Infokrisis.- La cuestión gay sigue a la orden del día. La intención del PSOE de presentar a Pedro Cerolo como cabeza de la lista socialista municipal por Madrid, la ha revivido, lo que implica que no estaba resuelta. La cuestión es, si bien el alcalde de París es gay, ¿puede ser el Alcalde de Madrid alguien con mentalidad de minoría y predispuesto a apoyar las iniciativas de las minorías sobre las mayorías? No parecde evidente. De todas formas, el PSOE debe pensar que en Madrid hay mucho gay y que se parte con un buen porcentaje de electores. Pero Madrid no es Malasaña y, por lo demás, en Malasaña no son todos los que están... Presentamos a continuación el Capítulo VI del libro "Los Gays vistos por un Hétero" que puede adquirirse al precio de 12,00 €+ 4,00 €de gastos de envío, solicitándolo a infokrisis@yahoo.es.
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lunes, 18 de octubre de 2010
domingo, 17 de octubre de 2010
Dalí entre Dios y el Diablo (IX): Conclusión: Humano, demasiado humano
Infokrisis.- Hemos atravesado los hitos más importantes en la vida de Salvador Dalí y recorrido su portentosa aventura espiritual. Al llegar al final es forzoso reconocer que, como los titanes de la mitología clásica, fracasó en su intento de tomar el cielo por asalto. Dalí no era ningún "Héroe", mítico, era humano, demasiado humano. Se había introducido en el sendero de lo espiritual por la peor vía que el neófito puede seguir: la recorrida por los autodidactas. Y fracasó estrepitosamente. Su desesperación, su locura, su decrépita imagen en la que más hay mucha más tristeza que dignidad, son la prueba. Llegamos a las conclusiones.
Dalí entre Dios y el Diablo (VIII): Dalí y la nueva era de Acuario. Hacia el final
Infokrisis.- El último período de su vida en el que conservó la lucidez y estuvo en condiciones de comprender el mundo que le rodeaba se inicia a mediados de lso años 60, cuando se interesa por el movimiento hippy y, más adelante, por la teoría de las catástrofes. De este período surgieron sus últimas grandes telas, en especial, La Pesca del Atún un cuadro en el que evoca la nueva era de Acuario anunciada por los profetas de la contracultura. Este penúltimo Dalí se siente, él mismo, hippy y está dispuesto a ser considerado como el profeta de los hippis, pero es el período, paralemente, en el que su desbarajuste interior aumenta hasta lo indecible. Su fin está próximo.
Dalí entre Dios y el Diablo (VIÍ): La política hermética. Fundamentos esotéricos de la monarquía-anárquica
Infokrisis.- Si hay un aspecto sorprendente de Dalí afecta precisamente a sus concepciones políticas. Aparentemente no hay ningún terreno en el que Dalí se mueva con tanta aureola de originalidad y excentricidad como en el terreno de la política. Sin embargo, a poco que uno se sobrepone de la sorpresa inicial y empieza a analizar el contenido de frases aparentemente paradójicas e incomprensibles, se percibe un orden subyacente en tanta locura. La política es, sin duda, uno de los terrenos más desconocidos de la personalidad de Salvador Dalí y, sin embargo, marca un aspecto extraordinariamente sugerente del pintor.
Dalí entre Dios y el Diablo (VI): Encuentros con lo siniestro
Publicado: Miércoles, 23 de Enero de 2008 18:27
Infokrisis.- A mediados de los años 60, Dalí empieza a tener relaciones problemáticas en el mundo del arte y de la cultura. Todos sus amigos pertenecen a círculos enfermizos, artistas problemáticos, directores de cine y músicos arrastrados por una sexualidad anómala. Es en estos años en donde Dalí se extravía, sus intuiciones intelectuales se dilapidan en un mundo de neurosis de base sexual que nada aportarán al pintor y que terminarán arrastrándolo al fango miserable en el que permanecerá en sus últimos años de vida. Su búsqueda espiritual se ha saldado con el fracaso.
Dalí, entre Dios y el Diablo (V) Gala-Dalí. El misterio del Amor Mágico
Infokrisis.- En este capítulo abordamos un área básica en la vida de Dalí: su relación con Gala. Había algo anómalo en aquella relación, algo que se escapa a la sexualidad habitual. De hecho, la Gala real estaba muy lejos de la Gala idealizada por Dalí como figura andrógina perfecta. Nuestra tesis es que la base de la atracción entre ambos era de carácter mágico. Duró casi 40 años y cuando se rompió se transformó en una corriente de odio mutuo que amargó sus últimos años.
Dalí entre Dios y el Diablo (IV) Dalí y el Pitagorismo
Infokrisis.- El estudio de la pintura renacentista llevó a Dalí a apreciar la técnica con la que habían sido elaborados los cuadros de aquella época. Volvió a encontrarse con la divina proporción y el número aúreo. En el momento en que quiso averiguar su origen y remontarse al tiempo anterior a Vitrubio, fue cuando conoció el pitagorismo. En sus grandes cuadros, especialmente en Leda y el Cisne, Dalí respeto la divina proporción que le sirvió para realizar el trazado del cuadro a modo de andamiaje interior. [por cuestiones del sistema de almacenamiento en las ecuaciones que aparecen al final del capítulo la raíz cuadrada ha sido sustituida por un cuadratín; así mismo hemos tenido que eliminar las ilustraciones]
Dalí entre Dios y el Diablo (III): Dalí y la Alquimia. Pintura y Tradición Hermética
Publicado: Jueves, 17 de Enero de 2008 01:01
Infokrisis.- En esta tercera entrega abordamos una cuestión sorprendente. Por excéntrica y frívola que parezca la personalidad de Salvador Dalí a primera vista, basta profundizar en sus obras, en sus lecturas o en sus escritos para advertir que tenía un conocimiento preciso de la tradición hermética y que había leído una parte de los clásicos de la alquimia. Se trataba, naturalmente, de un interés puramente intelectual y en absoluto ligado a un conocimiento iniciático, pero, en cualquier caso resulta sorprendente comprobar hasta qué punto Dalí intentó dar a su obra un sentido “alquímico”.
EL ESPÍRITU DE LA LEGIÓN EN SUS CANCIONES (I de II)

Las canciones expresan el estado de ánimo de un pueblo y,
análogamente, la combatividad y la moral de una tropa. La tropa suele cantar
dos tipos de canciones; por una parte, las ceremoniales y de circunstancias,
habitualmente encargadas a un compositor de prestigio y que enseñadas
oficialmente durante el período de instrucción; éstas se convierten en algo así
como el distintivo de un cuerpo. Luego están las que nacen de esa misma tropa
en los momentos de asueto; se componen en las guardias o en las tardes
cuarteleras, en plena cantina o incluso en los descansos en el combate,
habitualmente la música es tomada en préstamo de canciones populares de ese
momento. Estas últimas expresan sobre todo el estado de ánimo y las
preocupaciones de los soldados con toda la sinceridad con la que el vino y el
coñac hacen decir siempre la verdad.
En este sentido, si hay un cuerpo cuyas canciones hablen por
sí mismas y en las que lo “oficial” surgido de las alturas y lo “oficioso”
nacido de la misma tropa hablen un mismo lenguaje, ese es el Legión Española,
el antiguo Tercio de Extranjeros. No hay lenguaje más claro, casi diríamos,
lacónico –en su sentido más originario, espartano- que el lenguaje de la
Legión.
Existen tres himnos oficiales de la Legión: La Canción del
Legionario, El Novio de la Muerte, Tercios Heroicos y la Oración del
Legionario. Más que “oficiales” habría que decir “tradicionales”. Y, por
supuesto, existen decenas de canciones legionarias, elaboradas por la tropa,
que siguen enseñándose unos legionarios a otros, sin excluir que muchas hayan
desaparecido al caer en desuso, al verse diezmadas las unidades en momentos de
guerra o, simplemente, por puro aburrimiento. Las primeras se deben a
compositores y músicos reputados y en cuanto a las segundas, en buena medida se
trata de canciones populares de una época a la que los legionarios adaptaron su
propia letra.
El tema del Amor y de la Guerra
Dado que en la legión van a parar gentes de muy diversa
extracción, también parece que reputados poetas han vestido la camisa
legionaria. Uno de los temas más habituales de toda esta música es la
referencia al amor y a la mujer y, entre todas, quizás la más impactante y que
demuestra una inusitada sensibilidad es aquella desenfadada que cantan los
legionarios de marcha en las primeras escenas de ¡A mí la Legión! y cuyo
estribillo dice:
“A la Legión, a la Legión,a la Legión vine a luchar.Adelante la Legión,porque en ella está el amory en el amor la eternidad”.
El guerrero –y el legionario es un guerrero, no un
repartidor de bocatas a domicilio como algún político cretino ha querido reconvertirlo-
es excesivo en todo. En el combate se convierte en una verdadera máquina de
matar y en un verdadero candidato a la muerte (en la misma película de de Juan
de Orduña, ¡A mí la Legión!, en el despacho de alistamiento, un legionario toma
la filiación a los recién llegados:
- ¿Nombre?- Rodrígo Díaz de Vivar…- ¿El Cid Campeador?- Puede…
Y luego pasa otro:
- Edad (es un crío)- Veintiún años…- Muchachos, ¿sabes a lo que has venido?- A morir por la Legión…
.. y es imposible no sentir un escalofrío, especialmente
porque no se trataba de mera retórica. La acción heroica, la aceptación del
hecho de la muerte y su búsqueda intuida como el sentido de lo humano, y
experimentada como convicción y no por la lectura de las espesas obras de los
filósofos existencialistas, el encontrar, finalmente, un sentido a la vida,
aunque ese sentido fuera la muerte, todo ello ejerció una influencia notable en
cierta juventud de la pre-guerra y, casi nos
atreveríamos a decir en un sector minoritario, pero existente, de la
juventud actual.
Hubo un tiempo en el que alistarse en la Legión suponía
aceptar el hecho muy probable de morir en la Legión, esto es, por la Legión. Y
se cumplía la misma ley que han experimentado todos los guerreros en todas las
épocas y que el propio Millán Astray conocía bien, pues no en vano, una parte
del Código de la Legión había salido de las páginas de El Bushido de Inazo
Nitobe, el samurai cuya obra tradujo al español el fundador de la Legión. Esa
ley era: vive con intensidad y toda la conciencia de existir como te sea
posible, porque este puede ser el último día de tu vida. La certidumbre de la
muerte, su aceptación y, por tanto, su búsqueda, hace que el guerrero viva con
una intensidad desmesurada todas las pasiones. El amor la primera.
De hecho, siempre el desengaño amoroso ha constituido una de
las causas más habituales para alistarse en la Legión. Pero también en las
filas de la Legión, los amores del Caballero Legionario con la cantinera o con
cualquier otra mujer, alcanzan una intensidad inusitada como en el estribillo
que hemos citado. Y no es raro que así sea. La trilogía amor – muerte –
eternidad, ha sido presentida por el poeta e intuida por los Caballeros
Legionarios que han hecho de ella una verdadera obsesión. Esta obsesión es el
leit-motiv central de El Novio de la Muerte.
La segunda estrofa de este conocido himno legionario dice
así:
Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera;
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera.
Pero la asunción de la muerte como novia y compañera ha sido
inducida por la muerte de la mujer amada. No es un desengaño amoroso, sino una
tragedia personal, la pérdida de la compañera que hace que la unidad hombre-mujer,
soldada por el amor y concebida como un todo, rompa la unidad esférica (esto
es, perfecta) con la que había sido percibida desde Platón, y la vida de la
parte superviviente carezca ya de sentido. La canción es ilustrativa al
respecto. El legionario ha hecho gala de su valor y ha muere heroicamente:
Cuando, al fin le recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.
Y aquella carta decía:
”…si algún día Dios te llama
para mi un puesto reclama
que buscarte pronto iré”.
Esa misma carta termina con una recapitulación de los
motivos de su compromiso con la Legión:
Por ir a tu lado a verte
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi ¡Bandera!
También hay en todo ello un deseo de exceso y de intensidad.
Es frecuente en todos los cantos de guerra de los cuerpos de élite las
alusiones a lo que podríamos llamar el “erotismo de la muerte”. Las tropas de
asalto alemanas de la I Guerra Mundial cantaban: “… y si la muerte llega y nos
acaricia”, que parece hablar otro lenguaje diferente al no-guerrero para el que
la llegada de la muerte supone un mazazo insoportable y no una caricia.
A fuerza de considerar la posibilidad de morir en cualquier
choque, el miembro de cualquier cuerpo de élite –y, por supuesto, de la
Legión-, el guerrero tiende a establecer un nexo de proximidad con la muerte y
considerarla una compañera inseparable que, en cualquier momento, podrá
manifestarse y, cuando lo haga, hará, solamente, que tener en cuenta el Credo
de la Legión y, en concreto el punto 10º o “Espíritu de la muerte”:
El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.
Caminar al paso con la muerte
La muerte es el hecho esencial de la milicia y, mucho más,
de los cuerpos de élite. Se dice que una buena muerte redime toda una vida.
Pero no es cierto, más bien habría que decir que un comportamiento heroico
exalta las mejores virtudes de lo humano. El deseo de libertad es una de ellas.
En un sentido metafísico la libertad es la capacidad de dominio sobre los
instintos, los miedos, los deseos y todo aquello que nos puede dominar. Desde
este punto de vista, si el mayor riesgo de una vida humana, es la muerte, será
cierto que sólo el desprecio a la muerte da
la libertad. Por eso, sin duda, al cantar El Novio de la muerte, el legionario
recuerda la clave de toda esta filosofía:
Mi divisa no conoce el miedo,
mi destino tan sólo es sufrir;
mi bandera luchar con denuedo
hasta conseguir vencer o morir.
Y, en cuanto al estribillo de Tercios Heroicos, que en
realidad fue el primer himno oficioso de la Legión Española a poco de
constituirse, se repite dos veces
Legionarios a luchar,legionarios a morir,legionarios a luchar,legionarios a morir.
Este himno, en nuestra modesta opinión, es de todas las
canciones de la Legión, probablemente la más poética y, si se nos apura, la más
almibarada, como si a poco de ser fundado, el Tercio de Extranjeros todavía no
hubiera conseguido traducir a canto espontáneo su espíritu. Excesivamente
retórica, esta canción se redime precisamente por su estribillo que resume el
ideario de su fundador: luchar y morir. Cuando los legionarios, pocos años
después tienen ya un himno oficial asumido por todos, las ideas están mucho más
claras. Es el Espíritu de Acudir al Fuego, el 7º del Credo Legionario:
La Legión desde el hombre solo hasta La Legión entera, acudirá siempre donde oiga fuego, de día, de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello.
¿Por qué esa insistencia en conocer el fuego del enemigo? En
la notable película alemana de postguerra, El Puente, el general de la
Volkstrum de ese distrito, encarga al Sargento Heimdal que cuide de los
muchachos de las Hitler Jugend que se han incorporado ese día a la defensa de
la Patria; el general pregunta: -¿Qué ha aprendido usted a lo largo de toda
esta guerra?, y el sargento Heimdal contesta: -A esconderme. Es el tradicional
e hispánico escaqueo. En la Legión el escaqueo del fuego enemigo está
proscrito. Lo que el código ordena es, justamente, lo contrario: acudir al
fuego. Y en el Himno de la Legión, en su primera estrofa se indica el por qué:
Soy valiente y leal legionario
soy soldado de brava legión;
pesa en mi alma doliente calvario
que en el fuego busca redención.
La palabra clave es “redención”. El diccionario de la Real
Academia de la Lengua, nos aporta el sentido de la palabra “redención”. Acto de
redimir, claro. Y redimir: “Poner término a algún vejamen, dolor, penuria u
otra adversidad o molestia”. Parece que en este término alguno de los
redactores del Diccionario hubiera pasado por el Tercio. Para hombres a los que
la vida, por algún motivo, se ha hecho insoportable, la Legión ofrecía la
posibilidad de redención por una doble vía. La primera dejar su yo a la puerta
del cuartel –ese yo es el que sufre penuria, dolor, adversidad o molestia-, la
segunda es ir al paso con la muerte, como si se tratara de una compañera más de
la formación. Si el mayor riesgo para la vida es la muerte, ¿cómo habría que
calificar a alguien que dejara de tener miedo a la muerte? Es simple, ese sería
un hombre libre.
El Pobrecitos maridos infelices, que ha empezado casi como
una canción de reclutamiento exhibiendo las bondades de la vida legionaria,
para luego ciscarse en la intendencia, más tarde en el rechazo a la filosofía
del pico y de la pala, vuelve en sus últimos cuatro versos a los lemas propios
de un cartel de reclutamiento:
Son diez pesetas,
bien comido y bien servido,
tendrás fama de león,
aunque seas un cabrón en la Legión.
Y es que el Caballero Legionario es el campo de batalla lo
que el león es en la selva.
Una sociedad sin clases, una casta guerrera
En la canción Pobrecitos maridos infelices, se cuenta la
historia de uno que luego la propia canción calificará de mandante:
Y ese otro que en su pueblo,
se las daba de sereno,
con el hambre que pasaba
se alistó al Tercio de Extranjeros,
¿Qué ocurre, pues, con la Legión Española? ¿Está formada por
desheredados de la fortuna? ¿acaso por gentes que han perdido toda esperanza de
prosperar en la escala social? Planteamiento erróneo. Eso vale para las
categorías burguesas y para la forma pequeño burguesa de ver la vida. En la
Legión Española se respira otro aroma.
Hay un mito que ha soportado el paso del tiempo: el que a la
legión van a parar hombres de todas las condiciones sociales. Eso pudo ser
cierto en algún momento y hoy, digamos, que no lo es tanto. En 1967, se alista
en el Tercio de Extranjeros, un personaje extraño que parecía sacado de la
película ¡A mí la Legión!. Modales refinados, educación exquisita, aspecto
extremadamente agradable, un hombre de mundo, acompañado por alguien que
parecía ser su amigo inseparable, o al menos una especie de machaca. Solamente
había dado un nombre al alistase: “Juan de Austria” (y seguramente el
escribiente debió bromear: “el de Lepando ¡no?”), como el “Mauro, solamente
Mauro” que se alista en la película de Juan de Orduña. Al cabo de unos meses,
“Juan de Austria” debe abandonar la legión. Se trataba del SAR el Príncipe
Sixto Enrique de Borbón Parma (al que nunca agradeceremos suficiente los
desvelos que tuvo por nosotros durante nuestra estancia en París). Como el “Mauro,
solo Mauro” de la película que también resulta ser el príncipe de un país
balcánico… En cuanto al machaca de “Juan de Austria” que se había alistado en la Legión para
acompañar al Príncipe, naturalmente, no fue expulsado y debió cumplir con su
compromiso militar hasta el final, como los buenos…
Hoy, es posible que el nivel medio de los Caballeros
Legionarios sea diferente al de los años 20 e incluso diferente a la situación
de Sixto Enrique de Borbón en los 60. España ha cambiado y su estructura de
clases también ha cambiado. Sin embargo, la Legión Española sigue siendo una
estructura de combate que está al margen de las clases y por encima de las
clases sociales. De hecho, pertenecer a la Legión Española es algo más que
pertenecer a una “clase social”, supone, sobre todo pertenecer a una casta: la
casta guerrera.
Si hay una canción que resuma lo que un marxista contrito
consideraría como la “concepción de clase” de la Legión Española es la que
lleva por título el de su primer verso: Como somos caballeros legionarios.
Empieza la canción reconociendo que el “estilo legionario” puede disgustar a
muchos (la casta guerrera, solamente es comprendida por la casta guerrera,
frecuentemente despreciada por la burguesía, casta hegemónica en la
modernidad):
Como somos caballeros legionarioshay mucha gente que no nos camelacomo si fuera un delitoser de La Legión Extranjera
Las dos estrofas siguientes suponen una afirmación explícita
de que para el Caballero Legionario no existen clases sociales:
Nosotros no nos preocupamosni del más grande ni el más chiconi tampoco olvidamosni a los pobres ni a los ricosCuando vamos por la carreteray nuestras carnes se tuestan al solla sangre de nuestras venases igual que la mejor.
La siguiente estrofa es también antológica. Reconoce que el
legionario ha tenido, con frecuencia, mala vida o una vida hecha de miseria y
hambre. Lo que a otros les causaría bochorno reconocer, para el legionario es
fácil asumirlo:
Si asaltamos los corralesy robamos las gallinases para matar el hambreque pasamos en la vida.
La última estrofa parece extraída de la película de Juan de
Orduña o de la La Bandera protagonizada por Jean Gabin en 1935, en la que,
desde Francia, se veía igualmente a nuestros Caballeros Legionarios. Un cuerpo
en el que la alegría intensa y concentrada de quien sabe que cada día puede ser
su último día
Si cantamos soleares
o bailamos bulerías
es para olvidar las penas
que pasamos en la vida.
Por encima de las clases, sin clases sociales, contra la
consideración de los hombres en función de su origen, pero conscientes de que
se pertenece a una entidad superior a la clase y, contraria a ella: una casta,
la casta guerra.
El anonimato legionario
Se une a una deliberada y voluntaria destrucción de la
personalidad anterior. Entrar en el Tercio equivale a un proceso iniciático:
alistarse es morir como hombre viejo, como lo que se ha sido antes, para nacer
como hombre nuevo. Ese “hombre nuevo” es una especie de sacerdocio templario,
mitad monje, mitad soldado, cuyo hábito es la camisa y el gorrillo legionario.
Desde este punto de vista, ser investido Caballero Legionario es similar a
revestir una nueva “piel”, ya no será el polo y los jeans del joven
discotequero, o la camisa y corbata del representante de comercio, sino el
hábito de un verdadero sacerdocio ideado para dar y recibir la muerte.
Sería difícil encontrar una construcción tan hermosa como la
Catedral de Chartres o la de Burgos. Hasta el artesano que cinceló su última
piedra debería sentirse orgulloso y, sin embargo, no conocemos a ciencia cierta
el nombre ni de los canteros, ni los maestros de obras. El anonimato es la
garantía del verdadero arte porque aspira a representar no una forma personal
concebida por un individuo concreto en un momento dado de la historia, sino a
representa la belleza por sí misma.
En el Tercio de Extranjeros se busca, en esencia, lo mismo:
no héroes individuales, sino una forma heroica de comportamiento colectivo y,
para ello, hay que superar las barreras que las distintas personalidades
imponen entre los voluntarios, “Yo Juan”, “Yo Pedro”, “Yo Macario Wilson”… No,
el “Yo” no existe en la Legión. No puede existir. Donde está el “Yo”, no está
el “espíritu legionario”. La Legión es una unidad, responde como un solo
hombre. Por eso es importante dejar a la puerta del cuartel todo lo que nos
hace ser “tú” o “yo”. Por eso es importante el corte de pelo, el uniforme, el
marchar al paso, el cantar las mismas canciones, el comer en la misma mesa un
mismo rancho, el beber, el ir de putas juntos, y el compartir las alegrías y
las tristezas, que, a fin de cuentas, por ser de uno son de toda la unidad. Si
un hombre está deprimido, esa debilidad, en combate, puede dañar a toda la
unidad. Unidad, viene de Uno; hay tantos “yoes” como ranitos de arena en una
playa. El yo no tiene lugar en la Legión Española, ni en cualquier otro cuerpo
guerrero.
De ahí que no sea solamente por desengaños amorosos o
frustraciones, ni siquiera para huir de un fracaso cualquiera por lo que se
exalta el anonimato en las canciones legionarias, sino también y, sobre todo,
para que el espíritu de cuerpo se imponga sobre el “tú” o sobre el “yo”. Ni
siquiera es el “nosotros”. Es simplemente: Uno, la Legión.
El Novio de la Muerte, arranca con esta temática:
Nadie en el Tercio sabía
quien era aquel legionario
tan audaz y temerario
que a la Legión se alistó.
Y aunque el legionario protagonista de la canción, a fin de
cuentas, ha sufrido la pérdida de su amada, a nadie se le escapa el valor
educativo de la canción que opera a modo de cincel del escultor sobre el
espíritu de cuerpo de todos los Tercios y Banderas de la Legión.
Y en el propio Himno de la Legión, esta idea, que fue el
gran hallazgo de Millán Astray, se recoge explícitamente:
Somos héroes incógnitos todos,
nadie aspira a saber quien soy yo;
mil tragedias, de diversos modos,
que el correr de la vida formó.
Cada uno será lo que quiera,
nada importa su vida anterior,
pero juntos formamos Bandera,
que da a la Legión
el más alto honor
© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es –
http://infokrisis.blogia.com
viernes, 15 de octubre de 2010
Los Gays vistos por un hétero (VII de VII). En los senderos de la mitología gay
Vale la pena ver como un gay se ve a sí mismo y como ve al mundo; así el mundo sabrá como tiene que mirarlo y como es visto. Y no creo que al "mundo" (me refiero al mundo heterosexual, es decir a la mayoría) le guste conocer los matices de la "mirada homosexual", pero, en cualquier caso, resulta curioso.
Si ustedes quieren ahorrarse la lectura del siguiente capítulo, se lo resumiré diciendo que el mundo gay practica una desconfianza endémica hacia el mundo no gay, teñida frecuentemente de hostilidad y enmascarada con conceptos de respeto, tolerancia mutua, igualdad y buen rollito. Hay que decir que el movimiento gay es heteróclito y abarca un amplio espectro que va desde los discretos que permanecen apalancados bajo la protección del entablillado del armario, hasta los intolerantes que consideran que la sociedad gay no tiene nada que aprender ni porque equipararse con la heterosexual y que es ésta la que debe seguir el ejemplo de aquella.
Pero, en general, para el movimiento gay militante, cualquier tipo de objeción -por pequeña que sea-, toda reserva mental que albergue un hétero hacia los aspectos más extremistas de las reivindicaciones del mundo gay es susceptible de ser considerada como un acto hostil; finalmente, en este capítulo, sacarán, en conclusión, la sospecha de que el mundo gay sólo puede tener la iniciativa en una sociedad que ha perdido el paradigma de normalidad, es decir, una sociedad en situación de 3D: "Decadencia, Desintegración y Derribo".
La buena conciencia del exilio
Todos vivimos, en mayor o menor medida, una situación de exilio psicológico. Y los gays, podemos creerles, aún más. De hecho su reflexión sobre el mundo empieza (y con cierta frecuencia termina) con ese lamento. Habitualmente veo a una mujer, me gusta y sé que si tengo aplomo y habilidad, puedo iniciar una maniobra de aproximación. Y esto en un 96-97% de la población. Un gay ve un culito respingón que le atraiga y sabe que puede optar a él, sólo en el 3-4% de los casos. Mal asunto. Esta, y no otra, es la fuente de todas las tragedias del movimiento gay: desear algo que en el 96-97% de los casos le está vedado. Y la situación no mejorará; aunque las reservas que en otro tiempo haya tenido la sociedad hacia la homofilia, desaparecieran completamente y se instaurara el reinado de la tolerancia, el 96-97% seguiría siendo hétero y dando calabazas a otras pretensiones. Esto es algo que intuyen los representantes más extremistas del movimiento gay y por eso claman por la segregación: son los héteros quienes deben de asumir los valores y comportamientos de la sociedad gay. No al revés Algo, evidentemente, inviable. Estos seguirán viviendo exiliados por siempre jamás.
Hace años me tocó escribir un libro sobre el catarismo. A decir verdad, el tema ni me apasionaba, ni siquiera me interesaba, pero esto es Catalunya y un pedido es un pedido, así que, le dediqué al tema un par de meses. Hubo algo en la espiritualidad cátara que ahora me recuerda exactamente al mundo gay. Ya verán porqué lo digo. El caso es que el libro empezaba con algo, aparentemente, tan poco cátaro como el cuento de la bella y la bestia (o el bestia). Cito de la introducción de aquella obra: "La Bella y la Bestia" es algo más que una cuidada película de dibujos animados. ¡Quién diría que este cuento para niños, encierra la perífrasis simbólica de la doctrina cátara! La Bestia, es ese ángel prisionero de Satán que, tras la "caída", se ha visto arrojada a un cuerpo desagradable y horrendo. La única forma de que el ángel caído pueda recuperar su estado de belleza natural es mediante la redención por el Amor. Y ese amor debe venir de una dama pura. Sería difícil resumir con más sencillez la temática que popularizó el catarismo hace más de setecientos años: el mundo es imperfecto y malvado por que faltan en él caridad y amor. Bastará con intr
Si ustedes quieren ahorrarse la lectura del siguiente capítulo, se lo resumiré diciendo que el mundo gay practica una desconfianza endémica hacia el mundo no gay, teñida frecuentemente de hostilidad y enmascarada con conceptos de respeto, tolerancia mutua, igualdad y buen rollito. Hay que decir que el movimiento gay es heteróclito y abarca un amplio espectro que va desde los discretos que permanecen apalancados bajo la protección del entablillado del armario, hasta los intolerantes que consideran que la sociedad gay no tiene nada que aprender ni porque equipararse con la heterosexual y que es ésta la que debe seguir el ejemplo de aquella.
Pero, en general, para el movimiento gay militante, cualquier tipo de objeción -por pequeña que sea-, toda reserva mental que albergue un hétero hacia los aspectos más extremistas de las reivindicaciones del mundo gay es susceptible de ser considerada como un acto hostil; finalmente, en este capítulo, sacarán, en conclusión, la sospecha de que el mundo gay sólo puede tener la iniciativa en una sociedad que ha perdido el paradigma de normalidad, es decir, una sociedad en situación de 3D: "Decadencia, Desintegración y Derribo".
La buena conciencia del exilio
Todos vivimos, en mayor o menor medida, una situación de exilio psicológico. Y los gays, podemos creerles, aún más. De hecho su reflexión sobre el mundo empieza (y con cierta frecuencia termina) con ese lamento. Habitualmente veo a una mujer, me gusta y sé que si tengo aplomo y habilidad, puedo iniciar una maniobra de aproximación. Y esto en un 96-97% de la población. Un gay ve un culito respingón que le atraiga y sabe que puede optar a él, sólo en el 3-4% de los casos. Mal asunto. Esta, y no otra, es la fuente de todas las tragedias del movimiento gay: desear algo que en el 96-97% de los casos le está vedado. Y la situación no mejorará; aunque las reservas que en otro tiempo haya tenido la sociedad hacia la homofilia, desaparecieran completamente y se instaurara el reinado de la tolerancia, el 96-97% seguiría siendo hétero y dando calabazas a otras pretensiones. Esto es algo que intuyen los representantes más extremistas del movimiento gay y por eso claman por la segregación: son los héteros quienes deben de asumir los valores y comportamientos de la sociedad gay. No al revés Algo, evidentemente, inviable. Estos seguirán viviendo exiliados por siempre jamás.
Hace años me tocó escribir un libro sobre el catarismo. A decir verdad, el tema ni me apasionaba, ni siquiera me interesaba, pero esto es Catalunya y un pedido es un pedido, así que, le dediqué al tema un par de meses. Hubo algo en la espiritualidad cátara que ahora me recuerda exactamente al mundo gay. Ya verán porqué lo digo. El caso es que el libro empezaba con algo, aparentemente, tan poco cátaro como el cuento de la bella y la bestia (o el bestia). Cito de la introducción de aquella obra: "La Bella y la Bestia" es algo más que una cuidada película de dibujos animados. ¡Quién diría que este cuento para niños, encierra la perífrasis simbólica de la doctrina cátara! La Bestia, es ese ángel prisionero de Satán que, tras la "caída", se ha visto arrojada a un cuerpo desagradable y horrendo. La única forma de que el ángel caído pueda recuperar su estado de belleza natural es mediante la redención por el Amor. Y ese amor debe venir de una dama pura. Sería difícil resumir con más sencillez la temática que popularizó el catarismo hace más de setecientos años: el mundo es imperfecto y malvado por que faltan en él caridad y amor. Bastará con intr
SKIN HEADS: RITOS INICIATICOS DE UNA TRIBU URBANA
Infokrisis.- Este artículo se publicó hace 15 años en la revista Próximo Milenio. De todas formas, a pesar del tiempo transcurrido, ha conservado su actualidad. No es un artículo que en aquel momento gustara mucho a los skins... pero no por ello es menos cierto. El análisis final que sostuvimos en ese momento es que el movimiento skin recuperaba una de las más antiguas tradiciones: los "ritos de tránsito" de la adolescencia a la juventud. Mutilación ritual y aventura iniciática son los dos elementos presentes en cualquiera de esos ritos... presentes así mismo en los grupos skins.Ilustramos el artículo con un curioso vídeo que un grupo skin neonazi que resume las líneas estéticas, musicales e ideológicas de esta corriente. Hay muchas otras: skins antifascistas, skins separatistas, skins apolíticos, skins, esta, sin embargo, nos parece la más significativa desde el punto de vista estético y musical, a efectos de la tesis que queremos demostrar.
TODOS SOMOS NEURÓTICOS ...PERO UNOS MÁS QUE OTROS
Infokrisis.- El tema de las neurosis es quizás uno de los más interesantes de la psicología moderna porque todos, en mayor o menor medida, tenemos algo de neuróticos. A partir de cierto punto, la neurosis deja de ser una característica de la personalidad para transformarse en una enfermedad. En este artículo, escrito para la revista Nuevos Horizontes desarrollábamos la teoría, el concepto y la clasificación de las neurosis. En su momento esta serie de artículos -que tuvieron el favor de los lectores de la revista- supusieron para nosotros una oportunidad de revisar nuestros conceptos sobre psicología y actualizaros.
EMOCIONES FRENTE A RAZONES ¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?
Infokrisis.- En una revista como Nuevos Horizontes que realizaba una visión crítica de la New Age no podía faltar algún artículo sobre un tema de moda en el año 2000: la inteligencia emocional. Hoy el tema ha perdido actualidad, pero hemos considerado interesante reproducir el artículoque sintetiza de una manera concisa y breve lo más interesante que podía decirse en torno a este concepto.
ESQUIZOFRENIA: OIGO VOCES, SOY EL MENSAJERO DE LOS EXTRATERRESTRES, DIOS ME HABLA...
Infokrisis.- El cine, sin duda, nos ha dado los mejores retratos de esquizofrénicos con la personalidad escindida. De este tema hablábamos en este artículo publicado en la revista Nuevos Horizontes en 2000. El tema era interesante porque por algún motivo da la sensación de que en los últimos años esta enfermedad de la psique ha mostrado un particular incremento y hace falta tenerla en consideración. Los esquizofrénicos son legión. Existen distintos niveles de la dolencia y en este artículo se trata de todo esto siempre con el consabido género periodístico: breve y concreto.
ESTRÉS, TENSIÓN NERVIOSA... EL MAL DEL SIGLO
Infokriris.- En este artículo publicado en la revista Nuevos Horizontes desarrollábamos un tema muy de actualidad: la tensión nerviosa y el estrés, de dónde procede y cómo se manifiesta. En el archivo del artículo que hemos encontrado todavía figura las páginas que debía ocupar en la maquetación. Estos artículos sobre temas de psicología fueron escritos en lenguaje periodístico, breves, con frases cortas, excepcionalmente concretos, con recuadros que aportan curiosidades para la comprensión del tema, etc.
LA DEPRESION: ENFERMEDAD DEL OTOÑO
Infokrisis.- Artículo escrito para la revista Nuevos Horizontes en su número 9. Este artículo fue luego desarrollado en un libro publicado por PYRE del que se vendieron en pocos meses 3.000 ejemplares: "La Depresión y la madre que la parió". Por formación siempre hemos experimentado particular interés por la psicología y la psiquiatría y nos ha interesado particularmente la mente humana, acaso por haber conocido a demasiada gente perturbada. De todas las enfermedades de la mente, seguramente la depresión es una de las más demoledoras y terribles, no solo para quien la sufre, sino para quien está cerca del que la sufre. Estas páginas periodísticas pueden ser consideradas como una introducción al tema.
PSICOPATAS ENTRE NOSOTROS
Infokrisis.- Artículo escrito para la revista Nuevos Horizontes de la que fui jefe de redacción en el año 2000. Esta revista dirigida por Sebastiá d’Arbó renovó el estilo de la antigua revista Horizontes (en Francia Planete, dirigida por Louis Pauwels y Jacques Bergier. El equipo que formamos la revista, sin duda, estuvimos muy compenetrados y unidos en el propósito de renovar el sector del "realismo fantástico". Este artículo se publicó en aquella época por primera vez.
LOS TEMPLOS DEL SABER. PEQUEÑA HISTORIA DE LAS BIBLIOTECAS
Infokrisis.- Consultar una biblioteca se ha convertido en algo habitual: las hay en los centros de estudio, en los barrios, a cargo de instituciones públicas o privadas; incluso en prisiones, balnearios y sanatorios, siempre existe una sala, un pequeño templo del saber que muestra en sus estanterías preciados tesoros de literatura y ciencia de todos los tiempos. Pero hasta llegar a hoy las bibliotecas han sufrido una larga -y en ocasiones, tortusoa- evolución. Su historia es la historia del saber universal. Su tesoro pertenece a toda la humanidad.
LA BIBLIOTECA DE BABEL
En Sumer, hace más de 4000 años, se empleó por primera ver la escritura para realizar anotaciones contables, luego para escribir mensajes y solo muy tardíamente para componer relatos épicos. Las primeras bibliotecas reunían, en realidad, archivos contables; más adelante, los reyes incluyeron sus crónicas y documenos administrativos. La literatura aún era oral.
Los primeros soportes de la escritura fueron tablillas de arcilla que, una vez cocidas, adquirían la consistencia que les ha permitido alcanzar 4500 años de historia gozando de buena salud. Otros soportes fueron tablillas de madera o marfil recubiertas de cera, utilizados solo para borradores o anotaciones. Los primeros libros se formaron uniendo varias tablillas con cintas o correas que atravesaban unos orificios laterales.
En 1975 se descubrió la biblioteca de Ebba, a 80 km de Alepo, en la actual Siria, incendiada en el siglo XXIII a. de JC. Se encontraron 17 fragmentos de tablillas en dos habitaciones. En aquella remota época la ciudad había tenido varios cientos de escribas que habían redactado incluso varios diccionarios sumerio-ebaitas. Hasta este descubrimiento se creía que la biblioteca más antigua era la de Ur, descubierta hacia 1894 donde se hallaron 70.000 tablillas.
En Ur, las tablillas se guardaban en cestos de mimbre recubiertos de asfalto para evitar la humedad. En la vecina ciudad de Mari, se emplearon rollos de piel para envolver las tablillas, habitualmente de registros administrativos; no fue sino con el descubrimiento de los 30.000 fragmentos contenidos en la biblioteca de Asurbanipal, entre las ruinas de su palacio real, donde aparecio el primer relato épico, el Poema de Gilgamesh, en el que incluso se hacía alusión al diluvio.
EGIPTO: LAS "CASAS DE LA VIDA"
Gracias a la Biblia sabemos que David y Salomón dispusieron de buena biblioteca que contaba con textos escritos sobre tablillas, pieles y, finalmente, en pergaminos; lamentablemente estas bibliotecas se perdieron en el curso de las visicitudes sufridas por Israel. Por el contrario, en 1947 se descubrió por pura casualidad en Qumram, desierto de Judá, un depósito de 200 documentos esenios escritos en rollos de piel cosida. El contenido de estos documentos era de carácter místico y religioso y, entre ellos, se encontraban algunos de los llamados "evangelios apócrifos" que se creían perdidos para siempre.
Los judíos, a su vez, habían tomado ejemplo de los egipcios. La leyenda atribuye al sabio arquitecto Imhotep la creación de la primera biblioteca en el siglo XXVIII a. de JC, pero se trata de mera ficción. Los egipcios llamaban poéticamente a sus bibliotecas "casas de vida". Solo los esccribas estaban en condiciones de leer y escribir, situación que les puso en disposición de ocupar puestos elevados e incluso el trono. Los egipcios trenzando fibras vegetales y luego machacándolas crearon el papiro que, luego, encolado, daba lugar a rollos formados por veinte hojas de pergamino. Los rollos se guardaban en arcones recubiertos de fundas de tela o cuero; las "casas de la vida" estaban frecuentemente en los templos.
CON LOS LIBROS, EN EL MUNDO CLASICO
También los griegos prefirieron la transmisión oral para sus poemas y solo en el siglo V a. de JC, con Pericles, se generalizó el libro y la lectura. Atenas exportó libros escritos en papiro. Fue en el depurado marco cultural ateniense donde aparecieron los primeros bibliófilos, literalmente "amigos de los libros". en el siglo IV a. de JC se abren las primeras bibliotecas si bien las leyendas las ubican el períodos anteriores.
Platón fundó en el 387 a. de JC una escuela para la enseñanza superior: la Academia, que pudo prolongar su vida durante nueve siglos hasta que el emperador Justiniano la clausuró en el 524. Platón consideraba a la tradición oral como más viva y efectiva que la escrita, pero pagó una fortuna a cambio de unos manuscritos pitagóricos. En cuanto a Aristóteles, fundador de otra escuela, dedicada al Apolo Licio (de ahí el nombre de "liceo"), reunió para sus alumnos una gran cantidad de libros.
Un gran centro cultural de la antigüedad clásica radicó en Pérgamo, cerca del templo de Atenea y del teatro. Allí, cuenta la leyenda, se inventó el pergamino al prohibir los egipcios la exportación de papiro.
LA MAS FAMOSA BIBLIOTECA DE LA HISTORIA
Cuando Roma conquistó Grecia se preocupó por requisar las bibliotecas que encontró a su paso, por ello las bibliotecas romanas contaron con dos secciones, la de manuscritos griegos y latinos. El préstamo de libros apareció en Roma. La biblioteca Ulpiana, próxima al Foro Trajano, fue una de las más importantes. En Pompeya se hallaron 1800 rollos carbonizados de la biblioteca local. Tras el Edicto de Constantino (313) aparecieron bibliotecas específicamente católicas reunidas por los "Padres de la Iglesia". En ese período algunos católicos extremistas liquidaron a sangre y fuego los restos del paganismo y esto tuvo consecuencias para la biblioteca más famosa de la antigüedad.
Dos hechos marcaron en el siglo IV el fin del paganismo egipcio: el asesinato de la filósofa y matemática Hipatia, muerta a manos de monjes dirigidos por San Cirilo y la destrucción del templo de Serapis y de la Biblioteca de Alejandría por fanáticos cristianos, en el año 390; tres siglos después la destrucción fue consumada por Adb al-Latif siguendo órdenes de Omar, descendiente directo de Mahoma que odiaba literalmente los libros; "el Libro de Dios nos basta" y "no hacen falta libros que no sean el Libro", repetía habitualmente, aludiendo al Corán. Se oponía incluso a que los propios musulmanes escribieran libros, aun inspirados en Mahoma.
La Biblioteca de Alejandría fue fundada por Tolomeo I o Tolomeo II en el 331 a. de JC. en la ciudad levantada por Alejandro Magno. Su primer bibliotecario fue Demetrio de Falera. Cuando Julio César conquistó la ciudad un incendio causó la pérdida de entre 40 y 70.000 volúmenes; las fuentes históricas no se han puesto de acuerdo sobre las causas del siniestro, pero es posible que se tratara de un accidente; es incluso probable que el incendio afectara solo a volúmenes que César había elegido para trasladarlos a Roma.
El 295 fue Diocleciano quien sitió Alejandría sacudida por una violenta rebelión que afectó a Egipto. Al entrar en la ciudad, Diocleciano calló del caballo lo cual interpretó en el sentido que los dioses le ordenaban no destruir la ciudad. Se limitó a purgar la Biblioteca de algunos libros en los que se explicaba la ténica de fabricación del oro. Se perdieron obras de alquimia atribuidas a Salomón, Pitágoras y Hermes.
Al producirse el incendio final ordenado por Omar no quedó rastro de la Biblioteca más famosa de la historia que llegó a albergar casi un millón de volúmenes recopilados pacientemente durante sus 1000 años de existencia. Cuando los europeos volvieron nuevamente a Egipto a finales del siglo XVII, Alejandría era solo un pequeño villorrio poblado por bandidos.
BIZANCIO Y EL ISLAM: DE ORIENTE VINO LA LUZ
El libro era excepcionalmente apreciado en Bizancio donde gran número de personas sabían leer y escribir. Focio, patriarca de Constantinopla escribió en el siglo IX la primera historia de la literatura, llamada "Bibliotheca". Cien años después, Aretas, jerarca de Cesarea era dueño de una gigantesca biblioteca privada con el atractivo de albergar gran número de obras paganas. El Colegio Imperial, albergue de la gran biblioteca de Constantinopla, resultó incendiada por León el Isaurico en el curso de las guerras civiles provocadas por los iconoclastas; ardieron 36.000 volúmenes. En 1204, cuando la ciudad había reconstruido su fondo bibliográfico cuando fue nuevamente saqueada por los cruzados de camino hacia Tierra Santa. Una vez más, Bizancio reunió una gigantesca biblioteca que causó la admiración del español Pedro Tafur que pudo vistarla en 1437 pocos años antes de que los turcos dieran el carpetazo final a la cultura bizantina.
La renovación cultural que vivió Europa a partir del siglo XII no se produjo, sin embargo, gracias al vínculo con Bizancio, sino al redescubrimiento de la cultura clásica, operado por los musulmanes y llegada al viejo continente a través de España. El primer libro escrito en árabe fue el Corán. En el curso de la "égira" se produjeron diversos altibajos culturales, si bien, desde el principio hubo fundamentalistas que no admitían más libro que el Corán, a partir de la dinastía abásida (750-1258) se aceleró el tránsito cultural de Oriente a Occidente. Los abásidas fundaron hospitales y mezquitas, dotadas cada una de su pequeña biblioteca.
LA ERA DE LOS COPISTAS
En Europa Occidental las bibliotecas fueron inicialmente monacales. Los abades nombraban a los bibliotecarios: "Se guardián de los libros y jefe de los copistas" decía la fórmula de nombramiento. A primera hora de la mañana el bibliotecario entregaba un libro a los monjes que lo requerían, y que estos debían devolver por la noche. Entre los monjes orientales se hizo de la caligrafía una arte de meditación; los errores de transcripción se castigaban con régimen a pan y agua en los casos leves y la expulsión del monasterio en los graves. La famosa comunidad del Monte Athos albergó 12.000 volúmenes de teología.
Los monjes de San Columbano, llegados de Irlanda y Bretaña, consideraban imprescindible la existencia de escritorio en sus monasterios, fueron ellos los que difundieron el arte de la caligrafía en toda la Europa monástica. Para los cartujos que habían hecho voto de silencio, el único medio de predicación era la palabra escrita. Hubo entre ellos grandes copistas e iluminadores, como también entre los agustinos.
A partir del siglo XII, empezaron a formarse bibliotecas a la sombra de las catedrales. Alcanzaron gran fama los fondos de la catedral de Verona, utilizados por Petrarca, y los de la Catedral de York en donde se formó Alcuino docto consejero de Carlomagno.
Luego, hacia el 1200, aparecieron los "studium generali", que por la cantidad de materias tratadas terminaron llamándose "universidades". Su enseñanza era fundamentalmente práctica e influyó en el tipo de libros requeridos: ya no hacían falta iluminaciones lujosas y costosísimas, sino libros austeros de divulgación del saber. Era frecuente en aquella época que los libros en universidades y catedrales estuvieran atados por una cadena para impedir la sustracción.
LA PASION POR LOS LIBROS EN LA ITALIA RENACENTISTA
Los Medici, amos y señores de la Florencia renacentista fueron grandes impulsores de las biliotecas. Cosme de Medici, llamado "el Viejo", constituyó un gran patrimonio cultural que fue donado por su hijo al Convento de San Marcos, ardiendo años después. Las bibliotecas de la familia Visconti, de los Reyes de Nápoles, de las casas ducales de Urbino y Ferrara, unida a la constituida por la familia Sforza en el castillo de Pavia, no eran grandes en número (entre 500 y 1000 piezas por término medio), pero si en incunables y libros raros.
También en Italia recibió un fuerte impulso la Biblioteca Vaticana. Se tiene noticia de una primitiva biblioteca papal en el 640, situada en el Palacio de Letrán, pero sus libros se perdieron. Juan XXII, papa exiliado en Avignon durante el siglo XIV, reunió 2.400 volúmenes que fueron restituidos al Vaticano en el siglo XIX. La actual Biblioteca Vaticana es relativamente moderna; fundada por Nicolás V en el siglo XV, reunía fondos pertenecientes a la familia Medici. Como anécdota cabe mencionar que el papa gastó los fondos obtenidos en el jubileo de 1450 en compra de libros escandalizando a la curia y a los sucesores. Sixto IV la abrió al público cuando su fondo ascendía a 3600 textos, constituyendo un modelo para las bibliotecas de su tiempo. El mismo Felipe II la tuvo muy en cuenta cuando decidió abrir la biblitoeca escorialense. Saqueada en el 1527, fue reconstruida, pero poco después Paulo V la cerró al público y solo fue reabierta en 1890. A lo largo de su trayectoria se benefició de importantes donaciones privadas. en la actualidad cuenta con 700.000 obras impresas, 6.000 incunables y 60.000 manuscritos.
LA LARGA MARCHA A LAS BIBLIOTECAS NACIONALES
A partir de este momento se produce un incremento creciente de los fondos de las bibliotecas debido al crecimiento de la enseñanza y a la difusión de la imprenta. Lutero aconsejó que en cada comuna se abriera una biblioteca y éstas tardaron poco en llegar al Nuevo Mundo; los "padres pelegrinos" del May Flower llevaron a Nueva Inglaterra la primera imprenta y el Arzobispo de Méjico, Juan de Zumárraga, la introdujo en las colonias españolas; unos y otros querían apoyar su tarea misional en la genial creación de Gutemberg.
Es también en ese período de consolidación de las monarquías nacionales cuando los reyes fundan bibliotecas que con el devenir del tiempo pasarán a ser las actuales bibliotecas nacionales. La Biblioteca Nacional francesa tendrá su origen en la Biblioteca Real creada por Francisco I e instalada en Fontainebleau. Con Luis XIV, alcanzaría la cifra -astronómica en la época- de 70.000 volúmenes. En el período de la revolución francesa la Asamblea Nacional incautó las bibliotecas del clero y de los nobles exiliados, incrementando exponencialmente su patrimonio. Sin embargo los libros, guardados en almacenes, fueron robados o destrozados por las malas condiciones de almacenamiento y jamás se clasificaron; el abate Gregoire estimó que se perdieron 8 millones de ejemplares; con todo la Biblioteca Nacional tuvo un incremento espectacular cuando la marejada revolucionaria pasó y fue posible abordar su ordenación.
El British Museum es, en la práctica, la biblioteca nacional inglesa; creada en el siglo XVIII a partir de la donación de 3500 manuscritos, 40.000 impresos y centenares de objetos curiosos, realizada por Sir Hans Sloan. A principios del siglo XIX el Parlamento habilitó un edificio para albergar los fondos bibliográficos que habían crecido desmesuradamente. Fue así como se construyó la famosa sala circular tapizada de volúmenes y con capacidad para 500 lectores. Allí se sentaron los más grandes pensadores del siglo XIX con Carlos Marx a la cabeza. El British Museum no admite obras de ficción, tiene un fondo excepcionalmente amplio de publicaciones en otras lenguas y suele comprar todo tipo de monografías, informes, conferencias, traducciones o incluso grabaciones musicales; se estima que está próxima a los 4.000.000 de volúmenes.
LAS BIBLIOTECAS EN LA SOCIEDAD INDUSTRIAL
Hacia finales del siglo XVIII aparecieron las "bibliotecas asociaciativas" en el mundo anglosajón. las bibliotecas asociativas. La primera fue fundada por Benjamín Franklin en 1721, la Library Company of Philadelphia. Mientras, en Inglaterra se hizo habitual grupos de personas crearan cooperativas de libros, compraran un fondo, lo leyeran y posteriormente lo liquidasen; esta costumbre iba unida a la de reunirse para comentar las obras, una práctica que se había extendido por Francia donde los salones privados habían pasado a ser, a lo largo del siglo XVIII, los centros de difusión cultural, algunos de ellos dotados de fondos bibliográficos notables.
En EE.UU., aun antes de la independencia, aparecieron las bibliotecas parroquiales de la mano de la Iglesia Anglicana que luego fueron copiadas por otras confesiones. Era evidente que, por el carácter mismo de estos centros, su influencia resultaba limitada a los fieles, por ello apareció otro tipo de estructura que ha funcionado hasta mediados del siglo XX. Las bibliotecas de préstamo, "circulating library". La adquisición de un bono mensual daba derecho a retirar un cierto número de libros a precios económicos. Más tarde la invención del automóvil dió lugar, ya en pleno siglo XX, a las bibliotecas ambulantes.
Tras la guerra civil americana se extendió la creencia que el ser humano podía alcanzar la perfección a través de la cultura y la enseñanza. Era evidente que, en este contexto, las bibliotecas eran vehículos de primer orden para alcanzar tan loable finalidad. Esta visión, unida a la aparición de una nueva generación de "filántropos" (del griego "philos", amigo y "anthropos" hombre, amigo del hombre), generó un notable impulso a las bibliotecas dependientes de fundaciones o instituciones privadas. Andrew Carnagie fue, sin duda, el mayor impulsor de este proceso. Industrial del acero, donó el 90% de su fortuna, valorada 56 millones de dólares, para la constitución de 2509 bibliotecas. Luego le siguieron los Morgan y los Rockefeller que habían amasado patrimonios igualmente espectaculares en la banca y la industria.
No menos importante es la Biblioteca del Congreso, fundada en 1802, inicialmente para uso de los parlamentarios. Incendiada en 1814, el presidente Jefferson donó su fondo privado de 50.000 volúmenes, buena parte de los cuales se perdieron en un nuevo incendio. El nombramiento posterior de un periodista, bibliófilo impenitente -Ainswortg Rand Spofford- y la promulgación de una ley de depósito legal, facilitaron la actual acumulación de fondos con 20 millones de libros y 60 más de documentos de todo tipo. La Biblioteca Lenin de Moscú, fundada en 1925 y convertida en Biblioteca Nacional, fue, durante casi 70 años, su competidora y, poco a poco, se habían ido reduciendo las distancias, si bien con sus 30 millones de piezas quedaban lejos de la "kolosal" biblioteca americana.
LA BIBLIOTECA ELECTRONICA
Diversos factores están en trance de modificar la actual estructura de comercialización de la cultura y las bibliotecas. Los altos costes en la producción de libros, la elevación continua del precio del papel y de la tecnología de impresión gráfica, el abultado número de personas que entran en juego en la confección de un libro, dan poca esperanza a que en el futuro las bibliotecas tengan la misma estructura que en la actualidad.
Por otra parte se une un fenómeno sorprendente: la mayor parte de los libros editados en la actualidad son perecederos y probablemente no puedan prolongan su vida -esto es su posibilidad de ser leidos- más allá de 75 años. En efecto, la baja calidad de los papeles de impresión y en las tintas, hace que al cabo de pocos años sufran un deterioro imparable. Libros publicados en 1980 están hoy completamente amarillentos, mientras que otros que cuentan con más de 150 años, conservan aun una calidad aceptable. Esto se debe a la reducción de las cantidades de lino en la composición de las pastas y a la inclusión de elementos químicos fácilmente oxidables.
Afortunadamente las nuevas tecnologías corren en ayuda del libro. De un lado la aparición de nuevos soportes como el CD-rom, el CD-i, el video-CD, etc. aseguran un progresivo abaratamiento de los "libros", presentados ahora en forma de discos pero con posibilidad de ser visualizados en monitores y, consiguientemente, impresos en los periféricos adecuados.
Por otro lado, en los próximos 5 años, las consultas a las bibliotecas se simplificarán extraordinariamente. Las grandes autopistas de la información permitirán que un ciudadano de cualquier lugar del mundo, pueda consultar los fondos bibliográficos de bibliotecas situadas no importa donde y seleccionar los títulos que le interesen, aun aquellos manuscritos o incunables, que por su antigüedad muy difícilmente eran accesibles al público y que a partir de ahora, "scaneados", podrán aparecer en la pantalla de su monitor, almacenados en soporte informático propio y ser impresos.
Ciertamente el libro dejará de ser ese objeto vivo y palpitante que conocemos hoy y probablemente nos costará adaptarnos a las nuevas realidades. Pero más vale que lo hagamos o de lo contrario quedaremos apeados del mundo de la cultura, un mundo que, hoy, necesariamente, pasa por las nuevas tecnologías. Y esos templos de la cultura, las bibliotecas, tienen que ser los primeros en adecuarse al mundo futuro.
[RECUADROS FUERA DE TEXTO]
LA BIBLIOTECA COMO PROTAGONISTA
Las bibliotecas han sido siempre fuente de inspiración literaria, ejerciendo un misterioso influjo sobre los narradores. Uno de los episodios más celebres de El Quijote es la purga que realizan el cura y el boticario en la biblioteca del Ingenioso Hidalgo, desde entonces la mejor literatura universal ha atendido al encanto de las bibliotecas.
Anthony Burges en La Naranja Mecánica sitúa al protagonista en una biblioteca pública de Londres donde busca la forma más placentera de suicidarse; reconocido por un lector a quien había agredido años antes es linchado sin que la bibliotecaria llame a la policía. La novela sería llevada al cine conociendo gran éxito. Igualmente fue llevado al cine el libro de Umberto Eco, El nombre de la rosa, cuya trama gira en torno a una siniestra biblioteca en donde monjes fanáticos custodian libros prohibidos y están dispuestos a matar para impedir su difusión. Eco realizó una mezcla de novela gótica, erudita y policiaca, siguiendo los pasos de Georges Simenon, en Maigret se equivoca, donde el famoso detective investiga el caso de una bibliotecaria municipal asesinada en su lugar de trabajo.
En ocasiones las bibliotecas aparecen como encarnación de un pasado que no volverá. H.G. Wells en La máquina del tiempo viaja a una época remota y visita las ruinas de una biblioteca cuyos volúmenes han sido calcinados. Luis Cernuda en Ocnos nos describe la biblioteca como cementerio del pensamiento, cuyos cadáveres son libros en otro tiempo vivos. Matías Pascal de Luigi Pirandello sitúa al joven protagonista como custodio de una pequeña y polvorienta biblioteca sin lectores; el joven aprovecha su soledad y los libros del lugar para consultar diversos tratados de filosofía que terminan por trastornar su cerebro. Por su parte, Tom Sharpe en ¡Qué familia!, describe la loca biblioteca de Cloune, universidad que formaba a las inteligencias más incompetentes del país y donde la insalubridad del recinto creaba el caldo de cultivo más adecuado para todo tipo de líquenes y bacterias.
También las bibliotecas han inspirado relatos legendarios o terrofíficos. El novelista H.P. Lovecraft, menciona en sus Mitos de Ctulhu la imaginaria biblioteca de la Universidad de Miscatonee, donde se hallarían libros terroríficos como el "Necronomicron" escrito por el árabe loco Abdul Alzareh, cuya lectura vuelve loco. Gerard de Nerval en Las hijas del fuego, busca en esta novela un "libro raro" por las bibliotecas de París; aprovechará la trama para describir algunas leyendas y relatos de bibliotecarios fantasmas que aparecen entre las estanterías. Anatole France, por su parte, en La hostería de la reina Pedauque relata la búsqueda de un aspirante a alquimista y su maestro, antiguo bibliotecario, a través de distintas bibliotecas. La peripecia terminará mal y la biblioteca arderá como una tea.
La demencia parece inspirar a algunos autores como Virginia Woolf en La Habitación de Jacob el British Museum para describir el ambiente de una gran biblioteca y la locura del personaje que quiere leer todos los libros allí contenidos. Una variante del tema será el alcoholismo, tratado por el escritor japonés Yukio Tsushima en Territorio de Luz la bibliotecaria es una mujer con problemas y mantiene largos diálogos con su jefe, también alcohólico, en los pupitres.
Algunos relatos son autobiográficos. Jack London, en Martin Eden, rememora las visitas que en su juventud hizo a la biblioteca de Oakland y sus relaciones con la bibliotecaria que constituirá, el amor frustrado del protagonista y le inducirá finalmente al suicidio.
Varios han sido quienes, situando la trama en las bibliotecas han saldado cuentas pendientes con los bibliotecarios. Robert Graves en Yo Claudio nos muestra a Tito Livio buscando inútilmente un título en la biblioteca de la capital imperial; culpando al pobre bibliotecario por no poder hallarlo. Satori en París de Jack Kerouac describe la frustraciòn del protagonista por el fracaso en la búsqueda de sus raíces genealógicas en distintas bibliotecas parisinas; como en el caso de Titlo-Livio, el protagonista acusa a los biblitoecarios de negligencia.
Todas las épocas, todos los géneros literarios, las más famosas plumas de la literatura universal, han tenido en cuenta el silencio y la magia culta de las bibliotecas.
SILENCIO, SE RUEDA... EN LA BIBLIOTECA
Al igual que en la literatura, la biblioteca ha dejado su huella en la centenaria historia del cine. En ocasiones, se ha tatado de grandes obras literarias adaptadas luego a la imagen. Tal es el caso, entre las más famosas, de Doctor Zhivago de David Lean, sobre novela de Boris Pasternak: en la biblioteca de un pueblo perdido en los Urales nace el flechazo amoroso entre los dos protagonistas. Aun más dramático es Love Story, basado en la novela del mismo título de Eric Segal, los protagonistas se conocen en la biblioteca de la Universidad de Harvard; ella morirá víctima de leucemia.
Particularmente dramático resulta Faherenheit 451, dirigida por François Truffaut, sobre novela de Ray Bradbury, cuya acción se sitúa en un mundo futuro en donde los libros son prohibidos; brigadas de bomberos recorren las ciudades quemando bibliotecas; para conservar la cultura cada miembro de la oposición, escondidos en el bosque, ha aprendido un libro de memoria. Otro film de anticipación es Roller Ball, dirigido por Norman Jewisson, cuya acción se sitúa en el 2018; todos los libros han desaparecido transcritos a un ordenador cuya memoria central es un cubo de cristal líquido que finalmente será destruido -y con él todo su bagaje cultural- por la bibliotecaria. En Zardoz, otro film de anticipación, el protagonista -Sean Connery- descubre una biblioteca olvidada en donde hallará el enigma: el gran dios "Zardoz" está inspirado en "El mago de Oz" (The Wizard of Oz).
El cine histórico ofrece albergue a las bibliotecas. En Cleopatra de Mankiewitz se alude al incendio de la biblioteca de Alejandría. César da la orden de incendiar la flota egipcia, pero el incendio alcanza a la ciudad y, con ella, a la biblioteca. Ambientado en la Italia de los años veinte, El Jardin de los Finzi-Contini, última película de Vittorio de Sica, muestra a un joven judío, trabajando en la biblioteca de Ferrera y teniendo que hacer frente al fascismo.
Tres géneros muy diferentes, pero bien definidos, espionage, terror y comedia, sitúan el centro de la trama entre los libros. En El espía que llegó del frío de John Le Carré, llevado al cine por Martin Ritt, un espía, conquista el amor de una bibliotecaria, espía a su vez. El director especializado en filmes de terror Dario Argento, reconstruye para su film Inferno una "Biblioteca filosófica" cuyos siniestros lectores recomiendan a la protagonista la lectura de un libro de brujería del cual intentará apropiarse. Más distendido es Pussycat, primer film de Woody Allen; éste y Romy Schneider frecuentan la biblioteca de la Escuela Berlitz de París dando lugar a escenas equívocas y desternillantes.
Y es que la biblioteca es un elemento polivalente en él proceso de creación artístico....
ESPAÑA: UN PATRIMONIO BIBLIOGRAFICO ACEPTABLE
No resulta posible establecer cual fue la primera biblioteca española; se puede intruir algún noble romano colonizador de Iberia fuera amante de los libros y dispusiera de biblioteca propia, pero no existe ninguna constancia histórica.
Se tiene referencia de bibliotecas dependientes de los obispados en la España Visigoda. San Isidoro de Sevilla recomendó que los eclesiásticos, especialmente monjes, leyeran en diversos momentos de la jornada, incluido durante la comida. Los documentos guardados en aquellas bibliotecas eran solo religiosos: biblias y comentarios de los Patriarcas de la Iglesia.
Los musulmanes -especialmente en el período del Califato de Córdoba, hacia la segunda mitad del siglo X- crearon bibliotecas que figuraron entre las primeras de su tiempo y atrajeron la atención de los eruditos de oriente y occidente. La reunida por Al Hakaam II en Córdoba constaba de 400.000 documentos; el catálogo ocupaba 40 volúmenes de 50 folios cada uno. Era regentada por un eunuco y se encontraba en el Alcazar. Almanzor quemó los libros que no le parecieron ortodoxos y los berberiscos terminaron por dispersarla.
Las grandes bibliotecas de la España Cristiana fueron las universitarias de Valladolidad (1260), Salamanca (1215) y Sevilla (1254), junto a las reales de Alfonso X y Sancho IV. La moderna historia de España se inició con el reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragon, ambos con un nivel cultural alto. Isabel la Católica, hija de Juan II, recibió una esmerada educación y, sobre todo, pudo disponer de la notable biblioteca de su padre, amante de la lírica castellana y de los "decires rimados". Se trataba de una biblioteca que incluía "obras prohibidas" reunidas por Enrique de Villena, "maestro de encumbrado saber", alquimista y bibliotecario; el confesor de Juan II, a la muerte de éste, quemó los libros heréticos. Uno de los pajes de Isabel, Fernando Colón, astrólogo y matemático neo-pitagórico consiguió reunir a sus 20 años 300 obras, recogidas en sus viajes por toda Europa. La quema de 5.000 manuscritos y libros en Granada recuperada para la cristiandad constituyó el episodio negro de este período.
Más ortodoxa fue la biblioteca del Marqués de Santillana poseedor de la mejor colección de manuscritos del siglo XV, compuesta sobre todo por textos clásicos griegos y romanos. La gran biblioteca universitaria de Alcalá se trasladó a Madrid en el siglo XVI por iniciativa del cardenal Cisneros, otro notable bibliófilo que mandó imprimir la Biblia Políglota.
Cuando Felipe II aun no había elegido a Madrid como Capital del Imperio, Juan Pérez de Castro, en un memorial señaló la conveniencia de instalar una gran biblioteca real. Felipe II decidió que en "San Lorenzo el Real" se abriera una biblioteca importante, no tanto por el número de libros, como por la rareza de los mismos. El 23 de abril de 1563 se colocó la primera piedra y los libros fueron acomodados en las estanterías dos años después. La colección de textos alquímicos de Benito Arias Montano, notable "heterodoxo" y gran amigo del emperador, incrementó el patrimonio del Escorial. La biblioteca instalada en el emplazamiento definitivo tuvo como novedad la creación, por primera vez, de estanterías adosadas al muro, diseñadas por Juan de Herrera. Tras la invasión napoleónica y la incorporación de los fondos a la Biblioteca Real de José Bonaparte, todo volvió a la normalidad y hoy, custodiados por los padres Agustinos, se encuentran 4000 manuscritos latinos, hebreos, griegos y árabes, 600 incunables y 40.000 volúmenes.
La sustitución de la monarquía de los Austrias por la borbónica trajo como consecuencia la incorporación de los usos y costumbres francesas. Y esto afectó a las bibliotecas. La Real se convirtió en Nacional según decreto de 1716 y se instaló hasta 1809 en el corredor que unía el Alcázar Real con el convento de la Encarnación en la actual plaza de Oriente. Un cuerpo de reales guardias vigilaba las instalaciones. Poco a poco, fueron surgiendo bibliotecas especializadas en las distintas Academias e Institutos profesionales. Y ya en el siglo XX, florecieron las bibliotecas municipales y dependientes de las diputaciones provinciales; indudablemente, entre ellas, merece destacarse, por sus fondos y por la belleza de su emplazamiento, la Biblioteca de Catalunya situada en el antiguo Hospital de la ciudad, albergada bajo grandes arcadas góticas.
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LA BIBLIOTECA DE BABEL
En Sumer, hace más de 4000 años, se empleó por primera ver la escritura para realizar anotaciones contables, luego para escribir mensajes y solo muy tardíamente para componer relatos épicos. Las primeras bibliotecas reunían, en realidad, archivos contables; más adelante, los reyes incluyeron sus crónicas y documenos administrativos. La literatura aún era oral.
Los primeros soportes de la escritura fueron tablillas de arcilla que, una vez cocidas, adquirían la consistencia que les ha permitido alcanzar 4500 años de historia gozando de buena salud. Otros soportes fueron tablillas de madera o marfil recubiertas de cera, utilizados solo para borradores o anotaciones. Los primeros libros se formaron uniendo varias tablillas con cintas o correas que atravesaban unos orificios laterales.
En 1975 se descubrió la biblioteca de Ebba, a 80 km de Alepo, en la actual Siria, incendiada en el siglo XXIII a. de JC. Se encontraron 17 fragmentos de tablillas en dos habitaciones. En aquella remota época la ciudad había tenido varios cientos de escribas que habían redactado incluso varios diccionarios sumerio-ebaitas. Hasta este descubrimiento se creía que la biblioteca más antigua era la de Ur, descubierta hacia 1894 donde se hallaron 70.000 tablillas.
En Ur, las tablillas se guardaban en cestos de mimbre recubiertos de asfalto para evitar la humedad. En la vecina ciudad de Mari, se emplearon rollos de piel para envolver las tablillas, habitualmente de registros administrativos; no fue sino con el descubrimiento de los 30.000 fragmentos contenidos en la biblioteca de Asurbanipal, entre las ruinas de su palacio real, donde aparecio el primer relato épico, el Poema de Gilgamesh, en el que incluso se hacía alusión al diluvio.
EGIPTO: LAS "CASAS DE LA VIDA"
Gracias a la Biblia sabemos que David y Salomón dispusieron de buena biblioteca que contaba con textos escritos sobre tablillas, pieles y, finalmente, en pergaminos; lamentablemente estas bibliotecas se perdieron en el curso de las visicitudes sufridas por Israel. Por el contrario, en 1947 se descubrió por pura casualidad en Qumram, desierto de Judá, un depósito de 200 documentos esenios escritos en rollos de piel cosida. El contenido de estos documentos era de carácter místico y religioso y, entre ellos, se encontraban algunos de los llamados "evangelios apócrifos" que se creían perdidos para siempre.
Los judíos, a su vez, habían tomado ejemplo de los egipcios. La leyenda atribuye al sabio arquitecto Imhotep la creación de la primera biblioteca en el siglo XXVIII a. de JC, pero se trata de mera ficción. Los egipcios llamaban poéticamente a sus bibliotecas "casas de vida". Solo los esccribas estaban en condiciones de leer y escribir, situación que les puso en disposición de ocupar puestos elevados e incluso el trono. Los egipcios trenzando fibras vegetales y luego machacándolas crearon el papiro que, luego, encolado, daba lugar a rollos formados por veinte hojas de pergamino. Los rollos se guardaban en arcones recubiertos de fundas de tela o cuero; las "casas de la vida" estaban frecuentemente en los templos.
CON LOS LIBROS, EN EL MUNDO CLASICO
También los griegos prefirieron la transmisión oral para sus poemas y solo en el siglo V a. de JC, con Pericles, se generalizó el libro y la lectura. Atenas exportó libros escritos en papiro. Fue en el depurado marco cultural ateniense donde aparecieron los primeros bibliófilos, literalmente "amigos de los libros". en el siglo IV a. de JC se abren las primeras bibliotecas si bien las leyendas las ubican el períodos anteriores.
Platón fundó en el 387 a. de JC una escuela para la enseñanza superior: la Academia, que pudo prolongar su vida durante nueve siglos hasta que el emperador Justiniano la clausuró en el 524. Platón consideraba a la tradición oral como más viva y efectiva que la escrita, pero pagó una fortuna a cambio de unos manuscritos pitagóricos. En cuanto a Aristóteles, fundador de otra escuela, dedicada al Apolo Licio (de ahí el nombre de "liceo"), reunió para sus alumnos una gran cantidad de libros.
Un gran centro cultural de la antigüedad clásica radicó en Pérgamo, cerca del templo de Atenea y del teatro. Allí, cuenta la leyenda, se inventó el pergamino al prohibir los egipcios la exportación de papiro.
LA MAS FAMOSA BIBLIOTECA DE LA HISTORIA
Cuando Roma conquistó Grecia se preocupó por requisar las bibliotecas que encontró a su paso, por ello las bibliotecas romanas contaron con dos secciones, la de manuscritos griegos y latinos. El préstamo de libros apareció en Roma. La biblioteca Ulpiana, próxima al Foro Trajano, fue una de las más importantes. En Pompeya se hallaron 1800 rollos carbonizados de la biblioteca local. Tras el Edicto de Constantino (313) aparecieron bibliotecas específicamente católicas reunidas por los "Padres de la Iglesia". En ese período algunos católicos extremistas liquidaron a sangre y fuego los restos del paganismo y esto tuvo consecuencias para la biblioteca más famosa de la antigüedad.
Dos hechos marcaron en el siglo IV el fin del paganismo egipcio: el asesinato de la filósofa y matemática Hipatia, muerta a manos de monjes dirigidos por San Cirilo y la destrucción del templo de Serapis y de la Biblioteca de Alejandría por fanáticos cristianos, en el año 390; tres siglos después la destrucción fue consumada por Adb al-Latif siguendo órdenes de Omar, descendiente directo de Mahoma que odiaba literalmente los libros; "el Libro de Dios nos basta" y "no hacen falta libros que no sean el Libro", repetía habitualmente, aludiendo al Corán. Se oponía incluso a que los propios musulmanes escribieran libros, aun inspirados en Mahoma.
La Biblioteca de Alejandría fue fundada por Tolomeo I o Tolomeo II en el 331 a. de JC. en la ciudad levantada por Alejandro Magno. Su primer bibliotecario fue Demetrio de Falera. Cuando Julio César conquistó la ciudad un incendio causó la pérdida de entre 40 y 70.000 volúmenes; las fuentes históricas no se han puesto de acuerdo sobre las causas del siniestro, pero es posible que se tratara de un accidente; es incluso probable que el incendio afectara solo a volúmenes que César había elegido para trasladarlos a Roma.
El 295 fue Diocleciano quien sitió Alejandría sacudida por una violenta rebelión que afectó a Egipto. Al entrar en la ciudad, Diocleciano calló del caballo lo cual interpretó en el sentido que los dioses le ordenaban no destruir la ciudad. Se limitó a purgar la Biblioteca de algunos libros en los que se explicaba la ténica de fabricación del oro. Se perdieron obras de alquimia atribuidas a Salomón, Pitágoras y Hermes.
Al producirse el incendio final ordenado por Omar no quedó rastro de la Biblioteca más famosa de la historia que llegó a albergar casi un millón de volúmenes recopilados pacientemente durante sus 1000 años de existencia. Cuando los europeos volvieron nuevamente a Egipto a finales del siglo XVII, Alejandría era solo un pequeño villorrio poblado por bandidos.
BIZANCIO Y EL ISLAM: DE ORIENTE VINO LA LUZ
El libro era excepcionalmente apreciado en Bizancio donde gran número de personas sabían leer y escribir. Focio, patriarca de Constantinopla escribió en el siglo IX la primera historia de la literatura, llamada "Bibliotheca". Cien años después, Aretas, jerarca de Cesarea era dueño de una gigantesca biblioteca privada con el atractivo de albergar gran número de obras paganas. El Colegio Imperial, albergue de la gran biblioteca de Constantinopla, resultó incendiada por León el Isaurico en el curso de las guerras civiles provocadas por los iconoclastas; ardieron 36.000 volúmenes. En 1204, cuando la ciudad había reconstruido su fondo bibliográfico cuando fue nuevamente saqueada por los cruzados de camino hacia Tierra Santa. Una vez más, Bizancio reunió una gigantesca biblioteca que causó la admiración del español Pedro Tafur que pudo vistarla en 1437 pocos años antes de que los turcos dieran el carpetazo final a la cultura bizantina.
La renovación cultural que vivió Europa a partir del siglo XII no se produjo, sin embargo, gracias al vínculo con Bizancio, sino al redescubrimiento de la cultura clásica, operado por los musulmanes y llegada al viejo continente a través de España. El primer libro escrito en árabe fue el Corán. En el curso de la "égira" se produjeron diversos altibajos culturales, si bien, desde el principio hubo fundamentalistas que no admitían más libro que el Corán, a partir de la dinastía abásida (750-1258) se aceleró el tránsito cultural de Oriente a Occidente. Los abásidas fundaron hospitales y mezquitas, dotadas cada una de su pequeña biblioteca.
LA ERA DE LOS COPISTAS
En Europa Occidental las bibliotecas fueron inicialmente monacales. Los abades nombraban a los bibliotecarios: "Se guardián de los libros y jefe de los copistas" decía la fórmula de nombramiento. A primera hora de la mañana el bibliotecario entregaba un libro a los monjes que lo requerían, y que estos debían devolver por la noche. Entre los monjes orientales se hizo de la caligrafía una arte de meditación; los errores de transcripción se castigaban con régimen a pan y agua en los casos leves y la expulsión del monasterio en los graves. La famosa comunidad del Monte Athos albergó 12.000 volúmenes de teología.
Los monjes de San Columbano, llegados de Irlanda y Bretaña, consideraban imprescindible la existencia de escritorio en sus monasterios, fueron ellos los que difundieron el arte de la caligrafía en toda la Europa monástica. Para los cartujos que habían hecho voto de silencio, el único medio de predicación era la palabra escrita. Hubo entre ellos grandes copistas e iluminadores, como también entre los agustinos.
A partir del siglo XII, empezaron a formarse bibliotecas a la sombra de las catedrales. Alcanzaron gran fama los fondos de la catedral de Verona, utilizados por Petrarca, y los de la Catedral de York en donde se formó Alcuino docto consejero de Carlomagno.
Luego, hacia el 1200, aparecieron los "studium generali", que por la cantidad de materias tratadas terminaron llamándose "universidades". Su enseñanza era fundamentalmente práctica e influyó en el tipo de libros requeridos: ya no hacían falta iluminaciones lujosas y costosísimas, sino libros austeros de divulgación del saber. Era frecuente en aquella época que los libros en universidades y catedrales estuvieran atados por una cadena para impedir la sustracción.
LA PASION POR LOS LIBROS EN LA ITALIA RENACENTISTA
Los Medici, amos y señores de la Florencia renacentista fueron grandes impulsores de las biliotecas. Cosme de Medici, llamado "el Viejo", constituyó un gran patrimonio cultural que fue donado por su hijo al Convento de San Marcos, ardiendo años después. Las bibliotecas de la familia Visconti, de los Reyes de Nápoles, de las casas ducales de Urbino y Ferrara, unida a la constituida por la familia Sforza en el castillo de Pavia, no eran grandes en número (entre 500 y 1000 piezas por término medio), pero si en incunables y libros raros.
También en Italia recibió un fuerte impulso la Biblioteca Vaticana. Se tiene noticia de una primitiva biblioteca papal en el 640, situada en el Palacio de Letrán, pero sus libros se perdieron. Juan XXII, papa exiliado en Avignon durante el siglo XIV, reunió 2.400 volúmenes que fueron restituidos al Vaticano en el siglo XIX. La actual Biblioteca Vaticana es relativamente moderna; fundada por Nicolás V en el siglo XV, reunía fondos pertenecientes a la familia Medici. Como anécdota cabe mencionar que el papa gastó los fondos obtenidos en el jubileo de 1450 en compra de libros escandalizando a la curia y a los sucesores. Sixto IV la abrió al público cuando su fondo ascendía a 3600 textos, constituyendo un modelo para las bibliotecas de su tiempo. El mismo Felipe II la tuvo muy en cuenta cuando decidió abrir la biblitoeca escorialense. Saqueada en el 1527, fue reconstruida, pero poco después Paulo V la cerró al público y solo fue reabierta en 1890. A lo largo de su trayectoria se benefició de importantes donaciones privadas. en la actualidad cuenta con 700.000 obras impresas, 6.000 incunables y 60.000 manuscritos.
LA LARGA MARCHA A LAS BIBLIOTECAS NACIONALES
A partir de este momento se produce un incremento creciente de los fondos de las bibliotecas debido al crecimiento de la enseñanza y a la difusión de la imprenta. Lutero aconsejó que en cada comuna se abriera una biblioteca y éstas tardaron poco en llegar al Nuevo Mundo; los "padres pelegrinos" del May Flower llevaron a Nueva Inglaterra la primera imprenta y el Arzobispo de Méjico, Juan de Zumárraga, la introdujo en las colonias españolas; unos y otros querían apoyar su tarea misional en la genial creación de Gutemberg.
Es también en ese período de consolidación de las monarquías nacionales cuando los reyes fundan bibliotecas que con el devenir del tiempo pasarán a ser las actuales bibliotecas nacionales. La Biblioteca Nacional francesa tendrá su origen en la Biblioteca Real creada por Francisco I e instalada en Fontainebleau. Con Luis XIV, alcanzaría la cifra -astronómica en la época- de 70.000 volúmenes. En el período de la revolución francesa la Asamblea Nacional incautó las bibliotecas del clero y de los nobles exiliados, incrementando exponencialmente su patrimonio. Sin embargo los libros, guardados en almacenes, fueron robados o destrozados por las malas condiciones de almacenamiento y jamás se clasificaron; el abate Gregoire estimó que se perdieron 8 millones de ejemplares; con todo la Biblioteca Nacional tuvo un incremento espectacular cuando la marejada revolucionaria pasó y fue posible abordar su ordenación.
El British Museum es, en la práctica, la biblioteca nacional inglesa; creada en el siglo XVIII a partir de la donación de 3500 manuscritos, 40.000 impresos y centenares de objetos curiosos, realizada por Sir Hans Sloan. A principios del siglo XIX el Parlamento habilitó un edificio para albergar los fondos bibliográficos que habían crecido desmesuradamente. Fue así como se construyó la famosa sala circular tapizada de volúmenes y con capacidad para 500 lectores. Allí se sentaron los más grandes pensadores del siglo XIX con Carlos Marx a la cabeza. El British Museum no admite obras de ficción, tiene un fondo excepcionalmente amplio de publicaciones en otras lenguas y suele comprar todo tipo de monografías, informes, conferencias, traducciones o incluso grabaciones musicales; se estima que está próxima a los 4.000.000 de volúmenes.
LAS BIBLIOTECAS EN LA SOCIEDAD INDUSTRIAL
Hacia finales del siglo XVIII aparecieron las "bibliotecas asociaciativas" en el mundo anglosajón. las bibliotecas asociativas. La primera fue fundada por Benjamín Franklin en 1721, la Library Company of Philadelphia. Mientras, en Inglaterra se hizo habitual grupos de personas crearan cooperativas de libros, compraran un fondo, lo leyeran y posteriormente lo liquidasen; esta costumbre iba unida a la de reunirse para comentar las obras, una práctica que se había extendido por Francia donde los salones privados habían pasado a ser, a lo largo del siglo XVIII, los centros de difusión cultural, algunos de ellos dotados de fondos bibliográficos notables.
En EE.UU., aun antes de la independencia, aparecieron las bibliotecas parroquiales de la mano de la Iglesia Anglicana que luego fueron copiadas por otras confesiones. Era evidente que, por el carácter mismo de estos centros, su influencia resultaba limitada a los fieles, por ello apareció otro tipo de estructura que ha funcionado hasta mediados del siglo XX. Las bibliotecas de préstamo, "circulating library". La adquisición de un bono mensual daba derecho a retirar un cierto número de libros a precios económicos. Más tarde la invención del automóvil dió lugar, ya en pleno siglo XX, a las bibliotecas ambulantes.
Tras la guerra civil americana se extendió la creencia que el ser humano podía alcanzar la perfección a través de la cultura y la enseñanza. Era evidente que, en este contexto, las bibliotecas eran vehículos de primer orden para alcanzar tan loable finalidad. Esta visión, unida a la aparición de una nueva generación de "filántropos" (del griego "philos", amigo y "anthropos" hombre, amigo del hombre), generó un notable impulso a las bibliotecas dependientes de fundaciones o instituciones privadas. Andrew Carnagie fue, sin duda, el mayor impulsor de este proceso. Industrial del acero, donó el 90% de su fortuna, valorada 56 millones de dólares, para la constitución de 2509 bibliotecas. Luego le siguieron los Morgan y los Rockefeller que habían amasado patrimonios igualmente espectaculares en la banca y la industria.
No menos importante es la Biblioteca del Congreso, fundada en 1802, inicialmente para uso de los parlamentarios. Incendiada en 1814, el presidente Jefferson donó su fondo privado de 50.000 volúmenes, buena parte de los cuales se perdieron en un nuevo incendio. El nombramiento posterior de un periodista, bibliófilo impenitente -Ainswortg Rand Spofford- y la promulgación de una ley de depósito legal, facilitaron la actual acumulación de fondos con 20 millones de libros y 60 más de documentos de todo tipo. La Biblioteca Lenin de Moscú, fundada en 1925 y convertida en Biblioteca Nacional, fue, durante casi 70 años, su competidora y, poco a poco, se habían ido reduciendo las distancias, si bien con sus 30 millones de piezas quedaban lejos de la "kolosal" biblioteca americana.
LA BIBLIOTECA ELECTRONICA
Diversos factores están en trance de modificar la actual estructura de comercialización de la cultura y las bibliotecas. Los altos costes en la producción de libros, la elevación continua del precio del papel y de la tecnología de impresión gráfica, el abultado número de personas que entran en juego en la confección de un libro, dan poca esperanza a que en el futuro las bibliotecas tengan la misma estructura que en la actualidad.
Por otra parte se une un fenómeno sorprendente: la mayor parte de los libros editados en la actualidad son perecederos y probablemente no puedan prolongan su vida -esto es su posibilidad de ser leidos- más allá de 75 años. En efecto, la baja calidad de los papeles de impresión y en las tintas, hace que al cabo de pocos años sufran un deterioro imparable. Libros publicados en 1980 están hoy completamente amarillentos, mientras que otros que cuentan con más de 150 años, conservan aun una calidad aceptable. Esto se debe a la reducción de las cantidades de lino en la composición de las pastas y a la inclusión de elementos químicos fácilmente oxidables.
Afortunadamente las nuevas tecnologías corren en ayuda del libro. De un lado la aparición de nuevos soportes como el CD-rom, el CD-i, el video-CD, etc. aseguran un progresivo abaratamiento de los "libros", presentados ahora en forma de discos pero con posibilidad de ser visualizados en monitores y, consiguientemente, impresos en los periféricos adecuados.
Por otro lado, en los próximos 5 años, las consultas a las bibliotecas se simplificarán extraordinariamente. Las grandes autopistas de la información permitirán que un ciudadano de cualquier lugar del mundo, pueda consultar los fondos bibliográficos de bibliotecas situadas no importa donde y seleccionar los títulos que le interesen, aun aquellos manuscritos o incunables, que por su antigüedad muy difícilmente eran accesibles al público y que a partir de ahora, "scaneados", podrán aparecer en la pantalla de su monitor, almacenados en soporte informático propio y ser impresos.
Ciertamente el libro dejará de ser ese objeto vivo y palpitante que conocemos hoy y probablemente nos costará adaptarnos a las nuevas realidades. Pero más vale que lo hagamos o de lo contrario quedaremos apeados del mundo de la cultura, un mundo que, hoy, necesariamente, pasa por las nuevas tecnologías. Y esos templos de la cultura, las bibliotecas, tienen que ser los primeros en adecuarse al mundo futuro.
[RECUADROS FUERA DE TEXTO]
LA BIBLIOTECA COMO PROTAGONISTA
Las bibliotecas han sido siempre fuente de inspiración literaria, ejerciendo un misterioso influjo sobre los narradores. Uno de los episodios más celebres de El Quijote es la purga que realizan el cura y el boticario en la biblioteca del Ingenioso Hidalgo, desde entonces la mejor literatura universal ha atendido al encanto de las bibliotecas.
Anthony Burges en La Naranja Mecánica sitúa al protagonista en una biblioteca pública de Londres donde busca la forma más placentera de suicidarse; reconocido por un lector a quien había agredido años antes es linchado sin que la bibliotecaria llame a la policía. La novela sería llevada al cine conociendo gran éxito. Igualmente fue llevado al cine el libro de Umberto Eco, El nombre de la rosa, cuya trama gira en torno a una siniestra biblioteca en donde monjes fanáticos custodian libros prohibidos y están dispuestos a matar para impedir su difusión. Eco realizó una mezcla de novela gótica, erudita y policiaca, siguiendo los pasos de Georges Simenon, en Maigret se equivoca, donde el famoso detective investiga el caso de una bibliotecaria municipal asesinada en su lugar de trabajo.
En ocasiones las bibliotecas aparecen como encarnación de un pasado que no volverá. H.G. Wells en La máquina del tiempo viaja a una época remota y visita las ruinas de una biblioteca cuyos volúmenes han sido calcinados. Luis Cernuda en Ocnos nos describe la biblioteca como cementerio del pensamiento, cuyos cadáveres son libros en otro tiempo vivos. Matías Pascal de Luigi Pirandello sitúa al joven protagonista como custodio de una pequeña y polvorienta biblioteca sin lectores; el joven aprovecha su soledad y los libros del lugar para consultar diversos tratados de filosofía que terminan por trastornar su cerebro. Por su parte, Tom Sharpe en ¡Qué familia!, describe la loca biblioteca de Cloune, universidad que formaba a las inteligencias más incompetentes del país y donde la insalubridad del recinto creaba el caldo de cultivo más adecuado para todo tipo de líquenes y bacterias.
También las bibliotecas han inspirado relatos legendarios o terrofíficos. El novelista H.P. Lovecraft, menciona en sus Mitos de Ctulhu la imaginaria biblioteca de la Universidad de Miscatonee, donde se hallarían libros terroríficos como el "Necronomicron" escrito por el árabe loco Abdul Alzareh, cuya lectura vuelve loco. Gerard de Nerval en Las hijas del fuego, busca en esta novela un "libro raro" por las bibliotecas de París; aprovechará la trama para describir algunas leyendas y relatos de bibliotecarios fantasmas que aparecen entre las estanterías. Anatole France, por su parte, en La hostería de la reina Pedauque relata la búsqueda de un aspirante a alquimista y su maestro, antiguo bibliotecario, a través de distintas bibliotecas. La peripecia terminará mal y la biblioteca arderá como una tea.
La demencia parece inspirar a algunos autores como Virginia Woolf en La Habitación de Jacob el British Museum para describir el ambiente de una gran biblioteca y la locura del personaje que quiere leer todos los libros allí contenidos. Una variante del tema será el alcoholismo, tratado por el escritor japonés Yukio Tsushima en Territorio de Luz la bibliotecaria es una mujer con problemas y mantiene largos diálogos con su jefe, también alcohólico, en los pupitres.
Algunos relatos son autobiográficos. Jack London, en Martin Eden, rememora las visitas que en su juventud hizo a la biblioteca de Oakland y sus relaciones con la bibliotecaria que constituirá, el amor frustrado del protagonista y le inducirá finalmente al suicidio.
Varios han sido quienes, situando la trama en las bibliotecas han saldado cuentas pendientes con los bibliotecarios. Robert Graves en Yo Claudio nos muestra a Tito Livio buscando inútilmente un título en la biblioteca de la capital imperial; culpando al pobre bibliotecario por no poder hallarlo. Satori en París de Jack Kerouac describe la frustraciòn del protagonista por el fracaso en la búsqueda de sus raíces genealógicas en distintas bibliotecas parisinas; como en el caso de Titlo-Livio, el protagonista acusa a los biblitoecarios de negligencia.
Todas las épocas, todos los géneros literarios, las más famosas plumas de la literatura universal, han tenido en cuenta el silencio y la magia culta de las bibliotecas.
SILENCIO, SE RUEDA... EN LA BIBLIOTECA
Al igual que en la literatura, la biblioteca ha dejado su huella en la centenaria historia del cine. En ocasiones, se ha tatado de grandes obras literarias adaptadas luego a la imagen. Tal es el caso, entre las más famosas, de Doctor Zhivago de David Lean, sobre novela de Boris Pasternak: en la biblioteca de un pueblo perdido en los Urales nace el flechazo amoroso entre los dos protagonistas. Aun más dramático es Love Story, basado en la novela del mismo título de Eric Segal, los protagonistas se conocen en la biblioteca de la Universidad de Harvard; ella morirá víctima de leucemia.
Particularmente dramático resulta Faherenheit 451, dirigida por François Truffaut, sobre novela de Ray Bradbury, cuya acción se sitúa en un mundo futuro en donde los libros son prohibidos; brigadas de bomberos recorren las ciudades quemando bibliotecas; para conservar la cultura cada miembro de la oposición, escondidos en el bosque, ha aprendido un libro de memoria. Otro film de anticipación es Roller Ball, dirigido por Norman Jewisson, cuya acción se sitúa en el 2018; todos los libros han desaparecido transcritos a un ordenador cuya memoria central es un cubo de cristal líquido que finalmente será destruido -y con él todo su bagaje cultural- por la bibliotecaria. En Zardoz, otro film de anticipación, el protagonista -Sean Connery- descubre una biblioteca olvidada en donde hallará el enigma: el gran dios "Zardoz" está inspirado en "El mago de Oz" (The Wizard of Oz).
El cine histórico ofrece albergue a las bibliotecas. En Cleopatra de Mankiewitz se alude al incendio de la biblioteca de Alejandría. César da la orden de incendiar la flota egipcia, pero el incendio alcanza a la ciudad y, con ella, a la biblioteca. Ambientado en la Italia de los años veinte, El Jardin de los Finzi-Contini, última película de Vittorio de Sica, muestra a un joven judío, trabajando en la biblioteca de Ferrera y teniendo que hacer frente al fascismo.
Tres géneros muy diferentes, pero bien definidos, espionage, terror y comedia, sitúan el centro de la trama entre los libros. En El espía que llegó del frío de John Le Carré, llevado al cine por Martin Ritt, un espía, conquista el amor de una bibliotecaria, espía a su vez. El director especializado en filmes de terror Dario Argento, reconstruye para su film Inferno una "Biblioteca filosófica" cuyos siniestros lectores recomiendan a la protagonista la lectura de un libro de brujería del cual intentará apropiarse. Más distendido es Pussycat, primer film de Woody Allen; éste y Romy Schneider frecuentan la biblioteca de la Escuela Berlitz de París dando lugar a escenas equívocas y desternillantes.
Y es que la biblioteca es un elemento polivalente en él proceso de creación artístico....
ESPAÑA: UN PATRIMONIO BIBLIOGRAFICO ACEPTABLE
No resulta posible establecer cual fue la primera biblioteca española; se puede intruir algún noble romano colonizador de Iberia fuera amante de los libros y dispusiera de biblioteca propia, pero no existe ninguna constancia histórica.
Se tiene referencia de bibliotecas dependientes de los obispados en la España Visigoda. San Isidoro de Sevilla recomendó que los eclesiásticos, especialmente monjes, leyeran en diversos momentos de la jornada, incluido durante la comida. Los documentos guardados en aquellas bibliotecas eran solo religiosos: biblias y comentarios de los Patriarcas de la Iglesia.
Los musulmanes -especialmente en el período del Califato de Córdoba, hacia la segunda mitad del siglo X- crearon bibliotecas que figuraron entre las primeras de su tiempo y atrajeron la atención de los eruditos de oriente y occidente. La reunida por Al Hakaam II en Córdoba constaba de 400.000 documentos; el catálogo ocupaba 40 volúmenes de 50 folios cada uno. Era regentada por un eunuco y se encontraba en el Alcazar. Almanzor quemó los libros que no le parecieron ortodoxos y los berberiscos terminaron por dispersarla.
Las grandes bibliotecas de la España Cristiana fueron las universitarias de Valladolidad (1260), Salamanca (1215) y Sevilla (1254), junto a las reales de Alfonso X y Sancho IV. La moderna historia de España se inició con el reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragon, ambos con un nivel cultural alto. Isabel la Católica, hija de Juan II, recibió una esmerada educación y, sobre todo, pudo disponer de la notable biblioteca de su padre, amante de la lírica castellana y de los "decires rimados". Se trataba de una biblioteca que incluía "obras prohibidas" reunidas por Enrique de Villena, "maestro de encumbrado saber", alquimista y bibliotecario; el confesor de Juan II, a la muerte de éste, quemó los libros heréticos. Uno de los pajes de Isabel, Fernando Colón, astrólogo y matemático neo-pitagórico consiguió reunir a sus 20 años 300 obras, recogidas en sus viajes por toda Europa. La quema de 5.000 manuscritos y libros en Granada recuperada para la cristiandad constituyó el episodio negro de este período.
Más ortodoxa fue la biblioteca del Marqués de Santillana poseedor de la mejor colección de manuscritos del siglo XV, compuesta sobre todo por textos clásicos griegos y romanos. La gran biblioteca universitaria de Alcalá se trasladó a Madrid en el siglo XVI por iniciativa del cardenal Cisneros, otro notable bibliófilo que mandó imprimir la Biblia Políglota.
Cuando Felipe II aun no había elegido a Madrid como Capital del Imperio, Juan Pérez de Castro, en un memorial señaló la conveniencia de instalar una gran biblioteca real. Felipe II decidió que en "San Lorenzo el Real" se abriera una biblioteca importante, no tanto por el número de libros, como por la rareza de los mismos. El 23 de abril de 1563 se colocó la primera piedra y los libros fueron acomodados en las estanterías dos años después. La colección de textos alquímicos de Benito Arias Montano, notable "heterodoxo" y gran amigo del emperador, incrementó el patrimonio del Escorial. La biblioteca instalada en el emplazamiento definitivo tuvo como novedad la creación, por primera vez, de estanterías adosadas al muro, diseñadas por Juan de Herrera. Tras la invasión napoleónica y la incorporación de los fondos a la Biblioteca Real de José Bonaparte, todo volvió a la normalidad y hoy, custodiados por los padres Agustinos, se encuentran 4000 manuscritos latinos, hebreos, griegos y árabes, 600 incunables y 40.000 volúmenes.
La sustitución de la monarquía de los Austrias por la borbónica trajo como consecuencia la incorporación de los usos y costumbres francesas. Y esto afectó a las bibliotecas. La Real se convirtió en Nacional según decreto de 1716 y se instaló hasta 1809 en el corredor que unía el Alcázar Real con el convento de la Encarnación en la actual plaza de Oriente. Un cuerpo de reales guardias vigilaba las instalaciones. Poco a poco, fueron surgiendo bibliotecas especializadas en las distintas Academias e Institutos profesionales. Y ya en el siglo XX, florecieron las bibliotecas municipales y dependientes de las diputaciones provinciales; indudablemente, entre ellas, merece destacarse, por sus fondos y por la belleza de su emplazamiento, la Biblioteca de Catalunya situada en el antiguo Hospital de la ciudad, albergada bajo grandes arcadas góticas.
(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yhoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.
Manifiesto en defensa de los Derechos Fundamentales en Internet
Infokrisis.- Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que...
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Se ruego difundir este manifiesto por todos los medios a nuestro alcance y en todas las listas de correo, foros, redes sociales, etc.
(c) Copiado originariamente de http://ciberderechos.barrapunto.com/ciberderechos/09/12/02/086200.shtm
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Se ruego difundir este manifiesto por todos los medios a nuestro alcance y en todas las listas de correo, foros, redes sociales, etc.
(c) Copiado originariamente de http://ciberderechos.barrapunto.com/ciberderechos/09/12/02/086200.shtm
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