viernes, 16 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (198) – HAY MÁS VELOS ISLÁMICOS EN EUROPA QUE EN MARRUECOS

Hubo un tiempo en que el arquetipo de la mujer danesa era: estatura superior a 1,70, desenfada, vestida correctamente a la moda europea, sin estridencias. Ahora, acabo de ver una foto de un grupo de musulmanas en Dinamarca, sin duda con pasaporte danés. A la de la derecha, solamente se le ve una delgada franja del rostro, los ojos, cerrar más la ventanilla del “niqab” implicaría ir a ciegas. Además, lleva guantes a juego, negros off curse. La de la derecha alterna un niqab con tonos grises y negros y la descocada se ha atrevido a salir sin guantes. Detrás de ellas, la foto de una danesa que muestra ojos, nariz, labios, pómulos y un rostro perfectamente formado que nos recuerda que estamos en Europa. Los dos musulmanas, curiosamente, tienen en sus manos una bebida con el logo de Burger King y una pajita. Y me pregunto, no sin cierta ingenuidad, ¿por dónde absorberán la pajita las criaturas? ¿Me quejo de esto? No, claro está, me quejo de que esto ocurra en Europa.

Las dos chicas de la foto, lo único que están haciendo es llevar la moda del Rif y de las zonas más apartadas de Marruecos, al centro de la capital danesa. No me cabe la menor duda de que ambas han nacido en Dinamarca, sin embargo, sus padres son de diferentes comarcas del Rif y, por tanto, lucen distintos estilos de niqab. Han traído sus tradiciones a Europa. Luego se preguntarán cómo es que no encuentran trabajo o cómo es que suscitan recelos. Póngase usted o yo, o un ángel bajado del cielo un antifaz y una capa de las antes del motín de Esquilache, y ante por las calles suscitando recelo, temor, expectación y viendo como la gente cambia de acera por lo que usted, así, le pueda traer. No en los momentos de mayor rigorismo católico nuestras monjas han ocultado rostros y manos.

Europa está camino de abandonar completamente su religión tradicional, el cristianismo. Da la sensación de que los 2.000 años de cristianismo ya están quedando atrás. Era la religión de mis padres y de mis abuelos, así que, aunque yo no crea en ningún Dios y aunque tenga cierta propensión a admirar el sacrificio de Odín en el Roble del Destino y a preferir el Rakrarök antes que el obscuro y sórdido Apocalipsis, reconozco que si hay una religión que tenga que ver con mi linaje, con mi patria y con mi cultura, esa es el cristianismo. ¿Qué se apaga por mérito del Vaticano II? Las religiones, como cualquier otro fenómeno social, están también sometidos a la segunda ley de la termodinámica, aquella que establece que los circuitos cerrados de energía tienden a decaer y a extinguirse con el ineludible paso del tiempo. Por alguna fatalidad, los ciclos religiosos no duran nunca más de entre 2000 y 2250 años. ¿Y yo que quieren que les diga? Matrix es así.



Lo que me duele, verdaderamente, es que cuando el repliegue del cristianismo podría habernos situado en un mundo de objetividad post-religiosa y de ausencia de dogmas, ahora llegan unos tipos de África y de Asia y nos cuentan, mira por dónde, que no hay más que un Dios, Alá, y que Mahoma es su profeta… y al que les chista, se lo comen con cuscús y quebab Y, claro, no podemos decirles que esto quizás valga para quedar bien en el desierto, pero que aquí, en Europa, no solamente nunca se ha creído un dogma tan simple, sino que, históricamente, se ha andado a bofetadas con el islam.

Pero, bueno, la gente cree en las cosas más estrafalarias, así que, bienvenidos al club. Imaginaros una secta que, además de creer en un dogma exótico, viste, digamos, como los tripulantes de la nave Enterprise de Star Trek. ¿Qué opinaríais si los vierais por la calle? “Panda de colgaos”, sin duda. Claro está, cada cual tiene derecho a vestir como quiera… ¿o no? También yo voy con bermudas y camisas hawaianas cuando estoy en algunas zonas de turismo o en verano en mi pueblo… Pero, claro, yo no hago profesión de fe y el niqab y demás sí son rasgos de una religión del desierto que aspira a islamizarnos incluso a los que no creemos ni siquiera en Crom, el dios de Conan, que ayuda a los que se ayudan a sí mismos.

Los niqabs, los chadores, los burkas, las barbas talibánicas, todo eso tienen mucho sentido en el marco geográfico en el que han nacido, pero el refrán español de “donde fueres, haz lo que vieres” debe ser tenido también en cuenta. No veo lo que se dice esfuerzos de “integración” en las dos chicas de la foto (que me las imagino muy simpáticas y agradables bajo el textil). Y esto es Europa: el único lugar del mundo en el que alguien se toma en serio lo de la “sociedad abierta”, “la multicuralidad” y “el mestizaje de culturas”. Vaya al valle del Rif con camisa y corbata y verán cómo le miran.

Hoy, algunos progres que habían apostado por la inmigración y el islam están dando marcha atrás. Hoy mismo, El Confidencial entrevista a uno de estos “sociólogos” que reconocen haberse equivocado con el islam. De la misma forma que el Partido Comunista fue un instrumento de la URSS, los salafistas que hoy proliferan como hongos, son delegados de Arabia Saudí. Pero en los últimos 40 años ninguna legislación de Europa Occidental ha tratado de regular las ayudas extranjeras para la implantación de nuevas religiones en el territorio nacional. ¿Qué lo impide? La “corrección política” y los dogmas multiculturales que, en nuestras latitudes, han sustituido a los dogmas cristianos y que han abierto paso al dogma islámico.

Y luego se ven fotos de Dinamarca que parecen sacadas de entre Nador y Quetama. A ver si no es para quejarse…

http://eminves.blogspot.com/2017/07/conocer-el-yihadismo-de-ryan-ymas.html

jueves, 15 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (197) – NO HAY NADIE DE "COMANDANTE EN JEFE"


Ya sé que sería mucho pedir a un gobierno que hiciera otra cosa más que esforzarse por mantenerse en el cargo lo más posible. Lo digo por el okupa de La Moncloa, pero también y sobre todo, por el zoquete que sienta sus reales en la Plaza de San Jaime. Que el tipo esté obsesionado por la independencia y se haya embarcado, con las diferentes camarillas indepes -la de ERC, la de los ex CiU contrarios a Puigdemont, la de Puigdemont y sus cursiladas bruselesas, la de los CDR-CUP-ANC, la de Torra-Omnium- es algo que, como dicen los franceses, va de soi, en otras palabras: que no sirve para otra cosa que para mantener la ficción en la independencia imposible. Otro tanto puede decirse de la alcaldesa de BCN que, a la vista de que siente el aliento electoral en el cogote, ha declarado la guerra a los narcopisos que graciosamente ha permitido en los últimos tres años que invadieran la “ciutat cremada”. Así que, desengañaros, aquí no gobierna nadie, quizás algún jefe de negociado haga algún esfuerzo por gestionar el día a día, pero nada más: de ahí para arriba, todos aspiran en estos momentos en “posicionarse”, entre codazos y zancadillas, ante otros candidatos y demostrar que son ellos los que atraerán los votos de pobres indocumentados. No me voy a quejar de esto, sino de que los problemas barceloneses siguen acumulándose. Y de qué manera.

Hará un mes, aludimos en nuestro quejío 176 a “Barcelona invadida por delincuencia y epidemias”. En pleno verano, ya había evocado la plaga de chinches que estaba sufriendo Sabadell y que había llegado a la Ciudad Condal. Y por si fuera poco, anteayer destácabamos el peripatético caso de la “manada de los sarnosos magrebíes” que había agredido a un pareja en Santa Coloma y, de la que, por cierto no ha vuelto a saberse nada, salvo que la mayoría de sus miembros habían sido puestos en libertad. Repasando el “histórico” del blog, veo que en octubre de 2010 “subí” un artículo titulado La tuberculosis avanza. Repunte vinculado a la inmigración. Y ya que rememoramos otros tiempos, recuerdo un artículo que escribí para una revista convencional, Nuevos Horizontes, en 2000 y que coloqué en el blog en 2010: La costumbre islámica más brutal: la ablación del clítoris. ¿Qué tienen en común todos estos artículos publicados en un arco de tiempo de 18 años? El que aluden a un mismo problema: LA SALUD PÚBLICA. No recordaré todas las veces que desde 2002 he aludido al avance en el consumo de “drogas blandas”… desde la litrona, hasta el canuto, pasando por las sobredosis de calimocho y siempre atribuyendo al canabis el rango de “droga blanda”, aunque suma en un estado de tontería aguda.

¿He sacado alguna conclusión de toda esta preocupación por la “salud pública”? Una sola: como decía Herbart Marcuse a principios de los 60, hoy estamos en un momento en el que la Utopía es posible a la vista de los avances científicos y técnicos, sin embargo, hoy estamos asistiendo al advenimiento de un mundo Distópico. Marcuse, marxista de la Escuela de Franckfurt, lo atribuía a la “injusta distribución de la riqueza”. Hoy, el viejo profesor se avergonzaría de esta interpretación: la única explicación para que, en lugar de vivir en un mundo ideal, lo hagamos en un infierno es el “sistema político-cultural” que ha rebajado hasta la nada la capacidad crítica, lastra con plomo los procesos electorales y ha generado un esquema en el que una mayoría electores analfabetos encumbran a una clase política política compuesta por indigentes intelectuales, nulidades humanas, psicópatas de manual y ambiciosos sin escrúpulos, incapaces, por supuesto de gobernar. Leer la prensa y lo comprobaréis. Y, luego, pasa lo que pasa.



Pasa que problemas que PODRÍAN y DEBERÍAN haberse solucionado hace un mes, o hace veinte años, dado que no figuran entre los más “acuciantes” para los españoles según el CIS y sus fogones, ni siquiera merecen la atención de los ciudadanos, por mucho que les generen problemas. Que se lo digan a la pareja de Santa Coloma vejada y apuñalada hace unos días. Una tonta del bote con rostro recauchutado dijo que era “inhumano” que se recordara el origen de los agresores… se ve que es mejor que pasen por “castellanos viejos” antes que se reconozca su origen étnico. O que se lo digan a los padres que hace un mes se quejaban de que sus hijos habían contraído impétigo en las escuelas de la Barcelona de Torra y de la Colgau.

La experiencia de Mariano Rajoy al frente de los destinos del gobierno demostró una cosa: que no todos los problemas se resuelven solos. A veces, mira por dónde, el gobernante debe gobernar, no dejar libre curso a las crisis: ¿La economía? “El Estado debe inhibirse del juego de la oferta y la demanda” dicen los liberales de estricta observancia. ¿La inmigración? “No pueden ponerse puertas al campo” dice el político que acaba de vallar su propiedad. ¿Las toxicomanías? “El canabis es medicinal y relajante”, dice el colgao, mientras un conserje del ministerio o del ayuntamiento le va liando los canutos. ¿La seguridad alimentaria? “Tenemos la mejor comida del mundo”, nos cuenta el responsable del sector que en el otro cajón tiene las estadísticas sobre aumentos de cánceres y dolencias provocadas por pesticidas, fungicidas, vermicidas, aditivos, colorantes, estabilizantes y demás. ¿Las enfermedades? “Estamos en ello, no hay que alarmarse”, dice con una gravedad pasmosa el responsable de la Xarxa de Vigilància Epidemiològica de Catalunya…

Lamentablemente, los datos y lo que usted y yo vemos en nuestro entorno, no responde a la tranquilidad que pretenden sembrar todas estas declaraciones. El Estado inhibido de la oferta y la demanda, facilita que se generen burbujas, una tras otra. La inmigración no vendría si se expulsara sistemáticamente a los recién llegados ilegalmente. El cánabis será relajante… pero cada vez hay más ni-nis empanaos incapaces de hacer otra cosa más que liar el siguiente porro y más afectados por psicosis cannábica a la puerta de los hospitales. La gente muere como nunca en esa lotería que es el cáncer y nadie nos dice cómo se genera (pero, eso sí, estate seguro de que el próximo viernes podrás ver a la Esteban y como quiere a su último julay).

¿Y el “impétigo”? Pues dice la Xarxa (Red, para los no catalanes) que en menos de un mes se han duplicado los casos en los colegios de Barcelona. Por aquello de no crear “alarma social”, la Xarxa (pronúnciese “charcha”) alude a “brotes”, no a afectados y en ningún lugar se indica cuantos afectados hay por término medio en cada “brote”. El único dato que se indica es significativo: en Cataluña se han dado 43 “brotes”, 39 desde finales de septiembre y 29 de ellos en las últimas tres semanas. ¿La culpa? Ahora resulta que la culpa es de las “pieles atópicas”… No lo digo yo, que lo dice La Vanguardia, la cual ilustra el artículo con la misma foto que utilizó hace un mes: un caso leve de impétigo. Mirad en Google otras fotos y me diréis si se parece en algo a la foto publicada por el rotativo catalán subsidiado por la gencat. Dirán que es para no “crear alarma social”.

Los problemas sanitarios no se solucionan solos. Es preciso gobernar. Pero, claro, ¿qué le vais a pedir a una Generalitat embarcada en su loca carrera hacia ninguna parte o al ayuntamiento de Barcelona que solamente adoptará alguna medida cosmética cuando el asunto esté diariamente en primera plana y la cocinilla del CIS lo reconozca como “problema preocupante”?

¿Votar en las próximas elecciones? Solo a un candidato que enuncie con claridad los problemas, defina las soluciones y jure un timming para resolverlos. Y, sobre todo, si cien días después de haber salido elegido no ha hecho nada, prometed que sus votantes seréis los primeros en pedir su linchamiento público.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (196) ESPAÑA CON O SIN PROBLEMA

Me quejo de que la pobreza intelectual de los nacionalistas no tiene como contrapeso una respuesta de los medios intelectuales, perfectamente conscientes de la indigencia conceptual del independentismo y de lo lamentable de sus planteamientos. No existe posibilidad de articular una respuesta a los independentismos, desde el momento en el que no existe nada que se parezca a una “historia nacional de España” que se enseñe en las escuelas de toda la nación. Y, desde luego, ni el Estado de las Autonomías, ni la constitución del Estado sirven para anteponerlo a los mitos de independentismo. Y eso me lleva a la polémica que se dio en 1949 -se ve que en pleno franquismo, las neuronas de los intelectuales funcionaban mejor- entre dos concepciones de España.

Andaba repasando los dos textos fundamentales de la gran polémica ideológica del franquismo: la que opuso a Rafael Calvo Serer a Pedro Laín Entralgo, cada uno de ellos situado en dos corrientes ideológicas que formaban parte de la “coalición” que dio lugar a la insurrección del 18 de julio de 1936. Sería bueno que todos repasáramos aquellos dos textos, España como problema que recogía una serie de ensayos de Laín y la respuesta de Calvo Serer, España sin problema. Fue la última vez que se produjo un debate intelectual de altura sobre el ser y el destino de España y de los españoles. ¿Tuvo lugar en democracia con libertad de expresión? No, en democracia se dio por sentado de que el Estado de las Autonomías era la panacea universal y así hemos llegado a Otegui candidato a lendakari y proliferación de mindundis en Cataluña.  

No ha vuelto a saberse de ese debate, por muchos motivos. El primero de todos es que la actual generación carece de curiosidad e interés por la historia de su propio país y la existencia de un Estado de las Autonomías impide reflexionar sobre España tomada como un conjunto, no sea que algún nacionalista -cuyo voto se necesitará maña o pasado- vaya a ofenderse. España, lo hemos dicho alguna vez, es el único país europeo que carece de “historia nacional” o, mejor dicho, que ha renunciado a enseñarla en las aulas.



Vayamos a finales de los 40. El grupo de intelectuales falangistas que figuraban en torno a Serrano Suñer y que habían elaborado un proyecto “revolucionario” (los Laín, los Tovar, los Ridruejo, los Salvador Merino, los Torrente Ballester), vivían angustiados por la presencia asfixiante de la Iglesia en la sociedad y en el Estado español. Después de los “sucesos de Begoña” de 1942 y, sobre todo, después de que Juan March repartiera millones de libras esterlinas procedentes de la embajada inglesa entre los capitanes generales de las regiones militares para evitar que España entrara en guerra junto al Eje, el proyecto de este grupo de intelectuales se había ido al traste. Consistía en realizar la “revolución nacional”, tras la reordenación de Europa después de la victoria del Tercer Reich. 

A diferencia de los falangistas que entonces se llamaron “legitimistas” (Pilar y Miguel Primo de Rivera, Fernández Cuesta, Girón) que se habían acomodado bien al régimen de Franco y que, a partir de los “sucesos de Salamanca” de 1937, pueden ser considerados como “falangistas franquistas”, estos otros no se conformaban con unos cargos ministeriales y unas áreas de poder. Querían hacer la “revolución nacional” y por eso se encontraban en el entorno de Serrano Suñer: era el interlocutor ideal para presionar a Franco y, además, era el hombre de confianza de las potencias del Eje en España. A partir del cambio de gobierno que tuvo lugar en 1942, los falangistas de las dos tendencias (“legitimistas” y “revolucionarios”) dejaron de ser la fuerza hegemónica en el franquismo. Este papel pasó a manos de los “nacional-católicos” (vaticanistas de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, ex miembros de Renovación Española, monárquicos tradicionalistas, y la Iglesia en general).

Cuando Franco, en la segunda mitad de los 40, comprobó que la reconstrucción política de las antiguas potencias del Eje se realizaría en función del centro-derecha (democracia cristiana) y del centro-izquierda (socialdemocracia), tuvo la ingenuidad de pensar que, ese mismo esquema podía darse en nuestro país: los primeros serían los “nacional-católicos” y los segundos los “falangistas franquistas”. Pero estos últimos aportaban poco: se conformaban con tener los resortes de la Secretaría General del Movimiento, de los ministerios “sociales” y las “correas de transmisión” a la sociedad (empezando por los sindicatos). Cuando Serrano Suñer abandonó la política en 1942, el grupo falangista que lo apoyaba se dispersó: unos se dedicaron a prosperar en la Universidad, otros ejercieron el periodismo en el extranjero y los hubo que ingresaron en la empresa privada.

Sin embargo, en 1949 aparecería el libro de Laín España como problema que reagrupaba una serie de ensayos escritos por el autor después de la guerra civil y publicados, mayoritariamente en revistas falangistas. Básicamente, su tesis correspondía perfectamente a la idea joseantoniana de España como “unidad de destino”, lo que implicaba superar las diferencias entre “derechas” y “izquierdas”. Al igual que Edgar Neville, haría posteriormente en el cine (en su película Mi calle, 1959), llamando a la “reconciliación”, la obra de Laín, a pesar de haber sido publicada diez años después de la guerra civil, llamaba a la reflexión: no todos los vencidos, ni todos los exiliados, pertenecían a la “anti-España”. Algunos de ellos habían luchado sinceramente por “otra idea de España”, en absoluto tributaria de las logias, del komintern o de la internacional del dinero. A pesar de que sus ideales no coincidían exactamente con los de la coalición que apoyó el 18 de julio (falangistas, tradicionalistas, alfonsinos, Iglesia), lo cierto es que resultaba imposible no reconocerlos como “españoles”, especialmente, para liquidar la diferencia entre las “dos Españas”. 

Eso permitiría recuperar a muchos intelectuales y artistas que se habían exiliado, sin haber ostentado cargos, ni, por supuesto, haber tenido responsabilidad en delitos de sangre o en la marcha hacia la guerra civil. Tal era el “problema de España” que no había sido superado por la guerra civil. Lo que Laín estaba haciendo, era clamar por la recuperación, especialmente, de la “generación del 98”. Laín, católico pero sin fanatismos, consideraba que aquellos que no lo eran, podían tener un lugar en la reconstrucción de España. El problema de España era, pues, superar la dicotomía entre las “dos Españas”. Eso era todo.



Inmediatamente después, el mismo año, Rafael Calvo Serer publicaría su respuesta, España sin problema. Era la voz de los nacional-católicos que se mantenían en la pureza de sus concepciones: ¿la generación del 98? Liberales agnósticos en la mayoría de los casos, ajenos al sentir católico de España. ¿Los intelectuales republicanos en el exilio? La anti-España que había sido vencida por España y, por tanto, todo aquel que se empeñara en “recuperarlos” lo que estaba haciendo era introducir un peligroso virus en el cuerpo de una nación católica. Así pues, ya no había “problema español”. Lo significativo era que los ensayos que componían esta obra se habían publicado anteriormente en la revista Arbor, publicada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que controlaba el Opus Dei desde su creación. 

Calvo Serer, antes de la guerra, se había aproximado a la revista Acción Española y al monseñor Escribá de Balaguer, fundador del Opus Dei, luego había pasado al Consejo Privado de Don Juan de Borbón en 1943 del que formaría parte permanentemente desde 1952. El Concilio Vaticano II hizo el resto y en 1974 reaparece de la mano del PCE en la “Junta Democrática de España”. Al igual que Laín, su evolución futura tiene poco que ver con la posición que ambos mantenían en 1949 cuando mantuvieron aquella agria polémica. Porque, a fin de cuentos, Calvo se oponía a la reincorporación de intelectuales y se alineaba con los sectores más inmovilistas del régimen, mientras que Laín, consciente de que ya no existía la posibilidad de realizar una “revolución nacional”, dada la derrota del Eje, sostenía posturas “aperturistas” en relación a los intelectuales, no así en relación a la política, juzgando que el parlamentarismo había muerto -y estaba feliz muerto- en España. Obviamente, el favor oficial se decantó hacia Calvo Serer que recibiría el Premio Nacional de Literatura en 1949.

Cuando, uno años después, Franco nombró a Joaquín Ruiz Jiménez, ministro de educación, éste abordó ambiciosas reformas de los planes de estudios, lastrados por la losa del nacional-catolicismo y llamó para ocupar cargos relevantes en su ministerio y al frente de las universidades a aquel grupo de intelectuales que diez años antes había estado junto a Serrano Suñer. Para ello, hubo que desalojar sus cargos a exponentes nacional-católicos, con la consiguiente alarma de este sector que, desde la guerra civil, había considerado ese ministerio como propio. Hay que decir que, en aquella época, Ruiz Jiménez era católico, pero también estaba afiliado al Movimiento de FET-JONS. El hecho de que hubiera nombrado altos cargos a antiguos falangistas “revolucionarios” (en 1936-1945), indicaba sus preferencias. A partir de ese momento, la polémica que antes había tenido lugar en la sociedad, se trasladó a las esferas del gobierno: se enfrentaban dos concepciones de la educación en España y, por tanto, dos concepciones de los programas de estudio.

Los incidentes de 1956 en los que resultó herido de bala un joven falangista y los incidentes que tuvieron lugar en la Universidad supusieron el desalojo de Ruiz Giménez y de su equipo y el triunfo definitivo de los miembros de la nueva organización que se erigió como hegemónica a partir de ese momento y seguiría siéndolo hasta las postrimerías del franquismo: el Opus Dei que aporto sus técnicos salidos de la universidad para el proyecto desarrollista y tecnocrático que solamente pudo abordarse tras la aprobación de la Ley de Inversiones Extranjeras en España en 1959.

Estos días he pensado bastante en aquella polémica y he vuelto a ojear ambas obras, polvorientas y en ediciones de los años 50, desportilladas y con el papel oscurecido. Obviamente, ninguna de las dos posiciones sería sostenible hoy y ambas están, formalmente, fuera de lugar. Casi setenta años son muchos como para que pueda quedar algo de actualidad en tanta especulación realizada sobre los rescoldos de la guerra civil y de la derrota de Europa (por eso fue 1945: la derrota de Europa). No me preocupa tanto el que ninguno de los problemas que planteaba España como problema, se haya resuelto. Lo que realmente me preocupa es que en casi 70 años no hemos vuelto a tener una reflexión sobre el destino de España y el ser de los españoles. Eso sí, el Estado de las Autonomías, más que resolver un problema ha creado diecisiete problemillas.



martes, 13 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (195) – LA BARCELONA DE LOS NARCOPISOS


No puedo renunciar a haber nacido en Barcelona, pero sí que hará ya casi veinte años renuncié a vivir en Barcelona. La única vez que acudía con la familia a un oficio religioso, era en la Misa del Gallo de la noche de Navidad, en la Catedral. Más por tradición que por otra cosa. El último año (debió ser el 2001) fue terrible: primero, recorrer con mis hijos, las Ramblas por la noche, daba una sensación de absoluta inseguridad: el paisaje de la ciudad había cambiado hasta lo irreconocible. Las Ramblas ya no eran ese lugar en el que se podían mirar libros en los kioskos, animales domésticos un poco más allá y elegir un ramo de flores o una prosaico sobre de semillas; se había convertido en un lugar sórdido, con miradas hurañas y esquivas de gentes que sabías que te escaneaban para saber lo que podían robarte. Era la noche de Navidad, pero los choros llegados de todo el mundo, parecían celebrar un congreso en la que fuera gran arteria turística de la ciudad. Y luego, para colmo, al subir por las escaleras de la Catedral oído detrás de mí una carraspera con pollo y todo, me vuelvo y era él: el jefe del gang de los Pujol, tal como lo pintaban los imitadores, tosiendo y expectorando mucosidad. En ese trance hay que asegurarse de que uno tiene bien controlada la cartera.

Pero lo peor estaba por llegar: la homilía del obispo de Barcelona, fue alternando catalán y castellano, por deferencia a unos o a otros y eso me pareció bien, pero la alocución me indicó dónde estábamos llegando: nos contó que la Iglesia había asumido la tutela de los “nuevos pobres”, los inmigrantes y que esa misma mañana, el obispado había ofrecido una comida a varios cientos de inmigrantes a la que siguió un acto religioso… al que, añadió el pobre obispo, la mayoría no asistieron, optando por seguir en el comedor. Pero ¡qué importaba! Si la llegada hasta la Catedral había supuesto algo así como el “descenso del río Congo” tal como lo describe Conrad en El corazón de las tinieblas, el retorno se convirtió en algo intranquilizador. Fue la última vez que asistía a una Misa del Gallo con mi familia en Barcelona.

Pocos días después dejé ciudad. En las veces siguientes que he regresado, sin excepción, cada vez más, he ido viendo cómo se degradaba el paisaje urbano, como desaparecían todos los lugares comunes que los barceloneses mayores de 50 años podíamos albergar en el recuerdo y, sobre todo, como la vida urbana se hostilizaba progresivamente. Si los años del pujolismo provincianizaron a Barcelona, si el intento de convertirla en “ciudad fashion” de Europa se quedó en agua de borrajas y si el proceso soberanista ha terminado de hundir a la ciudad (por que en Cataluña no hay gobierno desde hace años, más allá del reparto de comisiones, y de la permanente campaña soberanista), Barcelona hoy es “causa perdida”. Y aun le queda por decaer mucho más.

Así está el patio. Entre los males incomprensibles que han afectado a la ciudad en los últimos tres años, la epidemia de los narcopisos es, de todas, la más inconcebible. Resumimos: un buen día, un piso vacío es ocupado por una banda de narcotraficantes que lo utilizan como base para su distribución: los yonkis llegan al edificio, llaman al piso, comprar heroína, aprovechan el escaso tránsito de la escalera y se la meten en vena allí mismo. Les importa un pito vecinos, niños que puedan pasar: el chute es lo primero. Y ahí que se chutan. Los vecinos, claro está lo denuncian y los Mossos toman nota… La legislación garantista exige que se respeten los derechos de los okupas, así que pasan meses y meses antes de que un juez autorice -cuando se ha comprobado “fehacientemente” que el narcopiso es, efectiva e indubitablemente, un narcopiso- a la policía a entrar.

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Los gobiernos municipales que se vienen sucediendo en los últimos quince años, a cual más torpe e inepto (la Colau es sólo el remate extremo de una gráfica de indigencia intelectual y de falta de autoridad), habían dejado que toda la sordidez y la delincuencia de la ciudad se concentrara, principalmente, en el Raval: a fin de cuentas, allí estaba el “Chino” y los barrio, “extramuros” de la ciudad, que desde la Edad Media había recibido a todos los réprobos y denostados por los barceloneses que vivían “intramuros”. La apertura de la Rambla del Raval y su promoción como “espacio multicultural”, hizo que algunos pobres diablos comprar viviendas nuevas a precios desmesurados, creyendo que sería una nueva zona de atracción. Y efectivamente, así ha sido: de atracción de la delincuencia y de pereza de la corporación municipal.

Porque no se trataba sólo de “sanear” la ciudad creando infraestructuras y mejorando las existentes, creando bibliotecas, piscinas y demás. Se trataba, sobre todo, de alejar a la delincuencia que había anidado en la zona: y era fácil, porque, a diferencia de la delincuencia de otras épocas que había residido allí, la de ahora pertenecía mayoritariamente a contingentes de inmigración ilegal. Era fácil presionar al ministerio del interior para que, simplemente, realizara expulsiones masivas de delincuentes. Nadie, salvo SOS Racismo, hubiera protestado. En lugar de ello, el obispo les dio la sopa boba, el ayuntamiento subsidios y subvenciones, pensando -¿pensando?- ingenuamente que eso bastaría para desactivar la delincuencia. Ocurrió lo que el sentido común dice que ocurre cuando disminuye la presión contra la delincuencia: que crece exponencialmente. Y eso fue lo que ocurrió con los narcopisos, que en los últimos meses se habían extendido por Sans, por Hostafrancs y, finalmente, por la Esquerra del Eixample.

Yo vivía cerca de la calle Villarroel. Era una zona donde todos los que vivíamos éramos de clase media. De niños, podíamos jugar en la calle, sin ningún problema y sin que nuestros padres se inquietaran. No es que todos los chicos del barrio nos conociéramos pero si que nos teníamos visto. Íbamos además a los mismos cines de restreno, luego, frecuentamos los mismos bares. La ciudad era estable. Se construía en los solares vacíos, pero los nuevos inquilinos eran como nosotros. Hoy, leo que los “mossos” han entrado en dos pisos de la calle Villarroel y ha registrado otros narcopisos del Raval, Poble Sec, Nou Barris… La Vanguardia dice que los pisos “estaban regentados por la misma banda”. Supongo que hoy, todos estarán en libertad, como están en libertad la mayoría de los 14 detenidos acusados de agredir sexualmente a una chica y apuñalar a su compañero. Dice la noticia que a dos se les va a hacer la prueba para ver si son “menores de edad”. Cualquier persona o sistema justo, simplemente, los llevaría al consulado de Marruecos para que, mayores o menores, los repatriaran ellos mismos.

Se acercan elecciones: la Colau, no ha hecho los deberes. La decadencia ciudadana estos últimos años ha sido tan absolutamente visible que sería milagroso que repitiera como alcalde de Barcelona. Su campaña ha empezado: ¿cómo? Presionando ahora para que se desmonten los narcopisos que han ido naciendo como hongos bajo su mandato y ante los que no ha movido ni un dedo en TRES AÑOS… ¿Se puede ser más miserable? Por supuesto que se puede; de hecho, estoy seguro de que en los próximos meses lo demostrará…

lunes, 12 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (194) – Y LUEGO SE PREGUNTAN POR QUÉ HAY “POPULISMO”

No me voy a quejar de que Público sea uno de los digitales menos leídos. Pero si me voy a quejar de que, el que fuera considerado como “diario del zapaterismo” y que cayó cuando ZP dejó la presidencia, convertido en una ominosa web, publica hoy dos artículos significativos: el primero se titula “Detenidos varios jóvenes en Santa Coloma por agredir sexualmente a una mujer en el metro” y el segundo, del mismo jaez dice: “los abusos sexuales alcanzar el nivel más alto de los últimos diez años”… Ambas noticias tienen un poso de verdad, pero, desde el punto de vista periodístico hubieran sido más correctas titulándolas: “Detenidos 14 marroquíes en Santa Coloma por agredir a una pareja en el metro” y “Los abusos sexuales está en razón directa a la llegada masiva de inmigrantes”. Pero la “corrección política” le impone a los becarios que malviven componiendo el digital hoy dirigido por Ana Pardo de Vera (ex asesora de Comunicación de ZP en varios ministerios). Esa corrección es lo que hace que una izquierda, huérfana de ideas, no entienda porqué se está convirtiendo en fuerza residual en algunos países de Europa e, incluso, ha desaparecido enteramente en zonas del Este. ¿Qué ha ocurrido en Santa Coloma?

Los “jóvenes” detenidos en Santa Coloma eran todos marroquíes. Sin excepción. Por lo que parece, todos “tutelados” o “ex tutelados”. Es una zona en la que el independentismo carece completamente de fuerza. Desde la transición ha sido gobernada, primero por el PSUC (PCE en Cataluña, el primer alcalde del PSUC era clérigo…) y luego por el PSC. ERC no ha tenido ningún concejal y CiU, en el mejor momento, 2 sobre 27. Es raro que en Santa Coloma se oiga hablar una palabra en catalán. Así pues, los nacionalistas opinaron que allí podría concentrarse el máximo de inmigración magrebí, para “catalizar” la ciudad, seguramente… Y el gobierno municipal, de izquierdas, fue empadronando más y más, inmigrantes. Si bien nunca se han producido enfrentamientos directos, lo cierto es que las tensiones han aflorado en muchas ocasiones. En 2014, el ayuntamiento, de manera irresponsable alardeaba de que tenían vecinos de 114 nacionalidades. En la zona sur, la densidad de población inmigrante llega al 40%. Buena parte del presupuesto municipal en distintas áreas va a parar, casi íntegramente, a gastos generados por esta inmigración.

Desde 2003, en Barcelona se instaló una “colonia” de “meninos da rua”, niños de la calle, que habían llegado por su cuenta a la ciudad. Cada día, durante año y medio, realizaban robos en el centro de la ciudad, frecuentemente en grupos numerosos. Eran detenidos, sistemáticamente, a lo largo del día cometiendo algún tirón, ejerciendo como descuideros en las Ramblas o robando en tiendas. Enviados al juzgado de menores, pasaban la noche en un “centro de menores”, les daban ropa nueva, wambas nuevas, comida y a la mañana siguiente, aparecían vendiendo todo eso en la Plaza Real y comprando los 10 euros reglamentarios de haschisch y si no les llegaba, robando pegamento para esnifar. Hasta que nuevamente eran detenidos. Parte del dinero lo enviaban a sus familias en Marruecos: La Vanguardia publicó en su momento que eran “malditos” por sus familias: habían venido a España para robar, algo prohibido por el Islam y, por tanto, aunque les enviaran dinero a sus padres, éstos los consideraban como “malditos”… Aquellos jóvenes que tenían entonces, 14 años, hoy tendrán 28. Quizás alguno de ellos figure entre los detenidos de Santa Coloma. Desde entonces, distintas promociones se han sucedido en el cinturón industrial de Barcelona.



Los que protagonizaron el incidente de Santa Coloma de ayer domingo a las 6:00 de la mañana, tienen un perfil parecido: unos son menores y otros lo fueron hasta no hace mucho. Llegaron aquí ilegalmente y, tal como prescribe la Ley del Menor, fueron “acogidos y tutelados por el Estado”. Y resulta curioso porque el Estado, en el caso de que tuviera alguna responsabilidad en casos así, la única sería acompañar a los niños a las puertas del consulado marroquí más próximo y dejarlos allí para que el Estado MARROQUÍ se encargara de su tutela y de colocarlos al lado de sus padres… que es donde deben estar los menores. Pero no pidamos a la Ley del Menor, una ley zapaterista, lógica, sentido común, ni siquiera eficiencia.

Los 14 jóvenes marroquíes, por supuesto, eran “okupas” en Santa Coloma. Desde hacía tiempo disponían de “piso propio” en la avinguda de la Generalitat… Nada de una zona marginal, ni dejada de la mano de dios: zona de pisos vendidos a 225-250.000 euros. Pero la higiene no parecía ser lo suyo: todos eran sarnosos. No es un insulto, es, simplemente, lo que hemos oído a través de un medio tan poco sospechoso como la SER y que ha sido confirmado por los Mosssos d’Esquadra que, según confesión propia, han “activado un dispositivo de limpieza de los calabozos municipales, los vehículos policiales y también se ha aplicado a los agentes, que habrían resultado infectados”.
Las cosas fueron así: a las 6:00 de la mañana, cuando una pareja regresaba a casa de algún fiestorro o de la discoteca de turno, y se encontraban saliendo de la estación de metro de Can Peixauet, al subir al ascensor, se vieron asaltados por el grupo de marroquíes: “tocamientos sexuales” para ella y un par de puñaladas para él. La sangre los dispersó. El chaval, ingresado en el hospital más próximo, está fuera de peligro.  

Lo más gracioso -si es que todo este episodio tiene algo de gracioso- es la reacción del Ayuntamiento de Santa Coloma: “insta a la Generalitat” a “abordar de una manera global y como problema de país la presencia en diferentes poblaciones catalanas de estos jóvenes y menores no acompañados, la gran mayoría de origen magrebí, que se dedican a cometer diferentes delitos y faltas, generando alarma e inseguridad”… en estas cuatro líneas se resume porqué muere la izquierda europea: por falta de sentido común:
  • Donde dice “país”, debería decir “autonomía”.
  • Donde dice “Generalitat”, debería decir “Estado”: la Generalitat carece de competencias en materia de inmigración; y, por lo demás la gencat es unidimensional: solamente está capacitada para colocar lazos amarillos y seguir con el “procés”, devenido sucesión de cursiladas. No le pidáis a la gencat que “gobierne”, pedidle lo único que está dispuesta a hacer.
  • Donde dice “delitos y faltas”, debería decir “agresiones y crímenes”.
  • 4Y en cuanto a los tiempos verbales haría falta añadir que esta situación no es nueva y que está larvando en Santa Coloma desde principios del milenio.

Pero si el ayuntamiento de Santa Coloma no da más de sí, siempre es posible cambiarlo: basta para ello que los colomenses obren en consecuencia y tomen conciencia de que el problema tiene una sola solución:
  • Dejar en suspenso la ley del menor y restablecer el sentido común y, con las mismas coordenadas, reformar la ley de inmigración.
  • Reconocer que el lugar de un menor es con sus padres, o en el Estado en el que nació, especialmente cuando en éste no existe riesgo de guerra, ni conflicto armado. Los menores que entren en situación ilegal en España deben ser entregados SIN DILACIÓN al consulado del país de origen o a la policía de fronteras del país de origen si tiene frontera común con España.
  • Reconocimiento de la obligación moral por parte de los medios de comunicación de indicar la nacionalidad, el origen étnico, de los agresores en cualquier tipo de delitos y, particularmente, en delitos sexuales: ¿para favorecer la discriminación? En absoluto: para que el Estado esté en condiciones de habilitar políticas adecuadas para el repunte de la violencia doméstica y de las agresiones sexuales que -como demuestran las estadísticas- están íntima y directamente vinculadas al inicio de la oleada migratoria.
  • Y la más sencilla de todas: expulsión inmediata, después de haber cumplido la pena, a todos los inmigrantes que hayan cometido delito o falta en territorio nacional.
Yo, si viviera en Santa Coloma votaría a cualquiera que incluyera en su programa estos puntos.

http://eminves.blogspot.com/2011/07/cuadernos-basicos-ii-dialogo-sobre.html

domingo, 11 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (193) – MANUEL VALLS, EL HOMBRE DE Cs EN BARCELONA (3) EL PAPÁ DEL CANDIDATO


El padre del alcaldable de Barcelona por Cs nació en 1928 en la propiedad familiar de Horta. Si su abuelo había elegido ser banquero y su padre intelectual católico, Xavier Valls optará por el arte seguramente por influencia de su tío, el pinto Nolasco Valls. Hombre educado en la profunda devoción católica, su amistad con mosén Manuel Trens, contribuyó a aumentar su interés por la historia del arte y por la creación artística. Era sacerdote en el convento de los dominicos de Horta y Director del Museo diocesano de Barcelona. Y aquí tenemos a Xavier embarcado en estudios artísticos en la Escuela Massana, tras haber sido alumno de un escultor francés instalado en Barcelona. Se dedicará, a partir de 1940, a la elaboración de vitrales y a la orfebrería.

Para un candidato que en Francia se las daba “de izquierdas” y que en España ha apostado por una formación de “centro-izquierda”, tener a familiares “resistentes antifascistas”, siempre contribuye a poder demostrar que “de casta le viene al galgo”. Sin embargo, en el caso de Manuel Valls, ocurre todo lo contrario. Hemos visto como su abuelo era un católico conservador y su bisabuelo un pequeño banquero. Él mismo confiesa que su padre no le habló de la guerra civil -Horta estuvo siempre lejos de los frentes e incluso de los bombardeos de Barcelona que se centraron especialmente en la zona del puerto y sobre algunos cuarteles dispersos por la ciudad, ninguno en las inmediaciones de la vivienda familiar de los Valls. En realidad, dice que su padre, asistió, más que a la guerra civil, a la “revolución”, entendiendo por tal los meses en los que, a partir del 18 de julio de 1936, las calles de la Ciudad Condal fueron controladas por la CNT-FAI hasta que en mayo de 1937, Companys abandonó a los anarquistas y se arrojó en manos de los comunistas que mantuvieron las calles tranquilas hasta la entrada de las tropas de Franco.


Así pues, el padre de Manuel Valls, era un “hombre de orden”, alejado de la política republicana y mucho más de la oleada de criminalidad que arrasó la ciudad después de que el President Companys renunciara al ejercicio de la autoridad y diera vía libre a la FAI para sistematizar el terror en las calles. Los 9.000 cadáveres que aparecieron entre finales de julio y principios de noviembre, que no tenían nada que ver con el “fascismo”, sino más bien con ajustes de cuentas y venganzas personales, ejercida en algún caso por el propio Companys, forman parte de la “memoria histórica” que hoy la Generalitat pretende olvidar.

En 1946, las relaciones con el escultor francés Charles Collet, que había sido su mentor, le facilitan la entrada en el Instituto Francés de Barcelona. Constituirá el Círculo Maillol, en homenaje al escultor francés Arístides Maillol, gran amigo del escultor de cámara de Hitler, Arno Brecker. Gracias a esta actividad, Xavier Valls pudo contar con una beca para viajar a París en 1949, en el peor momento del aislamiento internacional de España y cuando, prácticamente, la visita de un ciudadano español a aquel país constituía algo que muy pocos podían permitirse. En 1951 se instaló definitivamente en París.

Todos estos elementos permiten desmentir algunas pinceladas por biógrafos de Valls que aspiraban a hacer más digeribles para la izquierda sus antecedentes familiares, según las cuales, el padre habría huido por sus actividades “anti-franquistas”. No se trató, desde luego, como se ha insinuado también, de alguien que debiera exiliarse por sus creencias, o incluso por su concepción del arte. De hecho, Xavier Valls siempre que se lo permitían sus obligaciones, regresaba a la casa de Horta, especialmente durante los meses de verano y en las festividades navideñas. Fue en el curso de uno de esos viajes en los que nació su hijo, Manuel Valls.

Xavier Valls, tampoco encontró ninguna dificultad en multiplicar sus exposiciones en España e incluso en recibir algún galardón oficial. No solamente no se trataba de un “militantes de izquierdas”, ni siquiera de un “regionalista conservador” como su padre, sino de un artista profundamente católico, buena parte de cuyos trabajos consistían en restaurar vitrales de centros religiosos (como la capilla privada de Edmond Michelet, ministro de Charles De Gaulle). Las cosas le iban bien así que en 1954 pudo sumar al patrimonio familiar, otra propiedad comprada también en Horta.

Si repasamos la saga familiar de los Valls, veremos que uno de los primos de Xavier tuvo cierta notoriedad en la cultura catalana: Manuel Valls i Gorina (1920-1984). Músico, su contribución impagable fue composición del himno del Club de Fútbol Barcelona, que se oyó por primera vez con Franco vivo. A pesar de que la política no le interesaba mucho, publicó artículos en la revista Alerta, de José Espriu, revista del SEU. Otro miembro notable de la familia, Roser Capdevila, prima de Xavier Valls, nacida en 1939, conocida en el mundo entero por haber creado la serie de cuentos infantiles conocido como “Las tres mellizas” (Las tres bessones, en catalán).



No hay nada en el historial de toda la generación de su padre que pueda ser considerado como “anti-franquista”, “republicano”, nada que le impidiera permanecer en Horta. Si permaneció en Francia tanto tiempo, no fue por cuestiones políticas, sino porque en Barcelona el arte figurativo del que hacía gala (retratos, naturalezas muertas y paisajes) no era particularmente apreciado. Desde los años 50 la cultura barcelonesa optó por el arte abstracto y el surrealismo. Ese fue el motivo por el que permaneció en Francia, en absoluto, como declaró su hijo Manuel Valls, en uno de sus habituales gestos oportunistas “mi padre era artes y anti-franquista (…) luchó contra un orden pervertido”… ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Con quién? ¿En qué organizaciones?

El año anterior a la muerte de Franco, en 1974, celebró una retrospectiva de su obra en Madrid. Manuel Valls, recordando este evento comentó en Catalunya Radio en 2013: “mi padre era un catalanista y un republicano”… claro está que en 2013, no pensaba en presentarse como candidato por la lista de Ciudadanos, partido de estricta obediencia constitucionalista y monárquica, martillo de catalanistas y azote de indepes…

A partir de 1960 -cuando Xavier Valls conoce al marchante de arte D.H. Kahnwiler y a la galerista Henriette Gomes- consolidará su carrera como artista cotizado. Incluso el Museo Nacional de Arte Moderno comprará una de sus telas. Es entonces cuando empieza a relacionarse con el “todo París”. Pero entre sus amistades, hay personalidades de izquierdas (Simone Signoret, Louis Aragon) y otros de derechas (Henry de Montherland). También empezarán a relacionarse con el mundo de los “señores del dinero”, especialmente con vinculaciones en Túnez, donde Xavier Valls conocerá a la que sería su esposa durante el casamiento de uno de los sobrinos de Marouane Mabrouk, banquero y empresario tunecino, amigo suyo, con la hija del presidente-dictador Ben Ali (que siguió siéndolo hasta que le “revolución verde” de turno le obligó a huir del país en 2014).

Pintor actualmente muy cotizado, Xavier Valls “inmortalizó” en un cuadro realista a su hijo (es el que mostramos a la izquierda del meme), Manuel, cuando debía tener unos 12 años, retrato muy convencional, que fue expuesto públicamente en 2010 en la exposición Les Enfants medèles en l’Orangerie. Mirada perdida, delgaducho, con aspecto apático, casi indolente, como si le estuvieran regañando por haberle arrancado las alas a una mosca, las manos, púdicamente, cubriendo los genitales. 

Comentando el cuadro, Albert Mercadé, escribió en La Vanguardia (06.10.13), “Xavier Valls siempre se sintió exiliado en París… principalmente en su estudio”. Curioso este “exiliado” que podía, ir, venir, exponer y vender: si se sentía exiliado, no era por motivos políticos sino por la incomprensión que su arte tuvo en Cataluña, volcada a las vanguardias abstractas. Una vez más, da la sensación de que si un artista de los años 40-70, necesariamente debía de ser anti-franquista y exiliado. Xavier Valls no lo fue nunca, ni lo uno ni lo otro. Pero su estancia parisina, ha permitido a su hijo reinventar, no solamente su propio pasado, sino el de papá.

viernes, 9 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (192) – MANUEL VALLS, EL HOMBRE DEL Cs EN BARCELONA (2) LA SAGA DE LOS VALLS (A).


En nuestro repaso por la vida y por la obra de Manuel Valls, el hombre de Ciudadanos en Barcelona, antiguo ministro del interior en Francia, es inevitable aludir a la familia en el seno de la que nació y a la Barcelona a la que ahora regresa para continuar su carrera política.

El candidato de Ciudadanos para la alcaldía de Barcelona, nació hijo de Manuel Carlos Valls Galfetti, el 13 de agosto de 1962 en Barcelona. Vio la luz (la de verdad, no la masónica) en la clínica La Ferroviaria, de la calle Campoamor en el barrio de Horta. Allí estaba arraigada su familia. Fue su tío, médico de profesión, ginecólogo por más señas, el que supervisó la gestación de su madre y el parto. Su padre pertenecía a la alta burguesía catalana. Y su apellido Valls, significa “los que viven en un pequeño valle”. Leo en una biografía escrita por Emmanuel Ratier, cuando era ministro del interior en Francia, que, en tanto que apellido con origen geográfico pudo corresponder a orígenes “marranos” (judíos conversos que “judaizaban”, es decir, que seguían observando clandestinamente sus costumbres y su anterior religión). Algo de esto debió barruntar su tío, Manuel Valls (1920-1984) cuando publicó una recopilación de canciones sefarditas “para soprano, flauta y guitarra”, que le fueron publicadas por las Ediciones de la Unión Musical.

La fortuna de la familia derivaba del abuelo, José María Valls y Vicens, nacido en 1854, jurista de formación, pero que se dedicó al negocio de la banca que había fundado su padre, la Banca Magín Valls (en homenaje a San Magín, patrón de Tarragona y nombre muy habitual en Cataluña en el XIX y en la primera mitad del XX. Durante un tiempo, el abogado y banquero, como correspondía a un vástago de la alta burguesía catalana, militó en la Lliga de Catalunya, expresión del catalanismo conservador, de la que llegó a ser vice-presidente. Fue también miembro de la Cámara de Comercio de Barcelona en la que, igualmente ocupó la vicepresidencia y falleció en 1907.

Su hijo, Magín Valls i Martí, se casó con Carme de Subirá y Thomas que destacaba como traductora y era relativamente conocida en los medios intelectuales barceloneses de principios del XX. Su inquietud intelectual le llevó a proponer a su padre la apertura de una librería que debería ser la más grande de la ciudad. El padre, que buscaba buenos negocios, y era consciente de que la cultura difícilmente puede serlo, se negó a ello. La Banca Magi Valls sobrevivió a las crisis de finales del XIX, pero se encontró en difícil situación en 1920, cuando el final de la Primera Guerra Mundial supuso un duro golpe para la industria textil catalana. Necesitó la entrada de mas capital y, como resultado, fue rebautizada como Banca Ponsa y Valls.

En 1929, Valls i Martí colaboró en la fundación del diario El Matí que apareció hasta que en 1936 fue incautado por las autoridades republicanas y transformada en la redacción y talleres de Treball, el diario del Partido Socialista Unificado de Cataluña (rama catalana del PCE). El Matí fue un diario de línea conservadora y catalanista, con muchos redactores procedentes de la Federació de Joves Cristians de Catalunya, y que tuvo como director a Félix Millet i Maristany, cuyo nombre sonará por la vinculación de su hijo, Félix Millet i Tussell, a uno de los escándalos más famosos del “pujolato”: el Caso Palau. Aspiraba a ser un “diario de seny” y lo consiguió hasta el 19 de julio de 1936, cuando fue incautado.


José Maria Valls i Vicens, había comprado en el Guinardó una gran propiedad, de la que se sospechaba que, inicialmente, había sido una villa romana y que, había ido sorteando el tiempo y construyéndose sucesivamente distintas masías fortificadas de la que la llamada Torre dels Pardals, era la propiedad más grande de la zona. Sus distintos propietarios, aprovechando que estaba lejos del frente de mar, la fortificaron para estar a salvo de los relativamente frecuentes ataques piratas y de los sitios que sufrió la ciudad. Se cultivaba viña hasta que filoxera acabó con todas las cepas. Aprovechando la devaluación de la propiedad, Valls i Vicens la compró como “casa de veraneo” pero apenas la utilizó. Sus hijos vendieron la propiedad y los nuevos propietarios encargaron a Rubió i Bellver, arquitecto modernista y discípulo de Gaudí, quien diseñó un caserón muy del gusto de la época que terminó siendo demolido en 1956 y en recuerdo del cual una calle del Distrito de Horta-Guinardó lleva su nombre. Durante la guerra fue incautada por la CNT-FAI que colocó allí una de sus escuelas.

La familia Valls vivía en la calle Rectoría de Horta, cerca de la parroquia de San Juan de Horta, del siglo X. En 1909, la iglesia ardió completamente y hubo que derribar sus restos, tras los sucesos de la “semana trágica”. Pero antes del incendio ya se había decidido construir una nueva iglesia que finalmente se inauguró en 1917. Desde la sala de estar de los Valls se pudo ver el incendio de la nueva iglesia en los primeros días de la guerra civil. Los Valls corrieron en aquel momento, el riesgo de ser fusilados. De hecho, las “patrullas de control” dependientes del Comité Central de Milicias Antifascista, creado después del 18 de julio con beneplácito de Companys y causante directo del fusilamiento de 9.000 catalanes entre finales de julio y principios de noviembre de 1936, registraron la propiedad de los Valls, buscando sacerdotes, ornamentos religiosos y hostias, que, efectivamente, tenían escondidas. Se cuenta que las hostias se encontraban escondidas detrás de un espejo y que cuando los miembros de la familia pasaban delante, hacían la genuflexión. En cuanto a los cálices y demás objetos se guardaron en el pozo. El padre, de Manuel Valls, en su libro La meva caixa de Pandora (2003), explica, además de estas anécdotas, que pudo ver ejecuciones sumarias en el barrio cuando apenas tenía 15 años.

Todo esto viene a cuenta de que algunos biógrafos del Manuel Valls que ahora se presentará como candidato de Ciudadanos para la alcaldía de Barcelona, intentaban sugerir que sus padres habían sido represaliados por el franquismo o que estaban en la oposición al franquismo y que era, precisamente, de esto de lo que él huía al haberse instalado en Francia. Parece difícil. Mucho más cierto es que los antecedentes familiares de Valls lo describen como un hijo de la alta burguesía catalana, católica a más no poder, con un patrimonio familiar más que respetable y que, no solamente nunca colaboró con la izquierda republicana, sino que procede de una familia que deploró todo lo que vio y experimentó durante la guerra.

Si estos son los antecedentes familiares, vamos ahora a repasar el entorno paterno en el que nació Manuel Valls. Si hemos insistido en estos antecedentes es para demostrar que, en las próximas elecciones municipales, en Barcelona la alcaldía irá a parar: o bien a un hijo de la alta burguesía catalana, Ernest Maragall, en nombre de los independentistas, o bien a un hijo de la alta burguesía catalana, Manuel Valls, en nombre de los anti-independentistas… Lo que demuestra que, en Cataluña, como sostenía Vicens Vives, siguen mandando desde hace 200 años las mismas sagas familiares: los 300 (ver artículo sobre el tema). 

jueves, 8 de noviembre de 2018

365 QUEJÍOS (191) – MANUEL VALLS, EL HOMBRE Cs en BARCELONA (1). VALLS EN LA MASONERÍA


¿ Ciudadanos no tiene nada mejor que recurrir a Manuel Valls para enfrentarlo a Maragall en las próximas elecciones municipales? Pues no, parece que no. Además, el hecho de que sea nacido en Barcelona (aunque no con presencia, participación y conocimiento de lo que ocurre en la Ciudad y de su actual nivel de degradación), parece menos importante que el que haya sido ministro de interior en Francia (de 2012 a 2014) y primer ministro de aquel país (de 2014 a 2016). ¿Quién es Manuel Valls? ¿De que va por la vida desde que se afilió en 1980 al Partido Socialista de Francia y se situó del lado de los más “pragmáticos” (¿o cabría decir de los más oportunistas?). Vamos a iniciar una serie de artículos sobre tan curioso personaje. Alguien preguntará: ¿cómo diablos se ha logrado postular como alcaldable un tipo que apenas ha vivido en Barcelona? Respuesta: en buena medida por su militancia masónica. Así que será bueno empezar por ahí.

UN HISTORIAL MASÓNICO INCUESTIONABLE

En 1989, Manuel Valls, después de casi nueve años de militancia socialista, cuando ya es consejero regional de Isla de Francia (lo será desde 1986 hasta 2002) y es concejal por Argenteuil, se afilia a la masonería, concretamente a la logia Ni Maîtres, ni Dieux. El tránsito de Valls por esta logia es su gran secreto. Pero no hay ni duda de él y muestra su mejor rostro oportunista. No es que se le pueda acusar de “conspiradores judeo-masónIco-bolchevique” ni demás zarandajas: cuando alguien con el historial de Valls, cuando se afilia a la masonería, no lo duden, es que pretende encontrar atajos y apoyos para escalar.

El periplo masónico de Valls en el Gran Oriente de Francia se prolongó desde 1989 hasta 2005. Cuando sentó sus posaderas en una poltrona en la Asamblea Nacional y comprobó que su situación era sólida e inconmovible se dio de baja. ¿Las fuentes? Sin ir más lejos el semanario L’Express,  que titulaba en portada a toda plana: “Un franc-maçon nommé Valls” con el subtítlo “L’étonnant parcours d’un “frère” pas comme les autres dans la loge Ni Maitres ni dieux” (Un masón llamado Valls – El sorprendente recorrido de un “hermano” diferente a los demás en la logia “Ni amos, ni dioses”).

Lo primero de lo que se sorprendía el semanario era que Valls, desde que se convirtió en ministro del interior, jamás aludiera a ese tránsito por las logias y que en su biografía oficial y en los datos de su currículo, no apareciera el nombre de su “logia madre”. Hay abundante documentación sobre esta logia. Como se sabe, el Gran Oriente de Francia (GOF) forma parte de la masonería republicana, laica, liberal, progresista y agnóstica, a diferencia de la Gran Logia de Inglaterra, con conservadora, ritualista, y deísta. Pero, dentro del GOF, la logia “Ni amos, ni dioses” estaba considerada como una logia a la que iban a parar -siempre según L’Express- “alborotadores, rebeldes, libertarios, anarquistas, socialistas autogestionarios o comunistas” lo que contrasta con el “look” que adoptó Valls durante su estancia como ministro del interior y como primer ministro de Francia: encarnación del liberalismo social fanático de la seguridad.

LA LEYENDA DE ALAIN BAUER

La leyenda afirma que fue Alain Bauer quien lo introdujo en la masonería. Y, en efecto, en este personaje se une el que tenía una larga amistad con Valls, y que era masón. Bauer alternaba sus trabajos sobre criminología (muy contestado por la validez científica de sus trabajos) con su estudios sobre la masonería (en tanto que masón) y fue consultor en materias de seguridad y terrorismo para Sarkozy. Bauer, cuyos padres eran judíos originarios de Europa del Este, llegó a París a los 15 años y se afilió al Partido Socialista. Desde 1980 entabló amistad con Valls y ambos se sumaron a la tendencia de Michel Rocard en contraposición al dogmatismo socialista de Mitterand. Se ha visto implicado en distintos escándalos judiciales.

Bauer había entrado en la masonería en 1981 y hay que reconocer que en pocos años escaló hasta la cúpula de la orden convirtiéndose en “consejero de la Orden” y adjunto de Philippe Guglielmi, Gran Maestre del GOF, entre 1996 y 1999 y miembro también del Partido Socialista. Curiosamente, Buer dimitió también de la masonería el mismo año en que Valls entró en “letargo”. Bauer reconoció en una entrevista al diario Corse-matin que “La masonería siempre ha sido una caja de herramientas de la República”, completando esta información con otra extraída en otra entrevista, esta vez emitida de televisión el 19 de febrero de 2011 en el curso del programa Ce Soir (ou jamais!) consagrado a la masonería: “La masonería es, de alguna manera, la iglesia de la República”.

JEAN PIERRE ANTEBI, EL AVALISTA MASÓNICO DE VALLS

Sin embargo, L’Express disocia a Bauer de la entrada de Valls en la masonería. En efecto, Bauer declaró que hasta 1995 no había hablado con él sobre esta asociación y que ignoraba que perteneciera a ella. Es posible. Lo que parece confirmado es que el “avalista” de Valls en la logia “Ni amos, ni dioses” fue otro personaje curioso: Jean-Pierre Antebi, oficial de esta logia y tesorero de la Ligue Internationale contre le Racisme et l’Anhtisemitismo, una veterana organización del lobby pro-inmigracionista y que también ocupó un alto cargo en el GOF.

Antebi era también miembro del Partido Socialista y adscrito a la corriente de Rocard. Ambos se conocieron gracias a Yves Colmou que llegó a ser uno de los consejeros más próximos a la presidencia del gobierno.  

¿Y que hay de la logia? Se sabe que ella que recibió la patente el 10 de abril de 1986 en París. En el documento fundacional -publicado también por L’Express en otro artículo- puede leerse:
  • "Cualquier poder, incluso si es el que contiene con más firmeza un ideal de igualdad, corre el riesgo de no frenar o encontrar un contrapeso y convertirse en sepulturero del ideal. El hombre sin amos no alberga ilusiones sobre los poderes liberadores, la igualdad no puede ser hija de la autoridad. Pero también sabe que negar un solo poder es dar a otros poderes la oportunidad de ocupar su lugar (…) El hombre sin dioses reconoce como valores sólo aquellos forjados por el Hombre y para Hombre. Pero también sabe que, si nada es eterno o sagrado, la necesidad de lo sagrado y el cuestionamiento metafísico son dos componentes de la aventura humana. Proclama que cualquier paso nuevo en la explicación de todos los fenómenos humanos solo puede ser realizado por hombres libres, dispuestos a incluir sus propias creencias y valores en el campo del conocimiento (…) El hombre sin amos ni dioses, está dispuestos para cuestionarse cualquier cosa y debe poner sus energías al servicio de la construcción de utopías que aseguren el progreso social de la humanidad. [...] Enfocado resueltamente en el futuro del Hombre, confiado en su libertad creativa, la Francmasonería progresista, fiel a sus principios, debe ser uno de los lugares privilegiados donde se elaboran las nuevas utopías constructivas que fertilizarán las futuras sociedades. Imaginativo y libre de todo prejuicio, el masón, sin maestros ni dioses, debe integrar, incluso en sus sueños más salvajes, las limitaciones de la competencia y las exigencias de la razón que se imponen a cada constructor”.
La pregunta del millón es: ¿creía Valls en todo este planteamiento que casi parece un eco de los positivistas con olor a naftalina del siglo XIX? ¿O se trató solamente de un trance más, necesario para su escalada en la política francesa? Por que hoy se acepta en Francia que, fuera como fuese, la militancia masónica supuso un “acelerador” en la carrera política de Valls.

Vale la pena también recordar que cuando el semanario L’Express elaboró su dossier sobre la militancia masónica de Valls, le pidió una entrevista sobre el tema… a lo que se negó.

EL HISTORIAL MASÓNICO DE VALLS

Valls permanecerá durante seis años y medio en esta logia y luego, a finales de 1995 dimitirá alegando que la asistencia a dos “tenidas” mensuales no era compatible con sus demás obligaciones políticas. Pero no “entra en letargo” sino que pide -ahora sí- a Bauer, la transferencia a la Logia L’Infini maçonique en la que discurrirá el resto de su historial masónico.

Resulta indudable es que quince años dentro de la masonería para un hombre de 56 años, es decir, de los 27 años 43 años, supone permanecer en los años de madurez intelectual absorbiendo el ideario y las prácticas masónicas.

El nombre de la logia “Ni amos, ni dioses” derivaba de la consigna dada por el carbonario, socialista utópico y masón, Luis-Auguste Blanqui en 1880. Originariamente la consigna era “Ni Dios, ni Amo”, pero al constituirse la logia de Valls y Antebi, se aplicó el plural y las minúsculas para evitar que la referencia a Blanqui fuera demasiado directa y explícita. La logia se llenó de personajes con ideas, no de izquierdas, sino de extrema-izquierda utópica y autogestionaria. Era la típica logia que existe en toda obediencia masónica, a la que van a parar, no solamente, los más radicales, sino también los más revoltosos y que peor se adaptan a los rituales y a la vida masónica, cuestionando prácticas y rituales alegando que no responden a los principios de la logia.

Se conoce incluso la fecha en la que Valls “recibió la luz” masónica: el miércoles 26 de abril de 1989 cuando era consejero de Michel Rocard, primer ministro, en la rue Cadet, sede de la GOF. Su “avalista”, Antebi comentó: “He realizado una buena captación”, “Este muchacho llegará lejos”… Desde entonces, todos los segundos y cuartos miércoles de cada mes a las 20:30 horas, Valls dará la “palabra de paso” y entrará en la logia para las tenidas provisto de su mandil y de sus guantes blancos.

Pero la logia “Ni amos, ni dioses”, era demasiado turbulenta para él y en 1995, de la mano de Bauer transfiere su expediente a “L’Infini maçonique” de la misma obediencia. Bauer, a todo esto, era padrino del segundo hizo de Valls, Ugo, y era el Gran Maestre de este taller masónico. Se trata de una logia más estable, serena y tranquila que la precedente que se reúne los segundos y cuartos jueves de cada mes a las 18:30. Es ahí donde alcanza el grado de “maestro masón”, el tercero de la orden y le abre la posibilidad de asumir mayores responsabilidades, o como se dice en masonería, “aumentar el salario”. Le van bien las cosas, porque en 1997, Valls pasa a ser consejero de comunicación de Lionel Jospin, jefe del gobierno.

EVRY: NAVEGANDO ENTRE MASONES E ISLAMISTAS

A partir de 2001, su actividad masónica va disminuyendo. Se ha convertido en alcalde de Evry. Aún tardará cuatro años más en presentar su petición de pasar a “durmiente”. Lo hará en 2005. Al parecer desde hacía dos años no acudía a las tenidas de L’Infini maçonique. Lo importante de este período es que, si pudo ser alcalde de esta ciudad, fue gracias a la masonería.

En efecto, el anterior alcalde de la ciudad, Jaques Guyard, era también miembro del Gran Oriente de Francia. En “Ni amos, ni dioses”, gracias a Antebi, había asumido que todas las religiones son igualmente falsas, pero si se trataba de promocionar alguna, era necesario que fuera la de los recién llegados: el Islam. Basó su campaña para la alcaldía de Evry en el original y consabido tema del Islam fuera tratado con la consideración debida a cualquier otra religión, para lo cual insistió en la reforma de la ley de 1905.

Y luego, claro está, predicó, ya una vez como alcalde, la laicidad. Tras aparecer como defensor de los derechos del islam en período electoral, no tuvo el menor inconveniente en pedir a los almacenes Franprix que volvieran a colocar productos de cerco y alcohol en las estanterías. También acudió en defensa de una guardería que había despedido a una empleada con el velo islámico. ¿Por patriotismo? Más bien en nombre de la laicidad asumida en la masonería.

A pesar de haber entrado en “letargo” en 2005, Valls siguió ayudando y apoyando a la masonería. Em 2014, hace dos días como quien dice, cuando todavía era ministro del Interior, Valls ofreció a la masonería una “ceremonia de saludo” en el Hôtel de Beauvau a la masonería, exhortándoles a combatir a los extremismos… especialmente al Front National. Asistieron, como mínimo, tres grandes maestres del GOF (Guglielmi, Bauer, y Jean Michel Quillardet) . En esta ocasión, además de los miembros del GOF estuvieron también presentes elementos de la Gran Logia Nacional Francesa y de otras dos obediencias masónicas. Entre ellos había 35 masones procedentes del Ministerio del Inferior que dirigía en ese momento. Es sólo un ejemplo, porque en aquel período, también llamó a algunos de los antiguos miembros de la “maison Cadet” (sede del GOF) para que ocuparan altos cargos en su administración.  

EL HOMBRE DE CIUDADANOS EN BARCELONA

¿Por qué candidato para la alcaldía de Barcelona? Respuesta: porque es la ciudad de España en la que la presencia masónica, desde el inicio de la democracia, ha sido más consistente.

No es por casualidad que fue en Barcelona en donde 12 años después de las Olimpiadas tuvo lugar el Foro Internacional de las Culturas, cuyo pabellón central -todavía existente- tiene forma triangular, alternando en su fachada la piedra sin desbastar propia del grado de Aprendiz y las superficies pulidas a espejo, propia del grado de Maestro.

Si hay una ciudad en la que un tipo con el historial masónico de Valls pudiera postularse como Alcalde es, desde luego, en Barcelona.

¿Y por qué Ciudadanos? El partido, promovido, inicialmente desde los ambientes de La Caixa, para contrarrestar la ofensiva independentista tuvo en esta temática solamente su excusa y razón suficiente para existir. Pero, luego, tras el despegue en Cataluña, algunos consideraron que recuperar el viejo “centrismo” podía ser una buena alternativa, los oportunistas de todos los colores acudieron en masa a este partido que es hoy: en Cataluña anti-independentismo y en su conjunto oportunismo… justo el estilo que ha caracterizado siempre la carrera política de Manuel Valls.