Info|krisis.- En la última semana, la prohibición para repartir alimentos “sólo para
españoles” en la localidad valenciana de Xirivella (reparto que, finalmente, se realizó y en el que se beneficiaron cien familias españolas) y el acoso al que se ha
visto sometido el Hogar Social Patriota Ramiro Ledesma en Madrid, indican la
intolerancia del Partido Popular por un lado y de la extrema-izquierda por otro
y su decidida intención de hostigar todo aquello que pueda suponer concienciar
a la población de uno de los grandes problemas del momento: la extensión de la
pobreza en nuestro país y la necesidad de iniciativas para defender a la
población de origen español, abandonada por la “discriminación positiva” del PP
y por la “xenofilia” de la extrema-izquierda.
¿Hasta qué punto un Ayuntamiento
puede impedir una distribución de alimentos gratuitos? Es simple: basta con que
el alcalde sea del PP para que se sienta obligado a emular a Manuel Fraga Iribarne
cuando dijo aquello de “la calle es mía”
(y no tolero que nadie me haga competencia en el dominio de la calle) y aquello
otro de “sin enemigos a mi derecha”
(es decir, que todo lo que aparece “a la derecha del PP” no debe tener el
derecho de expresarse, ni de figurar políticamente). Esto es lo que ha hecho el
alcalde del PP, como antes lo hizo en la capital valenciana la propia Rita
Barberá y como suelen hacer otros alcaldes peperos en la Comunidad Valenciana.
