Info|Krisis.- Cuando falleció hará unos años
Carlos Oriente lo primero que recordé es que “los amados de los dioses mueren jóvenes”. Cuando unos años antes
había muerto Liberato Egea, la cita histórica que vino a mi mente era la de “morirán los mejores”. Ahora, que se ha
ido Francis García, inevitablemente recuerdo aquella frase de Séneca: “Si no quieres combatir, retírate. En efecto,
nada te impide morir”. Francis, es de los que han elegido morir por propia
voluntad.
Conocí a Francis García en Madrid
en el curso de una reunión de los Círculos Doctrinales José Antonio, en aquel
abigarrado despacho que tenían en la calle Ferraz. Presidían la reunión Diego
Márquez y Carlos Ruiz Soto. Debía ser 1973. Se trataba de preparar una de las “concentraciones
nacionales” de los Círculos. Francis estaba sentado en la fila de delante y según
una costumbre que no le abandonó jamás, empezó a cuchichear conmigo a despecho
de lo que decía la mesa presidencial. En realidad, ni él ni yo encajábamos
mucho en aquel ambiente que pronto abandonamos como una etapa no
particularmente afortunada de nuestra vida. Pero aquella primera conversación
fue el inicio de una muy buena amistad y camaradería que duró hasta día y medio
antes de su decisión de morir. En efecto, cruzamos un último email y la noticia
siguiente que tuve de él fue la de su fallecimiento.
