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viernes, 29 de noviembre de 2024

PSOE: “Aprovechad, insensatos, es vuestro último congreso” …

No es que esta haya sido el “último congreso del PSOE”, es que ha sido el “congreso-funeral del PSOE”. La política española es aburrida y, desde hace algo más de un lustro, sólo genera “palabras, palabras, palabras” y en el caso del PSOE, además, “corrupción, corrupción, corrupción”. Por eso es irrelevante la celebración del 41º del PSOE. El partido tiene 145 años. Se fundó durante la tercera guerra carlista. Quizás de ahí su interés por la memoria histórica. Tiene mucho pasado (y muy discutible) y ningún futuro. Decir que el PSOE odia al franquismo porque fue la única etapa de su historia en la que no pudieron robar es algo más que una boutade: es la triste realidad. La sigla “PSOE” es una sigla maldita en la historia de España. El primer banderín en el que piensa cualquier corrupto o aspirante a serlo. El problema -y ese es el único aliciente de este congreso- es que probablemente sea el último. 

    

¿Y DE QUÉ SE HA HABLADO EN EL CENÁCULO SEVILLANO?

Los reunidos este fin de semana en Sevilla, han hecho como la Pantoja ante los flashes: “dientes, dientes, dientes”. Sonreirán, pero la procesión va por dentro. Aclamarán a Begoña para tratar -patéticamente- de demostrar que “aquí no pasa nada” y que “todo sigue igual”.  Todos los reunidos, son perfectamente consciente de que, si están en el poder, no es por su “victoria electoral”, sin por los apoyos que han recabado vendiendo España a la no-España (al independentismo) y a la anti-España (a Marruecos). Desde hace un lustro, el PSOE solo gana en las encuestas de Tezanos. En 2023 perdieron las elecciones generales, pero desde el año anterior ya habían ido perdiendo poder municipal y poder autonómico. Ahora ya no se trata, para la camarilla pedrosanchista solo de perder el poder, sino más bien de ser mayoría en un módulo de cualquier prisión de alta seguridad. En cuanto a los “votontos” que no ven más alternativa que el PSOE, más vaya que se convenzan de que el ciclo histórico inaugurado por Pablo Iglesias (el “histórico”, no el coletas) ha concluido. De hecho, concluyó con Zapatero. Lo que queda del PSOE, más bien debería llamarse PPSZ, esto, el “Partido Pedro Sanchista Zombi”.

¿Qué ha traído de nuevo este congreso? Nada, salvo el enroque numantino. La esperanza de conceder el voto a los 16 años (eso sí, condicionado, a que un mes antes de las elecciones, el gobierno otorgue subsidios a ni-nis, paguitas similares a las recibidas por africanos, bonos de viaje gratuitos, regale móviles con Tik-tok incorporado y cualquier otro “gancho” electoral para el nicho electoral más inmaduro), la jornada de 36 horas y, oh maravilla de maravillas, eliminar la “Q+” del polinomio LGTBI, y por supuesto, la promesa de pisos para todos. ¿Estrategia? Recuperar poder municipal y autonómico. Porque, de hecho, el PSOE ha perdido en los últimos cuatro años demasiado poder municipal y autonómico y sus cotizantes se quejan de que necesitan vivir del erario público. Es decir, nada más, salvo zanahorias digeribles solo para “votontos” y parroquia. Eso ha sido todo. 

Nadie ha levantado -nadie con un mínimo de representatividad- se ha levantado como “voz crítica”. No había lugar: si se mueven no salen en la foto. Si la reverencia a todos los encausados en cada vez más procesos, no es lo suficientemente pública y notoria, la venganza pedrosanchiana será terrible. Ahí está Ana Redondo, ministrad e igualdad, uno de los personajes más sobreexcitados del gobierno que ha caído de la ejecutiva con la “Q+”.  Su puesto ha sido ocupado por Pilar Bernabé, si esa delegada del gobierno en Valencia, aupada al entender que su trabajo era “salvar a Pedro Sánchez” mucho más que superar la crisis de la “gota fría”. Nada más.

EL PATETISMO DE LOS ÚLTIMOS MOHICANOS DEL PSOE

Los procesos abiertos no apuntan hacia bribones situados en la periferia del partido, sino hacia el corazón mismo de la sigla. No ha existido en este congreso socialista ni debate ideológico, ni programático, tan solo algún codazo para entrar en el Comité Federal y poco más. Los allí reunidos, lo que queda del PSOE no ha sido más que una reunión de palmeros de la banda de Alí Baba.  Los “críticos” no han criticado y los disidentes ya han franqueado la puerta de salida (además de que eran “pesos ligeros” como Lobato). Aplausos y adhesiones inquebrantables que es lo que pide Sánchez y es lo que refleja el congreso. “Dientes, dientes, dientes”. Pero, insisto, será el último. 

No hay líderes de reemplazo entre la militancia. Cuando se habla del post-sanchismo y se piensa en Pachi López hay que sonreír. Ni Page ni Lambán tienen peso fuera de sus comunidades y veremos lo que aguantan en sus puestos. Cualquiera que haya sido ministro con Zapatero o con Sánchez estara quemado para la sucesión. 

Las Juventudes Socialistas son una entelequia y cualquier grupúsculo de extrema-derecha tiene hoy más militancia. El sindicalismo socialista -hoy lo sabe toda España- es un apéndice de la corrupción con una tendencia irreprimible a las mariscadas y que firma lo que haya que firmar cuando proceda firmarlo a cambio de unos euracos. Nada más. Y en cuanto a la “cultura socialista” se queda en unos pocos cineastas (los residuos del período de “la ceja”) capaces de aburrir hasta las piedras con películas que ni siquiera encuentran mercado en eMule o en los bitTorrent. 

LA ESPAÑA “OFICIAL”, LA ESPAÑA “REAL” Y LA ESPAÑA “INVENTADA” DEL PEDROSANCHISMO

No es que el PSOE sea el representante de la “España oficial” frente a la “España real”, es que “el relato” de Sánchez ha creado una versión de España que nada tiene que ver con la realidad: es la "España inventada", la suya, para su uso y disfrute y el de los medios que dependen de sus subsidios. 

La “España real” es hoy la del barro valenciano y de los contenedores canarios, del ecologismo que tala olivos en Andalucía “en defensa del medio ambiente” y de los trenes de alta velocidad que circulan a paso de caracol, de la inmigración ilegal “que brilla” y de los miles de teléfonos móviles robados cada día que se localizan en Marruecos, del feminismo que denuncia la violencia de género pero se niega a reconocer quién agrede a quien y de donde proceden los agresores, la España de las 400.000 viviendas prometidas e inéditas y de las 100.000 viviendas okupadas, la de los trabajadores a los que se sustrae el 40% de su sueldo en concepto de IRPF, la España de la inseguridad jurídica, de la pulverización de la natalidad y de fiar el futuro a la progenie marroquí y africana en nuestro país, la España de los jubilados con aumentos de 25 euros al mes y de la “reduflacción” (“te doy menos, pero te cobro lo mismo”) en los supermercados, la de los campos de cultivo abandonados y de las importaciones de hortalizas marroquíes (más o menos venenosas…), la Valencia de las cañas y barro miserables y no blascoibazqueñas. Ya no hay “España oficial”, digna de tal nombre, porque Sánchez la ha convertido en una alucinación virtual para uso y disfrute de su pesebre mediático. En realidad, los únicos que quieren creer en la “España oficial” son los independentistas que coleccionan -y obtienen siempre- “transferencias” para aumentar su narcisismo.

“I HAVE A DREAM…”,
LIBERACIÓN PARA ESPAÑA, PESADILLA PARA EL PEDROSANCHISMO

Hoy he tenido un sueño (que diría MLK)… He soñado que la Guardia Civil entraba en el congreso de los diputados mientras Sánchez, desde la tribuna, rociaba al hemiciclo con efluvios de su visión alucinógena de España. Aquellos hombres de verde, no entraban disparando, simplemente desenfundaban su arma y le decían: “Queda usted detenido”. Todos sabemos que eso ocurrirá en realidad. El propio Sánchez a estas alturas es consciente de que tiene dos opciones: mantenerse numantinamente en el poder a lo Maduro o dormir entre rejas. Mientras, sublima con desparpajo este fatum personal, en intervenciones vitriólicas contra un Feijóo que no es el “líder de la oposición” que precisa este país. Vox lo ha dicho y repetido: ante el pedrosanchismo solamente queda “oposición, oposición, oposición”, nada de “oposición, pacto, oposición, contemporización…”

Con el aprendiz de brujo en la cárcel, sus partidarios y los que hasta ese momento habían estado a su lado, le abandonarán a su suerte. No os quepa la menor duda: Aldama solo ha sido el primero. No hay honor entre los delincuentes, ni siquiera entre los que son rectores de universidad. Incluso, los medios subvencionados tratarán de que el que venga detrás, les siga subvencionando. Que no os extrañe que Broncano acabe en un programa infantil de TreceTV o que la Intxaurrondo aparezca en la teletienda de Atresmedia. Tras Sánchez, es casi imposible que la sigla PSOE vuelva a levantar cabeza. Ocurrió en Italia con Craxi (que huyó a Túnez para evitar la prisión) y ha vuelto a ocurrir en Argentina con Cristina Fernández de Kirchner (ahora mismo con sentencia en firme de seis años). 

En las elecciones siguientes, los restos en putrefacción del PSOE se presentarán a las elecciones junto a otros restos del naufragio de extrema-izquierda en una coalición heteróclita que agrupe a todo lo que quede a la izquierda. La “Unión de la Izquierda” suscitará sonrisas y “memoria histórica” en la oposición: “éste estuvo con Sánchez de segundón”, “aquel era un machaca de un peso pluma del zapaterismo”, “este que estuvo 20 años pagando la cuota del PSOE, era honesto, era más bien tontorrón y ni siquiera se dio cuenta de que estaba en una cueva de ladrones”, “mira una novia de Pablo Iglesias o una lo suficientemente cegata para hacérselo con Errejón”... Y todo así. 

Aprovechad las imágenes del 41º Congreso del PSOE. Creedme, serán las últimas que celebre la sigla.








miércoles, 24 de julio de 2024

CRÓNICAS DESDE MI RETRETE: ESTO (EL PEDROSANCHISMO) YA NO DE MÁS DE SÍ (1 de 3) - LO QUE SÁNCHEZ TIENE EN CONTRA

Para algunos comentaristas, han empezado a manifestarse los rasgos inequívocos de un “fin de ciclo”. El pedrosanchismo estaría en fase de agotamiento: sin salida. Luego vendría un período de hegemonía de la derecha pepera y luego, quién sabe qué. ¿Podemos dar por buena esta perspectiva? Todo lo que ha sucedido ayer en el parlamento confirma que el pedrosanchismo está en el límite. A lo largo del último año, Sánchez no ha sido dueño de su destino: su permanencia en el poder estaba hipotecada a varios pequeños grupos de perdedores; el mismo PSOE fue el perdedor de las anteriores elecciones generales. Su fantasía era compensar esa pérdida de popularidad con unos socios sometidos a mermas idénticas de todos y construir una mayoría frankenstiana que le permitiera permanecer en el gobierno por tiempo indefinido. Pero esta estrategia no puede prolongarse hasta el infinito. Vamos a ver los pros y los contras a los que se ve sometido el pedrosanchismo. Esto nos permitirá extraer una conclusión sobre el futuro

LO QUE SÁNCHEZ TIENE EN CONTRA

1. Corrupción y nepotismo imposibles de ocultar

Lo peor del “caso Begoño”, lo peor del “caso Hermanísimo”, no son los hechos en sí mismos (que demuestran el alto grado de corruptelas y nepotismo que anida en el propio edificio de la presidencia del gobierno), sino el hecho de que el gobierno en pleno y el “PSOE”, han salido en tromba a defender lo indefendible: la “inocencia” de dos personajillos irrelevantes, cuyas aventuras “profesionales” alocadas, propias de Rinconete y Cortadillo, hubieran sido imposibles de ser no esposa y hermano de quien son. A estos se une el caso Koldo-Avalos, la anulación de las sentencias por los ERE de Andalucía (todos socialistas… a fin de cuentas, en su propio partido, le han dicho a las claras a Sánchez que, si ha amnistiado a los independentistas catalanes, los de su propio equipo van antes y exigen un trato “igualitario”. Y así lo ha hecho), la ley de amnistía por los hechos ocurridos durante el “procés” con argumentos propios de escuela primaria, la elección de un fiscal general cuestionado por toda la cúpula judicial, no son “accidentes” en la democracia española, son, más bien, el “pan de cada día”, solo que durante el ZPedrosanchismo se han vuelto cotidianos y giran especialmente en torno al “núcleo duro” de la Moncloa. Es cierto que, para la prensa oficialista, todos estos casos son cosa de “tabloides ultras”, pero lo cierto es que, por primera vez, en todo el globo terráqueo, se han conocido las corruptelas del gobierno de Pedro Sánchez.  Las redes sociales han hecho el resto. Y esto no termina aquí: las sombras de corrupción perseguirán al “PSOE” y no solo al ZPedrosanchismo incluso años después de que haya abandonado la Moncloa. Algunos barones socialistas han aguantado hasta ahora, ante el miedo de que Sánchez se eternice en la presidencia, conocen su carácter vengativo y faccioso y saben que oponerse a él, supone quedar apeado del “PSOE”, pero en el momento en el que los hechos demuestran que su caída está próxima, ellos mismos lo venderán a los “tabloides ultras” para salvarse de la quema. Todos los casos de corrupción que han estallado amamantados por el ZPedrosanchismo van a ser de largo recorrido: pasarán años antes de que se sustancien en los tribunales y décadas antes de que se olviden.

2. Una dependencia absoluta de las minorías

Sánchez se ha enterado el martes 23 de julio de 2024 que ha entrado en la última parte de su ciclo de gobierno. Ni las concesiones a nacionalistas catalanes y vascos, ni la ley de amnistía, ni las condonaciones de deuda, ni el lograr pactos puntuales con Feijóo (en el reparto de menas, en la regularización de medio millón de ilegales, en los vocales del CGPJ) le ha salvado de perder cuatro votaciones seguidas en el parlamento: ni se reformará la ley de extranjería (torpedeada por el PP, pero también por Junts, y especialmente por Vox), ni el techo de gasto propuesto por la presidencia (lo que hace imposible aprobar una ley de presupuestos generales del Estado para el año que viene). Y son ¡32 las votaciones que ha perdido en el parlamento! Nunca ningún gobierno español había alcanzado estas cifras de fracasos parlamentarios. Esto llega después de que el gobierno haya sido tumbado en la ley del suelo y en la ley cosmética para prohibir la prostitución. Bastó que los cinco diputados de Podemos votaran en conta del subsidio de desempleo para bloquear también este proyecto. El refrán dice “a perro flaco todo son pulgas” dice el viejo refrán español: y el perro flaco es el ZPedrosanchismo. Cada minoría, consciente de que su voto es imprescindible para gobernar, aprieta lo más posible al ZPedrosanchismo. Y éste ya no puede dar más de sí. Él miedo que empieza a cundir entre las minorías es que el apoyo a un gobierno al que se le acumulan corruptelas, termine mermando a su propio electorado. Para un Puigdemont, incluso, ser el gobierno más corrupto e ineficiente de la democracia el que le ha concedido el indulto no es el mejor aval. El primer toque de atención lo planteó Aitor Esteban del PNV en su intervención parlamentaria sobre el “caso Begoño” durante la presentación del “Plan de Regeneración Democrática” del ZPedrosanchismo: aunque penalmente sea irrelevante, lo cierto es que “hay límites más allá de lo penal”. Dicho plan convenció aún menos a sus socios que temen que, en algún momento, pueda volverse contra ellos. Si las minorías más minoritarias, empiezan a ser crítica con la minoría ZPedrosanchista, es un signo elocuente de que el ciclo toca a su fin.

3. Los “tabloides digitales” tienen más audiencias
que los “medios oficialistas”

La prensa impresa casi ha desaparecido. En Barcelona cuesta encontrar un kiosco en el que se vendan diarios. Los medios convencionales, han debido abrir webs a precios de remate para compensar su indigencia absoluta en ventas. Son medios caros, conformistas respecto al poder (El País en relación al ZPedrosanchismo y La Vanguardia en relación al nacionalismo catalán), planos y sectarios en sus análisis y perdiendo credibilidad y colaboradores continuamente. Eso mismo ocurre con las televisiones generalistas y oficialistas: excesivamente caras para el contribuyente, con una calidad cada vez más deficiente, abandonadas por espectadores y por publicidad, languidecen con presupuestos cada año más abultados. Frente a estos dinosaurios de la información han aparecido youtubers, periódicos digitales y redes sociales (especialmente Twiter/X) que no cargan al contribuyente con subvenciones y que permiten, además, a los youtubers ingresos adicionales que justifiquen su actividad. Y entre estos nuevos comunicadores y el ZPedrosanchismo no hay apenas contacto: se entiende el porqué el ZPedrosanchismo intenta controlar esos medios, obstaculizar su trabajo al máximo y presionar a sus anunciantes. Pero, aquí si que no pueden ponerse puertas al campo: la difusión de los medios convencionales seguirá bajando, su campo de influencia empequeñeciéndose y sus necesidades económicas aumentando. Es la crónica de una muerte anunciada que, en definitiva, será el funeral de medios oportunistas-oficialistas que han ejercido durante años como verdadero “ministerio de la verdad” orwelliano.

4. El imposible tablero catalán

Poner de acuerdo a las tres fuerzas políticas mayoritarias en el parlamento catalán es una tarea titánica a imposible, especialmente porque en Cataluña no hay, desde el “procés” una clase política de reemplazo. Si la clase política pujolista fracasó y murió por sobredosis de corruptelas, la clase siguiente, la que protagonizó el “procés”, a pesar de su fracaso, a pesar del descenso de votos independentistas, a pesar de sus fracasos electorales, no se resigna a pasar el testigo a otra generación (acaso porque, para el nacionalismo no existe puede existir otro proyecto más allá de la independencia) y los Junqueras y los Puigdemont quieren seguir estando presentes en la política catalana. Y ambos se odian recíprocamente y hacen imposible cualquier acercamiento mutuo al PSC. Ambos son, en efecto, excluyentes. A lo que se une la presión ejercida por centros de poder que en otro tiempo fueron algo y hoy son residuos del “procés” (la Asociación de Municipios por la Independencia, la Asamblea Nacional de Cataluña, el Consejo por la República Catalana) y hoy son un instrumento más de dispersión y juego personal de personajillos nacionalistas. De hecho, Cataluña lleva desde las elecciones del mes de mayo con un gobierno “en funciones” y el plazo se agota: o el PSC pacta con ERC, con lo que pierde los votos de Junts, o bien pacta con Junts para lo que, antes, debería resolver la enésima imputación de Puigdemont que se perfila en el horizonte (por “alta traición”) y que no está acogida a la amnistía ZPedrosanchismo. El gobierno del Estado puede caer según quién gobierne en Cataluña. Lo más natural sería que se convocaran nuevas elecciones (en las que ERC se mantendrá a la baja, Junt bajaría algo, se dispararía el apoyo a la candidatura antiinmigracionista de la alcaldesa de Ripoll y PP y Vox pueden mantener sus posiciones con tendencia al alza). Un escenario que, lejos de resolver el problema lo acentuaría.

5. Las ratas que abandonan el barco

Cuando se avecinan cambiar de ciclo, las reacciones de las élites suelen responder a tres actitudes: los “numantinos” que se saben imposibles de ser reciclados en el nuevo ciclo y tienden a hacerse olvidar aumentando alocadamente sus corruptelas; las “ratas” que se han beneficiado del ciclo pero huelen su final y dejan de apoyar a aquellos de los que han vivido durante años; y finalmente los “opositores” que se satisfacen con ser el reemplazo que se avecina. El ZPedrosanchismo se mantiene actualmente gracias al grupo de “las ratas”: nacionalistas e independentistas catalanes y vascos, izquierdas radicales en descomposición. El apoyo de todos estos grupos se basa en el hecho de que consideran que, para ellos, un gobierno débil del “PSOE”, será infinitamente más beneficioso que un gobierno de la derecha. El problema es que ese apoyo, en un momento en el que la erosión del ZPedrosanchismo es evidente e irreversible, puede redundar electoralmente en contra de las fuerzas que le apoyan y, por tanto, esos apoyos tienden a ser cada vez más condicionales. Incluso entre los altos cargos de los organismos judiciales, los vocales que, hasta ahora, han contemporizado, más o menos, con los introducidos por el ZPedrosanchismo, van a tender a retraerse ante el nuevo ciclo político que se anuncia. En otras palabras: a partir de ahora, las fuerzas políticas, incluso los tibios, que mantenían al ZPedrosanchismo en el poder, van a tender a abandonarlo progresivamente. Esta tendencia no es solamente visible en el parlamento, sino incluso en los medios de comunicación favorables hasta ahora al gobierno y en el que los tertulianos “de sobre” cada vez encuentran más dificultades para defender las posiciones del ZPedrosanchismo y se muestran más tibios: saben que, si se comprometen demasiado con una causa perdida, corren el riesgo de perderlo todo (subvenciones y sobres) en el siguiente ciclo.

6. La UE ya no es lo que era

Von der Leyen -una amiga del ZPedrosanchismo- se mantiene a la cabeza de la UE, pero algunas cosas han cambiado. El Partido Popular Europeo volvió a ser el mas importante, pero con 34 escaños menos, el Grupo Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, le siguió… pero con una pérdida de 33 escaños y el Grupo de Izquierda Unitaria y Verde perdió 11Patriotas vinculado al Ressemblament National obtuvo 84 diputados y el Grupo de Conservadores y Reformistas, 77 escaños, sin olvidar una treintena más de escaños de la misma tendencia antiinmigracionista y antiglobalizadora que se encuentran en el grupo mixto. En otras palabras: Von der Leyen sigue siendo presidenta, pero cada vez tiene las manos más atadas y el “cordón sanitario” lanzado en torno a la “extrema-derecha” no le va a bastar para aislarla. Es más, la existencia de dos grupos parlamentarios de “extrema-derecha” y de “derecha nacional”, se debe únicamente a la guerra de Ucrania: en cuanto termine, lo más probable es que tiendan a la unificación. Estos dos grupos, por el momento, tienen hoy capacidad suficiente para aumentar los controles sobre el dinero de la UE y evitar “fugas” en dirección a las redes de corrupción, amiguismo y nepotismo que han caracterizado al ZPedrosanchismo.

7. Una economía sin salida

Sánchez es el primero en saber -es economista y algún día debió asistir a clase- que la economía española no puede mantenerse en las actuales circunstancias: con déficits históricos acumulados y en crecimiento, con una economía basada única y exclusivamente en el turismo (que cada vez suscita más oposición social), con una situación económica inestable que inhibe las inversiones, con una fiscalidad desmedida y con un intervencionismo estatal creciente, no en beneficio de la comunidad, sino en beneficio de los gestores de poder. Basar el “éxito económico de España” en el PIB es puro sinsentido: el PIB solamente mide el movimiento económico y cuando una población como la española crece en 600.000 personas al año gracias a la inmigración, está claro que SIEMPRE el PIB tenderá a subir. Pero lo que cuenta, en términos de economía real y de salud pública no es el PIB, ni la renta per cápita (el dinero total que se mueve dividido por el número de habitantes), sino la renta por grupos sociales. En la “sociedad del bienestar” un 10% de la población paga impuestos para mantener a un 60% que los recibe (mientras un 30% se queda más o menos igual). Y lo que está creciendo en España es ese 60% (a causa de la inmigración y del empobrecimiento de las clases medias), mientras que el 30% se va achicando y se ve cada vez más presionado fiscalmente. Pero esto proceso infernal tiene un límite: el gasto del Estado es, hoy, excesivo (especialmente en comunidades autónomas, aparato del Estado, subsidios y pago de intereses de la deuda) y ya soportamos la mayor presión fiscal de Europa (ver TeleMadrid)

8. La sensación de inseguridad creciente y delincuencia impune

Delincuentes detenidos por la mañana in fraganti, pueden merendar en sus casas okupadas y su único problema vital es si realizar un nuevo robo o acudir al cajero automático a retirar la cuantía de los subsidios que reciben. Cada vez con mayor frecuencia estamos asistiendo a estallidos de cólera de los vecinos (que han intentado en varias ocasiones linchar a los agresores). Vale la pena recordar que desde los “incidentes de El Ejido” en el año 2000, a causa de tres asesinatos cometidos por inmigrantes en esa localidad, problemas de este tipo vienen sucediéndose por mucho que no se indique la nacionalidad de los delincuentes (hoy, la opinión pública ya intuye que cuando no se indica el medio de prensa se está refiriendo a un inmigrante, incluso cuando se indica que “es español”, subsisten las dudas sobre si se trata de un “nuevo español” o de un autóctono en sentido estricto). Lo cierto es que llegan en aluvión individuos sobre los que no se sabe nada, ni de sus intenciones, ni de su estado de salud, ni de su pasado. Sin olvidar que la mayoría de delincuentes marroquíes puestos en libertad por indultos reales, nada más salir, vienen a España, país mucho más “amable”, para proseguir sus exacciones sin apenas riesgos, e incluso, con casa (okupada), comida (entregada por el Estado) y dinero (mediante subsidios).

9. La inmigración masiva

El 62% de la población cree que “ha llegado demasiada inmigración” (ver El País). Sabemos por qué ha llegado: para el ZPedrosanchismo se trata de realizar un “gran reemplazo” de electores y cubrir sus bajas entre la clase obrera, los intelectuales, las clases medias y la juventud. Además, es una exigencia de la izquierda europea, mientras que la derecha cree verdaderamente que se está acogiendo a “refugiados” por “causas humanitarias” y solamente pide que se establezcan cupos y se cierren un poco las puertas. Hoy, las experiencias realizadas en Europa indican que estamos ante una integración imposible (que ha fracasado en todos los países sin excepción) que genera muchos más problemas de los que resuelve (empezando por el coste de mantenimiento de la paz étnico-social a fuerza de subsidios y de permisividad ante la delincuencia y los okupas). Cada día que pasa, franjas más amplias de ciudadanos pasan a engrosar las filas contrarias a la inmigración masiva y la hostilidad hacia quienes la permiten. Y esto no va a descender por muchas campañas de promoción y apoyo. La propia inmigración cada día se encarga de aumentar esta hostilidad de los autóctonos. La peor política es negarse a ver que nos encaminamos hacia el conflicto étnico-social y religioso (en lo que se refiere al islam).








lunes, 20 de junio de 2022

CRONICA DESDE MI RETRETE: THELMA Y LOUISE MARCHAN JUNTAS

Las elecciones andaluzas han sido importantes, porque miden la magnitud de la catástrofe de la izquierda: el pedrosanchismo ya no tiene ninguna posibilidad de extender su reinado. Tras Andalucía caerá la Comunidad Valenciana. El PSC (que no el PSOE) resistirá en Cataluña a costa de la debilidad de la derecha y del desgaste indepe, siempre y cuando a Illa no se le recuerdo mucho su gestión pandémica. Pero lo importante de las elecciones andaluzas de ayer no es esto, sino el que el PP haya obtenido la mayoría absoluta y, por tanto, gobernar en solitario. De no haber obtenido un mínimo de 55 diputados, hubiera necesitado, o bien el apoyo de VOX o bien la abstención del PSOE. De haber optado por lo segundo -que es lo más probable que hubiera negociado- el problema era que el PSOE le hubiera exigido el mismo trato en Castilla-León. Y eso hubiera hecho dudar a muchos de sus votantes sobre si votar al PP no terminaba siendo lo mismo que regalar el voto al PSOE sólo que algo más descafeinado. Con el resultado andaluz, Feijóo salva las apariencias. Su “chico”, allí, gobernará en solitario.

PP: EL VOTO MÁS SEGURO CONTRA EL PSOE (¿SEGURO?)

El voto en las elecciones autonómicas, casi nunca se realiza en función de la gestión que ha realizado el gobierno regional, sino, más bien, en función de la política nacional, especialmente en regiones que carecen de partidos nacionalistas y de tradición autonomista. Lo que ha ocurrido en Andalucía era previsible y ni siquiera los “bienpagaos” del CIS se han atrevido a “cocinar” los resultados: no es el pobre diablo que colocaron a la cabeza de la candidatura socialista, el tal Espadas, el que la ha perdido, sino Pedro Sánchez. ¿Cómo iba a ganar con el lastre de tres años de desastres?

Lo raro es como los “barones del PSOE” no han exigido un golpe de timón, la ruptura con el perroflautismo, el alejamiento de los ministros de ese residuo volátil que un día fue “Unidas Podemos”, una política más realista con mejor gestión y menos coñas de “Agendas 2030”, con menos estupideces LGTBIQ+ que solamente interesan al 5% de la población, con menos inmigración, con menos subsidios que luego pagamos todos y con menos presión fiscal, con menos corrupción y más ejercicio de soberanía nacional, con menos giros en política exterior (terreno en el que cada giro supone una desvalorización de la solvencia de un país indicando a las claras que ese país carece de “políticas de Estado”), con menos cultura de la muerte (aborto, eutanasia, cuarta tanda de vacunación) y más rigor y prontitud en la atención hospitalaria y en los CAP… Todo esto y mucho más es lo que ha generado que el candidato socialista se haya quedado en frontera de los 30 (menos de 30, se consideraba que la derrota habría pasado a ser tsunami).

La dimensión de la derrota socialista en votos es espectacular. No olvidemos que, en las elecciones de 2018, el PSOE fue el partido que obtuvo más votos en las elecciones regionales: 1.010.889. Ya en aquel momento, se señaló una pérdida importante de votos. En las de 2015 obtuvieron 1.411.278 que, a su vez, suponía una derrota en relación a las elecciones anteriores de 2012 (1.527.923 votos) y, no digamos en relación a las anteriores de 2008 en las que Chaves se quedó con 2.178.296 votos que vio como su resultado anterior (2.260.545 votos en 2004) quedaba mermado, siendo el techo de los resultados obtenidos por este partido en aquella región.

La tendencia es clara: desde 2004 hasta 2022, el PSOE se ha instalado en una pérdida continua de votos en Andalucía. No faltan motivos: la corrupción el primero de todos. A medida que se ha ido haciendo pública mediante sentencias judiciales en firme, los datos y las cifras sobre lo que el PSOE andaluz ha robado, el electorado ha respondido alejándose poco a poco, pero progresivamente de una sigla que debería haber sido declarada “responsable civil subsidiaria” de las exacciones cometidas por sus dirigentes en el ejercicio de sus cargos y disuelto como “organización criminal”.

El gran problema para el PSOE es que, ha perdido fuerza en todas las capitales de provincia. No se trata solamente de que haya perdido 3 diputados y 127.182 votos, sino que, en total, lleva acumulada desde 2004 la pérdida de 1.376.838 votos. Es decir, que el antaño “régimen socialista andaluz” se ha empequeñecido casi a una tercera parte de lo que fue en su momento álgido.

Los socialistas deberían haber aprendido que los “picos” más espectaculares de sus pérdidas de votos en Andalucía han coincidido con los momentos de las peores actuaciones socialistas en el gobierno de la nación. En 2008 cuando el zapaterismo se empeñaba todavía en negar que la crisis económica alcanzaría a nuestro país (pérdida del 3,6% de votos), en 2012 cuando el recuerdo del fracaso de la gestión socialista ante la crisis económica mundial estaba muy reciente como que pudiera olvidarse (crisis de la construcción, crisis bancaria, crisis de la deuda), cuando la pérdida fue aun mayor (el ¡29,9% de los votos obtenidos en las anteriores elecciones!). Ya en esa ocasión el partido más votado fue el PP, pero lzquierda Unida corrió en su ayuda y salvó la cara a Griñán.

A partir de ese momento, la pérdida socialista de votos fue imparable: menos 7’6% en 2015, menos 28,4% en 2018, menos 12,6% ayer. Por primera vez en su historia, el PSOE se sitúa por debajo del millón de votos. Hasta ahora las geometrías electorales implicaban que, si el PSOE perdía la mayoría en Andalucía y en Cataluña, le resultaba imposible obtener una mayoría absoluta en unas elecciones generales. En Cataluña resiste, pero en Andalucía es un despojo.

“¿QUÉ BIEN LO HA HECHO EL PP EN ANDALUCÍA?” O MÁS BIEN “¡VAMOS A ECHAR A SÁNCHEZ!”

Lo peor que puede hacer un partido cuando gana es no ser consciente de a qué se ha debido su victoria. Ni el PP de Casado, ni el de Feijóo, como tampoco el de Rajoy, suscitan grandes entusiasmos. Ninguno de sus líderes es un personaje carismático, que otorgue seguridad a los electores. De hecho, ocurre todo lo contrario. Y en cuanto al programa electoral, si lo comparamos, lo que nos resulta es el mismo programa que el PSOE solamente que descafeinado en algunos extremos, con ambigüedades en otros, con prioridades en unos casos y prejuicios en otros. Pero siempre, como el PSOE, fieles a la Agenda 2030, solo que interpretada sin las obsesiones propias de la extrema-izquierda. Es cierto que, ante la presión fiscal creciente, una propuesta de reducción de impuestos cala en el electorado, pero también es cierto que lo esencial y lo único que explica la victoria del PP es la mala gestión y los aliados del pedrosanchismo. Lo hemos dicho muchas veces: hoy ya no se vota a tal o cual programa, esta o aquella sigua que se identifica con nuestras esperanzas, sino que se vota contra un candidato en concreto. Lo hemos visto recientemente en Francia, en las elecciones presidenciales, o se votaba contra Marine Le Pen o se votaba contra el statu-quo. Y lo que decían los candidatos era muy secundario: el elector no sabe lo que quiere, pero sí reconoce a lo que detesta.

El PP se ha alzado con un máximo histórico: 1.582.412 votos y 58 escaños, el 43,13%. Lo que supone duplicar ampliamente sus votos en relación a 2018, cuando obtuvo 750.778 votos, el 29,5% y 26 escaños. ¡Que gran victoria! Sí, pero no tanto. Es victoria en la medida en que ha tenido mayoría absoluta, pero no tanto dado que no ha superado el techo que logró Javier Arenas en 2008, obteniendo 1.730.154 votos. Hay 140.742 votos de diferencia a favor de Arenas.

Es el resultado que más beneficia a Feijóo: no necesitará los votos de Vox para gobernar, ni tendrá que negociar con el PSOE su abstención a cambio de un cordón sanitario frente a Vox.

Pero ahora le queda al PP andaluz lo más difícil: gobernar en solitario. Hay muchas cosas que reformar en Andalucía y sin una presión por la derecha, lo más probable es que el PP se apoltrone, deje las cosas como están y se preocupe solamente de la gestión del día a día, procurar que el cobro de comisiones no resulte escandaloso y que los grupos subsidiados lo sigan siendo. ¿Inmigración? Mirar a otro lado. ¿MENAS? Callar y esperar que no pasen grandes desgracias. ¿Políticas informativas? En la onda de la Agenda 2030. ¿Políticas educativas? Ni tocarlas.

VOX: RECORDANDO A PIRRO DEL ÉPIRO

El mejor escenario para Vox era que el PP no obtuviera mayoría absoluta y precisara del concurso de sus votos para gobernar. Feijóo hubiera optado, que nadie lo dude, por negociar la abstención del PSOE antes que por aliarse con Vox. Lo ha dicho y repetido desde que accedió a la secretaría general del partido. Un pacto de este tipo en Andalucía hubiera repercutido muy negativamente en los resultados del PP en toda España: no se vota a una sigla para que cuente con la complicidad y la aquiescencia de la rival contra la que se ha votado. No se vota al PP para que gobierne con la abstención del PSOE, contra el que se ha votado, sino para que haga una política diametralmente opuesta al pedrosanchismo. Feijóo no está en eso: Feijóo está a lo diga la Agenda 2030 y el Foro Económico Mundial. Así de simple. El problema es que eso, que saben todos los analistas y que no se dice a la opinión pública, queden expuesto ante la opinión pública como hubiera ocurrido de no haber obtenido el PP mayoría absoluta en Andalucía.

De haber quedado en minoría, tanto si el PP pactaba con PSOE su abstención en la investidura, como si se veía obligado a contar con Vox para reeditar una coalición, como si renunciaba a pactos y convocaba nuevas elecciones, Vox obtenía réditos políticos de sus 14 parlamentarios electos. En la primera opción, el PP quedaría desenmascarado como “aliado virtual” del PSOE. En la segunda, el PP, aliándose con Vox, rompería puentes con el PSOE y, lo que es aún más importante, con el conglomerado mundialista que está tras la Agenda 2030 y con los promotores de la globalización atrincherados en el Foro Económico Mundial. Además, obviamente, que Vox se hubiera beneficiado de las mieles de compartir el gobierno de Andalucía. En la tercera opción, unas nuevas elecciones, el resultado hubiera sido incierto para el PP. En cualquier caso, Vox hubiera reforzado sus posiciones. Pero no con el resultado que se ha producido: el PP no precisa a Vox para gobernar, puede sacar adelante cualquier iniciativa sin contar con nadie y la única ventaja es ver si algo cambia en Andalucía (y en qué dirección cambia) o nada cambia. No van a ser los pactos los que aíslen a Vox, sino la mayoría absoluta de un partido que sigue pensando en términos canovistas y fraguistas: “sin enemigos a mi derecha”, esto es, procurando mantener toda la franja política que va del centro a la extrema-derecha dentro de su sigla.

Los resultados para Vox han sido buenos, aunque no espectaculares. Los 493.932 votos obtenidos por Macarena Olona, suponen un 13,46% y le han otorgado 14 diputados, dos más que en las anteriores elecciones, en las que obtuvo 100.000 votos menos con un 10,96%. Han pasado de ser el quinto partido, a ser el tercero. No es un mal resultado, pero les resulta insuficiente para jugar en esta legislatura un papel decisivo. Saber de dónde proceden estos votos va a ser decisivo para que el partido adopte definitivamente una línea clara: o bien se sitúan en la línea del populismo europeo, enfrentados decididamente a la Agenda 2030 y a las intrigas del Foro Económico Mundial, o bien realizan un mix liberal, patriótico, católico, como si fueran una especie de “PP Auténtico”. La segunda línea sería un error. Más aún: un suicidio electoral. Mejor quedarse el original que la fotocopia. En otras palabras: cuanto más se distancie Vox del PP, cuanto más se afianza en una línea populista e identitaria, más votos ganará de otros sectores sociales y menos dependiente será del electorado pepero.

La experiencia europea demuestra que la derecha liberal termina haciendo siempre exactamente lo mismos que el centro-izquierda, solo que con otro lenguaje, otro ritmo, otra narrativa y otras prioridades: pero, en su esencia, todo sigue igual. Por eso, el único fenómeno verdaderamente nuevo en la política europea del siglo XX es la aparición de los populismos. La única oposición posible parte de ahí. Todo lo demás, más que “oposición” es “cooperación”.

LA EXTREMA IZQUIERDA, PRODUCTO VOLATIL Y VARIOPINTO

No una sido dos candidaturas de extrema-izquierda las que se han roto la dentadura en estas elecciones. Pero nos engañaríamos si viéramos solamente una derrota de dos candidaturas. En absoluto, es la derrota de dos “coaliciones” de partidos. Observen: Adelante Andalucía-Andalucistas (nombre redundante que ya indica las obsesiones nacionalistas del mix), está forma por Adelante Andalucía, Anticapitalistas Andalucía, Izquierda Andalucista, Primavera Andaluza y Defender Andalucía. Mas graciosa es la segunda coalición, Izquierda Unida Verdes-Mas País-Verdes-Equo-Iniciativa del Pueblo Andaluz, que conforma Por Andalucía. Ahora bien, dentro de esta coalición se encuentran Izquierda Unida Los Verdes – Convocatoria por Andalucía, Más País Andalucía, Verdes Equo Andalucía, Iniciativa del Pueblo Andaluz. Alianza Verde y Podemos Andalucía (como apoyo externo)… Estas sopas de siglas, encabezadas respectivamente por Teresa Rodríguez e Inmaculada Nieto han obtenido resultados que corresponden a sus capacidades políticas reales.

Teresa Rodríguez y su coalición han podido retener 167.970 votos y 2 sueldos de diputado. Mejor le ha ido a Por Andalucía, el mix de Inmaculada Nieto, con 281.688 votos y 5 diputados. La suma de ambos da 449.658 votos, que está 140.326 votos por debajo de los resultados obtenidos por ambas coaliciones… en coalición. Los siete diputados que han obtenido en total, suponen una pérdida de 10 en relación a los que obtuvo Adelante Andalucía en 2018.

Las conclusiones son claras: no se trata de “candidaturas”, se trata de coaliciones heteróclitas, dentro de los cuales, cada grupo es, además, una federación de grupos. Y, para colmo, hay dos. Podemos ni siquiera está presente de pleno derecho. En fin, el caos que llevan los restos en putrefacción de la extrema-izquierda, ha sido reconocido como tal. El techo de este sector, en las actuales circunstancias y dadas sus preferencias es la suma de colgaos, porrerillos, feministas radicales, ecolocos, fanáticos LGTBIQ+… y algún que otro viejo rokero que todavía recuerda cuando militó en el Partido del Trabajo o en la Liga Comunista durante la transición. Poco más. La fragmentación es el reflejo de la crisis terminal de las opciones políticas.

¿Y QUÉ ME DICEN DE LA ABSTENCIÓN?

Ha votado el 58,35% del electorado. No hay que alarmarse: en el 2018 votaron menos (56,56%) y en el 1990 se alcanzó el récord histórico (55,34%). Se vota poco en Andalucía, esa es la realidad. Sobre una población de 8,472.407 habitantes, han votado menos de la mitad: 3.710.609, a los que hay que restar todavía 36.865 votos en blanco y 41.646 votos nulos. El PP gobernará con mayoría, pero esa mayoría, justo es reconocerlo, apenas supone el 18,67% del total de la población andaluza. Es la democracia y son sus reglas. Amén.

Quien calla otorga así que el 47% del electorado que ha renunciado a votar, demuestra que las elecciones autonómicas no les interesan ni para protestar. Tampoco hay que sorprenderse mucho por los votos en blanco o nulos que son, más o menos, los de otras convocatorias: 60.000 en las elecciones de 2008, 57.000 en las de 2012, 95.000 e las de 2015, 137.000, récord histórico en 2018 y 77.000 en domingo pasado. Nada del otro mundo: la autonomía andaluza sobrevivirá a estos porcentajes y a este desinterés evidente de los andaluces por la política.

Los niveles de abstención y voto en blanco/nulo, demuestran que ningún partido político ha logrado recuperar la confianza del electorado, ni suscitar entusiasmos. Estamos en 2022: nadie cree en nada. Sorprende que la gente que vota vaya a votar. Seguramente lo hace por encabronamiento contra tal o cual político, o simplemente porque es funcionario y debe su cargo al partido (en los años de Griñán y Susana Díaz de cada dos afiliados al PSOE andaluz, uno era funcionario público. No se me ocurren muchos otros motivos por los que alguien pueda ir a votar en 2022 y en las actuales circunstancias.

CONCLUSIÓN: THELMA Y LOUIS CONDUCEN JUNTAS

Desahuciado. El pedrosanchismo, como tal, está desahuciado como lo estuvo el zapaterismo inmediatamente después de inaugurarse su segundo período de gobierno. Las elecciones andaluzas certifican que los sectores a los que ha ido dirigido sus políticas (LGTBIQ+, feminismo radical, ecologismo, veganos, animalistas, abortistas, abolicionistas de la legislación antidrogas, inmigrantes nacionalizados) no son los suficientemente fuertes ni suscitan excesivos entusiasmos como para mantener un gobierno en el poder que trabaje solo y exclusivamente para ellos. La esperanza del pedrosanchismo es que la derrota fuera dulce y que el PP andaluz no obtuviera mayoría absoluta: así la sigla socialista tendría algo que negociar. Ahora es cuando el pedrosanchismo empieza a ver el vacío ante sus pies. Vacío profundo, sima sin retorno, angustia y estrés generado por una caída interminable… En eso está Pedro Sánchez.

Lo normal sería que ahora rectificara sus posiciones, recompusiera el gobierno, pactara con el PP elecciones anticipadas antes de fin de año y rompiera con sus hasta ahora aliados: los de Podemos y los indepes. Pero eso supondría reconocer que se ha equivocado y Pedro Sánchez no es de esos: como buen psicópata integrado, cree que solo él tiene razón y lo suyo es lo que importa, lo único que importa y lo que vale la pena defender.

En cuanto al Foro Económico Mundial no realizará presiones sobre el gobierno español: consciente desde hace mucho de que el pedrosanchismo era “asunto resuelto” y su etapa de permanencia había caducado, ya tienen su opción: Feijóo, que les ha garantizado que ni Vox, ni pactos con nadie que pueda cuestionar ni la globalización, ni la Agenda 2030.

No existe tal oposición, la política del PP es tan timorata y similar a la del PSOE que solamente variarán los ritmos, las velocidades y poco más. Ciertamente, el PP ha demostrado ser mejor administrador de los recursos públicos que el PSOE, pero, ahí empieza y termina toda diferencia.

Con Rajoy entraron los mismos inmigrantes ilegales que con Zapatero y Aznar, no lo olvidemos, fue quien abrió de par en par las puertas a la inmigración ilegal. La delincuencia ha ido creciendo al paso que aumentaba la inmigración ilegal. Ahora los MENAS son los que dominan en las calles de muchos arrabales y en las inmediaciones de sus centros. No hemos visto ni oído ningún gesto de Feijóo, defendiendo a la sociedad española del salvajismo que se está apoderando de las calles y que va en detrimento de la única industria que se mantiene en el país, el turismo.

Thelma y Louise, una película inolvidable con un final catárquico: recuerden a ambas lanzando el coche hacia el precipicio. Si lo conduce Telma, con su pañuelo rojo, pisará a fondo el acelerador. Si hubiera sido Louise, con un vestido azulado, la velocidad será sido menor. Pero el final no hubiera variado. Pues bien, esta es la perífrasis simbólica de esta España, a ratos gobernaba por el PSOE y a ratos por el PP. Varían las velocidades, no la dirección. Siempre el precipicio está al final del camino. Las elecciones andaluzas han supuesto ese momento en el que una pasa el volante a la otra.








 

lunes, 15 de noviembre de 2021

CRONICAS DESDE MI RETRETE: DE ESTA CRISIS NO SE SALDRÁ COMO DE LAS ANTERIORES

Dicen que el PSOE está en el poder junto con los comunistas de Podemos. Es ficción. El PSOE se terminó en Suresnes hace casi 50 años y en cuanto a Podemos, hoy no pasa de ser una tropa de plañideras abandonadas por el macho alfa, porreros subvencionados, amigos de los inmigrantes con algunas harpías que tratan de eternizar su modus vivendi (Colau-Oltra-Díaz, en concreto). Pero, en realidad, a partir de Felipe González, el PSOE rompió con su modelo histórico que solo conservaba para emotivos cantos de la Internacional al acabar sus congresos. El felipismo no era “socialista”, pasó a ser “socialdemócrata” porque así se lo sugirieron desde la Fundación Flick. El SPD alemán la hizo buena reviviendo un partido esquelético y ausente durante los 40 años de franquismo y cuyos líderes históricos tenían el reloj parado en el “largocaballerismo” y la República. La agonía del felipismo fue larga. Al final, los españoles se hubieran entregado al diablo en persona para librarse de la mezcla de corrupción, ineficacia y propaganda triunfalista en la que se había convertido el gobierno. Pues bien, ese proceso de hartazgo se repitió con el zapaterismo e, incluso, el pedrosanchismo se ha instalado en la misma deriva.

ZAPATERISMO IN MEMORIAM

En efecto, ZP no era -como tampoco lo fue Felipe, un oportunista sin escrúpulos- “socialdemócrata”, mucho menos socialista. ZP era un tontorrón con ideología boy-scout extraída directamente de los catecismos de la UNESCO. Llegó al poder en un momento en el que las cuentas públicas -oh, maravilla de maravillas- tenían superávit. No modificó en absoluto el modelo económico de Aznar, simplemente lo aceleró: si con Aznar se construía, con él se construiría más, si con Aznar los bancos abrieron el crédito, con ZP lo abrirían más, si con Aznar llegaron 3.000.000 de inmigrantes en ocho años, el nuevo jefe de gobierno aceleraría el proceso y lograría que llegara la misma cantidad solamente en su primera legislatura; si con Aznar éramos íntimos de Bush y nos embarcó en la guerra de Irak, con ZP nos retiramos de Irak, para aterrizar en el conflicto afgano; si Aznar hablaba “catalán en familia”, ZP prometió decir “amén” a todo lo que aprobara el Parlamentito de Cataluña. Aznar intentó crear un eje de “países de tamaño medio” en la UE, mientras que ZP tenía ambiciones mayores y su campo de aplicación fue todo el globo con la “Alianza de Civilizaciones”.

Las diferencias radicaban en que Aznar administraba el país como una empresa rentable y ZP -que jamás entendió nada de economía, ni porqué el país parecía crecer, ni porqué luego empezó a caer- como una ONG subvencionada y subvencionadora. Pero, el percebe que había ganado las elecciones gracias a unas bombas inesperadas e indescifrables, quería pasar a la historia como “pacificador” (dando alas a una ETA derrotada), minero de la memoria histórico e ingeniero social.

El resultado fue que problemas que hacía tiempo habían dejado de preocupar al grueso del país (memoria histórica, “reconciliación”), volvían a estar presentes. La burbuja inmobiliaria, que alcanzó su techo máximo en 2008, estalló y ZP creyó durante mucho tiempo que era solamente por el descenso de actividad en la construcción. Subvencionó con casi 350.000 millones de dólares al sector de la construcción sembrado el país de rotondas que dieron vida no más de tres meses a los empresarios de la construcción, mientras enviaban a sus empleados al paro, el mismo día que terminaban esas rotondas. Para colmo, allí donde no había un problema (en Cataluña), permitió que los indepes lo crearan, mientras que ETA se convirtió en “actor político” gracias al proceso de paz. Desde entonces las cuentas públicas dejaron de estar equilibradas.

ZAPATERO ANTE LA GRAN CRISIS ECONÓMICA

Pero lo más sorprendente de todo esto es que ZP, incluso a partir del inicio de la gran crisis económica en 2007, sostuvo una y otra vez que no afectaría a España y siguió haciéndolo, alegando que se trataba de una “ralentización del crecimiento”, pero que “crisis”, lo que se dice “crisis”, ni se la esperaba ni estaba en perspectiva. Todo era una “recesión circunstancial”, generada por las “tensiones económicas internacionales”. Todo estaba, a fin de cuentas, bien. Incluso en Andalucía podía cambiarse de sexo con cargo a la seguridad social. Y con este programa salió elegido por segunda vez, alguien que ni siquiera hubiera ganado las elecciones de 2004 de no ser por las extrañas y oportunas bombas del 11-M (no lo olvidemos jamás).

Esta segunda victoria desató las alarmas en la Unión Europea y en los EEUU. El problema era que la crisis de una economía con las dimensiones de la española, cuadruplicaría los efectos de la crisis de Grecia y tendría una repercusión mundial, en especial porque consorcios de capital-riesgo anglosajones y la banca alemana tenían cifras astronómicas invertidas en España. Sin olvidar que la quiebra de una economía de esa dimensión podría arrastrar a la de los países acreedores. ZP, no convocó elecciones anticipadas porque en su estúpida inconsciencia pensara que sus fórmulas “optimistas” hubieran fracasado, sino porque, simplemente, se lo ordenaron desde los centros de poder financiero internacional. Eso, o hubiera debido de soportar campañas de prensa y presiones en la calle que habrían hundido aún más a él y a su sigla.

La diferencia de comportamientos entre la derecha y la izquierda españolas es simple: la derecha ahorra y la izquierda dilapida. Hay cierta complementariedad entre ambas: la derecha gestiona (reservándose una parte para sus corruptos) con criterios empresariales, mientras que la izquierda lo hace con alegría “distributiva” (reservándose la parte del león para sus corruptos, como no podía ser de otra forma). El resultado es que la estructura económica de España se va quedando progresivamente anticuada y nadie hace nada, ni para planificar a medio plazo, ni para reformar lo que resulta imposible de soportar: en especial, el coste de las autonomías, en concreto (ni la corrupción autonómica que compite con la estatal y en Andalucía y Cataluña la supera con creces). Hoy España, además de buenos gestores, precisa gestores honestos, con visión de futuro y capacidad para planificar, sin atenerse a los cuatro años que median entre una elección y otra.

2021: EL DEJA VU COLECTIVO. ESTO LO VIMOS EN 1993-1996 Y EL 2008-2011

Hoy, en 2021, parece que nos encontremos en el “túnel del tiempo”: estamos reviviendo los últimos años del felipismo y la agonía del zapaterismo. Al igual que con el “último Felipe”, Sánchez y sus perros de presa, se contentan con atacar al PP. Y utilizan métodos que parecen extraídos de Sálvame Deluxe (los ataques de Sánchez a Casado, diciendo que el Partido Popular Europeo habla mal de él), utilización de la “Brunete mediática” subvencionada, a “tertulianas y tertulianos” histéricos, vociferantes y agresivos, en debates, transformación de situaciones catastróficas en desfiles triunfales, falsificación de cifras y estadísticas. La agonía del felipismo se prolongó, desde que se apagaron las luces de los “eventos del 92” (4.000.000 de parados), hasta que Aznar salió elegido en 1996.

Pero eso mismo, ocurrió durante los últimos años del zapaterismo que dejaron, en 2011, una herencia de 6.000.000 de parados y un déficit del 8,5%, un país destrozado por la crisis, endeudado (cada día los españoles nos levantábamos preocupados por “la prima de riesgo”), que había pasado a ser completamente irrelevante en la escena internacional y que había sido clasificado como país “de alto riesgo”, junto con los “farolillos rojos” (Grecia, Portugal, Irlanda). Al zapaterismo se le puede acusar de haber favorecido la “centrifugación” del país, haber pactado con los terroristas vencidos, practicar la política de la “renuncia preventiva” ante Marruecos, permanecer mudo en la UE ante los acuerdos preferenciales con el Magreb, lesivos para la economía agrícola de nuestro país, de haber resucitado los muertos de la Guerra Civil, de haber generado una “regularización permanente” de inmigrantes, etc., pero nada de todo ello es comparable, por los efectos que produjo, con el reconocimiento tardío de que existía, realmente, una crisis económica y los errores en la gestión de esa crisis que abrieron definitivamente el camino hacia la inviabilidad económica del país en la que nos encontramos ahora.

PEDRO SANCHEZ CULPABLE DE PASIVIDAD

 

Con el pedrosanchismo vivimos instalados en la mentira permanente. Todo va bien para los medios de comunicación oficiales y lo que no funciona se achaca a los partidos rivales o a circunstancias internacionales: nunca a la mala gestión del presidente. Eso es todo. La satisfacción general se apoya en estadísticas falsas (“cocinadas” o simplemente improvisadas) del CIS, en cifras “macroeconómicas” falsas destinadas a convencer a Europa de que financie la irresponsabilidad del gobierno español, valoraciones altas, tasas de interés propias de períodos de crecimiento económico e impresión de euros repartidos al electorado clientelar. No es raro que algunos especialistas pronostiquen el “invierno económico” que tenemos por delante.

Claro está que algo de todo esto no es nuevo: por ejemplo, cuando Montoro se encontraba al frente de la gestión económica del gobierno Rajoy, se introdujo una variación en el cálculo del PIB: se consideró que el tráfico de drogas, el contrabando, la prostitución y el juego ilegal, constituían “actividades económicas” y, por tanto, merecían figurar en el PIB con cantidades “estimativas”. Y esto, a pesar de no cotizar a Hacienda, de escapar a cualquier mecanismo económico de control y de ser actividades ilegales y/o ilícitas. El PIB, naturalmente, subió. Hoy, estas actividades, todavía siguen teniéndose en cuenta -y sobrevalorándose- a la hora de calcular el PIB. Pero, además, de estos problemas heredados, el pedrosanchismo es culpable directamente de otros: especialmente, de no actuar ante lo que se avecina.

A principios del año se preveía un crecimiento del 7% (algunos voceros gubernamentales llegaron a dar la cifra del 10%). Ahora, estas cifras han sido redimensionadas por la UE al 4%, lo que es mucho menos, si tenemos en cuenta que en 2020 la actividad económica disminuyó a causa de los confinamientos y que, al concluir, el rebote en el consumo era lógico. Pero lo peor es que en los últimos meses, la inflación ha crecido un 5,4% (100 euros de los Reyes del año pasado, serán ahora 94). La Comisión Europea ha rebajado sistemáticamente las cifras del gobierno español (un 1,6% en el último trimestre) y nos ha situado en el furgón de cola, con farolillo rojo, de la UE. ¿Nuestros problemas? Groso modo: inflación – deuda – déficit. Es cuestión de tiempo que el país se desplome económicamente.

Por eso la UE es remisa a materializar las ayudas prometidas al gobierno español: saben perfectamente que las “ayudas” no se van a utilizar en “inversión productiva”, sino en lo que el gobierno llama “gasto social” (que, en realidad, no pasa de ser “gasto para generar electorado clientelar”). En estas condiciones, cualquier ayuda que se entregue contribuirá solamente a mantener en el poder a un partido de porreros colgaos, parásitos sociales, histéricas antiheteropatriarles, obsesos LBTGIQ+, harpías ambiciosas, flanqueando a un presidente que ha podido falsificar su tesis de fin de carrera, pero que no puede afrontar las cifras macroeconómicas reales.

La triste realidad es que en los últimos meses no hay recuperación, caemos más que ningún otro país en Europa, hemos superado a Grecia en tasa de paro, no estamos en condiciones de llegar a la tasa de crecimiento de uno de los países “hermanos” en la crisis de 2009 (Irlanda, que ahora crece al ritmo del 14%), carecemos de modelo de crecimiento, el gobierno sigue sosteniendo cifras irreales y denunciadas como tales y anuncia que estamos “en plena recuperación” (cuando Europa afirma que una recuperación limitada solamente podría empezar a darse en España en el segundo semestre de 2023).

A partir del aumento de la tensión entre Argelia y Marruecos (que podía preverse desde el momento en que el primero indujo a su títere, el Polisario, a reiniciar la guerra del Sahara, crisis agravada en España por la presencia innecesaria del jefe del Polisario) era  evidente que el gaseoducto Argelia – Marruecos – España (trazado así por la estupidez corrupta del felipismo) generaría problemas de suministro y había que empezar a buscar otros proveedores de gas natural (el cierre del gaseoducto merma en un ¡35%! la llegada de gas a España, generando el fantasma de un posible “apagón” energético para el mes de enero). Porque la dependencia del gas argelino es lo que hará que la crisis energética global, sea más aguda en España.

Los precios están aumentando a un ritmo del 5,4%, lo que implica una pérdida constante y brutal de poder adquisitivo. La administración -lo percibimos desde los meses de la pandemia- está dejando de funcionar: imprevisión, baja productividad, medio millar de “asesores” que no tienen ni el bachillerato, bajada de calidad en los servicios (en educación los alumnos pueden llegar a la prueba de selectividad sin recuperaciones), funcionarios contratados transformados en funcionarios de por vida sin oposición, “ayudas sociales” que no llegan (ahí están los afectados por el volcán en La Palma, hartos de que el “señor de los Falcon” visite la isla, pero que todavía no han recibido ni un euro). Los camioneros están a punto de convocar huelgas que, como ellos mismos espetaron a las harpías (Colau – Díaz – Oltra) “se van a cagar” y así será: el país quedará paralizado y desabastecido. Aumento un 34% de las violaciones desde principios de año (48% de ellas en Cataluña), más y más inmigración subvencionada y subsidiada, leyes que suponen un “efecto llamada” para delincuentes (generando movilizaciones de todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado), juzgados paralizados, órdenes de ir poniendo en libertad a delincuentes condenados para evitar que aumenten las cifras de presos, maquillado de las cifras de delitos, apertura de “oficinas de violencia doméstica” en cada una de las provincias españolas, etc, etc, etc, etc.

NO BASTA CON ENTERRAR EL CADÁVER POLÍTICO DEL PEDROSANCHISMO

Despropósitos sobre despropósitos, indicativos de que el pedrosanchismo ha entrado en agonía (los argumentos que presentó en la sesión parlamentaria para aprobar los nuevos miembros del CSPJ son los de alguien quemado y requemado al que empiezan a faltarle fuerzas incluso para mentir con convicción).

Escribimos esto cuando se anuncian desabastecimientos en los mercados, faltan microchips para la industria, la “transición ecológica” ha embarrancado y cogido a contrapié al gobierno de coalición español (ahora, Europa empieza a lamentar el haber atendido a ecolocos destruyendo nucleares, en lugar de construir nuevas y más seguras). En España, en cambio, vivimos “tranquilos”: las noticias sobre la elevación constante del precio de la energía no han suscitado manifestaciones notables, las reformas de las pensiones tampoco ha suscitado grandes protestas y una vez más los sindicatos firmarán lo que se les ponga bajo la nariz. Se están estudiando (o aplicando ya) nuevas leyes con carácter urgente para la legalización del porro, impedir fumar tabaco en las terrazas, nuestros menores no podrán comprar bebidas azucaradas, ni ver publicidad de las mismas, pero tendrán a su alcance el cambiar de sexo (todo pagado), con la ley de la eutanasia ya aprobada podemos morir tranquilos, e incluso los ladridos de los perros serán legislados en la próxima ley de mascotas domésticas… Así pues, todo tranquilo y a pedir de boca.

No importa que los presupuestos aprobados sean irreales y ninguna de sus objetivos pueda alcanzarse al partir de cifras de crecimiento y recaudación artificiales y falsas, lo que importa es que el catalán estará blindado en Netflix… ¿De qué nos preocupamos? La “mesa de negociaciones” entre el gobierno del Estado y la gencat solucionará los desencuentros entre los separatistas (aunque no entre ellos) y el Estado. Hasta ahora las transferencias en materia de comunicación han sido, una vez más, “triunfales” (el programa-estrella de la TV2 en catalán conducido por Gemma Nierga, tiene una audiencia estimada de entre 1.000 y 5.000 espectadores diarios…). Aquí no pasa nada. El país feliz.

Habrá elecciones generales anticipadas. Por supuesto. Las hemos previsto para junio y no por iniciativa propia, sino porque los centros de poder económico utilizarán la línea directa con la Moncloa para ordenárselo. Quizás se convoquen entonces aprovechando que en septiembre habrá mejorado levemente el empleo estacional. No basta con que gane la derecha. En realidad, gane quien gane, va a poder hacer poco: el margen de maniobra es minúsculo. Hay demasiada deuda, existirá una coyuntura internacional muy desfavorable desde el punto de vista económico, así que no hay que forjarse ninguna esperanza. Asistiremos, simplemente, a una alternancia que distará mucho de resolver a medio plazo los grandes problemas.

La sustitución de la sigla PSOE por la sigla PP, no garantiza que, en otros cuatro años o menos, otra psicópata al estilo de Sánchez u otro psicotonto al estilo de ZP, llegue a la secretaría general del PSOE con “ideas nuevas”. Lo que las próximas elecciones requieren es que la sigla maldita que lleva 100 años protagonizando y aplicando las peores y más torpes políticas, desaparezca de una vez por todas. Incluso, si me apuran, lo mejor sería que desapareciera el régimen de partidos y asumiera el timón un gobierno de técnicos y expertos capaz de restablecer el ORDEN en todos los terrenos, empezando por el orden económico y terminando por el orden público.

Si, ya sé que eso es imposible. No me hago ilusiones: desde 1978 vivimos de ilusiones. Y votamos ilusionados. Esto es, como ilusos. Como país, esto es indudable, tenemos, lo que nos merecemos. Lo que hemos votado en el altar sacrosanto de la libertad de expresión, transformando nuestra parcela individual de soberanía en un “cuerpo místico” de soberanía nacional con el que está investido Pedro Sánchez para gobernar y ser obedecido. Para que luego critiquemos el “pensamiento mágico”…

Juro (o prometo) que nunca más en mi vida, volveré a votar. Está claro que el votar no soluciona los problemas, sino que justifica las peores y más torpes decisiones. Cuando una balsa se hunde, votar quien será el capitán ya no sirve de nada. Solamente una mano de hierro constituye la última esperanza. Yo espero esa mano de hierro como quien espera ser rescatado de un pozo profundo, oscuro y estrecho.