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jueves, 2 de agosto de 2018

365 QUEJÍOS (94) – CASADO ES MICRON

Mirad bien la foto. Palo Casado forma parte del comité de bienvenida a los invasores que descerrajaron la valla de Ceuta, orinaron e hirieron a Guardias Civiles y que, a partir de ese mismo momento, en premio vamos a mantener ad infinitum.

Se sabe que Emmanuel Macron es un enano político al que los medios encumbraron en pocas semanas haciendo de él, la única oposición posible a Marina Le Pen en las pasadas elecciones presidenciales francesas. Desde entonces, Macron no ha hado pie con bola y la situación del país se ha ido degradando por momentos: durante casi dos semanas se han producido incidentes étnicos en Nantes (una ciudad que no tiene una tasa particularmente alta de inmigración) y la victoria africana bajo bandera francesa en el Mundial de Fútbol generó una inusitada explosión de salvajismo étnico. Pero para quejarse de esto están los franceses. De lo que me quejo es de que en España, la derecha, se ha dotado también de su particular Macron. Dado que esto es España, aquí la fotocopia es de tamaño reducido, hasta el punto de que lo podemos calificar como Micrón. Se llama Pablo Casado y es la gran esperanza de la derecha española. Me quejo, pues, de que la derecha española es, de entre todas las derechas europeas, y a despecho de su tradición histórica, simplemente tonta de baba.

Para el PP, la política es el juego del marketing. Los riesgos no existen o, más bien, existen solamente cuando pueden transformarse en vehículos de promoción del líder. En otras palabras: la derecha ya no reconoce, ni donde está el enemigo, ni cuáles son los problemas primarios o los secundarios, ni siquiera lo que conviene a su electorado, sino que todo se reduce a “look”, “imagen” y “corrección política”. Incluso cuando se pronuncia con la boca pequeña algo que suene “políticamente incorrecto”, es de rigor, realizar inmediatamente el exorcismo que corresponda.

Todo esto viene a cuenta de que el pobre Casado (que, por algún motivo, me recuerda al Muñecolate, aquellos muñecos de Chocolates Elgorriaga que se regalaba a los niños en navidad… sin embargo me da la impresión de que a Casado se lo van a comer antes de Navidad) el mismo día y con pocos minutos de diferencia ha querido hacer lo que le obliga la corrección política: ir a saludar solícito aq¡ inmigrantes recién llegados ilegalmente, saltando muros y agrediendo a Guardias Civiles, y apenas unos minutos después, decir que no se puede dar papeles a todo el mundo. Así se salva cualquier apariencia (porque para Casado-Micron, todo es apariencia). Nadie le podrá acusar de estar en contra de la llegada de “pobres y refugiados” a nuestras costas… pero tampoco nadie le podrá decir que no está contra la inmigración. A eso, en España, se le llama querer estar en misa y repicando. Algo imposible y que da la medida de Casado-Micron.

Seguro que alguno me dirá: “¡pero hombre, si este es el voto más seguro contra Pedro Sánchez!”, a lo que le responderé: “No, éste es Sánchez-bis o, si se prefiere, ZP divido por cuatro”. Y este país lo que necesita no son medusas coriáceas con “buen look”, sino HOMBRES CAPACES DE DECIR VERDADES COMO PUÑOS. Casado no pertenece, desde luego, a esta raza en vías de extinción y extinguida definitivamente entre la clase política española. Dirá lo que convenga que diga, según las oscilaciones del propio marketing electoral. Como, por otra parte, hará Pedro Sánchez y cualquier otro candidato que quiera tener un lugar bajo el sol de la "democracia". ¿Cuál es su problema? Que ni tienen valores, ni tienen principios, ni tienen ideas, como máximo tienen ambiciones. Quieren llegar al poder (a fin de cuentas, si Aznar o ZP estuvieron en el poder, o incluso Suárez, ¿porqué no van a poder conquistarlo ellos que son de la misma ralea?). En todos ellos, el problema es que su ambición está a años luz distanciada de sus capacidades reales y a miles de años luz de lo que necesita este país.

Casado-Micron es, desde luego, el candidato perfecto que precisa un PP que ya sólo es antisocialista y que si recibe votos es de los que consideran que Pedro Sánchez es más tonto que aquel que se cayó de espaldas y se rompió la nariz. Así es nuestra clase política: inservible. ¿Votarles? ¿para qué? Los nuevos, los Ribera y los Iglesias, no son mucho mejores. Han asimilado el mismo esquema: todo corrección política, si dicen algo que chirría, exorcismo al canto, nada de tener ideas propias (casi mejor), nada de identificar los grandes problemas y ofrecer soluciones de una vez por todas… Sólo marketing electoral y rezar para que el dios que otorga las patentes de “corrección”,les extienda el certificado.

Mirad las imágenes de Casado intentando caer bien a la opinión pública saludando a los que dentro de unas semanas van a vivir del cuento y los abuelos les vamos a tener que pagar la estancia y los gastos. Mirad a Casado saludando a los futuros manteros que invadirán las calles y a los que organizarán disturbios cuando alguien les recuerde lo que es la ley. Esa es la derecha que os pide que le votéis. Ese es el Micron español. Esa es la quintaesencia de un tipo vacío para un partido hueco de propuestas y que solamente es capaz de pelearse por el certificado de corrección político.

No, si no me quejo de esto. De lo que me quejo, lo ha dicho, es que la derecha no reconozca públicamente que ya no queda nada por conservar y que lo que podría quedar, tampoco hay problema, porque la propia derecha, se encargará de destruirlo.

lunes, 23 de julio de 2018

365 QUEJÍOS (84) – CONSERVADORES ¿A CONSERVAR?


Por lo que parece, el PP celebró su congreso y dicen que tienen un  nuevo candidato. Reconozco que la noticia ni me ha interesado, ni siquiera la he leído en profundidad. Así que, lo que podría quejarme en primer lugar es de que el Partido Popular ni siquiera se ha esforzado en tener un congreso que suscitara interés por parte del público que ya nos hemos desinteresado completamente por la política y que vivimos de espaldas a la realidad política de nuestro país… convencidos de que no vale la pena perder el tiempo y de que nada cambiará porque este país es el que es y no hay más cera que la que arde. De lo que me voy a quejar es que, a la vista de los resultados, los congresistas no parecen haberse dado cuenta de que el sujeto ese que han elegido, aporta menos a la política española que una película de Esteso y Pajares a la historia de los Oscars.

Me explico: cuando, buscando alguna serie con la que encanar la sobremesa, me encuentro con el rostro sonriente del ganador del congreso, lo que veo es una fotocopia de Pedro Sánchez. Nada más. Creo recordar que el mismo sujeto ya fue acusado hace unos meses de falsificar historial y que la acusación se reveló falsa. El problema es que, la falsedad no fue registrada por los medios que lo acusaban, sino por sus defensores. Así que medio país sigue pensando que el tal Casado falsificó un máster o algo así… aunque no lo hizo. Así pues en las próximas elecciones vamos a tener como candidatos a tres tipos que tienen solamente tres puntos en común:

- pocas ideas políticas: uno de centro-derecha, otro de centro-izquierda y otro de centro-centro. Casado, Sánchez, Rivera.
- los tres tienen edades similares. Casado 37, Sánchez 46 y Rivera 38.
- los tres responden al mismo look.

Claro que entre ellos hay diferencias. O al menos, como el valor al soldado, se le suponen. De Rivera se sabe que no es independentista. De Casado que no es socialista y de Sánchez que sustituyó a Rajoy. Es todo. Ninguno de ellos parece tener una gran experiencia en la empresa privada. Los tres vieron que esto de la política ofrecía saludables condiciones de trabajo y salario aceptable, a condición de tener pocas ideas, edades intermedias y look agradable. No creemos que las cosas difieran mucho de votar a unos o a otros cuando toquen el pito para ir a votar.

¿Mi opinión personal? Que el PP ha perdido una ocasión extraordinaria en este congreso. Podía haber elegido a Soraya que, a fin de cuentas es mujer y hubiera sido un puntazo contra el PSOE el que fuera la derecha quien llevara a una candidata femenina a la Moncloa. Es más, puestos a marcar puntazos, incluso podían haber nombrado candidato a un gay reconocido o, lo que hubiera sido todavía más despiporrante, a un transexual recién operado. ¿Por qué no? Si hay gays en el PP e incluso un colectivo de este partido con esa tendencia, ¿por qué no se presenta a uno como candidato aunque solamente fuera para descolocar a la izquierda? A fin de cuentas que no me digan que les queda algo por conservar a los conservadores. Y, desde luego,  si el transex hubiera dado la primera rueda de prensa fumando un porro, mejor que mejor, todos los colgados se hubieran echado en brazos de la candidatura azul celeste.

¿Exageración? ¿incongruencias? Vamos a ver: ¿qué ha hecho el PP de Rajoy para explicar que el abuso del porro puede ser un gran problema social y que un colgado difícilmente pasará de los niveles salariales más bajos? Nada. No olvidemos que, en los EEUU, los cultivadores de cannabis –en EEUU se está produciendo la migración de los agricultores del cultivo de cereales al de cannabis- ha sido estimulado por el propio Donald Trumb en la campaña electoral y en su año y pico de gobierno, así que los conservadores del mundo van por ese camino. Y en cuento al transexualismo y a las opiniones del PP en la materia, si bien es cierto que el tal Casado ha lanzado una filípica contra las “ideologías de género”, lo cierto es que en sus siete años de gobierno, Mariano Rajoy, por lo que fuera, ni hizo nada a favor de la familia, de la paternidad, ni siquiera amplió la asistencia psiquiátrica con cargo a la seguridad para los que querían castrarse o fabricarse un pene con colgajos de aquí y de allí, simplemente les facilitó la entrada en el quirófano.

Lo peor de los conservadores es que ya ni siquiera saben qué conservar. Lo peor de los progres en su fuga hacia adelante es que no tienen muy claro donde llegarán, si a prohibir las relaciones heterosexuales o exigir presencia notarial para el consentimiento y, en cuanto a Rivera, lo mejor que puede hacer es opinar solo el independentismo, porque fuera del tema genera escalofríos. ¿Y luego me dirán que no es para quejarse?