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lunes, 10 de junio de 2024

ELECCIONES EUROPEAS: QUE LA ESPERANZA NO OCULTE LA REALIDAD (2ª PARTE)


UN APARTE SOBRE VOX, ALVISE, 

IZQUIERDA ESPAÑOLA, SEPARATAS…

Lo de menos para Vox es haber ganado dos escaños y 300.000 votos (con una participación 10 puntos menor que en 2019). Lo más importante para esta formación es que el partido está consolidado y, además, no se reduce a un solo rostro (Abascal): con el protagonismo de Jordi Buxadé en esta campaña se ha demostrado que dispone de otros cuadros políticos sensibles a los problemas del electorado, capaces de expresarse con claridad y poder medirse con los representantes de los grandes partidos y, sobre todo, ha mostrado capacidad de resistencia. Está definitivamente consolidado: no es un fenómeno pasajero cuyo futuro depende de la persistencia del problema a raíz del que nació (caso de Ciudadanos en relación al independentismo catalán), ni es una moda transitoria (como ayer lo fue Podemos y hoy es Alvise). Es una formación consolidada, con tendencias, pero que tiene un programa claro que no deja lugar a equívocos. Y, en este sentido, vale la pena recordar que durante décadas muchos se lamentaban de que en España no existía un MSI, o un Front National y demás… pero cuando éste ha aparecido, muchos no lo reconocen... Hoy Vox es el partido de la “derecha nacional europea” en España. Discutirlo, equivaldría a negar la ley de la gravedad.

No es la primera ocasión que decimos que la hora de Vox no ha sonado todavía. Desde un punto de vista estratégico, en estas últimas elecciones Vox se ha encontrado en lo que militarmente puede llamarse una situación de “defensiva estratégica”. El PP quería borrarlo del mapa. Para la izquierda, no es más que la punta de lanza de la “fachosfera”. Ha vivido una situación muy parecida a la de la AfD alemana: “todos contra el fascismo” (y, en el “todos”, la derecha democristiana y pepera, antes que nadie). Ha sobrevivido y demostrado que dispone de un “suelo electoral” estable. Pero su futuro depende del PP. Nos explicamos.

Si el PP llega algún día al poder, decepcionará como ayer ha decepcionado a miles de electores que votaron por él tras saberse que apoyaría a la von der Leyen junto con el PSOE. El PP es una máquina de generar decepciones. Siempre lo ha sido. Su ventaja hasta no hace mucho era -como hemos recordado- que “no tenía enemigos a la derecha”. Votar útil suponía, votar al PP. Pero en el momento en el que el PP llegue al poder -si llega- su programa no dejará de ser un conjunto de normas para administrar mejor el dinero público. Poco más. Tímido hasta lo timorato, moderado, centrista, “dialogante”, cuidadoso con no ofender sensibilidades muy susceptibles ni pieles muy finas, como se demostró en Extremadura en las pasadas elecciones autonómicas, sus políticas oscilan entre un liberalismo económico conservador y un ecléctico progresismo centirsta. Piénsese cómo puede gobernarse desde esas posiciones…

Además, la herencia que deje Sánchez estará envenenada: una deuda impagable, unos intereses que se comen lo esencial de los ingresos del Estado, unido a amplias capas de la población, especialmente migrantes y “nuevos españoles” subsidiados, sin ganas ni interés por trabajar, solamente por el cobro de la sopa boba mensual, con un deterioro del orden público y de los delitos más graves que solamente puede combatirse con el “sistema Bukele” (esto es, sin consideraciones “humanitaristas”) y unas amenazas centrífugas amamantadas durante décadas por el PSOE. Y Feijóo será "presidente", un tipo gris, con pocas ideas propias, que aspiraba a ser “vacunador obligatorio” en Galicia, que ha negado tres veces que sus diputados hayan votado habitualmente en Bruselas junto a los socialistas … Entonces, con Feijóo en el poder, será la hora de Vox. Y el partido debe de estar preparado para ese momento, porque su crecimiento será rápido después de unos meses de gobierno del PP. Es en ese momento cuando debe entrar en una fase de “ofensiva estratégica”, sin compasión. Tanto si gobierna en coalición como si le ha prestado apoyo exterior, como si se ha situado en la oposición.  

Claro que también es posible que Feijóo nunca llegue a la presidencia. Para eso hace falta algo más que el que los que despreciativamente el gobierno llama “tabloides digitales” denuncien cada un caso nuevo de corrupción socialista. Hace falta un programa y, sobre todo, una voluntad, Feijóo no es un hombre de carácter, es una fotocopia reducida de Rajoy, incapaz de enfrentarse directamente a un problema y favorable a dejarlo pudrir y judicializarlo (como hizo Rajoy con el independentismo catalán, olvidando que, desde Lao-Tsé se sabe que "la juticia es como el timón, hacia donde se le da, gira"). Así que también es probable que jamás gobierne.

Ante esta eventualidad, Vox debería de entrar en una fase estratégica de “equilibrio de fuerzas”: debería de proponer un “programa común” al PP para obligarlo a definirse: 

- O con Von der Leyen y con los socialistas europeos contra los intereses de los agricultores o con los defensores de la identidad europea y de los valores que han construido a Europa. 

- O con el despliegue de la flota en el Mediterráneo, “pateras cero”, y repatriaciones masivas de ilegales y de delincuentes, o mirando a otro lado ante la islamización de Europa. 

- O contra la Agenda 2030 y contra todos y cada uno de sus tópicos deletéreos o a favor de la familia, la natalidad, el trabajo, y la identidad de España y de Europa. 

- O reconocimiento de que se ha entrado en la “política de bloques” y hay que decidir entre si se está en el “bloque conservador” o en el “bloque progresista”, o con el mantenimiento de antiguos equilibrios “centristas”, propios de otro tiempo…

Desde el punto de vista militar esta fase de “equilibrio de fuerzas”, implica tratar al PP como un “igual”, demostrarle que el futuro de su propio partido ya no depende solamente de él mismo, sino de su política de alianzas. El tiempo hará el resto: y el tiempo demostrará una vez que cuando viajan sobre un asno el “cántaro de hierro” junto al “cántaro de barro”, siempre hay una que se rompe y otra que sobrevive…

¿Alvise? Flor de un día, como lo fueron Laporta, Ruiz Mateos o Gil y Gil; tal como llegó, desaparecerá, eso sí, envuelto en procesos y más procesos por difamación. Nada grave, en cualquier caso: le han votado despistados salidos de Ciudadanos, milenials que no apartan la nariz de las redes sociales y antisistemas de derechas

¿Izquierda Española y las esperanzas que había suscitado? Cero diputados, un discurso que interesa a pocos, que atrae a menos y que carece del aliciente que tiene en Alemania una opción como BSW: hoy, el gran problema no es el independentismo, ni la centrifugación del Estado, sino la pérdida de identidad y la brutalización de la sociedad española operada por los flujos descontrolados de inmigración africana. Mientras esa Izquierda Española se centre en la temática antiindepe y en los valores de la izquierda decimonónica, será una vía muerta y un cementerio de buenas intenciones. ¿Los indepes? En Cataluña, toque de atención para Puigdemont: ha perdido un diputado; su posición queda muy debilitada y le aleja de poder regresar como “president”…

UNA CONCLUSIÓN: 

LLEGAR HASTA EL FINAL DE LA RUTA EUROESCÉPTICA

La derecha “nacional”, la derecha “identitaria”, la derecha “populista”, ha subido en casi toda Europa, especialmente en “la Europa que cuenta” (el eje franco-alemán), está en el poder en Italia, Austría, Hungría y Holanda, pero no gobernará, ni siquiera influirá en la UE. La ruta de la UE será la propia de un autista: más de lo mismo que hemos vivido en los últimos veinte años, de crisis en crisis, hasta el descalabro final. Erre que erre. Sin cambios. Gracias a la “santa alianza” centro-derecha + centro-izquierda, partido popular europeo + grupos socialistas.

El drama es que Europa, la Vieja Europa, ya no puede aguantar cinco años más así. Hay “despertares nacionales”, pero no con la suficiente contundencia como para la brutalización, la alteración del sustrato étnico de Europa, el desmantelamiento de la agricultura y la pérdida de identidad europea, se superen. Cada día será peor. Y lo sufriremos en nuestras carnes y en las de nuestros hijos y nietos. Ya resulta imposible esperar cinco años más.

Todos estos partidos que han prosperado en las elecciones de ayer tienen un programa común: “no a la inmigración masiva” y esto es lo que han propuesto a la UE. El resultado ha sido bueno, pero no decisivo. Así pues, seguirá habiendo “inmigración masiva”. Eso implica que no hay futuro dentro de la UE. 

Por tanto, hay que romper con la UE.

Hoy, la única alternativa que deja la situación política a los partidos “populistas” es volver a ejercer el “euroescepticismo”. Ya no se trata de “renegociar el acuerdo de adhesión con la UE”, sino que ROMPER LA UE. Y eso solamente puede hacerse mediante la vía de referéndums. Nigel Farage, el impulsor del Brexit, marcó el camino.

Ahora bien, el Brexit llegó tarde: no impidió lo que Farage esperaba (que el Reino Unido fuera capaz de detener la inmigración masiva). El mal ya había clavado sus raíces en las islas británicas que ya carecían de fuerza, energía y convicción suficiente como para contener un fenómeno vermicular demasiado extendido. Hoy, en varias grandes ciudades inglesas, los nuevos alcaldes piden la introducción de la sharia en las legislaciones municipales.

- Intuimos cuál debe ser el camino: ROMPER CON LA UE

- Somos consciente de que solo existe una vía: LA DEL REFERÉNDUM

- Estamos convencidos de que: EUROPA NO SOPORTARÁ OTROS CINCO AÑOS IDENTICOS A LOS 20 ANTERIORES.

- Así pues: SE TRATA DE REACCIONAR ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE.

Estas son mis conclusiones personales sobre lo que ocurrió ayer. Mañana tocará volver a hablar de Begoño, de Puigdemont el de Waterloo, pasado nos iremos de vacaciones. Cuando volvamos el país estará solamente un poco peor…


ELECCIONES EUROPEAS (1ª PARTE) - LINK

ELECCIONES EUROPEAS (2ª PARTE) - LINK









miércoles, 8 de junio de 2022

CRONICAS DESDE MI RETRETE: OTAN, VERGÜENZA DE EUROPA, RUINA PARA EUROPA

Las dos grandes guerras económicas del siglo XX, la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial tuvieron como desencadenante la política inglesa de evitar que ninguna potencia fuera hegemónica en Europa. Ni el kaiser era un imperialista irredento, ni Hitler quería conquistar una Europa que sabía que orbitaría en torno a 100 millones de alemanes reunificados en 1938 y que, por el mismo peso de su economía, ejercerían de polo en torno al cual se construiría el “nuevo orden europeo”. El resultado de las dos guerras mundiales fue la derrota de Europa. De la Paz de Versalles no queda nada. De la conclusión de la Segunda Guerra Mundial queda la OTAN, ese residuo infame que nunca debería de haber nacido y que no ha sido otra cosa que el reconocimiento del vasallaje europeo a los EEUU. El problema es que los EEUU son un “imperio” en decadencia, inviable a corto plazo, desestabilizado interiormente y que, en cualquier momento, puede descomponerse, no por amenazas exteriores, sino por desplome interior. A los gobiernos europeos, nada de todo esto parece importarles mucho. Presos todavía en la dinámica de la Guerra Fría y castrados por izquierda “altermundialista”, por “ecopacifistas” y por una derecha que se reconoce en el “modelo americano”, Europa agoniza a la misma velocidad que la “capital imperial”.


DE LA CECA A LA CED, DEL CARBÓN Y EL ACERO A LA DEFENSA

En 1945, lo importante era reconstruir Europa y ser conscientes de por qué y cómo se habían provocado los dos conflictos mundiales.

No todos los políticos europeos estaban cegados por las “operaciones psicológicas” que habían presentado al Kaiser, primero, como agresor, y luego a Hitler como bestia sedienta de sangre. Personajes como Jean Monnet o Robert Schuman eran conscientes, de que existía una conflictividad entre Alemania y Francia por la cuestión del carbón y del acero, pero eso podía arreglarse simplemente estableciendo pactos mutuos duraderos y reordenando la economía europea.

Fue así como nació la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en 1951 reuniendo a Francia, la República Federal Alemana, Italia, Bélgica, Luxemburgo y Holanda. Con este acuerdo histórico se aparcaban tres guerras que habían mermado a tres generaciones de franceses y alemanes y que siempre habían sido estimuladas por la política tradicional inglesa desde el siglo XVIII: evitar que ninguna potencia europea fuera hegemónica en el continente y torpedear cualquier intento de formalizar un acuerdo París-Berlín-Moscú.

La CECA fue “aceptada” por el presidente Truman. A fin de cuentas, en esos momentos, los EEUU estaban embarcados en la Guerra de Corea y precisaban mantener la alianza con los Estados europeos. No era la mejor ocasión para tirarles de las orejas. Sin olvidar que, en 1951, la URSS ya había realizado pruebas nucleares en Semipalatinks. EEUU, en ese momento, no podía tener fricciones con los “aliados” europeos.

Sin embargo, cuando al año siguiente, René Pleven, jefe del gobierno francés, Jean Monnet y Robert Schuman, plantearon la creación de unas “fuerzas armadas europeas”, sin inclusión, ni de los EEUU, ni del Reino Unido. En efecto, la OTAN se había creado en 1949, pero era excesivamente dependiente de los EEUU y eso convertía al continente europeo en seguro teatro de operaciones en caso de enfrentamiento con la URSS. Inicialmente, los EEUU apoyaron la iniciativa en un primer momento, pensando que la iniciativa les evitaría realizar un mayor despliegue en Europa, y sin merma de su influencia. La Comunidad Europea de Defensa (CED), que debía ser la traslación militar de la CECA, encontró una inesperada oposición en el general De Gaulle anclado en su “pequeño nacionalismo”. Si Francia podía ser, por sí misma, una potencia nuclear, si todavía mantenía un “imperio” en Indochina (que se perdería en 1954), en Argelia (que se perdería en 1962), en África (colonias que se irían perdiendo por goteo desde los años 60, hasta la independencia de Djibuti en 1977), no necesitaba cooperar militarmente con “enemigos históricos”.

En 1954 el proyecto de la CED quedó oficialmente enterrado. Así pues, todos con la OTAN…


LA GRAN ESTAFA DEL REFERENDUM SOCIALISTA SOBRE LA OTAN. ASUNTO OLVIDADO…

Desde entonces la OTAN no ha dejado de crecer: hoy está formada por 30 estados miembros (la última incorporación es Macedonia del Norte en 2020). No es, ni puede ser, una asociación “paritaria” de Estados: quien paga manda, y pagan los EEUU (el 70% del presupuesto es aportado por los EEUU) hasta el punto de ser solamente un instrumento en manos de la política exterior norteamericana en el que los demás socios cuentan solo como comparsas, sin el más mínimo poder de decisión.

Algunas incorporaciones se han realizado utilizando mentiras y engaños de baja catadura. El resultado del referéndum del 12 de marzo de 1986, celebrado en España, por ejemplo, dio como resultado una victoria del SI por 56,8% de votos, sobre una participación que no llegaba al 60% del electorado: 9.054.509 votos favorables (56,85%), contra 6,872.421 votos en contra (43,15%), con 1.127.673 votos en blanco (6,54%) y 191.849 votos nulos (1,11%). Así pues, sobre un total de 29.024.494 votantes, menos de la tercera parte decidieron la entrada en la OTAN que, por lo demás, ya era miembro de la organización desde mayo de 1982 por decisión de Leopoldo Calvo Sotelo. La estafa vino porque en la papeleta de voto se decía que la permanencia de nuestro país en la OTAN decía establecerse en los “siguientes términos: “1º La participación de España en la OTAN no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada, 2º Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español, 3º Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los EEUU en España”. Pues bien, con este insólito boletín de voto, que más parecía un panfleto favorable al SI, se justificó la permanencia de España en la OTAN ¡a pesar de que las tres condiciones fueran vulneradas desde el primer momento!

España era importante para la OTAN: proporcionaba “profundidad estratégica” y los Pirineos eran -al menos en teoría- una barrera para los tanques soviéticos y nuestro territorio una posibilidad de que, en caso de invasión, se reagruparan fuerzas, se recibieran materiales y tropas para iniciar una contraofensiva.


LA OTAN CRECE, LOS EEUU PROGRESAN EN SU CRISIS INTERIOR

Pero todo esto pertenece a un mundo que en 1983 estaba a punto de caducar. Ocho años después, se disolvería la URSS. Bruscamente, la OTAN se quedó sin enemigo: desde entonces, toda la problemática de la organización ha consistido en construirse un “enemigo” tangible que justificara su existencia: “Milosevic y Serbia”, el “eje del mal”, “el terrorismo islámico”, “Saddam”, “Ghadaffi”, “los talibanes” y, ahora, Vladimir Putin. Ninguno, absolutamente ninguno de estos enemigos tenía suficiente entidad en sí mismos como para justificar la existencia de una alianza que, por definición, solamente debería haber actuado en el “Atlántico Norte”. Sin embargo, salvo en el caso de la guerra contra Sadam, ningún país europeo ha chistado jamás cuando el imperio le ha requerido a toque de pito para contribuir a abatir a tal o cual enemigo.

Pero hay un problema; en realidad, es una contradicción: cuanto más avanza la OTAN sus líneas más síntomas de debilidad muestra el “amigo americano”, menos seguras son las incorporaciones que va sumando y menos pueden aportar a la “defensa común”. Los EEUU de hoy no son los de 1989 cuando cayó el Muro de Berlín. Ni siquiera los que invadieron Iraq y Afganistán. Son los que se retiraron ominosamente de Kabul con la experiencia de la retirada de Vietnam en 1976. Ni siquiera son los del año 2000, cuando el 75% de las patentes internacionales eran norteamericanas. Los EEUU hoy muestran poco “liderazgo mundial”: son líderes, eso sí, en tiroteos masivos, asesinos en serie y parque de armas por centímetro cuadrado. Pero en nada más.

Incluso en los campos científicos más avanzados han sido rebasados por China. Es significativo que la carrera por la telefonía móvil y la conectividad, el 5G esté liderada por China (que ya está ensayando el 6G). Previamente, el 4G había sido promovido por los EEUU (con participación de Samsung), mientras que el 3G era “cosa europea” (de Siemens y de Nokia, especialmente). Los chinos, así mismo, avanzan en dura competición con los laboratorios norteamericanos en el terreno de las biotecnologías o la computación cuántica y están al mismo nivel en la carrera espacial.

En estas circunstancias, la pertenencia a la OTAN tiene todos los inconvenientes para Europa y absolutamente ninguna ventaja. Ni Rusia, ni Putin han demostrado el más mínimo interés en colonizar a Europa. Putin conoce perfectamente la apatía de la población europea por todo lo que se refiere a la OTAN. Ha sido preciso esperar el impacto de las “operaciones psicológicas” desarrolladas en torno al conflicto ucraniano y el choque emotivo de los bombardeos, para lograr que la adhesión de Suecia, Finlandia y Dinamarca, se pudiera conseguir sin grandes protestas sociales (de momento). El conflicto ucraniano, por los demás, ha demostrado que una cosa es acudir a toque de pito para aplicar “sanciones” y otra muy diferente comprometerse militarmente en un conflicto. El político que lanzara a su país a una guerra contra Rusia en defensa de valores abstractos y de situaciones artificialmente creadas, se arriesgaba a hundirse en intención de voto desde el primer momento.


LA CLASE POLÍTICA EUROPEA: TALÓN DE AQUILES DEL CONTINENTE

El talón de Aquiles de Europa es la mediocridad, la falta de sentido de Estado, las carencia intelectuales y culturales, de su clase política que ha conseguido que la UE esté sin defensa y siga teniendo que pagar la hipoteca y la subrogación de su defensa a los EEUU. Sin olvidar que las genialidades sobre rechazo a la energía nuclear y el apoyo a las “energías limpias” es suicida porque Europa carece de materiales estratégicos con los que se puedan construir baterías de litio o paneles solares. En materia de energía, Europa es hiperdependiente de Rusia y de sus suministros de gas y petróleo. Los gobiernos europeos, al querer huir de esta dependencia se han situado en el terreno aun más quebradizo e inestable de las “energías limpias” y de la “transición energética” que complica aun más la cuestión: Europa no tiene cerio, holmio, europio, samario, todos ellos lantánidos ¡procedentes de China en un 80%! Y en menor medida de Rusia, India, Australia, Canadá y Brasil… Los gobiernos europeos apuestan hoy por un modelo energético que ellos mismos no puede desarrollar. Pero, es que, previamente, esos mismos gobiernos, han aceptado que buena parte de la industria manufacturera se deslocalizara hacia China.

Los aspectos energéticos, comerciales, tecnológicos y de defensa, indican el por qué de la decadencia europea y porqué razón el continente es hoy un enano político que no cuenta absolutamente para nada, ninguneado, incluso por su “aliado”, en realidad, su “señor imperial”.

Pero la “madre de todos los errores” de la clase política europea ha sido haber renunciado a la idea de una Comunidad Europea de Defensa (que hubiera supuesto el desarrollo de una industria militar-armamentística y de investigación y desarrollo en nuevas tecnologías, que podía ser tan eficiente como el proyecto Airbus) y haber renunciado a su defensa, enfrentándose, ayer a la URSS y, actualmente, a Rusia. Los EEUU, lo único que han hecho ha sido limitarse a seguir más de dos siglos de política británica sobre el continente.

¿Y ahora qué?

Ahora, la única esperanza es que el desplome interior de los EEUU corte este vínculo de dependencia. En el momento en que eso ocurra -y todo aquel europeo que haya viajado a los EEUU habrá percibido que si no se ha producido un estallido social estos dos últimos años ha sido gracias a las ayudas sociales que han supuesto que 1 de cada 2 dólares actualmente existentes hayan sido impresos en los años de la pandemia, lo que ha disparado la inflación- será “Europa” la que se tendrá que reinventar: pero esto pasa, en primer lugar, con el entierro de la clase política compuesta por “jóvenes líderes globales”, forjada al calor del Foro Económico Mundial, con una partidocracia corrupta que asfixia a la sociedad civil y se nutre de ella mediante exacciones, presión fiscal y demagogia social, buenismo ecológico y memeces emanadas de la Agenda 2030.

Toda una vieja clase política debe morir, para que Europa pueda vivir. Todo un sistema construido para uso y disfrute de la democracia debe ceder, voluntariamente o por la fuerza, la primacía a la sociedad. Esa Europa formada por los Von der Leyer y los Borrell, debe ser reformulada y repensada y quienes han llevado a Europa a la irrelevancia, deberán tener su Nuremberg, sumarísimo, expeditivo y sin perdón. Echad un vistazo al continente, a dónde nos ha llevado su negligencia y convendréis que, para algunos de estos vendepatrias, cuatro paredes para un castigo son tres de más.

Cinco ideas a modo de resumen:

- París – Berlín – Moscú, el eje que garantizaría la paz en el continente.

- Defensa Europea Común, hay que recuperar el proyecto de la CED abandonado en 1954.

- Liquidar la OTAN por “ausencia de enemigo” y por constituir un peligro para la paz (el conflicto de Ucrania lo demuestra).

- Esperar el desplome interior de los EEUU para romper definitivamente el nexo trasatlántico.

- Instauración de una “nueva legalidad” en el continente surgida de la ruptura con la vieja clase política y con su concepto de “partidocracia”.