lunes, 13 de abril de 2026

¿De verdad reverdece el catolicismo español? (1 de 2): LA SITUACION REAL DE LA IGLESIA ESPAÑOLA EN CIFRAS

Si uno lee el Debate o las informaciones del canal Trece-TV, incluso las publicadas por medios de comunicación asépticos o por unos pocos youtubers anticatólicos alarmados, se diría que el catolicismo romano está experimentando una curva ascendente, inédita en lo que va de siglo e incluso, desde el Concilio Vaticano II. Si esto es cierto, hará falta preguntarse a qué se debe este fenómeno y cuál es su límite, lo que, a fin de cuentas, supone tratar de establecer la salud del catolicismo. Y no creo que, ni siquiera los católicos, deban engañarse sobre estas cuestiones.



Las cifras desnudas de la Iglesia Española

España ha sido desde siempre un país de amplia mayoría católica, pero también uno de los países en los que la crisis de la Iglesia (con falta de combatividad de los fieles y de la jerarquía) se ha hecho más visible. La situación actual de la Iglesia española no es particularmente envidiable. Hoy, faltan vocaciones, la edad de los sacerdotes es muy elevada: la media se sitúa en torno a los 65 años (cuando hacia 1975 era de 35 años). Las diócesis más “jóvenes”, Getafe, Alcalá, Toledo y Cádiz, tienen un sacerdocio de 50 años de promedio y la de Almería de 47… pero se trata de excepciones. La triste realidad es que, para cubrir las 22.922 parroquias del país, solamente hay 14.994 sacerdotes. Nadie puede negar que ”faltan pastores”.

Y no está claro que esto vaya a mejorar: en este curso lectivo 2025-2026 solo hay 1.066 jóvenes inscritos en los seminarios mayores, con una edad promedio entre los 25 y 31 años. A pesar de que el número de seminaristas ha subido en relación a los dos cursos anteriores y parece que se consolida esta tendencia al crecimiento, las cifras siguen siendo muy bajas e insuficientes para garantizar el reemplazo de los sacerdotes que se jubilarán a lo largo de la presente década. De hecho, en 2025-2026, el número de nuevos seminaristas en bruto ha sido de apenas 30. Compárense estas cifras con las de hace 75 años cuando 8.000 seminaristas estudiaban en los seminarios mayores; cifra que ya se había reducido en 1990 a 2.700, para bajar a 1.900 apenas en el filo del milenio, llegando en tiempos de la “pandemia” apenas a 1.100 y en 2023-2024 a 856, el mínimo histórico.

En cuanto a las órdenes religiosas, la situación no es mucho mejor. El número total de miembros de congregaciones y órdenes se sitúa actualmente por encima de los 31.000, reflejando una mayoría femenina abrumadora de cerca del 75%. A finales de 2025 se contabilizaban 23.865 mujeres religiosas, repartidas en 298 congregaciones femeninas y 7.638 miembros pertenecientes a 105 congregaciones masculinas, con un total de 3.900 comunidades religiosas activas en todo el país (72% femeninas y 28% masculinas). En la actualidad 6.700 monjas y 700 monjes viven en 690 monasterios de clausura dedicados a la vida contemplativa. Sólo en la última década se han ido cerrando un promedio de 17 monasterios cada año.

La supervivencia de muchos monasterios y obras sociales depende de la internacionalización. De Nigeria, Kenia y República Democrática del Congo han llegado cientos de monjas con presencia notable en órdenes hospitalarias y de enseñanza; las que vienen de India y Filipinas son fundamentales en la vida contemplativa (monjas de clausura) y en la atención a ancianos; en cuanto a las que proceden de Colombia, Perú y México están presentes sobre todo en las clarisas.

Para frenar el cierre de conventos, las órdenes están agrupando monjas procedentes de distintos monasterios, “importan” sobre todo monjas de otros países y profesionalizan la venta online de dulces, cosmética natural y artesanía (como en el portal DeClausura). Esta iniciativa está permitiendo que estas comunidades sean económicamente viables y pasen a ser “monasterios sostenibles”.

Las cifras anteriores están facilitadas por la Conferencia Episcopal, a través de sus medios de comunicación y, por tanto, hay que darlas como exactas. Mas dudas pueden surgir si es el CIS el que da la cifra de católicos y de católicos practicantes que la entidad dirigida por José Félix Tezanos evalúa en el 53% de la población (en torno a 25.5 millones de personas), de los que un 18,5% son católicos practicantes y un 34,5% católicos no practicantes. La misma encuesta evalúa en 8,5 millones las personas que acuden regularmente a misa, esto es, un 12% de la población y un 6% adicional que asiste varias veces al mes.

Por regiones, Castilla-León, con Valladolid, Burgos y Palencia, están muy por encima de la media nacional en asistentes semanales a misa; Toledo en Castilla-La Mancha sigue teniendo un fuerte arraigo eclesiástico. La región de Murcia destaca también por un catolicismo popular muy vivo y una alta participación en movimientos laicos. País Vasco y Navarra, donde la secularización ha sido rápida, mantienen núcleos de práctica muy constante en zonas rurales y en ciudades como Pamplona. En el extremo opuesto, Cataluña, Madrid y Baleares presentan los índices de práctica más bajos debido a un entorno urbano más secularizado, aunque en Madrid el número absoluto de asistentes es el mayor de España por volumen de población.

Ahora bien, a estos asistentes a misa hay que sumar los que lo hacen a través de las pantallas de televisión. En efecto, desde 2020, seguir la misa a través de este medio se ha consolidado como un hábito para muchas personas, especialmente mayores o enfermos. Trece TV es el canal líder en este segmento, con picos de audiencia que superan el 4-5% de cuota de pantalla. En La 2 (RTVE), el programa "El Día del Señor" sigue siendo un clásico con audiencias muy fieles y estables que rondan los 300.000 espectadores cada domingo. A estos hay que sumar el que cada vez más parroquias y sacerdotes con vocación de influencers emiten sus misas en directo. Canales como el de la Parroquia de San José o el de Hakuna acumulan miles de visualizaciones semanales de jóvenes que no pueden asistir físicamente. En total, se estima que, en 2026, cerca de 1,5 millones de personas en España siguen la misa exclusivamente a través de medios digitales o televisión cada semana.

Quizás las cifras al alza más espectaculares las ofrece el número de católicos practicantes en la franja de 18 a 24 años ha pasado de un 7-8% en la década pasada a un 15% en 2025. Esto indica que los nuevos métodos de proselitismo a través de redes sociales y festivales de masas están teniendo un impacto notable entre los jóvenes. Además, en España, a lo largo de 2025, se han bautizado 14.000 adultos y todo induce a pensar que el 2026 se superará con mucho esta cifra.

Son cifras respetables que demuestran que el catolicismo sigue siendo el “motor religioso” de España. Pero tampoco hay que ser muy optimistas: las cifras del CIS son desoladoras si las comparamos con las que registró el Informe FOESSA en 1975, cuando el 60% de los españoles iba a misa todos los domingos y el 95% se declaraba católico. Esto suponía que, de un total de 35.000.000 de habitantes, 21.000.000 acudían a la misa dominical. Hoy, con casi 50.000.000, sumando la asistencia personal a misa mas los televidentes que la sintonizan, estamos en algo menos de la mitad. Y apenas ha pasado medio siglo.

El nuevo Papa León XIV y sus primeros años de pontificado

El wokismo, el progresismo extremo, los “estudios de género” y demás fueron demasiado lejos, se han mostrado excesivamente intolerantes y, más que “abrir la sociedad”, han sido factores de caos y confusión generalizada. Y, como no podía ser de otra manera, el péndulo se ha desplazado al lado opuesto. Este fenómeno ha coincidido con la muerte del Papa Francisco en 2025 y con una ofensiva generalizada de las derechas radicales a nivel mundial, iniciada con la victoria electoral de Donald Trump en 2024 y la irrupción del “populismo” euroescéptico desde mucho antes.

No hay, por tanto, que sorprenderse, la recuperación del catolicismo español, que había caído a niveles demasiado bajos, es algo, hasta cierto punto natural. No se debe, en absoluto, al “buen hacer” de la cúspide de la catolicidad, el Papa León XIV.

No es que León XIV, hasta ahora haya destacado por nada especialmente; por el momento se está limitando a algunos cambios simbólicos (decidió mudarse de nuevo a los apartamentos del Palacio Apostólico, viviendo en comunidad junto a un grupo de sus "hermanos agustinos". Sus declaraciones a favor de la paz (en Ucrania, en Gaza, en Oriente Medio, en el conflicto entre India y Pakistán) es lo que se espera de un Papa. Ha retomado ciertos elementos tradicionales en la vestimenta y el protocolo, como el uso de la estola papal suntuosa en apariciones públicas, pero, por el momento, mantiene la línea reformista de Francisco, promoviendo una Iglesia “inclusiva” y volcada a los pobres, mostrando una cercanía especial con nuevos movimientos (recientemente presidió un encuentro del Jubileo en Roma donde el grupo de rock católico Hakuna amenizó la espera ante miles de jóvenes).

Quizás su decisión más enérgica haya sido la disolución del Sodalicio de Vida Cristiana (SVC), una sociedad de tendencia conservadora, fundada en Lima en 1971 por el laico Luis Fernando Figari, como respuesta conservadora al Concilio Vaticano II. Su objetivo original era la evangelización de jóvenes y la formación de líderes católicos, bajo un estilo que algunos describían como "mitad monjes, mitad soldados" que, seguramente resultará familiar a alguno de nuestros lectores. Extendida a más de 20 países, fue disuelta oficialmente por la Iglesia católica en 2025 debido a un historial de “graves abusos”.

Hasta ahora, los viajes apostólicos realizados por León XIV no se han traducido en grandes novedades, siendo, puro simbolismo. Hoy mismo, 13 de abril de 2026, inicia su tercer viaje internacional, que lo llevará a recorrer cuatro países africanos durante 11 días: Argelia, Camerún, Guinea Ecuatorial y Angola.  Su tránsito por Argelia se debe a que allí quedan huellas de San Agustín de Hipona (Leon XIV es miembro de la Orden Agustina), mucho más que por la presencia del catolicismo en un país mayoritariamente islámico y con fuerte presencia fundamentalista y radical.

Dejando aparte una fugaz visita a Mónaco, de muy escasa importancia y justificación, el viaje a Turquía y Líbano en 2025, fue el primer viaje oficial de su pontificado. Su presencia en Turquía se justificaba por el 1700 aniversario del primer concilio ecuménico de Nicea; y en el Líbano, se centró en el diálogo interreligioso y en la paz regional. No puede decirse que ni el periplo africano que se inicia hoy, ni el viaje a Oriente Medio fueran particularmente importantes para la cristiandad.

Mucho más significativo será el desplazamiento a España del 6 al 12 de junio de 2026 bajo el lema “Alzad la mirada”. Será inevitable que este viaje se politice en cada una de las tres etapas: en Madrid porque allí está el que es, sin duda, el gobierno social-corrupto, militante contra el catolicismo, en Barcelona porque el nacionalismo y el independentismo radical querrán hacer suyo la inauguración de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia recordando que Antonio Gaudí compartía las ideas nacionalistas; y en Canarias porque, según ha declarado el Vaticano, el Papa quiere ver “de cerca, la realidad migratoria de la zona”… y esto implicará declararse a favor o en contra de los trasvases masivos de población. Obviamente, el Papa tratará de ser ecléctico en todas las declaraciones que realizará a lo largo de estas etapas, pero la cuestión no es lo que haga o diga, sino cómo lo traten los medios de comunicación oficialistas y cómo reaccionen los católicos, mayoritariamente opuestos a los social-corruptos y cada vez más alarmados por el cambio de identidad cultural y del paisaje etno-cultural.