viernes, 7 de diciembre de 2018

365 QUEJÍOS (215) – TRANS-HUMANISMO Y POST-HUMANISMO (5)


Sería ocioso ir más allá de lo dicho sobre el trans-humanismo. Toda ahora la ingrata tarea de proponer un juicio de conjunto y también una alternativa. Para ello, hará falta volver a lo dicho en los primeros párrafos de la primera entrega de esta serie: el “humanismo” (como filosofía que sitúa al individuo en el centro de la historia) debe ser superado. A pesar de que los trans-humanistas generen un baile de confusiones y aludan a que su intento debe conducir a la “post-humanidad”, entendida como una “superación del actual estadio evolutivo de la humanidad”, nosotros creemos mucho más sensato revalorizar el sentido de lo humano (mediante el reforzamiento de todo el régimen de identidades que constituyen sus puntos de referencia: identidad cultural, identidad sexual, identidad nacional, identidad étnica, identidad social, identidad personal) integrando los adelantos técnicos procedentes de las ciencias de vanguardia.  No es la humanidad lo que precisa ser “superado” sino la concepción “humanista” que ha sido hegemónica, primero en el terreno del arte y de la cultura, luego en el de la filosofía y, finalmente, en el de la religión y la política.

El avance de las ciencias es algo que no es posible detener, ralentizar, ni siquiera orientar. Pero, las ciencias -al igual que la economía- no son fines en sí mismos, sino medios para alcanzar un fin. Y ese fin no puede ser otro que contribuir al aumento del bienestar de la sociedad y, por tanto, de su estabilidad.

No importa, por ejemplo, que la nanotecnología, la medicina o la farmacología, garanticen que la vida pueda prolongarse en condiciones normales, 130 años: hace falta, prever lo que esto puede suponer, especialmente si la privatización de la sanidad, hace imposible el acceso a  estos avances para la mayoría. Obviamente, se retornaría a la “lucha de clases” que, en el fondo, fue una respuesta de las clases desfavorecidas a las clases pudientes y que ahora pasaría a ser, de nuevo, una lucha por la supervivencia bajo otro formato.

No importa, así mismo, que la robótica y la inteligencia artificial eliminen el 75% de los trabajos actualmente existentes: de lo que se trata es de que quienes se liberen del trabajo tengan la posibilidad de encontrar otros alicientes y dar un sentido a sus vidas. Y, por supuesto, sobrevivir sin trabajar… ya que los puestos de trabajo no serán accesibles a todos, ni siquiera atendiendo a su preparación ni a su capacitación profesional.

En cualquiera de estos dos casos, y en otros muchos que se puedan presentar, hará falta reformar las estructuras del Estado y garantizar que éste estará en condiciones de entregar salarios sociales a cambio de determinadas prestaciones, servicios o tareas. Por lo mismo, hará falta olvidarse del bíblico “creced y multiplicaros” y actuar en dos direcciones: estabilizar la población de las naciones, estabilizar las sociedades, procurar que sean lo más homogéneas posibles, y generar las mejores condiciones de vida y de educación para los nuevos nacimientos. En estas condiciones, los Estados deberán imponer profundas reformas educativas tendentes a forjar el carácter de los jóvenes y, al mismo tiempo, medidas eugenésicas: “menos, pero mejores”. Por otra parte, no hay que olvidar que no existe “desarrollo sostenible” en el planeta tierra, sino que el planeta tiene unos recursos limitados que deberán ser administrados de la manera más prudente posible. Y para ello hará falta optimizar el número de habitantes del planeta y no escandalizarse por la reducción de la población en Europa: “menos, pero mejores”. El problema radica, especialmente en países (China, África y el mundo árabe) de demografía explosiva de la que Occidente debe protegerse.



En el terreno político, las doctrinas humanistas (liberalismo, socialismo, marxismo) ya no responderán a las exigencias del tiempo nuevo, ni, por tanto las “partidocracias” actuales podrán mantenerse: será preciso reconocer que la democracia solamente es viable cuando toda la población alcanza unos niveles de cultura cívica, capacidad crítica y bienestar óptimos, pero es inútil y se pervierte su sentido en situaciones de indigencia cultural, masificación y amputación de la posibilidad de establecer juicios objetivos sobre la actuación de los gobernantes.

Estamos persuadidos, igualmente, que, en efecto, nos aproximamos a una “nueva era” e, incluso que está implicará la superación de lo que ha sido en la anterior, el eje de la cultura occidental (el cristianismo, que los newagers vinculan a la Era de Piscis), pero no será  (como pretenden esos mismos medios) la “era de la Humanidad” lo que se imponga, sino que (al igual que Piscis tiene su complementario en Virgo, la Virgen y ésta, efectivamente tiene un papel muy importante en el cristianismo) la “nueva era” puede depender, en grandísima medida, del signo opuesto a Acuario, el de Leo, que introduce un nuevo elemento en la ecuación: la jerarquía. La resultante será, pues, una nueva humanidad que recupere de nuevo la idea de Orden, implícita en la noción de jerarquía. Pero, sin necesidad, de recurrir a las concepciones puestas de moda por los newagers, cabe prever que, tras el “horizontalismo” que se ha impuesto de manera creciente desde la Revolución Francesa y que, en este momento, está agotado llegando a sus últimas consecuencias, se impondrá un retorno del péndulo hacia el “verticalismo” y, solamente se tratará de evitar, que no sea ni la capacidad económica, ni la brutalidad, o la simple tecnocracia, en función de la que se reorganicen los sistemas jerárquicos, sino en base al carisma, el liderazgo, la capacidad de organización y de mando, los valores personales y su fidelidad hacia ellos y la capacidad de entrega de la persona a la sociedad con el reconocimiento de que lo comunitario es superior a lo individual.

No se trata, por tanto, de renegar a los descubrimientos y avances científicos, sino de negar, en primer lugar, la idea de “progreso”. Tales avances pueden ser empleados en realizar la Utopía, o bien, hacia todo lo contrario: para convertir el mundo en un infierno. En segundo lugar, se trata de reconocer que las sociedades humanas precisan, para ser viables y facilitar la vida a sus miembros, ser estables. Por tanto, se trata de combinar ambos polos: evitar que el progreso científico convulsione cada veinte años a la humanidad y facilitar el que los Estados puedan aplicar reformar que vayan al paso con estos avances científicos. Para ello será preciso dotar a las sociedades y al propio Estado de unos valores que permanezcan inalterables y se sitúen por encima de los cambios.

En este esquema está implícito la alternativa al trans-humanismo y lo que podemos definir como post-humanismo: una síntesis entre Tradición y Revolución. Tradición en los valores. Revolución en la integración de los avances técnológicos en el devenir social. Todo ello bajo tres principios: Orden (estabilidad y referencia a valores inalterables), Autoridad (derivada del liderazgo, de las capacidades individuales y de la voluntad de poder puesta al servicio de la sociedad, más necesaria aún en el momento de la reconstrucción, tras las desintegraciones actuales) y Jerarquía (organización de la sociedad en distintos niveles en función de sus capacidades e intereses). Esto implicaría, en síntesis: restaurar los regímenes de identidades que han venido siendo tradicionales e inseparables de la humanidad.

En definitiva, de lo que se trata es de recuperar un tipo humano “tradicional” para un determinado momento de la historia caracterizado por el impacto de las vanguardias tecnológicas. Solamente esta combinación conseguirá disipar las fantasías distópicas del “trans-humanismo” y la superación de la filosofía “humanista”, de la que el primero es solamente su consecuencia más extrema.

Leer Trans-Humanistas y Post-Humanistas (Parte V)




jueves, 6 de diciembre de 2018

365 QUEJÍOS (214) – TRANS-HUMANISMO Y POST-HUMANISMO (4)


No puede decirse mucho más del trans-humanismo. Cada una de las corrientes que lo conforman tiene una amplia y variada literatura en la que pueden identificarse una serie de errores comunes a todas ellas. Hay que distinguir, en especial, lo que es un campo de investigación científica de los gurús que lo insertan dentro de una perspectiva de superación del género humano. Así, por ejemplo, si bien la robótica puede alcanzar una importancia capital en los próximos años, incluyendo una alteración radical del mercado laboral, o bien la microinformática que tenderá cada vez a desarrollos más espectaculares y a una mayor miniaturización, o si la nanotecnología y la ingeniería genética consiguen llevar adelante sus proyectos más avanzados, es cuestionable que consigan el objetivo propuesto por los trans-humanistas: la superación de la humanidad mediante la tecnología. En cuanto al resto de corrientes, sus especulaciones tienen un valor muy desigual y siempre están realizadas en función de presupuestos poco racionales y, en algunos casos, absolutamente irracionales.

Así pues, vamos a intentar realizar una crítica de conjunto a las posiciones trans-humanistas y a valorar el fenómeno en su conjunto.

Optimismo tecnológico

El optimismo del que hacen gala las corrientes trans-humanistas es, en ocasiones descabellado y atañe especialmente a la vertiente tecnológica. Si hasta ahora, en los últimos doscientos años, la ciencia ha avanzado extraordinariamente y en los últimos cincuenta años se ha producido una aceleración aún mayor y procedido a la apertura de nuevos campos ¿Por qué no hay que pensar que en el futuro esté proceso se ralentizará? Los trans-humanistas afirman que seguirá de manera cada más acelerada.

Olvidan que, si bien en algunos campos (la aviación, por ejemplo), se ha progresado extraordinariamente desde que (los hermanos Wright volaron en su primitivo biplano por primera vez en 1903 y 65 años después el hombre pisaba la Luna), lo cierto es que el desarrollo ha sido desigual (los aviones comerciales son hoy iguales a los de hace cincuenta años) y no siempre a la velocidad prometida (la llegada a Marte se esperaba para la última década del siglo XX. En otras áreas el progreso se ha estancado (la cohetería capaz de hacer que un ingenio abandone la gravitación terrestre apenas ha mejorado desde el lanzamiento de la primera V-2 en 1943 y, en cualquier caso, dista mucho de garantizar la colonización de otros planetas) o la velocidad es insuficiente en relación a las necesidades (las dificultades para la creación de una estación espacial no están suficientemente resultas para garantizar una presencia prolongada de un humano fuera del espacio exterior).

Olvidan también que otras tecnologías crean tantos problemas como los beneficios que aportan (los conservantes y aditivos de los alimentos, han resuelto algunos problemas, pero están en el origen -junto con otros factores- del aumento desmesurado de determinadas enfermedades), otras se encuentran todavía en fase experimental (la “fusión en frío”) y no hay perspectivas de que se logre llegar -al menos a plazo medio- al final buscado (la elaboración de una fuente inagotable de energía). Hay tecnologías que se desarrollan aceleradamente, pero no al ritmo que imaginan o quieren ver los trans-humanistas (la robótica).

Podríamos seguir repasando cada uno de los campos y comprobaremos que los trans-humanistas se han dejado influir por un optimismo desmesurado y confuso, como el niño al que le regalan un muñeco de trapo y, finalmente, termina hablando con él, en la medida en que su imaginación basta para insuflarle vida propia. Algo parecido ocurre con los trans-humanistas que se han visto infectados por las ideas del progreso indefinido de las ciencias… cuando la realidad dice que las ciencias (y mucho más, las técnicas) tienen un rápido y espectacular crecimiento, pero no siempre su desarrollo posterior sigue a la misma velocidad.

Pérdida del sentido de la humano

En cierto sentido los trans-humanistas son víctimas de un movimiento más amplio, el mundialismo, pero al mismo tiempo comparten los mismos contenidos. En efecto, el mundialismo es aquella corriente que desea ordenar el globo terráqueo como una unidad cultural, étnica, religiosa, bajo el gobierno de una élite. Para ello les es preciso negar todos los regímenes de identidades que puedan darse: y ahí está la UNESCO, punta de lanza del mundialismo, para predicar la abolición de todo tipo de identidades, calificadas por ellos, como causantes de las “diferencias” y de la “desigualdad”, en beneficio de un mestizaje culturales y étnico, la desaparición de los Estados Nacionales en beneficio de un internacionalismo global, la desaparición de las identidades sexuales (y, por tanto, de la familia) para llegar a una humanidad situada por encima de los géneros y en el que la paternidad sea un hecho fortuito que puede realizarse en un útero mecánico.

Dentro de esta perspectiva de pérdida y destrucción de cualquier punto de referencia identitario, hay que situar el trans-humanismo que incide en el último frente: la destrucción de la propia identidad humana. Desde el momento en el que los trans-humanistas sostienen que la personalidad puede trasladarse a un soporte informático y, por tanto, se puede superar la degradación celular y aspirar a la inmortalidad, haciendo que los pensamientos, recuerdos y todo lo que contribuye a construir una personalidad, pasen a residir en “la nube”, lo que están haciendo es, no solamente mostrar su incomprensión por lo que es la “vida”, sino tratar de borrar el rastro de la “identidad humana”. Es significativo que algunos trans-humanistas lleguen a hablar de que toda la humanidad, conectada en red, tendrá un “espíritu único” similar al de una colmena o un hormiguero.

Somos seres humanos en tanto que poseemos sentidos, imaginación, cuerpo físico, instintos, pensamiento lógico, y la posibilidad de trascender a todo ello mediante algo que la ciencia todavía no ha logrado explicar y sobre lo que la psicología no ha construido una teoría válida, el alma. Si falta alguno de estos elementos, no estamos ante un ser humano, ni siquiera ante un ciborg: ¿a partir de qué punto -cabría plantear- un ser humano al que se le van añadiendo prótesis y sustituyendo partes biológicas mediante prolongaciones mecánicas puede ser considerado “humano”? que no es más que parafrasear la antigua pregunta lanzada por los presocráticos: ¿cuántos granos de arena hacen falta para poder hablar de un montón? Y, sin embargo, la respuesta es simple: un ser humano deja de serlo cuando su soporte físico deja de generar pensamiento lógico y sus células entran en una fase de pudrimiento.

Los trans-humanistas tienden a confundir planos que siempre han estado perfectamente diferenciados: la técnica por un lado y la vida por otro. Y, sobre todo, ignoran una idea todavía más importante: la de “jerarquía”, esto es la organización de los conceptos en distintos niveles. Si hubieran tenido en cuenta el concepto de “jerarquía” (demolido a partir del concepto liberal de “igualdad”, excluyente con él) hubiera aceptado que la técnica es un instrumento al servicio de lo humano y que, por tanto, está por debajo de lo humano: depende de lo humano y no puede reverenciarse como algo superior a lo humano, ni como el destino de lo humano al que nos acogeremos, no ya para mejorar la vida y tratar de prolongarla en la medida de lo posible, sino como último refugio de lo humano al que iremos a confluir para reducir la vida a un intercambio de impulsos eléctricos dentro de un sistema informático.

Los propios trans-humanistas, arrastrados por su optimismo tecnológico, no parecen estar en condiciones de distinguir “lo humano”, de “lo cibernético”. A la pérdida de todas las identidades, sigue también la pérdida de los planos de referencia.





miércoles, 5 de diciembre de 2018

365 QUEJÍOS (213) – TRANS-HUMANISMO Y POST-HUMANISMO (3)


¿Cuáles son las fuentes del trans-humanismo? Si tenemos en cuenta de que en la actualidad, el trans-humanismo se plantea desde distintos sectores, podemos hablar de una “corriente filosófica”, otra “corriente científica”, una “corriente mística” y, finalmente, una “corriente ecológica”. Cada una de estas corrientes tiene distintos orígenes y, a pesar de que se etiquete a todas ellas como “trans-humanismo” lo cierto es que se trata de corrientes muy diferentes, si bien, todas ellas parten de la posibilidad de superar a lo humano. Tras esta entrega nos quedarán otras dos: un juicio crítico sobre el trans-humanismo y definir el concepto de post-humanismo.

La corriente científica

Es, con mucho, la más interesante y, también la que tiene campos de estudio más diversos y prometedores. Todos ellos parten de la posibilidad de mejorar las condiciones de vida del ser humano mediante el método científico aplicado a sus distintos campos. Por una parte, incluye a tecnologías para evitar el envejecimiento, mantener la salud corporal mediante la aplicación de prótesis y organismo sustitutorios de otros dañados, aplicaciones de la ingeniería genética, de la nanotecnología, la robótica, perfeccionamiento de la realidad virtual, colonización espacial, etc. Esta corriente aspira, en buena medida, a reinterpretar las corrientes eugenésicas pero en clave técnica.

A pesar de basarse en el método científico y en la investigación tecnológica, algunos elementos de esta corriente pueden considerarse inspirados por las novelas de Aldous Huxley y de H.G. Wells. En la actualidad, los laboratorios de Silycon Valley, las aulas de Pincetown o los gabinetes en los que se investiga sobre “ciencias de vanguardia” es donde, en mayor o menor medida, aparecen ideas trans-humanistas (o interpretados en clave tran-humanista).

La corriente mística

Apareció vinculada a dos medios sin relación entre sí: por una parte, los grupos ocultistas herederos de la teosofía del siglo XIX basada en la creencia de que estamos atravesando un cambio de “era”, pasando de la Era de Piscis a la de Acuario, tránsito que entraña todo un cambio de valores y el hecho de que, a partir de ahora, la inmortalidad ya sea posible. La otra corriente deriva de la teología católica: parte de la base de que la humanidad sigue evolucionando hasta llegar al “Punto Omega” en el que alcanzará el estado del “Cristo Cósmico” su estado más alto de evolución con la identificación con la figura de Cristo.

Así pues, esta corriente deriva especialmente de la Blavatsky en su parte ocultista y del padre jesuita, teólogo y paleontólogo Pierre Teilhard de Chardin que le dio un soporte presentable entre los católicos e intentó hacer digerible para ellos el evolucionismo darwiniano.

La corriente filosófica

Aparece a finales del siglo XIX cuando algunos filósofos, sin relaciones entre sí, empiezan a cuestionarse el concepto de lo humano (Nietzsche) o bien a plantear lo que supone la inmortalidad como “revolución” definitiva. Estos últimos sostienen que todo sufrimiento es involuntario y puede ser eliminado mediante la aplicación de una ética basada en la tecnología. Las cavilaciones de esta corriente giran en torno a lo que supone la inmortalidad.

Se afirma especialmente con Fiodorov y con los “cosmistas” rusos, verdadera secta que actuó en el interior del Partido Comunista de la URSS en los primeros años de la revolución. Algunos exponentes de esta corriente sostenían que el secreto de la inmortalidad está en la sangre y que las transfusiones continuadas de sangre entre todos los seres humanos lograría alcanzar la inmortalidad al sumar las posibilidades de vida de cada individuo.  

La corriente ecológica

Aparece a partir de los teóricos de “Gaia” que parte de la base de que la tierra es un ser vivo que cuando se ve agredido, se defiende y que tiende a desarrollar sobre todo tecnologías medioambientales. De la misma forma que la Tierra “agrede” a los que la erosionan, tendería a favorecer a una humanidad reconciliada con ella.

Todos los partidarios de la “hipótesis Gaia”, herederos de la obra de James Lovelock, pueden considerarse en mayor o menor medida como “trans-humanistas”.

*      *      *

Sería un error pensar que cada una de estas corrientes es nítida y con los contornos bien definidos. En realidad, personajes como Teilhard de Chardin se sitúan a medio camino entre el universo “mágico” y el “científico”. Otros como Fiodorov y sus partidarios, parten de la filosofía para acabar en la “mística” y los hay que realizan un viaje en sentido opuesto: partiendo de posiciones ocultistas intentan reconstruir una ética filosófica adaptada a la “nueva era”. Los ecologistas aspiran a aplicar soluciones científicas para remediar el deterioro del medio ambiente, pero también tienden a desarrollar una “ética del medio ambiente”. Otros, partiendo de principios científicos darwinistas, combinándolos con doctrinas eugenésicas desviadas del tronco central, derivan hacia interpretaciones filosóficas…



Así pues, podemos definir el transhumanismo como un movimiento poliédrico, en absoluto unificado que tiende, desde distintos puntos de vista a pronosticar y preparar el advenimiento de un nuevo ciclo histórico caracterizado por la eliminación de las limitaciones que hasta ahora han sido propias de la naturaleza biológica del ser humano.

Ciertamente, no todos los científicos que en estos momentos están trabajando en los campos más prometedores e innovadores comparten estas posiciones: pero si que es cierto que los “gurús” de cada campo tienden a dar a las investigaciones en su terreno el rasgo de una verdadera revolución que determinará una mutación de la humanidad.

¿Hasta qué punto pueden ser tomadas en serio estas afirmaciones? ¿Qué implican en realidad? ¿Cómo puede juzgarse todo este movimiento? ¿Hasta qué punto puede ser tomado en serio o considerarse como un “signo de los tiempos”?



martes, 4 de diciembre de 2018

365 QUEJÍOS (212) – TRANS-HUMANISMO Y POST-HUMANISMO (2)


Empezábamos esta serie de artículos diciendo que el trans-humanismo es uno de esos términos de moda de los que se va a hablar mucho en los próximos años. Responde a una necesidad real: afrontar los cambios tecnológicos y asumir la redefinición de “lo humano”. Pero, en su conjunto, puede decirse que, las vías por las que ha irrumpido y que está explorando son erróneas e, incluso, peligrosas. En esta segunda entrega vamos a centrarnos en la orientación central de esta corriente.

Básicamente, el punto de acuerdo entre todas las tendencias trans-humanistas radican en que la evolución de las ciencias en las últimas décadas permite que superemos la condición humana mediante la tecnología. El pensamiento humano, no será, a partir de ahora, producto de un cerebro, sino que podrá estar interconectado a otros cerebros y, en especial, al “cerebro del mundo”, Internet, mediante interfaces neuronales. La vida humana no estará reducida a un tiempo que depende de los telómeros celulares, sino que podremos aspirar a vivir eternamente: será posible transferir la conciencia de un soporte informático y, a partir de aquí, prolongar la vida, cuando el cuerpo físico esté irremediablemente deteriorado. Así mismo, tendremos la ocasión de sustituir progresivamente partes de nuestro cuerpo por prótesis mecánicas, después de que nanomáquinas se introduzcan en nuestros tejidos y órganos fisiológicos para rectificar y prolongar el funcionamiento de lo que pueda haberse dañado. Incluso podremos aspirar a suspender la vida de nuestro cuerpo físico, si nos encontramos ante alguna enfermedad grave para la que no se haya encontrado una cura: bastará con hibernarnos durante todo el tiempo en el que la ciencia tarde en encontrar un remedio; en ese momento, podremos reavivarnos. La ingeniería genética podrá reproducir nuestro cuerpo y ofrecernos un doble que nos dotará de organismo de reemplazo e incluso podrá ejecutar tareas que, por algún motivo no nos interesa realizar.

En este contexto ¿seguirá siendo útil la definición de “lo humano” que mantenemos hasta hoy? Podemos dudarlo. De ahí que los transhumanistas sostengan que nos aproximamos a un momento en que lo humano quedará atrás y se producirá la superación de lo humano. El logotipo del movimiento es significativo: “H+”, esto es “más allá de lo humano”.

Por increíble que pueda parecer, algunas de las perspectivas que contemplan los trans-humanistas ya se están produciendo: desde los años 90, la empresa Alcor criogeniza los cadáveres de sus clientes (que antes de fallecer han abierto un seguro de vida a nombre de la empresa para garantizar los gastos de criogenización, almacenamiento y mantenimiento del cuerpo), sin olvidar que las prótesis óseas, válvulas artificiales, audífonos, son las avanzadillas de una revolución generalizada de la ortopedia y de la cirugía que en las próximas décadas, es de prever, que aumente su impacto. La ingeniería genética asegura que podamos tener “hijos bajo demanda” y el desciframiento del genoma humano realizado en la bisagra del milenio anterior y de éste, abre el camino a la modificación genética de las características de los hijos. Existen “adminículos” destinado a grabar todos los instantes de la vida del usuario y a “subirlos a la nube” para que todos sus recuerdos persistan más allá de la memoria cerebral… Así pues, justo es reconocer que, por increíbles que puedan parecer algunas de las propuestas o de los puntos de vista trans-humanistas, en cierta medida, ya se encuentran en estado embrionario en el presente…

Una perspectiva así se puede aceptar como un hecho consumado o con el entusiasmo del converso. La actitud de los trans-humanistas es ésta última: celebrar que se está a punto de superar los límites de lo humano. Lo que pueda ocurrir después es algo que no les preocupa. Si la ciencia ha realizado un nuevo avance, bienvenido sea, e incorporémoslo sin más dilación a nuestra cotidianeidad. ¿Por qué? Por qué en el fondo del ser humano late un ansia de inmortalidad. O, dicho con otras palabras: el ser humano huye del dolor y se refugia en el placer. Y la perspectiva de la muerte -esto es, de perder todo lo que tiene- le genera un dolor extremo. Porque, a fin de cuentas, lo que los trans-humanistas proponen es aceptar que el ser humano puede ser eterno y no tiene por qué morir.

En estas posiciones identificamos algunos elementos que nos permiten viajar a los orígenes de la corriente. Podemos identificar tres “sugestiones” en el nacimiento de esta corriente:
  • Por una parte vemos una concepción extrema del “progresismo” (actitud ideológica que consiste en considerar que la humanidad siempre sigue una trayectoria ascendente y que cualquier avance y nueva filosofía, por el mero hecho de serlo, suponen un “progreso” en relación a los estadios anteriores).
  • Vemos, así mismo, en el trans-humanismo una consecuencia de la idea “evolucionista” (desde los organismos unicelulares creados en la “sopa primitiva” se ha ido progresando a través de distintas especies, pero nada impide pensar que la llegada del Homo Sapiens 
  • Y, finalmente, se nos aparece como una consecuencia extrema del “materialismo”, esto es de la creencia de que solamente existe la materia tangible y que cualquier expresión humana es una simple expresión de esa materia, incluido el propio “espíritu” humano.

Recapitulando, podemos decir que el “padre” (la matriz de todo) es el materialismo, el “hijo” (la consecuencia lógica) el progresismo y el “espíritu santo” (la visión del futuro) el evolucionismo. Con esto ya tenemos una nueva “trinidad”. Con razón se decía que “Satán es Dios invertido”. Incluso desde una perspectiva agnóstica como la de quien escribe estas líneas, ésta es la conclusión a la que, inevitablemente, se llega: después de milenios marcados por la presencia de las religiones como una de las mientras que han acompañado inevitablemente a “lo humano”, la superación de “lo humano” lleva, no sólo a la irreligiosidad, sino a la creación de una religión laica (que ya estaba presente en algunos positivistas franceses de finales del XIX. Una vez más se cumplía la ley de Oswald Spengler: cuando cae la religión tradicional, lo que la sustituye no es una época de racionalismo y objetividad, sino un tiempo de supersticiones y mixtificaciones.



lunes, 3 de diciembre de 2018

Acaba aparecer el nº 58 Monográfico de la RHF. Manual de Historia de Falange Española (1927-1983)



> Prefacio

Este número 58 de la Revista de Historia del Fascismo está íntegramente consagrado a la historia de Falange Española desde sus orígenes remotos en 1927 hasta la sustitución de Raimundo Fernández Cuesta por Diego Márquez Horrillo, en la jefatura del partido en 1983. ¿Por qué estas fechas? Porque, en sí mismas, encierran el ciclo de nacimiento, auge y decadencia de la organización que, a partir del final de la transición (elecciones generales de octubre de 1982 que dieron el poder a los socialistas, unido al fracaso del golpe del 23–F), que coinciden con la renuncia del que fuera amigo de José Antonio, ministro de Franco y en aquel momento Jefe Nacional del partido. Lo que ocurrió entre finales de los años 20 (que describimos) podría ser calificado como pre–Falange, mientras que lo que ocurrió después de 1983, carece de interés histórico y pertenece a lo que podríamos llamar “vida de grupúsculos”, cuyas vicisitudes se prolongan hasta nuestros días.

Si esta va a ser la materia a tratar, veamos el formato. Hemos optado por construir un “manual” en tanto que contiene de manera explícita, ordenada y sistemática, información sobre el partido, sus vicisitudes, sus circunstancias y su desarrollo histórica a través de medio siglo de existencia. No hemos juzgado necesario realizar anotaciones a pie de página sobre las fuentes a fin de no interrumpir la narración. De todas formas, este trabajo supone el resumen y el afinamiento de las tesis que hemos ido elaborando en estos últimos años en cinco volúmenes y tres cuadernos publicados por EMInves. En estas obras, las fuentes sí están referenciadas escrupulosamente y animamos al lector que quiera comprobar los datos en los que basamos este Manual, a que consulte dichas obras, cuyos títulos y temáticas enumeramos:
  • Ramiro Ledesma a contraluz: la vida de Ledesma antes de irrumpir en política – las amistades de Ledesma entre la derecha “fascistizada” vasca – la revista El Fascio – La concepción estratégica de Ledesma – Mitos, falsificaciones e idealizaciones en torno a Ledesma – El papel de Ledesma en la historia del fascismo español.
  • José Antonio y los no–conformistas: Los “no conformistas” franceses ¿quiénes eran? – Los “no conformistas” y José Antonio, paralelismo, similitudes, fuentes e inspiraciones – Personalismo y revolución nacional en ambas vertientes de los Pirineos – Documentos doctrinales de los “no conformistas”.
  • José Antonio a contraluz: José Antonio y la monarquía – José Antonio y los Comités de Acción por la Universalidad de Roma – José Antonio y la violencia – José Antonio y Ángel Pestaña – José Antonio y Franco – Epílogo: Falange: una historia extraña – José Antonio y Rolão Preto, el Movimiento Nacional Sindicalista portugués.
  • Falange Española en su espacio político: Espacio, Área y Sensibilidad – Maurras y la “derecha radical” española – Renovación Española y la “Derecha Radical” – La elaboración doctrinal de la “derecha radical” – Calvo Sotelo, líder de la “derecha radical” – El Bloque Nacional y su política – Albiñana y el Partido Nacionalista Español – Las Juventudes de Acción Popular – Interrelaciones entre “derecha conservadora”, “derecha radical” y “fascismo español” – Anexo: La “falange de izquierdas o los delirios del ocaso
  • Rostro y drama de Falange Española: Falange era la Primera Líneas y la Primera Línea era el SEU – Falange: católicos sin apoyo de la Iglesia – Los intelectuales de la Falange histórica – La “corte literaria” de José Antonio – ¿Vigencia del pensamiento joseantoniano?
  • Germánicos o bereberes, las meditaciones del “último José Antonio”: Las tesis de Germánicos contra bereberes – Aristocracia y aristofobia – ¿Spengler y la teoría falangista de la historia? – Berdiaeff y la concepción histórica de José Antonio.
  • José Antonio y la “navaja de Ockham”: Falange y el totalitarismo – la economía en José Antonio – Violencia, fascismo y José Antonio.
  • Canciones de aquella juventud: El cancionero del Frente de Juventudes y la ideología de la Falange y del franquismo – Inspiración del cancionero en sus diferentes fases – Los valores que transmite el cancionero falangista.

Este Manual no es solamente el resumen de estos textos, sino también la guía para abordar estos textos. Al mismo tiempo suponen la rectificación de algunos errores que se deslizaron y que aquí quedan subsanados.


> INTRODUCCIÓN

Existen decenas de libros sobre Falange Española. Unos son simples hagiografías escritas por sus propios militantes con el fin de enaltecer su historia y su pasado. Frecuentemente, se trata de meras colecciones de anécdotas y experiencias personales. Todo este material tiene su compensación en libros elaborados por historiadores profesionales en los que el antifascismo está presente de partida; estos últimos tienden a generar una narración contraria –en ocasiones extremadamente hostil– al falangismo, dando por supuesto que fue una simple rama española del fascismo y que, tras la guerra civil, se prolongó en el franquismo.

Desgraciadamente, no existe una “historia canónica” del falangismo realizada por sus propios militantes o por el mismo movimiento. En la actualidad, cada falangista tiene su propio imaginario particular sobre la historia de su movimiento que, con mucha frecuencia, no se corresponde en absoluto con la realidad. Generalmente, los falangistas tienden a confundir la visión que ellos mismos tienen de su propio movimiento con la que tuvieron los fundadores, sin tener en cuenta el origen de estos y los distintos contextos en los que ha discurrido la historia del movimiento: la Segunda República, el franquismo, la transición y la democracia. En cada uno de estos momentos, Falange Española ha sido una cosa diferente y apenas existe una línea de continuidad histórica en este dilatado período de 85 años en el momento de escribir estas líneas.

Se conoce el cuento del ciego que toca la pata de un elefante y dice “el elefante es cómo un árbol”, otro ciego toca la trompa del elefante y dice “el elefante es como una serpiente”, otro toca la cola y dice “el elefante es como un plumero”… Con Falange Española y con su historia, ocurre exactamente lo mismo: dependiendo del período en el que nos situemos, será una cosa u otra o, más bien, parecerá ser algo o algo muy diferente. Resulta extremadamente difícil juzgar un fenómeno tan poliédrico que, en breve, tendrá un siglo de vida.

En el período 2013–2017 escribimos cinco trabajos sobre la historia del falangismo desde distintos aspectos. La lectura de estos trabajos, que en su conjunto representan 2.000 páginas, muestran diversos aspectos de la historia del nacional–sindicalismo, pero solamente en Rostro y Drama de Falange Española estuvimos en condiciones de elaborar una teoría (es decir un conjunto interpretativo) sobre este movimiento que enunciamos en forma de 27 tesis (conjunto de ideas que tienden a explicar un fenómeno) que consideramos difícilmente rebatibles.

Este volumen de la Revista de Historia del Fascismo es un resumen de esta teoría interpretativa, en el que incorporamos elementos posteriores al 18 de julio de 1936 que antes no habíamos tratado o a los que apenas habíamos aludido. Queda ahora explicar por qué hemos optado por titularlo “Historia de Falange Española”.

Lo que vamos a hacer no es dar un repaso a los episodios ya conocidos: que si el 29 de octubre de 1933 se fundó el partido, que si luego se produjo la unificación con las JONS, luego vino la separación, que si más tarde el partido de enfrentó a la represión del Frente Popular o que, desde el verano de 1935 eligió la estrategia golpista… Por ahí circulan muchos libros de historia sobre toda esta temática y, sin duda el de Stanley G. Payne, es, sino el mejor, sí al menos, el primero que superó la etapa hagiográfica. No vamos a repetir todo esto que damos como materia “ya conocida”. Porque el problema no es disponer de una relación de hechos históricos, sino
  • Seleccionar los hechos más significativos y determinantes en la historia del movimiento.
  • Insertar esos hechos en su momento histórico (la República, el franquismo, la transición y la democracia) y
  • La interpretación de esos hechos para comprender por qué la historia de Falange Española fue la que fue y no otra.
Esto es lo que nos hemos propuesto en las páginas que seguirán. Hemos procurado, especialmente, que el planteamiento sea claro y comprensible especialmente para las nuevas generaciones y, también, para que la historia del movimiento falangista sea entendida entre interesados de otros países que, también en sus respectivos países, tienen a su alcance, solamente hagiografías o estudios elaborados por los profesionales del antifascismo.

Sumario

> Prefacio. P. 6
> INTRODUCCIÓN P.9
> Por una teoría sobre la historia de Falange. P.12
> La España previa a la aparición de Falang. P. 17
> Dispersión, debilidad y juventud del “fascismo español”.  P. 23
> José Antonio: un líder de formación monárquica. P. 36
> El peso del catolicismo en el “fascismo español”. P. 41
> Un nacional–sindicalismo huérfano de obreros. P. 54
> Cuatro arranques fallidos del “fascismo en España”. P. 67
> A la cuarta va la vencida: la Falange fundacional. P. 90
> Unificación entre Falange y las JONS. P. 96
> El Bloque Nacional y los problemas en cadena. P. 110
> Mirando hacia Italia: otoño de 1935. P. 121
> La estrategia golpista (verano 1935 - julio 1936). P. 132
> La factura del activismo (primavera de 1936). P. 142
> Insurrección y Guerra Civil (1936-1939). P. 157
> Los años del “falangismo imperial” (1939–1943). P.178
> La revolución imposible (1942-1953). P. 196
> La disidencia falangista bajo la tecnocracia (1956-1975). P. 213
> En la transición: última etapa (1976-1983). P. 232
> Breve conclusión. P. 244

Características técnicas

Tamaño: 15 x 21 cm
Páginas: 260 páginas
Portada: cuatricomía y con solapas
Papel: 80 grms.
PVP: 20 euros (+ 4€ gastos de envío)
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365 QUEJÍOS (211) – EL FIN DEL “RÉGIMEN ANDALUZ”, DUDAS FRENTE A EUFORIAS


Reconozco que no he empleado ni un minuto en seguir el desarrollo de la campaña sobre las elecciones andaluzas y me he enterado del resultado por pura casualidad, mientras veía una serie de documentales de terror en Amazon Prime Video. El apoliticismo del que me declaro, tiene eso: que, lejos de la militancia en partidos políticos, veo los toros desde la barrera… cuando voy a la plaza de toros. De todas formas, si comento ahora el resultado de las elecciones andaluzas es porque encuentro que se han producido algunos fenómenos de interés que conviene no perder de vista:

1) EL FIN DE 40 AÑOS DE SOCIALISMO ANDALUZ

En este país, parece que el ciclo de 40 años resulta fatídico, como si el horizonte vital de cualquier proyecto (o “tinglado”) político no pudiera durar, mal que bien, más de cuatro décadas. La maldición de “los 40 años” se ha cumplido también en Andalucía. Aquello duraba demasiado y ya no había forma de mantenerlo en pie: corrupción real institucionalizada, paternalismo social como pantalla, clientelismo, política del avestruz ante la inmigración masiva, procesos retrasados en busca de la prescripción de los delitos cometidos e incluso reivindicaciones “nacionales” extemporáneas. El “socialismo andaluz” ha sido el “socialismo de los desaprensivos” que puede resumirse en la peripatética frase pronunciada ante las cámaras de TVE hará más de treinta años, cuando los hermanos del Guerra convirtieron nepotismo y corrupción en algo habitual: “Toy aquí, porque los facistas quiere quitarle el cortijo al señorito Guerra”… Entre esta frase y las actitudes del alcalde de Marinaleda salidas de retablos costumbristas de hace 100 y 120 años, todo ello sobre las vías del AVE (otro de los orígenes de las corruptelas andaluzas) y sin perder de vista el antiguo PER, resumen lo que han sido estos últimos 40 años. Que el diablo se los lleve.


2) LAS CONSECUENCIAS EN POLÍTICA NACIONAL:

Ahora bien, a nadie se le escapa que estas elecciones tendrán consecuencias pesadas sobre la política nacional. Mencionamos algunas de las más inmediatas:
  • A) La evidencia de inaplazables elecciones generales
    El okupa de la Moncloa puede aferrarse a permanecer unos meses más en el cargo (que es, presumiblemente lo que hará a la vista de que resulta quimérico pensar que el PSOE obtendría un aceptable resultado electoral a la vista de que, históricamente, las posibilidades de obtener una mayoría absoluta han dependido siempre de Cataluña (en donde el PSC no pasa por su mejor momento) y Andalucía (en donde el hundimiento del “régimen” acaba con la posibilidad de que pudiera ser el revulsivo a la pérdida de votos catalanes). En un país “normal” este resultado electoral supondría que el gobierno, llegado al poder, por una votación puntual y “justita” de “todos contra el PP”, carece de apoyo suficiente para seguir gobernando. La lógica política (y la HONESTIDAD) impondrían que el okupa de la Moncloa fijase para hoy la disolución de las cámaras y la fecha de unas elecciones generales. Pero, como se sabe, honestidad y lógica están ausentes en la clase política española: este resultado, contrariamente, puede contribuir a que, ante la derrota inevitable, el okupa decida agotar la legislatura. Cabe decir que, contrariamente, a lo que creía Sánchez, la “cocina del CIS” no basta para ganar unas elecciones.
  • B) La pérdida de la última esperanza del independentismo catalán
    Pero si hay un afectado en primera línea es el independentismo catalán al que se le ha evaporado como por arte de magia su última esperanza: poner toda la carne en el asador en el momento en que, tras las próximas elecciones, Podemos y el PSOE formaran la coalición de gobierno que se habría avenido a negociar un nuevo referéndum, esta vez con todos los plácemes legales… Esperanza quimérica, construida a base de las habituales ensoñaciones independentistas. Pero lo que ha ocurrido en Andalucía hace, precisamente, que las dos fuerzas en las que confiaba apoyarse el independentismo, se hayan hundido (en el caso de Podemos, la ruina es total e inapelable y prefigura el gran hundimiento que se producirá en la primavera en las elecciones municipales). Veremos si algunos sectores independentistas son capaces de asimilar, entender y reaccionar la nueva situación: los que han ganado son los partidarios de que el Artículo 155 se aplicara con toda su brutalidad, se suspendiera la Generalitat de Cataluña y se intervinieran los medios de comunicación independentistas.
  • C) El hundimiento de Podemos
    Era lógico: la etiqueta de Podemos más Izquierda Unida (Adelante Andalucía) demuestran una vez más que la “unidad” solamente tiene un efecto multiplicativo cuando ambas fuerzas están en alza: no después de demostrar durante cuatro años excentricidades, declaraciones extemporáneas sobre ideología de género e incapacidad demostrada en la gestión de los ayuntamientos. Y les podía haber ido todavía peor: ambas formaciones pueden darse con un canto en los dientes por haber perdido solamente tres diputados y un 5% de los votos que habían cosechado por separado hace cuatro años. El “No pasarán” y el antifascismo del que ha hecho gala la coalición, los ha convertido en un residuo del pasado con una colilla de porro entre las comisuras de los labios. Podemos ya no representa a nada más que a la izquierda arcaica de siempre: ya no es el representante de las energías y esperanzas depositadas en los primeros días del movimiento del 15-M.
  • D) La reafirmación del centrismo
    Solamente Ciudadanos y Vox han ganado votos: 290.000 el primero. Con este resultado, el partido se ha estabilizado en Andalucía, presentándose como un polo de atracción para desengañados del socialismo andaluz. Puede sorprender a tenor de las ambigüedades y de la pobreza de objetivos de esta formación que, realmente, hasta ahora, solamente ha tenido un significado en Cataluña al haber asumido el liderazgo del movimiento anti-independentista. Pero, en el fondo, decir “centrismo” es decir ambigüedad y en momentos de duda y de incertidumbre ante el futuro, es la opción más segura para un sector de la población. Esto viene después de cuatro años de apoyo de Ciudadanos al “régimen” socialista y a su abandono sólo unos meses antes de las elecciones. Que nadie se llame a engaño: el centrismo en España solamente sobrevive en situaciones de inestabilidad e incertidumbre, luego tiende a evaporarse y Ciudadanos no será una excepción a esta regla.
  • E) El declive de las dos columnas del régimen
    El PSOE ha quedado por delante en número de votos, a pesar de los que ha perdido (400.000). El PP, hoy más que nunca puede aspirar a presidir la Junta de Andalucía, paradójicamente, a pesar de haber perdido más de 300.000… Así pues, está claro: las prolongaciones andaluzas de las dos columnas del bipartidismo imperfecto español, pierden mucho y mucho más. Para el PP, colocar a su candidato al frente de la Junta será una victoria pírrica, pero para el PSOE supone enfrentarse al vacío: ¿qué ocurrirá con un partido cuya afiliación se justificaba por la posibilidad de ocupar puestos funcionariales y que llegó a tener tantos afiliados como cargos ocupados en la junta y en los ayuntamientos? Lo peor para la izquierda no es que el PSOE haya perdido votos, sino que Podemos-IU ha perdido también.  ¿Dónde han ido a parar esos votos? En grandísima medida a la abstención y al voto en blanco, pero también algunos parecen haber ido a parar a Vox. Si en 2915 podía pensarse que los resultados andaluces confirmaban el ascenso de una fuerza extrema-izquierda que descompensaba en Andalucía el régimen de bipartidismo imperfecto diseñado por las constitución de 1978, estos resultados evidencian que otra fuerza política (Vox), tiende a descompensarlo también por la derecha: no son dos más una (PP-PSOE + IU) las fuerzas que entran en juego, sino dos más tres (PP-PSOE + Cs-Podemos-Vox) en un panorama que promete ser en los próximos meses extraordinariamente fluido.
  • F) La irrupción del “populismo”
    Indudablemente, el dato de mayor valor en estas elecciones es la irrupción del “populismo” que no ha podido ser asfixiado por la “cocina” del CIS. Vox ha despegado y lo ha hecho con una fuerza que abre las posibilidades a que obtenga un buen resultado (y no un solo diputado por Madrid) en las próximas elecciones generales. Era de esperar en la medida en que es una fórmula parecida al único sector que crece en la política europea. En España se ha retrasado su irrupción e incluso no ha aparecido como fuerza transversal, sino como segregación de la derecha: pero en estas elecciones, es evidente que ha incorporado a su electorado elementos que no procedían solamente de la derecha. El resultado, por ejemplo, en El Ejido, en donde ha conseguido ser el partido mayoritario determina muy a las claras que la temática política antinmigración queda en manos de Vox (lo que implica que los pequeños grupos de extrema-derecha (Respeto, 1.032 votos; FE-JONS, 2449 votos, tan solo pueden aspirar a jugar la carta activista). Ahora hará falta ver cómo Vox gestiona su primer éxito: su concurso es necesario para confirmar a un presidente no socialista en Andalucía.


2) PP: DEL “SIN ENEMIGOS A MI DERECHA” AL “ALIÁNDOME CON LA DERECHA DE MI DERECHA”

Estos resultados no contribuyen a reforzar la posición de Casado al frente del PP. El premio de consolación es que su hombre en Andalucía pueda ocupar la presidencia de la Junta. Ciudadanos va a poner también la carne en el asador, por tanto, en los próximos días. Pero lo que está claro es que el PP ha variado su orientación: desde el principio se ha mostrado partidario de que el gobierno andaluz esté apoyado por Vox y ha tendido puentes hacia la formación de Abascal. El cambio de estrategia está claro: ya no vale el viejo lema fraguista “sin enemigos a la derecha”, ahora, cuando ya resulta inevitable la aparición de una derecha (que nos resistimos a llamar “extrema”, y a la que mejor le cuadra el calificativo de “derecha nacional”) a la derecha del PP, la nueva cantinela va a consistir en tender puentes e incluso -estamos seguros- tratar de reintegrarla en el partido del que se fue hace algo más de un lustro.

3) UN DESINTERÉS DE CASI EL 50% DEL ELECTORADO ANDALUZ POR LO QUE OCURRE EN ANDALUCÍA

No hay que olvidar otro dato significativo y sintomático: el aumento del no-voto (abstención, voto en blanco, voto nulo). Si la participación ha descendido ha sido, en grandísima medida, por la decepción que ha supuesto la actuación de Podemos que hace cuatro años logró movilizar al electorado. Es significativo que la participación haya pasado del 62% al 58% y que, dentro de la participación, los votos nulos de 2019 hayan duplicado a los de 2015: así que al 56% de votantes hay que restarle este 2%. Y también el número de votos en blanco ha aumentado: del 1,37 se ha pasado al 1,58%. Así que los votantes están por debajo del 55% y, por tanto, el partido con más votos, el PSOE, apenas ha obtenido un 15% del total… ¿Mensaje? A medida que se aproxima la participación al 50%, los resultados pierden legitimidad, por mucho que no exista ninguna norma escrita sobre lo que implica el “silencio” del elector. Se vota cuando se cree que se puede obtener un beneficio. El 55% de no-voto implica que la mitad del electorado ni cree, ni espera nada de estas elecciones.

4) LA TRAMPA: CAER EN EL OPTIMISMO EXAJERADO

Una última observación merecería ser realizada: el hecho de que el socialismo andaluz -la muestra más pristina de la corrupción y de la degradación de un ideal político, la más desaprensiva que se ha visto en la España democrática (junto con el ciclo de Jordi Pujol y con el gobierno de José María Aznar, cabría añadir), no aclara las incógnitas. Ninguna de ellas, en realidad. Las podemos enumerar así:
  • ¿Qué gobierno andaluz saldrá de estas elecciones? ¿quiénes lo integrarán? ¿cuál será el resultado de fuerzas que llegan con “hambre atrasada”?
  • ¿Cuál será el papel de Vox en este gobierno? ¿cómo gestionará sus diputados? ¿qué declaraciones realizarán? ¿hacia donde aspirarán a crecer? ¿cuál será la actitud de Vox frente al PP?
  • c¿Qué efectos tendrán estos resultados en la subsistencia de Pablo Iglesias al frente de Podemos a la vista de que la sigla está más que erosionada y la debacle puede producirse en las municipales?
  • ¿Reconocerá el okupa de la Moncloa que carece de fuerza social, prestigio, apoyos institucionales y legitimidad para seguir gobernando y aceptará el hecho de que el PSOE se encuentra en situación de debilidad extrema a partir de ese momento?



Pero hay una pregunta, sobre todas las demás, que afecta a Andalucía: ¿cómo se realizará la transición? ¿Cómo reaccionará el PSOE y sus miles y miles y miles más de funcionarios nombrados a dedo (o mediante “concursos oposición” amañados)? Dicho de otra manera: mucho nos tememos que lo que ha empezado aquí es tanto el postsocialismo andaluz, como una etapa de inestabilidad y superfluidez de las fuerzas políticas andaluzas. Porque, en este momento, el electorado sólo es consciente de que ha terminado un ciclo, pero no lo que le reserva el venidero. Un amigo andaluz que no dudaba de que, más o menos, se iba a producir el fin del “régimen”, me decía hace unos días: “veremos si los andaluces en unos meses no dicen aquello de virgencita, virgencita, que me quede como antes” … y por mi parte, espero que no sea así.