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jueves, 7 de agosto de 2025

LA MULTICULTURALIDAD COMO FACTOR DE EMPOBRECIMIENTO (I) - RAZAS E INTELIGENCIA ¿UN TEMA CONTROVERTIDO?

Solo lo es en la medida en que así lo quieren los fanáticos de los dogmas instituidos por quienes controlan el poder intelectual y cultural, tanto en los medios de comunicación como en el ámbito universitario. Esto se hace con un desprecio constante y sistemático de los datos científicos, sobre todo en Francia, mientras que, en los países anglosajones, donde la caza de brujas también está muy presente, los investigadores pueden, a pesar de todo, hacer oír su voz y presentar los resultados de sus trabajos.

En 1977, la editorial Editions Copernic desafió las prohibiciones y causó un gran revuelo al publicar, bajo la firma de Jean-Pierre Hébert (nombre presentado como el seudónimo colectivo de cuatro investigadores especialistas en ciencias de la vida), Race et intelligence, en la colección «Factuelles», dirigida por Alain de Benoist. La ambición de este libro se definía así: «1969: estalla en Estados Unidos el «caso Jensen». El profesor de psicología de la educación de la Universidad de Berkeley, A. R. Jensen declara que la diferencia media registrada desde hacía tiempo entre las diferentes razas en los resultados de los tests de coeficiente intelectual (CI) se explica probablemente por la intervención de un coeficiente genético. Esta afirmación causó un gran revuelo. Desde entonces, la polémica no ha cesado. En los países anglosajones se han publicado más de cincuenta libros y cientos de artículos sobre este tema. En Francia, reina el silencio. Un silencio que los autores de este libro han querido romper reuniendo todos los elementos del dossier. Y situándolo en el marco del debate que, desde hace un siglo, enfrenta a los «hereditaristas» y los «ambientalistas» sobre la determinación de las aptitudes mentales y los rasgos de carácter en el ser humano.

Desde el principio, los autores han apostado por la objetividad. Rechazan el espectro de un racismo cuyos efectos negativos son bien conocidos, así como cierta propaganda que, bajo el pretexto del igualitarismo, da a entender que hay verdades científicas «buenas» y «malas». Abogan por el derecho a la diferencia y al desarrollo de los pueblos según su propio genio. Los documentos aquí presentados van acompañados de más de mil referencias. El público francés, por primera vez, puede juzgar por sí mismo.

Una promesa cumplida gracias al rico contenido documental del libro, respaldado por una bibliografía que revela la amplitud del debate en el mundo anglosajón. Han pasado treinta años. ¿Dónde nos encontramos hoy?

La Nueva Derecha, a la que pertenecían los protagonistas de Editions Copernic, parece haber renunciado progresivamente a pronunciarse sobre cuestiones que implican de cerca o de lejos la noción de raza. ¿Porque se considera que este tipo de debate es demasiado comprometedor? ¿Porque ya no es compatible con la posición ideológica adoptada por Alain de Benoist (que, por cierto, ha tomado distancia de la etiqueta Nueva Derecha, que ya casi nadie reivindica)? Sea como fuere, no podemos sino lamentar esta decisión, sean cuales sean los motivos, ya que uno de los méritos indiscutibles de la Nueva Derecha fue dar a conocer a un público francófono (culto, por lo tanto, muy reducido...) la importancia ideológica de ciertos temas hasta entonces desconocidos o, al menos, poco conocidos.

Sin embargo, las cosas están cambiando en el panorama intelectual. Aunque la ideología oficial sigue proclamando entre sus dogmas fundacionales la inexistencia de las razas, algunas mentes lúcidas y honestas se plantean preguntas. Es el caso de Bertrand Jordan, biólogo molecular, que acaba de publicar L'humanité au pluriel. La Génétique et la question des races (Seuil).

Parte de una constatación que justifica su libro: no hay libros recientes, al menos en lengua francesa, que aborden la cuestión de la raza, «término que parece casi tabú en nuestro hermoso país» (podría haber añadido: y bien conocido por su apertura de espíritu y su apego a la libertad de pensamiento y de expresión...). Al reseñar el libro de Bertrand Jordan en Le Monde (18 de marzo de 2008), Jean-Yves Nau se ve obligado a reconocer, sin mucho entusiasmo, que la obra aborda sin evasivas la validez de la referencia a la raza: «Lejos de los tópicos que genera la cuestión de la realidad de este concepto en la especie humana, el autor explica, con gran pedagogía, lo que los últimos avances de la genética nos dicen sobre nuestras identidades y nuestras diferencias. Y hay que reconocer que esta ciencia en plena expansión pone en tela de juicio muchos postulados cómodos».

Bertrand Jordan recuerda que la existencia de las razas, durante mucho tiempo considerada una evidencia, fue en un momento dado objeto de una importante prohibición: «Esta afirmación fue refutada tras la Segunda Guerra Mundial. En las últimas décadas, la biología ha negado la pertinencia misma de la cuestión, alegando que todos los seres humanos comparten el 99,9 % de su patrimonio genético». Ay, ay... Jean-Yves Nau debe inclinarse ante la demostración de Jordan, que derriba el mito de esta supuesta comunidad genética: «No es así. Los últimos resultados de los gigantescos proyectos de secuenciación del genoma humano muestran que las diferencias genéticas entre los seres humanos son más importantes de lo que se suponía hasta hace poco. El desciframiento cada vez más preciso y rápido de los genomas demuestra la existencia de «diferencias hereditarias estables» que, más allá de las apariencias físicas, permiten remontarse a los orígenes geográficos lejanos de los individuos o, en ocasiones, explicar su vulnerabilidad a determinadas enfermedades».

Aunque pone el dedo en la llaga, Bertrand Jordan evita cuidadosamente hacer referencia con demasiada frecuencia a la palabra «razas». Prefiere escribir que «la pluralidad humana, tal y como podemos comprenderla con las técnicas más modernas, es mayor y más sutil de lo que queríamos creer». Y asegura que esta pluralidad no puede traducirse en una jerarquía entre razas. Pero no le pedimos tanto. A nosotros nos basta con que se reconozca un diferencialismo étnico, un etnopluralismo que impulse a que cada «grupo de población», por utilizar el término un tanto hipócrita aceptado por los censores de Le Monde (lo cual es nuevo y revelador), vea reconocido su derecho a la identidad, a su identidad. Nada más, pero nada menos.

PIERRE VIAL

[Artículo publicado en la revista Terre et Peuple, nº 35, equinoccio de primavera de 2008]






miércoles, 9 de julio de 2025

FEIJÓO O LA POLÍTICA DEL AVESTRUZ (COMO PARA DARLE UN CHEQUE EN BLANCO)

Acabo de ver en TVE1 como el portavoz de seguridad Vox, Samuel Vázquez, dejaba literalmente KO al periodista-pesebrista Javier Ruiz Pérez, a propósito de la violación de una joven por parte de menas que ha tenido lugar en Alcalá de Henares. Al pesebrista en cuestión le resulta imposible aceptar que la mayor parte de violaciones que tienen lugar en España sean realizadas por “nuevos españoles” o por ilegales. Eso le ha costado el ridículo más absoluto delante de su propia audiencia. El representante de Vox lo tenía fácil: no todos los inmigrantes son violadores… pero la mayoría de violadores son de origen no europeo. Es así de simple.

¿PORQUÉ VOX SIGUE SUBIENDO EN LAS ENCUESTAS? FEIJÓO, EL AMBIGUO

¿Qué por qué sube VOX en las encuestas? Sube porque los destrozos de la inmigración ilegal y masiva no remiten. Esta es la única realidad. Y estoy convencido que, después del último congreso triunfal del PP, esta tendencia no va a cambiar. Las sombras y ambigüedades que planean sobre el futuro programa electoral del PP, se han concretado en este congreso. Se percibe que el partido de Feijóo intenta una larga marcha hacia el “centro”, que se está convirtiendo en un “partido atrápalotodo” que lanza unas propuestas ecologistas, por un lado, feministas por otro, que trata de seducir a los indepes de centro-derecha, que evita que alguna propuesta radical se cuele, especialmente en materia de inmigración y que, sobre todo trata de convencer de que podrá gobernar solo "con moderación" y no accederá en ningún caso a formar un “gobierno de coalición”…

Feijóo no se ha dado cuenta de que si el PP progresa en las encuestas, no es por méritos propios, sino porque el sanchismo y sus corruptelas están yendo demasiado lejos. Y en esta España, constitucionalmente diseñada como bipartidista, por tradición, si no se vota al PSOE, se vota al PP, diga lo que diga, proponga lo que proponga y tenga la intención que tenga. Porque, a fin de cuentas, ambos no son más que las dos caras de la misma moneda. Pero esto está cambiando. El PP ha logrado tener “enemigos a la derecha”. Fraga se hubiera horrorizado.

Nada, absolutamente nada, nos asegura que Feijóo, pasadas las elecciones y obtenida su rutilante victoria… hará lo que ha prometido. ¿Convocar nuevas elecciones si no obtiene mayoría? No hay un analista que garantice que en otras elecciones mejoraría su posición ¿No pactar con Vox? De eso estamos mas seguros. Feijóo, antes, ahora y con toda probabilidad mañana, tiene como primera opción de pacto, el PSOE. Tras el varapalo desmoralizador que se va a llevar esta sigla tras las elecciones: sin liderazgo, sin programa, con el lastre de la corrupción y decenas de juicios pendientes, el que sustituya al psicópata agónico que lo dirige, deberá estar dispuesto a cualquier pacto si aspira a tocar poder.

Por otra parte, la postura de Feijóo tiene precedentes: el más reciente, en la República Federal Alemana, cuando el día después de realizar una campaña antisocialdemócrata, Friedrich Merz, optó por formar gobierno del ya tercer partido del país, el SPD. La Democracia Cristiana se desdijo de todo lo dicho hasta el día anterior. Lo normal y lo que hubieran querido buena parte de sus electores, era, precisamente, que gobernara en coalición con Acción por Alemania (AfD), especialmente en el Este del país, cuando ya es el segundo partido de Alemania y el “jefe de la oposición”. A esto siguió una campaña de desprestigio de AfD, considerado como “partido extremista”…

Pero lo esencial del caso alemán es que, desde que se celebraron las elecciones en Alemania, AfD no ha retrocedido: de hecho, ha seguido avanzando, especialmente en el noreste del país. ¿Qué ocurre? Pues ocurre que, desde que se celebraron las pasadas elecciones generales, los apuñalamientos protagonizados por musulmanes no han cesado: ahora son prácticamente semanales. Y esto nos lleva, de nuevo, al futuro de la derecha en España.

Año 2000: El Ejido ->TRES ASESINATOS.
2025: EL PROBLEMA HA ALCANZADO DIMENSION NACIONAL

El PP trata de eludir por todos los medios afrontar el gran problema que tiene España: la inmigración irregular y masiva. Si no fuera por la existencia de Vox, Feijóo ni siquiera mencionaría el asunto.

Hoy mismo, se ha producido un apuñalamiento doble en El Ejido, protagonizado por un subsahariano; resultado: un muerto y un herido grave. Si se coloca en el buscador de Google: “apuñalamiento en El Ejido” el resultado es escalofriante, aparece todo el historial de incidentes que se han desarrollado en los últimos 25 años en esa ciudad almeriense: fue allí en donde tuvieron lugar en el año 2000, 3 asesinatos a manos de dos islamistas en menos de una semana, se produjeron graves incidentes y protestas que certificaron que la inmigración empezaba a ser un problema. Desde entonces -y os pido que miréis el buscador de Google- se han producido, con una pasmosa regularidad, incidentes similares en la misma población que confirman que aquellos tres asesinatos iniciales no fueron fruto de desgraciadas circunstancias puntuales, sino que iniciaron una línea de tendencia que se sigue agravando de día en día, una gangrena que se ha ampliado a toda España.


No sabemos ni quiénes son, ni cuáles son sus antecedentes o su estado de salud, no sabemos ni siquiera cuáles son sus intenciones. Y no, la economía española no necesita a la inmensa mayoría: mientras se van nuestros enfermeros y médicos, nuestros licenciados, nuestros investigadores, llegan personas que no aportan nada a nuestra cultura, a nuestro país, a nuestras tradiciones, que son una bomba aspiradora de recursos públicos, que rompen la cohesión social... y los mantenemos por tiempo indefinido. 

En 2000 gobernaba en España José María Aznar y fue él quien entreabrió las puertas a la inmigración para favorecer su modelo económico (salarios bajos, acceso fácil al crédito, inmigración masiva y ladrillo).

¿Qué conclusión podemos extraer de lo sucedido en los últimos 25 años en El Ejido? Muy simple: los problemas, cuando no se afrontan decidida y “radicalmente” (esto es, yendo a las raíces) terminan pudriéndose y convirtiéndose en insolubles.

Esto es lo que ha pasado durante los gobiernos del PP (Aznar y Rajoy) y del PSOE (Zapatero y Sánchez). Han mirado a otro lado hasta el punto de que hoy el problema de la inmigración ilegal y masiva tiene una difícil solución. Nadie quiso prever lo que algunos estábamos convencidos de que iba a ocurrir. Todos se limitaron a subvencionar a la inmigración, sugerir a los medios que ocultaran el origen de la mayor parte de la delincuencia “para evitar brotes de xenofobia” (si querían seguir recibiendo subsidios). Que trataran el tema de la Okupación como vinculado al alza de los precios de la vivienda (cuando está vinculado, de nuevo, a la llegada masiva de inmigrantes ilegales). Y, sobre todo, que ocultaran hasta el ridículo, el hecho cierto y comprobado que se estaba comprando la paz étnica (y Sánchez su futura tierra de exilio en Marruecos) mediante un régimen de subsidios que mantenía tranquilos a los inmigrantes ilegales, operaba como “efecto llamada” e, incluso, que les dejaba cometer delitos una y otra vez, hasta cientos de detenciones, sin entrar ni un solo día en la cárcel.

DE LO ACCIDENTAL A LO SISTÉMICO. UNA SOLA SOLUCIÓN

Y todo esto ha ido creciendo día a día y superando las barreras de lo accidental, para convertirse en un fallo sistémico.

Hace unas semanas revelábamos que la “okupación” ilegal, como mínimo, afectaba 500.000 de personas, en su inmensa mayoría inmigrantes. Feijóo ha dicho que “solucionará el problema de la inmigración”… ¿cómo? De la noche a la mañana, 500.000 okupas ¿se convertirán en propietarios de pisos?, ¿habrá alguien que acepte pagar alquiler?, ¿construirá el estado 100.000 viviendas para ellos? No. Una y mil veces no: solucionar la okupación es paralelo a solucionar el problema de la inmigración masiva. Son vasos comunicantes. No hay solución para uno, sin solucionar el otro.

¿Va a cerrar Feijóo el grifo de los subsidios a la inmigración? Si lo hace, el país y, algunas zonas (Cataluña, Andalucía, Valencia, La Rioja) pueden estallar. La concentración de africanos en esas zonas es tal que lo que no salga de las arcas del Estado, lo sacarán de algún otro sitio, con el riesgo de que ejerzan distintos tipos delictivos del código penal en el peor de los casos y trabajo negro masivo en el mejor.

La ponencia del último congreso del PP, se pierde en lo que todos sabemos y en lo que todos aceptamos: que las siglas PSOE sanchista encubren a una “banda criminal”. Elude, por supuesto, responder al “y tu más”, pero no consigue eliminar el “y tú también” que podría lanzarse contra el partido que hace siete años protagonizó idénticos escándalos de corrupción.

Tengo que reiterar que los problemas de España tienen hoy mala salida. De todos los programas de los partidos políticos, sin duda, el que refleja más claramente la situación del país es el de Vox:

  • ¿Quiere solucionar el problema de la okupación? Expulsión de ilegales.
  • ¿Quiere evitar apuñalamientos y delitos propios del salvajismo tercermundista? Expulsión de ilegales.
  • ¿Quiere aligerar la losa fiscal que pesa sobre el ciudadano español? Empecemos por reducir los subsidios a la inmigración y a las ONG-chiringuito que han hecho del tema su modus vivendi.
  • ¿Quiere que bajen los precios de la vivienda y de los alquileres? Repatríe a inmigrantes ilegales.
  • ¿Quiere reforzar la cohesión de la sociedad española? Pues no entregue la nacionalidad como si fuera una tómbola, déjese de “multiculturalidad” y aplíquese el refrán español “donde fueres haz lo que vienes”.
  • ¿Quiere reducir la factura de la sanidad y de la educación, aumentando la calidad de estos servicios? Esta cuadratura del círculo tiene fácil solución: no más inmigración que la necesaria, no más inmigración que la que entra legalmente.
  • Ah, por cierto: ¿quiere bajar drásticamente las tasas de delincuencia? Retire la nacionalidad a delincuentes de origen extranjero que la han recibido en la tómbola; sitúe como motivo de expulsión inmediata la pertenencia a una banda latina o a un grupo criminal organizado; aplique la expulsión a los delincuentes llegados del exterior al primer delito juzgado justo tras cometerlo, exija antecedentes penales y policiales a los países de origen, repatríe inmediatamente a los que llegan sin pasaporte o mienten sobre su situación, no acepte ni una sola petición de “asilo político” que no se haya solicitado en el consulado español más próximo al país de origen, habilite cárceles low cost para “asilar” a delincuentes extranjeros (sin piscinas, sin celdas individuales, sin televisión, sin “presos de confianza”, sin “beneficios penitenciarios”), lo más parecidas a las que sus países de origen, que no sean cómodas pensiones en donde se lo dan todo hecho.

Y, sobre todo, aplique el principio de “el que entra ilegalmente, sale inmediatamente”.

EUROPA OCCIDENTAL: DE PAÍSES CIVILIZADOS A PARAÍSOS DEL SALVAJISMO

Pues bien, a medida que avanza la flecha del tiempo, la inmigración es cada vez más masiva y la sociedad española cada vez más débil en pérdida completa de cohesión. Puede discutirse sobre si la inmigración será mayoritaria en 2040 o en 2050, pero, de lo que no cabe la menor duda es que Europa Occidental está pasando de ser un país civilizado de origen cristiano, cultura clásica y formado por fusión de distintos pueblos blancos, a ser una prolongación inestable de África. Y no es como para estar orgulloso.

En todo el territorio del Estado Español solamente Vox reconoce el problema en su dimensión más realista. Esta es la cuestión. El sanchismo y el zapaterismo, pasarán, ya no son cuestión política, sino de los tribunales. Ni Sánchez ni Zapatero pueden ya andar sin una nutrida escolta por las calles de España. Tenemos la certidumbre de que ambos acabarán en el exilio marroquí a los pies de Mohmed VI al que tanto y tan bien han servido, con el que tanto y tan bien se han congraciado. Bettino Craxi marca su sendero. Preocupémonos menos por ellos y más por España. Dejemos a los jueces que resuelvan en el plazo mas breve posible los casos de corrupción de unos y de otros.


Hoy el techo electoral de Vox es un 38%... Dentro de dos años, sin duda, habrá aumentado, porque el problema de la inmigración, lejos de haberse resuelto, se habrá agravado con las ambigüedades de Feijóo.

Lo que cuenta ahora es el “gran problema”: están entre nosotros, gentes con unas costumbres y unas creencias muy alejadas de las nuestras, diametralmente opuestas. En algunos casos, incluso se trata de gentes que portan costumbres primitivas y salvajes (ablación del clítoris, por citar la más odiosa de todas), con poco respeto por su vida y por la de otros (bandas latinas, norteafricanos que “tiran de cuchillo” para robar una caja de cigarrillos), que suelen despreciar y/o minusvalorar a la mujer, gentes que consideran que “trapichear” con drogas es lo más normal, o, en el colmo, del absurdo, individuos que están dispuestos a morir y matar por el “sexto pilar del islam”, la yihad, y que creen que apuñalar o atropellar a no importa quien en esta Europa Occidental es un acto “yihadista” que les reportará siete palacios de jade, con siete harenes y setenta y siete huríes cada uno, todas vírgenes… Por no hablar de delincuentes y gentes con trastornos psiquiátricos conscientes de que en España se vive mejor delinquiendo que permaneciendo en su país. O lo que es aún peor: pensando que aquí puede hacerse todo sin riesgo alguno…

ALIANÇA CATALANA: LA RESPUESTA IDENTITARIA INDEPE

Solo Vox está reconociendo el problema en toda su magnitud. Y Aliança Catalana (AC), claro está. Pero hay una diferencia sustancial entre ambas formaciones: Aliança es independentista. Cree que todavía es viable la independencia de Cataluña y que, si en esta región hay más inmigración, se debe a la política migratoria del Estado Español. No vamos a formular una crítica a esta idea -errónea-, en primer lugar, porque el campo de aplicación de Aliança se reduce a los que, habiendo apoyado el “procés”, son conscientes del embrollo migratorio. Por otra parte, el discurso de Sílvia Orriols representa el único sector particularmente moralista y regeneracionista dentro del catalanismo.

Obviamente no se entiende con otras formaciones indepes: su discurso tiene el aroma de la sinceridad y de haber identificado los grandes problemas de Cataluña: clase política, corrupción, inmigración masiva, delincuencia, imposibilidad de integrar a la inmigración, okupación, despilfarro, etc.

Podemos apostar que, a lo más, en un par de elecciones, Junts se habrá disuelto y el sólo nombre de "Puigdemont" suscitará carcajadas, ERC sufrirá una contracción notable, la CUP desaparecerá (de hecho ya ha desaparecido) y AC será el portavoz indiscutible del independentismo, a poco que TV3 se vea forzada a liquidar el “muro del silencio” en torno a este partido.

Pero nosotros somos españoles, nacidos en Cataluña, o españoles de Cataluña (algunos de nosotros con familias que remontan su linaje catalán al siglo XV. Podemos entender que haya catalanes que quieran mantener su identidad, no creemos que ahora sea el momento de juzgar un fenómeno que pertenece al pasado (el debate sobre la independencia) y que para nosotros está muy claro. Un salafista no nos va a preguntar si hablamos en catalán o en castellano a la hora de declararnos la yihad

La historia no da marcha atrás y desde el Imperio Romano, la península Ibérica ha sido considerada como una unidad geopolítica-administrativa, Hispaniae, y desde el reino visigodo una unidad política. No es el momento de discusiones que pueden esperar y que siempre son posibles entre gentes honestas, razonables y sensatas. Ahora es el momento de unir fuerzas para detener la catástrofe étnica que tenemos ante la vista. La ciudadela está sitiada, la peor política es la de entrar en disputas internas: hay que aprestarse a defenderla.

Disfraces solo en Carnaval. No en mi país.


LA ÚNICA SOLUCIÓN: ¡¡REPATRIACIÓN!!

Vox lo ha visto claro y sus propuestas son razonables y coherentes: solo un mazazo detendrá la desfiguración étnico-cultural de España. Y el mazazo tiene un nombre: REPATRIACIÓN. Repatriación, única solución. Sin ambigüedades, sin términos medios, sin medias tintas, sin timideces: solución radical, única solución. El resto -incluida la sarta de ambigüedades peperas- no son soluciones, sino parches vergonzantes.

Por eso mismo, deducimos que Vox seguirá subiendo -por eso mismo está subiendo- y el PP no podrá hacer nada para evitar su propia lenta merma de votos en cuanto la sociedad perciba su impotencia ante el fenómeno migratorio. Es fácil de entender: cada día, cada hora, cada minuto, algún ciudadano español es objeto de algún robo, hurto, puñalada, violación o molestia por parte de ilegales, de “nuevos españoles” o de menas asilvestrados (hasta el punto de que el mero rumor de que se va a instalar un centro de Menas en tal barrio o ciudad desencadena instantáneamente una revuelta cívica y acciones de protesta). Esto no va a cambiar: como no ha cambiado en ningún país europeo. Esto irá a peor. Siempre va a peor. Resulta sorprenden que la experiencia llevada en Europa entre 1990 y 2020, demuestra que, cuanto más dinero se inyecta en “integración”, más se agrava el problema. De minuto en minuto.

Cuando te toque a ti (y, entérate, porque estadísticamente, antes o después serás “víctima”), votante del PP, votante del PSOE, votante de Sumar, despertarás y te darás cuenta de que ya no puedes eludir tomar partido: o con la inmigración ilegal y masiva, arrostrando sus consecuencias más deletéreas, subsidiándola eternamente o en defensa de la seguridad y de la identidad tradicionales y europeas de nuestro país.

No hay una “tercera vía”. Si crees en la “tercera vía” estás muerto.








lunes, 7 de julio de 2025

CUANDO LA AGONÍA DEL SANCHISMO ES LA AGONÍA DE UN PAÍS (1)

Sólo Sánchez parece no reconocer que su hora ha pasado y que él mismo ha terminado siendo un zombi político, sin vida, sin más futuro que el carcelario y sin más lugar en la historia que en el basurero. El último “comité federal” del PSOE ha demostrado sobradamente cómo están las cosas: los pocos disidentes ya están dispuestos a morir matando, las mujeres del PSOE parece que solo gritan en las manifas de orgullo gay y en las del “día de la mujer”. Pero todo tiene un límite y el nombramiento de Francisco Salazar para la Ejecutiva, el habitual babosillo de izquierdas permanentemente avasallador con las mujeres, ha hecho que alguna ofendida pusiera el grito en el cielo y revelase episodios de su pasado reciente a un “tabloide de izquierdas”. También en este caso, “todos los sabían” y, claro está “todos y todas callaban”, no fuera que el “puto amo del PSOE” les castigara si contradecían su santa voluntad. El que tenía que ser el “comité federal” para remontar la pérdida de prestigio y peso social del sanchismo, ha terminado siendo su “comité” mas desastroso. Mientras, el PP daba muestras de fortalecimiento y unidad en su congreso. Y todo eso, cuando periodistas, tertulianos, lectores y la clase política tienen la seguridad de que la “era de los escándalos” no terminará con Cerdán en la cárcel…

EFECTIVAMENTE, GRACIAS AL PSOE, A ESPAÑA NO LA VA A CONOCER NI LA MADRE QUE LA PARIO

Se conoce el origen de la frase: es de Alfonso Guerra. A fuerza de ir degradándose el sanchismo, aquel PSOE de los años 80 y del primer gobierno socialista, casi está rozando la santidad. Era obvio que, en comparación con el zapaterismo, tras la larga agonía del sanchismo (que se inició el día 1 de su llegada a la Moncloa), Felipe González gana por goleada… a condición de olvidarnos que la iniciativa de los GAL no fue más que una maniobra de algunos altos cargos para saquear los fondos reservados del ministerio del interior con la excusa de pagar a mercenarios para acabar con una docena de etarras y no tener en cuenta el primer gran escándalo de financiación de los partidos políticos que fue el caso Filesa, Malesa y Time Export o el Caso Roldán, o la gestión de Mariano Rubio al frente del Banco de España con el caso Ibercorp, por no hablar de Borrell cuando estaba al frente de la hacienda pública en Cataluña y se vio implicado en un caso de corrupción destapado a finales de los 90, que en 1999 forzó su dimisión como candidato socialista a la presidencia del Gobierno. No hay “inocentes” en el PSOE, como no los hubo en Gomorra.

Lo cierto es que el PSOE ha cambiado mucho en 40 años. La “O” de Obrero, en 1983 ya no le cuadraba entonces y hoy es posible que los últimos obreros que quedan en España, voten antes a Vox que a la sigla que lleva su nombre. De hecho, los cálculos realizados por el zapaterismo, casi obligaban a que el viejo PSOE pasara a llamarse PI, Partido de los Inmigrantes. Y que, desde el zapaterismo, cuando la izquierda certificó la muerte de la “clase obrera”, simplemente, busco un electorado de sustitución. Y en eso están.

Obviamente, la izquierda se equivoca: no solamente permanecen indiferentes a los traumatismos que la llegada de ilegales está causando en toda Europa Occidental (y por eso mismo no tienen perdón, porque abrieron las puertas a la inmigración cuando en Francia, Reino Unido, Alemania, Holanda, Bélgica, ya se tenía una idea muy clara de los problemas insolubles que suponía), sino que, en su absoluta ignorancia de la personalidad del inmigrantes ilegal, creen que siempre va a tener con ellos a ese “electorado de sustitución” que precisa para seguir teniendo cierta presencia social y política. Permanecen de espaldas al hecho de que, tal como recomienda el Corán, los ilegales serán “sumisos” mientras no tengan la seguridad de que el número les dará la victoria: a ellos, no al PSOE. Y eso está a la vuelta de la esquina: hacia 2050, la diferencial demográfica ya habrá operado a su favor del islam en Europa Occidental; y para un musulmán, un “dimmi” (individuo no musulmán que vive bajo protección estatal en un territorio gobernado por musulmanes, a cambio de ciertos compromisos y el pago de un impuesto específico) del PP es lo mismo que uno del PSOE, uno e Vox estará para ellos al mismo nivel que otro de Junts, de Podemos o de lo que haya sustituido a Sumar.

¿Y qué puede hacer la derecha ante el fenómeno? Respuesta dura: adoptar la política de Trump (que en pocas semanas ha conseguido el consenso de toda la sociedad norteamericana -incluidos inmigrantes legales- reduciendo el fenómeno de la inmigración ilegal en un 80% y no parará hasta minimizarla al 0%). La brutalidad de un fenómeno brutal como es la inmigración ilegal y masiva, solo se detiene brutalmente. Quien no lo entienda, ya está muerto.

DE LA INMIGRACIÓN ILEGAL AL PIB

Y es que una sociedad estable étnica, cultural y religiosamente, es una exigencia mucho más saludable que una sociedad en la que el PIB aumenta cada vez más, uno de los dogmas de la economía moderna. En efecto, como ya hemos dicho en muchas ocasiones, el PIB mide el volumen de intercambio de dinero: cuando más crece esa sociedad, más crece el PIB: un inmigrante ilegal precisa comer (y paga IVA), precisa telefonía y redes (y paga IVA), incluso los hay que precisan vivienda… Claro está que pueden pagar todo eso (y el IVA anexo) gracias a los subsidios que el Estado les proporciona: y es eso lo que registra el PIB. Más inmigración, más PIB. España es la economía número 15 por volumen de PIB. Su deuda pública en 2024 fue de 1.620.569 millones de euros1.754.072 millones de dólares, con una deuda del 101,8% del PIB está entre los países con más deuda respecto al PÎB del mundo.

El zapaterismo y el sanchismo, por supuesto, eluden hablar del “PIB per cápita” que mide el aumento del nivel de vida y de riqueza… Es muy simple: PIB dividido por el número de habitantes de una nación. Esto da el índice “igualitario” de si los individuos son más “ricos” o más “pobres”. Y en España, el PIB per cápita, a pesar de crecer bastante menos que el PIB también lo hace. Pero ¡atención! Hemos dicho que el PIB per cápita da una medida “igualitaria”: y la España del PSOE-PII es cualquier cosa, menos igualitaria. Existen diferencias regionales y, sobre todo, diferencias por grupos sociales. Y lo sabemos gracias a otro índice: el de la pobreza.

La tasa AROPE (At Risk of Poverty and Exclusion) es el indicador que mide el porcentaje de personas en riesgo de pobreza y exclusión social. En España, esta tasa se situó en el 26,5% en 2023, lo que representa un aumento de medio punto porcentual respecto al año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Además del riesgo de pobreza y exclusión, un 9% de la población española experimenta carencia material y social severa, lo que implica dificultades para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda o acceso a servicios. 

Los resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida del año 2023, la población en riesgo de pobreza relativa (tasa de riesgo de pobreza), calculada con los ingresos percibidos por los hogares en 2022, es mayor en mujeres (20,8%) que en hombres (19,5%). La brecha económica entre el norte y el sur de España es una realidad palpable en las condiciones de vida de sus ciudadanos. En concreto, Andalucía tiene la mayor tasa de pobreza del país (30,5%), tres veces mayor que la del País Vasco (10,2%) y mayor que la de cualquier país de la Unión Europea. En términos absolutos, esta cifra se traduce en más de 12 millones de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social en España, según la Unión Sindical Obrera. Desde 2023, estos índices se han disparado y ya no pueden ser utilizados por el sanchismo para justificar su “política social” (en realidad, entre 2018 y 2022, se habían producido muy ligeras mejoras en este índice).

En 2023, España adelantó a Grecia y se convirtió en el tercer país de Europa con más población en riesgo de pobreza, con solamente Rumanía y Bulgaria por delante, siendo el único país del euro en este trío… Andalucía está incuestionablemente a la cabeza de Europa en tasas de pobreza: ¿por qué? Por tener uno de los PIB más bajos de Europa, a lo que se añade la segunda concentración de inmigración ilegal y masiva de todo el Estado (después de Cataluña).

Esto pone el dedo en la llaga: la situación de pobreza y exclusión social no es homogénea en todo el territorio español. Comunidades como Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia presentan tasas de pobreza más elevadas que otras como País Vasco, Islas Baleares o Comunidad Foral de Navarra. En Cataluña, alrededor del 24.4% de la población se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, según la tasa AROPE. Esto significa que aproximadamente una de cada cuatro personas en Cataluña enfrenta dificultades económicas o se encuentra en riesgo de caer en la pobreza. La tasa AROPE incluye tres componentes: la tasa de riesgo de pobreza, la población con baja intensidad en el trabajo y la población en situación de privación material y social severa. ¿Por qué la región, hasta ahora “más rica” del Estado es la que tiene una de las mayores tasas de pobreza? Respuesta: por la inmigración masiva y subsidiada.

Y esto nos lleva a otro tema que parece muy distanciado de éste: la corrupción política.

 











domingo, 6 de abril de 2025

DE NUEVO LOS JÁZAROS Y NOTAS PREVIAS A LA CUESTIÓN JUDÍA (II de III) – Guillaume Faye, un testimonio de “autoridad”


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Las reflexiones que hizo Guillaume Faye en uno de sus últimos libros -La nouvelle question juive- sin duda el más polémico- tienen hoy mucho más valor que cuando se escribieron, por que da la sensación de que los problemas que planteó se van agudizando de día en día. No pasa una semana, sin que en algún lugar de Europa se produzca algún atentado yihadista. Lo peor es que Europa se está habituando y solamente reacciona el día de las votaciones apoyando a opciones populistas... pero esto ya no basta, porque lo hecho avanzan a velocidad de vértigo. Delincuencia, inmigración islámica y yihadismo están creando disfunciones y conflictos en toda Europa que hace apenas cinco años no existían.

Ha bastado un lustro de gobierno de Pedro Sánchez para que las mafias de la inmigración, de la delincuencia y de la droga, controlaran zonas enteras del país. Y para que cualquier delincuente amnistiado al término de cada Ramadán por Mohamed VI, se embarque para España en donde podrá seguir delinquiendo, mantenido por el Estado y sin pisar un recinto carcelario por años.

Faye, se oponía a esto y lo venía denunciando desde principios de los años 90. Su posición era lógica y suponía tomar partido. Lo hizo en muchas ocasiones. Hemos seleccionado unas cuantas frases de Faye pronunciadas en el curso de presentaciones de libros, incluidas en algunas de sus obras, en entrevistas y artículos, para fijar una posición que puede resumirse en estos puntos:

- El conflicto palestino no es “nuestro problema”.

- Pensar en Palestina cuando aquí y ahora hay una situación de tensión creciente, es puro sinsentido.

- No debería importarnos lo que ocurra en Palestina, sino lo que está ocurriendo en Europa.

- Los islamistas están creciendo en Europa, los palestinos son islamistas, luego, no puedo solidarizarme con ellos: que se solidaricen los Estados Árabes.

- Es un mito de la peor especie sostener que los judíos están detrás de los lobbys de la inmigración masiva.

- Lo más razonable es no ser ni pro-judío, ni pro-arabe, sólo pro-europeo.

Reflexionar sobre estos fragmentos de Guillaume Faye clarifican extraordinariamente la visión del conflicto de Oriente Medio y ayudan a tomar una posición desde Europa.



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“Escribo, en primer lugar, que la comunidad judía ya no es lo que era en los años sesenta y setenta. Ahora está muy nerviosa. Hay que subrayar que existen dos comunidades judías. Una, religiosa, que sólo se interesa por sí misma. La segunda, formada por intelectuales judíos, es la que promovió la inmigración. Dentro de esta comunidad, muchos (pero no todos) se han dado cuenta de que cometieron un gran error al hacerlo. El representante típico es Finkelkraut. Dicen que, a pesar de todo, quizá deberían haberse quedado en Europa porque, en contra de la creencia popular, los europeos no eran tan antisemitas como parecía, y comparativamente mucho menos que el mundo árabe. La prueba: tras la independencia del Magreb, los judíos llegaron a Francia. ¿Por qué no se quedaron allí? Extraño, ¿verdad? La segunda tesis que defiendo en mi libro es que el Estado de Israel está quizás condenado a medio plazo por razones demográficas. No encuentro aquí nada de lo que alegrarme y no veo cómo la erradicación de Israel resolvería nuestros problemas frente a la embestida del islam y del Tercer Mundo. Mi tercera tesis es, de hecho, una pregunta filosófica: ¿por qué este pequeño pueblo ha tenido tanta influencia en el mundo occidental? No soy ni antijudío ni projudío, ni antiárabe ni proárabe, simplemente observo la historia. Y digo que, en el mundo venidero, que estará dominado en parte por las potencias emergentes y colosales, China e India, la cuestión judía perderá poco a poco su importancia. También abordo el problema del revisionismo. La propia Simone Veil pidió la derogación de la ley Gayssot[1], por considerarla una enorme estupidez. En Estados Unidos, los lobbies judíos siempre se han opuesto a leyes de este tipo. Yo digo que cometemos un error entre nosotros, pensando que, una vez levantado el tabú, todo cambiará. El problema es que el 95% de los árabes son revisionistas y, sin embargo, nada cambia para nosotros. A los europeos no se les culpa de la Shoah, se les culpa del colonialismo, de la acusación de esclavitud, por el etnomasoquismo cistianomorfo y el igualitarismo en general. Se culpa a los europeos de una enfermedad interna. Los judíos tienen poco que ver con esta enfermedad. Por lo tanto, para mí, el revisionismo no es la lucha esencial.

Novopress: Sin embargo, hay que constatar que, desde hace cinco años, hay una explosión en Internet de sitios supuestamente «patrióticos» y «antiinmigración» que son visceralmente sionistas y proisraelíes. Uno tiene realmente la impresión de asistir a una operación de seducción por parte de los medios de comunicación nacionalistas de ciertos miembros de la comunidad judía. Esta seducción consiste, en estos sitios, en palabras de aliento como: «¡vamos, chicos!» ¡estableced la primera línea contra las hordas de inmigrantes árabes y antisemitas!». Esto nos remite directamente a «El Príncipe», en el que Maquiavelo describe estrategias similares; «con la eliminación de aquellos que se han ensuciado las manos (y despertado cierto resentimiento) el trabajo está hecho». Como maquiavélico que es, ¿qué opina al respecto?

Guillaume Faye: Mi respuesta es muy sencilla: «¡No necesito a nadie en una Harley—Davidson!». Aunque los nacionalistas judíos se unieran a nuestra causa, no me aliaría con ellos contra los árabes». No es necesario pensar en una alianza con la comunidad judía. Más bien, es necesario razonar cínicamente como ellos. Ellos defienden su bando, nosotros el nuestro. No pueden imaginar ni por un segundo que vamos a luchar por ellos. Igual que ellos no tienen ninguna intención de luchar por nosotros. ¡Luchamos por nosotros mismos! Ese es el problema de la tercera vía. No se trata de aliarse con los judíos contra los árabes, ni de aliarse con los árabes contra los judíos. Es más, los judíos no representan una amenaza demográfica en Francia. Algunos representan una amenaza política y cultural para nosotros, pero se trata de una minoría de intelectuales judíos. Y no es por ser judíos por lo que hay que atacar a estos intelectuales que nos odian, sino por ser ideólogos decadentes e ingenuos. Sobre todo, no debemos caer en la trampa del antisemitismo antidreyfusardiano[2]. De lo contrario, les resultará extremadamente fácil atacarnos con las habituales acusaciones de apoyo a la «Shoah». En resumen, simplemente digo: «¡dejen de obsesionarse con los judíos! No les defenderemos. Ellos tampoco vendrán en nuestra defensa. La mejor postura es considerarlos un pueblo como los demás. Pienso simplemente que los seis millones de musulmanes presentes en Francia y en constante aumento parecen plantear un problema etnopolítico más grave y urgente que seiscientos mil judíos. No hay que obsesionarse con el pasado, sino prepararse para el futuro y no vivir con un retrovisor en la cabeza.

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¿Cuál es el papel del Estado de Israel?

No estoy aquí para hablar del estado de Israel, pero, sin embargo, diré unas palabras sobre el tema. Por razones demográficas, creo que la utopía sionista fundada por Hertzl y Buber y materializada desde 1949 no durará más que la utopía comunista y que el Estado hebreo está condenado. Actualmente estoy preparando un ensayo sobre la nueva cuestión judía, que espero que será traducido al ruso.

¿Alguna conclusión?

Nunca se debe ser fatalista. La Historia está siempre abierta y presenta con frecuencia caprichos y vueltas de tuerca inesperadas. No olvidemos la fórmula de Guillermo de Orange: allí donde hay una voluntad hay un camino. Por el momento estamos en una fase de resistencia y de preparación para acontecimientos muy graves que se anuncian, por ejemplo, la conjunción de las guerras étnicas y de una recesión económica gigante.

Por lo tanto, desde ahora hay que pensar en lo que vendrá después del caos y organizarse en consecuencia. Para terminar, he aquí la consigna que suelo difundir: de la resistencia a la reconquista, de la reconquista al renacimiento.

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“Dado que los judíos son muy influyentes en los medios de comunicación, sería interesante que los círculos identitarios se aliaran con ellos para oponerse a la islamización y a la inmigración, a cambio de abandonar todo matiz antijudío y todo apoyo a los revisionistas. […] Mi tesis es que, si bien es cierto que los judíos han tenido un peso y una influencia extraordinarios (en relación con su número) en todo el Occidente europeo y americano durante los dos últimos siglos, extremadamente negativos para unos y positivos para otros, esta influencia judía está ahora en pleno declive. Hay muchas razones para ello: la mala imagen de Israel, la pérdida de poder económico y financiero de las comunidades judías en Europa y Estados Unidos, la islamización acelerada de Europa, la descentralización del mundo en favor del Lejano Oriente indiferente a lo judío, y muchas otras cosas más”.

La Nouvelle question juive

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Es cierto que la etnia judía se encuentra en un estado de contradicción permanente, en primer lugar, en cuanto a su definición. ¿Son una entidad étnica, una nación, una raza o una comunidad religiosa? Los propios judíos se sienten incómodos al tener que responder a estas preguntas: «¿Quiénes somos?». Prefieren responder a la pregunta inversa: «Mira lo que no somos»; «¿Quién está entre nosotros?» En cualquier caso, parece que el sentimiento de pertenencia a una entidad judía o israelí es mucho más fuerte entre las clases medias y bajas —la mayoría son sefardíes— que entre las clases altas de origen judío. Esta situación se está acentuando cada vez más en la actualidad.

De hecho, la religión parece estar en el corazón de la etnia judía, pero, por otro lado, la religiosidad judía resulta ser muy débil. El judaísmo es una religión en el sentido etimológico estricto: une (re—ligare) a las personas de manera etnocéntrica. Pero las relaciones que ha establecido con su Dios son de naturaleza política y contractual, manteniendo la distancia y sin el misticismo de las creencias esotéricas. El agnosticismo coexiste con el ritualismo. La teología rabínica y talmúdica rechaza cualquier vía afectiva, porque el espíritu calculador y el modo analítico de investigación del judaísmo están exentos de cualquier «romanticismo». El judaísmo rechaza lo sacrosanto —en el sentido hindú o católico— así como la superstición; en esto se diferencia del islam.

El alma judía se encuentra en una tensión permanente entre un particularismo exacerbado y un sentimiento universalista, entre un espíritu de gueto y un espíritu conquistador. Así, el deseo de ser un mártir se asocia con la necesidad de dominar y sentirse seguro. De acuerdo con el sacrificio de Abraham, en la conciencia del alma judía, las persecuciones sufridas a lo largo de su historia, cuya culminación metafísica sería la Shoah, hacen del pueblo judío un pueblo sacrificial y divino, un emblema ejemplar del hombre que sufre. Este síndrome es muy antiguo, ya que Cristo no es más que la recuperación de la posición martirológica del pueblo de Israel, un emblema de sacrificio para salvar a toda la humanidad.

De ahí surgen una serie de características contradictorias: buscar la paz y la seguridad, pero complacerse en la idea de ser odiado por envidia y perseguido; aspirar a la dominación y al orgulloso reconocimiento de una superioridad intrínseca, pero adoptan la imagen de un pueblo pequeño y perpetuamente amenazado. Esto también se corresponde con la doble atracción de la diáspora internacional y la idea sionista de regresar a su patria, una patria sacrificial e inalienable; e incluso, dentro del sionismo, con la oposición entre la visión puramente judía de un Eretz Israel[3] y el concepto laico y abierto de un Estado judío.

Estas contradicciones no constituyen necesariamente factores prohibitivos; al contrario, dan lugar a una energía febril y única en un pueblo poco numeroso. El pueblo judío se ha arraigado profundamente, a lo largo de su historia, en su particularismo de origen semítico y, sin embargo, se ha integrado en la aventurada fabricación de la civilización europea de la raza blanca. Los judíos han sabido influir en Occidente gracias a la fuerza de su genio mitológico y también a su inteligencia, mucho más neocortical que límbica. Han demostrado ser una pequeña minoría capaz de desempeñar un papel desproporcionado en relación con su número.

Volviendo al antirracismo promovido por algunos de los intelectuales judíos contemporáneos, hay que entender que estos agentes de influencia del cosmopolitismo —Jacques Attali, Bernard–Henri Lévy o Dominique Strauss–Kahn— son fundamentalmente lo que se conoce como «judíos de la corte». Además de estar más o menos desarraigados, se preocupan poco por la etnia judía de la que proceden, hasta tal punto que no verían ningún problema en servir a un gobierno musulmán en un Francia islamizada. Su lucha por la propagación del cosmopolitismo en Francia y en otros Estados no judíos no tiene nada que ver con el deseo de proteger a Israel de esos países, difundiendo el veneno del cosmopolitismo de tal manera que su homogeneidad étnica se erosione y su población autóctona se desvirtúe.

La verdad es que, entre los intelectuales judíos, los que apoyan el cosmopolitismo querrían que triunfara tanto en Israel como en Francia, Alemania, Gran Bretaña o Estados Unidos, por no hablar de que la mayoría de ellos son abiertamente antisionistas. Sin embargo, un grave error de análisis por parte de los autores antisemitas, y más concretamente de Kevin B. Mac Donald[4], ha sido centrarse en los rasgos psicológicos de los movimientos intelectuales judíos a favor del cosmopolitismo y confundir estos rasgos con los patrones de comportamiento y mentalidad de la etnia judía. Mientras que el influjo intelectual de los judíos cortesanos disminuye con firmeza en Occidente, un porcentaje cada vez mayor de «judíos de la vida cotidiana» rechaza ahora el antirracismo y el cosmopolitismo, en parte como reacción a la invasión árabe—musulmana.

[...]

En cuanto a la probabilidad de que surja un imperio judío en Oriente Medio, creo que Israel es demasiado débil económica y militarmente para continuar su expansión territorial. Aunque Israel, donde la proporción de ingenieros en relación con la población es la más alta del mundo, se ha convertido sin duda en una potencia tecnológica, no ha logrado luchar contra la pobreza: su clase media está insuficientemente desarrollada. Por otra parte, Israel sufre dos problemas: por un lado, la presencia de judíos ultraortodoxos, que no muestran ningún interés por la ciencia y la tecnología y solo se interesan por el estudio del Talmud; por otro lado, debe afrontar la alta tasa de natalidad de la población árabe—musulmana, tanto dentro como fuera del territorio israelí.

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Es necesario por supuesto tener perfectamente conciencia de que los palestinos (como los tibetanos, de los que nadie habla) son víctimas de una agresión injustificada. Pero, ¿ellos, nos apoyarían si estuviésemos pasando por una situación similar? Cada pueblo razona de manera egoísta, nunca de manera moralista, sino de forma política y cínica. A partir del momento en que el islam se propone abiertamente invadir Europa, no veo por qué debemos defender a sus mártires en Oriente Próximo. En cuanto al sionismo, el destino del pueblo judío, me es tan indiferente como el de los inuits, los patagones o el de los palestinos. Los propios hebreos son bastante mayores para defenderse, con la ayuda (que no les durará eternamente) de sus guardias norteamericanos. No tenemos que tomar partido ni a favor del sionismo ni a favor del arabismo. No debemos entrar en los problemas de familia. Soy partidario del egoísmo etnopolítico: cada uno que se ocupe sus propios problemas.

Lo que me diferencia de mi querido amigo Jean—Edern Hallier[5] y lo que causó entre nosotros debates muy apasionados, es que él era partidario de la “causa de los pueblos”, de todos los pueblos, mientras que yo era más bien partidario de la causa de mi pueblo. En ese sentido, creo que tanto un israelí como un Palestino estarán de acuerdo conmigo, ¿no le parece?

[...]

Asistí al congreso de American Renaissance, un lobby anti—Bush, cuyas posiciones van en la línea de «antes de ir a jugar a los vaqueros en Irak, ocupémonos de nuestra frontera mexicana». No son ni prosemitas ni antisemitas y están totalmente desinteresados por el conflicto palestino—israelí. Después de mi conferencia, se publicaron artículos en mi contra, sobre todo en el Washington Post. Lo que dije durante esa conferencia fue: «antes de hacer el tonto en Oriente Próximo, defiéndanse en su propio territorio de unos flujos migratorios menos graves que los nuestros, pero no por ello menos importantes». Mi objetivo, como he dejado claro recientemente en Rusia, España, Alemania y Canadá, es únicamente defender la identidad en peligro de las personas de origen europeo en todo el mundo, en torno a cuatro nociones:

— La etnopolítica por encima de la geopolítica.

— Eurosiberia.

— El choque Norte—Sur.

— La amenaza del islam.

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 ¿Trata de comparar a los jóvenes palestinos con la escoria de los suburbios?

Guillaume Faye: ¡Claro que no! No se trata de desinteresarse ni de comparar a los revoltosos de los suburbios con los palestinos. La revuelta de los suburbios es étnica. Se basa principalmente en un complejo de inferioridad y de venganza que entra en el ámbito del psicoanálisis político. La comparación con los palestinos es una farsa. Lo que quiero decir es que tendríamos un problema en los suburbios incluso sin el conflicto de Oriente Próximo, y que tendríamos un problema con la Yihad y los musulmanes incluso sin la existencia del Estado de Israel. Israel no es un factor desencadenante, sino agravante. Lo que poca gente sabe, y que explicaré en mi próximo libro, es que el sionismo no data de 1947. Los primeros asentamientos judíos en Palestina se remontan a los años 80 del siglo XIX, en tierras compradas por el barón de Rothschild. Por tanto, no hay que desinteresarse de los problemas de Oriente Próximo y Oriente Medio, pero tampoco hay que centrarse sólo en eso. Cuando veo a ciertos activistas de nuestro entorno preocuparse por la causa palestina — «masturbación mental, sustitución del tipo ideal»— o compadecerse de los libaneses bombardeados por Israel, me doy cuenta de que no se interesan por nuestros problemas en el preciso momento en que estamos en pleno proceso de islamización masiva. ¿Por qué indignarse por los demás? Cuando veo que otros simpatizan profundamente con Israel, me hago la misma pregunta. ¿Por qué pensar que Israel es el escudo de Occidente? Nuestro único escudo somos nosotros mismos. Maquiavelo decía que sólo debemos luchar por los nuestros y que cualquier alianza nunca debe superar un cierto «grado de intensidad», que es «el umbral de la ingenuidad». Todo el problema reside en definirse a uno mismo, en aferrarse a la propia identidad y no a la de los demás.

[…] Se puede ser antiamericano, antisionista, lo que se quiera, pero es cansino que los europeos se interesen incesantemente por los demás. Tenemos problemas mucho más urgentes que resolver. No deberíamos posicionarnos en relación con un problema árabe—israelí. Eso es incultura política. Eso es no conocer la historia. Deberíamos centrarnos en los retos que nos amenazan. Por último, aprendamos a ser egoístas como todos los pueblos del mundo.

[…] ¿Qué tengo yo que ver con que los israelíes bombardearan Canaán? ¿Acaso Julio César, cuando se lanzó a la conquista de la Galia, se preocupó de lo que ocurría en China? Existe una obsesión judeomaníaca en nuestros círculos: ¿a favor o en contra de los judíos? ¿A favor o en contra de los israelíes? Pronto saldrá un libro mío, cuyo título aún no he revelado, pero que trata del problema judío. Escribo que la comunidad judía está completamente dividida, esquizofrénica y al borde de la explosión. Pero eso no resolverá nuestro problema. Es un tema que capta la atención de todo el mundo y es por ello que decidí escribir este libro, con la esperanza de poner efectivamente los «puntos sobre las íes», y así establecer para nuestro medio una doctrina realmente clara y sencilla sobre la cuestión judía y el problema de Israel, sin odios, sin tabúes, sin faccionalismos.

Novopress: Para aclarar las cosas una vez más y acallar los rumores, ¿se hizo o no sionista?

Guillaume Faye: ¡Por fin! ¿Cómo puedo ser sionista si no soy judío? No soy ni sionista ni antisionista: ¡ese no es mi problema! No hay que tomar partido. ¿Acaso un africano o un israelí se van a preguntar: «Estoy a favor de Ségolène Royal o de Sarkozy»? ¡No tiene ningún sentido! Tenemos que olvidarnos de estos problemas. En Francia tenemos un problema: la inmigración. La cuestión, entonces, es cuál es el papel de los intelectuales judíos en este asunto. Estos últimos, además, dan la espalda y se muerden el dedo por lo que han hecho. Pero, como mostraré en mi próximo ensayo, ¡el lobby de la inmigración está muy lejos de estar dirigido por la intelectualidad judía! El papel de los goym neomarxistas masones, cristianos e islamófilos es mucho más importante.



[1] La Ley Gayssot, ley francesa n.º 90-615 del 13 de julio de 1990, «destinada a reprimir todo propósito racista, antisemita o xenófobo». Fue propuesta por el diputado comunista Jean Claude-Gayssot y, entre otras cosas prohíbe el negacionismo del “holocausto”. El historiador revisionista Robert Faurisson consideró esta ley como una «violación de su derecho a la libertad de expresión». [NdT]

[2] Alusión a la lucha que tuvo lugar a finales del siglo XIX y principios del XX, entre partidarios y detractores de Alfred Dreyfus, oficial francés de origen judío, acusado de espionaje. [NdT]

[3] Tierra de Israel (ארץ ישראל‎, Eretz Yisra'el), término empleado para referirse a los antiguos reinos de Judá e Israel, esto es, al territorio de los hebreos.

[4] Kevin B. MacDonald (24 de enero de 1944), profesor emérito de psicología evolutiva en la Universidad de California. MacDonald es conocido por su tesis de que los judíos occidentales han tendido a ser políticamente liberales y a participar en movimientos sociales, filosóficos y artísticos política o sexualmente transgresores, porque los judíos han evolucionado biológicamente para socavar las sociedades en las que viven. [NdT] ​ 

[5][5] Jean—Edern Hallier (1936-1997), escritor, polemista, panfletario, crítico y editor judío-alsaciano, creador de los Premios anti-Goncourt y de la revista L’Idiot International. De vincularse a la extrema-izquierda, pasó a mantener relaciones con algunos miembros de la Nouvelle Droite e, incluso, en 1991, se habló de su probable ingreso en el Front National. En una entrevista a Le Monde había declarado: “Le Pen representa a muchos franceses de la Francia profunda. Es preciso reconciliar a Doriot y Thorez. Adoptó, igualmente, una postura particularmente hostil contra François Mitterand. [NdT]