martes, 18 de marzo de 2025

LAS “TIERRAS RARAS” Y SU IMPORTANCIA EN LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL (II de IV) [revisado]

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SEGUNDA PARTE:
LAS “TIERRAS RARAS” Y SU IMPORTANCIA
EN LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Toda Revolución Industrial ha tenido un mineral estratégico susceptible de transformarse en energía destinada a impulsar los nuevos adelantos técnicos: el carbón que accionaba el vapor, el hierro y el carbón que genera el acero, el acero y la energía nuclear, en las tres primeras revoluciones industriales y la energía nuclear y las “tierras raras” en la actual. Aquel país pobre en tierras raras y que no tenga la iniciativa suficiente para hacerse con ellas, no tendrá un lugar relevante en la Cuarta Revolución Industrial. Además, la historia de las revoluciones industriales indica que la demanda de energía es siempre creciente. De ahí que si, por las razones que fuere, ese país renuncia a la energía nuclear, es seguro que inevitablemente perderá el tren de la modernidad y en cien años se parezca más a un “Estado frustrado” que a un espacio propio del siglo XXI. Tal es el destino de la UE tal como está configurada en la actualidad.

El tema se ha convertido en actualidad gracias a la reivindicación del actual gobierno de los EEUU sobre Groenlandia. Se habló algo de la cuestión, a principios del conflicto ucraniano, pero era un tema envuelto en la censura que la administración Biden ejercía sobre los medios de comunicación. Hasta no hace mucho, costaba encontrar información sobre las “tierras raras” y su utilización. Entre la clase política, nadie conocía exactamente la dependencia creciente de las naciones de estos 17 elementos. Incluso, los estudiantes de químicas, hasta hace apenas una decena de años, apenas prestaban atención a las “familias” de los lantánidos y de los actínidos -tales son las “tierras raras”- situados en la Tabla Periódica de los Elementos con los números 57 y 89, formadas cada una por 14 elementos. Del total de 28, 17 se utilizan en avances vinculados a la Cuarta Revolución Industrial. 


Las 17 de las 28 "tierras raras" de las familias de los Lantánidos y de los Actínidos
que se utilizan en las nuevas tecnologías

En realidad, a pesar de su nombre, no son “raros” o escasos, incluso algunos son relativamente abundantes, pero -y de ahí el nombre- no se encuentran en estado puro. Hoy, sus aplicaciones se han convertido en esenciales, tanto para la producción de energías “limpias”, como en medicina, o en baterías de vehículos eléctricos, telefonía móvil y computación cuántica.


“Tierras raras” e Inteligencia Artificial

Una de sus aplicaciones más novedosas e importantes es la Inteligencia Artificial. Ésta precisa estabilizar los qubits (bits cuánticos, utilizados como unidades de información cuántica), iones de iterbio (70Yb) y de disprosio (66Dy) que aportan estabilidad y resistencia a estas unidades “espaciales” de “memoria” y mejora el rendimiento de los ordenadores cuánticos. El iterbio, así mismo, es esencial en la creación de comunicación cuántica y convierte en seguras las transmisiones de información (lo que resuelve el problema de la ciberseguridad).

En el mismo campo de la Inteligencia Artificial, los algoritmos requieren un hardware con una altísima capacidad de procesamiento (lo que, por otra parte, hace imprescindible que la producción de energía, crezca así mismo, lo que liquida a las “energías verdes” para competir en el futuro y remite de nuevo a la energía nuclear -de fisión, como la utilizada actualmente- o de fusión -aún en fase experimental- para satisfacer la demanda futura.

Así como lo chips utilizados actualmente están fabricados con uno de los elementos más habituales en la naturaleza, el silicio, los chips cuánticos precisan de neodimio (60ND) y de disprosio. Finalmente, tanto las memorias RAM como los discos de almacenamiento precisan también de “tierras raras” para su optimización.

A estas alturas no puede dudarse de que en los próximos 4-10 años, la IA se implementará en todos los órdenes y, especialmente, en procesos de gestión industrial, en defensa, en medicina y, por supuesto, en la conquista del espacio, en el retorno a la Luna y en la llegada a Marte, parte de cuyo interés reside, precisamente, en la esperanza de obtener nuevos minerales.

Los análisis de rocas lunares indican la existencia de “tierras raras” en la Luna y otro tanto en Marte. Al parecer, existen en una cantidad menor que en la Tierra, pero la opinión de la NASA es que su extracción es rentable en la actualidad y lo será mientras se prolongue la dependencia de estos minerales. El Europio (63Eu) y en Tantalio (73Ta), están presentes -y esto es importante- en la superficie lunar y podrían ser recogidos por robots. Las naves que llegaran a la Luna o a Marte, tampoco serían posibles sin otra “tierra rara”, el Prometio (61Pm), necesario para la fabricación de baterías “betavoltaicas” utilizadas en vehículos espaciales.

No debemos olvidar que las tecnologías propias de la Cuarta Revolución Industrial son “convergentes”: no hay retorno al espacio, ni conquista de Marte o establecimiento de una base lunar, sin el desarrollo de la Inteligencia Artificial y no hay IA posible, sin los minerales que acabamos de mencionar. Pero la obtención de estos minerales no sería posible sin el desarrollo de “robots mineros”, que precisarán de IA. Y, todo el conjunto, por supuesto, tendría en su base sistemas de computación cuántica…

Ahora podemos comprender mejor el sentido de la reciente alianza entre el conservadurismo norteamericano (representado por Donald Trump) y los propietarios de las nuevas tecnologías (representados por Elon Musk). Y así, a la vista de lo expuesto en los párrafos anteriores, se entiende porqué J.D. Vance, en su reciente discurso en la Conferencia Europea de Seguridad de Múnich, y el presidente Trump en su discurso de nombramiento, aludieron especialmente a estas cuestiones: Inteligencia Artificial, retorno a la Luna, conquista de Marte…

No se trataba, ni de bagatelas, ni de anuncios propagandísticos, o de locuras imprudentes, sino de firmes decisiones de un gobierno que mira al futuro y que conoce cómo va a estar construido ese futuro. Casi estaríamos tentados de decir, de un “gobierno arqueofuturista” en el sentido que le dio Guillaume Faye al neologismo. 

Energías “blandas” y “tierras raras”

La inmensa mayoría de gobiernos actuales han perdido el recuerdo de lo que es “gobernar”. No se trata solamente de gestionar el presente, sino de prepararse para el futuro. En el siglo XVIII ya se cuidaban en Francia los robles que debían de utilizarse en las quillas de los buques de guerra medio siglo después. Alguien ha comparado el arte de gobierno (e, incluso, la vida misma), con la utilización del “arco” y de la “maza”. La última obra importante de Julius Evola, precisamente lleva este título que alude a alcanzar con el arco objetivos lejanos y con la maza llegar a objetivos próximos. Y si lo que hemos expuesto antes sobre la IA, la conquista del espacio, la minería lunar y la robótica, todavía nos parecen muy remotos, también vale la pena recordar que las “tierras raras” son esenciales hoy para la producción de energías alternativas. Los generadores eólicos, por ejemplo, contienen imanes compuesto por una aleación cuyo elemento más abundante es el Neodimio (60Nd) y distintas cantidades de Disprosio (66Dy), Terbio (65Tb), además de minerales convencionales, Hierro y Boro.

Sin Neodimio no existirían turbinas eólicas. Por extensión cualquier motor eléctrico de nueva generación, precisa hoy imanes de neodimio, uno de los elementos sin los que no sería posible la quimérica sustitución de vehículos movidos por combustibles fósiles a vehículos eléctricos en 2035. Sorprende, por tanto, que, incluso los que más proclaman la necesidad de implantar “energías blandas”, apenas se preocupen por las “tierras raras”… Y aquellos que lo hacen, terminan llegando a la conclusión de que los procesos para obtener el elemento químico puro generan residuos contaminantes.

Así pues, antes o después veremos estallar la contradicción, dentro de la “izquierda marciana”, entre los “ecologistas puros” (que, por principio deberían rechazar la contaminación medioambiental que producen el procesado de las “tierras raras”) y los partidarios de la “transición energética” (con la abolición completa de la energía nuclear, la implantación de turbinas eólicas y paneles solares, los vehículos a motor eléctrico, etc.). Discusiones de un sector político que tiene mucho más pasado que futuro.

A pesar de que los hayamos integrado ya en nuestra vida cotidiana y apenas les demos importancia, las “tierras raras” están presentes -¡y de qué manera!- en nuestra vida cotidiana. Los leds, que han sustituido a las bombillas de vacío, pero también se utilizan en los nuevos monitores de ordenador y de televisión, están compuestos de un 88% de vidrio, estando el resto, en gran medida, formado por Indio, Galio y “tierras raras”. Las baterías con las que se alimentan patinetes y bicicletas eléctricas, también contienen “tierras raras”. En las baterías de los teléfonos móviles está presente Cerio (58CE), Lantano (57La), Praseodimio (59Pr) y Neodimio (60Nd). El Lantano y el Cerio forman parte también de los convertidores catalíticos para motores convencionales de explosión.

Cuando China domina el mercado mundial de las “tierras raras”

Quien piense que las “tierras raras” no pueden ser tan importantes en la política internacional, debe pensar que el control chino sobre el sector, no solamente es abrumador, sino que no dudará en utilizarlo como arma política. Las “tierras raras” son, en la práctica, “minerales estratégicos”, básicos para el desarrollo de las nuevas tecnologías, para la industria militar y para la “transición energética”. De hecho, China ya ha empleado las “tierras raras” como arma de chantaje político.

En 2010, China bloqueó la exportación de “tierras raras” a Japón tras una disputa territorial. El pasado 21 de diciembre de 2024, el Gobierno chino decidió ejercer su supremacía en este ámbito restringiendo la exportación de algunas de sus tecnologías de procesado de las tierras raras, dando forma a una clara maniobra que persigue defender sus intereses estratégicos en plena confrontación con EEUU.

Si bien es cierto que China controla del 60 al 70% de la producción mundial de “tierras raras”, entre el 85% y el 95% del procesamiento global de estos minerales se realiza en su territorio. Esto significa que, mientras persistan las actuales asimetrías, países que incluso tienen reservas localizadas y explotan yacimientos de “tierras raras”, dependen de China para su refinado...




Asimetría en el mapa de distribución de “tierra raras”

De la misma forma que Inglaterra no habría sido la potencia hegemónica en la Primera Revolución Industrial, de no poseer minas de carbón y Alemania no la hubiera adelantado en la Segunda gracias a sus minas de hierro y carbón y a la tecnología Martin-Siemens para producir acero, o la tecnología del silicio para producir chips unido a la desintegración atómica, en manos norteamericanas, en la Tercera,  ahora, en la Cuarta Revolución Industrial el dominio y el control sobre las “tierras raras” es lo que garantizará la hegemonía mundial a quienes la posean.

En el año 2023 la producción china de “tierras raras” supuso el 70% sobre el total mundial, mientras que EEUU apenas producía el 12,17%, Myanmar el 10,76%, Australia el 5%, Tailandia el 2,01 y la india el 0’82%... A partir de todo esto, se entiende perfectamente el interés de Donald Trump por Groenlandia y el trasfondo real del conflicto ucraniano. Se calcula que esta isla contiene el 25% de reservas mundiales de “tierras raras”, lo que disminuiría la “asimetría”, unido al potencial inexplotado de lo que quedara de Ucrania tras la desgraciada aventura bélica de Volodimir Zelensky que ha llegado a su fin. Ahora le toca pagar el medio billón de euros en ayudas para su aventura bélica, recibida de la administración Biden durante los tres años del conflicto; la única garantía del pago son precisamente las “tierras raras” que esperan bajo la superficie de aquel país.

Distribución de las "tierras raras" en Ucrania. Mapa elaborado en el momento en el que
la región de Zaporiyia estaba en manos de Zelensky.

También en la Península Ibérica

En la Península Ibérica también existe una cantidad todavía indeterminada de estos minerales. En el Alentejo portugués, según MiningWatch, se encuentran cuatro minas de “tierras raras”, actualmente en explotación, ubicadas en Monforte-Tinoca, Assumar, Crato-Arronches y Penedo Gordo. No solamente se obtienen “tierras raras”, sino otros minerales importantes (oro, plata, plomo, zinc, tungsteno/wolframio o estaño en Monforte y circonio, hafnio [72Hf], titanio, niobio [41Nb], tantalio [73Ta], itrio [39Y] y escandio, en Penedo Gordo). Esta zona minera podría extenderse también a la parte española de Extremadura, concretamente en Los Ibores, Campo Arañuelo, Alía, Burguillos del Cerro y Almendralejo.

La habitual desidia de los gobiernos autonómicos españoles en materia minera, han hecho que apenas se hayan autorizado calicatas, pero los especialistas en geología de “tierras raras” sostienen que en esa región y hasta la zona de Campo de Montiel en Ciudad Real, hay la certidumbre de que se encontrarán abundantes yacimientos de minerales estratégicos.

En 2020, por ejemplo, la empresa Quantum Minería (100% capital español) presentó un proyecto para extraer cerio, itrio y neodimio en 9.000 hectáreas de la comarca del Campo de Montiel. El proyecto fue echado atrás por la Junta de Castilla-La Mancha, por los “perjuicios medioambientales” que acarrearía. Sin embargo, la empresa modificó el proyecto y volvió a presentarlo a la Junta en enero 2025. Y en esta zona, las calicatas ya han dado resultados positivos. Pero la población de Campo de Montiel permanece hostil al proyecto y la Consejería de Desarrollo Sostenible del gobierno de García Paje les da la razón. Por su parte, Ecologistas en Acción han alegado que el proyecto afectaría negativamente a la fauna (allí viven cuatro parejas de águilas imperiales y se acaban de introducir linces ibéricos y un gran número de aves esteparias), además de la existencia de un oppidum de la Edad del Hierro…