A medida que se acerca el inicio
de la campaña electoral, se va afianzando la convicción de que el PSOE,
literalmente, se desintegrará. Las malas noticias se acumulan para Pedro Sánchez,
especialmente en lo que, hasta no hace mucho eran sus principales feudos: Cataluña
y Andalucía. Para colmo, las propuestas de Pedro Sánchez en materia fiscal van
a contribuir en el rechazo de una parte sustancial de su propio electorado.
En efecto, el pacto suscrito por
el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, no ha beneficiado a los socialistas. El
pacto debería haber servido para confirmar la estrategia de Pedro Sánchez de
pactar con la izquierda y alejar la posibilidad de un acuerdo de “gran
coalición” con el PP. Por otra parte, el haber elegido a una mujer, Meritxell
Batet como cabeza de lista (y sustituta de Carmen Chacon) no ha sido la mejor
opción. La Batet es literalmente desconocida en Cataluña, carece de conexión
con el electorado catalán y, para colmo, fue número dos en la lista socialista
por Madrid en las pasadas elecciones.
