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miércoles, 12 de noviembre de 2025

QUINCE MARTILLAZOS PARA ENTENDER LAS DIMENSIONES DE LA CRISIS LINGÜÍSTICA CATALANA (2 DE 2)

A partir de aquí, lo que voy a decir, lo he repetido en varias ocasiones:

1) Contra lo que se proclama desde las poltronas de la gencat, hoy se habla mucho menos catalán que durante el franquismo. En la zona de la que soy originario, el Garraf, la única lengua que resuena en mis recuerdos de infancia, era el catalán y el único aroma, el “pá amb tomaquet i pernil”. Hoy Cataluña huele a MacPerro, kebab y baguete industrial comprada caliente y reseca al llegar a casa.

2) Lo anterior implica que las políticas de la gencat han sido en materia lingüística un fracaso absoluto por mucha estadística casuista que se aporte: que casi todos los catalanes “entienden” el catalán, equivale a decir que las diferencias lingüísticas no son tales, sino que el catalán es una lengua hispano-romance como lo es el castellano, algo muy diferentes del euskera que es otra lengua que corresponde a otro ADN.

3) El uso de la lengua catalana está desigualmente distribuido y si se ignora esto, es imposible elaborar una justa política lingüística: hay zonas como la Montanya catalana en las que la lengua mayoritaria es el catalán y otras como el cinturón industrial de Barcelona en el que hoy el catalán es ya el tercer idioma por detrás del castellano y del árabe.

4) Frecuentemente, el nacionalismo sigue a Macià y su discurso de “doble filo” sobre el objetivo de la gencat: para él, no era un fin en sí mismo, sino una rodaja del salchichón que se cortaba para estar más cerca del objetivo final, la independencia. Hace cien años, unos vitoreaban a Cambó (Cataluña española dirigida por catalanes) y otros a Macià (Cataluña república independiente). La habilidad del nacionalismo en la transición consistió en revestirse con el hábito de Cambó, cuando lo que tenía en mente eran los leotardos rojos de Macià.

 

5) La gencat asumió la política de “inmersión lingüística” practicada en Canadá olvidando:

- que Canadá es una nación joven que, hasta la segunda mitad del siglo XIX, no estuvo completamente formada, donde ingleses y franceses andaban a tiros en los tiempos en los que el pueblo catalán resistía a Napoleón en nombre de la Corona Española. Nada que ver con España que selló su “unidad” en 1492, sin remitirnos al Reino Visigodo de Toledo, ni mucho menos a la colonización romana que consideró Hispaniae como un “todo” homogéneo.

- que en Canadá hay dos regiones históricas perfectamente diferenciadas históricamente, colonizadas por Francia (francés: lengua romance) e Inglaterra (lengua germánico-occidental), que aportaron sus respectivos idiomas de raíces diferentes. Nada que ver con el castellano y el catalán, ambas “lenguas hispano-romances “.

He vivido en Montreal y Québec mucho tiempo así que puedo decir con conocimiento de causa que, en aquel país, una prudente política lingüística, ha permitido al territorio “quebecois” mantener su identidad… hasta que Justin Trudeau (el Sánchez canadiense) se empeñó en atraer inmigración ¡marroquí! (siempre hay un gilipollas que ni sabe lo que hace ni merece perdón alguno).

6) La aplicación de la política de “inmersión lingüística”, en los hechos se ha demostrado catastrófica para la educación catalana: no se daban las mismas situaciones que en Canadá, y por tanto, los efectos no iban a ser los mismos. Los peores resultados del Programa PISA se los lleva de calle la gencat. Felicitaciones por ser el farolillo rojo de la educación en Europa.

7) La argumentación de la gencat a favor de la “inmersión lingüística” se basaba en que si hubieran “dos líneas de enseñanza”, en catalán y en castellano, Cataluña perdería “cohesión social”. Si se trataba de eso, vale la pena recordar que hoy Cataluña carece por completo de “cohesión social”. En realidad, lo que temía la gencat era que si existían dos “líneas de enseñanza”, en catalán y en castellano, la mayoría optara por el castellano, que le permitía una mayor movilidad laboral dentro del territorio nacional y que, al ser hablada, por 500 o 600 millones de personas, terminaría arrinconando al catalán. Por entonces, todavía las “300 familias” tenían una destacada presencia en la sociedad catalana y querían que el chófer, la chacha, el jardinero, les respondieran en catalán, aunque sus negocios se hicieran en castellano, en inglés o en mandarín.

8) Los errores políticos de la gencat y su resistencia a reconocerlos, tanto por parte del nacionalismo, del independentismo como del socialismo, está en el origen de la pérdida de vigor de la lengua catalana: un idioma “obligatorio” (cada vez la presión lingüística es mayor), impuesto a la manera absolutista, tiende a ser rechazado cada vez por sectores más amplios. Hoy, el catalán es una lengua, que seguirá existiendo mientras el tercio de catalanoparlantes tengan mayoría en las instituciones catalanas, pero el día que lo pierdan -lo que ocurrirá, inevitablemente, hacia 2035-2040-, corre el riesgo de convertirse en un resto arqueológico. Incluso el día en que la gencat tenga que apretarse el cinturón al no poder muñir más a la clase media, si peligran las subvenciones, habrá que entonar un doloroso murituri a la lengua de Pompeu Fabra. Una lengua subvencionada desaparece con rapidez cuando cesan las ayudas y las imposiciones.

9) ¿Es un drama el que una lengua minoritaria se contraiga cada vez más? No, es lo normal desde el momento en que sus defensores actúan de espaldas a la realidad de la sociedad catalana. Si en 1995 se hubiera tenido en cuenta la situación lingüística real de la sociedad catalana, nunca se hubiera aprobado la ley de inmersión lingüística. Pero se desconoció y se pensó que la gencat, combinando la mano izquierda, con el big stick, podía alterar el curso natural de las cosas: la lengua no la decide el Estado, ni mucho menos la autonomía, la deciden las familias, la decide la realidad sociológica, los nacimientos. Y la realidad es que las 300 familias cada vez tienen menos hijos y Cataluña, hoy está creciendo algo gracias a los hijos de los españoles que decidieron asentarse aquí desde hace más de un siglo y, mucho más a causa de la llegada de “nuevos catalanes” procedentes del Magreb y de las selvas africanas.

10) ¿Es doloroso el que una lengua minoritaria se contraiga cada día más? Si lo es. Pero estamos en el siglo XXI: la gencat tiene demasiados frentes abiertos, el doblado de películas en catalán, los streamings en catalán, internet con webs en catalán, los videojuegos en catalán, el rap, el scat, el hip-hop, la televisión en catalán, la radio en catalán, la edición de libros en catalán, la prensa convencional y electrónica en catalán, los deportes “catalanes”, la defensa de las tradiciones catalanas (castellers, grallers, las collas de dimonis), la enseñanza en catalán en todos los niveles, la reconstrucción de una historia de traca “catalana”… Y todo esto, no puede resolverse mediante subvenciones, decretos ministeriales negociados con el cleptómano de turno que gobierne en Madrid, órdenes perentorias de la gencat, chivatos y delatores lingüísticos, todos ellos regados generosamente con euros exprimidos al contribuyente catalán… Y no, no queremos decir que todo lo que se hace en catalán esté subvencionado: lo que está subvencionado son las actividades de los amigos de la gencat realizadas en catalán (lo que es muy diferente).


11) Durante el franquismo, el catalán sobrevivió por tres motivos:

- en primer lugar, porque es falso que estuviera prohibido, lo que no estaba es subvencionado (los escolapios me dieron clases de catalán a los 14 años, en 1966);

- en segundo lugar, porque era el habla natural de los catalanes en un tiempo en el que se respetaban las tradiciones y la historia no se había acelerado todavía;

- en tercer lugar, porque existía edición en catalán, semanarios y revistas culturales, incluso juveniles, algunas viables y otras que desaparecían según su calidad, su interés y el mercado cultural. El mercado era el mercado, incluso para la lengua.

Pero, desde el momento en el que el catalán se convirtió en la lengua de la Asamblea de Catalunya y de la “oposición democrática” y se elaboró el mito de que el catalán había sido prohibido durante el franquismo, que en una parte estaban los “fascistas” castellanoparlantes y “colaboracionistas” y en el otro la pura, límpida y cristalina “oposición democrática”, apareció la politización de la cuestión lingüística y una decantación que todavía hoy está en vigor.

12) Tanto el sanchismo como la gencat parecen hoy haber tomado en consideración la tesis de Macià, de que la gencat es el “gobierno de Cataluña”. Pero eso supone situarse en un espacio ambiguo que interesa sobre todo a los nacionalistas para hablar de tú a tú al Estado. Y no es eso lo que se votó ni en la constitución ni en el propio estatut: en 1977 se nos dijo que era necesario descentralizar el Estado. Y todos estuvimos de acuerdo. La gencat era, pues, un organismo en el que el Estado delegaba parte de sus competencias para generar una “administración de proximidad”. Y esto parecía justo. Luego resultó que la gencat pasó a ser un monstruo paquidérmico burocrático-administrativo, cuyo único interés consistía en “petar presupuesto” aun a costa de una deuda cada vez mayor, favoreciendo a los amigos del poder en las labores de “catalanización” de la sociedad. Desde Maragall se olvidó por completo que la gencat era un “organismo delegado” del Estado y que, por tanto, “lo delegado” seguía dependiendo del organismo que le había entregado la “delegación”, de la misma forma que el español era la lengua del Estado y éste y sus “delegaciones” debían de asegurar que lo conociera todo ciudadano, como un derecho adquirido y que acompaña a la “nacionalidad”. Se dio por sentado, inicialmente, que junto a la “nacionalidad española”, existía una “nacionalidad catalana” y que esto implicaba la existencia de una “nación catalana” (confundiendo “nación” y “nacionalidad”) de la que no hay rastro en la historia. Se invirtieron los términos y “lo delegado” pasó a imponer sus condiciones a la sociedad… hasta el punto ridículo de que Aznar “hablaba catalán en familia” y de que la rama catalana del PP fuera conscientemente demolida por el propio Aznar por exigencia de Pujol. Absurdos como este se convirtieron en el pan de cada día durante el zapaterismo (“aceptaré lo que decida el parlament de Cataluña”), que dieron lugar a la polémica sobre el “nou estatut” (cuando no había demanda social para una reforma que impuso ERC para entrar en el primer gobierno de Maragall) y a los lodos posteriores que todavía se prolongan hoy, con un tipo gris en Waterloo, viviendo del cuento y manteniendo un fantasmal “Consell de la República”, que no se sabe quién mantiene ni siquiera para qué se mantiene, en el que ya nadie cree, ni que sirve absolutamente para nada [hoy mismo el “catalanista mundialista”, Toni Comín, antiguo brazo derecho del extraviado de Waterloo, ha anunciado la formación de un “nuevo partido independentista” (y van…)].

13) En Cataluña se está produciendo una triple “fractura vertical” de la sociedad:

- de un lado, el tercio de “nous catalans” que aspiran, inicialmente, a la “doble legislación” para musulmanes y para “infieles”, paso previo a la imposición de la sharia;

- de otro lado el bloque nacionalista-socialista, mayoritariamente catalanoparlante y en el que la única preocupación de Illa es, hoy, ganar a cuadros del nacionalismo en paro, sin preocupar mucho a sus votantes; y aquí incluimos a Aliança Catalana que, antes o después, se convertirá en la fuerza hegemónica del nacionalismo (habrá que ver sobre qué novedades aporta en el terreno lingüístico, si variar la política seguida hasta ahora por la gencat, o aceptar el hecho consumado de que Cataluña es plurilingüe y que, a nivel de calle, no existe tensión lingüística).

- finalmente, el bloque españolista formado mayoritariamente por castellano-parlantes, reforzados por votantes llegados del cinturón industrial que hasta ahora votaban al PSC (salvo en el período en el que el PP estuvo dirigido en Cataluña por Vidal-Quadras) y que ahora se acercan a Vox, como durante un breve período convirtieron a Ciudadanos en el partido mayoritario en Cataluña.

14) La gencat repite algunas letanías que ocultan las realidades que sí percibe la calle:

- El “aquí no pasa nada”, el recurso al lamento permanente (“Espanya ens roba”, “Rosalía comete herejía al hacer cantar a los “escolanets en castellano”), el que todo lo malo ocurre al otro lado del Ebro (como está habituado La Vanguardia a “informar” desde los años del pujolismo),

- El mito del “oasis catalán” (cuando en realidad la cuna de las corruptelas de esta democracia se ha situado en Cataluña, tanto por su “3%” como por que aquí se produjeron los primeros casos de corrupción socialista en los 80 (Malesa, Filesa y TimeExport),

- La deliberada confusión entre la “Cataluña oficial” y la “Cataluña real”, la negativa a reconocer el fracaso de la “inmersión lingüística” (muy difícil de enmascarar a la vista de los resultados),

- El fracaso de muchas instituciones de la gencat que han hecho que, hoy, Cataluña, con su policía autonómica propia, con sus instituciones dedicadas al “habitatge”, sea la zona más castigada por la delincuencia y la que registra más casos de “okupación”.

- El creer que cuantos más medios de comunicación se expresen en catalán (ver la transformación de TV2 en otra “televisión catalana” y el 75% de los programas de TVE en Cataluña realizados en lengua catalana, que lejos de “ampliar” la audiencia en catalán tienden a restar audiencia a TV3, el 70% de cuyos espectadores se deslizan ya por el camino de la tercera edad, junto a drástico de audiencia juvenil), etc, etc.

El problema para la gencat es que un mal día, alguien puede proclamar que, no solamente Cataluña, hoy solo es “puntera” en okupacion, inmigración masiva y delincuencia sino que, en los demás rubros, no solamente está como el resto del Estado, sino mucho peor.

UNA RÁFAGA PARA VOLVER A LA NORMALIDAD

15) La sociedad catalana necesita “libertad”:

- libertad para elegir cómo quiere educar a sus hijos y la lengua que quiere hablar,

- libertad para tener hijos en lugar de para abortar o porque la política de la vivienda de la gencat, unido a la del Estado, es la peor política que impide a los jóvenes el objetivo de formar una familia;

- libertad para rotular como le dé la gana al empresario que se arriesga a abrir un negocio,

- libre concurrencia lingüística en todos los órdenes: el que quiera editar libros en catalán que lo haga bajo su responsabilidad, sin esperar que las bibliotecas públicas, compren la mayor parte de la edición (especialmente de algunas editoriales), el que quiera un periódico en catalán o en castellano o en bable, que se lo pague y que “dios reparta suerte”.

- dos líneas de educación y que ambas compitan en calidad de la enseñanza y en preparación de los alumnos surgidos de sus aulas.

- libertad de cátedra especialmente en materia lingüística.

- cero subsidios a ONGs de chivatos lingüísticos y a institutos especializados en reconstruir una historia de baratillo sin el más mínimo prestigio cultural.

- aplicación de la ley sobre “delitos de odio” a quienes azucen falsas polémicas lingüísticas y crispen la calle. Y esto último es importante para restituir la idea de “libertad”. No es asumible que sea imposible presentar un libro en castellano en cualquier universidad porque un grupo de últimos mohicanos indepes quiera imponer su voluntad de frustrados traducida en violencia y agresividad.

Todo esto para volver a la normalidad.

LA “LEYENDA NEGRA” CATALANA

Y si mañana aparece Dua Lipa por Monserrat y le paga a los “escolanets” para que canten en albanés, bienvenido sea. Eso hará recordar que los almogávares pasaron por aquel país y que ya se ha perdonado el recuerdo de la terrible “venganza catalana”.

Existe una leyenda negra que no se estudia en los libros de historia catalana y que ni siquiera interesa al Institut de Nova Historia de Catalunya Los que dicen que Santa Teresa, Colón o María Santísima era catalana y que el fondo de la Gioconda es, mire usted, Montserrat…:

- En Albania y otras zonas que formaron parte del imperio bizantino, todavía hoy se alude a la figura del Katalan, un guerrero sediento de sangre, para asustar a los niños balcánicos.

- La palabra "Katalan" en albanés significa monstruo.

- Si hoy, si un griego quiere maldecir se limita a decir: "Así te alcance la venganza de los catalanes".

- En Bulgaria las expresiones "Catalán" e "Hijo catalán" significan "hombre malvado, sin alma, torturador".

- En Tesalia la expresión "¡Eres un catalán!" era proferida como insulto hasta finales siglo XX.

- En la región del Parnaso se recogió el refrán: "Voy a huir de los turcos para caer en manos de los catalanes".

- En el Peloponeso, "catalana" era el peor insulto que se podía decir a una mujer: "Ah catalana, mil torcidos me has hecho".

- ¡Incluso los monjes del Monte Athos (corazón espiritual de Grecia, por cierto) llegaron a prohibir la entrada a ciudadanos catalanes hasta hace pocos años! (reproducido de la web Rutas de la Historia).

Harían bien las “casas regionales” catalanas (travestidas de “embajadas”) pagadas por la gencat, en combatir en esos países todas estas “leyendas negras” (o grises), especialmente si se mantiene la aspiración de que la lengua catalana sea reconocida como “lengua oficial europea”. Porque mientras Grecia, Bulgaria, o cualquier otro país balcánico de la UE no acepten que la historia es agua pasada, uno solo de estos paises puede vetar una decisión europea… Por el momento, y a la espera de que las “casas regionales” de la gencat asuman esta tarea, hay que reconocer que el “catalán en Europa” tiene un futuro más negro que el sobaco de un grillo.

En efecto, Soto Ivars tenía razón: “¡Pero que solos están los catalanes!” (esto es, los cruzados de la lengua).

 

martes, 8 de octubre de 2019

Crónicas desde mi retrete (23) EL “CEREBRO ECONÓMICO DEL PROCÉS”, LAS “TETAS MÁS GRANDES” Y LA HISTORIA MAS BAJA


Lluis Salvadó es uno de esos que se salvaron de la primera tanda de procesados por el 1-O, nadie sabe bien el por qué. Salvadó pasaba por ser “el cerebro económico del procés”. Ahora se ha publicado que está siendo investigado por el TSJC que le atribuye un “papel básico” en cuatro proyectos destinados a una futura Cataluña independiente: sostenibilidad financiera (esto es, impuestos), Banco Central de Cataluña, supervisión del sistema financiero, etc. De hecho, la Operación Anubis empezó con él y en la consellería de economía (él era secretario de “hacienda”) se encontró material más que suficiente para procesarlo. Este “mártir” de la independencia más locatis de todos los tiempos, puede alegar en su palmarés de víctima el haber estado ¡dos días detenido! En la actualidad se encontraba en un “limbo judicial” y todo induce a pensar que tendrá su propio proceso. El hecho de que esté siendo investigado estos días así lo confirma.

La operación policial iniciada a primera hora del 20 de septiembre de 2017 por la Guardia Civil,  fue bautizada como Operación Anubis. Los registros en las dependencias de la Generalitat y los interrogatorios a los 14 detenidos sirvieron sólo para escenificar que el gobierno del Estado no reconocería el referéndum, ni, por supuesto, sus resultados. Pero convenció de algo más: la alusión a los “30.000 millones” llegados de no se sabe dónde simplemente era uno de tantos argumentos ficticios utilizados por los promotores del proyecto para tranquilizar y dar confianza a la población catalana el 1–O (“Tot era mentida”, y esto también lo era).

Lluís Salvadó reconocía que eran necesarios 5.000 millones de euros “encima de la mesa” cada mes (esto es, 60.000 al año) para que toda la estructura burocrático–administrativa (faraónica, en realidad) de la Generalitat siguiera funcionando. Los famosos “30.000 millones” era el dinero que Salvadó decía “tener apalabrado” y que procedería del exterior (y que eventualmente podrían proceder de dinero sucio, del narcotráfico, de actividades ilícitas o de fondos de capital–riesgo opacos vinculados a todo lo anterior). El Estado pensó en la presencia de “aventureros económicos” en las oficinas de la gencat.

No es la primera vez que aventureros económicos y vendedores de humo han llamado a la puerta de la Generalitat. En noviembre de 1931, mientras se debatían los límites del Estatuto de Autonomía republicano, Lazare Bloch, financiero de origen judío y miembro del Gran Oriente de Francia, visitó Barcelona. Bloch se relacionó inmediatamente con la cúpula política de Cataluña: se entrevistó primeramente con el alcalde de Barcelona, Aiguader (fundador de ERC y miembro de la Logia La Justicia de la masonería barcelonesa). Bloch ofrecía reservas de oro que facilitarían la creación de un banco emisor de moneda catalana tras la aprobación del Estatuto. Ofrecía también abultados créditos para el Ayuntamiento de Barcelona y para la Generalitat. Parecía ser un “mirlo blanco” que precisaba el independentismo.

Macià lo conocía porque, durante su exilio parisino, Bloch formaba parte del “grupo de banqueros” a los que recurrió el “Avi” para financiar la “gloriosa aventura de Prats de Molló” (el intento de “invadir Cataluña” desde Francia con 140 anarquistas italianos y algún que otro catalán). Luego Bloch fue detenido por estafa y, tras ser puesto en libertad, fue cuando visitó Cataluña y se entrevistó con Macià, por entonces presidente provisional de la gencat. Éste, a la vista de lo peligroso del personaje, derivó la relación con Bloch hacia Lluis Companys, presidente del grupo parlamentario independentista en Madrid y, por entonces, enemigo político de Macià... Si alguien se quemaba con la relación que fuera Companys (los indepes se llevaban tan bien entonces como ahora y las peleas Macià-Companys-Dencás fueron solo el precedente de las disputas ERC-PDcat-CUP).

Ocurrió lo que era de esperar. Bloch volvió a hacer de las suyas. Invirtió los fondos de los que disponía comprando valores industriales españoles, apostando a la baja, y especulando con la devaluación de la peseta. La bolsa, muy sensible a las declaraciones políticas, debía registrar la conmoción que esperaba Bloch, gracias al círculo de Companys (su intento de que sin necesidad se devaluara la peseta, puede ser considerado como simple traición). El 10 de noviembre de 1931, Casimir Giralt i Bullich  (Gran Maestre Adjunto de la Gran Logia Española, iniciado en la Logia Adelante nº 8 de Barcelona, nombre simbólico “Platón”), consejero de finanzas de la Generalitat de Catalunya, aludió a la “debilidad de la peseta y a la conveniencia de que fuera devaluada”… lo que, casualmente, ¡beneficiaba a las inversiones de Bloch¡ Unos días después, el diario La Publicitat, denunció a Lazare Bloch y a políticos catalanes que estaban “conspirando para conseguir una devaluación de la moneda española”. El mismo diario publicó también una nota sobre política económica tomada del diario La Humanitat, dirigido por Lluís Companys (miembro de la masonería, iniciado en la Logia Lealtad nº 9 de Barcelona), que era el texto de una carta de Bloch traducida al catalán que evidenciaba la existencia de los contactos con Bloch que se había intentado negar.

Fue el primer gran escándalo económico de la Segunda República. Las hagiografías escritas sobre Companys, suelen pasar de puntillas este episodio o, simplemente, no lo mencionan. Y puede entenderse el motivo. Bloch y su esposa tenían antecedentes por el mismo delito (en diciembre de 1928 habían resultado detenidos y condenados por estafa –evaluada en 170 millones de francos– y abuso de confianza). El dinero que se había invertido en la bolsa española procedía del conocido “truco de Ponzi”, una estafa piramidal que llevó a Bloch y a su esposa nuevamente a prisión dos años después de su entrevista con la cúpula del independentismo catalán. Toda una inspiración para la “hisenda catalana” que debía de surgir del “procés”…

Se habló poco de Salvadó desde que la Guardia Civil se hizo con el programa de supervivencia económica del “procés”. Y era raro, porque parecía muy claro que él era uno de los miembros del “núcleo duro” del 1-O. Hay que decir, que Salvadó procede del BEI (el bloque de estudiantes independentistas) y que pasó unos años en Catalunya Lliure-MDT, que pretendía ser el “brazo político” de Terra Lliure. De ahí saltó a ERC. En marzo de 2018, Antena 3 reprodujo una conversación de Salvadó con Jose María Jové, ex secretario de la presidencia de la gencat, en donde aludía a la oportunidad de que una mujer ocupara la consejería de enseñanza. En un momento dado de la conversación aparece la mujer de Puigdemont: “¿La mujer de Puigdemont no es rumana? Supongo que ella sí que accederá”. Los dos interlocutores prorrumpen en carcajadas (y todos sabemos el porqué). Salvadó responde: “Están buscando a una rumana, vía la mujer de Puigdemont, o a una brasileña que son resultonas”. Luego ambos coinciden en que encontrar mujeres responsables es “misión imposible”, añadiendo Salvadó, “es más fácil inaugurar un auditorio que encontrar mujeres” para rematar con un “Pues mira, a la que tenga las tetas más gordas se lo das y ya está. Y te quedas tan ancho”. Y el otro, se ríe.

Este es el nivel del que fue y es considerado como el “cerebro económico del proceso” y el ideador de la sostenibilidad económica de la non nata República Catalana. Como hemos visto, tiene antecedentes e inspiración histórica en las relaciones de Macià y Companys. Por ahí anda esperando el procés y su oportunidad para victimizarse.

Lo que me sorprende, además de que Salvadó no fuera incluido en el primer proceso por el 1-O, es que, cuando realizó esas desafortunadas, toscas y ofensivas declaraciones, las FEMEN no realizaron ninguna protesta como lo hicieron anteayer en Vistalegre antes de comenzar el mitin de Vox (a ninguno de cuyos dirigentes, desde luego, se le puede acusar de chabacanerías, groserías y opiniones chuscas, contra la mujer).

Cada vez que observo el panorama humano y político del independentismo me pregunto: ¿Y estos quieren ser independientes?

lunes, 10 de septiembre de 2018

365 QUEJÍOS (134) – MITOPOLÍTICA GENCAT

Los mitos son necesarios en política y han estado siempre presentes como acompañamiento necesario para las figuras políticas y para los grandes momentos históricos. Hoy más que nunca. ¿Por qué? Porque las masas quieren votar a mitos: el mito es algo que se asume por su fuerza irracional. Y en la democracia todo es irracional, salvo la ley del número: 49 premios Nobel pierden siempre ante 51 violadores, con lo que quiero decir que la irracionalidad de las masas es siempre superior a la racionalidad. Lo dijo Gustav Le Bon hace más de un siglo: “El nivel medio de inteligencia de una masa no se sitúa en su media aritmética sino en los niveles más bajos de sus elementos”. Tenía razón en eso como en tantos otros problemas planteados en su Psicología de las Muchedumbres. El problema viene cuando, no solamente se mitifica a una clase política presente carente por completo de otros valores aparte del de la ambición, sino que se mitifica la historia, la actualidad, la cultura. Y eso es lo que le pasa a la versión oficial que la Gencat da de sí misma y de todo lo que rodea al proyecto independentista. Me quejo de que, desde que Bernat Metge escribió en 1399 “Lo somni” (El Sueño), algunos parece vivir de sueños y no tienen la menor intención de despertar.

Macià era un abuelo que fue de fracaso en fracaso hasta que lo momificaron. Ni siquiera se salió con la suya. Proclamó la independencia el 14 de abril de 1931, cuando lo que tocaba era proclamar la República y fue el primero en considerar que el “Estatuto de Autonomía” no era un punto de llegada sino la salida de una carrera cuya etapa siguiente era la independencia. Se ha mitificado a Macià como el “patriarca”, el Dios Padre del independentismo. Desde que se autoexilió en los primeros momentos de la Dictadura no dejó de pifiarla una tras otra. Su proyecto más loco fue invadir Cataluña con 200 “guerrilleros” de los que más de la mitad eran anarquistas italianos. A eso se le llamó “la heroica gesta de Prats de Molló”, todos acabaron en la cárcel. Antes se había ido a Moscú buscando dinero para una quimérica insurrección. El Komintern le dijo que “faltaba preparación” y él dale que te pego, hasta acabar en la prisión parisina de La Santé. Como presidente de la Generalitat fue el caos personificado: no supo qué hacer cuando la CNT le montó una insurrección en El Vallés, se deshizo de los socialdemócratas de ERC (el grupo L’Opinió), se le cayeron varios gobiernos entre las manos en apenas unos meses, tuvo que hacer frente a una huelga general y cada vez eran más los que decían que estaba gagá. Al morir se le mitificó y se quiso hacer de su corazón una reliquia laica. Y lo más sorprendente: a su cadáver, no solamente se le extrajo el corazón sino que su cadáver sufrió un proceso de momificación a la egipcia. Es lo que cuenta Elisabet de l’Isard en su novela Catalonian Fake – El corazón de Macià y es lo que ocurrió en realidad. Políticamente, Macià era un extrávico que no veía más allá de la independencia. A pesar de ser militar de carrera, fue incapaz de establecer una estrategia realista. Por eso la mitificación era la única posibilidad de que evitar que su figura no fuera vista como una anomalía histórica.

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Su sucesor, Luis Companys, no era mucho mejor. Las distintas biografías que corren sobre él, todas más o menos favorables, lo pintan como maniaco depresivo, con problemas psicológicos de todo tipo, inestabilidad mental, ni siquiera era separatista sino más bien federalista, se apoyo en los separatistas para ascender, luego en la CNT-FAI cuando estalló la guerra y más tarde en el PSUC y en los comisarios soviéticos después de mayo de 1937. Enric Vila (historiador catalanista) en La veritat no necesita mártirs se pregunta si Companys estaba capacitado para gobernar Cataluña y si no era, más bien, un enfermo mental y una ruina física. Y se pregunta porqué todos los que lo conocieron, terminaron odiándolo y sugiriendo sus carencias y vicios, pero ninguno tuvo arrestos para enumerarlos, a pesar de que pesaron como una losa en la Cataluña de 1933-1939. En esta biografía se muestra a un personaje desgraciado y caótico, irresponsable, ególatra y averiado desde muchos puntos de vista. Había razones más que suficientes para fusilarlo (9.000 asesinados en Cataluña en el verano del 36 era motivo más que suficiente, incluso alguno, fusilado por orden directa suya sin juicio y tirado el cadáver en la tapia de un cementerio: es el famoso “Caso Revertés”… para colmo, el tal Revertés era amigo suyo, un tarambana achorizado y había sido recomendado por su mujer). Tras su consejo de guerra, algunos miembros del gobierno de Franco se inclinaban por el perdón: su gestión había sido tan caótica y lamentable que fusilarlo solamente podía convertirlo en mito como así ocurrió.

Ha resultado mucho más difícil mitificar a Tarradellas o a Pujol. Maragall es el equivalente a Companys de la democracia y Montilla el Irla de la misma época: un ilustre desconocido, gris y grisáceo, sin relieves ni matices. ¿Puigdemont? Un descarriado de pueblo, aprendiz de pastelero, con el COU aprobado por los pelos, unidimensional: mientras pensaba en la independencia su gobierno se endeudó la friolera de 2.000 millones con proveedores. Y en cuanto a Torra, un cero a la izquierda, un presidente troglodítico.

Y yo me pregunto: De los presidentes de la Generalitat restaurada solamente los dos primeros, por su lejanía, han podido ser mitificados (Macià como Dios Padre y Companys como Mártir sacrificado), con el resto no había forma. Así que han optado por mitificar toda la historia de Cataluña y hacerla a su medida. El mito evita percibir la realidad cotidiana ¿El resultado? Con dos generaciones de críos salidos de las escuelas de la Generalitat, estos mitos se han convertido en dogmas históricos intocables. De hecho, una de las muestras de que Cataluña es España es que su sistema educativo está tan quebrado como el del resto del Estado (un poco más quizás, si tenemos en cuenta que aquí la tasa de inmigración es mayor y que esto se refleja en un mayor nivel de caos en las escuelas). Y eso es lo que ha impedido que el mito se haya transmitido a la totalidad de las últimas generaciones. Eso, claro, y que aún queda una minoría que piensa, razona, juzga, valora y tiene opinión propia. Me quejo de que estos son una minoría tanto en España como en Cataluña. El resto comen mitos que son como el fastfood de la historia, un producto para consumo de masas.