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lunes, 14 de octubre de 2019

Crónicas desde mi retrete (28) LAS SENTENCIAS LLEGAN, LA HISTORIA FLUYE


Era de prever. Condenas por el 1-O sí, pero sin pasarse. Que es como decir, una de cal y otra de arena. O lo que es igual, ni chicha, ni limoná. Ni esta sentencia disuade a nadie de nada, ni va solucionar nada. Sonrío cuando recuerdo aquel episodio de Big Bang Theory en la que la novia de Sheldon Cooper critica la icónica Indiana Jones y el arca perdida, diciéndole que el final hubiera sido idéntico -los alemanes se hubieran hecho con el Arca de la Alianza y hubieran perecido todos al abrirla- aunque el protagonista no hubiera aparecido. Eso mismo es lo que le pasa al independentismo: remite sin necesidad de que la justicia actúe. Esta sentencia lo demostrará.

Vivo en un pueblo de mayoría indepe, en el balcón del ayuntamiento siempre hay alguna pancarta, algún lazo, alguna bandera multicolor o cualquier objeto de culto en la “.cat profunda”. Apostaba a que la publicación de la sentencia impondría repique de campanas, cohetes avisando para la concentración de rigor y algún que otro pelmazo dando la matraca con las cacerolas. Todo sigue igual. Y es que la sentencia parece sistemáticamente calculada para que quede constancia de que lo han hecho los procesados está pero que muy mal, pero tampoco vayamos a arrojarlos a la mazmorra fría por toda la eternidad.

No es que haya interferencias entre la justicia y el poder judicial, ni que el poder judicial esté controlado por el poder político o que el poder político lo esté por el poder económico según reglas fijas y rígidas. Es que todo este conglomerado -eso que se conoce como “el sistema”- con el paso del tiempo, ha adoptado los mismos hábitos y comparte idéntico instinto de conservación. Por eso, todos sus estamentos tienden a asumir los mismos reflejos condicionados. Unos con toga y otros con traje de domingos.


Así mismo, los años de inhabilitación para ejercer cargo público que veo, son, en algunos casos discretos y en otros irrelevantes. Se dice en la sentencia: “Remítase testimonio de esta resolución al Tribunal de Cuentas a los efectos de reclamación de la responsabilidad civil a aquellos acusados que han resultado condenados por un delito de malversación de caudales públicos”. La cornada por ahí va a doler más que las condenas de prisión.

La polémica sobre la oportunidad de descartar el delito de rebelión diciendo que no se había recurrido a la violencia, son ganas de hablar. En Cataluña nunca habrá “delito de rebelión” porque hasta Terra Lliure llamaba a los suyo “propaganda armada”, pero, eso sí, “sin violencia, no fotem que som gent pacifica i no ens agrada cridar”. El independentismo nunca incurrirá en “rebelión” porque sabe que su gente no sirve para el “ejercicio de la violencia instrumental, funcional, preordenada de forma directa”, tal como se define este delito: rebelión, pero sin arriesgar nada.

De hecho, yo creo que el delito por el que deberían haber sido condenados, si existiera, sería el de “generar inquietud e inseguridad en la calle”. O quizás este otro delito que debería también tipificarse: “el de estupidez”. En efecto, los acusados pensaban, en su infinita estupidez, que después de años de hinchar las cifras de asistentes a sus manifestaciones, después de años de pensar que toda .cat veía TV3, después de años de atribuir a la “inmersión lingüística” alguna eficiencia, después de años de falsear las cifras sobre utilización del catalán, después de años de proponer un “referéndum soberanista” y dar por sentado que la respuesta sería positiva (creando en el Parlament, antes de conocer el resultado, “leyes de desconexión”…), después de 40 años de “construcción nacional” (a golpe de talonario de la gencat), después de haber traído a 1.000.000 de musulmanes… esta Cataluña se convertiría a la voz de ¡ya¡ en República Independiente miembro destacado de la Unión Europea y en inmejorables relaciones con España… ¡Díganme si esto entraría o no en el tipo delictivo de “estupidez” que, al menos para la clase política, debería de estar vigente! ¡Díganme si es razonable iniciar una aventura secesionista cuando a todas luces se carece de fuerza social suficiente para llegar a buen puerto!

No serán las leyes las que liquiden al independentismo: será la historia. Esa que ellos mismos adulteran, modelan, deforman y retuercen, sino la historia diaria.



A fuerza de proclamar que “Cataluña es una Nación” y que por tanto “debe tener un Estado”, se han olvidado que el argumentario utilizado es del siglo XIX, que el objetivo pertenece a una época situada entre el romanticismo y la segunda revolución industrial. Estamos en el siglo XXI y la historia no da marcha atrás. Sigue inexorable hacia adelante. El independentismo, que quiere encontrar su justificación en el siglo XXI en algunas anécdotas recónditas del Medievo, no se ha enterado que el período feudal, el período posterior de los Reinos, el de las Naciones-Estado actuales, o el de las tribus y clanes anteriores a todo esto, han quedado atrás y pertenecen a otros momentos históricos (lo digo también por los que creer que España, como Estado-Nación tiene un futuro y, si lo tiene, es solamente como etapa de tránsito hacia la siguiente fase histórica).

En estos momentos, el gran dilema es “o bloques geopolíticos, geoeconómicos y geohistóricos de carácter continental” o “globalización total y para siempre”. Cualquier otra opción no merece ni considerarse. La guerra comercial EEUU-China, así con confirma. Amazon contra Alibaba. ¿Y Europa? ¡Europa ausente y algunos memos hablando de “construcciones nacionales” minúsculas y mezquinas! ¡Díganme si no es urgente establecer el tipo delictivo que enjuicie e inhabilite la idiotez en política!

El independentismo morirá, además, por un segundo factor: el agotamiento. Entiendo perfectamente el porqué TV3 pierde audiencia. Es monocromática y monotemática. Los indepes cansan y agotan. De hecho, últimamente se viene diciendo que su estrategia -a la vista de que en el enfrentamiento frontal tienen las de perder- es la del “desistimiento”. Pretenden que “España” se canse de Cataluña y al final se salgan con la suya. Error. Madrid está lejos y no ve TV3, ni oye el RAC o la emisoras y medios públicos o subsidiados. Cansan. Agotan. Aburren. Pero, en Cataluña, no en el lejano Madrid... Y, claro, merman. En momentos de crisis económico-social (crisis 2008-2011), cuando el Estado tiene alguna grieta, simplemente, pueden subir la tensión y lograr afluencia de gente cada vez más visceral y menos racional. El resto de catalanes tenemos cosas mas inmediatas, mas serias, más sólidas, más tangibles en las que pensar. ¡Cómo no van a mermar!

Y un día ocurrirá la increíble: que el nacionalismo perderá las llaves de la gencat o una legislación de la UE impedirá según que prácticas. Ahí será el llanto y el crujir de dientes, no solo para el independentismo y el nacionalismo, sino también para la lengua y la cultura catalana de la que se han apropiado y han convertido, no tanto en “cultura popular” como en “cultura subsidiada”. Porque sin el apoyo institucional, el independentismo no es nada: “Vanidad de vanidades y siempre vanidad; vanidad y mecerse en el viento”. Adiós a la cultura subvencionada, adiós a las cursiladas subvencionadas, adiós a la historia granguiñolesca, adiós a la sociedad civil subvencionada, adiós a los chiringuitos indepes, adiós a la inmersión, adiós al supremacismo... Choque con la realidad del mundo del siglo XXI.

Hay indepes que se creen en el siglo XXI por llamar “maquinari” al hardware, “programari” al software y “ratolí” al mouse… pero viven a finales del XIX y creen en una Cataluña que solamente se aproximó al concepto que se hacen de ella en el siglo IX. No los derrotará un tribunal, ni el “cúmplase la constitución”, o la sentencia de turno, los derrotará -los ha derrotado- el sentido de la Historia. La flecha de la historia va la dirección que gustaría al nacionalismo, sino justo en la contraria

¿”Ho tornarem a fer”? Si noi, cada vegada mes sols…

martes, 8 de octubre de 2019

Crónicas desde mi retrete (23) EL “CEREBRO ECONÓMICO DEL PROCÉS”, LAS “TETAS MÁS GRANDES” Y LA HISTORIA MAS BAJA


Lluis Salvadó es uno de esos que se salvaron de la primera tanda de procesados por el 1-O, nadie sabe bien el por qué. Salvadó pasaba por ser “el cerebro económico del procés”. Ahora se ha publicado que está siendo investigado por el TSJC que le atribuye un “papel básico” en cuatro proyectos destinados a una futura Cataluña independiente: sostenibilidad financiera (esto es, impuestos), Banco Central de Cataluña, supervisión del sistema financiero, etc. De hecho, la Operación Anubis empezó con él y en la consellería de economía (él era secretario de “hacienda”) se encontró material más que suficiente para procesarlo. Este “mártir” de la independencia más locatis de todos los tiempos, puede alegar en su palmarés de víctima el haber estado ¡dos días detenido! En la actualidad se encontraba en un “limbo judicial” y todo induce a pensar que tendrá su propio proceso. El hecho de que esté siendo investigado estos días así lo confirma.

La operación policial iniciada a primera hora del 20 de septiembre de 2017 por la Guardia Civil,  fue bautizada como Operación Anubis. Los registros en las dependencias de la Generalitat y los interrogatorios a los 14 detenidos sirvieron sólo para escenificar que el gobierno del Estado no reconocería el referéndum, ni, por supuesto, sus resultados. Pero convenció de algo más: la alusión a los “30.000 millones” llegados de no se sabe dónde simplemente era uno de tantos argumentos ficticios utilizados por los promotores del proyecto para tranquilizar y dar confianza a la población catalana el 1–O (“Tot era mentida”, y esto también lo era).

Lluís Salvadó reconocía que eran necesarios 5.000 millones de euros “encima de la mesa” cada mes (esto es, 60.000 al año) para que toda la estructura burocrático–administrativa (faraónica, en realidad) de la Generalitat siguiera funcionando. Los famosos “30.000 millones” era el dinero que Salvadó decía “tener apalabrado” y que procedería del exterior (y que eventualmente podrían proceder de dinero sucio, del narcotráfico, de actividades ilícitas o de fondos de capital–riesgo opacos vinculados a todo lo anterior). El Estado pensó en la presencia de “aventureros económicos” en las oficinas de la gencat.

No es la primera vez que aventureros económicos y vendedores de humo han llamado a la puerta de la Generalitat. En noviembre de 1931, mientras se debatían los límites del Estatuto de Autonomía republicano, Lazare Bloch, financiero de origen judío y miembro del Gran Oriente de Francia, visitó Barcelona. Bloch se relacionó inmediatamente con la cúpula política de Cataluña: se entrevistó primeramente con el alcalde de Barcelona, Aiguader (fundador de ERC y miembro de la Logia La Justicia de la masonería barcelonesa). Bloch ofrecía reservas de oro que facilitarían la creación de un banco emisor de moneda catalana tras la aprobación del Estatuto. Ofrecía también abultados créditos para el Ayuntamiento de Barcelona y para la Generalitat. Parecía ser un “mirlo blanco” que precisaba el independentismo.

Macià lo conocía porque, durante su exilio parisino, Bloch formaba parte del “grupo de banqueros” a los que recurrió el “Avi” para financiar la “gloriosa aventura de Prats de Molló” (el intento de “invadir Cataluña” desde Francia con 140 anarquistas italianos y algún que otro catalán). Luego Bloch fue detenido por estafa y, tras ser puesto en libertad, fue cuando visitó Cataluña y se entrevistó con Macià, por entonces presidente provisional de la gencat. Éste, a la vista de lo peligroso del personaje, derivó la relación con Bloch hacia Lluis Companys, presidente del grupo parlamentario independentista en Madrid y, por entonces, enemigo político de Macià... Si alguien se quemaba con la relación que fuera Companys (los indepes se llevaban tan bien entonces como ahora y las peleas Macià-Companys-Dencás fueron solo el precedente de las disputas ERC-PDcat-CUP).

Ocurrió lo que era de esperar. Bloch volvió a hacer de las suyas. Invirtió los fondos de los que disponía comprando valores industriales españoles, apostando a la baja, y especulando con la devaluación de la peseta. La bolsa, muy sensible a las declaraciones políticas, debía registrar la conmoción que esperaba Bloch, gracias al círculo de Companys (su intento de que sin necesidad se devaluara la peseta, puede ser considerado como simple traición). El 10 de noviembre de 1931, Casimir Giralt i Bullich  (Gran Maestre Adjunto de la Gran Logia Española, iniciado en la Logia Adelante nº 8 de Barcelona, nombre simbólico “Platón”), consejero de finanzas de la Generalitat de Catalunya, aludió a la “debilidad de la peseta y a la conveniencia de que fuera devaluada”… lo que, casualmente, ¡beneficiaba a las inversiones de Bloch¡ Unos días después, el diario La Publicitat, denunció a Lazare Bloch y a políticos catalanes que estaban “conspirando para conseguir una devaluación de la moneda española”. El mismo diario publicó también una nota sobre política económica tomada del diario La Humanitat, dirigido por Lluís Companys (miembro de la masonería, iniciado en la Logia Lealtad nº 9 de Barcelona), que era el texto de una carta de Bloch traducida al catalán que evidenciaba la existencia de los contactos con Bloch que se había intentado negar.

Fue el primer gran escándalo económico de la Segunda República. Las hagiografías escritas sobre Companys, suelen pasar de puntillas este episodio o, simplemente, no lo mencionan. Y puede entenderse el motivo. Bloch y su esposa tenían antecedentes por el mismo delito (en diciembre de 1928 habían resultado detenidos y condenados por estafa –evaluada en 170 millones de francos– y abuso de confianza). El dinero que se había invertido en la bolsa española procedía del conocido “truco de Ponzi”, una estafa piramidal que llevó a Bloch y a su esposa nuevamente a prisión dos años después de su entrevista con la cúpula del independentismo catalán. Toda una inspiración para la “hisenda catalana” que debía de surgir del “procés”…

Se habló poco de Salvadó desde que la Guardia Civil se hizo con el programa de supervivencia económica del “procés”. Y era raro, porque parecía muy claro que él era uno de los miembros del “núcleo duro” del 1-O. Hay que decir, que Salvadó procede del BEI (el bloque de estudiantes independentistas) y que pasó unos años en Catalunya Lliure-MDT, que pretendía ser el “brazo político” de Terra Lliure. De ahí saltó a ERC. En marzo de 2018, Antena 3 reprodujo una conversación de Salvadó con Jose María Jové, ex secretario de la presidencia de la gencat, en donde aludía a la oportunidad de que una mujer ocupara la consejería de enseñanza. En un momento dado de la conversación aparece la mujer de Puigdemont: “¿La mujer de Puigdemont no es rumana? Supongo que ella sí que accederá”. Los dos interlocutores prorrumpen en carcajadas (y todos sabemos el porqué). Salvadó responde: “Están buscando a una rumana, vía la mujer de Puigdemont, o a una brasileña que son resultonas”. Luego ambos coinciden en que encontrar mujeres responsables es “misión imposible”, añadiendo Salvadó, “es más fácil inaugurar un auditorio que encontrar mujeres” para rematar con un “Pues mira, a la que tenga las tetas más gordas se lo das y ya está. Y te quedas tan ancho”. Y el otro, se ríe.

Este es el nivel del que fue y es considerado como el “cerebro económico del proceso” y el ideador de la sostenibilidad económica de la non nata República Catalana. Como hemos visto, tiene antecedentes e inspiración histórica en las relaciones de Macià y Companys. Por ahí anda esperando el procés y su oportunidad para victimizarse.

Lo que me sorprende, además de que Salvadó no fuera incluido en el primer proceso por el 1-O, es que, cuando realizó esas desafortunadas, toscas y ofensivas declaraciones, las FEMEN no realizaron ninguna protesta como lo hicieron anteayer en Vistalegre antes de comenzar el mitin de Vox (a ninguno de cuyos dirigentes, desde luego, se le puede acusar de chabacanerías, groserías y opiniones chuscas, contra la mujer).

Cada vez que observo el panorama humano y político del independentismo me pregunto: ¿Y estos quieren ser independientes?