Info|krisis.- El 28 tendrá lugar el
encuentro de Mariano Rajoy con Pedro Sánchez y dos días después la reunión con
Artur Mas para afrontar de una vez por todas la recta final del problema
catalán”. A pesar lo banal e intrascendente que parece a primera vista el
encuentro con Sánchez, este primer encuentro condicionará el tono de la
conversión con Rajoy. Efectivamente, hará falta ver si el PSOE sigue en la
misma línea de apoyo a la Constitución o insiste en su alocado proyecto
federal. Todo induce a pensar, pues, que lo que suceda antes del verano será
decisivo para lo que pueda acontecer en el último cuatrimestre del año.
Rajoy ha declarado que “hablará de todo” con
Mas, incluso de aquello sobre lo que hasta ahora no ha querido hablar: el
derecho de autodeterminación expresado en el referéndum para el que la
Generalitat ya ha echado la cuenta atrás. Hasta hace diez días, la posición de
Mas era extremadamente débil: más que impulsar el proceso independentista, el president de la Generalitat se ha visto
arrastrado por él. Con unas encuestas que le son ampliamente desfavorables,
refrendadas por el resultado de las elecciones europeas en Cataluña, aislado
internacionalmente (o con unos apoyos que, en sí mismos, no permiten ir muy
lejos), con unas cifras económicas modestas, infraestructuras educativas y
sanitarias con mal funcionamiento y con el turismo como único ingreso
apreciable, acosado por los casos de corrupción, Mas es, antes del encuentro,
un cadáver político sin remisión. Su suerte depende del hasta ahora
insignificante secretario general del PSOE.
