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miércoles, 13 de octubre de 2010

Pateras de la muerte: cuando la debilidad mata

info-Krisis.-Vivimos una nueva avalancha de pateras y de inmigración ilegal que da la razón a quienes sosteníamos que lo peor en este terreno, estaba todavía por llegar. En efecto, en pocas horas han perdido la vida 50 personas en su loca aventura de llegar a los paraísos de consumo europeos. Vale la pena preguntarse a qué se debe el recrudecimiento en la llegada de pateras y quien es el responsable objetivo de las muertes. Casualmente ambas respuestas tienen la misma contestación: “Bambi”.

LA DEBILIDAD MATA, LA TONTERIA TAMBIEN

Sigue habiendo gente animada a cruzar el estrecho en condiciones de riesgo extremo gracias a que en toda Africa ha corrido la voz de que el gobierno español está a punto –como, por lo demás, parece cierto- de realizar una regularización masiva de inmigrantes ilegales. El efecto llamada, una vez más ha producido sus efectos más deletéreos y cientos de miles de africanos buscan en España el remedio a sus males… los pobres.

Todos los responsables del socialismo patrio se han puesto en marcha para lamentar las muertes y prometer que, si fuera por ellos, no se volverían a repetir. Buena parte del PSOE no se ha dado cuenta de que está en el gobierno y que una de las máximas prioridades es la defensa, la seguridad y la salud nacional, así como el mantenimiento del imperio de la ley. Existe una legislación de inmigración que prescribe que cualquier inmigrantes, si desea residir y trabajar en España, debe de procurarse el permiso correspondiente en el consulado más próximo a su lugar de origen. El 98% de inmigrantes que llegan a nuestro suelo no lo hacen así, prefieren optar por la política de “hechos consumados”. Y vulneran la ley. Imagínese usted vulnerando cualquiera de las múltiples leyes fabricadas como churros por nuestro parlamento y por los 17 parlamentos autonómicos… ¿se lo imagina? No, por supuesto. Aquí tenemos por costumbre cumplir con la ley. Otros no. No es que sean ilegales, es que son infractores. Deben irse. Cuando llegan en situación de ilegalidad, sin más papaleos, ni gaitas, deben reembarcarse voluntariamente o a la fuerza. Así se corte el efecto llamada. Así se evita que cientos de miles de personas sigan los pasos de quienes han llegado. Por que hoy en materia de inmigración hace falta una política de contención.

CUANDO “BAMBI” DUDA…

Pero ZP carece de redaños suficientes para aplicar una política digna de tal nombre en área alguna. Si es en materia autonómica, Maragall cubata en mano, le toma la delantera y le obliga a tragar el sapo de “Catalunya Estado”, algo más que “Catalunya Nación” y muy alejado del constitucional “nacionalitat catalana”. Si es en materia de relaciones internacionales, lo que se quita de Irak se transvasa, corregido y aumentado a Afganistán (y si en Irak teníamos poco que hacer, en la devastada y pobre tierra afgana no pintamos nada). Talante no rima con duda, pero en Zapatero, el talante es la máscara a la duda hamletiana que, en el fondo, no es sino un taparrabos a las vergüenzas de un presidente de gobierno llegado a un lugar que no le corresponde gracias a 202 muertos sobre la mesa.

“Bambi” duda. No sabe cómo resolver el problema de la inmigración. Cuatro millones de inmigrantes causan más problemas de los que resuelven (nuevamente, esta semana, la violencia doméstica ha sido protagonizada mayoritariamente por inmigrantes) y ZP no sabe qué hacer. Su ideología sofá no está en condiciones de hacerle pensar con los testículos: “detener el efecto llamada, contener la inmigración, defender los derechos de los nacidos en esta tierra”. Pero tampoco piensa con la cabeza: “el presupuesto público no va a poder aguantar durante mucho tiempo el gasto que va parejo a la inmigración”, “las capas más desfavorecidas de la población no van a guantar durante mucho tiempo las correcciones salariales a la baja impuestos por la inmigración”…

A fin de cuentas el talante está resultado eso: una renuncia a pensar con la cabeza y con los testículos, una muestra de amaneramiento político y de falta de carácter que impide tomar decisiones y “hacer política”: por que la política es distinguir entre amigo y enemigo, entre situaciones resueltas y situaciones a resolver, entre problemas y soluciones.

… ZAPATERO SUCESOR DE AZNAR

La política de inmigración no ha variado extraordinariamente desde 1999, el año en el que el fenómeno empieza a adquirir rasgos masivos. Aznar entreabrió las puertas a la inmigración. Se produjo la avalancha. Luego no fue capaz de contenerla. De no haber sido por los 202 muertos, seguramente en la actual legislatura, el PP se habría desgastado en esa dirección: por que tampoco él parecía muy predispuesto a ofrecer una salida al problema. Zapatero sigue en esa línea. Solo que ni siquiera entrevé la posibilidad de solución. Y esa solución, lo hemos dicho, tiene UN SOLO nombre: REPATRIACION MASIVA PARA CONTENER LA AVALANCHA Y DESACTIVAR EL EFECTO LLAMADA. Ni el PP ni el PSOE tienen el valor de aplicar la solución.

Pero hemos aquí instalados en plena contradicción: existen 2.000.000 de ilegales en nuestro suelo… que ni pueden acceder al mercado laboral, ni nadie les obliga a abandonar el territorio nacional, ni nadie se atreve a legalizarlos… Son una carga para el erario público (es decir para todos nosotros), alimentan los circuitos de economía sumergida (en detrimento del pequeño comercio), finalmente, ni existen legalmente (por que carecen de la posibilidad de trabajo regularizado y, por tanto, de contribuir con sus impuestos al mantenimiento del Estado), ni se les obliga a irse... como sería normal para cualquier situación de ilegalidad.

¿Bambi va a resolver este problema? Cuando el gobierno proclama que no estamos ante una regularización masiva, es que estamos ante una repesca. Es evidente que el gobierno no abrirá las puertas a cualquiera que se encuentre en estos momentos en el territorio nacional, pero no han faltado declaraciones, entre otras de Caldera, augurando una regularización “limitada”: los que llevan dos años en nuestro país y lo puedan demostrar.

En 2000 ya se intentó un a regularización de este tipo. De los 250.000 inmigrantes que se creía iban a salir a la superficie, finalmente salieron 750.000, pero eso no fue lo peor: lo peor fue que en las semanas siguiente, el efecto llamada desencadenado provocó varios cientos de muertos en el Estrecho.

Los 50 ahogados del viernes y sábados pasado nos recuerdan que estamos ante una nueva situación de este tipo. En materia de inmigración la debilidad, mata y el “talante” es el taparrabos de la impotencia.

© Ernesto Milá – infoKrisis –infokrisis@yahoo.es - http://info-krisis.blogspot.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

domingo, 17 de octubre de 2010

Aullidos (III). La debilidad sigue matando: 19 muertos más en el Estrecho

Publicado: Viernes, 11 de Julio de 2008 01:11
Infokrisis.- A menos de una semana después de que ZP se haya negado a comprometerse a no realizar más regularizaciones masivas, 19 personas han muerto en unas de los más trágicos episodios de la inmigración masiva que ha costado incluso la vida a nueve bebés. Pero hay que decirlo bien alto: si esta masacre tiene a un “autor intelectual”, éste es ZP: como decíamos hace tres años, “la debilidad mata”. De hecho, la debilidad y la estupidez siguen matando.

martes, 3 de septiembre de 2024

EN YAKARTA EL PAPA FRANCISCO SE FUGA DE LA REALIDAD EUROPEA

No soplan buenos tiempos para la Iglesia Católica y eso debería saberlo ya Jorge Mario Bergoglio que lleva 11 años al frente de la institución y desde 1969 como sacerdote. Fue, precisamente, a finales de los 60, tras el Concilio Vaticano I, cuando empezó a ponerse de manifiesto la crisis de la Iglesia. Tiempo suficiente como para que haya vivido todas las fases de esa crisis y, precisamente por ello, son todavía menos comprensibles sus declaraciones y viajes. Bergoglio olvida: 1) Que se está produciendo la islamización de Europa, 2) Que Europa es la tierra en donde floreció el cristianismo, 3) Que hoy Europa -y no Indonesia o extremo-oriente- son “tierra de misiones”, y 4) Que en Europa es donde se está produciendo en estos momentos una ofensiva anticristiana más dura. ¿Qué hace el Papa Francisco? Irse a Yakarta para reunirse con líderes religiosos musulmanes… Vale la pena reflexionar sobre esto y, más aún, desde España.

UN PEQUEÑO ITINERIO PERSONAL. A MODO DE EXORCISMO.

Creo necesario explicar que no soy católico: mi “descristianización” se produjo en el Colegio de los Escolapios de Balmes, hará ya 58 años. Era el curso 1965-66. El “profesor de música”, el “maestro Coll” (que luego dirigió la escolanía de Montserrat), nos enseñaba canto gregoriano. Algo vibraba dentro de mí con ese canto. La Misa -a la que asistíamos diariamente a primera hora antes de comenzar las clases- era en latín, cantábamos las piezas de gregoriano y el ritual litúrgico implicaba que el sacerdote nos daba la espalda (a pesar de haber recibido el carisma eclesiástico, era “uno de los nuestros” y, por tanto, todos estábamos frente a la Cruz). Ninguno de nosotros nos quejábamos de que la misa fuera en latín (los misales, tenían traducción al castellano, entendíamos perfectamente lo que se decía a poco que supiéramos leer), ni que nos obligaran a cantar en latín (a fin de cuentas, también cantábamos en inglés; en aquel momento la beatlemanía era de rigor en jóvenes de nuestra edad), o no ver el rostro del oficiante durante la mayor parte del ritual…

Cuando se inició el curso siguiente y se aplicaron las directrices litúrgicas del Concilio Vaticano II, muchas cosas cambiaron: dejamos de lado el libro de canto gregoriano, empezamos a cantar en Misa canciones “kumbayá” y el “maestro Coll” y algún que otro sacerdote en clase de religión, nos enseñó la “Misa Luba” (escuchar un fragmento en youtube es hoy todavía más estremecedor que hace 58 años: véase MISA LUBA; se trata de un canto congoleño, compárese con el gregoriano; llevado a una iglesia europea es, simplemente, malsonante y, en latín, una castaña) hubo obras en la capilla del cole para adaptarla al nuevo ritual para poder oficiar la misa “frente al Pueblo de Dios”. Si lo que era solemne el año anterior, había sido demolido por las reformas del año siguiente, es que, al menos para mí, no tenía la dureza suficiente como para seguir en las finales de la Iglesía: esta había renunciado a lo “perenne” en beneficio de la moda circunstancial...

Si a esto unimos que todos los escolapios del cole, en aquel momento, se manifestaron en la Vía Layetana en la famosa demostración de 1966 (protestaban contra la paliza que había recibido un estudiante y con la consigna de “volem bisbes catalans”; la mayor parte de aquellos curas tardaron poco en dejar la Orden de los Escolapios y uno de ellos, el “pare Botell”, llegó a ser uno de los dirigentes del PSUC, partido al que se habían afiliado varios de ellos a principios de los 70), a nadie le extrañará que, en 1967, empezara a leer a Nietzsche, y me desentendiera por completo de la Iglesia

Bien, no soy católico y es conocido que Blas Piñar me expulsó de Fuerza Nueva por haberme casado por lo civil en 1977 y, por tanto, por haber renunciado oficialmente a la religión católica. Tengo a gala, haber firmado el necesario “certificado de apostasía” para poder ser casado en un juzgado. Ahora bien… reconozco, por encima de todo, que la religión de mi país, una de las columnas que le han dado forma, es el catolicismo y nunca he estado dispuesto a tirar una piedra contra la institución que alimentó a mis antepasados, que dio fuerzas para vivir y para morir a mis padres y que acompañó a mi Patria en sus mejores momentos históricos. Todo eso hace que la Iglesia Católica merezca un respeto por encima de cualquier otra institución.

Si he aludido a todo esto es para que el lector mida mejor lo que voy a escribir a continuación.

UNAS DECLARACIONES INADMISIBLES PARA UN EUROPEO

Desde que se sentó en la silla de San Pedro, Bergoglio ha multiplicado sus declaraciones a favor de la inmigración masiva que está recibiendo Europa. Y lo ha hecho con su peculiar “imagen de marca”: mansedumbre, comprensión, solidaridad con los pobres, etc. Bueno, todo eso entraba dentro del marketing del personaje que incluía lavar los pies a inmigrantes, elogiarlos cada vez que podía, etc. Le ha valido muchas críticas, especialmente de católicos europeos que, experimentan en sus propias carnes lo que supone la llegada de contingentes masivos de inmigrantes musulmanes. Y en especial lo que implica para la propia Iglesia Católica.

Lo que el papa dijo el pasado 28 de agosto sobre la inmigración, rebasa cualquier límite y resulta inadmisible por su contenido, no solo para agnósticos como el que suscribe, sino especialmente para miembros de la Iglesia Católica. En efecto, en el curso de una audiencia general, Bergoglio reflexionó sobre la inmigración. Dijo una verdad: “el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio” y una media verdad: “hay quienes trabajan sistemáticamente para repeler por todos los medios a los inmigrantes”, concluyendo este soliloquio con una declaración teológica:  declaró que estar conscientemente contra la inmigración era “pecar” (“pecado” no es una simple falta ética o moral, sino un “acto o deseo contrario a la ley de Dios, una ofensa contra Dios, una desobediencia a Cristo”).

Bergoglio tenía razón en afirmar que el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio: es imposible saber cuanta gente ha muerto tratando de entrar ilegalmente en Europa. Se dice que, en torno a 30.000. Quizás. Pero, estas muertes no pueden atribuirse a ciudadanos de a pie, sino a las instituciones (empezando por la ONU y la UNESCO, ONGs o la propia UE), a ideologías (el ultrahumanismo, la corrección política, el progresismo, el wokismo) que alientan la entrada masiva en dirección a Europa.

Durante el zapaterismo escribimos un artículo titulado “La debilidad mata”: no hacer absolutamente nada para cortar el flujo de migraciones hacia Europa, supone permitir el que cada día partan decenas de pateras y cayukos con intención de cruzar el Mediterráneo. Si lo tripulantes de la primera de todas ellas, hubieran sido repatriados manu militari, no se habrían producido las siguientes 30.000 víctimas y si hoy, aquí y ahora, las marinas de guerra de los países mediterráneos estuvieran alerta para interceptar pateras y conducirlas -según “la ley del mar”- al puerto más próximo (esto es, al puerto de partida), no solo seguirían viviendo 30.000 personas, sino, probablemente muchos europeos que a lo largo de estas últimas décadas han sido heridos, asesinados o violados por gentes que llegaron en pateras. La debilidad mata.

Bergoglio, al convertir la lucha contra la inmigración en “pecado” (vulneración de la ley de Dios y ofensa contra Dios), en los mismos momentos en los que en Alemania un “refugiado” sirio asesinaba a tres personas, hacía un flaco servicio a la causa de la Iglesia y asestaba otro golpe de piqueta a la propia institución eclesiástica. ¡Menuda infalibilidad en materia teológica la de este papa instalado en la corrección política, la Agenda 2030, y el progresismo más grosero!

EL ISLAM CONTRA LA IGLESA

Cuando ardió Notre Dame de París, en este mismo blog, lo dije alto y claro: “SE TRATA DE UN ATENTADO”. El gobierno francés, antes incluso de investigar el origen del fuego, ya había establecido la versión oficial: “Ha sido un accidente”. Hasta aquel momento se habían producido en Francia decenas de “accidentes” similares, incendios y ataques contra instituciones católicas: solo un mes antes del incendio de Notre-Dame se había producido otro muy similar en la Iglesia más grande de París: Saint-Sulpice. Otro tanto había ocurrido antes en la iglesia de Saint Denis (donde están enterrados los Reyes de Francia), situada en una de las zonas de la banlieu con más concentración de inmigración. Y en Yvelines a sólo 25 km de París. Pero esto es solamente la punta del iceberg: en toda Europa se produjeron en 2018, un total de 500 ataques contra templos e instituciones religiosas. Lo peor es que, desde entonces, esta cifra se ha multiplicado.

El año pasado resultó incendiada la catedral de Nantes. Y aquí no había duda: el incendiario fue detenido, era inmigrante ruandés. Detenido, fue puesto en libertad a la espera de juicio. Pero, antes, “Emmanuel”, el incendiario, todavía tuvo tiempo de asesinar a un sacerdote de 60 años en la región de La Vendée. ¿Un caso aislado? Lo mismo ocurrió con el asesinato de Jacques Hames, de 86 años, sacerdote de la iglesia de Saint-Étienne du Rouvray, pequeña ciudad de Normandía. En el curso de un oficio religioso, antes de terminar el sermón, dos asaltantes armados tomaron a cinco rehenes: obligaron a uno de ellos a grabar cómo degollaban al sacerdote. Uno de los rehenes consiguió escapar, alertó a la policía que abatió a los dos terroristas que resultaron ser miembros del “Estado Islámico”. El atentado, cometido en 2016, causó enorme impresión, dado que se produjo solamente dos semanas después del atentado cometido por la misma organización terrorista islámica en Niza, en el curso del cual murieron 86 personas. Se publicó, así mismo, que el grupo terrorista planeaba asaltar Notre-Dame de París… El objetivo del fundamentalismo islámico estaba, ya entonces, puesto en la catedral que, como por azar, finalmente, ardió. Más inglesias en llama: Saint-Alain de Lavaur, Saint Jacques de Grenoble, Sacré-Coeur de Angulema, Sainte Thérèse de Rennes y Saint Paul du Bas-Caraquet, Notre-Dame de Grava en Revel, la iglesia de Vielleneuve d’Amont, Notre Dame de Grâce de Eyguières, que ardieron el mismo año que Saint Sulpice y Notre Dame de París: 2018-2019, los “años dorados” del ISIL…

Desde entonces estos incendios provocados contra Iglesias no han dejado de multiplicarse: incluso en la católica Irlanda, donde el domingo 1 de agosto se celebró el 70º aniversario de la Iglesia de Greensland y por la noche fue convertida en pasto de las llamas. Al día siguiente, la joya del arte gótico, la Iglesia de la Inmaculada Concepción de Saint-Omer, en Francia, fue absolutamente destruida por otro incendio. La Iglesia había sobrevivido a los bombardeos de dos guerras mundiales… Un mes antes, el 11 de julio de 2024, la aguja de la catedral de Rouan, ardió misteriosamente. También en España y Portugal hemos asistido en los últimos dos años a la profanación de lugares religiosos y a la destrucción de monumentos.

Los “verificadores” de noticias -y la agencia EFE, en particular- cada vez que tiene lugar uno de estos “incidentes”, responden, o bien que se ha tratado de un “caso aislado”, protagonizado por inmigrantes desequilibrados, o bien que no hay pruebas de que el incendio haya sido provocado intencionalmente y, mucho menos, por musulmanes. Pero, hay problema: nunca como en los últimos 10 años se había producido una serie de incendios tan continuada contra edificios eclesiásticos. Solamente han comenzado a arder iglesias sistemáticamente en cuanto a emergido el terrorismo islámico. Y, en buena parte de los casos, no se trata de iglesuelas de poco valor arquitectónico o histórico, sino -como los casos de Notre-Dame, las catedrales de Rouan, de Nantes o Saint Denis, Saint-Sulpice, de edificios de alto calado artístico e histórico.

Estos incendios no son más que una parte del “aguijoneo” que sectores extremistas islámicos están propinando a la Iglesia Católica. Una especie de “ajuste de cuentas” por las derrotas de Poitiers, Lepanto o la Reconquista. Es una especie de terrorismo de “baja cota”: no se pretende matar, sino solo destruir símbolos. A la vista del proceso de islamización de Europa y de las continuas células terroristas islámicas en fase de formación que se van desarticulando en toda Europa, parece más que verosímil que esta oleada de incendios de edificios religiosos sea promovida por el islamismo más radical, como “ejercicio”. El fuego es algo que fascina a estas bolsas inadaptadas de inmigración islámica radical: Francia lleva desde principios del milenio registrando una oleada de incendios de vehículos en las noches; una media de entre 100 y 200 por noche. En las navidades de 2022, el ministerio del interior francés se felicitó de que solamente hubieran ardido 874 vehículos en todo el territorio nacional. A recordar que solamente en una semana de incidentes en 2023, a raíz de la muerte por disparos de la policía de un pequeño delincuente de origen magrebí, 2.500 edificios resultaron incendiados y saqueados y 12.000 vehículos ardieron (ver vídeo en youtube).

Las zonas en las que el Islam se está expandiendo en África, son escenarios de masacres de católicos que confirman que el Islam no es una religión como las demás: es la intolerancia hecha religión. Mientras Bergoglio va a Indonesia, en África se suceden las masacres de católicos a manos de islamistas y en Europa, las Iglesias que aun no se han quemado, pierden fieles cada vez que Bergoglio abre la boca. ¿Tanto le cuesta reconocer algo que saben todos los católicos que viven en zonas de expansión del Islam? Que la “guerra santa” es el “sexto pilar” del Islam y que esta religión es la única por la que se mata y se muere en el siglo XXI.

BERGOGLIO EN INDONESIA

Los misioneros portugueses llevaron el catolicismo a Indonesia en el siglo XVII. Hoy, el Estado Indonesio admite cinco religiones: el islam, el cristianismo, el hinduismo, el budismo y el confucianismo. Pero esto no debe hacer olvidar que Indonesia es hoy el Estado con más musulmanes del mundo, el 86’1% de la población según el censo del año 2000. Apenas el 8,7% de la población era cristiana en ese año e iba descendiendo. En 2022 se publicó que desde el año 2000, 6.500.000 cristianos se han convertido al Islam. No ha sido por casualidad que, a su llegada a Yakarta, tuviera unas palabras de ánimo para los “migrantes”. Las sucesivas etapas del viaje le llevarán por puntos de la geografía del sureste asiático y Oceanía.

Es un viaje extraño, el más largo de su pontificado y que llega en un momento de visible deterioro físico (en la mayor parte de actos públicos, aparece en silla de ruedas). A decir verdad, desde el inicio de su pontificado, Bergoglio ha recorrido los cinco continentes. Ha estado en casi toda Europa con visitar fugaces, salvo en España y Alemania (países que a los que su predecesor en el Vaticano viajó en tres ocasiones)…

¿Por qué Indonesia? ¿Para qué ir a Indonesia? Esta es la pregunta que se están haciendo en estos momentos muchos observadores. En principio, la situación del catolicismo local -en pleno repliegue ante la ofensiva islámica- no es muy halagüeña. En la actualidad, 2024, el número de católicos en Indonesia ha pasado del 8’7% en 2000 al 3’1%, mientras que los musulmanes en esos años se han elevado del 86’1% al 89,4%. Oficialmente, Bergoglio asistirá a un ato interreligioso en la mezquita Istiqlal de Yakarta y lego celebrará una misa en un estadio. Se prevé que destaque la “diálogo con el islam”

Sin embargo, en Indonesia hay poco que dialogar: el país es de mayoría musulmana y, de seguir la pendiente negativa del catolicismo local, es presumible que, en apenas 20 años, los católicos sean residuales en Indonesia. Allí está claro quién domina.

EL CATOLICISMO O E “OCCIDENTAL” O NO ES NADA

Pero si en Indonesia el catolicismo nunca ha sido una fuerza determinante, ni ha tenido peso en la historia local, el viaje servirá para poco, o más bien, para nada. Quizás, tan solo, para confirmar a los interlocutores islámicos que la Iglesia Católica está vieja y gastada, en estado terminal, como el Papa Bergoglio.

Bergoglio ha olvidado lo que los musulmanes recuerdan: que Europa ha sido el centro mundial del cristianismo durante dos milenios y que, vencerlo en su territorio, significa imponer el islam en todo “Occidente”. Asia no es tierra de católicos, por mucho que algunos misioneros se hayan desplazado hasta allí con las mejores intenciones. El gran error del cristianismo es sus aspiraciones “universalistas”. Asia tiene el hinduismo, el budismo, el confucionismo, el sinto, el taoísmo, y otras concepciones tradicionales, mucho más arraigadas de los que el cristianismo podrá estar jamás en aquellas sociedades. Y, además, provistas de unos principios y de una práctica que no tienen nada que envidiar a las concepciones teológicas, con la diferencia de que, más que religiones, son “filosofías” de la vida y prácticas de vida. No es allí, compitiendo con estas religiones arraigadas en las poblaciones asiáticas donde el catolicismo deberá librar su última batalla. Es en Europa en donde, su desaparición entrañará la caída de 2.000 años de tradición.

Los peligros que encuentra el catolicismo en Europa son, en estos momentos, dos: el proceso de materialización y secularización de todos los ideales generado por los cambios sociales y, en segundo lugar, la islamización del continente. Una islamización que no se está produciendo a partir de conversiones del cristianismo al islam, sino por simple flujo diario de miles de inmigrantes. Mientras siga la inmigración masiva, Europa será cada vez menos “europea” y, consiguientemente, menos católica.

Bergoglio no ve (o finge no ver) que esta perspectiva, opta, como cualquier líder político -empezando por Sánchez- por “viajar” a los lugares más remotos, para huir de la triste realidad que tiene en el patio de su casa. Bergoglio ha pedido, en nombre de la caridad, del humanismo evangélico y de la solidaridad humana, acoger en Europa a cuantos más inmigrantes mejor, que ninguno se ahogue en el Mediterráneo, si pueden venir en ferry o en aerolínea, mejor que mejor, la Santa Madre Iglesia les ayudará (mientras, por supuesto, no se instalen en la Plaza de San Pedro ni tras los altos muros del Vaticano) y quien no lo admita comete pecado, ofende a Dios. Ni siquiera un enemigo jurado del cristianismo hubiera logrado encontrar tantos argumentos para demoler el viejo edificio eclesiástico.

INMIGRACIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN CATÓLICOS

El católico de a pie ve perfectamente el problema. Mucho mejor que Bergoglio. Pero calla y obedece a sus pastores… y también a sus comunicadores. Los medios de comunicación vinculados a la Iglesia figuran entre los que más tienden a deformar la realidad en materia de inmigración. Incluidos medios que, en otros terrenos, difunden informaciones correctas. Nos referimos a TV Trece, a El Debate o a la COPE. Estos medios están viviendo un verdadero drama: no saben cómo afrontar el problema de la inmigración masiva.

Los periodistas que trabajan en estos medios están enfrentados a un triple dilema:

-          Contar la realidad tal cual es (contra los altos designios de sus empresas) o ser despedidos;

       Recordar que la inmigración es el recurso del PSOE para aumentar sus electorales mediante las “naturalizaciones” (en estos momentos algo más de 3.000.000 de inmigrantes borrados del censo de inmigrantes y pasados por gala a “españoles con papeles”) o bien eludir este dato sociológico que explica que el PSOE mantenga todavía una cuota electoral (recordarlo, implicaría ser censurados por las empresas para las que trabajan).

   Recordar que los inmigrantes que llegan, ni son refugiados, ni son exiliados políticos, sino musulmanes en busca de subsidios, subvenciones, y que llegan con la seguridad de que en España “puede hacerse cualquier cosa que se quiera… y no pasa nada” (y en este “cualquier cosa” se incluyen okupaciones, violaciones, apuñalamientos, robos, agresiones, etc.), lo que implica enfrentarse con la empresa que les pagan los sueldos.

    Finalmente, por supuesto, están los comunicadores que, simplemente, ignoran el problema y han optado por vivir de espaldas a la realidad, pensando que cumplen su papel periodístico simplemente denunciando las rapacerías de Sánchez y sus begoños y las miserias del separatismo. Tal es el caso de Antonio Jiménez (El Cascabel de la Trece e, incluso de Bieito Rubido (director de El Debate).

Vale la pena que estos comunicadores, como Bergoglio, vayan entendiendo que el mundo no es como dicta el Vaticano, sino que estamos viviendo en Europa una ofensiva islámica que corre el riesgo de borrar de un plumazo 3.000 años de civilización, íntimamente vinculada a la inmigración masiva, y que quien lo oculta es cómplice de este proceso destructivo que, acabará en primer lugar, con la propia Iglesia Católica.

 








domingo, 3 de noviembre de 2024

PAIPORTA: LA PALETADA DEFINITIVA EN LA TUMBA DEL PEDROSANCHISMO

Cuando cinco después de la “gota fría” que arrasó Valencia, todavía no se tienen cifras oficiales de muertos, ni listas de desaparecidos, cuando la administración del Estado (PSOE+Sumar) y la administración autonómica (PP) siguen echándose las culpas mutuamente y, sobre todo, cuando es el momento en el que la ayuda a los afectados sea lo primero, es difícil todavía captar la trascendencia histórica de lo que está ocurriendo. Vamos a intentar resumirlo en seis puntos casi telegráficos:

1. Cuando se tuvo noticia de la “gota fría”, Sánchez se encontraba paseando en elefante por la India, mientras que su mujer bailaba en Bollywood. Un desastre natural era una “buena noticia” para él: a fin de cuentas, durante unos días, el impacto haría que las iniciativas judiciales que lo tienen cada vez más cercado por corrupción, pasarían a segundo plano en las cabeceras de los digitales. La semana anterior, el “caso Errejón” ya le había dado esa oportunidad. Y en los quince días anteriores, no se hablaba de otra cosa que de los amoríos del emérito con un putón ochentero. Así pues, para Sánchez, la cosa era simple al bajar del Falcon: poner cara de chico "bueno y solidario", dejar que el gobierno autonómico se quemara, viajar luego a la zona afectada y prometer ayuda para la reconstrucción… en otras palabras, lo que ya hizo hace tres años cuando la erupción del volcán de la Palma. 

Pero varias cosas habían cambiado:

- La dimensión de la tragedia valencia es incomparablemente mayor.

- Por su naturaleza, era tragedia que requería respuesta inmediata de las autoridades.

- Entre ambas catástrofes naturales mediaban tres años: las promesas realizadas por Sánchez en La Palma, no se habían concretado en ese tiempo. Y, por tanto, legítimamente, los afectados por la “gota fría” intuían que Sánchez les vendería humo electoral.

- En esos tres años, Sánchez se había mantenido en el poder tras las elecciones de junio de 2023, pero a costa de un pacto entre todos los partidos derrotados. El resultado había sido un gobierno débil e inestable.

- Durante la erupción de La Palma, todavía no habían estallado los casos de corrupción que hoy sitian al gobierno y apuntan todos hacia el Palacio de La Moncloa y a la figura de Pedro Sánchez.

Por todo ello, era evidente que, en 2021, Sánchez no era tan ODIADO como lo es hoy. El hecho de que mantenga una escuálida mayoría parlamentaria que se sostiene solo a costa de concesiones a independentistas catalanes y vascos, no le ha hecho ganar popularidad, sino todo lo contrario. Ni siquiera el que hoy siga asaltando los centros de poder del Estado (el mismo día que se conocía la tragedia valenciana realizaba el asalto final al Consejo de Administración de RTVE), ha saneado su situación. Hoy, es el hombre más odiado de España. Y, con mucho. Y por muchas razones. Una de ellas, su actuación durante la “gota fría”.

2. Si partimos de la base de que la goza fría ha afectado a la Comunidad Valenciana y a la Comunidad de Castilla-La Mancha, parece muy claro que era el Estado -esto es, el gobierno de la nación- el que tenía que haber reaccionado desde el primer momento: declarando el Estado de Emergencia en las zonas afectadas desde el minuto uno. Nadie se hubiera opuesto. Las fuerzas de seguridad del Estado hubiera debido asumir el control de la situación, canalizado las ayudas, coordinado a los voluntarios y prestado ayudas especialmente a los núcleos de población que habían quedado aislados: .se hubieran rescatado el mismo día a los supervivientes que requerían más atenciones (para eso está el Batallón de Helicópteros de Emergencia II, basado en Bétera (¡a dos pasos de la zona de la tragedia!, entre otras unidades de helicópteros pesados; además de la UME, el Mando de Ingenieros del Ejército de Tierra, con un regimiento de pontoneros con base en Zaragoza, hubiera podido resolver el problema creado por los puentes destruidos) Y, por supuesto, unidades de infantería habrían podido realizar tareas de desescombro. Nada de todo esto se hizo. La administración del Estado no reaccionó. La autonómica, simplemente, se vio superada por una situación que no había previsto y ante la que no sabía cómo reaccionar. Y así se perdieron los primeros cuatro días. 

3. Esta pérdida de los primeros días no tiene ninguna justificación. De hecho, no ha sido sino hasta el quinto día con posterioridad a la tragedia cuando se ha movilizado al ejército. Y no hay justificación a esta tardanza, sobre todo, cuando hace 13 meses, un terremoto sacudió Marruecos (3.000 muertos) y al gobierno español, le faltó tiempo para enviar a la UME que pisó Marruecos 24 horas después del terremoto… Es indignante que esto ocurra con Marruecos y que se tarde cinco veces más en ayudar a la propia población valenciana. El agravio comparativo es de tal naturaleza que resulta incomprensible. Es igualmente indignante es mantener a 3.000 militares desplegados en varios continentes en doce misiones internacionales, en lugares en los que no se nos ha perdido nada, pero Defensa no sea capaz de enviar pontoneros y helicópteros de ayuda a objetivos urgentes situados a menos de 100 km de sus bases…

4. Y si de indignación es de lo que se trata, todavía resulta mucho más ofuscador el que cinco días después de la tragedia, no se haya hecho pública una lista de desaparecidos, siquiera parcial y las cifras de víctimas, a partir de los 200, se hayan detenido en los últimos dos días y medio. ¿Es que no han llegado denuncias a las comisarías de policía? ¿Es que Marlaska -tan preocupado por falsear estadísticas de delitos y de criminalidad- no ha tenido tiempo de reunir las denuncias por desaparición (que, al menos, darían una idea mínima de la magnitud de la tragedia) en una lista única? ¿o es que las cifras son tan aterradoras que le falta valor para publicarlas para no alimentar más aún la cólera popular? 

5. De todo lo ocurrido en los últimos cinco días, indudablemente, lo más reconfortante -lo único reconfortante- es que nuestro pueblo sigue siendo el mismo de siempre: el que sabe reconocer los problemas, el que reacciona ante los problemas con mucha más anticipación que sus instituciones. No solamente hemos visto mareas de españoles cruzando a pie zonas embarradas armados con palas, con provisiones a sus espaldas, sino que hemos visto como una parte importante de la sociedad civil se movilizaba para enviar ayuda material. Y es de destacar que, por primera vez en la historia de España, los almacenes de Cruz Roja no han sido los destinatarios de esa ayuda. De hecho, Cruz Roja solamente pedía “dinero, dinero, dinero”, sin especificar siquiera a dónde se destinaría ese dinero, si para socorrer a los valencianos, o para dotar de móviles a los inmigrantes ilegales que van llegando. Ha sido igualmente significativo que ninguna ONG de las que tanto protagonismo tienen en la ayuda a los inmigrantes ilegales hayan realizado el menor movimiento para canalizar ayudas a los valencianos. Y, finalmente, es significativo que entre las impresionantes legiones que han acudido caminando a los lugares más castigados, no viéramos ni chilabas, ni velos islámicos, ni mezquita alguna haya enviado siquiera un kilo de comida halal para ayudar a las víctimas. Por el contrario, hemos visto a jóvenes magrebíes participando en los saqueos ¡y colocando en tik-tok los clips de sus “hazañas”! Hemos visto, por el contario, que miembros de la comunidad china enviaban ayudas y también hemos visto a pakistaníes vendiendo a 7 euros el agua (demostrando que habían entendido perfectamente lo que es la ley de la oferta y la demanda)… Pero lo más odioso, es que hemos visto como nuestra gente, en el mejor de los casos, se le ofrecían un colchón de gomaespuma en un polideportivo, y en absoluto hoteles de cuatro estrellas en primera línea de mar como se hace con el último africano recién llegado y subsidiado desde que pisa tierra española. El agravio comparativo es de tal crudeza que hace falta preguntarse en manos de qué traidorzuelos vendepatrias, psicópatas indiferentes a la tragedia de su pueblo, está el gobierno de la nación.

6. Por el momento -y, mucho nos tememos, que hasta que se conozcan las cifras reales del drama con un número de muertos que se augura superior a lo que incluso los más pesimistas nos temíamos en el primer momento- el momento máximo de tensión se ha dado en la mañana del día 3 en Paiporta con imágenes que están en la retina de todo el mundo. Y sobre esto, vale la pena realizar unas reflexiones:

A) Pedro Sánchez no se ha atrevido a visitar solo la zona afectada. A la vista de cómo estaban las cosas, temía también que ir acompañado por Mazón no fuera suficiente. Y aquí si que no existían posibilidades de que un cordón de protección policial alejara a la población de Pedro Sánchez. Así que Sánchez ha juzgado que acompañando al Rey Felipe VI, tenía garantizada cierta “protección”. Una vez más sus 800 asesores han demostrado que ni siquiera tenían unas nociones mínimas de psicología antropológica: Valencia no es Canarias. Ni 2024 es 2021. Ni siquiera la destrucción del volcán es la misma que la de la “gota fría”

B) El resultado de la visita ha sido una catástrofe para las instituciones del Estado. Sánchez, además de corrupto, además miserable, además de mal gestor, ahora lo sabemos todos, ha evidenciado ser un cobarde. Desde el momento en que ha corrido la noticia de su presencia en Paiporta, el grito unánime ha sido “Sánchez, hijo de puta”. Imposible ocultarlo. No ha tenido ni siquiera el valor de avanzar: el cobarde ha hecho lo que hacen siempre los cobardes, poner pies en polvorosa. Cuenta que se ha llevado un palo en la espalda y, desde luego, el estado en el que ha quedado su vehículo indica que ha estado a un paso del linchamiento. Esto no ha ocurrido en Haití o en cualquier otro estado fallido: eso ha ocurrido en Valencia.

C) En las situaciones de crisis es cuando se percibe la “pasta” de la que están hechos los miembros de la clase política. Decimos esto, por la actitud del Rey Felipe VI. No hay que olvidar que, pocas horas después de las primeras noticias sobre la “gota fría”, ponía a disposición los efectivos de la Guardia Real para acudir a las zonas siniestradas. En realidad, fue la primera institución que se demostró consciente de las dimensiones de la tragedia y de cómo afrontarla. Y hoy, en Paiporta, una vez más han pagado justos por pecadores. El Rey Felipe VI ha tratado de calmar los ánimos, ha hablado con la gente y otro tanto ha hecho Doña Letizia, salpicados de barro, no han dado marcha atrás, no han huido del contacto con la población. Y eso es algo que no podremos olvidar. Los miserables huyen, los líderes avanzan entre incomprensiones.

D) Pero, además, quienes han tomado al Rey Felipe VI como responsable de la situación de abandono, olvidan que constitucionalmente CARECE de toda posibilidad de tomar la iniciativa en ningún terreno. Los dos puntos más conflictivos de la constitución de 1978 son precisamente el “café para todos” autonómico que ha partido el Estado en 17 taifas, ninguna de las cuales es, en realidad, autosuficiente en momentos de crisis, y el papel puramente representativo y protocolario atribuido a la monarquía. Los “padres de la constitución”, vale la pena no olvidarlo, “toleraron” a la monarquía que había puesto Franco, simplemente, para que la transición fuera aceptada por las Fuerzas Armadas. Pero redujeron todas sus funciones, ABSOLUTAMENTE TODAS, a cero, salvo en cuestiones protocolarias. Y hoy hemos visto que quien menos responsabilidades tiene en la tragedia valenciana, ha sido el único que ha dado la cara y que se ha acercado al pueblo. Contrariamente a lo que cuentan los tabloides subvencionados de la izquierda (elplural, eldiario) las protestas eran SOBRE TODO contra Mazón y muy especialmente contra Sánchez (en todo momento el inequívoco “Sanchezhijodeputa” ha resonado) mucho más que contra el Rey Felipe VI. Está claro que estos digitales de poca audiencia se deben a su patrón.

7. A estas alturas, ya vale la pena decir bien alto algunas conclusiones que difícilmente pueden ser negadas. 

- El gobierno no puede seguir como un zombi alegando el “aquí no pasa nada” o el “la crisis está caliente y el temporal pasará”. Aquí está claro que, entre procesos judiciales (¿en qué país civilizado se ha visto que la policía irrumpa en la oficina del fiscal general y el que debería “perseguir el delito” sea, a su vez, perseguido por delincuente?), entre la bajeza moral demostrada por su aliado Sumar con su “activo político Errejon”, con una política exterior errática, acumulando deuda impagable, con el “efecto llamada” que supone subvencionar a cada recién llegado, convertido el país en la capital mundial de la ocupación, con una delincuencia que cada vez se dispara más y más, con zonas que ya están en poder de la delincuencia, con una política de cesiones a indepes catalanes y vascos, con unas infraestructuras de comunicaciones en manos de inútiles, el país está cayendo en una crisis histórica sin precedentes. El gobierno no está gobernando: el gobierno Sánchez están más preocupado por negociar comisiones y diseñar nuevas corruptelas que en gobernar. ¿En qué país del Primer Mundo, un presidente del gobierno no puede salir a la calle sin que se arriesgue a ser linchado? 

En consecuencia: no solamente hacen falta dimisiones y destituciones, sino que hace falta una convocatoria urgente de elecciones antes de que la situación empeore. Y no nos referimos a un empeoramiento económico (los sucesos de hoy en Paiporta van a contribuir a que el dinero huya de España, se reduzcan las inversiones, baje la bolsa, se empobrezca más el país y la prima de deuda se dispare). Nos estamos refiriendo a que lo que hemos visto hoy: el descontento y la desesperación traducido en hostilidad e intentos de linchamiento de Sánchez, pueden ir creciendo. Y es mejor que Sánchez se entere de una vez a pocas semanas del 41º Congreso del PSOE: o se va, corre riesgos físicos muy reales. La situación de ira, encabronamiento y frustración que han generado sus TRAICIONES A LA PATRIA es de tal calibre que nunca más, ni cuando se jubile, podrá andar por las calles de este país, sin recibir una mirada de odio, un insulto o un intento de agresión. 

- Sánchez no es un accidente en la historia de la España democrática, es el extremo límite, más allá del cual no puede concebirse peor gobernante, y el producto de un sistema político que, DESDE EL PRINCIPIO estuvo mal diseñado. Sin efectiva división de poderes, con el engendro autonómico como diseño vertebrador, con distintos centros de imputación que se disputan los éxitos y que se acusan unos a otros de sus más que frecuentes fracasos. Con una justicia “garantista” que hace que para juzgar a un ladronzuelo hagan falta legajos de expedientes y declaraciones, y, por supuesto, diseñada para que la clase política pueda robar sin ser procesada y si lo es, retrasar el juicio hasta el límite de la prescripción del delito y si llega la condena, por favor, que no entren en prisión que si han malversado fondos, ¡no se han enriquecido! Y, por tanto, hay que indultarlos… No, EL SISTEMA HA DEJADO DE FUNCIONAR. Cuanto antes se reconozca este hecho, antes estaremos en condiciones de sanear el Estado y la Sociedad. 

- El actual clima de frustración política que vive España se agrava por la falta de liderazgo del jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Esta falta de liderazgo se ha demostrado estos días a raíz de la “gota fría”: Feijóo se ha limitado a “apoyar” a Mazón… pero, el problema es que Mazón carecía de medios suficientes para afrontar la crisis. Pero, el problema no es Mazón, sino más bien su jefe: Feijóo y su evidente falta de energía y decisión. ¿Sustituir a Sánchez por un timorato que quiso que la vacuna fuera obligatoria en Galicia durante la pandemia, cuando era presidente de la Xunta? ¿Ese Feijóo que dice que su primera opción de alianzas ¡es el PSOE!? No, una y mil veces no: ¡hace falta romper la baraja! ¡Hace falta denunciar al PSOE en su conjunto como “organización criminal”! (que es, a fin de cuentas, la conclusión a la que se llegará cuando se sustancien los procesos actualmente en curso). 

Ahora bien, esta crisis nos está enseñando que sigue existiendo una ESPAÑA REAL en la que todavía vale la pena tener esperanzas: la España de los voluntarios, la España movilizada en ayuda de los valencianos, la España consciente de quien la está conduciendo a la ruina, la España que llama “hijosdeputa” a los hijos de puta. Y, vale la pena recordar que la sociedad civil se ha movilizado antes que el Estado y que las ONGs milmillonarias subvencionadas. Lo que más le está doliendo a la izquierda es que los jóvenes de Rebelión, los de Hacer Nación y España 2000, los de Núcleo Nacional, los de Falange, FACTA y, en el otro extremo, del Frente Obrero, se están partiendo el pecho enviando materiales y voluntarios SIN AYUDA DE NADIE. No olvidamos que las fuerzas armadas, las fuerzas de seguridad del Estado, querían DESDE EL MINUTO UNO intervenir en las zonas afectadas. Que los agricultores, sin que nadie se lo pidiera, han movilizado sus tractores para el desescombro y la apertura de vías. PUES BIEN, ESTA ES LA ESPAÑA REAL. Y esta es la España que debe ser consciente de que el sistema político ha fracasado, que los dos partidos que constituyen las dos columnas del sistema, PP y PSOE, están más preocupados por negociar sus comisiones que por afrontar las tareas de gobierno, que resulta imposible establecer planes hidrológicos nacionales y planes para evitar desbordamientos de ríos y realizar canalizaciones que hubieran paliado, como mínimo, esta tragedia, porque su agenda no se prolonga más allá de cuatro años y porque su tiempo lo emplean, no en gobernar un país, sino en negociar comisiones y sus afiliados están más preocupados por hacer buenos negocios a la sombra del poder, que por CREAR UN FUTURO PARA NUESTRA PATRIA Y PARA NUESTROS HIJOS.

En consecuencia: la ESPAÑA REAL es la que debe empezar a pensar en el futuro que, desde luego para por una profunda reforma constitucional, que tome como ejemplo, no las democracias europeas (que, en mayor o menor medida, han generado problemas muy similares a los que tenemos hoy en España), sino aquellos países que hayan logrado remontar sus problemas: es increíble que un pequeño país como El Salvador, que hace un lustro era el más inseguro del mundo y que hoy ocupa el puesto número uno en la lista de países seguros, nos haya dado lecciones hasta el punto de ser el primero que se ofreció a prestar ayuda a los damnificados por “gota fría”. No es la totalidad del “libertarismo” de Milei lo que proponemos, pero sí algunas de sus medidas: cero subvenciones a los partidos, cero subvenciones a las ONGs, renegociar la deuda, reducir la burocracia estatal, liquidar organismos creados solamente para enchufar a “los amigos”, agilizar las leyes y los procedimientos anticorrupción, apoyo a la institución familiar, reconducción del sistema educativo, etc. Y, por supuesto, alto de inmigración ilegal, quien entra ilegalmente sale en el mismo momento de retorno. Que no proliferen en nuestras ciudades ni un minuto más el islam, ni los “inadaptables”. Quien comete un delito: juicio rápido, cárcel y expulsión y si la administración le ha regalado la nacionalidad, la pierde y al siguiente delito, expulsado. ¿Que no hay cárceles suficientes? que haya contenedores rodeados de concertinas en los campos yermos de España: los delincuentes no pueden estar en las calles saqueando, violando y asesinando con impunidad. Y que el delincuente trabaje en prisión para pagar su alimentación y las indemnizaciones civiles. Que no haya ni un solo gesto de debilidad en la reconstrucción de España. Que solamente se manifieste energía, fuerza y determinación, tanto como PSOE-PP han demostrado debilidad y rapacidad. La debilidad mata. La fuerza, protege. La energía, crea. La justicia no es contemporizadora, sino que viene acompañada de la espada. 


Posdata

Y en cuanto a la versión del gobierno sobre los incidentes de Paiporta, atribuirlo a la “ultraderecha” no es más que reconocer la falta de imaginación de los 800 “asesores” de Sánchez y que, recurrir a la excusa de la “ultraderecha” indica el estado de inanición intelectual y moral del gobierno y de sus palmeros









domingo, 3 de mayo de 2015

Libia y la invasión migratoria a Europa


Info|krisis.- El gobierno italiano de izquierda presidido por Matteo Renzi del Partido Democrático es el eslabón más débil del norte del Mediterráneo. Con una orientación “soft” similar al antiguo zapaterismo español, el gobierno italiano ha “rescatado” a 150.000 inmigrantes del mar en apenas un año, la mayoría procedentes de Libia. Se calcula que han muerto en la aventura en torno a otros 2.000 inmigrantes más. Y es que la debilidad mata. Si la UE hubiera asumido una política de contención de la inmigración no se vería lastrada por cientos de miles de inmigrantes superfluos cuya única función es disminuir el valor de los salarios, y tampoco habrían fallecido miles de personas en la aventura de cruzar el Mediterráneo. Veamos la génesis del conflicto.

Libia: una nación y un Estado evaporados

La fatalidad ha hecho coincidir en una especie de “tormenta perfecta” tres elementos: la volatilización del Estado Libio, la aglomeración en aquel país de decenas de miles de personas que aspiran  dejar atrás los focos de tensión de Oriente Medio y la presencia en el poder de un gobierno timorato y de izquierdas en Italia absolutamente incapaz de contener una riada migratoria que supera con mucho la que España ha venido soportando desde 1996. La convergencia de estos tres elementos está en el origen de la inflación de muertes que se están produciendo en las costas del sur de Italia.

domingo, 17 de marzo de 2024

CRONICAS DESDE MI RETRETE: EL DÍA EN QUE TODO EMPEZÓ A IRSE AL TRASTE

A la hora de examinar la crisis de civilización actual (porque estamos en una fase crepuscular de civilización y, si esto no se reconoce, es recomendable consultar a un psiquiatra o a un optometrista) es preciso remontarse a la “causa primera”. Para ello, la lectura de Julius Evola y de su Hombres y Ruinas (en 10 días estará lista una traducción “decente” de esta obra, por cierto) y a la frase de José Antonio Primo de Rivera: “Acuérdese su señoría, de lo de Caín y Abel, aquello si que fue terrible”. Nuestra intención es más modesta: después de constatar que las enfermedades mentales y la mala educación constituyen los rasgos más habituales de la sociedad española actual, nos hemos preguntado cuál fue su origen. Respuesta: el primer gobierno felipista. Amén. Ahora vamos a desarrollar esta idea.

EL FRANQUISMO NI FUE NINGUNA GANGA
(PERO TAMPOCO FUE EL CAOS ACTUAL)

No es que con el franquismo todo fuera una balsa de aceite. La sociedad tardofranquista ya había sido contagiada por el virus del consumismo, la adaptación del “sueño americano” a la España desarrollista y la bastardización cultural de nuestro pueblo con modas llegadas de allende fronteras: desde la “nueva izquierda”, hasta el LSD y desde la Coca-Cola hasta la Ley General de Educación, pasando por las crisis económicas cíclicas propias del capitalismo y los pelotazos inmobiliarios. ¿Corrupción? Había, pero poca. Un gobernador civil recibía un reloj de oro enviado por un empresario astuto, un constructor le regalaba un 600 a un concejal para que firmara una recalificación. No era algo sistemático, porque la moral católica que Franco profesaba incluía el séptimo mandamiento de “no robarás”. Y, además, los aspirantes a corruptos -que los había- tenían miedo de aquel anciano que guiaba el país desde El Pardo.

Se sabe lo que ocurrió después. Contaré una historia personal. Me encontraba en Bolivia, en la oficina de prensa de la Presidencia. Era finales de septiembre de 1982. El télex escupió un largo comunicado: eran las candidaturas que se presentaban a las elecciones generales de España que tendrían lugar el 28 de octubre. Lo leí con sorpresa: mi primera impresión es que alguien se había vuelto loco. Llegué a contar siete candidaturas de extrema-derecha… No tuve la menor duda de que el PSOE se haría con el poder, sin poner excesiva carne en el asador.

LA DESPENALIZACIÓN DE LA DROGA:
ORIGEN DE MUCHOS PROBLEMAS POSTERIORES

Pero el PSOE se quiso asegurar la mayoría absoluta: en aquellos años, entre 1975 y 1982, el país había empezado a sufrir los primeros estragos de “las drogas”. Antes, sí es cierto, llegaban a la península algunos “caramelos de kify”, la “gauche divine” se alimentaba de LSD y raros eran los que sabían lo que era la cocaína y solamente algunos talegueros natos conocían la heroína. Pero entre 1972 y 1982 el porro empezaba a generalizarse. Se calculaba que, en aquel momento, existían tres millones de habituales de la marihuana y de la resina de haschís. El comité electoral del PSOE decidió que esa era un caladero de votos sólido que había que cultivar. Y fue así como lanzaron su propuesta estrella: “despenalización del consumo de drogas”. Tres millones de colgadetes aportaron su parcela de soberanía a la sigla PSOE.

No puede extrañar que cinco años después, el país ya estuviera inmerso en la epidemia de heroína que terminó cuando el SIDA y el deterioro físico que conlleva este consumo llegó a la casi total eliminación de aquella generación de toxicómanos. Se castigaba el tráfico, pero no el consumo. Y el consumo de todas las drogas se disparó. A fin de cuentas, se nos decía y se nos sigue diciendo, la “maría” es inocua… por mucho que los especialistas y la medicina sepa desde hace décadas que los cannabinoides abren la puerta de la esquizofrenia.

En estos momentos hay entre 600.000 y 1.000.000 de casos diagnosticados de esquizofrenia en nuestro país. Hay cierta opacidad en las cifras. No coinciden las dadas por la Asociación Española de Psiquiatría y las del gobierno, pero lo que es indudable es que se trata de una enfermedad que avanza paralelamente al consumo de drogas y que, por cierto, ha aumentado espectacularmente desde 2017.

Pero la esquizofrenia es solamente uno de los aspectos del problema que se generó a partir de la despenalización de las drogas. Aumentaron las adicciones… y con ellas, los individuos que no podían ni trabajar, ni estudiar, convirtiéndose en socialmente inservibles para cualquier actividad socio-económica. En este, como en cualquier otro campo, la permisividad se paga cara: en inmigración, sin ir más lejos, se ignora el número real de ahogados en el cruce del estrecho y se boicotea cifra real de víctimas y daños (incluida la violencia doméstica y los asesinatos de mujeres o el número de violaciones) generadas por delincuentes llegados con la inmigración masiva y descontrolada).

La permisividad en materia de drogas, unida a otros fenómenos que aparecieron a partir de los años 90 (el acceso libre a la pornografía en cualquier edad a través de internet, los videojuegos, las redes sociales, los ritmos extáticos, etc), consiguieron que aumentara el número de ni-nis (entre 500.000 y 1.500.000 en este momento en España) cuya única posibilidad de subsistencia en el momento en el que fallezcan sus padres es el “salario social” (para pagar la pizza diaria, la conexión a internet y el móvil y para poco mas). Basta mirar a nuestro entorno para ver que la sociedad está en una crisis que coincidió con la despenalización del consumo de drogas.

LA DESTRUCCION DE LA “EDUCACIÓN”
COMO NORMA CÍVICA DE COMPORTAMIENTO

Pero en aquellos primeros años de gobierno socialista apareció otra tendencia igualmente deletérea. Alfonso Guerra definió en aquellos años en los que era vicepresidente del gobierno sistemáticamente como “fascista” cualquier comportamiento social que entrañara transmisión de educación, de urbanismo y de comportamiento cívico. Era un rescoldo del antifranquismo socialista: en efecto, hasta mediados de los años 50, existía una asignatura en los primeros años de enseñanza que se llamaba “Urbanidad”.  Se trataba de transmitir normas de comportamiento social. Sin olvidar que tales normas se inculcaban también en el ejército (incluso se enseñaba a andar con estilo…) durante el servicio militar y a las mujeres durante los meses de “servicio social”. El resultado era que aquella sociedad, incluso en sus estratos más humildes sabía lo que era la educación y las normas de convivencia. Hasta mediados de los años 70, la imagen del “negro zumbón” con un radiocasete al hombro (que habían puesto de moda los marinos de los EEUU que llegaban a puertos españoles) era considerado como la mayor muestra de horterismo, mala educación y comportamiento zafio…

Las reformas socialistas en educación, hicieron que la escuela dejara de “educar” y transmitir valores “cívicos”, e incluso que estos se dejaran de aplicar en las aulas. Se trataba de que los alumnos “aprendieran a aprender” y que, en sus primeros años “aprendieran jugando”, sin esfuerzo, casi sin darse cuenta. El aprendizaje memorístico quedó proscrito. La tabla de multiplicar ya no se “cantaba”, la calculadora había penetrado en las aulas. Los niños que “aprendía jugando”, terminaron “aprendiendo a jugar”, nada más. Ni esfuerzo, ni sacrificio, ni estudio, ni dedicación, ni siquiera premio a los buenos estudiantes… Los niños empezaron a crecer entre paños calientes: de ser los reyes de la casa, pasaron a ser los tiranos de la casa. Se hace lo que el pequeño tirano quiere… en absoluto lo que le conviene para su futuro.

El zapaterismo prohibió -so pena de prisión- a los padres dar un sopapo a los hijos. Quien esto escribe, recibió más de uno de sus padres y les está muy agradecido. No me ha ido mal. Se confundía violencia sádica con cachete educativo. En los colegios, el profesor ya no era la “autoridad” en la clase. Y a los padres, por lo demás, se les había quitado autoridad también en el hogar. El resultado fue el aumento asindótico de ni-nis, la necesidad de rebajar el listón en la educación pública y privada para que el mayor número de alumnos pudiera seguir su curso, el absurdo estúpido de que un alumno pudiera pasar de curso con todas las asignaturas suspendidas… problemas que ahora alcanzan también a la universidad: es necesario rebajar el listón para que el centro universitario no gane fama de “duro” y vea reducidas sus matriculaciones. El resultado ha sido que España está eternamente a la cola del programa PISA: en otras palabras, tenemos a los alumnos más negados de toda Europa; peor aún, tenemos al sistema educativo más deficiente del continente

El definir como “fascista” cualquier forma de autoridad hizo que los padres considerasen normal el que sus hijos se comportaran como histéricos en cualquier lugar. Educar, en el fondo, no es muy diferente a adiestrar a un animal. Al menos en los primeros años. Que nadie se sorprenda: cuando se doma a un potro hay que doblegar por todos los medios su tendencia natural a la agitación. Cuando se consigue, la educación de un caballo ha llegado a buen puerto. Si, desde muy joven, ese potro se habitúa a que nadie le imponga normas, que alguien tire de las bridas, al crecer servirá para muy poco. Evidentemente, la educación de un niño no termina poniéndole bridas; pero si empieza frenándolo, poniéndole límites a su agitación: y ni el sistema educativo en España ni los padres en el hogar, ponen y límites a la agitación infantil. Puedo dar constancia de que los niños españoles son los más agitados de todo el mundo.

¿Es bueno no poder ningún freno a los niños? Los hechos demuestran que, si el trastorno de déficit de atención o el síndrome de hiperactividad se han disparado en nuestros tiempos, se debe a estas premisas educativas. Hoy empiezan a darse cuenta de ello, maestros troquelados en las Escuelas Normales que transmiten sistemas educativos que han fracasado en todo el mundo. Pero la solución no es pedir bajas psiquiátricas: la solución es reformar el sistema educativa justo en la dirección opuesta en la que se ha ido deformando a partir de mediados de los años 70. Incluso estoy convencido de que si a Alfonso Guerra, hoy, se le preguntara qué sistema educativo es mejor, si aquel que él mismo tildaba de “fascista” en los años 80 o el actual generado por las distintas reformas socialistas de la enseñanza, contestaría que el primero.

LA PERMISIVIDAD SE PAGA (Y SE PAGA CARO)

Lamentablemente, la historia ya no puede dar marcha atrás. El mal está hecho: la permisividad se paga con el caos, la debilidad mata, la falta de normas cívicas, genera brutalización de la sociedad, primitivismo y aculturización. Y hay que llamar a las cosas por su nombre.

Lo que empezó despenalizando el consumo de drogas y achacando de “fascista” cualquier comportamiento cívico, ha terminado haciendo inviable esta sociedad: son dos generaciones las que han pasado desde entonces. Basta ver cómo queda un cine después de una sesión para sentir náuseas por suelos cubiertos de basura generada en apenas dos horas. Basta ir a un gimnasio para ver que un lugar en el que debería existir concentración y autodisciplina, se ha convertido en un lugar de hiperexcitación, gritos, ruido de pesas al caer, música estridente (es frecuente que junto a una clase de yoga -que precisa silencio y relación- se dé una clase de spinning -que no es tal sino hay gritos estúpidos y música atronadora). Pasear por la calle y ver en balcones minúsculos a perros de tamaño medio ladrando en soledad, a pesar de que la “ley de bienestar animal” recientemente aprobada sancione esta situación (y es que, de la misma forma que la abundancia de moneda empobrece a la moneda y genera inflación, la inflación de leyes haya imposible su cumplimiento y, por tanto, degrada el concepto mismo de ley). Se sanciona a quien habla por teléfono en el vehículo, pero se pasa por algo a quien lleva bafles atronadores, a pesar de que tenga la cabeza como un bombo y ni siquiera se pueda pensar. Se viaja en un transporte público, se sienta uno en un bar y tiene que estar escuchando las miserias de la conversación que el idiota de al lado comunica sin el más mínimo pudor, ni el menor rastro de intimidad, conversaciones que siempre resultan planas, estúpidas e innecesarias, sino groseras, ¡cuantas desgracias ha generado la tarifa plana del móvil!

Todo esto son algunos ejemplos de las consecuencias de la mala educación generada con la consideración de que “educación” equivale a “fascismo”, “autoritarismo” y “dictadura”. Podríamos seguir. Pero, si se nos ha leído hasta aquí, se entenderá porqué consideramos a la sigla “PSOE” como la “sigla maldita” de la política española. En 1982 tenía la posibilidad de haber negociado una buena integración en Europa, de haberse puesto límites a la participación de España en la OTAN, de haber abordado una reforma constructiva de la sociedad, de haber aplicado leyes que aumentaran la cohesión de la sociedad española, se podía, incluso, haber despenalizado el consumo de drogas, aumentando la presión contra el narcotráfico… Pero el PSOE prefería estatizar RUMASA para luego venderla a los amigotes, lograr el consenso de los centros de poder internacionales de Occidente, y crear una y cinco reformas educativas cada una de las cuales hundió a la enseñanza un poco más que la anterior. Y, además, robar.






viernes, 28 de octubre de 2022

Jean Marie Le Pen, 94 años. Homenaje, agradecimiento y recuerdo (VII) - LA CUESTION DEL ISLAM (así estaban las cosas hace 20 años)

 

Resulta difícil resumir el estado de la cuestión en Francia y cómo el "antinmigracionismo" de Le Pen tuvo un eco tan fuerte en Francia. Para entenderlo estamos obligados a realizar la recensión de una obra de Guillaume Faye1, que no milita en el Front National, «enfant terrible» de la «nouvelle droite» intelectual, y que en su obra «La Colonisation de l’Europe» define la situación que está afrontando el vecino país en relación a la delincuencia, la inmigración, el racismo y la xenofobia. [Este texto fue escrito hace 20 años, y, por tanto, refleja la situación que se daba en Francia en aquel momento. Ni que decir tiene que en la actualidad esa situación se encuentra mucho más degradada, NdA]

Por que las cosas en Francia, al decir de Faye, están como siguen. No pierdan nota. Algunos de los datos que les vamos a ofrecer les parecerán extremos y quizás frunzan el entrecejo en gesto forzado de incredulidad. Si Faye tiene razón, Francia tiene un problema y ese problema no es Le Pen. Hemos preferido traer a colación un texto  que no perteneciera al acervo documental del Front National o de Le Pen, lo cual hubiera implicado sospechas de subjetividad. Tampoco hemos optado por evaluar nosotros mismos la situación: hace falta estar en Francia todos los días para advertir la situación; no es nuestro caso, si el de Faye. Y, finalmente, Faye es un intelectual polémico, no un buscador de votos. Hace veinte años, no sólo era indiferente a Le Pen, sino además le era hostil. No ahorraba ironías ni maldades sobre el líder del Front National que para él y para la tendencia a la que pertenecía era el más conspicuo representante de la «vieja derecha» y ellos (Benoist, Vial, Louis Pauwels, etc.)  se consideraban «nueva derecha». Vale la pena conocer su opinión. Sus libros han sido editados por Editions de L’Aencre y, con su enorme carga polémica, resumen la situación mucho mejor de lo que podríamos hacer nosotros.

LA CUESTION DEL ISLAM

Presentamos a continuación un resumen de la obra de Guillaume Faye “La Colonisation de l’Europe”2. Hemos intentado resumir en 30 folios un libro de 350 páginas, recogiendo los datos esenciales.Y lo hacemos sin añadir ningún comentario por nuestra parte:

«Actualmente hay en Francia 4 millones de musulmanes. Nadie duda que se trata solo de gente regularizada, la mayoría tienen incluso en la actualidad la nacionalidad francesa. Pero entre legales e ilegales, se admite que cifra de musulmanes puede llegar a 6 e incluso a 7 millones. En el momento de escribir estas líneas el Islam es la segunda religión de Francia. En menos de veinte años se han construido casi 1500 mezquitas con altavoces que llaman a la oración sin preocuparse si existe una legislación que limite este tipo de manifestaciones.

Sus practicantes son jóvenes, mientras que los practicantes católicos son viejos; tienen un alto nivel de evolución demográfica, tanto por el flujo masivo de inmigrantes como por la alta natalidad de los Islamistas. En realidad el Islam será la primera religión de Francia en el 2015. Ya hoy existen más musulmanes en Francia que en Albania y en la antigua Yugoslavia juntas. Tampoco hay que perder de vista que en el ámbito de la Unión Europea, existen 15 millones de musulmanes y en diez años, la cifra se habrá duplicado.

El 25% de las personas entre 5-20 años en Francia son ya de origen extraeuropeo. En el 2010 el Islam será la primera religión practicada dentro de Francia. El 75% de los actos delictivos violentos en el año 1998 son el hecho de magrebies o africanos. Son datos del Ministerio del Interior. El 30% de los nacimientos en la Francia de hoy tienen un ascendente extranjero de primera o segunda generación, la gran mayoría de procedencia afro-asiática. De los 780.000 nacimientos anuales, una de las tasas más bajas de Francia, 250.000 nacimientos son de mujeres magrebies, africanas, asiáticas o mixtas. Hoy, el 8% de adultos son de origen extra-europea, el 20% de alumnos son en mayoría afro-magrebies, y el 34% de los niños de menos de 5 años. A partir del 2010 el número de electores africanos negros y musulmanes en Francia alcanzará el 20% de los votantes. Luego esta cifra no cesará de aumentar (Journal of Demographic Studies, Boston UP. Nº1439, dic.1998).

Podremos ver como se constituye un partido islamista que alcanzará rápidamente el poder en un centenar de municipios con las elecciones municipales. ¿Se impondrá la «sharia» en esas zonas? Y, finalmente, si el crecimiento demográfico sigue como hasta ahora, en unas décadas ese partido alcanzará mayoría en la sociedad francesa e impondrá la ley coránica en todo el territorio francés...

En Francia está larvando una guerra étnica que ya ha empezado y que, año tras año, se extiende. Por ahora toma la forma de una guerrilla urbana poco organizada: incendios de coches (el 91% exactamente de coches incendiados son de europeos) o comercios, agresiones a europeos, pedradas, ataques a los medios de transporte públicos, emboscadas a policías y bomberos, ataques sorpresas en los centros urbanos, etc. La delincuencia se ha convertido en un medio de creación de zonas de «non-droit» [donde no rije el Estado de Derecho], en las cuales los europeos son expulsados. Es decir que asistimos a una verdadera conquista territorial.

Contrariamente a la opinión de los islamófilos, el Islam no es solamente una «fe universal», como el cristianismo, sino una «comunidad de civilización» («umma») que tiende a la expansión. El proyecto implícito del Islam en Europa es simplemente la conquista de Europa, como así lo estipula el Corán. Ya estamos en guerra, y los europeos occidentales no lo hamos comprendido. Los rusos, por el contrario, sí. Porque el Islam es un vehículo de valores trascendentes que propone una doctrina individual y colectiva en la cual las normas superiores e intangibles se imponen a los creyentes, dando así un valor a su existencia.

Su introducción masiva en Europa desfigurará la cultura europea más aun que el hecho de la americanización. Un dogmatismo reivindicado, una ausencia de espíritu faústico, una negación fundamental del humanismo (entendido como autonomía de la voluntad humana) en nombre de una sumisión absoluta a Dios, un rigidismo extremo de obligaciones y de relaciones sociales, un monoteísmo absoluto, una confusión teocrática de la sociedad civil, una reticencia profunda hacia la libre creación artística o científica, son los trazos incompatibles con la tradición mental europea.

Aquellos que creen que el Islam pudiera europeizarse, adoptar la cultura europea, aceptar la noción de laicidad, cometen un grave error. El Islam, por esencia, no aceptará ese compromiso. Su esencia es autoritaria y guerrera. Dicho de otra forma, con la introducción del Islam en Europa, se presentan dos riesgos: desfiguración o guerra.

En una primera etapa, el discurso del Islam en Europa se hace relativamente tolerante. Los responsables musulmanes dicen «querer respetar las leyes de la República» y la laicidad, a pesar de que ello es totalmente incompatible con el Corán, pues allí no se acepta otro derecho mas que el derecho coránico, que también incluye el derecho civil. Se presenta con un mensaje que pertenece a la «estrategia del zorro» evocada por Maquiavelo.

Pero ya se elevan en Francia, como en Gran Bretaña, las voces que demandan para los musulmanes un derecho especial. Sus partidarios creen llegada la hora de afirmar estas reivindicaciones. Como veremos más adelante, el Islam no revela jamás con franqueza sus intenciones a aquellos que considera enemigos, nosotros, los Infieles; este camuflaje es para ellos una obligación teológica y moral.

En un segundo tiempo, con el aumento constante de efectivos musulmanes gracias al vuelco del diferencial demográfico, los flujos constantes de inmigración, más la conversión de los autóctonos, Europa será declarada «tierra de conquista» por el Islam, lo que constituye una revancha radical de las tendencias históricas de siglos pasados. Revancha contra las cruzadas y la humillación de la colonización, y conquista mediante un gran movimiento de expansión.

El Islam es por esencia intolerante y maquiavélico, utiliza conjuntamente la fuerza y la astucia. La astucia se emplea siempre que los musulmanes son minoritarios y débiles; la fuerza, en el momento en que su dominación está asegurada. Entre los inmigrantes árabe-africanos, el Islam se piensa no como una religión de esencia espiritualista, sino como una autoafirmación étnica y de revancha frente a los europeos. Más aún que el cristianismo, hoy muy debilitado, el Islam es la religión por esencia de la verdad revelada e imperativa, y, con una conciencia ciega, siempre se cree en su derecho y justifica todos sus actos, hasta la exacción, cometidos en nombre de su expansión y de la gloria de Allah.

Los europeos, ingenuos defensores del Islam, cometen el error de no conocer ni interpretar el Corán como un bloque sincrético, como un texto globalmente lógico, sino que lo consideran un texto de «varias lecturas», rico en interpretaciones.

Se subraya la «tolerancia y la fraternidad entre las religiones, la libertad de creencia» inscritas en los preceptos coránicos (sura II, 256); se insiste en el rechazo de todo integrismo y fanatismo, «el Islam como comunidad del justo medio» (II, 143), o bien «el rechazo de la violencia en materia de religión» (II, 257). El Islam estaría unido a la compasión y al perdón de las ofensas: no se debe responer el mal al bien (XLI, 34; XXIII, 96; XII, 22); o bien el Islam estaría unido a la humanidad hacia los enemigos, que obliga a todo musulmán a darles protección (IX, 6).

Pero estos versículos se contradicen con catorce siglos de comportamiento del Islam, que privilegia la violencia siempre que las relaciones de fuerza le son ventajosas, que ignora el perdón y la compasión, que erradica o somete en ghettos a las otras religiones en los territorios que han conquistado, que no tolera bajo ningún concepto ni a los paganos politeístas ni a los ateos.

Estos versículos pacíficos son un engaño, una astucia. Teológicamente, en el Corán, son anulados por los versículos bélicos escritos con posterioridad, especialmente aquellos de la sura IV, sobre la cual hablaremos más adelante.

De manera general, el Islam no practica una política de paz y de tolerancia aparente sino cuando se encuentra en minoría. Varios países musulmanes, como Arabia Saudita, proscriben absolutamente la construcción de iglesias en sus territorios. La práctica de un culto cristiano está prohibida a los extranjeros residentes en el país. En la mayor parte de los países musulmanes, la entrada o la residencia de sacerdotes cristianos es casi imposible, y todo proselitismo está rigurosamente prohibido, bajo pena de expulsión inmediata. En Europa, el proselitismo musulmán está protegido y financiado (construcción de mezquitas) por los poderes públicos, confundiendo la laicidad con la ingenuidad. La regla de la reciprocidad que por siempre ha regido el derecho internacional no se corresponde aquí, y los europeos lo aceptan con toda naturalidad, en su demérito, esta regla del «dos pesos, dos medidas», que a los ojos musulmanes no es sino un signo de debilidad y de claudicación, que justifica y legitima la «voluntad divina» de su movimiento de conquista etno-religiosa de Europa. En el espíritu del Islam, el hecho de que los europeos no exijan a los países musulmanes la misma neutralidad laica, la misma libertad de culto que ellos practican hacia los musulmanes, significa aquí que «Los europeos saben que están en el error; ellos reconocen la superioridad del Islam y ante la superioridad de Allah se postergarán ante nosotros reconociéndose Infieles y que es justo que sean para nosotros tierra de conquista»; estas palabras de un famoso imán egipcio fueron recogidas en el diario AI Ahram, de El Cairo.

Los europeos ignoran los mismos fundamentos del Islam, especialmente el cínico imperativo de las tres etapas de conquista: en un primer tiempo, la comunidad musulmana instalada en un territorio extranjero, al encontrarse en minoría, debe practicar el «Dar al-Sulh», la «paz momentánea», para que los infieles, en su ignorancia e ingenuidad, permitan el proselitismo islámico en su propio suelo, sin exigir ninguna reciprocidad en tierras musulmanas. Es la etapa que vivimos actualmente en Europa, que hace creer que un Islam laico y europeizado es posible.

En un segundo tiempo, cuando la implantación de la comunidad islámica está confirmada, entra en juego el imperativo de la conquista y de la violencia. Es el «Dar al-Harb», donde la tierra de la infidelidad se convierte en «zona de guerra», y en la cual toda resistencia a la implantación del Islam debe ser aplastada, ya que su número suficiente hace posible que los musulmanes abandonen la prudencia de los primeros tiempos de la conquista. Esta es la fase que no tardaremos en vivir: ya estamos viendo las premisas.

La tercera etapa es aquella en la que los musulmanes acaban por dominar. Es el «Dar al-Islam», el «reinado del Islam». Los judíos y los cristianos son tolerados como minorías, sujetos a un derecho inferior como «dhimmis» («protegidos») que les sustrae la mayor parte de sus derechos civiles; los paganos politeístas («idólatras») y los ateos son perseguidos, y toda la población debe someterse a las reglas sociales del Islam. Los no-musulmanes no pueden beneficiarse de una posición social dirigente.

Para muchos actuales líderes islámicos mundiales, el objetivo declarado es imponer en Europa la ley del «Dar al-Islam». Hablamos de un proyecto planificado, de una voluntad política puesta en marcha, ya que Dios así lo ordena. El Islam es un universalismo absoluto y proselitista con vocación imperativa de conquistar toda la tierra. El proselitismo cristiano desea imponer una fe universal, pero el proselitismo musulmán desea implantar una civilización, un modo de vida y una sumisión política. El Islam no es tanto una religión, en el sentido espiritual del término, como un imperialismo político y étnico con la voluntad de implantar en todos sitios una civilización intolerante en la cual los musulmanes dominarían a todos los demás, como el hombre domina a la mujer. Pretender separar, en el Islam, la política de la religión es completamente vano; ambas no son sino una sola y la misma cosa.

Los sermones de los imanes en las mezquitas de nuestros suburbios, que los Islamófilos de salón no han entendido jamás, apelan abiertamente a la conquista del suelo francés y al trabajo proselitista de conversión. Desde hace tiempo las noticias dan cuenta de ciertos imanes que predican directamente la violencia armada. Cuando se piensa que el ecumenismo jamás ha funcionado con los protestantes y los judíos, ¿cómo imaginar que pudiera ser posible con el Islam? Es la fábula del pastor que deja entrar en el aprisco a los lobeznos; cuando crecieron y se convirtieron en lobos ya era tarde.

La doctrina de la cohabitación de comunidades es inaplicable al Islam. Los partidarios del chador, de los derechos específicos al culto musulmán, de una cohabitación harmoniosa como una «piel de leopardo» según un confuso derecho a la diferencia, se equivocan de cabo a rabo. Porque el Islam es visceralmente opuesto a todo derecho a la diferencia. Su monoteísmo absoluto le ordena reinar sin oposición sobre la sociedad conquistada. Intrínsecamente, el Islam se piensa a sí mismo como la única comunidad legitima, la comunidad de los creyentes, que posee el monopolio de la existencia y de la expresión, y donde las otras comunidades no pueden beneficiarse sino de un status inferior de infieles y tolerados. Para el Islam, una sociedad plural, caleidoscópica, es fundamentalmente impía; no es más que una transición para conseguir la dominación de una comunidad –la musulmana sobre las otras–, preludio para su eliminación o conversión.

Hoy día, los líderes musulmanes, en las sociedades europeas, juegan la carta de una coexistencia comunitaria, y proclaman sus sentimientos laicos. Pero no dejan de tener como objetivo a largo plazo la implantación de la «sharía», la ley islámica. La aceleración de la historia demográfica llegará a convencer a los más escépticos.

¿Saben que el Islam es el más ardiente defensor de lo «Único», que rechaza y refuta todas las diferencias? ¿Imaginan los defensores del chador en las escuelas republicanas que en los colegios coránicos de Francia las cruces, las estrellas de David, los martillos en miniatura, cualquier tipo de medallas y símbolos religiosos ajenos al culto musulmán están prohibidos sin apelación?

El Islam funciona exactamente según el mismo principio totalitario que el comunismo. Al igual que éste, con sus doctrinas del proletariado como única comunidad, de la lucha de clases y del partido único, el Islam tiene vocación de absorber todo el campo social y político. La visión de una sociedad de «libertad de comunidades» le es tan extraña como insoportable, tal como el multipartidismo lo es para el comunismo. Durante los años cincuenta, los comunistas tomaron la consigna de no hablar de la dictadura del proletariado y la conquista de la sociedad, tal como los Islamistas esconden hoy sus verdaderos objetivos, hablando de multipartidismo y de libertad de opinión. El comunismo se derrumbó. Pera en el Islam, tal mutación es imposible. Marx está desacreditado, pero no Allah.

Desgraciadamente, aquellos intelectuales o políticos que defienden al Islam no le conocen. Ignoran su naturaleza teocrática según la cual todo Estado es ilegítimo si no se rige según los preceptos de la religión islámica. Para un musulmán no pueden coexistir una ley laica neutral y pública y una ley musulmana fundada sobre la fe y que se extiende hasta el dominio privado. La fe y la ley son indisociables, lo cual significa que desde el momento en que la religión islámica deviene mayoritaria en un país, tal país debe abandonar sus costumbres legislativas y adoptar el derecho coránico. Si nada se le opone, si la lógica demográfica se consuma, el Islam devendrá la religión mayoritaria en muchos países de Europa. Sería una estupidez pensar que entonces no pasaría nada…

Los europeos subestimamos la determinación islámica, su potencia y su peligro. Consideramos que son «una religión como cualquier otra», que se inscribe en un «nicho», como el judaísmo o el budismo, cuando en estas religiones no existe en absoluto la obligación del proselitismo. El Islam no reposa sobre especulaciones, dudas, interrogaciones, abstracciones, sino sobre principios. Por definición, estos principios son intangibles. Para hacerse respetar ante los musulmanes habría que hacerles respetar los mismos principios intransigentes que ellos manifiestan. Conviene sobre todo no mostrar ninguna debilidad, ninguna tolerancia ante sus exigencias.

El genio del Corán no reside en su espiritualidad religiosa, que es casi inexistente, sino en constituir el mejor tratado de estrategia de conquista geopolítica de la humanidad. El Corán supera con creces las obras de Sun-Tzu, de Maquiavelo o de Clausewitz.

La mayor parte de los europeos no se han dado cuenta, especialmente los islamófilos y los inmigracionistas; ninguno de ellos ha leído jamás el Corán, ni habla árabe, ni han puesto jamás sus pies en país musulmán alguno. Para ellos, el Islam, y toda la inmigración, son hechos abstractos, lejanos, simpáticos. Son gentes que viven una vida propia de las clases descomprometidas, virtual, alejada de la realidad; son gentes que se derrumbarán ante la realidad que se aproxima.

¿Qué nos depara el porvenir?, preguntaba Albert Kehl. «Un sobresalto de autoridad que traerá la calma, la obediencia a nuestras leyes, y por lo tanto el fatalismo instalado por un tiempo entre la población musulmana, el dejarse llevar, estallará en un punto de fanatismo declarando la conversión al Islam o la condición de “dihimmis” de nuestro pueblo sobre nuestro propio suelo hasta los tiempos indefinidos. La única solución verdaderamente eficaz, la única digna para nosotros, pueblos de Europa, pasa por el retorno a sus países de origen de la inmensa mayoría de los Islamistas».

Se puede decir mejor, pero no más claro. Bien entendido, este género de propuestas es hoy considerado, en estos tiempos de neurosis etnomasoquista, como diabólico. No es perverso el permitir que el enemigo nos conquiste, pero es perverso que nos defendamos. Bien, seamos perversos.

El Islam está fundamentalmente atormentado por la idea de la guerra santa. Los conceptos de muerte, de venganza, de exterminio, de matanza son constantes en el Corán. Quienes hablan del Islam como una religión de paz y de cohabitación son precisamente aquellos que ignoran el Islam. Los recientes sucesos en Afganistan y Argelia, Chechenia y Macedonia, las escenas de barbarie cotidiana, son un hecho consustancial al Islam. No se trata de accidentes o de crímenes cometidos por falsos musulmanes, sino de un salvajismo inscrito en el cuadro teológico de esta religión. Se pretende hacer creer que existen un fundamentalismo extremista y un Islam civilizado. Se olvida que el mismo «Islam civilizado» puede en cualquier momento devenir bárbaro, pues el Corán se esmalta con llamamientos a muerte contra los infieles o los traidores. El «no matarás» es una prescripción desconocida entre los musulmanes.

Para mostrar que no hablamos de fantasmas o de acusaciones malévolas, veamos algunos pasajes del Corán, ampliados con unos comentarios. Sura 2, versículo 190: «Y combatid en la senda de Dios a aquellos que os combaten»; sura IX, versículo 5: «…Y matadlos donde les encontréis, cazadlos, sitiadlos, preparadles toda clase de emboscadas». Aquí se encuentra la justificación del mártir, una de las bases fundamentales del terrorismo Islamista: «Que seáis muertos o que seáis matados, sí, es con Dios con quien os reuniréis. No penséis como difuntos a los que han muerto en la senda de Dios (la guerra santa), al contrario, viven al lado de su Señor. Porque la vida presente no es sino un objeto de goce engañoso. Aquellos que están expatriados, aquellos que han sido expulsados de su residencia, que han perseguido Mi sendero, que han combatido y que han sido muertos, Yo les haré entrar en el paraíso» (sura 3, versículos 158, 169, 185, 195). El morir en el nombre de Dios es la certidumbre de obtener el paraíso. La fuerza del Islam reposa en estos simplismos brutales. He aquí otros versículos, recogidos de las suras 4, 5, 8, 9, 17, 33, 47

«A quienquiera que combate, tanto si muere o vence, Nosotros le daremos un gran salario. No cojas amigos entre los infieles hasta que ellos acepten la senda de Dios. Pero si ellos se vuelven de espaldas, matadles entonces y donde les encontréis». «Por consiguiente, si ellos no quedan neutros ante vuestras consideraciones, no les tenderéis la paz y no les daréis la mano, sino que les matareis allá donde les encontréis. No son iguales los creyentes que se quedan sentados y los que luchan en la senda de Dios». Aquí se puede ver, en esta afirmación de la superioridad intrínseca del mujaidin; que la guerra santa es una etapa permanente, casi obsesiva. «El musulmán que combate, que milita, es superior a aquel que se contenta con practicar su fe». «Y cuando os lancéis sobre el Mundo, no temáis que los infieles os pongan a prueba, los infieles son para vosotros, verdaderamente, enemigos declarados».

Triple alusión: en situación de debilidad, el musulmán puede practicar el engaño y no seguir su religión para así obtener ventajas, por otra parte todo ecumenismo con otras religiones está proscrito. La Iglesia católica es una ingenua… En fin, el deber del Islam es la conquista.

Buena conciencia del combatiente o del terrorista: «Cuando das muerte, no eres tú quien les da muerte, sino que es Dios quien les mata. Y cuando disparas (la flecha), no eres tú quien dispara, sino que es Dios quien dispara. Oh, Profeta, anima a los creyentes al combate».

Conquista y guerra santa permanentes son preferibles al trabajo, a la perspectiva y a la fundación, a una civilización pacífica: «Oh, los creyentes. Partid en campaña en la senda de Dios. ¿Os agrada la vida presente? ¿Os pesa más la tierra que el más allá? Si no partís en campaña, Dios os castigará con un castigo doloroso. Ligeros o pesados, partid en campaña y luchad en la senda de Dios. Quienes se retrasan y se quedan sentados se oponen al mensaje de Dios y rechazan combatir en la senda de Dios. ¡Oh, los creyentes! Combatid a los infieles que se os acerquen, que encuentren en vosotros la fuerza».