jueves, 21 de abril de 2022

PLATAFORMAS DE ADOCTRINAMIENTO Y MEMORIA HISTORICA – Mi trayectoria personal

Cuando decidí apartarme de la militancia política hará unos ocho años, empecé a trabajar el tema de las series de televisión. ¿Por qué las series? Por la sencilla razón de que son un testimonio de su tiempo. A diferencia de una película que requiere otro tipo de distribución e, incluso, de concepción, la serie de televisión es lo cotidiano, está destinado a verse en la intimidad del hogar o de la familia, es, por tanto, algo que nos vincula a nuestro día a día y a la vida de toda una nación. El blog de series que inicié a finales de 2016, tiene hoy, más de 2.700 entradas, esto es, 2.700 series revisadas, clasificadas y criticadas desde los primeros tiempos de la televisión en España. Se paga con publicidad.

UN BLOG DE SERIES PARA ESTAR AL CABO DE LA CALLE DE LOS ESTRENOS

Esta actividad me ha ocupado mi tiempo de ocio y en torno a una hora de trabajo al día. No hay muchos blogs dedicados exclusivamente al mundo de las series que sean, en primer lugar, independientes al 100% y realizadas por una sola persona. Tampoco hay muchas que hayan examinado tanta “materia” en tanto poco tiempo. Habitualmente, los streamings dispuestos a pagar por iniciativas así, “sugieren” buenas críticas para sus productos e ignorar o bien destripar y destrozar los de la competencia. No ha sido eso nunca lo que nos hemos propuesto. Siempre hemos aspirado a realizar una crítica honesta que solamente tenía una subjetividad: los propios gustos de quien elaboraba las críticas. Hay géneros que nos gustan poco o nada y otros que seguimos con más fruición. Las series de “super-héroes”, figuran, por ejemplo, entre los primeros y las series de intriga policíaca son ejemplo de las seguidas.

Pero, con el paso del tiempo hemos rectificado los objetivos propuestos cuando abordamos el blog seriesTVinfo: hoy ya no pretendemos comentar TODAS las series que sirven los distintos streamings y canales de televisión. Solamente aspiramos a comentar las series que valen la pena, esto es, que por un motivo u otro están por encima del listón de calidad media. Por debajo, no vale la pena comentar nada: se trata de productos deleznables que, ni siquiera los propios streamings publicitan, sino que están en sus catálogos para ocupar espacio.

LOS “NUEVOS PRODUCTOS” INFUMABLES TRAIDOS POR LAS PLATAFORMAS

En los últimos cuatro años, las series realizadas en el sudeste asiático, la inmensa mayoría de muy mala calidad o, en cualquier caso, salvo honrosísimas excepciones, realizadas para gustos de aquellas mismas latitudes, series coreanas, ocupan entre un 10 y un 20% del espacio de plataformas como Netflix.

Luego empezó a llegar el aluvión de series turcas. El problema de estas series es que se trata SIEMPRE de productos camuflados: tratan de que las imágenes iniciales nos sitúen en cualquier lugar, menos en Turquía, que el aspecto físico de los protagonistas diste mucho del tipo “otomano” y se trata de actores que se “parecen” a estándares europeos. La cirugía estética y los tintes de cabello hacen el trabajo más sucio en este camuflaje.

El problema con las series turcas es que, a la que se les ha prestado quince minutos de atención, se percibe algo en ellas que suena a “falso”. En efecto, así como la cinematografía india ha servido algunos productos que muestran las costumbres y la fisonomía auténtica de aquella sociedad, lo que vemos en las series turcas no tiene absolutamente nada que ver con la sociedad de aquellas latitudes: es un producto realizado para la exportación, especialmente a Europa, pero, no solamente no nos enseña nada sobre la sociedad turca, sino que, además, es falso y mendaz.

LOS CAMBIOS DE LOS ÚLTIMOS CINCO AÑOS EN EL UNIVERSO SERIÉFILO

Hace seis años, cuando empezamos a fijarnos en el mundo de las series, los productos de mayor calidad procedían, por este orden: de los países nórdicos, del Reino Unido, algunas series “especiales” realizadas en Hollywood y en algunos países iberoamericanos que veíamos con interés, orgullo de que se realizaran en “nuestra lengua común” y, también, algunas producciones procedentes de países del Este, antiguos países del bloque soviético. Todo esto ha cambiado extraordinariamente y no tiene nada que ver con lo que se sirve hoy al público.

Estos cambios pueden resumirse así

1) Desaparición casi total del “nordic noir” y de las series procedentes de los “países nórdicos”. Después de algo más de un lustro de mantener la llama de la calidad entre los seriéfilos, entre 2010 y 2017, el “nordic noir” y, por extensión, las series procedentes de Islandia, Finlandia, Suecia, Noruega y Dinamarca, prácticamente han desaparecido de los streamings. Quedan las elaboradas antes de estas fechas y algún producto cada vez más raro aparecido después, pero no hay una renovación, como existía entre las dos fechas que hemos señalado.  El hueco dejado por las cinematografías nórdicas, ha sido ocupado por las series turcas y orientales. Estamos hablando de una “sustitución cultural interesada”, en la medida en que productos de MUCHA CALIDAD procedentes de un marco cultural europeo, esto es, “propio”, han sido reemplazadas por otras de INFIMA CALIDAD, procedentes de un ámbito cultural diferente (musulmán) y que, para colmo, evitar confesarlo, enmascarándose.

2) Cese de llegada de productos iberoamericanos de calidad. México y Argentina, hace algo más de un lustro, se configuraban como el “tercer polo” (después del nórdico y del británico) de competencia con Hollywood. De ambos países llegaron series extraordinarias, de los más diversos géneros, que mostraban la competitividad y madurez a la que habían llegado las cinematografías de ambos países. Esta veta ha concluido. Desde hace tres años, de aquellos horizontes no parece llegar nada interesante, ni nuevo. También aquí se trata de otra “sustitución cultural interesada” porque a la desaparición de series procedentes del ámbito iberoamericano, ha seguido la inundación ya mencionada de series turcas y extremo-orientales, antagónicas con las primeras en calidad y en distancia cultural.

3) Desaparición de las comedias de situación ante la imposibilidad de hacer reír respetando la “corrección política”. Por primera vez desde que en la serie Te quiero Lucy, de los primeros años 50, se elaborara el formato conocido como “sit-com” (comedia de situación), siempre, ha existido, como mínimo, una o dos series de este tipo que se disputaban la primacía del espectador. En los años 80, a partir de Cheers, la fórmula volvió a estar entre la preferida por el público y, desde entonces, siempre han existido comedias (con risas enlatadas, filmadas en directo, con entre 3 y 7 protagonistas, en decorados siempre idénticos y con temporadas de más de dos decenas de episodios siempre de una duración inferior a la media hora. Hasta ahora. Porque ese filón también parece haberse agotado. El final patético de Dos hombres y medio, y el corte brusco de Mom y el hecho de que Big Bang Theory terminara, evidenció el motivo: antes, todo podía decirse y se podía bromear con TODO; ahora, los talibanes de la “corrección política”, mayoritarios entre las productoras norteamericanas, hacen imposible la tarea de los guionista y logran comedias de situación “políticamente correctas” incapaces de lograr arrancar una sonrisa (véase Call mi Kat, interpretada por la novia de Sheldon Cooper, Mayim Bialik). La moda, comenzada con Modern Familly, ha hecho literalmente imposible bromear sobre cualquier cosa. El resultado ha sido que la carcajada ha sido arrojada fuera de los streamings.

4) El inicio de la presión adoctrinadora y el cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030 en el mundo seriéfilo. Hoy, en torno al 70% de las series, carecen por completo de calidad, por las razones que sea y están por debajo del listón de lo que podríamos llamar “calidad mínima aceptable”. Es, hasta cierto punto, lógico: se produce DEMASIADO y, por tanto, la calidad media BAJA. Pero hay algo más: de ese 70%, una tercera parte, está compuesta por series elaboradas como productos de MERO ADOCTRINAMIENTO. Entendemos por “adoctrinamiento”, series que ni siquiera se toman la molestia en ocultar el “mensaje” que quieren transmitir. Ese mensaje, siempre, está en relación directa con algunos de los objetivos propuestos en la Agenda 2030. Se trata de lo que podemos llamar “el corsé ideológico”: las series ya no pueden solamente entretener, informar, mostrar, instruir o adquirir algún tipo de cultura, sino que, sobre todo, deben de DEFORMAR la opinión del espectador, arrancarle de sus concepciones -si las tiene-, más o menos atadas con alfileres e insertar el nuevo HORMIGÓN MENTAL compuesto por “corrección política”, “glosa LGBTIQ+”, “empoderamiento femenino”, “lo negro no solo importa sino que va primero”, “el populismo es la peste”, “el cambio climática acabará con todos nosotros”, “el veganismo es el nuevo dogma alimenticio”, “no hay más problemas que la transición energética”, etc. Estos principios los hemos visto, especialmente en la cinematografía anglosajona con esperpentos de ínfima calidad, verdadero hazmerreir: Ana Bolena, Zeus, Aquiles el de los pies ligeros, jarls vikingos, la corte de la hija de los Reyes Católicos, las legiones romanas, etc, etc, etc, series y personajes que tienen una única broma: protagonizadas por actores de color negro, haciendo increíbles sus personajes y desvalorizando la realidad literaria, étnica o histórica. Siempre -y esto es importante- en detrimento del grupo étnico caucásico. Porque, hasta ahora no hemos visto a Brad Pitt, sin ir más lejos, interpretando a Nelson Mandela o a Harrison Ford haciendo el papel de Martin Luther King. El discurso racista de la Agenda 2030 es, sobre todo un DISCURSO ANTIBLANCO. En los demás “rubros”, la Agenda 2030, también ha impuesto su política de ARQUETIPOS DOCTRINALES: el “hombre blanco heterosexual”, o bien ha desaparecido de la mayoría de series, o bien sigue presente, pero con tres características: DÉBIL, DEPENDIENTE Y OBTUSO. Incluso en remakes de películas de largometraje (Muerte en el Nilo o West Side Story) el resultado final es pobre, siempre inferior a la película originaria que se trata de “readaptar” e, invariablemente, aparecen miembros de la comunidad LGTBIQ+ y actores de origen africano. En Francia, realizar una serie policíaca, resulta casi imposible, si no está protagonizada por una “mujer empoderada”. Y si hay alguna serie protagonizada por un varón, estará al servicio de “jefas” (El método Wagner), o bien será un hipocondríaco débil y cargado de manías… La norma de la Agenda 2030 en este orden es: DESVALORIZAR LA MASCULIDAD Y EXALTAR LA FEMINIDAD MASCULINIZADA, FEMINIZANDO LO MASCULINO. El resultado de todo esto es que la creatividad de los guionistas, nunca estuvo tan limitada por la tiranía de la “corrección política”. Si a esto, unimos la “cantidad” de series que deben servirse para alimentar a la docena de streamings que en estos momentos ofrecen sus productos (se llegan a estrenar hasta seis series en un solo día…), entenderemos que la calidad global haya descendido a causa de todos estos fenómenos, ninguno de los cuales facilita el trabajo de loa guionistas.

LOS “AÑOS DE ORO DE LOS STREAMINGS” HAN QUEDADO ATRAS

Los años que median entre el 2015 y en 2022, han sido los “años de oro de los streamings”. Con Netflix en cabeza, seguido a distancia por sus competidores (HBO, Amazon, AppleTV, AcornTV, Disney+, etc, etc.), son cientos de millones en todo el mundo los que estamos dispuestos a pagar para liberarnos de la tiranía de los “canales generalistas”, aquellos que empezaron a emitir en los años 80 y que restaron el monopolio a la antigua TVE. Se decía que, la “calidad” subiría con la competencia. Desde el primer día que aparecieron las Mama-Chico en Tele 5, entendimos que no: que quien vencería en la batalla sería la chabacanería, el mundo del, cotilleo más cutre, zafio y gratuito, de los informativos más sesgados con tertulianos de pago impuestos por los partidos y “hombres y mujeres del tiempo” que aun con un cielo cubierto de nubes negras y relampagueando en el horizonte, afirman, con una seriedad pasmosa, que las isobaras indican tiempo apacible y sin marejadilla en la costa… Todo esto, hizo que nos arrojáramos de cabeza a los streamings.

Desde entonces, ha pasado más de un lustro. Ahora sabemos lo que contienen y entendemos su “modus operandi”. Un antiguo directivo de Netflix decía no hace tanto, que su “enemigo” era el “sueño”: en efecto, para este lumbreras, se trataba de mantener pegado al espectador a la panoplia de Netflix. Aunque no viera nada, bastaba con que se pasara las horas buscando en el catálogo. No en vano, los catálogos de todos los streamings son confusos, cuesta encontrar lo que a uno le interesa y no sirve de nada que pongamos que tal o cual serie nos gusta y tal otras nos ha desagradado: el “algoritmo” con el que el streaming se personaliza, NUNCA va a recomendarnos aquello que encaje con NUESTROS GUSTOS, sino solamente aquello que interese promocionar al streaming, esto es CON SUS NECESIDADES. Poco importa que digamos que las series de super-héroes nos provocan náuseas, nos las seguirán recomendando a medida que las vayan lanzando (hay que amortizarlas y pronto serán sustituidos por otras igualmente deleznables, así que cuanta mayor gente la vea en menos tiempo, mejor). Además, cuando Netflix nos dice: “lo más visto”, o “tendencias actuales”, miente: ni es lo más visto, ni son las tendencias del espectador en ese momento, sin más bien los productos que AL STREAMING LE INTERESA PROMOCIONAR. Para eso se ha hecho su algoritmo.

SOLO LO NEGRO ES HERMOSO: LA GRAN IRRISIÓN O COMO BORRAR LA IDENTIDAD EUROPEA

Hace tres años, alguien nos criticó diciendo que éramos “racistas” por no admitir la presencia de un negro como Aquiles “el de los pies ligeros”. Nos decía el fulano en cuestión que de lo que se trataba es de que el actor africano hiciera bien su trabajo. Error: no criticábamos al actor en sí, sino al “casting”, porque una serie, además de estar bien interpretada, debe ser creíble. Ver, por ejemplo, a un jarl danés del siglo XI, interpretado por una actriz negra, no es de recibo. Nunca existió un noble danés del siglo XI que fuera menos pálido que una hoja de papel blanco. Lo sabe todo aquel que conoce algo la historia. Y así se entiende por qué en los programas de estudio inspirados por la Agenda 2030, se trata de ELIMINAR LAS HUMANIDADES y especialmente el “estudio lineal de la historia” de los programas de estudio. Están borrando, ESTÁN CANCELANDO NUESTRA IDENTIDAD, NUESTRO ORIGEN, NUESTRAS RAÍCES. Y lo están haciendo aquí en Europa, en donde, hasta no hace tanto, estaba muy claro quiénes éramos, de donde procedíamos y cuál era nuestra historia. En apenas 20 años, todo esto es posible, incluso, que esté prohibido y condenado por la ley. O que resulte, increíble: “¿Cómo que Ana Bolena no era africana? Imposible”, “¿Que Oliver Cromwell no era moluqueños? ¡Vamos, anda!” y así sucesivamente. Los streamings habrán tenido algo que ver en esta confusión diabólica.

Netflix está en crisis: ha perdido en pocos días 200.000 abonados. Es una tendencia general que se ha impuesto en todos los streamings a partir del otoño pasado: la bajada en la calidad media de todos ellos es tal, que nada justifica el abono mensual. A fin de cuentas, las mejores series que exhiben pueden ser localizadas y “bajadas” mediante los programas habituales de intercambio de archivos (P2P), tanto el inefable eMule que lleva ya dos décadas funcionando, como los BitTorrent. ¿Para qué voy a seguir pagando un abono para volverme loco buscando alguna serie que me interese? Este razonamiento, verdaderamente de hierro, es el resultado del sesgo que ha ido tomando el mundo de las series en los últimos años.

COMO ABORDAR LAS DISTINTAS PLATAFORMAS Y SALIR AIROSOS

Me gustaría dar algunos consejos a los seriéfilos y a los que aspiran a cubrir alguna hora de su ocio diario con este tipo de productos:

1) Ser exigentes. No os conforméis con lo primero que os ponen ante la napia y que os presentan como “la excelencia”.

2) No es abonéis a más de uno o de dos streaming. Quieren hacer negocios con vosotros. Basta con que media docena de amigos os pongáis de acuerdo e intercambiad las claves de acceso. Los streamings saben que esto es “fraude”: pero no les queda más remedio que “tragar”. Eso, o el espectador se va a los programas P2P.

3) No os creáis las recomendaciones ni las clasificaciones del algoritmo. Al algoritmo le importáis un higo, el algoritmo trabaja solo en beneficio de quien lo ha creado, el streaming, no de vuestro interés.

4) Leer los “calendarios de series” o bien los blogs estilo seriesTVinfo, independientes: os dirán lo que merece verse y aquello otro que es una completa basura. Si procuráis discriminar por vosotros mismos, os pasaréis horas mirando los catálogos de cada streaming, concebidos para reteneros el máximo de tiempo, simplemente buscando (lo que estéis en ese streaming es un tiempo en el que no estaréis en otro…).

5) Antes de iniciar una serie, valorar si vale la pena o no verla. Hay críticos independientes y críticos que comen de la mano de las plataformas. Lo notaréis en seguida. Seguid los consejos de los independientes, pero tener en cuenta que estas opiniones no os condicionen, sino que solamente os “inclinen” a ver tal o cual serie. Luego juzgad vosotros mismos a partir del primer y del segundo episodio, si vale la pena seguir, o es un truñazo de campeonado.

6) No os lancéis al catálogo de ningún streaming a saco: utilizar las “buscadores” interiores e ir directamente a ver tal o cual serie que se acaba de estrenar o que habéis leído que vale la pena ver. Así evitaréis perder horas en búsquedas. Y si me apuráis, sustituir el mando de vuestro plasma por un teclado de ordenador con el poner más rápidamente los nombres de las series.

7) Seguid los blogs de descargas de Torrents: os sorprenderá que hay series que apenas dos o tres horas después de haberse estrenado en un streaming de pago, ya están disponibles gratuitamente en P2P.

8) Anotar lo que veis en cada streaming y la fecha en la que lo habéis visto y actuad en consecuencia: si, durante todo un mes, una plataforma no ha emitido un número aceptable de series que sintonicen con vuestros gustos, daros de baja. Sin contemplaciones. Lo que os guste, lo podréis bajar en minutos con alguna conexión de banda ancha mínimamente eficiente. Es ilegal. Si, pero es mucho más inmoral el requerirnos un abono mensual para, a cambio, servir productos de adoctrinamiento y de mínima calidad media. Donde las dan las toman.

MI OPCIÓN PERSONAL PARA MOMENTOS DE OCIO: LA MEMORIA HISTÓRICA

Como ya he dicho, desde hace medio año solamente incorporo críticas en seriesTVinfo de productos con una calidad media aceptable. Es importante, mantener la exigencia y no conformarse con lo primero que te arrojan. Pero, la vida de un jubilado tiene muchos más momentos muertos que hay que cubrir con productos de ocio. Personalmente, tengo tendencia a cubrir esos momentos, buscando en youTube conferencias, charlas, debates y clips sobre temas que me interesan. Es una práctica que recomiendo: si algo aburre, a otra cosa. Pero, a partir de enero, tuve la idea de volver la vista atrás, acaso porque la reiterada fraseología sobre la “memoria histórica”, casi supone una incitación a mirar atrás.

Y, puesto que se trata de “mirar atrás”, vamos a hacerlo de manera desafiante. En los ambientes progresistas la historia del cine español tiene “tres B” (Berlanga, Bardem, Buñuel) y dos épocas: antes de la muerte de Franco y después de la muerte de Franco. Antes, nos dicen que, salvo las “tres B” y algún otro director, todo lo que se hacía era pura basura folklórica, ese cine de barrio deleznable, facilón y pacato; después, todo se volvió esplendor y, a partir de 1975, cada película realizada era un canto a la libertad…

Pues bien, esta afirmación, implícita en la mayoría de “historias del cine español” es falsa. Hemos demostrado que entre las 50 mejores películas del “cine español”, la mitad están realizadas entre 1939 y 1975 y el resto después de esa fecha: el 50% en 36 años y el otro 50% en 47 años, hasta 2022.

En los últimos meses, he podido recopilar hasta 700 películas filmadas entre 1939 y 1975. Hay truñazos, como podía esperarse (si bien he omitido aquellas que son excesivamente tópicas por su folklorismo), pero me ha sorprendido que, en las vistas hasta ahora, la calidad era alta y, en algunos casos, altísima. La impresión que tengo ahora es que LA CRÍTICA PROGRESISTA HA ESCAMOTEADO SISTEMÁTICAMENTE AL CINE PRODUCIDO EN AQUELLA ÉPOCA.

No se trata de “cine franquista”, sino de CINE PRODUCIDO DURANTE EL FRANQUISMO. Creo que ese cine merece ser conocido y para eso he creado un nuevo blog: 2F-FRANCOFILMS. La idea es, en un plazo máximo de cuatro o cinco años (Si Odín me da fuerzas y Atenea me acompaña con su lanza), pasar revista a todo este material, extraer de cada película sus escenas más significativas (en forma de clips visibles en el mismo blog), con las formas en las que se puede llegar a localizar cada película, mostrando la cartelería y realizando una crítica personal sobre su contenido. Como toda crítica, no podrá dejar de ser subjetiva, pero tampoco podrá negarse que cada cinta será examinada desde los puntos de vista que corresponden a una crítica cinematográfica que, además, procurará ser también “política”, en la medida en la que se encuadrará esa crítica en su tiempo, cuando fue rodada.

Esta es mi reacción personal a la pérdida de calidad del mundo seriéfilo: volver la mirada a una época de nuestro cine, desvalorizada, anatemizada, ignoraba, descalificada y deformada por la crítica progresista. Os pediría una ayuda para esta tarea. En el sitio de cada película están abiertos los comentarios, por si queréis añadir algo, preguntar algo, o simplemente, no habéis conseguido localizar la película y os interesaría verla. También os pediría que difundierais el blog. Detrás hay muchas horas de trabajo.

Espero tener todavía fuerzas para concluir el blog 2F-FRANCOFILMS, que, a diferencia del sriesTVinfo es “materia cerrada”: unas 600 películas de aquella época merecen ser comentadas, quizás 700, pero no muchas más. El mundo de las series, en cambio, está en renovación constante y, de tanto en tanto, incluso, aparece algo que merece verse.

Y eso es lo que quería comunicaros, amigos, camaradas, compañeros de viajes y transeúntes por la vida.

jueves, 14 de abril de 2022

LOS PELOTAZOS DE LAS MASCARILLAS ACERCAN EL FANTASMA DE LA “GRAN COALICIÓN”

No voy a salir en defensa de Almeida, por supuesto. Como suelen repetir los que tienen fe en la justicia: que ésta diga su última palabra. Poner la mano en el fuego por un político sin tener cerca la unidad de quemados y las curas de urgencia es, de todas las imprudencias posibles, la más estúpida. Ahora bien, la fruición con la que los medios de izquierdas y próximos al PSOE, están manejando el caso, es sobrecogedora y dice mucho sobre la hemiplejia moral de los medios de comunicación de nuestro país. Oyéndolos estos días, podríamos llegar a creer que el “tráfico de mascarillas” era una cuestión solamente del PP madrileño. Y no es así: afecta a todos los partidos y, si hay alguno que esté libre de culpa, no será al que se le permita tirar la primera piedra, en la medida en que no pudo, o no supo, o no llegó a tiempo de participar en el negocio. Vale la pena meditar dos minutos sobre la cuestión.

PARTIDOCRACIA ES CORRUPCION – DEMOCRACIA NO ES PARTIDOCRACIA

Quien dice partidocracia -por favor, no vayamos a pensar que esto que tenemos es una “democracia”- dice corrupción. Y en partidocracia, no se trata de no caer en delitos de corrupción, sino de cometerlos tan discretamente que pasen desapercibidos. Me contaron una anécdota sobre el PP catalán, explicada por parte de uno que la presenció directamente: un antiguo secretario general del PP catalán, hoy en Vox, tuvo que lidiar con un caso de corrupción. Uno de sus más conocidos brazos derechos, se había visto implicado en desvío de fondos para el partido: un industrial le había dado dinero para el partido y él, listo, se había quedado la parte del león, ingresando miserias en la caja del partido. Cuando la dirección (y la prensa) se enteraron, su defensa consistió en decir: “Si lo hacemos todos…”, a lo que el secretario general le repuso: “Sí, pero a ti te han pillado…”. Eso es la partidocracia y ese es su espíritu. De lo que se trata es de que “no te pillen”. Si existe en España legislación garantista y no modifica, ni se modificará jamás, no es para que un MENA o una carterista del metro, puedan ser detenidos cientos, miles de veces y no ocurra nada, sino para que la clase política tenga asegurada la impunidad. Va siendo hora de que todos los aceptemos.

La partidocracia es, en la superficie, espectáculo. ¿Quién se preocuparía de la aridez de los debates políticos si estos no llegaran aderezados con sal? ¿Quién aceptaría ver un clip en campaña electoral si no estuviera acompañado de ataques, insultos e invectivas como el rival? Pero el “espectáculo” en el que se ha convertido la política no puede evitar que, en la política al uso, cualquier actividad (una pandemia, una guerra, una catástrofe natural, un conflicto enquistado, una decisión de gobierno, todo, en definitiva), se convierta en una oportunidad para la corrupción. Y decimos bien: partidocracia y corrupción no son dos cosas diferentes, sino una sola y misma cosa. Y eso es lo que tenemos.

EL MAYOR RIESGO PARA EL SOCIALISMO: LO HECHO DURANTE LA PANDEMIA

El Partido Socialista Francés, gobernó Francia hasta 2017. Lo hizo tan rematadamente mal y demostró ser un personaje tan absolutamente gris e irrelevante, que, como suele ocurrir en marketing, se juzgó necesario crear un nuevo partido (La República en Marcha, el partido de Macron) que levantar una sigla hundida (PSF). Los últimos mohicanos del socialismo francés, se presentaron a las presidenciales de abril, obteniendo apenas un 1’7%. Y en las anteriores elecciones generales, de los 347 diputados, se quedaron apenas con 30… Ese fantasma planea sobre el PSOE: de repente, un buen día, el fracaso en la gestión -y los dos últimos presidentes socialistas, ZP y Sánchez, han resultado de traca- puede liquidar una sigla que va ya por los ciento cuarenta años. Y están tomando medidas.

El mayor riesgo para los socialistas españoles hoy, es la posibilidad de una coalición PP-Vox, que los apearía del gobierno por mucho tiempo. Para que ese lapso de alejamiento del poder fuera máximo, un gobierno de derechas así formado, miraría debajo de las alfombras. No cabe la menor duda de que, solo en el tema de la “pandemia” encontraría motivos suficientes para llevar a la picota a Sánchez, Illa y a los fanáticos de la “vacunación permanente”.

Sánchez sabe que, ahora, su supervivencia está en manos del PP, por paradójico que parezca. Y, dentro del PP, tiene un aliado, Núñez Feijóo: de todo el “programa” presentado por Feijóo para alzarse con la secretaría general, solamente ha llamado la atención un punto: su interlocutor principal, será el PSOE. Nada con Vox. Como si no existiera. Eso es lo que sabemos de Feijóo. Eso y que es un fanático de llevar la mascarilla hasta el fin de los tiempos.

OBJETIVO DE SANCHEZ: QUE NUNCA HAYA UN GOBIERNO DE DERECHAS

No se trata de una frase dicha en campaña electoral, sino de una frase que augura una nueva época en la política española. Está claro que una política así puede encontrar resistencias dentro del PP. Especialmente en el PP madrileño y en aquellas comunidades en las que tiene que apoyarse en Vox para gobernar. No es raro, por tanto, que la jugada de ajedrez preparada para cuando se convoquen nuevas elecciones generales sea debilitar a los sectores del PP más hostiles a un acuerdo con el PSOE, laminar a todos los partidarios de pactar con Vox y, dar por sentado, que, si el PSOE no logra ser el primer partido, se trata de que el PP no pueda gobernar sin su presencia.

A la vista del caso francés, a la vista de los resultados en Castilla-León, parece muy claro, que Vox ha conseguido, no solamente estabilizar sus votos, sino ampliarlos y, el hecho de que, en estos momentos, ambas formaciones, PP y Vox estén separadas por muy pocos puntos de intención de votos e, incluso, algunas encuestas hablen ya de “sorpasso” (en Cataluña, no lo olvidemos, ya se produjo en las últimas elecciones autonómicas), indican que una mayoría absoluta por parte del PP es tan imposible como una mayoría por parte del PSOE. Pero esa mayoría se puede tener sumando ambas componentes.

Si alguien no cree en esta posibilidad, que lea el artículo de hoy en El Confidencial: “Barones del PSOE apoyan la oferta de Feijóo de respetar la lista más votada”. Dejémonos de nostalgias ochenteras y noventeras: en un país como España, la única solución que existe hoy para dar estabilidad a un gobierno en tiempos de crisis es el gobierno PP-PSOE, la “gran coalición” (que ya no sería tan grande como hubiera podido serlo cuando Sánchez debió decidir entre gobernar con Podemos o seguir los consejos de la Merkel y de la UE: “gran coalición”. En las próximas elecciones -y salvo sorpresas de última hora- esta será la opción.

Aislar a Vox, garantiza, por lo demás, el que nadie barrerá debajo de las alfombras. Todo esto venía a cuento del escándalo de la compra de mascarillas por un par de comisionistas, tan tontos como ambiciosos. Pero, puede establecerse un axioma: “allí en donde durante los dos últimos años, se ha producido alguna compra de mascarillas, de material sanitario o de vacunas, ya sea por la administración central, por las administraciones autonómicas o por las administraciones locales, siempre -y, repetimos, siempre- se ha producido un cobro de comisiones abusivas, ilegales y pactadas con el poder de turno”.

¿MASCARILLAS? ¡SI TODOS HAN “TRINCADO” CON LA PANDEMIA¡

La cosa es mucho más siniestra en la medida en la que, como decía el auto de un juez madrileño, se han producido miles de muertos. Y, todo esto, mientras el gobierno hacía obligatorias las mascarillas ¡durante más de dos años!, cobraba el IVA de las mascarillas y alegaba que la legislación europea impedía bajarlo (lo cual era rigurosamente falso).

Desengañaros: nunca habrá una comisión de investigación digna de tal nombre sobre el asunto de los abusos, fraudes, estafas, compra de material inútil, compra excesiva de vacunas que luego caducaban, compra de millones de unidades de mascarillas y de test a precios superiores a los que se vendían unidades sueltas en Portugal. Y con el trasfondo de miles de muertos. Y es que, además de ser corrupta desde la superficie hasta sus entrañas, la partidocracia, termina siendo también, asesina.

El tiempo se agota: la “gran coalición” (cuyo ambiente psicológico se están intentado crear en estos momentos en los que el “cordón sanitario” establecido en torno a Marine Le Pen en Francia ha fracasado y puede fracasar también en España con Vox) es una exigencia para poder llevar a buen puerto los objetivos de la Agenda 2030. Feijóo, no lo olvidemos, es, dentro del PP y durante su etapa de gobierno en Galicia, el QUE MÁS ha insistido sobre el “cambio climático”. Feijóo, contrariamente, a los que creen que es la “respuesta a Pedro Sánchez”, está en el mismo lado de la trinchera que el psicópata de la Moncloa.  

EL FONDO DE LA CUESTIÓN: LA AGENDA 2030

Obviamente, la “gran coalición” no se fraguará solamente para mantener bajo las alfombras la corrupción socialista durante la pandemia. Esa será una de sus efectos secundarios: una especie de “amnistía general” a los casos de corrupción de ambas formaciones. La “gran coalición” que está en ciernes de aquí a año y medio, está obligada y forzada por la Agenda 2030 y por el Foro Económico Mundial: hoy, está claro que ni PSOE, ni PP pueden llegar a ese destino, en solitario (la partidocracia tiene su tributo y este es la “desafección” del electorado).

Olvidarlo, es arriesgarse a no entender nada de lo que está pasando, ni en España, ni en el mundo. Hace poco hablábamos de la “tormenta perfecta” que se avecina (Han sonado las alarmas ¿Qué hacemos con los “populismos”? Años decisivos): si esa tormenta estalla antes de que los lacayos del Foro Económico Mundial hayan atado todos los cabos, se arriesgan a una respuesta electoral demoledora por parte del “populismo”. Por eso tienen prisa. Por eso están pisando el acelerador y quitándose las caretas. Por eso es preciso que las siglas PSOE y PP queden lo más achicadas en las próximas elecciones y que nunca tengan la posibilidad de imponer las reformas constitucionales liberticidas que ya han impuesto en otros países (entre ellas, las elecciones a dos vueltas que, antes o después, reaparecerá).

martes, 12 de abril de 2022

HAN SONADO LAS ALARMAS: ¿QUÉ HACEMOS CON LOS "POPULISMOS"? AÑOS DECISIVOS

Ayer comentábamos que el paso de Marine Le Pen a la segunda vuelta de las elecciones francesas, no ha sido algo que pueda calificarse de espectacular, ni siquiera nada que no haya ocurrido antes. Sin embargo, lo más sorprendente es que hoy todos los medios de comunicación alertaban sobre el “peligro de la extrema-derecha”. Vox, Orban, Marine Le Pen, el mismísimo Putin, la extrema-derecha italiana, todos, absolutamente todos, son sombras amenazadoras sobre nuestras virginales democracias, indefensas e ingenuas… Así que hay que movilizarse para conjurar este maldito riesgo que puede poner en peligro la convivencia y ante el cual nos arriesgamos a perder “conquistas sociales” como la eutanasia, el aborto, la ideología de género o la mismísima salud del planeta… Ironizamos, por supuesto, pero ¿qué hay detrás de tanto alarmismo?

1. EL TOQUE DE ARREBATO, VERSION 2022

Lo decía el “verdugo de Yugoslavia”, Luis solana: “Algo habrá que hacer con Orban”. Dado los antecedentes del antiguo secretario general de la OTAN cabría preguntarse si no estará pensando en bombardear Hungría como ya hizo con Serbia. Aquí mismo, en España, el hecho de que el PP “renovado”, haya pactado en Castilla-León con Vox y miembros de “la extrema-derecha” hayan entrado en el gobierno de esa región, parece haber aumentado las alarmas.

Y, por si esto fuera poco, de los EEUU llega la noticia de que la popularidad de Joe Biden, cuyos movimientos, gestos y discursos son cada vez más erráticos y confirman que se trata de un pobre anciano, enfermo y sin capacidad siquiera para saber donde se encuentra, ha caído ¡por debajo de la del ex presidente Trump que ya acaricia nuevamente con volver a presentarse a las elecciones de dentro de tres años!

Para mayor desazón del progresismo, Marina Le Pen, que hace solamente año y medio, era presentada como un fenómeno político amortizado, no solamente ha pasado a la segunda vuelta de las elecciones, sino que otro candidato, situado a su derecha, ha demostrado que el espacio para el populismo es mucho más amplio de lo que inicialmente se creía. Hoy, para todos los grandes medios de comunicación mundiales, el “gran Satán” es la “extrema-derecha”.

2. NO AMENAZAN, NO MATAN, NI SIQUIERA QUIEREN GUERRAS SANTAS

Ahora bien, a poco que pensemos, veremos que los EEUU durante el período presidencial de Trump, ni en los ya 22 años en los que Viktor Orban es Primer Ministro de Hungría, como tampoco en los ayuntamientos en los que gobierna el partido de Marina Le Pen, o en las regiones austríacas controladas por el FPÖ, en ningún lugar -y son varios- en donde ha gobernado el “populismo”, se ha producido, ningún “recorte a las libertades”, ni mucho menos, medidas que justifiquen el que el “verdugo de Yugoslavia” se haga esa pregunta amenazadora. Entonces ¿por qué ese alarmismo?

La pregunta es todavía más pertinente en la medida en la que, en los programas de todos estos partidos populistas, no aparecen puntos que permitan intuir, medidas liberticidas, internamientos masivos, intervención en las comunicaciones privadas, o liquidación física de los adversarios políticos. Todos estos partidos no aspiran a otra cosa más que a reconocer algo que, parece evidente, a poco que se examine con un mínimo rigor la situación económica, política, social, de los países de nuestro entorno. Hay, desde luego, problemas ¡y de qué calibre! Pero, acaso, el menor de todos los problemas sea el “ascenso del populismo” que, en última instancia, lo que plantea es un modelo conservador de sociedad en la que el énfasis se sitúe de nuevo en la reindustrialización, el restablecimiento del orden público y la única amenaza para los dogmáticos de las ideologías de género, es que se les corte el grifo de las subvenciones públicas.

A decir verdad, sabemos que se trata de partidos “extremistas” solamente por que nos lo remiten constantemente los medios de comunicación, no porque, en sus programas, haya nada que sugiera “radicalismo agresivo y violento”. De hecho, son partidos “de derecha” (con parte de cuyo electorado procede de la izquierda sociológica), mucho más que “de extrema-derecha”. De la misma forma que el PP es un partido de “centro-derecha”, así se afirma, así parece y así es en la práctica, Vox es una formación situada… a su derecha, esto es, en la derecha-derecha que es algo muy diferente a la extrema-derecha. A poco que reflexionemos, y busquemos noticias, nunca militantes de Vox han atacado o destruido tenderetes o locales de otras formaciones políticas… y, sin embargo, es habitual, que sus puestos de propaganda se vean hostigados y violentados por radicales de izquierda.

Así pues, no termina de entenderse el alarmismo desatado.

3. LA PEOR NOTICIA PARA LA CORRECCIÓN POLÍTICA

Hoy, hemos amanecido con distintas encuestas y opiniones sobre las elecciones presidenciales francesas. Al parecer, Macron ganará de aquí a trece días, pero por un margen muy estrecho de votos, acaso el más estrecho en toda la historia de las presidenciales francesas y, también, con un número de abstenciones que promete ser más alto que en ocasiones anteriores. Esto no ocurre en un pequeño país centro-europeo, o en un remoto horizonte iberoamericano, sino en Francia, uno de los dos motores, con Alemania, de la Unión Europea.

El problema de unas elecciones no es quién gana y quién pierde, sino cómo se gana y cómo se pierde, o lo que es lo mismo: por cuánto se gana o por cuánto se pierde. Porque si los márgenes son muy estrechos, lo más probable que ocurra es que, en la siguiente convocatoria, puedan invertirse los términos y el electorado, después de toparse varias veces contra la misma piedra, decida cambiar sus hábitos electorales y renunciar al “más vale malo conocido que bueno por conocer”. En Europa se está llegando a ese punto.

Si no se ha producido un cambiar espectacular en las tendencias del electorado es porque los guardianes de la “corrección política”, los grandes tertulianos y analistas creadores de opinión, alertan una y otra vez sobre el riesgo que conlleva votar a la “ultraderecha”, pero lo cierto es que la ineficacia de las soluciones neo-liberales y progresistas, así como el creciente caos social, es una invitación a probar nuevas opciones.

4. LA TORMENTA PERFECTA QUE SE AVECINA

Crisis energética, proceso inflacionario, deuda pública impagable, caos social creciente, problemas de delincuencia y neo-delincuencia o meta-delincuencia, corrupción política, progresiva brutalización de las sociedades, fragilidad psicológica de las nuevas generaciones, instalación de la posverdad y del relativismo en detrimento de las verdades reales y objetivos, pérdida de cualquier referencia superior, son elementos que se unen a los generados por el tránsito de la tercera a la cuarta revolución industrial. La gran paradoja es la que enunciara Marcuse en los años 60: justo cuando los avances científicos han generado el caldo de cultivo que permite a una sociedad decir que está cerca de la Utopía… la realidad indica que vivimos una distopía creciente e irremediable, mientras no se reconozca y se cambie el paradigma de civilización.

Hasta ahora, las crisis han sido sectoriales: crisis de “terrorismo internacional” a principios del milenio, seguida de “intifadas” de la población musulmana en Europa y aumento del terrorismo yihadista, crisis económica en 2007, luego crisis bancaria, luego crisis de la deuda, más tarde, luego los conflictos arancelarios entre China y EEUU, los dos años de Covid, y ahora, el conflicto de Ucrania que enmascara el gran conflicto que estallará en los próximos años: la crisis del a globalización, crisis energética en Europa, crisis de suministros, inflación descontrolada, descontento social creciente, chispazos de “guerra étnica”, situación de quiebra técnica de muchos Estados ante la imposibilidad de pagar la deuda, aumento de la presión fiscal sobre las clases medias, exasperación de la corrupción político-administrativa… Nada que no hayamos visto hasta ahora, pero todo sumado y coincidiendo en unos pocos años: lo que puede ser considerado como una “tormenta perfecta”.

5. LA IMPOSIBLE ESTABILIZACION DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL

Una “tormenta perfecta” de este tipo, implica, necesariamente, cambios socio-políticos. Pensar que las actuales estructuras de poder, que datan de 1945 en Europa, van a salir indemnes de una crisis de este tipo equivale a pensar en un mundo sin gravedad. Hoy se puede especular frívolamente con estupideces sobre los problemas de minorías hiperminoritarias (transexuales, y con todas las variantes incluidas en las siglas LGTBIQ+, que, en el mejor de los casos, no pasan de ser, homosexuales incluidos, un 5-7% de la población europea), se puede especular con la “transición energética” y con la necesidad de implementar “energías limpias”, más o menos esperanzadoras… o fantasiosas, es posible, incluso, perder el tiempo, sobre cómo “salvar al planeta” o a tal o cual especie de insecto y disminuimos “la desigualdad”, “la discriminación” y “le multiculturalismo”…, pero todas estas discusiones, bizantinas unas, bizarras otras, lastradas por los prejuicios de la corrección político, dejarán de tener sentido en el momento en el que se desate la “tormenta perfecta”. Y está al caer.

De hecho, si los “confinamientos” y las restricciones generadas por el Covid se han prolongado durante dos años, al margen de cualquier lógica científica, ha sido porque, manteniendo encerrada a la población e inmovilizada en su pequeño hábitat individual, se reducía automáticamente y al máximo el consumo y, por tanto, se retrasaba, lo que ahora ya se ha reconocido, como el principal problema económica occidental: la inflación.

La “tormenta perfecta” hace muy difícil, el que pueda producirse una estabilización del mundo globalizado. De hecho, se trata de un proyecto imposible. Lo normal hubiera sido “globalizar” el mundo, cuando las condiciones económico sociales, fueran idéntica en todos los continentes, pero, desde el principio, los procesos de deslocalización industrial era evidente que iban a conducir a desequilibrios, déficits industriales en determinadas zonas y a dejar planear sobre el planeta la posibilidad de que el aumento del precio de los combustibles hiciera aumentar los precios de las mercaderías enviadas de uno a otro lugar del planeta.

Así mismo, podía pensarse que el trasvase de poblaciones africanas a Europa, iba a generar necesariamente problemas étnicos, de convivencia, de orden público, religiosos y culturales. Pero, con la deslocalización se buscaba aumentar el rendimiento del capital invertido y los beneficios, y con los trasvases étnicos se pretendía convertir Europa en un mosaico multicultural en donde fueran imposibles las respuestas sociales únicas, las protestas masivas y las huelgas generales. Así mismo, para salir de la crisis de 2007 se “imprimió papel”, se subvencionó a todo lo subvencionable… sin pensar que el valor del dinero iría disminuyendo y la inflación aumentando. Cualquier solución aportada por el sistema, genera nuevos y más graves desequilibrios: la estabilización del sistema es imposible en estas circunstancias.

6. FORO ECONÓMICO MUNDIAL: FORO “TRIFUNCIONAL”

El Foro de Davos, hoy Foro Económico Mundial, no es una “conspiración”: es el foro en el que los “señores del dinero” (o, mejor dicho, sus representantes), informan a aquella clase política que perciben como favorable a sus intereses, de las orientación que se trata de seguir en los próximos meses, para que los negocios sigan viento en popa y para que estos sepan lo que se espera de ellos y lo que deben hacer. A estos encuentros son, igualmente, invitados, magnates de la prensa y la comunicación, que, a fin de cuentas, serán los encargados de hacer digeribles estas orientaciones para la ciudadanía. Esta estructura “trifuncional” recuerda particularmente a la que describió Georges Dumezil como propia de las “sociedades indoeuropeas”: un “poder espiritual” (ahora, económico, a través de los señores del dinero, sumos sacerdotes de la economía), un “poder guerrero” (la clase política que manifiesta su voluntad de poder a través de las luchas electorales) y una “función productiva” (hoy representada por los medios de comunicación, simples mecanismos de transmisión de los objetivos, y a través de los que se lanzan los nuevos “productos” ideológicos habilitados por el Foro Económico Mundial.

Las orientaciones, ni siquiera son creadas por los “señores del dinero”, aquellos que envían a sus delegados y a sus hombres de confianza a Davos para debatir cada año y marcar línea y objetivos. Son simples algoritmos destinados a conducirnos a un “mundo feliz” huxleyano. Y estos algoritmos advierten del gran riesgo. Todo el proyecto “homogeneizador” de la humanidad tiene un riesgo: que se desate la “tormenta perfecta” antes de que se hayan habilitado en todos los países, leyes y medidas que garanticen la inexorable marcha hacia el objetivo final, ese “mundo feliz”, tan igualitario que todos podremos considerarnos como granos de arena de una playa, sobre la que los “señores del dinero”, la élite, podrán extender sus hamacas y disfrutar de un mundo completamente estabilizado en el que no exista más dios que el capital, ni más realidad que la cuenta de resultados.

7. EL GRAN RIESGO PARA LA AGENDA 2030

La Agenda 2030, crea objetivos fantasiosos, problemas inexistentes e impide, por todos los medios, que se discuta las bases sobre las que se levanta toda la construcción. Y estas bases son dos, globalización y multiculturalismo. Todo es discutible salvo es. Si la globalización es un producto teorizado y abordado por el Foro Económico Mundial, el multiculturalismo es el producto de las fantasías que la UNESCO ha sostenido desde su fundación. Por que la UNESCO es algo más que esa simpática institución que declara a la “paella” o a la tortuga de las Galápagos, “patrimonio de la humanidad”. La UNESCO es el laboratorio de ideas de “reforma social”, creada, precisamente por Julian Huxley, para alcanzar ese “mundo feliz”, la novela escrita por su hermano Aldous, en la que se definía, un futuro que entonces era de ficción, pero que se trataba de llevar a la práctica.

Ahora bien, ese proyecto, está avanzando a velocidad cada vez más acelerada: a ello ha contribuido, precisamente, la pérdida de cualquier tipo de soporte doctrinal por parte de la izquierda. Al hundirse el marxismo como patrón de interpretación de la historia, al caer, uno tras otro, los mitos de la izquierda obrerista, este sector se vio obligado a asumir otra “ideología” (esto es, otro esquema de interpretación de la realidad) y pasó al “lado oscuro” al que había combatido desde el siglo XIX: aceptó la globalización alineándose con el neocapitalismo, yendo un paso más allá de las resoluciones del Congresos de Bad Godesberg en la que el SPD alemán aceptó el capitalismo; luego, aceptó el igualitarismo uniformizador promovido por la UNESCO, y convirtió el “mundialismo” en su paradigma cultural. La defensa de los desheredados, la defensa de los trabajadores, se convirtió en la defensa de la inmigración, en el igualitarismo a ultranza y en la defensa cerrada de las “ideologías de género”.

Mientras, la derecha, permaneció, igualmente, confusa tras el hundimiento del Muro de Berlín. Se había quedado sin enemigo. Ni la OTAN tenia ya sentido, ni el eje atlántico podía justificarse sin un “enemigo” que acechara. Así pues, se crearon otros. La derecha dejó de ser “conservadora” y, reconoció que ya no quedaba nada por conservar, así que se optó por convertirse a lo que podríamos llamar “progresismo de paso corto”, frente al “progresismo acelerado” de la izquierda. A partir de los años 90, la política en Europa se había convertido en un conflicto de matices entre centro-derecha y centro-izquierda, una carrera de dos velocidades, en las que el centro-izquierda iba más acelerado hacia la meta final que el centro-derecha, pero siempre, ambos, en dirección al mismo objetivo: mundialismo y globalización.

Era un camino difícil, casi imposible de alcanzar: no solo las diferencias económicas entre continentes eran un obstáculo insalvable, sino también la naturaleza humana. Según la UNESCO, la “educación” es capaz de vencer los condicionantes genéticos del ser humano. La UNESCO cree que lo humano es como un “ficus benjaminus”, cuyos troncos pueden retorcerse y entrelazarse a voluntad en sus primeros años, y luego parecer gruesas columnas salomónicas. Pero no es así: la naturaleza humana, no es vegetal. Tiene uso de razón y cerebro pensante: se le puede crear falsos objetivos y señuelos que atraigan momentáneamente su atención, pero, en cualquier momento, alguien puede dar la voz de alarma y decir: “este camino no lleva a ningún sitio”, “la globalización y el multiculturalismo son el caos y la pérdida de toda identidad, nacional, personal, incluso sexual”. Y la más temida: “Hay que emprender otro camino”.

Por eso, no puede extrañar que allí en donde se han aposentado en el poder fuerzas que trabajan para ese “nuevo orden mundial”, estén tratando por todos los medios (desde la aplicación del Acta Patriótica en los EEUU, en 2001) en crear mecanismos de control de la opinión pública, castigar penalmente a la disidencia y crear leyes de excepción aplicables para momentos de crisis, que garanticen armas constitucionales para limitar las libertades y garantizar que las voces de protesta serán ahogadas, reprimidas, silenciadas o marginadas.

8. “ELLOS”, TODAVÍA NO HAN VENCIDO

Estamos en unos momentos en los que los “señores del dinero”, “huelen” su triunfo. Pero, también, son conscientes de los riesgos: aún no disponen de los mecanismos legislativos suficientes como para poder imponer su criterio y ahogar cualquier reacción en contra de la globalización y del mundialismo. Además, conocen perfectamente, la proximidad de la “tormenta perfecta” que tenemos sobre nuestras cabezas y saben que, al desatarse, es muy posible que los electores opten por el doble salto mortal sobre el vacío, apostando por opciones que estén más allá del centro-derecha y del centro-izquierda. Los “populismos”, por ejemplo. Por eso precisan cubrirlos de oprobios, desactivarlos, aislarlos y, como proponía el PSOE, “crear un cinturón de protección” ante ellos.

De hecho, si las alarmas han sonado en Francia (la victoria de Macron se augura como una “victoria pírrica”), en España, la clase política se ha visto impactada por la presencia de Vox en el gobierno de Castilla-León. Los verdugos liberticidas como Solana se preguntan: “¿Qué hacemos con Vox?”, “¿Qué hacemos con Marine Le Pen?”, no solo “¿Qué hacemos con Orban?” o “¡qué bien nos deshicimos de Trump!”.

Para colmo, hoy nos hemos levantado con una noticia escalofriante para los partidarios del “nuevo orden mundial”: el aumento de la intención de voto hacia Vox está próxima a producir el “sorpasso” sobre el PP. Dicho de otra manera: de producirse tal “sorpasso, el PP, simplemente, desaparece del escenario político, como ha desaparecido Ciudadanos.

No es raro, por tanto, que el PP haya optado por colocar poner a Núñez Feijóo, al frente del partido, (ver el artículo FEIJÓO, ÚNICO CANDIDATO. EL PP, CON EL FORO ECONÓMICO MUNDIAL, FRENTE A VOX) y que éste, desde el primer momento, haya alertado sobre que NUNCA pactará con Vox, sino que su partener preferencial será… el PSOE. Feijóo, con esta declaración se sitúa a un lado de la trinchera, aquel en el que se encuentran, tanto el Foro Económico Mundial, como la UNESCO, los globalizadores y los multiculturalistas.

Pero, la amenaza del “sorpasso” está ahí, no solo en España, sino en Francia y puede reproducirse la situación húngara (donde ni siquiera el “todos contra Orban”, funciona). La situación, por tanto, es la siguiente: el mundialismo globalizador todavía no ha operado las reformas legislativas suficientes como para amputar a la “oposición al nuevo orden mundial” es lugar bajo el sol de la política. Y este lugar, hoy secundario, puede verse magnificado en el momento en el que se desate la “tormenta perfecta” con toda su violencia. Incluso, sin necesidad de que las cosas lleguen hasta ese extremo, el desorden creciente, la sucesión de problemas económicos y de convivencia, el agotamiento de las fórmulas de centro-derecha y de centro-izquierda en Europa, puede conducir, de manera imprevista, a un triunfo del “populismo” y a impedir que el objetivo huxleyano de la Agenda 2030, se realice. Y eso si que supondría una verdadera catástrofe para los “señores del dinero”.

Ellos saben que todavía no han vencido. Es más, saben que su poder deriva solamente de la influencia que da el dinero para operar sobre una clase política degenerada y sobre unos medios de comunicación que comen de la mano. Pero, saben también, que para superar la “tormenta perfecta” sin perder posiciones, precisarán crear más “señuelos”, introducir más reformas liberticidas. Por eso están acelerando el paso en estos últimos tres años. Por eso todavía nos quedan espacios de libertad. Por eso, los dos próximos años son decisivos: intentarán por todos los medios, afianzar su poder, aumentar su arsenal de “posverdades”, crear más señuelos, presionar fiscalmente, forzar gobiernos de “gran coalición” en Europa, los únicos que pueden hacer aprobar leyes que modifiquen las constituciones hoy existentes para cercenar libertades, aumentar el control sobre la opinión pública y neutralizar definitivamente, no sólo a los “populismos”, sino a cualquier forma de los disidentes.

Estos si son, una vez más, “años decisivos”.

                                                                                      

lunes, 11 de abril de 2022

DOSSIER SOBRE EL CINE ESPAÑOL DURANTE EL FRANQUISMO – REVISTA DE HISTORIA DEL FASCISMO Nº LXXVII

El cine español durante el franquismo (1939-1975) – un cine a reivindicar

La crítica progresista ha escatimado al pueblo español la mayor parte del cine filmado en nuestro país entre 1939 y 1975 que hoy parece reducido a las “tres B”: Berlanga, Bardem, Buñuel. Sin embargo, durante aquellas décadas, en medio de indecibles dificultades -especialmente en los veinte años posteriores a la finalización de la Guerra Civil- se produjeron en España películas de indudable calidad dirigidas por cineastas próximos al régimen. A estas producciones y a estos directores hemos querido dedicar este número monográfico. Para ello, hemos comenzado describiendo los distintos “momentos” que tuvo el franquismo para comprender cómo fue el cine que se elaboró en cada uno de ellos. Posteriormente, hemos pasado a analizar los distintos géneros que se produjeron y las películas más significativas. Nos llevaremos algunas sorpresas, tanto por la temática como por la calidad y la variedad temática del cine producido que, por si misma, invalida la tesis de la crítica progresista. Mientras elaborábamos este dossier ha surgido el proyecto de construir una web que pase revista a las 500 películas más significativas producidas en aquellos años y que pueden servir como complementop de estas páginas. La primera concreción de este proyecto puede encontrarse en http://2f-francofilms,blogspot.com 

SUMARIO

> Introducción: un cine a reivindicar          

> Cine español realizado en el Tercer Reich y en la Italia fascista  

> El Franquismo y los franquismos           

> Dos películas para dos épocas  

> José Luis Sáenz de Heredia,   un nombre del “régimen”               

    1) José Luis Sáenz de Heredia, franquista          

    2) Raza, guion y contenido político       

    2) El guion y la novela: un argumento conservador    

    3) Dos versiones frente a frente            

    4) Raza en la historia del cine español              

> Las superproducciones históricas        

> Un aparte: Rojo y Negro          

> Frente de Madrid y Edgar Neville        

> Los documentales de postguerra y el NO-DO 

> El cine bélico en el período franquista

> Cine anticomunista, cine social y de “reconciliación”  

> El género negro           

> El cine religioso            

> La necesidad de reír   

> Drama y drama clásico              

> Cómo se estructuró la industria del cine           

> Balance y consideraciones finales

CARACTERÍSTICAS:

Tamaño: 15 x 21 cm.

Páginas: 246

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Pocas novedades en las elecciones francesas: dos frentes sin términos medios

El resultado estaba, más o menos, cantado y ha sido el que reflejaban las encuestas. Marine Le Pen ha quedado, como se esperaba, en segunda posición, a pesar de su remontada de última hora, mientras que Emmanuel Macron se ha alzado con la victoria que precederá a la que obtendrá en la segunda vuelta de aquí a catorce días. En definitiva, estamos ante el mismo esquema que hace cinco años por lo que solamente vale la pena hacer algunas anotaciones sobre lo que ha cambiado.

1. La odiosa comparación entre las dos primeras vueltas de 2017 y 2022

Hace cinco años, un candidato construido a golpes de marketing y mazazos de capital vertido sobre medios de comunicación, obtuvo la victoria en la primera vuelta con 8.657.326 votos, frente a la candidata del entonces Front National, con 7.679.493 votos. Menos de un millón de votos separaban ambas candidaturas, sobre un electorado de 47.581.118 personas. Ahora, cinco años después, Macron ha recibido 9.560.545 votos y Marina Le Pen 8.109-857 votos. LA diferencia es de casi millón y medio de votos a favor del primero, sobre un electorado de 48.803.175 votos. Esto nos dice que Macron ha subido un 10,4%, mientras que Marina Le Pen, lo ha hecho un 5,6%. Aparentemente, Macron es el que ha ganado más votos y porcentaje… sin embargo esto se explica fácilmente por su activismo “humanitario” y “pacifista” desempeñado durante las semanas previas a las elecciones (y que formaba parte de su campaña electoral) en relación al conflicto de Ucrania y gracias al ejercicio del poder, con la consiguiente presencia en los medios de comunicación. Así pues, la derrota de Marine Le Pen, no ha sido total, especialmente porque su electorado natural se ha visto roto por la presencia de otro candidato situado “a su derecha”, Éric Zemmour, que ha obtenido 2.442.624 votos. Es legítimo pensar que las dos candidaturas, si se hubieran refundido en una, hubieran superado en un millón de votos a Macron. Victoria, por tanto, pírrica del “Sánchez francés”, el hombre encargado por el Foro Económico Mundial de aplicar la Agenda 2030 en el vecino país.

2. EL DESPLOME DEL CENTRO-DERECHA

Otra nota importante es la desaparición práctica del centro derecha francés, representado por Les Republicains, antigua Union por un Movimiento Popular y que encarnaba los valores del antigua gaullismo. En 2017, su candidato, François Fillón, se hizo con el 20% de los votos, quedando a un solo punto del Front National: 7.213.797 votos. Sin embargo, en la primera vuelta de 2022, su candidata, Velérie Pécresse, apenas ha podido reunir 1.658.386 votos, lo que supone un 4,79%, con una caída más de cinco millones y medio de votos. Con estos resultados, Les Republicains, puede darse por amortizado: la vieja derecha, el equivalente a la “derechita” española del PP, ha pasado a ser residual. Algo de lo que tendrían que tomar nota los nuevos propietarios de la sigla PP.

3. EL SOCIALISMO AUSENTE

Hubo un tiempo en el que el “partido hermano” del PSOE era el Partido Socialista Francés, del que copió, incluso, en 1977, su emblema: el puño cerrado portando la rosa. Es más, esa hermandad se había prolongado desde la época en la que el PSF era la Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO). Hoy, nos equivocaríamos si siguiéramos pensando que la derrota del socialismo francés es, también la derrota del PSOE. Anne Hidalgo, alcaldesa de París y candidata del PS, apenas ha obtenido el 1’7%. Hasta 1973, vale la pena recordarlo, tuvo nacionalidad española. Sin embargo, el “partener” político de Pedro Sánchez no es el PSF, sino Macron y su heteróclita formación en la cual se encuentran todos los rasgos propios de la “ideología soft” y el mismo objetivo: la ejecución, por encargo del Foro Económico Mundial, de la aplicación de la Agenda 2030.

4. ABSTENCIÓN SÍ, PERO SIN SOBRESALTOS

En las horas antes a la votación se decía que el 40% de la población era abstencionista y los “tertulianos” y analistas hablaban de la “desafección” de la población francesa hacia la política. Este elemento es rigurosamente cierto, solo que en el momentos electorales, a última hora, el elector, opta por votar (si no tiene nada mejor que hacer) por el candidato que cree que más le va a beneficiar. Habitualmente, estos votantes de última hora, a los que no les interesa nada el destino del país y quién tenga las riendas del poder, son aquellos que reciben algún tipo de subsidio, sin importarles en absoluto si la deuda pública sube o si será necesario subir cargas fiscales a otros grupos sociales. Quieren que todo siga así. Y esos sectores son los que, a última hora han remontado la candidatura de Macron. A fin de cuentas, la abstención entre 2017 y 2022 solamente se ha elevado 3 puntos, quedando una participación del 74,82%, mientras que, en 2017, fue del 77,77%. Resulta significativo que, en relación a las elecciones de 2012, la participación bajara ya un 1,7% y que en las de ese año, también se produjera un descenso de los votantes, en relación a las de 2007, de un 4,3. El número de votos nulos, expresa, igualmente, el descontento del electorado: se trata de votos de protesta encubiertos. Más de un millón en la primera vuelta de 2022: casi el doble de los votos obtenidos por el PSF. Pero el sistema puede digerir perfectamente todos estos porcentajes. Diferente sería que se aproximaran a la divisoria del 50%, pero todavía quedan 25 puntos para esa fatídica desconexión entre política y ciudadanía y, a pesar de que se confirmasen las actuales tendencias al crecimiento de la abstención y del voto nulo de protesta, podrían pasar décadas antes de que fuera evidente la fractura total entre electorado y ciudadanía.

5. MARINE LE PEN: CON ¿AMIGOS? A LA DERECHA

La candidatura de Éric Zemmour ha podido parecer extemporánea y poco meditada. De hecho, sus posiciones son solamente algo más radicales que las de Marine Le Pen. Zemmour no es, en absoluto, el clásico radical de extrema-derecha: de hecho, es de origen judío y argelino, frecuenta la sinagoga, habla yidish, y, más que “político”, es un intelectual anti-inmigracionista y un nacionalista francés convencional, golpeado por innumerables procesos por “difamación”, “odio racial”, etc… La diferencia con Marine Le Pen es que, ésta, tiene más rodaje político y conoce mucho mejor los entresijos de las campañas electorales. De no haber aparecido la candidatura de Zemmour, Marine Le Pen hubiera quedado -presumiblemente- en cabeza en la primera vuelta. Zemmour ha obtenido el 7% de los votos, cifra en absoluto despreciable que recuerda los porcentajes que empezó a obtener Jean Marie Le Pen en la primera mitad de los años 80. No hay lugar para dos formaciones anti-inmigracionistas y anti-agenda 2030. Esto parece claro, pero va a resultar muy difícil hacer converger ambas opciones a la vista de quiénes las apoyan. Sin embargo, lo más sorprendente es que, los ensayos escritos por Zemmour (Le Suicide français, Destin français, La France n’a pas dit son dernier mot) sin duda son compartidos por Marine Le Pen. Su candidatura ha sido sostenida por algunos de los que en otro tiempo habían figurado en el Front National, incluso por Hervé Ryssen, considerado como “antisemita”. Su candidatura, y su partido que ostenta el significativo nombre de Reconquista, en alusión a los ocho siglos de lucha contra el islam en la península ibérica, ha recibido apoyos de grupos conservadores y de antiguos líderes del movimiento de los “chalecos amarillos” y, sobre todo, del antiguo Movimiento Nacional Republicano que se escindió del Front National en 1998, dirigido por Bruno Maigret. Philippe de Villiers, otro histórico de la derecha francesa le ha apoyado, así como un grupo de cargos electos del partido de Marine Le Pen, pasados a Reconquista. A principios de año, el partido contaba con 85.000 miembros que pagaban regularmente su cuota, siendo el segundo partido de Francia por número de cotizantes. Significativamente, también han apoyado la candidatura, gentes próximas al entorno “negacionista” en la línea de Robert Faurisson, y de “identitarios” de grupos activista. Si bien los resultados de Zemmour han sido inferiores a lo que auguraban las encuestan (que le llegaron a dar un 15% de intención de voto), lo cierto es que ha quedado en cuarto lugar, lo que parece garantizar su supervivencia. El tiempo dirá si el exFN y Reconquista estrechan vínculos o bien se produce la guerra de desgaste (como ya ocurrió entre el FN y el MNR, entre Le Pen y Maigret, hasta la desaparición del segundo). Un paso a favor de la convergencia parece haber sido dado por Zemmour pidiendo el voto para Le Pen en la segunda vuelta.

6. LA IZQUIERDA PERDIDA EN SU LABERINTO

Además de la candidatura del PSF, sorprende la fragmentación de la izquierda francesa, un producto de su pérdida de referentes y de sus contradicciones internas. El Partido Comunista de Francia, Europa Ecología – Los Verdes, Primaria Popular, Lucha Obrera, el Nuevo Partido Anticapitalista y Francia Insumisa, son las candidaturas de izquierdas que se han presentado a estas elecciones. De todo este magma de siglas, solamente Francia Insumisa ha obtenido un resultado que puede calificarse como gran éxito: Francia Insumisa de Jean Luc Mélenchon. Éste es un antiguo miembro del Partido Socialista, escindido a principios del siglo XXI, cuyo abuelo era murciano, por cierto. Mélenchon aprovechó el desmadejamiento de la izquierda tras la crisis económica de 2008, reuniendo a distintos fragmentos con un programa común cuyo principal atractivo era el populismo de izquierda, el antiglobalismo, el ecologismo, el euro-escepticismo y la antiglobalización… Su pretensión era recuperar aquellos sectores sociales “de izquierdas”, especialmente obreros, que habían trasvasado su voto al Front National desde los años 90. No lo ha logrado, pero sí ha conseguido eclipsar, tanto al Partido comunista, como al socialista y atraer en voto de algunos sectores de extrema-izquierda. En relación a 2017, Mélenchon ha atraído un 7,7% más, situándose en el 21,95%, prácticamente a dos puntos de distancia de Marine Le Pen. Sería difícil tratar de encontrar en España una traducción de los puntos de vista de La Francia Insumisa. Lo que más se parecería sería algún sector Podemos, pero su presencia en el gobierno de Sánchez, hace imposible la existencia de un “populismo de izquierdas” antiglobalización. El resto de candidaturas de izquierda ha obtenido resultados pobres: 2,’3% el Partico Comunista, 0’6% Lucha Obrera, 0’8 el Nuevo Partido Anticapitalista, 3’2% Resistamos (una de las fracciones del movimiento de los chalecos amarillos), mientras que los verdes se han quedado con un 4,6%. La suma de los resultados de las distintas opciones de izquierda, supone más de un tercio del electorado. Pero resultaría muy difícil pensar que un magma tan inconexo, contradictorio y sin puntos de vista unitarios, sin grandes líderes carismáticos, pudiera converger en una candidatura unitaria. La izquierda francesa es, hoy, algo parecido a Podemos: un magma en el que está todo y su contrario, centrado en torno a distintos personajes de poca envergadura política, con obsesiones y reminiscencias del pasado no superadas, imposible de convertir en una opción unitaria.

7. CONCLUSIÓN: HACIA LA SEGUNDA VUELTA

A los pocos minutos de conocerse los resultados de la primera vuelta, todas las formaciones políticas ya han expresado a quién recomendarán votar en la segunda. Como podía esperarse, Marine Le Pen se verá apoyada por Reconquista y los votos que pueda aportar Zemmour, esto le llevará a la frontera del 30% (en las anteriores elecciones alcanzó el 33%) y, seguramente, también recogerá algunos votos más, con lo que, más o menos, permanecerá en las mismas posiciones. Todos los demás partidos (incluida la izquierda) han entregado su voto a Macron, con lo que la comedia electoral apenas necesita quince días para bajar el telón, pero ya sabemos cuál será su final. Marine Le Pen no ha conseguido su objetivo: llegar en primera posición en la primera vuelta. Veremos si consigue ahora su segundo objetivo: superar los votos y el porcentaje que obtuvo en 2017. La posibilidad de renovación en Francia, por todo ello, resulta muy lejana y difícil: mientras persistan las actuales circunstancias, el trío de derechas (Le Pen), centro (Macron) e izquierda (Mélenchon) serán las candidaturas seguramente más votadas (aunque varíen sus cabezas de fila), pero, el problema siempre residirá en que dos de estas candidaturas (la de centro y la de izquierda) siempre terminarán pactando para derrotar a la “derecha populista”. Ahora bien, la contradicción radica en que la izquierda que sube es, al menos en teoría, anti-globalizadora, mientras que el centro es una simple marioneta teledirigida por el Foro Económico Mundial. Sin embargo, el programa de izquierdas es, en muchos aspectos, exactamente igual al de la Agenda 2030, con lo que la “alternativa de izquierdas”, no pasaría de ser un mero maquillaje.

En realidad, las elecciones francesas sirven para confirmar solamente una cosa: no existen más que dos opciones políticas en toda Europa, o bien se está con la Agenda 2030, o bien se está contra ella. Y aquí si que no cabe términos medio: no cabe decir: “bien, yo estoy contra la globalización, pero a favor de la inmigración”, “yo estoy contra el neocapitalismo, pero me muestro a favor de la lucha contra el cambio climático”, “yo estoy a favor de la igualdad, pero en contra de las teorías de género”. Porque, éste es el gran problema: la Agenda 2030 presente un paquete coherente de medidas orientadas en una dirección, la narcosis de las masas, la homogeneización de las masas, la ocultación de los adversarios reales en beneficios de problemas secundarios, la defensa de la democracia, pero bajo la tutela de las grandes corporaciones y de la élite financiera. Y, frente a eso, no hay término medio: o se acepta ese destino, o se rechaza en bloque. Y si se rechaza, todavía dista mucho de existir una síntesis capaz de afrontar los distintos y tan variados (e incluso irrelevantes problemas) planteados por la Agenda 2030. De hecho, se puede tardar más en denunciar sus supercherías en materia de género, que en construir un programa completo alternativo.

En Francia, por el momento, ese programa no existe y del “trío” de aspirante al poder, siempre existe un “tercio excluso”. Estas elecciones lo han demostrado y dentro de quince días, se confirmará.

 

jueves, 7 de abril de 2022

EL MALDITO ALGORITMO DE PEDRO SANCHEZ Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

 

La mascarilla es un mal recuerdo en toda Europa. En España sigue siendo una presencia necesaria en interiores. Tanto es así que, después de 15 días en Prusia (desde Yalta concedida en parte a Polonia y en una mínima parte a Rusia) soy consciente de que lo que más me va a costar reubicarme es la coña de la mascarilla. Pedro Sánchez ha dicho que estamos “próximos” a que deje de ser obligatoria, pero no ha explicado el por qué sigue siéndolo. Resulta incomprensible que después de degradar el Covid a una simple “gripe” (lo que algunos decíamos, desde el principio que era), la mascarilla siga siendo obligatoria en España. Todo se debe al “algoritmo”.

No vale la pena hacer más distingos: hoy el mundo está dividido en dos partes, los que aceptan los designios del “nuevo orden mundial” emanados por el Foro Económico Mundial (FEM) en su aspecto político-económico y por la UNESCO en sus vertientes culturales, y frente a ellos, los que rechazan todo esto en función de proyectos nacionalistas, populistas o simplemente opositores. El eje FEM-UNESCO difunde la corrección política, el neo-liberalismo, el mundialismo universalista y la globalización. Enfrente están un racimo de opiniones que, en buena medida, ni siquiera son conscientes de contra quién se están enfrentando: piensan, por ejemplo, que Sánchez es la peste (que lo es), pero que cuando llegue un gobierno de derechas, todo se resolverá. Y se equivocan, por que el problema es mucho más amplio y profundo.

O se está en un frente o se está en el otro. Y si se está en la oposición al frente FEM-UNESCO, como estamos conscientemente algunos, hay que estarlo hasta el final. Aquí, como en un embarazo, no cabe decir aquello de “es que estoy medio en cinta”. O se está o no se está y si se está contra el “nuevo orden mundial” y los designios del consorcio FEM-UNESCO, hay que estarlo radicalmente, esto es, apuntando a las raíces del problema, a las bases mismas de la ideología mundialista y de la globalización económica.

Porque hay que reconocer al adversario coherencia en su proyecto: un gobierno mundial, regido por los “señores del dinero”, gobernado políticamente por “algoritmos”, cuya base es la técnica y cualquier signo de identidad (personal, nacional, de género, social, antropológica y cultural) contradice el principio de la “igualdad” y dificulta la “homogeneización mundial”.

Frente a este “gran adversario”, las posiciones distan mucho de estar unificadas. Por ejemplo, hay antimundialistas que, sin embargo, son liberales. Hay nacionalistas de derechas que apoyan las mieles de la globalización e internacionalistas de izquierdas que, sin embargo, son antiglobalizadores. Hay opositores ateos y cristianos, y la mayoría de los unos están poco dispuestos a colaborar con los otros y viceversa, sin olvidar que el “materialismo” ya está en el campo opuesto o que un cristianismo a lo Bergoglio, es una parte más del frente FEM-UNESCO. La ventaja que tiene el frente mundialista y globalizador es que, a pesar de que también existen diferencias en sus filas, hay un acuerdo en no torpedearse mutuamente: ni un solo “señor del dinero” tiene el más mínimo interés, por ejemplo, por las ideologías de género, pero son conscientes de que el “género” es un signo de identidad, por tanto, torpedear el concepto de “Hombre” y de “Mujer” es bueno para sus intereses.

Bien, y a todo esto, ¿qué pinta Sánchez y el sanchismo en todo este fregado? Sánchez no es más que una de las traducciones posibles de la ideología FEM-UNESCO en España. Esta ideología -en la peor acepción del término “ideología”, es decir, como esquema cerrado de interpretación de un momento dado de la historia que se pretende extrapolar a toda la historia- irrumpió en el PSOE tras el “felipismo”: la izquierda española se dio cuenta de que el “socialismo”, la “socialdemocracia”, “la izquierda”, ya se habían quedado sin caladeros de votos al disminuir en número la clase trabajadora. Y llegó ZP, un tipo sin formación marxista, sin bases culturales de ningún tipo, un simple trepa que vendía “talante” y poco más. Su ideología había tomado forma al calor de las lecturas del “Correo de la UNESCO” (no es cierto, ni que fuera masón, ni que fuera un marxista con piel de cordero: era simplemente un vendedor de la nueva ideología soft, blandurria, tontorrona, buenista. Era ZP.

ZP seguía considerándose “socialdemócrata”. Pero llegó la crisis de 2007-2011. ZP y con él, el resto de la izquierda europea, se puso del lado del capital, de la banca y de los consorcios en crisis que se salvaron gracias a los dineros del Estado. Y entonces, en los años que siguieron, entre 2011 y 2020, se produjo la “gran mutación”. El “gran reseteo” del capitalismo no se produjo, como se ha dicho, después de la crisis del Covid, sino en la fase posterior de recomposición del panorama económico mundial tras la gran crisis económica iniciada en 2007.

Fue en esos años cuando se formó el “frente común” FEM-UNESCO y fue en esos años cuando se emprendió la lucha contra cualquier signo de “identidad”. El cerco se cerró: defender una opción nacional, afirmar un origen étnico o una impronta cultural, incluso considerarse “Hombre” o “Mujer”, pasaron a ser herejías. La historia, la filosofía, cualquier humanidad, incluso las matemáticas, se convirtieron en enemigas del objetivo igualitario final. La “igualdad” se había convertido en “homogeneidad”. El “poder mundial” no precisaba seres “libres e iguales” como decía la letanía aprobada desde la constitución americana: necesitaba individuos “homogéneizados y normalizados”, hechos a troquel. Sólo así viviríamos en un “mundo feliz”.

Sánchez, simplemente, se sumó a esta tendencia. O lo sumaron: es muy fácil comprar a un ambicioso sin escrúpulos, sin principios y sin otra cosa en la sesera que la ideología del trepa. Porque, Sánchez es eso y no es otra cosa: el problema es que no está claro si la “oposición” ha identificado al “enemigo”. Sánchez no es más que un mascarón, un pobre diablo, mentiroso, engañador, difuso, interesado solamente en mantenerse en el poder el máximo de tiempo posible. Nada de particular, otro político del montón. Pero no tengo muy claro que Feijó sea consciente de quién es el enemigo, incluso de que Feijó sea radicalmente diferente en su línea política a la de Sánchez. De hecho, ni siquiera tengo claro que dentro de Vox, esté completamente claro en todos los niveles de dirección, quién es el verdadero adversario y si el complejo FEM-UNESCO es señalado como el verdadero problema y no el botarate de Sánchez.

Y ¿qué tiene que ver todo esto con el “algoritmo”? Es muy sencillo: hoy el mundo lo gobiernan “algoritmos”. Y aquí debemos detenernos un momento para explicar lo que es un algoritmo: es una secuencia que trata de resolver los problemas más complejos de la forma más sencilla posible. Antes del algoritmo figuran solamente los datos de los que se parte, el IMPUT; después del algoritmo debe salir un resultado, el OUTPUT. Lo que hay entre ambos términos, es el algoritmo propiamente dicho, es decir, los pasos que se deben realizar para llegar, desde los datos iniciales, al resultado apetecido. A la hora de multiplicar, por ejemplo, 2 x 3, el IMPUT son el multiplicado (2) y el multiplicador (3), y el OUTPUT es 6, el algoritmo es las operaciones y pasos que debemos seguir. Hoy, nos movemos en un mundo en el que todo son algoritmos. Es posible que alguien no entienda que para multiplica 2 x 3 es preciso sumar 2 + 2 + 2, pero no importa: lo que importa es que el resultado siempre sea 6, aunque no se entienda el porqué debemos dar esos pasos intermedios. Y eso mismo es lo que le ocurre a Sánchez, el cree que debe dar 21.000 millones al “ministerio de la igualdad” para mantener contentos a sus aliados a Podemos hasta el final de la legislatura. Pero no es así: da los 21.000 millones para tratar como sea de atenuar las diferencias de género. Para eliminar la idea de “género”. Por lo mismo, destierra la filosofía y la historia cronológica de los programas de estudios, no porque, la ignorancia de las humanidades sea el camino más directo para terminar ignorando lo que es “Humano” y racional, sino porque cree que, si lo recomienda la UNESCO, debe ser porque es “bueno” para la humanidad y, de paso, porque le permite liberar horas lectivas para asignaturas inútiles o para entregarlas a las comunidades autónomas para lo que hagan de su capa un sayo.

El algoritmo manda. Ponga usted la tele: si ha intentado huir de los canales generalistas, se habrá abonado a alguna plataforma en streaming. Netflix, por ejemplo. Netflix se gestiona mediante un algoritmo que “sugiere” al abonado lo que le gustará y lo que encajará mejor con sus preferencias (según los “likes”, el me gusta o no me gusta, previos). Pero no es así: el algoritmo -y esto es lo esencial- no está hecho para favorecer al espectador, sino para amortizar las producciones del streaming… y, por tanto, está hecho para beneficiar al propietario de la marca. Los intereses del streaming están por encima y por delante de los intereses del espectador. Así, el propio streaming termina modelando los gustos del espectador. ¿Se entiende el proceso?

Si es así -y es así y no de otra manera- se entenderá que las decisiones adoptadas por Sánchez dependan esencialmente de algoritmos. La idea es que “el algoritmo nunca se equivoca” y que, si los resultados no se corresponden con lo esperado, no es por culpa del algoritmo, sino de una población todavía lo suficientemente hosca e ignorante, que ni siquiera sabe lo que le conviene. Si hoy en España la mascarilla sigue siendo obligatoria, no es porque sea necesaria, ni siquiera porque sirva para algo (dudo de que haya servido para algo más que para que respiremos nuestros propios residuos de CO2, se nos hayan empañado las gafas y nos hayamos hecho la ilusión de que estamos blindados ante el virus...), sin embargo, llevamos dos años con este “adminículo” inútil y que genera más problemas de los que resuelve. En Europa es un recuerdo, en España una presencia y, fíjense si está adocenado nuestro pueblo, que acaso más de un 50% de la población sigue llevando mascarillas en la calle, a pesar de que desde hace ya meses no es, ni siquiera obligatorio.

Sánchez lleva casi un mes diciendo que “dentro de poco” la mascarilla dejará de ser obligatoria. ¿Por qué sigue siéndolo? No, desde luego, por razones sanitarias. Ni siquiera por prevención. Sigue siendo obligatoria porque las noticias del conflicto ucraniano tapan cualquier otra información. Y de lo que se trata, para Sánchez, es de que la retirada de las mascarillas en interiores sea rentable desde el punto de vista de su popularidad

Y entonces volvemos al algoritmo: aplicado este, es fácil suponer que ha dictaminado que deberá esperarse a un momento de asueto, en el que dejemos de mirar las noticias de la tele para preocuparnos de nuestro ocio, las vacaciones de Semana Santa. Entonces dejaremos de preocuparnos por el conflicto ucraniano, Zelensky será solo un nombre raro de un tipo en camiseta caqui que lanza lamentos a diestro y siniestro, y si podemos ir en un avión, o en un tren, o entrar en una disco sin mascarilla, será la mejor noticia que algunos hayan recibido en dos años. Pero, el cerebro del elector es pequeño, no cabe mucha información: se trata de que la desgracia ucraniana no tape la “gran concesión” de Sánchez. 

Al igual que Netflix, el “algoritmo” no es utilizado por Sánchez en beneficio de la población, sino en beneficio propio. Este dato es fundamental y vale la pena no olvidarlo. Platón en La República ya había dejado escrito que en la “polis” no se dio un solo caso de un político que actuara contra sus propios intereses. La diferencia entre un demagogo ateniente del siglo VI a.JC y Pedro Sánchez, es que a este le basta con aplicar un algoritmo ante cualquier problema. Y a eso le llama “gobernar”.