lunes, 4 de junio de 2018

365 QUEJÍOS (36) ¿POR QUÉ TENEMOS UN CINE TAN MISERABLE?



Me quejo de que me toca ejercer de crítico de cine y de televisión y el 80% de lo producido en España que veo es pura basura. Y luego está lo que se filma pero ni siquiera se llega a estrenar. Y lo que se filma, se realiza el pase de muestra, se rectifica, se vuelve a mostrar, se vuelve a rectificar y así pasan años y años sin que el canal de televisión o la productora se atrevan a emitirlo en el plasma o proyectarlo en salas. Me quejo, además y sobre todo del sistema de subvenciones al cine español.

El sistema es perverso: se subvenciona con cargo al ICO el 60% del coste total de la película, pensando que el 40% lo pagan bolsillos privados. En realidad, no es así: al promotor de la cinta le basta con duplicar los costes reales de producción para que en el momento en el que se estrene (o se tire al basurero o se archive), su película, con todos los gastos incluidos, ya esté pagada. Si logra estar unos días en cartel, la taquilla es el beneficio y si al cabo de unos meses algún canal o algún stremming lo compran, pues unos euracos más a repartir. Así se trabaja en España y así está claro cómo es que no hay una industria del cine.

En lo que se refiere a series, la cosa es todavía peor porque se diría que el 90% de las series que se emiten en España tienen el mismo perfil. Sea cual sea el tema, no es preciso que el guión sea interesante, ni que la serie esté bien planteada, sino solamente que la protagonice una pareja que responsada a estas características: chico y chica joven, que estén de moda en esa temporada, no importa si no saben actual o lo hacen rematadamente mal, tampoco importa si es serie de médicos, de gánsters, de abogados o de narcotraficantes, lo que importa es que, en un momento dado, se enamoren, luego se pongan cuernos, luego cambien de pareja con otra que participa de manera subsidiaria y así sucesivamente… Todas las series españolas siguen el mismo esquema, prácticamente sin excepción. Una especie de culebrón modulado, sin calidad y sin ambiciones. 

Que quejo de todo esto, claro está, pero celebro que haya ocurrido porque, aun cuando, una vez más, la “cultura de masas” expandida por los canales generalistas, tienda a un empobrecimiento y a una bastardización cada vez mayor, siempre habrá una minoría de público que adoptará soluciones propias y espabilará. Yo recomiendo borrar los canales generalistas del selector de vuestros plasmas. Haceros vuestra propia televisión: bajar programas y películas que verdaderamente os interesen, no admitáis publicidad que no habéis pedido, buscar calidad, si podéis dedicar entre 7 y 50 euros suscribiros a distintas plataformas con catálogos en donde encontraréis de todo: desde lo peor a lo mejor. Seleccionad. Mirad en youtube, hay miles de películas sin derechos, libres. Pero, sobre todo, huid de los canales generalistas y, más importante aún, huid de las malas películas y de los abortos.

No resisto contar cuál ha sido la PEOR PELÍCULA de 2017. Atiende al nombre de Patria y se refiere a la “patria catalana”. Es la historia de Otger Catalón, el héroe epónimo de Cataluña. Un mito romántico, claro está. Interesante mito porque su origen era visigodo y él, junto a los nueve “barones de la fama”, deberían considerarse como el “otro núcleo inicial de la Reconquista” en los Pirineos catalanes. En 2017, cuando el proceso soberanista estaba a poco de llegar a su clímax orgásmico ingenuo-felizote, se estrenó esta película de claro contenido independentista. La vi. Era algo más que lamentable. Lo  que se había anunciado y promovido como “la primera película épica catalana” era un petardo de la especie: mala en actuaciones, mala en guionización, mala en localizaciones, mala en montaje, mala, rematadamente mala, un truño que suscitaba risas sino carcajadas en la sala de proyecciones. No pasó de una semana en cartel y hoy ni siquiera la encontraréis en programas P2P. ¿Creéis que ese aborto lo pagaron promotores independentistas privados? En absoluto, se financió con dineros públicos como apoyo al proceso soberanista.

No me quejo de eso, sino de que, en esto, Cataluña demuestra también ser una región española 100%... a la vista de que aquí el caos es igual que en Andalucía o en Madrid. Sin paliativos. Me quejo de que en España, en sus 17 mosaicos autonómicos se hace un cine deleznable que constituye un verdadero suplicio para el crítico.