Mostrando las entradas para la consulta la debilidad mata ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta la debilidad mata ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de agosto de 2026

CEUTA CONFIRMA QUE SE APROXIMAN AÑOS DECISIVOS: Así que prepararos para lo que se avecina

Estamos seguros de que se aproximan años decisivos para Europa Occidental: así que será bueno prepararse para lo que se avecina ¿Catastrofismo? Todo lo contrario: las curvas de intención de voto de los partidos “populistas” (léase, “antiinmigración” y “euroescépticos”) va creciendo, mientras que las de los partidos “centristas” (de centro-izquierda y de centro-derecha), van disminuyendo más y más. Y esto no es nuevo: es un fenómeno que empezó a principios del milenio y en estos meses está llegando a un momento en el que puede preverse, un cambio de ciclo político radical, como nunca antes había vivido Europa Occidental desde 1945. Pero vale la pena formularse tres cuestiones:

1ª)     Este cambio de ciclo ¿no habrá llegado demasiado tarde?  

2ª)     ¿Cómo reaccionaran las bolsas de inmigración parasitaria ante la nueva situación que se perfila en el horizonte? Y

3ª)     ¿Puede hacerse algo para evitar este proceso?

EN TODA EUROPA OCCIDENTAL SE HA IDO DEMASIADO LEJOS: 

EL VOTO “POPULISTA”

Nadie puede dudar de esta relación matemática: el crecimiento de la inmigración masiva en Europa Occidental y con ella la inseguridad, la delincuencia, la pobreza y una fiscalidad creciente para mantener a masas improductivas y a guetos étnicos cada vez mayores, está en razón directa al aumento del peso político de los partidos “populistas” y “euroescépticos”.

Desde hace un lustro, en cada elección que tiene lugar en cualquier punto de Europa (incluso, allí donde la presencia migratoria es débil) el principal dato que se genera tras el recuento de votos, es un avance, cada vez mayor (y en algunos lugares, impresionante) de estos partidos “populistas” (“la internacional reaccionaria”, “el neofascismo”, “la extrema-derecha”, los “racistas y xenófobos”, etc, etc, etc). Cuando se publica una encuesta de intención de voto, el primer dato que subyace, es que estos partidos, ya no están en el “pelotón” de los partidos minoritarios, sino que, en su imparable escalada, son la única alternativa al gobierno de turno o bien, obtendrían la mayoría si se convocaran elecciones ese mismo día…

Hay, sobre todo, tres elementos que explican estos ascensos:

1) La visible, innegable y, por el momento, incontenible, islamización de Europa, con su pérdida de identidad y las lacras que le acompañan.

2) La percepción de la opinión pública de que los gobiernos europeos han permitido y estimulado está invasión y han hecho todo lo posible por favorecerla. Y, por tanto, son los únicos culpables, junto con la UE de tolerar esta lacra.

3) A lo que se une el fracaso de las políticas de los partidos tradicionales, los que, en todos ellos, en mayor o menor medida, se desprende un tufo a corrupción, mala gestión y despilfarro en el gasto público.

El problema que tienen ahora los partidos de centro-izquierda y de centro-derecha que han favorecido estos tres fenómenos es:

1) Que no se ha producido lo que preveían hace 40 años: ni los islamistas se han integrado en las sociedades occidentales, ni les votan masivamente.

2) Les es muy difícil recuperar la confianza en el electorado al que llevan décadas traicionando y defraudando: las declaraciones de sus dirigentes ya son consideradas solo como “palabras” y sus programas, sus promesas, sus portavoces, han perdido irremisiblemente toda credibilidad.

3) Las “malas artes” con las que aspiran a bloquear el ascenso de votos de la “ultraderecha”, ya no dan resultado: los lenguajes descalificadores, las denuncias y condenas por presuntos “delitos electorales”, contribuyen a aumentar el prestigio de estas formaciones “populistas”.

El resultado de todo esto es que “los populistas y euroescépticos” crecen y los partidos “centristas” menguan. Así de simple y así de sencillo.

La línea defensiva del “centro-izquierda” y del “centro-derecha”, a su vez, se basa en unos pocos argumentos que, a fuerza de ser repetidos machaconamente, se convierten en mantras desprovistos de todo significado:

1) “Europa, tierra de acogida para los que vienen buscando una vida mejor” (para los humanitaristas ingenuofelizotes)

Bienvenidos los que busquen una vida mejor y estén dispuestos a arrimar el hombro, pero… Lo que España necesita hoy son ingenieros, técnicos, personal cualificado profesionalmente, no una marejada de razas y de gentes procedentes de países que no tienen nada que ver con nosotros, que no necesitamos, que son inintegrables en el mercado laboral de un país europeo y que, para colmo, manifiestan continuas exigencias por su religión. Buscar una vida mejor es legítimo, pero es preciso recordarles que, en un país europeo, por alto que sea el salario mínimo, el coste de la vida, imposibilita cualquier posibilidad de ahorro y que los europeos no estamos dispuestos a mantener eternamente a grupos parasitarios con otras costumbres, otros hábitos de vestir, que no hacen absolutamente ningún esfuerzo por integrarse y tienen tendencia a exigir lo que no merecen con la excusa de los preceptos de su secta. Esta inmigración no tiene nada que ver con la que protagonizamos los españoles entre 1950 y 1970 en dirección a Europa: era preciso reconstruir el continente, demográficamente afectado por la Segunda Guerra Mundial. Además, los españoles fuimos respetando las leyes de extranjería de los países receptores y la inmensa mayoría, tras unos años de trabajo y ahorro, volvieron a España. Ninguna de todas estas circunstancias se da actualmente: ni Europa está destruida, ni el trabajo no cualificado da para ahorrar, ni los que han llegado tienen la más mínima intención de regresar a su país, sino más bien de traer a más y más de los suyos.

2) “La crisis demográfica europea solo puede ser solucionada mediante la aportación de la inmigración” (para los economistas liberales)

África y Asia son víctimas de sus propias políticas demográficas. En África del Sur, todas las mujeres en edad fértil están habitualmente embarazadas… En Marruecos, en los 40 años posteriores a la independencia, la población se duplicaba cada 20 años, dándose la paradoja de que hoy tiene una de las tasas de fertilidad más bajas de África, muy similares a Europa (el problema para Marruecos es que la creación de puestos de trabajo es incapaz de absorber a la población que está en edad de trabajar.

Pero, planteémonos lo que supone el “invierno demográfico” en Europa: el continente esta sobrepoblado. No son necesarios inmigrantes extraeuropeos sin ningún tipo de formación, especialmente en un momento en el que, gracias a las nuevas tecnologías, cada vez menos mano de obra, puede hacer más. Tanto en el campo, con nuevos sistemas de cosechadoras, como en las ciudades, con aumento de los prefabricados o, dentro de poco, con los puestos de trabajo habitualmente cubiertos por inmigrantes (paquetería y logística, o taxis) lo sean por drones y vehículos guiados por GPS.

De hecho, la naturaleza es sabia y el “invierno demográfico” situaría a Europa en buenas condiciones para afrontar este reto brindado por las nuevas tecnologías: “cada vez manos, hacen más… gracias a las tecnologías”.

¿Y qué ocurrirá con las “pensiones de los abuelos”? Hoy intuimos -en países como Dinamarca está más que claro- que el aumento del PIB no es la llave de oro de la economía: “a más población, más PIB”, sino que lo que cuenta es el “PIB per cápita”. La inmigración ha generado una masa absolutamente improductiva o instalada en las franjas salariales más bajas (a menos formación, menos salario: y la inmensa mayoría de inmigrantes carecen por completo de formación profesional) que obliga a los Estados a mantenerlos, subiendo, constantemente la presión fiscal. Obviamente, no son solamente los subsidios a la inmigración y el desmesurado gasto social que generan, los responsables de la subida de impuestos, pero, sin duda, constituyen la partida más importante, después del gasto en el mantenimiento del aparato faraónico del Estado y de las autonomías. Las pensiones no peligrarían reduciendo todos estos gastos y si la “hucha de la seguridad social” no basta para pagarlas, tampoco es un grave problema: el propio Estado tendría excedentes económicos para pagarlas directamente.

3) “Europa no puede negarse a ser tierra de acogida para refugiados de países en crisis” (para las ONGs que viven del “negocio de la inmigración”)

Lo más razonable sería que un “refugiado” que huye de Libia, pida asilo político en Egipto o en Túnez, no en Italia o en España. Salvo, por supuesto, que ese refugiado sea cristiano y tenga que huir de la persecución de la que es objeto en países islámicos. Lo más razonable no es que un “refugiado” haga valer el hecho consumado de su presencia en Europa para quedarse, sino que pida asilo político en el consulado español más próximo a su lugar de residencia. Toda África, sin excepción, está en crisis, el nivel de vida para el pueblo llano sigue siendo bajo y la diferencia de riqueza con las élites corruptas es abismal.

Los propios gobiernos suelen tratar a patadas a su propia población (lo hemos visto recientemente en Marruecos: como el gobierno ha utilizado a los jóvenes dirigiéndolos como borregos a la frontera de Ceuta, por tierra y mar, generando un número de ahogados que, finalmente estará próximo a los 200. ¡y lo ha hecho sin inmutarse, rechazando incluso a algunos de los que volvían tres días después!).

Europa puede negarse a acoger a individuos con estatuto de refugiados que generen problemas a toda la comunidad. No basta con una declaración en la que el interesado se defina como “perseguido político”. De hecho, salvo las élites gobernantes, cualquier africano podría alegar estar perseguido por su gobierno. De lo que se trata es de que los “refugiados” se acomoden en los países más próximos a su lugar de residencia y a los que, antropológicamente, sus costumbres sean más parecidas a las suyas propias. Y Europa está muy lejos del islam.

4) “Nuestra tradición humanista y cristiana nos obliga a ser solidarios con los que sufren” (para los cristianos progres).

Es la frase más habitualmente repetida por el Papa, incluso en su visita a España. ¿Cuál es el problema? ¡Que no todos los inmigrantes son “sufridores natos”, y es posible que las poblaciones que se quedan en sus propios países, sufran más! Por tanto, si de lo que se trata es de cortar el “sufrimiento” de las poblaciones, se trata de operar donde se genera ese “sufrimiento”: esto es, en los países de origen.

Y esto implica: intervenciones directas en esos países, ni un euro de fondos para el desarrollo entregado a gobiernos corruptos: si África o Asia precisan ayuda, esa ayuda no puede ser entregada a sátrapas y saqueadores profesionales, debe ser administrada por los propios donantes, directamente y sin ONGs parasitarias, mediante “agencias estatales” de cooperación. Solamente así puede ayudarse al “tercer mundo” y a “los que sufren”… Extender el sufrimiento a los países receptores de inmigración es, con seguridad, lo más tóxico y lo más contraproducente que puede hacerse.

5) Y el más viejo de todos ellos “No se pueden poner puertas al campo” (para los papanatas)

¡Claro que se pueden poner! Estamos en la era de la técnica: una rata puede ser localizada desde un satélite de observación desde que sale de su madriguera hasta que cae en una trampa para ratas. Y aunque estuviéramos en épocas en las que las nuevas tecnologías de localización todavía no hubieran sido implementadas, está más que claro que, si el día en el que llegó la primera patera a Canarias, se hubiera devuelto inmediatamente a los viajantes a su país de origen, se les hubiera encarcelado por vulnerar las leyes de inmigración y la soberanía española, y se hubiera persistido en esta política: nadie hubiera pagado a ninguna mafia para que lo trajeran al país desde el que tenían la certeza absoluta de que serían expulsados. Más aún: nos hubiéramos evitado ver cómo, desde 1988, cuando llegó la primera patera a Tarifa, han fallecido unas 20.000 personas ahogadas en el Mediterráneo. Alguna ONG (Caminando Fronteras) estiman que se han ahogado entre el Mediterráneo y el Atlántico 40.000 personas desde principios del milenio.  Solamente durante el último asalto a Ceuta a finales de julio, se ahogaron (que se sepa, por el momento) 140 personal (si bien existe la presunción de que pueden llegar a 200).

Por eso, siempre hemos dicho que “LA DEBILIDAD MATA”. Y debilidad es de lo que han hecho gala todos los gobiernos españoles desde Felipe González, hasta Sánchez, ¡sin excepción! ¡Claro que se pueden poner puertas al campo! ¡Basta con no admitir ni un solo inmigrante que entre ilegalmente y proceder a su expulsión después de permanecer en prisión! La inmigración ilegal es un delito: vale la pena no olvidarlo. Cuando se olvida, se permitiendo el delito y eternizando el problema. Está demasiado claro que, si “la debilidad mata”, solamente mediante la aplicación de medidas de fuerza, drásticas y de excepción, se puede cortar en seco el fenómeno.

Hace treinta años, decir esto suponía situarse ante las peores acusaciones: “racismo”, “xenofobia”, “atentado a los derechos humanos”, “odio”… Hoy, cada vez sectores más amplios de la población comparten estas ideas e, incluso, actitudes mucho más radicales. ¿Qué ha ocurrido? Que la inmigración se ha convertido en masiva y no ha satisfecho ninguna de las promesas que se hicieron cuando empezó el fenómeno: antes bien, la situación ha llegado al punto de no retorno en el que nos encontramos ahora.

¿Se entiende por que es INEVITABLE el ascenso de los partidos “populistas” y “euroescépticos”? ¿Se entiende porqué sus programas satisfacen las aspiraciones de un sector cada vez mayor del electorado? ¿Se comprende el por qué los partidos “tradicionales” ya no tienen la menor opción de prolongar sus mandatos y sus políticas de inmigración con la impunidad con que lo han hecho hasta ahora? ¿Se entiende ahora por qué estamos ante un cambio de ciclo o por qué solamente los que tienen tendencia a creer en Papa Nöel o los tres Reyes Magos, siguen creyendo a los Sánchez, a los Marlaska, a los Merz, a los Starmer o a los Macron?

Y ahora, volvamos a las tres preguntas que nos habíamos formulado al principio:

1ª) Este cambio de ciclo ¿no habrá llegado demasiado tarde?

Se estima que la población blanca o de origen europeo nativo en Europa Occidental ronda aproximadamente entre el 66% y el 70% del total de sus habitantes. Esta cifra varía de un país a otro y depende de cómo cada Estado recopila sus estadísticas demográficas. No hay que perder de vista que la legislación de la UE prohíbe hacer encuestas que contengan datos étnicos.

Sin embargo, se sabe que, por ejemplo, en España, la población nacida en el propio país representa aproximadamente el 80% de los habitantes, mientras que la población de origen inmigrante (nacidos en el extranjero) se sitúa en torno al 20,2%, sobre una población total de 49.687.120 habitantes. Pero estas cifras no pueden encubrir el hecho de que los hijos de los inmigrantes del tercer mundo nacidos en España, y, por tanto, considerados como españoles, ascienden a 3.100.000 personas. El volumen de partos procedentes de madres que nacieron en el extranjero ha escalado progresivamente hasta constituir el 33,3% del total nacional (uno de cada tres nacimientos en el país), según los balances del Instituto Nacional de Estadística (INE). Si a estos 3.100.000 hijos de inmigrantes (y, por tanto, “inmigrantes de segunda generación”) sumamos 3.300.000 millones de inmigrantes nacionalizados españoles y otros 6,8 millones que mantienen exclusivamente su nacionalidad, tenemos un total de, como mínimo, 12.000.000 de “no españoles étnicos”. Sin contar, por supuesto los recién regularizados (en torno a 1.400.000 que no han sido contabilizados por las estadísticas del INE.  Lo que nos sitúa, en la práctica, más cerca de un 25% de halógenos (1 de cada cuatro) que del 20% oficial.

Esto genera varios problemas añadidos:

- Reparto desigual de la inmigración que se concentra en la zona mediterránea (Cataluña, Valencia, Baleares, Murcia y Andalucía) regiones en las que la inmigración se sitúa cercana al 30%, la Comunidad de Madrid, con un 25%. Mientras que en el interior y en el cuadrante noroeste del país, los porcentajes son sensiblemente menores: 5% en Extremadura, Galicia y Asturias con un 10%... En Euzkadi están ligeramente por debajo de la media nacional.

- Resulta imposible “fijar” a los inmigrantes a un territorio geográfico: van allí donde tienen más garantías de trabajar, o bien en aquellos lugares en donde las legislaciones autonómicas son más permisivas y “generosas”; también van allá en donde pueden saltar con más facilidad a otros países en los que han oído que tienen más subvenciones y mayor permisividad. Y esto sucede lo mismo con los MENAS: tienden a “huir” de comunidades en las que se les están restando “paguitas” (aquellas en las que Vox co-gobierna con el PP) y convergen especialmente en Cataluña en donde la “coalición de progreso” (PSC+En Comú) les ofrece “más” y han detectado que existe mayor permisividad. Dentro de esas comunidades autónomas, la presencia de inmigración tampoco es homogénea: convergen justo allí en donde los ayuntamientos se muestran más tolerantes y predispuestos hacia ellos. Especialmente en zonas gobernadas por ayuntamientos de izquierdas.

- Calcular cuál será el crecimiento exponencial de la presencia extranjera en España es complicado porque concurren muchos factores: las reagrupaciones familiares (que se dispararán entre dos y tres años, si persiste la misma legislación de extranjería), las tasas de fertilidad de los grupos de inmigrantes e, incluso, la tolerancia de la población española que, tiende a castigar, como en el resto de países de Europa Occidental, las políticas proinmigracionistas, frente a las de la socialdemocracia, el ecologismo y las practicadas por la derecha liberal y las democracias cristianas.

Sin embargo, existe un consenso en asumir que, si las cosas siguen como hasta ahora, hacia 2040-2050, el número de personas de origen halógeno igualará a las poblaciones de Europa, mientras persistan las actuales circunstancias. El islam en algunos países (2030) ya será la primera religión en países como el Reino Unido y tardará un poco más en serlo en Francia y Alemania.

A la vista de todo esto, es legítimo plantearse si no estaremos ya muy lejos de la posibilidad de que el continente europeo siga siendo el “continente de los blancos”, de la misma forma que China es el subcontinente de los chinos, el Indostán el subcontinente de los hindúes o África el continente “de los africanos”.

Y, efectivamente, hacia entre el 2040 y el 2050 ya será muy tarde para reaccionar. Pensemos lo que esto puede suponer en un terreno como la educación: enseñanzas como la Historia, el Arte, la Filosofía o, incluso, las ciencias, se verán alteradas completamente para no generar fricciones con unas minorías que aspiran, visiblemente, convertirse en dominantes. La enseñanza de la historia quedará completamente alterada, y otro tanto ocurrirá con el arte o la filosofía. Pero esto generará más problemas: determinados grupos étnicos, especialmente en subsaharianos y musulmanes; los primeros ya hoy, por regla general, se desinteresan completamente de la enseñanza de la física, la química y las matemáticas, dado que todos los principios, teoremas, y avances que se estudian en estas materias, se han debido a “europeos”. Así como para la inmigración china esto no genera grandes problemas de identidad, para musulmanes y subsaharianos si constituyen “afrentas étnicas”.

La desagregación de las sociedades irá creciendo y multiplicándose a medida que los grupos étnicos se vayan concentrando en torno al origen antropológico y cultural: no podrá hablarse de “comunidad nacional”, ni de “rasgos nacionales”. Además, no hay que olvidar la incompatibilidad del islam con cualquier otra religión y su aspiración al “califato universal”, lo que implica la implantación de la “sharia” allí donde existan núcleos sólidos y en crecimiento de musulmanes. Y si alguien cree que el islam va a cambiar, está muy equivocado: si cambia -y, efectivamente, los cambios se suelen producir- no es hacia posiciones liberales y abiertas, sino SIEMPRE hacia el integrismo y el fundamentalismo, el rigorismo que está implícito en cada página del Corán. Por eso no hay que tener miedo en proclamar bien alto que el islamismo es justo lo contrario del espíritu de Europa y que la enseñanza del Corán y la cesión ante cada una de sus pretensiones hegemónicas, es un error que Europa y las generaciones futuras pagarán muy caro.

Nadie ha llamado al islam en Europa, pero tenemos al islam entre nosotros con la misma agresividad que cuando los turcos sitiaban Viena o Tariq y Muza destruían en Reino Visigodo. La buena noticia es que todavía puede hacerse algo, a condición, de que el voto de los europeos se concentre en los partidos anti-inmigracionistas, populistas y euroescépticos.

La realidad es esta: la situación no irá mejorando entre el próximo año y 2030; todo induce a pensar que la reciente crisis de Ceuta, con imágenes espectaculares, unido a la regularización masiva de 1.400.000 irregulares, parte de los cuales se distribuirán gracias al “espacio Schengen” por toda Europa, han generado una nueva oleada de miedo en Europa Occidental y un desprestigio creciente de la Unión Europea y de los gobiernos hoy en el poder.

En Francia las próximas elecciones presidenciales tendrán lugar el 18 de abril de 2027, en Bélgica y Holanda, las elecciones están programadas para junio de 2029 y mayo de 2030, en caso de que los actuales gobiernos puedan mantenerse en el poder, algo difícil, por cierto. En el próximo mes de septiembre tendrán lugar las elecciones regionales en Sajonia, Berlín, y Pomerania Occidental, en la que la AfD tiene las mejores perspectivas (en el momento de escribir estas líneas es el primer partido en intención de voto con un tercio de los electores a su favor y sigue creciendo). En diciembre 2027 se celebrarán elecciones en Italia y en el Reino Unido se convocarán en agosto de 2029… salvo que el actual gobierno caiga antes, lo que es mucho más probable) y, otro tanto, ocurrirá en Irlanda, con elecciones previstas para noviembre de 2029. En Suecia, la convocatoria electoral tendrá lugar a principios del próximo septiembre, en Finlandia en la primavera del 27, en Noruega y Dinamarca, en 2030. En todos estos países, las opciones anti-inmigración tienen todas las posibilidades de mejorar los resultados anteriores.

¿Y en España? Como saben especialmente los cocineros del CIS, la derrota de Sánchez y de la izquierda que lo ha acompañado en su loca y corrupta aventura, a pesar de todas las triquiñuelas electorales que intente (falseamiento del voto mediante incorporación masiva de extranjeros al censo y voto por correo fácilmente adulterable), promete ser histórica y sin precedentes, incluso aunque no se aparezcan nuevos casos de corrupción.

En el momento de escribir estas líneas, empieza a ser patente:

- la inquietud de los “militantes” del PSOE que, empiezan a estar convencidos de que el partido va a perder irremisiblemente “poder territorial” (y, por tanto, emolumentos) el próximo 30 de marzo de 2027, cuando se voten elecciones locales.

- ya no es solamente la corrupción que clama al cielo, sino la regularización masiva, la dejadez gubernamental, más preocupados por twittear que por gobernar y por apurar los contratos irregulares para hacerse con las últimas comisiones, que apagar incendios forestales, incluso el echarse los trastos a la cabeza entre Defensa e Interior, lo que está abocando al desastre, e incluso a un fin parecido al del Partido Socialista Italiano.

- sea cuando sea que convoquen las elecciones (y no dudamos que Sánchez tratará de apurar al máximo la legislatura, consciente de que, perdido le poder y evidenciado el desastre sin precedentes de su sigla, ya no tendrá posibilidades de utilizar a “tertulianos de sobre” y a los medios de comunicación del Estado (la Siete, esto es la televisión sanchista, se mostrará inviable económicamente a corto plazo y dudamos mucho de que sus inversores puedan mantener por mucho tiempo a los mas que mediocres periodistas fugados de RTVE), parece muy claro que la victoria del PP está cantada: ahora bien, a medida que va pasando el tiempo, el PP permanece estancado (incluso tras el “escandalillo” del “ático de Ayuso”, su gran patinazo), mientras que Vox va arañando más y más espacio electoral: haciéndose, no solo imprescindible para la gobernabilidad del país, sino convirtiéndose en el “gran rectificador” de las políticas “neutras”, planas y permisivas del PP en materia de inmigración.

Cuando se publiquen las próximas encuestas, después de la crisis de Ceuta y de la frivolidad de la “playlist” de Sánchez, es presumible que Vox vaya arañando más escaños, mientras que, en Cataluña, Aliança Catalana pulverizará literalmente a Junts (y de aquí a las próximas elecciones, seguramente arañará una parte del electorado de ERC, mientras Vox hace otro tanto con el electorado pepero y del PSC y puede confirmar el “sorpasso” ante el PP.

En otras palabras: cuando llegue la emblemática fecha de 2030, lo más probable es que el panorama político europeo haya cambiado radicalmente en cada país del continente y, por supuesto, en el propio Parlamento Europeo que se renovará en 2029.

2ª ¿Cómo reaccionaran las bolsas de inmigración parasitaria ante la nueva situación que se perfila en el horizonte?

Mal. Las bolsas de inmigración se han acostumbrado a “muñir” los bolsillos de los europeos, a una permisividad increíble en materia de delincuencia, de incorporación de las molestas normas coránicas, y ha hacer valer el miedo de las poblaciones autóctonas hacia el salvajismo tercermundista que iba camino de apoderarse de Europa.

Nadie puede dudar que, hoy por hoy, la victoria electoral (en el mejor de los casos) y el condicionamiento de los gobiernos de derechas (en el peor) por parte de los partidos euroescépticos, populistas y antiinmigración, será pésimamente acogido por las bolsas de inmigración, especialmente porque las nuevas políticas tenderán a deshacerse de estos contingentes utilizando sutiles medidas legislativas: más control sobre las mezquitas, más facilidades para la expulsión, prohibición de burkas, burkinis y demás prendas islámicas para la mujer, prohibición de ocultar el rostro, más medidas de castigo contra la delincuencia y mayor celeridad en los procesos, criminalización de la poligamia y castigos ejemplares para delitos de ablación del clítoris, más restricciones sobre las reagrupaciones familiares, más facilidades para el retorno a los países de origen, eliminación de subsidios y subvenciones así como de beneficios no contributivos, cerrojazo a la llegada de nuevos inmigrantes, cese de la admisión de menores no acompañados, etc, etc, etc.

Todas estas medidas, pueden aplicarse entre hoy y el 2030. Pero, a partir de ese momento va a ser cada vez más difícil a la vista del ascenso demográfico de los halógenos.

El islam es una religión providencialista, que cree en su “superioridad” y, por tanto, en la legitimidad de sus aspiraciones sobre cualquier otra comunidad religiosa o cultural. Por tanto, creen en su absoluta y fanática ingenuidad, que Ala les ayudará.  ¿No les ha ayudado hasta ahora? ¿no se están haciendo, no solo con la UE, sino que aumentan su presión en los países anglosajones, incluso en el Canadá francófono? Siempre es gracias a Alá. Y en esto hay que se muy claros: lo lamento por los musulmanes que creen en Alá. Alá es sólo un mito del desierto y en el desierto debería de haberse quedado. Quien cree ingenuamente en los mitos, se arriesga a despertar, antes o después, de su sueño y chocar con la realidad como lo hicieron sus antepasados en Poitiers, en las Navas, en Lepanto o en Viena.

Al verse, poco a poco, alejadas de Europa, limitadas las ventajas que han disfrutado hasta ahora, habituados a que, el 75% de sus mujeres, por ejemplo, no coticen a la seguridad social o a que una cifra similar de hombres de ese origen étnico acapare el 70% del “salario mínimo de inserción” en España, pero crean que tienen todos los derechos, tenderán a mostrar “malas reacciones”. Estas pueden ser de varios tipos:

- pequeño terrorismo (incendios de vehículos, una plaga que, partiendo de Francia, se está extendiendo por toda Europa Occidental).

- destrucción de servicios e infraestructuras: colegios, centros de asistencia médica, mobiliario urbano.

- aumento de la actividad armada de los grupos mafiosos, especialmente de la “mocromafia” marroquí que ya constituye un peligro en Bélgica y Holanda y que ha aprovechado la legislación europea y la permisividad, para converger distintos grupos mafiosos de dentro de Marruecos con grupos de inmigrantes de segunda o tercera generación residentes en Europa. La actividad de esta “mocromafia” parece haber escapado completamente de cualquier control y rivaliza hoy con la mafia tradicional marroquí dirigida desde el Majzén, el palacio real y la corte del sultán.

- aumento de las operaciones del yihadismo organizado y financiado por algunos países islámicos.

Esto, en el mejor de los casos. En el peor, la ofensiva contra el mundo islámico en Europa y a favor de la asimilación de los inmigrantes por las culturas y sociedades nacionales, puede llegar a desencadenar un nuevo modelo de guerra civil, que será a la vez, étnica, religiosa y social.

Es esta la posibilidad que deben contemplar los planes de contingencia de los Estados Mayores europeos, de la propia OTAN: cada día que pasa está más claro que Rusia no es “el enemigo”, sino que éste ya se encuentra en el interior de la fortaleza sitiada y se prepara para el asalto final.

Esta es la peor de las hipótesis de trabajo, pero la que estamos obligados, muy a nuestro pesar, a contemplar: de ello depende el futuro de nuestro país, la herencia que nos han legado nuestros padres, nuestra propia desaparición y la desgracia para nuestros hijos y nietos.

3º. ¿Puede hacerse algo para evitar este proceso?

Queda ahora una tercera cuestión. ¿Puede hacerse algo para evitar este proceso? Es una tendencia inevitable a la vista de la falta de voluntad de integración de las bolsas de inmigración islámica (que queda claro que estamos aludiendo SOLAMENTE a la inmigración procedente de países musulmanes que llega con pretensiones de imponer la sharia) y del mal hábito adquirido de ser todas sus necesidades resueltas por los Estado-providencia europeos:

O bien: “guerra civil ética, religiosa y social”.

O bien: una suma de “malas reacciones” que van desde actos gamberrismo y sabotajes continuos hasta actos de yihadismo terrorista.

La diplomacia, el “debate” con individuos con mentalidad de zoco, regateando, engañando, simulando, dando largas y mintiendo, no dará el más mínimo resultado, sino que aplazará el choque final. Por eso es preciso mostrarse inflexibles en la defensa de nuestra identidad, de nuestros valores, de nuestro futuro. Nada de todo ello pasa por la imposible integración del islam en Europa. La inmigración islámica no es nueva: tiene ya entre 40 y 50 años. Países muchos más democráticos que España, han invertido decenas de miles de millones en “integración”, en “igualdad”, en “discriminación positiva”… todo nada: los países que aplicaron estas políticas están hoy peor que hace treinta años. Los guetos musulmanes existentes en toda Europa dan cuenta de este fracaso.

Así pues, la pregunta que cabe plantearse es: ¿y ahora qué? ¿qué puede hacer el ciudadano de a pie?

Y las respuestas son dos:

-    O se prepara para lo peor

-   O abandona Europa en busca de continentes en los que se hayan tomado ya medidas defensivas frente al islamismo.

Todo europeo debe asumir que ESTA ES NUESTRA TIERRA, Y VAMOS A DEFENDERLA. Repito por si algún pusilánime no lo ha entendido: ESTA ES NUESTRA TIERRA, Y VAMOS A DEFENDERLA. Y esta declaración debería ser la consigna de la RESISTENCIA EUROPEA en los próximos años. Los únicos europeos que deberían ser expulsados manu militari de Europa son aquellos que han permitido y estimulado esta situación: sin contemplaciones y sin piedad.

¿Qué quiere decir, “prepararse para lo peor”?

Lo primero que hay que tener en cuenta: votar solamente, en todas las convocatorias electorales a opciones en las que quede muy claro que la “preferencia nacional” es la principal oferta electoral, seguros de que van a cumplir y van a obligar, si forman parte de una coalición de derechas, a que cumpla este postulado irrenunciable: EN ESPAÑA, LOS ESPAÑOLES SOMOS LO PRIMERO EN TODO, como en cualquier otra nación o continente, los “nacionales” son lo primero. Y todos sabemos a qué opciones nos estamos refiriendo. Vamos a repetirlas, por si no ha quedado suficientemente claro:

- si se tiene una mentalidad social y conservadora, sin duda Vox es la primera opción.

- si se es independentista catalán, Aliança Catalana es la opción a apoyar.

- si uno se siente irrenunciablemente de izquierdas, el Frente Obrero, cumple todas las expectativas.

Cualquier otra opción electoral, lejos de “resolver” algún problema, tiende a agravarlos y a dispersar el voto: y hoy, a tenor de lo ya dicho, creemos que es posible rectificar la actual deriva europea utilizando los cauces legales de participación electoral.

- En segundo lugar, las cosas no se van a resolver solamente en unas elecciones, sino que hace falta añadir una tarea personal de carácter “misional”: denunciar la situación en las propias redes sociales a las que se tenga acceso, entre los vecinos, en los barrios, en las parroquias, en cualquier tipo de asociación o club deportivo, en las calles, en todas partes, debemos advertir sobre el riesgo y lo que está en juego: LA CRISIS DE CEUTA ES EL EJEMPLO DE LA INDEFENSIÓN DE NUESTRA SOCIEDAD QUE HAY QUE DENUNCIAR, señalando con el dedo a los responsables.

- Denunciar públicamente como TRAIDORES a los portavoces del lobby inmigracionista y pro-marroquí del que forman parte Zapatero, Sánchez, Marlaska, Bono, Blanco, etc. Denunciarlos públicamente cada día y cada minuto como TRAIDORES a la Patria, a nuestra Historia y a nuestro pueblo, que no merecen vivir entre nosotros porque han trabajado (y trabajan) para “el enemigo del Sur”.

- Agruparse en “grupos de afinidad”, organizando grupos de autodefensa y vigilancia en barrios, ciudades y pueblos, por mucho que las distintas policías autonómicas y estatales digan que “todo está controlado”. En realidad, cada día la situación está más descontrolada y, ya se sabe, una vez más: SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO.

- Estar presente en asambleas de vecinos denunciando, tomando la palabra en plenos municipales, interviniendo en programas de radio, denunciando a los servicios policiales actos vandálicos, intentos de robo, agresiones y demás, esto es realizando ACTIVIDAD CÍVICA. Todo ello con el fin de desmentir los datos “triunfales” del ministerio del interior que tienden a demostrar que la delincuencia “da disminuyendo” o el más absurdo aún “que la mayoría de delitos y agresiones son cometidos por españoles”. De ahí la importancia de señalar el ORIGEN ÉTNICO DE LOS DELINCUENTES, denunciando a los medios que los ocultan y boicoteándolos.

- Los que tengan edad para prepararse físicamente harán bien en seguir cursos de boxeo y artes marciales. Y no solo eso: DEBEN CONVERTIR LAS SEDES DE LOS GIMNASIO EN FOCOS DE RESISTENCIA de donde deben partir patrullas ciudadanas ante situaciones de descontrol de la seguridad.

- Los que tengan medios e interés harán bien en SUMARSE A CLUBS DE TIRO, la cuota mensual oscila entre 30 y 50 euros al mes. En la mayoría se pueden alquilar armas cortas y comprar munición del 22, con lo que aprenderán a disparar en breve, siguiendo cursos que cada una de estas entidades organiza regularmente. La práctica de la caza o del tiro al plato es también recomendable, incluso para tener un arma de caza para la práctica de este deporte. Obviamente, la destreza en el manejo de estas armas solamente puede representar una ayuda en caso de que se produjera la hipótesis más extrema de un conflicto generalizado y en situaciones de extremo peligro. Si hacemos esta recomendación es para habituarse al uso de armas de fuego, afinar la puntería como deporte y evitar que, si las cosas van a peor, se tenga una sensación absoluta de indefensión. Por otra parte, existen armas blancas, geles de autodefensa y puños americanos de venta libre, absolutamente legales que pueden garantizar una defensa personal equilibrada y mesurada en caso de agresión y sin vulnerar la ley española.

Con estas medidas, PERMANECEREMOS ALERTA, EN GUARDIA Y PREPARADOS, tanto si se da la primera hipótesis, como si la situación se degrada en forma de guerra civil étnica, religiosa y social.

Creemos que estas notas responden al título que figura en el encabezamiento de este artículo y agradeceríamos que estas líneas fueran reproducidas lo máximo posible, aún sin indicar origen.






domingo, 3 de noviembre de 2024

PAIPORTA: LA PALETADA DEFINITIVA EN LA TUMBA DEL PEDROSANCHISMO

Cuando cinco después de la “gota fría” que arrasó Valencia, todavía no se tienen cifras oficiales de muertos, ni listas de desaparecidos, cuando la administración del Estado (PSOE+Sumar) y la administración autonómica (PP) siguen echándose las culpas mutuamente y, sobre todo, cuando es el momento en el que la ayuda a los afectados sea lo primero, es difícil todavía captar la trascendencia histórica de lo que está ocurriendo. Vamos a intentar resumirlo en seis puntos casi telegráficos:

1. Cuando se tuvo noticia de la “gota fría”, Sánchez se encontraba paseando en elefante por la India, mientras que su mujer bailaba en Bollywood. Un desastre natural era una “buena noticia” para él: a fin de cuentas, durante unos días, el impacto haría que las iniciativas judiciales que lo tienen cada vez más cercado por corrupción, pasarían a segundo plano en las cabeceras de los digitales. La semana anterior, el “caso Errejón” ya le había dado esa oportunidad. Y en los quince días anteriores, no se hablaba de otra cosa que de los amoríos del emérito con un putón ochentero. Así pues, para Sánchez, la cosa era simple al bajar del Falcon: poner cara de chico "bueno y solidario", dejar que el gobierno autonómico se quemara, viajar luego a la zona afectada y prometer ayuda para la reconstrucción… en otras palabras, lo que ya hizo hace tres años cuando la erupción del volcán de la Palma. 

Pero varias cosas habían cambiado:

- La dimensión de la tragedia valencia es incomparablemente mayor.

- Por su naturaleza, era tragedia que requería respuesta inmediata de las autoridades.

- Entre ambas catástrofes naturales mediaban tres años: las promesas realizadas por Sánchez en La Palma, no se habían concretado en ese tiempo. Y, por tanto, legítimamente, los afectados por la “gota fría” intuían que Sánchez les vendería humo electoral.

- En esos tres años, Sánchez se había mantenido en el poder tras las elecciones de junio de 2023, pero a costa de un pacto entre todos los partidos derrotados. El resultado había sido un gobierno débil e inestable.

- Durante la erupción de La Palma, todavía no habían estallado los casos de corrupción que hoy sitian al gobierno y apuntan todos hacia el Palacio de La Moncloa y a la figura de Pedro Sánchez.

Por todo ello, era evidente que, en 2021, Sánchez no era tan ODIADO como lo es hoy. El hecho de que mantenga una escuálida mayoría parlamentaria que se sostiene solo a costa de concesiones a independentistas catalanes y vascos, no le ha hecho ganar popularidad, sino todo lo contrario. Ni siquiera el que hoy siga asaltando los centros de poder del Estado (el mismo día que se conocía la tragedia valenciana realizaba el asalto final al Consejo de Administración de RTVE), ha saneado su situación. Hoy, es el hombre más odiado de España. Y, con mucho. Y por muchas razones. Una de ellas, su actuación durante la “gota fría”.

2. Si partimos de la base de que la goza fría ha afectado a la Comunidad Valenciana y a la Comunidad de Castilla-La Mancha, parece muy claro que era el Estado -esto es, el gobierno de la nación- el que tenía que haber reaccionado desde el primer momento: declarando el Estado de Emergencia en las zonas afectadas desde el minuto uno. Nadie se hubiera opuesto. Las fuerzas de seguridad del Estado hubiera debido asumir el control de la situación, canalizado las ayudas, coordinado a los voluntarios y prestado ayudas especialmente a los núcleos de población que habían quedado aislados: .se hubieran rescatado el mismo día a los supervivientes que requerían más atenciones (para eso está el Batallón de Helicópteros de Emergencia II, basado en Bétera (¡a dos pasos de la zona de la tragedia!, entre otras unidades de helicópteros pesados; además de la UME, el Mando de Ingenieros del Ejército de Tierra, con un regimiento de pontoneros con base en Zaragoza, hubiera podido resolver el problema creado por los puentes destruidos) Y, por supuesto, unidades de infantería habrían podido realizar tareas de desescombro. Nada de todo esto se hizo. La administración del Estado no reaccionó. La autonómica, simplemente, se vio superada por una situación que no había previsto y ante la que no sabía cómo reaccionar. Y así se perdieron los primeros cuatro días. 

3. Esta pérdida de los primeros días no tiene ninguna justificación. De hecho, no ha sido sino hasta el quinto día con posterioridad a la tragedia cuando se ha movilizado al ejército. Y no hay justificación a esta tardanza, sobre todo, cuando hace 13 meses, un terremoto sacudió Marruecos (3.000 muertos) y al gobierno español, le faltó tiempo para enviar a la UME que pisó Marruecos 24 horas después del terremoto… Es indignante que esto ocurra con Marruecos y que se tarde cinco veces más en ayudar a la propia población valenciana. El agravio comparativo es de tal naturaleza que resulta incomprensible. Es igualmente indignante es mantener a 3.000 militares desplegados en varios continentes en doce misiones internacionales, en lugares en los que no se nos ha perdido nada, pero Defensa no sea capaz de enviar pontoneros y helicópteros de ayuda a objetivos urgentes situados a menos de 100 km de sus bases…

4. Y si de indignación es de lo que se trata, todavía resulta mucho más ofuscador el que cinco días después de la tragedia, no se haya hecho pública una lista de desaparecidos, siquiera parcial y las cifras de víctimas, a partir de los 200, se hayan detenido en los últimos dos días y medio. ¿Es que no han llegado denuncias a las comisarías de policía? ¿Es que Marlaska -tan preocupado por falsear estadísticas de delitos y de criminalidad- no ha tenido tiempo de reunir las denuncias por desaparición (que, al menos, darían una idea mínima de la magnitud de la tragedia) en una lista única? ¿o es que las cifras son tan aterradoras que le falta valor para publicarlas para no alimentar más aún la cólera popular? 

5. De todo lo ocurrido en los últimos cinco días, indudablemente, lo más reconfortante -lo único reconfortante- es que nuestro pueblo sigue siendo el mismo de siempre: el que sabe reconocer los problemas, el que reacciona ante los problemas con mucha más anticipación que sus instituciones. No solamente hemos visto mareas de españoles cruzando a pie zonas embarradas armados con palas, con provisiones a sus espaldas, sino que hemos visto como una parte importante de la sociedad civil se movilizaba para enviar ayuda material. Y es de destacar que, por primera vez en la historia de España, los almacenes de Cruz Roja no han sido los destinatarios de esa ayuda. De hecho, Cruz Roja solamente pedía “dinero, dinero, dinero”, sin especificar siquiera a dónde se destinaría ese dinero, si para socorrer a los valencianos, o para dotar de móviles a los inmigrantes ilegales que van llegando. Ha sido igualmente significativo que ninguna ONG de las que tanto protagonismo tienen en la ayuda a los inmigrantes ilegales hayan realizado el menor movimiento para canalizar ayudas a los valencianos. Y, finalmente, es significativo que entre las impresionantes legiones que han acudido caminando a los lugares más castigados, no viéramos ni chilabas, ni velos islámicos, ni mezquita alguna haya enviado siquiera un kilo de comida halal para ayudar a las víctimas. Por el contrario, hemos visto a jóvenes magrebíes participando en los saqueos ¡y colocando en tik-tok los clips de sus “hazañas”! Hemos visto, por el contario, que miembros de la comunidad china enviaban ayudas y también hemos visto a pakistaníes vendiendo a 7 euros el agua (demostrando que habían entendido perfectamente lo que es la ley de la oferta y la demanda)… Pero lo más odioso, es que hemos visto como nuestra gente, en el mejor de los casos, se le ofrecían un colchón de gomaespuma en un polideportivo, y en absoluto hoteles de cuatro estrellas en primera línea de mar como se hace con el último africano recién llegado y subsidiado desde que pisa tierra española. El agravio comparativo es de tal crudeza que hace falta preguntarse en manos de qué traidorzuelos vendepatrias, psicópatas indiferentes a la tragedia de su pueblo, está el gobierno de la nación.

6. Por el momento -y, mucho nos tememos, que hasta que se conozcan las cifras reales del drama con un número de muertos que se augura superior a lo que incluso los más pesimistas nos temíamos en el primer momento- el momento máximo de tensión se ha dado en la mañana del día 3 en Paiporta con imágenes que están en la retina de todo el mundo. Y sobre esto, vale la pena realizar unas reflexiones:

A) Pedro Sánchez no se ha atrevido a visitar solo la zona afectada. A la vista de cómo estaban las cosas, temía también que ir acompañado por Mazón no fuera suficiente. Y aquí si que no existían posibilidades de que un cordón de protección policial alejara a la población de Pedro Sánchez. Así que Sánchez ha juzgado que acompañando al Rey Felipe VI, tenía garantizada cierta “protección”. Una vez más sus 800 asesores han demostrado que ni siquiera tenían unas nociones mínimas de psicología antropológica: Valencia no es Canarias. Ni 2024 es 2021. Ni siquiera la destrucción del volcán es la misma que la de la “gota fría”

B) El resultado de la visita ha sido una catástrofe para las instituciones del Estado. Sánchez, además de corrupto, además miserable, además de mal gestor, ahora lo sabemos todos, ha evidenciado ser un cobarde. Desde el momento en que ha corrido la noticia de su presencia en Paiporta, el grito unánime ha sido “Sánchez, hijo de puta”. Imposible ocultarlo. No ha tenido ni siquiera el valor de avanzar: el cobarde ha hecho lo que hacen siempre los cobardes, poner pies en polvorosa. Cuenta que se ha llevado un palo en la espalda y, desde luego, el estado en el que ha quedado su vehículo indica que ha estado a un paso del linchamiento. Esto no ha ocurrido en Haití o en cualquier otro estado fallido: eso ha ocurrido en Valencia.

C) En las situaciones de crisis es cuando se percibe la “pasta” de la que están hechos los miembros de la clase política. Decimos esto, por la actitud del Rey Felipe VI. No hay que olvidar que, pocas horas después de las primeras noticias sobre la “gota fría”, ponía a disposición los efectivos de la Guardia Real para acudir a las zonas siniestradas. En realidad, fue la primera institución que se demostró consciente de las dimensiones de la tragedia y de cómo afrontarla. Y hoy, en Paiporta, una vez más han pagado justos por pecadores. El Rey Felipe VI ha tratado de calmar los ánimos, ha hablado con la gente y otro tanto ha hecho Doña Letizia, salpicados de barro, no han dado marcha atrás, no han huido del contacto con la población. Y eso es algo que no podremos olvidar. Los miserables huyen, los líderes avanzan entre incomprensiones.

D) Pero, además, quienes han tomado al Rey Felipe VI como responsable de la situación de abandono, olvidan que constitucionalmente CARECE de toda posibilidad de tomar la iniciativa en ningún terreno. Los dos puntos más conflictivos de la constitución de 1978 son precisamente el “café para todos” autonómico que ha partido el Estado en 17 taifas, ninguna de las cuales es, en realidad, autosuficiente en momentos de crisis, y el papel puramente representativo y protocolario atribuido a la monarquía. Los “padres de la constitución”, vale la pena no olvidarlo, “toleraron” a la monarquía que había puesto Franco, simplemente, para que la transición fuera aceptada por las Fuerzas Armadas. Pero redujeron todas sus funciones, ABSOLUTAMENTE TODAS, a cero, salvo en cuestiones protocolarias. Y hoy hemos visto que quien menos responsabilidades tiene en la tragedia valenciana, ha sido el único que ha dado la cara y que se ha acercado al pueblo. Contrariamente a lo que cuentan los tabloides subvencionados de la izquierda (elplural, eldiario) las protestas eran SOBRE TODO contra Mazón y muy especialmente contra Sánchez (en todo momento el inequívoco “Sanchezhijodeputa” ha resonado) mucho más que contra el Rey Felipe VI. Está claro que estos digitales de poca audiencia se deben a su patrón.

7. A estas alturas, ya vale la pena decir bien alto algunas conclusiones que difícilmente pueden ser negadas. 

- El gobierno no puede seguir como un zombi alegando el “aquí no pasa nada” o el “la crisis está caliente y el temporal pasará”. Aquí está claro que, entre procesos judiciales (¿en qué país civilizado se ha visto que la policía irrumpa en la oficina del fiscal general y el que debería “perseguir el delito” sea, a su vez, perseguido por delincuente?), entre la bajeza moral demostrada por su aliado Sumar con su “activo político Errejon”, con una política exterior errática, acumulando deuda impagable, con el “efecto llamada” que supone subvencionar a cada recién llegado, convertido el país en la capital mundial de la ocupación, con una delincuencia que cada vez se dispara más y más, con zonas que ya están en poder de la delincuencia, con una política de cesiones a indepes catalanes y vascos, con unas infraestructuras de comunicaciones en manos de inútiles, el país está cayendo en una crisis histórica sin precedentes. El gobierno no está gobernando: el gobierno Sánchez están más preocupado por negociar comisiones y diseñar nuevas corruptelas que en gobernar. ¿En qué país del Primer Mundo, un presidente del gobierno no puede salir a la calle sin que se arriesgue a ser linchado? 

En consecuencia: no solamente hacen falta dimisiones y destituciones, sino que hace falta una convocatoria urgente de elecciones antes de que la situación empeore. Y no nos referimos a un empeoramiento económico (los sucesos de hoy en Paiporta van a contribuir a que el dinero huya de España, se reduzcan las inversiones, baje la bolsa, se empobrezca más el país y la prima de deuda se dispare). Nos estamos refiriendo a que lo que hemos visto hoy: el descontento y la desesperación traducido en hostilidad e intentos de linchamiento de Sánchez, pueden ir creciendo. Y es mejor que Sánchez se entere de una vez a pocas semanas del 41º Congreso del PSOE: o se va, corre riesgos físicos muy reales. La situación de ira, encabronamiento y frustración que han generado sus TRAICIONES A LA PATRIA es de tal calibre que nunca más, ni cuando se jubile, podrá andar por las calles de este país, sin recibir una mirada de odio, un insulto o un intento de agresión. 

- Sánchez no es un accidente en la historia de la España democrática, es el extremo límite, más allá del cual no puede concebirse peor gobernante, y el producto de un sistema político que, DESDE EL PRINCIPIO estuvo mal diseñado. Sin efectiva división de poderes, con el engendro autonómico como diseño vertebrador, con distintos centros de imputación que se disputan los éxitos y que se acusan unos a otros de sus más que frecuentes fracasos. Con una justicia “garantista” que hace que para juzgar a un ladronzuelo hagan falta legajos de expedientes y declaraciones, y, por supuesto, diseñada para que la clase política pueda robar sin ser procesada y si lo es, retrasar el juicio hasta el límite de la prescripción del delito y si llega la condena, por favor, que no entren en prisión que si han malversado fondos, ¡no se han enriquecido! Y, por tanto, hay que indultarlos… No, EL SISTEMA HA DEJADO DE FUNCIONAR. Cuanto antes se reconozca este hecho, antes estaremos en condiciones de sanear el Estado y la Sociedad. 

- El actual clima de frustración política que vive España se agrava por la falta de liderazgo del jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Esta falta de liderazgo se ha demostrado estos días a raíz de la “gota fría”: Feijóo se ha limitado a “apoyar” a Mazón… pero, el problema es que Mazón carecía de medios suficientes para afrontar la crisis. Pero, el problema no es Mazón, sino más bien su jefe: Feijóo y su evidente falta de energía y decisión. ¿Sustituir a Sánchez por un timorato que quiso que la vacuna fuera obligatoria en Galicia durante la pandemia, cuando era presidente de la Xunta? ¿Ese Feijóo que dice que su primera opción de alianzas ¡es el PSOE!? No, una y mil veces no: ¡hace falta romper la baraja! ¡Hace falta denunciar al PSOE en su conjunto como “organización criminal”! (que es, a fin de cuentas, la conclusión a la que se llegará cuando se sustancien los procesos actualmente en curso). 

Ahora bien, esta crisis nos está enseñando que sigue existiendo una ESPAÑA REAL en la que todavía vale la pena tener esperanzas: la España de los voluntarios, la España movilizada en ayuda de los valencianos, la España consciente de quien la está conduciendo a la ruina, la España que llama “hijosdeputa” a los hijos de puta. Y, vale la pena recordar que la sociedad civil se ha movilizado antes que el Estado y que las ONGs milmillonarias subvencionadas. Lo que más le está doliendo a la izquierda es que los jóvenes de Rebelión, los de Hacer Nación y España 2000, los de Núcleo Nacional, los de Falange, FACTA y, en el otro extremo, del Frente Obrero, se están partiendo el pecho enviando materiales y voluntarios SIN AYUDA DE NADIE. No olvidamos que las fuerzas armadas, las fuerzas de seguridad del Estado, querían DESDE EL MINUTO UNO intervenir en las zonas afectadas. Que los agricultores, sin que nadie se lo pidiera, han movilizado sus tractores para el desescombro y la apertura de vías. PUES BIEN, ESTA ES LA ESPAÑA REAL. Y esta es la España que debe ser consciente de que el sistema político ha fracasado, que los dos partidos que constituyen las dos columnas del sistema, PP y PSOE, están más preocupados por negociar sus comisiones que por afrontar las tareas de gobierno, que resulta imposible establecer planes hidrológicos nacionales y planes para evitar desbordamientos de ríos y realizar canalizaciones que hubieran paliado, como mínimo, esta tragedia, porque su agenda no se prolonga más allá de cuatro años y porque su tiempo lo emplean, no en gobernar un país, sino en negociar comisiones y sus afiliados están más preocupados por hacer buenos negocios a la sombra del poder, que por CREAR UN FUTURO PARA NUESTRA PATRIA Y PARA NUESTROS HIJOS.

En consecuencia: la ESPAÑA REAL es la que debe empezar a pensar en el futuro que, desde luego para por una profunda reforma constitucional, que tome como ejemplo, no las democracias europeas (que, en mayor o menor medida, han generado problemas muy similares a los que tenemos hoy en España), sino aquellos países que hayan logrado remontar sus problemas: es increíble que un pequeño país como El Salvador, que hace un lustro era el más inseguro del mundo y que hoy ocupa el puesto número uno en la lista de países seguros, nos haya dado lecciones hasta el punto de ser el primero que se ofreció a prestar ayuda a los damnificados por “gota fría”. No es la totalidad del “libertarismo” de Milei lo que proponemos, pero sí algunas de sus medidas: cero subvenciones a los partidos, cero subvenciones a las ONGs, renegociar la deuda, reducir la burocracia estatal, liquidar organismos creados solamente para enchufar a “los amigos”, agilizar las leyes y los procedimientos anticorrupción, apoyo a la institución familiar, reconducción del sistema educativo, etc. Y, por supuesto, alto de inmigración ilegal, quien entra ilegalmente sale en el mismo momento de retorno. Que no proliferen en nuestras ciudades ni un minuto más el islam, ni los “inadaptables”. Quien comete un delito: juicio rápido, cárcel y expulsión y si la administración le ha regalado la nacionalidad, la pierde y al siguiente delito, expulsado. ¿Que no hay cárceles suficientes? que haya contenedores rodeados de concertinas en los campos yermos de España: los delincuentes no pueden estar en las calles saqueando, violando y asesinando con impunidad. Y que el delincuente trabaje en prisión para pagar su alimentación y las indemnizaciones civiles. Que no haya ni un solo gesto de debilidad en la reconstrucción de España. Que solamente se manifieste energía, fuerza y determinación, tanto como PSOE-PP han demostrado debilidad y rapacidad. La debilidad mata. La fuerza, protege. La energía, crea. La justicia no es contemporizadora, sino que viene acompañada de la espada. 


Posdata

Y en cuanto a la versión del gobierno sobre los incidentes de Paiporta, atribuirlo a la “ultraderecha” no es más que reconocer la falta de imaginación de los 800 “asesores” de Sánchez y que, recurrir a la excusa de la “ultraderecha” indica el estado de inanición intelectual y moral del gobierno y de sus palmeros









martes, 3 de septiembre de 2024

EN YAKARTA EL PAPA FRANCISCO SE FUGA DE LA REALIDAD EUROPEA

No soplan buenos tiempos para la Iglesia Católica y eso debería saberlo ya Jorge Mario Bergoglio que lleva 11 años al frente de la institución y desde 1969 como sacerdote. Fue, precisamente, a finales de los 60, tras el Concilio Vaticano I, cuando empezó a ponerse de manifiesto la crisis de la Iglesia. Tiempo suficiente como para que haya vivido todas las fases de esa crisis y, precisamente por ello, son todavía menos comprensibles sus declaraciones y viajes. Bergoglio olvida: 1) Que se está produciendo la islamización de Europa, 2) Que Europa es la tierra en donde floreció el cristianismo, 3) Que hoy Europa -y no Indonesia o extremo-oriente- son “tierra de misiones”, y 4) Que en Europa es donde se está produciendo en estos momentos una ofensiva anticristiana más dura. ¿Qué hace el Papa Francisco? Irse a Yakarta para reunirse con líderes religiosos musulmanes… Vale la pena reflexionar sobre esto y, más aún, desde España.

UN PEQUEÑO ITINERIO PERSONAL. A MODO DE EXORCISMO.

Creo necesario explicar que no soy católico: mi “descristianización” se produjo en el Colegio de los Escolapios de Balmes, hará ya 58 años. Era el curso 1965-66. El “profesor de música”, el “maestro Coll” (que luego dirigió la escolanía de Montserrat), nos enseñaba canto gregoriano. Algo vibraba dentro de mí con ese canto. La Misa -a la que asistíamos diariamente a primera hora antes de comenzar las clases- era en latín, cantábamos las piezas de gregoriano y el ritual litúrgico implicaba que el sacerdote nos daba la espalda (a pesar de haber recibido el carisma eclesiástico, era “uno de los nuestros” y, por tanto, todos estábamos frente a la Cruz). Ninguno de nosotros nos quejábamos de que la misa fuera en latín (los misales, tenían traducción al castellano, entendíamos perfectamente lo que se decía a poco que supiéramos leer), ni que nos obligaran a cantar en latín (a fin de cuentas, también cantábamos en inglés; en aquel momento la beatlemanía era de rigor en jóvenes de nuestra edad), o no ver el rostro del oficiante durante la mayor parte del ritual…

Cuando se inició el curso siguiente y se aplicaron las directrices litúrgicas del Concilio Vaticano II, muchas cosas cambiaron: dejamos de lado el libro de canto gregoriano, empezamos a cantar en Misa canciones “kumbayá” y el “maestro Coll” y algún que otro sacerdote en clase de religión, nos enseñó la “Misa Luba” (escuchar un fragmento en youtube es hoy todavía más estremecedor que hace 58 años: véase MISA LUBA; se trata de un canto congoleño, compárese con el gregoriano; llevado a una iglesia europea es, simplemente, malsonante y, en latín, una castaña) hubo obras en la capilla del cole para adaptarla al nuevo ritual para poder oficiar la misa “frente al Pueblo de Dios”. Si lo que era solemne el año anterior, había sido demolido por las reformas del año siguiente, es que, al menos para mí, no tenía la dureza suficiente como para seguir en las finales de la Iglesía: esta había renunciado a lo “perenne” en beneficio de la moda circunstancial...

Si a esto unimos que todos los escolapios del cole, en aquel momento, se manifestaron en la Vía Layetana en la famosa demostración de 1966 (protestaban contra la paliza que había recibido un estudiante y con la consigna de “volem bisbes catalans”; la mayor parte de aquellos curas tardaron poco en dejar la Orden de los Escolapios y uno de ellos, el “pare Botell”, llegó a ser uno de los dirigentes del PSUC, partido al que se habían afiliado varios de ellos a principios de los 70), a nadie le extrañará que, en 1967, empezara a leer a Nietzsche, y me desentendiera por completo de la Iglesia

Bien, no soy católico y es conocido que Blas Piñar me expulsó de Fuerza Nueva por haberme casado por lo civil en 1977 y, por tanto, por haber renunciado oficialmente a la religión católica. Tengo a gala, haber firmado el necesario “certificado de apostasía” para poder ser casado en un juzgado. Ahora bien… reconozco, por encima de todo, que la religión de mi país, una de las columnas que le han dado forma, es el catolicismo y nunca he estado dispuesto a tirar una piedra contra la institución que alimentó a mis antepasados, que dio fuerzas para vivir y para morir a mis padres y que acompañó a mi Patria en sus mejores momentos históricos. Todo eso hace que la Iglesia Católica merezca un respeto por encima de cualquier otra institución.

Si he aludido a todo esto es para que el lector mida mejor lo que voy a escribir a continuación.

UNAS DECLARACIONES INADMISIBLES PARA UN EUROPEO

Desde que se sentó en la silla de San Pedro, Bergoglio ha multiplicado sus declaraciones a favor de la inmigración masiva que está recibiendo Europa. Y lo ha hecho con su peculiar “imagen de marca”: mansedumbre, comprensión, solidaridad con los pobres, etc. Bueno, todo eso entraba dentro del marketing del personaje que incluía lavar los pies a inmigrantes, elogiarlos cada vez que podía, etc. Le ha valido muchas críticas, especialmente de católicos europeos que, experimentan en sus propias carnes lo que supone la llegada de contingentes masivos de inmigrantes musulmanes. Y en especial lo que implica para la propia Iglesia Católica.

Lo que el papa dijo el pasado 28 de agosto sobre la inmigración, rebasa cualquier límite y resulta inadmisible por su contenido, no solo para agnósticos como el que suscribe, sino especialmente para miembros de la Iglesia Católica. En efecto, en el curso de una audiencia general, Bergoglio reflexionó sobre la inmigración. Dijo una verdad: “el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio” y una media verdad: “hay quienes trabajan sistemáticamente para repeler por todos los medios a los inmigrantes”, concluyendo este soliloquio con una declaración teológica:  declaró que estar conscientemente contra la inmigración era “pecar” (“pecado” no es una simple falta ética o moral, sino un “acto o deseo contrario a la ley de Dios, una ofensa contra Dios, una desobediencia a Cristo”).

Bergoglio tenía razón en afirmar que el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio: es imposible saber cuanta gente ha muerto tratando de entrar ilegalmente en Europa. Se dice que, en torno a 30.000. Quizás. Pero, estas muertes no pueden atribuirse a ciudadanos de a pie, sino a las instituciones (empezando por la ONU y la UNESCO, ONGs o la propia UE), a ideologías (el ultrahumanismo, la corrección política, el progresismo, el wokismo) que alientan la entrada masiva en dirección a Europa.

Durante el zapaterismo escribimos un artículo titulado “La debilidad mata”: no hacer absolutamente nada para cortar el flujo de migraciones hacia Europa, supone permitir el que cada día partan decenas de pateras y cayukos con intención de cruzar el Mediterráneo. Si lo tripulantes de la primera de todas ellas, hubieran sido repatriados manu militari, no se habrían producido las siguientes 30.000 víctimas y si hoy, aquí y ahora, las marinas de guerra de los países mediterráneos estuvieran alerta para interceptar pateras y conducirlas -según “la ley del mar”- al puerto más próximo (esto es, al puerto de partida), no solo seguirían viviendo 30.000 personas, sino, probablemente muchos europeos que a lo largo de estas últimas décadas han sido heridos, asesinados o violados por gentes que llegaron en pateras. La debilidad mata.

Bergoglio, al convertir la lucha contra la inmigración en “pecado” (vulneración de la ley de Dios y ofensa contra Dios), en los mismos momentos en los que en Alemania un “refugiado” sirio asesinaba a tres personas, hacía un flaco servicio a la causa de la Iglesia y asestaba otro golpe de piqueta a la propia institución eclesiástica. ¡Menuda infalibilidad en materia teológica la de este papa instalado en la corrección política, la Agenda 2030, y el progresismo más grosero!

EL ISLAM CONTRA LA IGLESA

Cuando ardió Notre Dame de París, en este mismo blog, lo dije alto y claro: “SE TRATA DE UN ATENTADO”. El gobierno francés, antes incluso de investigar el origen del fuego, ya había establecido la versión oficial: “Ha sido un accidente”. Hasta aquel momento se habían producido en Francia decenas de “accidentes” similares, incendios y ataques contra instituciones católicas: solo un mes antes del incendio de Notre-Dame se había producido otro muy similar en la Iglesia más grande de París: Saint-Sulpice. Otro tanto había ocurrido antes en la iglesia de Saint Denis (donde están enterrados los Reyes de Francia), situada en una de las zonas de la banlieu con más concentración de inmigración. Y en Yvelines a sólo 25 km de París. Pero esto es solamente la punta del iceberg: en toda Europa se produjeron en 2018, un total de 500 ataques contra templos e instituciones religiosas. Lo peor es que, desde entonces, esta cifra se ha multiplicado.

El año pasado resultó incendiada la catedral de Nantes. Y aquí no había duda: el incendiario fue detenido, era inmigrante ruandés. Detenido, fue puesto en libertad a la espera de juicio. Pero, antes, “Emmanuel”, el incendiario, todavía tuvo tiempo de asesinar a un sacerdote de 60 años en la región de La Vendée. ¿Un caso aislado? Lo mismo ocurrió con el asesinato de Jacques Hames, de 86 años, sacerdote de la iglesia de Saint-Étienne du Rouvray, pequeña ciudad de Normandía. En el curso de un oficio religioso, antes de terminar el sermón, dos asaltantes armados tomaron a cinco rehenes: obligaron a uno de ellos a grabar cómo degollaban al sacerdote. Uno de los rehenes consiguió escapar, alertó a la policía que abatió a los dos terroristas que resultaron ser miembros del “Estado Islámico”. El atentado, cometido en 2016, causó enorme impresión, dado que se produjo solamente dos semanas después del atentado cometido por la misma organización terrorista islámica en Niza, en el curso del cual murieron 86 personas. Se publicó, así mismo, que el grupo terrorista planeaba asaltar Notre-Dame de París… El objetivo del fundamentalismo islámico estaba, ya entonces, puesto en la catedral que, como por azar, finalmente, ardió. Más inglesias en llama: Saint-Alain de Lavaur, Saint Jacques de Grenoble, Sacré-Coeur de Angulema, Sainte Thérèse de Rennes y Saint Paul du Bas-Caraquet, Notre-Dame de Grava en Revel, la iglesia de Vielleneuve d’Amont, Notre Dame de Grâce de Eyguières, que ardieron el mismo año que Saint Sulpice y Notre Dame de París: 2018-2019, los “años dorados” del ISIL…

Desde entonces estos incendios provocados contra Iglesias no han dejado de multiplicarse: incluso en la católica Irlanda, donde el domingo 1 de agosto se celebró el 70º aniversario de la Iglesia de Greensland y por la noche fue convertida en pasto de las llamas. Al día siguiente, la joya del arte gótico, la Iglesia de la Inmaculada Concepción de Saint-Omer, en Francia, fue absolutamente destruida por otro incendio. La Iglesia había sobrevivido a los bombardeos de dos guerras mundiales… Un mes antes, el 11 de julio de 2024, la aguja de la catedral de Rouan, ardió misteriosamente. También en España y Portugal hemos asistido en los últimos dos años a la profanación de lugares religiosos y a la destrucción de monumentos.

Los “verificadores” de noticias -y la agencia EFE, en particular- cada vez que tiene lugar uno de estos “incidentes”, responden, o bien que se ha tratado de un “caso aislado”, protagonizado por inmigrantes desequilibrados, o bien que no hay pruebas de que el incendio haya sido provocado intencionalmente y, mucho menos, por musulmanes. Pero, hay problema: nunca como en los últimos 10 años se había producido una serie de incendios tan continuada contra edificios eclesiásticos. Solamente han comenzado a arder iglesias sistemáticamente en cuanto a emergido el terrorismo islámico. Y, en buena parte de los casos, no se trata de iglesuelas de poco valor arquitectónico o histórico, sino -como los casos de Notre-Dame, las catedrales de Rouan, de Nantes o Saint Denis, Saint-Sulpice, de edificios de alto calado artístico e histórico.

Estos incendios no son más que una parte del “aguijoneo” que sectores extremistas islámicos están propinando a la Iglesia Católica. Una especie de “ajuste de cuentas” por las derrotas de Poitiers, Lepanto o la Reconquista. Es una especie de terrorismo de “baja cota”: no se pretende matar, sino solo destruir símbolos. A la vista del proceso de islamización de Europa y de las continuas células terroristas islámicas en fase de formación que se van desarticulando en toda Europa, parece más que verosímil que esta oleada de incendios de edificios religiosos sea promovida por el islamismo más radical, como “ejercicio”. El fuego es algo que fascina a estas bolsas inadaptadas de inmigración islámica radical: Francia lleva desde principios del milenio registrando una oleada de incendios de vehículos en las noches; una media de entre 100 y 200 por noche. En las navidades de 2022, el ministerio del interior francés se felicitó de que solamente hubieran ardido 874 vehículos en todo el territorio nacional. A recordar que solamente en una semana de incidentes en 2023, a raíz de la muerte por disparos de la policía de un pequeño delincuente de origen magrebí, 2.500 edificios resultaron incendiados y saqueados y 12.000 vehículos ardieron (ver vídeo en youtube).

Las zonas en las que el Islam se está expandiendo en África, son escenarios de masacres de católicos que confirman que el Islam no es una religión como las demás: es la intolerancia hecha religión. Mientras Bergoglio va a Indonesia, en África se suceden las masacres de católicos a manos de islamistas y en Europa, las Iglesias que aun no se han quemado, pierden fieles cada vez que Bergoglio abre la boca. ¿Tanto le cuesta reconocer algo que saben todos los católicos que viven en zonas de expansión del Islam? Que la “guerra santa” es el “sexto pilar” del Islam y que esta religión es la única por la que se mata y se muere en el siglo XXI.

BERGOGLIO EN INDONESIA

Los misioneros portugueses llevaron el catolicismo a Indonesia en el siglo XVII. Hoy, el Estado Indonesio admite cinco religiones: el islam, el cristianismo, el hinduismo, el budismo y el confucianismo. Pero esto no debe hacer olvidar que Indonesia es hoy el Estado con más musulmanes del mundo, el 86’1% de la población según el censo del año 2000. Apenas el 8,7% de la población era cristiana en ese año e iba descendiendo. En 2022 se publicó que desde el año 2000, 6.500.000 cristianos se han convertido al Islam. No ha sido por casualidad que, a su llegada a Yakarta, tuviera unas palabras de ánimo para los “migrantes”. Las sucesivas etapas del viaje le llevarán por puntos de la geografía del sureste asiático y Oceanía.

Es un viaje extraño, el más largo de su pontificado y que llega en un momento de visible deterioro físico (en la mayor parte de actos públicos, aparece en silla de ruedas). A decir verdad, desde el inicio de su pontificado, Bergoglio ha recorrido los cinco continentes. Ha estado en casi toda Europa con visitar fugaces, salvo en España y Alemania (países que a los que su predecesor en el Vaticano viajó en tres ocasiones)…

¿Por qué Indonesia? ¿Para qué ir a Indonesia? Esta es la pregunta que se están haciendo en estos momentos muchos observadores. En principio, la situación del catolicismo local -en pleno repliegue ante la ofensiva islámica- no es muy halagüeña. En la actualidad, 2024, el número de católicos en Indonesia ha pasado del 8’7% en 2000 al 3’1%, mientras que los musulmanes en esos años se han elevado del 86’1% al 89,4%. Oficialmente, Bergoglio asistirá a un ato interreligioso en la mezquita Istiqlal de Yakarta y lego celebrará una misa en un estadio. Se prevé que destaque la “diálogo con el islam”

Sin embargo, en Indonesia hay poco que dialogar: el país es de mayoría musulmana y, de seguir la pendiente negativa del catolicismo local, es presumible que, en apenas 20 años, los católicos sean residuales en Indonesia. Allí está claro quién domina.

EL CATOLICISMO O E “OCCIDENTAL” O NO ES NADA

Pero si en Indonesia el catolicismo nunca ha sido una fuerza determinante, ni ha tenido peso en la historia local, el viaje servirá para poco, o más bien, para nada. Quizás, tan solo, para confirmar a los interlocutores islámicos que la Iglesia Católica está vieja y gastada, en estado terminal, como el Papa Bergoglio.

Bergoglio ha olvidado lo que los musulmanes recuerdan: que Europa ha sido el centro mundial del cristianismo durante dos milenios y que, vencerlo en su territorio, significa imponer el islam en todo “Occidente”. Asia no es tierra de católicos, por mucho que algunos misioneros se hayan desplazado hasta allí con las mejores intenciones. El gran error del cristianismo es sus aspiraciones “universalistas”. Asia tiene el hinduismo, el budismo, el confucionismo, el sinto, el taoísmo, y otras concepciones tradicionales, mucho más arraigadas de los que el cristianismo podrá estar jamás en aquellas sociedades. Y, además, provistas de unos principios y de una práctica que no tienen nada que envidiar a las concepciones teológicas, con la diferencia de que, más que religiones, son “filosofías” de la vida y prácticas de vida. No es allí, compitiendo con estas religiones arraigadas en las poblaciones asiáticas donde el catolicismo deberá librar su última batalla. Es en Europa en donde, su desaparición entrañará la caída de 2.000 años de tradición.

Los peligros que encuentra el catolicismo en Europa son, en estos momentos, dos: el proceso de materialización y secularización de todos los ideales generado por los cambios sociales y, en segundo lugar, la islamización del continente. Una islamización que no se está produciendo a partir de conversiones del cristianismo al islam, sino por simple flujo diario de miles de inmigrantes. Mientras siga la inmigración masiva, Europa será cada vez menos “europea” y, consiguientemente, menos católica.

Bergoglio no ve (o finge no ver) que esta perspectiva, opta, como cualquier líder político -empezando por Sánchez- por “viajar” a los lugares más remotos, para huir de la triste realidad que tiene en el patio de su casa. Bergoglio ha pedido, en nombre de la caridad, del humanismo evangélico y de la solidaridad humana, acoger en Europa a cuantos más inmigrantes mejor, que ninguno se ahogue en el Mediterráneo, si pueden venir en ferry o en aerolínea, mejor que mejor, la Santa Madre Iglesia les ayudará (mientras, por supuesto, no se instalen en la Plaza de San Pedro ni tras los altos muros del Vaticano) y quien no lo admita comete pecado, ofende a Dios. Ni siquiera un enemigo jurado del cristianismo hubiera logrado encontrar tantos argumentos para demoler el viejo edificio eclesiástico.

INMIGRACIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN CATÓLICOS

El católico de a pie ve perfectamente el problema. Mucho mejor que Bergoglio. Pero calla y obedece a sus pastores… y también a sus comunicadores. Los medios de comunicación vinculados a la Iglesia figuran entre los que más tienden a deformar la realidad en materia de inmigración. Incluidos medios que, en otros terrenos, difunden informaciones correctas. Nos referimos a TV Trece, a El Debate o a la COPE. Estos medios están viviendo un verdadero drama: no saben cómo afrontar el problema de la inmigración masiva.

Los periodistas que trabajan en estos medios están enfrentados a un triple dilema:

-          Contar la realidad tal cual es (contra los altos designios de sus empresas) o ser despedidos;

       Recordar que la inmigración es el recurso del PSOE para aumentar sus electorales mediante las “naturalizaciones” (en estos momentos algo más de 3.000.000 de inmigrantes borrados del censo de inmigrantes y pasados por gala a “españoles con papeles”) o bien eludir este dato sociológico que explica que el PSOE mantenga todavía una cuota electoral (recordarlo, implicaría ser censurados por las empresas para las que trabajan).

   Recordar que los inmigrantes que llegan, ni son refugiados, ni son exiliados políticos, sino musulmanes en busca de subsidios, subvenciones, y que llegan con la seguridad de que en España “puede hacerse cualquier cosa que se quiera… y no pasa nada” (y en este “cualquier cosa” se incluyen okupaciones, violaciones, apuñalamientos, robos, agresiones, etc.), lo que implica enfrentarse con la empresa que les pagan los sueldos.

    Finalmente, por supuesto, están los comunicadores que, simplemente, ignoran el problema y han optado por vivir de espaldas a la realidad, pensando que cumplen su papel periodístico simplemente denunciando las rapacerías de Sánchez y sus begoños y las miserias del separatismo. Tal es el caso de Antonio Jiménez (El Cascabel de la Trece e, incluso de Bieito Rubido (director de El Debate).

Vale la pena que estos comunicadores, como Bergoglio, vayan entendiendo que el mundo no es como dicta el Vaticano, sino que estamos viviendo en Europa una ofensiva islámica que corre el riesgo de borrar de un plumazo 3.000 años de civilización, íntimamente vinculada a la inmigración masiva, y que quien lo oculta es cómplice de este proceso destructivo que, acabará en primer lugar, con la propia Iglesia Católica.