lunes, 15 de junio de 2026

¡ATENTA LA COMPAÑÍA! BALANCE DEL VIAJE DEL PAPA (4 de 4) - Barcelona y Canarias - promoción turística y cayucos

BARCELONA: LOS GOZOS INDEPENDENTISTAS Y LAS SOMBRAS NACIONALISTAS

Si ha quedado algo claro en los últimos cincuenta años de vida política catalana es que “nacionalismo” e “independentismo” son los mismos. Hemos perdido la inocencia: ahora ya no se nos puede hablar de estos dos términos como diferentes. El fin de todo “nacionalismo” es la independencia nacional, por tanto, todo nacionalismo desemboca necesariamente en el independentismo. Y este nacionalismo (que, en el fondo no es más que un regionalismo que aspira a jugar en “primera división”) sigue siendo, como lo definió en su momento el líder dels Joglars, lo más parecido “a un pedo, que solo satisface al que se lo tira”. Esto sigue siendo cierto y lo vimos en los días que el Papa permaneció en Barcelona.

Los independentistas querían aprovechar la visita para relanzar su muy maltrecho programa político. A fin de cuentas, el Papa venía a inaugurar la Torre de Jesús de esa inmensa y fea mona de Pascua que es el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Barcelona, ciudad turística que ya solamente vive del turismo y que, sin turismo, simplemente, desaparecería, precisa atractivos turísticos para seguir en el candelero. Hay muchos factores que pesan en su contra: el número de turistas se ha estabilizado y el boca-oído está operando en contra de la Ciudad Condal: cada vez son más turistas los que dicen haber sido atracados, robados, expoliados, agredidos y vejados por delincuentes llegados de toda la galaxia. Cada vez, la ciudad es más cara y no se contenta con muñir a sus ciudadanos menguantes, sino que opta por ordeñar a los turistas de manera preferencial. Así que había falta promover el “atractivo turístico” de la ciudad para acallar le “realidad negra” que proyecta para los visitantes. Y el Papa ha contribuido a esta tarea bendiciendo la torre de Jesús, la más alta de la cristiandad.

La portavoz del grupo de Junts en Madrid, Míriam “Caballo Loco” Nogueras, le propinó una filípica en inglés… Siempre la obsesión lingüística, siempre el pedo que solo satisface al que se lo tira. En un inglés macarrónico, la diputada dijo algo así como “Su Santidad, como Gaudí, soy catalana. Hablar la lengua de la tierra que te acoge es un maravilloso acto de amor y respeto. Espero que disfrute de su visita a Cataluña, mi nación”. De esta frase, probablemente la única verdad incuestionable es que Gaudí era catalán. En cuanto a “mi nación”, dejémoslo en una exageración que tanto gusta a los nacionalistas y que los no nacionalistas le dejan repetir con resignación, a pesar de que no tiene la más mínima base histórica: las “naciones” aparecen en la historia a principios del siglo XIX, el siglo, por cierto, más español de Cataluña. Ni desde la aparición histórica de las naciones, ni desde nunca antes. Cataluña llegó tarde al “reparto de nacionalidades”. Y se quedó sin ellos. Ahora como demostró “el procés”- es algo que ya ha sido rebasado por la historia y que queda muy atrás como para recuperarlo y mucho menos -te lo digo a ti Silvia Orriols- como para que Cataluña puede alcanzar la independencia con millón y medio de musulmanes y apenas un 30% de catalanoparlantes. Ocurre ahora lo mismo que ocurrió con la Semana Trágica: hasta entonces el nacionalismo catalán creía que podría ser independiente, al comprobar que el proletariado catalán era fuerte y podía vencer a la burguesía catalana, y que solo el ejército español podía salvarles, el Conde de Güell y todos sus amigotes que habían apoyado al primer nacionalismo, se entregaron en cuerpo y alma a la monarquía española, dejando el terreno libre para que otros más chalados, ocuparan el espacio: fue la hora de Macià. Para sellar la “nueva alianza”, el Conde de Güell regaló el palacio de Pedralbes a Alfonso XIII. Antes se preocupó de que sus sirvientes destruyeran a martillazos la fuente diseñada por Gaudí que tenía visibles las cuatro barras catalanas. Esa fuente, reapareció entre las malezas en los años 60 y se restauró. Si hoy, Cataluña tiene alguna posibilidad de sacudirse el paso de la comunidad islámica, no será con los bienintencionados mozos de escuadra, ni con el inexistente “ejército catalán”, ni mucho menos con “voluntarios” que ni siquiera estuvieron a la altura durante el “procés”. Si en el futuro, Cataluña quiere no ver sus libertades cívicas y culturales amenazadas, sólo podrá hacerlo gracias al Ejército Español.

Todo esto viene a cuento de la bendición de la Torre de Jesús. El Papa hizo un esfuerzo por hablar en catalán y sus alocuciones en esta lengua, se correspondieron, como hemos dicho al principio, a la “realidad lingüística” de Cataluña, no a la obligatoriedad tiránica diseñada por la gencat que ve en cualquier frase o rótulo en catalán una “amenaza”. Pero la visita del Papa no es ni un ejercicio de control lingüístico sobre alumnos de primaria, ni el deambular de censores lingüísticos subsidiados por las calles, ni siquiera, las cuotas lingüísticas impuestas a las radios, ni un ejercicio de “inmersión lingüística”… Y nos alegramos de que las alocuciones del Papa hayan registrado la realidad lingüística de Cataluña, por mucho que les pese a los indepes y a la gencat de Illa.

Respecto al acto en la Sagrada Familia cabe poco que decir. Alguien, en el ayuntamiento, en el que siempre la masonería ha tenido cierta influencia, pensó que cabía convertir una ceremonia que era, fundamentalmente, religiosa, en un acto de promoción turística al estilo Barcelona 92. Y eso fue lo que programó. Los indepes, por supuesto, quisieron dar la brasa con lo suyo, teniendo preparados unos “cantaires” con banderas independentistas que debían introducirse en la Sagrada Familia para desplegar dentro sus trapillos indepes. El problema fue que la seguridad del acto estaba en manos de la Policía Nacional, no de los mozos de escuadra, condición impuesta por los observadores vaticanos que prepararon el viaje, conscientes de que hay un evidente descontrol en la seguridad pública en toda Cataluña que corre a cargo, exclusivamente, de los mozos. Los 400 “cantaires” fueron conducidos en pacífico rebaño fuera del templo y su “numerito” sustituido por un canto grabado aséptico. Nadie se enteró de la intentona frustrada. Ese mismo día, a esa misma hora, apenas a unas pocas manzanas de distancia, un pistolero asesinaba en la céntrica calle de Balmes, esquina Travesera de Gracia, a otro individuo, con total y absoluta impunidad. Obviamente en el curso de un ajuste de cuentas entre bandas extranjeras.

La Sagrada Familia es un templo “extraño”, en absoluto “bello” y ahí León XIV realizó otra concesión al ayuntamiento. Durante su estancia en España pronunció en 17 ocasiones la palabra “belleza”. Volvió a repetirla en alusión a la “belleza de este templo” (que, por otra parte, insisto, es bastante cuestionable, siendo más bien un pastiche de estilos, en un momento en el que, como dice Leo Harlem, Gaudí “se calentó” y dio rienda suelta a su imaginación). Pero aprovecharemos para decir algo: la belleza es, seguramente, una de las formas más directas de aproximarse a Dios. La belleza… es justo lo que hoy falta en los barrios catalanes poblados por gentes con vestimentas de otras épocas y lugares. Hubiera sido mejor decir: “Germans catalans: la fealdad se ha apoderado de las calles y controla los extrarradios de las grandes ciudades; tened paciencia ante la fealdad subsidiada. Tened paciencia ante la fealdad moral que trae la corrupción, el oportunismo político y la mentira institucionalizada… Llegarán tiempos mejores”.  

A pesar de los fuegos artificiales, de los drones iluminando -más o menos- la imagen de Gaudí en el cielo (aún no se le ha santificado y es difícil que, a tenor de su carácter, lo sea algún día) creada por un enjambre de drones, vale la pena recordar que no es lo mismo la inauguración de un templo y de una torre, acto inequívocamente de carácter religioso, lo que vimos, sino un alarde casi circense, propio de una fiesta mayor, lo que vimos en la Sagrada Familia. Este carácter confirmó el que, para el ayuntamiento de Barcelona, el acto carecía de interés religioso o espiritual. Se trataba, simplemente, de promoción, promoción y promoción turística, nada nada más.

Tanto el acto en la prisión de Can Brians 1, incluso el acto de Montserrat, tuvieron escaso interés por el contenido de los discursos del Papa, salvo el hecho de que el discurso fue al 50% en catalán y al 50% en español, a diferencia de la alocución que improvisó desde el balcón de la Abadía, al 100% en la lengua de Cervantes.

De regreso a Barcelona, el acto en la Iglesia de San Agustín del Raval (zona, en la que, oficialmente, hay un 50% de inmigración… aunque en realidad, se acerque al 80% y en el colegio nacional del barrio, los alumnos de origen extranjero prácticamente son la totalidad… desde hace casi 20 años) tuvo cierto encanto por la intervención de algún niño que le formuló preguntas simpáticas. Desde el punto de vista arquitectónico, la iglesia de San Agustín es de estilo neoclásico y decoración barroca, muy poco atractiva. Quizás, San Pablo Extramuros, iglesia románica del mismo barrio, con claustro incorporado y mucha más historia y “raíces”, hubiera sido el escenario más adecuado para este encuentro, salvo por el hecho de que el Papa pertenece a la Orden Agustina.

En Canarias, nada nuevo, salvo la reiteración, como se esperaba, de la temática sobre la inmigración adornada ahora con la frase recurrente del Evangelio: “Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”… en cuyo fondo moral estamos de acuerdo, pero que no tiene nada que ver con la inmigración llegada a Canarias en patera: “tuve hambre y me disteis la comida halal que exigí, fui forastero y me hospedasteis en hoteles de primera línea de mar, estuve desnudo y me regalasteis ropa de marca, enfermo y me disteis medicina universal, delinquí y ni siquiera me enviasteis a la cárcel…”.

Ironizamos, por supuesto, pero esta es la realidad de la inmigración africana: cuando el Papa habló de un “esfuerzo de integración” de los inmigrantes en la sociedad “de acogida” (más bien, cabría decir, “invadida”), no se le ocurrió pedir a los inmigrantes un esfuerzos de integración, por pequeño que sea, respetar las costumbres de la sociedad de acogida, procurar “molestar” lo menos posible (sí, “molestar” porque determinados usos y costumbres del desierto o de la sabana africana, simplemente están fuera de lugar en España.

También podría haber dicho algunas palabras sobre las ONGs que hacen de la inmigración un negocio. A este respecto, Gemini me confirma que un internado de primer orden en el Reino Unido cuesta al año en torno a 70.000 euros, cuando la estancia de un MENA en España cuesta 7.200 euros al mes, es decir más de 80.000 euros al año… Y no son los MENAS los que se quedan con la parte del león de esta cantidad, sino ONGs que hacen su agosto con “el negocio de la inmigración”. Por cierto, también echamos en falta, una referencia del Papa a los MENAS y al derecho y la obligación de un hijo de estar junto a sus padres… Y, sin embargo, la palabra MENA no fue pronunciada ni una sola vez.

Pero, todo esto, claro está no era lo pactado entre la diplomacia vaticana y el ministerio de exteriores español. Y, el Vaticano cumple lo pactado.

CONCLUSIONES: PODÍA HABER IDO PEOR. UN BALANCE POSITIVO

He de confesar que la visita del Papa León XIV, me ha revalorizado su figura. Dijo lo que tenia que decir en materia moral y calló lo que no podía decir en voz alta por los pactos que le llevaron a España. El Papa nadó y guardó la ropa. No se comprometió en temas difíciles, ni atacó frontalmente al gobierno. Algunos de sus discursos hay que leerlos “periféricamente”: sin mencionar al gobierno de Pedro Sánchez criticaba las acciones y medidas que éste realiza cada día. En Cataluña, los indepes se la envainaron y la peor parte, se la llevó la policía autonómica que fue excluida prácticamente de la totalidad del dispositivo de seguridad. Es lo que tiene el haber facilitado la fuga de Puigdemont hace dos años, que se pierde credibilidad internacional.

¿Qué repercusión tendrá esta visita dentro del catolicismo español? Una “visita pastoral” siempre remueve corazones y activa voluntades. La sociedad española está cambiando y este cambio está protagonizado por la juventud. La juventud española se ha llevado demasiadas decepciones en los últimos años como para no reaccionar. Y la reacción va a ser de derechas, incluso reaccionaria, católica, antiizquierdista y antiinmigración. Es posible que, circunstancialmente surjan contradicciones entre la política del “ecumenismo” vaticano, el no atacar al islam, el tenderle la mano, y los católicos de base. No es posible, es seguro que ocurrirá. Pero, no hay problema, el Vaticano se adaptará, como se ha adaptado a todas las épocas. Lo hizo León XII y lo volverá a hacer León XIV, especialmente cuando cambien los gobiernos de Alemania, Francia, Reino Unido y España y se endurezca la política de acceso a la UE y se faciliten las expulsiones a los países de origen.

Y éste, precisamente, es el problema: que el papado reaccionará tarde, muy tarde. Antes, la sociedad europea habrá reaccionado. Está reaccionando. Y que nadie lo dude, la revitalización del cristianismo, por parte de los jóvenes, será un hecho. Y será anti islamista… Lo que un Papa puede callar por pactos diplomáticos, el “pueblo de Dios” puede decirlo en las calles y en las plazas. Y, de hecho, lo está diciendo.

 

 








¡ATENTA LA COMPAÑÍA! BALANCE DE LA ESTANCIA DEL PAPA (3 de 4): Cayucos y caridad cristiana, los silogismos falsos

El razonamiento pro-inmigracionista, sobre todo, es compartido mayoritariamente por gentes de no pertenecen al ámbito de la Iglesia Católica. Las bases del catolicismo son muy sensibles a las masacres de católicos y al hecho de que el islam llegado a Europa esté permanentemente a la ofensiva. La realidad, es que hay pocos pro-inmigracionistas en el seno de la Iglesia. Entonces ¿de donde surge este permanente apoyo vaticano a los inmigrantes?

Podemos intuir el razonamiento: se basa en cuatro falsedades asumidas a la ligera:

- Primera Falsedad: los inmigrantes son pobres

Desde el primer momento, todos los inmigrantes que han llegado a España “eran pobres”: todos llegaban con móviles de última generación, todos habían pagado, entre 3.000 y 6.000 euros para que las mafias los introdujeran en España. ¿Dónde está la pobreza cuando con ese dinero se podían iniciar pequeñas empresas en cualquier país africano?

- Segunda Falsedad: los inmigrantes no tienen donde ir

Tienen donde ir. Su marchan voluntariamente de su país: los refugiados son un número escaso en relación al total de inmigrantes. No elijen países de su entorno, sino países “ricos” en donde, los que han llegado antes, saben que existe “manga ancha” para acogerlos y predisposición para acceder a todas sus exigencias. ¿No sería mas “cristiano” que se quedaran en su país, para levantarlo en lugar de esperar vivir de paguitas en otro?

- Tercera Falsedad: cuando llegan a Europa no reciben ayuda suficiente

Desde el momento mismo en el que pisan tierra española, reciben toda la ayuda que precisan: sanitaria, alimentaria, ropa, teléfonos, alojamiento, asistencia y ayuda jurídica de todo tipo. El problema es que algunos africanos llegan relativamente engañados: creen que los gobiernos europeos tienen la obligación de darles “lo mismo” que tienen los europeos.

- Cuarta Falsedad: en tanto que pobres, merecen toda ayuda

Los pobres, efectivamente, merecen ayuda: pero no eternamente. La legislación norteamericana en estos es mucho más razonable que la europea: permiso de residencia durante un año con ayudas sociales a cambio de aprender el idioma y buscar un trabajo. Si al cabo de ese plazo no han hecho ni lo uno ni lo otro, retornados a sus países. En Europa estas ayudas son ad infinitum y al margen de que se hayan integrado o no.

Nada de todo esto ha sido tenido en cuenta por León XIV que solamente ha considerado a un tipo de inmigrante: el pobre de solemnidad, perseguido en su país que no puede ir a ningún sitio y que no se sabe por qué ha llegado a Europa. Pero estos rasgos son excepciones a la regla y no responden en absoluto a la inmigración real.

No resisto citar los dos casos que comentó el Papa en su visita al Proyecto Social CEDIA 24 horas, encomiable obra de Caritas. Allí dos inmigrantes leyeron saludos. Una era cubana, Niurka, que habló de sus dos hijos, Ares y Atenea; el otro era Khadry, un africano. La primera había llegado desde Cuba un año atrás, estando embarazada de sus mellizos, sin recursos y con una profunda angustia por el futuro. No quedó claro cómo el gobierno cubano la dejó salir, pero sus dos hijos, Ares y Atenea se bautizaron en el CEDIA 24 horas, nacieron en España y, por tanto, son españoles. El Pontífice mencionó su caso para recordar que la caridad no es una fría beneficencia burocrática, sino un encuentro humano directo de respeto y amor. Muy edificante, sino fuera porque “Ares” y “Atenea” son los nombres de los dioses de la guerra griegos que nacieron mellizos… ¿Es que no había en el santoral católico nombres de mellizos? Sin apurar, se me ocurren, por ejemplo: San Gervasio y San Protasio, San Cosme y San Damián, Santa Escolástica y San Benito de Nursia, San Crispin y Crispiniano… y, seguro que me dejo alguno. No parece ser “cultura católica” lo que destila el caso de Niurka.

El otro, que atiende al escueto nombre de Khadry, es un joven migrante senegalés que dio el segundo gran testimonio de la tarde ante el Papa León XIV en el centro CEDIA 24 horas. Su intervención fue uno de los momentos más emotivos del acto debido a sus lágrimas de agradecimiento y a un gesto muy simbólico que tuvo con el Pontífice. Khadry relató que llegó a España en el año 2020 (en plena pandemia de COVID-19) tras sobrevivir a una durísima travesía en patera de una semana cruzando el Océano Atlántico. Debido a la profunda emoción de tener al Papa enfrente, se bloqueó brevemente por los nervios y las lágrimas, teniendo que sacar un papel (su "chuleta") para poder continuar leyendo su discurso, lo que despertó una sonrisa afectuosa del Pontífice y los aplausos del público.

Todo esto es muy edificante y merece respeto. Pero la cuestión de la inmigración masiva no puede concluirse con los casos de la cubana y el senegalés. Estamos hablando de millones y millones de inmigrantes que, literalmente, nos están colonizando. Y no se trata de una colonización “superior”, sino más bien de un tipo de colonización que está distribuyendo, como una mancha de aceite, el salvajismo, el odio, el rencor aculado, la guerra social-étnico-religiosa y modelos de sociedad incompatibles con el modelo europeo. Salid a la calle y mirad la inmigración que está llegando masivamente. Comparad el panorama de vuestros barios con el que se daba hace 30 años y me diréis qué es lo que ha cambiado y si ese cambio ha ido a mejor o a peor…

El gran error del Papa es asociar el fenómeno de la pobreza al fenómeno migratorio. Y esto lleva a todo tipo de falsos silogismos:

- Premisa mayor: Todos los inmigrantes son pobres

- Premisa menor: es obligación de los católicos dar limosna a los pobres.

- Conclusión: es obligación de los católicos apoyar siempre a los inmigrantes.

Pero este razonamiento cojea en todas sus premisas: ni todos los pobres son inmigrantes, ni en el país de acogida atan los perros con longaniza. ¿Y qué me dice de los jóvenes que no pueden formar una familia y que, incluso trabajando, ni siquiera pueden comprarse un piso o deben dar el sueldo de uno para pagar el alquiler? ¿es que no hay familias de clase media que se han empobrecido, por muchos motivos, que merecen ayuda y que, dicho sea de paso, siempre han estado aquí, son como nosotros, sus antecedentes, padres, abuelos, han contribuido a mantener este país…?

León XIV, a lo largo de su viaje mencionó en once ocasiones al “Papa Francisco”, cuyo pontificado no puede decirse precisamente que fuera la “alegría de la huerta”, recibió ataques tanto de la derecha, como de la izquierda, con la diferencia de que la “derecha” estaba dentro de la Iglesia, y la “izquierda”, generalmente lo hacía desde fuera o desde la puerta de salida. Su documento Fiducia supplicans (2023) autorizó las bendiciones pastorales no ritualizadas a parejas del mismo sexo. Por no recordar que, mediante el documento Traditionis custodes (2021), Francisco limitó drásticamente la celebración de la misa según el rito antiguo (en latín). Si a esto unimos, cierta ambigüedad doctrinal, paletadas alternativas de cal y de arena, podemos concluir que el pontificado del Papa Francisco, no pasará precisamente a la historia por nada en especial. Evidentemente, la obligación del Papa que le sigue, no es reconocer las imperfecciones del que le precede, aunque esté obligado para demostrar la continuidad de la herencia de san Pedro.

Como buen argentino, el Papa Francisco citó una frase, casi psicoanalítica, que recuperó León XIV en su primer discurso: “Como nos ha enseñado el Papa Francisco, existe, en efecto, una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma”. Pero, el problema es que la Iglesia, en el tema de la inmigración y en el tema del islam, están operando una distancia entre la “idea” y la “realidad”, o, hablando más claramente: se están distanciando, a pasos agigantados, de la realidad, apoyándose en la “idea” (católica, esto es, “universalista”).

LO MEJOR DE LA VISITA: EL ENCUENTRO CON LOS JÓVENES

En mi modesta opinión, el mejor discurso del Papa fue durante la Vigilia de Oración con los jóvenes. Allí demostró sus dotes de evangelizador y supo hablar a los jóvenes presentes con palabras que calaron hondo en ellos. Mencionó a San Juan Crisóstomo, “pico de oro”, del que dijo que “tenía mucha valentía. No tenía miedo de hablar delante del Emperador, de decir cosas que eran a favor de la justicia y no sólo para complacer al otro. Era un hombre de palabra.”. Mencionó también a Santo Tomás de Villanueva, “obispo de los pobres”, en tiempos de Carlos V, cuando los pobres a los que mencionaba eran “nuestros pobres”.

Pero, creo que lo más valioso que dijo fue en torno al silencio:

Para reconocer la voz de Dios, puede ayudarnos ante todo el silencio, ahí creo que es muy importante que cada uno de nosotros busque desarrollar la capacidad de estar en silencio. Muchas veces vamos con audífonos, vamos con la música, vamos con la distracción y no sabemos estar en silencio. Creo que muchas veces es precisamente en esta experiencia de silencio donde Dios puede hablarnos o donde podemos discernir la voz de Dios. Cuando buscamos el silencio, decidimos qué no escuchar y de qué ruidos no dejarnos distraer. Al liberarnos del estruendo de mil voces, reconocemos que algunas engañan nuestros deseos, otras nos compran sin alimentarnos, otras hablan por interés. En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece. Aquí también quisiera subrayar la importancia de buscar la verdad, porque muchas voces, muchas cosas en las redes nos engañan y nos cuentan mentiras. ¡Buscad siempre la verdad!”.

El silencio nos enfrenta con nosotros mismos. Solo en silencio podemos meditar. En silencio es cómo aprendemos a relajarnos y como, sólo en silencio, es posible abrir una vía a la trascendencia. Oímos demasiado: “muchas veces las redes nos engañan y nos cuentan mentiras”. ¿Cómo no pensar en los tertulianos del “ente público”, entre los “programas desinformativos” de TVE?

Y, más adelante, añadió unas frases sobre la oración, al acabar las cuales dijo: “¡Buscad todos en vuestros corazones este fuego del amor de Dios!”, frase sobre la que deberíamos meditar en silencio, porque no se trata de un mero alarde retórico, sino probablemente de la idea con más contenido de los casi 150 folios de discursos y alocuciones que dio Leon XIV en su periplo español. Siguió un elogio al matrimonio y una exhortación para el comportamiento:

“Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día. Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas (…) ¡Vosotros podéis cambiar la historia! ¡Hacedlo con el amor!”

Bastante más discreto y evitando las grandes cuestiones fue la tarde en el Movistar Arena el domingo 7 de junio. El evento fue conducido por Carlos Franganillo y Lara Síscar, y reunió sobre el escenario a figuras tan diversas como Antonio Banderas, Sara Baras, Carolina Marín, Teresa Perales o Rozalén, que aportaron testimonios y reflexiones desde sus respectivas trayectorias. Además de la presidenta de la Comunidad de Madrid, se encontraban presentes algunos ministros del gobierno: Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda; el ministro de Economía, Carlos Cuerpo; la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen; y la ministra de Política Territorial y Memoria Democrática, Milagros Tolón, ninguno de los cuales se caracteriza por su acrisolada fe católica. A pesar de que el Papa se había declarado del Real Madrid, estuvo también presente el entrenador del Atlético, Pablo Simeone. Los 12.000 asistentes aplaudieron a rabiar todas las intervenciones. El leit-motiv del acto era “Tejer redes” que venía al pelo en estos tiempos de “redes” poco sólidas y que, en realidad, parecen telas de araña que nos atrapan. León XIV advirtió que las redes cristianas debían ser personales, duraderas, llenas contenido, en absoluto de “usar y tirar”.

Pero, sin duda, el momento más comprometido de su estancia en Madrid fue el encuentro con los miembros del Parlamento Español. Allí, mencionó a los grandes de la cultura española (Cervantes, Unamuno, Telesa de Ávila, la Universidad de Salamanca, Isabel y Fernando). Salió airoso… a cambio de ser el menos espontáneo de todos, no fuera que algún grupo parlamentario se sintiera ofendidito. Estoy seguro de que muchos grupos parlamentarios debieron apretar los dientes durante todo el discurso, esperando que en cualquier momento lanzara una puya contra la corrupción, la falta de apoyo popular del gobierno o la facilidad con que unos y otros mienten a destajo cada día. Un discurso olvidable como el parlamento en el que lo pronunció. Pero si algo hay que destacar de este discurso es, sin duda, la última frase:

“Que esta noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro”...

Al día siguiente, ante la conferencia episcopal, volvió a hablar de “raíces”, pero en un sentido muy distinto: “una persona sola, sin raíces y sin recursos, es alguien que sufre terriblemente y que con gran dificultad puede establecer vínculos sólidos en el lugar adonde llega”. Era un mensaje dirigido a la inmigración. Y este mensaje plantea una duda: si el día anterior en el parlamente, había dicho que debíamos defender nuestras raíces, ¿cómo compatibilizar “nuestras raíces”, con las de los que llegan aquí “sin raíces”?. La contradicción indica los límites diplomáticos del viaje y de la prédica del heredero de la cátedra de San Pedro: dice el viejo refrán español que “no se puede estar en misa y repicando” y antes, la filosofía aristotélica había sentenciado que “A” y “no-A” son incompatibles. Y el amor a Dios, la caridad, no sirven para unificar contrarios en el mundo de lo contingente.

En el fondo, lo que se deja traslucir tras el discurso a la élite de los obispos es que no descuiden la evangelización de los inmigrantes… ¿para que no caigan en fabulaciones islámicas? ¿en manos de sectas destructivas y destructoras? Podría interpretarse así, aunque nos parece un punto de vista demasiado optimista. Lo cierto es que, durante los discursos del Papa en su visita a España, la palabra “raíces” se repitió en 16 ocasiones. Que las raíces son importantes, está claro, pero, lo que no está tan claro, sobre todo, a la vista de mensajes ecuménicos y universalistas, son los peligros que amenazan a esas “raíces” y que no hubiera estado de más enumerar y denunciar con voz alta y clara.



 

 








¡ATENTA LA COMPAÑÍA!: EL PAPA SE HA IDO (2 DE 4): BALANCE. El contexto, los silencios y la "cuestión islámica"

Si tengo que hacer un balance sobre la visita del Papa León XIV en España, diría que, le ha hecho ganar puntos. Es cierto que, en sus 22 homilías y discursos, han existido luces y sombras. Unos optan por quedarse con lo primero y olvidar lo segundo y otros, como nosotros, optamos por hacer un balance que, en conclusión, nos parece netamente positivo. Hubo lecciones de ética y de moral ejemplares, hubo consejos y directrices morales necesarias. Y éstas superaron a los silencios, incluso a los errores de apreciación, disculpables por falta de información y por acuerdos diplomáticos. En la cuestión lingüística, en Cataluña, la utilización del lenguaje castellano y catalán alternativamente y en proporciones que respondían exactamente a la realidad lingüística de la región (30% de uso del catalán, 70% de uso de español), fue un toque de realismo.

Faltó, claro está, una condena tajante y directa a la corrupción política y la proclamación del actual gobierno como el más corrupto de toda Europa; faltó aún más, una condena a la islamización y a la violencia islamista allí donde amplía su radio de acción; faltó sobre todo un consejo a los aspirantes a inmigrantes africanos: “No vengáis, no seréis bien recibidos, no saldréis adelante, os arriesgáis a morir en la aventura, trabajad en vuestros países, hacedlos progresar, no contribuyáis a destrozar lo que otros países han construido y, si sois islamistas, buscad países islámicos que os acojan. Europa ya no puede -oírlo bien- ya no puede más y, cuantos más vengáis, más cerca estaremos todos de vivir en medio de una guerra civil racial, religiosa y social…”.

Nos hubiera gustado oír estas palabras: pero no salieron de su boca. La cuestión es: todo lo que no dijo ¿podía decirlo? ¿le habían informado mal? ¿carecía de información suficiente? En materia de corrupción, la diplomacia vaticana y la española habrían pactado silencio en torno a la materia, mientras los tribunales no dictaran sentencias. Y, sobre el tema migratorio, me da la sensación de que el Papa tenía en mente el tratamiento que reciben los emigrantes en EEUU, pero desconoce el que se les depara aquí en España: paguitas, hoteles en primera línea de mar, manga ancha para delitos menores y tráficos ilícitos, regularización masiva, y “preferencia inmigrante” como política oficial del gobierno…

EL CONTEXTO Y LAS CONDICIONES DE LA VISITA

Los rumores y confirmaciones informales sobre la visita del papa León XIV a España comenzaron a cobrar fuerza a principios de 2026, tras la invitación formal del rey Felipe VI y la Iglesia Católica Española. El Vaticano hizo el anuncio oficial y publicó el programa detallado del viaje a principios de mayo de 2026. Dado el sesgo de la constitución española, es muy probable que fuera La Moncloa la que indujera a la Zarzuela a enviar la invitación: como se sabe, constitucionalmente, el Rey no tiene ABSOLUTAMENTE NINGUNA iniciativa en materia de política internacional, ni de política religiosa.

Y se entiende que el gobierno estuviera interesado en una visita del Papa. Desde febrero a mayo los representantes diplomáticos de ambos Estados (no se olvide que el Papa es el “jefe” del “Estado Vaticano”) fueron negociando las etapas de la visita y el contenido de los mensajes. Pregunta: el Papa ¿no es autónomo a la hora de elegir temáticas y contenidos? No, por supuesto: lo que diga y por dónde vaya es el resultado de una negociación entre dos partes: no del deseo de un Pontífice (y, por tanto, líder religioso) soberano, en un país, constitucionalmente laico

¿Qué pretendía Pedro Sánchez con la visita del Papa? En primer lugar, asegurarse de que no diría nada sobre el “gran tema” (la corrupción) y luego que apoyaría la política de “regularización masiva”. Hacerse una foto junto al Papa, haría pensar a algunos católicos que, a fin de cuentas, si un líder moral tiende la mano a alguien asaeteado por la corrupción, igual es que no es tan malo…

No olvidemos que, a partir del mes de febrero, las cosas empezaron a ponerse muy cuesta arriba para Sánchez: elecciones en cuatro autonomías, en las que no tenía absolutamente ninguna posibilidad de salir fortalecido, lo que se unía a una fuerte inestabilidad parlamentaria, que dejaba al gobierno en una posición de extrema fragilidad por el distanciamiento con sus socios tradicionales de investidura (Podemos y Junts). El año 2026 sería el tercero sin presupuesto, y el “nuevo modelo de financiación” regional había generado rechazo generalizado por la “singularidad catalana”. Informes de entidades financieras como advirtieron, a principios de año, que España afrontaba un mayor riesgo político debido a la inestabilidad parlamentaria, sin descartar un adelanto electoral para este año. A lo que había que sumar, los juicios contra el entorno sanchista (Abalos-Koldo, el “hermanísimo”, “Begoña”) y las investigaciones en curso por parte de la UCO y de la prensa libre que afectaban prácticamente a todos los ministerios.

Así pues, estaba claro que Sánchez precisaba “cortinas de humo” y llegar hasta el verano. Eso le garantizaría que hasta finales de septiembre se mantendría en el gobierno. Obviamente, las encuestas publicadas por el CIS le favorecían, pero las reales, eran estremecedoras. No solamente, si se convocaban las elecciones, la sigla PSOE descendería, sino que, además, todos sus socios (salvo Bildu) retrocederían.

La visita del Papa distraería la atención pública durante todo un mes (la preparación, más la visita en sí, más la “resaca”), susceptible de tapar durante ese tiempo la corrupción y dar la sensación, saludando al Papa, de que seguía siendo un “gran estadista”. Luego, en junio, el Mundial de Fútbol distraería la atención. El verano… y vacaciones hasta el 11 de septiembre en el que la “diada” catalana marcaría el inicio de la agenda política.

Cataluña es, hoy por hoy, la única región importante en la que gobierno un socialista “adicto” a la camarilla de Ferraz (eso sí, apuntalado por ERC y En Comú). Luego, solamente hacía falta aguantar tres meses más hasta fin de año para plantarse en 2027 y poder decir, triunfalmente, “lo hemos conseguido, aquí estamos dando estabilidad al país, contra viento y marea, los tecnoligarcas y la extrema-derecha fascista”. Porque desde el día uno en que Sánchez ocupó la Moncloa, su única preocupación ha sido “ganar tiempo”.

Es muy posible que los analistas vaticanos fueran conscientes de esta intencionalidad espuria de Sánchez, pero el Papa precisaba iniciar una tarea pastoral en los comienzos de su pontificado y, si bien es cierto, que ya había realizado un primer viaje a África, para “ejercitarse”, el desplazamiento no habia tenido ninguna repercusión. España, por lo demás, se había caracterizado siempre por la defensa de la religión católica, los problemas que afrontaba eran muchos, el catolicismo español parecía revitalizarse con la llegada de nuevas promociones de jóvenes y había que avivar la llama.

La cuestión, por tanto, no era si hacer el “caldo gordo” a Sánchez o contribuir a crear una cortina de humo sobre sus corruptelas, sino confirmar el crecimiento del catolicismo e hilar un buen discurso, poco comprometido políticamente, pero que, a fin de cuentas, apoyase a la “opción conservadora mayoritaria” que, para el Vaticano es, no lo olvidemos, el PP (como lo fue la CEDA durante la Segunda República, a pesar de que eran católicos mucho más combativos los que se encontraban en Falange o en Renovación Española).

El lema de la visita pastoral estuvo muy bien traído: “ALZAD LA MIRADA” que era como decir, “dejad vuestros móviles, dejad vuestras pantallas y mirad algo más sano”. El sanchismo aceptó el eslogan a sabiendas de que, inmediatamente acabada la visita del Papa, Spielberg estrenaría en todos los cines su película de título deliberadamente pos-cristiano, El día de la revelación, sobre visitas extraterrestres… El estreno de la cinta -olvidable, pelmaza y reiterativa- haría que esas “miradas alzadas” no vieran a Dios en los Cielos sino que esperaran extraterrestres salvadores…

LEON XIII ¿QUÉ HACEMOS CON EL ISLAM?

León XIII tardó en reaccionar medio siglo a la irrupción del capitalismo industrial. Su encíclica, la Rerum Novarum, de publicó en 1891, cuando ya hacía tiempo que en las hilaturas de Londres trabajaban niños y el capitalismo se había transformado en depredador. León XIII, tarde, pero con cierta intuición, entendió que, de no condenar los excesos del capitalismo, éste sería contestado desde la clase obrera por el marxismo y desde las clases medias por los fascismos. Así que trató de adelantarse, generando la “doctrina social de la Iglesia”, encarnada en los “partidos” democristianos que surgirían a partir de entonces).

Pues bien, este hecho histórico, sirva para recordarle a León XIV, que la Iglesia va camino de cometer el mismo error estratégico: ignorar que el gran riesgo que existe hoy en Europa, es la islamización del continente y denunciarlo cuando ya sea demasiado tarde. Y hoy empieza a ser muy tarde. Es seguro que el Vaticano “habla” con imanes y jefes religiosos islámicos, tan moderados que no son en absoluto representativos, ni de los principios del islam (su “sexto pilar”, nunca vayamos a olvidarlo es la “yihad”), ni de la opinión de sus bases en Europa (que atribuyen su situación de dependencia, no a su incapacidad para adaptarse al modo de vida europeo, sino al “racismo” y a la “discriminación”).

Desde Juan XXIII, la Iglesia ha sido carcomida por un espejismo: a veces se le llama “ecumenismo”, otras “diálogo interreligioso”. Fantasías, a menudo ignorantes. El budismo, el confucionismo o el taoísmo, en sus distintas ramas, no son “religiones” propiamente dichas: son filosofías y una forma de alcanzar el “estase” (la apertura interior a la trascendencia). En cuanto a las confesiones evangélicas, el diálogo es imposible porque parten de principios que chocan con lo de la fe católica. Además, su estado de fragmentación es tal que resulta imposible “dialogar” con representantes significativos. No hablemos del islam real que considera a los católicos como inferiores por no atender a la “última revelación”, la de Alá a Mahoma, y que disputan, a menudo cimitarra en mano, zonas a otras religiones (incluido el hinduismo, el catolicismo o las formas de protestantismo). Las “nuevas religiones” (en realidad, sectas, a menudo destructivas) tampoco entran dentro de las pautas del ecumenismo (mormones, testigos, adventistas, cientólogos, etc, etc, etc), en tanto que polémicas, no son tenidas en cuenta en la perspectiva del “ecumenismo”. Así que, siendo realistas -y es hora de que el Vaticano lo sea- solamente quedan anglicanos y, sobre todo, iglesias ortodoxas. A eso se reduce el “ecumenismo” y cuantos antes lo reconozca Roma, mejor.

Los espejismos lo son hasta que quien los padece, despierta y se encuentra ante su peor pesadilla. En la actualidad, para quien quiera enterarse, el islam asentado en Europa ya ha dado muestras suficientes de lo que depara para el continente: guerra étnico-religiosa-social. Hoy, no hay ninguna religión dispuesta a matar e incendiar por la propagación de su fe: salvo el islam… Y las masacres de cristianos en África son suficientemente elocuentes como para darse cuenta de que el primitivismo islámico está a la orden del día. Algo que el Papa no puede ni callar, ni ignorar. Las políticas de “paños calientes” con el islam pertenecen a una época que ya ha quedado superada: ¿Cuántos “casos aislados” deben soportarse para caer en la cuenta de que siempre hay un “iluminado” dispuesto a masacrar “cristianos”?

En su primer encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, que tuvo lugar en el Palacio Real de Madrid el 6 de junio, a poco de descender del avión, tras unas referencias muy oportunas a Santiago el Mayor y a la tradición católica de España, León XIII volvió con la matraca de “España = país de las tres culturas”. Y el discurso es importante, porque fue la única vez que el Papa mencionó al islam en el curso de su visita a España. Sus palabras concretas fueron:

“La presencia del islam en la Península ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos. En la escuela de traductores de Alfonso X el Sabio, expertos pertenecientes a las tres religiones colaboraron en la traducción del rico patrimonio árabe, griego y hebreo, contribuyendo a la difusión de textos como, entre otros, los de los filósofos Averroes (1126-1198) y Maimónides (1138-1204). En particular, ciudades como Córdoba y Toledo se convirtieron en lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes. Pero esta es la verdad que cuentan las ciudades europeas, su estratificación histórica, el tejido de solidaridad que a lo largo de los siglos ha conformado sus diferencias, transformando los inevitables conflictos en puntos de partida”.

No, Santo Padre, no fue así, en absoluto: nunca existió una España “paraíso de las tres culturas”. Desde el inicio de la invasión musulmana, su presencia se dedicó a destruir todo rastro de civilización anterior y de clases dirigentes visigodas (¿o es que hay que recordar el episodio de “la noche de las fosas de Toledo” en la que fue masacrada toda la nobleza visigoda a traición y por la espalda?).

En cuanto a citar a Averroes (musulmán) y a Maimónides (judío) como “ejemplos”, habría mucho que hablar: ambos vivieron en la Córdoba del siglo XII bajo el Imperio Almohade, una dinastía bereber que imponía una visión integrista e intransigente del islam, corriente que chocaba frontalmente con el racionalismo y la filosofía. Averroes intentó armonizar la filosofía aristotélica con la revelación islámica, argumentando que la verdad no puede contradecir a la verdad. Esto provocó el rechazo de los sectores ortodoxos consideraban que anteponer la razón a las escrituras coránicas era un pecado. Al-Mansur, como castigo, lo desterró a Lucena (una villa entonces mayoritariamente judía) y ordenó quemar sus obras de filosofía. Se vetó formalmente el estudio de la filosofía y las ciencias exactas para complacer a los alfaquíes (juristas islámicos) más radicales. En cuanto a Maimónides no solo chocó indirectamente con el islam integrista por su pensamiento racionalista (similar al de Averroes), sino que sufrió sus consecuencias políticas directas. Cuando los almohades tomaron Córdoba, impusieron a las minorías religiosas la conversión forzosa al islam, la muerte o el exilio. Para salvar la vida, su familia tuvo que fingir convertirse al islam públicamente mientras practicaban el judaísmo en secreto, hasta que lograron huir a Fez y luego a Egipto. Curiosamente, el intento de Maimónides de racionalizar la fe en su obra Guía de los perplejos también le causó duros choques posteriores, pero dentro de la propia ortodoxia judía.

Así pues, ¿de qué estamos hablando? Si de lo que se trata es de citar a dos personajes que fueron perseguidos, sancionados, castigados, sus obras quemadas y ellos condenados, por la ortodoxia islámica, ¿de qué país de las tres culturas se trata? En Info-krisis, a lo largo de los años, hemos ido publicando entradas y más entradas desmintiendo esta fantasía y siempre hemos sostenido que la expulsión de los judíos y de los moriscos, fue lo que salvó a España de guerra civiles como ocurrieron en territorios de la antigua Yugoslavia. Los moriscos, por cierto, fueron expulsados tras pactar con los turcos colaborar en una nueva invasión de España. Sin olvidar, naturalmente, que hasta principios del siglo XIX menudeaban los ataques de piratas berberiscos en el Mediterráneo para secuestrar y pedir rescate, especialmente en España e Italia. O la misma esclavitud dentro del islam que todavía se practica en algunas zonas (ver el libro La esclavitud en el islam) y que, históricamente, fue mucho mayor que la esclavitud en América.

De la cita del Papa resalto la última frase: “transformando los inevitables conflictos en puntos de partida”… Lo que indica que Leon XIV sí está bien informado: la presencia del islam en Europa ha hecho que aparecieran “inevitables conflictos”, en efecto, pero no son “puntos de partida”, sino “puntos de llegada”: la ineluctabilidad del conflicto deriva de la imposibilidad del islam en adaptarse a la cultura occidental y de modificar una letra de su programa de conquista mundial redactado por Mahoma, al dictado de Alá… por tanto, inmodificable. Y cuando el Corán habla de “ejecutar a quienes se opongan” al designio de Alá, esa no es una consigna transitoria, sino una orden perentoria que promete un paraíso sensualista a quien muera en el curso de un atentado yihadista… No hay posibilidades de un “diálogo interreligioso” con el Islam. Solo hay una posibilidad: REMIGRACIÓN y cese de los subsidios y subvenciones al islam y a los procedentes de países islámicos. O si se prefiere: “preferencia nacional”. No hará falta expulsarlos, se irán solos. Y ese es el clamor que hoy se alza en toda Europa y ante el cual solamente gobiernos a punto de caer (el español, el británico, el alemán, el francés) evitan.

La ambigüedad diplomática vaticana en la materia ni es recomendable ni puede ser positiva en ningún caso.

 

 








miércoles, 3 de junio de 2026

¡¡Atenta la compañía que viene el Papa!! (1 de 4) - ¿QUÉ VA A DECIR EL PAPA EN ESPAÑA?

Creo que a los Papas hay que darles un voto de confianza (al menos en un principio) y que sean sus declaraciones y encíclicas las que vayan definiendo su tarea pastoral. Era difícil que Leon XIV fuera “peor” para que su antecesor, pero también creímos que era imposible superar a Zapatero y ahí tienen a Sánchez, igualándolo, sino superándolo. Un mal líder puede entrañar el hundimiento de una opción concreta. Es difícil que el PSOE se recupere del zapatero-sanchismo y más parece que vaya a desaparecer, como ocurrió con el Partido Socialista Italiano. Pero en el caso del catolicismo, las cosas van en otro sentido.

Por el momento, el Papa Leon XIV va dando una de cal y otra de arena en sus declaraciones. Su encíclica Magnífica Humanitas me índice que tiene tendencia a meterse en “camisa de once varas”, callejones de difícil salida. Hay en el espíritu del documento cierta hostilidad hacia la Inteligencia Artificial en unos momentos en los que China y EEUU apuestan fuerte por estas herramientas que han llegado para quedarse (y que nadie lo dude). Solo la UE y, ahora el Papa, se han mostrado partidarios de regulaciones y más regulaciones. Es un mal territorio para establecer la doctrina oficial de la Iglesia en la materia y, sobre todo, un tema en el que entran consideraciones de todo tipo: el buen o mal uso de la IA no depende de la IA sino del sistema de valores en función del cual se aplique.

EL PÉNDULO RECUPERA SU POSICIÓN NORMAL

Se dice -y soy de los que no lo dudan, porque lo estoy viendo en mi entorno- que hay una “recristianización” de los jóvenes. Es una muy buena noticia. Pero, a diferencia de los años 60 y 70 esta “recristianización” se está haciendo “por la derecha”. De hecho, no es que los jóvenes se hayan “recristianizado”, sino que se han “derechizado” y uno de los rasgos propios de cualquier proceso de derechización en Occidente es asumir el catolicismo como valor.

 En los años del Concilio Vaticano II y en los 70, los jóvenes -puedo dar fe de ello porque estudiaba en aquel momento en un colegio de Escolapios y lo viví muy de cerca- los “jóvenes católicos” se estaban “izquierdizando”, seguramente por la influencia de sus profesores (la mayoría de padres escolapios que tenía como profesores, participaron en la “manifestación de sotanas” ante la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, terminaron afiliados al PSUC, ni uno solo continuó en la orden e, incluso, uno de ellos, “el pare Botey” acabó como Secretario General del PSUC (eso sí, cuando ya estaba casi extinto).  Hoy, la tendencia es justo la contrario. En primer lugar, las pocas vocaciones que entrar en los seminarios son de jóvenes “muy convencidos” de los valores católicos tradicionales y, por tanto, poco predispuestos a discursos sobre el “compromiso cristiano”, “curas obreros”: hay muchas más posibilidades que se conviertan en “curas trabucaires” que en émulos de Camilo Torres o de Helder Camara (que, por cierto, fue uno de los líderes del fascismo brasileño en su juventud para luego girar 180º).

Demos por hecho, pues, que los jóvenes se están “derechizando” y, por tanto, en gran medida, “cristianizando”. Y el jefe de la cristiandad es el Papa: León XIV… Así pues, todos estamos esperando qué dirá en el curso de su visita a España. De ello dependerá que esa “derechización” siga los parámetros de la Iglesia Católica, o más bien, se haga a sus espaldas. No olvidemos que dentro de la Iglesia existen “disidentes” que siguen considerándose católicos pero que desconfían de buena parte de las orientaciones vaticanas…

LA DUDA SOBRE LO QUE DIRA LEON XIV EN ESPAÑA

¿Qué se espera que diga el Papa en España? ¿Qué puede decir? Veamos…

El nacionalismo catalán, como siempre, ha empezado meando fuera del texto (y lamento no tener otra frase más amable para describir su actitud). Olvidando que solamente entre un 20 y un 25% de barceloneses (como máximo), habla catalán en su vida cotidiana, siguen sosteniendo que la lengua catalana es la propia de Cataluña. Y en esto tienen razón. El problema es que Cataluña forma parte del Estado Español y la lengua del Estado es el español… Si tenemos en cuenta que el Estado es superior a sus partes, habrá que concluir que el catalán es una opción lingüística que se sitúa por detrás de la “lengua de todos”, algo sobre lo que la gencat no quiere ni oír hablar.

Y este es el problema: que para Junts (y también para ERC, partido que, como es tradición, siempre ha mostrado posiciones anticristianas) el mensaje del Papa al consagrar la Torre de Jesús de la Sagrada Familia debe ser “en catalán”. Bueno… si son felices con eso, para qué vamos a discutir. A fin de cuentas, Junts se encamina hacia su holocausto final en el próximo ciclo electoral y no es de extrañar que aspire a prolongarlo lo más posible, pero todos, en Cataluña, saben que, ya sea en las próximas autonómicas, municipales o generales, Junts va a quedar muy, pero que muy mermada, por Aliança Catalana, a poco que este partido llegue unido a estos comicios. Pasemos a cosas más serias.

Hay dos elementos que el Papa Leon XIV no puede eludir:

  • La absoluta inmoralidad de un gobierno, corrupto, corruptor, tramposo y amoral, que se obstina en permanecer en el poder utilizando todo tipo de argumentos cizañeros y de mentiras enfermizas.
  • La absoluta y total degradación del orden público y de la seguridad ciudadana que se viene registrando en España y mucho más concretamente en Cataluña, generada por bolsas de inmigrantes masivas e inintegrables.

¿La paz mundial? ¿la guerra de Ucrania? ¿los derechos humanos en Palestina? ¿la fraternidad mundial? ¿el diálogo interreligioso con el Islam? ¿la Inteligencia Artificial?... Música celestial: todo esto son problemas de siempre ante los que un Papa no puede hacer gran cosa. Los problemas concretos que afectan al catolicismo español son otros y un Papa, digno de tal nombre, no puede dejarse arrastrar por la “corrección política”, la moda woke, los trending topic o los influencers de mediopelo.

No se trata de lo que a nosotros nos gustaría que dijera, sino lo que la sociedad española necesita oir para reforzar su fe y volver a tener confianza en el futuro...

  • Sería bueno que el Papa recordara que Europa es tierra cristiana y no musulmana.
  • Sería bueno que el Papa recordara la persecución de cristianos en varios países.
  • Sería bueno que el Papa recordara que esas persecuciones solamente son debidas a islamistas.
  • Sería bueno que el Papa recordara que el islam europeo es cada vez más agresivo.
  • Sería bueno que el Papa recordara que todas las políticas migratorias han constituido un fracaso.
  • Sería bueno que el Papa recordara que el “amor cristiano” no puede desembocar en la destrucción de las sociedades occidentales.
  • Sería bueno que el Papa recordara que los “yihadistas del islam” ya están en Europa.
  • Sería bueno, claro está, que el Papa recordara que la pureza de intenciones, la claridad en la gestión, la transparencia, la honestidad y la verdad, el trabajo bien hecho, son valores católicos, que deben de estar presentes en la vida pública (no, no hace falta que recuerde a la catedrático-cajera de las saunas gays, el hermanísimo que incluso falsificó, como su hermanazo psicopatón, títulos y doctorados, que Zapatero "el joyitas" o que todo el entorno del gobierno no pasa de ser una mafieta de baja estofa, o que un país no puede estar en manos de un gobierno a partes iguales formado por sumisos al number one y corruptos asociados al number one).
  • Sería bueno que el Papa recordara que inmigración y delincuencia, inmigración y descenso en la calidad de los servicios públicos, que inmigración y seguridad, que inmigración y violencia contra la mujer, que inmigración y aumento de la presión fiscal, están tan íntimamente unidos que solamente un idiota integral o un lobotomizado progre es capaz de negarlo…

Y, ya si me apura, sería bueno que el Papa recordara a Junts y a ERC, que hubiera preferido hablar en una lengua que fuera la mayoritaria que se habla en Barcelona, en lugar de la “lengua oficial de la gencat”. Y, de momento, no es el árabe sino el español... pero, apostamos que, de seguir así, cuando se inaugure el Pórtico de la Gloria de la Sagrada Familia, por entonces el árabe será mayoritario, de seguir así, y Barcelona será una ciudad con la sharia como ley oficial...

QUE HA DICHO EL PAPA HASTA AHORA SOBRE TODO ESTO

Vamos a ver qué es lo que ha dicho León XIV, hasta ahora, sobre la inmigración masiva.

En la materia hay cierta ambigüedad, justo en un momento, en el que el tiempo de las dudas ha quedado muy atrás. Es más bien hoy, el tiempo de las “afirmaciones absolutas y de las verdades soberanas” (que debía uno de los innombrables). Pregunto a la IA y la IA me responde: “El papa León XIV defiende el derecho de los Estados a regular sus fronteras y controlar el orden migratorio, pero exige con absoluta firmeza que se garantice siempre un trato humanitario y el respeto a la dignidad inherente de los migrantes”. Lo dicho: una de cal y otra de arena. Empate a iguales… Claro está que la cosa quedaría mucho más clara si el Papa hubiera añadido -está a tiempo de hacerlo- un estrambote final: aludiendo al respeto que deben tener los inmigrantes a la cultura que los recibe. Lo que implica, hablando en plata, que si esa contrapartida no se respeta: “a la puta strassen” que dicen los alemanes.

Cuando el Papa volvió de su gira africana, enfatizó que los inmigrantes son seres humanos y que “hay que tratarlos como seres humanos, no como animales ni “peor que a las mascotas de casa”… Y este es otro problema porque a las “mascotas de casa” se las trata a cuerpo de rey. También aquí haría falta hacer una precisión: “los inmigrantes deben comportarse como seres humanos, no exigir más de lo que merezcan, hacer lo que parece que han venido a hacer, trabajar, y no pedir más que los ciudadanos autóctonos que han construido sus países a lo largo de generaciones”.

Por supuesto, el Papa condena todo tipo de “discriminación” y -me dice la IA- que “Ha instado reiteradamente a la comunidad internacional a combatir la indiferencia colectiva, pidiendo (textualmente) ‘mirar a la cara a aquellos que llegan desde tierras lejanas y sufrientes’ para acogerlos sin estigmas ni odio”. Todo esto parece muy razonable y, por tanto, católico… pero ambiguo, porque haría falta haber aprovechado la “gira africana” para pedir que cesaran las masacres de ciudadanos blancos en Sudáfrica o las violencias contra católicos en el continente. El Papa, vale la pena recordarlo, no es un “diplomático”, es un “líder espiritual” y esa función hace de él un personaje que debe de respetar y defender la Verdad con mayúsculas. Y eso, muy a menudo, supone enfrentarse a la “corrección política”. En África casi nada va bien. Y, por otra parte, si África es el “continente negro”, lo que nadie duda, ¿no sería bueno recordar que Europa es el “continente de la raza blanca”?

El Papa ha aclarado explícitamente que “nadie dijo que se deba tener fronteras abiertas. No es cierto: la izquierda, desde hace décadas viene sosteniendo que “no pueden ponerse puertas al campo”, “que ningún ser humano es ilegal”, cuando no se muestra a favor de las fronteras abiertas de par en par, “derecho humano” reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos (en realidad, le declaración no menciona explícitamente a la inmigración, pero reconoce, en su artículo 13, “el derecho de toda persona a salir de su país, a buscar asilo frente a la persecución y a regresar a su propia patria”, lo que es interpretado por la progresía como el “puertas abiertas obligatorio”).

Como otra muestra de “una más de cal y otra más de arena”, es cierto que el Papa, admite que una “entrada desordenada” puede provocar desajustes sociales en los países de destino, pero recalca que la saturación de un Estado no justifica el maltrato hacia quien ya ha llegado a la frontera… Entonces, ¿cómo se ataja el problema? ¿con paños calientes? ¿sustituyendo las concertinas por paños de seda? ¿cómo se acaba con la delincuencia y la violencia? No, don Robert Francis Prevost, conocido en la cristiandad como León XIV: en España, no solamente, no hay maltrato a la llegada de un inmigrante a España, sino que se le trata con el mismo cuidado que a un recién nacido: nunca ninguna autoridad le exige nada, así que poco a poco va creyendo que se lo merecen todo (en Ia Inglaterra de ese cadáver político que es Starmer, se ha autorizado a los sijs a que luzcan en la calle y a diario sus famosos puñales…), sin preguntarse de dónde sale todo ese dinero que reciben en concepto de pagas no contributivas.

Por tanto, cuando el Papa habla de IA omite lo esencial (y vale la pena recordar lo que es…): la Naturaleza es sabia… a medida que aparecen nuevas herramientas que suplen a los humanos, va disminuyendo la tasa de natalidad. Y allí donde esas herramientas están mas extendidas es donde los ciudadanos tienen menos hijos: la IA resta mano de obra… por tanto, cuantos menos seamos, mejor. Entonces, ¿para que aceptar una inmigración en países como España, de muy baja natalidad y nulo valor añadido y donde, dentro de poco, las actividades más elementales las realizarán máquinas, robots humanoides, los trabajos de campo desaparecerán o poco menos, la construcción será modular y el albañil que hemos conocido terminará desapareciendo?…

A pesar de desdecir el bíblico “crecer y multiplicaros”, la realidad del mundo moderno se impone: cada vez menos, hacen más… Por ello, los Estados, desde el punto de vista católico, deberían de aceptar sólo refugiados políticos y a condición del compromiso de regresar a sus países de origen en el momento en el que hayan desaparecido la situación que los lanzó al exilio y, siempre, a condición de asimilarse e integrarse, durante su estancia en la Nación que les ha recibido. Esa es una postura “católica”, y cuanto más clara sea, más “universal” será. Por eso decía que, abordando el tema de la IA como objeto de su primera encíclica, el Papa no ha estado muy oportuno.

Va a ser en las Islas Canarias donde el Papa deberá a hablar necesariamente de inmigración. Canarias es hoy la “parada y fonda” previa a la llegada de la inmigración africana a Europa: una verdadera invasión en la que está presente la barbarie, el salvajismo, la ausencia completa de formación humana, social y cultural… procedente de países que son independientes desde hace 50, 60 y 70 años. No son refugiados políticos: son aspirantes a “paguitas”. Nada más… ¿Tendrá el valor de recordarlo el Papa, u optará por la “corrección política” o el equilibrio diplomático de alternar cal con arena?

Esta ambigüedad calculada no es propia de un discurso racional en este primer tercio del siglo XXI. La primera exhortación apostólica del papa León XIV se titula Dilexi te (Te he amado) está y está dedicada al amor hacia los “pobres”… Y no es una mala exhortación, a condición de no confundir “pobres” con “inmigración”. A pesar de que en la exhortación se diga que la opción preferencial por los más débiles no es una simple actividad de asistencia social o una oficina burocrática, sino una exigencia teológica fundamental de la fe cristiana, hay que decir en voz mucho más alta que entre nuestra gente también hay pobres, que hay movimientos sociales que están empobreciendo a Estados enteros y a grupos sociales literalmente extorsionados por sus administraciones para dar “paguitas” a recién llegados que esperan recibirlas por el resto de sus días sin dar nada a cambio.

Mucho más razonable es la exhortación papal cuando señala que las carencias del ser humano actual no son solo materiales, sino también morales, espirituales, culturales y sociales. Y este es el problema porque, acto seguido el Papa insiste en que la Iglesia no debe simplemente “llevar a Dios a los pobres”, sino salir a las periferias para “encontrar a Dios entre ellos”... sin advertir que es mucho más probable que te encuentres a un yihadista o simplemente a un delincuente machete en mano que a un “pobre”.

De hecho, desde que llegan, los “pobres” lo hacen con un móvil de última o penúltima generación y las amplias franjas de la inmigración que se dedican a la delincuencia, viven mucho mejor que un honesto funcionario europeo de clase media. Un mantero africano, que recibe mensualmente su paguita, recibe ayuda del ayuntamiento de turno, no paga medicinas, no cotiza a la seguridad social y, de paso, de saca unos cientos de euros al mes vendiendo mercancía falsificada sin que le ocurra absolutamente nada, puede vivir mucho mejor que una familia europea.

La “exhortación” termina con un llamamiento a los fieles para realizar actos concretos de caridad, enfatizando de manera explícita la urgencia de educar a los marginados y “acoger dignamente a los inmigrantes”… ¿en spas y en hoteles de primera línea de playa, como se está haciendo? ¿qué más quieren? ¿Y sus deberes? Sí ¡QUEREMOS OIR BIEN ALTO, CUÁLES SOIN LOS DEBERES DE LOS INMIGRANTES QUE LLEGAN Y A LOS QUE SE LES AYUDA Y SE LES TRATA A CUERPO DE REY, CON GENEROSIDAD Y DE MANERA PREFERENCIAL!

Así que, para la próxima “exhortación apostólica”, sería bueno que el Papa definiera exactamente qué es lo que entiende por “pobreza” y a qué se refiere: por que alternar retórica sobre la “pobreza moral” con alegatos a favor de la “pobreza material”, no es resolver la cuestión que importa: Europa no puede hacerse cargo de la pobreza africana: LOS AFRICANOS HAN QUERIDO SER INDEPENDIENTES, LO SON DESDE HACE DÉCADAS: ¡¡QUE PIDAN AYUDA A SUS ESTADOS, en lugar de irse, Y SUS "ÉLITES" LES EXPLIQUEN QUE HAN HECHO DURANTE 40, 50, 60 Y HASTA 70 AÑOS CON TODA LA AYUDA QUE LES HAN ENVIADO LAS ANTIGUAS METRÓPOLIS COLONIALES!!