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sábado, 11 de junio de 2016

¿SONDEOS ELECTORALES? ¡NO GRACIAS!


La proximidad de las elecciones ha hecho que la opinión pública vuelva a manifestar su interés por los sondeos electorales y por las encuestas a pesar de que siempre, absolutamente, se equivocan. Y ese error, nunca, absolutamente nunca, es ingenuo. Las encuestas son un medio más de manipulación electoral: si las encuestas realizadas o encargadas por medios de derechas hablan de que la extrema-izquierda tendrá mayoría, no es para constatar una realidad, sino para inducir al votante de derechas a acudir a las urnas. Y lo mismo pasa en cualquier otro sector político. ¿Y la realidad? Desde luego, es lo que menos le importa a quienes encargan las encuestas y a los encuestadores: lo que interesa no es la “realidad”, sino como manipularla.

Ni los medios, ni la opinión pública –conformada y modelada al cincel de esos medios- tienen “memoria” (ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo). La memoria es algo a extirpar en la política corrupta que se practica en la modernidad. En eso están de acuerdo todos los partidos: el PP alardeará de que el gobierno Aznar fue al más eficiente, olvidando que durante su gobierno se dispararon todos los problemas que venimos padeciendo actualmente; los socialistas dirán que ellos han aportado “paz y progreso”, pero no que han sido los únicos responsables del desastre educativo y del caos autonómico; Ciudadanos intentará conectar con el centrismo de la transición como si aquella hubiera sido una panacea. Y, para colmo, Podemos se presentará como socialdemócrata una semana después de que los residuos estalinistas del PCE se le incorporaran. Y todo esto se puede decir porque no existe nada parecido  la memoria histórica, ni siquiera a corto plazo.