GEOGRAFÍA DEL ISLAM Y DEL YIHADISMO EN EUROPA
Es significativo que Irán tenga un sustrato étnico
indo-europeo y que fuera un imperio histórico en la antigüedad (el Imperio Persa).
El islam apareció en el Imperio Persa en el año 633, aprovechando la debilidad
de la monarquía sasánida por décadas de guerra contra los bizantinos. La
islamización de Irán no fue una conversión súbita, sino un proceso de siglos. Inicialmente,
la población rechazó la nueva religión. Irán mantuvo su lengua (persa) y
muchas costumbres, a diferencia de otros territorios que se
"arabizaron" por completo. Solamente en el siglo XI, cinco siglo
después, el 90% de la población se había islamizado. Aunque los árabes
conquistaron militarmente Irán, la cultura persa, muy superior a la árabe,
terminó “conquistando” intelectualmente a sus invasores. Cuando se habla de
la “edad de oro del islam” en ciencia, filosofía y literatura, en grandísima medida
fue impulsada por eruditos de origen persa.
Como era de prever, estas diferencias fueron el
germen de disidencias religiosas. Tras la muerte de Mahoma, apareció la
querella dinástica entre los musulmanes que creían que el sucesor debía ser
elegido por consenso entre los seguidores más capaces y apoyaron a Abu
Bakr, suegro de Mahoma, dando lugar al Islam “sunnita” (mayoritario en el mundo
islámico en un 85-90%), frente a los que defendían que el liderazgo debía
permanecer en la familia del Profeta y apoyaron a Alí, su primo y yerno, y
que fueron llamados chiitas (palabra procedente de Shiat Ali, el
partido de Alí).
Los Grandes Imanes chiitas son considerados
descendientes directos de Mahoma, inspirados e infalibles. Para ellos, el Imán
tiene un conocimiento místico y secreto del Corán. Dan mucha importancia
al martirio y al sacrificio (a raíz de la muerte de Hussein, hijo de Alí, en la
batalla de Kerbala). Su área de dominio es Irán, con poblaciones mayoritarias o
muy influyentes en Irak, Líbano (Hezbolá) y Baréin.
Entre la inmigración islámica en Europa, las
comunidades chiitas suponen un 10% del total de la presencia islamista. Los procedentes de Irán están instalados en Alemania
(especialmente en Hamburgo y Berlín), Suecia y el Reino Unido. En Francia y
Alemania se han asentado comunidades chiitas procedentes de Irak y del Líbano. Muchos
refugiados afganos pertenecen a la minoría hazara, predominantemente chiita, se
ha instalado en Alemania y países nórdicos debido a la persecución religiosa en
su país. Los chiitas residentes en el Reino Unido proceden del subcontinente
indio (India y Pakistán), Irak e Irán. Por su parte, en Francia, los 7 millones
de musulmanes son mayoritariamente de origen magrebí (por tanto, sunnitas),
existiendo una comunidad chiita procedente del Líbano y en menor medida de Irán.
El gran problema para la seguridad interna de la
Unión Europea es el “yihadismo”. Pero sería erróneo no distinguir en este
terreno la actitud de los sunnitas y chiitas asentados en nuestro territorio.
El análisis de los grupos yihadistas desarticulados en la UE demuestra a las
claras que la inmensa mayoría de las redes son de orientación sunnita. Y la
casi totalidad de los ataques terroristas y redes de reclutamiento detectados
en suelo europeo corresponden al yihadismo sunnita. Para Europol (TE-SAT 2025), el yihadismo sunnita sigue siendo la
amenaza más letal en la UE.
Los chiitas detenidos en Europa nunca hasta ahora
han perpetrado ataques indiscriminados contra civiles. Ahora bien, existen
redes operativas vinculadas principalmente a Hezbolá cuya actividad puede
definirse como “logística y de financiación”, antes que como “operativa-y terrorista”. En julio de 2024, la Guardia Civil española, en
colaboración con autoridades alemanas, desarticuló una red logística que
enviaba componentes para construir más de mil drones destinados a Hezbolá. Sus
acciones suelen estar dirigidas contra intereses específicos de Israel o
disidentes iraníes en suelo europeo, bajo la dirección de servicios de
inteligencia estatales.
CONCLUSIONES PROVISIONALES
Poco puede decirse de la posición de Sánchez ante
el conflicto. Sánchez es solamente un presidente “formal”, pero no real, que
toda Europa da por amortizado: no manda, no tiene criterio propio, depende de
lo que le impongan sus aliados parlamentarios, en realidad, sus “señores”, de
los que él no es más que un siervo del que, en cualquier momento, pueden
prescindir. Si no lo han hecho ya es por considerar que lo que vendrá
después les dejará muy poco margen de actuación. Que Sánchez esté “contra el ataque
a Irán” es algo tan frívolo cómo las opiniones de los actores en los premios
Goya a favor de Gaza…
Pero, de todo lo dicho hasta aquí, podemos deducir
unas cuantas conclusiones:
1) Trump se ha equivocado con este ataque, contradictorio con su política de interés prioritario en la “defensa del hemisferio”.
2) Lo que tuvo éxito en Venezuela, no lo va a tener en Irán: ambos regímenes son muy distintos cultural, política y antropológicamente.
3) La solidez del régimen iraní, a pesar de las inciertas manifestaciones de protesta de principios de año, es mucho mayor que la del régimen venezolano.
4) El principal factor diferencial es de matiz religioso: la clase política iraní cree en su religión, mucho más de lo que los bolivarianos creen en su proyecto laico.
5) En ambos casos, Irán y Venezuela, la intervención norteamericana tiene como nexo común el petróleo. Tanto Irán como Venezuela eran proveedores de petróleo a China.
6) China es el gran adversario geopolítico de los EEUU y el único que puede disputarle la hegemonía en el comercio (y, por tanto, en la política) mundial.
7) El ataque a Irán responde en segundo plano a la política de defensa del Estado de Israel que aspira a eternizar su hegemonía nuclear en la zona.
8) La actual fase del conflicto de Oriente Medio tiende a generar una situación parecida a la de 1973 cuando la guerra del Yomkipur desencadenó la primera gran crisis del petróleo.
9) La falta de oposición interior organizada en Irán hace difícil que se produzca el mismo esquema que “funcionó” en Venezuela: la aparición de “kolabos” en el interior del régimen.
10) En pocos días EEUU comprobará que Irán es un hueso más duro de roer y se conformará con la destrucción de infraestructuras civiles y de la industria nuclear iraní.
11) Llegado a este objetivo y ante la imposibilidad de derribar al régimen, lo más probable es que cesen los ataques mutuos, al menos temporalmente y que las partes se den por satisfechas.
12) Trump ha olvidado que Oriente Medio es “tierra del Islam” y que allí se disputan la hegemonía tres regímenes: Irán, Arabia Saudí y Turquía. No es “tierra de democracia anglosajona”.
Desde el punto de vista de los intereses de
Europa, lo esencial es:
- No verse arrastrado a un conflicto en el que Europa no tiene nada que ganar ni que perder.
- Los intereses de la OTAN no son los intereses de Europa y mucho menos de una OTAN que solamente aspira a que los europeos aumenten su presupuesto de defensa para comprar material militar norteamericano.
- No hay absolutamente ningún dato objetivo que respalde la existencia de una “amenaza rusa” sobre Europa, por tanto, la OTAN podría disolverse sin que nuestra “seguridad” se viera afectada.
- El gran riesgo económico que pesa en estos momentos sobre Europa es: una crisis directamente relacionada con el precio de la energía, y con la negativa a apostar por la energía nuclear, la única que puede garantizar que Europa no pierda definitivamente el tren del desarrollo económico en la Cuarta Revolución Industrial.
- El gran riesgo interior en Europa lo constituyen las bolsas de inmigración masiva procedente del Tercer mundo y, especialmente, del mundo árabe. A conjurar ese riesgo deben apuntar las políticas y los planes de defensa.
- De la misma forma que Oriente Medio es “zona del islam”, Europa es tierra de los pueblos blancos teñida por el cristianismo: hay que evitar que la crisis de oriente medio redunde en un aumento de las bolsas del islam sunnita en el continente.















