El
peor favor que alguien puede hacer a Pablo Hasel es oír algunas de sus
maquetas. Se percibe el “nivelazo” de la criatura. Y esto es precisamente lo
que “asusta” del entorno de Unidos Podemos: que sus propuestas, tanto a nivel
político como cultural están a ese mismo nivel. ¿Se acuerdan cuando se decía
que la izquierda tenía la “hegemonía cultural”? Bien, pues ahora, la “nueva
izquierda” es hegemónica en la cutrez. Pero eso sí, “Welcome refugiados”….
Todo
esto viene a cuento de que Pablo Hasel ha sido detenido por los Mossos
d’Esquadra de Lérida por su participación en las agresiones que tuvieron lugar
a principios de junio en la Universidad de Lérida. Pablo Hasel es, sin duda, el
representante más acrisolado de la “revolución cultural” que viaja con Unidos Podemos.
Detrás de las pretensiones intelectuales de Podemos y de la “nueva izquierda”,
su techo cultural es, precisamente Pablo Hasel, condenado a dos años por
enaltecimiento del terrorismo por la Ausencia Nacional y detenido en 2014 en
Lérida por agresiones a periodistas en la universidad de Lérida. No creo que la
cárcel, ni las condenas penales sean el mejor castigo para Pablo Hasel: en su
biografía no aparece que tenga ningún tipo de estudios, ni educación y, en
cuanto a su música, es simplemente deleznable: rap…
