viernes, 7 de diciembre de 2012

RENOVAR LA IDEA DE ESPAÑA (I de V) - EL DRAMA HISTÓRICO DE ESPAÑA Y EL DRAMA ECONÓMICO ACTUAL


Lo hemos escrito en varias ocasiones, la idea de España no se ha renovado desde hace 121 años. Prácticamente, después de 1898 la idea de España no ha sufrido aportaciones nuevas a pesar de que España haya cambiado extraordinariamente y que el mundo lo haya hecho todavía más. Y esta reflexión es extremadamente importante porque una “nación” es especialmente una “misión” y un “destino”. La definición de Ortega y Gasset, popularizada por José Antonio Primo de Rivera, según la cual España es “una unidad de destino en lo universal”, implica tener muy claro cuál es ese “destino”. Y hoy las ideas del 98, ya no sirven para alumbrar el futuro de España en el siglo XXI porque el mundo es muy diferente de cómo lo era hace 121 años. De ahí que desde hace tiempo hayamos sostenido que la crisis de España es, sobre todo, la crisis de la “idea de España” y la incapacidad de los pensadores “patriotas” para abrir senderos nuevos. El día de la constitución (no merece mayúsculas un contrato incumplido del que España ya ha tenido muchas versiones en 200 años) nos ha animado a hacer algunas reflexiones en este sentido.

1) Tierra o Mar

El drama histórico de España consistió en ignorar la ley básica de la geopolítica, aquella que distingue entre naciones “marítimas” y naciones “continentales”, es decir, aquellas que dan más importancia a su expansión oceánica y aquellas otras que la dan a su expansión terrestre. En España, a partir del siglo XVI y hasta el XVII, se combatió entre dos frentes: de un lado en la conquista y colonización de América, de otro en las guerras europeas. Era evidente que España ni poseía la capacidad demográfica, ni la riqueza suficiente, ni existía una mentalidad en las masas capaz de asumir un desafío de tal magnitud que ningún país ha podido soportar jamás.

La nitidez y la duplicidad de este combate desangraron España durante dos siglos y fue precisamente en 1898 hasta donde se prolongó la agonía imperial. Luego, en el siglo XX, España fue incapaz de definir ese aspecto axial de nuestro pasado y de nuestro futuro: ¿nación continental o nación marítima? Dio, por un momento, la sensación durante el franquismo de que el impulso decidido a los astilleros, era el síntoma de que España había optado por un enfoque marítimo. El plan de renovación de la Armada elaborado a finales de los 60 pareció confirmar en esa dirección, pero al llegar la transición todo esto se difuminó y las necesidades de nuestra defensa, de nuestra industria y de nuestros intereses, se situó en el furgón de cola de la OTAN y se supeditó a los intereses de las Comunidades Europeas (hoy UE).

Ahora hace falta reconocer el error histórico que supuso el intentar compaginar durante el reinado de los Austrias el enfoque terrestre y el marítimo. Heroísmos aparte y asumiendo el hecho de que el legado de la historia es irrenunciable, la aventura colonial en América y las guerras de religión se nos aparecen hoy como insensatas. Y la alternativa pendiente de nuestra historia es precisamente el elegir por uno u otro enfoque, a la vista de que la experiencia histórica mundial enseña que es tan imposible luchar en dos frentes al mismo tiempo como el asumir dos empresas históricas tan antagónicas como titánicas.

No es raro que se trate de un episodio irresuelto de nuestra historia porque la situación geográfica de España parece configurarla como algo “descolgado” de Europa con quien estamos unidos solamente por los Pirineos (si olvidamos que la orilla occidental nos sitúa como integrantes del “estanque mediterráneo”). El hecho de que estemos rodeados de aguas por casi todas partes nos determina, pues, como “nación marítima” y, por tanto, nuestro impulso esencial debería de haberse situado en la construcción de una gran flota que garantizara la seguridad de los mares y asegurara la integridad de nuestras rutas comerciales.


Pero la destrucción de la Armada Invencible cortó ese sueño y, a partir de ese momento, el Imperio Español jamás estuvo en condiciones de garantizar la seguridad de las rutas marítimas con Iberoamérica. Esta situación se prolonga todavía hoy: carecemos de una marina de guerra en condiciones de garantizar algo más que la vigilancia de nuestras costas. La indecisión a la hora de habilitar un presupuesto capaz de convertir a nuestra marina de guerra en hegemónica en el eje estratégico Baleares – Estrecho – Canarias y de garantizar la seguridad marítima en los tránsitos hacia el Atlántico Sur, así como el hecho de que ni Portugal, ni Brasil, ni Argentina (países con los que sería posible establecer alianzas estratégicas interoceánicas) cuenten con una marina en condiciones de garantizar la seguridad en el Atlántico Sur, suponen dificultades casi insuperables para convertir a España en “potencia oceánica”. Y sin esto, el comercio con Iberoamérica pende de un hilo y no puede ser considerado en ningún caso como la orientación histórica que hoy se pueda asumir sin riesgos y con seguridad.

Por otra parte, la irrupción del Islam como fuerza política en el norte de África, especialmente en Marruecos, Mauritania, Mali y Senegal, hace que nuestra penetración hacia el Sur (que en buena medida sería una penetración naval) sea completamente imposible y extremadamente limitada. Harina de otro costal hubiera sito si con posterioridad a la Reconquista hubiera continuado el arrinconamiento del Islam en el Magreb Occidental para garantizar que la seguridad del Mediterráneo Occidental y el paso por Gibraltar estaban completamente en manos de España.

Las naciones “marítimas”, habitualmente determinan la aparición de imperios comerciales (Atenas, Cartago, EEUU) y plutocracias democráticas. Pero, como decían los antiguos alquimistas “para fabricar oro es necesario poseer el oro”, y España ni ayer ni hoy ha tenido los recursos económicos suficientes como para poder afrontar la construcción de una marina de guerra, algo que hoy es más caro que nunca (salvo que se renuncie a la construcción de navíos de superficie y se centren los presupuestos en el arma submarina. Hoy, las limitaciones económicas siguen impidiendo la realización de un plan de esta magnitud.

Así pues, inicialmente, España estaría obligada a ser una “potencia terrestre”. Pero en la actualidad, la mala negociación del acuerdo de adhesión a la Unión Europea, gestionado de manera irresponsable por el gobierno de Felipe González, nos confinó a un lugar “periférico” dentro de Europa: vimos como nuestra industria estratégica (altos hornos, industria pesada, astilleros, minería) quedaba completamente liquidada y nos transformamos en un mero país de “servicios”, geriátrico de Europa, dotado de actividad económica de escaso valor añadido (turismo y construcción) y poco más.

Por ello, nuestro drama actual, radica en que, sea como fuere, por imperativos históricos del pasado remoto, o por condicionamientos debidos a los errores de los últimos gobiernos democráticos, el hecho es que estamos en malas condiciones de asumir cualquiera de las dos orientaciones.

Europa está “cerca” geográficamente y, por tanto, con ella es con quien estamos obligados a tener la mayoría de intercambios comerciales. Sin embargo, con América nos une una lengua cada vez más extendida (especialmente con la América que “interesa” y que no es, desde luego, la andina, sino la ribereña del Atlántico y del Pacífico a la vista de que en amplias zonas del interior, se ha extendido entre las capas indígenas la idea de que la miseria actual de esas poblaciones radica en la etapa de colonización), incluso en el Norte.

En EEUU, la expansión de los núcleos hispanos es imparable y las tres últimas elecciones presidenciales indican que quien quiera ser presidente de los EEUU debe hacer campaña en castellano o al menos simular que lo habla. Los hispanos constituyen, sin duda, la mayor contradicción interior de aquel país: los hispanos rompen, no sólo la unidad lingüística, sino también la unidad cultural y de valores de los EEUU. A los valores “blancos, anglosajones y protestantes” que hasta ahora han sido hegemónicos allí, se están superponiendo los valores “cristianos, hispanos y criollos” apoyados en una lengua que muestra una extraordinaria potencia en los EEUU. Se engañan quienes piensan que la minoría hispana va a tener el mismo destino, subordinado y marginal, de los afroamericanos.

España no puede permanecer al margen del destino de las comunidades hispanas al otro lado del Atlántico, pero el drama es que no lo puede hacer en solitario. Así pues –si de lo que se trata es de una orientación oceánica y marítima- de lo que se trata es que una diplomacia agresiva al servicio de un gobierno fuerte labre pactos y acuerdos especialmente con Portugal, Argentina, Brasil, Chile y Venezuela. Solo a través de acuerdos de este tipo valdría la pena lograr la revitalización marítima de España. De lo contrario habría que renunciar a este tipo de orientación y centrarse en la exclusivamente terrestre.


Una orientación de este tipo pasa por una renegociación del acuerdo de adhesión a la UE y porque España recuperara el viejo proyecto de liderar a los países de tamaño medio de la UE para alterar la actual hegemonía franco-alemana, cortar cualquier acuerdo preferencial con terceros países que menoscabara los intereses de España (especialmente con Marruecos, Argelia, Túnez e Israel), o simplemente separarse de la UE, arrastrando a los países de tamaño medio y presentando una alternativa (que no puede ser sino la formación de un eje euro-ruso de espaldas a la Europa atlantista que se limita a permanecer a remolque de los EEUU a través de la OTAN.

Excluimos por obvias razones culturales y antropológicas, la segunda opción que sería separarse de la UE y orientarse hacia el mundo árabe y que a medio plazo impondría como alto precio la pérdida del perfil histórico y de la identidad española. Así mismo, no hay que perder de vista que la orientación marítima siempre da lugar a gobiernos oligárquicos y plutocráticos, mientras que la orientación terrestre genera una mayor valorización de la idea del Estado. Se trata, por tanto, de ser conscientes de estas repercusiones en el terreno político: porque puede ocurrir que un país tenga vocación comercial y marítima, pero su idiosincrasia no sea la más adecuada para desembocar en la organización en torno a oligarquías plutocráticas. Y puede ocurrir, así mismo, que una orientación “terrestre” sea inviable porque existe en las masas un espíritu anárquico e inorgánico que impida la creación de un Estado fuerte.

Así pues, esta pregunta de cuál es la orientación geopolítica de España no puede cerrarse completamente en el momento en este momento y lo recuperaremos de nuevo al final de este estudio.

2) Modelo económico

La orientación geopolítica de España (potencia naval o terrestre) tiene, como hemos visto, una íntima repercusión, en el plano económico. No todos los proyectos pueden realizarse porque la dimensión de nuestra economía es cada vez más limitada y en los actuales momentos de crisis se ha revelado como extraordinariamente frágil.

En los últimos 10 años hemos sostenido que el modelo económico de España adoptado desde 1996 y que supone una renovación parcial del proyecto franquista (esto es, crear una economía cuyo motor sea la construcción y el sector turístico, la hostelería) era un modelo económico erróneo que nos llevaría, antes o después, a la ruina. Este momento ha llegado ya y se ha agravado a causa de la crisis económica generada por la imposible globalización.


Hemos sostenido, igualmente, que no saldremos de la crisis económica hasta que no estemos en condiciones de enunciar un nuevo modelo económico de sustitución. Y este es el segundo problema que debe afrontar un proceso de reconstrucción nacional. Tampoco aquí está muy clara cuál es la salida. El zapaterismo, intentó conjugar al mismo tiempo el modelo económico heredado del aznarismo (ladrillo, salarios bajos, inmigración y acceso fácil al crédito) ampliando incluso la presencia de algunos de sus elementos (inmigración masiva) con un modelo idealizado e imposible basado en I+D+i. Incluso las propuestas de Vox en materia económica van en la misma dirección que el aznarismo de hace veinticinco años: ladrillo-ladrillo-ladrillo. Poco, desde luego. Nada para el futuro.

El intento zapaterista suponía ignorar que desde hace casi 40 años nuestro sistema educativo está en crisis, que estamos a la cola de Europa en materia educativa, que el fracaso escolar y los estudios en carreras “de letras” con pocas salidas profesionales, son el elemento dominante en nuestro panorama juvenil y que, por todo ello, nuestro modelo económico (por el momento y mientras el sistema educativo no renazca de sus cenizas) está condicionado por la baja calidad de la formación de la mayoría de nuestros jóvenes. Un panorama de I+D+i solamente podría realizarse con una masa juvenil capacitada para asumir trabajos en ese sector y bien remunerados… lo cual no tiene nada que ver con la situación actual en la que nuestros jóvenes mejor preparados o no encuentran trabajo en España o se trata de trabajo mal pagado y eventual, obligándoles en ambos casos, a mirar a otros países europeos o americanos.


Por otra parte, mientras la globalización no sea definitiva y completamente abolida en la ordenación económica mundial, no podemos aspirar a una reindustrialización en la que los costes de producción siempre resultarían superiores a los que ofrecen hoy los países (especialmente extremo-orientales) que han ido configurándose como “factoría mundial”.

No hay, así mismo, la menor duda, de que la transformación de las economía occidentales de productivas en especulativas, no redunda en beneficio de la Unión Europa y, mientras el PIB sea la medida del “bienestar económico” y no la “renta per cápita”, la estructura sociológica de Europa será una clase madia cada vez más comprimida por la fiscalidad y reducida en número, una oligarquía económica cada vez más restringida pero cada vez más poderosa y unos grupos sociales poco competitivos, compuestos mayoritariamente por jóvenes y mayores de 45 años, sin trabajo estable, ni posibilidad de acceder a los escaparates de consumo.


A esto se une el problema de la inmigración masiva. Nuestra sociedad está todavía más fragmentados por la introducción con calzados de media docena de grupos étnicos no europeos (negro-africanos, magrebíes, orientales, indígenas sudamericanos, musulmanes de medio y extremo oriente, gitanos rumanos) que contribuyen a convertir nuestra sociedad en un mosaico carente de intereses comunes y en el que paradójicamente, el conjunto de origen español se declara “anti-racista”, pero cada grupo no europeo está interesado solamente en la defensa de sus intereses étnicos…


Así pues, es preciso plantearse objetivos a corto y a medio plazo. A corto plazo hay que tener en cuenta que, salvo la acumulación de población en las costas, la realidad es que buena parte del interior de España está despoblado o en vías de despoblación, especialmente en zonas de Castilla la Vieja y Aragón. En estas zonas existiría riqueza agrícola si existiera población y capitales suficientes para explotarla. Lo que estamos proponiendo es que la economía española reconozca su realidad y el hecho de que, si se quiere dar una salida a millones de jóvenes con formación muy precaria y en situación de paro, no tiene más remedio que retornar a un modelo económico en el cual el sector primario (relacionado con los recursos naturales y su transformación).

Esto implica, en primer lugar, renegociar el acuerdo de adhesión a la UE, obteniendo el reconocimiento de España como “factoría alimentaria de Europa” y, en segundo lugar por vetar y denunciar cualquier acuerdo suscrito por la UE con países del Magreb, Sudáfrica o con Israel. La importación de frutas, verduras, hortalizas, ganado vacuno y ovino, que pueda ser cultivado o criado en España no debe de ser objeto de importaciones procedentes de esos países.

El objetivo a medio plazo no es menos evidente y necesario: se trata de que la UE denuncie la globalización y se emancipe de ella. Esto solamente ocurrirá cuando se reduzca la dependencia de la economía financiera y cuando Europa se sustraiga completamente a las influencias y a las leyes de la alta finanza internacional, de los “señores del dinero” y de las grandes instituciones financieras mundiales (FMI, Banco mundial, especialmente). Europa debe convertirse en una “unidad económica” capaz de disponer de un mercado interior potente, reduciendo al mínimo las importaciones procedentes del exterior de ese espacio.

La lección de la crisis de 2008 no ha sido aprendida ni asimilada, ni por la clase política, ni por la población. En aquel momento, el sector de la construcción cayó con el estallido de la burbuja inmobiliaria. Y, si bien es cierto, que nunca más se volverán a generar procesos hipertróficos como el que vimos entonces, lo cierto es que, en la actualidad (2019) estamos viendo un repunte del sector que augura una próxima reproducción de aquella crisis en una escala menor.
Así mismo, el sector de hostelería, corre el riesgo de disminuir su actividad en los próximos años, a causa de la competencia de los países de Europa Central y de los Balcanes y lo único que nos permitirá seguir recibiendo turistas es bajando el listón, abaratando costes para atraer a turismo de aluvión, litrona y bocata que llega a España con los fortaits ya cerrados. Una perspectiva absolutamente indeseable, pero a estas alturas el pretender atraer a “turismo de calidad” ya parece demasiado remoto como para poder actualizarse. Desde los años 60, el turismo que ha venido a España ha sido siempre “de aluvión” y a estas alturas, las infraestructuras turísticas ya están diseñadas para ese perfil, con lo que resulta prácticamente imposible rectificar y enderezar un fenómeno que desde el principio se torció.

Por lo tanto, resumiendo, desde el punto de vista del modelo económico, las dos opciones que pueden asumirse son: énfasis en el sector primario con recolonización de los espacios interiores del país, renegociación del acuerdo de adhesión a la UE priorizando a España como “granero y despensa de Europa”, facilitar la ruptura de la UE con la economía globalizada mundial y en especial lucha contra los centros financieros internacionales, constitución de Europa como “gran espacio económico”, ajeno e independiente de la globalización.

Segunda Parte

3) ¿Con Europa o contra Europa?
4) ¿Qué modelo político?
5) ¿Nacionalismo o patriotismo?
6) ¿España con Portugal?
7) ¿Qué enfoque cultural?

© Ernesto Milà – infokrisis – ernesto.mila.rodi@gmail.com – Artículo revisado el 11.06.2019.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Convergencia de catástrofes (III). Catástrofe Social (B)



d. Narcosis social.– El repliegue a lo personal y el individualismo exaltado impiden que el sujeto piense en nada más que en él mismo y solamente reacciones cuando siente muy cerca algún riesgo. Por lo demás, el sujeto vive inmerso en una narcosis social absoluta cuyos rasgos son:

– La irrupción del movimiento del 15–M evidenció la inexistencia de una crítica orgánica al sistema y los residuos de la crítica marxista derrotada, banalizada y superficial. El hecho de que en las escuelas se haya borrado toda huella de capacidad crítica implica por lo mismo que también ha desaparecido la posibilidad de realizar un diagnóstico acertado y operativo del sistema y de establecer sus fallas y sus puntos débiles.

– La destrucción sistemática de la sociedad civil operada a partir del felipismo, con el repliegue a lo personal al que condujo los nuevos hábitos sociales y las nuevas tecnologías, ha favorecido todavía más el reforzamiento del individualismo y la desconexión entre cada individuo y su entorno. De hecho, el rasgo del actual momento histórico consiste en que el hombre está “cortado” de su entorno natural, aislado en su misma célula familiar, en ruptura con la sociedad, con otros hombre, con el otro sexo, con la misma historia, con su país, con su pueblo. El individuo es hoy un ser roto, pero su supervivencia y su bienestar implican necesariamente la existencia de vínculos orgánicos con todo lo que le rodea, incluso consigo mismo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Cat. Segundo análisis de urgencia



Infokrisis.- Después de dos años en los que el gobierno de Mas no ha hecho absolutamente nada y tiene un balance extraordinariamente pobre, se le ocurrió convocar elecciones para “liderar el proceso soberanista”. El batacazo ha sido histórico y, lejos de simplificar la situación (la de Cataluña y la del propio Mas), lo que ha resultado de esta consulta es una inmensa complicación más en una Cataluña que se ahora entre el paro, la inmigración masiva, la falta de recursos para llevar adelante el faraonismo autonómico y, finalmente, asaltada por la corrupción consuetudinaria al gobierno de la Generalitat.

El debate de forma y la realidad de fondo

En Cataluña la crisis ha golpeado a la sociedad de manera más brutal que en cualquier otra parte del Estado, eso se debe a seis factores:

domingo, 25 de noviembre de 2012

Cataluña: elecciones para un conflicto (primera valoración)



Infokrisis.- A medida que han ido saliendo los resultados de las elecciones catalanas, hemos ido hilvanando estas reflexiones apresuradas que seguramente completaremos en los próximos días. Las elecciones catalanas tienen dos ganadores indiscutibles y varios perdedores. Los ganadores son, por este orden, ERC y C’s y los perdedores CiU y el PSC. Hay partidos que permanecen encallados en sus resultados (PP), los hay que suben muy moderadamente (ICV), otros que desaparecen (SI), alguno que entra (CUP) y otro que no logra entrar (PxC). A estas alturas y cuando se llevan recontados el 86% de los votos, el bloque “soberanista” (CiU, ERC, CUP) supone 72 escaños, el voto “españolista” (PP y C’s) 28 votos y el voto “de izquierdas” (PSC y ICV) 35 escaños. De todas formas, el dato más importante es el 69% de votantes, lo que supone un 11% más que en las elecciones de hace dos años. ¿Qué consecuencias puede extraerse de todo esto?

sábado, 24 de noviembre de 2012

Convergencia de catástrofes (III). Catástrofes sociales (A)

3. Catástrofes sociales
En los años 60 la sociedad burguesa occidental entró en crisis y poco a poco vio como todos los valores que hasta ese momento habían sido emblemáticos se fueron derrumbando a velocidad siempre creciente. Primero irrumpió la revolución sexual a través de la contracultural, de la comercialización del Enovid (la píldora anticonceptiva) y de la minifalda. Estos elementos colocaron la piqueta de demolición sobre la sociedad burguesa. A esto se unió la crisis de la religión que hasta ese momento había sido tradicional y que empezó su autodemolición con las conclusiones del Concilio Vaticano II. En España, todo esto coincidió con el tardofranquismo y con la mutación radical de la sociedad a lo largo de los años 70. La llegada a España de millones de turistas en los años 60-70, provistos de otras costumbres, volvió a alterar la médula de la sociedad y de la moral burguesa española. A esto se añadieron los distintos avances tecnológicos que desde el vídeo hasta el ordenador personal y luego Internet supusieron cambios acelerados, no solo en las costumbres, sino también en la difusión de las ideas y en las actitudes de las gentes.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Acaba de aparecer el nº XVI de la RHF



Dossier:
Julius Evola y el neofascismo
Ernesto Milà
En un número anterior de la RHF publicamos un dossier sobre el trabajo realizado por Evola en Alemania entre 1930 y 1945, en esta ocasión el estudio abarca desde 1949, fecha en la que Evola volvió a Italia hasta su fallecimiento en 1974. Durante ese tiempo, Evola escribió en distintas revistas vinculadas a los ambientes del MSI y de los grupos extraparlamentarios Ordine Nuovo y Avanguardia Nazionale. Fueron los años, también, en los que Evola escribió algunas de sus mejores obras, en especial las que supusieron la actualización del pensamiento político de la “derecha tradicional” (Los hombres y las ruinas, Orientaciones, El fascismo visto desde la derecha y Cabalgar el Tigre). Un amplio dossier de casi 100 páginas que aclara todos los extremos de esa colaboración.

Neofascismo:
Reggio Calabria, la revuelta del Sur
En 1970 una revuelta sorprendió a la opinión pública europea. Durante meses la ciudad de Reggio Calabria estuvo en situación de insurrección. El Estado italiano y especialmente los partidos políticos dejaron de estar presentes en la vida ciudadana. Esta es la crónica de la revuelta contada por uno de sus protagonistas y pertenece a un capítulo de las memorias de Delle Chiaie tituladas El Águila y el Cóndor que serán próximamente publicadas en España.

lunes, 19 de noviembre de 2012

¿Independencia o cárcel?



Infokrisis.- Desde hace años (véase el fondo de artículos de este blog que va ya para 10 años) hemos venido advirtiendo de que Cataluña (obviamente la Cataluña de la Generalitat que tiene muy poco que ver con la Cataluña tradicional y no es más que un aparato burocrático administrativo especializado en hacer hablar en catalán y deseoso de practicar el racket fiscal contra los catalanes), es la tierra de España en la que hay más densidad de casos de corrupción por kilómetro cuadrado. Hemos advertido, igualmente, que si en Cataluña no existe “periodismo de investigación” se debe a que desde hace treinta años, la Generalitat ha venido practicando una política de compra al peso de carne de periodista y de los medios de comunicación catalanes mediante un régimen de subsidios y subvenciones que les ha desprovisto de cualquier mordiente y del más mínimo espíritu crítico. Pero, los mecanismos jurídicos de un Estado de Derecho existen y, aunque de tanto en tanto, a veces hasta se ponen en marcha. Y eso ha sido lo que ha causado el que desde 2009, hayan salido a la superficie distintos casos que han crucificado especialmente a la clase dirigente de CiU, especialmente los casos Palau y Pretoria.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Hipotecas sin remedio



Infokrisis.- Demagogos y oportunistas se han sumado a la campaña contra la ejecución de hipotecas. Hace falta decir que las ejecuciones hipotecarias figuran entre las prácticas usureras más odiosas que se han practicado jamás en Occidente y que en otros tiempos habrían bastado por sí mismas para desencadenar progroms de dimensiones incalculables. Se considera usura a todo préstamo con interés abusivo y, por supuesto, nunca antes en la historia, las gentes de bien hubieran optado jamás por practicar el préstamo con interés. Eso se lo dejaban a los marginales… Así pues no se vea en este artículo una defensa de la banca ni de sus prácticas usureras, sino como un intento de poner las cosas en su sitio. A fin de cuentas nosotros nos sentimos independientes porque no tenemos que quedar bien con nadie…

jueves, 15 de noviembre de 2012

España. Convergencia de catástrofes (II), Catástrofes económicas



Habitualmente se sitúa el terreno de la economía en un lugar muy superior al que le corresponde: la economía no es más que un medio para facilitar la vida a los seres humanos. Lo que ocurre es que la acumulación de capital en manos de especuladores, de fondos y bancos de inversión y de la alta finanza internacional ha convertido a la economía en un instrumento con el que explotar y dominar a los pueblos. Y esto ha generado inseguridad entre los ciudadanos y, especialmente, miedo al futuro: nadie con miedo es verdaderamente libre. Para colmo, las grandes acumulaciones de capital han terminado por convertir las “democracias” en plutocracias (es decir, en sistemas en donde el verdadero gobierno es el poder del dinero) cuya característica axial es que la política está al servicio de la economía. En estas circunstancias, las elecciones democráticas son un fraude, por que, en definitiva, quienes dictan las políticas económicas de las naciones no son los gobiernos elegidos democráticamente sino los centros financieros de poder nacional e internacional.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

España: Convergencia de catástrofes (I de IV). Catástrofe política



Info|krisis.- Muchas veces se ha hablado de la “convergencia de catástrofes”, coincidencia en el tiempo y en el espacio de traumatismos que quizás aislados unos de los otros podrían superarse pero que por su superposición en un solo momento y en un mismo horizonte geográfico no dejan presagiar más que desgracias y una multiplicación de sus efectos deletéreos. Los que estamos próximos a una “edad provecta” tenemos la sensación de que lo hemos visto todo: nuestros recuerdos de infancia se remiten a la España del subdesarrollo, cuando todo nos parecía en blanco y negro y el tecnicolor apenas había llegado a las pantallas y a nuestra realidad, la España de las “restricciones” energéticas y de los primeros turistas que siempre nos parecían estrafalarios y eran considerados como objetos dignos de curiosidad; luego vino la España del 600 y del bikini y todos quisimos tener de lo uno y de lo otro. Era la España de los 60 que levantó cabeza desde el mismo momento en que Franco cambió la Ley de Inversiones Extranjeras en España, finiquitó la autarquía y dio rienda suelta al ladrillo y al “turista un millón” que hacia el final de la década se convertía en el “turista diez millones”. 


Viaje al fin de la noche. Éxodo con Céline allí a donde todos vamos


Han pasado ochenta años desde la publicación de la primera edición del Viaje al fin de la noche y nadie hubiera dicho, ni siquiera hace 20 años que la editorial Edhasa publicaría en el año 2001 la décima edición española de esta obra, ni tampoco –especialmente después de la Segunda Guerra mundial– que Louis Ferninand Destouches, alias “Céline”, sería hoy considerado, no sólo como el mejor escritor de su generación, sino como el gran escritor en lengua francesa del siglo XX. Finalmente, Céline ha logrado ser profeta en su tierra. Eso sí, con setenta años de retraso. Más vale, en cualquier caso, tarde que nunca.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Revista de historia del Fascismo nº XV. Octubre 2012



 
Acaba de aparecer el nº XV de la Revista de Historia del Fascismo
DOSSIER
MASONERIA Y FASCISMO. Fascistas en la masonería… fascismo contra la masonería

El fascismo fue esencialmente un movimiento nacionalista antiliberal, con lo que no podía sino enfrentarse a aquella organización de cuya mano el liberalismo irrumpió en Europa: la masonería. El enfrentamiento entre masonería y fascismo fue duro, pero esta dureza no puede hacer olvidar que en los primeros pasos del fascismo participaron en él hombres vinculados a la masonería y que incluso a finales de los años 20, la masonería (o al menos algunos sectores) todavía se podía expresar con relativa facilidad. Con el paso de los años, el régimen fascista fue adquiriendo un tono más visceralmente antimasónico en la misma medida en que lo esencial de la masonería internacional practicaba una política cada vez más antifascista. Esta es la crónica de un desencuentro.

domingo, 21 de octubre de 2012

La mutación del nacionalismo catalán


Infokrisis.- El nacionalismo catalán apareció históricamente en el último tercio del siglo XIX y tras un principio del siglo XX en el que se aprovecho la crisis de “lo español” tras la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y posteriormente, del caos generalizado instalado durante la II República, desapareció por completo durante 40 años. Tras su salida a la superficie en 1977 se convirtió en el eje determinante de la política catalana y española. Como era inevitable la persistencia de la crisis económica iniciada en julio de 2007 repercutió en el nacionalismo, apareciendo una corriente independentista que hasta ese momento había sido completamente residual. Pero el independentismo nacionalista de 2012 no es el mismo que el regionalismo nacionalista de 1870-1909. Muchas cosas han cambiado y vale la pena realizar un análisis de esos cambios.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Es hora de cambiar Los Hombres y las Ruinas por Cabalgar el Tigre




Dedico estas líneas a Carlos Oriente Corominas, muy querido camarada, diez o doce años más joven que yo, que ha fallecido en Barcelona este fin de semana de manera inesperada. El hecho de que los “amados de los dioses mueran jóvenes” no implica que muchos dejemos de lamentar su pérdida. Él era uno de esos “tipos humanos superiores” capaces de comprometerse con cualquier causa con una completa entrega. Valiente, con un sentido del humor que impedía aburrirse a su lado, también él pertenecía a otro tiempo.

Este artículo será entendido perfectamente por los evolianos (gentes familiarizadas con el pensamiento de Julius Evola) y acaso sonará raro a quienes no se hayan aproximado hasta este autor que es considerado como el maestro de la “derecha tradicional” del siglo XX. En efecto, cuando Evola regreso a Italia en 1949 tras su periplo hospitalario tras la II Guerra Mundial, inmovilizado por las heridas en su médula, empezó a relacionarse con los medios activistas de la derecha radical, los neofascistas que formaban en las filas del entonces recientemente constituido Movimiento Social Italiano.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Acaba de aparecer la Revista de Historia del Fascismo, nº XIV



Acaba de aparecer el número XIV de la Revista de Historia del Fascismo correspondiente al mes de septiembre de 2012 con el siguiente 

S U M A R I O

lunes, 24 de septiembre de 2012

La hora de la verdad: Se acerca el momento en el que habrá que decir sí o no a la unidad del Estado



La muerte de Santiago Carrillo ha servido para que se recordaran las excelencias de la “transición española” (1976-1983). ¿Cómo puede ser considerada como algo digno de elogio un período en el que fueron asesinadas más de 200 personas víctimas del terrorismo político? ¿cómo puede ser recordado con nostalgia un período en el que se inició la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, cuando la inflación llegó hasta el 30% y empezaron a perderse derechos sociales en una carrera hacia atrás que todavía dura hoy? Una mentira mil veces repetida, no por ello pasa a ser una verdad. Y la transición fue uno de los períodos más sombríos de la historia de España en el que cada día los españoles nos levantábamos sin saber lo que iba a ocurrir a lo largo del día, pero convencidos de que, casi necesariamente, ocurriría alguna convulsión. Pero los desastres de la transición no se cerraron cuando los socialistas llegaron al poder con hambre atrasada, sino que sus consecuencias duran todavía hoy a causa de que la constitución aprobada en 1978 albergaba en su interior los gérmenes de futuras discordias.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La perspectiva de una Cataluña independiente [escrito mucho antes del "procés"]


El independentismo catalán era hasta hace poco un espantajo tras el cual solamente existían tres tipos de individuos: gente que no se había podido acomodar en CiU y canalizaba su nacionalismo por vías más radicales (fundamentalmente ERC y sus disidentes), unos grupos juveniles compuestos por inmaduros irremediables (los maulets y demás excrecencias del lítico PSAN) y una serie de individuos emotivos y sentimentales a los que la simple mención al “Estat Catalá” y al “Catalans ¡Catalunya!” hace llorar como margaritas… Entonces ¿De dónde ha salido el actual impulso independentista? ¿Podrá ser Cataluña independiente algún día? ¿Qué supondría esta perspectiva?

La nueva situación creada por CiU

Lo realmente nuevo en 2012 es que el independentismo que ha aflorado es un subproducto de CiU, el partido que, hasta ahora, se limitaba a ser “nacionalista y democrático”. El gobierno de la Generalitat (esto es, CiU) ha subvencionado en los últimos dos años con 200 millones de Euros a los grupos independentistas que hasta ese momento eran económicamente indigentes y con una posibilidad de acción política muy limitada. No es algo nuevo, desde los años 80, CiU viene utilizando esta práctica (entonces ya financió discretamente la Convenció per l’Independencia) con el fin de realizar un permanente chantaje al Estado e incluso antes, durante el franquismo y a la vista del buen resultado que había dado ETA al PNV (ya se sabe aquello de uno golpean al árbol y otros recogen las nueces…), en el entorno de lo que luego fue CDC, de alguna manera, se auspició, impulsó y cubrió aquel grupo terrorista que fue el Front d’Alliberament de Catalunya en los primeros años 70. El discurso es, desde entonces, siempre el mismo: “dadme lo máximo de lo que pido… porque si no vendrán los independentistas y os generarán más problemas de los que tenéis conmigo”. La estrategia de la amenaza, desde entonces, no ha cambiado. Lo que ha cambiado es la táctica utilizada.

En efecto, en las últimas décadas CiU ha ido sistemáticamente chantajeando a los gobiernos de izquierdas y derechas gracias a una constitución española generada para eternizar el poder de la “banda de los cuatro” (PP+PSOE+CiU+PNV). El sistema político español se basa en un bipartidismo imperfecto, es decir, dos opciones que se van alternando en el poder con el apoyo de una “tercera fuerza” que entra en acción cuando ninguna de las dos partes tiene mayoría absoluta. La arquitectura de este sistema que cumple ahora 33 años ha sido desastrosa para el Estado pero extremadamente beneficiosa para las autonomías más agresivas, especialmente para CiU y el PNV. Y tanto los gobiernos de Aznar, como de Felipe y Zapatero han ido cediendo a las exigencias de CiU mucho más allá de lo que el sentido común y la razón de Estado aconsejaban. Por eso CiU ha podido llevar treinta años de faraonismo catalanista.

Pero ahora se ha producido una crisis económica sin precedentes que impide que el erario público siga con esta política de concesiones sin límite a la autonomía catalana. Ésta, por lo demás, se encuentra en situación ruinosa, con una primera petición de ayuda al Estado (que no será la única) y con el “bono catalán” depreciado a la altura del bono griego como simple “bono basura”. Esto, que ya es dramático de por sí, lo es todavía más en Cataluña y especialmente para el catalanismo, en la medida en que éste quiere presentarse permanentemente como “la parte seria del Estado Español”, “los buenos administradores frente al despilfarro andalú”, “la autonomía con más seny en contraposición a las ganas de fiesta del resto de España”… cuando las cifras dicen que su negligencia a la hora de controlar las cuentas públicas no tiene precedentes, sus niveles de corrupción son similares a los de Andalucía, al igual que lo son los niveles de paro juvenil, paro global, desertización industrial y, acaso, el único punto en el que Cataluña supera a Andalucía es, precisamente, en número y porcentaje de inmigrantes…

No se trata de que el Estado no tenga ya dinero para comprar los votos y ceder al chantaje de CiU… es que los “hombres de negro” de la Unión Europea están al acecho y no permitirían nuevas cesiones de fondos que sirven solamente para alimentar los bolsillos de los dirigentes de CiU y generar nuevos impulsos catalanistas. Así que, a la vista de la situación, CiU ha tenido que recurrir a otra táctica: la del chantaje independentista. ¿Cómo lo ha hecho? Simplemente, en los dos últimos años se ha limitado a canalizar fondos hacia ese sector y a ordenar a sus “almogávares mediáticos” (especialmente a Zeta y al Grupo Godó) a que toquen arrebato por la independencia de Cataluña. De esas aguas nacieron los lodos que se manifestaron el pasado día 11 de septiembre después de 32 años de que esas manifestaciones movilizaran únicamente a los “maulets” y a las JERC (apenas unos pocos cientos de personas en las tardes del 11, habitualmente menores de 20 años con mas ganas de litrona que conciencia política…).

La opinión pública española no termina de entender cómo se ha producido el fenómeno independentista. Y no lo entenderán nunca porque ni PP ni PSOE van a reconocer que llevan tres décadas cediendo al chantaje de la Generalitat. Mientras el gobierno Rajoy (que sabe perfectamente lo qué hay y sabe cómo se ha generado el neo-independentismo de hoy) calla, la opinión pública española teme la secesión de Cataluña.

 

¿Es posible que Cataluña se independice?

Hay una serie de factores (seis en concreto) que juegan contra la independencia catalán. Por este orden:

1.- A pesar de las cifras triunfalistas el independentismo es todavía minoritario en Cataluña y ha sido sobredimensionado por los “almogávares mediáticos” que cobran de la Generalitat. Son ellos los que han hecho circular la cifra de 1.500.000 de asistentes a la manifestación y que dista mucho de ser real, pero no es discutir sobre la contabilidad miserable lo que nos interesa.

No hay que perder de vista que la “catalanización” de la sociedad, a pesar de haber llegado a su techo hace 15 años, es baja: si bien es cierto que el 95% “conocen” el catalán y lo entienden, no es menos cierto que solamente el 35% lo hablan con cierta tendencia descendente. El nacionalismo, el catalanismo y el regionalismo  están íntimamente unidos a la lengua a falta de cualquier otro “factor diferencial”.

No existe “fuerza social” suficiente como para afirmar que la independencia catalana sea apoyada unánimemente por la sociedad. Es más, hay zonas enteras (el cinturón industrial de Barcelona) en donde el uso del catalán está bajo mínimos e incluso sospechamos empíricamente que en determinadas zonas se habla más árabe que catalán). Sin “fuerza social” unánime no es posible la independencia.


2.- La Unión Europea es la póliza de seguros de la “unidad nacional”. Francia y Alemania (los motores de la UE) tienen problemas regionalistas, como mínimo tan graves como España, pero a diferencia de Cataluña (que nunca ha sido independiente), Baviera, por ejemplo, si lo ha sido e incluso hasta 1919 tuvo rey (de la dinastía de los Bitelsbach). Bretaña tiene muchos más elementos diferenciales en relación a Francia que Cataluña en relación a España… La independencia catalana generaría una próxima balcanización de Francia y Alemania que se presenta como indeseable para estos países. Sin olvidar que Francia se resiente del “problema regionalista” nacido a este lado de la frontera tanto en el País Vasco como en Cataluña. Esto era sabido, el elemento nuevo es que tras la manifestación del 11-S, la UE ya declaró explícita y taxativamente que el día en que Cataluña se independizara quedaba, por ese mismo hecho, fuera de la UE. Y las condiciones económicas, así como la situación en la que quedaría Cataluña en esas circunstancias, hacen imposible pensar en una inmediata incorporación a la UE con todo lo que ello implica (corte en seco de las exportaciones de productos catalanes a la UE).

3.- Aunque no lo parezca, España tiene una Constitución extremadamente clara en lo relativo a la secesión de las partes y a la centrifugación, así como a los mecanismos para mantener la unidad del Estado. El hecho de que Rajoy no lo haya mencionado antes (incluida la posibilidad menos dramática de suspensión del Estatuto de Cataluña o la más dramática de entregar a las fuerzas armadas el mandato de evitar la secesión) no quiere decir que algún presidente del gobierno español quiera pasar a la historia como el que permitió que se centrifugara lo que desde la antigua Hispaniae romana ha constituido una unidad. Es de todos conocido el victimismo habitual del nacionalismo catalán y el gobierno de la nación no está dispuesto a facilitar una excusa que pueda suponer reavivarlo. Incluso en el caso de que Rajoy se negara a la intervención de las FFAA haría falta saber cuál sería la reacción de éstas.


4.- La patronal catalana, en bloque, está contra la secesión. Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, la producción industrial catalana no se vende mayoritariamente en Europa, sino en… el resto del Estado Español. A nadie se le escapa que la secesión catalana generaría inmediatamente un rechazo visceral a los productos catalanes (algo que ya hemos visto con el cava catalán años atrás). Dejando aparte que una parte de la industria catalana se trasladaría a zonas más “amables” del Estado (distantes en ocasiones 20 km de su emplazamiento actual…), lo que quedase encontraría problemas para colocar sus productos en los mercados españoles y europeos. Esto, además, demuestra que hoy el nacionalismo, a diferencia del siglo XIX y de principios del XX ya no está promovido por la burguesía industrial catalana… ¡sino por aventureros políticos y por la vieja casta de las “200 familias” que quieren seguir controlando Catalunya como lo han hecho en los últimos 170 años! No es una clase económica sino una oligarquía de intereses muy distintos, lo que gobierna hoy desde la Plaza de San Jaime. Lo que  constituye hoy el Estado Mayor del nacionalismo ya no es una clase social homogénea (la “burguesía industrial catalana”) sino un conglomerado de las “200 familias” que ya no viven de lo que producen sus fábricas, sino del aprovechamiento miserable y mafioso de los recursos de la autonomía catalana, algunos de los cuales, incluso, tienen sus domicilios fiscales fuera de Cataluña…


5.- Cataluña tiene un problema que no quiere ser reconocido por el nacionalismo: la inmigración. Basta ir por las calles de Barcelona para reconocer la dimensión del problema: un 23-25% de inmigración, imposible de acomodar en un mercado laboral normal, verdadera bomba en la actual crisis económica y con las actuales tasas de paro y auténtica bomba atómica con espoleta activada en caso de secesión y de la crisis económica y la bajada de producción que seguiría… Esa inmigración ni está integrada, ni tiene intención de integrarse, ni podría integrarse a la vista de la brecha antropológica y cultural que tiene con Europa y específicamente con Cataluña. El hecho de que cada vez con mayor frecuencia aparezcan inmigrantes de todas las razas hablando catalán, no indica que estén integrados, ni siquiera que tengan intención de hacerlo: para ellos el árabe sigue siendo la “lengua sagrada” en la que está escrito el Corán y, por tanto, superior al catalán. Por otra parte, el catalanismo ya a principios del siglo XIX demostró no saber defenderse a sí misma (entonces ante el movimiento obrero y ante la Semana Trágica) y necesitar de “España” (y, en concreto, del Ejército Español) para sacudir los deseos de revancha social de la clase obrera ante la explotación de que era objeto). Cien años después las cosas no han cambiado: los Mossos d’Esquadra (lo único que Cataluña dispone como fuerza de orden público), hasta ahora han demostrado una absoluta ineficacia allí en donde se ha suscitado algún conflicto con la inmigración, frecuentemente han tenido que retirarse de barrios en revuelta y, desde luego, si se produjera algo parecido a la intifada que tuvo lugar en Francia en noviembre de 2005, se verían ampliamente desbordados. Previendo esto es por lo que Cataluña se ha negado a aplicar las medidas restrictivas dictadas por el gobierno Rajoy sobre la sanidad a ilegales. Pero una política de cesiones ante una cuarta parte del país que ha llegado de fuera y que quiere seguir recibiendo subsidios, subvenciones, becas y ayudas de todo tipo, es imposible de mantenerse hoy ¡y no digamos el día de la independencia! A Cataluña le queda por pasar un verdadero calvario en esta materia incluso aunque continúe vinculada al Estado: es el pago a la irresponsabilidad de la Generalitat en materia migratoria.


6.- La obsolescencia de las infraestructuras es un problema que se elude habitualmente pero que hoy, aquí y ahora, ya es muy visible en Cataluña: entre seguir aplicando una política de prestigio y de difusión del nacionalismo y mejorar las infraestructuras, la Generalitat opta siempre por lo primero. Cuando se compara, por ejemplo, el metro de Madrid o Valencia con el de Barcelona se percibe claramente que éste, a pesar de seguir ampliándose, es notoriamente inferior a los otros, que sus sistemas de ventilación se han quedado anticuados, por no hablar de la red de “cercanías” gestionada por la Generalitat con averías constantes, reducción de trenes, cada vez más gente de pie… ¡pero en donde se reparte gratuitamente la edición en catalán de La Vanguardia! Estos problemas que hoy se perciben claramente aumentarían asindóticamente en el momento de la independencia, cuando fuera necesario renovar infraestructuras y se viera ¡que no hay dinero para ello ni hay posibilidades de chantajear al Estado! La Generalitat haría lo único que puede esperarse de un gobierno desaprensivo en una situación así: privatizar todo lo privatizable. Ya hemos visto que Artur Mas no tenía absolutamente ningún inconveniente en que Eurovegas se instalase en Catalunya (es decir, un enclave con una legislación diferente que suponía en la práctica una renuncia a la soberanía sobre unas 200 hectáreas de territorio). Y es que CiU, no lo olvidemos, es un partido que defiende una economía liberal. Pero, hoy sabemos, que la privatización no es la solución y que solamente acentúa los problemas de obsolescencia de infraestructuras. Pero ¿qué pueden importar los transportes públicos, la sanidad, la red de carreteras y demás, a quienes solamente utilizan coche oficial para sus desplazamientos?

Por todo ello podemos establecer tres verdades irrebatibles:

- La independencia de Cataluña es inviable.
- La independencia de Cataluña supone un salto al vacío con batacazo final.
- La independencia de Cataluña jamás se producirá.

Pero ¿Y si Cataluña se independiza?

Los independentistas catalanes están aplicando desde hace décadas lo que podemos llamar “la estrategia del desestimiento”: presionar tanto y tan reiteradamente al Estado Español, hasta causar hartazgo en el resto del Estado y la tentación de decirles lo que dijo Jiménez-Losantos tras las manifestación del 11-S: “¿Divorcio de España? Sí, inmediato y sin pensión…”. Fuera de la tosquedad del “comunicador” lo cierto es que la hipótesis de una Catalunya independiente podría producirse en los próximos años a la vista de la cerrazón e irracionalidad de los independentistas. Veamos…

1.- Hemos dicho al principio que esta oleada independentista es una “farol” de CiU para mantener el chantaje y la presión sobre el Estado. Bien, pero ¿y si estimular artificialmente a los movimientos independentistas en una situación de crisis económica generalizada hace que el propio Mas pierda el control del movimiento? Tal es el mayor riesgo a la vista de las limitaciones y de la mediocridad de la clase política dirigente de CiU: la hipótesis en la que quien golpea el árbol y quien recoge los frutos sean la misma persona que se ha fortalecido a base de golpear una y otra vez el árbol, no debe eludirse. Si Artur Mas pierde el control sobre el independentismo y alimenta un monstruo que en un momento dado cobra vida propia, Cataluña se declararía independiente. Por eso Mas estudia celebrar elecciones anticipadas, para evitar que los partidos independentistas se refuercen demasiado y superen los resultados de CiU. La independencia sería un hecho si la “estrategia del desestimiento” hubiera hecho mella en el gobierno de Rajoy. ¿Qué ocurriría entonces?


2.- Los primeros meses del recién nacido “Estado Catalán” serían esplendorosos: nombramiento de embajadores en el extranjero, abolición de las provincias e implantación de las veguerías, manifestaciones de desacuerdo por la capitalidad de las mismas, noticias patrióticas y triunfalistas difundidos por los “almogávares mediáticos”, llamamiento a que España “pague su deuda histórica con Cataluña”, manifestaciones de inmigrantes con barretina y bandera catalana reivindicando todos los beneficios reivindicables, los “indignados” indignándose por la deriva neoliberal del nuevo gobierno… y euforia hasta que, sino en el primer trimestre, en el segundo ya no se pudieran pagar los sueldos de los funcionarios y se empezara a tener constancia de las cifras: cifras de ciudadanos “catalanes” que se han empadronado en provincias “españolas” limítrofes, de empresas que han desplazado su domicilio fiscal a Madrid (¿Qué pasaría, por ejemplo, con Planeta, por citar un solo ejemplo?). El bono catalán cada vez más depreciado, imposibilidad de lograr financiación por otra vía que no fuera por la venta de propiedades del nuevo Estado que, inevitablemente, debería de hacerse a bajo precio a la vista de la situación de precariedad del la Cataluña independiente…

3.- En un plazo que podemos situar entre el segundo semestre y el primer año, se produciría una recomposición de las fuerzas no independentistas, favorecida por la patronal catalana y que se vería favorecida por la certidumbre visible de que “la independencia no es la solución” o por aquello otra de que “antes estábamos mal… ahora estamos peor” que inevitablemente (ver los seis motivos por los que Cataluña no puede ser independiente… y que, en caso de serlo, se convierten en motivos de crisis insuperable). La aplicación de políticas neoliberales por parte del “nuevo Estado” generaría un rechazo especialmente en los sectores sociales que inicialmente apoyaron el independentismo para dar la posibilidad a que un “cambio de rumbo” mejorara las cosas. La “guerra social” se superpondría y caminaría paralela a la “guerra étnica”.

4.- Visto el aislamiento de Cataluña a nivel internacional y el resentimiento albergado en el resto del Estado Español, la economía catalana quedaría completamente asfixiada en un espectáculo dantesco en el que la guerra social y la guerra étnica serían el elemento desencadenante de un movimiento pendular en sentido inverso: la posibilidad de verse anegados por 1.500.000 de inmigrantes que agitarían banderas del islam y del indigenismo y la sensación de que la única defensa son unos “Mossos d’Esquadra” que buscaban un oficio tranquilo pero no ingresaron en el cuerpo para jugarse el físico, obligarían a los dirigentes del “nuevo Estado” a buscar el pacto con la inmigración. Pero, al menos una parte de la inmigración, lo que percibirían es, no ya la posibilidad de un nuevo status-quo sino de dictar leyes propias e imponer reglas del juego. No olvidemos que la “natalidad catalana” depende casi completamente desde el año 2000 de la inmigración y que el grupo catalán originario ¡tiene la tasa de natalidad más baja de todo el mundo! Cataluña podría ser en apenas 30 años el primer Estado Islámico de Europa Occidental, ejemplo y modelo para otros en Francia y Alemania…

En apenas dos años el problema habría revertido a su situación originaria: se habría demostrado la imposibilidad y la inviabilidad de la independencia catalana. Las cosas volverían al punto de partida con algunas novedades: el nacionalismo habría quedado completamente desacreditado, la crisis de la identidad catalana (la lengua es un factor de identidad, pero no el único, y en Cataluña no hay otro factor “diferencial”) habría desmantelado el anterior cuadro autonómico y se habría generado un resentimiento sin precedentes entre Cataluña y el resto del Estado. Las cosas volverían a su cauce entre dos y cuatro años pero los conflictos, desconfianzas y resentimientos generados se prolongarían durante generaciones.


“Cabalgando el tigre”: Lo bueno del proceso independentista

Contrariamente a lo que algunos tienden a pensar, no todo el independentismo es “malo”. Tiene algunos aspectos “positivos”. Mejor que estalle un proceso independentista aquí y ahora, y no importa cómo se resuelva (a tenor de lo escrito hasta aquí o ese proceso fracasa inmediatamente antes de salir del cascarón, o la propia realidad aplasta al pollito recién nacido a poco abandonarla), a seguir con la inercia autonómica de los últimos 30 años. El problema no es solamente Cataluña y su independentismo interesada y artificialmente fomentado por la Generalitat, ¡el problema es el Estado de las Autonomías y la absoluta inviabilidad del “café para todos” de Adolfo Suárez! Y eso es lo que hay que replantear.

El hecho de que se iniciara un proceso independentista real en Cataluña implicaría necesariamente que las cosas a partir de entonces ya no serían iguales ni allí ni en el resto de España. Muchas cosas deberían de cambiar y de adecuarse: la constitución debería abolir sus “instituciones florero” (Senado, autonomías, diputaciones provinciales, la propia monarquía) esto es, debería reformarse profundamente. Se cerraría un canal (el que se inició en 1979 con los primeros Estatutos de Autonomía y que dio una fisonomía ambigua al Estado) y, necesariamente, se abrirían otros acaso mucho más razonables y racionales.
Es incluso probable que el patriotismo español saliera reforzado a la vista de los desmanes del nacionalismo y de sus malos resultados una vez puesto en la práctica (tanto si se produjera una secesión temporal como si se tratara solamente de un conato). El nacionalismo dejaría de ser considerado como una “ideología más” para ser tenido como un “crimen en sí mismo”. Podría reconocerse, así mismo, que el mayor crimen de ETA, el “crimen histórico”, no era el haber asesinado a 800 personas (lo que es un “crimen de derecho común” en el mejor de los casos y un conato de genocidio en el peor) sino el haber predicado la secesión de un territorio histórico del Estado.

Afortunadamente, en Cataluña las cosas no son tan dramáticas hoy por hoy y, en la práctica, el 1 o el 2% de banderas independentistas que se pueden ver en los balcones de algunos barrios no indican tanto la posibilidad de una independencia, como el domicilio de un gilipollas, literalmente, en el diccionario, “persona que se hace daño a sí misma”…

© Ernest Milà – infokrisis – ernesto-mila-rodri@gmail.com