Una vez más un “loco solitario”
corre el riesgo de provocar grandes efectos de gran envergadura. La muerte de
la diputada británica Jo Cox, en las vísperas del referéndum sobre la salida
del Reino Unido de la Unión Europea, ha tenido como primer –y más importante
efecto preelectoral- el haber tranquilizado a los mercados financieras,
traumatizados todavía por las encuestas publicadas el pasado miércoles que
daban hasta siete puntos de ventaja a los partidarios del Brexit.
Por si alguien tenía la menor
duda de que el crimen beneficiaba a los contrarios al Brexit, desde que se
conoció la noticia de la muerte de la diputada pro-inmigracionista, los mercados
financieros han respondido estabilizándose: en efecto, la posibilidad de salida
del Reino Unido era uno de los elementos que en la última semana habían
generado desconfianza en las bolsas de aquel país que se había extendido a
todas las bolsas mundiales (y en particular a la Española que estuvo a mediados
de semana con caída en picado). El “loco solitario” resolvió, con apenas unas
puñaladas y tres disparos la inquietud financiera internacional…

