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miércoles, 26 de julio de 2023

ABANDONAD TODA ESPERANZA: NUEVAS ELECCIONES EN OTOÑO

Si hubiera sido otro el resultado de las urnas, lo único que habría cambiado -y no era poco- era el mascarón de proa. A Sánchez se lo hubieran merendado sus barones y toda la cuestión sería si habría ministros de Vox (no lo creo, francamente) o si el papel de Vox se reduciría a un apoyo crítico exterior a la gestión de Feijóo. Pero, como decíamos en nuestro primer análisis post-electoral, las urnas dieron el peor resultado posible. Nos reafirmamos en lo que decíamos en aquel momento, pero queremos matizar una cosa: la única posibilidad para el país es la celebración de nuevas elecciones en otoño. Cualquier otra cosa supone calentarse la cabeza y hacer cábalas innecesarias. Estas reflexiones completan las que realizábamos “en caliente”, pocas horas después de conocer los resultados y van en la misma dirección

NUEVAS ELECCIONES COMO ÚNICA SALIDA

Incluso en el supuesto de que Sánchez lograra atar el voto de la no-España (la galaxia Sumar, Podemos, Bildu, ERC, BNG y quizás algún independentista moderado más), lo que saldría sería un Frankenstein II ingobernable en una situación de crisis generalizada, huida de capitales, falta de inversiones y con la UE preparando a sus “hombres de negro” para fiscalizar la gestión de un gobierno imposible. ¿Cuánto tardaría la cosa en romperse en mil pedazos? Su fecha de caducidad sería hasta el debate sobre los próximos presupuestos que, normalmente, tiene lugar en noviembre y diciembre. Imposible satisfacer las ambiciones de todas las partes.

Y, a pesar de que parece muy poco probable que Feijóo lograse convencer al PNV de que le apoyara y que el recuento electoral supusiera algún diputado adicional, lo cierto es que, más vale no hacerse ilusiones: el PNV está traumatizado por el “sorpaso” de que ha sido objeto por parte de Bildu y no va a tomar ninguna iniciativa antes de las próximas elecciones vascas que tendrán lugar en noviembre o diciembre. Así que olvidémonos de un apoyo de la “derecha nacionalista vasca”.

En nuestro análisis post-electoral, ya explicamos que una de las posibilidades era forzar una ruptura en el interior del PSOE, que implicara el abandono de cinco diputados (sin duda, extremeños, castellano-manchegos y/o aragoneses) y, ante la posibilidad de un nuevo pacto de Sánchez con la no-España, y, especialmente, ante el hecho de que varios de ellos son conscientes de que su carrera política termina en esta legislatura y que Sánchez no les perdonará nunca el no haberle apoyado públicamente tras elecciones autonómicas pasadas, decidieran “pensar en el futuro” (especialmente en el suyo) y reeditar el “tamayazo” (eso sí, con más diplomacia y savoir faire…).

El propio Abascal ha reconocido esta posibilidad y expresado que, en esas circunstancias, facilitaría la investidura de Feijóo. Y, hasta aquí, nos parece una actitud razonable, el problema es que en el PSOE faltan esos cinco “nombres de hombres” con valor suficiente para actuar contra Perro Sánchez. Sánchez es uno de esos psicópatas de manual contra los que nadie se atreve a actuar, hasta que él mismo ha caído víctima de sus propios errores. Y esto, de momento, todavía no ha ocurrido.

Así pues, no queda más remedio que una convocatoria de nuevas elecciones.

LA DERECHA ANTE NUEVAS ELECCIONES

Ante esa eventualidad, la derecha tendrá que pactar o candidaturas unitarias en algunas provincias concretas, o, simplemente, arriesgarse a que Sánchez no esté en condiciones de repetir la maniobra de inhibición del voto por el calor veraniego, o por la gestión de correos, o incluso que “los nuevos españoles” (inmigrantes naturalizados o bien el voto de nietos de republicanos exiliados o incluso de sefarditas expulsados hace 500 años), tengan menos peso.

A esto se une el que, cada día que pasa, empieza a correr por todo el país el rumor de que se ha producido fraude electoral. Nadie es capaz todavía de decir ni cómo ni cuándo, ni cuánto, pero el resultado imprevisto por TODAS las encuestas, es impropio.

No hay, de todas formas, que aferrarse a esta explicación unilateral -y, en el momento actual, “conspiranoica”- para explicar lo que ha pasado. De hecho, estas elecciones podrían titularse “Perro Sánchez (a) El Sucio, contra Núñez Feijóo (a) El Gris”. Y en el ránking de quién cometió más errores, la derecha figura en primer lugar: desde las infaustas declaraciones de María Guardiola que, casi podían situarse en la esfera de Sumar, hasta pensar que estaba todo ganado -las encuestas lo decían- en un momento de calor extremo y renunciar a seguir en campaña tras la victoria de Feijóo en el debate a dos.

Pero el gran error del PP y de Vox ha sido no pactar candidaturas unitarias en provincias en las que los restos de ambas por separado les hubieran dado un diputado… y, de paso, restar uno al grupo del PSOE. Nadie se hubiera engañado: era el reconocimiento a la sintonía entre ambos partidos, demostrada a partir de los pactos autonómicos que han permitido al PP gobernar en Extremadura, Aragón, Murcia, Baleares y en cientos de ayuntamientos. Si se ha pactado hasta aquí, se puede ir más allá.

YA NO HAY CENTRO-DERECHA O CENTRO-IZQUIERDA, HAY BLOQUES

¿Cuál era el problema? El gran problema es que Feijóo no se ha enterado que estamos en la era de la “política de bloques”. La etapa del “centrismo” ha concluido. El PP ya no es “centro-derecha”, de la misma forma que el PSOE no es, ni de lejos, “centro-izquierda”. En primer, porque el voto de centro ha desaparecido: siempre, el “centro” es flor de un día y por distintas razones.

Durante la transición el “centro” se alumbró para operar como almohadilla entre la derecha sociológica franquista y la oposición democrática. Encarrilada la transición, el centro político se esfumó. Solamente Suárez creyó en la posibilidad de mantenerlo con aquel engendro que se llamó “Centro Democrático y Social” (que tuvo un leve repunte con su promesa estrella de “la mili de 90 días” en 1986.

Luego, las tensiones independentistas en Cataluña, la poca credibilidad del PP catalán tras el “Pujol enano, habla en castellano” y enterarnos de que Aznar hablaba catalán “en familia” y la poca fiabilidad y menor combatividad del PSC en la materia, La Caixa, impulsó la creación de Ciudadanos, inicialmente con función únicamente anti-Procés. Tuvo éxito y en 2017 llegó a ser la primera fuerza política en Cataluña, para vergüenza, mofa y escarnio de nacionalistas e independentistas. Buenos resultados en elecciones anteriores habían generado el que La Caixa decidió trasladar el “invento” a toda España. Y ahí terminaría por producirse la debacle: Albert Ribera era bueno contra el independentismo catalán, pero se movía como un pulpo en un garaje en política española. Mal aconsejado, optó por mantener la etiqueta “centrista”, añadiendo una ligera connotación de “centro-izquierda”. Cuando la opción independentista cedió terreno, ¿para qué seguir apoyando a Ciudadanos? Poco a poco el partido y su centrismo fueron remitiendo y, de aquello, solo quedan rescoldos.

Un progresismo muy acusado y un conservadurismo reactivo. Tales son hoy las dos únicas opciones posibles en España. Está claro que los independentistas siempre existirán, pero menguados, cada vez más menguados, especialmente en Cataluña

LA DIMENSIÓN REAL DEL DESMORONAMIENTO INDEPENDENTISTA

De hecho, las cifras netas de votos obtenidas por las tres formaciones independentistas catalanas, indican su grado de desmoronamiento de la idea indepe: ERC ha perdido casi el 50% de los votos que había obtenido en 2019, pasando de 834.00 a 462.000 votos, que no han sido recuperados por JxCat, formación que ha experimentado también pérdidas notables: de 530.000 votos en 2019 a 275.000 el domingo pasado. La CUP, prácticamente, ha dejado de existir: de 346.000 votos en 2019, se ha quedado con 89.794. En conjunto, estas cifras nos dicen que, en apenas cuatro años, los independentistas catalanes han perdido casi ¡el 50% de los votos que habían obtenido en 2019!

Cómo puede interpretarse esta merma. Por varios aspectos:

1) El procés fue un autoengaño independentista que se creyó lo suficientemente fuerte como para lograr la independencia de la “república catalana” y, lo que es peor, de creer después de unos meses de fracasado el referéndum, con Puigdemont en fuga y sus amigos en prisión ¡que habían vencido! Hasta que la frase de un mosso d’esquadra se hizo célebre: “La república catalana no existe, idiota”. Ese “idiota” resonó como un pistoletazo en la sien del independentismo e inicio el camino de retorno a la realidad.

2) Desde el fracaso del procés, el independentismo ha ido mermando en intención de voto. El menos de 1.000.000 de votos que tiene actualmente, en una Cataluña con casi 8.000.000 de habitantes. En una situación “normal”, hoy el independentismo emperrado como un niño en arrancar del Estado el referéndum (para jugar y perder…) se hubiera convertido en una secta minúscula formada por unos pocos cientos de fanáticos, de no ser por el control que ejerce la gencat sobre los medios de comunicación catalanes. De hecho, va en esa dirección.

3) Las tres formaciones independentistas juegan a ver quién es la “más independentista”, el “nacionalismo moderado” ha desaparecido por completo. El resultado es que, ninguna de las tres se beneficia de la pérdida de votos de las otras dos. Es paradójico que haya sido ERC la que haya puesto como condiciones para apoyar a Sánchez en varios momentos, el indulto de los presos indepes, la condonación de sus multas, y el ampliar los espacios en catalán en TVE… El resultado ha sido que, una parte del electorado independentista, lejos de agradecer a ERC sus desvelos “por Cataluña” o a JxCat el “valor y heroísmo” de Puigdemont, hayan terminado por desertar y reconocer que el PSC-PSOE hace más por el ideal nacionalista que los propios partidos nacionalistas, pues, a fin de cuentas, ha sido Perro Sánchez quien ha firmado indultos, connotaciones, incluso en el País Vasco el que ha acercado a los presos.

OTRO DRAMA ESPAÑOL: LA ESPAÑA VACIA

Otro elemento destacable -y muy triste- en estas elecciones ha sido el fracaso de las candidaturas uniprovinciales y de la “España Vacía”: Unión del Pueblo Leonés, Aragón Existe, Soria Ya, Jaén Merece Mas, Por Ávila, Bloque Extremeño, Partido Aragonesista, España Vaciada, Asturias Existe, Por Huelva, Vamos Palencia, Zamora Si, Vía Burgalesa, Por mi región, Ahora Canarias, etc, etc, etc, no han obtenido ni un solo diputado, ni siquiera un número de votos relevante. Es más, han perdido lo poco que tenían en 2019 (el diputado de Aragón Existe).

La mera existencia de estas candidaturas indica un elemento que generalmente se escapa a los analistas: demuestra que, determinadas regiones, que nunca habían exigido un Estatuto de Autonomía y que se lo encontraron gracias al “café para todos” de la extinta UCD, siguen sin encontrar su pulso y su lugar en la “España autonómica”. No se han visto beneficiadas en ningún sentido por los regímenes autonómicos impuestos artificialmente y ante el desinterés general de los ciudadanos de esas comunidades. Y ahora reaccionan en forma de candidaturas uniprovinciales denunciando la dramática situación de sus provincias.

Su presencia es, sobre todo, un grito de protesta contra la universalización de las autonomías y contra el centralismo localista de cada una de ellas, contra la creciente despoblación, contra el olvido por parte del aparato central del Estado. Y si esto es así -y no nos cabe la menor duda de que lo es- ¿para qué diablos sirven autonomías sin tradición, sin arraigo, sin capacidad ni interés para acometer proyectos viables de transformación regional y convertidas en meras agencias de colocación de los amigos, familiares y correligionarios de quienes las gobiernan?

¿Para qué sirve una Junta de Extremadura o de Castilla-León o la de Aragón y así sucesivamente? ¿No sería mucho más razonable invertir sus abultados presupuestos en creación de infraestructuras, en mejora de los servicios públicos regionales y que fuera un Estado dirigido por técnicos y expertos el que acometiera en un ministerio creado a propósito planes de desarrollo regional? Dicho de otra manera: ¿cuánto dinero se ha dilapidado -y se seguirá dilapidando- en estructuras autonómicas que constituyen verdaderos macrochiringuitos para lucro y entretenimiento de la clase política?

Las dos docenas de candidaturas de la “España Vacía”, más que cualquier otro dato, indican el fracaso de la vertebración autonómica del Estado. Son el principal agujero negro de un país que no puede permitirse dilapidar inversiones y ayudas de la UE en macroestructuras burocráticas inoperantes.

Ahora bien, el gran problema de la “España Vacía”, ese grito de las entrañas del país, es que tampoco ha entendido que estamos en la era de la “política de bloques”: o están con uno de los actores o con el otro, pero no pueden inhibirse, de manera oportunista, situándose entre los dos campos y esperando que gane quién gane, algo sacarán… Sin olvidar, naturalmente, que algunas de estas candidaturas, aun respondiendo a las necesidades reales de las distintas provincias en las que han nacido, están dirigidas por personajes ambiciosos, con pocos escrúpulos, susceptibles de atraer muy pocas simpatías populares.

¿ESPAÑA EN MANOS DE PUIGDEMONT?

Seamos claros: Puigdemont es un fantasma, último residuo de una experiencia deplorable, ridícula y grotesca. El cobarde que quedó con los de ERC para el día siguiente, cuando ya había decidido abandonar el país en el maletero de un coche; sus compañeros de partido y de ERC se quedaban en la cárcel para ser juzgados… En Cataluña nadie recuerda a Puigdemont salvo los adictos a TV3. De hecho, Cataluña está muy tranquila con Puigdemont en Waterloo.

Para la mayoría de catalanes, es un tipo irrelevante, sin oficio ni beneficio, que heredó y creyó en un proyecto político que ni siquiera era suya, construido por otros, sin visos de poderse llevar a la práctica, y decidió encabezarlo para pasar a la historia. Probablemente, Puigdemont es de lo más irrelevante que ha ocurrido en Cataluña, tanto o más como los que le sucedieron luego en la misma poltrona: Aragonés o el también olvidado y olvidable Quim Torra. Cero más cero mas cero, siempre igual a cero.

 Y ahora, por las simetrías parlamentarias, Puigdemont y su JxCat, es para Perro Sánchez el último recurso para que pudiera seguir siendo presidente del gobierno. Sánchez no solamente ha indultado a los promotores del “procés”, sino que ahora depende del más tonto de todos ellos. Y lo que es peor: el gobierno de España depende de uno de los políticos de más bajo nivel de los que ha engendrado la autonomía catalana, proclive a estar dirigida por mediocridades (Montilla, Mas), tipos estrafalarios (Maragall) o simples corruptos (clan Pujol).

Poco importa, aunque, Puigdemont logre volver a España (lo que pasa por “convocar un referéndum consultivo” que perdería, por supuesto, o bien por renunciar al referéndum… lo que contribuiría a hundirle más a él y a su sigla (que, no lo olvidemos, ha pasado de 530.000 en 2019 a tener 392.000), las cuentas tampoco terminan de salir: haría falta hilar muy fino para poner de acuerdo a demasiados partidos nacionalistas e independentistas como para que un acuerdo así pudiera durar muchos meses. Nadie, por otra parte, ni la UE, ni los inversores, ni buena parte del electorado socialista y sus barones resistirían el impacto negativo de entregarse a un cadáver político como Puigdemont.

Éste, por supuesto, negociará al alza. Incluso hasta más allá de donde Sánchez pueda ceder. Será un pequeño teatrito: Puigdemont tratará de mostrarse “fuerte” (¡él, “hombre fuerte”!) y las negociaciones le servirán a Sánchez para hacerse el “duro” ante la opinión pública y poder decir en la próxima campaña electoral: “no cedí ni ante las exigencias de Puigdemont, ni ante el bloque de la derecha y del fascismo”.

PÉRDIDAS Y GANANCIAS DE CADA BLOQUE

Por otra parte: la derecha está maltrecha. No ha logrado su objetivo. Ahora están claras las razones: en una serie de provincias, los restos de la Ley d’Hondt han hecho perder a la derecha una decena de diputados. O actúa en consecuencia o el resultado se volverá a repetir. En cuanto a la izquierda, está asustada: momentáneamente ha frenado la victoria de la derecha, pero ha crecido poco. El PSOE ha ganado 968.000 votos, pero sus “aliados” han perdido mucho más: Sumar hoy ha perdido casi 800.000 votos en relación a Podemos y a las formaciones que ahora han presentado a Yolanda Díaz como mascarón de proa: Compromis, Mais Pais, En Comu, etc. A los partidos independentistas las cosas les han ido todavía peor: en cuatro años han perdido, indepes catalanes y vascos, la friolera de 2.500.000 votos.

En otras palabras, el bloque de la izquierda se ha debilitado. El PSOE se ha reforzado con votos procedentes su izquierda y en Cataluña de algún voto indepe arrepentido. Pero, en conjunto el bloque “izquierda + indepes” ha perdido 2.332.000 votos. La pérdida es todavía mayor si se tiene en cuenta que el PSOE compró al peso a nuevos electores mediante naturalizaciones aceleradas de inmigrantes, mediante otorgar pasaporte español a nietos de exiliados republicanos y a sefarditas expulsados hace 500 años. El bloque de la derecha, PP + Vox, en cambio ha crecido 2.400.000. Está clara cuál es la tendencia, una leve derechización del electorado.

ELECCIONES EN OTOÑO O AGONÍA PERMANENTE

Perro Sánchez necesita elecciones si quiere un gobierno estable. El Frankenstein II sería “pan para hoy y hambre para mañana”. Y todo esto en medio de una situación económica que se irá deteriorando, con un parón en seco de las inversiones, un repunte del paro y un descontento social cada vez mayor.

Todo lo que haga Sánchez durante el verano será de cara a la galería: como “patriota”, como “hombre que no negocia con etarras”, “que exige a Puigdemont que se cumpla la ley”, “que se niega a desguazar España”… Todo esto le permitirá ir restando votos y temas de propaganda de la derecha. Pero si las nuevas elecciones se retrasan durante mucho tiempo, las cifras macroeconómicas operarán su magia contra el pedrosanchismo: revelarán que la situación de incomodidad, inseguridad, inflación, penurias y presión fiscal que sufrimos buena parte de los españoles son absolutamente ciertas y que lo único ilusorio son las “cifras macroeconómicas” convenientemente maquilladas. Así pues, la lógica de la situación determina la celebración de nuevas elecciones y lo antes posible.

¿Seguirá esta tendencia a la derechización del electorado? Todo va a depender de que la derecha sepa optimizar sus candidaturas y presentarse como “bloque”. A la izquierda, esto le va a ser mucho más complicado. No podemos olvidar que Sumar salió de la fusión de casi una decena de grupos que, en buena medida, ni siquiera eran homogéneos interiormente, sino que muchos eran, a su vez, coaliciones o federaciones. Negociar candidaturas unitarias en un bloque tan heteróclito como esa izquierda es, literalmente, imposible.

No podemos terminar este comentario sin expresar nuestro pesimismo. Cada hora que pasa la situación del país es peor: sin valores, sin objetivos, sufriendo todo tipo de inseguridades, afrontando la posibilidad de que se genere una “tormenta perfecta” a nivel mundial, en plena ofensiva comercial china, con una OTAN empeñada en proseguir en Ucrania una guerra que solo sirve para mayor gloria del complejo militar-industrial norteamericano… solo falta que España ni siquiera fuera capaz de elegir quienes van a estar en el timón en los próximos cuatro años.

Hay hoyos de los que difícilmente se sale, especialmente cuando se tiene tendencia a cavar todavía más en profundidad. En esos casos, siempre, las luces que se ven al final del túnel, son, más bien, el brillo de la luna cuando pasa sobre el pozo… Nosotros estamos ya hoy en esa situación.








lunes, 30 de septiembre de 2019

Crónicas desde mi retrate (16) LA ABRACADABRANTE HISTORIA DE LOS CDR DETENIDOS AÚN NO HA TERMINADO



Ayer se publicó que los CDR detenidos la semana pasada habían hecho llegar sus planes a Torra Quim, el cual estaría al tanto del proyecto de ocupación del parlament. El interesado ni siquiera lo negó: simplemente explicó ante acólitos y parroquia que no podía disculparse de nada, porque no había nada de lo que disculparse. Que es como decir que, en el fondo, cuando a unos tipos se les ocupa termita, planos de cuarteles y proyectos elaborados, no hay constancia de que fueran “terroristas” porque no habían atentado contra nadie. Es Torra. Nada grave. Puigdemont le tiene reservada una habitación en Waterloo. Porque las informaciones que hoy difunde El Confidencial y El Mundo, apuntan a ambos, al actual presidente y al expresident. Si el primero estaría enterado de lo que se preparaba, el segundo habría tenido la misma información llegada a través de su hermana, Anna.

En 1992, Puigdemont era un tipo sin oficio ni beneficio. Anna Puigdemont, harta sin duda de servir “borratxos d’Amer”, “capricis d’Amer” y “caganers de xocolata” en la pastelería familiar, era compañera de Josep Queraltó, candidato de “Catalunya Lliure” (rama política de Terra Lliure) y ella misma compartía los objetivos independentistas. En las elecciones autonómicas de ese año, Queraltó se presentó como candidato obteniendo 5.241 votos (la Agrupación Ruiz Mateos alcanzó los 13.067…) sobre un total de 2.655.051 votantes. Tres meses después, la policía desarticulaba lo que quedaba de TLl (vinculada al sector rival de Catalunya Lliure, el Moviment de Defensa de la Terra). Entonces, como ahora, los indepes y las fuentes de la gencat aludieron a “montaje policial”, pero el hecho de que tras la desarticulación no volviera a producirse ningún atentado de Terra Lliure, así como las sentencias emitidas, son muestra de que quedó desarticulado el núcleo terrorista.

Torra ayer negaba estar al corriente de los planes de los detenidos y pocas horas después, fuentes de la familia negaban también que Anna Puigdemont pudiera asistir a la reunión con los individuos del CDR. Estaba con su padre recién operado. Pero, los investigadores, sostiene que se dio una vuelta por Barcelona y que en ese momento se produjo el contacto. Lo cierto, de momento, es que Anna Puigdemont ha demostrado a través de redes sociales, su identidad de criterios con los CDR, los ha jaleado y no niega que esa es su línea.

¿De qué se habló en esa reunión? La SER lo explica: “establecer un canal de seguridad entre Quin Torra y Carles Puigdemont para forzar la independencia de Cataluña” y tomar el parlamento durante cinco días para realizar la “declaración unilateral de independencia”. En la reunión con Anna Puigdemont, el llamado “Equip de Resposta Tactica” entregaría documentación con los planes a realizar como protesta por el referéndum frustrado y por el exilio de Puigdemont. Por que este encuentro tuvo lugar el 15 de septiembre de 2018.

Las fechas son importantes porque demuestran que el grupo terrorista estaba en formación desde hace más de un año. Es la misma historia de EPOCA, de Prats de Molló, del Complot del Garraf: mucho entrenamiento para aplazar el momento decisivo de pasar a la acción, muchas excusas, adrenalina en los entrenamientos, pero retrasando al máximo el momento decisivo de colocar un explosivo o empuñar un arma que no sea de air-soft.

El mismo dato de la fecha del encuentro con Anna Puigdemont es importante porque indica que, ya en ese momento, el “grupo terrorista en ciernes” ya estaba seguido por la Guardia Civil. El informe sobre la reunión es exhaustivo: se conoce el día, la hora, el lugar, y el que el grupo se cuidó de evitar llamar la atención. La reunión tuvo lugar en el interior de un vehículo y un grupo se encargó de contra-vigilancia (con el éxito que cabía esperar…).

Así pues, como mínimo, la Guardia Civil, seguía al grupo desde hace más de un año. El hecho de que se hayan filtrado también fragmentos de conversaciones entre los detenidos, indica que no se ahorraron medios en la investigación y que ésta ha resultado concienzuda. La inclusión de los textos de las conversaciones en el sumario, confirman que las escuchas se realizaron con mandamiento judicial. Así pues, lo que los detenidos han confesado, va a misa. Si hubo baile de policía bueno, policía malo o si alguno de los detenidos al ver el marrón en el que se habían metido, tiró de la manta, eso es algo sobre lo que ellos mismos tendrán tiempo de discutir en prisión.

El grupo  estaba compuesto por radicales de la CUP, cincuentones o en puertas de serlo, la mayoría sin oficio ni beneficio, en paro, algunos con familia e hijos. Eran de los que tenían algo que ganar con la independencia de Cataluña y, seguramente para eso quisieron contactar con Puigdemont, al igual que lo hicieron con Torra: debieron venderles la ficción de que tenían una “organización armada seria” (utilizando el eufemismo de Equip de Resposta Táctica) dispuesto a llegar a donde hiciera falta. Lo normal, hubiera sido que, en el curso de esas reuniones, alguien con dos dedos de frente, les hubiera advertido: “os van a dar más palos a una estera. Apuntaros a los cursos del INEM”.

Pero, en el fondo, el aislamiento creciente del vecino de Waterloo y el hecho de que Torra solamente esté apoyado por la CUP, indujeron a ambos a ver en este grupúsculo a unos kamikazes perfectos: irresponsables, con una mano delante y otra detrás, utilizables para cometer algún acto ilegal y/o terrorista y que luego se conformarían con estar al frente de un negociado en cualquier consellería ya convertido en ministerio de ese país independiente que se llamaría “República Catalana”.

Una vez más, los pringaos de turno, han pagado los platos rotos. Poco a poco, se irán dando cuenta de que las muestras independentistas de solidaridad no sirven de gran cosa ante la maquinaria judicial que, simplemente, los va a dar "la del pulpo", simplemente por algo tan elemental como que nadie fabrica termita para almacenarla en el garaje, ni para utilizarla en la festa major...

Los datos que, poco a poco van apareciendo, nos confirman en nuestra primera impresión. 

Se ha juntado el “hambre” (unos activistas independentistas que vieron la posibilidad de “ser alguien” y resolver la inseguridad económica en la que se debatían, poniendo toda la carne en el asador al servicio de Puigdemont y de Torra) y las “ganas de comer (un par de buenas piezas, “molt honorables presidents de la gencat”, cada vez más mermados en apoyos, cada vez más aislados, cada vez más desesperados, cada vez perseguidos por una mayor sensación de fracaso y cada vez con el olor a presidio más cerca que quieren seguir viviendo del cuento “institucional”). Eso es todo. 

Y en cuanto a Anna Puigdemont, lo único que se le puede decir es aquello de “Pastelera a tus pasteles”.

¿Alguna conclusión? Solo una

El “procés” empezó en el nacionalismo “moderado” con Artur Mas. Éste, pronto, fue arrastrado a las posiciones más decididamente independentistas de ERC. Y lo que, en principio se afirmaba como “derecho a decidir” y el “soberanismo”, pasó a ser, simplemente “independentismo”. Pero la independencia era imposible por muchos motivos (legales, sí, pero también porque el proyecto carecía de fuerza social suficiente para afirmarse). Recalentados por la frustración de un referéndum que no fue recocido legalmente, se produjo el marasmo en el sector independentista, incapaz de elaborar una estrategia alternativa. Mientras, PDCat y ERC, entregaron el poder a Torra, conscientes de que haciéndolo, ponían la gencat en manos de un radical al que, de hecho, solamente, apoyaba la CUP, la ANC y el Omnium: así se quemaría de manera irremisible y se quemarían también los partidarios de esa república que solamente existe para los idiotas. 

Lo que empezó en 2012 entre las ambiciones del “nacionalismo moderado”, ha terminado entre las manos de unos “independentistas radicales”, antes de desaparecer por el sumidero de la historia.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Crónicas desde mi retrete (11) - CATALUÑA ¿QUIEN ES EL TERRORISTA?


La pregunta de fondo es: ¿es peligroso el “terrorismo indepe”? Respuesta rápida: no, los indepes nunca han tenido temple para eso. Lo suyo es amedrentar cuando van en “manada” e, incluso así, los nervios les pueden traicionar. No, lo peligroso son los bobos que todavía no se han enterado que el “proceso independentista” está más acabado que Nelson Mandela en una reunión del Ku-kux-klan y que están al frente del ente autonómico. A pesar de lo cual algunos alertan sobre el “peligro del terrorismo” en Cataluña…

Los medios han publicado que los detenidos estos días en Barcelona “fabricaban material incendiario desde mayo”… O que pretendían volar torres de alta tensión. Y ocupar el parlament durante una semana. O que tenían información y planos sobre cuarteles de la Guardia Civil y “edificios estatales”. Y luego que si Torra dice que son buenos chicos o que los indepes piensan que todo esto es un “montaje”. Y luego, el Omnium, la ANC y ERC han telefoneado a los TEDAX porque en sus portales han aparecido “garrafas con un líquido verdoso y la bandera de España”… Llevaban la inscripción “TNT”. ¿Vale la pena tomarse algo de todo esto en serio?

No me cabe la menor duda de que si la Guardia Civil llevaba siguiendo y escuchando conversaciones a los del CDR, algo habrá encontrado y en función de eso se habrán producido las detenciones. A estas alturas nadie precisa realizar “montajes” para acusar a los CDR de violentos. Así que me creo que algunos cerebros recalentados por casi quince años de decir y repetir que la independencia de Cataluña era posible y estaba al alcance de la mano, algunos -sin duda, los más obtusos y chalados- decidieran que con unos cócteles molotov y ocupando el parlament se daba el paso decisivo. Si el gobierno de la gencat y los medios de comunicación subsidiados, creyeron durante unos meses que la independencia era posible, ¿cómo va a extrañar que un grupo de pringaos no creyera otro tanto y quisiera pasar al santoral indepe como los que dieron el paso decisivo? Ahora bien, también me creo que los detenidos, salvo las intenciones y los materiales, no tenían ni, como se dice habitualmente, “ni media hostia”. ¿Peligrosos? Como en el resto de casos de terrorismo indepe, peligrosos, sí, para ellos mismos. Lo cual, claro está, no les exime del peso de la ley.

Me gustaría hacer una comparación con ETA. Lo peor de ETA no era que asesinara y ejerciera como sindicato vasco de matarifes al que iban a parar los psicópatas regionales, lo peor es que era nacionalista y para justificar sus crímenes se aferraba a una idea decimonónica. Por lo mismo, la CUP no es más que una serie de individuos que no pudieron en su momento acoplarse a ERC o que fueron excretados de este partido o que procedían de grupúsculos radicales estilo MDT o Catalunya Lliure o Maulets y que la presunta proximidad a la independencia les dio cierto protagonismo al ser los que ofrecían el programa más maximalista. Lo intentaron. El tiro les salió por la culata.

Tras la Operación Anubis y tras el 1-O llamaron a la “huelga general” y crearon sus “comités por la defensa de la República”. En octubre de 2017 aquella “huelga general” no pasó de ser un embotellamiento, posible sólo gracias a que se ordenó a los Mossos mirar para otro lado. Cuando al gobierno socialista se le ocurrió realizar su “consejo de ministros” en Barcelona, los CDR volvieron a la carga y organizaron “columnas de ataque”: fracaso total, poca gente, poca combatividad, escaso entusiasmo. El segundo intento de “huelga general” fue peor que el primero. Los chicos no admiten que el “proceso independentista” ha fracasado, tanto el asumido por la gencat, como el liberado “desde las bases” (esto es, desde el CDR). Pero es así.


El lema del independentismo en esta fase debería ser: “s’ha acabat el bróquil” o en correcto castellano “no hay más cera que la que arde”. El independentismo ha conseguido fracturar a la sociedad catalana en cuatro (indepes, unionistas, inmigrantes y los que no saben no contestan). Lejos de resolver alguno de los graves problemas que la sociedad catalana tiene planteados, los ha agravado dejando que se pudrieran: “cuando seamos independientes todo se resolverá por sí mismo”.

Pero lo que da la medida de su valía y de su “oportunidad” es que, cuando estamos en tiempos de la “cuarta revolución industrial”, los indepes siguen anclados en la forma Estado-Nación propia de la “primera revolución industrial” (y en modo “mini”).

A nadie le puede extrañar que en las alturas de los partidos (en ERC y en lo que queda del PDCat, si es que queda algo) empiece a cobrar forma la idea de que, no se puede ir más allá de lograr un “concierto económico”. Con eso y un indulto general ya se darían con un canto en los dientes. Por ahí andan los restos optimistas del antiguo seny catalán.

Pero lo cierto es que la inteligencia ha desertado hace tiempo del independentismo y su puesto ha sido ocupado por la visceralidad, el radicalismo y el cerebro nublado por el ideal indepe y por su historia de ficción, o agravado al porrito que tampoco favorece las buenas decisiones.

La novedad en el proceso de sectarización de independentismo catalán (“Cada vez menos inteligentes, cada vez más radicales”) es que se está produciendo ¡en la cúpula de aquella institución que debía dar autonomía a Cataluña y que ha terminado quedándose como simple expresión burocrática del independentismo!

Si la gencat es independentista, no es, desde luego, ni mi gobierno autonómico, ni me representa, ni le reconozco más “autoridad” que la coacción que pueda ejercer. Y si, para colmo, su presidente se niega a cumplir incluso las órdenes de los tribunales, eso exime, igualmente, a cualquier ciudadano de esta región a cumplir la normativa de la gencat incluso en la recogida de cacas de perro.


martes, 30 de abril de 2019

365 QUEJÍOS (309) – CATALUÑA 28-A ¿CÓMO PERDER LA CUARTA PARTE DEL VOTO INDEPE Y DEL VOTO DE DERECHAS


VISTA A LOS INDEPES 

Uno de los aspectos más interesantes de estas elecciones generales ha sido la reacción del electorado en Cataluña. En realidad, buena parte de lo que estaba en juego dependía de la “correlación de fuerzas” en Cataluña. Obviamente, una cosa para el canal “coreano”, TV3, la victoria “impresionante” ha estado del lado del independentismo; pero, afortunadamente, las cosas no son tan simples como pretende este medio de adoctrinamiento pagado con el dinero de todos. La realidad es que los propagandistas del independentismo ya no saben cómo convertir lo que, poco a poco, va siendo una merma y un retroceso, y que puede convertirse en una trituradora de aquí a la vuelta de dos o tres años. Porque, una de las conclusiones inequívocas es que el independentismo está retrocediendo y que el tiempo en el que estaba en la cresta de la ola está quedando atrás. Las cifras así lo indican.

En las anteriores elecciones, la suma de los votos obtenidos por ERC (1.015.355), JxC (497.638) y el “Frente Republicano” (113.008), suman en total 1.626.001 votos… Si comparamos esta cifra con la que obtuvieron esas mismas fuerzas en las elecciones autonómicas de 2017, cuando ERC consiguió 935.861 votos, JxC 948.238 y CUP 195.246, parece claro que el aumento de 79.494 votos obtenido por ERC no compensa la pérdida de 450.600 votos perdidos por el partido de Puigdemont y los 82.238 que se han evaporado de la CUP y que no ha heredado el Frente Republicano. Así pues, la merma de votos ha sido de 532.838 y, restando los que han ido a parar de JxC hacia ERC, la merma neta es de 453.344 votos… Es decir, casi un 25%.

Si comparamos los resultados de las elecciones del 28 de abril con las de 2016, la cosa es diferente e indicaba que el independentismo seguía creciendo. Los votos que en aquel momento obtuvo ERC (629.294) y CDC (481.839) sumaban 1.111.133 que casi se duplicaron en las elecciones autonómicas siguientes, hasta convertirse en 2.079.345, techo histórico del independentismo que ahora está remitiendo.

Las pérdidas afectan también a Podemos que pasa de haber quedado en primer lugar en Cataluña en las elecciones de 2016 con 848.526 votos a perder más de doscientos mil, pasando a 614.738. Parece bastante claro que una parte de esos votos han regresado al PSC (que gana 400.000 votos entre las dos elecciones generales) y que el resto procede del “nacionalismo moderado” que se ha quedado huérfano de opciones a la vista de que la antigua CDC, transformada en Junts per Catalunya, con la etiqueta de Puigdemont, ha retornado al partido socialista que, en realidad, recoge la herencia del nacionalismo moderado.


VISTA A LA DERECHA: VOX, CS, PP…

Claro está que en la derecha se ha producido también una recomposición de votos: un parte de los conseguidos por el PP en 2016 (462.637) han migrado hacia Ciudadanos (que ha pasado de 378.445 a 477.06), pero con la salvedad de que esta última formación ha registrado una merma de ¡casi la mitad de votos! en relación a los resultados que obtuvo en las autonómicas de 2017, 1.109.732… Este resultado tiene de interesante que puede hacer peligrar los planes de Valls de hacerse con la alcaldía de Barcelona y, a partir de ahí, controlar a la formación naranja.

Lo cierto es que la suma de votos obtenida por Vox y por el PP en Cataluña (348.660) está muy por detrás de lo que obtuvo el PP en 2016. Lo que indica que Vox no ha sabido ganar votos fuera del entorno del PP y que, a diferencia del resto de populismos europeos no ha sabido atraer (probablemente, ni lo ha pretendido), el voto de la “clase obrera blanca pobre” con su discurso anti-inmigración dicho en tono menor, con la boca pequeña y sin convicción.

Este último punto es importante porque de él depende el futuro de Vox. Parece bastante claro que el partido se encuentra en una alternativa que estas elecciones no han aclarado: o bien opta por ser una reedición del PP situado levemente a la derecha y en las mismas posiciones en las que estuvo Vidal-Quadras en el período 1991-1996, cuando logró llegar al 13,5% del electorado en las autonómicas de 1995 (con un cuadro general distintos en donde el voto anti-nacionalista se va hacia Ciudadanos) o bien opta por roer las bases de la izquierda (esa “clase obrera blanca pobre” que entonces sí pudo horadar Vidal Quadras con un discursos anti-Pujol, pero que ahora tiene otros problemas y otras alternativas: el PSC ha revisado algunas de sus posiciones tras el desastre maragallista, la aparición de Podemos es también ecléctica en relación al nacionalismo; sin olvidar que en 1995 no existía ni remotamente el problema de la inmigración).

A pesar de la incorporación algunos personajes de segunda o tercera fila de la antigua Plataforma per Cataluña, lo cierto es que algunos de los candidatos de Vox en Cataluña proceden de antiguas experiencias de la “vieja derecha” y no terminan de entender la naturaleza del problema ni de dónde pueden extraer votos, ni siquiera en dónde están los votos que constituyen el caldo de cultivo del “populismo europeo”. El anti-independentismo es una bandera que en Cataluña se disputan varios y que ha logrado quedarse casi en exclusiva Cs. Insistir por ahí supone competir con la derecha y conseguir únicamente trasvases de votos del PP a Vox. De ahí la necesidad de que el partido verde tenga un “giro social”, especialmente en estos momentos caracterizados por una continua volatilidad del voto.



viernes, 29 de marzo de 2019

365 QUEJÍOS (299) - ¿POR QUÉ JUZGAIS A LOS DEL 1-O? AHÍ TENÉIS A ORIOL PUJOL…


A Oriol Pujol le han dado el tercer grado con una condena de dos años y medio de prisión. No puedo por menos que exhibir el agravio comparativo. Servidor, con una condena menor -dos años de prisión- por un delito que ni siquiera generaba alarma social -manifestación ilícita- pasó en prisión tres meses en Alcalá Meco y otros quince en la prisión Modelo de Barcelona. En total 18 meses… o más sorprendente fue que el “equipo de clasificación y tratamiento”, a pesar de ser consciente de que se trataba de la primera condena, de que no tenía “peligrosidad social”, que tenía trabajo, estabilidad familiar y demás requisitos para obtener el tercer grado me lo negó hasta última hora alegando “que no existía garantía de no reincidencia”…

Hay que recordar que, en aquel momento, la única competencia que tenía la gencat en materia de justicia era prisiones. Item más: en el momento en que el equipo de clasificación y tratamiento deliberaba sobre mi promoción al tercer grado recibió la orden de la consejería de que los miembros del equipo debían anotar con nombres y apellidos quienes estaban a favor de mi puesta en libertad… otra forma de presionarme. Más aún: mi madre -en su ingenuidad- acudió a Mosén Fenosa, confesor de Pujol y hombre de confianza del entonces presidente, con el que estábamos vinculados familiarmente. Fenosa, simplemente, le dijo que no podía hacer nada… por mucho que había realizado otros muchos favores, bastante más comprometidos, a otros miembros de la familia, tipificables como “tráfico de influencias”. Hay que decir, por cierto, que varios miembros del equipo de clasificación y tratamiento, entre ellos su directora, fueron condenados poco después por traficar y vender grados. Muestra de la moralidad de algunos de sus integrantes…


No me sorprendió nada de todo esto, por supuesto y, como he dicho otras veces, tengo mi paso por la Modelo como una experiencia más, endurecedora y enriquecedora. Claro está que todo cambia si eres hijo del Jordi Pujol y si estamos en la Cataluña del siglo XXI.

Y esto viene a cuento de que en la Audiencia Nacional se está juzgando al equipo promotor del 1-O. No están todos los que sin, ni mucho menos son todos los que están. Por Waterloo anda el capitán araña que esquivará sus responsabilidades y predicará que es presidente de la república de TV3, la república de los idiotas, en una palabra.

Poco importa las condenas a las que se hagan acreedores. Cumplirán en una cárcel catalana y serán puestos en libertad dos meses después, sin que nadie se sonroje, ni cese la victimización de los condenados (por qué, sea cual sea la sentencia, a nadie se le escapa que alguna responsabilidad habrán tenido en todo este entuerto). Claro está que, de la multa, del pago de las costas y de la inhabilitación para ejercer cargos públicos, no se salvarán, pero esta es otra historia. Es lo que tienen los saltos mortales: que entrañan ciertos riesgos. Sabemos, pues, cómo va a acabar la fiesta. Exactamente igual que ha terminado con el caso ITV protagonizado por hijo del “molt honorable” (dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces) Pujol.

¿Conclusiones? Votaré a quien proponga una reforma de las leyes penales: cumplimiento completo de condenas por corrupción y aplicación solamente de medidas de reducción de condena (tercer grato y libertad condicional) solamente tras haber devuelto las cantidades sustraídas y en la misma condición que cualquier otro preso (aplicable solamente a partir de la mitad de la condena). Y, claro está, trabajo penitenciario para pagar la estancia en prisión.

Sí, es cierto que el caso de Oriol Pujol es particular: solamente se logró demostrar que falsificó varias facturas para pagar 72.000 euros y que luego negoció con la fiscalía una condena de dos años y medio y pago de 76.000 euros, pero no es menos cierto que su caso generó “alarma social” y que la utilización de dinero público para fines personales no es un simple delito porque no afecta a una víctima, sino que toda la sociedad es la víctima del fraude. Pasar 65 días de prisión por haber robado 72.000 euros a todos los españoles, es casi una broma, especialmente cuando un robagallinas pasa la misma estancia en prisión por un delito sin importancia.

Platón decía en la República que en la historia (y lo escribía en el siglo VII a. JC) no se ha dado nunca el caso de un político que actúe y legisle contra sus propios intereses. Esta observación sigue vigente hoy en día. La clase política -la casta, la castuza, la mafia política- se protege a sí misma y no esperéis nunca, absolutamente nunca, que endurezca las medidas represivas contra su propia corrupción… Ingenuo e incauto el que piense lo contrario.

¿Por qué en otras formas políticas la corrupción es menor o, simplemente, no existe? Fácil de explicar: cuando el servicio público se considera como un apostolado casi de naturaleza religiosa, cuando los funcionarios y representantes públicos tienen la conciencia de servir a la comunidad y no entra en sus planes el servirse de la comunidad, entonces existe una vacuna moral contra la corrupción, mucho más eficiente que las leyes, los tribunales o las policías. Y, en esos casos, cuando aparece la corrupción, el paredón es la única alternativa. Porque lo importante es que los bienes públicos se administren de manera responsable, si no es por principios morales, que al menos lo sea por miedo a las consecuencias. Hoy no tenemos ni lo uno ni lo otro, no extrañe, pues, que los simulacros de justicia sean grotescos y que la corrupción sea el único elemento dominante y común en toda la clase política.



viernes, 22 de marzo de 2019

365 QUEJÍOS (295) SOBRE LACITOS Y PANCARTISMO EN PERÍODO ELECTORAL


¿Tienen los organismos públicos el derecho de convertirse en escaparates políticos de los que los gobiernan? No, por supuesto. Al menos en democracia. De ahí que no termine de entenderse cómo es posible que en la entrada de algunos pueblos figura la bandera de una opción política (la independentista) o que en los ayuntamientos aparezcan consignas políticas como si se tratara de sedes electorales de partidos. Esto indica que los organismos públicos, que deberían de gobernar para TODOS, han degenerado en organismo DE PARTES. Porque, pedir la “libertad de los presos políticos” o pedir “el derecho de autodeterminación” son actitudes POLÍTICAS defendidas por unas PARTES, en absoluto representan los anhelos e intereses de TODA la población. Discutir esto es discutir sobre si la tierra es redonda o si existe la gravedad.

Desde hace casi diez años, los edificios públicos en Cataluña se han convertido en expresiones de una parte de la opinión pública, a despecho de la opinión de las otras. Eso resulta inconcebible e inaceptable. Ahora bien, todavía más inaceptable es que el Estado solamente se preocupe del problema cuando se aproximan las elecciones, con el mensaje que implica: en esta democracia solamente interesan las elecciones porque en ellas se dirimen los repartos de poder y quién se quedará con qué organismos y manejará qué presupuestos. Es significativo que haya sido la Junta Electoral Central la que, en período electoral, haya ordenador a la gencat y a los Ayuntamientos, limpiar sus fachadas y quitar los lazos amarillos… ¿Y entre elección y elección? ¿tienen derecho a reponer esos lazos y esas pancartas con cargo a los presupuestos públicos y a convertir edificios administrativos en algo parecido a sedes de opciones políticas? ¿para qué sirve la legislación vigente? ¿para qué sirve el fiscal general del Estado? Es más, ¿para qué coño sirve el sentido común y la educación democrática?

No puede reprocharse a buena parte de los catalanes que consideren que la Generalitat no van con ellos. Y es la gencat solamente gobierna -ahí están sus edificios- para los catalanes independentistas, en absoluto para la TOTALIDAD. Nadie con dos dedos de frente podrá considerar, ni a Torra, ni a sus antecesores en el cargo como “representante de toda la sociedad catalana”. Otro tanto vale para los últimos presidentes del parlament de Cataluña (ya es significativo que ante el edificio y dándole la espalda se encuentre la estatua del Desconsol (Desconsuelo) de Josep Llimona. La presidencia de un organismo democrático que debería de moderar entre todas las tendencias, hace tiempo que es el aliado natural de una sola de ellas.

La Junta Electoral Central conoce muy poco la psicología del independentismo. Les ordenan quitar el lazo amarillo y… ponen el lazo blanco con ribete rojo. Son como niños, y el Estado no tiene el valor para transmitir a los organismos correspondientes que sus sedes no pueden tener colgadas ni pancartas de partido, ni consignas panfleteras de unos o de otros. Pero la gencat no puede comportarse como el niño travieso, a sabiendas de que al final, terminarán por estirarle de la oreja para que cumpla algo de sentido común. Pero, si a Torra no le queda la actitud del niño travieso ¿qué otra cosa le queda? Es como el ayuntamiento de Tarragona que pegó con cola al mástil la bandera española para evitar que ondeara: travesuras de chiquiliquatres.

El otro día, viendo una serie coreana, algunas de cuyas escenas están filmadas en Gerona, podían verse cientos de lazos amarillos ondeando por todas partes… Ver una verja o puentes con cientos de lazos que pronto se oscurecen, se cubren de polvo, se arrugan, se rompen, genera una extraordinaria sensación de fealdad que encubre otros datos mucho más auténticos: la diferente entre la inversión privada que se realiza en Madrid y la que se realiza en Barcelona, ha alcanzado la astronómica de casi un 25% en favor de la primera. En Madrid sube un 12,5% y en Barcelona sigue bajando, ahora un 11,7%. Esta es la realidad: al empobrecimiento estético de las condiciones de vida en Cataluña, afeada por lazos y más lazos, cruces en las playas, edificios públicos convertidos en escaparates panfletarios, se une el empobrecimiento económico que, en Cataluña tiene una triple vertiente: una economía cada vez más dependiente del turismo (que sigue descendiendo en la comunidad), errores económicos tanto de la gencat (que solamente piensa en la independencia y que hace un par de lustros que ha renunciado a gobernar en el día a día) como del ayuntamiento barcelonés, y, finalmente, una reducción de las inversiones privadas que ya no puede compensar la inversión pública (dilapidada por una institución más interesada en financiar el independentismo que en el bienestar de la sociedad).

¿Qué quedará de Cataluña después de que el “procés” se vea forzosamente obligado a reconocer que ha perdido la partida (y que nunca debió iniciarla)? Ese es el problema: que la búsqueda de mayoría social independentista mediante el viejo truco de importar inmigración africana, subvencionarla para convertirla en redil electoral, ha desfigurado a la sociedad catalana. Los “defensores de la identidad catalana”, simplemente, se han cargado esa misma identidad. Económicamente Cataluña saldrá destrozada: las empresas no volverán y no lo harán porque la “laboriosidad” catalana es un recuerdo del pasado. Hoy lo que existe es inmigración subvencionada, ni-nis y el territorio se ha convertido en un gigantesco fumadero de porros. La inestabilidad y los sobresaltos no benefician a la economía.

Y la institución llamada “Generalitat de Catalunya”, se equivoca si cree que saldrá indemne del trance. Hoy es cuestionable como todo lo que es “parte” y no “todo”. Mañana ¿qué justificará su existencia después de casi veinte años de promoción del independentismo? Porque, de ser una institución que nació con intención de que representara a todos, ha terminado siendo representante de unos y corre el riesgo en el futuro de nadie se sienta identificado con ella. En cuanto a restaurar la autoridad del Estado va a costar otro tanto y que nadie se haga muchas ilusiones al respecto…


lunes, 18 de marzo de 2019

365 QUEJÍOS (293) –6.000.000 PARA COMPONER UNA HISTORIA FREAKY DE CATALUÑA


Hasta ahora tenía al Institut de Nova Història de Catalunya como un reducto del más acrisolado freakysmo independentista. En todas las regiones con acumulación de paletos hay instituciones parecidas, en todos los casinos de pueblo, siempre hay algún enterado que hace de su villorrio el centro del universo. Hará medio siglo conocí a uno de Badalona que interpretada cualquier acontecimiento político internacional afirmando, con una seriedad pasmosa, que antes, en su pueblo ya se había producido algo que anunciaba la convulsión internacional. Ahora, por cierto, va de independentista. En cada país hay una cuota de paletos y eso resulta normal e, incluso, divertido. Todos los pueblos han tenido al cura, al boticario, al picoleto, el tonto del pueblo, al cacique. Ahora, el freaky es un personaje casi obligado. El problema es cuando los freakys están subvencionadas por una institución pública, con dinero de todos y que, para colmo, se identifica con sus “estudios históricos”.

El Institut de Nova Història de Catalunya, compuesta por un centenar de sesudos amantes de la historia regional. Sostiene peregrinas tesis sobre la catalanidad de los más diversos personajes históricos. Esta institución, por ejemplo, sostiene que La Gioconda, sería Isabel de Aragón y Monserrat el paisaje que muestra Leonardo como fondo del cuadro. El Lazarillo del Tormes se escribió -¿no se habían enterado?- en catalán, lengua que, faltaría más, era más antigua que el latín (lo sabía hasta el Conde de Güell que así lo proclamó en la apertura de los Juegos Florales de 1902 que, por cierto, pagaba: y todos los intelectuales catalanes de la época le aplaudieron a rabiar). La bandera de los EEUU estaría inspirada en la senyera catalana y bastante tiene Trump en no pagar royalties.

La cultura española no existe. Todo lo que merece ser llamado cultureta ha nacido en Cataluña. Sin ir más lejos, ustedes se acordarán de aquel soldado valeroso que combatió en el esquife de una galera en Lepanto; aquel chico joven que quedó mal-trecho de una mano, Cervantes… bueno, pues, en realidad se llamaba Servent y era -¿cómo pueden dudarlo?- catalán nacido en Xixona. Y en cuanto a su Quijote, por si alguien fuera tan insensato que lo dudase, se trataría de un catalán de soca i arrels, Quixot. Su autor, habría sido perseguido en España y, miren por dónde, cuando se estableció en el Reino Unido, firmó sus escritos como “William Shakespeare”. No busquen a un Shakespeare oriundo de Stanford upon Avon, ni lo confundan jamás con Christopher Marlowe: él era Servent, y venía de la tierra del turrón.

Las enormidades sostenidas por el Institut de Nova Historia (y que pueden disfru-tarse en su web abierta para todos los públicos) no se detenían aquí: Garcilaso de la Vega sería, en realidad, “Galcerán de Cardona” y las obras de Quevedo, simples pla-gios de los escritos del rector de Vallfogona. Sobre Santa Teresa de Ávila, los hombres del INH sostenían, sin el más mínimo pudor, que se trata de la abadesa de Pedralbes. Hernán Cortés, en realidad, sería “Ferrán Cortés”, noble catalán. Más retorcida era la interpretación sobre el origen de Francisco Pizarro, cuyo apellido, al decir de estos iluminados, sería “Pinós De So i Carros”. Por no hablar de Américo Vespuccio que, a despecho de sus indubitables raíces italianas, sería “Aymeric Despuig”, íntimo colaborador de su paisano Joan Colom i Bertran, ese que ustedes tienen, en su ignorancia, una irreprimible tendencia a conocer con el alias de “Cristóbal Colón”…

Todo nacionalismo se sostiene sobre bases históricas subjetivas siempre tuneadas. Lo que ocurre es que, en el caso del nacionalismo catalán, se alcanzan proporciones difícilmente igualables... y subvencionadas. Entre decir que Santa Teresa de Ávila era catalana y de las pirámides fueron construidas por extraterrestres no hay tanta distancia, salvo por el hecho de que los iluminados que ven arquitectos llegados de otras galaxias, lo hacen por su cuenta y riesgo y en el caso del INH, es una de las patas del sainete independentista, no por ser la más freaky, está menos subvencionada.

Seamos claros: ni dentro ni fuera de Cataluña, no hay ni un solo historiador, con un mínimo de prestigio en la profesión (y en Cataluña hay verdaderos eruditos en la historia jubilados o en activo), que se tome en serio NI UNA de las peregrinas tesis de este grupo de paletos de casino de pueblo. Pero la gencat juzga que son lo suficientemente “serios” para acceder a generosos subvenciones. Sus miembros suelen ser, al mismo tiempo, dirigentes de otras organizaciones independentistas: desde la CUP hasta la ANC.

El presidente y la persona de contacto del INH es un tal Alberto Codinas Poch. Hace falta tener rostro para ser la cara visible de una organización con tal perfil freaky. En un país normal, alguien que sostuviera tesis como las del INH, no pasaría de ser una curiosidad local, pero en esta Cataluña enferma de independentismo y fuera de la realidad, Codinas Poch es un tipo que merece todos los parabienes de una institución cada vez más excéntrica -la gencat- pero que administra el dinero procedente de nuestros impuestos. Este individuo está al frente de varias fundaciones (Tas-ca, Jan BCS, la Fundación Catalunya Estat, Via Fora!, la Plataforma Sobinaria i Justicia) que, en su conjunto, en los dos últimos años han recibido 6 millones de euros de la gencat en los dos últimos años…

El Confidencial de hoy cita unos párrafos “supremacistas” del tal Codina Poch. Destilan ignorancia, por una parte y odio por otra. No es nada nuevo; el nacionalismo catalán (se llame independentismo, o se llame nacionalismo moderado) siempre ha sido así. Pero si estos payasos de la historia son algo, vale la pena que se recuerde, urbi et orbe, que es gracias a los dineros de la gencat. Sin esos dineros, no pasarían de ser tristes “enteraos” de casinos de pueblo.