martes, 5 de diciembre de 2023

EVOLA Y NIETZSCHE Y LOS "DESTINOS ESTELARES" (3 DE 3)

 


Nietzsche y el evolianismo del Nuevo Comienzo

Pretendemos detenernos ahora en la necesidad, dictada sobre todo por razones históricas, de reabrir la exégesis de Evola en comparación con Nietzsche. No se trata de contaminar la Tradición de Evola con referencias al pensamiento de un filósofo moderno, sino de tener debidamente en cuenta la travesía nietzscheana realizada por Evola. El mundo contingente, el estado actual de las cosas, desde el punto de vista antropológico, espiritual, existencial y político, juzgado desde el punto de vista tradicional, es desolador. El desierto anunciado por Nietzsche ha alcanzado su máxima extensión y profundidad: la nada se ha transformado fantasmagóricamente en la estancia habitual para la mayoría de nuestros contemporáneos. El tipo humano predominante es el del hombre sin Tradición, última figura antropológica de la degeneración espiritual que siguió al último hombre. El prestissimo[1] de lo Moderno, para usar una expresión acuñada por Nietzsche que indica el sentido y la profundidad efectiva de la temporalidad en el mundo en el que “Dios está muerto”, tiene el rostro de un presente eterno lleno de producción incesante y de irreprimible propensión al consumo. Momentos aparentemente diferentes, pero en realidad inextricablemente conectados entre sí, vividos en los “no lugares” del anonimato contemporáneo, los centros de producción “pulverizados” del trabajo telemático y los centros comerciales. En ellos, la imaginación contemporánea, fruto del condicionamiento inducido por la voluble comunicación mercurial heterodirigida, celebra sus propios fastos fatuos, mientras los gestores de flujos financieros reducen el trabajo a una dimensión larval y alienante. Los derechos “democráticos”, tan exaltados por la retórica de lo intelectualmente correcto, en la práctica son pisoteados por los representantes de la gobernanza, empeñados en expropiar a los pueblos de sus identidades culturales y de su soberanía política.

Aquí, en tal situación, quien pretenda no sólo resistir las inclemencias del tiempo presente, sino trabajar para superar este estado de cosas, sólo puede apelar a la emoción genealógica que animó las páginas de Nietzsche. Giovanni Damiano lo ha vuelto a decir al respecto recientemente, en una colección de escritos[2]. Emoción es un término de origen latino derivado de la forma verbal emovere, cuyo significado es “mover de”. Tanto Evola como Nietzsche se preguntaron en qué consiste y en qué se debe identificar el origen de la civilización europea. Al comienzo de su recorrido teórico, la respuesta de Evola fue la misma que la del filósofo alemán. Los dos pensadores, según el revelador encuentro con Dionisio y la libertad, un principio infundado, estaban convencidos de que luchar por el origen implicaba asumir un riesgo político–existencial. El origen, en efecto, en el acontecimiento histórico, puede precipitar en el olvido y en la negación (esto es lo que realmente sucede en la actualidad), o ser re–propuesto en un Nuevo Comienzo. El suyo era un originario, si se quiere, espíritu bajo el signo de Heráclito. La asunción por parte de Evola, al menos para un cierto tramo de su trayecto investigador, del esquematismo cíclico de origen gueniano, ha diluido esta posición inicial de historia abierta, que coincide con las posiciones de Nietzsche. El conflicto originario debe distinguirse de las posiciones guenonianas, a la luz de las cuales la Tradición exclusivamente contemplativa se vuelve estática en una especie de “universalismo” ante litteram que finalmente se resuelve en una nebulosa y prehistórica “noche en la que todas las vacas son negras”[3]. Falta el rasgo dinámico, activo, siempre posible de la Tradición.

Esto no significa implementar una relectura desestructurante, si no destructiva, contaminante según algunos, de las aportaciones que Evola asume de Guénon. Se trata simplemente de integrar esta concepción con la de otros autores que han pasado por la reflexión de Evola. En cuanto al tema de la temporalidad, una referencia esencial está representada precisamente por Nietzsche. Gracias a esta proximidad, es posible ubicar a Evola dentro de una línea de pensamiento italiana, pero que ha repercutido de manera generalizada en la especulación europea. Nos referimos a la insólita comparación, presentada en un libro reciente de Massimo Donà, que pone a Nietzsche al lado de Leopardi, a la luz de una misma capacidad de captar la duplicidad de las cosas del mundo[4] (Dionisio es, por excelencia, el dios de la ambigüedad). La condición utópica que vislumbra Leopardi es la misma a la que se refiere Nietzsche en relación con la naturalidad que experimenta en términos post-humanos y post-racionales. Ultrahumano, hombre–artista leopardiano e individuo absoluto evoliano, si bien representa diferentes perspectivas, no reducibles entre sí, sin embargo, apuntan a la superación de lo humano, demasiado humano. Niegan la razón para invertirla más allá de las alambradas marcadas por la lógica de la identidad eleática. Así encuentran el principio infundado, comprenden que lo absoluto, como tal, es nada–de–entidad. Andrea Emo, en su intento de cruzar el actualismo, llegó a las mismas conclusiones, cuya potencia filosófica está obligando a los historiadores del pensamiento a revisar los juicios sumarios emitidos sobre la filosofía del siglo XX y, más aún, el de los liquidadores producidos en la escuela especulativa italiana.

Por tanto, la recuperación de Nietzsche desde la perspectiva de Evola puede desencadenar consecuencias relevantes. En la última década, la exégesis de Nietzsche ha redescubierto el valor político del mensaje del alemán. Si la acción hermenéutica y traslacional del dúo Colli–Montinari había determinado la “criminalización” pronazi de la obra de censura de la hermana del filósofo, Elisabeth, el trabajo filológicamente impecable realizado sobre las traducciones que se han vuelto “oficiales” de los dos estudios de Domenico Losurdo han aclarado cómo sus interpretaciones estaban claramente influidas por la voluntad de “despolitizar” a Nietzsche, interviniendo, en algunos casos de manera visible, sobre los textos[5]. Por supuesto, esto no implica volver a afirmar que Nietzsche fue el “profeta” del nazismo. Simplemente fue, como resume Losurdo en el título de la monografía en cuestión, un “rebelde aristocrático” en pugna con los destinos progresivos de la humanidad.

Volver a pensar en los destinos estelares unidos de Nietzsche y Evola implica proponerlos a los hombres de nuestro tiempo como intérpretes de la inagotable posibilidad de la imposible Tradición, abanderados de un Nuevo Comienzo Europeo.

Giovanni Sessa



[1] Prestissimo, término musical que alude al tempo más rápido de la música clásica, superación del “presto”, que significa en lengua italiana “rápido”. Puede traducirse como “muy rápido”, “rapidísimo” o “lo más rápido posible”. [NdT]

[2] Ver Giovanni Damiano, L’emozione genealogica, Edizioni di Ar, Padua 2015.

[3] Ibidem., pág. 35.

[4] Cfr. Massimo Donà, Misterio grande. Filosofía di Giacomo Leopardi, Bompiani, Milán 2013, en part. págs. 228–233.

[5] Véase Domenico Losurdo, Nietzsche, il rebelle aristocrático, op. cit. Es interesante notar cómo el autor como el autor se ocupa también de la interpretación evoliana de Nietzsche, reconociendo sus méritos. Por la importancia de la cuestión, citamos algunas sentencias de Losurdo: “Evola no duda en profesar el 'verdadero liberalismo', desgraciadamente traicionado por los liberales modernos con sus concesiones a las supersticiones de la norma jurídica general, a la superstición de la nación y el Estado [...] precisamente porque es extremadamente fiel al modelo nietzscheano de racialización trasversal, Evola es [...] tibio en lo que respecta al antisemitismo racial en sentido estricto [...] No parece entusiasmarse con el mito de la sangre [...] Para el discípulo de Nietzsche lo que realmente cuenta es la racialización transversal, el contraste entre señores y sirvientes, aristócratas y chandalas". Ibid, págs. 853–854. La afirmación confirma la distancia abismal entre el racismo espiritual de Evola y el de base biológica del nazismo.

ENLACES

EVOLA Y NIETZSCHE Y LOS "DESTINOS ESTELARES" (1)

EVOLA Y NIETZSCHE Y LOS "DESTINOS ESTELARES" (2)

EVOLA Y NIETZSCHE Y LOS "DESTINOS ESTELARES" (3)