martes, 20 de abril de 2021

Germanos contra bereberes, o las reflexiones históricas del “último José Antonio” (2 DE 6). ¿QUÉ CONTIENE EL ENSAYO?

Vale la pena leer Germánicos o bereberes en sí mismo, sin apriorismos o incrustaciones procedentes de las distintas interpretaciones que se han hecho del pensamiento joseantoniano. Se trata de leer el documento y asimilar lo que dice textualmente. Solamente así podremos saber si aporta algo a la creación de una “interpretación de la historia” que el líder falangista hubiera podido brindar a su movimiento. Vamos pues a desglosar el texto en sus líneas maestras sin eludir absolutamente ninguna idea presente en el mismo:

0. A modo de introducción, el autor empieza planteándose qué fue la “Reconquista”. La explicación que sostiene que se trató de un proceso por el cual se “expulsaron a los invasores” no le satisface. En las distintas oleadas de invasiones y superposiciones de pueblos que se suceden en la historia de España “El invasor era siempre nuestro enemigo; el invadido nuestro compatriota”. A España llegaron fenicios, cartagineses, romanos, godos y africanos: “De niños hemos presenciado mentalmente todas esas dominaciones en calidad de sujetos pacientes; es decir, como miembro del pueblo invadido”. Y José Antonio se pregunta si “mi cultura sino aún mi sangre y mis entrañas ¿tienen más de común con el celtíbero de aborigen que con el romano civilizado?”. Es forzoso, por tanto, reconocer los valores que han traído algunas de estas “invasiones”: “¿Quién me dice que, en el sitio de Numancia, haya dentro de las murallas más sangre mía, más valores de cultura míos, que en los campamentos sitiadores?”. Compara esta situación con la de la América Hispana y esto le da pie a establecer dos maneras de entender la patria: o como razón de “tierra” o como razón de “destino”: “Para unos la patria es el asiento físico de la cuna; toda tradición es una tradición espacial, geográfica. Para otros, la patria es la tradición física de un destino; la tradición, así entendida, es predominantemente temporal, histórica”. Espacio contra tiempo, un tema que años después desarrollará René Guénon en su obra El reino de la cantidad y los signos de los tiempos. Sin embargo, José Antonio –a diferencia de Guénon– no extrae las consecuencias últimas de esta contradicción, ni las que Evola dedujo igualmente sobre el conflicto entre “civilizaciones tradicionales” y “civilizaciones modernas”. Pasa directamente a la cuestión de la Reconquista. En los párrafos siguientes describe su visión de aquel proceso histórico de ocho siglos (las cursivas entrecomilladas pertenecen al ensayo Germánicos contra bereberes):


1. Niega que la Reconquista fuera el “lento recobro de la tierra española por los españoles contra los moros que la habían invadido”.

2. Distingue entre “moros” y “árabes”: destaca que la mayor parte de invasores fueron berberiscos del Norte de África. Describe a “los árabes” como “raza muy superior” y “minoría directora” de los invasores.

3. Destaca que entre el 711 (batalla del Guadalete) hasta el 718 (batalla de Covadonga), se produjo una ocupación pacífica de España y recuerda el pacto suscrito por Teodomir, noble godo, con los invasores, para constituir en Murcia un reino vasallo del califa de Damasco. “España fue ocupada en paz. España, naturalmente, con los españoles que habitaban en ella”.

4. Recuerda que los godos que se replegaron hacia Asturias habían sido considerados tres siglos antes como invasores. Afirma que la población del territorio “era tan ajena a los godos como a los agarenos recién llegados” (el vocablo “agarenos”, en desuso, indica genéricamente a todos los musulmanes, dado que estos consideran a Agar como la verdadera mujer de Abraham del que se consideran descendientes a través del hijo de ambos, Ismael, y dado que Sara era estéril).

5. Sostiene que el sustrato no visigodo de la Península Ibérica “sentía muchas más razones de simpatía étnica y consuetudinaria con los vecinos del otro lado del estrecho que con los rubios danubianos aparecidos tres siglos antes” y que, al principio de la Reconquista “probablemente, la masa popular española se sintió mucho más a su gusto gobernada por los moros que dominada por los Germánicos”.

6. A lo largo de la Reconquista se produjo “la fusión de sangre y usos entre aborígenes y bereberes” que José Antonio califica de “indestructible”, algo que no se había producido nunca entre godos e indígenas. ¿Por qué? Por la “dualidad jurídica” que distinguía entre visigodos e hispano–romanos y “por el sentido racial de los germánicos”. 


7. Y entonces llega al núcleo esencial de su tesis. “La Reconquista no es, pues, una empresa popular española contra una invasión extranjera: es, en realidad, una nueva conquista germánica; una pugna multisecular por el poder militar y político entre una minoría semítica de gran raza –los árabes– y una minoría aria de gran raza –los godos–. Esta pugna toman parte bereberes y aborígenes en calidad de gente de tropa unas veces y otras veces en actitud de súbditos resignados”… párrafo en el que puede establecerse que José Antonio contemplaba tres factores:

a) las desigualdades étnicas (si hay “gran raza” es que hay, necesariamente, una “pequeña raza”: es decir, una raza “superior” y otra “inferior”);

b) coloca a árabes y Germánicos como “razas superiores”; y

c) las “grandes razas” forman las “minorías rectoras” de cada campo, mientras que los aborígenes de la península que coexistieron con los visigodos y los bereberes que llegaron como tropa de choque de la minoría árabe, siendo, por tanto, “masa”.

8. Por ello redefine el ciclo histórico de la Reconquista como “una guerra entre partidos y no una guerra de la independencia”. José Antonio en la Reconquista, no ve una lucha de “españoles” contra “invasores”, sino de “cristianos” contra “musulmanes”: “La Reconquista fue una disputa bélica por el poder político y militar entre dos pueblos dominadores, polarizada en torno a una pugna religiosa”.

9. Destaca que los núcleos de resistencia a los musulmanes los lideran “jefes preeminentes […] todos de sangre goda (...) “A Pelayo se le alza en Covadonga sobre el pavés como continuador de la Monarquía sepultada junto al Guadalete”. “Los capitanes de los primeros núcleos cristianos tienen un aire inequívoco de príncipes de sangre y mentalidad germánica”.

10.Vincula el carácter germano de la Reconquista como nexo que nos une a Europa; los primeros líderes de la Reconquista “se sienten ligados desde el principio a la gran comunidad católico–germánica europea”. Define a la Reconquista como “una empresa europea –es decir, en aquella sazón, germánica”. “Muchas veces acuden de hecho para guerrear contra los moros señores libres de Francia y de Alemania. Los reinos que se forman tienen una planta germánica innegable. Acaso no haya Estados en Europa que tengan mejor impreso el sello europeo de la germanidad que el condado de Barcelona y el reino de León”. La Reconquista es vista, pues, como una empresa ideológica que el grupo racial visigodo superviviente da forma según su modelo tradicional. Tal es el puente que liga al proyecto resultante con Europa.

11. La toma de Granada como remate final de la Reconquista y la obra de los Reyes Católicos es enjuiciada en el mismo sentido: “La Monarquía triunfante de los Reyes Católicos es la restauración de la Monarquía gótico–española, católico–europea, destronada en el siglo VIII”. Algunas zonas de España, “singularmente Asturias, León y el Norte de Castilla habían sido germanizadas, casi sin solución de continuidad, durante mil años (desde principios del siglo V hasta finales del XV) sin contar con que su afinidad étnica con el Norte de África era mucho menor que la de las gentes del Sur y Levante. La unidad nacional bajo los Reyes Católicos es, pues, la edificación del Estado unitario español con el sentido europeo, católico, germánico, de toda la Reconquista. Y la culminación de la obra de germanización social y económica de España”.

12. Pero el Estado que surgió de la Reconquista no era homogéneo en sentido étnico. De un lado encontramos, según José Antonio “El andaluz aborigen, semiberebere, y la población berebere que nutrió más copiosamente las filas árabes, gozaba, pues, de una paz elemental y libre, inepta para grandes empresas de cultura, pero deliciosa para un pueblo indolente, imaginativo y melancólico como el andaluz”; pero de otro lado están “los cristianos, germánicos, [que] traían en la sangre el sentido feudal de la propiedad. Cuando conquistaban tierras, erigían sobre ellas señoríos, no ya puramente político–militares como los de los árabes, sino patrimoniales al mismo tiempo que políticos”. Mientras el árabe no se adueñaba de las tierras, el germano sí lo hacía, por ello “el campesino pasaba, en el caso mejor, a ser vasallo” y, corriendo el tiempo, “los vasallos, completamente desarraigados, caen en la condición terrible de jornaleros”.

13. Así pues, lo que José Antonio identifica en la sangre y en la estructura germánica que ha terminado triunfando en España en 1492, es una misión y un destino históricos: “La organización germánica, de tipo aristocrático, jerárquico, era, en su base, mucho más dura. Para justificar tal dureza se comprometía a realizar alguna gran tarea histórica”. La Monarquía, la Iglesia y la Aristocracia justificaban sus privilegios en base a que eran los ejecutores de un “destino en la Historia”. Ese destino fue el Imperio en sus dos vertientes: “la conquista de América y la Contrarreforma”.

14. Niega José Antonio que la conquista de América sea el producto de la “espontaneidad popular española” y argumenta para ello que el “sentido de la cristianización y colonización de América está contenido en el monumento de las Leyes de Indias”. Percibe en esa obra la influencia católico–germánica al tratarse de una obra dotada del “sentido de universalidad, sin la menor raíz celtibérica y berebere”. Procede –dice– de Roma y de la cristiandad germánica. Considera significativo que, en los años 30, sea esa zona de la que salen más inmigrantes para América, mientras que andaluces y levantinos optan por emigrar al norte de África, “viviendo allí absolutamente como en su casa, como una cepa que reconoce la tierra lejana de donde arrancaron a su ascendiente”.

15. Establece equivalencias entre estas dos formas de emigración y las ideas políticas y sociales: “Incluso África y América han sido constantemente como las consignas de dos partidos políticos y literarios españoles. De dos partidos que coinciden exactamente en casi todos los instantes con el liberal y el conservador, el popular y el aristocrático, el berebere y el germánico”. A partir de aquí, José Antonio ya no está hablando de razas, ha trasladado la contradicción entre dos razas al terreno del proyecto nacional, primero, y ahora al plano estrictamente político: el conservadurismo sería una consecuencia de la sangre germánica, el liberalismo de la bereber.

16. Si España conquista América y concibe esta conquista como expansión de la fe, se debe a la impronta de la universalidad católico–germánica, un proyecto “doblemente germánico bajo la dinastía de los Habsburgo”, escribe José Antonio. Es una lucha “por la unidad religiosa del mundo” que el catolicismo termina perdiendo (en la Paz de Westfalia que el autor no cita, pero que, pone fin a la guerra de los Treinta Años en 1648 es, realmente, el momento en el que muere el proyecto de unidad católica de Europa). Al perderse la idea axial de unidad imperial bajo el signo católico–germánico, se “pierde América” dado que “la justificación moral e histórica de la dominación sobre América se hallaba en la idea de la unidad religiosa del mundo. El catolicismo era la justificación del poder de España. Pero el catolicismo había perdido la partida”.

17. Así pues, a partir de 1648, España perdía su misión y su destino, es decir, su justificación para la dominación Imperial. A partir de ese momento, a falta de una “tarea de valor universal” que pudiera asumirse, Monarquía, Iglesia y Aristocracia, cayeron en el “puro abuso” para justificar sus privilegios. Y es entonces cuando “la fuerza latente, nunca extinguida, del pueblo berebere sometido, inicia abiertamente su desquite”. Henos aquí ya sumergidos en una interpretación racial de la historia de España que aspira a explicar con esa clave los conflictos sociales de los tres últimos siglos.

18. En los siglos de la Reconquista y del Imperio, la “constante berebere” no se había fundido con la germánica: “El pueblo dominador vigilaba el no mezclarse con el dominado” y cita como dato objetivo el que hasta 1756 no se derogó una pragmática de Isabel la Católica “que exigía probar pureza de sangre”, es decir no tener mezcla de judío o moro, incluso para ejercer cargos públicos modestos. La componente dominada (bereber) “detesta al dominador” (germánica), por eso, explica José Antonio, en España no existe una connotación integradora a la palabra “pueblo”: mientra que en otras lenguas la palabra “pueblo” incluye a los lores, a la nobleza, al sacerdocio, en España, cuando se alude al “pueblo” se tiene por tal, todo “lo indiferenciado, lo incalificado; lo que no es aristocracia, ni iglesia, ni milicia, ni jerarquía de ninguna especie”. ¿No forman todos parte del “pueblo”? No en España: aquí “hay dos pueblos”. Resalta algo más adelante que en España existieron algunos herejes, pero nunca entre los “grandes señores que se mantuvieron aferrados a su religión de casta”, mientras que los herejes, generalmente procedían del ambiente “pequeño burgués o letrado, como vengador de los oprimidos”: estos conatos respondían más a las “inquinas” contra la Monarquía, la Iglesia y la Aristocracia que a posiciones o disidencias teológicas.


19. El análisis de José Antonio llega así hasta el siglo XIX, cuando “la línea berebere, más aparente cada vez según ve declinar la fuerza contraria, asoma en toda la intelectualidad de izquierda, de Larra hacia acá (…) En cualquier escritor de izquierdas hay un gusto morboso por demoler, tan persistente y tan desazonante que no se puede alimentar sino de una animosidad personal, de casta humillada. Monarquía, Iglesia, aristocracia, milicia, ponen nerviosos a los intelectuales de izquierda, de una izquierda que para estos efectos empieza bastante a la derecha (…) En el fondo, los dos efectos son manifestaciones del mismo viejo llamamiento de la sangre berebere. Lo que odian, sin saberlo, no es el fracaso de las instituciones que denigran, sino su remoto triunfo; su triunfo sobre ellos, sobre los que las odian. Son los bereberes vencidos que no perdonan a los vencedores –católicos, germánicos– haber sido los portadores del mensaje de Europa”.

20. Precisamente por este motivo, España desde hace tres siglos apenas aporta nada a la cultura moderna: “El resentimiento ha esterilizado en España toda posibilidad de cultura. Las clases directoras no han dado nada a la cultura, que en ninguna parte suele ser su misión específica. Las clases sometidas, para producir algo considerable desde el punto de vista de la cultura, tenían que haber aceptado el cuadro de valores europeo, germánico, que es el vigente; y eso les suscitaba una repugnancia infinita por ser, en el fondo, el de los odiados dominadores”.

21. Y entonces llegamos a la última parte del ensayo: la percepción de la lucha entre “Germánicos” y “bereberes” durante la Segunda República. Hasta ese momento, todo habían sido “escaramuzas [a partir de ahora] tenía que llegar la batalla. Y ha llegado: es la República de 1931; va a ser, sobre todo, la República de 1936”. Para José Antonio, la República es “la demolición de todo el aparato monárquico, religioso, aristocrático y militar que aún afirmaba, aunque en ruinas, la europeidad de España. Desde luego la máquina estaba inoperante; pero lo grave es que su destrucción representa el desquite de la Reconquista, es decir, la nueva invasión berebere. Volveremos a lo indiferenciado”.

22. Así pues, la República, probablemente pueda resolver la “cuestión social”, del campesino andaluz, pero eso es todo: “Media España se sentirá expresada inmejorablemente si esto ocurre. Desde luego se habrá conseguido un perfecto ajuste en lo natural”. Será una victoria limitada: “Lo malo es que entonces será pueblo único, ya dominador y dominado en una sola pieza, un pueblo sin la más mínima aptitud para la cultura universal. La tuvieron los árabes; pero los árabes eran una pequeña casta directora, ya mil veces diluida en el fondo humano superviviente. La masa, que es la que va a triunfar ahora, no es árabe sino berebere. Lo que va a ser vencido es el resto germánico que aún nos ligaba con Europa”.

23. El último párrafo del texto es verdaderamente profético, mucho más incluso de lo que el autor podía intuir en los años 30: “Acaso España se parta en pedazos, desde una frontera que dibuje, dentro de la Península el verdadero límite de África. Acaso toda España se africanice. Lo indudable es que, para mucho tiempo, España dejará de contar en Europa”.

24. Las últimas frases definen el lado del que se sitúa el autor mediante una pregunta retórica: José Antonio se considera heredero de la España germánica (“los que por solidaridad de cultura y aún por misteriosa voz de sangre nos sentimos ligados al destino europeo”), por tanto, partícipe de la España derrotada, no de la España “bereber” vencedora. Y se plantea: “¿podremos transmutar nuestro patriotismo de estirpe, que ama a esta tierra porque nuestros antepasados la ganaron para darle forma, en un patriotismo telúrico, que ame a esta tierra por ser ella, a pesar de que en su anchura haya enmudecido hasta el último eco de nuestro destino familiar?”. El hecho de plantear la pregunta ya implica haberla contestado de manera negativa.

lunes, 19 de abril de 2021

Germanos contra bereberes, o las reflexiones históricas del “último José Antonio” (1 DE 6). LA HIPÓTESIS

 

El texto Germánicos contra bereberes constituye uno de los más turbadores escritos por José Antonio Primo de Rivera. Cabe, en primer lugar, preguntarse por su funcionalidad. Fue escrito en prisión y fechado el 16 de agosto de 1936. Pertenece, por tanto, a lo que se ha dado en llamar “el último José Antonio”. Verosímilmente, se trata de unas reflexiones realizadas para escapar del tedio de la prisión y de la inquietud de saber que había estallado una guerra civil apenas veinticinco días antes y que el propio destino personal estaba ligado a la rapidez con la que se desarrollaran los acontecimientos. Sea como fuera, el texto es un intento de interpretar la historia de España en clave racial. Y es curioso que este rasgos, que es lo más evidente del texto, no haya  sido destacado hasta ahora por quienes lo han tenido en cuenta como parte de las Obras Completas de José Antonio.

Introducción

La tesis que presentamos en las páginas que siguen sorprenderá a muchos, pero, sin embargo, es la más evidente para interpretar este texto de manera razonable. Está claro que las páginas que siguen son inasumibles para quien tenga la obra de José Antonio como la de un doctrinario que recorrió el camino del campo monárquico al del sindicalismo revolucionario, entre 1930 y 1936 y que lo hizo de manera lineal y continuada. Quienes ven así el conjunto del pensamiento joseantoniano lo perciben como el de un joven que, poco a poco, toma conciencia de su misión revolucionaria y atraviesa distintas fases: el monarquismo (“en defensa de su padre”), el fascismo español (en el discurso Teatro de la Comedia), el nacional-sindicalismo (cuando se aleja del fascismo) y, finalmente, una especie de humanismo sindicalista revolucionario de difícil encuadre (cuando explica sus razones ante el Tribunal de Alicante)… Según esta visión, el pensamiento joseantoniano evolucionaría “desde la derecha” a la “izquierda”, pasando por el fascismo. El hombre que fusilarían en Alicante sería algo así como un apóstol del “sindicalismo revolucionarios” más próximo a los que le fusilaban en ese momento (anarcosindicalistas) que a los que vitoreaban su nombre en la Zona Nacional en esos mismos momentos.

En nuestros trabajos sobre el falangismo ya hemos denunciado la ingenuo, infantil y absurdo de estos planteamientos, su ignorancia histórica e incluso la mala fe de quienes han querido confundir sus propios delirios con el pensamiento joseantoniano, con la historia del movimiento nacional-sindicalista antes de la Guerra Civil. Pero si hemos traído aquí a colación esta interpretación es porque la resulta imposible interpretar muchos aspectos de la doctrina falangista y tiende siempre a presentar al “último José Antonio” como el más maduro, el más auténtico, el más completo y el, en definitiva, más actual. Sería el José Antonio liberado de la “moda” del fascismo y que, más aún, era “antifascista” pues, no en vano, había dicho que el “corporativismo era un buñuelo de viento”… A medida que se va arrinconando en el tiempo a quienes presentan esta visión idealizada de José Antonio y se les demuestra que antes de las elecciones de febrero de 1936, José Antonio negocio con la CEDA la formación de un “frente contra-revolucionario”, argumentan que ese no era el “último José Antonio”. Cuando se les recuerda que en mayo de 1936, el nombre de José Antonio apareció en la candidatura de las derechas para las elecciones parciales de Cuenca, junto a los nombres de Goicoechea (presidente de Renovación Española), al mismo nombre de Francisco Franco (que luego se cayó de la lista), o al del candidato local de la CEDA por esa provincia, reiteran que ese tampoco era “el último José Antonio” que sería fusilado medio año después… Al parecer, ese “último José Antonio” empieza en un momento indefinido, después de su encarcelamiento, en esos seis meses que median entre las elecciones de Cuenca y su fusilamiento. Y esta es la importancia de textos como Germanos contra bereberes: que está escrito el 16 de agosto de 1936, es decir ¡96 días antes de su fusilamiento! Así pues, éste texto debe expresar, necesariamente, las opiniones del “último José Antonio”, al menos en el terreno histórico.

A efectos de nuestro estudio, no nos interesa discutir si lo expresado en el ensayo de José Antonio Germanos contra bereberes es defendible o no. Lo que nos interesa no es examinar el texto desde el punto de vista del rigor histórico y si verdaderamente el cuadro de la evolución de España es tal como lo presenta el autor. De hecho, el texto fue escrito en condiciones difíciles,  cuando los accesos a libros de texto estaban limitados por su estancia en prisión. Por otra parte, desde entonces se ha escrito mucho sobre la historia de España y ni siquiera existe hoy un acuerdo histórico entre las distintas posiciones. No es, desde luego, eso lo que nos interesa, sino el por qué José Antonio realiza un análisis de la historia de España en clave étnica y racial, basada en la contradicción entre “germanos” y “bereberes”, contradicción que, según el texto, recorre nuestra historia desde el siglo VIII hasta la Segunda República.

El texto es más importante que un simple añadido casi al final de las Obras Completas, tal como pretenden los “coleccionistas” de textos joseantonianos que atribuyen al ensayo Germanos contra bereberes, el valor de mera curiosidad que debe estar allí para que el volumen encierre “todo” lo escrito por José Antonio, mucho más que por sus calidades doctrinales. En nuestra opinión, el texto merece ser examinado con mucha más atención, entre otras cosas, porque, tal como veremos, contribuye a romper la presunta “linealidad” en la evolución del pensamiento joseantoniano.

En cuanto al contenido, no pretendemos opinar sobre sus aciertos o errores: sino sobre lo que supone. No estamos, pues, interesados en realizar una crítica al contenido argumentando que tal o cual extremo del texto se ha demostrado erróneo en función de los estudios de éste o aquel erudito, simplemente no nos interesa. Lo que nos interesa es situar el texto dentro de la trayectoria política de José Antonio, evaluar su significado y su significante, es decir entre la representación o concepto mental que se hace el autor de la contradicción que analiza entre germanos y bereberes, y del episodio que analiza en sí mismo. Vale la pena también recordar a Lacan: para este psiquiatra, cualquier teoría o episodio puede ser visto como significado o como significante. El significante tiene  un sentido simbólico que puede ser inconsciente y no deliberado… Lacan sostenía que el acto de pensar supone expresar significantes que cambian continuamente de significado. Y así como el psicoanalista debe dar mayor importancia al significante que al supuesto significado, nosotros hemos optado por establecer en este artículo más importancia al significante (lo que está “arriba”, es decir, lo que implica el ensayo y por qué se ha escrito) que al significado (lo que está “abajo”, esto es, lo que dice objetivamente).

La hipótesis de trabajo

Resumimos la hipótesis que vamos a intentar desarrollar:

1) El ensayo titulado Germanos contra bereberes es un intento de interpretación étnico-racial de la historia de España en el que el autor intenta establecer la contradicción marcada por estas por aportaciones, “germanos” y “bereberes”, y cómo influye a lo largo de nuestra historia.

2) En agosto de 1936, un intento de este tipo solamente podía estar inspirado en un movimiento político que atribuía un papel axial a la composición étnica de las poblaciones: el nacional-socialismo. Era frecuente que en la retórica de los grupos de la “derecha radical”, “de la derecha autoritaria” y del “fascismo español”, se aludiera al término “raza”, pero nunca nadie había demostrado el papel racial en la historia de España. Tal es el significado del mencionado ensayo.

3) El 16 de agosto de 1936, España vivía la primera fase de la Guerra Civil: habían llegado los primeros aviones (y sus pilotos) alemanes para apoyar la causa de Franco. En prisión, José Antonio ya había declarado su interés por las políticas sociales y anticapitalistas del Tercer Reich. Conocía personalmente a Hitler y a otros altos dirigentes del movimiento nacional-socialista. Intentó adaptar la componente racial que hacía del “fascismo alemán” algo diferente de la versión italiana, para completar la “teoría de la historia” de la doctrina nacional-sindicalista cuyo único texto hasta ese momento era El Discurso a las Juventudes de España de Ramiro Ledesma.

4) El Tercer Reich apoyó a Franco en la Guerra Civil, pero, políticamente, sus afinidades estaban más próximas a la Falange. Esa sintonía era recíproca. A pesar de que, por activa y pasiva, José Antonio y los falangistas repitieran que “no eran racistas”, lo cierto es que, a medida que aumenta la importancia del “fascismo alemán”, los falangistas españoles –algunos de cuyo dirigentes tenían formación intelectual “germánica” (Ledesma) o habían visto el ascenso del NSDAP (Redondo)- van aproximándose a la versión alemana (en un fenómeno similar al que sigue todo el fascismo europeo y, finalmente, la propia Italia de Mussolini a partir de 1937-38).

5) En conclusión, el ensayo Germanos contra bereberes tendría como significado el redondear una “teoría de la historia” para uso del movimiento nacional-sindicalista, adaptar una doctrina racial a España y mejorar las relaciones con el NSDAP y el Tercer Reich a la vista del apoyo alemán a la causa defendida por José Antonio (la “España nacional”).

Tal es la hipótesis que queremos demostrar.



jueves, 15 de abril de 2021

CRONICAS DESDE MI RETRETE: LOS DESÓRDENES PARCIALES COMO ETAPAS NECESARIAS

Los que entramos ya en una “edad provecta” quizás seamos los que nos demos más cuenta de los cambios acelerados que se han ido produciendo desde nuestra infancia hasta el día de hoy. Creo ser un privilegiado por haber nacido en los años 50, seguir vivo y poder decir que no ha perdido el tren de la modernidad, a pesar de que los cambios que he visto desde que tengo uso de razón casi son de ciencia ficción. Y los que nos esperan en los próximos diez años, lo serán mucho más.

En el primer curso que fui al cole, íbamos a clase hasta los sábados, teníamos solamente fiesta el domingo y el jueves por la tarde. Era en 1957. Al año siguiente, se cambió el jueves por el sábado. Llegábamos a casa. No había televisión, y no la hubo hasta un año después, apenas unas horas al día, de 14:00 a 16:00 y de 19:00 a 24:00. Y un solo canal. Mi padre compró el aparato de televisión antes de que se instalara la antena repetidora del Tibidabo. Era un armatoste con puertas, Philips, casi un armario, pero con una pantalla que no tendría más 40 cm, en blanco y negro. Nada que ver con el plasma panorámico que puedes dirigir con la voz e, incluso, con el que puedes conversar (si estás tan loco para ello), ni con los 40 canales y la media docena de streamings… En los años 50, el objeto de culto en los hogares era la radio y aquel fue su período dorado, con los “seriales”, con los “consultorios sentimentales”, con los espacios musicales. ¿Cómo será la televisión del futuro? ¿qué más lejos puede irse cuando ya hemos llegado a una integración perfecta entre la televisión convencional, los streamings, los videojuegos, Internet y la telefonía móvil?

Pero lo peor no es la velocidad con la que todo cambia, ni siquiera las dudas sobre qué nos reserva el futuro, sino la seguridad absoluta, plena, sin sombra de dudas, de que, en su conjunto, la civilización, la cultura, los valores, el entorno político-económico, se están degradando a una velocidad que no es sino el reflejo invertido de la curva ascendente de las nuevas tecnologías. Una sociedad no es solamente la televisión, ni el móvil, ni el chip. Una sociedad es, sobre todo, un modelo de convivencia, de organización y de valores.

Es todo esto lo que se está degradando a pasos agigantados. No es cuestión, ni de discutirlo, ni de demostrarlo. Quien no lo perciba es que habrá asumido los valores “progresistas” que suponen aceptar el dogma de que la historia siempre avanza hacia estados superiores de convivencia y civilización. Quien lo percibe y se desespera, es el conservador que toma conciencia de que, cada vez, hay menos elementos a conservar y que todos los valores de los que se nutría en otro tiempo (patria, religión, monarquía, orden) se están diluyendo a pasos agigantados.

Entre el que ve la copa completamente llena y el que la ve seca, existe una tercera opción: el que del abstemio. Nos explicamos.

Si el progreso no puede ser siempre considerado como positivo, sino que, incluso en algunas de sus vanguardias, pueden verse incluso rasgos siniestros (las propuestas en materia de sexualidad de Unidas Podemos y de la izquierda lo son, así como el énfasis puesto en todo lo que es negativo y destructor: aborto, eutanasia, legalización de drogas), el conservadurismo hoy carece de sentido, cuando todas las instituciones y valores en los que se apoyaba van cayendo uno tras otro (aristocracia, religión, patria). Ni el optimismo ni la desesperación son actitudes válidas en nuestra azarosa época.

Incluso en los momentos más duros de mi vida siempre me han mantenido en pie dos ideas grabadas a fuego en lo más profundo de mi alma. La primera me la inculcó Julius Evola: “Si no puedes nada contra la modernidad, que la modernidad no pueda nada contra ti”. Estoy pendiente de los últimos avances de la modernidad y me interesa su evolución futura, pero podría vivir sin ellos. Estoy presente en algunas redes sociales, pero sin que eso se haya convertido en el centro de mi vida. Atiendo los mensajes en el móvil, pero no los echo en falta. Estoy en el mundo moderno, vivo en el mundo moderno, pero no me identifico con él y podría prescindir de él.

La segunda idea está presente en la obra de René Guénon: “Los desórdenes parciales no son más que una parte del orden general”. Guénon partía de la “historia cíclica” sostenida en las distintas tradiciones de Oriente y Occidente, según las cuales, “en el principio” no fue una humanidad ignorante, bestial y primitiva, surgida de monos antropoides, sino una Edad de Oro en el que lo humano se confundía con la pura espiritualidad. Desde este Edén originario, la humanidad habría entrado en un proceso de decadencia, cuyo extremo límite estamos viviendo en nuestros días. El final del ciclo, precede al inicio de otro. De ahí que todo lo que hoy podamos ver como catastrófico, caótico, siniestro y enloquecido, no sean más que “desórdenes parciales”, que, como los truenos y los vientos huracanados, acompañan a toda tormenta tropical, pero pasada la cual, el Sol vuelve a brillar invencible en lo alto, es decir, el Orden -con mayúscula- vuelve a restablecerse.

Nuestra generación (y seguramente las de nuestros hijos y nietos) seguirán viviendo en ese entorno de crisis en mutación constante. Podemos pensar lo que será España en los próximos 50 años, un país que no habrá logrado despegar, descompuesto interiormente, en el que todavía se cantarán las glorias de la transición, se recordará a Suárez, Felipe y a Aznar como “los grandes de la democracia”, habremos sufrido una enésima crisis económica, seguiremos en la periferia de Europa que, a su vez, se habrá convertido en la periferia del mundo tecnológico y globalizado. Viviremos de subvenciones, consumiremos comida-basura, cultura-basura, la religión tradicional habrá sido sustituida por el mundo de las sectas, la delincuencia multiétnica habrá cristalizado en mafias que rivalizarán en influencia con los partidos políticos, salvo una pequeña cúspide de privilegiados y beneficiarios de la globalización, el resto de la población vivirá, o bien a salto de mata subvencionado con los impuestos de otro grupo menor, con trabajo estable y atemorizado por la posibilidad de perderlo. La “educación” y la “sanidad” serán los dos grandes damnificados. El salvajismo, las toxicomanías y las enfermedades psicológicas y crónicas o las pandemias serán las compañeras inseparables junto a los nuevos “adminículos inteligentes” … ¿Política? Gente que se pelea para disfrutar de los caudales públicos, nada más. ¿Alternativas? Ni están, ni se las espera.

¿Sin esperanza? En absoluto: “todo desorden parcial, forma parte de un orden más general”. En los momentos de mayores crisis y desintegraciones es cuando las mejores mentes optan por retirarse de la luz pública, formarse, prepararse en todos los sentidos, crear redes, en una palabra, preparar la alternativa para “cuando llegue la hora”. Porque esa hora, no lo dudéis, llegará. El viejo dicho nos recuerda que “más vale encender una candela que maldecir la oscuridad”.

Esto explica también por qué, tras las situaciones de crisis extrema, aparecen las figuras de los grandes dominadores de la Historia, aquellos que han resistido, que han salido a la superficie en cuanto tenían la fuerza interior suficiente, tras aguantar firmes en los tiempos de crisis. Y tampoco dudéis que la generación de resistentes que surgirá en la segunda mitad del siglo, será más fuerte que cualquier otra porque habrá soportado más que ninguna en la historia las desintegraciones de la última etapa de esta edad oscura. El acero más duro es el que más veces ha sido martilleado.

 

miércoles, 14 de abril de 2021

CRÓNICA DESDE MI RETRETE: EL CASO DE LOS “TRES JÓVENES ESPAÑOLES DETENIDOS” EN BARCELONA

Y luego se quejan los medios de que la gente se ha “vuelto conspiranoica”. ¿Cómo podría ser de otra manera si los encargados de informar cada vez convierten en más opacas sus noticias? La “conspiranoia” no nace por casualidad, sino por el hueco dejado por los medios de comunicación que huyen de la verdad si ésta les puede restar subvenciones y si está opuesta a la corrección política. Hay noticias que nos quedan muy lejos (¿tiene Alzheimer Joe Biden o solamente es un pasmao?), pero, sobre lo que ocurre en nuestro entorno sí podemos conocerlo a poco que nos asomemos a la calle. Todo esto viene a cuenta de una oleada de robos con violencia extrema que se han producido en Barcelona en los últimos días. Finalmente, la policía ha detenido a “tres jóvenes de nacionalidad española”

Primera norma para considerar las noticias en tiempos de “post-verdad”: la nacionalidad de un delincuente no se dice, salvo cuando sea “española”.

Primera norma que debe utilizar el buen desencriptador de noticias: hoy la nacionalidad ya no es indicativa de nada, porque desde hace veinte años está tan depreciada que se entrega incluso a personas que ni siquiera hablan castellano (el examen que se hace para otorgarla es casi simbólico).

Segunda norma a utilizar por el buen desencriptador: cuando se dice que el delincuente es “de nacionalidad española” hay que fijarse en su apellido. Éste sugerirá su origen: no es lo mismo llamarse José María o Adolfo que Mohamed, Cha-Lao, Putachenko o Walter Claudio. Los dos primeros podrían ser “castellanos viejos”, sobre los otros tres no nos puede caber la menor duda que son recién nacionalizados, esto es, de una “españolidad administrativa”, pero no antropológica.

En ocasiones, la prensa miente sobre la nacionalidad. Y lo hace con descaro. Sobre los tres jóvenes delincuentes detenidos en Barcelona, por ejemplo, el digital barcelonaaldía reconoce que los tres detenidos de 19, 20 y 21 años, “son marroquíes” (si bien no menciona sus nombres) e incluso enumera sus hazañas: ¡una veintena de antecedentes relacionados con robos con violencia en apenas año y medio”! Vivian de okupas.

Sin embargo, la noticia, tal como está redactada por EuropaPress no menciona la nacionalidad y se limita a decir edades y a señalar su multirreincidencia. No mienten, tan solo eluden la verdad. Pero hay actitudes todavía peores: la mentira, por ejemplo.

Mentir es lo que hace el digital crónicaglobal, inadmisible aún más porque añaden datos que otros medios no registran. Este digital, por ejemplo, dice que no son tres sino cinco los detenidos, e incluso da las nacionalidades de todos ellos: “tres son de nacionalidad española, con edades de 18 y 19 años. Un cuarto originario de Brasil de 18 años y el quinto de nacionalidad rumana y 15 años”. Los marroquíes han dejado de serlo. Incluso habla de un sexto de “nacionalidad hondureña que ya se encuentra en un centro de menores”. El Periódico, registra la misma noticia con los mismos datos entre aludes de publicidad que animan solo a leer el encabezamiento y la introducción. Insisten en la “nacionalidad española”. La Vanguardia repite, con menos publicidad, la misma noticia insistiendo en la “nacionalidad española”. El único dato nuevo sorprende: ¡los detenidos fueron puestos en libertad “con cargos” en el mismo día de su detención! Y, al final de la noticia, en caracteres destacados vuelven a recordar que “son de nacionalidad española”. El ABC de Madrid, sin duda, porque todo esto le cae lejos, repiten al dedillo la monserga, demostrando además que conservadores y progres están de acuerdo en adulterar la verdad.

Gracias a un amigo me facilita la notica tal como la ve elcaso.elnacional.cat que también insiste en dos ocasiones en la nacionalidad para terminar dando los nombres de los tres detenidos “españoles”. Helos aquí: “Anass T., Maruan M. y Abdellah R., de 22, 20 y 19 años y los tres de nacionalidad española”.

Así pues, ¿son marroquíes? ¿son “de nacionalidad española”? ¿Es cierto que son MENAS que han estado “tutelados por el Estado” desde que llegaron (y, por lo que parece, el “tutelaje” no ha alcanzado su objetivo de hacer de ellos “españoles honestos”)?

A la vista de esto, no puede extrañar el descrédito de los medios de comunicación, ni el que la gente se eche al monte adoptando interpretaciones conspiranoicas.

En lo personal, no creo que haya ninguna “conspiración”; se trata solamente de que la estupidez humana está muy repartida y asumida por la “corrección política”.

Pero lo que sí creo es que el periodismo digno y no el alimentario, debe seguir fiel a los elementos básicos que debe contener una noticia: ¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? Si falta alguno de estos elementos, no os quepa la menor duda de que se trata de información averiada. Así que cada vez que consultéis ese medio, recordar que está ahí para intoxicar. ¡Fuera con él!

 

 

martes, 13 de abril de 2021

CRÓNICAS DESDE MI RETRETE. 4-M: ESPAÑA SE RESUELVE EN EL MICROCOSMOS MADRILEÑO

Lo que se dirime el próximo 4-M no es solamente unas elecciones autonómicas, sino mucho más, hasta el punto de que puede decirse que lo que ocurrirá en los próximos años tendrá mucho que ver con el resultado de esta consulta. No es extraño, por tanto, que, desde el momento en el que se intuyó su convocatoria, Sánchez hubiera querido retrasarla y sustituirla por la famosa moción de censura, como no va a ser extraño que, a medida que avance el calendario, todas las partes hagan uso de sus peores armas. La “crispación”, habitual en el cotarro político nacional, se va a elevar en los próximos días hasta la máxima potencia. Vamos a intentar analizar lo que se juega cada parte:

1) El “desahuciado”: Ciudadanos

Siempre hemos dicho que Rivera nunca tenía que haberse ido de Cataluña y que Ciudadanos jamás debió implantarse más allá del Ebro. En efecto, mientras se contentó con ser un partido anti-independentista, Ciudadanos era ineludible para todos aquellos que no creían posible, ni deseable el “procés”, pero, desde el momento en el que La Caixa juzgó que el éxito en Cataluña podía trasladarse al resto de España contando con un partido que asumiría las exigencias de la banca, esta enésima forma de centrismo (ya intentada en la “operación Roca” de principios de los 80), embarrancó ante las primeras dificultades. No era lo mismo tener claro un solo objetivo y aunar esfuerzos contra los indepes, que proponer lo que tantos otros habían propuesto antes… y fracasado: UCD, CDS, la mencionada “Operación Roca” y los intentos que se sucedieron en los años 80 para ampliar el radio de acción de AP y luego del PP. En estas elecciones, ni habrá “efecto Bal”, ni “efecto Arrimadas”. Si queda fuera del parlamento madrileño, la disgregación del partido ya iniciada desde la moción de censura murciana, acelerará su desintegración.

2) Las “primarias de la izquierda radical”

Es significativo que, de todos los cabezas de lista, Pablo Iglesias, sea el más impopular. A nadie puede extrañarle que el mesianismo de boquilla, tras unos años de auge, en el momento en el que se mostró tal cual era (“todo por la pasta”), hace cosechado el rechazo de quienes le apoyaron. Su única esperanza es que los “nuevos españoles” -no es por azar que el “rey de los manteros” figure en la lista- le apoyen masivamente, junto a las feministas más fanatizadas y a los funcionarios y familias de funcionarios que podemos ha conseguido empotrar en la administración. Si queda fuera del parlamento, o disminuido, por detrás de Mas Madrid, Unidas Podemos se perpetuará por las necesidades de subsistencia económica de sus integrantes, pero nunca volverá a ser creíble como “alternativa de izquierdas”. El propio PSOE deberá reconocer que los menos dotados de su gobierno de coalición son, con mucho, los ministros llegados de Podemos. ¿Será la hora de Mas Madrid? Seguramente, pero esta formación precisará dar un estirón electoral para contar. La decepción que ha supuesto para todo el país, la presencia de ministros de Unidas Podemos en el gobierno, impedirá que, en el futuro, esta opción pueda volver a repetirse.

3) ¿Y Vox?

La formación verde se la juega en Madrid. O mejora sus resultados o los mantiene, con lo que el futuro de su sigla quedará asegurado, o bien pierde un número significativo de votos, demostrando que el PP siempre puede recuperar todo lo nacido “a su derecha”. De ahí que haya resultado inteligente para Vox el recurrir a caladeros de votos de la izquierda, en lugar de disputar a la derecha su electorado hegemónico. Vox ha hecho lo que otros muchos partidos populistas europeos, han hecho antes que él: “proletarizar” sus filas y tratar de recoger el voto de la clase media empobrecida y de los trabajadores hartos de promesas de unos y de otros y para los que la “izquierda” es solamente el casoplón de los Iglesias y el multiculturalismo de los Sánchez. Si esta estrategia tiene éxito, irá en detrimento de la izquierda, con lo que el tablero político español se situaría ante un cambio sociológico de tendencias muy real e inédito en nuestro país. Ahora bien, si no da resultado (y el riesgo de Vox es que las sectas católicas que actúan en su interior y los neo-liberales comprometan esa “apertura al electorado de izquierdas”), Vox puede encontrar problemas para subsistir en el futuro y corre el riesgo de perder los votos, atados con alfileres que le han llegado del PP y que pueden volver a él en caso de ovación, vuelta al ruedo, dos orejas y rabo de Ayuso.

4) Sánchez en su reválida

Las elecciones autonómicas catalanas estaban lastradas por el desinterés de los no-nacionalistas, la epidemia de Covid sin vacunaciones y con Cataluña cerrada, que se tradujeron en la abstención de la mitad del electorado. En Madrid no parece que vayan a darse niveles de abstención similares, sino que, más bien, la participación será alta o, solamente pocos puntos por debajo de lo habitual. Así pues, este será el primer examen real que validará (o no) la gestión de Sánchez al frente del gobierno, con la rémora de Podemos y con el apoyo de los no-España (indepes de todos los pelajes). Sánchez solamente puede aspirar a recuperar votos centristas y votos de Podemos, pero, sobre todo, por donde atacará de manera furibunda será: 1) por el Caso Bárcenas, 2) por la alianza del PP con “la extrema-derecha” y 3) por la necesidad de “convivencia en paz”. Es posible, incluso que suba en votos, pero aquí, lo que se dirime, es si gobernará o no Madrid. Y lo más posible es que la izquierda no llegue a la mayoría absoluta, sumando todas sus fracciones. Hasta ahora, hemos conocido al Sánchez prepotente y triunfador… ¿cómo será el Sánchez derrotado y con un suspenso? Los psicópatas, siempre, tienen mal perder. Y la responsabilidad del fracaso, tanto Sánchez como los barones, la echarían sobre Unidas Podemos y el lastre que han representado en el gobierno.

5) El impulso que necesita Casado

Que Casado no es un líder carismático y que, en su equipo, no hay nadie que lo sea, eso está fuera de toda duda. Que es el momento en el que el PP tiene una dirección con un perfil más bajo, parece evidente, desde todos los puntos de vista. Y, finalmente, que los resultados en las elecciones catalanas, situaron al partido ante el riesgo del “sorpasso” de Vox, es algo que aterroriza en Génova. Un fracaso en Madrid pondría el puesto de Casado en una difícil situación, pero, lo contario, operaría un efecto balsámico que haría olvidar el raro resultado de las elecciones catalanas (a causa de los “raros” momentos en las que se celebraron) e impulsaría de nuevo la carrera de Casado y la sigla PP. ¿Puede ganar Ayuso? Lo más probable es que quede en cabeza e, incluso, que mejore sus resultados en relación a las anteriores elecciones. Pero, hasta ahora, las encuestas pronostican que seguirá necesitando los votos de Vox. Y este va a ser el problema: ¿cómo pactar con Vox, sin que en la UE se rasguen las vestiduras? Por otra parte, gobernar sin Vox en minoría garantizaría inestabilidad. Por tanto, para Ayuso: vencer, implica, obtener la mayoría absoluta y, para el PP, otro tanto. Solo se puede decir que uno ha vencido cuando no necesita “aliados”. Si vence de esta manera, el PP y Casado van a tener ese triunfo que precisaban para relanzar el partido y su liderazgo.

6) Los resultados madrileños y el tablero político español

Un resultado desfavorable para Sánchez en Madrid implicaría reformar su gobierno de arriba abajo. No sólo porque los ministros de Podemos no están a la altura (si “el moños” como vicepresidente era una vergüenza impresentable, su sustituta, es Nadia Calviño del PSOE, no Yolanda Díaz, que ha pasado a ser vicepresidenta “tercera”, cargo puramente formal, ante su evidente falta de talla), sino porque, hasta ahora han supuesto un lastre incómodo para el gobierno que ha menoscabado su imagen, ha generado problemas internos con los “barones” y cuya presencia ha sido denostada en Europa. Así pues, a Sánchez le queda la posibilidad de apoyarse en los restos parlamentarios de Cs que le ayudarían a jugar un papel “centrista” (de centro-izquierda, claro está) en la etapa post-covid. Eso, o convocar elecciones anticipadas en julio, cuando el tema de la pandemia esté, más o menos conjurado, con las vacunas y antes de que el PP pueda remontar el vuelo tanto como para competir con la sigla PSOE. Pero eso supondría jugar a la ruleta rusa. Y hoy, a Sánchez, lo que le interesa es el reparto de los fondos europeos (algo que la UE sigue sin ver clara, exigiendo a Sánchez precisión en su proyecto que teme, como no podía ser de otra manera, que el dinero vaya a parar a proyectos sin futuro de los “amigos del poder”). La cuestión para él, es la siguiente: convocar elecciones antes de que se pongan de manifiesto los efectos deletéreos de la crisis Covid en el turismo (que, si se pierde la campaña del verano de 2021, van a ser catastróficos) o aguantar como sea hasta que haya repartido la tarta de los fondos. Nosotros apostamos que elegirá esta última opción. ¿Y el pueblo español? Ni está, ni se le espera en este reparto…

lunes, 12 de abril de 2021

CRÓNICAS DESDE MI RETRETE: EL “PROCÉS” CONVERTIDO EN TIMO

 

Inicialmente, el “procés” fue una estafa a los que pensaban que era posible llegar a la independencia de Cataluña y a crear una nueva nación en esta época de globalización postnacional. La lógica y el sentido común indicaban, desde el principio, que no era posible. En privado, sus promotores más honestos, a posteriori, reconocieron que se había tratado de un “mal cálculo”. Pero lo que ha seguido luego ha convertido el esperpéntico “error”, en timo puro y simple. Ahí es donde Puigdemont se ha quedado solo con sus últimos fieles en Waterloo. Suponemos que, al final ERC y JuntsxCat llegarán a algún acuerdo de compromiso para evitar nuevas elecciones, pero vale la pena conocer cuál es, hoy, el motivo oficial de la discordia entre ambas formaciones.

JuntsxCat sostiene que la “república catalana existe”. Y que, por tanto, solamente se trata de dotarse de medios para gobernarla. El primero de todos: un DNI. A doce euros pieza con código QR. JuntsxCat pretende que la gencat reconozca ese documento como “medio de identificación” que sustituya al DNI de toda la vida. El carné se lanzó el pasado 6 de abril. Su nombre oficial es “Identidad Digital Republicana”. El “Consell per la república” formado desde Waterloo lo ha lanzado con la consigna de “preparar una estructura de Estado”, y “la ID es un espacio de soberanía y empoderamiento del ciudadano”. El aliciente es que quien lo presente tenga “beneficios sociales”, es decir, descuentos en clubs, tiendas, y, por supuesto, en subsidios y subvenciones distribuidas por la gencat, algo que el DNI español no permite… (aquí, risas enlatadas).

Lo peor es que la idea del DNI-catalán está muy trillada. Hace 10 años que los vendían, como vendían camisetas, barretinas, preservativos y hoy venden mascarillas con el signo indepe.

ERC, claro está, no quiere acceder a la nueva locura alimentaria de la camarilla de Waterloo. Pere Aragonés, seguramente, no es el más adecuado para presidir ni una comunidad de vecinos, pero tampoco es un suicida que quiera acabar empapelado en procesos. Aspira sólo a hacer lo que todo político hace: aumentar la cuenta corriente. Por tanto, es imposible acceder a la petición de JuntsxCat. Pero tampoco puede gobernar sin su apoyo. Así que se trata de ver hasta dónde pueden cambalachear unos y otros.

Hay que recordar a los que viven fuera de Cataluña que, de Puigdemont solamente se acuerdan los enganchados a TV3. Dicen que Puigdemont “vive” en Waterloo. No, de hecho, vive sólo en TV3. La “televisión pública catalana” es la UNIDA que mantiene con vida su memoria y lo presenta como un superhéroe que vigila en la noche oscura del fin del “procés”. Para el resto, Puigdemont es un nombre más, tan irrelevante hoy como el de Torra. Alguien alejado de la realidad catalana de abril de 2021, una realidad que se aleja cada vez más, no solamente del “procés”, muerto y enterrado, sino de cualquier cosa que haya propuesto el nacionalismo.

La época de los “Estados-Nación” quedó atrás en 1945. A partir de entonces, se inició el tiempo de las “federaciones continentales”. El hecho de que la UE se haya convertido en una ineficiente estructura burocrático-administrativa, que solamente ejerce como pata europea de la globalización, no quiere decir que haya un lugar para los micronacionalismos y sus micronaciones. El problema es que, allí donde gobiernan, distorsionan la realidad, crean falsas esperanzas y… falsos documentos de identificación.

El día en que TV3 deje de estar en manos del nacionalismo (es decir, el día en que el nacionalismo pierda el control de la gencat y esta pueda volver a ser considerada como “institución de todos los catalanes”, Puigdemont deberá ganarse la vida en las paradas del metro de Bruselas cantando habaneras o canciones rumanas acompañado por su mujer.

viernes, 9 de abril de 2021

CRÓNICAS DESDE MI RETRETE: UNO CON ALZHEIMER Y EL OTRO PSICÓPATA... BUENAS ELECCIONES

Desde el mes de noviembre de 2020, durante la campaña electoral, se comentaba que Joe Biden no estaba en perfecto estado de salud, ni físico, ni intelectual. Entonces no lo creímos porque, a fin de cuentas, cualquier persona mayor de 75 años (y Biden tiene 78) puede tener problemas de memoria. Pero en marzo y abril, distintos vídeos, no sólo demuestran su capacidad para caerse, sino -lo que es mucho más grave- sus lagunas mentales, sus errores de percepción de la realidad y se estado de confusión mental (en uno de ellos ni siquiera sabe dónde se encuentra). Y, sin embargo, es el presidente del que, hasta ayer, era el “país más poderoso del mundo”. Podemos quejarnos de esto, pero no de tener un presidente enfermo. En España ya conocemos esta situación: hemos tenido presidentes, democráticamente elegidos, que, sin embargo, tenían absolutamente todos los rasgos del perfecto psicópata.

Se conocen perfectamente los rasgos del psicópata:

1. Falta de empatía

Los más optimistas dicen que han muerto en el curso de esta pandemia 70.000 personas, los más realistas elevan la cifra a 100.000. Sea como fuere, para Sánchez parece darle igual que buena parte de los muertos hayan sido por las malas decisiones -determinadas por criterios políticos y no sanitarios- tanto en los primeros momentos, como en la actualidad.

2. Facilidad para la mentira

A alguien normal, le cuesta mentir. Denota incluso que miente por reacciones fisiológicas o gestuales. Sánchez es un maestro en el arte de la mentira. Hay momentos en los que se puede creerse que cree sus propias mentiras. En realidad, no las cree, simplemente, le tiene absolutamente sin cuidado si con ello logra aplazar la solución a los problemas.

3. Narcisismo

A diferencia de Zapatero, que creía en su propio “mundo feliz” y quería construirlo de manera ingenuofelizota, Sánchez carece absolutamente de criterios ideológicos o de otra norma que no sea la exaltación de sí mismo, el exigir culto a su personalidad por parte de los medios y el cultivar una preparación técnica de la que carece. El ego, ante todo y, sobre todo.

4. Irresponsabilidad

A fuerza de mentiras, la grieta entre la “España oficial” y la “España real” se va ampliando. Los problemas no resueltos van agravándose y la situación del país empeora, con perspectivas de llegar hasta el punto de no retorno por la intensidad de la crisis económica, los menas, la inmigración ilegal, la sanidad, la educación, la crispación… El futuro no existe para el psicópata.

Si hoy podemos tipificar a Biden como enfermo de Alzheimer, a la vista de todos estos síntomas que, por sí mismos, definen los rasgos del psicópata ¿cómo hay que calificar a Sánchez?

No volveré a votar -y hace mucho que no lo hago- hasta que se exija a los candidatos a cualquier cargo público, certificado de salud física y psicológica. A fin de cuentas, dirigir un país es como conducir un vehículo: sólo pueden hacerlo los que están en perfecto estado de revista.

 

jueves, 8 de abril de 2021

CRÓNICAS DESDE MI RETRETE: ¿PARA QUÉ “IR A LOS BARRIOS”?

 

Los mítines y los actos públicos pertenecen a otra época, así pues, ir a Vallecas a disputar la "plaza roja" a la izquierda, no parece razonable. Hace tiempo que la izquierda ha perdido la calle, esa calle que hoy, si es de alguien, pertenece a servicios de mensajería, perros defecando, patinetes eléctricos, colgaos y embozados. Cualquier actividad pública de algunos partidos, puede ser considerada como una "provocación" por otros. Eso garantiza aparecer en los medios (véase el moños en Coslada), pero también es contribuir a colocar un baldosín más en la “sociedad del espectáculo”. Es el tiempo de la “post-verdad” en la que lo razonable, la propia ley, los actos de gobierno y las campañas electorales, no apelan ni a la razón, ni al entendimiento, ni siquiera a la civilización, sino a la imagen, a los sentimientos, al espectáculo, en una palabra. Eres la “alternativa”, cuando tienes el valor y los redaños suficientes como para enfrentarte a la “post-verdad”.

Vox se ha equivocado al convocar un mitin en Vallecas. El votante vallecano tenderá a votar de manera natural a Vox, no tanto por convicción, como por rechazo a cualquier otra opción que antes hubieran votado. Vox debería haber esperado a tener mayoría en Vallecas para tomar las calles de aquel barrio, avalados por el resultado electoral. Hacerlo antes era pringarse en unos incidentes provocados por otros que, tanto PP, como PSOE, como el zombi de Cs, denunciaría como “extremismos opuestos”, nada que ver con ellos, pureza inmaculada, representantes prístinos de la democracia y ayatolas de la concordia y el civismo… (vamos lo que el Evangelio define como “sepulcros blanqueados”).

Además, hoy no hace falta ir a los barrios para ganar a los barrios. Las bandas étnicas, la delincuencia llegada de todas las partes del planeta, la inmigración masiva y descontrolada, la transformación de los sindicalistas en consumidores compulsivos de marisco y los fraudes estilo Podemos, hacen campaña en los barrios por cualquiera que se oponga a todo esto. Incluso para Vox.

Sin olvidar que, a los barrios ya no se llega por la calle, sino por las autopistas de la información. Un vídeo viral es mucho más eficiente que un mitin de 5.000 personas (a fin de cuentas, todos ellos, ya convencidos). La “publicidad inteligente” que bombardea a diario a quien, a través de alguna cookie, ha demostrado predisposición hacia los temas de Vox es mucho más eficiente que los sobres de publicidad en el buzón que llegan tanto a un español-de-toda-la-vida harto, que a un Ndongo, a un Wilson Pérez, a un Habibi o a un Cha-lao.

No, definitivamente, no hace falta convocar mítines que ya sabemos cómo van a terminar. Lo que hace falta es enarbolar un programa valiente que confiese lo que otros no se atreven a decir: que España, toda Europa, están al borde del precipicio, que en 10 años seremos irrelevantes en el concierto de las naciones y habremos perdido el tren del siglo XXI. Yo pediría a cualquiera que intente levantar una “alternativa” en España, que no mire a mañana, ni al 4-M, sino a 2030.

miércoles, 7 de abril de 2021

Acaba de aparecer el nº LXXI de la Revista de Historia del Fascismo: El pequeño Libro Nebro – Citas de Julius Evola

 

El pequeño Libro Negro – Citas de Julius Evola – 60º Aniversario de Cabalgar el Tigre

En 2021 se cumple el 60º aniversario de la publicación de Cavalcare la Tigre, una obra que todavía hoy tiene resonancias y cuyo campo de aplicación excede a los movimientos que aún hoy se reclaman “fascistas”. Su autor, Julius Evola, nunca fue “fascista”, es más, realizó una crítica al fascismo (Il fascismo visto dalla Destra), a pesar de que conoció personalmente a Mussolini (también se encontraba presente en el Cuartel General de Hitler cuando el Duce llegó tras ser liberado por los comandos especiales de Otto Skorzeny), sin embargo, tiene perfecto derecho a figurar en esta revista por dos motivos: colaboró con la República Social Italiana, cuando todo estaba perdido y era imposible hacerse ilusiones sobre el final de la guerra; y, en la postguerra, se convirtió en la referencia para varias generaciones de neo-fascistas.

Hemos traducido esta obra de la primera edición italiana (Citazioni, Ed. Volpe, Roma), publicada a principios de los años 70. Es un pequeño volumen que nos ha acompañado allí a donde la vida nos ha llevado. Hoy, las portadas, las primeras páginas y los índices se han perdido y el volumen, deshilachado y maltrecho por el tiempo, sigue ocupando un lugar destacado en nuestra biblioteca y en nuestro corazón. La falta de tiempo, nos había impedido traducirlo antes. Lo hemos acompañado de una Prefacio publicado por Gianfranco de Turris, presidente de la Fundación Julius Evola, escrito para una de las ediciones francesas de esta obra.

Lo que el lector va a encontrar en las páginas que siguen no es, exactamente, nada que tenga que ver con la “historia del fascismo”, pero sí con una parte de las ideas que el fascismo encarnó en la primera mitad del siglo XX. Evola nos enseñó que las ideas fascistas solamente tenían valor en la medida en que representaban, para el hombre del siglo XX, ideas y valores de “siempre”, presentes en nuestra gran Tradición occidental. Por eso lo hemos incluido en esta colección.

Leer a Evola no es fácil, traducirlo todavía resulta más complicado. De hecho, si el impacto del pensamiento evoliano en el área hispana ha sido menor se ha debido a la mala calidad de buena parte de las traducciones. Evola utilizaba una forma muy particular de construcción de las frases que precisa una adaptación continua para su comprensión fuera de la lengua de Dante. Y esa adaptación no es siempre fácil de realizar. Hemos colocado entre corchetes traducciones de frases, habitualmente en latín y adaptado lo más posible el texto, respetando su espíritu.

Es posible que algunas frases contenidas en esta selección puedan parecer “oscuras” a los lectores que poco familiarizados con la obra de Evola. Este volumen es una incitación a la lectura de este autor y, tan solo es una introducción general a las temáticas que trató. No es, en absoluto una exposición completa y sistemática de su obra.

De Turris en el prefacio explica que esta obra se elaboró para que los militantes neofascistas dispusieran de un “manual” equivalente al “Pequeño Libro Rojo” de Mao Tse Tung. Es significativo que China sea la futura potencia hegemónica y que su lema sea “Un país, dos sistemas”, aludiendo al capitalismo y al socialismo. Quien haya leído el Revuelta contra el Mundo Moderno, la obra cumbre de Evola, recordará que, en su último capítulo, el autor ya afirmaba la colusión entre ambos sistemas. La China actual, heredera de la China construida por Mao terminó reconociendo, en la práctica, su identidad de objetivos con el mundo capitalista. Ahí están los hechos que lo demuestran cada día. También en esto, Evola tuvo razón.


INDICE DEL VOLUMEN

Prefacio (Gianfranco De Turris)  

I. LA TRADICION

II. LA HISTORIA Y MITO

III. CONTESTACION AL MUNDO MODERNO

IV. AUTORIDAD – JERARQUIA – ARISTOCRACIA

V. DOCTRINA DEL ESTADO

VI. RAZA Y RAZAS

VII. SEXO Y EROS

VIII.LA CULTURA Y EL ARTE

IX.CONOCIMIENTO Y AUTORREALIZACIÓN

X.PROBLEMAS DEL ESPÍRITU

XI.ORIENTACIONES EXISTENCIALES

 

CARACTERÍSTICAS:

Tamaño: 15 x 21 cm.

Páginas: 235

Portada: cuatricomía peliculada con solapas

Papel: impreso en papel de 80 gr.

Precio venta al público: 20 € (+gastos envío)

Descuentos por pedidos superiores a 9 ejemplares

Pedidos: eminves@gmail.com

También puede solicitarse a Amazon en formato revista

y en formato libro: El pequeño Libro Negro


 

Teniendo como ideal al héroe antes que al santo y al vencedor antes que al mártir; resumiendo los valores en la fidelidad y el honor, más que en la caridad y el amor; viendo en la cobardía y en la vergüenza males peores que el “pecado”; poco inclinado a no resistir al mal y a devolver bien por mal, sino, más bien, habituado a castigar la injusticia y devolver mal por mal; excluyendo de sus filas aquellos que mantuvieran el principio cristiano de "No matarás", teniendo por principio no amar al enemigo sino combatirlo y no demostrar magnanimidad con él sino tras haberlo vencido; en todo esto, la Caballería medieval afirma, casi sin alteración, una ética heroico-pagana y aria en el seno de un mundo que tenía de católico solo el nombre.

Julius Evola