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martes, 3 de febrero de 2026

PEDRO SANCHEZ Y EL “GRAN REEMPLAZO” ¿ESTÁN LOCOS A LA IZQUIERDA? (2 de 2)

La estrategia adoptada por Pedro Sánchez en este momento, es de “tierra quemada” y más lo será, cuando se abran las urnas mañas del próximo 9 de febrero y demuestren la estrepitosa (y, por otra parte, lógica) caída de los votos socialistas. Desde que decidió dedicarse a la política, no ha pensado más que en sí mismo. Todo lo demás, empezando por su partido, el pueblo español, la propia tarea del gobierno, todo, absolutamente todo -y hoy podemos certificarlos con toda seguridad-, le trae, literalmente al fresco.

SANCHEZ CREYÓ QUE UN PRESIDENTE ERA INMUNE E INIMPUTABLE

Lo que Sánchez no había calculado cuando ambicionó llegar a la presidencia del gobierno, es que, por mucho que sea el “número 1”, no le está permitido hacer todo: se debe, en primer lugar, a la nación de la que es un simple servidor público, a las sociedad, tanto a los que le han votado como a los que no le han votado y antes que todo ello a la Historia: el resultado de su gestión no será un éxito o un fracaso personal que solamente le afectará a él, sino a todo el conjunto de una nación y a su futuro. Y si este no está en relación con su pasado, podrá decirse que se ha producido una ruptura.

Ahora bien, Sánchez tuvo como precedente a José Luis Rodríguez Zapatero que salió completamente indemne de su gestión:

- Nadie le exigió explicaciones posteriores a por qué había interrumpido las investigaciones sobre las bombas del 11-M.

- Nadie le exigió cuentas después de salvar a la banca y a la patronal de la construcción, endeudando al país.

- Nadie le recordó que el año en el que explicó que la economía “iba bien”, cuando ya se había iniciado la crisis económica de 2007 y que no se reconoció oficialmente hasta 2009, supuso un tiempo precioso que pudo haber minimizado los efectos de la crisis.

- Nadie le exigió respuesta a la pregunta de por qué había autorizado la venta de las reservas de oro del Banco de España… justo antes de que el precio del oro empezara a dispararse.

- Nadie le exigió responsabilidades por la negociación con ETA, cuando ETA estaba derrotada policial y políticamente.

- Nadie, absolutamente nadie le tosió cuando dedicó el 0’7% a perderse en calidad de “ayudas al desarrollo”, no se sabe de quién, ni con qué resultado.

Y, de todo esto, Sánchez coligió que un presidente del gobierno, podía actuar con entera IMPUNIDAD. Y eso fue lo que hizo.

Hubiera sido diferente, si Zapatero hubiera sido investigado, procesado y seguramente condenado por todos estos -y otros muchos más- “errores” de gobierno. Él y sus ministros: empezando por Blanco y terminando con la desastrosa y caótica “regularización masiva” de Caldera. Mintieron entonces, pero elaboraron un “relato” del que salieron airosos. Hoy, cuesta, incluso, recordar, sin sentir náuseas, el nombre de Caldera y mucho más sus mentiras. Sánchez, creyó entonces que un “jefe de gobierno” podía hacer cualquier cosa que saldría indemne. En realidad, ninguno de las personas que habían ocupado el mismo cargo anteriormente, había quedado tenido repercusiones jurídicas por su gestión. Así que él tampoco las tendría

AL FRENTE DE UNA BANDA DE “GOLFOS APANDADORES”

El problema fue, que Sánchez llegó al poder, no amparado por un partido político, sino por una banda arrabalera de tristes ambiciosos sin escrúpulos, de los que él no era más que el jefe de la banda.

Carecían de toda experiencia en tareas de gobierno, lo único que les interesaba, mucho más que gobernar era “morder”. Si no se extraía una comisión, no valía la pena adoptar tal o cual medida. Ninguno de sus ministros, ni los que eligió el propio Sánchez entre los miembros de la “banda del Peugeot” (que en realidad, debió ser un microbús), en un primer momento, ni entre los que fueron luego impuestos por Zapatero (y aquí resulta imprescindible leer aquí el artículo de Jesús Cacho: “El español más peligroso), llegaban al gobierno con lo mínimo que se le debe exigir a un ministro: VOCACION DE SERVICIO. Todos ellos, los del grupo sanchista (“los toscos”) y los del grupo zapateriano (“los de guante blanco”) se incorporaban para saquear las cuentas públicas, conscientes de que debían elaborar un “relato” justificativo de cara a su difusión en los medios propios y, nada más. “Gobernar” era algo que ni les interesaba, ni estaban capacitados para ello. Sánchez el primero de todos ellos.

Y el problema fue que se pasaron de rosca y llamaron la atención de la prensa, informada por funcionarios de carrera de ministerios, que empezaban a estar horrorizados por el sesgo ideológico del “relato” (elaborado con la colaboración, primero de Podemos y luego de Sumar), especialmente después de que fuera el partido perdedor de las elecciones el encargado de formar gobierno, a la vista de que el ganador no había obtenido mayoría absoluta y los que debían servir como “bisagra”, los nacionalistas catalanes y vascos, “centristas” y de “centro derecha” durante la elaboración de la constitución, se habían vuelto “independentistas” y solo les interesaba quién pudiera concederles más y mejores prebendas. Aquí, Sánchez se benefició de las deficiencias fundamentales de la constitución. Era el precio de que el Jefe del Estado, el Rey no tuviera absolutamente ninguna de las prerrogativas que tiene todo rey constitucional: el derecho de disolver el parlamento por iniciativa propia, convocar nuevas elecciones y nombrar jefe del gobierno.

Todos los partidos políticos que apoyaron al gobierno en 2023, todos los medios de comunicación y todos los españoles con dos dedos de frente, eran conscientes de que los nacionalistas y los independentistas, siempre han querido “más”: nunca están saciados, ni siquiera cuando obtienen la independencia, sino que, entonces, piden restitución de patrimonios real o supuestamente sustraídos. Ser indepe no consiste en nada más que en “querer más y más y mucho más”. Todos sabíamos que si apoyaban a Sánchez era para sacarle, literalmente, las entrañas; pero nadie era consciente de hasta qué punto, Sánchez estaba dispuesto a darles sus propias entrañas malolientes para mantenerse en el poder.

Y para él, lo único que importaba era el poder. Seguir en el machito, porque cada día que conseguía comprar a sus “aliados” a precios altos y cada vez más prohibitivos, le permitía, a él y a las dos fracciones de su banda (la del Peugeot y la impuesta por el zapaterismo) seguir administrando el patrimonio de los españoles y buitreando gabelas, comisiones y mordidas.

EL PUTERIO, EL CHANTAJE Y EL ILUSTRATIVO CASO DEL VERDUGO DE BARCELONA

Lo hicieron tanto y tan mal, que los “tabloides digitales”, beneficiándose de informaciones procedentes de funcionarios de carrera, empezaron a denunciar los comportamientos delictivos, no solo del gobierno sino de la propia familia de Sánchez. ¡Y qué familia!

No es de recibo, en ningún país europeo, que el suegro del presidente sea alguien que ha logrado su fortuna con burdeles gays, ni que el tío de su mujer, haya construido su patrimonio con prostitución, ni -como se ha dicho- la “primera dama” fuera la cajera encargada de retirada de los ingresos.

El hecho de que todo eso de la prostitución, la compra-venta de sexo, los negocios basados en la manipulación del sexo, existan en una sociedad moderna, no implica que estas actividades sean reconocidas como “normales”: en realidad, se trata de actividades que incapacitan a quien las practica o a quien se beneficia de ellas, para predicar moralidad o construir “relatos”. Son actividades excluyentes.

Me recuerdan al verdugo de la Barcelona medieval, que vivía en una pequeña construcción situada en la misma muralla de la ciudad. En efecto, la sociedad medieval sabía que la actividad del verdugo era necesaria: pero, ejecutar a alguien, era una actividad cruel, inhumana y reprobable, por mucho que se realizara en nombre de la ley: manchaba las manos. Por tanto, el verdugo no podía vivir junto a los ciudadanos honestos, ni tampoco extramuros de la ciudad, en donde vivían los malhechores y los delincuentes, así que lo situaron, con una lógica aplastante, en la divisoria entre ambos mundos.

Con proxenetas y fortunas reunidas al calor del comercio sexual ocurre otro tanto: es una actividad que existe, incluso que está legalizada, pero que resulta reprobable y, por eso mismo, inhabilita a quien la practica, y a quien se beneficia de ella, para ocupar puestos públicos.

El caso Epstein en EEUU, del que estos días se habla mucho, sirvió para conocer, no solamente que las élites practicaban sexo con menores, sino para intuir que precisamente esta actividad promovida por el propio Epstein, le servía para atar negocios y chantajear a personalidades influyentes. Ayer, 2 de febrero de 2026, declaró Cerdán ante el juez, insinuando que Leyre Díaz contaba con “vídeos” procedentes de los burdeles del suegro de Sánchez… Este es un tema que va a dar mucho que hablar en las próximas semanas: que los vídeos existen eso está fuera de toda duda (todo local público está obligado por ley a tener un sistema cerrado de grabación, incluidas los bares de las saunas gays y los puticlubs). ¿Cuántos rostros conocidos se ven en esos vídeos? Este es el nivel… chantaje barriobajero como instrumento de ascenso y mantenimiento del poder. Ese es el precio de haber encumbrado a esa familia en la Moncloa.

LA DERROTA JURÍDICA DEL “RELATO” Y LA MALA CALIDAD DE LA BANDA

Las denuncias de funcionarios de carrera, abochornados por lo que estaban viendo, sirvieron para armar artículos de prensa, cada vez más incisivos sobre las actividades del gobierno. Estos artículos se tradujeron en denuncias antes los juzgados y estas denuncias desembocaron en investigaciones llevadas a cabo por la policía judicial y el dictado de autos contra relevantes personajes de la “banda del Peugeot”, de la propia familia Sánchez y, recientemente, el inicio de investigaciones sobre Zapatero y su entorno.

Está claro que si estas investigaciones se hubieran iniciado a poco de que ZP saliera de la Moncloa. Sánchez se hubiera enterado de que el cargo de presidente no le garantiza ninguna impunidad. Rajoy deberá explicar por qué no hizo nada en esa dirección y ni siquiera se preocupó por reabrir el caso del 11-M, con sus más de doscientos muertos, que aún sigue siendo objeto de explicaciones completamente absurdas y con agujeros negros escandalosos.

El “relato” solamente logra ocultar la impunidad mientras nadie se preocupa de escarbar en los hechos objetivos. Pero, desde el momento en el que alguien se sienta ante un juez, se inicia la carrera de los “arrepentimientos” y las “colaboraciones con la justicia”. Sánchez previó esta posibilidad: ofreció a los imputados defensa jurídica, primero de los Abogados del Estado y luego de picapleitos pagados por el partido socialista. Los imputados aceptaron… para luego comprobar que, la única tarea de estos abogados era ejercer de cortafuegos y evitar más colaboraciones con la justicia.

Es el problema de todas las mafias: la mala calidad de sus miembros, grandes camaradas a la hora del descorche de las botellas de cava, amigos -y no siempre- a la hora del reparto de beneficios, pero desconfiando del aplomo de unos y otros a la hora de enfrentarse a la voz seca y concisa de un juez. Cuando más bajo es el nivel de un grupo de delincuentes, más posibilidades hay de que “canten”. Sánchez no lo supo cuando se subió en el Peugeot. Ahora si es perfectamente consciente de ello.

SÁNCHEZ O LA CONCIENCIA CLARA DE QUE SU CICLO ESTÁ TERMINADO

Y sabe, por eso mismo, que su ciclo está terminando. Podrá mantenerse unas semanas más, unos meses más, incluso, aunque aspire a llegar al final del mandato, es absolutamente consciente de que, en 2027, sus posibilidades de salir reelegido se reducen a cero. Para eso está el CIS, ofreciéndole la lectura de los barómetros electorales antes de pasar por “cocina”.

Lo intentará hasta el final; y esto es lo peligroso del tardosanchismo.

Aun a sabiendas de que el PSOE pasará el peor momento de su historia cuando Sánchez abandone la secretaría general, e incluso es posible que desaparezca, aún a sabiendas de que no tiene la más mínima posibilidad de resultar reelegido y de que todas sus iniciativas para salvar el “relato”, para amputar funciones a los jueces, para indultar a los amigos, serán, a partir de ahora, sometidos a escrutinios, así como todas sus trampas propias de tahúr de baja estofa.

Hoy mismo, el gobierno ha dado marcha atrás al “decreto ómnibus” que unía las alzas en las pensiones a la aceptación de las inaceptables okupaciones, “escudo social” que justifica la inhibición del gobierno en la construcción de viviendas sociales y el traslado de la responsabilidad a la sociedad civil de albergar los que se niegan a pagar -por muchos motivos, incluso algunos porque no pueden- una vivienda y prefieren okuparla a la brava; la maniobra de unir ambos decretos era tan absolutamente infantil que el resultado ha sido mucho más adverso para el gobierno de lo que el propio Sánchez preveía: la inmensa mayoría de la sociedad ha sido perfectamente consciente de que lo único que se pretendía era, o bien un “trágala” sobre la okupación o bien el desprestigio de quienes se negaran a votar favorablemente a ambos decretos. Sin olvidar, naturalmente, que, si bien el gobierno ha subido más que nunca durante el sanchismo, las pensiones, ha sido porque, hoy más que nunca, se ha elevado el coste de la vida.

Lo peligroso del tardosanchismo en este momento deriva precisamente de su imposibilidad para mantenerse en el poder y de las enseñanzas que pudo obtener del zapaterismo. Se suele olvidar que Zapatero estaba electoralmente desahuciado hasta que estallaron las bombas del 11-M en pleno período preelectoral. Se dudaba entonces de si el PP obtendría o no mayoría absoluta, de lo que no se dudaba hasta la mañana del 11-M era que ganaría las elecciones. Pero en los cuatro días siguientes, 3.000.000 de votos indecisos hasta ese momento, se decantaron hacia el PSOE (gracias a la mala gestión de la crisis y a los errores de comunicación del ministro Aceves y a haber mantenido a una cúpula policial heredada del felipismo).

No hay que descartar un atentado traumático similar protagonizado ahora ¿por la extrema-derecha neo-fascista que permita jugar con la ambigüedad de si ha sido esa extrema-derecha o ha sido Vox el autor del hipotético crimen? ¿por activistas antiabortistas?

Porque lo que no está claro es que el eslogan con el que Sánchez pretende “remontar” su lastre electoral (la equiparación del PP y de Vox y la subordinación de los primeros a la “extrema-derecha”) pueda funcionar: no ha funcionado en Extremadura, no va a funcionar en Aragón, por tanto, es difícil que tenga algún resultado. Sin olvidar que, precisamente, el hartazgo de gran parte de la población ante el ciclo sanchista es tal, que está, cada vez más electores estarían dispuestos a votar al diablo en persona con tal de superar esta luctuosa etapa de nuestra historia.

Este, probablemente, era el diseño del sanchismo para las próximas elecciones; pero hay algo que parece haber entrado en vía muerta en esa dirección. En efecto, ahora Sánchez ya sabe que ni él, ni siquiera Zapatero, son impunes. Sabe también que, a diferencia de 2003-2005 en el que el diario El Mundo y Libertad Digital, únicamente, cuestionaban la “versión oficial” sobre los atentados del 11-M, ahora es una legión de medio digitales los que investigación una acción criminal y terrorista. Sería muy difícil que quedara impune y a salvo de investigaciones periodísticas concienzudas.

LA POLÍTICA DE “TIERRA QUEMADA” COMO ÚNICA ALTERNATIVA

Así pues, la sensación que da en estas últimas semanas el sanchismo es que ha optado por la política de “tierra quemada”: si él no puede gobernar, que el país sea ingobernable. Quizás -y esta es la única duda- lo haga con la esperanza de que un PP, superado por la crisis que se viene encima al país en cuanto se sepa la situación real de las cuentas públicas, el nivel de deuda y de paro, muestren la gravedad de la situación y el PP se vea obligado a realizar recortes que generen un estallido social hasta el punto de que Sánchez pueda regresar como “salvador”. Es una posibilidad, pero es también improbable. Tanto el PP como, especialmente, Vox tardaría poco en demostrar CON FACILIDAD que la situación caótica que heredarán habrá sido el fruto a los años de sanchismo, como era fácil demostrar que al llegar ZP las cuentas públicas tenían un superávit de 25.000 y cuando se fue un déficit de más de medio billón.

Es mucho más probable que la política de “tierra quemada” de Sánchez sea un simple resorte psicológico del odio que siente hacia el elector medio: lo ha desvalijado, le ha engañado una y mil veces, ha falseado cuentas, ocultado datos, escondido bajo las alfombras déficits, escamoteado parados, exagerado logros, traicionado valores, fingido actitudes, aparentado normalidades, adulterado estadísticas, protagonizado exacciones, desnaturalizado leyes y reformas, disfrazado fracasos, escondido mordidas y corruptelas, escupido a instancias judiciales, manipulado a quien se ofrecía a ser manipulable, creando comisiones para retrasar lo más posible tragedias… Ha vendido, en una palabra, al país, a la sociedad, a sus propios electores y, en síntesis, TRAICIONADO a la Historia de España.

Pero, como psicópata integrado, no puede aceptar que algo se sitúe por delante de su “derecho” a realizar todo lo anterior en su calidad del “jefe de gobierno”. Sánchez odia: no solo a sus enemigos, sino también a quien manifiesta alguna duda sobre su liderazgo. A sus partidarios, simplemente, los desprecia: no pasan de ser piezas prescindibles a su servicio, electores indolentes lo suficientemente estúpidos para vender barato su voto.

Y, en lo que se refiere a los que han sido aliados suyos, su opinión no es mucho mejor: “que se lleven lo que quieran mientras me voten en el Congreso”. Y, entre los “aliados” hay que reconocer que el nivel no es particularmente alto: “¿PNV? ¿Junts? ¿qué puede pensarse de una derecha que vota a la izquierda? ¿ERC? Les doy lo que pidan… de hecho, ellos no gobiernan en Cataluña, gobierna Illa, así que lo que a ellos les doy, lo administra mi ministro de la pandemia. ¿Sumar? Bastante hago con mantener a una vicepresidenta preocupada por comprarse bolsos y modelitos de marca. ¿Los sindicatos? Comerán lo que les arrojo al suelo, lo devoran como lo que son, alimento de super para perros fieles. ¿Podemos? Indigentes políticos, tan interesados como yo a la hora de expandir la tierra quemada. ¿El PSOE? Una sigla que, o me sirve a mí, o no merece servir a nadie más”. Así piensa un psicopatón. Así piensa Sánchez.

LA GRAN REGULACIÓN MASIVA COMO PARTE DE LA ESTRATEGIA DE “TIERRA QUEMADA”

Y llegamos a la “regulación masiva 2.0.”, apoyada por Podemos.

Podemos ya no está en condiciones de apoyar a nadie. Su achicamiento electoral es tal, que es más que posible que desaparezca o quede minimizado hasta menos de los cuatro diputados que mantiene en el parlamento en esta legislatura. En la izquierda ya no hay partidos ni siglas, tan solo gallinas de corral picoteando lo que pueden. Tanto Podemos como Sumar, lo hemos dicho muchas veces, no son “partidos”, son agrupaciones heteróclitas, confederaciones de federaciones de círculos minúsculos de carácter local y poco más: ecologistas, marxistas, neomarxistas, socialistas revolucionarios, “terceristas” y tercermundistas, anarquistas, antisistemas, grupos LGTBIQ+ (en donde cada letra un mundo separado de los demás por mucho que aparezcan amalgamados e, incluso dentro de cada letra, un sinnúmero de matices), intelectuales de izquierdas rayanos en el analfabetismo, pijoprogres de pocas letras y muchas ínfulas, okupas y algún que otro mantero más “inteligente” que sus compañeros de tribu, ONGs que viven solo y nada más que de subvenciones y subsidios del Estado (parte de los cuales retorna al que ha firmado la concesión de ayudas) y que nunca tienen que justificar sus cuentas, ni nadie revisa su contabilidad y, claro está, algún que otro inmigrante recién naturalizado convencido de que si gana el PP, se le cortará el subsidio y si se impone Vox ocurrirá como en Minesota

Esta es lo que queda de la izquierda. Nada. Esto es lo que queda de la izquierda a la izquierda del PSOE… Una familia mal avenida, además de agónica, terminal, en crisis y multidividida. ¿De verdad os extraña que Irene Montero haya adoptado también la política de “tierra quemada”? ¿No es una reedición de “a río revuelto, ganancia de pescadores”?

De nuevo nos planteamos la cuestión que presentamos al principio de estos comentarios: ¿Es consciente la izquierda de lo que está haciendo?

En lo que se refiere al sanchismo, convenimos que no estamos hablando de un partido de izquierdas, sino más bien de la resultante de la acción de dos bandas, la de ZP y la de Sánchez, los “finolis” y los “manguis”, respectivamente. Ya hemos visto lo único que les interesa a ambos. Pero, en lo que se refiere a la izquierda radical, sí que es lícito volver a plantearse la cuestión, especialmente porque hay sectores de la izquierda radical, en concreto el Frente Obrero, que, aquí y ahora, están cuestionando la inmigración masiva y adoptando posiciones muy coherentes en esta temática. Y lo mismo pasa en el medio independentista catalán con la irrupción de Aliança Catalana, cuyo programa se basa, sobre todo, en el restablecimiento de la normalidad en Cataluña que pasa por la expulsión del exceso de inmigración inintegrable, especialmente africana, magrebí y andina. Estas tomas de posición, revelan que el problema de la inmigración ilegal y masiva, no es un mero “caballo de batalla” populista con el que progresa la extrema-derecha de Vox. Es mucho más.

LA INMIGRACIÓN COMO PROBLEMA DE TODA EUROPA

La inmigración ilegal y masiva es un problema nacional y, si se nos apura, continental. Un problema cada vez con peor salida. Quienes no advierten la gravedad de la situación es que permanecen ciegos por sus prejuicios de clase o de ideología. Desde 1945 quien habla de “raza” ha sido tachado de genocida, xenófobo y criminal… pero, a fin de cuentas, la “raza”, el reconocerse en los que son parecidos a ti, que comparten una misma cultura, una mista historia y un mismo destino, son los que dan coherencia a una nación y a una sociedad. Si una sociedad pierde esa base étnica, se convierte en un agregado inorgánico de gentes que no tienen nada que ver unas con otras, una serie de tribus en lucha con las vecinas.

Por eso, al valorar los pros y los contras de la emigración masiva, cada vez sectores más amplios de la población se sitúan en contra de estos trasvases de población. Marx, se equivocaba: la lucha de clases no ha sido el motor de la Historia, olvidó que, una lucha mucho más antigua, estuvo en el principio de la Historia: la lucha entre razas, los combates étnicos, las luchas entre tribus. Y siempre, unos han terminado esclavizando a otros. Los momentos de “armonía” entre las razas han sido pocos y solo a condición que cada una de ellas tuviera sus áreas particulares en los que gobernaba en propiedad e imponía sus usos y costumbres.

Se juzga que, a partir del 5% de presencia inmigrante, empiezan a producirse alteraciones cada vez más graves en la vida de un pueblo:

- Primero se trata de molestias, "choques culturales" que nunca terminan por desaparecer;

- Luego, en aras de la armonía étnica, se intenta ocultar el aumento de determinados crímenes y delitos, frecuentemente vinculados a la sexualidad;

- Cuando esto resulta ya imposible de ocultar, se apela a la “solidaridad” para admitir más inmigración, a guerras que tienen lugar en el otro extremo del mundo y que, en lugar de justificar traslados de población a países vecinos, terminan recalando, oh maravilla de maravillas, en aquellos que ofrecen ventajas sociales más laxas.

- Los gobiernos de estos países, se excusan en que faltan nacimientos y en la deformación de la pirámide de población que hace “peligrar las pensiones de los abuelos”.

- Pero lo cierto es que, a partir de determinado momento, es muy difícil distinguir entre la inmigración que realmente viene para trabajar y progresar en la vida, y aquella otra que viene motivada por los derechos sociales adquiridos con solo pisar el nuevo territorio nacional y/o las legislaciones extremadamente permisivas y poco severas con la delincuencia que -todavía- creen en la redención del delincuente…

- Cuando la sociedad, apenas lo ha empezado a advertir, el paisaje de las ciudades ha cambiado radicalmente: las calles aparecen recorridas por individuos que no está claro en qué trabajan, ni a qué se dedican, muestran vestidos de otros siglos y de latitudes muy diferentes a la nuestra. No son marginados: se automarginan, entre otras cosas porque están presentes en número suficiente como para constituir redes de apoyo propio. No necesitan integrarse, porque ya están “integrados” en su propia red que reproduce comportamientos, culturales, usos y costumbres de otras latitudes.

- No existe integración posible a partir de ese momento.

- Y lo que es peor: no son competitivos. Se les trate con la “discriminación positiva” más favorable, sus genes reflejan las costumbres -a menudo primitivas y tribales- de sus antepasados.

- No “prosperan” mediante el trabajo ni mediante el estudio.

- Lo que se les enseña en la escuela es algo que no tiene nada que ver con ellos.

- Pronto, el sistema educativo está tan dañado como el resto de iniciativas asistenciales de los Estados modernos: la seguridad social saturada por la admisión de gentes que, por una parte, vienen acompañados de enfermedades que ya han sido desterradas en Europa, como por fraudes en busca de bajas laborales, y pensiones de incapacidad para toda la vida; incluso los servicios policiales, jurídicos y carcelarios se ven saturados. No digamos, los servicios sociales.

- El “efecto llamada” opera su magia y los recién llegados llaman a sus amigos que se suman a la búsqueda del Edén en Europa, allí donde te lo dan todo a cambio de nada.

España, en este terreno, ha seguido desde 1996 este camino de manera acelerada. No podemos olvidar, nunca, que fue José María Aznar quien abrió las puertas a la inmigración masiva, pero mucho menos podemos olvidar que tanto Zapatero como Sánchez han sido los que han trabajado más para multiplicar el “efecto llamada” y la lasitud del Estado ante comportamientos que, desde el momento mismo de su entrada ilegal en España, demostraban al recién llegado que vulnerar las leyes en estas latitudes sale gratis.

LA IZQUIERDA SIEMPRE SE HA NEGADO AL DEBATE SOBRE LA INMIGRACIÓN

La izquierda nunca ha querido entrar en el debate migratorio y la derecha ha lamentado profundamente que el rechazo a la inmigración masiva -que ellos mismos han permitido, fomentado y estimulado- se vuelva contra ellos y haya desembocado en la formación de partidos populistas que corren el riesgo de volver irrelevantes a los partidos que han gobernado Europa desde 1945 y España desde finales de los 70. Ni unos ni otros han querido abrir el debate migratorio y lo han saboteado mediante medidas sociales, ocultación de datos y cortinas de humo.

La extrema-izquierda alardea hoy, en nombre de los “derechos humanos” y de ser los grandes defensores de la inmigración. Sánchez no pertenece a este grupo: si ha favorecido la inmigración ha sido conscientemente de los problemas que iba a generar después de que sea apeado del poder. Pero, las Irenes Montero, los Pablo Iglesias, las loquitas y los deconstruidos de Podemos prefieren ignorar lo que, a ellos antes que nadie, se les viene encima: el que el pueblo español en su conjunto termine tachándolos de traidorzuelos de pocas luces, de chalados que han hecho todo lo posible para romper la sociedad española, insertar en ella los fermentos de una futura guerra civil racial, religiosa y social de la que ellos mismos no saldrán indemnes.

Irene Montero, por ignorancia, inconsciencia y por un deslizamiento automático hasta el final de sus ideas estrafalarias sobre los “derechos humanos” y el “antifascismo”, y Pedro Sánchez, con su política de “tierra quemada” y de compra de tiempo, están haciendo tanto daño a la sociedad española como hizo Zapatero con la regularización masiva de 2005.

No nos olvidamos: los que tenemos “memoria histórica” sabemos a quien pediremos cuentas, estén en la Moncloa, en Galapagar, en Rabat o en la República Dominicana…

 







 

viernes, 13 de junio de 2025

REFLEXIONES SOBRE LA CRISIS DE ESPAÑA (VII): FEIJÓO: ¡NO ES TAN COMPLICADO! PROPÓN UN “GOBIERNO DE GESTIÓN” Y CONVOCATORIA DE ELECCIONES EN EL PLAZO MÁS BREVE POSIBLE

¿Qué es lo que une a todos los partidos políticos, incluido al PSOE-real (aquellos que se creen lo del socialismo como alternativa a la banda de chorizos del PSOE-oficial)? La sensación de que el sistema político se está debilitando y que, cada minuto que pasa, los que pensamos que la “constitución” ampara a los corruptos, estamos creciendo. Porque estamos creciendo.

Los sucesos de esta semana han hecho saltar por los aires el “relato” (la forma de describir el modo en que la narración de historias puede dar forma a los hechos y repercutir en la comprensión de la realidad). Hasta ahora, el “relato” sanchista podía resumirse así:

0) “El gobierno es sólido y se mantendrá hasta las elecciones de 2027.

Pero, en realidad: El gobierno no puede mantenerse en las actuales circunstancias hasta el 2027, salvo que quiera prolongar en una inmensa y larga agonía la acción de un gobierno desprestigiado internacionalmente, desgastado interiormente, agotado electoralmente e incapacitado para sacer adelante ninguna ley. Repetir una y mil veces que el “gobierno es sólido” es una mentira que se espera que el electorado crea: en realidad, el gobierno es inestable desde el principio mismo de la legislatura.

1) “El CIS da ventaja de X puntos al PSOE sobre el PP”.

Pero, en realidad: La “cocina” del CIS, no exime a Tezanos de tener que responder en el futuro ante los tribunales. A medida que Sánchez le va aumentando los fondos, el CIS va aumentando también la imposible, increíble y estratosférica distancia entre la “España real” (sobre la que debería realizar estudios sociológicos) y la “España pedrosanchista” (intentando convertir falsas “intenciones de voto” en “atractivo electoral”). Malversación: uso incorrecto de fondos o bienes que se están administrando. Cohecho: aprovechar dinero recibido a cambio de un acto relacionado con el ejercicio de la función pública.

2) “La economía, según el Banco de España, va mejor que nunca”.

Pero, en realidad: La economía no va bien: en Barcelona y Madrid el paro se ha disparado y el SEPE está completamente desbordado; hay más de un millón de parados que no aparecen en las estadísticas de Trabajo; el Banco de España está hoy dirigido por un miembro de la “banda Sánchez” (un tipo “difícil”, intratable, como Escribá, dictador con sus subordinados y sumiso al capo de tutti i capi. ¿Misión? demostrar que “España va bien” a costa de falsear estadísticas, informes, cifras… Escibá era el mismo que hace un año decía que “España necesita 9 millones de inmigrantes”); la inflación “subyacente” es muy superior a la reconocida; hay dos losas sobre la economía española: el coste de la inmigración masiva, la desindustrialización del país con la terciarización de la economía, y, finalmente, la globalización y la pertenencia de España a la “pata europea” (la UE) de este sistema de organización mundial.

3) “En democracia, lo primero es la presunción de inocencia”.

Pero, en realidad: La “presunción de inocencia” en casos de corrupción, puede aplicarse a condición de no tener en cuenta los antecedentes de la clase política española (del PSOE y del PP, poco importa): la “presunción de inocencia” ¡es, justamente, lo primero que hay que descartar en estos casos! Especialmente, si los informes parten de la Guardia Civil o de organismos judiciales neutrales. Cuando un psicópata está gobernando -como es el caso en estos momentos- los ciudadanos deben saber perfectamente lo que significa la coletilla de “presunción de inocencia”. Incluso cuando la sentencia es en firme, siempre, algún corrupto encontrará la excusa sustitutiva puesta de moda durante el gobierno Sánchez: “Vale, pero han sido declarados culpables por tribunales que practican el lawfare… y, además, no se ha enriquecido, luego son solo presuntamente culpables”.

4) “Se trata de bulos propagados por los tabloides de extrema-derecha”.

Pero, en realidad: Para Sánchez, cualquier medio que eleva una pequeña crítica, pasa, por eso mismo, a engrosar la lista de “medios de extrema-derecha”. El problema para el “relato” sanchista es que, a día de hoy, salvo algún tertuliano-bonzo-suicida, incluso la “Sexta” y la SER han pasado, de ocultar y repetir el “relato” sanchista, a mostrarse “despiadados” con la corrupción socialista, eso sí, “en defensa de la democracia” (¡a buenas horas mangas verdes!). La realidad es que nunca antes RTVE ha gastado tanto en tener -como tiene hoy- audiencias residuales, los lectores de diarios convencionales como La Vanguardia, El País o El Periódico, han ido bajando… mientras que los despreciativamente llamados “tabloides digitales de extrema-derecha”, han multiplicado sus lectores y sus plantillas, creciendo a velocidad de vértigo, al tiempo que la tendencia de “tabloides del pesebre” (eldiario.es, elplural, publico, etc) es seguir siendo chiringuitos subvencionados en caída libre de lectores.

5) “No hay nada demostrado, solo noticias de tabloides sin confirmar”.

Pero, en realidad: Las noticias de los “tabloides digitales” se habrían perdido, “como lágrimas bajo la lluvia”, de no ser porque han servido para abrir investigaciones de organismos anticorrupción que han permitido confirmar las primeras informaciones llegas a las redacciones. Luego, eran ciertas. De no serlo, estarían, literalmente crujidos con denuncias por difamación respondiendo en los tribunales. La sorpresa, para los votantes de izquierdas, ha sido que, organismos como la UCO o jueces como Peinado, han multiplicado por cien los primeros indicios y dista todavía mucho para llegar hasta el final: de los cuatro miembros de la famosa “banda del Peugeot” (Koldo, Ábalos, Cerdán, Sánchez) solo uno no ha recibido una citación de algún juzgado: cuestión de tiempo.

6) “No hay pruebas… se han destruido, por seguridad”.

Pero en realidad: En el mundo real, los archivos se destruyen cuando pasa el tiempo y son un mero indicativo de falta de espacio o de documentos inútiles que no representan nada unos años después de emitidos. Pero en el mundo de la política española, cuando un responsable elimina datos de redes sociales, borra correos, destruye móviles, no queda la menor duda de que no lo hace ingenuamente: es un signo de culpabilidad, “así no podrán demostrar nada”. Y en un concepto “garantista” de Justicia: la artimaña funciona. Así pues, quién destruye información puede ser considerado, en principio, como cualquier otra cosa menos como “inocente”.

7) “La gran reforma judicial pendiente consiste en trasladar la instrucción a los fiscales”.

Pero, en realidad: Para Sánchez y su banda, la última etapa de “regeneración democrática” no es solamente acallar las voces disidentes, sino, sobre todo, consumar la deriva iniciada en la redacción de la constitución del 78: si la figura del fiscal general es la de un individuo elegido por el gobierno, ahí, ¡precisamente ahí!, queda anulada la división de poderes. Dado que en España está en vigor el concepto “jerárquico” como principio rector de la fiscalía, solamente había que dar un paso al frente y llegar a las últimas conclusiones: traspasar la instrucción de los procesos del juez al ministerio fiscal… como se hace en EEUU. A fin de cuentas, si se ha importado sin resistencias la absurda, inútil, molesta y cara, institución del “jurado popular”, ¿por qué no iba a imponerse también esta otra “innovación”. Era la forma en la que, durante año y medio, Sánchez ha podido tranquilizar a los suyos (y tranquilizarse él mismo). El problema es que el proyecto de reforma es muy difícil que reciba el aprobado parlamentario en las actuales circunstancias.

8) “Cuando el PP nos acuse de corrupción, repetir a coro: “¡y tú más!”.

Pero, en realidad: Aquí es donde el “relato” de sanchismo ha hecho más daño al régimen del 78. El consabido “¡y tú, más!”, lanzado a coro por todos los ministros cuando el PP reprocha el actual estado de cosas, demuestra, no inocencia, sino grados de culpabilidad: “yo culpable, pero ¡tú, más!”. Claro que sí, la única “verdad” de todo el relato: las dos columnas sobre las que se ha mantenido casi medio siglo este sistema ineficiente diseñado en 1978, PP y PSOE, centro-derecha y centro-izquierda en alternancia, están carcomidas por episodios de corrupción. Basta con que uno de estos dos partidos llegue al poder, para que, inmediatamente, la corrupción se enseñoree del nuevo gobierno. Cuando uno de estos partidos recuerda al otro su protagonismo en casos de corrupción en lugar de responder con claridad a las acusaciones de las que es objeto, está realizando un flaco servicio a la constitución del 78: la constitución generó un sistema en el que la corrupción -¡desde el minuto uno!- se convirtió en sistémica y endémica. Y en eso estamos.

EL INFORME DE LA UCO DESTRUYE EL RELATO SANCHISTA

A fuerza de oír durante año y medio esta cantinela, ha dejado de tener sentido. Todos estos argumentos, sin excepción, han caído uno tras otro.

Desde la Dana de Valencia, el gobierno parecía haber recuperado la iniciativa en su “relato”. Incluso, su desprestigio ante la población no se disparó tras la vergonzosa, ignominiosa, cobarde y ruin tocata y fuga de Sánchez en Paiporta. En realidad, en Valencia no ha sido la Federación Valenciana del PSOE la que ha ido sacando rédito de la Dana, sino más bien, Compromís -incluido en Sumar- el que ha intentado, con una amoralidad absoluta, convertir a los muertos en capital electoral. Desde el primer momento, Compromís estuvo mucho más interesado en sacar partido de la tragedia que en ayudar a los afectados. Pero, lo cierto es que, al menos fuera de la Comunidad Valenciana, parecía que el PP hubiera perdido la iniciativa y fuera el responsable único de la tragedia.

Por otro lado, los avances incontestables de “la extrema-derecha” que ya está gobernando o en las puertas del gobierno en países como Holanda, Italia, Austria, Dinamarca, Hungría, Polonia, Eslovenia, Rumania, Portugal, Francia e, incluso, en los länders de la antigua República Democrática Alemana, el crecimiento del partido de Nigel Farage o los disturbios que están teniendo lugar en estos mismos momentos en Irlanda, no dejan lugar a dudas: una franja en aumento continuo de la opinión pública europea, simplemente, no quiere más inmigración masiva. No es ni racismo, ni xenofobia -el racismo y la xenofobia vienen de que, en lugar de hacerse eco del sentir popular, los gobiernos aumentan más y más la llegada de inmigrantes, destinan más y más fondos y las sociedades afrontan más y más problemas: mayor gasto social, mas deterioro de los servicios, mas criminalidad, más violaciones, más molestias “multiculturales”, más presión fiscal, etc., etc, etc

Sánchez, necesitado de electores (250.000 hijos y nietos de exiliados republicanos han recibido nacionalidad española, a pesar de que la mayoría ni se sientes españoles, ni conocen España… pero votarán por correo, la forma más segura y simple de falsificar el voto según la práctica del gobierno sanchista; como ha titulado un medio: “Sánchez cocina a fuego lento el pucherazo electoral”), ha pisado el acelerador nacionalizando extranjeros (un millón más desde que está en el poder, de los que 250.000 solo en el último año), sin pensar los perjuicios presentes y futuros que pueda causar a la sociedad española regalar la nacionalidad y todo lo que conlleva. Todo esto solo puede interpretarse en clave de pucherazo. ¡Así es como el psicópata de la Moncloa piensa mantenerse en el poder para evitar que sus problemas judiciales terminan en prisión!

Sin embargo, en ninguno de estos países en donde gobiernan partidos “populistas” y/o de “extrema-derecha”, se han producido “recortes a las libertades”. El “relato” de Sánchez consistía en demostrar que el centro-derecha estaba condicionado por la extrema-derecha y había adoptado sus tesis… Si esto fuera así -que no lo ha sido nunca- Feijóo sería un “títere de Abascal”. Pero, el relato del “que viene el lobo” ha funcionado en un país que se mira al ombligo y que permanece distante y anestesiado (“bastante tenemos con lo que tenemos en España, como para preocuparnos de los problemas de Europa”).

Compuesto por mentiras, bulos, ocultaciones, frases hechas, cifras económicas tan triunfales como falsas, y por los anestésicos sociales (el Sálvame trasladado a TVE y programas basura, estilo La Revuelta ¡que pagamos todos! son algunos de los intentos narcotizantes del “galgo de Paiporta”, gracias a todo lo cual el “relato ha funcionado”.

Hasta el informe de la UCO: si Sánchez se ha dejado engañar -como dice el “nuevo relato” estrenado el jueves en la rueda de prensa en la que pidió “perdón”- por tres patanes de la talla de Koldo-Ábalos-Cerdán, es, 

- o bien porque es su cómplice natural y el jefe de la banda 

- o bien porque es completamente idiota, su ego y sus condicionamientos psicopáticos le impiden percibir la realidad tal cual es

Por mucho que se maquillara de protagonista de “walking dead” para inspirar sentimientos de compasión, lo cierto es que el “nuevo relato”, ha dejado insatisfecha a la sociedad española y -lo que es peor para el sanchismo- a los socios que le están apuntalando en el poder desde hace siete años.

Apenas 490 páginas en dejado sin relato al PSOE y lo que es peor: sin posibilidad de reconstruir uno alternativa.

LOS “SOCIOS” DEL PSOE: TODOS A LA BAJA

La polémica entre Podemos y Sumar es solo una de los síntomas -otro más- de descomposición de la “izquierda alternativa”. Obviamente, Sumar está acabado: las “grandes damas” que dieron origen a la coalición están fuera de juego: Mónica Oltra procesada, Ada Colau preparando la jubilación a través de sus fundaciones, y Yolanda Díaz de ministrilla especialista en "fijos-discontinuos" y en hacer desaparecer parados de las listas oficiales, ante de sumirse en la negrura del olvido cuando acabe este round, las tres están las tres fuera de juego.

En Podemos, el partido de las chicas loquitas y los hombrecillos deconstruidos, da la sensación de que no va a reavivarse ni con Pablo Iglesias retornado a la política, ni sin Pablo Iglesias pendiente de los espetos servidos en su chiringuito.

Las dos formaciones, además, no son “partidos”, sino coaliciones, algunos de ellos, coaliciones de coaliciones, confederaciones de federación o recontracondeferación de confederaciones... Mejor le hubiera ido al PCE haber desmontado Izquierda Unida y presentarse con sus colores propios, que desdibujarse en una coalición, Sumar, ya de por sí, completamente desdibujada y a la hispano-palestina Sira Rego, dimitir del cargo de “ministrilla de juventud” en el gobierno sanchista. Y en cuanto a Podemos, sigue siendo un cero a la izquierda de la izquierda. Ninguna de las dos formaciones está en el mejor momento para atraer el voto de desencantados del PSOE.

En realidad, todos los “socios” que han apuntalado a Sánchez desde las últimas elecciones, gozan de mala salud. No es que el PSOE haya aplicado con ellos el consabido “abrazo del oso” (cuando el grande destruye mecánicamente al pequeño que se le ha aproximado): es que, en las últimas elecciones generales, TODOS los apoyos que obtuvo el PSOE habían perdido votos -incluido el propio PSOE-, en aquella consulta electoral. De tal manera que, en su momento, llamamos a estos apoyos “la coalición de los derrotados”.

El caso es particularmente lacerante en Cataluña, en donde ERC y Junts sufrieron una debacle histórica. Presos en su delirio independentista y deseosos de ocultar, como fuera, el grotesco fracaso del “procés”, perdieron votos e influencia, arriesgándose a convertirse en marginales incluso en la política catalana. Para colmo, la irrupción del partido de Silvia Orriols y su Alianza Catalana, está, literalmente, royendo las bases, tanto de ERC como de Junts: cuando más tiempo pase, más fuerte estará la “extrema-derecha” independentista y antiinmigracionista y más débiles se encontrarán ERC y Junts. Porque el problema de la inmigración masiva es que, salvo que se tomen iniciativas radicales, nunca mejora. Siempre va a peor. Para colmo, así como el discurso de la Orriols es nuevo (moralidad pública + antiinmigracionismo y, de paso, independencia), el de Junts y ERC, no solamente es arcaico (y no digamos el del Omnium o el de la Asamblea Nacional de Cataluña), redactado como si en Cataluña no hubiera pasado nada y la “amnistía” hubiera sido un borrado de las payasadas recientes de las que ha sido capaz el tándem Junts-ERC, ¡sino que -para colmo- los rostros de sus dirigentes son los mismos! ¡Junqueras y Puchi! Menuda alternativa tan atractiva para frenar a Silvia Orriols.

Al PNV tampoco le ha ido de maravilla en su apoyo al PSOE. En todas las elecciones (municipales, nacionales, europeas, regionales), han perdido votos e influencia social. Sin excepción. El PNV de Pradales ya no es lo que era antes. Es un partido más. Solo eso. Bildu, sigla del “frente de los matarifes”, en cambio, ha logrado sus objetivos: hasta el asesino de Miguel Ángel Blanco está en la calle. Claro está que los independentistas alegan: “mejor con el PSOE que con el PP”… Y en esto tienen parte de razón.

Ahora toca ver el papel del PP en todo este embrollo.

¿MOCIÓN DE CENSURA PARA PERDER?
¿O MOCIÓN DE CENSURA PARA DAR UN GOLPE DE TIMÓN?

Seamos claros: no nos gusta el PP. Demasiados casos de corrupción, demasiados errores en el período Aznar, demasiada timidez en el tiempo de Rajoy. ¿Feijóo? Menos carisma que un mimo manco. Y carencia absoluta del sentido de la conducción política. Así que, no esperamos mucho ni de Feijóo, ni de su sigla. Ahora bien, sí hay algo que hacer en el parlamento y que necesariamente corresponde al "jefe de la oposición": PRESENTAR UNA MOCIÓN DE CENSURA. Incluso para salir derrotado: pero para poder explicar con luz y taquígrafos porqué Pedro Sánchez es el peor presidente en la historia reciente de Europa y porqué corre el riesgo de destruir no solo al Estado sino también a la sociedad española. Ante las cámaras. Feijóo tiene LA OBLIGACIÓN, ¡la jodida y puta obligación!, de presentar una moción de censura, incluso para ser derrotado, para obligar a los aliados de Sánchez, los indepes y la extrema-izquierda mindundi, a EXPLICAR LAS RAZONES DE SU APOYO.

Y ahora vale la pena plantear la pregunta del billón: ¿está necesariamente condenada a la derrota una moción de censura contra Sánchez?

Respuesta: todo depende de lo que se proponga y de cómo se proponga.

Pregunta: ¿Qué puede plantear Feijóo en una moción de censura?

Respuesta: acabar con la corrupción sistémica y resetear la situación.

Pregunta: Feijóo ¿puede pedir el voto de censura a Sánchez para formar un gobierno “de derechas”?

Respuesta: No, le faltarían, obviamente, votos. Ahora bien, lo que debe hacer es plantear la formación de un GOBIERNO DE GESTION HASTA LA CONVOCATORIA, EN EL PLAZO MÁS BREVE POSIBLE, DE ELECCIONES ANTICIPADAS.

Pregunta: ¿Cómo debería entenderse un “gobierno de gestión”?

Respuesta:

1) Como un GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN NACIONAL de carácter provisional y transitorio capaz de responder a la situación de excepcionalidad que estamos viviendo, compuesto preferentemente por técnicos y expertos y por personalidades de indudable prestigio y capacidad en la sociedad civil española.

2) Apoyado por una mayoría parlamentaria comprometida solo a sanear el país, auditar todos los departamentos ministeriales para establecer la herencia del sanchismo y la situación real del país.

3) Con la promesa firme de convocar elecciones limpias en el plazo más breve posible.

4) Con presencia de la mayoría de partidos parlamentarios, incluidos independentistas, e incluso con la presencia de un PSOE distanciado de Sánchez y libre de corruptelas (si es que queda alguien en el PSOE libre de sospechas).

5) Con alguien como presidente que encarne la neutralidad de la sociedad española y garantice que ningún partido pueda obtener ventajas de esta situación de provisionalidad.

Para la izquierda, incluso para los sectores disidentes del sanchismo en el interior del PSOE, (este partido, convertido en un corral de fieles a Sánchez debe ser consciente de que el fin del sanchismo, en las actuales circunstancias será su propio fin como partido) una propuesta de este tipo tendría un indudable atractivo y sería difícil que se negaran a apoyarla y mucho más difícil que lograran explicar y justificar su negativa a apoyarla… salvo que quisieran ser caracterizados como “cómplices” del sanchismo (de cuya responsabilidad ya no pueden dudar en estos momentos).

Para los independentistas catalanes, el adelanto electoral les permitiría detener -al menos momentáneamente- el crecimiento del partido de Silvia Orriols y redimensionar sus fuerzas en función de un proyecto más realista que no se enrocara en otro “procés” que terminaría tal mal como el anterior. Para el electorado catalán -aun queda algo de “seny” en la región- seguir siendo cómplices de Sánchez debería ser considerado como un menoscabo ¡pactar con una banda de delincuentes poligoneros para mantenerla en el poder, a cambio de un indulto y una condonación de deuda (de la que se beneficia Illa, esto es el PSC, dirigido por el coriáceo “ministro de la pandemia y de las vacunas de la muerte”) es un balance muy débil para seguir siendo cómplices necesarios en las exacciones del sanchismo.

Ciertamente, la izquierda mindundi se enfrentaría a un problema: es demasiado pequeña y está excesivamente fragmentada como para poder reavivarse en las actuales circunstancias. Pero, o da un golpe de timón rompiendo con sanchismo o se hundirá con él.

Así que una propuesta de este tipo no es inviable de partida y se nos antoja como una de las pocas salidas que tiene España para evitar dos años agónicos de sanchismo.

*    *    *

Ni somos “constitucionalistas”, ni nos interesan los entresijos de una norma que ha resultado un fracaso para la sociedad española (y ese fracaso se evidencia por la corrupción endémica). Deberá ser un leguleyo el que dé forma viable a una alternativa de este tipo. Pero, estamos persuadidos de que, o el PP presenta una moción de censura con un “gancho” capaz de convencer a los partidos que hoy apoyan al gobierno, convocar nuevas elecciones y formar un gobierno de gestión, o los dos años de agonía del gobierno Sánchez, van a ser también los dos años de estertores finales de la sociedad española.