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sábado, 10 de octubre de 2015

Diario de la Desesperanza (XXX)


Querido Diario:
El nacionalismo es aquella concepción que sitúa a la propia nación por encima de todo. El “individualismo de las naciones”, lógicamente genera hostilidad hacia cualquier otra nación que no sea la propia. Si esto se hubiera tenido en cuenta a la hora de redactar la constitución de 1978 (“la Zombi”, como la de 1812 fue “la Pepa”), nos hubiéramos ahorrado 38 años de problemas generados por los nacionalismos. Existen esos problemas, no porque exista Cataluña o Euzkadi, sino porque existen formaciones nacionalistas surgidas del resentimiento y de las ambiciones de las burguesías locales. Nada más. El soberanismo se basa en el arraigo que liga a una persona a su tierra natal. Es un producto de nuestra naturaleza animal, lo que la etología llama “instinto territorial”, por tanto, ligada a las capas más bajas de lo humano. Basta con que exista un partido con pocos escrúpulos como para remover vísceras para que el soberanismo aflore. El patriotismo, en cambio, es el sentimiento de pertenencia a una comunidad, de compartir un pasado y una tradición. Pero para que pueda proyectarse de manera eficiente sobre lo cotidiano y dar a quienes lo comparten la fuerza de la unidad, esa comunidad debe disponer, de manera clara de una “misión” y de un “destino” a realizar. Y ese es el problema, que el patriotismo español se recluye en los estadios de fútbol y en las competiciones deportivas a falta de tener el valor de revisar su “misión” y su “destino”. Y, créanme no hay nada más vacío y enfermizo que el patriotismo futbolero, el propio de aquellos que no están orgullosos de ser españoles sino de que la selección española de fútbol noquee al adversario. Entender el origen de una nación, identificar sus valores y sus constantes históricas, asumirlas y encarnarlas, adaptarlas, proyectarlas al futuro: tal es la función de un patriota.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Pequeño recordatorio personal ante el 9-N


Info|Krisis.- Ante la proximidad del 9-N, creo que vale la pena recordar algunos elementos que concurren en el “problema catalán” y que son los argumentos por los que el autor de estas líneas rechaza la posibilidad de acudir a votar. No es un trabajo orgánico, ni siquiera exhaustivo, es simplemente un recordatorio personal de aspectos relevantes ninguno de los cuales, absolutamente ninguno, ha sido recordado ni sugerido por los medios de comunicación dependientes directamente o alimentados por la Generalitat. Estos puntos aspiran solo a estimular la capacidad crítica de los ciudadanos llamados a las urnas. Puestos a votar, hace falta saber qué es lo que se vota y quién convoca a las urnas. En estas líneas, esperamos que los lectores tengan claro estos aspectos.

PRIMERA PARTE:
EN EL FIN DE UN CICLO POLÍTICO

I. La Generalitat no tiene ni legalidad ni legitimidad para convocar referéndums

La retahíla de corruptelas de las que todo aquel que quería enterarse, podía conocer desde mediados de los años ochenta y que ha acompañado desde entonces a la Generalitat de Cataluña, afectando a sus máximos dignatarios y las sospechas que hoy planean sobre el actual gobierno de la Generalitat, la deslegitimizan por completo para cualquier otra cosa que no sea para declarar ante los juzgados de guardia. Es posible que a la presidencia de la Generalitat todavía le correspondan hacer uso de sus atribuciones legales (entre las que, por cierto, no se encuentra la convocatoria de un referéndum soberanista), pero ha perdido desde hace tiempo la legitimidad moral para ejercer cualquier tarea de gobierno. La extensión de la corrupción y su carácter sistémico y anidado en su interior, hubiera recomendado desde hace décadas la suspensión temporal de la autonomía catalana y la realización de una auditoría capaz de presentar los distintos niveles de responsabilidad moral y criminal de los dirigentes del gobierno autónomo catalán. Pero, dado que en esto de la corrupción, Cataluña demuestra formar parte del Estado Español y éste está a su vez, en todos los niveles administrativos, se encuentra afectado por esta lacra, la Generalitat nacionalista ha podido seguir manteniendo su impunidad. Obviamente, en las actuales circunstancias, la solución a este problema no consiste en un referéndum soberanista, sino en una nueva constitución que entierre el “Estado de las Autonomías”, el “Estado de la corrupción” y el “Estado de la partidocracia”, las tres lacras producto de la constitución de 1978.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Del 11-S al 9-N: de momento, empate



Info|krisis.- Si Rajoy pensaba que el independentismo catalán podía conjurarse recordando que la cúpula del nacionalismo histórico era una pandilla de salteadores de caminos (que lo es), es evidente que se ha equivocado. Hubo masas independentistas en la “diada” y, en contrapartida, la manifestación de Societat Civil Catalana en Tarragona fue mínima. Ahora veremos porqué hubo masas en la “V”. Pero lo importante es que Estado e independentismo catalán, en estos momentos, están empatados. Y lo peor es que ahora todo depende de lo que ocurra en ocho días en Escocia. Vamos a intentar resumir el estado de la cuestión a 12 de septiembre.

1. Hubieron masas en la calle...

De momento, la estrategia de Rajoy para conjurar al independentismo catalán se ha demostrado un fiasco. Ayer estuvieron presentes masas en la confluencia entre la Gran Vía y la Diagonal (entro tiempo, Avenida de José Antonio y Avenida del Generalísimo Franco, respectivamente…). Es evidente que 1.800.000 personas, la cifra manejada por la Generalitat es visiblemente exagerada (no hay en una Cataluña con 7.000.000 de personas, posibilidad material de reunir un 33% de la misma en Barcelona), pero incluso dando por buenas las cifras aportadas por el Gobierno Civil, se trata de la manifestación más masiva que ha tenido lugar en la historia de Cataluña.

jueves, 24 de julio de 2014

Sánchez – Rajoy – Mas, encuentros para una crisis


Info|krisis.- El 28 tendrá lugar el encuentro de Mariano Rajoy con Pedro Sánchez y dos días después la reunión con Artur Mas para afrontar de una vez por todas la recta final del problema catalán”. A pesar lo banal e intrascendente que parece a primera vista el encuentro con Sánchez, este primer encuentro condicionará el tono de la conversión con Rajoy. Efectivamente, hará falta ver si el PSOE sigue en la misma línea de apoyo a la Constitución o insiste en su alocado proyecto federal. Todo induce a pensar, pues, que lo que suceda antes del verano será decisivo para lo que pueda acontecer en el último cuatrimestre del año.

Rajoy ha declarado que “hablará de todo” con Mas, incluso de aquello sobre lo que hasta ahora no ha querido hablar: el derecho de autodeterminación expresado en el referéndum para el que la Generalitat ya ha echado la cuenta atrás. Hasta hace diez días, la posición de Mas era extremadamente débil: más que impulsar el proceso independentista, el president de la Generalitat se ha visto arrastrado por él. Con unas encuestas que le son ampliamente desfavorables, refrendadas por el resultado de las elecciones europeas en Cataluña, aislado internacionalmente (o con unos apoyos que, en sí mismos, no permiten ir muy lejos), con unas cifras económicas modestas, infraestructuras educativas y sanitarias con mal funcionamiento y con el turismo como único ingreso apreciable, acosado por los casos de corrupción, Mas es, antes del encuentro, un cadáver político sin remisión. Su suerte depende del hasta ahora insignificante secretario general del PSOE.

lunes, 14 de julio de 2014

Los errores de Podemos (II). La actitud ante el nacionalismo


Info|krisis.- El programa de Podemos es bastante ambiguo en la cuestión de la vertebración del Estado. Los términos “Cataluña”, “Euzkadi”, “independencia”, “nacionalismo”, no aparecen en ningún lugar. Por otra parte, si bien es cierto que Pablo Iglesias no ha defendido a ETA en ninguna ocasión, no es menos cierto que Podemos ve con “simpatía” la celebración de referendos sobre el derecho de autodeterminación. Todo esto es completamente incoherente con su opción antiglobalizadora. Es más, ignora el origen de los nacionalismos y el hecho de que combatiendo a los Estados Nacionales se allana el camino para la globalización.

El “derecho de autodeterminación” en el programa de Podemos.

Vanamente buscaríamos en el programa electoral de Podemos una toma de posición clara y rotunda en relación a los nacionalismos periféricos. Podría pensarse, inicialmente, que esta formación recupera el sentir de la “izquierda tradicional” que siempre ha sido, en toda Europa, jacobina, partidaria de la unidad de los Estados–Nación e incluso apisonador de las autonomías regionales. Sin embargo, a poco que se examina el “espíritu” de Podemos, se percibe que no es así y que, en su “ultrademocratismo” tiende a ver con buenos ojos las reivindicaciones del “derecho de autodeterminación” que defienden los independentistas catalanes y vascos.

domingo, 13 de octubre de 2013

12-O 2013: enseñanza y balance


Después de que el pasado 11-S la “vía independentista” formara una cadena humana desde la frontera francesa hasta Vinaroz, existía expectación por ver cómo sería la respuesta “estatalista”. Lo ocurrido ayer 12-O en Barcelona es lo que esperábamos y confirma nuestro análisis.

El pasado 11-S demostró demasiado claramente que los independentistas carecían de “fuerza social” suficiente como para arrastrar una escisión de Cataluña del resto de España. Cuando decimos “fuerza social” queremos decir, seguimiento y apoyo por parte de la población. El nacionalismo, por su naturaleza, solamente puede progresar en sectores de la población catalanoparlantes; un 35% de la población catalana utiliza habitualmente esta lengua como vehículo de expresión, así pues, digan lo que digan las encuestas más o menos maquilladas por la Generalitat o pagadas con cargo a sus presupuestos, la “fuerza social” del independentismo catalán deben ser, como mínimo, inferior al 30% (si tenemos en cuenta que hay un cierto número de catalanes que se expresan en esta lengua que, por unos u otros motivos, están desvinculados del independentismo). Con un tercio de la población no se puede alcanzar una meta que solamente sería realizable mediante un amplio consenso. Y, aún en ese 30% habría que aludir a fanáticos independentistas, independentistas moderados, nacionalistas, catalanistas y federalistas…

jueves, 12 de septiembre de 2013

11-S, Cataluña: ni p’alante ni p’atrás


Infokrisis.- Por casualidad he pasado el 11–S en Cataluña y, francamente, no ha sido para tanto, algunas banderas independentistas colgadas de las ventanas que no superarán el otoño (no es vano son de “calidad china”, fabricadas en la República Popular China y vendidas por establecimientos chinos, así que ya me contarán…), unos tipos de amarillo dándose de la mano en las carreteras, y poco más. Si este es el do mayor del independentismo hay que pensar que el tenor es estrecho de pecho. No, con esos mimbres cogidos con alfileres, ni se crea una nueva nación, ni se rompe otra. Era realmente enternecedor ver a niños con la camiseta amarilla regalada vaya usted a saber con cargo a qué presupuesto de no se saben bien qué oficina autonómica, sin saber bien de qué iba la fiesta y era patético ver los tenderetes de venta de gadgets independentistas lanzar sus nuevos productos para mayor gloria del consumismo. Pero todavía más enternecedor y casi generaba una irremediable tristeza ver a la gente de ERC creer que la independencia es posible porque Artur Mas convocará un referéndum por el derecho a decidir…

domingo, 25 de agosto de 2013

La independencia de Cat desde una perspectiva étnica



Info-krisis.- Las detenciones de 11 “yihadistas” en Cataluña llegan justo en el momento en que CiU y ERC pisan de nuevo el acelerador para obtener resultados apreciables en las próximas elecciones municipales y precisamente cuando han muerto dos espeleólogos españoles víctima, al menos uno, de la negligencia y el orgullo nacionalista marroquí. Marruecos es un problema para España, para la economía española (por la competencia desleal de sus productos), para la sociedad española (por las 80.000 toneladas anuales de haschisch exportadas a nuestro país desde Marruecos), para el Estado Español (del que Marruecos reivindica Ceuta y Melilla, las islas adyacentes y Canarias, no lo olvidemos), para los trabajadores españoles (Marruecos tiene 1.500.000 de ciudadanos en España (entre inmigrantes legales, ilegales y nacionalizados que tiran a la baja de los salarios por su mera presencia) y para la cultura española (ante el desinterés y la incapacidad de los marroquíes para asimilarse e incluso integrarse en la sociedad española). Este problema está concentrado especialmente en Cataluña en donde están presentes de manera mayoritaria los tres grupos de islamistas presentes en el Estado: magrebíes, subsaharianos y paquistaníes.

Si están presentes en Cataluña de manera mayoritaria se debe a los años en los que CiU gobernó y, previendo un aumento de la inmigración en España –aumento pactado con Aznar, verdadera responsable originario de la apertura de puertas a la inmigración en España- procedente de Iberoamérica, se alarmó: dado que llegarían a España, hablando castellano, eso contribuiría a disminuir el perfil lingüístico de la región… por lo tanto, a Pujol se le ocurrió que los marroquíes que llegaban sin hablar ninguna lengua española, aprenderían antes catalán que castellano… Hace ya veinte años de esta alucinante idea concebida por una de las mentes más paranoicas y criminales que haya tenido jamás el nacionalismo. La realidad catalana es que la locura nacionalista ha contribuido, paradójicamente –y muy “parajódicamente”- a cambiar el paisaje de Cataluña. Hoy el “islam catalán” (concepto emanado por el soberanismo para evitar aludir al “islam instalado en Cataluña”) ha crecido tanto que es uno de los elementos que impiden la independencia de Cataluña…

Porque lo peor que le podría pasar a Cataluña es acceder a la independencia. Lo saben los empresarios, lo saben perfectamente los funcionarios de CiU y seguramente lo intuyen algunos miembros de ERC lo suficientemente inteligentes como para que la locura independentista no les ciegue completamente: una Cataluña independiente sería una Cataluña inviable. Hay motivos de todo tipo, pero algunos que se suelen eludir son de carácter étnico y antropológico:

1) El grupo étnico específicamente catalán es el que tiene una natalidad más baja DE TODO EL MUNDO. No es éste el lugar para investigar los motivos, simplemente para constatar que en pocas décadas apenas existirá nadie con los cuatro apellidos catalanes y pocos con solamente dos.

2) El grupo étnico que más crece en Cataluña desde 1999 es el árabe. Desde finales de los 80, la Generalitat canalizó desde Marruecos una riada de inmigración previendo que los moros ocuparían el lugar de los hispanos y que aquellos se esforzarían más en hablar catalán. Hoy se encuentran en Cataluña en torno a 750.000 personas de origen árabe, negro y asiático de confesión islámica.

3) La inmigración del resto del Estado que llegó a Cataluña entre 1950 y 1980 lo hizo creyendo que iba a otro lugar de España. La perspectiva de una Cataluña independiente les induciría a retornar a su origen o mantener su nacionalidad española.

domingo, 23 de junio de 2013

Del nacionalismo catalán del XIX al independentismo del XXI


Infokrisis.- Todo nacionalismo es producto de una burguesía que no solamente quiere tener hegemonía social y económica, sino también política. El nacionalismo (a no confundir siempre con Patriotismo, tema al que ya hemos dedicado otros artículos e incluso nuestra obra Identidad, patriotismo y arraigo en el siglo XXI, http://eminves.blogspot.com.es/2011/06/cuadernos-basicos-i-identidad.html) es un fenómeno relativamente reciente que nace con la revolución americana y con la francesa. Ambos episodios suponen la ruptura de la clase social que ha ido ascendiendo desde el Renacimiento, la burguesía, gracias al aumento del comercio y al tráfico de especies), con el “orden aristocrático” en el que primero la nobleza (feudalismo) y luego el rey absoluto y la corte, eran las fuerzas hegemónicas de la sociedad. Poco a poco, la burguesía ha ido creciendo y llega un momento en el que exige una situación hegemónica: quiere el poder político, porque gracias a él puede utilizar a su favor el poder económico.

jueves, 14 de marzo de 2013

Reflexiones sobre la crisis de España



El drama del patriotismo español es triple: de un lado su vinculación al franquismo, el régimen que más recientemente defendió a machamartillo la “unidad nacional”; por tanto, volver a recordar que España es una nación y, mucho más que eso, una Patria, parece remitir casi necesariamente al franquismo o hacerse cómplice suyo. De otro lado, las ideas básicas del patriotismo español han permanecido inamovibles desde hace más de 100 años. Prácticamente desde la generación del 98 la reflexión sobre España se detuvo con la única excepción de Ramiro Ledesma y su Discurso a las Juventudes. Pero incluso en este caso se trató de una reflexión coyuntural realizada a expensas de la crisis de la II República, una situación que tiene poco que ver con la actual. En cuanto a las opiniones de José Antonio Primo de Rivera, tomadas de Ortega y Gasset, según las cuales una nación es una “unidad de destino en lo universal”, aun estando de acuerdo con ellas, nos dicen muy poco sobre cuál es el “destino” actual de España y que hay que entender por “universal” en este aciago comienzo del milenio. En efecto, el problema radica en que si consideramos que la justificación de una nación es su “destino” y su “misión” histórica, nadie, absolutamente nadie, se ha preocupado por definir nada de todo esto para nuestra España, como mínimo, en los últimos 78 años (dando por sentado, con las reservas antedichas que la obra de Ledesma es el último intento en esa dirección). ¿Cuál es la “misión” y el “destino” de España hoy en 2013? Esta es la pregunta que queremos plantear.



lunes, 6 de junio de 2011

Identidad: Manual de Doctrina Identitaria


Acaba de aparecer el Identidad, patriotismo y arraigo en el siglo XXI, Manual de Doctrina Identitaria, un volumen de 156 páginas con el que EMInves inicia la publicación de un serie de Cuadernos Básicos para la formación política y doctrinal. Esta colección está especialmente orientada para ampliar los argumentos de los militantes y servir como instrumento de reflexión.


El siglo XXI será el siglo del choque de identidades. De ahí la importancia de dominar este concepto, conocer sus implicaciones y su alcance y diferenciarlo, todo ello para ser capaces de definir nuestra identidad. Un volumen imprescindible para quien se dice identitario y está dispuesto a defender su identidad.

sábado, 5 de marzo de 2011

De la generación Ni-Ni a la generación Cero


Infokrisis.- Estas navidades han confirmado que, por primera vez, una generación que ahora tiene hasta 15 años va a alimentar su ocio solamente con videojuegos. Tales han sido los regalos más vendidos en estas fechas. Cualquier otra cosa, incluso productos del sector informático (MP4, iPads, iPhones, iBooks, etc, etc) han tenido poco impacto entre la franja de edad de entre 6 y 15 años. Todavía no se han calibrado las implicaciones de un cambio cultural de este tipo, aparte, naturalmente, del ensanchamiento de la “brecha digital”: la distancia que separa a los que utilizan las nuevas tecnologías de los que permanecen de espaldas a ellas… cuando lo realmente importante es la existencia de un amplio espectro de población joven que lo desconoce todo de la vida y solamente sabe utilizar un tipo de producto microinformático: el videojuego. Tras la Generación Ni-Ni, la Generación Cero está a la espera en el atrio.

La generación que ahora empieza a aproximarse a los 60 años fue la primera que desde su infancia vio cómo la televisión ocupaba un espacio creciente en su vida. La que ahora tiene 30 creció con los ordenadores personales y luego descubrió las consolas de videojuegos e Internet. Los que ahora tienen entre 10 y 15 años forman parte de la primera generación que han dado la espalda a los juegos hasta ese momento tradicionales, compartidos con otros amigos y han recibido (y exigido) como regalos de Navidad solamente videojuegos.

domingo, 16 de enero de 2011

De la generación Ni-Ni a la generación Cero


Info-krisis.- Estamos asistiendo al nacimiento de una generación mutante. Estas navidades han confirmado que, por primera vez, una generación que ahora tiene hasta 15 años va a alimentar su ocio solamente con videojuegos. Tales han sido los regalos más vendidos en estas fechas. Cualquier otra cosa, incluso productos del sector informático (MP4, iPads, iPhones, iBooks, etc, etc) han tenido poco impacto entre la franja de edad de entre 6 y 15 años. Todavía no se han calibrado las implicaciones de un cambio cultural de este tipo, aparte, naturalmente, del ensanchamiento de la “brecha digital”: la distancia que separa a los que utilizan las nuevas tecnologías de los que permanecen de espaldas a ellas… cuando lo realmente importante es la existencia de un amplio espectro de población joven que lo desconoce todo de la vida y solamente sabe utilizar un tipo de producto microinformático: el videojuego. Tras la Generación Ni-Ni, la Generación Cero está a la espera en el atrio.

sábado, 11 de diciembre de 2010

ESTUDIOS SOBRE EL FASCISMO (II) - LAS COMPONENTES DEL FASCISMO: EL NACIONALISMO


Robert Paris (1) cita una frase extraída de las Lecciones de Harvard de Gaetano Salvemini (2): “Si el fascismo presentaba una doctrina coherente, lo debe al hecho de que los fascistas han adoptado otra vez el conjunto de la doctrina nacionalista”. La frase es ilustrativa de la importancia que se le da a la doctrina nacionalista que fue recogida por Mussolini y es, de hecho, una de las componentes de cualquier forma de fascismo y, en nuestro juicio, la componente, como veremos, más importante. A fin de cuentas, el fascismo es una forma de exaltación nacional con la novedad de que a esto le viene añadida un ansia de justicia social.

La frase de Salvemini es admisible especialmente a partir del 23 de febrero de 1923 cuando los “camisas azules” nacionalistas y los “camisas negras” fascistas se fusionaron formándose el Partido Nacional Fascista. Pero cuando se produce esta fusión, el nacionalismo italiano ya es muy diferente del que había nacido a mediados del siglo XIX, por lo que sería mucho más justo decir que los “nuevos nacionalistas” que aparecieron en el período del intervencionismo y durante el ascenso del fascismo fueron progresivamente convergiendo con Mussolini entre 1919 y 1923 que había adoptado la mayoría de sus tesis. La fusión final reconocía la identidad entre ambas formaciones.

La formación y tendencias del nacionalismo

El nacionalismo italiano (3) había nacido en el primer tercio del siglo XIX y reconocía que la “nación” era una comunidad homogénea y depositaria de valores tradicionales y propios que constituían el patrimonio cultural y religioso del pueblo. A pesar de que arraigó en la Italia del Risorgimento, la inspiración del nacionalismo venía de otros países y sus primeros representantes nacionalistas italianos se limitaron a adaptar las ideas que habían sido expuestas inicialmente por Adam Weishaupt, fundador de los Iluminados de Baviera y paradójicamente también por el que quizás fuera su principal detractor, el abate Augustin Barruel (4), si bien a modo de denuncia.

Con la aparición del nacionalismo durante la Revolución Francesa, el “patriotismo monárquico” se transforma en “nacionalismo republicano”. A pesar de su relativamente corta vida, el nacionalismo (entendido como exaltación del Estado-Nación y, por tanto, que apenas cuenta con dos siglos de existencia) ha atravesado por varios ciclos. Entre finales del período napoleónico y las revoluciones de 1848, el nacionalismo fue la expresión de la burguesía progresista y liberal utilizada como ariete contra las monarquías y la aristocracia. Posteriormente (entre 1848 y 1871), la llamada “edad del librecambismo” acentuó el liberalismo del nacionalismo, convirtiéndose en Italia en motor del Risorgimento; es entonces cuando se consolida la hegemonía burguesa y cuando aparece el binomio liberalismo-Estado Nacional. La etapa siguiente se desarrolla entre 1871 y 1914, período en el cual el nacionalismo se transforma en imperialismo en los distintos países europeos y propone un proteccionismo económico. Todo esto hace que aparezcan continuas rivalidades entre los Estados Nación europeos que reivindican unos a otros parcelas de sus territorios respectivos, claman contra las políticas arancelarias que dificultan las exportaciones entre los distintos países y compiten por conquistas territorios extraeuropeos para incorporarlos a sus imperios, procesos que, sumados, llevan al desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial.

Así pues, los rasgos de los distintos nacionalismos históricos son, por una parte, lo que se ha llamado “la nacionalización de las masas” (5) (es decir el intento de transmitir a las masas una “cultura nacional”) y, de otro lado, el impulso colonialista. Se ha calificado al siglo XIX como el “siglo de los nacionalismos” y, por tanto, no es raro que terminara siendo el siglo de los conflictos entre naciones europeas que se prolongaron hasta mediados del siglo XX.

Existen distintas formas de nacionalismo atendiendo a su origen: el “nacionalismo humanitario” de Rousseau y Herder de carácter setecentista, el “nacionalismo jacobino” nacido con la revolución francesa, habitualmente intolerante, misionero y fanáticamente unitario, el liberal de Burke y Cavour y el “nacionalismo económico” que dio nacimiento a distintas formas de proteccionismo. Otros como Louis Snyder (6) han identificado cuatro formas de nacionalismo (“integrador” que tiende a la unificación de Estados Nacionales, “desmembrador” que tiende a la ruptura de grandes imperios –como el otomano– y a la formación de Estados-Nación con sus fragmentos, “agresivo” o imperialista, vinculado a las dos guerras mundiales del siglo XX y “contemporáneo” que tendría dos aspectos contradictorios, el impulso descolonizador y la expansión imperialista). Por su parte, Hobsbawn (7) establece tres fases de desarrollo del nacionalismo: el redescubrimiento de las tradiciones culturales y antropológicas vernáculas, la agitación política militante y la nacionalización de las masas final.

La irrupción del nacionalismo en Italia

El nacionalismo italiano aparece en el Risorgimento y, a través de sucesivas transformaciones, cristalizará en el irredentismo del que ya hemos hablado.  Hay que distinguir este nacionalismo irredentista aparecido en torno a 1880 del nacionalismo mazziniano que constituyó el motor del proceso de unificación italiano. Mientras que éste es liberal, masónico, republicano, laico y propone la paz entre las naciones, el irredentismo es agresivo, frecuentemente antiliberal, no necesariamente republicano y, en cualquier caso, imperialista (8).

En 1896, el imperialismo italiano sufrió la derrota en Adua (9) que, como veremos, tuvo como consecuencia directa la fundación de la Associazione Nazionalista Italiana por Enrico Corradini y Luigi Federzoni. Adua supuso el punto de inflexión entre el viejo nacionalismo mazziniano que había quedado reducido a pequeños círculos intelectuales y el nuevo nacionalismo imperialista que terminará realizando su aporte doctrinal al fascismo.

Corradini había fundado en 1903 la revista Il Regno (10) muy influida por el nacionalismo francés de la época, especialmente por el conde de Gobineau y por Charles Maurras. Corradini era uno de los más fervientes defensores del imperialismo italiano y en sus obras literarias, así como en sus ensayos políticos no dejaba de clamar para que Italia tuviera “un lugar bajo el sol”. Partidario de la intervención de Italia en la Guerra Mundial, a través de distintos medios de prensa, Corradini calificará como bestia negra a los neutralistas.

Corradini sostenía la curiosa teoría de que el nacionalismo era la transposición internacional del socialismo y distingue entre “naciones proletarias” y “naciones plutocráticas” (un tema en el que insistirá el Mussolini del Ventennio con cierta frecuencia) que  están obligadas a mantener una especie de “lucha de clases” a dimensión internacional. Para él, Italia y Alemania serían esas “naciones proletarias” e Inglaterra la “nación plutocrática” rival. Las naciones “proletarias” para Corradini no pueden estar permanentemente subordinadas a las “plutocráticas”, tienen derecho a su “lugar bajo el sol”. El pacifismo tiende a mantener el statu-quo, por tanto no es admisible y trabaja en beneficio de las “naciones plutocráticas”. La respuesta debe ser, pues, la “lucha de clases internacional” (11).


En Corradini se encuentran también otras ideas que serán incorporadas al fascismo: por ejemplo, aquella según la cual la nación está por encima de los individuos que la componen y, por ello, puede exigir a sus ciudadanos cualquier sacrificio en su nombre. Habla de “doctrina espiritualmente aristocrática” que desemboca en una aspiración de que Italia sea gobernaba “por los mejores” que, para él, nunca emergerán como producto de una votación popular. Se puede observar perfectamente el origen del elitismo fascista y su antidemocratismo. En sus escritos, Corradini atacará el igualitarismo democrático, otra idea que será heredada por el fascismo. Así mismo, negará que el ser humano esté predispuesto a hacer el bien, sino que, por el contrario, concibe la vida como lucha y enfrentamiento con otros hombres y naciones. Para él la idea de “fraternidad” es imposible de cristalizar salvo en el marco de una “comunidad nacional” coherente (12).

Corradini fue el primero en introducir en el discurso político los mitos históricos de la península itálica: la fundación de Roma y el imperio romano, los condottieri renacentistas, pero también sus artistas y demás glorias de Italia, algo que Mussolini recuperaría e integrará en su fascismo.

La andadura de Il Regno se prolongó hasta 1905 siendo sustituida por La Voce promovida por Giuseppe Prezzolini y Giovanni Papini, ambos antiguos colaboradores de Il Regno. Sin embargo, había algunos cambios de orientación notables entre ambas publicaciones. La nueva revista era el reflejo de todas las contradicciones de un nacionalismo que se buscaba a sí mismo pero que todavía no terminaba de encontrar una línea propia y definitiva. En las columnas de la nueva revista, en efecto, colaboraron personajes neo-hegelianos como Giovanni Gentile y Benedetto Croce, junto a nacionalistas ortodoxos, exsocialistas como Salvemini y nacionalistas discípulos de Corradini. La revista aspiraba a estar por encima de los partidos y a situar la causa de Italia más allá de las luchas entre partidos. En relación a la experiencia de Il Regno, la línea de La Voce fue mucho más oscilante y abierta inicialmente a corrientes liberales y mazzinianas. Concebían a la nación como “unidad y totalidad” y, por tanto, lo que aspiraba a ser el “todo” (el nacionalismo) no podía adquirir la forma de “parte” (esto es, de partido) por lo que se limitaron a constituirse como “asociación” el 3 de diciembre de 1910. Así nació la Associazione Nazionaliste Italiana.

Poco después de la fundación de la ANI se produjo el marasmo de la Primera Guerra Mundial y la aparición del intervencionismo italiano que encontró en la asociación a uno de sus más decididos impulsores. Sin embargo, el intervencionismo de la ANI estaba muy alejado del de otros sectores e incluso del sostenido por Mussolini desde las columnas de Il Popolo d’Italia. Mientras un sector del intervencionismo aludía a la necesidad de luchar contra regímenes “feudales” como los imperios alemán y austro-húngaro, los nacionalistas creían que era necesario entrar en guerra para generar una “reforma interior”. Para Corradini la política exterior era una forma de sacudir y regenerar a la opinión pública italiana (13). Lo que Corradini pretendía era transformar las doctrinas sociales de la época –a las que aludía directamente cuando se refería a “naciones proletarias” y “naciones plutocráticas”– en nacionalismo. A esto le llamo “socialismo nacional”. Y en esto también prefiguró al fascismo. En la pequeña publicación de apenas cuatro páginas L’Idea Nazionale, la ANI empezó a difundir estas tesis que, posteriormente aparecerían como marcas distintivas del fascismo a lo largo del Ventennio:

- Estado fuerte como objetivo a alcanzar.
- Mitos de la antigüedad romana como referencia.
- Imperialismo como "política de prestigio".
- Exaltación de la milicia como "estilo de vida".
- Autarquía como "nacionalismo económico".
- Corporativismo como forma de organización del Estado

Sería difícil resumir en tan pocas líneas los rasgos distintivos del fascismo.

La evolución del nacionalismo versus el fascismo

Cuando tiene lugar el congreso de Florencia todavía hay zonas grises entre las distintas corrientes nacionalistas (liberales, mazzinianos, republicanos, monárquicos) que distan mucho de estar unificadas. Con el paso del tiempo, los editoriales de L’Idea Nazionale irían completando la definición del nacionalismo defendido por la ANI, creando un corpus doctrinal que prefigura la doctrina fascista.

No es raro que en la corta marcha hacia la concreción doctrinal la vida de la ANI estuviera jalonada de purgas: en el Segundo Congreso (Roma, 20-22 de diciembre de 1912) la ANI se deshace de su sector democrático y se establece la incompatibilidad entre nacionalismo y masonería. En el siguiente Congreso (16-18 de mayo de 914) son purgados los liberales. A partir de ese momento solamente quedaron los nacionalistas que, en rigor, pueden ser calificados como proto-fascistas.


En 1913, los nacionalistas obtuvieron el 0’6% de los votos y cinco escaños que demostraron ser los intervencionistas más radicales. En 1919, los miembros de la ANI vuelven a presentarse a las elecciones, esta vez apoyando los colores del Partito dei Combattenti obteniendo 20 diputados, pero en las siguientes en 1921 estarán incluidos en los Blocchi Nazionali que incluían a nacionalistas, futuristas y fascistas, logrando 105 diputados solamente superados por el Partito Popolare Italiano (108 diputados) y por los socialistas (123 diputados). Poco después se producía la Marcha sobre Roma (29 de octubre de 1922) (14).

Por entonces el nacionalismo ya había confluido con los Fasci di Combatimento de Mussolini; la nueva formación se llamaría Partito Nazionale Fascista en 1921. Tras la Marcha sobre Roma, varios entre los principales dirigentes de la ANI ocuparon altos cargos en el nuevo régimen: Federzoni, uno de los fundadores de la ANI y redactor de L’Idea Nazionale y diputado nacionalista desde 1913 fue Ministro de Colonias y luego del Interior, siendo senador desde 1928 y presidente del Senado entre 1929 y 1939 tras haber sido uno de los nacionalistas que negociaron con Mussolini la fusión. Eso no fue óbice para que en 1943 apoyase la destitución de Mussolini siendo por ello condenado a muerte en contumacia por el tribunal de Verona.  Otro nacionalista, Constanzo Ciano, fue Ministro de Correos y Comunicaciones y Presidente de la Cámara de los Diputados y de la Cámara de las Corporaciones hasta su fallecimiento en 1939. Fue padre de Galeazzo Ciano di Cortelazzo, yerno de Mussolini. Finalmente, Alfredo Rocco, el compilador del llamado Codice Rocco (código penal italiano), jurista de prestigio y representante del ala derecha del fascismo, procedía así mismo de la ANI. En cuanto a Enrico Corradini ingresó también en el Partido Fascista Republicano a pesar de que no participó inicialmente en la vida política del nuevo régimen. Fue senador y ministro a partir de 1928 falleciendo poco después.

Conclusión

El nacionalismo italiano de la ANI puede ser considerado como proto-fascista y como una componente “centrista” del fascismo. Su doctrina sobre “naciones proletarias” y “burguesas” evidencia una inspiración de izquierdas, pero el conservadurismo creciente del que hace gala la ANI (y especialmente algunos de sus exponentes como Rocco), lo sitúan en la derecha.

Así pues, ¿dónde ubicar al nacionalismo de la ANI dentro del fascismo “uno y trino” al que hemos aludido en el inicio de este estudio? Es simple, en la medida en que sus aportaciones doctrinales encarnan lo esencial del fascismo, hay que situar al nacionalismo de la ANI como uno de los elementos esenciales del “centro” fascista que logró equilibrar las corrientes “sociales” procedentes de la izquierda y las corrientes “conservadoras” procedentes de la derecha.

En este sentido, la ANI “es” el fascismo, antes incluso de que Mussolini hubiera pensado en fundar los Fasci di Combattimento. Es la ANI la que encarna el “centrismo” fascismo en la medida en que encarna también la ortodoxia mussoliniana en el período más prolongado del régimen: el Ventennio. En la ANI están como hemos visto presentes todos los elementos de la doctrina fascista (nacionalismo, corporativismo, imperialismo, referencias históricas al Imperio Romano, etc.). Mussolini, procedente de la “izquierda revolucionaria” terminará cohabitando con la monarquía de los Saboya por los azares de la política, pero entre su postura inicial de izquierdas (que tendrá también encarnaciones en el Ventennio, pero no en Mussolini) y la postura conservadora posterior, la doctrina fascista encarnada por el Duce será altamente tributaria y completamente identificada con la doctrina nacionalista difundida por la ANI.

Notas

(1)   Robert Paris, op. cit., pág. 29

(2) Gaetano Salvemini, historiador y político antifascista italiano. Antinacionalista había llegado a describir Italia de esta manera: “Los moderados del Norte tienen necesidad de los camorristas del Sur para oprimir a los partidos democráticos del Norte, mientras que los ­­camorristas del Sur tienen necesidad de los moderados del Norte para oprimir a la plebe del Sur” (Prefacio a Mussolini diplomático, Laterza, Bari 1952). Militante del Partido Socialista desde 1897 como representante de su tendencia “meridionalista” (proponía una forma de federalismo para Italia). Abandonó el PSI en 1911 por discrepancias sobre la postura de la formación ante la guerra de Libia y fundó el periódico L’Unità que siguió publicando hasta 1920 como portavoz de la Lega Democrática, se consideraba liberal y socialista. Defendió la entrada de Italia en guerra al lado de Francia e Inglaterra en 1914 como máximo representante de lo que se llamó “intervencionismo democrático” (belicistas de izquierda). Diputado en 1919 se declaró antifascista desde el principio y en 1925 fundó la primera publicación clandestina que se opuso al régimen de Mussolini: Non Mollare (literalmente, No ceder). Pocos meses después fue detenido en Roma y tras ser procesado resultó amnistiado autoexiliándose en Francia desde donde fundó el movimiento Giustizia e Libertà. Establecido en Gran Bretaña siguió desde allí sus campañas antifascistas polemizando con George Bernard Shaw, socialista fabiano y gradualista, admirador de Mussolini. Después de ejercer como profesor en varias universidades anglosajonas fundó en 1939 la Mazzini Society formada por republicanos antifascistas. Tras la guerra volvió a Italia y dio clases en la Universidad de Florencia y siguió jugando a la contra oponiéndose tanto a la Democracia Cristiana como a los partidos de izquierda.

(3)  Cfr. En la obra Diccionario de política: L-Z de Norberto Bobbio (Siglo XXI Editores, México 1981-82, págs. 1026-1035), puede encontrarse un ensayo de síntesis sobre los contenidos globales del nacionalismo y, en particular, del nacionalismo italiano.

(4)  Abate Augustin Barruel, procedente de la nobleza francesa se ordenó jesuita en 1756, viajó por toda Europa y dominó distintas lenguas. A partir de 1781 publicó panfletos contra los Enciclopedistas y la Filosofía de las Luces, responsabilizándoles de la expulsión y prohibición de los jesuitas. Inicialmente era favorable a las ideas democráticas (su nombre auténtico era Augustin de Barruel, pero renunció a la partícula “de” que delataba su título de nobleza) terminó por enfrentarse a la Revolución Francesa exiliándose en Londres en 1972, siendo albergado por Edmund Burke, franc-masón, el cual, sin embargo, le felicitará por su famosa obra antimasónica Memorias para servir a la historia de los jacobinos aparecida en 1797 (de esta obra que puede encontrarse fácilmente en Internet en versión francesa, pero que jamás ha sido traducida al castellano existe, sin embargo, una versión en catalán: Memorias per a servir á la historia del jacobinisme, trad. de Fr. Raymundo Strauch y Vidal, Perpiñán, J. Alzine, 1827). Barruel sostiene que fueron los Iluminados de Baviera de Adam Weishaupt quienes se infiltraron en la masonería para derribar a la monarquía y que fueron ellos quienes difundieron por vez primera el nacionalismo. La Revolución no sería más que un complot contra la Iglesia y contra su defensora la monarquía francesa. El mismo Barruel había sido iniciado en Logia (Encyclopédie de la franc-maçonnerie, Le libre de Poche, artículo "Barruel", pág. 66).

(5)  Cfr. George L. Mosse, La nacionalización de las masas, Marcial Pons – Ediciones de Historia, Madrid 2005. Ramiro Ledesma Ramos también alude en el Discurso a las Juventudes de España a la “nacionalización de las masas” y para ello dirigió la estrategia de las JONS y de FE a captar a las masas obreras que militaban en la CNT. Véase a este respecto La crisis del antifascismo, Ferrán Gallego, Random House Mondadori, Barcelona 2008, pág. 32. Los hay que han visto en la II República ese mismo intento de “nacionalizar a las masas”, Cfr. Hispania, Revista Española de Historia, pág. 162, Vol. 61, 2001, pág. 162. La idea de “nacionalización de las masas” que habitualmente se suele ligar a la interpretación del fascismo que da Mosse, como vemos, no le pertenece en propiedad.

(6)  Louis Snyder, The New Nationalism, Transaction Publishers, New Brunswick, New Jersey 2003, especialmente el capítulo IV, págs. 47-48.

(7)  E. J. Hobsbawm, Nations and Nationalism since 1780 – Programme, Myth, Reality, The Press Sindicate of the University of Cambridge, 1990, especialmente el capitulo The transformation of nationalism, págs. 101-130.

(8)  “Dentro de veinte años toda Italia será imperialista” había escrito uno de los fundadores del nuevo nacionalismo italiano, Enrico Corradini (citado por R. Paris, op. cit., pág. 29. Y el propio Paris añade este comentario: “El fascismo realizaría este sueño”).

(9)  Se conoce como “derrota de Adua” al momento decisivo de la primera guerra de Abisinia (1895-96) que tuvo lugar a causa de un conflicto de límites entre la Abisinia de Menelik II y la colonia italiana de Eritrea. El punto culminante del conflicto fue la batalla de Adua el 1º de marzo de 1896. Las tropas italianas del general Baratieri fueron derrotadas  sufriendo 6.000 muertos, 1.500 heridos y 3.000 prisioneros, sobre un total de 16.000 hombres. Los supervivientes se replegaron a Eritrea, mientras que en Italia, el gobierno de Francesco Crispi dimitió y el general Baratieri debió afrontar un consejo de guerra del que resultó absuelto pero que destruyó su carrera militar.

(10) La andadura nacionalista de Corradini puede ser seguida con cierto detenimiento en Zeev Sternhell, El nacimiento de la ideología fascista, op. cit., págs. 13-14 y en R. Paris, Los orígenes del fascismo, op. cit., págs. 30-31.

(11) Los datos sobre Corradini han sido extraídos de Wikipedia-Italia. Para una ampliación puede leerse la obra escrita por el propio Corradini Scritti e discorsi 1901-1914, Ed. Lucia Strappini, Turín 1980. R. Paris, extrae una frase de Corradini: “Del mismo modo que dentro de los límites de cada Estado se ha formado un conjunto de clases dominantes y un conjunto de clases dominadas, así mismo, en las relaciones internacionales, existen Estados más fuertes y Estados más débiles: Estados Burgueses y Estados Proletarios” (op. cit., pág. 33).

(12) Una interpretación típicamente marxista –incluso en lo plúmbeo y opaco de la exposición– de las ideas de la Asociación Nacionalista Italiana y del pensamiento de Enrico Corradini, puede leerse en Fascismo y Dictadura, Nikos Poulantzas, Editorial Siglo XXI, México, 1971, págs. 143-147.

(13) Corradini había escrito que “La política exterior constituye para el nacionalismo un medio de reforma interior revolucionaria. Es un medio para renovar el personal del gobierno” (citado por R. Paris, op. cit., pág. 33).

(14) Pueden consultarse los resultados electorales de la época en Mussolini y el ascenso del fascismo, Donald Sasson, Crítica S.L., Barcelona 2008, especialmente el capítulo El avance del fascismo, págs. 99 y sigs.


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