El pasado 12 de enero, Vozpopuli
publicaba un artículo titulado Melenchón
promueve el racismo contra los blancos en Francia para conseguir el apoyo de la
minoría negra. Melenchón es el
líder de la extrema-izquierda francesa, partido mayoritario en las pasadas
elecciones generales francesas, el Nuevo Frente Popular… Se declara "magrebí
europeo" (nació en Tánger en 1951) para no olvidar el caladero musulmán
con orígenes norafricanos. Melenchon ha acentuado los rasgos etnocidas de la
formación que ya no oculta su odio hacia la raza blanca. Pero no es solo
Melenchon el que plantea unilateralmente esta política: vamos a pasar revista a
las declaraciones e historiales de su círculo más íntimo sobre la cuestión del
racismo antiblanco.
MELENCHON, LA HISTORIA PSICOLÓGICA DE UN ETNOCIDA
De joven, Jean Luc Melenchon, perteneció a la
Organización Comunista Internacionalista, un grupo trotskysta dirigido por
Pierre Lambert que entró en ruptura con el grupo mayoritario de la IVª
Internacional y fundó un Comité
Organizador para la Reconstrucción de la Cuarta Internacional en 1971. Todos
estos grupos políticos han seguido malviviendo, fusionándose unos con otros,
escindiéndose entre sí, extinguiéndose y lanzándose acusaciones mutuas. Sin
duda, la que pareció más creíble en su momento fue la de que Lambert era un
agente encubierto de la CIA durante la “guerra fría” cuya misión era atacar al
estalinismo. Sea como fuere, el joven Melenchon inició en la OCI su
actividad política a finales de los 60. Desde entonces no ha dejado de estar
presente en todas las maniobras, coaliciones, e iniciativas destinadas a
ampliar el poder de la izquierda dentro de la Vª República. Su pensamiento no
ha cambiado nada desde los lejanos años 70. Lo que han cambiado son las
formaciones políticas en las que ha militado.
La OCI y el resto de grupos trotskistas de los
años 70, fueron los primeros en defender la inmigración masiva en Europa. Sostenían
la quimérica idea de que, a la vista de lo sucedido en mayo del 68, el “proletariado
francés” se estaba aburguesando y, por tanto, era preciso, contar con un “nuevo
proletariado” como grupo sustitutivo: y lo encontraron en la inmigración.
Sesenta años después, lo que ha sucedido está
reflejado en el rostro de Melenchon: no puede evitar que su expresión facial se
haya convertido en una mueca de odio y desprecio, sin duda dirigido hacia los proletarios
europeos que no han sabido entender la grandeza de la “lucha de clases”, que
han carecido de “conciencia de clase” y que han abandonado a las organizaciones
marxistas desde principios de los años 80, en beneficio de “partidos burgueses”
y, muy en especial, de la “odiada extrema-derecha xenófoba y racista”. Las fotos de Melenchon, especialmente las espontáneas,
denotan inequívocamente esa actitud vital.
Habría que añadir que si en las elecciones de 2024,
el “Nuevo Frente Popular” fue el partido que venció en la segunda vuelta de las
elecciones francesas, lo cierto es que fue gracias al pacto que realizó con la
formación Macron; en efecto, ambas coaliciones
acordaron retirar de la segunda vuelta a candidatos suyos en numerosos
distritos electorales donde la división de votos entre ambas coaliciones
hubiera dado como ganador a los candidatos de Marine Le Pen y de su Agrupación
Nacional. De no haber hecho así, la Agrupación Nacional habría vencido en la
competición electoral con algo más del 37% de los votos. Delicias del sistema electoral francés para mayor INRI de los macronistas
y del propio Macron que, con posterioridad a las elecciones, le ha sido
imposible estabilizar un gobierno.
Al igual que ha ocurrido en Alemania, cuando, tras las últimas
elecciones generales, la derecha democristiana, tras realizar una furibunda
campaña contra los socialdemócratas, pactó con ellos un gobierno de coalición,
en Francia, Macron se ha visto obligado a ejercer como presidente teniendo al
Frente Popular como grupo mayoritario en el parlamento, aunque minoritario en
la sociedad y, sobre todo, contra el criterio de sus electores… Delicias del
sistema democrático, acaso el más injusto de todos los sistemas políticos.
Volviendo a Melenchon, resulta muy claro que, a lo
largo de sus 60 años de actividad política, ha visto, como, de año en año,
disminuía el apoyo del proletariado francés a su causa, a medida que éste se
volcaba hacia la derecha populista, “xenófoba y racista”. Y Melenchon es un hombre de convicciones
marxistas clásicas. De hecho, parece más marxista que el propio Marx. Marxista
africano, por supuesto…
El artículo de Vozpopuli aporta algunos datos
interesantes sobre la sociología electoral francesa. Por ejemplo, el 60% de
los magrebíes que votan en Francia, lo hacen al Nuevo Frente Popular. Malenchon
interpreta este dato en términos de adhesión de los magrebíes a la izquierda francesa.
Se equivoca por completo: votan a la izquierda porque creen que es la que les
va a aumentar y mantener el comodísimo régimen de subvenciones de que disfrutan
desde mediados de los 70. Es, incluso, posible, que el propio Melenchon sea
consciente de esto y de que los magrebíes no se acercan al Frente Popular por “solidaridad
de clase”, sino por puro interés personal. Y eso reforzaría, incluso, su
expresión de hastiado a la que ya hemos aludido.
Así que, en las últimas semanas, Melenchon ha iniciado un nuevo giro -no menos inconsciente y suicida que el anterior- orientado hacia el votante negro.
ERIC COQUEREL (EL PACO SALAZAR FRANCÉS) y
SEBASTIEN
DELOGOU (SI ERES NEGRO VOTA A UN NEGRO)
Eric Coquerel, diputado y hoy presidente de la
comisión de Finanzas de la Asamblea y una de las principales voces del Frente
Popular, afirma que "la representación política debe corresponder
con el color de la piel de los habitantes de los territorios concernidos”.
Es decir: que, en un distrito electoral con mayoría negra, el diputado debe
ser, obligatoriamente, negro.
Pero hay un matiz: Coquerel es el Paco Salazar
francés. En efecto, Coquerel, como el socialista español, no son precisamente
dos “adonis”, y “presuntamente” han utilizado su poder e influencia para acosar
mujeres. Coquerel está hoy procesado por acoso de Sophie Tissier, activista de “los
chalecos amarillos” y también, en otro contexto, también muy habitual en la
izquierda, por violencias hacia un policía.
Coquerel pertenece al entorno íntimo de Melenchon
y sus declaraciones no han sido una excepción personal. Otro de los miembros de
ese entorno, Sebastien Delogou, aspirante a la alcaldía de Marsella, se
desplazó a Saint-Denis el pasado diciembre, para apoyar al candidato local,
Bally Bagayoko, de origen maliense. Saint Denis, localidad con más de un
30% de población inmigrante, 130 nacionalidades representadas, y una mayoría de
residentes de origen magrebí, ha sido desde los años 20 el talismán de la
izquierda francesa. Y ya, por entonces, su dominio fue problemático,
especialmente cuando Jacques Doriot, alcalde la ciudad y uno de los
responsables de la III Internacional, se separó del estalinismo y dio un giro
hacia el fascismo. Hoy es una zona colonizada por africanos magrebíes y negros.
En Saint Denis, el voto musulmán está asegurado
para la izquierda. Ahora se trata de conquistar el voto negro. Y para eso fue Delogou quien reivindicó allí “la
representación fundada en la pertenencia identitaria a una raza”, antes
que una adhesión a un proyecto político común. O como dice el periodista de Vozpopui:
“Es decir, y sin darle más vueltas, si eres negro, vota a un negro”.
Pero, si eres negro, ni se te ocurra votar a un blanco…
También aquí, el historial judicial de Delogu es
rico en “incidentes”. En enero de 2025 compareció ante los tribunales por
negarse a identificar durante un altercado el 10 de marzo de 2023. Se le acusa
de causar incapacidad laboral total al propinar patadas en los tobillos al
subdirector y al asesor superior de educación del instituto. Fue sentenciado
por el tribunal de Marsella a una multa de 5.000 € por violencia
intencionada contra miembros del personal de la Educación Nacional y a
otras dos indemnizaciones de 1.600 € a dos funcionarios. No
acaba ahí su historial: El 15 de mayo de 2025, el domicilio y la oficina
parlamentaria de Sébastien Delogou fueron registrados como parte de una
investigación preliminar abierta en octubre de 2024 a raíz de una denuncia
presentada por Isidore Aragones, alegando que le habían robado documentos
personales. En enero de 2026, fue remitido al tribunal penal por receptación
de bienes robados, poner en peligro a terceros y violación de la
confidencialidad de la correspondencia. El caso se refiere a una carpeta
que contiene documentos privados y confidenciales robados a Isidore Aragonès,
entonces director de una empresa de limpieza en Marsella durante un conflicto
social.
MARTENS BILONGO, DIPUTADO NEGRO, O “LOS FRANCESES
EN LA MIERDA”
Los datos sobre los líos judiciales de Delogu y de
Coquerel han sido tomados de Wikipedia.fr y están perfectamente documentados,
como los que afectan a Carlos Martens Bilongo, uno de los protegidos de
Melenchon, hijo de congoleño y angoleña, quien refiriéndose a los franceses
blancos dijo: “Vamos a enseñarles que somos más numerosos e inteligentes. Si
tenemos más hijos, peor para ellos; nos han colonizado, ahora están en la
mierda”…
Martens Bilongo parece encarnar el modelo de “líder
africano para Europa” que necesita Melenchon para atraer el voto africano. De momento, ya es diputado y su tendencia a
victimizarse es notoria. En noviembre de 2022, mientras hablaba en la tribuna
parlamentaria sobre el barco negrego Ocean Viuking que no podía atracar
en puertos italianos, un diputado lepenista le interrumpió gritando “¡Que
vuelvan a África!”. Bolongo presentó denuncia contra el diputado afirmando
que había dicho la frase en singular y refiriéndose a él: “¡Que vuelva a
África!”…
Frecuentemente, Martens Bilongo ha estado en el
centro de incidentes con la extrema-derecha e, incluso, contra población
magrebí. En 2023 recibió un golpe en la cabeza por parte de un magrebí cuando
se solidarizaba con la muerte de otro magrebí que intentaba huir de la policía
tras robar un vehículo. Dado que la agresión había partido de magrebíes, su
partido, incluso, se negó a hacer declaraciones y condenarla. Poco después
se le vio apoyar a la organización antifascista Jeune Garde (disuelta en 2025
por “incitar a actos violentos
contra individuos, provocaciones que a menudo tuvieron consecuencias”). En las fotos que el propio Martens Bilongo publicó en
redes sociales se le veía en un entrenamiento de boxeo en un gimnasio de la Jeune
Garde.
Y, como era de esperar, Martens Bilongo, como
probo dirigente de izquierdas, también se ha sido acusado de delitos económicos.
En Mayo de 2023, fue objeto de una investigación por blanqueo de capitales y
fraude fiscal, malversación de activos corporativos y omisión de declaración
ante la Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Pública. Se le
sospecha, en particular, de haber ocultado 200.000 euros a las autoridades
y es objeto de un proceso abierto a mediados de abril tras un informe de la
inteligencia francesa. El 17 de mayo de 2023, BFMTV que Carlos Martens Bilongo se
había beneficiado hasta diciembre de 2022, seis meses después de su elección
como diputado, de una “vivienda social” ubicada en el Valle del Oise, que
había subarrendado a una de sus hermanas cuando ya era propietario de dos
apartamentos, y que cobraba alrededor de 7.500 € brutos al mes como
todos los diputados. En enero de 2025 la investigación que se le seguía por
presunto fraude fiscal concluyó que no existía delito
Para colmo, este modelo de diputado africano,
en diciembre de 2025, en el curso de una entrevista en el canal de
YouTube "La Librairie africaine", Carlos Martens Bilongo realizó
comentarios sexistas y misóginos sobre Rachida Dadi, afirmando que su carrera
se forjó acostándose con hombres, lo que le permitió convertirse primero en
ministra de justicia y luego de cultura. Cabe decir que Rachida Dadi es de
origen magrebí. Podríamos seguir con otras muestras del “estilo político”
de este africano.
Vozpopuli ha mencionado también otras
declaraciones de Bilongo en las que considera a los habitantes de la región
francesa de Nord, como “intelectualmente pobres” y acusándoles de racistas. ¿Motivo?
Allí, se encuentra el feudo electoral de Marine Le Pen y, los únicos
inmigrantes han optado por esta región son polacos, españoles e italianos.
DANIÈLE OBONO: DEL “FUCK FRANCE” A LOS “TALLERES
RACIALIZADOS”
No termina aquí el repertorio de “glorias del
nuevo frente popular francés”. La guinda, por supuesto, no podía sino estar
representada por una diputada negra del Frente Popular, Danièle Obono. El escenario
para su declaración ha sido a fiesta de “L’Humanité”, el antiguo diario del
Partido Comunista de Francia. Obono, nacida en Libreville (Gabón), dijo que uno
de los problemas de la fiesta del “Huma” es que “es la fiesta de la izquierda
blanca”. Vozpopuli resaltaba que Obono, además, mostraba su indignación
porque en esa celebración vio cómo se asaba un cochinillo, lo que para ella no
encajaba con el “ecologismo descolonial”.
El 21 de junio de 2017Danièle Obono fue invitada
al programa de TV donde criticó una petición firmada en 2012, lanzada
por la revista cultural Les Inrockuptibles a favor de la libertad
de expresión de los artistas. La petición denunciaba la acusación contra el cantante
del grupo ZEP, y del sociólogo Saïd Bouamama tras una queja de la asociación de
extrema derecha AGRIF, que
objetó el uso de la expresión «Fuck France» (Jódete Francia) en una
canción de 2010 . Para Obono insultar y denigrara a Francia formaba
parte de “la libertad de expresión de estos artistas”. El tema de la “libertad
de expresión” parece interesarle mucho. En octubre de 2017, una polémica sobre este
tema la enfrentó a Obono con Manuel Valls. Relatar todos los incidentes de
trasfondo racista en los que ha participado duplicaría la extensión de este artículo;
pero uno merece ser mencionado.
En noviembre de 2017, SUD Educación 93
organizó un curso de formación sindical en Seine-Sain-Denis que incluyó dos «talleres
no mixtos», «reservados para personas racializadas». Estos talleres generaron una amplia polémica en Francia por -en
palabras del ministro de Educación Joan-Michel Blanquer- «transmitir claramente racismo». Incluso dentro de
su propio partido, estos “talleres” fueron criticados: varios miembros del Frente Popular declararon
que una actividad sindical debe desarrollarse sin preguntar a sus miembros por
su raza o dejándolos o no entrar según el color de su piel. A esto hay que unir
sus declaraciones tras el asesinato de varios miembros de Charlie-Hebdo,
en las que decía “haber llorado” a las víctimas, pero también llorar por las
“víctimas” que nadie llora y que se ofendieron por las caricaturas de Mahoma en
dicha revista de humor.
ALY DIUARA: CÓMO HACER MÉRITOS MELENCHONISTAS
La izquierda francesa no advierte el formidable
enredo en el que se ha metido al cortejar el voto inmigrante y del que ya nada
va a poder sacarla. El artículo de Vozpopuli destaca las declaraciones de
Fabien Roussel, secretario general del Partido Comunista Francés que osó decir
que, efectivamente, en Francia existe un racismo antiblanco: “por supuesto
que sí”, respondió ante la pregunta de un periodista el año pasado. Los mélenchonistas
tronaron de rabia: Roussel les estaba rompiendo su estrategia de ganar el
voto africano, así que le acusaron de “hacer el juego a la extrema derecha”.
Aly Diuara, otra de las joyitas de la bancada de
diputados del Nuevo Frente Popular, de origen gambiano, reaccionó a las
palabras del comunista afirmando que “ese señor no será nunca ni mi socio
político ni mi camarada”. Pero
Diuara, en sus mítines, se dirige sólo a “nuestra gente”, entendiendo por ello,
aquellos que son del mismo color negro. Vozpopuli destaca que “ser anti-blanco
y anti-judío como Diuara, méritos para llegar lejos en el mélenchonismo”.
PRIMERAS CONCLUSIONES
Todos estos personajes de primera línea en el
Nuevo Frente Popular y en La France Insoumisse, su columna vertebral, reflejan
perfectamente el drama de la izquierda francesa: necesita colocar en primera
línea a personajes de raza negra y elije a los que más se hacen notar, sin
reparar ni en su capacidad intelectual, ni en el fondo de sus ideas, ni en sus
aspiraciones, ni siquiera en su historial que, por sí mismo es suficiente como
para seguir expulsando al voto “europeo” en la izquierda francesa, sin generar el
entusiasmo esperado entre los votantes negros, salvo como no sea a título
revenchista.
Por otra parte, en algunos de estos casos, el “voto
negro” y el “voto magrebí” son incompatibles. La “racialización del voto” genera
estos problemas inesperados para la izquierda. Lo que les une a ambos es la
posibilidad de que el gobierno que salga de unas elecciones aumente subsidios y
medidas paternalistas que… por supuesto, deberá pagar la clase media blanca. El
resto, literalmente, les trae al fresco.
Para los Melenchon, Coquerel, Degolou y su
entorno, el único problema es cómo ganar votos, a costa de lo que sea, incluso
de traicionar sus orígenes culturales, su grupo étnico y sumir a la sociedad
francesa en una fase de guerra civil multiétnica. Porque, no sólo son
incompatibles “blancos” originarios con magrebíes y negros, sino que también
resultan incompatibles, negros con magrebíes.
La charca en la que se ha metido la izquierda de
Europa Occidental con la cuestión de la inmigración es notable y solamente
tiene parangón con la que la derecha ha aceptado incorporar a más y más
inmigrantes, aunque ni fuera necesario, ni siquiera recomendable desde el punto
de vista de la cohesión de las sociedades. Izquierda y derecha, ahora, se
encuentran en la fase de llanto y crujir de dientes…
La incorporación de las, hasta ahora minorías que
hacia 2050 serán ya mayorías, en las sociedades occidentales, lejos de hacer
desaparecer el racismo y la xenofobia, han generado un nuevo frente racista: el
racismo antiblanco. Para los políticos
“nativos” de la izquierda, el lema es “todo por un voto”. Para la nueva
clase política procedente de la inmigración, en Europa puede hacerse de todo,
porque Europa es la “tierra de la libertad”, y por tanto, ni existen leyes, ni
existen normativas que regulen la libertad de expresión o la fiscalidad: de
hecho, han venido a Europa pensando que en la “tierra de la libertad” cada cual
hace lo que le da la gana.
El artículo de Vozpopuli termina con un
párrafo del filósofo y politólogo francés, Pierre André Taguieff, extraído de
su libro publicado en 2025, Du racismo en général et du racismo anti-Blancs
en particulier: “Todos los racismos son denunciados públicamente
salvo el racismo anti-blancs. Solo es reconocido como realidad social por una
minoría de intelectuales y de actores políticos. (…) El nuevo moralismo
politizado consiste en controlar y castigar a todos los que no son considerados
como ‘anti-racistamente’ correctos. La corrección política implica ahora
estigmatizar y criminalizar a los blancos como racistas, al tiempo que se niega
la existencia del racismo anti-blancos”. Taguieff llega tarde: nosotros
mismos habíamos traducido y publicado el libro de Bruno Gheerbrant titulado Racismo
contra los Blancos. Estrategia y tácticas… publicado en Francia en
2018.
Atizar un racismo antiblanco por conveniencias
electorales es la más innoble, suicida, ciega y repugnante de las políticas de
la izquierda (una charca enfangada de políticas innobles, ciegas y suicidas
aureoladas con el sentimiento de una pretendida superioridad moral). Y no es solamente en Francia donde se ha
adoptado. La izquierda española, no ha tenido ocasión de llegar a tanto, pero
es cuestión de tiempo (como veremos en la segunda parte de este artículo).
Particularmente, uno de los elementos que merecen una
consideración más detenida es la opinión del diputado negro Martens Bilongo de
que en las zonas en donde la Agrupación Nacional es mayoritaria, se trata de
zonas de “baja cultura”… Dejando aparte que se trata de zonas de trabajadores,
pescadores y mineros, se trata de regiones con un aceptable nivel cultural. Compárese,
si vamos a eso, con la historia africana, situada en el neolítico hasta la
colonización europea. Y no queremos ser racistas ni xenófobos, pero el que se
achaque a una región europea “falta de cultura” nos permite realizar un
ejercicio de “memoria histórica”: África sigue siendo, incluso en el siglo XXI,
la zona más atrasada de la humanidad, y si no está más atrasada aún ha sido
gracias a la colonización y si no es más pobre es gracias a los miles de
millones vertidos por los Estados europeos desde la independencia y que han
servido para muy poco, casi para nada.
La izquierda, sometida a los tópicos de la “corrección
política” sigue pensando que todos los humanos y todas las razas son “iguales”.
La historia, la memoria, la antropología e, incluso, la genérica, dice,
justamente, todo lo contrario. La desigualdad es, más bien, la norma de todo lo
que está vivo. Así que, si hay que comparar, comparemos…












