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lunes, 28 de julio de 2025

DE EL EJIDO-2000 A ESPAÑA 2030, PASANDO POR TORRE PACHECO 2025 (1)

Ha vuelto a ocurrir: en una ciudad española ha estallado la cólera de los vecinos por la oleada de palizas, robos y molestias generadas por un pequeño grupo de magrebíes. Ahora ha sido en Torre Pacheco No era la primera vez. Hay que remontarse al año 2000 para comprobar el primer efecto indeseado generado por la inmigración ilegal: tres asesinatos de vecinos de El Ejido en el plazo de dos semanas, ¿los asesinos? Un palestino y un marroquí. Un cuarto de siglo después, sucesos similares se han repetido: un anciano apaleado por tres marroquíes, después de dos meses de robos continuos y molestias al vecindario, han hecho estallar a la ciudad de Torre Pacheco. La explicación de los medios oficialistas ha sido la misma que en 2000: “es un problema de xenofobia y racismo generado por la extrema-derecha”. Hubiéramos esperado una explicación más consecuente con los hechos…

NO SON “PROBLEMAS AISLADOS”, SON CHISPAZOS DE GUERRA CIVIL

Desde hace veinte años venimos advirtiendo en este mismo blog de los riesgos que tienen los países de Europa Occidental de sufrir una guerra civil con un triple carácter:

- étnico (porque estará protagonizada por gentes cuyas raíces están en África (independiente de la nacionalidad que tengan),

- religioso (porque el sexto pilar del islam que profesan casi todos ellos es precisamente la “yihad”) y

- social (porque multimillonarios como Zinedine Zidane o Lamine Yamal hay pocos y los sectores llegados con la inmigración quieren tener acceso a los escaparates del consumo… cuando su preparación profesional es deficiente y, por tanto, sus salarios son bajos, completados en muchos casos por las subvenciones y el trapicheo).

Hace veinte años decíamos: “Francia está al borde de la guerra civil”. En esos momentos había en el vecino país 2.000 barrios conocidos como “zonas particularmente sensibles”, eufemismo piadoso que otros preferían llamar como “zonas de non-droit”, esto es, zonas en donde la república francesa ya es una entelequia: ni entra la policía para evitar incidentes, gobiernan las mafias, la enseñanza de ha convertido en algo imposible (los centros son saqueados y los ordenadores robadas, como por arte de magia, aparecen en África del Norte), las inversiones sociales son dinero tirado a la basura y la “discriminación positiva” no ha servido para avanzar ni un milímetro en la “integración” de bolsas étnicamente procedentes de África.

Puede entenderse que el “cordón sanitario” formado en torno al Front National (hoy Rassemblement National) esté a punto de saltar por los aires). Su crecimiento ha sido tan espectacular como las maniobras de las distintas administraciones para detenerlo, reprimirlo, disolverlo, cancelar a sus dirigentes o ignorarlo: sigue creciendo. Otro tanto ha ocurrido en Alemania con la AfD, en Italia con Fratelli d’Italia, en Holanda con el Partido por la Libertad, en Portugal con Chega!, en Flandes con el Vlaams Belang y así sucesivamente…

Es fácil ver en estos partidos el futuro de Europa por mucho que los restos de la Internacional Socialista y la moribunda Internacional Demócrata de Centro, y sus corifeos de extrema-izquierda, se esfuercen en obstaculizar el avance de estos partidos, en 10 años, el futuro de Europa dependerá de siglas hoy denostada como “xenófobas y racistas”.

POR QUÉ LOS PARTIDOS POPULISTAS AVANZAN DE FORMA IMPARABLE

Fundamentalmente por tres factores:

1) El problema de la inmigración masiva, lejos de solucionarse se va agravando. Cada día menos ciudadanos son inmunes al problema y se ven afectados directamente por él: cada minuto que pasa, los medios oficialistas podrán seguir alardean de que no hay una incidencia significativa de la inmigración en episodios de delincuencia… pero, cada minuto que pasa, unas cuántas decenas de ciudadanos europeo dejarán de creer en ese “angelismo” a la fuerza, tras haber sido robados, desvalijados, violados, vejados, apalizados, por gentes de aspecto africano. Y ese número no descenderá: irá aumentando y vaciando de votos a las opciones que no contemplen medidas radicales para atajar de una vez por todas el problema. De forma más simple: ni las timoratas medidas propuestas hoy por la derecha liberal, ni los datos falseados difundidos por los ministerios del interior, sirven ya para encubrir la realidad: cada vez más gente les resta apoyo, confianza y credibilidad, porque han sufrido algún zarpazo en su propia persona o en gentes de su entorno que ha supuesto para ellos un baño de realidad.

2) Los partidos de izquierda y de centro-derecha han sido los que han generado esta situación en toda Europa Occidental, sin excepción. Y lo han hecho porque abrir las puertas a la inmigración les aportaba una sensación de “progreso económico” (el PIB crecía, no porque creciera la “riqueza”, sino porque a más población, más PIB), y les hacía “ganar competitividad” (la inmigración abarata, sin discusión posible, el precio de la mano de obra y, por tanto, a menos costes de producción, más “competitividad”. Tales eran los argumentos de la derecha liberal. En cuanto a la izquierda, el “angelismo” (“Welcome refugies”, “no se pueden poner puertas al campo”, “ningún ser humano es ilegal”) encubrían las dos principales razones por los que el PSOE y la extrema-izquierda estaban interesados en “cuentos más inmigrantes, mejor”:

  • Electorado de sustitución. La Internacional Socialista, comprobando que la clase obrera descendía en número en Europa a causa de la globalización y que los trabajadores que quedaban habían dejado de ser su principal clientela electoral, vieron en la inmigración una cantera de votos o, mejor, un electorado de sustitución.
  • La estafa humanitaria. La izquierda europea monopoliza la “ayuda al inmigrante”: en toda Europa Occidental, cientos de ONGs (sin control, sin auditorias, sin fiscalización) reciben cientos de millones del Estado, de organismos internacionales, de fundaciones vinculadas a centros de poder económico, en lo que se ha convertido en un verdadero negocio del que cada vez viven más parásitos clientelares de la izquierda. El problema en cifras: “alimentar a un ilegal en un centro es tres veces más caro que a un soldado o a un anciano en una residencia” (ver La Gaceta) ¿Conclusión? La inmigración es un “big business” para las ONG y para los gobiernos…

3) En Europa Occidental, salvo en España y Portugal, la inmigración es un viejo problema que data de principios de los 70. Anterior aún en el Reino Unido. Desde entonces, todas, absolutamente todas las políticas que se han empleado, no ya en “asimilar”, sino ahora en “integrar” a los inmigrantes, han fracasado estrepitosamente en toda Europa Occidental, sin excepción. Incluso cuando empezó el fenómeno en España, en 2006, cuando Aznar abrió las puertas, ya era evidente ese fracaso. Sesenta años de fracasos son como para empezar a pensar que las políticas de paños calientes no son la solución. Esa sensación de que los inmigrantes no hacen nada para integrarse es la que va avanzando en toda Europa, así como la de que los gobiernos están “comprando” la paz étnico-religiosa-social a golpe de subsidio y de mirar a otro lado en las estadísticas de delincuencia, prisiones, peligrosidad y terrorismo.


Curva de crecimiento de la inmigración: no se incluyen los nacimientos de hijos de inmigrantes en territorio español, ni las reagrupaciones familiares. Durante el gobierno de Rajoy, la inmigración subió, pero ha sido durante los períodos de gobierno de Zapatero y Sánchez cuando las cifras se han disparado

En Europa Occidental existe una opacidad absoluta para acceder a todos los datos reales y globales de lo que nos está costando la inmigración ilegal y masiva. Siempre se obtienen datos parciales y nadie, incluso, puede asegurar que no estén manipulados. Lo cierto es que crece la sensación de que la inmigración supone una losa económica y que, en lugar del argumento aportado de que “vienen a pagar las pensiones de nuestros abuelos”, se está imponiendo la triste realidad de que “viene porque aquí se reparte la sopa boba”. Y esa sopa boba se podrá repartir mientras haya margen para el endeudamiento: pero ahora ya empieza a circular la idea -muy real por otra parte- de que ese margen se está acabando y que la UE está sobreendeudada. Países como España, en una situación económica catastrófica y con un negro futuro, no estarán en condiciones en los próximos años de mantener una inmigración subsidiada. Así pues, las alternativas en este terreno son tres:

  1. o bien disminuyen los subsidios a la inmigración (lo que, inmediatamente generaría un estallido social)
  2. o bien el fisco muñe todavía más a la clase media española (lo que está generando directamente la salida masiva de titulados universitarios (100.000 cada año se van a trabajar al extranjero, donde los salarios son más altos y la presión fiscal más suave, mientras que, anualmente, entre 150 y 300.000 inmigrantes nuevos llegan a España esperando vivir de la caridad del Estado, es decir, de más impuestos a cada vez menos españoles en condiciones de pagarlos).
  3. o bien el Estado resta dinero de otras partidas presupuestarias para seguir comprando “paz étnico-religiosa-social”. Y es fácil suponer que el Estado no va a ahorrar en burocracia, no va a restringir su tendencia al gigantismo (los amigos, los familiares, los cuñaos de la clase política, son muchos y todos aspiran a vivir del Estado), así que el dinero para seguir subsidiando a la inmigración solo puede salir de restringir los emolumentos percibidos por los sectores más débiles de la sociedad: pensionistas, defensa, cuerpos de seguridad, funcionarios…

SI AZNAR HUBIERA SIDO CONSECUENTE EN 1996…

Núñez Feijóo, a la vista de que los sondeos de opinión deban a Vox un incremento en la intención de voto, con lo que las esperanzas del PP de gobernar en solitario, van disminuyendo, ha recuperado el tema de la inmigración: tarde, demasiado tarde… Está claro que, como ha propuesto, los delincuentes extranjeros que han cometido un delito en España, deben ser expulsados cuando son ilegales y que los inmigrantes “legales” que hayan cometido “determinados delitos” también deben ser expulsados… ¿Eso es todo? ¿Y quién resarce a las víctimas? No, señor Feijóo, el problema es más grave: un ilegal viola a una chica… ¿basta con expulsarle? En absoluto: primero cumplir la pena de prisión, trabajar en la cárcel para pagar la indemnización, los costes del proceso y de la manutención en prisión y luego, naturalmente, expulsión. Y otro tanto para los inmigrantes “legales”, no por “determinados delitos”, sino por cualquier delito, incluida la okupación de viviendas.

Feijóo no ha entendido todavía, como no lo ha entendido el episcopado español que los problemas no se solucionan con medias tintas, sino con soluciones radicales: Alcatraz y sus cocodrilos, Bukele y su macroprisión, 800.000 deportaciones desde que Trump subió al poder: esas son las medidas que han convertido a El Salvador de ser uno de los países con más criminalidad del mundo, a ser el país más estable, tranquilo y alegre de Iberoamérica ¡en apenas tres años! En EEUU la inmigración ilegal se ha reducido un 80% y a poco que siga esta política, se reducirá a cero. Medidas “blandas” no contribuyen a atajar el “efecto llamada” y este, en España, es demasiado denso y pesado como para que las medidas propuestas por Feijóo pudieran tener eficacia alguna.

Por otra parte, es justo pensar que Feijóo ha realizado estas declaraciones en plena “crisis Montoro” (que da credibilidad a la línea de defensa del PSOE que se reduce al consabido “y tú más” ante los casos de corrupción), sin pensar excesivamente y sin comprometerse más allá de la “línea de seguridad” marcada por el grupo predominante en la UE (socialdemócratas+centroderecha). Se trataba, para él, seguramente, de restar votos a Vox. Solo eso.

Puestos a recordar, vamos a ejercer la “memoria histórica”: los incidentes de El Ejido en el año 2000 sucedieron con Aznar en el poder… y los argumentos utilizados para demostrar que habían sido una explosión de “xenofobia y racismo” (haciendo todo lo posible por olvidar a los tres ciudadanos españoles muertos: una cajera de super, un agricultor que había contratado a su asesino y un amigo de ese agricultor) han sido exactamente los mismos que tras los incidentes de Torre Pacheco (“xenofobia y racismo”… olvidando que todo se inició, como en El Ejido, tras una escalada de delincuencia que culmino con una paliza injustificada e injustificable a un abuelo). Durante el período de Aznar entraron 3.000.000 de inmigrantes y esa política de puertas abiertas se justificó con la baja tasa de natalidad de los españoles.

Las estadísticas son incontestables: el PSOE es el principal responsable de la pérdida de cohesión social en nuestro país, de su islamización creciente y, por supuesto, el principal beneficiario del "negocio de la inmigración".

Las palabras del PP en inmigración, como en cualquier otro tema, son tan increíbles y merecen la misma respuesta que las del PSOE. Hoy más que nunca es preciso desmontar la “santa alianza” que gobierna en Europa (socialdemocracia+centro-derecha) y que se alterna en España (PP+PSOE).

Lo más dramático es que, si en 2000, se hubiera abordado una inteligente política de natalidad (mediante bonificaciones a la maternidad, ayudas económicas, preferencia de parejas con hijos a pisos de protección, etc, etc), hoy dispondríamos a una generación de jóvenes españoles de 30 años, una mayor cohesión social, menos delincuencia e inseguridad y se hubieran evitado episodios homicidas de terrorismo (11-M, Ramblas), cifras entre la mitad y dos tercios menores de “violencia doméstica”, actividades mafiosas y, sobre todo, los innumerables chispazos de agitación étnica (exactamente igual a la que viene produciéndose en Francia en los últimos 20 años, en cada vez más zonas: solo este año, recordamos incidentes en Salt por el desalojo de un “imán okupa”, incidentes en Polinyá hace quince días por detención de un grupo de menas que actuaba impune y descaradamente robando en la fiesta mayor del pueblo -al día siguiente, por cierto, ardía ma mezquita de la ciudad-, protestas en Alcalá de Henares por el centro de menas, polémicas por el odioso reparto de menas realizado por el gobierno “castigando” las comunidades que no están en sus manos, y así sucesivamente).

Por el momento, Interior está en condiciones de desplazar a sus unidades más eficientes en la disolución de disturbios a los lugares de tensión… pero, ¿y qué ocurrirá cuando ya no se trate de “chispazos”, sino de una oleada insurreccional como las intifadas que han recorrido Francia desde principios del milenio…?

 








 

viernes, 30 de junio de 2023

CRÓNICAS DESDE MI RETRETE: PARIS, ENSAYO GENERAL PARA LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE 2024

Los incidentes que se están desarrollando en París en estos días, protagonizados por lo que allí llaman “la racaille” (equivalente a “la escoria”), dicen que han sido provocados por la muerte de un menor que trató de huir de la policía. No es cierto, como tampoco es cierto que los incidentes muy similares que tuvieron lugar durante la final de la Champions hace algo más de un año fueran “espontáneos”. De hecho, desde la intifada de 2005, que se prolongó durante más de un mes, tampoco hubo nada imprevisto: todo esto -y lo que seguirá- es el resultado de haber admitido, en Francia desde los años 70, a flujos masivos de inmigración descontrolada. Aquellas aguas, trajeron inevitablemente, estos lodos. El problema no es hasta cuándo se prolongarán estos incidentes -es verano y la sangre está más caliente que en otras épocas del año- sino lo que ocurrirá el año que viene por estas fechas, cuando la irresponsabilidad y las mordidas de las que se hizo acreedor el Comité Olímpico Internacional situaran en París las próximas olimpiadas. Hará falta situar un blindado en cada esquina y unidades de paracaidistas en los terrados con orden de disparar a matar, para mantener el orden ¿Apostamos? Si Macron sobrevive a la que se avecina, puede decirse que está tocado con la gracia celestial…

EL PARÍS QUE CONOCÍ

En 1980 yo era de los que pensaba que París era la mejor ciudad del mundo. Mientras estuve allí, viví en varios barrios. Por supuesto, la pequeña habitación en la isla de Sant Louis desde cuyo ventanuco se podía ver el ábside de Notre Dame, era mi lugar favorito. Como también el apartamento en la Avenue Versailles, esquina Exelmans. O la Montaigne de Sainte Genevieve y la place de la Contrescarpe en el Latino. Y, cómo no, la rue Gay-Lussac. En aquellos años, ya había “barrios peligrosos”. Ir, por ejemplo, por Stalingrad, prolongación de la zona golfa de Pigalle, era lo más parecido a sumergirse en la qashba de Argel. Los macarras, los burdeles y las putas de la rue Saint-Denis también eran como para no tomárselos a broma. Y, en la zona en donde estuvo la sede de Ordre Nouveau, en la rue des Lombards, no muy lejos de les Halles, también había que ir con tiento. Zonas, como Place d’Italie, estaban tomadas por los “amarillos”. Me di cuenta cuando me dieron las llaves de un apartamento situado en un rascacielos frente a la universidad de Tolbiac y, esperando el ascensor, todos los que me rodeaban eran orientales. En la prisión de La Santé, todo estaba rigurosamente distribuidos: los subsaharianos en unos módulos, los argelinos en otros, los europeos en los que quedaban. Ni siquiera los argelinos querían estar con los argelinos.

Buscado en España, tras una manifestación contra el local barcelonés de la UCD, en el que se produjeron algunos incidentes leves, tuve que refugiarme en Francia una temporada. Casi agradecí tener que irme: era la posibilidad de vivir “la aventura”. Y la experimenté hasta las heces. Nada más llegar a París, A. Robert, antiguo Secretario General de Ordre Nouveau me dio las llaves de un apartamento en Courveneuve. En plena banlieu, no lejos de Saint-Denis, población de donde había sido alcalde Jacques Doriot. Allí vivía ya una amplia comunidad argelina y subsahariana. Demasiado para mi gusto, pero el ambiente que se vivía era relajado, tranquilo, pacífico, en una palabra.

EL PARÍS QUE VÍ CAER

A lo largo de los veinte años siguiente volví una y otra vez a París, visité los barrios nuevos que se habían ido construyendo durante el período de Mitterand. Lamenté que la masificación turística hubiera erosionado aquella capital. La última vez que volví fue en 2000 cuando se celebró el congreso del Front National, tras la escisión de los “megretistas”; tres años después Jean Marie Le Pen llegaría a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Era normal: lo que media entre 1980 y 2000, lo que vi directamente, fue la caída en picado de una ciudad. El abandono, la delincuencia, la masificación, la locura, parecían haberse apoderado de París. Recuerdo que, dando una vuelta a primera hora, por Saint Michel vi a un colegio de primaria dirigirse hacia Notre-Dame: de los 30-35 niños, apenas dos, quizás tres como máximo, eran de origen europeo. Aquello era inviable. No he querido volver nunca más a París. Ya he reconocido que lloré cuando vi como las llamas se apoderaban de Notre-Dame.

En 1970, en Toulouse ya me había perdido por algún barrio completamente islamizado y luego, en Perpignan, en el barrio de Saint-Jacques, vi como los argelinos disputaban a los gitanos el control de las calles. Y llegó la intifada de 2005 en París. Recuerdo lo que escribió nuestro llorado Guillaume Faye: “son los primeros chispazos de una guerra civil que será a la vez racial y social”. Tenía razón.

En los veinte años que siguieron se ha convertido en una tradición el incendio nocturno de vehículos: hoy, que ardan 40 en una sola noche es lo más normal y algo que no altera a casi nadie. Como el que sean entre 200 y 400 los que arden en fin de año. Normal. ¿Quién los incendia? Obviamente, “la racaille”. Y es evidente que, amordazados por la corrección política, por el arsenal legislativo emanado desde los ministerios de la verdad, nadie pueda decir en voz alta, bien alta, clara y nítida, de dónde ha salido esa “racaille”, quién la forma y a que grupos étnicos-sociales pertenecen.

“SER FRANCES” Y “HABER NACIDO EN FRANCIA”, NO SON LO MISMO

Es algo parecido a lo que ocurre en España con la violencia de género: el mal en ascenso, no puede atajarse porque existe una negativa deliberada a certificar qué grupos étnico sociales protagonizan esa violencia. No vale decir -ni en Francia, ni en España- que los incidentes estén protagonizados “por españoles, nacidos en España”. Para ser “español” hace falta estar integrado en la sociedad española, de la misma forma que para poder ser considerado “francés” hace falta algo más que tener pasaporte francés.

Y los “papeles” europeos se han repartido con una alegría irresponsable a personas que, en muchos casos, ni siquiera hablaban nuestras lenguas romances o germánicas, ni siquiera tenían la más mínima intención de integrarse, ni creían tener ninguna obligación con los Estados europeos, más que el de darles un número de cuenta corriente para que les ingresaran los subsidios y las subvenciones.

Miente -o, lo que es casi peor, se equivoca en su idealismo cándido- quien diga que la inmigración masiva ha “enriquecido” a Europa. Mirad las calles de París y lo comprobaréis.

PREPARAD EL FUNERAL POR LAS PRÓXIMAS OLIMPIADAS

En julio de 2024 deberían celebrarse los XXXIII Juegos Olímpicos en París. No sé que va a ser peor: que se celebren (veremos los incidentes de la Champions reproducidos durante quinces días y con un mayor nivel de violencia y agresividad) o que no se celebren (reconociendo implícitamente que las sociedades multiétnicas son inviables). Lo que si sé es que Macron puede encomendarse a sus hados porque la va a resultar muy difícil demostrar en las siguientes elecciones presidenciales, previstas para 2027, que conseguirá mantener el orden en las calles. Por poco que Marina Le Pen haga, tiene asegurado dormir en El Elíseo en el verano de ese año.

Lo que se está viviendo en París estos días -y lo que se va a vivir en los próximos días- certifica que la policía francesa está inerme ante la delincuencia: que puede dar el alto y ver como el delincuente huye -como en el caso de Näel, el joven de 17 años, pequeño delincuente que circulaba sin carné, con antecedentes y en un vehículo, del que las informaciones dicen que era “muy potente”, pero que evitan aclarar si era suyo. La prensa progresista tiende a “beatificar” a Näel, mientras que los sindicatos policiales lo han descrito como un “matón de barrio” y a sus padres (la madre ha organizado las movilizaciones) como “incapaces de educar a su hijo". Esa prensa ha exaltado que se matriculase en el liceo Louis-Blériot en Suresnes, “donde asistió a clase seis meses”, añadiendo poco después “antes de ausentarse el resto del año escolar”. O que se lance un tupido velo sobre la propiedad del vehículo (que desde luego no está al alcance de una familia de las banlieus).

ALGUNOS PUNTOS DIFÍCILMENTE REBATIBLES

La muerte de todo ser humano es una tragedia. Pierde todo lo que tiene, incluso la posibilidad de rectificar errores pasados. Obviamente, se trata de que muertes de este tipo no vuelvan a repetirse, pero si nos limitáramos a afirmar esto, nos quedaríamos en el cómodo lecho recorrido por los peces muertos que siguen la corriente. Hace falta añadir algo más y hacerlo con todo el realismo de lo que seamos capaces:

1. Algo ha fallado en los últimos cuarenta años en Francia y en toda Europa. En ningún lugar del continente se ha logrado “integrar” a la inmigración masiva.

2. La ley es igual para todos, hay que cumplirla: si alguien es parado por la policía, no hay excusa para no parar. Si no se para, si se escapa, uno debe atenerse a las consecuencias. Kyllan Mbappé, queda disculpado -por ser futbolista y no sociólogo o filósofo- al llamar al fallecido sin ironía “este angelito”. Cuando declinen los incidentes conoceremos el historial del fallecido y entenderemos mejor porqué huyó cuando le pidieron la documentación.

3.  En una sociedad castigada por la delincuencia étnica, como la francesa o la norteamericana, no es raro que se los grupos que protagonizan mayoritariamente actos ilegales sean sometidos a un control más habitual que otros grupos mayoritariamente inofensivos. Raro sería que se pidiera la documentación a turistas suecos o a japoneses que fotografían la arquitectura de Gaudí. Todos -salvo los que se niegan a reconocerlo- intuyen que grupos albergan los mayores contingentes de delincuencia.

4. Desposeer a la policía de autoridad para cumplir su misión supone realizar un doble salto mortal sin red: si no hay más delincuencia es porque, esencialmente, la policía cumple con las funciones que le son asignadas. Persígase a los policías, sométaselos a sospechas y se retraerán de sus funciones. Dado que el vacío no existe, la delincuencia aumentará.

5. La intuición de Faye a finales del siglo XX de que Europa camina hacia una guerra civil étnica, religiosa y social, se ha cumplido. No es una profecía: es una realidad. Reconocerla, equivale a reconocer el fracaso de la reglamentación europea sobre inmigración y la ruina sin el más mínimo resultado de las medidas de integración positiva y de subvenciones entregadas.

6. Cuando se llega a la conclusión de que las políticas adoptadas por derechas, por izquierdas, por instituciones nacionales e internacionales, son erróneas, el sentido común exige cambiar en dirección opuesta. Creemos que, en la actualidad, ya va a ser muy difícil no alcanzar el último grado de un conflicto de esta naturaleza -la guerra civil-; lo que estamos viendo hoy son los habituales choques entre vanguardias que preceden a las grandes batallas.

7. De las tres alternativas para la inmigración (asimilación, integración, multiculturalidad) han fracasado las dos últimas (pensar que el inmigrante podía integrarse en la sociedad de acogida recibiendo estímulos económicos y culturales, y pensar que la convivencia entre culturas separadas por brechas antropológicas es viable). Así que solamente queda la ASIMILACIÓN que se resume en “integración o expulsión” y, poco importa lo que diga el DNI. Ahora bien, para ello es preciso tener el valor de finir lo que es Europa, lo que es la cultura europea, lo que es el modo de vida europeo y lo que son los estándares europeos. Algo que la UE no ha estado en condiciones jamás de definir.

Para completar la lectura de este artículo ver:

10 VERDADES INCUESTIONABLES SOBRE LA INMIGRACIÓN MASIVA

UNA NUEVA FASE DE LA INMIGRACIÓN MASIVA

NOTRE-DAME, ¿POR QUÉ CREO QUE FUE UN ATENTADO?

LAS VIDAS DE LOS EUROPEOS IMPORTAN








 

 


lunes, 3 de octubre de 2016

Inmigración: 10 principios del sentido común


Hemos traducido y adaptado este artículo de Guillaume Faye publicado el pasad 29 de junio de 2016. Vale la pena hacer algunos comentarios previos. Alude al “comunitarismo”, un término que todavía no se suele utilizar en España y por el que hay que entender una concepción de la ciudadanía basada en que sus componentes compartan los mismos referentes morales, lingüísticos y culturales por el hecho de pertenecer a la sociedad civil y recibir los derechos derivados de la ciudadanía. El progresismo francés y buena parte de las fuerzas conservadoras creen que esta noción es la que hay que transmitir a la inmigración árabe-africana. Lamentablemente, después de 40 años, de prédica, ni en Francia, ni en lugar alguno de Europa, se ha conseguido llevarlo a la práctica. En segundo lugar, al lector no se le escaparán varias alusiones al Front National, sino crítica, sí al menos, escépticas en relación al giro que ha dado durante su proceso de “desdiabolización”. Faye es, sobre todo, un divulgador de ideas. No tiene porqué preocuparse de ganar votos para una formación concreta. De ahí que pueda permitirse unos niveles de libertad propios de los que no están vinculados a ningún partido. Hemos conservado tales alusiones, aun a riesgo de poder confundir a algunos lectores en la confianza de que los europeos tenemos ante el futuro dos momentos estratégico: el primer es el de contener a la inmigración, el segundo, de revertirla. Pero nada de todo esto puede hacerse sin acceder al poder. Y para hacerlo, obviamente, hay que moderar el discurso.

Inmigración: 10 principios del sentido común
29 DE DE JUNIO DE, 2016 POR GUILLAUME FAYE
El debate sobre Islam, laicismo, integración, asimilación, "comunitarismo", la "radicalización" anti islámica, etc. está desconectado de la realidad y del sentido común, se ha intelectualizado, por lo que resulta completamente inútil. En realidad, más que un debate es una ensalada de supuestos ideológicos y la expresión de deseos piadosos. Pero el eje del problema es práctico, es material, demográfico, cuantitativo, y sobre todo también étnico. Siguen a continuación diez principios que deberían resultar obvios.  

miércoles, 4 de enero de 2012

Barcelona: Otro chispazo de la guerra étnica


Info|krisis.- En la tarde ayer 3 de enero se produjo un extraño episodio en el barrio de Sant Martí de Provençals de Barcelona con el resultado de un subsahariano muerte. Poco después se iniciaban incidentes en toda la zona que, dependiendo de los medios de comunicación, eran o bien “muy graves” (incluso “gravísimos”) o bien se limitaban al vuelco de algunos contenedores. Ni la Delegación del Gobierno, ni, por supuesto, la Consellería de Interior dieron inicialmente grandes explicaciones sobre lo sucedido. Es más, se intentó ocultar tanto el origen étnico del muerto como el de los presuntos autores del crimen y no ha sido sino hasta primeras horas de hoy –después de una noche tensa en el barrio y de que los Mossos d’Esquadra tuvieran que rechazar varios ataques de las bandas étnicas- cuando ha sido imposible ocultar las dimensiones de lo sucedido.