Info|Krisis.- La semana transcurrida entre el 13 y el 19 de mayo ha sido decisiva
para el decantamiento de las posiciones en el “conflicto soberanista” catalán.
A partir de ahora se van a producir pocas novedades en su desarrollo y
prácticamente toda Cataluña vive ya un clima pre–electoral. El único que no
parece darse por enterado es Artur Mas y su partido que siguen sin tener
remplazo. Será difícil que Mas repita como cabeza de lista. ERC, en cambio, se
siente obligada por las encuestas que le auguran el ser el próximo partido más
votado y sigue lanzando proclamas de desobediencia cívica y de “independencia
para mañana”. Todos sabemos cómo, más o menos, como se desarrollarán los
acontecimientos futuros. Incluso Oriol Junqueras. De ahí sus lagrimones.
La reunión del lunes 13 de todos
los grupos comprometidos en el “frente soberanista” acarreó una gran
desilusión. Se había evidenciado que el gobierno se negaba a autorizar el
referéndum tal como lo concebían inicialmente las organizaciones soberanistas,
ya no había margen de maniobra, ni espacio para la negociación y se tiró por la
vía del sucedáneo. Lo que ha ocurrido a partir de entonces ha sido una sucesión
vertiginosa de electroshoks sufridos
por parte de los grupos soberanistas de los que solamente unos pocos dirigentes
(Artur Mas y Oriol Junqueras) son conscientes de que están perdiendo la
partida. Pero ni siquiera estos tienen la misma respuesta a la pregunta
inquietante de “¿cómo salir de la
situación?”. Hay pocas vías, en realidad. Repasémoslas.
