Las próximas elecciones norteamericanas van a
tener más repercusión en España que las elecciones del próximo 26-J. A fin de
cuentas, España es el “vasallo” y todas las opciones presentes aquí se cuidan
de preservar lo “políticamente correcto”, no sea que el “amigo americano” se lo
tome a mal. Pero en EEUU, ya es otra cosa. Las elecciones que se van a celebrar
allí influirán como ninguna otra en nuestro país y, desde luego, mucho más que
las del 26-J.
La batalla entre Donald Trump y Hillary Clinton
tiene muchos más matices de lo que generalmente se cree. No es, desde luego,
una lucha entre el “liberalismo simpático” de la segunda y el “conservadurismo
iracundo” del primero, como podría considerarse de una manera simplista. Es
mucho más. Lo que se enfrentan en esta ocasión son las dos líneas que han
estado presentes en los EEUU desde la fundación de aquella nación. Se trata de
una competición electoral en la que es imposible tomar partido y decidir cuál
de los dos candidatos es “mejor” para España y paa Europa. Cada cual aporta, no
sus “pros y sus contras” sino sus “contras y sus recontras”. Vale la pena
tenerlo en cuenta.
