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viernes, 23 de mayo de 2025

España ¿tiene todavía remedio? (I) PSOE = “asociación criminal”.

Cada vez más lícito dudar de que la España democrática y constitucional tenga remedio. Quien decía hace cuarenta y tantos años que a España le faltaba tradición democrática tenía razón. Hoy seguimos sin tenerla. Más aún, algunos estamos convencidos de que ese régimen no se ha hecho para un pueblo como el nuestro. En 1975 se tenía “ansiedad” democrática y una parte de la población, estaba dispuesta a manifestarse por ella, como un niño se emociona ante la posibilidad de que le regalen un juguete nuevo.

Hoy, la “ansiedad” de entonces se ha convertido en hartazgo y extrañeidad: hartazgo por la presión fiscal mayor de Europa, hartazgo por el deterioro creciente del régimen y extrañeidad en relación a la tarea de gobierno (de hecho, la “participación popular” se reduce a votar desinformados sobre las verdaderas intenciones de los candidatos una vez cada cuatro años).

Y, para colmo, la fealdad instalada en las calles, con sus velos y sus coranes, sus chilabas, sus formas de bombona de butano y la llegada de todo lo que estéticamente está más alejado del concepto de belleza clásico, mesura y ponderación. Y decimos “fealdad” como elemento objetivo porque en Europa existe desde la más remota antigüedad una unidad medida de la belleza: “la divina proporción” o “número áureo”. Y la fealdad como nuevo paisaje urbano, agota la vista. Y es que, además del saqueo practicado por Hacienda (sí, lo comprendemos: de alguna manera hay que sufragar las “paguitas”, las “ayudas al desarrollo”, los cinco niveles de la administración, y las “mordidas” y corruptelas de los gobernantes), además de la degradación del orden público, de la inseguridad en todos los niveles (empezando por el jurídico y terminando por los ahorros), además, esa fealdad que cansa la vista y ha sido la peor de las “innovaciones” estética traídas por el régimen constitucional.

Por no hablar de la otra “fealdad”, la peor de todas, la “fealdad ética”: la que exhibe RTVE en los nuevos programas excremenciales al estilo de "La Familia de la Tele", "Malas Lenguas", el concurso "Make Up Stars", “La Revuelta” y demás… que han logrado lo que parecía increíble: que las audiencias del “ente público” (que pagamos todos) sean casi residuales.

España no tiene remedio: nos estamos olvidando de lo que es la justicia, el deber, la honestidad e, incluso, la belleza. Y, en buena parte, eso se lo debemos al infame entre los infames, al hombre que nunca más podrá pasear sin una nutrida escolta por las calles de España y que, incluso si se cruza con un turista español en las playas de Santo Domingo, seguramente recibirá una granizada de insultos y recordatorio de sus infamias o, cuando entre en una celda, nunca tendrá a otro delincuente que pueda alegar ser más infame que él.

Dicho todo lo cual, a modo de introducción, parece bastante claro que el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, aspira, no solo a llegar al final de la legislatura, sino a repetir mandato. Que lo consiga o no, ya es harina de otro costal. Para él, la alternativa es clara: o Moncloa o la prisión. Así que toca resistir y aceptar el chantaje continuo de la no-España y de los restos de Sumar. Pero, lo cierto, es que, a estas alturas, cuando el próximo 2 de junio de cumplan siete años de permanencia de Sánchez en La Moncloa, la cuestión es si la situación en la que se encuentra el país tiene o no remedio.

Supongamos que, antes o después, llega al poder una coalición formada por el PP y Vox (y aquí tampoco se puede ser muy optimista a la vista de las reiteradas declaraciones de Feijóo, prodigio de falta de liderazgo y mediocridad, producto de la mejor clase política generada por el stablishment). La situación real con la que se encontrará será, simplemente, catastrófica y el pozo demasiado profundo como para salir sin ajuste duro-durísimo.


UN EJEMPLO: EL PROBLEMA DE LA OKUPACION YA ES IRRESOLUBLE

Fijémonos, por ejemplo, en algo sobre lo que, prácticamente, existe unanimidad en este momento: la ocupación de viviendas como hecho ilegal. Pocos dudan -y los pocos que dudan se sitúan en el territorio de la izquierda más marciana- que la okupación es un delito que debe ser castigado con la misma dureza que el robo de cualquier propiedad privada. Además, la permisividad ante la ocupación ha hecho, incluso, que una parte sustancial de los inquilinos que han firmado un contrato, se crean con derecho a interrumpir los pagos mensuales. ¿Por qué no iban a hacerlo si, en la práctica, la ocupación está despenalizada y basta con alegar cualquier situación de “vulnerabilidad” para interrumpir un proceso de desalojo?

Pues bien, si tenemos en cuenta que, como mínimo, cada propiedad okupada alberga a una media de 5 personas, nos encontraremos con que los 100.000 pisos que están okupados ilegalmente en este momento, albergan a la espectacular cifra de ¡medio millón de personas! La cifra de 100.000 viviendas okupadas es la que da la web desokupa rápido. Lo saben porque se han especializado en la materia. Su conclusión no tiene desperdicio: España es el país de Europa con un mayor parque de viviendas okupadas. El gobierno, por cierto, no da cifras totales del fenómeno, sino sólo de las okupaciones anuales… Tampoco existe una estadística de “desalojos” y “lanzamientos” judiciales. En otras palabras: el gobierno (y los gobiernos autonómicos) oculta las dimensiones reales del fenómeno.

Está demasiado claro que el fenómeno de la ocupación está directamente ligado al de la permisividad ante la entrada masiva de inmigrantes imposibles de acomodar en los circuitos labores y que, en realidad, aspiran a ser subsidiados sine die por el Estado Español. Pero también aquí, la responsabilidad es de Pedro Sánchez y de su gobierno de cabezas huecas integrales que reproducen el modelo de su patrón.

Y ahora pensemos por un momento lo que podría ocurrir si un gobierno con autoridad y decisión, mañana, decidiera desalojar a medio millón de personas… Podemos estar seguros que se produciría un estallido social inmediato. Y es que, a fuerza de dejar pudrir el problema de la ocupación, en el momento actual ¡ya no tiene solución! (al menos solución pacífica).

Después de que, la “construcción de viviendas sociales” tuviese un papel casi protagonista en la anterior campaña electoral a la que asistimos a una serie de promesas extravagantes (“construiremos 400.000 de viviendas sociales”, “600.000”, etc) por parte de Pedro Sánchez, lo cierto es que, desde 2018, apenas se han construido 24.000 y, no por el gobierno, sino por las comunidades autónomas (mayoritariamente en manos de la derecha). 

Si solamente en Salt (Gerona) se produjeron dos noches de violentísimos incidentes por el intento de desalojo de un imán africano, podemos pensar lo que ocurriría en una ciudad como Mataró en donde hay 760 viviendas okupadas, con un total aproximado de entre 5.000 y 7.500 okupas, sobre un total de 95.000 habitantes. Y si bien es cierto que Mataró tiene la tasa de okupación más alta de tota España, también es cierto que ni el gobierno central, ni los gobiernos autonómicos, ni los ayuntamientos, ofrecen cifras oficiales claras e inapelables por las que pueda ponerse la mano en el fuego: todos tienden a disminuir el número de las okupaciones, para no alarmar ni a la población, ni al turismo.

Pero lo cierto es que, España es hoy la capital mundial de la okupación. Y eso no tiene solución a corto plazo. La solución, en cualquier caso, no tiene solamente que ver con la escasez de vivienda, sino con otros factores que deberían abordarse en conjunto. La inmigración ilegal, el primero de todos. Y da la impresión de que a Feijóo, el tema de la inmigración no le interesa particularmente o, digámoslo de otra manera, le interesa solo en la medida en que no tocarlo puede hacer que se fuguen votos hacia el discurso más radical de Vox. Por todo ello, en este tema, mucho nos tememos que la actitud del PP y del PSOE en esta materia son exactamente idénticas.

Pero no es solamente en la cuestión -cada vez más acuciante- de las okupaciones, es en transportes, es en gasto público, es en empleo, es en deuda pública, es en corrupción, es en división de poderes, es en libertad de expresión, es en industria y en agricultura, es en política internacional, en donde estamos asistiendo a una degradación irreversible. Esa crisis generalizada en todos los sectores es lo que impide ser optimista, venga quien venga después de Sánchez.

HACIA UNA “CAUSA GENERAL” DEL SANCHISMO

El sanchismo precisa que se incoe una “causa general”. Es de justicia que un gobierno que perdió las anteriores elecciones y que solamente gobierna gracias a las concesiones realizadas a los partidos independentistas y minoritarios, que, a la vista de los procesos judiciales abiertos desde hace ahora algo más de un año, desde el primer momento no ha hecho otra cosa que ejercer prácticas corruptas, no se vaya de rositas nuevamente. “Causa general” quiere decir agrupación de todas las prácticas corruptas en un solo sumario abierto contra el Partido Socialista Obrero Español -cuyo nombre, ya de por sí, es una estafa- que solamente puede tener una sentencia final: el reconocimiento de que ese partido, ya sea por tradición o por degeneración, se ha convertido en una asociación criminal que ha sumido al país en una crisis de la que le será muy difícil -casi imposible- salir.

Platón se planteaba cuántos granos de arena hay que sumar para generar un “montón”. Análogamente podríamos preguntarnos: ¿Cuántos casos de corrupción deben estar protagonizados por miembros de un partido político para que pueda ser considerado “asociación criminal”? Sean los que sean, el gobierno de Pedro Sánchez lo ha superado con mucho. Y no hay “un montón” de casos de corrupción, sino “una montaña”.

 

  





 









jueves, 24 de octubre de 2024

ILEGALIZAR AL PSOE COMO “ORGANIZACIÓN CRIMINAL” (I de II)


2. LA ÚNICA SOLUCION A UNA SITUACIÓN ENDIABLADA

Lo primero que esta tentado de pensar uno cuando se plantea la situación global del país es que España, sencillamente, no tiene solución. En el período de ZP, cuando éste decía que “estamos al final del túnel” (en los momentos en los que había regalado 250.000 millones de euros en los planes E para paliar la crisis económica), otros decíamos: “No, la luz que se ve no es la del final de un túnel sino la que se percibe desde el fondo de un pozo negro”. Pues bien, hoy estamos en ese mismo pozo sólo que de manera más profunda.

Se diría, incluso, que el gobierno no está preocupado por la situación del país, sino tan solo por sus propias redes de corrupción y en lugar de gobernar, está centrado en muñir mediante la corrupción, más y mejor, al país; y quien gobierna, en realidad, como todos los que siguen la actualidad diaria, es Bilbu-ETA y los indepes catalanes. De no ser por ellos, Sánchez, el perdedor de las pasadas elecciones generales, nunca se habría sentado en la Moncloa. La “no-España”, está desintegrando a la Nación, con mucha más eficiencia que ejerciendo programas separatistas u operaciones terrorista.

Lo cierto es que la última oleada de corrupción, con el encarcelamiento de Aldama, el seguro procesamiento de Abalos, el demoledor informe de la UCO que apunta a “Sánchez = nº 1” y el fracaso de los recursos para evitar el procesamiento de Begoña, ha dejado al PSOE completamente desmoralizado. Han tenido un choque dramático con la realidad.

En 2016, cuando se celebraron las primarias con las que Pedro Sánchez llegó a la Secretaría General de los socialistas, constaban oficialmente 198.123 militantes. El 31 de diciembre de 2021, último dato oficial facilitado por la cúpula del PSOE, quedaban 159.943 sobre el papel. Y, teniendo en cuenta que la media del cuatrienio 2018-2021 arroja una fuga media de 3.700 afiliados cada año, todo apunta a que, en la actualidad, al PSOE le quedarán apenas 150.000 militantes en alta que son, poco más o menos, los cargos públicos que tiene el partido en ayuntamientos (21.000 concejales a los que hay que sumar los “asesores” y “secretarios” que, como mínimo suponen un tercio del total de afiliados), comunidades autónomas, aparato propio, asesores en los distintos niveles administrativos, onges afines, funcionarios enchufados, aspirantes al enchufe y un número no desdeñable de afiliados cerriles de tercera edad. El virus que tenía el PSOE Andaluz durante los años en los que gobernó en aquella comunidad, se han extendido a toda España: cada afiliado, sigue pagando cuota, porque vive del partido y debe su nivel de vida a la sigla… (algo parecido ocurre con los independentistas catalanes cuyo número de afiliados coincide casi por completo con el de cargos autonómicos remunerados). Cuando eso ocurre, se demuestra que quienes acuden al PSOE a afiliarse no están motivados por una doctrina política, ni por una ideología, ni por un programa: simplemente llaman a la ventanilla para ver lo que pueden sacar. Eso es precisamente una “organización criminal”…

Cuando eso ocurre y, sobre todo, cuando el proceso de empobrecimiento de la afiliación, coincide con una oleada de corrupción generalizada es cuando luce bajo el sol el Artículo 570bis del Código Penal y urgen iniciar un procedimiento para ilegalizar a una formación que -hoy, al menos- capitaliza la corrupción en España.

Que ¿qué puede hacerse?

Pues, en primer lugar, MORALIZAR AL PAÍS. Y, si ese es el objetivo, la estrategia es reforzar las leyes y las instancias contra la corrupción. En segundo lugar, reforzar las penas de prisión e incautación de bienes de los implicados en casos de corrupción, supeditando su puesta en libertad a la devolución de la totalidad de lo robado. Y, en determinados casos, con tareas de organización de redes de corrupción, mentiras reiteradas a la totalidad del país, casos de enriquecimientos ilícitos que implican empobrecimiento del Estado, no basta con penas de 12 a 20 años, como establece hoy el código penal, sino cadena perpetua.

El ciudadano y “el legislador” deben comprender que un delito de corrupción realizado por un funcionario de la administración, de carrera o por elección, es mucho más grave que el delito cometido por un ciudadano contra otro: la corrupción es un delito CONTRA TODA LA SOCIEDAD y, además, utilizando los mecanismos legislativos y políticos para facilitarlo. Si esto se explicara a la población con claridad (que el corrupto, no roba a una persona, sino a toda la sociedad y que el corrupto lo hace, además, defraudando a sus electores y al sistema político en vigor), seguramente se impondría el criterio de que cuatro paredes para un castigo son tres de más. No hace falta ir tan lejos: pero, es preciso “desincentivar” la corrupción y eso solo puede hacerse elevando la dureza del castigo y extendiéndola a los bienes del entorno familiar y endureciendo los castigos a los testaferros.

Hoy, en 2024, ya no vale decir aquello de “actuaremos implacablemente contra la corrupción” (lo que dicho por un corrupto resulta todavía más lacerante). Hoy, se trata de aprobar leyes drásticas y de dureza “bukeliana” (“bukeliana” = de Bukele) para liberarnos de esta lacra. Y de ponerlas en práctica de manera BRUTAL E INMISERICORDE. Así es la justicia: ciega, pero justa y, en cualquier caso, su dureza debe DISUADIR de la tentación de cometer un delito. Cómo no se va a vencer a la corrupción es con medidas timoratas como las propuestas por el PP en esto momentos. Obviamente, el PP teme ser víctima en el futuro de medidas drásticas que hoy son necesarias. No olvidemos que, si el PSOE y exCiU son los primeros espadas de la corrupción en España, el tercero es el PP.

Tenemos la sensación de que, con un gobierno del PP, la situación no cambiaría excesivamente. No podemos olvidar que Rajoy, cuando llegó al poder, no pensó en reabrir ni por un momento, la investigación sobre los atentados del 11-M (que retrasaron su ascenso al poder, siete años), ni ordenó que se aceleraran los procesos contra los socialistas implicados en casos de corrupción (especialmente en Andalucía, cuyas sentencias se sustanciaron con Sánchez ya en el poder), ni siquiera modificó ni endureció la legislación anticorrupción. Y, para colmo, albergó bajo su seno a una red de corrupción cuya única diferencia con la actual es que no apuntaba a la Moncloa, sino a la financiación del propio PP.

Y no parece que con Feijóo al frente (cuya “única política de pactos”, como ha repetido en decenas de ocasiones, sigue estando orientada hacia el PSOE) vaya a ponerse tajante en este tema (o, incluso, en ningún otro). PP y PSOE, son solidarios en esta materia. Dicho lo cual, cabría añadir que en la actualidad quien gobierna es el PSOE y una política que no implique propuesta de endurecimiento de penas por delitos de corrupción hasta llegar a la cadena perpetua y a una expropiación de bienes del entorno familiar de los corruptos, y a una liberación anticipada supeditada a la devolución de lo robado y a una confesión completo de la composición y detalles de la red de complicidad, no es una política en la que se pueda confiar. Feijóo no variará en esta materia. Ya no se trata de establecer quién es más corrupto, ni de utilizar -como está haciendo el sanchismo- el infantil “y tu más”, sino de ARRANCAR CON TODA LA BRUTALIDAD POSIBLE LA CORRUPCIÓN HASTA SUS MISMAS RAÍCES. ¡Ya basta de promesas electorales! ¡Hacen falta medidas urgentes aplicables ya!

Pregunta: para nosotros está claro a la vista de la proliferación de casos de corrupción, de la pobreza doctrinal del PSOE (cuyo programa no es más que la Agenda 2030), de la coincidencia entre el número de afiliados y el número de cargos pagados por las administraciones, que al PSOE se le puede aplicar la figura delictiva de “organización criminal”, exigiendo, no solamente su disolución, incautación de bienes, sino también una depuración de su actuación desde el 11-M de 2004. Ahora bien, ¿quién pone el cascabel al gato? ¿Quién presenta la denuncia y la argumenta? La ley no es lo nuestro, evidentemente, pero, de lo que lo que no cabe la menor duda es que la inflación de leyes de nuestro país, está en contradicción con la facilidad con la que se vulneran. Así pues, hace falta una reforma de arriba abajo del sistema político español.

Escribimos esto en 2024. No nos cabe la menor duda de que dentro de un lustro la situación habrá variado: lo más probable es que el PP suba al poder, apenas realice ninguna reforma y todos sus esfuerzos se orienten hacia el saneamiento de la situación económica. Lo que provocará ajustes y protestas de los sindicatos. En lugar de dejar de subvencionar a los sindicatos -que ya representan tan poco que casi nadie se interesa por ellos- Feijóo tratará de “dialogar” con ellos (cuando ya solamente representan a una burocracia parasitaria y vividora) estimulándolos a ello mediante… subvenciones. En lugar de iniciar una política de repatriaciones en caliente, Feijóo seguirá albergando a más y más inmigrantes, delegando en la UE la responsabilidad de la política migratoria. En lugar de disolver ministerios inútiles, los mantendrá incólumes. En vez de cesar las subvenciones a ONGs delincuenciales, se limitará a reducirlas ligeramente, como máximo. Porque Feijóo, en el fondo, cree en las bondades del “diálogo”, la “negociación”, el “respeto mutuo” y demás excusas para evitar coger el toro por los cuernos.

En una conversación el otro día, uno de los asistentes proponía como método para resolver los problemas del país: “Un programa de tres puntos: fusilar, fusilar y fusilar”. Brutal. Aún puede evitarse. Este país es cainita que desconoce lo que significa el término medio y la búsqueda de la eficiencia: puede pasar de reír las gracias a los corruptos, a lincharnos sin juicio. Deseamos que esto no pase jamás, claro está. Pero, lo cierto es que la brutalización de la sociedad (cada vez más barrios en poder de la delincuencia, cada vez más armas automáticas en manos de delincuentes en las calles, una sociedad indefensa ante las oleadas de delincuentes llegados de todo el mundo, en estado de encabronamiento y ofuscación generalidas) y la sensación de indefensión de los ciudadanos induce a comentarios de este tipo.

3. EL “CASO BARBARA REY” PARA TAPAR EL “CASO BEGOÑA”

Que el Rey emérito había sido objeto de un chantaje por parte de una petarda manirrota superviviente de la época del destape, era algo que se sabía desde hace tres años, cuando Javier Chicote publicó su libro El jefe de los espías. La cuestión es porqué, ahora, este tema, antiguo, archivado, casposo y cutre, vuelve a salir a la superficie.

Uno de los canales a través de los cuales ha vuelto a hablarse del tema, ha sido OK Diario, uno de los “tabloides digitales” tan denostados por Sánchez y que reúne a lectores de la derecha (los “tabloides digitales”, sumados, tienen, ya hoy, más audiencia que la prensa convencional y mucho más interés). Eduardo Inda, aprovechó la ocasión, publicó en lugar preferencial, todo lo que le había llegado sobre el tema, relegando -temporalmente- las informaciones sobre la corrupción a lugares secundarios en su digital. La telebasura, por supuesto, se ha lanzado como hienas sedientas de sangre, también sobre esta cuestión. Parece evidente que la elección de OK Diario para vehiculizar una parte de esta temática se debe a que es leído por lectores de derechas. En cualquier caso, pasado el momento cumbre del episodio, el digital en cuestión volverá a su política habitual anti-sanchista.

Sobre el tema en sí cabe decir poco: el Rey debe ser ejemplo para todos los ciudadanos. No es uno más que pueda conducirse como un ciudadano de a pie. Por lo demás, los Reyes, históricamente, cuando quieren acostarse con otras, lo hacen con cortesanas, no con putas. La responsabilidad de la frase no es nuestra, sino que la pronunció hace unos años, el ex director del Hola, Jaime Peñafiel. De todo esto, el gran patinazo del emérito fue algo que, al menos, su hijo no ha heredado: su deseo de “conocer” (en el sentido bíblico) a “chicas de moda” que estén “en el candelabro”. Y lo más censurable, además, el que el chantaje se haya pagado con dinero público.

Pero todo esto, por censurable que sea -y ninguno de los protagonistas puede seguir manteniendo la cabeza alta porque, aquí, todos han perdido su dignidad- no es lo esencial, sino el momento en el que se ha vuelto a hablar del libro de Chicote. Es sospechoso el momento elegido: coincide con otra de las puntas del “Caso Koldo-Ábalos-Nº1”: la detención de Aldama, el tiroteo de advertencia a su vehículo, la pérdida de intención de voto del PSOE, la autorización de las instancias superiores al juzgado que lleva la investigación sobre Begoña para proseguirla y ampliarla, unido al hastió de la sociedad por los resultados cada vez más catastróficos de las políticas de Sánchez y la inestabilidad política (las encuestas independientes otorgan hasta 155 diputados al PP que gobernaría con una cómoda mayoría, con el apoyo de Vox, salvo el CIS ¡que se obstina en seguir dando como ganador al PSOE!)

Sánchez quiere mantenerse en el poder el tiempo que sea, es capaz incluso de autoindultarse e indultar “preventivamente” a su entorno familiar (lo del hermano y lo de la diputación de Extremadura es también lacerante en grado extremo, incluso las subvenciones dadas a la empresa de su propio padre, demuestran la catadura del gobierno) y mafioso. Pero, hoy por hoy, lo cierto es que tiene todas las posibilidades, a poco que le judicatura cumpla su función, de ser el primer presidente de la historia de España que pase de La Moncloa a la prisión de Alcalá-Meco sin paradas intermedias.

Sánchez -a la vista de su historial- hará todo lo posible para evitar este final anunciado. Tiene varias armas a su alcance: una consiste en seguir satisfaciendo a sus socios, especialmente a los indepes catalanes (los vascos poco pueden pedirle ya, cuando saben que los matarifes de ETA que quedan en la cárcel, saldrán en pocas semanas) mediante la convocatoria de un referéndum independentista (dos son las razones para ello: el referéndum sale gratis, será la gencat quien lo pague y, en segundo lugar, el resultado será ampliamente desfavorable para el independentismo, hoy virtualmente roto en docena y media de fracciones, organizaciones, partidos, grupos juveniles, todos ellos rivales, sin proyecto y mal avenidos) y mediante la convocatoria de un referéndum sobre la monarquía (que cogerá desprevenido a un PP y que es la única medida que puede removilizar a la izquierda y a la extrema-izquierda, hoy completamente agotadas, desmoralizadas y desmovilizadas, absolutamente separados de la realidad social y preocupados solo por sus coñas LGTBIQ+, su wokismo pelmazo, sus cambios climáticos patéticos, Gaza con sus solidaridades, la vivienda imposible para jóvenes y regalada para okupas y sus cuatro días de jornada laboral…

A Sánchez le gustaría imitar a los grandes políticos republicanos de principios de los años 30 y su ideal histórico es ese momento en el que cae la dictadura de Primo de Rivera, se convocan elecciones municipales y, aún sin saber el resultado, España se acueste monárquica y se levanta republicane. La euforia por la caída de la monarquía, duró dos años, tras los cuales, la derecha ganó de calle y el Feijóo de la época (Gil Robles) renunció a gobernar para no ofender a la izquierda y Lerroux formó gobierno (cuando era evidente que, como dijo un político de la época -y como ocurrió en realidad- “estos se llevarán hasta las alfombras de los ministerios”). En este país cainita, todo es posible cuando la locura está instalada en el poder. Y mucho más ahora, en el que la brecha entre Felipe VI y el gobierno ha quedado dramatizada en los actos del 12 de octubre.

El “Caso Bárbara Rey” no tiene mucho recorrido. Lo más probable es que se extinga esta misma semana que empieza y que, el nombre de la actriz del destape se olvide definitivamente y sean sus hijos los que estiren al máximo el tema en los próximos años, aunque solo sea para proseguir el modus vivendi inventado por la tele-cloaca. Pero el “Caso Begoña” es sensiblemente diferente. Todavía está en las primeras fases de su recorrido y sus protagonistas están doblemente preocupados: por una parte, en borrar huellas y por otra por encontrar fuentes de ingresos alternativos (que tanto en el caso de Begoña y de su marido) parecen pasar por África. Y es comprensible: lo primero que se negocia con los dirigentes africanos son las comisiones de las “ayudas”, tanto para el receptor, tanto para el emisor y lo que quede… (lo quede, para algo se empleará, eso sí, con total opacidad). Y nunca, tratándose de sátrapas africanos queda mucho. Porque, lo que parece evidente es que, para Begoña, de la Universidad Complutense ya no va a sacar mucho más. Enfangada, ridiculizada, hundida, desprestigiada hasta el chiste fácil, la UCM solamente puede aspirar a confesar todo lo que ha vivido con este asunto: y no va a ser nada bueno ni para Begoña ni para su marido.

4. CONCLUSIONES

Esta historia tiene varios finales posibles. Hay que estar preparado para todo…

Uno de los peores finales implica que todo esto termine sin que pase nada grave, con plena “normalidad institucional” y con la convocatoria de nuevas elecciones generales en 2027, cuando Sánchez calcula que los “nuevos electores”, inmigrantes naturalizados, unidos a la cocina del CIS, a otros cientos de millones inyectados en medios afines y a las reformas judiciales que paralicen los procedimientos contra él, deben haber dado sus frutos. Y Feijóo-carapalo esperando ser algún día presidente para pactar con el PSOE. Este final es el deseado por los afiliados-barrigas agradecidas del PSOE, por los estratos subvencionados del país, en especial, por la inmigración ilegal y por los naturalizados, por los integrantes LGTBIQ+, los que creen a ciegas en el cambio climático y en la agenda 2030 y por progres en general.

Claro está que hay otro final que dice lo contrario, sería con el que más se identifican los patriotas: la protesta popular estalla y cristaliza en formas concretas:

- movilización popular, manifestaciones en las calles,

- asedio, no de Ferraz, sino de la cueva de Ali-Baba, la madre de todas las corrupciones, la Moncloa,

- formación de patrullas ciudadanas para garantizar la seguridad ciudadana,

- generalización del “por la puerta o por la ventana” frente al fenómeno okupa,

- negativa de comunidades autónomas a admitir MENAS e ilegales,

- generalización del “factor Orban” (ilegal detenido, ilegal con billete de ida gratuito a Bruselas a la sede de la UE),

- boicot a los medios de comunicación mercenarios,

- apoyo solamente a partidos que hayan demostrado ser dignos de crédito y que hayan sido constantes en su voluntad de no pactar con la “organización criminal” hoy llamada PSOE,

- llamada a los sectores sanos del país para que asuman que la situación no solamente es grave, sino más bien, terminal, y actúen en consecuencia.

Y esto implica:

- el tránsito de Sánchez de La Moncloa a Alcalá-Meco con una etapa, por aquello de la humanidad, una consulta psiquiátrica de reconocido prestigio que certifique (o no, pero la revisión psicológica es, en cualquier caso obligada) su condición de psicópata integrado, acaso como atenuante y única defensa posible. 

- inicio de una profunda reforma constitucional que garantice que los déficits acumulados por la constitución de 1978 quedarán definitivamente abolidos: refuerzo de los poderes de la monarquía para liquidar situaciones insoportables para la comunidad nacional, separación de poderes, legislación contundente anticorrupción, prohibición de la difusión del islam, repatriación de inmigrantes ilegales, renegociación del tratado con la UE, reindustriación del país, política de natalidad, impulso a la cultura española y europea, mayor exigencia en todos los niveles de la enseñanza... 

Y luego está, es final más previsiblenos muestra una España en el 2030, hecha de velos islámicos, parecida al Líbano o incluso a la Yugoslavia de los años 80 y 90, deshecha, sin posibilidades de levantarse, ni siquiera de ordenar la vida política, balcanizada y vulcanizada por explosiones interiores, tensiones étnicas, nacionalistas, religiosas y políticas, con una sociedad progresivamente más ignorante y brutalizada. Habremos llegado a lo que hoy tanto tememos: al final de un país, de una sociedad y de una cultura. La estación término, la única a la que capaz de llevar el gobierno del PSOE…

Esta historieta no tiene otro final. Sólo estos dos, pero nos gustaría acabar con una referencia histórica: Roma y la Dictadura

La dictadura fue una magistratura extraordinaria que poseía plenos poderes por un periodo que no podía exceder los seis meses. Según la tradición, el cargo se instituyó en el año 501 a. C., aunque durante la monarquía ya existía una magistratura similar con otro nombre: el magister populi. No era el “cirujano de hierro”, pero se le parecía mucho. Probablemente, eso es lo que haga falta: emular a Roma La Grande.









jueves, 22 de febrero de 2024

LAS NOVEDADES POLÍTICAS A 21-F (AYER FUE UN DÍA INTENSO)

Todo induce a pensar que las cosas se están acelerando en la política española. El miércoles 21 de febrero pudimos ver distintos episodios que así lo confirman. Por este orden:

1) La protesta de los agricultores que es bastante más que una protesta por la crisis del campo.

2) El viaje de Sánchez a Marruecos sin justificación ni explicación (confesable).

3) La detención de Koldo García, brazo derecho de Ávalos, por corrupción.

4) La llegada de pateras a Formentera e Ibiza.

En realidad, ninguno de estos episodios es nuevo:

- La protesta de los agricultores se prolonga ya dos semanas

- Las relaciones de Sánchez con Marruecos figuran ya entre los misterios más insondables de la democracia española.

- Las detenciones por corrupción -hoy relacionadas con el Covid- ya son tradición en el PSOE.

- El goteo de inmigrantes es diario en Canarias y por goteo en Baleares.

Ahora bien, en otras ocasiones, el pedrosanchismo ha podido alardear de algún “triunfo” en materia económica capaz de anular el efecto negativo de noticias de este tipo. Pero, ahora, estas noticias llegan después del desastre sufrido por el gobierno (PSOE+Sumar) en Galicia y en un momento en el que todavía está vivo el asesinado de dos Guardias Civiles en Barbate que ha revelado algo que el gobierno se preocupaba por ocultar: que aquella es “zona de cárteles” de la droga y que, Marlaska, cumpliendo órdenes de Sánchez, no solamente no ha dotado a la Guardia Civil del Estrecho de medios para combatir el narcotráfico, sino -lo que es aún más sospechoso- ha disuelto unidades de probada eficacia y escatimado fondos.

GOBIERNO A LA DESESPERADA

En estas condiciones -con la polémica sobre la amnistía inconclusa, con “aliados” que, a la vista de la desesperación socialista tras las elecciones gallegas, van a tratar de obtener, más y más beneficios de su apoyo en cada votación parlamentaria, con una perspectiva económica muy complicada por la recesión económica en Alemania- parece cada día más difícil que Sánchez pueda mantenerse mucho tiempo más en La Moncloa. Y mucho menos se entiende el porqué de una resistencia numantina que ya está resultando perjudicial para la supervivencia de su propio partido (salvo que atendamos a motivaciones psicopatológicas).

La situación recuerda extraordinariamente los últimos meses de agonía del zapaterismo, que parecieron interminables para la sociedad española justo en el momento en que la crisis económica era más grave y un gobierno inoperante y desnortado era incapaz de adoptar medidas resueltas para paliarla. Esa situación se está repitiendo en estas semanas y todos, absolutamente todos, salvo quizás algún socialista, saben cómo va a terminar. Ministros como Marlaska, de probada inutilidad desde el día uno de tomar posesión, y otros como Luis Planas (que, probablemente, es el único que conoce a fondo la problemática de su ministerio, agricultura, pero que no puede hacer nada más que “seguir órdenes superiores” de Sánchez y de la UE) o Margarita Robles (suficientemente inteligente como para saber que el camino del pedrosanchismo está concluido), están literalmente “abrasados” y, especialmente Marlaska, es incomprensible que siga en su cargo.

Pensar que, en junio, las elecciones europeas supondrán un balón de oxígeno para el PSOE es como creer en Papa Nöel: lo más probable y lo que, de momento, indican las encuestas, no es solamente que el PSOE va a recibir un nuevo varapalo, acaso tan demoledor como el gallego, sino que toda la izquierda europea va a retroceder y el propio panorama de la UE puede alterarse en profundidad.

Por otra parte, está por ver el resultado de las elecciones regionales vascas y catalanas. Y también en ambas comunidades pueden producirse trasvases de votos significativos y pérdidas para el PSOE, especialmente en Cataluña, en donde las encuestas indican que una cuarta parte de los votantes del PSC se oponen a la amnistía a Puigdemont y a sus tsunamis. También en el País Vasco, la mano tendida a Bildu genera náuseas en buena parte del electorado socialista.

Y, en cuanto al otro partido de la coalición de gobierno, su situación no es menos angustiosa. Sumar, simplemente, se ha desmoronado y, lo que queda de “Unidas Podemos” es aún más minúsculo. En conjunto, es un sector residual.

LO QUE EVIDENCIA LA MOVILIZACIÓN DE AGRICULTORES

Ni siquiera los informativos de TVE, ni de la Sexta fueron capaces de ocultarlo: 500 tractores, en cinco columnas, convergieron en Madrid. A pesar de las molestias que causaron, lo cierto es que los agricultores recibieron continuas y reiteradas muestras de apoyo popular. La violencia con que Marlaska ordenó a la policía contener las concentraciones, ha recibido una censura unánime: una violencia desmedida, odiosa, desesperada, incluso. Y esto, cuando las protestas ante la “cueva de Ferraz” se prolongan por más de 100 días. La retransmisión de TVE sobre los hechos, resulta igualmente repugnante: se realizó mostrando la sede del PP en segundo plano, sugiriendo subliminalmente que el responsable de la agonía del campo es este partido.

Lo importante es que la lucha de los agricultores es lógica, racional y legítima: entre la Unión Europea y la Agenda 2030, simplemente, están asesinando al agro europeo… mientras, de manera incomprensible, se trenzan acuerdos con países extraeuropeos para aumentar las importaciones de productos a los que sólo les falta el marchamo de “peligro veneno”, mientras que a los agricultores europeos se les exige (y cumplen) con la “trazabilidad”.


Por si quedara alguna duda: la Agenda 2030, no es intocable...

Ni siquiera los agricultores son completamente conscientes de lo que implica su protesta: están protestando contra un programa elaborado por los funcionarios de Naciones Unidas (y que, el pedrosanchismo, ha tomado como de “obligado cumplimiento” a pesar de lo mal concebido, lo ambiguo, lo nulo y lo suicida que es) y de las iniciativas de Unión Europea (a la que pertenece España y cuyos gobiernos -socialistas y de derechas- podrían haber ejercido en tantas ocasiones el derecho de veto a acuerdos con terceros, y no lo han hecho por razones injustificables e inexplicables).

Cuando una federación como la UE parece no entender que la autonomía alimentaria es fundamental para su viabilidad y soberanía, es que sus funcionarios están al servicio de otros intereses y no de los de la población a la que deberían representar. Hasta ahora, los funcionarios de la UE han creído que bastaba con habilitar subvenciones para acallar a los descontentos. Pero las cosas han llegado al límite: la UE, es evidente que está haciendo todo lo posible para ASESINAR la agricultura y la ganadería europea (con la excusa, extraída de la Agenda 2030 del “cambio climático” o de la “descarbonización”). Y las cosas han llegado demasiado lejos como para que no se reaccione. Las protestas de la agricultura no son solo españolas. Antes, han estado precedidas por las protestas de agricultores de toda Europa.

EL VIAJE DE SÁNCHEZ A MARRUECOS

La conspiranoia no es la mejor forma de estudiar la historia, pero, muy frecuentemente, la conspiranoia rellena huecos que los protagonistas de la historia se niegan a explicar y justificar. No se entiende, nunca se ha entendido, el motivo de todos los giros copernicanos de la política exterior del pedrosanchismo en relación a Marruecos. Ni en la cuestión del Sáhara. Ni en la cuestión de la lucha contra el narcotráfico (que, no lo olvidemos, en Marruecos es una de las actividades del “majzén”, la estructura ligara a la casa real y, más en concreto, a la hermana de Mohamed VI), ni en la cuestión de la inmigración, ni los constantes envíos de créditos y de materiales a un país que cualquier estratega sabe que solamente puede ser considerado como “el enemigo del sur” y del cual hay que protegerse, o los constantes elogios -más allá de toda medida y tradición diplomática- por parte de los portavoces del pedrosanchismo de que es objeto un déspota como Mohamed VI. Y no hay explicaciones oficiales satisfactorias a ninguno de estas cuestiones. De ahí que vaya ganando fuerza y credibilidad lo que hasta ahora era la “versión conspiranoica”, pero que se está convirtiendo en la más lógica y coherente, ganando cada vez más aceptación por parte de los ciudadanos.

Esta versión sostiene que, a través del espionaje de su teléfono (el asunto Pegasus), los servicios de inteligencia marroquíes tienen cogido por los testículos a Pedro Sánchez. Algún medio español ha ironizado sobre esto justificando así la visita de Sánchez a Mohamed VI: “Devuélveme mi teléfono”. Quizás por algún tema de corrupción mayor o quizás por algún escándalo sexual inconfesable, Sánchez sería objeto de un chantaje que le ha obligado a adoptar todas las iniciativas que, de una forma u otra, benefician a la monarquía marroquí y a los intereses del “majzén. Se alude a la “orientación sexual” de algunos ministros, a las tres “saunas sexuales” (dos gays y una hétero) de Sabianiano Gómez Serrano, suegro de Sánchez, (asunto sobre el cuál existe numerosa documentación, véase GOOGLE) y, donde, si creemos al comisario Villarejo, se grababa ilegalmente a los clientes… Todo lo cual ofrece un panorama demoledor sobre la moralidad del “entorno social del presidente” que permite hacer creíble la interpretación del “chantaje”.

La política pedrosanchista en Marruecos proyecta sobre él la sombra de la traición

Pero, lo cierto es que resulta inexplicable el giro en la cuestión del Sáhara y el evidente desinterés en reforzar el control del Estrecho frente al narcotráfico. En realidad, en la primera cuestión se ha tratado de una política completamente opuesta a la tradicional mantenida por todos los gobiernos anteriores en los últimos 45 años y en el segundo no puede evitarse la sospecha de complicidad con el narcotráfico (reforzada por la noticia no desmentida del envío de policías a “parlamentar” con los narcos para encontrar “trapos sucios” a la OCON que justificasen su disolución, o con la detención de un escolta de Marlaska implicado en una red de narcos).

¿Qué va a hacer ahora Sánchez a Marruecos? Lo sabremos por las iniciativas que tomará en los próximos meses. La primera impresión es que ha ido a implorar medidas para rebajar la tensión: una menor cuota de narcolanchas, tratar de pactar los apresamientos para que no perjudiquen ni los intereses del “majzén” ni los de la Casa Real marroquí, disminuir el número de pateras, todo ello para acallar la protesta popular hasta que pasen las elecciones europeas Y TODO ESO TIENE UN PRECIO QUE SÁNCHEZ PARAGARÁ CON EL DINERO DE TODOS.

 ¿Conspiranoia? ¿Anticipación? Lo sabremos en los próximos meses. De momento, la noticia de que España va a enviar 45.000 millones a Marruecos para el “desarrollo de sus infraestructuras” y la declaración de Sánchez de que su gobierno está “contento” con las acciones marroquíes contra el narcotráfico (¡!) y la inmigración (¡!), son elocuentes y refuerzan aún más la tesis del “chantaje” y de que Mohamed VI está en posesión de un secreto inconfesable que hundiría al gobierno español… Ya no se trata de tener o no pruebas, sino de que no existe ninguna explicación razonable para tantas concesiones en tan poco tiempo (todas posteriores al descubrimiento del espionaje telefónico…)

EL ENÉSIMO CASO DE CORRUPCIÓN SOCIALISTA

El ciudadano tiene memoria corta. Ha olvidado lo que pasó durante el COVID, y todo lo que implicó la distribución masiva de vacunas -de casi obligado cumplimiento- que ni siquiera eran vacunas y que no estaban suficientemente testeadas. Desde el zapaterismo no se hacen censos en España, así que no sabemos el Estado actual de la sociedad española y el aumento de “muertes súbitas” que ha seguido desde entonces. Dando por sentado que todavía queda mucho que decir y que investigar sobre aquella campaña de terror masivo, aprovechando la aparición de un virus cuyo origen nunca ha quedado del todo claro, lo cierto es que sirvió de excusa para que “espabilados” trataran de dar “pelotazos” y alcanzar “enriquecimientos súbitos”. Fue una ocasión ideal para ello, mientras la población aprendía a lavarse las manos como un cirujano o aceptaba las más abracadabrantes e inútiles medidas para “evitar la difusión del virus”, se le confinaba, se le aseguraba que las mascarillas solucionarían todo o que las vacunas eran “seguras”, e incluso hasta el primer trimestre de 2023 se le obligó a llevar mascarilla en determinadas circunstancias…

Muchos se lucraron aprovechando el miedo sembrado previamente entre la población. Las sospechas acompañarán siempre al ministro de sanidad de la época, hoy mandamás del socialismo catalán, alguien que jamás tuvo la más remota idea de sanidad, ni de lo que era el covid, pero cuyo nombre quedará unido a una compra de 200 millones de mascarillas que tardaron diez meses en llegar (véase la noticia). Ahora, la UCO ha realizado una redada contra otra red de corrupción, uno de cuyos detenidos es Koldo Aguirre, brazo derecho del ex ministro de transportes pedrosanchista José Luis Ávalos. Al parecer consiguieron hacerse con 10 millones de euros mediante el cobro de comisiones ilegales por venta de mascarillas. De momento se han producido 20 detenciones. Veremos hasta dónde llega la investigación.



Otro caso de "enriquecimiento súbito" socialista a la sombra del ex ministro de transportes y hombre de confianza de Sánchez. Aprovechando la pandemia...

Muchos se lucraron aprovechando el miedo sembrado previamente entre la población. Las sospechas acompañarán siempre al ministro de sanidad de la época, hoy mandamás del socialismo catalán, alguien que jamás tuvo la más remota idea de sanidad, ni de lo que era el covid, pero cuyo nombre quedará unido a una compra de 200 millones de mascarillas que tardaron diez meses en llegar (véase la noticia). Ahora, la UCO ha realizado una redada contra otra red de corrupción, uno de cuyos detenidos es Koldo Aguirre, brazo derecho del ex ministro de transportes pedrosanchista José Luis Ávalos. Al parecer consiguieron hacerse con 10 millones de euros mediante el cobro de comisiones ilegales por venta de mascarillas. De momento se han producido 20 detenciones. Veremos hasta dónde llega la investigación.

Koldo era un segurata antes de convertirse en brazo derecho de Ávalos. Había integrado la plataforma “Stop Desaucios” y, en un abrir y cerrar de ojos, pasó a ser “consejero de RENFE” gracias a la munificencia del ministro. Su esposa también fue promocionada a la misma velocidad. Se ve que no les bastó el sueldo y optaron -¿por iniciativa propia? Es lo que ha declarado su exjefe…- por el negocio de las comisiones, aprovechando el miedo artificialmente creado y ensanchado hacia el Covid. 

Nada nuevo bajo el sol, que confirma lo justo de la insistencia en rebautizar a la sede socialista madrileña como “la cueva de Ferraz”. Aquello, en efecto, parece la sede de una banda de salteadores. Y el nuevo escándalo llega en un momento de abatimiento y derrota para el PSOE. Recordemos que uno de los motivos que produjeron el descalabro socialista en las municipales y autonómicas de 2023 fue el “Caso Tito Berni”, diputado socialista canario, más conocido como “el Mediador”, hoy a la espera de juicio. Y, aunque todos nos hayamos habituado a la corrupción política, no deja de ser significativo el que, aunque se dé en todos los partidos, en el socialista haya un repunte muy superior al resto (con permiso de la extinta CDC pujoliana). El caso es que la investigación promete ser larga y la figura de Ávalos está, de nuevo, en el candelero. Tampoco se entiende, por cierto, el porqué de su destitución y no así la de Marlaska a la que también ha afectado el mismo escándalo.

LA LLEGADA DE PATERAS A IBIZA Y FORMENTERA

Desde la tragedia de Barbate, la inmigración ha disminuido en la zona del Estrecho. Lo que no quiere decir que haya descendido globalmente: solo se ha trasladado a otras zonas geográficas menos “quemadas”. Concretamente a las Baleares. Solamente ayer 20 de febrero, llegaron tres pateras a las costas de estas islas, algo bastante infrecuente.

Llevamos 25 años con goteo diario de pateras, así que la noticia no es nueva. Pero también aquí hay cambios. Hace 25 años, solamente unos pocos “iluminados” denunciábamos la colonización de Europa por parte de la inmigración y preveíamos lo que iba a ocurrir (véase nuestro trabajo publicado en 2003 El libro negro de la inmigración, firmado con el seudónimo de “León Klein”). Ahora las cosas han cambiado: algo más de 3 de cada 4 ciudadanos, opina que “está llegando demasiada inmigración”. Así como hace 25 años se decía que venían a trabajar y que eso contribuiría a garantizar las “pensiones de los abuelos”, hoy se tiene la certidumbre de que, no solamente no contribuyen a eso, sino que constituyen una losa para nuestra economia.

La opacidad del gobierno hace imposible conocer el volumen total de subvenciones que se dirige a garantizar la paz étnica y social. El problema se agrava porque tampoco se sabe con exactitud la cifra de “nuevos españoles” que han recibido el DNI, pero que siguen sin estar integrados en España. Las cifras más probables sitúan a estos “nuevos españoles” entre 6 y 7.000.000, una bolsa de votos que el PSOE cultiva y al que pertenece una parte sustancial de sus votantes. Hoy, ya, algo más de una cuarta parte de los habitantes del Estado Español, han nacido en el extranjero o son hijos de extranjeros.


Saturado el Estrecho por el asesinato de dos Guardias Civiles y con Canarias a rebosar de inmigración (y de delincuencia), las mafias de la inmigración apuntan ahora a Baleares


En 1998 se tenía la presunción de que venían a trabajar. Pero siguieron viniendo en los momentos más duros de la crisis económica de 2008-2011, cuando en todo el mundo se sabía que en España las cosas iban algo peor que en otros países europeos. Y la riada prosigue todavía hoy, cuando no hay esperanzas de que, más allá de unas semanas trabajando como barrenderos municipales gracias a los ayuntamientos), los recién llegados obtengan un trabajo.
Sus cualificaciones profesionales son cero o próximas al cero absoluto. En algunos sus ganas de trabajar están a la misma temperatura. Y otros, simplemente, han venido, además de por las jugosas subvenciones repartidas, por la permisividad y la posibilidad de un sistema jurídico pensado para situaciones de “normalidad”, pero cuya permisividad y lasitud constituyen un atractivo para las mafias de los cinco continentes. Sin olvidar que, todos los que llegan, inmediatamente reciben subvenciones, se convierten en prácticamente inexpulsables y muy pocos -cada vez menos- se integran definitivamente en el mercado laboral. No han venido a trabajar: han venido por el efecto llamada: “Aquí dan subvenciones por llegar y estar y aquí se puede hacer cualquier cosa y no pasa nada”. Pero esto no es lo peor.

Lo peor es que las cifras de delincuencia se han disparado. No se publican, por supuesto, con la excusa de que pueden alentar racismo y xenofobia (lo que podría ser aceptable). Pero tampoco se habilitan medidas para paliar el problema (lo que resulta mucho menos digerible para los ciudadanos). Y ahora nos enteramos por un funcionario de prisiones que el 75% de los encarcelados en prisiones españolas son “extranjeros”, sin que el otro 25% nadie asegure que no sean extranjeros que han recibido la nacionalidad española. Paralelamente, un comisario de policía explica que cuando detienen a un español bromean con él: “no deberíamos llevarte a la cárcel sino a una reserva de especies protegidas”, confirmando que la INMENSA MAYORÍA de detenidos son de origen extranjero. Fue, inmediatamente, destituido.

Pero, aunque entre funcionarios policiales impere la ley del silencio, so pena de degradación y destitución, lo cierto es que es un secreto a voces. Y esa delincuencia empieza a resultar insoportable para la población, especialmente en zonas como Cataluña en las que, además de la masificación de la inmigración, se une el que los Mossos d’esquadra están desbordados e incapacitados para luchar contra la delincuencia (y los consellers de interior más preocupados por los derechos humanos de los delincuentes que por la seguridad ciudadana) y que la gencat todavía “somnia truïtes” (sueña imposibles) pensando que con un “certificado de catalán”, los dos millones de inmigrantes instalados en esa comunidad, ya “están integrados”. Entre eso y una locutora de origen africano en TV3, el problema está resuelto. ¿No habló Carod-Rovira hace 15 años del “islam catalá”? Pero la realidad es muy distinta: Barcelona ya figura como una de las ciudades más peligrosas de Europa y, antes o después, el turismo terminará resintiéndose. Y, por lo mismo, el gobierno de la gencat, es uno de los más débiles de Europa, con su permisividad, su falta de autoridad, incluso su falta de interés en cualquier cosa que no sea “soberanismo”.


El ayuntamiento de Barcelona en 2019: "Bienvenidos refugiados". Iniciativas como esta han convertido a Barcelona en uno de las ciudades más inseguras de Europa.

En Cataluña, como en el resto de España, se extiende como una mancha de aceite la impresión de que todo esto ha ido demasiado lejos. Las agresiones sexuales han crecido en Canarias al mismo ritmo que la inmigración ilegal; los ferrocarriles metropolitanos se han convertido en focos de actividad para la delincuencia; entre algo más de la mitad y dos terceras partes de la “violencia doméstica” es protagonizada por inmigrantes, la enseñanza primaria y el sistema de salud se resienten de la llegada masiva de inmigrantes, etc, etc, etc. Cada vez son más las voces, incluso de izquierdas, que piden repatriaciones masivas y que cese el flujo de inmigración: ¡pero la UE y, en especial Ursula Von der Leyen, hacen todo lo posible para evitar medidas que corten el flujo de emigración ilegal y hace imposible la repatriación!

Y este será el elemento decisivo en las elecciones de junio. Junto a la von der Leyen, solamente Sánchez sigue manteniendo la posición de que “son refugiados”, “ningún ser humano es ilegal” y “Europa es tierra de asilo”Y lo pagaran -electoralmente- caro o muy caro.

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Así están las cosas. La pregunta a plantear es ¿por qué se obstina Pedro Sánchez en aferrarse al poder? No se le puede escapar que, para él la situación es, cada día que pasa, más insostenible y que no solamente está destrozando su propio futuro en algún organismo internacional, sino que está acabando con las posibilidades futuras de propio partido que, en Galicia, ha emprendiendo el camino de la marginación. Parece muy difícil que “después de Sánchez”, al PSOE le quede un futuro. A fin de cuentas, tanto el partido socialista italiano, como el francés, antaño partidos de gobierno, están hoy completamente gropuscularizados. Tal es la vía a la que conduce el pedrosanchismo.

Como hemos señalado en el post en el que comentábamos las elecciones gallegas, la nueva realidad política española, ya no es de “bloque de las derechas” contra “bloque de las izquierdas”, sino, antes bien, “bloque de las derechas” contra “bloque independentista”. ¿Y el PSOE? En la cueva de Ferraz y apurando sus últimas semanas en el poder…