5. ¿POR QUÉ SE HA PRODUCIDO AHORA LA “OPERACIÓN RESOLUCIÓN ABSOLUTA”?
En el inicio del segundo año de mandato de Donald Trump, el
presidente norteamericano ha juzgado que ya era hora de aplicar este diseño de “reordenamiento
mundial” en zonas de influencia. Es perfectamente consciente de que el mundo es
demasiado grande para tener un “único gendarme mundial” y esto es lo que le ha
llevado a aceptar la teoría del reparto del mundo en zonas de influencia. Y la
“zona de influencia” de los EEUU es, como hemos dicho, “el Hemisferio
Occidental”: esto es, el continente americano. Se trata, pues, de obtener la
hegemonía económica en esa zona y cerrarla a la penetración de otras
superpotencias.
No hay nada nuevo bajo el sol: EEUU ha vuelto a sus dos políticas
esenciales:
- la política del “palo y la zanahoria”: "Stick and Carrot
policy", palo a los que se opongan a los intereses de los EEUU y premios
a los que los apoyen.
- la “doctrina Monroe”: “América para los americanos”, es decir,
nunca mas colonización, no ya por potencias europeas, sino por ninguna de las
otras dos superpotencias. En otras palabras: “América para los americanos… del
Norte”.
El secuestro (esta palabra refleja con mayor crudeza lo esencial
de la operación, mucho más que “extracción”, “detención”, “captura”, etc.) de
Maduro es una aplicación de la política del “garrote” y las promesas de
participar en la reconstrucción económica de Venezuela, la aplicación del otro
principio: “zanahoria” para los colaboracionistas. Y, por lo mismo, puede ser
considerada como una primera aplicación de la nueva “doctrina Monroe”.
Los términos sesenteros “imperialismo”, “liberación nacional”, “neocolonialismo”,
no sirven para definir este nuevo diseño. Los marines no van a ocupar países, no
se van a iniciar guerra prolongadas de liberación nacional, ni existen
posibilidades de que aparezcan “focos guerrilleros”. Tampoco se van a
imponer por la fuerza gobiernos, pero sí a derribar a aquellos que cierren el
paso a los intereses económicos de los EEUU.
6. ¿CUÁLES HAN SIDO LOS MOTIVOS QUE HAN JUSTIFICADO ESTA OPERACIÓN?
Poco después del secuestro de Maduro, Donald Trump explicaba qué
razones le llevaron a esta drástica intervención:
- por un lado, Trump aludió en su rueda de prensa, especialmente al “petróleo”. Vino a decir que Venezuela había “robado” a las petroleras norteamericanas, nacionalizando la industria petrolera. Lo cual es cierto: pero esta nacionalización se produjo en 1975 bajo el gobierno socialdemócrata de Carlos Andrés Pérez contra los intereses, especialmente, de Exxon y Shell. Se creó una empresa estatal, Petróleos de Venezuela SA, y se pagó una indemnización de 5.000 millones a las empresas afectadas. Posteriormente, Hugo Chávez abordó otra medida complementaria en la Faja Petrolífera del Orinoco. Trump planteó el problema recordando que la industria de extracción del crudo en Venezuela está anticuada, no se ha renovado en décadas y está prácticamente inservible. EEUU viene a “levantarla” para que el petróleo fluya de nuevo aportando riqueza.
¿Puede asumirse este planteamiento?
Sólo en cierta medida y como concesión a la industria petrolera. EEUU
no necesita petróleo venezolano. EEUU tiene reservas suficientes y mucho más
accesibles. Más bien parece un argumento para mantener contento a una fracción
del Partido Republicano en el que los petroleros siempre han tenido una notable
influencia. La inyección de petróleo venezolano en grandes cantidades en el
mercado mundial tendrá como efecto, el abaratamiento del combustible y la
desactivación de proyectos como el “coche eléctrico” en el que China había
apostado
- por otro lado, Trump justificó la intervención en la lucha contra el narcotráfico. Y este planteamiento tiene más visos de verosimilitud. EEUU sufre una epidemia de dos drogas devastadoras: cocaína y fentanilo. Ambas llegan del sur de Río Grande. La salud pública está en juego en los EEUU y un país con una sociedad debilitada por la droga es, a fin de cuentas, un país débil y vulnerable.
¿Puede asumirse este motivo?
Si, el problema de la cocaína y del fentanilo es muy real, tanto
en EEUU como en otros países. La destrucción en alta mar de lanchas cargadas
con droga demuestra que puede y debe lucharse contra el narcotráfico de la
manera más expeditiva posible.
- En cuanto a la implicación de Nicolás Maduro en el cartel de los Soles, ya es harina de otro costal. Desde los años 80, los EEUU siempre que han querido combatir a alguien le han tachado de “narcoterrorista”, también aquí no hay nada nuevo bajo el sol. ¿Es Maduro un “narcoterrorista”? Por supuesto, no vamos a poner la mano en el fuego por ningún político que apoye o sea apoyado por el Grupo de Puebla que, a fin de cuentas, ha sido la gran plataforma que ha apoyado al régimen bolivariano de Venezuela a nivel internacional. Serán los tribunales los que decidirán… si bien es cierto que la “moda” de que los vencedores juzguen a los vencidos, inaugurada en 1946 con el Proceso de Nuremberg, no genera precisamente confianza. El vencido está condenado por anticipado, sean cuales sean las acusaciones que pesan contra él.
- Crisis migratoria y seguridad en las fronteras norteamericanas. Trump alegó que Maduro ha estado vaciando cárceles y exportando delincuentes a EEUU. No es una novedad, sino una práctica habitual puesta en marcha por muchos gobiernos: lo ha hecho Castro vaciando cárceles y manicomios y lo está haciendo Mohamed VI con sus reiterados “indultos” y su invitación a que los delincuentes liberados se dirijan a España…
- Restauración de la democracia. Parece muy claro que se produjo un fraude generalizado en las últimas elecciones venezolanas. Muy pocos observadores internacionales (Zapatero entre ellos) sostuvieron que no hubo fraude en los comicios: todo induce a pensar que el fraude fue masivo. Por otra parte, apenas 60.000 venezolanos residentes en España (de los más de 400.000) pudieron votar. Por otra parte, entre 8 y 9 millones de venezolanos se han exiliado por motivos económicos o políticos en los años del chavismo (compárese esta cifra con la de 9.000.000 de ucranianos que han abandonado el país desde el estallido del conflicto armado…). Cuando RTVE intentó encontrar algún testimonio de venezolanos residentes en Madrid para que diera su opinión sobre el secuestro de Maduro, simplemente no encontró ninguno.
7. ¿CÓMO HA SIDO POSIBLE LA “OPERACIÓN RESOLUCIÓN ABSOLUTA”?
Si prescindimos de la retórica patriótico-militarista, utilizada
por el portavoz del Pentágono y por el propio presidente Donald Trump, parece
demasiado evidente que el “operativo” contó con información privilegiada que
solamente podía salir del interior del régimen. Los miembros del Delta
Force no son personajes hollywoodienses, a lo Chuck Norris o a lo Steven Seagal:
su suerte depende que le información de que disponen sea correcta. La
presión ejercida en las últimas semanas por el despliegue naval frente a las
costas de Venezuela, debió crear grietas dentro del bloque chavista. Éste,
denominado “Gran Polo Patriótico Simón Bolívar”, es una coalición de partidos
indigenistas y de izquierdas de los que el más fuerte es el Partido Socialista
Unido de Venezuela. La otra gran fuerza de apoyo al régimen son las “Fuerzas
Armadas y Populares” y las “milicias bolivarianas”, formadas según el modelo
cubano.
Todo induce a pensar que Delcy Rodríguez, vicepresidenta del
país y ministra del petróleo desde agosto de 2024, ha sido la persona en la que
han pensado, desde el principio, los estrategas norteamericanos, para sustituir
en los primeros momentos a Maduro. El hecho de que se encontrara en Moscú
en el momento de producirse la “Operación Resolución Absoluta” induce a pensar
que fue ella la que traicionó a Maduro y la que, en función, no tanto de su
cargo como vicepresidenta, sino en el de “ministra del petróleo”, es la persona
que facilitó el raid norteamericano. La que, hasta ahora, era la mano
derecha de Maduro, ha sido la que ha maniobrado contra él para salvar su propia
vida y el patrimonio acumulado en estas dos décadas de chavismo.
Así se entiende el que, durante la rueda de prensa, Trump aludiera
a ella para “pilotar” la etapa de transición que mediará entre el secuestro de
Maduro y la convocatoria de nuevas elecciones y la que permitirá -bajo la
amenaza de una acción “más contundente” que implicaría su propia vida- la
entrada de los petroleros norteamericanos en el negocio venezolano.
Como siempre, ha sido la partidaria más fanática de Maduro, la que
finalmente lo ha traicionado para salvar sus propios intereses. Hay que recordar que Delcy Rodríguez era la persona que estaba
en contacto con Zapatero y con las tramas más corruptas del gobierno sanchista.
8. ¿POR QUÉ HA SIDO TAN FÁCIL LA “OPERACIÓN RESOLUCIÓN ABSOLUTA”?
El régimen chavista ha dedicado una parte considerable de su
presupuesto (el 5,5% del total) a la Defensa. En el ejercicio de 2025, la cifra
dada a las fuerzas armadas alcanzó el récord de casi 27.000 millones de bolívares
(casi 75.000.000 de euros). Una cantidad muy baja que no permite grandes
alardes de defensa, ni siquiera una mínima posibilidad de soportar una guerra
abierta con EEUU.
A esto se une el que el chavismo, si bien excitó los ánimos de sus
partidarios utilizando como excusa la posibilidad de una agresión, nunca creyó -hasta
hace dos meses- formalmente que se produciría. Las compras de armamento y de
sistemas defensivos se realizaban en función de la política exterior del gobierno
que consistía en cortejar la amistad con Rusia y con China. Así pues, el gobierno
venezolano compró material de radar y detección de aviones a la República
Popular China, mientras que los sistemas de misiles antiaéreos se compraban a
Rusia. El resultado de estas compras erráticas, ha sido que los sistemas de
detección aérea estaban desconectados de los sistemas antimisiles y, por tanto,
eran inoperantes. Además, se daba la circunstancia de que en ambos casos ambos
sistemas no habían recibido los mantenimientos adecuados: parte de los
radares chinos no funcionaban y las baterías de misiles rusos se habían ido “canibalizando”
a medida que faltaban piezas y repuestos de unos que se suplían con piezas de
otros. Sin operarios especializados, sin mantenimiento, desconectados entre
sí, las fuerzas de los EEUU que participaron en la operación tenían todos los
ases en su poder.
9. ¿QUÉ FUTURO LE ESPERA A VENEZUELA?
Si se cumpliera la constitución bolivariana, Delcy Rodríguez,
elegida presidenta del país en sustitución de Nicolás Maduro, debería convocar
elecciones en el plazo de un mes después de producirse su nombramiento como
presidenta. Pero, por el momento, no parece que vaya a ser así: existen todavía
importantes grupos sociales que apoyan al régimen chavista y que va a ser mucho
más difícil liquidar: en especial las fuerzas armadas bolivarianas. En cuanto a las “milicias populares”, ni su armamento, ni su
preparación, ni su voluntad de lucha pasan más allá de una milicia mercenaria
pagada: sin el dinero que engrasaba su maquinaria, estas milicias se irán
desmovilizando y, finalmente, terminarán desapareciendo. Pero el ejército es
otra cosa.
Se trata de un ejército fuertemente ideologizado que desde hace
más de veinte años ha sido modelado por asesores cubanos. Estos han traído, no
solamente técnicas de combate convencionales, sino también sus particulares
creencias religiosas afro-caribeñas. El bombardeo
y destrucción de la tumba de Hugo Chávez es, sin la menor duda, el mensaje
dirigido a este ejército que, a partir de ahora, ya no podrá contar con los
recursos mágico-supersticiosos en los que los asesores cubanos los habían formado
en sus cultos particulares (palo mayombé, santería, etc.).
Los exiliados venezolanos, inicialmente pensaron que el secuestro
de Maduro supondría el final inmediato del régimen chavista y la llegada al poder
de Edmundo González y Maria Corina Machado. Parece bastante claro que, si la
oposición democrática logra mantenerse unida hasta las próximas elecciones, cuando
sea que se celebren, verá triunfar sin excesivas dificultades a su ticket
electoral. Pero esto no será inmediato: por una parte, hará falta ver cómo
quedan los equilibrios interiores en el bloque bolivariana, las fisuras que
aparecen y la valoración que hacen de la presunta traición de Delcy Rodríguez.
Todo induce a pensar que como fuerza política el chavismo se irá desintegrando
poco a poco. Pero quedarán las fuerzas armadas bolivarianas, el sector más
fanático del régimen que es, en última instancia, el único que podría oponerse con
su fuerza coercitiva a la convocatoria de elecciones.
Con todo, incluso los militares venezolanos es poco probable que asuman
el poder soportar otro raid demoledor como el que culminó con el secuestro de
Maduro y la destrucción de buena parte de su potencial aéreo.
Si bien puede parecer contradictoria el escaso apoyo prestado por
Trump a la oposición democrática, esto se debe a su intención de evitar por
todos los medios un baño interior de sangre, una guerra civil que destruiría lo
que queda en pie de la industria petrolera. Es
más que probable que se haya garantizado la inmunidad de Delcy Rodríguez (y
su traslado a Moscú), a cambio de que esta desmovilice lo que queda en pie del
régimen y convoque elecciones anticipadas en cuanto los asesores de la
industria petrolera norteamericana pongan pie en el país.
10. DESPUÉS DE VENEZUELA, CUBA
La agonía del régimen cubano está durando demasiado. La caída de
la URSS supuso el cese de la ayuda que recibía la isla de esta superpotencia.
Sin embargo, el régimen aguando, mal que bien, esta merma. En los años
siguientes, se suavizaron las condiciones del embargo impuesto por EEUU, el
turismo se convirtió en una fuente de divisas y en el verdadero pulmón de la
economía cubana, mucho más que el ron, el tabaco y las zafras. Pero, hoy,
las necesidades tecnológicas están amenazadas por la carestía, y especialmente
los servicios sociales y sanitarios, se encuentran muy deteriorados y precisan
grandísimas inversiones que no pueden venir del interior de la isla. A partir
de ahora, el petróleo venezolano dejará a afluir a la isla, con lo que su
situación se agravará. En esas condiciones, parece más que probable que se
reproduzca la situación venezolana: los EEUU intentarán ganar a alguno de
los miembros de la cúpula del poder para sentenciar el final del régimen.
No hay que olvidar que el Secretario de Estado de los Estados
Unidos, Marcos Rubio, es de ascendencia cubana y conoce perfectamente la
situación interior de la isla, el carácter de sus habitantes y la estructura
del régimen.
Por otra parte, la “caída” de los restos del castrismo cubano
generaría una decepción en la izquierda y en la extrema-izquierda mundial:
sería “otro fracaso” del comunismo y desanimaría a experiencias inspiradas en
los mismos principios: un nuevo golpe, en definitiva, para la izquierda
iberoamericana y para el grupo de puebla, cuyos restos deberían moderar extraordinariamente
sus posiciones, especialmente en México y Colombia. En este sentido, la
operación realizada en Venezuela puede ser para ellos una primera advertencia y
una llamada al orden
CONCLUSIONES
El “nuevo orden mundial”, el trazado por Rusia, Estados Unidos y
China, ha dado un paso al frente con el secuestro de Nicolás Maduro. Otros movimientos se sucederán en el período 2026-30. Lo más
probable es que en este mismo año se produzca el final del conflicto
ucraniano, elecciones anticipadas en aquel país, inmensa decepción nacional por
el acuerdo de paz al que están obligados a llegar con Moscú y relevo de
Zelensky (que, al igual que Pedro Sánchez, puede tener un complicado futuro
judicial tras abandonar el poder). Podemos esperar también un recrudecimiento
de la tensión en el sudeste asiático.
En cuanto a la Unión Europea, en estas últimas semanas se han
producido algunos pequeños y tímidos intentos de rectificación de las políticas
suicidas adoptadas en los últimos años. Pero, se trata de medidas tan pequeñas
que palidecen ante el gran conflicto que se avecina. En efecto, retrasar el fin de los coches de combustión hasta más
allá de 2035 o endurecer mínimamente las condiciones para la llegada de mas
inmigración, son medidas que llegan tarde o muy tarde.
En efecto, la UE no restringe (tímidamente) la entrada de más
inmigrantes por convencimiento, sino porque resulta evidente que esta política
de tolerancia ante la inmigración salvaje, ha generado un auge inesperado e inaudito
de los partidos populistas, antiinmigracionistas y euroescépticos. Si
tenemos en cuenta que en la mayoría de países de Europa Central ya gobiernan
partidos populistas, y que la Europa Carpática y del Este no tiene la menor
intención de abrir las puertas a la inmigración africana y árabe para vivir
situaciones como las que se viven en Europa Occidental, y si tenemos en cuenta
que en Francia, Alemania (los “motores de la UE”) y en el Reino Unido, los
partidos populistas están al borde de llegar al poder en apenas una legislatura,
estas medidas “cosméticas” parecen casi obligadas.
Pero la política exterior de la UE sigue siendo errática y
suicida: por un lado, los acuerdos con el Mercosur sepultarán por completo a la
agricultura europea, algo de lo que la UE se siente muy orgullosa, para poder
transformar los campos de cultivo en huertas solares y parques eólicos,
energías con las que espera poder alimentar la Cuarta Revolución Industrial en
curso. Por otro lado, la UE es hoy la única área del mundo que cree en la “globalización”…
pero la invasión de las macas chinas de coches (y dentro de pocos de las indias)
ha hecho reflexionar a muchos: si las mayores marcas de automóviles están a
punto de desaparecer generando no menos de 2.000.000 de parados y un
empobrecimiento general del sector industrial, la UE es consciente de que
precisa una industria de sustitución. Y, aprovechando el nuevo curso de la
política norteamericana, ha optado por la industria armamentista.
En los países del Este y en los países nórdicos, hoy se está
viviendo una psicosis de guerra autogenerada por la propia UE; se espera que Rusia
ataque de un momento a otro. Los medios de comunicación europeos, especialmente
en el Este y en Escandinavia, excitan el “peligro ruso”… aun cuando no existe
ningún dato objetivo de que en el Kremlin exista la más mínima intención, ni siquiera
el más mínimo interés por “invadir Europa”. Se trata de una pantomima cuya
intención final no es otra que justificar el desarrollo de una industria
armamentista europea que, además de dar la posibilidad de exportar sus
productos, sustituya los puestos de trabajo perdidos por la invasión de
vehículos low-cost chinos.
Pero la triste realidad de Europa es que el “decoupling”
con los EEUU ya es un hecho. La OTAN, apenas es un despojo que no interesa en
absoluto a los estrategas geopolíticos de Washington y los países europeos, un
conjunto de países mal dirigidos, cada vez más desiguales, con sociedades
progresivamente más ingobernables y sin futuro o, más bien, con un negro futuro
que pasa por guerras civiles, renovación completa de élites dirigentes y una
incomprensión total de las necesidades presentes y futuras de sus sociedades. No
es que Europa ya no cuente para nada en la política internacional, es que, cada
uno de los países europeos ya no tiene la más mínima posibilidad de crear un
área propia de influencia: ni el Reino Unido con su “Commonwealth”, ni Francia
con su idea de “francité”, ni mucho menos España con la de “Hispanidad”.
Y todo este esquema hay que introducirlo dentro del marco de la
Cuarta Revolución Industrial en la que la República Popular China tiene todas
las cartas para resultar hegemónica. Por tanto, debemos considerar que el
actual reparto tripolar del mundo y su división en “zonas de influencia” describe
solamente una situación circunstancias que se prolongará, como máximo, entre
2025 y 2040. A partir de ese período es presumible que se abra una nueva
reordenación mundial y que una China engrandecida por sus éxitos tecnológicos,
sus recursos energéticos, el peso de su industria en el sector de las nuevas
tecnologías y de su población, le permitan aspirar a dictar sus reglas a nivel mundial.
Por el momento, los sucesos de Venezuela nos han permitido
realizar un nuevo análisis de la política mundial. Entender por qué se ha
producido es vital para comprender las líneas a las que se dirige el “nuevo
orden mundial” es este ciclo de 15 años, hasta el 2040.
* * *
Obviamente, todas estas consideraciones sobre el “nuevo orden
internacional” llevan implícitas una serie de reflexiones sobre nuestro propio
futuro y las orientaciones que debería tener un “movimiento nacional,
patriótico y revolucionario” en el siglo XXI y que esperamos poder abordar en
próximas semanas.












