jueves, 15 de octubre de 2026

El Islam marroquí a fecha de hoy (2) La sociedad marroquí y el peso del islam

En todo el mundo islámico es muy difícil conocer el verdadero estado de opinión de las poblaciones y su grado de apoyo al yihadismo. No existen encuestas oficiales debido a la “carga ideológica” del término e, incluso, en algunos países (Marruecos, sin ir más lejos) una encuesta de este tipo chocaría con trabas legales. Sin embargo, cruzando los macroestudios de institutos de opinión como el Arab Barometer[1] y el Pew Research Center[2], es posible establecer una división de la sociedad marroquí en tres grandes bloques en relación a sus actitudes religiosas.

Junto al yihadismo minoritario y más problemático, se encuentra un sector mayoritario de la sociedad marroquí, que los dos institutos antes mencionados evalúan en un 45% de la población, y que constituiría el sector de islamistas moderados que, en principio, no apoyarían actos de violencia terrorista, pero sí asumen la necesidad de que el país sea gobernado por la ley coránica y los códigos tradicionales. En un estudio del Pew Research Center se llega a afirmar que el 83% del país está de acuerdo en que la sharia sea la ley oficial, si bien, ese mismo estudio subraya que el 60% declara que también debe de estar alejado de interpretaciones radicales o talibánicas.

Finalmente, existiría un último bloque, muy similar en dimensiones al anterior (que supondría   un 50% de la población) que se consideras musulmanes devotos, pero que rechazan que los líderes religiosos dicten las decisiones del Gobierno. Esta opinión sería mayoritaria en entornos urbanos y en la incipiente –pero todavía débil– clase media marroquí. Se trataría de sectores monárquicos a los que les gustaría que el poder político y el poder religioso estuvieran separados.

En tercer bloque, aparentemente minoritario, de carácter fundamentalista, esto es, el sector más rigorista desde el punto de vista religioso y que se estima entre un 3 y un 7% de la población. Este sería el sector más extremista, radical e intransigente. Situado, en la práctica, fuera de la ley, estaría, más o menos, perseguido, penetrado e, incluso, manipulado por los servicios de inteligencia y seguridad marroquíes. Incluye a las células salafistas y a los simpatizantes del radicalismo yihadista. Rechaza el turismo, el más mínimo rasgo de occidentalización del régimen le parece altamente reprobable, considera “haram” (prohibido por la ley coránica) espectáculos occidentales, como el fútbol, e incluso abomina de la televisión. Este sector es el que atribuye las enfermedades de Mohamed VI a un “castigo de Alá por su impiedad” y que le resta cualquier legitimidad política o religiosa.

Sus bastiones están situados en el norte del país y en los cinturones de pobreza que rodean a las grandes ciudades. Las zonas con mayor arraigo o antecedentes de radicalización son, pues, la región del norte marroquí, históricamente uno de los focos principales de las corrientes salafistas más conservadoras; los arrabales de Tánger y Tetuan son las zonas en donde se han registrado en los últimos años más detenciones de yihadistas y en donde parecen haberse captado más jóvenes para las redes fundamentalistas. En estas zonas existe un sentimiento de abandono y marginación (no olvidemos que se trata de zonas y ciudades que formaron parte del Protectorado Español de Marruecos) con cifras de desempleo masivas y que, además, son las zonas más próximas a Europa. Es ahí en donde han arraigado doctrinas yihadistas importadas por sectores wahabitas y han encontrado un caldo de cultivo favorable.

En otras zonas como los barrios marginales de Casablanca, barrios de chabolismo como Sidi Moumen han sido focos de difusión de planteamientos fundamentalistas. De este barrio procedían los jóvenes radicalizados que cometieron los trágicos atentados de Casablanca en 2003. Fez y Salé son otros focos donde ha logrado arraigar el fundamentalismo más rigorista. Fez, a pesar de ser el corazón espiritual del islam tradicional, experimentó en sus barrios periféricos un crecimiento demográfico espectacular en donde ha calado hondo el fundamentalismo, mientras que en Salé, barrio de Rabat, separado del centro por el río Bu Regreg, las bolsas de pobreza y la densidad demográfica, han facilitado el establecimiento de células salafistas clandestinas en sus distritos más humildes.

En general, toda la religión del Rif, especialmente en las zonas montañosas, siempre ha existido un espíritu de revuelta tradicional, al estar poblada por bereberes (amazigh, literalmente “hombres libres”) cuya presencia en la región es anterior a la llegada de los árabes. En principio, se trató de una revuelta política y étnica, pero el abandono de que es objeto la región ha sido suplido por organizaciones de beneficencia vinculadas a redes fundamentalistas.

Así pues, las líneas de fractura que facilitan el desarrollo del fundamentalismo islámico en Marruecos son dos: de un lado, las situaciones de vulnerabilidad social generadas por el crecimiento demográfico que se dio desde el momento mismo de la independencia hasta la pandemia (en un contexto en el que la población crecía a mucha más velocidad que los puestos de trabajo y la única vía de promoción social era la inmigración), y de otro la permeabilidad de la etnia bereber a la penetración fundamentalista (al no existir una “doctrina del nacionalismo amazigh”, ese vacío lo ha suplido el fundamentalismo islámico asistencial de organizaciones como Justicia y Espiritualidad).

Hemos buscado otras encuestas o estudios sobre la población marroquí. Lamentablemente, no existen. Y los pocos datos que aparecen de tanto en tanto en medios de comunicación (y son recordados por las “inteligencias artificiales” a disposición del investigador) no resultan en absoluto fiables, pudiendo tratarse de mera intoxicación informativa destinada a presentar a Marruecos como “un socio fiable” para la Unión Europea[3].




[1]. El Arab Barometer es una red de investigación apartidista que realiza encuestas de opinión pública en Oriente Medio y el Norte de África. Fundado en 2006, mide las opiniones de los ciudadanos sobre política, economía, religión y sociedad, siendo el mayor repositorio de datos públicos de la región. Es una organización privada vinculada a las Universidades de Princeton y de Michigan.

[2]. El Pew Research Center es un think tank con sede en Washington, cuya labor principal es informar al público sobre las problemáticas, actitudes y tendencias presentes en los Estados Unidos y en el resto del mundo. Tiene la regla estricta de no adoptar posturas políticas ni recomendar legislación. Su principal sustento financiero proviene de The Pew Charitable Trusts, una organización benéfica independiente de Filadelfia. Sus objetivos son la medición de forma continua de las actitudes sociales y políticas de los ciudadanos, analizar cambios poblacionales, corrientes migratorias, dinámicas familiares y evaluar la percepción internacional sobre economía, tecnología y religión.

[3]. En otros, un estudio del Arababarometer (https://www.arabbarometer.org) sostiene que el porcentaje de marroquíes que cree que las autoridades religiosas deben influir en el Gobierno civil “ha caído drásticamente en las últimas dos décadas, situándose en torno al 21%”, cifra imposible de encajar con otras dadas por la misma institución y que hemos traído a colación en anteriores párrafos.

[5]. “Mohamed VI anuncia un recorte de sus poderes en respuesta a las protestas”, El País, 10 de marzo de 2011, https://elpais.com/