunerados, así como de asesorías y demás estructuras “parapolíticas” (asociaciones, observatorios, ONGs, empresas públicas), es prácticamente el mismo e, incluso, en algunos casos (la CUP, por ejemplo) superior al número mismo de afiliados.

Eso es buena señal: queda algo de idealismo en la política española. Lo vimos durante la DANA, cuando acudieron a Valencia cientos jóvenes de Revuelta, reaccionaron mucho antes de que lo hiciera el Estado o la propio Comunidad Valenciana, limpiando las calles de barro, llevando alimentos a poblaciones que habían quedado aisladas y recogiendo víveres y ayuda. Esto es lo que le está valiendo a Vox en aquella comunidad tener un impacto muy superior a la acción política de sus responsables: el ejemplo y el voluntarismo. Y eso es algo que ni se olvida ni se paga. A diferencia del PSOE en caída libre y de Compromís, ambos muy beneficiados por la propaganda oficialista, pero que en la región valenciana se ven impotentes para afrontar el crecimiento de Vox.

LAS CRISIS DE VOX: NO AFECTAN / NO MERMAN

Si hemos mencionado el caso de Revuelta y de la DANA es porque también aquí se ha querido torpedear a Vox. Se ha dicho que no todo el dinero recogido fue a parar a los afectados o que existieron “desviaciones contables” en el balance presentado por Revuelta al partido. Ni nos interesan los motivos, ni parecen interesar al electorado valenciano.

Luego vino la crisis protagonizada por Ortega Smith que ha culminado en su expulsión. Y la crisis de Antelo en Murcia. Mucho antes fue otra crisis similar entre Vox de Castilla-León.

O la acción deletérea de Espinosa de los Monteros estos días, pidiendo un “congreso extraordinario” o tratando de llegar a los “disidentes” de Vox, al PP… O del propio PP que estimula, induce y sugiere este tipo de comportamientos.

No faltan elementos en los noticiarios que podrían ser reunidos bajo el común denominador de “crisis en Vox” y costarle a este partido un batacazo electoral notable. Sin embargo, sorprendentemente, Vox se muestra particularmente “resiliente”, nada de todo esto parece afectarle… y nada seguirá afectándole mientras su dirección sea fiel a su programa: euroescepticismo, remigración, etc. En el momento en el que “olvide” alguno de estos temas, cualquiera de estas crisis podría estar en el origen de su epitafio.

Se ha dicho que las próximas elecciones en Castilla-León van a ser un test decisivo para Mañueco. En realidad, el test va a ser para Vox: si logra mejorar sus resultados y hacerse necesario para gobernar esa comunidad, aumentará su “cotización” electoral a nivel nacional. Algo que las encuestas auguran mucho más en Andalucía. Y también de aquí podemos extraer otra ley: mientras Vox siga satisfaciendo las aspiraciones de su electorado natural y enarbolando los mismos ejes y temas de propaganda que en los últimos años, cuanto más tiempo pase hasta que el sanchismo convoque elecciones, mucho más puede ir mejorando la posición de Vox en las encuestas. De hecho, la gran apuesta de Vox en Andalucía no es progresar más o menos, sino realizar el “sorpasso” al PSOE y configurarse como segunda fuerza política en esa comunidad.

Esto demuestra, también, que la estrategia sanchista de estimular el crecimiento de Vox para poder acusar al centro-derecha (PP) de ser rehén de la extrema-derecha (Vox), se ha convertido en una sangría electoral para el propio sanchismo (o lo que queda del PSOE). En efecto, los votos que gana Vox, no proceden tanto de electores decepcionados con el PP, sino, más bien, de antiguos electores sociales y de “·nuevos electores autóctonos”, esto es de jóvenes españoles. Otro tiro en el pie que se asestado Sánchez a su propio partido.

 





martes, 10 de marzo de 2026

GASTON GEORGEL – LAS CUATRO EDADES DE LA HUMANIDAD - Exposición de la doctrina tradicional de los ciclos cósmicos

Constituye para nosotros un placer iniciar la traducción de la obra más famosa de Gaston Georgel: LAS CUATRO EDADES DE LA HUMANIDAD. Discípulo de René Guénon, trató de sistematizar la parte del corpus guenoniano que había quedado más "desguarnecida" en la obra de este autor: la duración de los ciclos cósmicos cuyo esclarecimiento implica situar temporalmente nuestra época en el contexto de la historiografía tradicional. Creemos que, hasta ahora, ninguna de las cinco obras que realizó Georgel a lo largo de su vida, ha sido traducido a nuestra lengua, a pesar de su importancia. Tanto Evola como Guénon aludieron a nuestra época como "el tiempo de la decadencia", la "edad del hierro" de la tradición occidental, el "kali-yuga" de la tradición oriental. Georgel, lo que hace, es tratar de fijar la duración de esta época, establecer sus rasgos, compararlos con los de la Edad de Oro, situada en las antípodas y, en definitiva, situar. Al igual que la semilla que se pudre bajo tierra y da lugar a nueva vida, la Tradición ofrece la esperanza de que tras este período de decadencia y tribulación, florezca un nuevo ciclo con su nueva Edad de Oro. El hecho de que el autor aluda con frecuencia a conceptos hindúes, nos ha obligado a explicar cada uno de ellos en las Notas a pie de página. Así mismo, cabe decir, para finalizar, que René Guénon ayudó a Georgel a elaborar esta obra y que su contenido sigue las mismas pautas de la interpretación evoliana de la historia.


LAS CUATRO EDADES DE LA HUMANIDAD

Gaston Georgel


PRÓLOGO DE LA 2.ª EDICIÓN - GÉNESIS DE LA OBRA (1)

La prematura muerte de René Guénon le impidió hacer una reseña de Las cuatro edades de la humanidad, por lo que algunos lectores me han pedido explicaciones adicionales sobre la génesis de este libro. Esta pregunta merece una respuesta, ya que se trata de demostrar que dicha obra es de inspiración tradicional, como veremos a continuación.

De hecho, para realizar este trabajo no me limité a desarrollar el artículo de octubre de 1938 que René Guénon había dedicado a este tema, sino que, además, tuve mucho cuidado de consultar al Maestro cada vez que surgía una dificultad importante durante mi estudio, y él me respondió en cada ocasión con tanta ciencia como dedicación. Por ello, me complace expresarle aquí todo mi agradecimiento.

*     *     *

Antes que nada, debo recordar que mi primera obra, «Les Rythmes dans l'Histoire» (2), fue escrita (entre 1934 y 1936) sin la ayuda de nadie, de forma intuitiva y, en cierto modo, empírica.

Unos meses después de la publicación de este libro, recibí un ejemplar de Etudes Traditionnelles, donde aparecía la reseña de una obra que acababa de leer. Me apresuré a escribir al autor del artículo, René Guénon, para pedirle algunas aclaraciones y, al mismo tiempo, informarle de la reciente publicación de «Les Rythmes dans l'Histoire». Unas semanas más tarde recibí, junto con la respuesta a mis preguntas, la confirmación de que pronto se publicaría una reseña de mi libro; efectivamente, la encontré en el número de octubre de 1937 de Etudes Traditionnelles.

Para mi gran alegría, esta reseña confirmaba que efectivamente había redescubierto uno de los ciclos fundamentales de la historia, es decir, el período de 2160 años, que corresponde al tiempo que tarda el punto vernal en recorrer un signo del zodíaco. Sin embargo, hay que añadir que mi estudio aportaba dos hechos completamente nuevos. En primer lugar, una aplicación concreta de este período cíclico a la historia clásica, algo que nunca antes había preocupado a nadie; y, en segundo lugar, una exposición del sorprendente descubrimiento que se derivaba lógicamente de ello, a saber, la existencia de lo que he denominado el «Círculo de Evolución de Eurasia», que representa el eje de marcha de las civilizaciones sucesivas en su desplazamiento hacia Occidente.

Por otra parte, mi estudio se limitaba estrictamente a la búsqueda de repeticiones cíclicas de acontecimientos o situaciones históricas análogas, sin ninguna referencia a la antigua doctrina tradicional de las Edades del Mundo. No por ignorancia, sino porque los textos que hablaban de ello daban, para los períodos considerados, cifras astronómicas sin ningún significado histórico propiamente dicho. Esta dificultad no se resolvería hasta un año más tarde, en octubre de 1938, gracias al artículo de René Guénon titulado «Algunas observaciones sobre la doctrina de los ciclos cósmicos». Fue precisamente este artículo el que me permitió escribir posteriormente «Las cuatro edades de la humanidad» (publicado en Besançon en 1949).

Mientras tanto, en junio de 1942, la Gestapo confiscó en mi casa los últimos ejemplares de «Ritmos en la Historia». Así que no me quedó más remedio que emprender la reedición, revisada y completada, de esta primera obra cuya carrera había sido brutalmente interrumpida. Esta segunda edición, mucho más importante que la primera, acabó por publicarse en 1947, lo que me permitió por fin estudiar el problema conexo de las Edades del Mundo; pero allí me esperaba una seria dificultad que solo pude superar gracias a las aclaraciones de René Guénon.

Se trataba, en realidad, de la contradicción que existe entre la noción de períodos o edades geológicas de los científicos modernos y la de las Edades del Mundo definida por la doctrina tradicional; bastará recordar aquí que la ciencia contemporánea atribuye duraciones inmensas a las primeras «edades geológicas» y, por lo tanto, a la duración actual de la Tierra. Desde esta perspectiva, cabría preguntarse qué pasaba con el Kalpa [1] de los autores hindúes. A este respecto, he aquí la respuesta de René Guénon en una carta al autor, fechada el 4 de octubre de 1945:

«No entiendo bien cómo concibe usted el Kalpa: este es la duración total de un mundo y, por lo tanto, no puede entenderse en ningún ciclo más amplio; se divide en 14 Manvantaras [2], cada uno de los cuales es el ciclo completo de una humanidad; la consideración de las cuatro edades se aplica a cada Manvantara, pero nunca he visto en ninguna parte que se pueda aplicar al Kalpa en su conjunto. En cuanto a la tradición cristiana, no contempla nada más allá del presente Manvantara; lo que considera el «fin del mundo», y que sería mejor llamar el fin de un mundo, no es más que el fin de la humanidad actual; creo, por otra parte, que en mi nuevo libro encontrarán algunas aclaraciones sobre este tema. Es evidente que, en estas condiciones, el Paraíso terrenal corresponde al Krita-Yuga o «edad de oro» de nuestro Manvantara; dado que los hombres de las primeras épocas vivieron en continentes que han desaparecido desde entonces, es muy poco probable que los restos «prehistóricos» que se descubren se remonten tan atrás y, de hecho, no se les suele atribuir más que 15 o 20 000 años, lo que es relativamente reciente; se necesitaría aproximadamente el triple para que dataran de la «edad de oro».

«Últimamente he leído La evolución regresiva, de la que me habla, y tengo la intención de hacer una reseña; contiene opiniones muy interesantes, sobre todo contra el transformismo, pero también otras que son muy discutibles; en cualquier caso, la suma de los Manvantaras transcurridos está muy lejos de dar los millones de años que, con razón o sin ella, se asignan a las épocas geológicas, ¡ya que ni siquiera alcanza el medio millón!»

La conclusión de esta carta es muy clara: según la doctrina tradicional, la edad de nuestro mundo es inferior a medio millón de años, de lo que se deduce que las fabulosas cifras que propone la ciencia moderna para la duración de los períodos geológicos son puramente hipotéticas, si no fantasiosas. Pero entonces, ¿qué valor tiene esta ciencia? Creemos que tiene sobre todo un carácter utilitario: la consideración de los períodos geológicos ha permitido clasificar los terrenos y facilitar así la prospección minera. ¿Por qué buscar más? Lo que interesa a la ciencia actual no es tanto la Verdad como el «Poder» y el «Éxito material».

Una vez resuelta la cuestión de los períodos geológicos, hubo que aclarar la identificación de las diferentes divisiones del Manvantara, ya que resultaba que no podíamos ir más allá de ese marco, lo que nos llevó a precisar la cuestión de las correspondencias: lo cual fue fácil, ya que René Guénon nos había proporcionado todas las precisiones necesarias en una carta fechada el 29-12-1937:

«Confieso que había perdido de vista lo que usted cita en su libro sobre los temperamentos, ya que me había centrado sobre todo en lo que se refiere directamente a la cuestión de los ciclos. Se trata realmente de los cuatro temperamentos tradicionales; sin duda habría que hacer algunas reservas sobre ciertos puntos de la descripción, pero, al menos por el momento, no quiero detenerme en los detalles y me limitaré a la cuestión de las correspondencias de la que me habla más concretamente. Lo realmente curioso es que, en todos los casos en que he visto indicadas tales correspondencias, siempre las he encontrado «confusas» de una forma u otra; por otra parte, no se ve muy bien qué razón podría haber habido para confundirlas deliberadamente... En realidad, estas correspondencias se establecen así:

Norte            invierno      infancia     linfático      raza blanca     agua

Oriente         primavera   juventud   nervioso     raza amarilla   aire

Sur               verano        madurez   sanguíneo  raza negra      fuego

Occidente    otoño           vejez        bilioso        raza roja          tierra

«Dudo que se pueda establecer una correspondencia estricta con las facultades. Por otra parte, dejo de lado la relación de los elementos con los «estados físicos», que no tiene gran interés y detrás de la cual se esconde a menudo, sobre la naturaleza de los elementos, uno de esos equívocos que provocan con demasiada facilidad los intentos de acercamiento a las ciencias modernas; en cualquier caso, el fuego y el éter son dos elementos diferentes; el éter no aparece aquí porque se sitúa en el centro, correspondiendo a un estado de equilibrio indiferenciado. Por último, no se puede sacar ninguna conclusión de ello en cuanto a una supuesta superioridad de tal o cual raza; simplemente son diferentes y tienen sus propias posibilidades; y cada una tiene o ha tenido su período de supremacía o predominio, de acuerdo con las leyes cíclicas... »

La cuestión relativa a las correspondencias, que habíamos planteado, debía permitirnos «desentrañar» este problema que el doctor Carton (más inspirado en medicina que en esoterismo) había enredado bastante: así, según sus deducciones, la raza negra debía corresponder al norte y, por lo tanto, ser nórdica: ¡era el colmo! He aquí, por cierto, cómo René Guénon juzgaba al renovador científico del naturismo hipocrático (carta del 23 de septiembre de 1946):

«La competencia del Dr. Carton me parece que se extiende solo a un ámbito muy limitado; por otra parte, no lo conozco personalmente».

Esa misma carta (del 23-9-1946) me aportó además importantes aclaraciones sobre ciertos problemas que debía estudiar en mi libro «Les Quatre Ages de l'Humanité» (Las cuatro edades de la humanidad). He aquí los pasajes en cuestión:

«Sin duda tiene usted razón al considerar, al comienzo del Manvantara, un período en cierto modo indiferenciado, al menos en el sentido de que la tradición primordial solo tiene un único origen, la región hiperbórea. No está tan claro en lo que respecta a las razas, y no creo que se encuentren en ninguna parte indicaciones precisas al respecto; sin embargo, tal vez sea posible considerar cierta correspondencia entre la diferenciación de las razas y la de las principales tradiciones derivadas de la tradición primordial. Solo se plantea otra cuestión: ¿debe considerarse el origen de las diferentes razas como simultáneo o sucesivo? En cualquier caso, parecen estar relacionadas con los diferentes continentes que desaparecieron en los cataclismos que se produjeron sucesivamente durante el Manvantara (de ahí su correspondencia, incluso geográfica, con los puntos cardinales).

«En cuanto al Adán del Génesis, no creo que pueda relacionarse con el comienzo del Kalpa, ya que la «perspectiva» bíblica, por así decirlo, solo parece contemplar nuestro Manvantara. En efecto, si fuera de otro modo, ¿dónde se situarían los Manvantaras distintos del primero en el resto del relato, ya que en ninguna parte se ve reaparecer un estado correspondiente al Paraíso terrenal? Parece incluso que las primeras fases del Manvantara solo se ven en «resumen», y que hay una referencia más particular y más directa al período atlante; esto puede deberse a que el nombre de Adán significa «rojo», y también a una serie de otras cosas que indican una forma de tradición propiamente occidental. Sea como fuere, el diluvio de Noé, al menos en su sentido más inmediato y en cierto modo «histórico», solo puede referirse a la desaparición de la Atlántida, ya que no se menciona ningún otro cataclismo posterior a este; por lo tanto, no debe confundirse con el diluvio del Manvantara (donde vemos al que será el Manu de este ciclo llevando consigo en el Arca a los siete Rishis [3], que representan y resumen en sí mismos toda la sabiduría de los ciclos anteriores). Por otra parte, es evidente que un simbolismo como el del diluvio siempre es aplicable a varios niveles diferentes; pero, en todo esto, se trata sobre todo de una cuestión de «perspectiva» inherente a cada una de las diferentes formas tradicionales.

Añado además que, en correlación con el Génesis, el Apocalipsis solo describe propiamente el fin de nuestro Manvantara, y no el de todo el Kalpa.

«Sin duda, la fantasmagoría de los períodos geológicos es uno de los puntos débiles de la «Evolución regresiva», cuyos autores, por otra parte, dan muestras de un literalismo bastante burdo en su interpretación de la Biblia... En cuanto a la ausencia de fósiles humanos que se remonten más allá de una determinada época (con todas las reservas sobre la «cronología» de los prehistoriadores y de los geólogos), sin duda puede explicarse por muchas razones diversas; incluso para épocas menos antiguas, hay muchas otras cosas que tampoco se encuentran.

«No conozco el artículo del P. Teilhard de Chardin al que se refiere, pero lo que me cuenta no me sorprende en absoluto viniendo de él. Recuerdo a este respecto que el P. Gillet (que entonces aún no era General de los Dominicos) dijo un día: «Los últimos defensores del transformismo serán dos católicos, Edouard Le Roy y el P. Teilhard de Chardin ». Debió de ser, por lo que recuerdo, con motivo de la publicación del libro de Vialleton, que, debo decir, me parece que habla más en contra del transformismo que de la «Evolución regresiva».

Otro problema: durante mi estudio sobre las «Cuatro Edades de la Humanidad», me vi llevado a considerar la existencia de un período cíclico de 21.600 años, como división ternaria del Manvantara:

64 800 = 3 x 21 600

René Guénon, consultado al respecto, me respondió lo siguiente (3-3-1947):

«Nunca he visto en ninguna parte que se le haya dado una importancia particular a un ciclo de 21.600 años, pero es evidente que lo que podríamos llamar los detalles de los períodos secundarios nunca se indican expresamente. Dado que se trata de un número que es una fracción exacta de los ciclos principales, parece legítimo considerarlo y buscar lo que puede representar en la historia de la humanidad. En cuanto a las correspondencias que usted contempla para los tres ciclos sucesivos de esta duración, también parecen muy plausibles; por lo tanto, creo que podría ser interesante que intentara precisar todo esto... ».

Tal es el origen del capítulo II de Las cuatro edades de la humanidad, capítulo que presentaba necesariamente un carácter conjetural, debido a la ausencia de referencias tradicionales precisas. De ahí las siguientes observaciones de René Guénon, que aquí se muestra una vez más muy preocupado por la ortodoxia estricta (5 de noviembre de 1950):

«En cuanto a la división ternaria del Manvantara, no veo ninguna razón «a priori» para no considerarla tan válida como las demás, pero la desgracia es que no existe ningún dato tradicional al respecto; sea lo que sea lo que se piense de este silencio, que parece bastante difícil de explicar, el resultado es que todo lo que se pueda decir al respecto tendrá necesariamente un carácter hipotético y, por lo tanto, siempre podrá parecer discutible. A este respecto, me gustaría preguntarle dónde ha encontrado para el «Gran Año» la duración de 10.800 años, que parece no tener relación directa con la de la precesión de los equinoccios, aunque, naturalmente, en ella se encuentran los mismos números cíclicos fundamentales».

Esta es la respuesta que dimos a esta última pregunta de René Guénon: El período de 10.800 años figura en la lista de «Grandes Años» que Dupuis proporcionó en su monumental obra sobre «El origen de todos los cultos» (tomo V, notas, p. 616), bajo el nombre de «Gran Año de Heráclito ».

En otra carta (fechada el 28 de enero de 1948), René Guénon me aclaró, por un lado, la cuestión del doble septenario de los 14 Manvantaras sucesivos de un Kalpa y, por otro, lo que hay que entender por «la Era de los Héroes»:

«Según la tradición hindú, los Asuras [4] son anteriores a los Devas [5], lo que parece implicar que los Infiernos corresponden a los ciclos anteriores y los Cielos a los ciclos posteriores en relación con el que se toma como término de comparación. Se trata de una cuestión totalmente diferente e incluso, en mi opinión, independiente de la del «descenso» que se produce desde el principio hasta el final de cada Manvantara considerado aisladamente; esto concuerda, por otra parte, con lo que he indicado en el capítulo XXIII de la «Gran Tríada».

Sin embargo, es posible que, según los puntos de vista, haya lugar a considerar en ciertos casos correspondencias diferentes, ya que, en realidad, las dos tendencias ascendente y descendente coexisten siempre en toda manifestación, y nunca se puede hablar más que de un predominio de una sobre la otra, sin excluir la consideración de esta otra. — Por otra parte, hay que señalar que los 7 dwîpas [6], cuya serie debe repetirse dos veces en el transcurso de los 14 Manvantaras, corresponden propiamente a las 7 regiones del espacio, es decir, al centro y a las 6 direcciones de los brazos de la cruz tridimensional.

«La era de los héroes» no es ninguna de las cuatro eras en las que se divide el Manvantara, ni otra era especial que se añadiría a ellas, sino más bien una simple subdivisión; habría que remitirse a lo que dice Hesíodo, y que no tengo aquí; pero, por lo que recuerdo, parece que se sitúa en la «edad de hierro» misma, de la que tal vez sea como la primera fase, y en la que representaría aún una especie de reflejo de las edades anteriores. Por otra parte, no es seguro que esto tenga una relación directa con el comienzo del capítulo 6 del Génesis, que debe referirse a una época más lejana (el comienzo del Kali-Yuga correspondería más bien a la Torre de Babel); hay que desconfiar de las similitudes que provienen más de las traducciones que del texto mismo... «Las cuatro edades de la humanidad» debía publicarse en 1949, en Besançon. He aquí el pasaje de la carta en la que René Guénon me acusaba recibo (3 de enero de 1950):

«Recibí su libro anteayer y le agradezco vivamente el envío y la amable dedicatoria. Intentaré leerlo lo antes posible y entonces le hablaré de él; por supuesto, no dejaré de hacer una reseña para «E.T.», pero siempre voy muy retrasado en todo...». El 4 de octubre de ese mismo año 1950, en una de sus últimas cartas, René Guénon volvió sobre este tema:

«Me pregunta si he tenido tiempo de leer sus «Cuatro Edades»; a decir verdad, las he leído, pero no me ha sido posible, como por otra parte ocurre con muchas otras cosas, hacerlo con tanta atención como me hubiera gustado, etc. Tendría que volver a revisarlo todo más detenidamente para poder hablar de ello como es debido... »

-- Este proyecto, por desgracia, no pudo realizarse ya que, como es sabido, René Guénon dejó de mantener correspondencia a finales de noviembre de 1950 (exactamente el 25 de noviembre); él mismo falleció unas semanas más tarde, el 7 de enero de 1951.


PRÓLOGO DE LA 1.ª EDICIÓN

Después de haber demostrado de manera objetiva en nuestro primer estudio la existencia, a lo largo de la historia, de ritmos auténticamente tradicionales (en particular, el período de 2.160 años), nos proponemos ahora ampliar el campo de nuestras investigaciones, con el fin de abarcar, si es posible, toda la prehistoria, en la medida en que se identifique con ese ciclo de 64.800 años que algunos textos caldeos atribuyen a la historia de la humanidad actual.

¿Podríamos, además, ampliar aún más el campo de nuestra visión hacia el pasado? Sin duda no, ya que más allá de esta «barrera», la cronología de los eruditos modernos se vuelve extremadamente confusa, mientras que la Tradición nos enseña que entonces vivía una humanidad diferente a la nuestra, de la que prácticamente no sabemos nada. Lo mismo ocurriría si quisiéramos, en sentido inverso, atravesar el muro de fuego que separa el ciclo actual del ciclo futuro, ya que, según las enseñanzas de todas las Escrituras sagradas, estamos en vísperas de un nuevo «siglo» del que solo sabemos una cosa: que comenzará bajo «nuevos cielos» y en una «nueva Tierra».

Así pues, el tema de nuestro estudio está bien delimitado en el tiempo: entre el sexagésimo tercer milenio antes de nuestra era, con el que comienza la Prehistoria en los jardines del entonces delicioso clima del continente hiperbóreo, y el comienzo del próximo siglo, en el que una nueva y última guerra mundial pondrá punto final a la historia, ya antigua de sesenta y cinco milenios, de la humanidad actual. En otras palabras, vamos a emprender aquí el estudio de este ciclo que los hindúes llaman «Manvantara» y que, por otra parte, tendremos que situar en un período más amplio, el Kalpa, o ciclo de un mundo.

Dicho esto, en cuanto al marco concreto de nuestro presente trabajo, tendremos que elegir un método de investigación y constatará, en primer lugar, el colapso de la mayoría de las hipótesis científicas modernas en boga en el siglo XIX, lo que nos llevará a recurrir únicamente a la Tradición como guía de nuestras investigaciones.

Así pues, basándonos en los antiguos textos tradicionales grecorromanos, hebreos, hindúes y chinos, describiremos el desarrollo del ciclo total de nuestra humanidad; en primer lugar, siguiendo el ritmo ternario de los tres ciclos polares, cada uno de los cuales corresponde a una de las tres funciones del Rey del Mundo; luego, a través de la sucesión de las cuatro Edades tradicionales: oro, plata, bronce y hierro; y, por último, en la ronda de los cinco Grandes Años de aproximadamente trece mil años cada uno, que veremos que corresponden respectivamente al período de expansión y hegemonía de cada una de las grandes razas humanas. A lo largo del camino, veremos que la cronología establecida a partir de los datos tradicionales encaja bien con los descubrimientos de la prehistoria, de modo que, dejando de lado hipótesis ya obsoletas o controvertidas, podemos concluir que los datos de la ciencia más reciente no hacen más que confirmar las tradiciones más antiguas (excepto en lo que se refiere a la cuestión, por otra parte extremadamente enigmática, de los Polos y Círculos de Evolución, en relación con los cambios que ha sufrido nuestro planeta a lo largo de los diferentes Grandes Años).

Así se completará el cuadro de la historia de nuestra vieja humanidad, que, en vísperas de desaparecer, y como un hombre a punto de morir, recuerda las sucesivas imágenes de su larga existencia, desde la «Gran Paz» de su lejana infancia hasta los tiempos idílicos de la Edad de Oro, hasta los años de frenética agitación y «guerras infernales» de los últimos tiempos de la Edad Oscura, pasando por el nacimiento de las artes y las letras durante la Edad de Plata o de la Juventud, seguida pronto por la época cazadora y guerrera de la Edad Madura (o de Bronce).

En cuanto a la evolución «descendente» de nuestra humanidad a lo largo de las cuatro edades, debemos anticipar aquí una objeción basada en las teorías especiales de Fabre d'Olivet y su discípulo Saint Yves d'Alveydre, para quienes el desarrollo de las cuatro edades sería inverso al que enseñan Hesíodo, Virgilio y Ovidio. A esta objeción responderemos simplemente que Dupuis, tras haber pasado revista en su Origine de tous les cultes a todas las antiguas tradiciones conocidas en su época, no mencionó otro modo de sucesión de las cuatro edades tradicionales que este:

«Los hierofantes de Oriente no cesaban de repetir que el mundo se estaba deteriorando física y moralmente y que, finalmente, todo sería destruido para ser regenerado, cuando la malicia de los hombres hubiera llegado a su colmo, y se quería que la era actual fuera la era culpable y la última, como la más infeliz. El comienzo del ciclo era, en cierto modo, la primavera de la naturaleza, que, fuerte y vigorosa, desplegaba toda su energía y fecundidad; era la edad de oro y la felicidad. Luego venía el verano, el otoño y el invierno, tras los cuales volvía de nuevo la primavera; o, en sentido figurado, la edad de plata, de bronce y de hierro, que también terminaba con el regreso de la edad de oro, que traía consigo a las demás... »

Otra observación importante se refiere a la forma misma de la obra, que en ningún caso debe considerarse un nuevo manual de prehistoria; el autor, que no es en absoluto un especialista, no podía pretender competir en su campo con Marcel Boule, el conde Begouen y otros prehistoriadores conocidos; pero, al ser una mente sintética y no analítica, le era posible aplicar a la historia global de nuestra humanidad las últimas enseñanzas de los mejores metafísicos contemporáneos, y más concretamente, de René Guénon, el erudito autor de El simbolismo de la cruz y Los estados múltiples del ser.

Por esta misma razón, la presente obra diferirá considerablemente de La evolución regresiva de los Sres. Salet y Lafont, en el sentido de que estos últimos autores se basaron esencialmente en los trabajos de la ciencia más reciente, trabajos que intentaron encajar, mediante una nueva hipótesis titulada La evolución regresiva, con las enseñanzas de la teología romana, de ahí una obra de carácter claramente analítico y al mismo tiempo muy hipotético, por definición, por cierto. A modo de indicación, cabe señalar que estos autores propusieron, contrariamente a la doctrina tradicional que expondremos más adelante, aplicar la división en cuatro edades a la duración total del mundo actual, lo que relega la edad de oro de la humanidad actual a un pasado demasiado lejano, por no decir «fabuloso».

Por otra parte, para evitar este escollo, hemos limitado estrictamente nuestro tema a los aproximadamente sesenta y cinco milenios de nuestra humanidad, cuyas sucesivas edades vamos a estudiar ahora a la luz de las diferentes doctrinas tradicionales de Oriente y Occidente, ya que ya no nos es posible tener en cuenta las hipótesis científicas hasta ahora en boga, ni la teología de la Iglesia romana, que, de hecho, ignora totalmente esta cuestión.

Nota. — La documentación relativa a los cuatro Yugas en la doctrina hindú nos ha sido amablemente facilitada por el Sr. Olivier Lacombe, a quien queremos expresar aquí nuestro agradecimiento.

En cuanto a los cálculos relativos a la duración de los diferentes ciclos, se ajustan a las enseñanzas impartidas por el Sr. René Guénon en el artículo «Quelques remarques sur la doctrine des cycles cosmiques» (en Études Traditionnelles de octubre de 1938).



[1] Un kalpa en el hinduismo es un concepto cosmológico que representa un "día de Brahma", abarcando un ciclo de creación y disolución del universo equivalente a 4320 millones de años terrestres. Se considera una unidad de tiempo masiva, dividida en 14 manvantaras, que marca la duración de la existencia del mundo antes de su destrucción. [NdT]

[2] Un manvantara en el hinduismo es un inmenso ciclo de tiempo cósmico, considerado la "era de Manu", el progenitor de la humanidad. Cada Manvantara dura aproximadamente 306,72 millones de años, representando el período de gobierno de un Manu específico, y 14 de estos períodos conforman un único día de Brahmā (o kalpa). El término proviene del sánscrito manu-antara, que significa "entre Manus" o el intervalo de tiempo en el que gobierna un Manu. Un Manvantara consta de 71 Mahayugas (ciclos de las cuatro eras: Satya, Treta, Dvapara y Kali Yuga). Actualmente nos encontramos en el séptimo Manvantara de los catorce que ocurren en un Kalpa (día de Brahma), conocido como el Vaivasvata Manvantara.  [NdT]

[3] Un Rishi en el hinduismo es un sabio, vidente o asceta venerado que recibió revelaciones divinas y compuso himnos sagrados, principalmente los Vedas. Considerados como poseedores de verdades espirituales a través de la meditación y el desapego, son los guardianes de la sabiduría antigua. La palabra proviene de la raíz sánscrita rish, que significa "ver", "percibir" o "saber", indicando que son videntes de conocimiento directo, no solo intelectual. Se les considera los canalizadores de revelaciones divinas durante estados de mayor conciencia. Se les atribuye la autoría o audición de los himnos del Rig-veda. Tradicionalmente, los rishis vivían vidas ascéticas, habitando en bosques o ermitas para dedicarse a la vida espiritual. [NdT]

[4] Los asuras en el hinduismo son un grupo de seres sobrenaturales, a menudo descritos como semidioses, titanes o demonios, caracterizados por ser sedientos de poder, orgullosos y estar en constante conflicto con los devas (dioses). Representan fuerzas caóticas, la ira y el orgullo, y son considerados enemigos del dharma (orden cósmico). [NdT]

[5] Los devas en el hinduismo son seres celestiales, divinidades o espíritus benévolos que simbolizan fuerzas divinas, la luz y el orden cósmico (r'ita). Son considerados deidades poderosas que viven en los cielos, actuando como intermediarios entre lo divino y los humanos, a menudo contrastados con los asuras (fuerzas del caos). La palabra sánscrita deva (masculino) significa "celestial", "divino" o "algo de excelencia", mientras que devi es la forma femenina. Representan aspectos de la naturaleza y del cosmos, como el fuego (Agni), el viento (Vayu), la lluvia/trueno (Indra) o la creación. En la tradición védica temprana, el término se usaba para seres sobrenaturales, pero en textos posteriores (Puranas), los Devas representan el bien, mientras que los Asuras representan el mal o la ignorancia. [NdT]

[6] En la cosmología hindú, los Dwîpas (del sánscrito dvīpa, "isla", "península" o "continente") son las siete grandes masas de tierra o "islas-continente" que componen la estructura de la Tierra (Bhuloka), tal como se describe en los Puranas (textos sagrados hindúes), el Mahabharata y otras escrituras védicas. A menudo se les conoce como Sapta-Dwîpa (las siete islas), ya que estas masas terrestres están dispuestas en círculos concéntricos, separadas unas de otras por siete mares u océanos distintos. Según los textos puránicos, el mundo está organizado alrededor de una montaña central sagrada, el Monte Meru. No deben interpretarse literalmente como la geografía física moderna de la Tierra. Son más bien una representación simbólica, geométrica y mítica del cosmos, que muestra la estructura del universo conocido por los antiguos sabios hindúes. Algunos textos sugieren que los Dwîpas representan diferentes estados de conciencia o regiones del cosmos. A veces se hace referencia a Manidwîpa, que no es parte de este grupo geográfico, sino que representa la "Isla de las Joyas", la morada suprema de la Diosa Devi (Shakti), un lugar espiritual elevado. [NdT]