Info|krisis.- En lo que va de año, 3.500 subsaharianos han saltado la valla de
Melilla, la inmensa mayoría de los cuales se encuentran en estos momentos en
territorio peninsular. Parecen pocos,
pero el hecho de haber conseguido forzar su entrada ilegal en España y quedarse,
anima a otros muchos más a intentarlo. Por otra parte, en dos años estos 3.500
subsaharianos tendrán sus papeles en regla y podrán pedir “reagrupación
familiar”. Podemos calcular que los 3.500 subsaharianos que han entrado en
estos últimos diez meses, se habrán convertido en dos años en 20.000 sólo por
las “reagrupaciones” y por su alta tasa de natalidad. Pocos de ellos habrán
aportado algo a la tesorería de la Seguridad Social. Tal es el drama.
El CETI (Centro de Estancia
Temporal de Inmigrantes) de Melilla tiene una situación muy degradada. Sus
gestores no pueden hacerlo mejor porque les faltan medios y les sobra
masificación. En tales condiciones los profesionales de este servicio están
literalmente desbordados y sin posibilidades de poder canalizar el flujo
migratorio. Lo peor está por llegar: según la Delegación del Gobierno de
Melilla, en estos momentos, hay 80.000 subsaharianos que están esperando para
saltar la valla, merodeando en las zonas fronterizas. ¿A dónde van a parar
quienes logran saltar la valla? Salvo las raras “expulsiones en caliente” que
se producen, la inmensa mayoría son trasladados a la península. Sorpréndanse
con el retorcido recorrido que siguen.
