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viernes, 27 de mayo de 2011

La “spanish revolution”: mito y miseria

Infokrisis.- Esta mañana he acompañado a unos amigos norteamericanos a la Plaza de Cataluña de Barcelona pensando que sería un día como otro cualquiera en la tibia lasitud de aquella concentración de “los indignados”. Como uno tiene una suerte endiablada y se le secan hasta las flores de plástico, a las 9:30 nos hemos encontrado una situación tensa: en centro de la plaza aislado por un cordón de Mossos d’Esquadra (a partir de ahora Mossos, a pesar de ser muchos ya talluditos), baterías de camiones de limpieza, una treintena de vehículos policiales, antidisturbios disfrazados del Darth Vaader de la Guerra de las Galaxias, ambulancias y un helicóptero mariposeando desde las alturas. Lo que ha ocurrido a los largo de las tres horas siguientes ha sido digno de una comedia de enredo. Pero, finalmente, la visita ha servido para hacerme una idea muy exacta de lo que está pasando allí y de lo que está pasando, pues, en otras plazas similares. Valga decir cuando escribimos hace más de diez días los primeros artículos sobre esta “movida” que no íbamos muy desencaminados. A decir verdad, esta visita de hoy era la prueba del 9 para confirmar lo que dijimos –a saber que toda protesta es buena pero que esta no es la protesta social de los indignados sino de unos pocos de ellos con características muy concretas y que lo más interesante del movimiento, los que legítimamente tenían razón en “indignarse” se ha ido retirando de las plazas- y para pulsar el ambiente sobre el terreno. 


Ni son todos los que están ni están todos los que son


Quien hoy no se indigna por lo que está pasando en nuestro país es que o no tiene sangre en las venas o tiene atrofiada la capacidad crítica. Hasta en el PSOE empieza a haber “indignados” con la persistencia del zapaterismo en no reconocer su fracaso. Hasta la Chacón a fecha de hoy podría formar como “indignada” contra el zapaterismo a la vista de que el propio ZP ha matado a la muñeca exembarazada para evitar tener que ceder mañana sábado ante las baronías regionales: después del hara-kiri forzado de la Chacón ya no hace falta discutir sobre si primarias o congreso. Claro está que la Chacón, después del trauma de desdecirse de lo que ha venido repitiendo en los últimos dos meses y medio –que ella se presentaría a las primarias- se ha hecho ya a la idea de que vendrán tiempos mejores y que ni siquiera el sibilino y seráfico Rubalcaba logrará sacar al PSOE del hoyo y, por tanto, el candidato será un futuro cadáver político a más tardar a mediados de marzo de 2012. Pero esta es otra historia que circula al margen de lo que en otros países se considera como un “movimiento histórico de la juventud española” o la “spanish revolution” que dicen los americanos y que está atrayendo a una corriente de progres del otro lado del océano en busca de emociones celtibéricas al estilo de Heminway y de sus consabidos sanfermines. Ni es un movimiento “histórico”, ni una “revolución”. A la vista está a poco que examinemos sus componentes.