Info|krisis.- El que esto escribe conoció en su juventud un cambio de régimen. Tal
cambio estaba en el ambiente desde 1971 con Franco vivo y con Carrero Blanco
como vicepresidente del gobierno. Los medios de comunicación insistían en que
todo estaba “atado y bien atado”, aunque evitaban decir hacia dónde. En los
últimos años del franquismo, el régimen había iniciado una descomposición
interior que se negaba pertinazmente desde los medios. Bastó que faltara una
persona, el anciano moribundo de El Pardo, para que el régimen se desmoronara
en pocos meses. Los que vivimos aquellos últimos años del franquismo y la
transición reconocemos hoy muchos elementos que nos sitúan ante un nuevo fin de
ciclo. Al parecer es difícil que en España un régimen dure más de cuarenta
años.
Fuera de la mitología creada por
franquistas que sugiere que en 1975 todo en España iba bien y que el régimen
podía haberse mantenido sin alteraciones por tiempo indefinido de no haber sido
“por la puñalada por la espalda” que le asestaron los “evolucionistas”, y fuera
de la mitología creada por la “oposición democrática” de la época, según la
cual, la presión popular hizo tambalear al régimen y forzar la transición, la
realidad fue muy diferente y sería cuestión de que un congreso de historiadores
restableciera la verdad de lo que ocurrió.
