Mostrando entradas con la etiqueta Noche de los cuchillos largos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Noche de los cuchillos largos. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de enero de 2019

365 QUEJÍOS (256) – LOS PRIMEROS CUERPOS FRANCOS Y SU EJEMPLO


En estos meses se ha cumplido el primer centenario de la organización de los Cuerpos Francos (“Freikorps”) en la Alemania de la Primer Postguerra Mundial. Tras el fracaso de la ofensiva del verano de 1918, el Estado Mayor advirtió al Kaiser de la necesidad de pedir la paz. A fin de obtener mejores condiciones, la única posibilidad que le quedaba a Alemania era aprovechar la flota de guerra, que había permanecido después de la batalla de Jutlandia, en los puertos y se encontraba en condiciones de combatir contra la armada inglesa. En los grandes acorazados se habían destinado a las tripulaciones más conflictivas, o con escaso valor combativo o sospechosas de indisciplina. Los marineros más seguros, experimentados y aguerridos estaban destinadas a la flota de submarinos o a los pequeños torpederos y buques que continuamente abandonaban las defensas de los puertos para hostilizar el adversario que les bloqueaba. 

Cuando los acorazados recibieron la orden de encender las calderas, los marineros entendieron que podían ser sacrificados en los últimos días de guerra para mejorar las condiciones de paz. Y se sublevaron. A partir de ahí se desencadenó la llamada “revolución de noviembre”. En pocos días, a pesar de que la marina recuperó pronto el control de la situación en los puertos y en los acorazados, lo cierto es que, al extenderse la noticia, socialistas, socialdemócratas, comunistas y anarquistas, llamaron a la constitución de “Consejos de Soldados”, y el frente del Oeste, en territorio franco-belga, se deshizo como un azucarillo. En los días siguientes empezó la retirada.

A finales de 1918, algunos oficiales y suboficiales, hartos de que los mandos superiores hubieran desaparecido, se organizaron en unidades libres bajo el mando de líderes militares improvisados y con alta conciencia política y patriótica. Conscientes de que comunistas y extrema-izquierda habían sido los responsables de la desintegración del ejército y de haber asesinado a oficiales que se opusieron, detuvieron y ejecutaron a los dirigentes “espartaquistas” (una de las fracciones comunistas), Rosa Luxemburgo y Karll Liebknecht y, poco después, aplastaron al “Gobierno de los Consejos” de Baviera que se había caracterizado por una represión durísima contra la oposición nacionalista.

En ese momento, para los sectores más lúcidos del Estado Mayor, los “Freikorps” eran las únicas unidades que estaban en condiciones de oponerse a los comunistas y de acudir a las zonas fronterizas del Reich que estaban en peligro de ser conquistadas por los polacos o por los soviéticos. Además de militares profesionales y soldados curtidos por cinco años de trincheras, empezaron a sumarse estudiantes cuyos hermanos habían muerto en el frente, guiados por un espíritu patriótico. Querían hacer ahora lo que no habían podido hacer por su minoría de edad durante la guerra: luchar por la patria. Unidades de veteranos y de estudiantes fueron a combatir a Alta Silesia contra los polacos. Otros fueron enviados por el propio gobierno alemán a los países bálticos para salvaguardar a la población de las amenazas bolcheviques. Su propio gobierno les engañó, ofreciéndoles tierras a cambio de sus servicios.

A finales de 1919, habían perdido todas las esperanzas en el gobierno de Weimar  que ni siquiera era capaz de reconocer e identificar a sus enemigos. Sus unidades fueron disueltas en 1920, después que el “peligro comunista” fuera completamente conjurado, pero la mayoría de los Freikorps siguieron con su compromiso por Alemania. Unos crearon redes clandestinas, atentaron contra los políticos que más se habían destacado en el trabajo de desintegración del país y, cuando los franceses ocuparon el Ruhr, miembros de los Freikorps procedentes de toda Alemania confluyeron generando una oleada de atentados y sabotajes contra el invasor.

Pero en esos momentos ya se había constituido el Partido Obrero Alemán Nacional Socialista, compuesto, precisamente, por muchos de estos Freikorps. Las Secciones de Asalto fueron una prolongación de aquellas unidades que aparecieron en la postguerra, hasta el punto de que uno de los primeros mártires del NSDAP, Albert Leo Schlageter, era, además de Freikorps, miembro de las SA.

En realidad el “último acto” de los Freikorps fue el golpe de Munich del del 8 y 9 de noviembre de 1923 dado por Hitler con la intención de proclamar una “dictadura nacional”, operación mucho más ambiciosa que el “golpe de Kapp”, dado entre el 13 y el 17 de marzo de 1920, precisamente por los Freikorps.

Cuando Hitler salió de la prisión, tras purgar su condena por esta intentona insurreccional, entendió que una época había terminado e hizo todo lo posible por integrar a los Freikorps en la organización del partido. Una parte de ellos pasaron a engrosar la SA y otros ingresaron, en ese momento, o posteriormente, en las SS. Pero, lo cierto fue que la mayoría se habían habituado a la guerra como estilo de vida. Es natural: jóvenes reclutados a los 18 años para servir en el frente, que habían conocido la camaradería y la exaltación de los combates, que además de los casi cinco años de guerra, sirvieron durante cuatro o cinco años más en los Freikorps, habían acumulado, en total, 10 años de experiencia bélica. Era imposible que se reintegraran a la vida civil y que recuperaran su vida donde antes le habían dejado. 




El hecho de que en los Freikorps, más que el cemento de la disciplina, fuera la sensación de un destino común y el juramento realizado de hombre a hombre de cumplir las misiones para las que habían sido creadas, hizo de ellos, una tropa turbulenta, apasionada, salvaje e indisciplinada. Fueron eficaces en el combate en tanto que la experiencia bélica les había dotado de sentido táctico, pero cuando Hitler intentó transformarlos en “unidades políticas”, el resultado no fue el que cabía esperar.

Durante la etapa de ascenso al poder, las SA se convirtieron en unidades turbulentas y prácticamente incontrolables. Hitler mismo tuvo que llamar a Ernst Rohen en su ayuda, cuando este se encontraba en Bolivia en 1927: “Te necesito” decía el telegrama. En los últimos meses previos a la conquista del poder, las SA berlinesas protagonizaron varios conatos y, a pesar de que la revuelta no estuviera en las intenciones de Rohem, en julio de 1934, lo cierto es que se habían extendido por Alemania los rumores de una próxima insurrección de las SA para realizar la “segunda revolución”. Hitler, metralleta en mano, liquidó de un plumazo la situación. El espíritu de los Freikorps quedó incorporado completamente al NSDAP, después de ese episodio o bien, algunos de sus elementos, se integraron en la oposición clandestina de derechas.

¿Qué puede retenerse de aquel episodio de los Freikorps del que ahora se cumple un siglo? Seguramente ellos fueron los que inspiraron a Spengler su frase sobre el “puñado de soldados que salvan a la civilización”. Lo cierto fue que, cuando el Estado Alemán y el Ejército habían sido absolutamente destruidos, en la hora más negra de la patria, un grupo de oficiales libres llamaron a quienes quisieran proseguir la lucha por la patria a organizarse en torno suyo. A los pueblos no los salvan, ni las urnas, ni las leyes del mercado, sino los hombres de carácter.





jueves, 22 de noviembre de 2018

ACABA DE APARECER EL VOLUMEN III DE LA HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN NACIONAL SOCIALISTA


La Historia de la Revolución Nacional-Socialista ofrece una panorámica en tres volúmenes y un anexo sobre uno de los fenómenos más sorprendentes del siglo XX, tratando de responder a preguntas muy concretas ¿Cómo fue posible la irrupción de un movimiento de estas características en la historia de Alemania? Despojados de los prejuicios incrustados por la “propaganda de guerra”, liberado de las denigraciones sistemáticas y de las exaltaciones propias de los apologistas ciegos ¿qué fue el nacional-socialismo? ¿Cuál era su doctrina y las influencias que recibió? ¿Qué factores hicieron posible su ascenso y qué política imprimió al Reich una vez llegado al poder? La Historia de la Revolución Nacional-Socialista está dividida en tres partes y un Anexo
- Volumen I (El tiempo del despertar 1919-1928),
- Volumen II (El camino hacia el poder 1928-1933),
- Volumen III (El Tercer Reich 1933-1939).
- Anexo (Los grandes temas)

El autor, Ernesto Milá, periodista y escritor, es director, así mismo, de la Revista de Historia del Fascismo y ha escrito numerosos trabajos sobre estos movimientos y sobre política internacional. Acaba de publicar una trilogía sobre el “fascismo español” y Milicia en dos volúmenes sobre la Tradición Guerrera.

En este volumen III se aborda la descripción de los primeros meses del régimen en el capítulo I, lo que implicó el incendio del Reichstag para abordar las reformas constitucionales y el proceso de “sincronización”. Luego se describe la oposición interior al régimen y los acontecimientos que llevaron a la Noche de los Cuchillos Largos a partir de la cual, Hitler tuvo el control completo del aparato del Estado y consiguió controlar la disidencia de las SA. En los dos capítulos siguientes se describen las dos fases de la Revolución Nacional Socialista: la que resolvió la cuestión económico-social y la que, una vez logrado este objetivo, se enfocó hacia la reconstrucción nacional y la unificación de todos los países de lengua alemana.

En un volumen de anexos incluiremos distintos aspectos de la Revolución Nacional Socialista, tanto en política interior, como en política cultural, en las relaciones entre el partido y las fuerzas armadas y en su proyección exterior.

SUMARIO

INTRODUCCIÓN

Capítulo I
Llamas en el Reichstag
Marinus van der Lubbe: historia de un comunista
La conspiración indemostrable
Las elecciones de marzo de 1933
Las modificaciones legales.
El juicio: absolución y condena
La propaganda de guerra entra en acción

Capítulo II
La noche de los cuchillos largos
Alemania 1933–1935: la “sincronización”
Apuntes sobre las tendencias internas del NSDAP
El capitán Rohem
Caminando hacia el abismo: los prolegómenos del drama
Matanza en el Edén: Bad Wiesse
Una represión contra el “ala izquierda”... y contra “la reacción”
La “versión oficial”

Capítulo III
La primera fase de la Revolución Nacional Socialista:
La solución al problema económico-social
¿Herejía económica o aplicación del principio de racionalidad?
El lugar de la “cuestión económico–social” en la Revolución Nacional Socialista    
Las concepciones de Hitler en materia económica
Principios de la economía nacionalsocialista:
1) Economía social para evitar la lucha de clases
2) Sustitución del “valor oro” por el “valor trabajo”
3) Planificación económica frente a libremercado
4) Inversión pública como motor de la recuperación
5) Innovación tecnológica como aliciente
6) Fuerte sector público
7) Autarquía
8) Organización Corporativa
9) Dimensión económica europea
La aplicación de los principios 
          1) Los bonos MEFO          
          2) La herejía modelando Alemania             
          3) La política monetaria 
          4) El control sobre los precios      
¿Una “economía de guerra”?     
Algunas medidas sociales             
Conclusiones     

Capítulo IV
La segunda fase de la Revolución Nacional Socialista:
La reunificación de los territorios de lengua alemana
Europa en la segunda mitad de los años 30
La reunificación nacional: de la “pequeña” a la “Gran Alemania”
El Sarre de nuevo parte del Reich
El rearme alemán como garantía de una política de independencia nacional
El Anchluss como tránsito de la “pequeña Alemania” a la “Gran Alemana”
La cuestión de los Sudetes y los acuerdos de Múnich
La traición a Alemania de la derecha conservadora
El “partido de la guerra”
El acuerdo germano–lituano sobre Memel
Danzig y la polémica Hitler–Roosevelt
El pacto germano–soviético
Polonia: satisfecha y orgullosa hacia el matadero


CATACTERISTICAS TÉCNICAS

Tamaño: 15 x 23 cm
Páginas: 276 páginas
Portada: cuatricomía y con solapas
Papel: 80 grms.
PVP: 23 euros (+ 4€ gastos de envío)
Consultar descuentos por pedidos superiores a 5 ejemplares
Envíos internacionales consultar los gastos de Correos. 
Pedidos eminves@gmail.com
Los tres volúmenes: 60 euros (sin gastos de envío para España)