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sábado, 14 de julio de 2018

365 QUEJÍOS (76) – SI LA RAZA NO MEJORA, EMPEORA…


Ayer me comentaba un amigo que su compañera trataba en un centro de psicología infantil. Cada día son más y más, los niños que enviados con problemas mentales de todo tipo hasta el punto de quedar saturado el centro. Algunos de los niños ya han nacido con problemas físicos y psíquicos heredados de sus padres. Quizás sea la hora de quejarse de que la palabra “eugenesia” suene hoy con connotaciones negativas, por mucho que  etimológicamente su significado sea “buen origen (eugoniké) del parentesco (eugoniké)”. Pero, ya se sabe que la “eugenesia” es algo políticamente incorrecto, condenado y arrojado al foso de lo herético. Habitualmente, se entiende por “eugenesia”, la “mejora de la raza”. Se sabe que la noción de “igualdad” y los “derechos humanos” imponen el desconsiderar todo lo relativo a la raza y no digamos a su mejora (algo que no puedo entender). El problema es que, si la raza no mejora… empeora. Me quejo de que parece preocupar que la raza “mejore” (y de ahí la oposición cerrada a la eugenesia), pero, en cambio no se manifiesta el más mínimo interés por su “empeoramiento”.

Anteayer el ministerio del interior anunció la incautación de varias toneladas de droga procedente de Marruecos, como intentando decir: “¿Lo véis? Pedro Sánchez cuida de vosotros y de vuestros hijos y no permite que la droga los envenene…” Que no os engañen. Nunca han existido tantas legiones de colgaos como en este momento. Y no es por casualidad. Rajoy ha gobernado este país durante siete años: nunca se ha fumado tanto porro ni ha corrido tanta cocaína como durante su período de gobierno… y era de derechas. Claro está que había heredado una situación de permisividad que inauguró Zapatero (y que contrastó con su beligerancia contra el tabaco), pero eso no es excusa. La realidad es que Rajoy no hizo absolutamente nada contra la droga. Simplemente, el que millones de jóvenes quedaran alobaíllos por el porro le venía bien: nadie protesta cuando está en estado semiletárgico.

Mi impresión es que, hoy se ha llegado a un acuerdo similar al que tiene lugar desde tiempo del franquismo con el contrabando de tabaco: de cada cuatro envíos uno queda incautado por la Guardia Civil. ¿Lo ignorabais? Pues es así. Es una regla institucionalizada. De esta manera los mismos contrabandistas se preocupan de que no aparezca competencia y que el negocio siga estable y sin riesgo. Es un acuerdo no firmado, pero real: de cada cuatro contenedores de tabaco de contrabando, solamente uno no llega a los circuitos de consumo. Me temo que, en cuestión de droga, se ha llegado a lo mismo.

Los recursos para la prevención de la drogadicción se han reducido prácticamente a cero y, administrados por ONGs, es como tirarlos por la ventana. Se da como irremediable que los jóvenes –y no tan jóvenes- se droguen con todo tipo de sustancias. Hay ferias de cannabis, te lo puedes cultivar en casa y en la “internet oscura” pueden incluso hacer que te lleven a casa jaco o farlopa. Lo políticamente correcto impone que solamente el tabaco y el alcohol sean objeto de censura pública y haya campañas preventivas. ¿Habéis visto alguna campaña alertando sobre las psicosis cannábicas o la esquizofrenia derivada de este consumo? Lo normal es decir: “¿cánabis? Pero si eso es salud, si es un medicamento…”, ¿para qué intentar contradecirles? De hecho, a mí, hoy mismo, no me importa que el número de colgados aumente (es su vida, su salud y es su libertad): lo que me importa es que los gastos médicos y los subsidios aumenten porque sé que lo vamos a tener que pagar, precisamente, los que no nos colgamos.

Y ahora viene el peor problema: un colgado no puede trabajar (¿qué empresario firmaría un contrato laboral con un tipo que aparece en la sección de personal con olor a porro? ¿Cuántos trabajadores de la construcción se han caído del andamio tras unas caladitas? ¿Cuántos mensajeros se la han pegado llevando pizzas, paquetería o conduciendo una furgoneta?), antes o después termina con la personalidad deshilvanada y en los servicios médicos o psiquiátricos. ¿Hay algo peor? Sí, claro, siempre las cosas pueden empeorar: porque es muy posible que, antes o después tenga hijos y los problemas se sucederán: no se avisa, pero algo se deteriora en los genes de los padres que han abusado de las drogas o que siguen abusando de ellas. ¿Educarlos? No están en condiciones de educarlos, quizás, como máximo, les puedan instruir en el arte de liar porros, en poco más. 

¿El resultado? Que instituciones como esa en la que trabaja la compañera de mi amigo, estén saturadas de niños que tienen muy poco futuro por delante y han nacido con síndromes que los lastrarán para siempre. ¿Es triste? No, es dramático. Lo triste es el papel del Estado en todo este circo: al haber renunciado a la “mejora de la raza”, ha aceptado implícitamente que la “raza degenere”. ¿Me quejo? No, de esto no me quejo, de lo que me quejo es de que ni partidos, ni sindicatos, ni ONGs digan ni hagan nada.  

jueves, 12 de julio de 2018

365 QUEJÍOS (74) – LO REVOLUCIONARIO HOY ES SER NORMAL


Me quejo de que la modernidad ha generado tal alteración en la sociedad que, en el límite, al que hemos llegado en los últimos dos o tres años, no solamente se hayan alterado todos los valores, sino que los comportamientos canónicos que hasta ahora se consideraban “normales”, simplemente, han dejado de serlo. Y lo que es más significativo, resulta incomprensibles e intolerables para los promotores de la corrección política. Y esto nos ha llevado hasta el punto en el que hoy lo más revolucionario y contracorriente es, coño, ser normal. De eso me quejo.

En una conferencia, hace unos años, puse un ejemplo muy gráfico de lo que está ocurriendo: “Miren mi mano. Está cerrada. ¿Qué dirían si alguien les convenciera de que la muestro abierta? Seguirían diciendo que la mano está cerrada y que alguien está tratando, simplemente, de tomarles el pelo… porque la mano, véanla ustedes mismos y no se engañen, está cerrada”. Y esto tiene mucho que ver con lo que está pasando. El otro día en un debate televisivo en la primera cadena, a las 13:00, en la que todas sus protagonistas son mujeres de distintas  tendencias (ni un solo hombre… seguramente por aquello de que la “igualdad” es pura ficción) una de las tertulianas –ciertamente con mirada de trastornada- decía: “Hoy que los hombres quieran llevar falda o no es un debate interesante…”. Señora: esto no es Escocia, aquí los hombres  visten pantalones. Eso es lo normal.  Quien no acepte unas nociones mínimas de normalidad, está perdido y demuestra ser solamente un neurótico que, en lugar de ser tratado como tal, ve su obsesión “comprendida” y adquiere, inmediatamente, carta de ciudadanía como “una opción”: hombres con faldas, transexuales de quita y pon que tan pronto se operan castrándose como al día siguiente aspiran a volver a la mesa de operaciones para que les pongan testículos y picha de plexiglás (¿en el fondo, por qué no? ¿quién es la naturaleza para establecer el sexo con el que nacemos? El sexo se puede elegir como se elige el color de una camisa…).

Todo resulta comprensible, todo se acepta, todo es lícito porque todo es, en el fondo, un ejercicio de libertad y la libertad, como se sabe, solamente es tal cuando no tiene límites ni cortapisas. Así que si quiero casarme con una merluza o con un besugo puedo hacerlo y nadie podrá impedirme tener hijos que puedo adoptar en la lonja del pescado o en cualquier mercadillo de compra venta de niños africanos o asiáticos. No hay nada como mostrar lo absurdo de los extremos para empezar a vislumbrar el origen del problema. Y este origen es que se ha perdido la noción de “normalidad” en todos los terrenos.

¿Qué puede considerarse como normal? Lo que impone la naturaleza de la que nosotros mismos formamos parte de manera ineludible Ésta, por ejemplo, es conservadora (algo que el progresismo nunca le ha perdonado): la biología enseña incluso que ni siquiera los caracteres adquiridos se transmiten por herencia. Así que es preciso negar a la naturaleza. A esto se le llama titanismo: el Titán mitológico era aquel que emprendía una acción superior a él… y fracasaba allí donde el Héroe (la otra raza rival) triunfaba. Habitualmente, el Titán no medía sus capacidades ni la dimensión de la empresa en la que se embarcaba. Negar la naturaleza es mal asunto porque, como la mano que está cerrada, antes o después, la realidad se impone: yo no quiero “tener hijo”, quiero tener DESCENDENCIA de mi sangre y por la que discurra la sangre de sus antepasados. No quiero casarme con una merluza ni con un besugo, quiero casarme con una mujer. ¿Qué ocurre? ¿Qué no he encontrado al “hombre de mi vida”, que soy un “reprimido homófobo”? No, hombre, no: es que quiero que mi hijo salga del vientre de una mujer, no de una probeta, no quiero comprarlo al peso en un mercadillo persa, ni buscar un sucedáneo con un perro o un gato. Y, además, quiero hacerlo así porque es lo NORMAL. El Titán pretendía que la noche no siquiera al día, el “políticamente correcto” intenta otro tanto en nombre de “la libertad”. Pero lo normal es que el día suceda a la noche.

El ministerio de la verdad orwelliano ha actuado subrepticiamente a través de la UNESCO, la máxima difusora de los mitos políticamente correctos y de las ideologías de género. “La verdad es la mentira y la mentira es la verdad”. La mano que está cerrada, vamos a convencer a la masa de que, en realidad, está abierta. Hay que ser “libre” incluso de nuestros propios sentidos. Hay que destruir la idea de normalidad en todos los terrenos… Se aproximarán, pero no lo conseguirán. La especie humana tiene un rasgo que la distingue de los animales: dispone de conciencia de sí mismo y de la racionalidad. Borre usted al ser humano esos elementos y lo habrá convertido en un animalico. ¿Entendéis ahora porque las “ideologías de género” no pueden defenderse con argumentos racionales, sino que son los nuevos mitos de la modernidad, indiscutibles e intocables? De eso me quejo y por eso me siento más revolucionario que cuando quería incendiar el mundo con una tea: porque soy NORMAL.



sábado, 11 de junio de 2016

LOS OBJETIVOS DE BILDELBERG 2016


La ciudad mártir de Dresde, bombardeada sádicamente en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial por la aviación anglo-norteamericana, está siendo testigo de la reunión del Club Bildelberg en el Hotel Taschenbergpalais. Desde el jueves hasta el domingo durarán las sesiones. Están presentes dos primeros ministros, cuatro titulares de economía, la directora del FMI  y una vicepresidenta de la Comisión Europea. ¿De qué hablarán en esta ocasión? Vale la pena recordar en primer lugar qué es el Club Bildelberg. Hay muchas ideas erróneas y conspiranoicas al respecto.

Bildelberg no es el Estado Mayor del Gobierno Mundial, es otra cosa muy diferente. Se ha definido como “foro” de intercambio de opiniones y de informaciones para que, quien asista –habitualmente figuras de la política, la economía y la información- estén en condiciones de tomar posturas y adoptar decisiones en sus campos y en sus países respectivos. Nada más. Dicho de otra manera: los “barones de la economía”, es decir, las mayores acumulaciones de capital del planeta, explican por donde van a circular sus intereses en el próximo año. A los políticos se les insinúa lo que tienen que hacer, porque de no hacerlo, los consorcios mediáticos, ligados a estas acumulaciones de capital, los demolerán literalmente. Y, a los medios se les indica cómo deben plantear la información. No puede extrañar que sea la quintaesencia del “soft power”, con la cláusula de que quien se salga de la sinfonía marcada recibirá un castigo “hard”. Bildelberg no lo controla todo: pero sí, unos cuantos “barones del dinero” lo orientan todo.

miércoles, 1 de junio de 2016

DOS EJEMPLOS DE “GUERRA ÉTNICA” Y DE INCORRECCÍÓN POLÍTICA



El diario Tiempo de Oaxa (México) publica en su edición del 30 de mayo un artículo titulado “Racismo indígena” en el que entre otras cosas, se cita la declaración de la presidenta de la Sala de Justicia Indígena del Tribunal Superior de Justicia, Aña Mireya Santos López  No son mexicanos excepto cuando les conviene, no son oaxaqueños excepto cuando piden servicios e infraestructura para sus aldeas o caseríos. Oaxaca tiene un composición multiétnica, multilingüe y pluricultural, sustentada en presencia y diversidad de los pueblos que los integran”

A partir de esta declaración el autor escribe: “Pero son cristianos y guadalupanos que ya no creen en los verdaderos y sagrados dioses prehispánicos y, únicamente se dicen mexicanos cuando necesitan un documento, pasaporte o registro oficial. Son Mexicanos porque reclaman libre tránsito y circulación por todo el país, pero, no permiten que alguien que no sea de su aldea pase por donde ellos prohíben, como los aldeanos de san Felipe que no dejan pasar rumbo a la serranía, pero ellos si circulan libremente por Oaxaca”. Y la conclusión: “Los pueblos indígenas son segregacionistas, racistas y abusivos, sustentando su desprecio a las mujeres, a los avecindados y a todos los que no sean como ellos, en sus asambleas pueblerinas y sus abusos y malas costumbres, violando leyes y reglamentos internacionales de Derechos Humanos”.

martes, 24 de mayo de 2016

Elecciones 2016: CIUDADANOS. inmigración – identidad – refugiados – yihadismo


Primera Parte: CIUDADANOS o como proponer A y no-A al mismo tiempo.

No es nuestra intención preocuparnos del programa de Cs salvo en unos cuantos puntos. Inmigración, refugiados, identidad, por ejemplo. Para ello, no utilizaremos más que los documentos emitidos por el propio partido y las declaraciones de sus dirigentes recogidas por medios de comunicación solventes.

Introducción.- Hubo un día en que el centrismo suponía la equidistancia de posición entre la derecha y la izquierda. Aquel era el centrismo de la transición que un dirigente de UCD me simplifico: “Ni derechas, ni izquierdas, quedamos bien con todos”. Hay que decir que el fulano era de procedencia falangista y le había quedado algo en el recuerdo del famoso “ni derechas, ni izquierdas” que tantas veces repitió José Antonio desde su posición situada más allá de la “derecha radical”. Aquel otro dirigente de la UCD barcelonesa que había hecho carrera dentro del Movimiento en el tardo-franquismo, se limitó a añadir la coletilla “quedamos bien con todos” que era lo que Adolfo Suárez había sugerido a su grey. En realidad, era una posición que no podía mantenerse eternamente. Gracias a Carl Schmidt sabemos que la política es el arte de definirse en cada momento, de optar entre el amigo y el enemigo, no de mariposear.

Cuando la pérdida de vigor de los partidos tradicionales (la “banda de los cuatro”: PP, PSOE, CiU y PNV) se manifestó como irreversible, La Caixa optó por crear un nuevo partido que surgiría de la extrapolación a escala nacional de la iniciativa que en Cataluña había tenido cierto  éxito a partir de las elecciones autonómicas de 2010: Albert Rivera había ocupado un terreno abandonado por la timidez del PP en materia autonómica. Viendo en CiU a un aliado ocasional, Rajoy nunca terminó de creer que la deriva hacia el soberanismo era sincera; tendió a pensar que se trataba de la vieja artimaña de presionar para negociar en condiciones ventajosas. El PP perdió votos en Cataluña (y el PSC otro tanto) en beneficio de una opción que, sobre todo, era antisoberanista: Cs.

Pero lo que hasta aquí no pasaba de ser un neo-lerrouxismo postmoderno, cuando se extrapoló a escala nacional se convirtió en una reedición del centrismo de la transición: el paraíso de la ambigüedad. El típico partido que en una comunidad pactaba con unos y en la de al lado con sus contrario, que decía A y no-A al mismo tiempo, que carecía de expertos pero que tenía un “enterao” que pontificaba ante cualquier problema (las ocurrencia de Garicano en el programa económico de Ciudadanos son de traca). Que Rivera es un líder inmaduro se pudo comprobar en la campaña electoral del 20-D: no es que fuera inferior a los otros líderes, es que su ignorancia en algunos temas era palmaria. Y es que Rivera, se mueve mal en cualquier otro tema que no sea la denuncia del soberanismo.