miércoles, 20 de noviembre de 2019

EL DESTROZO DE LA ENSEÑANZA EN ESPAÑA (1)


El Informe PISA de 2018 suponía el certificado de defunción de la enseñanza en España. El diario El País, prefería ver el vaso medio lleno y afirmaba: “La educación española se atasca en ciencias y matemáticas, pero mejora en lectura”. Se le olvidaba explicar que las ciencias y las matemáticas, hoy, suponen el futuro y que, sin mejorar en esas áreas, España quedará en esa posición periférica, muy alejada de los centros mundiales en los que se elabora el futuro, implicada en actividades de escaso valor añadido y, como país de servicios, más que como potencia científica e industrial. En cuanto a la mejora en lectura, no solamente se indicaba en el Informe PISA que era relativa, sino que se eludía reconocer que los niños formados en nuestras escuelas son capaces de leer, pero no de entender lo que están leyendo… Lo sorprendente fue que el ministro de educación, Iñigo Méndez de Vigo, considerase el informe “muy satisfactorio” … Algo falla en la enseñanza en España y el problema radica en que, desde el principio de la democracia, ni siquiera se quiere reconocer.


AQUELLA "ENCICLOPEDIA" DE LOS AÑOS 60

Los que tenemos más de 65 años, recordamos que aprendimos a leer y a escribir entre los 5 y los 7 años. Al llegar a esa edad, nuestros maestros ya daban por cierto que dominábamos ambas habilidades. A partir de entonces se trataba, simplemente, de mejorarlas mediante la caligrafía y los dictados. Se daba por supuesto que entendíamos lo que leíamos, porque utilizábamos esas habilidades en otras asignaturas. De hecho, el libro de texto de aquella época utilizado en las escuelas, La Enciclopedia Escolar, tenía una estructura significativa. Estaba adaptado para niños de entre 7 y 10 años de edad. Vale la pena recordar la obra.

Se abría con “historia sagrada y religión” que debería contribuir a formar unos valores. El siguiente capítulo era de “Lengua Española” y la primera frase que aparecía precediendo a la Lección primera era: “Idea es la representación mental de una cosa” y “Palabra es la expresión de una idea”. Pues bien, esta correlación entre palabras e ideas es la que, por algún motivo, parece haberse difuminado en las últimas décadas.

Al final de cada capítulo (de apenas una página y media), la Enciclopedia, incluía una serie de ejercicios que tenían como finalidad confirmar la comprensión de lo que se había leído y afirmar las habilidades mentales y estéticas del niño. Se pedía que se dibujara tal o cual aspecto del texto leído o que se completaran frases. Seguían los rudimentos de ortografía, gramática y sintaxis.

El apartado siguiente era el de Aritmética y la primera lección iba destinada a describir conceptos como unidad, cantidad y número. Hay que recordar que cada capítulo estaba ilustrado. Quizás no se trataba ni de grandes fotos ni de dibujos en cuatricomía: eran muy sencillos, pero ¿acaso la mentalidad de un niño no es sencilla y no precisa solamente de abstracciones para ponerse en marcha? Porque de lo que se trataba no era de que el niño se recreara en ilustraciones y gráficos, sino que estimulara su creatividad. Se enseñaba a contar, claro está, pero también a distinguir entre unidades, centenas, decenas, etc y se planteaban los primeros “problemas” que el niño debía resolver: “En una mano tienes 3 pesetas y en la otra el doble. ¿Cuántas pesetas juntas?”. Seguían las habilidades básicas de suma, resta, multiplicación y división, con sus “tablas” de obligatorio aprendizaje. Y más “problemas”: “He pagado 7 cafés a 4 pesetas cada uno. Si tenía 50 pesetas ¿cuántas pesetas me quedan?”. Pero lo más sorprendente es que en las lecciones siguientes se hablaba de medidas de tiempo, de monedas e, incluso ¡de “buena economía”! Rudimentos de lo que hoy llamaríamos “economía doméstica” y unión entre las matemáticas, la economía y la moralidad, es decir, como no derrochar dinero, como aprender a ahorrar, como prever gastos… Unas nociones sobre el sistema métrico completaban el bloque.

Era obligado pasar de la aritmética a la geometría. Las nociones trasmitidas eran tan simples que resultaba imposible no comprenderlas. Puntos, líneas, superficies, volúmenes, aparecían con claridad y resultaban fácilmente comprensibles para niños de 6 y 7 años. ¿Quién de mi edad no recuerda cuando le enseñaron lo que eran las líneas “rectas, curvas, mixtas, quebradas y onduladas”? O algo tan sencillo como líneas “rectas e inclinadas”, o lo que eran las “líneas paralelas”… Era imposible no amar la geometría e incluso realizar los primeros cálculos: “La altura de un triángulo mide 56 cm y su altura mide el doble. ¿Cuánto mide la altura?”. En ese momento entendíamos porqué las matemáticas iban antes que la geometría y porqué antes, incluso, iba la gramática… Al llegar a los poliedros, empezábamos a percibir el mundo hecho con formas y sabíamos que ya éramos capaces de pensar en tres dimensiones.

La geografía que seguía nos ayudaba a orientarnos y a conocer nuestro entorno. Empezaba por los “puntos cardinales”, a lo que seguía la explicación de lo que era un plano y un mapa. Luego se explicaba lo que era “mi pueblo – ayuntamiento y partido judicial” y se instaba a que el alumno conociera las fiestas de su pueblo, su forma de administración, dónde estaba situado y qué accidentes geográficos importantes tenía. Del pueblo se pasaba en la lección siguiente a “Mi provincia, región y nación”. En los ejercicios se preguntaba: “La industria principal de mi pueblo es…”, “Los frutos más abundantes de mi provincia son…” o este otro: “Escribe en un papel diez nombres de productos de tu provincia. Cópialos después en tu cuaderno por orden alfabético de su primera letra”, lo que implicaba un dominio de la gramática, conocimientos de economía y capacidad de observación. Y, claro está, se situaba a España en Europa, sin olvidar estudiar, región por región, cada parte de España, iniciando cada capítulo sobre las regiones -hoy autonomías- con una frase de algún escritor famoso. Se situaba a la región en España, a España en Europa, a Europa en el globo terráqueo y a éste en el universo y, a partir de aquí, se enseñaba lo que eran los planetas y el sistema solar, los movimientos de la tierra.

Se llegaba así a la historia de España. Se escribía: “España es una nación. La Historia de España nos cuenta las cosas que han ocurrido en ella desde que nació hasta nuestros días”. Y esa historia empezaba con los “primeros pobladores” hasta 1936. Claro está que se trataba de una historia “ideologizada”. Pero todas las referencias a la guerra civil se reducían a una página: “España volvió a estar mal gobernada. La religión era perseguida, los asesinatos y las huelgas eran diarias y nuestra patria estaba punto de caer en manos del comunismo”. Sobre lo que vino luego se resumía: “Terminada la guerra, Franco se ha dedicado a reconstruir a España y ha conseguido muchísimas mejoras materiales, religiosas y sociales”Toda esta interpretación de la historia de España era, ciertamente, subjetiva y contenía los mitos de una época (como en la actualidad esos mitos han sido sustituidos por otros) pero lo importante es señalar que se facilitaba una perspectiva completa de nuestra historia que, luego, el propio alumno, dotado del espíritu crítico que le daba la capacidad para resolver problemas de matemáticas, con conocimiento de las leyes de la lógica, podía reinterpretar a informarse e incluso comentar con sus padres y asumir una versión más objetiva del pasado.

Seguían las ciencias naturales en donde se incluía desde los tres estados de la naturaleza (gaseoso, sólido y líquido), hasta los tres “reinos” (animal, vegetal y mineral), nociones de física y química, tránsitos de un estado a otro, meteorología, reconocimiento de árboles y rudimentos de lo que quince años después se conocería como “ecología”. Cómo reconocer a los animales y a sus especies, enfermedades que pueden causar virus y microbios, nociones de física que terminaban con la electricidad y que, en realidad, suponían una introducción a todas estas ramas de las ciencias de la naturaleza.

Finalmente, en lo que más adelante se llamaría “formación del espíritu nacional”, pero que no se organizaba en lecciones, se incluía todo aquello que era específico del “régimen anterior”: los distintivos, banderas, himnos, consignas, pero también poemas patrióticos, referencias a los “caídos”, fechas conmemorativas. Se insistía en la diferencia entre “formación para niñas” o “formación para niños”. El último capítulo era sobre festividades y conmemoraciones escolares. El Halloween aparece como “Día de Todos los Santos”, la solidaridad con el tercer mundo está presente en el “Día del Domund”. Sin olvidar, por supuesto, un capítulo importante, dedicado a la “urbanidad”, entendido como transmisión de las normas esenciales de comportamiento social y de trato con la gente. Y el libro termina con las señales de tráfico y lo esencial para la comprensión de los signos de circulación, los semáforos o lo que debe saber todo peatón…


LO QUE VA DE AYER A HOY

Se trata un volumen ingenuo de casi 300 páginas. Si exceptuamos todo lo que podría ser considerado como el zeitgeist de la época y, sobre todo si tenemos en cuenta los resultados obtenidos, nada impide decir que aquel volumen -como las “cartillas escolares” previas que tenía antes de los siete años y los libros específicos de cada materia que teníamos después de los 10 años, eran extraordinariamente más eficaces en su función de aprendizaje que los actuales volúmenes y sistemas de enseñanza, la medida de cuyo fracaso, la da la posición mediocre de nuestro país en la escena mundial y el hecho de estar a la cola de Europa en el programa PISA.

La Enciclopedia Escolar que hemos detallado era el libro que los escolares de aquellos grises años 50 y los primeros 60, utilizábamos entre los 7 y los 10 años. Aquel texto era voluminoso, pero nos sentíamos orgullosos de llevarlo a clase porque implicaba que habíamos dejado atrás las “cartillas” de nuestros primeros años de parvulario. La Enciclopedia elemental abría las puertas al bachillerato de los 50 y 60, con sus seis años de estudio, acabados los cuales, el alumno tenía una perspectiva cultural amplia, fuera cual fuera la rama que luego estudiaría (ciencias, letras, formación profesional).

Lo comparo con los textos que están ahora mismo al alcance de los niños de la misma edad y percibo que algo está fallando desde principios de los años 70. La irrupción de las nuevas teorías educativas en España durante los últimos años del franquismo, unido a los cambios de la sociedad española, pareció generar una primera crisis de la enseñanza. Durante la transición, los problemas que afectaban al país, eran muchos y nadie se preocupó de la educación. Luego, como resultado de los pactos de la transición, el socialismo quedó como dueño exclusivo en este terreno, para no abandonarlo jamás (de la misma forma que la derecha se quedó con el área de la justicia de manera inamovible). La partición autonómica del país, el tránsito a lo digital, la irrupción de los videojuegos y de nuevas formas de ocio, la llegada de inmigración masiva que alteró sustancialmente la composición de las aulas en algunas regiones del país, todo esto, unido, dio como resultado el que los colegios pasaran de ser centros de formación a simples almacenes de alumnos y que, en su conjunto, la enseñanza adoptara un tono errático tanto en sus contenidos como en su orientación.


LA FOTOGRAFÍA REALIZADA POR EL PROGRAMA PISA

La fotografía que aporta el “Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes”, más conocido como “Informe PISA”, realizado por la OCDE a nivel mundial, es la confirmación de lo que decimos. Estos últimos cuarenta años, desde 1980, no han supuesto una recuperación en sentido positivo de la enseñanza en España, sino que han acentuado la crisis de la misma que ya se percibía desde los últimos años del franquismo. Hoy, la enseñanza en España no cumple su función, no forma, no informa, no preparara ni capacita.

No se entiende, por ejemplo, como en el año 2008, España tuviera un gasto anual en instituciones educativas por alumno un 3% mayor en relación al PIB por habitante que Finlandia o que Holanda y, sin embargo, quedáramos en el programa PISA ¡veinte puestos por detrás de ambos países! Resulta inadmisible, especialmente, el destrozo realizado en nuestro país en el terreno de la Formación Profesional. La tasa de estudio de estas especialidades no llega al 24% siendo una de las más reducidas de Europa, mientras que en Finlandia es de un 65% y en el Holanda de un 76%. Sobre 70 países avaluados, España ocupa el 28 en Ciencias, el 25 en habilidades lectoras y el 32 en matemáticas. Claro está que otros países están peor, pero lo importante es que estamos a la cola de Europa Occidental que es, a fin de cuentas, nuestro entorno geográfico y cultural más próximo. Y lo que es peor, desde que se inició el Programa PISA en el año 2000, España está estancada en materia educativa: no avanza ni, aparentemente, retrocede.

Incluso, si nos comparamos con Portugal en las seis evaluaciones realizadas hasta ahora, veremos que, en matemáticas, Portugal estaba por detrás de España en el año 2000 (459 puntos frente a 491), sin embargo, en 2015, Portugal aventajó a España (487 puntos frente a 486). En el área de Ciencias, Portugal obtuvo en 2000, 459 puntos y 501 en 2015, mientras que España, que estaba situada por delante de Portugal a principios del milenio ahora está por detrás habiendo pasado de 491 puntos a 493. Otro tanto ha ocurrido, finalmente, en el área de lectura en donde Portugal inició la carrera por detrás de España (con 470 puntos frente a 493) para luego superar, igualmente a España en la evaluación de 2015 (con 498 puntos frente a 496).

Parece bastante claro que hay algo que no funciona, especialmente si tenemos en cuenta que por delante están países emergentes que aspiran a conquistar el futuro (especialmente asiáticos), mientras que en el pelotón medio en el que se encuentra España, ocupamos un lugar casi fronterizo con el tercer mundo.

El terreno de la educación no ha sido, precisamente, uno en los que se haya producido una mejora en los últimos 40 años, sino que es, quizás, aquel en el que se ha evidenciado más una transformación negativa que parece no tener fin.



martes, 19 de noviembre de 2019

Crónicas desde mi retrete (47) ESTA NO ES LA GENERALITAT DE TODOS, POR TANTO, DEBE DESAPARECER


Desde siempre ha existido un equívoco en torno al estatuto de autonomía catalán: mientras que, para los nacionalistas, la instauración de un organismo autonómico suponía un paso intermedio para alcanzar la independencia, para los no-nacionalistas se trataba, simplemente de un organismo colaborador del Estado que descentralizaba la administración pública (para la derecha), mientras que para la izquierda era la expresión de la voluntad popular del pueblo catalán. Así pues, bajo el mismo “estatuto de autonomía” se ocultaban tres posiciones completamente diferentes, pero no equidistantes: sólo una quería la desconexión del resto del Estado. Y este es el problema: que el nacionalismo independentista ha terminado convirtiendo al ente autonómico en un instrumento para la independencia, en lugar de una administración para todos los catalanes. Y esto ya ha llegado muy lejos hasta alcanzar un punto de no retorno.

No es la primera vez que ocurre esto. Cuando Macià tuvo que ceder en 1931 y renunciar a su declaración de independencia para aceptar el Estatuto de Autonomía (el de Nuria era una declaración de independencia demasiado clara y el parlamento de la República lo tuvo que descafeinar) ya estaba implícita esta voluntad. En los pocos años que se aplicó, ERC, utilizó el presupuesto de aquella Generalitat para pagar sueldos a los jefes del partido (leer la biografía de Miquel Badía en donde este extremo es confirmado abiertamente) y si no pudo declarase la independencia fue porque ni existía mayoría social para ello, ni el clima enfebrecido de la República lo permitió. Pero la voluntad independentista estaba implícita y, seguramente por eso, Pujol y los suyos debieron travestirse de “nacionalistas moderados” en 1978-1979 para “colar” su diseño autonómico.


Voy a ser claro: no me siento representado por esta Generalitat, ni es “mi” gobierno autonómico, es solamente el gobierno de los independentistas (es decir, de una cuarta parte de la población residente en Cataluña cuando tenía que ser el “gobierno de todos los catalanes y para todos los catalanes). No creo que nadie que no sea independentista se identifica con la institución autonómica en su actual configuración y con la gestión que está realizando desde, como mínimo 2003. La aceptamos pasivamente porque no nos queda más remedio, pero no lamentaríamos lo más mínimo que desapareciera.

Pues bien, según la última encuesta del CEO sobre la opinión pública en Cataluña, tras reconocer el descenso del independentismo [ver artículo titulado: El ocaso del independentismo según TV3] aparece la cifra de un 7% de catalanes que se muestran partidarios de que Cataluña se considere una “región” sin estatuto de autonomía, ni autogobierno. A mi nadie me ha consultado, pero estaría en esa franja. Y creo tener buenos motivos para ello.

Me ha confirmado en ello el que, desde hace años, el gobierno autonómico va incumpliendo sistemáticamente leyes y normas del Estado, se niega a aplicar sentencias emitidas en firme (empezando por el muy espinoso asunto de la enseñanza en castellano en Cataluña) o, simplemente, en plena rebeldía permanente, como es el caso de Quim Torra.

Parece evidente que, si “ellos” se niegan a cumplir las reglas del juego, los ciudadanos de Cataluña, tampoco tienen obligación de aceptar a la Generalitat como el gobierno legítimo de la región. Podría discutirse sobre este argumento, pero lo esencial es reconocer que lo ocurrido en Cataluña desde hace cuatro décadas ha llegado al punto de no retorno.

Si el “proceso independentista” ha conseguido algún objetivo, aparte de romper a la sociedad catalana y crear una fractura vertical que alcanza a familias y grupos de amigos, es el de decantar definitivamente y para siempre a la institución autonómica del lado del independentismo. Así pues, se da la razón a los que opinamos que, desde su instauración en 1978, la Generalitat de Cataluña solamente ha sido el peldaño previo para alcanzar la independencia y, por tanto, las leyes, las subvenciones, las normativas educativas, estaban orientadas en esa dirección y son, por tanto, inaceptables, por el simple hecho de que, en su momento, se engañó a la opinión pública encubriendo el objetivo final de la independencia. Todo este arsenal legislativo, todas las medidas adoptadas, votos los votos depositados, hubieran tenido seguramente otro carácter si, desde el principio se hubiera sido claro sobre las pretensiones independentistas.

La “Generalitat de Cataluña” es más quemada que un bosque en fase de recalificación. Hoy, existe independentismo porque existe la gencat, de no existir, no se hubiera utilizado la educación como instrumento para falsear la historia e instaurar en la mentalidad de los alumnos ficciones e interpretaciones inasumibles. Existe independentismo, simplemente por que el formidable presupuesto al alcance de la gencat se utiliza EXCLUSIVAMENTE para subvencionar iniciativas independentistas, mentalizar a las masas y olvidar el hecho incuestionable de que ni siquiera en la Edad Media existía una “Cataluña independiente” (ni siquiera una “federación catalano-aragonesa” como se enseña en las escuelas, sino condados feudatarios de la Corona de Aragón y antes del Imperio Carolingio). [ver artículo No sólo se es idiota por creer en la República de TV3].

Si ésta es la gencat que todavía cree en la quimera independentista, yo no quiero que se vuelva a aplicar el artículo 155, sino, simplemente, que se disuelva la institución y se cree un nuevo ente regional en ruptura con la anterior etapa… Lo sé, una quimera irrealizable: pero, me temo que cada vez somos más los que pensamos así, mientras son menos los partidarios de la independencia.

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lunes, 18 de noviembre de 2019

SODALITUM PIANUM: LA SOCIEDAD SECRETA VATICANA ANTIMASONICA

Una de las páginas más curiosas de la historia de la Iglesia en el siglo XX fue la creación del Sodalitum Pianum, con la intención de infiltrarse y seguir los pasos de la masonería y, por tanto, operando en rigurosa clandestinidad como sociedad secreta. Se ha insinuado que Monseñor Escribá de Balaguer se inspiró en la experiencia del Sodalitium Pianum para crear el Opus Dei. Sea como fuera, estos apuntes servirán para encuadrar históricamente a esta asociación, una de cuyas prolongaciones fue la Revista Internacional de las Sectas y de la Sociedades Secretas publicada. Esta es la historia del Sodalitium Pianum, red clandestina, conocida también como El Abetal.

DE LEON XIII A PIO X

En 1903 falleció Gioacchino Pecci, León XIII, cuya sucesión estuvo teñida por un incidente de gran calado. Reunido el cónclave a principios de agosto de 1903 en la Capilla Sixtina, el cardenal Puszyna, obispo de Cracovia, dependiente del Imperio Austro-Húngaro, transmitió a los reunidos el veto que el Emperador Francisco José extendía contra el cardenal Mariano Rampolla del Tindaro, hasta entonces Secretario de Estado candidato más seguro para la sucesión.

Se daba la casualidad de que, en los últimos sesenta años, se habían sentado en la silla de San Pedro dos papas cuyos pontificados fueron los más largos de la historia. En efecto, entre León XIII y su predecesor Pío IX, sumaban 57 años de pontificado. León XIII murió a los 94 años de edad y hasta ese momento en Roma se bromeaba diciendo: “En Pecci buscamos a un santo padre, no al Padre eterno”. Lo cierto es que en ese período el papado atravesaba un período de inadaptación a la nueva situación creada tras la invasión de los Estados Pontificios y a la amputación de su poder temporal.

Todos los observadores coincidían en que Rampolla del Tindaro iba a ser el sucesor de León XIII y los cardenales corroboraron esta sensación dándole en la primera ronda de votaciones 24 de las 62 papeletas quemadas luego en fumata nera. El cardenal Giuseppe Melchior Sarto, patriarca de Venecia, apenas obtuvo cinco. En la segunda ronda Sarto subió a 10 y Rampolla obtuvo 29. Fue entonces, al iniciarse los debates que concluirían con la tercera votación, cuando se produjo el veto imperial transmitido por el cardenal Puszyna. Sarto cosechó entonces 21 votos. La opción de Rampolla debía descartarse, o de lo contrario, se produciría un nuevo encontronazo entre el poder civil y la autoridad religiosa. En la séptima votación, Sarto resultó elegido adoptando el nombre de Pío X.

¿A qué se debía el veto del emperador austríaco? Éste temía que Rampolla fuera un papa de talante liberal, condescendiente con el liberalismo y partidario de aceptar los nuevos signos de los tiempos y, por tanto, a desmarcarse de los Imperios Centrales. En lo esencial, el eje del conflicto radicaba en Francia donde la lucha entre las autoridades republicanas y el clero francés no había dejado de endurecerse durante todo el siglo XIX. León XIII y su Secretario, Rampolla, eran partidarios de solucionar el contencioso mediante la vía del compromiso; después de un período de tensiones que se iniciaron con la publicación de la encíclica Syllabus por Pío IX, verdadera declaración de guerra al liberalismo, Rampolla y León XIII, terminaron por proponer que el clero francés aceptara a la República. Eso era demasiado para el régimen teocrático-imperial austríaco.

En Viena reinaba el anciano emperador Francisco José, en el cargo desde 1848, el año de las grandes insurrecciones antimonárquicas. Francisco José fue el último Habsburgo en pretender detentar la autoridad material de la cristiandad, cuya autoridad espiritual correspondía al Papa. Europa estaba entonces dividida en alianzas rivales: de un lado el Imperio Austro-Húngaro, Alemania e Italia, de otro Francia, Rusia e Inglaterra. Rampolla consideraba que las cosas no podrían permanecer así por mucho tiempo. Percibía signos de fragilidad en el Imperio Austro-Húngaro y quería evitar que la Iglesia se identificara excesivamente con esa opción. Además Rampolla pretendía, como hemos dicho, dulcificar la situación con Francia. Políticamente, los sectores de la extrema-derecha francesa combatían a Rampolla de quien decían que era francmasón (incluso apareció un folleto titulado Le F.·. Rampolla).

Cuando al morir León XIII, los Habsburgo contabilizaron los cardenales a favor y en contra de Rampolla se dieron cuenta de que, de un total de 63, eran precisos 42 votos para sentarse en el Trono de San Pedro. Si bien Sarto era el preferido de los Habsburgo, resultaba evidente que sin una “ayuda” exterior no lograría vencer a Rampolla. Esa “ayuda” fue la que se transmitió a través del cardenal Puszyna. El Emperador podía lanzar el veto a tal o cual candidato recurriendo a un derecho olvidado que se remontaba a los primeros siglos de existencia del Sacro Imperio.

La elección de Sarto, un hombre bueno, por lo demás, era el triunfo del integrismo sobre los aperturistas. Inmediatamente tomó las riendas de la Iglesia denunció las “perfidas conjuras liberales” y estigmatizó a los católicos que habían aceptado el liberalismo, llamándolos “lobos disfrazados de corderos”. Estas reservas hacia el liberalismo se habían acentuado cuando al tomar posesión del obispado de Venecia, el único edificio que no lucía engalanado era el Ayuntamiento de la ciudad gobernado por los anticlericales. Todos sus biógrafos coinciden en que, sin ser un hombre rencoroso, jamás pudo olvidar esa ofensa.


Así pues, cuando el cardenal Umberto Benigni le propuso constituir una red de información, espionaje y control de las actividades masónicas y anticlericales, una especie de masonería católica, Pío X, no solamente brindo su apoyo entusiástico, sino que la subvencionó. Esa red sería el Sodalitium Pianum.

El Abetal. La contra masonería vaticana

En 1909 se constituyó oficialmente el Sodalitium Pianum o Pía Hermandad. Tenía todas las características de una asociación secreta de resistencia, infiltración y espionaje. Nadie estaba autorizado para mencionar el nombre de la asociación; ni siquiera existía autorización para mencionar sus iniciales, SP. Sin embargo, dado que el eje de actividades estaba situado en los países francófonos, estas dos letras llevaban directamente a la palabra SaPin (literalmente, “abeto”). Así pues, el Sodalitium Pianum fue llamado La Sapiniere, el abetal. Era el primero de una larga serie de nombres en clave utilizados por la organización: los judíos eran llamados los “charcuteros”, los jesuitas los “ingenieros”, los francmasones “escultores”, los católicos liberales, “los grises”, los miembros de la propia asociación, los “primos”... El lenguaje en clave había sido ideado por el propio Benigni y se conocía como “lenguaje Roich”.

Resulta difícil establecer sus efectivos y su alcance real. No en vano era una sociedad secreta. Se sabe que fueron muy pocos y extremadamente seleccionados. De hecho, la mejor prueba de que el reclutamiento fue eficaz y riguroso es que aun hoy resulta muy difícil establecer quien la formó y cuáles fueron sus actividades. Solamente se produjeron algunas filtraciones en Bélgica y Alemania, países de donde proceden los pocos datos de que disponemos hoy para componer este artículo.

La lectura del material del que se dispone y que ha llegado a nuestras manos, extremadamente parcial y limitado. Permite percibir que se trataba de una red que trabajaba muy sistemáticamente, tenía unos objetivos perfectamente identificados y era implacable cuando se trataba de elaborar un dossier, conseguir un dato o realizar el seguimiento de algún movimiento, incluso de sectas ocultistas extremadamente secretas. Prácticamente, el Vaticano estuvo informado puntualmente de todos los movimientos del ambiente ocultista de la época, del alcance de la infiltración masónica en todos los Estados occidentales y colocó gente muy cerca de los personajes más conocidos de las diferentes ramas masónicas.

Era evidente que, los fundadores de El Abetal estaban extremadamente influenciados por lo que identificaban como el “sistema de trabajo masónico”, caracterizado por el secreto, la clandestinidad, la ausencia de información pública y el trabajo de penetración capital en las estructuras que se trataba de ganar o en las que albergaban “información sensible”. Fue el primer intento de construcción de una “francmasonería católica”.

No había ninguna duda de que Benigni era un prelado conservador. Entre 1906 y 1911 fue subsecretario de la Congregación para Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios. Fue sucedido por Eugenio Pacelli, futuro Pío XII. Se le conocen frases de carácter antisemita –creía firmemente que los judíos realizaron y realizaban en aquella época crímenes rituales-, fue uno de los más fervientes partidarios de la firma del Concordato entre el nuevo Estado Fascista y el Vaticano y, finalmente, consideraba que los teólogos modernistas formaban una asociación secreta vinculada a la masonería tendente a destruir a la Iglesia. Pero nadie le negaba una habilidad para la organización, una preparación y una inquietud intelectual extremadamente sólida y, finalmente, una fidelidad a toda prueba hacia la causa de la Iglesia.

Jamás se ha logrado establecer quien formaba parte de la dirección del Abetal. Se sabe sólo que al frente existía una “dieta” y que, seguramente, el cardenal Benigni era su líder, pero ningún otro nombre ha trascendido, si bien se han citado a varios obispos españoles como posibles miembros del mismo organismo.
Los pocos textos del Abetal que han llegado hasta nosotros demuestran que “el modernismo”, erae su principal enemigo. En la encíclica Lamentabili (1907), se ordenaba a los sacerdotes, teólogos y seglares, que dejasen de intentar interpretar la Biblia en base a los criterios científicos y racionales. En esta encíclica Pío X, sostiene que una cosa es el ritmo evolutivo de la sociedad y otra la Iglesia y que ésta se encuentra sometida a verdades eternas y, por tanto, imposibles de adaptar al ritmo de los tiempos. La andanada iba dirigida contra los tibios teólogos modernistas, rebasados con los avances de la ciencia de su tiempo. Dos años después, nacería El Abetal.

En octubre de 1914, cuando ya era Papa Benedicto XV, el obispo de Albi, Ireneo Mignot, envió un memorial al cardenal Ferrara, Secretario de Estado Vaticano, formulando quejas contra la organización de Benigni: “De un tiempo a esta parte se había creado por todas partes en las naciones católicas de Europa, al margen de la legítima jerarquía, un poder que se protegía bajo la égida de algunas personalidades y que pretendía imponer sus ideas y sus voluntades a los obispos, a los generales de las órdenes y al sacerdocio regular y secular. Este poder, irresponsable, anónimo y oculto, disponía de dos medios para reducir a aquellos que se negaban a inclinarse ante sus caprichosas exigencias: la prensa y la delación”. El obispo de Albi, al hablar de prensa, aludía a Corrispondenza Romana, boletín oficioso editado por Benigni y fundado por el cardenal español Merry del Val y a la agencia de noticias de los católicos alemanes vinculados a El Abetal, la Central Auskunftsstelle der Katholischen Presse, con sede en Coblenza y dirigida por el abate Brunner. En los medios masónicos franceses y católicos moderados, se tenía la convicción de que este grupo de prensa trabajaba para los alemanes. Lo cierto es que el cardenal Merry del Val mantenía posturas anti francesas y los propios sectores conservadores de la Iglesia gala estaban contra la República (a la que consideraban como el “hijo predilecto” de la masonería) preferían colaborar en una política de acoso y derribo de las instituciones republicanas.

El día 6 de agosto de 1914, Pío X, se dirigió a los soldados franceses que estaban siendo reclutados, con palabras de aliento y solidaridad. Merry del Val protestó una hora después. Cuenta la leyenda que, en sus últimos 14 días, Pío X, cambió sus puntos de vista, se desembarazó de Merry del Val y promovió la figura del cardenal Ferrata. El 20 de agosto murió, al parecer, pronunciando: “¡Muy tarde, muy tarde!”. Tres meses después, el Cardenal Ferrata, fallecería tras una ligera comida en su propio despacho. Empezó a vomitar y pidió ser sacado del Vaticano. Expiró el 21 de octubre.

Se ha insinuado que el Papa y su nuevo válido fueron asesinados por El Abetal, el cual tenía en el cardenal De Lai, ayudante de Merry del Val a su sucesor. Precisamente De Lai, en carta enviada a Benigni el 25 de febrero de 1913, se mostraba partidario de institucionalizar el Sodalitium Pianum bajo la fórmula jurídica de un “instituto secular” (la misma fórmula que luego se dará al Opus Dei).  

Cambia el papado, muere El Abetal

La asociación no duraría mucho tiempo, sin embargo, existen algunas huellas de que logró una inusitada eficacia. El 1 de agosto se inició la Primera Guerra Mundial. Para muchos católicos aquel conflicto supuso la sensación de que había llegado el “fin de los tiempos”. Pío X, un hombre fundamentalmente bueno, previó consecuencias apocalípticas y veinte días después falleció víctima de una profunda depresión.

Su sucesor, Giacomo della Chiesa, Benedicto XV, mantuvo unas orientaciones doctrinales completamente diferentes. Tanto él como su sucesor, Pío XI, intentaron por todos los medios abrir la Iglesia hacia posiciones más compatibles con los tiempos modernos. Benedicto XV repudiaba al integrismo y a sus estructuras. Una de ellas era El Abetal. Por lo demás, muchos teólogos y clérigos recelaban de esta organización secreta, se creían observados y delatados en sus opiniones y criterios poco ortodoxos.

A nadie le extrañó que pocos días después de su consagración, Benedicto XV diera órdenes para que El Abetal fuera disuelto. Correspondió al Cardenal Donato Sbaretti esta tarea. No era fácil, porque no existían archivos centralizados y los miembros de El Abetal estaban poco predispuestos a establecer listados de la composición de sus redes.

Sbaretti, Prefecto de la Congregación del Concilio interrogó a Benigni: “¿Por qué este secreto riguroso ante las autoridades eclesiásticas sobre la actividad de esta asociación?”. Era evidente que la respuesta no podía satisfacer al nuevo Papa. En efecto, Benigni sostenía que el Vaticano estaba infiltrado por clérigos, teólogos y biblistas “modernistas” y, que, últimamente, incluso se producían infiltraciones bolcheviques. Eso implicaba que cualquier dato que se facilitara sobre una sociedad secreta que combatiera a este ambiente, podía caer en malas manos y, por tanto, no estaba dispuesto a darlo. La suerte estaba echada.

Entre tanto, también murió el 21 de noviembre de 1916 el emperador Francisco José, sucediéndole Carlos I. El Imperio austro-húngaro se encontraba agotado por una guerra tan prolongada y con tantos sacrificios humanos y materiales. Carlos I ascendió al trono, reconociendo que el sueño de hegemonía europea de Francisco José, estaba agotado y se las arregló para solicitar al príncipe de la rama carlista española, Sixto Enrique de Borbón Parma, la mediación con los aliados. Benedicto XV se sumó a esta mediación y llamó en ayuda de su diplomacia exterior al cardenal Rampolla del Tindaro. Sin embargo, sus intenciones pacificadoras fueron obstaculizadas por los partidarios de la guerra a todo trance.

El resultado fue la destrucción de los Imperios Centrales y la apertura de veinte años de inestabilidad política en Europa central que acabarían en la Segunda Guerra Mundial. En los campos de batalla quedaban 30 millones de muertos, el 99% cristianos. Rusia había caído en manos del comunismo y los católicos iniciaban un período de persecución que iba a durar setenta años. Para colmo, pocos meses después del término del conflicto, una epidemia de gripe española segó durante dos años la vida de 21 millones de personas. Con razón las profecías del seudo-Malaquías atribuyeron a Benedicto XV el título de Religio Depopulata (religión despoblada).

En este marco, el 25 de noviembre de 1921, la Congregación del Concilio, presidida por el cardenal Sbaretti, anunció la disolución del Sodalitium Pianum. Muchos han dudado que tal disolución pudiera llevarse completamente a efecto. 



Dudas sobre la disolución de El Abetal

Pues bien, dando por supuesto que El Abetal fuera efectivamente disuelto, estamos ante la existencia del único servicio secreto vaticano, de carácter clandestino, que operase autónomamente de cualquier otro servicio internacional. El Abetal fue el modelo que influiría en la idea que monseñor Escribá de Balaguer se haría en sus orígenes de lo que luego debería ser el Opus Dei. Antonio Tovar, rector de la Universidad de Salamanca, escribió:  “En los círculos cercanos a la Curia y a las dos embajadas de España en Roma, personas bien relacionadas nos han dicho que por su función, monseñor Escrivá se había ocupado de un grupo casi sacerdotal que tenía por emblema un abeto, razón por la cual se llamaba el Abetal”. El Abetal es disuelto efectivamente a finales de 1921. Seis años después, en octubre de 1928, se funda oficialmente el Opus Dei... sin utilizar ese nombre todavía y con algunos usos muy similares al Abetal.

Todavía no se han podido establecer relaciones entre El Abetal y otras iniciativas propias de los ambientes integristas del primer tercio de siglo. Uno en particular: la Revista Internacional de las Sectas y Sociedades Secretas. Tampoco, a parte de algún testimonio encontrado en las biografías de Escribá de Balaguer, se ha podido establecer hasta qué punto influyó en la mente de aquel joven cura, la experiencia de El Abetal y de qué manera tuvo conocimiento de la existencia de esta sociedad secreta. Lo que si resulta incuestionable es el terror que la eficacia del Sodalitium Pianum causaba en sus adversarios. La masonería vivió en esa época bajo la presión constante del riesgo de infiltración vaticana. Muchos teólogos “modernistas” prefirieron alejarse de la Iglesia o plegarse a la disciplina vaticana antes que enfrentarse a la sutil red de agentes de El Abetal. 

Así mismo, cuando el OSS y luego la CIA inician la colaboración con el Vaticano a causa de la común cruzada anticomunista, hay que pensar que apenas habían pasado 25 años desde que El Abetal fuera disuelto. Difícilmente alguien que ha trabajado en infiltración, información y espionaje, logra desterrar de su mente las descargas adrenalínicas y el estilo de esa actividad. Es de suponer que, aun disuelta oficialmente, la red de Benigni debió ser aprovechada de alguna manera e incluso es probable que algunas redes se siguieran manteniendo hasta los años 80.

En este sentido, cabe preguntarse por qué Monseñor Lefevre, que conocía perfectamente la red de El Abetal –no en vano perteneció a su generación- y su nombre real, puso a su movimiento de resistencia contra el liberalismo vaticano y elaggiornamento el mismo nombre impronunciable de “Sodalitium Pianum”... 


La secuela del Abetal: La R.I.S.S.

Hay motivos suficientes para pensar que el interés de Monseñor Benigni por los medios de prensa, prosiguiera tras la disolución oficial del Sodalitium Pianum. En efecto, el abate Boulin, auxiliar de Benigni, se convirtió en el difusor de la Revista Internacional de las Sociedades Secretas (RISS), que alcanzó gran peso entre el catolicismo conservador del período de la entre-guerra. Los vínculos con El Abetal resultan demasiado evidentes como para pasarlos por alto.

Como se sabe, a caballo entre el siglo XIX y el XX, estalló el famoso affaire Leo Taxil (del que ya nos ocupamos en estas mismas páginas de la Revista de historia del Fascismo). Tras la confesión de Taxil, la mayoría de católicos prefirieron olvidar el bochorno de haber creído durante un tiempo en la absurda mistificación y evitaron, a partir de entonces, aludir a la temática de la “conspiración judeo-masónica-satanista”. Pero unos pocos siguieron considerando que detrás de Taxil, “había algo” de lo que Taxil había sido un mero instrumento. El hecho de haber ridiculizado la idea de una conspiración, implicaba que los mentores de la conspiración habían alumbrado un fuego de paja para desviar la atención de la verdadera estructura secreta. Taxil había sido un instrumento de fuerzas que ni siquiera él mismo acertaba a identificar. Cuando cumplió su función, fue arrojado al basurero sin que le agradecieran siquiera los servicios prestados. Pero -proseguían estos sectores conservadores- lo esencial de las “revelaciones” de Taxil siguen siendo ciertas. Por lo demás existían muchos datos aportados por Taxil que podían ser fácilmente comprobados y autentificados. Así era en efecto. Donde donde Taxil elucubraba notoriamente era en toda la cuestión de la “alta masonería luciferina” que no existía más que en su imaginación. Sin embargo, sus escritos tenían la virtud de llegar en un momento de gran encono entre la Iglesia y la Masonería y, por tanto, cualquiera de las partes era capaz de creerse la más peregrina enormidad sobre la contraria. Pero el hecho de que existieran algunos datos auténticos era considerado como la prueba del nueve para los sectores católicos que daban toda la idea conspirativa de Taxil como cierta.

El abate Jouin, sacerdote procedente de una familia adinerada destinado a la parroquia de San Agustín en París, era uno de los clérigos que pensaban así. Para proseguir la obra de lucha contra la masonería, fundó en 1912, la RISS que se publicaría ininterrumpidamente hasta 1939. La RISS abarca un período que engloba también aquel en el que existió el Sodalitium Pianum.

Ernest Jouin fue promovido al rango de “prelado de Su Santidad” que le daba derecho a utilizar el título de Monseñor. A partir de 1912, mientras vivió, publicó su revista que se subtitulaba Boletín Mensual de la Liga Antijudeomasónica La Francia Católica. Se trata de una revista singular en la que encontramos dos líneas de trabajo completamente diferentes. De un lado, un tipo de literatura alucinada y escasamente creíble, muy extremista y en las mismas posiciones que mantuviera Leo Taxil, frecuentemente repasando los textos del mistificador o en la misma línea que estos. De otro, la RISS incluía dossiers extremadamente elaborados y muy documentados sobre los movimientos masónicos y ocultistas.

La RISS fue la difusora en Francia de otra mistificación importante, los “Protocolos de los Sabios de Sión” (véase estudio sobre esta obra en la Revista de Historia del Fascismo), presentada por su falsificador como las actas del Congreso Mundial Judío, en el que los dirigentes sionistas establecen un plan para alcanzar el dominio del mundo. Las pruebas abrumadoras de que se trataba de una falsificación no impidieron que Monseñor Jouin publicara la obra en Francia con gran éxito de ventas.

Esta extraña mezcla de dossiers extremadamente trabajados y artículos conspiranoicos, contribuyó a restar credibilidad a la RISS y a circunscribir su lectura a los medios católicos ultramontanos hasta la muerte de Jouin (en 1939) fecha en la que se interrumpió su publicación. Luego comenzó la segunda guerra mundial y en la Francia ocupada, el patrimonio ideológico de Jouin y de la RISS fue inicialmente potenciado por el gobierno del General Petain que prohibió la masonería y las sectas y se configuró como el arquetipo de lo defendido por Benigni, Merry del Val, De Lay. Con la derrota del Eje y el desplome del gobierno de Vichy, la herencia del Sodalitium Pianum y de la RISS se extinguiría en el marasmo final y en el descrédito de las posiciones antisemitas y antimasónicas que siguió.

Veinte años después de la derrota del Eje, se producía el aggiornamento católico. Las fuerzas integristas, en esa circunstancia, recuperaron, en buena medida las ideas de Benigni y Jouin, e incluso volvieron a utilizar la sigla del Sodalitium Pianum. Pero ya eran extremadamente minoritarias en el seno de la Iglesia y casi completamente ausentes de la jerarquía vaticana. Y, por lo demás no formaban un frente unido sino que desde el principio, formaron núcleos muy diversos de resistencia a las reformas.



domingo, 17 de noviembre de 2019

Crónicas desde mi retrete (46) OCASO DEL INDEPENDENTISMO SEGÚN TV3


Los primeros en engañarse sobre los resultados de un referéndum sobre la independencia, son los propios independentistas: de haberse autorizado, lo hubieran perdido. Por mucho que la gencat se haya preocupado de controlar férreamente los mecanismos de formación de la opinión pública, lo cierto es que, el resultado de 40 años de gestión está claro en la sociedad: los niveles de utilización del catalán hace 20 años que no prosperan, la escuela catalana está tan pulverizada como la del resto del Estado y ni siquiera sirve para mentalizar a los alumnos y los medios de comunicación amamantados por la gencat decrecen en audiencia y peso social. El resultado es que, si nunca ha existido fuerza social suficiente para un proyecto independentista, los apoyos que se ganaron artificialmente en la década que ahora termina, declinan. Solamente las cúpulas independentistas no se han enterado… a pesar de que les ha informado TV3.

Ayer estaba tomando unas copas en Torredembarra sin preocuparme por el informativo de TV3 a todo volumen en el restaurante, cuando dieron una noticia que llamó mi atención: el descenso notabilísimo del apoyo al independentismo. Si esperaban remover las conciencias y revitalizar al cadáver, tras la sentencia del 1-O, lo que ha ocurrido es justamente lo contrario: cuando, hasta el CIS catalán amamantado por la gencat reconoce que el apoyo a la independencia de Cataluña ha bajado al 41% y que los que están en contra han subido hasta un 48,8%, es que, definitivamente, incluso para la cocina del Centre d’Estudis d’Opinio, la cosa está clara: se recupera la normalidad en la opinión pública, a pesar de que haya “últimos mohicanos” capaces de seguir haciendo la vida imposible a sus vecinos. En julio, los partidarios de la independencia eran el 44% (siempre según el CEO) y en marzo el 48%... Según esta misma curva descendente, en seis meses tocarán lo que en buena lógica es su techo: el 35%.

Se da la paradoja de que los que, hasta hace poco, eran votantes del “nacionalismo moderado” (es decir, de CiU), se han transformado en los más radicales (ahora con la sigla JuntsxCat), mientras que -como habíamos proclamado en varios artículos previos- el espacio “moderado” empieza a ser ocupado por ERC. 


Ahora bien, otro extremo de la encuesta del CEO es, igualmente, significativa: solamente un 33,6% quiere un “Estado independiente” que responde, así mismo, a lo que desde siempre hemos proclamado: que el “techo máximo” de independentismo se sitúa entre los que solamente hablan catalán habitualmente (35% de la población). Si tenemos en cuenta que no todos ellos son independentistas, lo lógico es pensar que los partidarios de la independencia se sitúan entre el 19% (techo mínimo hace 10 años cuando comenzó la fiebre de los referendos de chichinabo con la consulta de Arenys de Munt) y por debajo de ese 35%. Item más: el 28% prefiere seguir como “comunidad autónoma”, el 21% como “Estado dentro de una España federal” y el 7,8% consideran a Cataluña como “región del Estado Español” y están manifiestamente en contra del “régimen autonómico”.

¿Cómo será la situación real cuando hasta una encuesta del CEO, siempre proclive a las tesis nacionalistas tiene que reconocer que está creciendo la oposición al “autonomismo”?

Completo esta información con otras dos: la primera me llega de los directivos de una agencia de modelos que facilita extras para series de cine, para spots y películas: “Las empresas del sector se están yendo a Madrid”. Otro amigo me comenta: “En la franja de poniente [que los independentistas reivindican como “Cataluña”, pero que forma parte de Aragón] los polígonos están a rebosar de empresas huidas de Cataluña”. Cuando se hizo público que 3.000 empresas -casi todas grandes firmas- se habían ido de Cataluña antes del 1-O, los indepes dijeron: “Ya volverán”. No solamente no vuelven, sino que se han ido y se están yendo más y más. Nunca en la historia de Cataluña se había visto algo semejante.

¿Cómo se lo toman los indepes? Hoy me cuentan que han ocupado la estación de Sans intentando aislar Barcelona… El miércoles vi una ciudad vacía de tiendas de campaña sucias y olvidadas interrumpiendo desde hace semanas el tráfico por Gran Vía y las Rondas (ver artículo y fotos en FALTA DE AUTORIDAD EN LA CIUDAD DE LAS MISERIAS). Y siguen sin enterarse: la ruralización del voto de JxCat y las dudas crecientes de los votantes y de la dirección de ERC, o el radicalismo infantil de las CUP-CDR o del Tsumani Democratic (sigla de fortuna de Puigdemont), no bastan para compensar este pequeño dato del CEO que abunda en algo tan elemental como que ni ahora ni nunca el independentismo ha tenido mayoría social.

Lo que puede terminar ocurriendo es que, mientras los indepes utilicen a la gencat como palanca para la independencia, la institución autonómica seguirá desprestigiándose más y más, siendo, en lugar de la expresión autonómica del pueblo catalán en un organismo indepe como puede ser el Omnium o la ANC. Porque no hay ningún no independentista en Cataluña que considere que el actual gobierno de la gencat (insisto en las minúsculas) es representante de toda Cataluña, ni mucho menos que gobierne para toda Cataluña.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Crónicas desde mi retrete (45) NOTICIAS DEL DÍA HASTA LA NÁUSEA



Alguien podría reprocharme cierta escatología en el título de esta serie de artículos. No es irónica: es real. Determinadas noticias no pueden leerse, ni mucho menos comentarse en otro lugar que no sea en el santuario obligado en el que rendimos culto cotidiano a nuestra naturaleza biológica, ofreciendo a la taza del WC los deshechos. Cada día, el lector de digitales con un mínimo de sensibilidad puede sorprenderse de lo que se publica  una y con la deriva que ha tomado España y que se refleja en las noticias. Hoy hemos elegido solo 4 para comentarlas brevemente. Díganme si no son como para pasmarse.


PROGRAMA PISA: EL HUNDIMIENTO DE LA EDUCACIÓN ESPAÑOLA
RECONOCIDO INTERNACIONALMENTE

Noticia leída en el retrete a través del Tablet: “España, fuera temporalmente de PISA en lectura: “las respuestas son inverosímiles”.

Cualquiera que tiene ojos y ve o que tiene un hijo o un conocido que vaya a escuela, sabe, sin necesidad de consultar el Programa PISA de la OCDE, que nuestro sistema de enseñanza está quebrado. ¿Qué ha pasado? Algo muy simple: se han hecho unas pruebas de lectura (una de las áreas en las que PISA estudia y calibra la eficacia del sistema educativo). España ocupaba una de las últimas posiciones en “lectura y comprensión” en la anterior evaluación: nuestros alumnos saben leer, pero no comprendían lo que estaban leyendo. Dramático e inasumible.

Si tenemos en cuenta que las reformas educativas en España, han sido promovidas siempre por el PSOE y ha bloqueado cualquier otro tipo de tímidas reformas, habrá que convenir que la responsabilidad de que España sea el farolillo rojo de la educación en Europa es atribuible en exclusiva al socialismo. Y esto le pesa como una losa. Por tanto, no es raro que haya intentado manipular las pruebas del programa PISA en lectura, haciendo… trampa.


El caso es que los estudiantes “respondieron siguiendo ciertos patrones” en sus respuestas que indicaban que los profesores (o alguien) les había inducido respuestas correctas y pruebas que se tardan en realizar dos minutos, aquí se había hecho ¡en 25 segundos! Y esto es lo más bochornoso: que para ocultar la quiebra del sistema educativo, se haya intentado engañar al sistema evaluador con el beneplácito de autoridades académicas y, con toda seguridad, con la complicidad del propio ministerio, harto del bochorno de figurar a la cola de Europa. Y esto ocurre después del patinazo de la portavoz del gobierno atacando la enseñanza concertada y negando explícitamente la libertad de las familias en la elección de centro.



MATAR EN ESPAÑA SALE BARATO

¿Qué mejor lugar para leer la sentencia contra Rodrigo Lanza, el facineroso, repelente y repugnante, que ya causó la tetraplejia de un policía al que agredió y que ahora era juzgado por el asesinato de Víctor Laínez? El tribunal juzgó que el chico no había querido matar a nadie, como también juzgó que no quería dejar tetrapléjico a nadie unos años antes. La sentencia la emitió un jurado popular y la sentencia sostiene que “la muerte se produjo al desplomarse la víctima e impactar la región lateral derecha de su cráneo contra el suelo”. Brillante descripción de los hechos. Si no se hubiera caído, no hubiera muerto… milagro que no multaron a la víctima por tirarse al suelo.

Así que al asesino le espera una sentencia entre uno y cuatro años, de los que ya ha cumplido dos, por lo que estos días saldrá a la calle y dentro de poco otro tribunal deberá juzgarlo por algún delito similar en el que otra víctima, antes se murió o quedó tetrapléjica, por no haber esquivado la agresividad del facineroso.

La sentencia entra dentro de lo que podemos calificar como justicia-basura, a medida de los tiempos que corremos: por alguna cárcel sigue en prisión un chaval que mató al primero del centenar de agresores que querían lincharlo en un metro de Madrid hará más de 15 años. El chaval era considerado ultra: los ultraderechistas son los que dan el mayor perfil como “culpables perfectos”. Si uno es ultra, al parecer, siempre es culpable, incluso de haber defendido su vida. Por lo mismo, el que asesina a un ultra es un individuo angelical que solamente quería velar por la democracia, las libertades y cualquier otro dogma del imaginario progre.

¿Era Laínez un facha de tomo y lomo que mereciera morir? Llevaba una bandera nacional en el tirante, así que debía serlo, por tanto, el jurado popular ha considerado que bien muerto está y no dudamos que el tal Lanza será condecorado por el nuevo gobierno.


NOS HEMOS OLVIDADO DE LOS MENAS
Y LOS MENOS SIGUEN APORTANDO INFORMACIONES

Después de un verano en el que los Menas aparecían un día sí y otro no, parece que nos hayamos olvidado de ellos. Y sin embargo ahí siguen. En Google hay cientos de noticias sobre ellos en las últimas semanas: en ninguna de ellas se habla de ninguna asociación que se haya atrevido a proclamar que el primer derecho de un Mena es a volver a estar junto a sus padres, allá donde estén: esto es, que lo más humano que puede hacerse con un Mena es repatriarlo en lugar de alimentarlo en soledad en un país que no es el suyo, bajo una lengua que no es la suya y agravando su sensación de extrañeidad en una cultura que no es la suya.
La mayoría de noticias sobre los Menas en la ultima semana contribuyen a desmentir las acusaciones realizadas por Vox contra este colectivo y a defender a estos pobres chicos que se han ganado injustificadamente fama de violadores, chorizos y mangantes. De hecho, resultan entrañables, especialmente para Podemos y para la izquierda más archiprogresista y ultrahumanista que tanto abunda en nuestros lares tras la deserción de la izquierda tradicional y en el hueco que ha dejado.

Problemas: en Barcelona alertan de que el 45% de los Menas que llevan acogidos en Barcelona, el próximo año tendrán mayoría de edad. Dejarán de ser “tutelados” y pasarán a “ex tutelados”. La Vanguardia dice que “la administración local (eufemismo para citar a la Colau de la que se sabe que es alcaldesa porque cobra impuestos) detecta importantes carencias en el acompañamiento de los jóvenes en la tradición a la vida adulta”: es normal, especialmente cuando no se reconoce el principio de la “navaja de Ockham”, a saber, que la solución más simple a un problema es la más directa y sencilla: colocarlos, repetimos, colocarlos junto a sus padres allí donde se encuentren. Pero en Cataluña se ha optado por subvencionarles hasta los 23 años con algo más de lo que un jubilado cobra como pensión mínima…

Para colmo, dos noticias sobre los Menas dan que pensar. Una es casi cómica: un joven magrebí de 22 años fue detenido en octubre por participar en los disturbios en solidaridad con Junqueras y con los detenidos. No fue el único detenido, otros seis más, también marroquíes, fueron detenidos con él. Solo que éste será expulsado de España (o al menos se le abrirá expediente de expulsión). Pero la noticia puso de relieve que, tanto a la policía nacional como a los Mossos d’esquadra les consta que menores extranjeros no acompañados también participaron en los disturbios y en los saqueos de Barcelona y actuaron contra los Mossos d'Esquadra en las protestas violentas que se sucedieron en la capital catalana como respuesta a la sentencia del proceso.

El contrapunto de esta noticia, es la mucho más trágica del suicidio de un Mena en Igualada. Era de Guinea Conakry y se lanzó al vacío en uno de los puentes sobre el río Anoia. Hacía poco que estaba aquí: había llegado en mayo y fue enviado a Calella. Aquel grupo de Menas, albergado en un hotel, dio mucho que hablar (de hecho, la prensa aludió a protestas populares ante la presencia de Menas en la localidad, después de robos y de agresiones que se produjeron en la villa). Luego pasó por un examen radiológico y resultó que Omar tenía una edad superior a los 18 años, por tanto, fue “desinternado”. Bruscamente, se encontró en la calle. Al parecer se trataba de un muchacho “colaborativo”, lo cual hace que el drama sea todavía mayor y nos impulse a considerar de nuevo la solución más humana, sencilla y eficiente del problema: el Estado Español tiene la obligación moral, ex aequo con el país de origen, de preocuparse porque todo Mena presente en nuestro territorio vuelva a estar junto a sus padres. Y si el Mena ya no lo es y ha entrado ilegalmente en España, lo normal sería repatriarlo… pero la más cruel e inhumana de todas las soluciones es ponerlo en la calle y desentenderse de su suerte. En este caso, ha costado una vida.


MEJOR EL MACHISMO ISLÁMICO QUE EL MACHISMO DE VOX...

Se sabe que la izquierda depara un odio secular a la religión… cristiana y una admiración consuetudinaria hacia la religión islámica. Si las feministas de Podemos y del PSOE se niegan a reconocer que en el mundo árabe la situación de la mujer es lamentable y optan por insistir sobre el machismo del varón español, es para evitar que se empañen sus mitos. Las mujeres de Podemos, por ejemplo, oyen que Vox propone algo e inmediatamente adoptan la postura diametralmente opuesta: lo dicho por Vox no merece ni considerarse. Ocurrió con las declaraciones de Abascal sobre los Menas y sobre las ayudas a la inmigración y ahora ha vuelto a ocurrir en el parlamento de Andalucía.

Las invitadas por Podemos se pusieron en la cabeza el velo islámico como “símbolo de solidaridad feminista”. La consigna -todavía hay gentes dadas a seguir consignas- era Frente a los discursos de odio, racismo y xenofobia: solidaridad feminista”. Se colocaron el velo cuando la diputada de Vox Ángela Mulas subió a exponer la opinión de su partido.

OK Diario recuerda que el pañuelo es motivo de condena de cárcel en países como Irán. El pasado verano, tres activistas fueron condenadas a 55 años de cárcel en total por negarse a llevarlo. En abril, Yasaman Aryani, su madre Monireh Arabshahi y Mojgan Keshavarz fueron detenidas por haberse quitado el velo para repartir flores en el metro de Teherán, concretamente en el vagón reservado a las mujeres. (…) Unos meses antes, otra activista fue condenada por “alentar a las personas a cometer actos de corrupción mediante la eliminación del hijab", el mismo que Podemos calificaba como gesto de “solidaridad feminista”.

Y yo me pregunto en dónde tienen la cabeza las “mujeres de Podemos”.

NOTICIAS PARA LEER EN EL RETRETE

Cada día hay decenas de noticias como estas que hoy he seleccionado. Demuestran la situación de deterioro social creciente que está atravesando nuestro país. Confirman que las cosas, lejos de ir bien, cada vez empeoran mas y más, habiendo alcanzado el punto de no retorno. Si alguien cree que unas simples elecciones pueden resolver el asunto, alabo su ingenuidad, pero no su realismo. Las cosas solamente pueden degenerar a mayor o menor velocidad, pero no revertir.

Hemos pasado revista a unas pocas. Todas tienen como denominador común que hubieran podido (y debido evitarse), como se hubiera podido evitar el que España fuera expulsada del programa PISA, área de lectura, por haber intentado enmascarar el destrozo de la enseñanza, o como el que un asesino que debería estar todavía en cárcel por haber dejado tetrapléjico a un funcionario publico se vaya por segunda vez de rositas y esté en la calle la próxima semana, o que asuntos de solución tan sencilla como los Menas se conviertan en una fuente de polémicas, molestias, quebraderos de cabeza, incluso de suicidios y de presencia de Menas en saqueos durante disturbios independentistas… Finalmente, si la educación hubiera insertado en nuestra gente sentido común, conocimiento de la historia de las culturas y capacidad crítica, no habríamos visto el bochornoso espectáculo de unas invitadas de Podemos considerando el velo islámico como “prenda de liberación femenina”.

Todo esto me produce una sensación entre pena, náusea y repugnancia. ¿Entienden por qué estas crónicas estás tituladas y escritas desde el retrete? Me gustaría que alguien tirara de la cadena ante todos estos absurdos porque este país está saturado de telebasura, comida basura y, finalmente, de noticias basura. Pero no albergo la más mínima esperanza de que alguien piense en el país y en la sociedad y que haga algo que no sea paga ganar un voto para su sigla. Hace años seguí el consejo de Dante y abandoné toda esperanza.