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sábado, 11 de junio de 2016

¿SONDEOS ELECTORALES? ¡NO GRACIAS!


La proximidad de las elecciones ha hecho que la opinión pública vuelva a manifestar su interés por los sondeos electorales y por las encuestas a pesar de que siempre, absolutamente, se equivocan. Y ese error, nunca, absolutamente nunca, es ingenuo. Las encuestas son un medio más de manipulación electoral: si las encuestas realizadas o encargadas por medios de derechas hablan de que la extrema-izquierda tendrá mayoría, no es para constatar una realidad, sino para inducir al votante de derechas a acudir a las urnas. Y lo mismo pasa en cualquier otro sector político. ¿Y la realidad? Desde luego, es lo que menos le importa a quienes encargan las encuestas y a los encuestadores: lo que interesa no es la “realidad”, sino como manipularla.

Ni los medios, ni la opinión pública –conformada y modelada al cincel de esos medios- tienen “memoria” (ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo). La memoria es algo a extirpar en la política corrupta que se practica en la modernidad. En eso están de acuerdo todos los partidos: el PP alardeará de que el gobierno Aznar fue al más eficiente, olvidando que durante su gobierno se dispararon todos los problemas que venimos padeciendo actualmente; los socialistas dirán que ellos han aportado “paz y progreso”, pero no que han sido los únicos responsables del desastre educativo y del caos autonómico; Ciudadanos intentará conectar con el centrismo de la transición como si aquella hubiera sido una panacea. Y, para colmo, Podemos se presentará como socialdemócrata una semana después de que los residuos estalinistas del PCE se le incorporaran. Y todo esto se puede decir porque no existe nada parecido  la memoria histórica, ni siquiera a corto plazo.

jueves, 9 de junio de 2016

26-J: lo que podemos esperar. Ninguna satisfacción


A medida que pasan los días, los medios de comunicación siguen acentuando la presión para que la masa acuda a las urnas el próximo 26-J a votar por no importa quién. Dos elecciones en menos de un año no son un récord: la República de Weimar tiene todavía el máximo de elecciones generales: tres en un año así como una elección presidencial a dos vueltas y elecciones en los “Estados Federados”… era 1932. El problema no es la fatiga electoral sino la convicción de que estas elecciones no resolverán nada, no mejorarán la situación de los ciudadanos, ni siquiera aliviarán un poco los grandes problemas que el país tiene planteados.

La novedad no será que el PSOE se deshinchará un poco más, sino que Podemos ocupará el lugar a la izquierda de esa socialdemocracia marchita y crepusculona. ¿Ciudadanos? Bah, Ciudadanos es el contenedor de los desengaños al que van a parar los votos del rechazo generados en el centro-izquierda y en el centro-derecha, un nuevo centrismo que es como el de hace cuarenta años. Cambiar a Suárez por Rivera, a las americanas de la sección de hombres de El Corte Inglés por las de Dolce & Gabbana y el resto es más de lo mismo: “ni izquierdas, ni derechas, pactando con quien haga falta para servir a mis intereses”. Eso es el “centrismo” con o sin el pleonasmo “neo”. ¿El PP? Conservará lo que tenga que pueda conservar y, desde luego, seguirá siendo el partido mayoritario. Hará lo que ha hecho en estos últimos cuatro años: aplicar las fórmulas recomendadas por la Unión Europea.